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Articulos de Noam Chomsky

1 de Agosto de 2007

Terrorismo USA y otros temas.

Noam Chomsky

La nueva guerra contra el terror

Transcripción de la grabación hecha en el Foro de Tecnología y Cultura en el MIT - 18 de octubre de 2001.


 

Todos sabemos que el mundo lo maneja la gente de la televisión [risas en el público]. Acabo de recibir órdenes de que debía estar aquí, no allá. Bueno, la última charla que di en este foro fue sobre un tema liviano y agradable. Fue sobre cómo los seres humanos constituyen una especie en peligro y, considerando la naturaleza de sus instituciones, probablemente se destruirán a sí mismos dentro de un plazo relativamente corto. Así que esta vez podemos dar un suspiro de alivio ya que tenemos un tema agradable en su lugar. Por desgracia, el mundo sigue presentándonos cosas que lo hacen más y más horrible y seguimos tal cual.

Asumo 2 condiciones para esta charla

Voy a dar por sentado dos condiciones para esta charla.La primera es lo que yo presumo es un reconocimiento de los hechos. Y es que los eventos del 11 de septiembre fueron una atrocidad horrenda, probablemente el mayor número de muertos súbitos de cualquier crimen en toda la historia, fuera de una guerra.La segunda presunción tiene que ver con los objetivos. Presumo que nuestro objetivo es que estamos interesados en reducir la probabilidad de tales crímenes, sean contra nosotros o contra otros.Si no aceptan estas dos presunciones, entonces lo que diga no se dirigirá a ustedes. Si las aceptan, se presentan una cantidad de preguntas estrechamente relacionadas, que merecen mucha reflexión.

Las 5 preguntas

Una pregunta, que es de lejos la más importante es ¿qué está sucediendo ahora mismo? E implícitamente ¿qué podemos hacer al respecto? La segunda tiene que ver con la suposición muy común que lo sucedido el 11 de septiembre es un acontecimiento histórico, que cambiará la historia. Tiendo a estar de acuerdo. Creo que es cierto. Fue un evento histórico y la pregunta que debemos hacernos es exactamente por qué. La tercera pregunta tiene que ver con el título, "La guerra contra el terrorismo". ¿Qué es exactamente? Y hay una pregunta relacionada: ¿qué es el terrorismo? La cuarta pregunta, aunque más restringida importante, tiene que ver con los orígenes de los crímenes del 11 de septiembre. Y la quinta pregunta, en la que quiero detenerme un poco, es qué opciones políticas existen en el combate de esta guerra contra el terrorismo, y en el trato de las situaciones que llevaron a ella.Diré algunas cosas sobre cada pregunta. Con placer me extenderé en la discusión y, por favor, no duden en formular otras preguntas. Éstos son los interrogantes que en mi opinión se destacan, pero ustedes podrían fácil y plausiblemente tener otros.

1. ¿Qué está sucediendo en este momento?

Tres a cuatro millones de personas se están muriendo de hambre

Comencemos de inmediato con este tema. Hablaré sobre la situación en Afganistán. Sólo me basaré en fuentes indiscutibles como el New York Times [risas en el público].Según el New York Times hay entre 7 y 8 millones de personas en Afganistán al borde de la inanición. Esto, en realidad, era cierto antes del 11 de septiembre. Estaban sobreviviendo gracias a la ayuda internacional. El 16 de septiembre el Times informó, cito, que EE.UU. exigía de Pakistán la eliminación de los convoyes de camiones que suministraban gran parte de los alimentos y otras provisiones a la población civil de Afganistán. Que yo sepa no hubo reacción alguna en EE.UU. o en Europa. Al día siguiente hablé por las radios nacionales de toda Europa. Que yo sepa, no hubo ninguna reacción en EE.UU. o en Europa ante la exigencia de que se impusiera la muerte por hambre a millones de personas. La amenaza de ataques aéreos inmediatamente después de septiembre... por ese entonces, obligó a evacuar a los trabajadores de la ayuda internacional, lo que inhabilitó los programas de ayuda. De hecho, cito nuevamente al New York Times. Los refugiados que llegaron a Pakistán después de duros viajes desde Afganistán describen escenas de desesperación y temor dentro del país, cuando la amenaza de los ataques dirigidos por EE.UU. convirtió la prolongada miseria diaria en una potencial catástrofe. El país colgaba de una cuerda de salvamento y acabábamos de cortarla. Citando del New York Times Magazine a un colaborador de la ayuda que fue evacuado.El Programa Mundial de Alimentos, el de la ONU, que es lejos el principal, pudo reanudarse a principios de octubre, después de tres semanas. Lo reactivaron a niveles más reducidos, reanudando el envío de alimentos. No hay cooperantes de ayuda extranjeros en el país, así que el sistema de distribución es obstaculizado. Este fue suspendido en cuanto comenzaron los bombardeos. Luego recomenzaron a un ritmo más lento, mientras las agencias de ayuda criticaban duramente los lanzamientos aéreos de alimentos de EE.UU., condenándolos como instrumentos de propaganda que probablemente hacían más daño que bien. Ocurre que ahora estoy citando al Financial Times de Londres, pero es fácil continuar. Después de una primera semana de bombardeos, el New York Times informó en una página trasera, dentro de una columna que trataba de otra cosa, que según las cuentas de la ONU pronto habrá 7 millones y medio de afganos necesitando desesperadamente aunque sea un pedazo de pan y que quedan sólo unas pocas semanas antes de que comience el duro invierno, que imposibilitará el aprovisionamiento de muchas áreas, sigo citando, pero con los bombardeos el nivel de suministros ha bajado a la mitad de lo que se necesita. Un comentario como de pasada que nos dice que la civilización occidental está anticipando la matanza de, haremos el cálculo, 3 a 4 millones de personas, o algo por el estilo. El mismo día, el dirigente de la civilización occidental, rechazó una vez más, con desdén, las ofertas de negociación para la entrega del pretendido objetivo: Osama bin Laden; y también rechazó la solicitud de alguna evidencia para sustanciar la exigencia de una capitulación total. El mismo día, un Informador Especial de la ONU a cargo de alimentos, rogó a EE.UU. que detuvieran los bombardeos para salvar a millones de víctimas. Que yo sepa, no hubo información alguna al respecto. Esto fue el lunes. Ayer, las mayores agencias de ayuda OXFAM y Christian Aid se unieron a ese ruego. No se puede encontrar ninguna información al respecto en el New York Times. Hubo una línea en el Boston Globe, escondida en una historia sobre otro tópico, Cachemira.

Genocidio en silencio

Y así podríamos continuar... pero todo eso... en primer lugar nos indica lo que está sucediendo. Parece que lo que está sucediendo es una especie de genocidio silencioso. También nos da la oportunidad de ver lo que es la cultura de la élite, la cultura de la que formamos parte. Esto indica que pase lo que pase y sin saber que sucederá, los planes y programas que están siendo realizados se basan en la suposición de que puedan llevar a la muerte de varios millones de personas en las próximas semanas... casualmente sin comentarios y sin pensar al respecto, como si fuera algo normal, aquí y en buena parte de Europa. No en el resto del mundo. En realidad, ni siquiera en gran parte de Europa. Si uno lee la prensa irlandesa o la prensa en Escocia... tan cerca, las reacciones son muy diferentes. Bueno, eso es lo que está sucediendo. Lo que está sucediendo ahora, está ciertamente bajo nuestro control. Podemos hacer mucho para influenciar lo que está sucediendo. Y básicamente de eso se trata.

2. ¿Por qué fue un evento histórico?

Un ataque al territorio nacional

Ahora bien, consideremos la pregunta un poco más abstracta, olvidando por el momento que al parecer estamos en medio de un intento de asesinato de 3 o 4 millones de personas, no talibán, por supuesto, sino que sus víctimas. Volvamos atrás... volvamos a la pregunta sobre los históricos acontecimientos que ocurrieron el 11 de septiembre. Como dije, creo que es cierto. Fue un evento histórico. Lamentablemente, no por su dimensión de la que duele hablar porque en términos de su dimensión no es tan extraordinario. Dije que es el peor... probablemente el peor número de víctimas súbitas de cualquier crimen. Y puede ser cierto. Pero hay crímenes terroristas con efectos un poco más prolongados que son más extremos, por desgracia. Sin embargo, es un evento histórico porque hubo un cambio. El cambio fue la dirección hacia la que se apuntaba. Eso es nuevo. Radicalmente nuevo. Echémosle una mirada a la historia de EE.UU.La última vez que el territorio nacional de EE.UU. fue atacado, o mejor dicho, incluso amenazado, fue cuando los británicos incendiaron Washington en 1814. Ha habido muchos... ha sido común presentar Pearl Harbor, pero no es una analogía válida. Piénsese lo que se quiera al respecto, los japoneses bombardearon bases militares en dos colonias de EE.UU., no el territorio nacional; colonias que habían sido arrebatadas a sus habitantes de una manera no demasiado elegante. Ahora es el territorio nacional el que ha sido atacado en gran escala, se pueden encontrar algunos ejemplos marginales, pero éste es único.Durante cerca de 200 años, nosotros, Estados Unidos, expulsamos o sobre todo exterminamos a la población indígena, es decir a muchos millones de personas, conquistamos la mitad de México, realizamos depredaciones en toda la región, en el Caribe y en América Central, a veces más allá, conquistamos Hawai y Filipinas, matando a varios cientos de miles de filipinos al hacerlo. Desde la segunda guerra mundial, EE.UU. ha extendido su alcance a todo el mundo utilizando métodos que no precisan descripción. Pero fue siempre matando a otros, la batalla fue siempre en otros lugares, los masacrados fueron los otros. No aquí. No en el territorio nacional.

Europa

En el caso de Europa, el cambio es aún más dramático, porque su historia es aún más horrenda que la nuestra. Somos, básicamente, un vástago de Europa. Durante cientos de años, Europa ha estado masacrando gente en todo el mundo, con la mayor tranquilidad. Es así como conquistaron el mundo, no distribuyendo golosinas a los bebés. Durante este período Europa sufrió guerras asesinas, pero fueron asesinos europeos matándose mutuamente. La única razón por la que terminó en 1945, fue... no tuvo nada que ver con democracia o con no hacerse la guerra unos a otros u otras nociones de moda. Tuvo que ver con el hecho de que todos comprendieron que la próxima vez que jugaran ese jueguito iba a ser el fin del mundo. Porque los europeos, incluyéndonos a nosotros, han desarrollado tales armas de destrucción masiva que ese juego tiene que acabarse. Y tiene cientos de años. En el siglo XVII, aproximadamente un 40 por ciento de toda la población de Alemania fue eliminada en una sola guerra.Pero durante todo ese período de sangrientas matanzas, los europeos se estuvieron matando unos a otros, y matando gente en otras partes. Congo no atacó a Bélgica, India no atacó a Inglaterra. Argelia no atacó a Francia. Es siempre lo mismo. De nuevo, hubo algunas pequeñas excepciones, pero muy pequeñas en escala, ciertamente invisible en la escala de lo que Europa y nosotros estábamos haciéndole al resto del mundo. Es el primer cambio. Es la primera vez que se apunta en la dirección contraria. Y a mi juicio es probablemente el motivo por el cual se ven reacciones tan diferentes a los dos lados del Mar de Irlanda, que he visto, a propósito, en numerosas entrevistas a ambos lados, en la radio nacional en ambos casos. El mundo se ve muy distinto, dependiendo de si uno tiene el látigo en sus manos o si ha estado recibiendo latigazos durante siglos, muy distinto. Así que pienso que el choque y la sorpresa en Europa y en sus vástagos, como aquí, son comprensibles. Es un evento histórico pero, por desgracia, no en escala, en otro sentido y es la razón por la que el resto del mundo... la mayor parte del resto del mundo lo ve de manera muy diferente. Sin dejar de sentir compasión por las víctimas de la atrocidad, o de horrorizarse, eso es casi general, sino que porque lo consideran desde una perspectiva diferente. Algo que debiéramos tratar de comprender.

3. ¿Qué es la guerra contra el terrorismo?

Bien, veamos la tercera pregunta, '¿qué es la guerra contra el terrorismo?' y una pregunta incidental, '¿qué es el terrorismo?' La guerra contra el terrorismo ha sido descrita en las altas esferas como una lucha contra una plaga, como un cáncer que es propagado por bárbaros, por "oponentes depravados de la civilización misma." Es un sentimiento que comparto. Sucede, sin embargo, que las palabras que estoy citando, son de hace 20 años. Son... del presidente Reagan y de su secretario de estado. La administración Reagan llegó al poder hace 20 años declarando que la guerra contra el terrorismo internacional se hallaría en el centro de nuestra política... describiéndola en términos como los que acabo de mencionar, entre otros. Y estuvo en el centro de nuestra política exterior. La administración Reagan reaccionó a esa plaga propagada por oponentes depravados a la civilización misma, creando una red terrorista internacional extraordinaria, sin precedente alguno en su escala, que realizó masivas atrocidades en todo el mundo, sobre todo... bien, en parte, cerca, pero no sólo allí. No voy a mencionar toda la lista, ustedes son todos gente educada, así que estoy seguro de que lo aprendieron en el colegio secundario. [risas del público]

La guerra de Reagan-EE.UU. contra Nicaragua

Sólo mencionaré un caso inobjetable, así no habrá polémicas al respecto; de ninguna manera es el caso más extremo, pero es indiscutible. Y lo es gracias a los fallos de las principales autoridades internacionales, la Corte Internacional de Justicia, la Corte Mundial, y el Consejo de Seguridad de la ONU. Así que este caso es irrefutable, por lo menos para gente con la más mínima consideración por el derecho internacional, los derechos humanos, la justicia y otras cosas similares. Y ahora les daré un trabajo. Ustedes pueden calcular la dimensión de esa categoría preguntando simplemente cuántas veces se ha mencionado ese caso evidente en los comentarios del mes pasado. Y es un caso particularmente relevante, no sólo porque es inobjetable, sino porque ofrece un precedente sobre cómo un estado que respeta el derecho reaccionaría... o reaccionó de hecho ante el terrorismo internacional, lo que es incuestionable. Y fue aún más extremo que los eventos del 11 de septiembre. Estoy hablando de la guerra de Reagan-EE.UU. contra Nicaragua, que causó decenas de miles de muertos, arruinó al país, tal vez irreparablemente.

La reacción nicaragüense

Nicaragua reaccionó. No reaccionó lanzando bombas en Washington. Reaccionaron llevando el caso a la Corte Mundial, presentando un caso, no tuvieron ningún problema para reunir la evidencia. La Corte Mundial aceptó el caso, decidió a su favor. Ordenó que... condenaron lo que llamaron el "uso ilegal de la fuerza," que es otra forma de llamar al terrorismo internacional por parte de EE.UU.. Ordenó a EE.UU. que detuviera el crimen y que pagara masivas reparaciones. Estados Unidos, por supuesto, rechazó el fallo de la corte con un desprecio total y anunció que en lo futuro no aceptaría la jurisdicción de la corte. Entonces Nicaragua fue al Consejo de Seguridad de la ONU, el que consideró una resolución llamando a todos los estados a respetar el derecho internacional. No se mencionó a nadie, pero todos comprendieron. EE.UU. vetó la resolución. Ahora es el único estado conocido que ha sido condenado por la Corte Mundial por terrorismo internacional, y ha vetado la resolución del Consejo de Seguridad llamando a todos los estados a respetar el derecho internacional. Nicaragua fue entonces a la Asamblea General, donde técnicamente no existe el derecho a veto, pero donde un voto negativo de EE.UU. equivale a un veto. Aprobó una resolución similar y solamente se opusieron Estados Unidos, Israel y El Salvador. Lo mismo pasó el año siguiente, pero esa vez EE.UU. sólo pudo conseguir el apoyo de Israel, así que fueron 2 votos opuestos a la observación del derecho internacional. Llegado ese punto, a Nicaragua no le quedó ningún recurso legal. Había intentado todas las medidas posibles. No funcionan en un mundo regido por la fuerza.El caso es irrefutable, pero de ninguna manera el más extremo. Aprendemos mucho sobre nuestra propia cultura y sociedad y sobre lo que está sucediendo en la actualidad, preguntando '¿cuánto sabemos de todo esto? ¿cuánto hablamos de esto? ¿Cuánto aprendemos en la escuela? ¿Cuánto llena las primeras planas?' Y no fue más que el comienzo. EE.UU. respondió a la Corte Mundial y al Consejo de Seguridad, escalando inmediatamente la guerra de manera acelerada y, casualmente, fue una decisión de ambos partidos. Los términos de la guerra también fueron alterados. Por primera vez hubo órdenes oficiales... órdenes oficiales al ejército terrorista de atacar lo que se llama "objetivos blandos," queriendo decir objetivos civiles indefensos, y mantenerse lejos del ejército nicaragüense. Pudieron hacerlo porque EE.UU. controlaba totalmente el espacio aéreo sobre Nicaragua y suministró al ejército mercenario equipos de comunicación modernos; no se trataba de un ejército de guerrilla en el sentido normal y podían recibir instrucciones sobre los desplazamientos de las fuerzas del ejército nicaragüense, de manera que podían atacar impunemente cooperativas agrícolas, clínicas sanitarias, etc., etc.,... objetivos blandos. Ésas eran las órdenes oficiales.

¿Cuál fue la reacción en este país?

¿Cuál fue la reacción? Era sabido. Hubo una reacción. La política utilizada fue considerada como sensata por la opinión liberal de izquierda. Así que Michael Kinsley, que representa a la izquierda en la discusión en los medios oficiales, escribió un artículo en el que dijo que no debiéramos apresurarnos demasiado en la crítica de esa política, como lo había hecho Human Rights Watch. Dijo que una "política sensata" debe "pasar el examen de costos y beneficios" - es decir, ahora paso a citar, el análisis de "por un lado la cantidad de sangre y miseria que habrá que introducir, y por el otro la probabilidad de que la democracia emerja." La democracia, tal como EE.UU. comprende la expresión, ilustrada gráficamente por los países vecinos [a Nicaragua]. Nótese que es un axioma que EE.UU., las élites de EE.UU., tienen el derecho de efectuar el análisis y realizar el proyecto si pasa sus tests. Y pasó sus tests. Funcionó. Cuando Nicaragua terminó por sucumbir ante el ataque de la superpotencia, los comentaristas elogiaron pública y alegremente el éxito de los métodos que fueron utilizados, y los describieron en detalle. Así que paso a citar a Time Magazine, tomando a uno de tantos. Alabaron el éxito de los métodos escogidos: "para arruinar la economía e implementar una larga y mortífera guerra por encargo, hasta que los nativos exhaustos derroquen por sí mismos al gobierno indeseable," con un costo "mínimo" para nosotros, dejando a las víctimas con "puentes destruidos, estaciones eléctricas saboteadas, y granjas arruinadas", dándole así al candidato de EE.UU. un "tema ganador": "terminar con el empobrecimiento del pueblo de Nicaragua". El New York Times publicó una primera plana diciendo "Estadounidenses unidos en la alegría" ante este resultado.

El terrorismo funciona - el terrorismo no es el arma de los débiles

Esta es la cultura en la que vivimos y revela varios hechos. Uno es el hecho que el terrorismo funciona. No fracasa. Funciona. La violencia funciona generalmente. Es la historia del mundo. En segundo lugar, es un error analítico muy serio decir, como se hace comúnmente, que el terrorismo es el arma de los débiles. Como otros medios de violencia, constituye sobre todo un arma de los fuertes, abrumadora en realidad. Es considerada un arma de los débiles, porque los fuertes también controlan los sistemas doctrinarios y su terror no cuenta como terror. Ahora bien, eso es casi universal. No se me ocurre ninguna excepción histórica, incluso los peores asesinos en masa ven el mundo de esa manera. Por ejemplo, tomemos a los nazis. No imponían el terror en la Europa ocupada. Estaban protegiendo a la población local contra el terrorismo de los partisanos. Y como en el caso de otros movimientos de resistencia, hubo terrorismo. Los nazis efectuaban contraterrorismo. Además, EE.UU. estuvo esencialmente de acuerdo con eso. Después de la guerra, el ejército de EE.UU. realizó estudios extensivos de las operaciones de contraterrorismo de los nazis en Europa. En primer lugar, debiera decir que EE.UU. aprendió de ellos y comenzó a realizar operaciones similares, a menudo contra los mismos objetivos, la antigua resistencia. Pero los militares que estudiaron los métodos nazis también publicaron interesantes estudios, a veces criticando la ineficacia al llevarlos a cabo, un verdadero análisis crítico; ustedes no hicieron esto bien, pero lo otro sí. Pero esos métodos y consejos de los oficiales de la Wehrmacht fueron importados a este país y se convirtieron en los manuales de la contrainsurgencia, del contraterrorismo, del conflicto de baja intensidad, como lo llaman, y son los manuales, y los procedimientos que están siendo utilizados. Así que no es que sólo los nazis lo hicieron. Ésta fue considerada la acción correcta por los dirigentes de la civilización occidental, es decir nosotros, que luego procedimos a hacer lo mismo. El terrorismo no es el arma de los débiles. Es el arma de los que están contra 'nosotros' sin importar quienes son 'nosotros'. Y si ustedes pueden encontrar una excepción histórica a este hecho, me interesaría conocerla.

La naturaleza de nuestra cultura - Cómo vemos el terrorismo

Bien, una indicación interesante sobre la naturaleza de nuestra cultura, nuestra elevada cultura, es la forma en la que se considera todo esto. Una forma en la que se considera es ocultándolo simplemente. Así que casi nadie ha oído hablar del asunto. Y el poder de la propaganda y la doctrina estadounidense es tan fuerte, que hasta las víctimas apenas lo saben. Quiero decir que, por ejemplo, cuando se habla de este asunto con gente en Argentina, hay que recordárselo. Oh, sí, sucedió, se nos había olvidado. Es ocultado profundamente. Las consecuencias absolutas del monopolio de la violencia pueden ser muy poderosas en términos ideológicos, entre otros.

La idea de que Nicaragua pudiera haber tenido el derecho de defenderse

Bien, un aspecto esclarecedor de nuestra propia actitud hacia el terrorismo es la reacción a la idea de que Nicaragua pudiera haber tenido el derecho de defenderse. En realidad estudié esto en bastante detalle buscando en bancos de datos y ese tipo de cosas. La idea de que Nicaragua pudiera haber tenido el derecho de defenderse fue considerada escandalosa. No hay prácticamente nada en los comentarios de los medios de comunicación oficiales indicando que Nicaragua podría haber tenido ese derecho. Y ese hecho fue aprovechado por la administración Reagan y su propaganda de una manera interesante. Aquellos de ustedes que vivieron esa época, recordarán que periódicamente se lanzaban rumores de que los nicaragüenses recibían jets MIG de Rusia. Al llegar ese punto los halcones y las palomas se dividían. Los halcones decían, 'OK, hay que bombardearlos'. Las palomas decían, 'esperemos, veamos si los rumores son ciertos. Y si lo son, hay que bombardearlos. Porque constituyen un peligro para Estados Unidos'. A propósito, ¿Por qué iban a recibir aviones MIG? Ahora bien, trataron de conseguir aviones de los países europeos, pero EE.UU. presionó a sus aliados para que no les enviaran medios de defensa, porque quería que se tornaran hacia los rusos. Esto venía bien por razones de propaganda. Así se convertían en una amenaza para nosotros. Recuerden que estaban a sólo 2 días de marcha de Harlingen, Texas. Declaramos, verdaderamente, una emergencia nacional en 1985, para proteger el país contra la amenaza de Nicaragua. Y siguió en vigor. Así que más valía que consiguieran armas de los rusos. ¿Por qué iban a querer aviones jet? Pues, por las razones que ya he mencionado. EE.UU. tenía un control total sobre su espacio aéreo, volaba sobre éste y lo utilizaba para dar instrucciones al ejército terrorista para que pudieran atacar objetivos blandos sin encontrarse con el ejército que podría defenderlos. Todo el mundo sabía que ése era el motivo. No iban a utilizar sus jets para otra cosa. Pero la idea de que se pudiera permitir a Nicaragua que defendiera su espacio aéreo contra el ataque de una superpotencia que dirigía a fuerzas terroristas para que atacaran objetivos civiles indefensos, era considerada en Estados Unidos como escandalosa y era la opinión general. Las excepciones son tan raras que puedo hacer una listita. No sugiero que acepten mi palabra. Miren ustedes mismos. Eso incluye también a nuestros senadores, a propósito.

Honduras - El nombramiento de John Negroponte como embajador en las Naciones Unidas

Otra ilustración de cómo vemos el terrorismo está sucediendo ahora mismo. EE.UU. nombró hace un par de semanas a un embajador en las Naciones Unidas para conducir la guerra contra el terrorismo. ¿Quién es? Bien, su nombre es John Negroponte. A principios de los años 80, fue el embajador de EE.UU. en el feudo, que es lo que es, de Honduras. Hubo un poco de alboroto sobre el hecho de que debe haber sabido, y por cierto que sabía, de los asesinatos en gran escala y de otras atrocidades que estaban siendo cometidas por las fuerzas de seguridad de Honduras, a las que apoyábamos. Pero eso es sólo una pequeña parte. Como procónsul de Honduras, como se le llamaba allí, fue el supervisor local de la guerra terrorista conducida en Honduras, por la que su gobierno fue condenado por la Corte Mundial y después por el Consejo de Seguridad, en una resolución vetada. Y acaba de ser nombrado como embajador ante la ONU para conducir la guerra contra el terror. Otro pequeño experimento que ustedes pueden hacer es investigar y descubrir qué reacción tuvo lugar. Bien, les podría decir lo que van a encontrar, pero más vale que lo descubran ustedes mismos. Ahora bien, eso nos dice mucho sobre la guerra contra el terrorismo y mucho sobre nosotros mismos.Después de que Estados Unidos volvió a apoderarse del país bajo condiciones que fueron tan gráficamente descritas por la prensa, el país había quedado destruido en los años 80, y desde entonces se ha desmoronado totalmente en casi todos los sectores. Desde que EE.UU. se hizo cargo ha declinado mucho económica y democráticamente, así como en casi todos los demás sectores. Es ahora el segundo país más pobre del hemisferio. Yo diría... no voy a hablar del tema, pero ya dije que escogí a Nicaragua porque era un caso incontrovertible. Si ustedes consideran los otros estados en la región, el terror estatal fue más extremo y de nuevo se origina en Washington y eso, de ninguna manera, es todo.

Ataques sudafricanos respaldados por EE.UU. y el Reino Unido

Lo mismo sucedía en otras partes del mundo, tomemos por ejemplo África. Sólo durante los años de Reagan, los ataques sudafricanos, respaldados por EE.UU. y Gran Bretaña, contra los países vecinos causaron cerca de un millón y medio de víctimas, 60.000 millones de dólares en daños y la destrucción de países enteros. Y si vamos por el mundo, podemos agregar más ejemplos.Esa fue la primera guerra contra el terror, sobre la que he dado un pequeño ejemplo. ¿Y se supone que le prestemos atención? ¿O hay algún motivo de pensar que podría ser relevante? Después de todo no se trata exactamente de historia antigua. Bien, evidentemente no es así, como se puede deducir al considerar la actual discusión sobre la guerra contra el terror que ha constituido el tópico principal del mes pasado.

Haití, Guatemala, y Nicaragua

Mencioné que Nicaragua se ha convertido ahora en el segundo país más pobre del hemisferio. ¿Cuál es el país más pobre? Bien, desde luego que es Haití, que sucede que es también de lejos la víctima de la mayor cantidad de intervenciones estadounidenses en el siglo XX. Lo dejamos totalmente devastado. Es el país más pobre. Nicaragua está en segundo lugar en el grado de intervención estadounidense en el siglo XX. Y es el segundo más pobre. En realidad, está compitiendo con Guatemala. Se alternan cada uno o dos años como el segundo país en el nivel de pobreza. Y también compiten en quién es el objetivo principal de las intervenciones militares de EE.UU. Se supone que debemos creer que todo esto es una especie de accidente. Que no tiene nada que ver con lo sucedido en el pasado. Quizás.

Colombia y Turquía

El peor violador de los derechos humanos en los años 90 es Colombia, de lejos. También es, de lejos, el principal receptor de ayuda militar de EE.UU. en los años 90, para mantener el terror y las violaciones de los derechos humanos. En 1999, Colombia reemplazó a Turquía como el principal receptor de armas estadounidenses en todo el mundo, es decir excluyendo a Israel y Egipto, que están en una categoría especial. Y eso nos dice mucho más sobre la actual guerra contra el terror.¿Por qué recibía Turquía un flujo tan inmenso de armas de EE.UU.? Bueno, si le echan una mirada al flujo de armas estadounidenses a Turquía, Turquía siempre recibió muchas armas de EE.UU. Está ubicada estratégicamente, es miembro de la OTAN, etc.Pero el flujo de armas a Turquía aumentó radicalmente en 1984. No tuvo nada que ver con la guerra fría. Quiero decir, Rusia se estaba descalabrando. Y continuó al mismo nivel desde 1984 a 1999, cuando fue reducido y desplazado como primer receptor por Colombia. ¿Qué sucedió entre 1984 y 1999? Bien, en 1984, [Turquía] lanzó una gran guerra terrorista contra los kurdos en el sudeste de Turquía. Y entonces aumentó la ayuda de EE.UU., la ayuda militar. Y no se trataba de pistolas. Eran aviones jet, tanques, entrenamiento militar, etc. Y permaneció elevada mientras las atrocidades escalaban durante los años 90. Y la ayuda aumentó al mismo ritmo. El año cumbre fue 1997. En 1997, la ayuda militar de EE.UU. a Turquía fue superior que en todo el período entre 1950 y 1983, es decir durante la guerra fría, lo que es una indicación de la medida en la que la guerra fría ha afectado la política. Y los resultados fueron impresionantes. Llevó a entre 2 y 3 millones de refugiados. Parte de la peor limpieza étnica de fines de los 90. Decenas de miles de muertos, 3500 ciudades y aldeas destruidas, mucho más que en Kosovo, a pesar de las bombas de la OTAN. Y Estados Unidos suministró un 80 por ciento de las armas, aumentando a medida que aumentaban las atrocidades, alcanzando el nivel máximo en 1997. Declinó en 1999 porque, una vez más, el terror funcionó, como lo hace usualmente cuando es llevado a cabo por sus principales agentes, sobre todo los poderosos. Así que en 1999, el terror turco, llamado, por supuesto, contra-terror, pero como he dicho eso es universal, funcionó. Por ello, Turquía fue reemplazada por Colombia, que aún no había tenido éxito en su guerra terrorista. Y por ello tuvo que alcanzar el primer lugar como receptor de armas de EE.UU.

Los intelectuales occidentales se elogian a sí mismos

Bien, lo que hace esto tanto más pasmoso es que todo sucedía justo en el medio de un inmenso elogio de los intelectuales occidentales, que probablemente no tiene igual en la historia. Creo que todos ustedes lo recuerdan. Fue hace sólo un par de años. La masiva auto-adulación sobre cómo por primera vez en la historia somos tan magníficos; que defendemos principios y valores; dedicados a terminar con la crueldad en esta nueva era de esto y aquello, etcétera, etcétera. Y evidentemente no podemos tolerar atrocidades cerca de las fronteras de la OTAN. Esto fue repetido una y otra vez. Sólo dentro de las fronteras de la OTAN no podemos limitarnos a tolerar atrocidades, sino que contribuimos a ellas. Otra oportunidad de ver lo que es la civilización occidental y la propia, es preguntándose: ¿Cuántas veces se discute este tema? Traten de averiguarlo, no lo voy a repetir. Pero es instructivo. Es un hecho bastante impresionante que un sistema de propaganda se salga con la suya en una sociedad libre. No creo que se pueda lograr en un estado totalitario.

Turquía está muy agradecida

Y Turquía está muy agradecida. Hace sólo algunos días, el primer ministro Ecevit, anunció que Turquía se unirá a la coalición contra el terror con mucho entusiasmo, aún más que otros. En realidad, dijo que contribuiría con tropas, lo que otros no están dispuestos a hacer. Y explicó el por qué. Dijo que: tenemos una deuda de gratitud con EE.UU. porque EE.UU. fue el único país que estuvo dispuesto a contribuir de manera tan masiva a nuestra propia guerra, en sus palabras, "contra-terrorista". Es decir a nuestra propia limpieza étnica, nuestras atrocidades y nuestro terror. Otros países ayudaron un poco, pero se retuvieron. Estados Unidos, por su parte, contribuyó decisivamente y con entusiasmo, y pudo hacerlo por el silencio, el servilismo sería la palabra correcta, de las clases educadas que podían averiguar fácilmente lo que sucedía. Después de todo, somos un país libre. Se pueden leer los informes sobre los derechos humanos. Se puede leer toda clase de cosas. Pero preferimos contribuir a las atrocidades y Turquía está muy contenta, tiene con nosotros una deuda de gratitud por eso y por ello contribuirá tropas, igual como lo hizo durante la guerra en Serbia. Turquía fue adulada por utilizar los F16 que le suministramos para bombardear Serbia, exactamente como lo había estado haciendo con los mismos aviones contra su propia población, hasta el momento en que finalmente logró aplastar el terror interno, como lo llamaban. Y como de costumbre, como siempre, la resistencia incluye terror. Vale también para la Revolución Estadounidense. Vale para todos los casos que conozco. Igual como es verdad que aquellos que tienen un monopolio de la violencia hablan de sí mismos como si realizaran contra-terror.

La coalición - incluyendo a Argelia, Rusia, China e Indonesia

Ahora bien, todo esto es bastante impresionante, y tiene que ver con la coalición que está siendo organizada para librar la guerra contra el terror. Y es muy interesante ver cómo se está describiendo dicha coalición. Así que echemos una mirada al Christian Science Monitor de esta mañana. Es un buen periódico. Uno de los mejores periódicos internacionales, con una verdadera cobertura mundial. El principal artículo, el de la primera plana, es sobre cómo Estados Unidos; ustedes saben que a la gente no le gustaba Estados Unidos, pero ahora están comenzando a respetarlo, y están muy contentos con la forma en la que EE.UU. está conduciendo la guerra contra el terror. Y el primer ejemplo, en realidad el único ejemplo serio, los otros son un chiste, es Argelia. Resulta que Argelia siente mucho entusiasmo por la guerra de EE.UU. contra el terror. La persona que escribió el artículo es un experto en África. Debe saber que Argelia es uno de los estados terroristas más sanguinarios del mundo, y que ha estado aplicando un terror horrendo contra su propia población durante los últimos años. Durante un tiempo, el hecho fue mantenido en secreto. Pero fue finalmente denunciado en Francia por desertores del ejército argelino. Lo sabe todo el mundo en Francia y en Inglaterra, y en otros países. Pero aquí, aquí estamos muy orgullosos porque uno de los peores estados terroristas del mundo saluda ahora con entusiasmo la guerra de EE.UU. contra el terror y en realidad está alentando a EE.UU. a que dirija la guerra. Muestra hasta qué punto estamos haciéndonos populares.Y si se considera la coalición que está siendo formada contra el terror, vemos mucho más. Un miembro destacado de la coalición es Rusia, deleitada de que EE.UU. apoye su guerra terrorista asesina en Chechenia en lugar de criticarla de vez en cuando desde las bambalinas. China se une con entusiasmo. Está deleitada de conseguir apoyo para las atrocidades que está cometiendo en China occidental contra, lo que califica de, secesionistas musulmanes. Turquía, como acabo de mencionar, está feliz con la guerra contra el terror. Son expertos. Argelia, Indonesia, deleitados de tener aún más apoyo estadounidense para las atrocidades que está realizando en Ache y en otros sitios. Ahora bien, podemos repasar toda la lista, la lista de los estados que se han unido a la coalición contra el terror es bastante impresionante. Tienen una característica común. Están, ciertamente, entre los principales estados terroristas del mundo. Y son dirigidos por el campeón mundial.

¿Qué es el terrorismo?

Bien, esto nos hace retornar a la pregunta, ¿qué es el terrorismo? He estado suponiendo que lo comprendemos. Bueno, ¿qué es? Bien, hay algunas respuestas fáciles. Hay una definición oficial. Se puede encontrar en el código de EE.UU. o en los manuales del ejército de EE.UU. Una breve elucidación tomada de un manual del ejército de EE.UU., es bastante adecuada, y es que terror es el uso calculado de la violencia o de la amenaza de violencia para lograr objetivos políticos o religiosos a través de la intimidación, la coerción, o la provocación de miedo. Eso es terrorismo. Es una definición bastante justa. Creo que es razonable aceptarla. El problema es que no puede ser aceptada, porque si es aceptada, vienen todas las consecuencias erróneas. Por ejemplo, todas las consecuencias que acabo de mencionar. Hay ahora mismo un importante esfuerzo en la ONU para tratar de desarrollar un tratado exhaustivo sobre el terrorismo. Cuando Kofi Annan recibió el premio Nobel el otro día, se habrán dado cuenta que se informó que había dicho que debiéramos de dejar de perder el tiempo con este tema y poner manos a la obra.Pero hay un problema. Si se utiliza la definición oficial de terrorismo en el tratado exhaustivo, se va a llegar a resultados desacertados. No se puede proceder así. En realidad es peor todavía. Si se lanza un vistazo a la definición de Guerra de Baja Intensidad, que es una política oficial de EE.UU., se ve que es una paráfrasis muy próxima de lo que acabo de leer. En realidad, un Conflicto de Baja Intensidad es simplemente otro nombre para el terrorismo. Es el motivo por el cual todos los países, que yo sepa, llaman todo acto horrendo que cometen, contra-terrorismo. Sucede que nosotros lo llamamos contra-insurgencia o Conflicto de Baja Intensidad. Así que hay un problema serio. No podemos utilizar la verdadera definición. Tenemos que encontrar cuidadosamente una definición que no lleve a consecuencias indeseadas.

¿Por qué votaron EE.UU. e Israel contra una resolución importante condenando el terrorismo?

Hay algunos problemas adicionales. Algunos se presentaron en diciembre de 1987, en el punto álgido de la primera guerra contra el terrorismo, fue cuando el furor por la plaga llegaba al clímax. La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución muy enérgica contra el terrorismo, condenando la plaga en términos muy firmes, llamando a todos los estados a combatirla por todos los medios. Fue aprobada unánimemente. Un país, Honduras, se abstuvo. Dos votos en contra, los dos de costumbre, EE.UU. e Israel. ¿Por qué iban a votar EE.UU. e Israel contra una importante resolución condenando enérgicamente el terrorismo, en realidad utilizando en gran parte los mismos términos que estaban siendo usados por la administración Reagan? Bueno, hay una razón. Hay un párrafo en esa extensa resolución que dice que nada en esa resolución infringe los derechos de los pueblos que luchan contra regímenes racistas y colonialistas o contra la ocupación militar extranjera a continuar con su resistencia con la ayuda de otros, otros estados, estados extranjeros, en su justa causa. Bueno, EE.UU. e Israel no pueden aceptar algo semejante. La razón principal por la que no lo podían permitir en esa época era África del Sur. África del Sur era un aliado, calificado oficialmente de aliado. Había una fuerza terrorista en África del Sur. Se llamaba el Congreso Nacional Africano. Oficialmente, constituía una fuerza terrorista. África del Sur, al contrario, era un aliado y, evidentemente, no podíamos apoyar las acciones de un grupo terrorista que luchaba contra un régimen racista. Sería algo imposible.Y, desde luego, hay otro caso. Es el de los territorios ocupados por Israel, ahora ya desde hace 35 años. Apoyado sobre todo por EE.UU., para impedir una solución diplomática desde hace 30 años, y continúa haciéndolo. Y eso no puede permitirse. En esa época había otro motivo. Israel estaba ocupando el sur de Líbano y encontraban la resistencia de lo que EE.UU. llama una fuerza terrorista, Hizbulá, que finalmente logró expulsar a Israel de Líbano. Y no podemos permitirle a nadie que luche contra una ocupación militar, cuando la apoyamos, y por eso EE.UU. e Israel tuvieron que votar contra la principal resolución de la ONU contra el terrorismo. Como dije antes, un voto de EE.UU. en contra... es esencialmente un veto. Lo que representa sólo la mitad del cuento. También es un veto que la excluye de la historia. Así que nada de todo esto fue publicado, y nada de esto ha aparecido en los anales del terrorismo. Si uno mira los trabajos de gran erudición sobre el terrorismo, etcétera, no se ve nada de lo que acabo de mencionar. La razón es que los que tienen los fusiles no son los que quisiéramos. Hay que afinar cuidadosamente las definiciones y la erudición, etcétera, para llegar a las conclusiones correctas; de otra manera no constituye una erudición respetable y un periodismo honorable. Bien, este es el tipo de problemas que impiden el esfuerzo por desarrollar un tratado exhaustivo contra el terrorismo. Tal vez debiéramos convocar a una conferencia académica o algo parecido para tratar de ver si podemos descubrir una manera de definir el terrorismo, de manera que produzca exactamente las respuestas que nos gusten, no las otras. No será fácil.

4. ¿Cuáles son los orígenes del crimen del 11 de septiembre?

Bien, dejemos eso y veamos la 4ª. Pregunta. ¿Cuáles son los orígenes de los crímenes del 11 de septiembre? Aquí tenemos que hacer una distinción entre dos categorías, que no debieran confundirse. Una se refiere a los agentes directos del crimen, la otra es una especie de reserva de por lo menos simpatía, a veces apoyo, que provocan incluso entre gente que se opone fuertemente a los criminales y a sus acciones. Y éstas son dos cosas muy diferentes.

Categoría 1: los probables perpetradores

Bien, con respecto a los perpetradores, en cierto modo no los tenemos realmente muy claros. EE.UU. no puede o no quiere presentar ninguna evidencia, ninguna evidencia que tenga sentido. Hubo una especie de obra de teatro hace una o dos semanas, en la que se había previsto que Tony Blair la presentaría. No sé exactamente cuál era el propósito del asunto. Tal vez era para que EE.UU. apareciera como si estuviera reteniendo alguna evidencia que no podía revelar, o para que Tony Blair pudiera presentar algunas poses churchillianas o algo así. Sean cuales fueren las razones de relaciones públicas, hizo una presentación que en círculos serios fue considerada tan absurda que apenas fue mencionada. Por ejemplo en el Wall Street Journal, uno de los periódicos más serios, hubo un pequeño artículo en la página 12, creo, en el que señalaban que no hubo mucha evidencia y luego citaron a algún alto funcionario estadounidense diciendo que no importaba si había alguna evidencia, porque lo iban a hacer de todas maneras. ¿Así que para qué preocuparse por la evidencia? La prensa más ideológica, como el New York Times y otros, tuvieron grandes titulares en primera plana. Pero la reacción del Wall Street Journal fue razonable y si se considera la llamada evidencia, se ve por qué. Pero supongamos que fuera cierta. Me sorprende cuán débil era la evidencia. De alguna manera pienso que se podría hacer algo mejor sin ningún servicio de inteligencia [risas en la audiencia]. En realidad, recuerden que esto fue después de semanas de la investigación más intensiva en la historia de todos los servicios de inteligencia del mundo occidental, trabajando horas extra, tratando de juntar algo. Y se trataba de un caso de presunciones de hecho, un caso muy sólido incluso antes de que se tuviera algo. Y terminó más o menos donde comenzó, con un caso de presunciones de hecho. Así que supongamos que es verdad. Supongamos que, lo que parecía obvio el primer día, aún lo sigue siendo, que los verdaderos perpetradores, venían de las redes islámicas radicales, llamadas aquí, fundamentalistas, de las que la red de bin Laden es, sin duda, parte importante. Si estaban implicadas o no, nadie lo sabe. En realidad no tiene gran importancia.¿De dónde vinieron?Esos son los antecedentes, esas redes. Bien, ¿de dónde vinieron? Sabemos todo al respecto. Nadie sabe eso mejor que la CIA, porque ayudó a organizarlos y los instruyó durante mucho tiempo. Efectivamente, la CIA y sus asociados de otras partes: Pakistán, Gran Bretaña, Francia, Arabia Saudita, Egipto, China (involucrada quizás desde 1978), los reunieron en los años 80. La idea era tratar de hostigar a los rusos, el enemigo común. Según el Consejero de Seguridad Nacional del presidente Carter, Zbigniew Brzezinski, EE.UU. comenzó a participar a mediados de 1979. ¿Se acuerdan? Sólo para que tengamos claras las fechas, Rusia invadió Afganistán en diciembre de 1979. OK. Según Brzezinski, el apoyo de EE.UU. para los muyahidin que combatían al gobierno comenzó 6 meses antes. Está muy orgulloso de ello. Dice que atrajimos a los rusos a, en sus palabras, la trampa afgana, apoyando a los muyahidin, llevándolos a invadir, introduciéndolos en la trampa. Logramos desarrollar ese increíble ejército mercenario. Nada insignificante, tal vez unos 100.000 hombres o algo así, juntando a los mejores asesinos que logramos encontrar, fanáticos islamistas radicales de África del Norte, Arabia Saudita, de dondequiera que podíamos encontrarlos. A menudo los llamaban los afganis, aunque muchos de ellos, como bin Laden, no eran afganos. Fueron traídos por la CIA y sus amigos de otras partes. No sé si Brzezinski dice la verdad o no. Puede haber estado alardeando, evidentemente está muy orgulloso del asunto, a pesar de las consecuencias. Pero tal vez sea cierto. Algún día lo sabremos si publican los documentos. De todas maneras, es su percepción. En enero de 1980 ya no cabía duda alguna de que EE.UU. estaba organizando a los afganis y esa masiva fuerza militar para tratar de causar el máximo de problemas a los rusos. Era legítimo que los afganos combatieran contra la invasión rusa. Pero la intervención de EE.UU. no estaba ayudando a los afganos. En realidad, ayudó a destruir el país y más. Los así llamados afganis,... obligaron a los rusos a retirarse, finalmente. Aunque muchos analistas creen que probablemente retardaron su retirada, porque estaban buscando la manera de salir de esto. De todas maneras, como sea, se retiraron. Mientras tanto, las fuerzas terroristas que la CIA estaba organizando, armando, y entrenando, continuaron de inmediato con su propia agenda. No era nada secreto. Uno de sus primeros actos fue en 1981, cuando asesinaron al presidente de Egipto, que fue uno de los más entusiastas de sus creadores. En 1983, un atacante suicida, que puede o no haber estado conectado con ellos, es bastante oscuro, nadie lo sabe. Pero un atacante suicida hizo salir a los militares estadounidenses de Líbano. Y la cosa continuó. Tienen su propia agenda. EE.UU. logró movilizarlos para que combatieran por su causa, pero mientras tanto estaban haciendo lo suyo. Sabían muy bien adónde iban. Después de 1989, cuando los rusos se habían retirado, simplemente se volcaron en otras direcciones. Desde entonces han estado luchando en Chechenia, China Occidental, Bosnia, Cachemira, el Sudeste Asiático, África del norte, por todas partes.

Nos dicen lo que piensan

Nos dicen exactamente lo que piensan. Estados Unidos quiere silenciar el único canal de televisión libre en el mundo árabe, porque está emitiendo toda una gama de cosas desde Powell a Osama bin Laden. Así que EE.UU. se está uniendo ahora a los regímenes represivos del mundo árabe para tratar de clausurarlo. Pero si uno lo escucha, si escucha lo que dice bin Laden, vale la pena. Hay numerosas entrevistas. Hay numerosas entrevistas por importantes reporteros occidentales, si no se quiere escuchar su propia voz, Robert Fisk, entre otros. Y lo que ha estado diciendo es bastante consecuente, desde hace tiempo. No es el único, pero tal vez sea el más elocuente. No ha sido sólo consecuente desde hace tiempo, también es consecuente con sus acciones. Hay todas las razones del mundo para tomarlo en serio. Sus enemigos principales son los que llaman regímenes autoritarios, corruptos y opresivos del mundo árabe, y cuando dicen eso, tienen bastante resonancia en toda la región. También quieren reemplazarlos por auténticos gobiernos islamistas. Y ahí es donde pierden el apoyo de la gente de la región. Pero hasta ese momento, los apoyan. Desde su punto de vista, incluso Arabia Saudita, el estado fundamentalista más extremo del mundo, -supongo fuera de los talibán, que son un vástago-, tampoco les es suficientemente islamista. OK, cuando llegan a ese punto, reciben poco apoyo, pero hasta ese punto, lo tienen y mucho. También quieren defender a los musulmanes en todas partes. Odian a los rusos como si fueran veneno, pero en cuanto los rusos se retiraron de Afganistán, dejaron de realizar actos terroristas en Rusia, como lo habían hecho con respaldo de la CIA antes, dentro de Rusia, no sólo en Afganistán. Se trasladaron a Chechenia. Pero allí están defendiendo a los musulmanes contra una invasión rusa. Lo mismo en todos los otros sitios que he mencionado. Desde su punto de vista, están defendiendo a los musulmanes contra los infieles. Y eso lo tienen muy claro y es lo que han estado haciendo.

¿Por qué se volvieron contra Estados Unidos?

¿Por qué se pusieron contra Estados Unidos? Eso tuvo que ver con lo que califican de invasión de Arabia Saudita por EE.UU.. En 1990, EE.UU. estableció bases militares permanentes en Arabia Saudita, lo que desde su punto de vista es comparable con la invasión rusa de Afganistán, con la excepción de que Arabia Saudita es mucho más importante. Allí se encuentran los sitios más sagrados de Islam. Y ése es el motivo por el cual sus actividades se volvieron contra EE.UU. Si ustedes recuerdan, en 1993 trataron de hacer volar el World Trade Center. Lo lograron en parte, pero no completamente, y eso fue sólo una parte. Querían volar el edificio de la ONU, los túneles Holland y Lincoln, el edificio del FBI. Creo que la lista era más larga. Bueno, lograron una parte, pero no todo. Una persona que está en la cárcel por ello, entre aquellos que fueron encarcelados, es un clérigo egipcio que había entrado a EE.UU. a pesar de las objeciones del Servicio de Inmigración, gracias a la intervención de la CIA que quería ayudar a su amigo. Un par de años más tarde, hizo volar el World Trade Center. Y eso ha estado sucediendo en todos los sentidos. No voy a repasar toda la lista, pero si se quiere comprender, todo concuerda. Es un cuadro consistente. Está descrito en palabras. Se ha revelado en la práctica durante 20 años. No hay razón para no tomarlo en serio. Ésa es la primera categoría, la de los perpetradores.

Categoría 2: ¿Cuál es la base de apoyo?

¿Cuál es la base de apoyo? No es difícil descubrir en qué consiste. Una de las cosas buenas que han ocurrido desde el 11 de septiembre es que parte de la prensa y parte de la discusión ha comenzado a revelar algunas de estas cosas. El mejor, que yo sepa, es el Wall Street Journal que comenzó de inmediato, dentro de un par de días, a publicar informes serios, investigando informes serios, sobre las razones por las que la gente de la región, aunque odia a bin Laden y a pesar de todo lo que está haciendo, lo sigue apoyando en muchos sentidos, e incluso lo considera como la conciencia de Islam, como dijo alguien. Ahora bien, el Wall Street Journal y otros, no contemplan la opinión pública. Están consultando la opinión de sus amigos: banqueros, profesionales, abogados internacionales, empresarios ligados a Estados Unidos, gente que entrevistan en restaurantes McDonalds, que allá es un restaurante elegante, portando exquisitas vestimentas estadounidenses. Ésa es la gente que han estado entrevistando, porque quieren descubrir cuáles son sus actitudes. Y sus actitudes son muy explícitas y muy claras, y de muchas maneras concordantes con el mensaje de bin Laden y otros. Están furiosos con Estados Unidos por su apoyo a regímenes autoritarios y brutales; su intervención para bloquear cualquier tendencia hacia la democracia; su intervención para detener el desarrollo económico; sus políticas de devastación de las sociedades civiles de Irak, mientras fortalecen a Saddam Hussein; y recuerdan, aunque nosotros preferimos no hacerlo, que Estados Unidos y Gran Bretaña apoyaron a Saddam Hussein durante sus peores atrocidades, incluyendo el asesinato con gas de los kurdos; bin Laden recuerda esos actos constantemente, y lo saben aunque nosotros no lo queramos saber. Y desde luego, el apoyo a la ocupación militar israelí que es dura y brutal. Ya lleva 35 años. EE.UU. ha estado proveyendo un abrumador apoyo económico, militar y diplomático para posibilitar esa ocupación, y sigue haciéndolo. Y lo saben, y no les gusta. Especialmente cuando va combinado con la política de EE.UU. hacia Irak, hacia la sociedad civil iraquí que está siendo destruida. OK, esas son básicamente las razones. Y cuando bin Laden da esas razones, la gente lo reconoce y lo apoya.Esa no es la manera como la gente por acá quiere ver las cosas, por lo menos la opinión liberal educada. Les gusta la línea siguiente que es repetida por toda la prensa, y a propósito, sobre todo por los liberales de izquierda. No he hecho un verdadero estudio, pero pienso que la opinión de derecha ha sido, generalmente, más honesta. Pero si uno considera, por ejemplo, el New York Times, en la primera columna de opinión que publicaron, de Ronald Steel, un intelectual liberal serio de izquierda. Pregunta ¿Por qué nos odian? Fue el mismo día, creo, en que el Wall Street Journal publicó la encuesta sobre por qué nos odian. Así que dice "Nos odian porque abogamos por un nuevo orden mundial de capitalismo, individualismo, secularismo, y democracia, que debiera ser la norma por todas partes." Por eso nos odian. El mismo día, el Wall Street Journal pasa revista a las opiniones de banqueros, profesionales, abogados internacionales y dicen "miren, los odiamos porque ustedes están bloqueando la democracia, ustedes están impidiendo el desarrollo económico, ustedes están apoyando regímenes brutales, regímenes terroristas y ustedes están cometiendo cosas horribles en la región." Un par de días más tarde, Anthony Lewis, bien a la izquierda, explicó que el terrorista sólo busca el "nihilismo apocalíptico," nada más y no importa qué es lo que hagamos, no importa. La única consecuencia de nuestras acciones, dice, que podría ser dañina, es que podría dificultar la unión de los árabes al esfuerzo de la coalición contra el terrorismo. Pero fuera de eso, todo lo que hagamos es irrelevante.Bueno, ya saben, es por lo menos algo reconfortante. Hace que nos sintamos bien, y que nos digamos lo maravillosos que somos. Posibilita que evadamos las consecuencias de nuestras acciones. Pero tiene un par de defectos, uno es que no tiene nada que ver con todo lo que sabemos. Y otro defecto es que es la manera perfecta de asegurarse de que escalemos el ciclo de la violencia. Si uno quiere vivir con los ojos cerrados y pretender que nos odian porque se oponen a la globalización, ése sería el motivo por el que asesinaron a Sadat hace 20 años, o porque combatieron contra los rusos, trataron de volar el World Trade Center en 1993. Y se trata de gente que está en el medio de... la globalización corporativa, pero si uno quiere creer eso, bueno... es reconfortante. Y es una gran manera de asegurarse de que escale la violencia. Es una violencia tribal. Ustedes me hicieron algo. Yo les haré algo peor. No me importa cuáles son los motivos. Seguiremos por ese camino. Y es una forma de hacerlo. Muy clara, la opinión liberal de izquierda.

5. ¿Cuáles son las opciones políticas?

¿Cuáles son las opciones políticas? Hay una multitud. Una opción política estrecha desde el principio, fue seguir el consejo de radicales extremos como el Papa [risas en el público]. El Vaticano dijo de inmediato, miren, se trata de un horrible crimen terrorista. En el caso de un crimen, uno trata de encontrar a los perpetradores, los presenta a la justicia, los juzga. No se mata a civiles inocentes. Es como si alguien roba en mi casa y pienso que el que lo hizo vive en el vecindario al otro lado de la calle. No salgo con un fusil de asalto a matar a todos en ese vecindario. No es la forma como se enfrenta el crimen, sea un crimen pequeño o uno realmente masivo como el de la guerra terrorista de EE.UU. contra Nicaragua, o incluso crímenes peores, y otros desde entonces. Y hay numerosos precedentes que vienen al caso. En realidad, ya mencioné un precedente, Nicaragua, un estado legal, un estado respetuoso de las leyes, y es presumiblemente el motivo por el que teníamos que destruirlo, porque se atenía a los principios correctos. Ahora, desde luego, no llegó a ninguna parte porque se enfrentaba a un poder que no aceptaba que se siguieran procedimientos legales. Pero si Estados Unidos hubiera tratado de seguirlos, nadie se lo hubiera impedido. En realidad, todos hubieran aplaudido. Y hay numerosos otros precedentes.

Bombas del IRA en Londres

Cuando el IRA colocó bombas en Londres, fue un asunto bastante serio. Gran Bretaña podría, -fuera del hecho de que no era factible, dejemos eso de lado-, haber dado una posible respuesta, bombardeando Boston que es la fuente de la mayor parte del financiamiento [del IRA]. Y desde luego, arrasando Belfast occidental. Ahora bien, fuera de la factibilidad, hubiera sido una idiotez criminal. El camino de confrontarlo, fue más o menos lo que hicieron: Buscar a los perpetradores, juzgarlos, y buscar los motivos. Porque esas cosas no vienen de ninguna parte. Ocurren por alguna razón. Acaso se trate de un crimen en las calles o de un monstruoso crimen terrorista, o de algo diferente. Hay motivos. Y usualmente, si se consideran los motivos, algunos son legítimos y debieran ser considerados, independientemente del crimen, debieran ser considerados porque son legítimos. Y es la manera de confrontarlo. Hay numerosos ejemplos.Pero eso presenta problemas. Un problema es que Estados Unidos no reconoce la jurisdicción de algunas instituciones internacionales. Así que no podemos recurrir a ellas. Ha rechazado la jurisdicción de la Corte Mundial. Se ha negado a ratificar la Corte Penal Internacional. Es suficientemente poderoso para establecer una nueva corte, si quiere hacerlo, que no interfiriera en ninguna cosa. Pero hay un problema con cualquier tipo de corte, sobre todo que se requiere evidencia. Para ir a cualquier clase de corte, se requiere alguna clase de evidencia. No a Tony Blair hablando por televisión. Y eso sí que es difícil. Puede ser imposible de encontrar.

Resistencia sin dirigentes

Saben, podría ser que la gente que lo hizo, se mató. Nadie lo sabe mejor que la CIA. Son redes descentralizadas, no jerárquicas. Siguen un principio que es llamado Resistencia sin Dirigentes. Es el principio que fue desarrollado por los terroristas de la Derecha Cristiana en EE.UU. Es llamado Resistencia sin Dirigentes. Son pequeños grupos que hacen cosas. No hablan con nadie más. Hay una especie de antecedentes generales de suposiciones, y la cosa se hace. En realidad, la gente en el movimiento contra la guerra está bastante familiarizada con el tema. Solíamos llamarlos grupos de afinidad. Si uno supone correctamente que el grupo que sea al que uno pertenece está siendo penetrado por el FBI, cuando algo serio está sucediendo, no se hacen las cosas en una reunión. Se hacen con alguna gente que uno conoce y en la que confía, un grupo de afinidad, y entonces no es infiltrado. Es una de las razones por las que el FBI nunca pudo descubrir lo que sucedía en ninguno de los movimientos populares. Y lo mismo vale para otras agencias de inteligencia. No pueden. Eso es resistencia sin dirigentes o grupos de afinidad, y las redes descentralizadas son muy difíciles de infiltrar. Y es muy posible que simplemente no sepan. Cuando Osama bin Laden pretende que no estuvo implicado, es muy posible que así sea. En realidad, es bastante difícil de imaginar cómo un individuo en una cueva en Afganistán, que ni siquiera tiene una radio o un teléfono, podría haber planificado una operación altamente sofisticada. Lo probable es que forme parte del fondo. Como otros grupos terroristas de resistencia sin dirigentes. Lo que significa que va a ser extremadamente difícil encontrar evidencia.

Estableciendo credibilidad

Y EE.UU. no quiere presentar evidencia porque quiere poder actuar sin tenerla. Es la parte crucial de nuestra reacción. Nótese que EE.UU. no pidió la autorización del Consejo de Seguridad, que probablemente habría recibido en este caso, no por hermosas razones, sino porque los otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad también son estados terroristas. Están contentos de unirse a una coalición contra lo que llaman el terror, concretamente en apoyo de su propio terror. Como Rusia que no iba a vetarlo, están felices. Así que EE.UU. probablemente habría obtenido la autorización del Consejo de Seguridad, pero no la quería. Y no quería porque sigue un principio que viene de largo, que no es de George Bush, fue algo explícito en la administración Clinton, articulado y aún mucho más antiguo, y es que tenemos el derecho de actuar unilateralmente. No queremos autorización internacional porque actuamos unilateralmente y por ello no la deseamos. No nos preocupa la evidencia. No nos preocupa la negociación. No nos preocupan los tratados. Somos el tipo más fuerte del mundo; el matón más duro del barrio. Hacemos lo que nos da la gana. Una autorización es algo malo y hay que evitarla. Hay incluso un nombre para esta conducta en la literatura técnica. Se llama establecer credibilidad. Es un factor importante en muchas políticas. Fue la razón oficial dada para la guerra en los Balcanes y la razón más plausible. Si quieren saber lo que significa credibilidad, pregúntenle a su capo mafia preferido. Él les explicará lo que significa credibilidad. Y es lo mismo en los asuntos internacionales, excepto de que se discute en las universidades utilizando grandes palabras, y ese tipo de cosas. Pero es básicamente el mismo principio. Y tiene sentido. Y generalmente funciona. El principal historiador que ha escrito sobre esto en los últimos años es Charles Tilly en un libro llamado Coerción, Capital y los Estados Europeos. Señala que la violencia ha sido el principio fundamental de Europa durante siglos y la razón es que funciona. Saben, es muy razonable. Casi siempre funciona, si se tiene una predominancia abrumadora de la violencia y una cultura de la violencia que la respalda. Por ello, tiene sentido seguirla. Bien, todos esos son problemas que vienen cuando se siguen caminos legales. Y si se tratara de seguirlos, se abrirían algunas puertas ciertamente peligrosas. Como EE.UU. exigiendo que los talibán entreguen a Osama bin Laden. Y responden de una manera que se considera como totalmente absurda y extravagante en Occidente, porque están diciendo, OK, pero primero dennos alguna evidencia. En Occidente, eso se considera absurdo. Es un signo de su criminalidad. ¿Cómo pueden pedir evidencia? Quiero decir si alguno nos pidiera que entregáramos a alguien lo haríamos mañana mismo. No pediríamos evidencia alguna. [risas en el público].

Haití

Esto es verdaderamente fácil de probar. No tenemos que inventar casos. Por ejemplo, en los últimos años, Haití ha estado solicitando a Estados Unidos que extradite a Emmanuel Constant. Es un asesino importante. Es una de las principales personas en la matanza de unas 4000 o 5000 personas a mediados de los años 90, bajo la junta militar, que casualmente estaba siendo apoyada, no muy tácitamente, por las administraciones Bush y Clinton, contrariamente a las ilusiones. En todo caso es un asesino importante. Tienen mucha evidencia. No hay problemas de evidencia. Ya ha sido juzgado y condenado en Haití y están pidiendo a Estados Unidos que lo entregue. Bien, quiero que ustedes hagan su propia investigación. Vean cuánto se ha discutido el tema. En realidad Haití renovó el pedido hace un par de semanas. Ni siquiera fue mencionado. ¿Por qué íbamos a entregar a un asesino convicto que fue responsable en gran parte por el asesinato de 4000 o 5000 personas hace un par de años? En realidad, si lo entregáramos, quién sabe lo que diría. Tal vez diría que estaba siendo financiado y ayudado por la CIA, lo que probablemente es cierto. No queremos abrir esa puerta. Y no es el único.

Costa Rica

Quiero decir que, durante los últimos 15 años, Costa Rica que se lleva el premio a la democracia, ha estado tratando de que Estados Unidos le entregue a John Hull, un propietario de tierras en Costa Rica, al que acusan de crímenes terroristas. Estaba utilizando la tierra, dicen, con bastante evidencia, como una base para la guerra de EE.UU. contra Nicaragua, lo que, recuerden, no es una conclusión cuestionable. La Corte Mundial y el Consejo de Seguridad la respaldan. Así que han estado tratando de conseguir que Estados Unidos lo entregue. ¿Han oído hablar del tema? No.En realidad confiscaron las tierras de otro terrateniente estadounidense. John Hamilton pagó una compensación, ofreció una compensación. EE.UU. se rehusó. Convirtieron sus tierras en un parque nacional, porque sus tierras también estaban siendo utilizadas como base para el ataque de EE.UU. contra Nicaragua. Costa Rica fue castigada por hacerlo. Fueron castigados mediante la retención de ayuda. No aceptamos ese tipo de insubordinación de nuestros aliados. Y podemos continuar. Si se abre la puerta a preguntas sobre extradición, nos conduce en direcciones muy desagradables. Así que no se puede.

Reacciones en Afganistán

¿Y qué pasa con las reacciones en Afganistán? La proposición inicial, la retórica inicial hablaba de un ataque masivo que mataría visiblemente a mucha gente y también de un ataque contra otros países en la región. Bien, la administración Bush se apartó sabiamente de esa idea. Todos los dirigentes extranjeros, la OTAN, todos los demás, todos los especialistas, supongo también sus propias agencias de inteligencia, les dijeron que sería la cosa más estúpida que podrían hacer. Simplemente sería como si abrieran oficinas de reclutamiento para bin Laden en toda la región. Es exactamente lo que quiere. Y sería extremadamente dañino para sus propios intereses. Así que se apartaron de esa idea. Y se están volviendo hacia lo que describí antes, que es una especie de genocidio silencioso. Es un... bueno, ya les dije lo que pienso al respecto. No pienso que haya que decir nada más. Pueden entenderlo si sacan la cuenta.Una propuesta sensata que está a punto de ser considerada, que ha sido sensata desde el principio, ha sido propuesta y exigida internamente por afganos expatriados y supuestos líderes tribales. Es una iniciativa para la ONU quien debería mantener fuera del asunto a Rusia y Estados Unidos. Son los dos países que han prácticamente borrado al país del mapa en los últimos 20 años. Su única participación sería pagar masivas reparaciones. Una iniciativa de la ONU para reunir a elementos del interior de Afganistán que podría tratar de construir algo sobre las ruinas es concebible que funcione con mucho apoyo y ninguna interferencia. Si EE.UU. insiste en controlar el proceso, podemos olvidarlo. Tenemos una experiencia histórica al respecto.Habrán notado que el nombre de esta operación... recordarán que al comienzo iba a ser una Cruzada, pero dejaron eso de lado porque los agentes de relaciones públicas les dijeron que eso no funcionaría [risas en el público]. Y después iba a ser Justicia Infinita, pero los agentes de relaciones públicas les dijeron, esperen un momento, suenan como si fueran una divinidad. Así no funcionará. Y entonces lo cambiaron a libertad duradera (Enduring Freedom). Sabemos lo que significa. Pero nadie ha señalado hasta ahora, por suerte, que eso contiene una ambigüedad. [Endure = también significa soportar, aguantar dolor o sufrimiento, N.d.T.] Endure implica sufrir. [risas en el público]. Y hay mucha gente en el mundo que han sufrido lo que llamamos libertad. De nuevo, por suerte tenemos a una clase educada de excelente comportamiento así que nadie ha señalado esa ambigüedad. Que si se hace, habrá otro problema que confrontar. Pero si podemos apartarnos lo suficiente para que alguna agencia más o menos independiente, tal vez la ONU, tal vez ONGs (Organizaciones no gubernamentales) creíbles, tomen la responsabilidad de tratar de reconstruir algo sobre las ruinas, con mucha ayuda, y es una deuda que tenemos, tal vez pueda resultar algo. Fuera de eso, hay otros problemas.

Un camino fácil para reducir el nivel del terror

Por cierto queremos reducir el nivel del terror, no escalarlo. Hay un camino fácil para lograrlo y por ello nunca es discutido. Y es dejar de participar en el terror. Eso reduciría automáticamente el nivel del terror. Pero eso no puede ser discutido. Bueno, debiéramos posibilitar la discusión de la idea. Así que ésa es una manera fácil de reducir el nivel del terror.Fuera de eso, debiéramos repensar el tipo de políticas, y Afganistán no es la única, con las que organizamos y entrenamos a ejércitos terroristas. Tienen consecuencias. Estamos viendo algunas de esas consecuencias ahora. Un caso es el 11 de septiembre. Considérenlo.

Reflexionemos sobre las políticas que están creando una base de apoyo. Exactamente lo que banqueros, abogados, etcétera, están diciendo en sitios como Arabia Saudita. En las calles es mucho más amargo, como se pueden imaginar. Es posible. Esas políticas no son eternas.

Y además hay oportunidades. Es difícil encontrar muchos rayos de luz en las últimas semanas, pero uno es que hay más franqueza. Muchos temas están siendo discutidos, incluso en los círculos de la élite, ciertamente entre el público en general, lo cual no era el caso hace un par de semanas. Es dramáticamente el caso, quiero decir, si un periódico como USA Today puede publicar un excelente artículo, un artículo serio, sobre la vida en la franja de Gaza... ha habido un cambio. Las cosas que mencioné en el Wall Street Journal... eso es cambio. Y en el público en general, creo que hay mucha más franqueza y disposición a pensar sobre cosas que estaban ocultas bajo la alfombra, etc. Son oportunidades y debieran ser aprovechadas, por lo menos por la gente que acepta el objetivo de tratar de reducir el nivel de violencia y terror, incluyendo amenazas potenciales que son extremadamente severas y que podrían hacer que el 11 de septiembre pareciera insignificante en comparación. Gracias.

 


 

 

Reacción

Por Noam Chomsky


 

De momento, la respuesta combinada de EE.UU. y del Reino Unido es más o menos la que podía esperarse. Lo que se nos ha dicho es que consiste en ataques con misiles crucero y bombardeos de altura, acompañados por algunos lanzamientos de comida en áreas fuera del control talibán (la mayor parte del país), una acción de relaciones públicas tan transparente que ni siquiera han intentado disfrazarla. Parece que los ataques se han lanzado desde plataformas fuera de los países islámicos, presumiblemente por temor a las protestas.Es demasiado pronto, y tenemos demasiada poca información, para afirmar nada con seguridad, pero no es improbable que el ambiente que se respire sea el captado en un artículo escrito en El Cairo, publicado en el Boston Globe, y titulado "El asalto de EE.UU. es recibido con protestas y horror", en el que se citaba a un camarero egipcio diciendo "Te doy comida y te mato. Es para volverse loco solo de pensarlo."Me sorprendió bastante ver lo poco consistentes que han sido las pruebas presentadas por los EE.UU., transmitidas via Tony Blair. Después de lo que habrá sido el esfuerzo investigador internacional más intenso de la historia, han sido capaces de encontrar muy poco - mucho menos de lo que yo mismo había especulado, sin apenas recursos - que ligara a bin Laden con los crímenes del 11 de Septiembre. Esta circunstancia apoya la conclusión de muchos especialistas, según los cuales los que perpetraron el ataque provienen de redes descentralizadas, probablemente con comunicaciones muy limitadas, y muy difíciles de penetrar. Los cargos contra los tallibanes son virtualmente inexistentes. Si albergar a terroristas es un crimen que merece el bombardeo, entonces gran parte del mundo, incluyendo los EE.UU., deben ser atacados inmediatamente. Esto debería ser tan obvio que ni debería hacer falta comentarlo. Y nunca sabremos si las ofertas de negociación y de transferencia de bin Laden ofrecidas por los talibanes eran serias ya que Occidente simplemente las desechó, prefiriendo bombardear - una táctica típica, aunque sea camuflada cuando se rescribe la historia. La falsificación sistemática del pasado es deplorable en sí misma, pero tiene serias consecuencias humanas, como vemos una vez más.Todavía quedarían los medios legales que otros estados han utilizado, estados que han estado sometidos a ataques incluso mucho más destructivos que los del 11 de Septiembre. Es sumamente chocante que estos medios ni siquiera estén considerándose, y yo no he visto ni una sola mención en los principales medios de comunicación de precedentes que son apropiados e incontrovertibles, ya que han sido juzgados por la Corte de Justicia Internacional y apoyados por Resoluciones del Consejo de Seguridad (vetadas por los EE.UU), aunque aparentemente desconocidos; un gran éxito de revisionismo histórico que habría dejado boquiabierto a Orwell, y un logro ideológico de gran calibre, tal y como podemos observar en los titulares de hoy.Resulta imposible estimar cuántos pobres e inocentes afganos han muerto ya como consecuencia inmediata de la amenaza de bombardeos y el cierre de la frontera pakistaní que fue inmediatamente solicitado por EE.UU. (si hemos de creer al New York Times), y la imposibilidad de proporcionar alimentos, tal como pudo haberse hecho desde el primer día, no solo desde el aire - nada lo ha impedido - sino también por convoyes de camiones, como demostraron las organizaciones internacionales de ayuda. Desearía profundamente que hubieran sorpresas, alguna desviación de los patrones tradicionales de comportamiento. A menos que ésto ocurra, el futuro de la gente de Afganistán es muy desconsolador, y el ciclo de violencia puede escalar de una forma ya familiar, con consecuencias que no son nada agradables de contemplar.

Origen: Znet, 8-10-2001

Traducido por Marcel Coderch y revisado por Ricardo Sosa


 

 

Acerca de los bombardeos

Por Noam Chomsky

 

Los ataques de hoy han sido grandes atrocidades. En términos de número de víctimas no alcanzan el nivel de muchos otros, por ejemplo el bombardeo de Clinton de Sudán, sin un pretexto creíble, destruyendo la mitad de sus suministros farmacéuticos y matando cantidades desconocidas de personas (nadie lo sabe, porque los EE.UU. bloquearon la investigación de la ONU y nadie se preocupa de continuarla). Sin hablar de casos mucho peores, que fácilmente se nos vienen a la mente. Pero de que esto ha sido un crimen horrible no hay duda. Las víctimas principales, como es usual fueron trabajadores: conserjes, secretarias, bomberos, etc. Es probable que resulte un golpe aplastante para los palestinos y otros pueblos pobres y oprimidos. Tambien es posible que conduzca a severos controles de seguridad, que incluirán probablemente muchas ramificaciones destinadas a minar los derechos civiles y la libertad interna.. El suceso revela dramáticamente la tontería del proyecto de "defensa antimisiles". Como ha sido obvio desde el principio y señalado repetidamente por analistas estratégicos, si alguien quiere causar un daño inmenso a los EEUU, incluyendo armas de destrucción masiva, es muy improbable que lancen un ataque con misiles, que garantizaría su inmediata destrucción. Hay muchisimas formas más fáciles de hacerlo, que son básicamente imparables. Pero los sucesos de hoy, serán muy probablemente aprovechados para incrementar la presión para desarrollar estos sistemas y hacerlos operativos. "La Defensa" es una débil coartada para los planes de militarización del espacio, y con unas buenas relaciones públicas hasta el argumento más débil tendrá peso sobre un público aterrorizado. En resumen, este crimen es un regalo para la línea dura de la derecha chauvinista, esos que ansían usar la fuerza para asegurarse el control de sus dominios. Esto incluso dejando de lado las probables acciones de EEUU, y lo que éstas desencadenarán-posiblemente más ataques como este, o peores. Las perspectivas que nos esperan son casi más ominosas de lo que parecían ser antes de estas atrocidades. Con respecto a como reaccionar, tenemos una alternativa. Podemos expresar un horror justificado; podemos buscar comprender lo que pudo haber conducido a los crímenes, lo que significa hacer un esfuerzo por entrar en las mentes de sus posibles perpetradores. Si escogemos este último curso, nada mejor, pienso, que escuchar las palabras de Robert Flisk, cuyo conocimiento directo e introspección en los asuntos de la región no tienen parangón después de muchos años de destacado trabajo de reportaje. Al describir "La fiereza y la sobrecogedora crueldad de un pueblo oprimido y humillado," escribe que "esta no es la guerra de la democracia versus el terror que se pretenderá que el mundo crea en los próximos días. Tiene que ver además con misiles estadounidenses impactando hogares palestinos y helicópteros de los Estados Unidos disparando misiles contra una ambulancia libanesa en 1996 y proyectiles estadounidenses cayendo sobre una aldea llamada Qana y tiene que ver con una milicia libanesa-pagada y uniformada por el Aliado Israelí de los Estados Unidos-abriéndose paso y violando y asesinando a través de campos de refugiados". Y mucho más. De nuevo, tenemos una alternativa: podemos tratar de entender, o negarnos a hacerlo, contribuyendo a la probabilidad de que lo peor aún esté por llegar.

Traducido por Déborah Gil y Guillermo Calderón


 

 

Entrevista 5

Por Noam Chomsky


 

¿Condena usted el terrorismo? ¿ Cuál es el criterio (a seguir) para calificar a un acto como terrorista o como un acto de resistencia de una nación desesperada contra un tirano o una fuerza de ocupación? ¿En cuál de las categorías mencionadas "clasificaría" usted el reciente atentado contra EE.UU.?Entiendo la expresión "terrorismo" exactamente en el sentido definido en los documentos oficiales de EE.UU.: "el uso calculado de la violencia o de la amenaza de la violencia para obtener objetivos que son de naturaleza política, religiosa, o ideológica. Esto se realiza a través de la intimidación, la coerción, o infundiendo miedo."Según esta definición -enteramente apropiada-, el reciente ataque contra EE.UU. es ciertamente un acto de terrorismo, en todo caso, un horrendo crimen terrorista. En todo el mundo es difícil encontrar algún desacuerdo al respecto, ni debiera haberlo.Pero fuera del significado literal del término, como acabo de citar de documentos oficiales de EE.UU., también hay un uso propagandístico, que por desgracia es el habitual: el término "terrorismo" es utilizado para referirse a actos terroristas cometidos por enemigos contra nosotros o nuestros aliados. El politólogo Michael Stohl tiene toda la razón cuando escribe que "debemos reconocer que por convención -y hay que subrayar que es sólo por convención- se describe normalmente el gran uso de poder y la amenaza del uso de la fuerza como diplomacia coercitiva y no como una forma de terrorismo," aunque comúnmente implica "la amenaza y a menudo el uso de violencia para lograr lo que se describiría como propósitos terroristas, si no fuera porque las grandes potencias siguen exactamente la misma táctica."El uso propagandístico es virtualmente universal. Todos "condenan el terrorismo," en este sentido del término. Los nazis condenaron duramente el terrorismo, y realizaron el contraterrorismo contra los terroristas miembros de la resistencia - en Grecia, por ejemplo. EE.UU. estuvo básicamente de acuerdo. Organizó y condujo un "contraterrorismo" parecido en Grecia y en otras (partes /lugares) en los años de la posguerra. Además, los programas de contrainsurgencia de EE.UU. se basaron de manera bastante explícita en el modelo nazi, que fue tratado con respeto: se consultó a oficiales de la Wehrmacht y, en la posguerra, se utilizaron sus manuales para desarrollar en todo el mundo programas de contrainsurgencia, llamados característicamente "contraterrorismo."Considerando estas convenciones, incluso la misma gente y sus acciones pueden pasar rápidamente de ser "terroristas" a ser "combatientes por la libertad" y viceversa. Esto ha estado sucediendo justo al lado de Grecia en los últimos años. El ELK-UCK fue oficialmente condenado por EE.UU. como "terrorista" en 1998, por sus ataques contra la policía y los civiles serbios, en un esfuerzo por provocar una reacción desproporcionada y brutal de Serbia, como declararon abiertamente. Todavía en enero de 1999, los británicos -el elemento más agresivo en la OTAN al respecto- pensaban que el ELK-UCK era responsable por más muertes que Serbia, lo que es difícil de creer, pero por lo menos nos dice algo sobre las percepciones a los niveles superiores de la OTAN. Si uno puede confiar en la voluminosa documentación suministrada por el Departamento de Estado, la OTAN, la OSCE, y otras fuentes occidentales, nada cambió en la práctica sobre el terreno hasta el retiro de los inspectores del KVM (Misión de Verificación OSCE para Kosovo) y los bombardeos de fines de marzo de 1999. Pero las políticas cambiaron: EE.UU. y Gran Bretaña decidieron lanzar un ataque contra Serbia, y los "terroristas" se convirtieron instantáneamente en "combatientes por la libertad." Después de la guerra, se volvieron "terroristas," "bandidos" y "asesinos," cuando realizaron acciones similares en Macedonia, un aliado de EE.UU.Todos condenan el terrorismo, pero tenemos que preguntar qué quieren decir. Pueden encontrar la respuesta a su pregunta sobre mi punto de vista en numerosos libros y artículos que he escrito sobre el terrorismo en las últimas décadas, aunque utilizo el término en un sentido literal, y por tanto condeno todas las acciones terroristas, no sólo las que son llamadas "terroristas" por motivos propagandísticos.Debiera ser innecesario señalar que el terrorismo masivo es un instrumento habitual de los estados poderosos, como indica Stohl. Algunos casos no son ni siquiera controvertidos. Tomemos la guerra de EE.UU. contra Nicaragua, que dejó decenas de miles de muertos y el país en ruinas. Nicaragua apeló a la Corte Internacional de Justicia, que condenó a EE.UU. por terrorismo internacional ("el uso ilegal de la fuerza"), ordenando que desistiera y que pagara considerables reparaciones. EE.UU. respondió a la decisión de la Corte escalando considerablemente la guerra, y vetando una resolución del Consejo de Seguridad llamando a todos los estados a respetar la ley internacional. La escalada incluyó órdenes oficiales de atacar "objetivos blandos," objetivos civiles indefensos, como colectivos agrícolas y clínicas sanitarias- y de evitar el ejército nicaragüense. Los terroristas pudieron implementar esas instrucciones, gracias al control total del espacio aéreo nicaragüense por EE.UU. y al moderno equipo de comunicación que les fue suministrado por sus supervisores.También debiera reconocerse que esas acciones terroristas fueron ampliamente aprobadas. Un comentarista importante, Michael Kinsley, del ala liberal de la corriente predominante, argumentó que no debiéramos descartar simplemente las justificaciones del Departamento de Estado para los ataques terroristas contra "objetivos blandos": una "política sensata" debe "pasar el test del análisis de costos y beneficios," un análisis de "la cantidad de sangre y de miseria que será inducida, y la probabilidad de que la democracia emerja como resultado" - "democracia" como EE.UU. la entiende, una interpretación ilustrada de manera muy clara en la región. Se da por descontado que las élites estadounidenses tienen el derecho de realizar el análisis y continuar el proyecto si pasa sus evaluaciones. Cuando el proyecto terrorista tuvo éxito y Nicaragua sucumbió, los estadounidenses se "unieron en la alegría," proclamó el New York Times, sabiendo muy bien cómo se había logrado ese objetivo. Como dijera alborozadamente la revista Time, los métodos fueron: "arruinar la economía y mantener una larga y mortífera guerra por encargo, hasta que los nativos agotados derribaran ellos mismos el gobierno no deseado," con un costo "mínimo" para EE.UU., dejando a la víctima "con puentes destruidos, plantas de energía eléctrica saboteadas, y haciendas arruinadas," suministrando así al candidato de EE.UU. una "plataforma ganadora": terminar el "empobrecimiento del pueblo de Nicaragua." La euforia por el logro fue ilimitada entre las élites. Pero la guerra terrorista de EE.UU. no fue "terrorismo," fue "contraterrorismo" según los estándares doctrinarios. Y los estándares de EE.UU. dominan en gran parte del mundo, como consecuencia del poder de EE.UU. y del costo a pagar por desafiarlo.Y no se trata de ninguna manera el ejemplo más extremo; lo menciono porque no es controvertido, considerando la decisión de la Corte Internacional, y porque los esfuerzos infructuosos de Nicaragua de utilizar métodos legales, en lugar de hacer estallar bombas en Washington, suministran un modelo para la actualidad, y no es el único.Hay mucha discusión y controversia aquí en Grecia y supongo en otros países (a la luz de los recientes ataques terroristas) sobre el hecho de que en toda la historia humana, no ha habido una sola superpotencia con ética. Muchos analistas, historiadores, políticos e intelectuales argumentan que las superpotencias, las naciones, los estados, y todas las demás instituciones humanas están interesadas sólo en llegar a ser más grandes, más poderosas. En otras palabras, el poder y la autoridad no tienen nada que ver con valores, ética e ideas. Sólo tienen que ver con más poder, más dinero, mucha más fuerza y mucha más autoridad. ¿Lo cree usted? ¿Tenemos un ejemplo histórico de un imperio, un estado, una superpotencia que haya tratado al resto del mundo y a los ciudadanos, basándose en valores humanos?Me sorprende francamente que se llegue a un debate parecido. Los estados no son agentes morales. Son sistemas de poder, que responden a la distribución interna del poder. Los seres humanos, por su parte, son agentes morales, y pueden imponer limitaciones importantes a la violencia de sus propios estados, particularmente en sociedades que son más libres. Pueden no hacerlo; el comportamiento internacional de los atenienses clásicos no fue exactamente agradable, para mencionar un caso, y no necesitamos hablar de los ejemplos de la historia moderna. Pero pueden hacerlo, y a menudo lo hacen. Desde luego, virtualmente todo sistema de poder se describe como profundamente humano y que persigue los valores más elevados, y una tarea importante de los intelectuales de élite es conducir el coro de la auto-adulación, como lo hacen en general. Esa es otra historia, que debiera ser igualmente familiar, hasta la actualidad. Tengo dos libros recientes que describen cómo "el rebaño de las mentes independientes" (la adecuada descripción de Harold Rosenberg de las élites intelectuales) cumplieron su función en los últimos años, estableciendo tal vez nuevos récordes en el envilecimiento de la vocación intelectual.Es obvio que los políticos y oficiales de inteligencia de EE.UU. saben muchas cosas que desconocemos sobre esta tragedia. En muchos casos escucharemos verdades a medias y mentiras descaradas. He leído en numerosos artículos y libros suyos que cuando un político dice una mentira, en poco tiempo llega a creerla. (Perdóneme por no citarlo con exactitud.) A) ¿Cómo podemos explicar esa actitud? B) ¿Cuáles piensa usted son las mayores mentiras y verdades a medias que hemos escuchado hasta ahora sobre esta tragedia?No estoy de acuerdo. Dudo que los servicios de inteligencia estadounidenses sepan mucho que otros no puedan descubrir. Es a menudo el caso, como podemos comprobar en un rico archivo de documentos desclasificados, y también en la historia misma. Pero no se espera que los funcionarios públicos, y el coro obediente, digan la verdad sobre lo que saben. Más bien se espera que proclamen que fuimos atacados por nuestra magnificencia: "nos odian porque defendemos un 'nuevo orden mundial' del capitalismo, individualismo, secularismo, y democracia, que debieran ser la norma en todas partes" (del respetado intelectual liberal Ronald Steel, New York Times, 14 de septiembre.)Cualquiera que siga con un mínimo de atención los hechos, sabe que las razones son muy diferentes, no sólo dentro de las redes terroristas que la CIA ayudó a organizar, armar, entrenar y preparar para una guerra santa contra los rusos, sino incluso entre sectores ricos, privilegiados, y pro-estadounidenses de la población. El mismo día, el Wall Street Journal publicó una serie de opiniones de "musulmanes adinerados" en la región: banqueros, profesionales, empresarios. Expresaron consternación y cólera por el apoyo de EE.UU. a los estados autoritarios duros y por las barreras que Washington establece contra el desarrollo independiente y la democracia política con sus políticas de "reforzar los regímenes opresivos." Su mayor preocupación, sin embargo, fueron las políticas paralelas de Washington de apoyo a la brutal y dura ocupación militar de Israel y de devastación de la sociedad civil de Irak, con cientos de miles de muertos, reforzando al mismo tiempo a Saddam Hussein - de quien saben perfectamente que recibió considerable apoyo de Washington y Londres durante el período de sus peores atrocidades, incluyendo el ataque con gas contra los kurdos y otros. Entre la inmensa masa de gente pobre y sufriente, los sentimientos similares son mucho más amargos, y tampoco les satisface ver que la riqueza de la región fluya hacia Occidente, a las pequeñas élites orientadas hacia Occidente y a los gobernantes corruptos y brutales que son respaldados por el poder occidental.Bin Laden ha formulado, una vez más, las mismas acusaciones -hace tan sólo unos pocos días, en una larga entrevista con el único canal árabe independiente de radio, retransmitido por la BBC. Él y sus asociados tienen, sin embargo, otros objetivos: en sus palabras, expulsar a los "invasores extranjeros" de los países musulmanes, reemplazando a los regímenes corruptos y represivos por otros auténticamente "islámicos", y defendiendo a los musulmanes que combaten por sus derechos en Chechenia, Bosnia, Cachemira, China occidental, Filipinas, y otras partes. Ven todo esto como una continuación de la guerra santa contra los rusos que libraron con el apoyo de la CIA, Arabia Saudita, y otros, que consideran enemigos del Islam.Vemos que, en la actualidad, el valor de la vida humana se está... depreciando rápidamente. ¿Piensa que este fenómeno continuará aumentando? ¿El gobierno de EE.UU. (y el mundo occidental en general) consideran la vida humana como un "bien" de valor?Una vez más, no estoy de acuerdo. ¿Cuál fue el valor de la vida humana durante toda la historia del imperialismo europeo? Por ejemplo, cuando EE.UU. estaba expandiendo sus fronteras nacionales, venciendo a "esa raza desventurada de americanos nativos, que estamos exterminando con semejante inmisericorde y pérfida crueldad," para citar al presidente John Quincy Adams, mucho después de sus considerables contribuciones a esa tarea que más tarde llegó a lamentar, pero antes de ulteriores hazañas poco gloriosas. ¿Cuál fue el valor de la vida humana cuando el rey Leopoldo de Bélgica asesinó a 10 millones de congoleses? ¿O cuando un tercio de la población de Alemania murió en una guerra del siglo XVII, por no hablar de ejemplos más recientes? En realidad podemos volver atrás todo lo que queramos. Todo el mundo sabe, o debiera saber, de la glorificación del genocidio en los libros más sagrados de la civilización occidental.Ahora bien, en lo que concierne los ataques contra Manhattan y el Pentágono. ¿Cómo juzga usted la cobertura de la tragedia por los medios de comunicación estadounidenses? ¿Qué diría usted de la explicación dada por muchos de los medios de EE.UU. de que "los terroristas atacaron a EE.UU. porque odian los valores occidentales (libertades civiles, tolerancia, bienestar, etc.)La segunda pregunta puede ser simplemente desechada. Es un contrasentido interesado, y sus propagadores seguramente lo saben, por lo menos si tienen algún conocimiento de la historia actual, incluyendo el Oriente Medio. Naturalmente, son presunciones convenientes, que sirven para distraer la atención de las reales injusticias expresadas incluso por los elementos más pro-occidentales en el Oriente Medio, como es "bien conocido" (en las palabras del artículo del Wall Street Journal que he citado.)En lo que se refiere a los medios de comunicación, tenemos que preguntarnos cómo trataron las preguntas básicas que se realizan ante crímenes, pequeños u horrendos: ¿Quién fue el responsable? ¿Cuál debiera ser la reacción? ¿Por qué sucedió? No ha habido prácticamente discusión alguna sobre estos aspectos. Las peticiones de la Liga Árabe, de China, e incluso de la OTAN de que EE.UU. presente evidencia fidedigna son descartadas como absurdas y en el caso de los talibán, como otra prueba de su criminalidad. EE.UU. presentará un Libro Blanco, que tal vez sea aceptado por sus aliados, aunque es poco probable que la evidencia sea más persuasiva que lo que fue después de anteriores atentados atribuidos a esas redes terroristas- probablemente correcta, pero las opiniones no constituyen una evidencia. Respecto a lo que se debiera hacer, no hay prácticamente ninguna discusión sobre la vía legal que fuera adoptada por Nicaragua, entre otros aspectos: cuando nuestros dirigentes llaman a la violencia, debemos aplaudir su valor e integridad. Y hablando del por qué, fuera de unas pocas excepciones, como el Wall Street Journal, repetidamente, hay muy poco en los medios convencionales.¿Qué piensa usted que sería: A) lo mejor que puede suceder. B) lo peor que puede suceder. C) lo más probable que pueda suceder?La reacción adecuada es seguir el camino legal: Nicaragua no es el único precedente -y hay que considerar que el ataque terrorista que sufrió es de lejos mucho más destructivo, incluso que los crímenes del 11 de septiembre. Para tomar otro caso, ¿cuál hubiera sido la reacción correcta de Gran Bretaña ante las bombas del IRA en Londres? Una posibilidad hubiera sido enviar a la Real Fuerza Aérea a bombardear la fuente de las finanzas del IRA, sitios como Boston, donde vivo. Dejando a un lado la factibilidad, hubiera sido una idiotez criminal. Otra posibilidad hubiera sido considerar de manera realista los problemas y dificultades de fondo y tratar de remediarlos, mientras se utilizaban los recursos legales para castigar a los criminales. O tomemos el atentado contra el edificio federal en Oklahoma City. Hubo llamados inmediatos para que se bombardeara Oriente Medio, y probablemente es lo que se hubiera hecho si se hubiera encontrado el indicio más remoto de una relación. Cuando se descubrió que el perpetrador fue alguien relacionado con las milicias de ultraderecha, no hubo ningún llamado de aniquilar Texas, Montana, Idaho y otros sitios donde están ubicadas las milicias. Más bien, se encontró al perpetrador, se le enjuició y condenó, y en la medida en la que la reacción fue razonada, hubo esfuerzos por comprender las quejas que se encuentran en la base de semejantes crímenes y por confrontar los problemas. Casi cada crimen -sea un robo en las calles o colosales atrocidades- tiene motivos, y comúnmente descubrimos que algunos son serios y debieran ser confrontados. Por lo menos, es el camino que seguimos si tenemos algún respeto por el derecho y la justicia, y esperamos reducir la probabilidad de nuevas atrocidades, en lugar de aumentarla. Los mismos principios valen en general. Específicamente, valen para este caso.Lo peor que puede suceder es que se realice un ataque masivo que mataría a mucha gente inocente -en Afganistán, no a los talibán, sino a sus víctimas. Fuera del crimen mismo, eso respondería a las plegarias de Bin Laden, como advierten a Washington dirigentes extranjeros, especialistas en la región, y probablemente las agencias de inteligencia de EE.UU.: serviría para movilizar a mucha gente enfurecida y desesperada a favor de su horrenda causa, y agrandaría el ciclo de la violencia, con resultados que podrían ser catastróficos. Incluso si se mata a Bin Laden, un ataque semejante lo convertiría probablemente en un mártir, y su voz resonaría por todo el mundo de habla árabe, en los miles de cassettes que ya se encuentran en circulación.¿Cuál piensa usted fue el acto terrorista más horroroso de la historia?Es imposible responder. Depende qué crímenes decidamos llamar "terrorismo," y qué escala de tiempo elegimos.¿Qué piensa usted motivó a los terroristas para cometer un crimen semejante? ¿Se encontraba el "enemigo" en las torres gemelas en Manhattan, en el Pentágono o en alguna otra parte? ¿Dónde estaba el enemigo real?Como ya dije, tenemos todos los motivos para tomar en serio lo que dicen. Y lo que dicen es muy claro, como lo han sido sus hechos, durante 20 años, cuando las fuerzas islámicas radicales, que fueron organizadas por la CIA, Egipto, Arabia Saudita, Pakistán y otros, realizaron su primer ataque contra sus creadores, asesinando al presidente Sadat de Egipto, uno de los más entusiastas de entre los últimos.¿Quién piensa usted que lo hizo? ¿Osama Bin Laden?Supongo que la fuente se encuentra en las redes terroristas que tienen una cierta relación con Bin Laden, pero no tenemos evidencia fidedigna sobre la participación directa de Bin Laden; y esto incluye, supongo, a los servicios de inteligencia de EE.UU., que vigila muy de cerca a esas organizaciones y los comprende íntimamente por sus orígenes en las operaciones iniciadas por EE.UU. en Afganistán. Son estructuras descentralizadas, aparentemente no-jerárquicas, extremadamente difíciles de penetrar, motivo por el cual pueden realizar una atrocidad tan espantosa sin que los sistemas de inteligencia del mundo tengan la menor idea al respecto.¿Cree usted que este suceso cambiará la política (interior y exterior) del gobierno de EE.UU.?Ese es un asunto de acción, no de predicción. Lo que suceda en otras partes, incluyendo a Grecia, puede tener una considerable importancia.¿Qué es lo que usted más teme de lo que pueda ocurrir a causa del atentado terrorista?Mis peores temores son "lo peor que puede suceder" que ya he mencionado, que supongo que de modo alguno es inevitable, o incluso altamente probable.¿Está usted de acuerdo con la opinión de que "el mundo cambió el 11 de septiembre de 2001?Sin duda alguna. La historia de Europa y de su vástago estadounidense está jalonada por la realización de crímenes atroces contra otros -o de matanzas mutuas, como en la guerra civil de EE.UU. o en las guerras europeas. Es la primera vez que los cañones han apuntado en la dirección opuesta, o por lo menos de alguna manera importante. Congo no atacó a Bélgica, o India a Inglaterra, o Argelia a Francia, México o Filipinas a Estados Unidos. Las atrocidades del 11 de septiembre fueron únicas, no -por desgracia- por su dimensión, sino por el objetivo.¿Qué piensa usted que sucederá a países (como Grecia) y a los Balcanes en general? Muchas veces leemos que Bin Laden tiene muchos lazos con el ELK y las guerrillas étnicas albanesas. ¿Piensa que Grecia (y por extensión los Juegos Olímpicos de 2004) están amenazados por atentados terroristas, la guerra de guerrillas y en general por repercusiones que puedan obligar al gobierno griego a postergar o cancelar los Juegos Olímpicos?Eso es imprevisible, pero probablemente será afectado por lo que EE.UU. y sus aliados hagan ahora. Si responden a las plegarias de Bin Laden, la probabilidad de ulteriores atrocidades se verá incrementada.¿Es peligroso el Islam para la civilización occidental o constituye el modo de vida occidental una amenaza para la humanidad?La pregunta es demasiado amplia y vaga para que pueda responderla. Debiera quedar en claro, sin embargo, que EE.UU. no considera al Islam como un enemigo, o viceversa. El estado musulmán más poblado del mundo, Indonesia, ha sido un favorito de EE.UU. desde que el ejército tomó el poder en 1965, organizando una matanza que la CIA comparó con los crímenes de Hitler, Stalin y Mao, y provocando con ella una euforia ilimitada en Occidente, que continuó apoyando al asesino masivo a cargo, mientras acumulaba crímenes contra los derechos humanos que superaban todo lo ocurrido a fines del siglo XX. El estado islámico más extremo, fuera de su retoño talibán, es Arabia Saudita, un cliente de EE.UU. desde su concepción. En los Balcanes, por razones que no podemos analizar ahora, EE.UU. decidió apoyar a los musulmanes contra los cristianos. En los años 80, un objetivo primordial de las guerras terroristas de EE.UU. en América Central, que causó cientos de miles de muertos y dejó a cuatro países en ruinas, fue la iglesia católica, que había cometido el terrible pecado de adoptar "la opción preferencial por los pobres." El "modo de vida occidental" incluye una gran variedad de elementos, muchos altamente admirables, muchos adoptados con entusiasmo por el mundo islámico, muchos criminales, y que constituyen incluso una amenaza para la supervivencia humana. En lo que respecta a la "civilización occidental," tal vez podríamos adherirnos a las palabras atribuidas a Gandhi cuando se le preguntó qué pensaba de la "civilización occidental": dijo que podría ser una buena idea.


Origen:
ZNet
Traducido por Germán Leyens y revisado por Sonia Martínez

 

 

 

Entrevistas agrupadas 3


 

1. Supongamos, como base de discusión, que Ben Laden haya estado tras los eventos. Si es así, ¿qué razón puede haber tenido? Por cierto no pueden ayudar a la gente pobre o indefensa en ninguna parte, mucho menos a los palestinos, así que ¿cuál es su objetivo si él planificó la acción? Hay que tener cuidado con este asunto. Según Robert Fisk, que lo ha entrevistado prolongada y repetidamente, Ben Laden comparte la cólera sentida en toda la región por el apoyo de EE.UU. a las atrocidades contra los palestinos, junto con la devastación de la sociedad civil iraquí por parte de EE.UU. Esta opinión es compartida por ricos y pobres, pasando por todos los niveles políticos y otros, y sería sorprendente si no compartiera esos sentimientos. Muchos que conocen bien las condiciones, también dudan de la capacidad de Ben Laden de planificar esa operación increíblemente sofisticada desde una cueva en alguna parte en Afganistán. Pero es altamente plausible que su red haya estado implicada, y así como que él los inspira. Se trata de estructuras descentralizadas, no-jerárquicas, probablemente con lazos de comunicación bastante limitados entre ellas. Es perfectamente posible que Ben Laden esté diciendo la verdad cuando dice que no sabía de la operación, aunque la aprueba abiertamente. Dejando todo eso de lado, Ben Laden ha sido bien claro sobre lo que persigue, no sólo ante cualquier occidental que quiera entrevistarlo, como Fisk, sino que lo que es más importante, frente a una audiencia árabe: en cassettes en árabe que están circulando por todas partes, y que son muy similares a lo que declara a los occidentales, según los que las han escuchado. Poniéndonos en su lugar para posibilitar la discusión, el principal objetivo es Arabia Saudita y otros regímenes corruptos y represivos de la región, ninguno auténticamente "islámico." Y él y su red quieren apoyar a musulmanes que se defienden contra "infieles" dondequiera se encuentren: Chechenia, Bosnia, Cachemira, China occidental, Asia del sudeste, África del Norte, tal vez en otros sitios. Lucharon y vencieron en una guerra santa para expulsar a los rusos (europeos, desde su punto de vista) fuera de Afganistán musulmán, y están aún más decididos a expulsar a los estadounidenses de Arabia Saudita, un país que les es mucho más importante, como emplazamiento de los sitios más sagrados del Islam. Su llamado a derrocar a los regímenes corruptos y brutales de gángsteres y torturadores tiene una amplia resonancia, así como su indignación contra las atrocidades que él y otros atribuyen , no sin razón, a EE.UU. Es toda la verdad que sus crímenes son extremadamente dañinos para los más pobres y los más oprimidos de la región. Los últimos ataques, por ejemplo, fueron un golpe aplastante para los palestinos. Pero lo que parece una profunda inconsecuencia desde afuera, puede ser percibido de manera muy diferente desde dentro. Luchando valerosamente contra los opresores, que son muy reales, puede aparecer como un héroe, por dañinas que sean sus acciones para la mayoría empobrecida. Y si EE.UU. tiene éxito en matarlo, puede hacerse aún más poderoso como un mártir cuya voz continuará siendo escuchada en los cassettes que están circulando y por otros medios. Es, después de todo, tanto un símbolo como una fuerza objetiva, para EE.UU. pero probablemente también para una gran parte de la población. Es perfectamente justificado, pienso, que se le tome en serio. Y sus crímenes no pueden ser una sorpresa para la CIA. El contragolpe de las fuerzas islámicas radicales organizadas, armadas, y adiestradas por EE.UU.-Egipto-Francia- Pakistán y otros, comenzó casi de inmediato, con el asesinato en 1981 del presidente Sadat de Egipto, uno de los más entusiastas entre los creadores de las fuerzas reunidas para librar una guerra santa contra los rusos. Y el rebote ha estado continuando persistentemente desde entonces. 2. De nuevo, si Ben Laden planificó esas acciones, y especialmente si los temores populares de que ocurran más acciones semejantes son creíbles, ¿cuál es el enfoque adecuado para reducir o eliminar el peligro? ¿Qué pasos debieran tomar EE.UU. u otros, dentro o fuera del país? ¿Cuál sería el resultado de esos pasos? Cada caso es diferente, pero tomemos algunas analogías. ¿Cuál hubiera sido la reacción correcta de Gran Bretaña ante las bombas del IRA en Londres? Una posibilidad hubiera sido enviar la Real Fuerza Aérea a bombardear la fuente de las finanzas del IRA, sitios como Boston. Dejando a un lado la factibilidad, hubiera sido una idiotez criminal. Otra posibilidad hubiera sido considerar de manera realista los problemas y dificultades de fondo y tratar de remediarlos, mientras se recurría a pasos legales para castigar a los criminales. Tendría seguramente mucho más sentido. O tomemos el atentado contra el edificio federal en Oklahoma City. Hubo llamados inmediatos para que se bombardeara el Oriente Medio, y probablemente es lo que se hubiera hecho si se hubiera encontrado el indicio más remoto de una conexión. Cuando se descubrió que el perpetrador fue alguien relacionado con las milicias de ultraderecha, no hubo ningún llamado a aniquilar Texas, Montana, Idaho y otros sitios donde están ubicadas las milicias. Más bien, se encontró al perpetrador, se le enjuició y condenó, y en la medida en la que la reacción fue razonada, hubo esfuerzos por comprender las quejas que motivan semejantes crímenes y por confrontar los problemas. Casi cada crimen -sea un robo en las calles o colosales atrocidades- tiene motivos, y comúnmente descubrimos que algunos son serios y debieran ser confrontados. Por lo menos, es el camino que seguimos si tenemos algún respeto por el derecho y la justicia, y esperamos reducir la probabilidad de nuevas atrocidades, en lugar de aumentarla. Los mismos principios tienen validez general. Específicamente, valen para este caso. Hay gritos histéricos exigiendo que no nos atrevamos a considerar las razones para actos criminales realizados por nuestros enemigos (en otros casos sí se puede) porque equivale a justificarlos. Fuera de lo absurdo de esa posición, es profundamente inmoral, sobre las bases más elementales: aumenta la probabilidad de daños serios. Y como otros actos inmorales, debiéramos preguntarnos qué es lo que hay tras una posición tan vergonzosa. Las respuestas no son agradables. 3. ¿Qué pasos quiere implementar el gobierno de EE.UU. en contraposición?´¿Cuáles serán los resultados, si tienen éxito en sus planes? Lo que se ha anunciado es una declaración virtual de guerra contra todos los que no se unan a Washington en su recurso a la violencia, cualquiera que sea. Las naciones del mundo enfrentan una "elección descarnada": únanse a nosotros en nuestra cruzada o "confronten la perspectiva segura de muerte y destrucción" (RW Apple, New York Times, 14 de septiembre.) La retórica de Bush del 20 de septiembre reitera enérgicamente esa posición. Si se la toma literalmente, es una declaración virtual de guerra a gran parte del mundo. Pero estoy seguro de que no debiéramos tomarla literalmente. Los planificadores del gobierno no quieren socavar sus propios intereses de manera tan grave. Cuáles son sus verdaderos planes, lo ignoramos. Pero supongo que tomarán en serio las advertencias que están recibiendo de dirigentes extranjeros, de especialistas en la región, y presumiblemente, de sus propios servicios de inteligencia, de que un ataque militar masivo, que mataría a muchos civiles inocentes -no del talibán, sino que de sus víctimas- sería la respuesta a las plegarias de Ben Laden. Incluso si se le mata -tal vez aún más si es muerto- una matanza de inocentes sólo intensificará los desenfrenados sentimientos de cólera, desesperación y frustración que dominan en la región, y movilizarán a otros hacia su horrenda causa. EE.UU. caerá en la "trampa diabólica" que Ben Laden les ha preparado, como dijera el Ministro de Relaciones Exteriores de Francia. Puede haber utilizado las palabras con conocimiento de causa. Él -o por lo menos sus agencias de inteligencia- saben con seguridad que jugaron un papel crucial en la atracción de los rusos a una "trampa afgana," como el Consejero Nacional de Seguridad de Carter, Zbigniew Brzezinski, informara orgullosamente a la prensa francesa, felicitándose por haber armado la trampa meses antes de que los rusos realmente invadieran el país, al organizar el apoyo de EE.UU. para las mujaidines que combatían contra el gobierno. Brzezinski puede haber estado vanagloriándose sobre su propia genialidad al crear el monstruo que ha estado difundiendo la muerte y la destrucción por gran parte del Oriente Medio, África, y más allá, incluyendo Nueva York, pero probablemente hay algo de verdad en lo que dijo. No sabemos lo que hará el Gobierno; dependerá, por lo menos en parte, del sentimiento en el país, que tenemos la esperanza de poder influenciar. Tampoco podemos decir con mucha confianza cuáles serán las consecuencias de sus acciones, como tampoco ellos las pueden prever. Pero hay estimaciones plausibles, y a menos que se siga el camino de la razón, la ley, y las obligaciones contractuales, las perspectivas podrían ser bastante sombrías. 4. Mucha gente dice que los ciudadanos de las naciones árabes debieran haber tomado la responsabilidad de eliminar a los terroristas del planeta, o a los gobiernos que apoyan a terroristas. ¿Cuál es su reacción? Tiene sentido apelar a los ciudadanos a eliminar a los terroristas en lugar de elegirlos a puestos de gobierno, alabarlos y recompensarlos. Pero no sugeriría que debiéramos haber "eliminado del planeta a nuestros funcionarios electos, sus consejeros, a su claque intelectual, y a sus clientes," o destruido nuestro propio gobierno y a otros gobiernos occidentales por sus crímenes terroristas y su apoyo a terroristas en todo el mundo, incluyendo a muchos que sabemos que caen en la categoría de "terroristas" porque desobedecieron órdenes: Saddam Hussein, y muchos antes de él. Sin embargo, es algo injusto acusar a los ciudadanos de los regímenes duros y brutales que apoyamos, por no haber tomado esa responsabilidad, siendo que nosotros no lo hacemos bajo circunstancias mucho más propicias. 5. Mucha gente dice que a través de toda la historia cuando una nación es atacada, responde de la misma manera. ¿Cuál es su opinión? Cuando los países son atacados tratan de defenderse, si pueden. Según la doctrina citada, Nicaragua, Vietnam del Sur, y numerosos otros, debieran haber enviado atacantes suicidas a destruir EE.UU. desde adentro, los palestinos debieran ser aplaudidos por los atentados suicidas en Tel Aviv, etcétera, etcétera. Es esa doctrina, que llevó a Europa a una virtual autodestrucción, después de cientos de años de salvajismo, que las naciones del mundo forjaron un pacto distinto después de la segunda guerra mundial, estableciendo -por lo menos formalmente- el principio de que el recurso a la violencia esté prohibido, excepto en el caso de la autodefensa contra ataques armados, hasta que el Consejo de Seguridad actúe para proteger la paz y la seguridad internacionales. Específicamente, las represalias están prohibidas. Ya que EE.UU. no están enfrentando un ataque armado, esas consideraciones son irrelevantes -por lo menos, si estamos de acuerdo con que los principios fundamentales de la ley internacional debieran aplicarse a nosotros, no sólo a aquellos que no nos gustan. Fuera de la ley internacional, tenemos siglos de experiencia que nos dicen exactamente lo que implica esa doctrina. Y en un mundo con armas de destrucción masiva, lo que implica es un fin inminente del experimento humano -un peligro que constituye, después de todo, el motivo por el cual los europeos decidieron hace medio siglo que el juego de la matanza mutua que se habían permitido durante siglos debía terminar, o sufrir las consecuencias. 6. Mucha gente expresa una cólera horrorizada ante las expresiones de odio hacia EE.UU. que emanan de muchas partes del mundo, incluyendo, pero sin limitarse al Oriente Medio. Las imágenes de personas celebrando el colapso del World Trade Center dejan a la gente deseando venganza. ¿Cuál es su reacción? El ejército respaldado por EE.UU. tomó el control de Indonesia en 1965, organizando la matanza de cientos de miles de personas, en su mayoría campesinos sin tierras, en una masacre que la CIA comparó con los crímenes de Hitler, Stalin y Mao. Eso llevó a una euforia ilimitada en Occidente, una exhibición desbocada de entusiasmo, en los medios nacionales y en otras partes. Los campesinos indonesios no nos habían hecho daño alguno. Cuando Nicaragua terminó por sucumbir al asalto de EE.UU., la prensa dominante elogió el éxito de los métodos utilizados para "arruinar la economía y desarrollar una guerra por encargo larga y mortífera, hasta que los nativos exhaustos derriben ellos mismos el gobierno," con un costo "mínimo" para nosotros, dejando a la víctima "con puentes destruidos, plantas eléctricas saboteadas, y granjas arruinadas," dando así al candidato de EE.UU. "un tema ganador": terminar con el "empobrecimiento del pueblo de Nicaragua." Estamos "unidos en la alegría" ante este resultado, como fuera proclamado por el New York Times. Es fácil continuar. Muy poca gente en todo el mundo celebró los crímenes en Nueva York: fueron deplorados abrumadoramente incluso en sitios donde la gente había sido aplastada por las botas de Washington durante un tiempo largo, muy largo. Pero hubo, sin duda, sentimientos de cólera contra EE.UU. Sin embargo, no conozco nada tan grotesco como los dos ejemplos que acabo de mencionar, o muchos más en Occidente. Aquellos que piensan que las reacciones de la semana pasada exigen venganza, debieran dedicarse a una campaña de destrucción masiva contra sus propias instituciones, y ellos mismos, si las reacciones se basaran en algún principio moral. 7. Yendo más allá de esas reacciones públicas, cuáles piensa que son los motivos reales que influencian la política de EE.UU. en la actualidad? ¿Cuál es el propósito de la "guerra contra el terror," como la propone Bush? La "nueva guerra contra el terror" no es ni "nueva" ni una "guerra contra el terror." Debiéramos recordar que la administración Reagan llegó al poder hace 20 años proclamando que el "terrorismo internacional" constituiría un punto central en nuestra política exterior, y que debemos emprender una guerra para eliminar ese "cáncer," esa "plaga" que estaba destruyendo la civilización. Actuó sobre la base de ese compromiso organizando campañas de terrorismo internacional que fueron extraordinarias en escala y destrucción, llevando incluso a una condena de EE.UU. por parte de la Corte Internacional, mientras prestaba su apoyo en innumerables casos adicionales, por ejemplo, en África del Sur, donde las depredaciones sudafricanas, respaldadas por Occidente, inmolaron a un millón y medio de personas, y causaron 60.000 millones de dólares en daños durante los años de Reagan. La histeria sobre el terrorismo internacional alcanzó su clímax a mediados de los años 80, mientras EE.UU. y sus aliados estaban a la vanguardia de la diseminación de ese cáncer, que ellos mismos exigían que fuera extirpado. Si lo deseamos, podemos vivir en un mundo de ilusión reconfortante. O podemos considerar la historia reciente, estructuras institucionales que siguen esencialmente sin cambiar, los planes que se anuncian -y responder sobre esa base. No conozco ninguna razón para suponer que haya habido un cambio repentino en antiguas motivaciones o objetivos políticos, fuera de ajustes tácticos a circunstancias que están cambiando. Debiéramos recordar también que una tarea enaltecida de los intelectuales es proclamar cada cierto tiempo que hemos "cambiado de dirección," el pasado ha quedado atrás y puede ser olvidado, mientras marchamos hacia un futuro glorioso. Es una posición altamente conveniente, aunque sea difícilmente admirable o sensata. 8. ¿Cree usted que la mayoría de los estadounidenses, cuando las condiciones permitan una evaluación más detallada de las opciones, aceptarán que la solución a los ataques terroristas contra civiles es realizar más ataques de terror contra civiles, y que la solución al fanatismo es el control y la restricción de las libertades cívicas. Espero que no, pero no debiéramos subestimar la capacidad de los sistemas de propaganda bien manejados para llevar a la gente a una conducta irracional, asesina y suicida. Tomemos un ejemplo que es suficientemente remoto como para que podamos considerarlo con poca pasión: la primera guerra mundial. No puede haber sido que ambos lados hayan estado involucrados en una guerra noble, por los objetivos más sublimes. Pero en ambos lados, los soldados partieron a la matanza mutua con enorme entusiasmo, fortificados por la aclamación de las clases intelectuales y de aquellos que éstas ayudaron a movilizar, a través de todo el espectro político, de la izquierda a la derecha, incluyendo la más poderosa fuerza política de izquierda en el mundo, en Alemania. Las excepciones fueron tan pocas, que podemos es fácil hacer una breve lista, y algunos de los más prominentes entre ellos terminaron en la cárcel por poner en duda la nobleza de la empresa: entre ellos Rosa Luxemburgo, Bertrand Russell, y Eugenio Debs. Con la ayuda de las agencias de propaganda de Wilson y el apoyo entusiasta de los intelectuales liberales, un país pacifista fue convertido en unos pocos meses a una histeria anti-alemana ilimitada, dispuesta a vengarse de aquellos que habían cometido crímenes salvajes, muchos de ellos inventados por el Ministerio de Información de Gran Bretaña. Pero eso no es, de ninguna manera, inevitable, y no debiéramos subestimar los efectos civilizadores de las luchas populares de los últimos años. No necesitamos derivar resueltamente hacia la catástrofe, sólo porque ésa es la orden del día. Origen: Znet, 22 de septiembre de 2001
Traducido por Germán Leyens y revisado por Jain Alkorta

 

 

Hegemonía o supervivencia
Primera parte

Por Noam Chomsky

 

A finales de junio, la conferencia de la O.N.U sobre el desarme concluye la segunda de sus sesiones correspondientes al año 2001. Las perspectivas para conseguir cualquier resultado prometedor en este esfuerzo por el desarme son escasas. Las discusiones han sido bloqueadas por la insistencia de los E.E.U.U. en desarrollar programas de defensa de misiles balísticos (BMD), a pesar de una oposición casi unánime.

Con respecto al BMD, hay un cierto grado de acuerdo entre diferentes posturas. Los adversarios potenciales lo califican como un arma ofensiva. La SDI de Reagan (" la guerra de las galaxias ") se entendió del mismo modo. El representante oficial chino de control de armamentos reflejó simplemente el sentir mayoritario cuando observó que " Una vez que los Estados Unidos crean que tienen una lanza poderosa y un blindaje fuerte, podría conducirles a pensar que nadie puede dañar a los Estados Unidos y que ellos pueden golpear a cualquiera que les dé la gana en cualquier lugar del mundo. Podría haber más bombardeos como el que tuvo lugar en Kosovo " -- ésta es la reacción de la mayoría del mundo hacia lo que se puede percibir como una involución a la "guerra de barcos" de hace un siglo, de las "potencias coloniales occidentales, con su abrumadora ventaja tecnológica, para someter a las poblaciones autóctonas y a países desamparados que carecían de la capacidad suficiente para defenderse" haciendo lo que querían mientras iban "disfrazados con una rectitud moralizante" (dice el analista militar israelí Amos Gilboa). La reacción a la guerra del Golfo de E.E.U.U.-Reino Unido era más de lo mismo en la tradición de "poblaciones autóctonas y países desamparados." Afortunadamente para su propia imagen, la ideología occidental está bien protegida frente a los que discrepan del pensamiento 'correcto'.

China ha comprendido también que no es inmune. Sabe que los E.E.U.U. y la OTAN mantienen la idea del derecho al primer uso de armas nucleares, y sabe tanto como los analistas militares de los E.E.U.U. que "los vuelos de los aviones EP-3 de E.E.U.U. cerca de China... no son sólo para la vigilancia pasiva; el avión también recoge otra información que puede ser empleada para desarrollar planes de guerra nuclear" (Guillermo Arkin, en el Boletín de científicos atómicos, de Mayo/Junio 2001). Los planificadores militares canadienses informaron a su gobierno de que probablemente la meta del BMD sea "más para preservar la libertad de acción de la OTAN/E.E.U.U. que porque los E.E.U.U. teman realmente la amenaza de Corea de Norte o de Irán". Los más destacados analistas estratégicos coinciden en que el BMD "hará que el empleo de la potencia militar de los E.E.U.U. cara al exterior sea más eficaz, escribe Andrew Bacevich (Interés nacional, verano de 2001): " Protegida la patria frente a la represalia - no obstante de una manera limitada - el programa de defensa anti-misil remarcará la capacidad y la disposición de los Estados Unidos de dar `forma' al campo de juego". Y cita a Lorenzo Kaplan: "La defensa anti-misil realmente no es para proteger a América. Es una herramienta para la dominación global,..", para "...la hegemonía." Que este objetivo sea adoptado por toda la gente bien-pensante se fundamenta en los principios en que se basa "la opinión respetable" que "marca los parámetros dentro de los cuales tiene lugar el debate político". El espectro es muy amplio; excluye solamente a " los supervivientes aislacionistas de base de línea dura" y "esos pocos acosados radicales todavía estancados en los días de gloria de los años 60", y es "tan digno de crédito que es virtualmente inmune al desafío " (Bacevich). El primer principio es tan directo como: "América como vanguardia histórica". Según este principio autoritario, "la historia tiene una dirección y un destino perceptible. Únicamente entre todas las naciones del mundo, los Estados Unidos comprenden y manifiestan el propósito de la historia", a saber, "la libertad, alcanzada a través de la extensión del capitalismo democrático, e incorporada al estilo de vida americano". Por consiguiente, la hegemonía de los E.E.U.U. es la realización del propósito de la historia; el truismo más simple, " virtualmente inmune al desafío". Este principio no es de ninguna manera nuevo, ni son los E.E.U.U. los únicos en la historia en colmarse de alabanzas de sus pensadores patrios. En contraste, la meta ofrecida a la gente -protección contra " estados díscolos"- no se toma muy seriamente. A menos que estuviera determinado a cometer un suicidio colectivo inmediato, ningún estado lanzaría misiles hacia los E.E.U.U. Y hay medios mucho más sencillos y seguros para infligir enormes daños en su territorio. "Cualquier persona que dude de que terroristas pudiesen pasar de contrabando una cabeza nuclear en la ciudad de Nueva York debería tener en cuenta que siempre podrían envolverla en un alijo de marihuana", un analista prominente comenta irónicamente. Otro precisa que "una bomba nuclear que borrase a Manhattan del mapa y matase a 100.000 personas es una bola de plutonio que pesa cerca de 15 libras. Es poco más grande que una pelota de beisbol. Una bomba así se podría llevar a los Estados Unidos en una maleta. Y si uno pudiese, muchos podrían." Las armas nucleares no son, por supuesto, las únicas armas de destrucción masiva (WMD): las armas químicas y biológicas son con más razón una amenaza mayor para los ricos y poderosos. El tratado de 1997 que prohíbe las armas químicas languidece poco a poco, en gran medida porque los E.E.U.U. no han financiado las inspecciones y otras iniciativas, mientras que Washington "se ha mofado" del tratado eximiéndose a sí misma de facto, según comenta un importante analista del centro Henry Stimson. Las prohibiciones a las armas biológicas han sido desestimadas por la insistencia de los E.E.U.U. a limitar inspecciones "para proteger a compañías farmacéuticas y biotecnológicas americanas." La administración de Bush se propone ahora rechazar un proyecto, resultado de seis años de negociaciones sobre métodos para verificar la conformidad con el tratado de 1972 que prohíbe las armas biológicas (New York Times, 27 de abril, 20 de mayo de 2001). Apartando esto a un lado, hoy se tiene por cierto que la amenaza más seria para la seguridad de los E.E.U.U. (y del mundo) es el enorme sistema soviético de armas nucleares, con sus controles de seguridad y sistemas de mando y control seriamente deteriorados después de que la economía se haya derrumbado bajo las reformas neoliberales. Los negociadores de Clinton animaron a Rusia a que adoptara la estrategia de "lanzar-en-alerta" de Washington para aliviar las preocupaciones rusas por el sistema BMD y la anulación del tratado ABM, una oferta que es " bastante extraña", comentó un experto, porque "sabemos que su sistema de alerta esta lleno de agujeros". Hace poco un lanzamiento accidental estuvo peligrosamente cerca de ocurrir. Clinton tenía un pequeno programa de asistencia a Rusia para asegurar y desmontar las armas nucleares, y proporcionar empleos alternativos a los científicos nucleares. Una comisión bipartita del departamento de energía abogó para el aumento en la financiación de tales programas. El copresidente Howard Baker, anteriormente líder de la mayoría republicana del Senado, testificó ante el comité de relaciones exteriores del senado en abril que "me preocupa realmente que podría haber unas 40.000 armas nucleares... en la anteriorUnión Soviética, mal controladas y almacenadas, y que el mundo no está en un estado cercano a la histeria sobre este peligro". Uno de los primeros actos de la administración de Bush fue el de reducir estos programas, aumentando los riesgos de lanzamiento accidental y de la salida de 'bombas menores" hacia otros países, incluyendo los estados preferidos, "los díscolos de Washington", seguidas a continuación por científicos nucleares sin otro modo de usar sus conocimientos. Las ofertas rusas para reducir los misiles de forma drástica, a números por debajo de las ofertas de Bush, han sido rechazadas. Un argumento común es que el BMD no funcionará. Una posibilidad mucho más peligrosa es que puede parecer factible; las apariencias se interpretan como realidades cuando se trata de pura supervivencia. Los servicios de inteligencia de los E.E.U.U. predicen que cualquier despliegue impulsará a China a desarrollar nuevos misiles con cabezas nucleares, ampliando su arsenal nuclear diez veces, probablemente con cabezas nucleares múltiples (MIRV), "incitando a la India y a Paquistán a responder con sus propias acumulaciones", con un efecto en cadena probable hacia el Oriente Medio. Estos mismos análisis, y otros, concluyen que la única "respuesta racional de Rusia sería mantener, y consolidar, la fuerza nuclear rusa existente". En la conferencia de la O.N.U sobre el tratado de No-proliferacion en mayo de 2000 hubo una amplia condena al BMD, con argumentos de que minaría décadas de acuerdos de control de armamentos y provocaría una nueva escalada de armamento. Ambos partidos políticos insisten en ello, aunque con diferente énfasis. El general Lee Butler, anterior mando del comando estratégico de los E.E.U.U. (1992-94), lo califica como "peligroso hasta el extremo de que en la caldera de animosidades que llamamos el Oriente Medio, una nación [Israel] se ha armado, ostensiblemente, con reservas de armas nucleares, quizás en número de cientos, y que inspira a otras naciones a que hagan otro tanto. En octubre de 1998 un "Memorándum de acuerdos" entre E.E.U.U. e Israel, aumentando sus lazos militares y estratégicos, se interpretó mayoritariamente como que E.E.U.U. consideraba el arsenal nuclear israelí "no sólamente como un factor positivo en el equilibrio de poder regional, sino también en el hecho de que debía ser apoyado y desarrollado" (Fundación para la Paz en Medio Oriente. Informe especial, invierno de 1999). A partir de 1998, la política oficiosa de los E.E.U.U. ha sido la de aumentar la ayuda militar a Israel en 60 millones de dólares al año. En enero 2001, la administración saliente de Clinton anunció que la política va a continuarse hasta el 2008, momento en el que la cantidad anual anterior de 1,8 mil millones habrá aumentado a 2,4 mil millones de dólares. Clinton también recomendó que Israel esté entre los primeros receptores de los aviones F-22 ahora en desarrollo. En junio la fuerza aérea israelí anunció la compra de 50 aviones F-16 con un coste de 2 mil millones de dólares, siendo financiada en gran parte a través de la ayuda militar de los E.E.U.U., poco después de que los F-16s fueran utilizados para bombardear blancos civiles palestinos. Los E.E.U.U. e Israel realizan en común ejercicios militares secretos de forma regular, pues Israel se está convirtiendo en una base militar fuera de los E.E.U.U. (sobre estos programas, véase Guillermo Arkin, Washington Post, 7 de mayo de 2001). Según la prensa israelí, uno de estos ejercicios comunes, en septiembre de 2000, fué ejecutando planes para la reconquista israelí de los enclaves transferidos a la administración palestina; Los infantes de marina de los E.E.U.U. proporcionaron el entrenamiento en armamento del que Israel carece y "técnicas americanas de lucha". Lo que ya es " extremadamente peligroso" se convertirá en aún más, pues el ímpetu renovado de los E.E.U.U. por la proliferación del WMD tendrá sus efectos previsibles, aumentando de nuevo la amenaza a la seguridad de todos, incluso a la supervivencia. Los planes reales pueden parecer irracionales, pero éso es así sólo si uno valora la supervivencia por encima de la hegemonía. La historia de la carrera de armamentos revela un cálculo bastante diferente. Hace 50 años, la única amenaza para la seguridad de los E.E.U.U., entonces sólamente potencial, eran los ICBMs (misiles balísticos de alcance intercontinental). Es probable que la URSS hubiera aceptado un tratado que terminase con el desarrollo de estas armas, sabiendo que iba muy por detrás. En su historia de la carrera de armamentos, McGeorge Bundy señaló que él no pudo encontrar ningún expediente de interés que persiguiese esta posibilidad. Los archivos rusos recientemente abiertos refuerzan la versión de las afirmaciones de los analistas de alto nivel de los E.E.U.U. de que después de la muerte de Stalin, Khrushchev pidió la reducción mutua de fuerzas militares ofensivas, y cuando estas iniciativas fueron ignoradas por Washington, fueron ejecutadas unilateralmente bajo la objeción de su propio comando militar. Los archivos de los E.E.U.U. revelan que la administración de Eisenhower tenía poco interés en el desarme negociado y otras iniciativas para relajar algunas tensiones internacionales. Los planificadores de Kennedy compartieron sin duda alguna la visión de Eisenhower de que "una guerra importante destruiría el hemisferio norte", que también sabían de los pasos dados unilateralmente por Khrushchev para reducir fuerzas ofensivas soviéticas de forma ostensible, y también sabían que los E.E.U.U. estaban lejos de dar cualquier paso significativo. Sin embargo, eligieron rechazar la propuesta de Khrushchev de reciprocidad, prefiriendo una acumulación masiva de las fuerzas convencionales y nucleares, golpeando así sobre el último clavo del ataúd de la "política de Khrushchev de refrenar a los militares soviéticos" (Matthew Evangelista, Proyecto de la historia internacional de la guerra fría, diciembre de 1997). Sin continuar expresamente, los hechos demuestran que hay poca novedad en las propias preferencias de Clinton o de Bush.

Origen: ZNet Commentaries, 3-7-2001
Traducido por José Luis Sanz Vicario y revisado por Juan Agustín Fernández Gabard.

 

 

Patrones en el voto y abstenciones

Por Noam Chomsky

 

Al comentar las elecciones de Noviembre de 2000, solo rocé importantes consideraciones que ofrecían una mayor visión del funcionamiento de la democracia contemporánea: patrones de voto y abstención. Información útil al respecto ha aparecido desde entonces; particularmente valioso es un análisis de Ruy Teixeira ( American Prospect, 18 de Diciembre de 2000) en el que baso mis datos.Como es habitual, casi la mitad del electorado no participó y el voto se correspondió con el resultado. Sigue siendo cierto que "la concurrencia de votantes está entre las mas bajas y con un sesgo mas decisivamente clasista del mundo industrial" (Thomas Ferguson y Joel Rogers). Esta característica del así llamado "excepcionalismo americano" ha sido plausiblemente atribuido a "la total ausencia de un partido de masas socialista o laborista como un competidor organizado en el mercado electoral" (Walter Dean Burnham).Los votantes con mayores ingresos apoyan a los republicanos, pero el que se vote según un sesgo de clases no explica la habilidad del partido más abiertamente pro-financiero para obtener la mitad del voto. El bloque que proporcionó a Bush su mayor éxito electoral ofreció la contribución crucial: la clase de trabajadores blancos de ingresos medios-bajos, hombres en particular, pero también mujeres. Por amplios márgenes apoyaban a Gore en los principales asuntos políticos, y entre los votantes preocupados más por asuntos políticos que por "cualidades" Gore ganó fácilmente. Pero la genialidad del sistema político es hacer irrelevante la política. La atención del votante se ha de enfocar en el estilo, personalidad-cualquier cosa menos los temas que son de principal interés para los centros que concentran el poder privado que en gran medida financian las campañas y dirigen el gobierno. Sus intereses comunes están fuera de la agenda, en conformidad con la respaldada "teoría inversionista de la política" de Ferguson.De una manera crucial, las cuestiones de política económica no deben aparecer en la campaña. Estas son de gran interés tanto para la población en general como para el poder privado y sus representantes políticos, pero con preferencias opuestas. El mundo empresarial, no es una sorpresa, está abrumadoramente a favor de "reformas neoliberales", "globalización" guiada por las corporaciones, los acuerdos sobre derechos del accionista llamados "acuerdos sobre libre mercado", y demás dispositivos que concentren riqueza y poder. Tampoco es una sorpresa que el público se oponga en general. Se deduce de ello que dichos temas no son apropiados para las campañas políticas.Para el público, el déficit de comercio de los EE.UU. se ha convertido en el asunto económico más importante que encara el país desde 1998, desbancando a los impuestos o el déficit presupuestario; la gente entiende que se traduce en pérdida de empleo, por ejemplo, al establecer las empresas americanas plantas en el extranjero que exportan al mercado americano. Para el mundo empresarial, una alta prioridad es el libre movimiento de capital: aumenta beneficios y también provee de una poderosa arma para socavar la organización sindical mediante amenazas de movimiento de empleo-técnicamente ilegales, pero altamente efectivas, como demuestra Kate Bronfenbrenner en un importante estudio que continua sus primeras investigaciones ("Terreno Difícil: el Impacto del Movimiento de Capitales sobre Trabajadores, Sueldos, y Organización Sindical" Cornell 2000). Estas amenazas contribuyen a la "creciente inseguridad del trabajador" que ha sido saludada por Alan Greenspan y otros como factor significante en la mejora de la salud económica, al limitar sueldo, beneficios e inflación que no sería bienvenida para los intereses económicos. Pero estas cuestiones no se deben introducir en el proceso electoral: la población en general es inducida a votar (si se da el caso) sobre una base de preocupaciones periféricas.El patrón es muy familiar; he mencionado el ejemplo de 1984, cuando Reagan ganó una "victoria arrolladora" mientras que los votantes se oponían a su programa legislativo por un margen de 3 a 2. Este tipo de voto, en contra del interés propio, se entiende entre gente que se siente impotente, que dan por hecho que el gobierno es llevado por "unos pocos interesados que se preocupan de sí mismos"; eran la mitad de la población en 1984, subiendo hasta más del 80 por ciento unos pocos años después cuando las "reformas neoliberales" estaban más firmemente instituidas.Estas "reformas" tienen la consecuencia natural de marginar a la mayoría de la población, al transferir aun más la toma de decisiones a sistemas de poder privado que no toman ninguna responsabilidad, mientras que un "Senado virtual" de accionistas y prestamistas puede ejercitar "poder de veto" sobre las decisiones del gobierno, gracias a la liberalización financiera. La regulación del flujo de capital y tasas de cambio bajo el sistema Bretton Woods establecido por EE.UU. y Gran Bretaña a mediados de los años 40 permitió una forma de "liberalismo embebido", en el cual las políticas democrático sociales podían ejercerse dentro de una economía internacional liberalizada. El desmantelamiento del sistema 30 años después fue uno de los elementos importantes de la campaña para invertir el temido "exceso de democracia" de los 60 (tomando prestada la retórica del informe de la Comisión Trilateral sobre "la crisis de la democracia"), y devolver la población a la pasividad y la conformidad, tal vez incluso renovando los buenos tiempos en los que "Truman había sido capaz de gobernar el país con la ayuda de un relativamente pequeño numero de abogados y banqueros de Wall Street", como recuerda nostálgicamente el reportero americano Samuel Huntington.El sistema constitucional fue originalmente diseñado "para proteger la minoría de los opulentos de la mayoría", en palabras de uno de los principales analistas, James Madison. El poder político, explicaba, tiene que estar en manos de "la riqueza de la nación", hombres en los que se pueda confiar, "que aseguren los intereses permanentes del país" -los derechos de los propietarios-y que defiendan estos intereses del "espíritu nivelador" del público en general. Si el público tuviera permiso para participar libremente en las elecciones, Madison advirtió a sus colegas, su "espíritu nivelador" podría llevar a medidas para mejorar las condiciones de esos que "trabajan bajo todas las penalidades de la vida, y que secretamente suspiran por una distribución más equitativa de sus bendiciones". La reforma agraria fue la principal amenaza que percibió Madison; en la actualidad, es mucho más amplia. En una versión más moderna, el público general se considera "un ignorante y entrometido intruso" que debería ser mero "espectador de la acción", no participante (Walter Lippmann); su papel solo es el de periódicamente escoger entre "hombres responsables" que trabajarán en "aislamiento tecnocrático"; en jerga del Banco Mundial, "asegurando los intereses duraderos". La doctrina, etiquetada como "poliarquía" por el teórico político democrático Robert Dahl, es dotada de bases institucionales más firmes mediante la reducción de la arena pública bajo las "reformas".La democracia se debe construir como el derecho a elegir entre mercancías. Los líderes financieros explican la necesidad de imponer sobre la población una "filosofía de la futilidad" y "falta de propósitos en la vida" para "concentrar la atención humana en las cosas más superficiales que abarcan gran parte del consumo de moda" La gente puede entonces aceptar e incluso dar la bienvenida a sus vidas subordinadas y sin sentido, y olvidar la ridícula idea de dirigir sus propios asuntos. Dejarán su destino en manos de la gente responsable, los que se llaman a sí mismos "minorías inteligentes" que sirven y administran el poder-que por supuesto está en otra parte, una oculta pero crucial premisa.Desde esta perspectiva, convencional en la opinión de la elite, las últimas elecciones no revelan un fallo en la democracia americana, sino su triunfo.

Origen: Z Magazine, febrero de 2001
Traducido por Manuel Valdés y revisado por Jimena Puertas.

 

 

Cumbres

Por Noam Chomsky


 

La Cumbre de las Naciones Unidas, celebrada en Nueva York en septiembre, fue la segunda gran reunión de jefes de Estado del nuevo milenio. La primera fue la Cumbre del Sur, en La Habana, en abril. La Cumbre de las Naciones Unidas recibió considerable publicidad en los Estados Unidos, mientras que apenas se informó sobre la Cumbre del Sur, un reflejo del "desequilibrio" en el sistema global que esta Cumbre consideró deplorable.La Cumbre del Sur reunió a jefes de Estado del Grupo de los 77 (G77), integrado ahora por 133 países, que representan el 80% de la población del mundo. El nombre G77 proviene del encuentro fundador de la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas (UNCTAD) en 1964, a la que concurrieron 77 de los "países en vías de desarrollo". La Cumbre de abril de 2000 fue de inusual importancia: primer encuentro realizado a nivel de jefes de Estado, la Cumbre se centró en la preocupación de que el Sur está "puesto colectivamente en peligro" por el sistema económico global que ha sido instituido por los países ricos.Un periódico de primera línea del tercer mundo describió la cumbre como "un momento definitorio en la historia del G77", que concluyó con "una declaración de confianza y determinación de los jefes de Estado para trabajar juntos y así impulsar un nuevo orden mundial basado en la igualdad y la transparencia / justicia", siendo la cooperación Sur-Sur la pieza central de un plan de acción que persiguiera cambios significativos en el sistema global ( Economía del Tercer Mundo, Penang).En el "Análisis de la Semana / semanal" del New York Times, la corresponsal de las Naciones Unidas Bárbara Crossette informó que la Cumbre "denunció a la economía global y a sus símbolos" (el Banco Mundial, el FMI, y la OMC), restándole importancia porque "los eslóganes y la oratoria hacen poco por iluminar la profunda complejidad del desarrollo humano en el nuevo orden económico". De acuerdo con "los expertos en desarrollo", para los pobres "nada puede ser tan irrelevante como las teorías de la globalización o que se despotrique contra las grandes corporaciones". "Los expertos",que reconocen "las profundas complejidades", prefieren enfrentar el problema empleando medidas serias: por ejemplo, persuadiendo a las multinacionales para que "ayuden a los trabajadores a mejorar sus vidas", e induciendo a "las grandes instituciones internacionales" a adoptar políticas que "actúen en todos los niveles de la sociedad".Los expertos se muestran también atónitos ante la "ironía" de que el Banco Mundial esté empezando a implementar "programas sociales de forma intensiva.... justamente / precisamente cuando los críticos, operando con imágenes pasadas de moda, lo hacen blanco de sus ataques". Esto, traducido al mundo real, es la reacción del Banco Mundial a los críticos que han estado operando durante años con imágenes muy apropiadas, como ahora conceden, tácitamente, los expertos; que la reacción supere el campo de la retórica dependerá sustancialmente de la dedicación de los críticos, que son en gran medida responsables de haberla producido.Cada cumbre produjo una Declaración. La Declaración de la Cumbre de las Naciones Unidas consistió en gran medida en conmiseraciones, pero por lo menos una de las resoluciones tuvo cierta fuerza: "alentar a la industria farmacéutica para que hagan las drogas esenciales más ampliamente disponibles y sean más baratas para todos aquellos que las necesiten en los países en desarrollo". Hay poca necesidad de argumentar sobre las extraordinarias catástrofes humanas a las que alude la resolución, y está (bien claro, porque a ellos se dirige, quiénes cargan con la responsabilidad primaria) / suficientemente claro quiénes cargan en primer lugar con la responsabilidad para que tomen medidas al respecto. Un tema central, muy discutido por los comentaristas, fue lo que el Secretario General Kofi Annan describió en su convocatoria a la Cumbre como "el dilema de la intervención": "la soberanía nacional no debe usarse como excusa por aquellos que gratuitamente violan los derechos y las vidas de otros seres humanos". Hasta ahí están todos de acuerdo, por lo menos a un nivel retórico. Pero en la siguiente frase de Annan aparece una grieta: "cuando hay riesgo de masacres masivas, la intervención armada autorizada por el Consejo de Seguridad es una opción a la que no se puede renunciar". Estados Unidos y sus aliados, que monopolizan el poder militar, adoptan una posición muy diferente: insisten en su peculiar derecho a intervenir militarmente sin ninguna autorización. Annan es relativamente popular en Occidente debido a sus esfuerzos por acomodarse a los intereses de los ricos y poderosos, pero en este caso se puso del lado de la Cumbre del Sur, que rechaza "los así llamados "derechos" de intervención humanitaria", ejercidos por los poderosos violando la Carta de las Naciones Unidas y "los principios generales de las leyes internacionales".La Declaración de la Cumbre del Sur también "rechaza con firmeza la imposición de leyes y regulaciones con impacto extraterritorial y otras formas de medidas económicas coercitivas, incluyendo las sanciones unilaterales contra los países en vías de desarrollo". La Declaración también hace un llamamiento a "la comunidad internacional para que no reconozca ni aplique estas medidas", aludiendo en forma indirecta a las iniciativas, principalmente de los Estados Unidos. La Declaración insiste en el "derecho de los países en vías de desarrollo de elegir un camino de desarrollo acorde a sus prioridades y objetivos nacionales, en ejercicio de su soberanía y sin interferencia de ninguna clase en sus asuntos internos". La Cumbre ve "con alarma, las recientes acciones unilaterales de algunos países desarrollados para cuestionar el uso de una política fiscal como herramienta de desarrollo", reiterando "el derecho fundamental de cada Estado a decidir sus propias políticas fiscales", y reafirma "que cada Estado tiene el derecho inalienable de elegir los sistemas políticos, económicos, sociales y culturales propios, sin interferencias de ninguna clase por parte de otros Estados". Hace un llamamiento a la "reformulación de políticas y opciones sobre la globalización desde una perspectiva de desarrollo" y es duramente crítica sobre las formas específicas de integración internacional que han sido impuestas por los poderes políticos y económicos concentrados - lo que se ha dado en llamar "globalización" en la retórica de Occidente-, a menudo descrita como una fuerza neutral frente a la que "no hay alternativas", según el famoso eslogan de Thatcher.Estos llamamientos están dirigidos principalmente a Washington. Lo mismo es cierto del llamamiento a "promover el respeto para todos los derechos humanos reconocidos y las libertades fundamentales, incluyendo el derecho al desarrollo". La primera parte es como un conjuro ritual, y en cuanto al derecho al desarrollo, éste ha sido enérgicamente rechazado por Estados Unidos.Para la Cumbre del Sur "nuestra más alta prioridad es superar el subdesarrollo, lo que implica la erradicación del hambre, el analfabetismo, la enfermedad y la pobreza". La Cumbre de las Naciones Unidas adoptó expresiones similares. La cumbre del Sur declaró que: "a pesar de que es en principio nuestra responsabilidad, instamos a la comunidad internacional a adoptar acciones decididas y urgentes desde una perspectiva abarcadora y multidimensional, para asistirnos en la superación de estos azotes, y para establecer relaciones económicas internacionales basadas en la justicia y la equidad". Continúa deplorando "las asimetrías y desequilibrios que se han intensificado en las relaciones económicas internacionales", con gran detrimento del Sur, y pide la reforma de "la gobernabilidad económica internacional" y de "la arquitectura financiera internacional" para hacerla "más democrática, más transparente y mejor adecuada a la resolución de los problemas del desarrollo", analizando los problemas actuales con cierto detalle.La Declaración también advierte que "los modos de producción y de consumo dominantes en los países industrializados son insostenibles y deberían cambiarse, porque constituyen una amenaza para la supervivencia del planeta". Además, "las innovaciones tecnológicas deberían ser evaluadas sistemáticamente en términos de su impacto ambiental, social, y económico, con la participación de todos los sectores sociales involucrados", incluyendo "grupos que tradicionalmente no han formado parte de este proceso" -casi todos-. Hace un llamamiento a "los países desarrollados para que cumplan con sus compromisos de proveer a los países en desarrollo de los recursos financieros y de las tecnologías que sean, preferentemente, inofensivas para el medio ambiente". Otras medidas, también desarrolladas con cierto detalle, resultarían familiares a los críticos que despotrican con sus imágenes pasadas de moda. Las recomendaciones de Annan a la Cumbre de las Naciones Unidas incluyeron la implementación del Protocolo de Kioto sobre los gases y el efecto invernadero; proveer de los "recursos necesarios" a las Naciones Unidas para "llevar a cabo sus mandatos", específicamente sus "operaciones para el mantenimiento de la paz"; un alivio de la deuda; y una "más generosa asistencia (exterior) al desarrollo" (ODA, siglas en inglés). En todas estas categorías, los Estados Unidos tiene una responsabilidad especial, aunque no sólo ellos.Los Estados Unidos han evadido la firma del protocolo de Kioto, y tienen uno de los peores récords de violación de sus contenidos: de hecho, sus emisiones han aumentado considerablemente. Estados Unidos es notorio por sus rechazos a cumplir con sus obligaciones financieras como país miembro de Naciones Unidas, incluyendo las operaciones de mantenimiento de la paz. En julio, los Comités de Asignaciones de Recursos de la Cámara de Diputados y del Senado otra vez rechazaron una petición para la aportación de una cifra miserable: $107 millones para gastos del mantenimiento de la paz en Kosovo y en Timor oriental. Mientras tanto, reducían los envíos de fondos generales para el mantenimiento de la paz en casi 50%, a $500 millones. La rebaja de la deuda sigue siendo una promesa / se sigue quedando en tan solo palabras, supeditada a estrictos condicionamientos ("reformas"). La asistencia externa al desarrollo (ODA) se redujo drásticamente en los últimos 10 años, sobre todo en los Estados Unidos que ahora no aportan casi nada, muchísimo menos que otros países industriales en proporción a su PBI; con diferencia, el beneficiario más favorecido del minúsculo presupuesto de la ODA es un país rico, Israel, estando en segundo lugar Egipto, en virtud de sus relaciones con Israel.Cuando terminó la guerra fría, las congratulaciones convencionales expresaban que ahora, por fin, las elites occidentales podrían actuar en concordancia con sus ideales y sus preciados valores. Y eso hicieron, expresando sus ideales y valores con gran claridad tan pronto como no hubo ninguna necesidad de gestos cínicos hacia los pobres, porque el espacio para los no alineados había desaparecido. La versión estandarizada sostiene que el final de la guerra fría coincidió con el descubrimiento de que el comercio es de más ayuda a los pobres que la asistencia económica. De acuerdo a esto, Annan llamó a los países ricos a abrir sus mercados a las mercaderías producidas en el Sur. Mientras ellos mismos se mostraban remolones, demandaban libre acceso para sus propios productos y servicios, usando una variedad de métodos para imponer sus deseos. Entre estos, se encuentran las barreras arancelarias y los subsidios directos o simulados bajo el título de "defensa", como lo hace notar el entonces economista jefe del Banco Mundial, Joseph Stiglitz, deplorando la mezcla de liberalización y proteccionismo en el mal llamado "régimen de libre comercio" manejado a su antojo por los dueños de la economía. Cuando la Cumbre del Sur se estaba reuniendo, la Administración Clinton anunció su oposición a la propuesta del Banco Mundial de permitir a países pobres del Africa, Asia y Latinoamérica, a que exportaran a Estados Unidos sin tarifas o cuotas, lo que significaría una "gran ventaja económica para esos países en desarrollo", según informó el New York Times, "lo que va mucho más allá de los esfuerzos de la Administración para hacer que el Congreso perdone sus deudas, ya que ellos están llevando a cabo reformas económicas", lo que significa, facilitar la dominación de sus economías por las compañías occidentales. El Banco Mundial y el FMI respaldan la queja del Sur, de que "Estados Unidos y otros países ricos están usando su enorme prosperidad y tecnología para crecer rápidamente a expensas de los países que quedaron mucho más atrás debido a la globalización económica", a lo que deberían agregar que un proceso similar continúa en el interior de los países.Mientras que la Declaración de la Cumbre de las Naciones Unidas es más contenida que la de la Cumbre del Sur, detrás del telón el ánimo parece ser el mismo. Un buen informe de John Donnelly en el Boston Globe se tituta "mandatarios africanos golpean", acusando a las Naciones Unidas y Occidente de "mantener al continente en la pobreza". El "tema predominante" entre los jefes de Estado africanos, informa Donnelly, es que "las fuerzas de la globalización están enriqueciendo a Occidente de nuevo, mientras que los sentencian a ellos a una miseria mayor ", esencialmente el mismo mensaje que la Cumbre del Sur. "Ellos dicen que los poderes occidentales hablaron muy bien de los beneficios de la globalización en África, pero después se callaron cuando las corporaciones saqueaban las riquezas del continente", siguiendo los patrones clásicos algunas veces asistidos por los programas del Banco Mundial. Por ejemplo: la demanda del Banco Mundial por privatizaciones en Gambia comenzó con la eliminación de la industria del maní, entregándosela a un comprador extranjero que retiró el procesamiento del país, de modo que ahora Gambia importa su propio producto.Los mandatarios africanos señalaron que las "voces de la calle" en Occidente, están repitiendo ahora lo que "los países en desarrollo han estado diciendo durante muchos años en los foros internacionales, con poco éxito". Algunos sugirieron que "era posible una alianza". Esto ha estado tomando forma a nivel de las bases, desarrollándose a un nivel impresionante, rico en oportunidades y promesas, y que causa, seguramente, no poca preocupación en las altas esferas.

Origen: ZNet Commentaries, 17-9-2000
Traducido por Cristina Feijóo y Lucio Salas Oroño y revisado por Sonia Martínez Díaz

 

 

Democracia de mercado en un orden neoliberal: doctrina y realidad

Por Noam Chomsky

 

Conferencia Davie, Parte I
Universidad de Ciudad del Cabo, Mayo 1997

He sido invitado a hablar sobre algún aspecto de la libertad académica o humana, una invitación ésta que ofrece muchas posibilidades. Me limitaré a aquellas más simples. La libertad sin oportunidad es un regalo envenenado, y la denegación de tal oportunidad es un acto criminal. La fortuna de los más vulnerables ofrece una buena referencia para medir la distancia que hay desde el punto en que nos encontramos a algo que pueda ser llamado "civilización". Mientras hablo, 1.000 niños morirán a causa de enfermedades de fácil prevención, y casi el doble de mujeres morirán o desarrollarán graves taras durante el embarazo o el parto por falta de remedios y asistencia básicos. La UNICEF estima que para acabar con estas tragedias y garantizar acceso universal a los servicios sociales básicos se requeriría una cuarta parte del presupuesto militar anual de los "países en vías de desarrollo", lo que es lo mismo que el 10 por ciento del gasto militar de EE.UU.. Es sobre este telón de fondo sobre el que toda discusión seria acerca de la libertad humana ha de plantearse.

Está ampliamente aceptado que la cura para tan graves males está al alcance de la mano, y no sin fundamento. Los últimos años han sido testigos de la caída de tiranías brutales, de prometedores avances en el conocimiento científico, y de tantos otros motivos por los que podría esperarse un futuro mejor. El discurso de los privilegiados está teñido de confianza y triunfalismo: sabemos el camino a seguir y no hay otro. El lema que se escucha constantemente, fuerte y claro, es que "la victoria de los Estados Unidos en la Guerra Fría es la victoria de unos principios políticos y económicos: los de la democracia y el libre mercado". Estos principios son "el impulso para el futuro - un futuro del que los Estados Unidos son guardián y modelo". Estoy citando al principal comentarista político del New York Times, pero el enfoque es convencional, extensamente repetido en buena parte del globo, y aceptado como esencialmente correcto incluso por sus críticos. Ha sido también enunciado como la "Doctrina Clinton", la cual afirma que nuestra misión en el mundo es "consolidar la victoria de la democracia y el mercado libre" recién alcanzados. Existe cierto desacuerdo: en un extremo, para los "idealistas wilsonianos" [de Woodrow Wilson, presidente de los EE.UU. 1913-1921. N.del.T.] urge continuar la benévola misión tradicional; en el otro extremo, los "realistas" ponen en duda que poseamos los medios para llevar a cabo tales cruzadas de "progresismo global" ["global meliorism"], y que debamos sacrificar nuestros intereses en favor de los ajenos. Y entre estos dos extremos se encuentra el camino a un mundo mejor.La realidad me parece a mí bastante diferente. El actual espectro del debate público sobre política tiene tan poca relevancia para la política real como sus numerosos antecedentes: ni los Estados Unidos ni ningún otro poder se han guiado nunca por el "progreso global". La democracia se encuentra amenazada mundialmente, incluso en los países más industrializados; al menos si con "democracia" queremos decir algo substancial que implique la capacidad de la gente para participar en el control sobre asuntos personales y colectivos. Lo mismo se podría decir del comercio. Los ataques contra la democracia y contra el mercado libre están relacionados. Estos ataques nacen del poder de entes corporativos cuya estructura interna es totalitaria, crecientemente entrelazados con y dependientes de estados fuertes, y en gran medida libres de toda obligación para con el público. Su inmenso poder sigue creciendo como resultado de una política social que globaliza el modelo estructural del Tercer Mundo, con sectores enormemente ricos y privilegiados frente a un incremento en "la proporción de aquellos que trabajarán con todos los agravios que impone esta vida, suspirando en secreto por una distribución más equitativa de las satisfacciones", como James Madison, el gran fundador de la democracia estadounidense, predijo hace 200 años. Estas preferencias políticas son más evidentes en las sociedades anglo-americanas, pero están extendidas mundialmente. No pueden atribuirse a las "decisiones hechas por el libre mercado en su infinita aunque misteriosa sabiduría", "la implacable marea de la 'revolución comercial'", "el duro individualismo Reaganita", o a la "nueva ortodoxia" que "otorga al mercado toda la autoridad", citas todas ellas que oscilan entre una postura liberal y una de izquierdas, en algunos casos con intención bastante crítica. El análisis es similar en el resto del espectro político, aunque por lo general con un tono eufórico. La realidad, por el contrario, es que la intervención estatal desempeña un papel decisivo, como en el pasado, y los términos generales en que se desarrolla la política apenas han cambiado. Las versiones actuales afirman la "clara subyugación de la clase trabajadora al capital" durante más de 15 años, en palabras de la prensa económica, la cual a menudo articula con franqueza las percepciones de una comunidad empresarial con gran conciencia de clase y dedicada a la lucha de clases.Si estas impresiones son válidas, el camino a un mundo más justo y libre se encuentra bien alejado de los términos establecidos por el poder y el privilegio. No pretendo establecer esa conclusión aquí, tan sólo quiero sugerir que es lo suficientemente creíble como para merecer consideración. Y en especial afirmar que las doctrinas dominantes difícilmente sobrevivirían si no fuese por su contribución a "reglamentar el pensamiento público tan bien como un ejército reglamenta el cuerpo de sus soldados", por utilizar la frase del respetado Edward Bernays, liberal de la escuela de Roosevelt y Kennedy, en su manual clásico para la industria de las Relaciones Públicas, de la cual él fue uno de los fundadores y principales figuras.Bernays se basaba en su experiencia en la agencia estatal de propaganda de Woodrow Wilson, el Comité de Información Pública. "El increíble éxito de la propaganda durante la guerra fue, por supuesto, lo que abrió los ojos de esa minoría inteligente, que existe en todas las esferas de la vida, a las posibilidades de la regulación del pensamiento público", escribió. Su objetivo era adaptar su experiencia a las necesidades de las "minorías inteligentes", principalmente líderes en el ámbito de los negocios, cuya tarea es "la consciente e inteligente manipulación de los hábitos y las opiniones de las masas". Tal "ingeniería del consentimiento" es la pura "esencia del proceso democrático", escribía Bernays poco antes de haber sido homenajeado por su contribución por la Asociación Americana de Psicología en 1949. La importancia de "controlar el pensamiento público" ha ido admitiéndose con mayor franqueza conforme las luchas populares han conseguido extender las modalidades de democracia, dando paso así a lo que las elites liberales dan en llamar "la crisis de la democracia", como en el caso de poblaciones normalmente pasivas y apáticas que se organizan con el objetivo de entrar en la arena política para hacer valer sus intereses y demandas, amenazando la estabilidad y el orden. Tal y como Bernays lo explicaba, con "el sufragio y la educación universales, (...) al final incluso la burguesía acabó temiendo a la gente común, puesto que por un momento pareció que las masas se convertirían en el soberano", una tendencia afortunadamente invertida - o en eso se ha confiado - gracias a los nuevos métodos diseñados e implementados "para moldear el pensamiento de las masas".Para descubrir el verdadero significado de los "principios políticos y económicos" que han sido declarados "la ola del futuro", es necesario ir más allá de ejercicios retóricos y pronunciamientos públicos e investigar la verdadera práctica y los archivos documentales internos. El examen detallado de casos particulares es la opción más gratificante, pero han de ser elegidos cuidadosamente para proporcionar una descripción equilibrada. Existen ciertas reglas lógicas. Un acercamiento razonable es tomar ejemplos elegidos por los mismos proponentes de las doctrinas, aquellos que representan su "mejor argumento". Otra posibilidad es investigar los casos donde la influencia es mayor y la interferencia menor, para ver así los principios operativos en su forma más pura. Si queremos determinar qué quería decir el Kremlin con "democracia" o "derechos humanos", daremos poco crédito a las solemnes denuncias del Pravda sobre el racismo en los Estados Unidos o el terrorismo de estado en los estados satélites de éste, y menos aún a la proclamación enérgica de nobles motivos. Mucho más informativa es la situación en las "democracias populares" de Europa del Este. El razonamiento es elemental, y también es aplicable al auto-designado "guardián y modelo". Latinoamérica es el terreno de pruebas obvio, en particular la región de América Central y el Caribe. Allí Washington se ha enfrentado a pocos retos externos durante cerca de un siglo, por lo que los principios directores de la política, y el neoliberal "consenso de Washington" de hoy en día, se revelan más claramente cuando examinamos cuál es el estado de la región y cómo se alcanzó.La "cruzada por la democracia" de Washington, como se ha dado en llamar, fue profesada con particular fervor durante la época de Reagan, siendo Latinoamérica el territorio elegido. Los resultados se ofrecen a menudo como la mejor ilustración de cómo los EE.UU. se convirtieron en "la inspiración para el triunfo de la democracia en nuestros días", por citar al editor de la principal revista intelectual del liberalismo norteamericano. El autor, Sanford Lakoff, considera al "histórico Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T.L.C.A.N.-N.A.F.T.A.)" como un potencial instrumento para la democratización. En la tradicional región de influencia de los EE.UU., escribe Lakoff, los países están avanzando hacia la democracia, habiendo "sobrevivido intervenciones militares" y "crueles guerras civiles".Los principales "obstáculos a la implementación" de la democracia, sugiere Lakoff, son los "intereses creados" que buscan proteger los "mercados domésticos", es decir, impedir que las corporaciones extranjeras (mayormente estadounidenses) obtengan mayor control aún sobre la sociedad. Hemos de asumir, por lo tanto, que la democracia se refuerza a través de la transferencia de la toma de decisiones fundamentales a manos de tiranías privadas que no reconocen otra responsabilidad que ante sí mismas, la mayoría de ellas con sede en el extranjero. Simultáneamente la arena pública ha de seguir reduciéndose conforme el estado es "minimizado" de acuerdo con los "principios políticos y económicos" neoliberales que han emergido triunfantes. Un estudio del Banco Mundial advierte que la nueva ortodoxia representa "un dramático alejamiento del ideal político pluralista y participativo, y un acercamiento al ideal autoritario y tecnocrático", algo que está en consonancia con elementos fundamentales del pensamiento liberal y progresista del siglo veinte y, en otra interpretación, del modelo Leninista. Ambos son más parecidos de lo que se admite normalmente. Así, profundizando en los razonamientos tácitos, podemos lograr una mejor comprensión de los conceptos de democracia y de mercado en su sentido operativo.Lakoff no se detiene en el "renacimiento democrático" de Latinoamérica, pero sí que cita una fuente académica que hizo una importante contribución a la cruzada de Washington durante los años ochenta. El autor es Thomas Carothers, quien combina el academicismo con el "conocimiento interno", habiendo trabajado en programas de "refuerzo de la democracia" en el Departamento de Estado con Reagan. Carothers considera el "impulso para promover la democracia" de Washington "sincero", aunque mayormente un fracaso. Es más, se trata de un fracaso sistemático: en el caso de Sudamérica, allí donde la influencia de Washington era menor, se dio un verdadero progreso hacia la democracia, al cual la administración Reagan por lo general se opuso, para después apropiárselo cuando el proceso ya era irreversible. Allí donde la influencia de Washington era mayor, el progreso fue menor, y cuando se dio, el papel de los EE.UU. fue marginal o negativo. Su conclusión es que los EE.UU. intentaron mantener "el orden básico de (...) sociedades no democráticas" y evitaron el "cambio de naturaleza populista", buscando "inevitablemente sólo aquellas formas de cambio democrático verticales y limitadas que no entrañaban el peligro de perturbar las estructuras de poder tradicionales, aliadas de los Estados Unidos durante mucho tiempo".Esta última sentencia requiere ser desglosada. El término "Estados Unidos" se utiliza normalmente para referirse a estructuras de poder dentro de los Estados Unidos; el "interés nacional" es el interés de esos grupos, el cual se correlaciona muy tenuemente con los intereses de la población general. Así, la conclusión es que Washington buscó formulas verticales de democracia que no perturbaran las tradicionales estructuras de poder aliadas durante mucho tiempo a las estructuras de poder en Estados Unidos.Para poder apreciar la significación de este hecho, conviene examinar atentamente la naturaleza de las democracias parlamentarias. Los Estados Unidos son el caso más relevante, no sólo por su poder, sino por poseer unas instituciones democráticas estables y duraderas. Además, los Estados Unidos son lo más parecido a un modelo que se puede encontrar. Los Estados Unidos pueden ser "tan felices como lo deseen", observaba Thomas Paine en 1776: "ya que tienen ante sí una página en blanco sobre la que escribir". Las sociedades indígenas fueron eliminadas casi en su totalidad. Quedaba poco residuo de previas estructuras europeas, una causa de la relativa debilidad del contrato social y de sistemas de protección social, los cuales tienen sus raíces por lo general en instituciones precapitalistas. Y, de una forma muy poco usual, el orden socio-político fue diseñado conscientemente. Cuando se investiga la Historia no se pueden confeccionar experimentos, pero los EE.UU. son lo más cercano que se puede encontrar a un "caso ideal" de democracia capitalista estatal.Hay que añadir que el principal diseñador del sistema constitucional era un lúcido y astuto pensador político, James Madison, cuyos puntos de vista prevalecieron en gran medida. En los debates sobre la constitución, Madison señaló que en Inglaterra, si las elecciones "estuvieran abiertas a toda clase de gente, la propiedad de los terratenientes no estaría segura. Una ley agraria sobrevendría al momento", dando tierra a los sin tierra. El sistema que él y sus asociados estaban diseñando tenía que prevenir tal injusticia, según recomendaba Madison, y "asegurar los intereses permanentes del país", basados en el derecho a la propiedad. Es la responsabilidad del gobierno, declaró Madison, "proteger la minoría de los opulentos de la mayoría". Para conseguir este objetivo, el poder político debe descansar en las manos de "la riqueza de la nación", hombres que "simpaticen suficientemente" con el derecho a la propiedad y sean "firmes custodios del poder depositado en ellos", mientras que el resto han de ser marginados y divididos, ofreciéndoseles sólo una limitada participación en los asuntos públicos y políticos. Entre académicos madisonianos existe el consenso según el cual "la constitución fue intrínsecamente un documento aristocrático diseñado para poner freno a las tendencias democráticas de la época", otorgando el poder a los "mejores" y excluyendo a "aquellos que no eran ricos, bien nacidos, o prominentes en el ejercicio del poder político". Estas conclusiones normalmente se relativizan con la observación de que Madison, y el sistema constitucional en general, trataron de hallar un equilibrio entre los derechos de las personas y los derechos de la propiedad. Pero tal formulación es engañosa. La propiedad no tiene derechos. Tanto en la teoría como en la práctica, el término "derecho de la propiedad" significa "derecho a la propiedad", típicamente propiedad material, un derecho personal que ha de ser privilegiado sobre todos los otros, y que es crucialmente distinto a los otros en que la posesión del derecho por parte de una persona priva a otra del mismo. Cuando los hechos se exponen claramente, podemos apreciar la fuerza de la doctrina según la cual "la gente que posee el país tiene que gobernarlo", "una de las máximas favoritas" del influyente colega de Madison, John Jay, según su biógrafo.Se puede afirmar, como hacen algunos historiadores, que esos principios perdieron su fuerza conforme el territorio nacional era conquistado y colonizado y la población nativa expulsada o exterminada. Cualquiera que sea la valoración de aquellos años, para finales del siglo XIX las doctrinas fundacionales habían tomado una nueva forma mucho más opresiva.El desarrollo de la economía industrial y el nacimiento de formas corporativas de organización económica dieron un significado completamente nuevo al término. En un documento oficial actual, una "persona" es definida sobre una amplia base e incluye a todo "individuo, partido, sociedad, asociación, compañía, empresa, fortuna, monopolio, corporación u otra organización (organizada o no bajo las leyes de cualquier estado), o cualquier entidad gubernamental", un concepto que sin duda hubiera asombrado a Madison y a otros cuyas raíces intelectuales pertenecían a la Ilustración y el liberalismo clásico, precapitalistas y anticapitalistas en espíritu. Este cambio radical en la concepción de los derechos humanos y la democracia no fue introducido fundamentalmente a través de legislación, sino por decisiones judiciales y comentario intelectual. Las corporaciones, que habían sido previamente consideradas entidades artificiales sin derechos, fueron investidas con todos los derechos de las personas, incluso más, puesto que son "personas inmortales" y "personas" de poder y riqueza extraordinarias. Por si fuera poco, ya no estaban limitadas a los términos impuestos por los estados, sino que podían actuar libremente, con controles mínimos. El trasfondo intelectual que permite garantizar esos derechos extraordinarios a "entidades legales colectivas" descansa sobre doctrinas neo-hegelianas también presentes en el bolchevismo y el fascismo: la idea de que ciertas entidades orgánicas tienen derechos sobre y por encima de las personas. Los juristas conservadores se opusieron frontalmente a estas innovaciones, percatándose de que socavan tanto la idea tradicional de que los derechos son inherentes a los individuos, como los principios del mercado. Pero las nuevas formas de derecho autoritario fueron institucionalizadas, y con ellas, la legitimación del trabajo asalariado, que era considerado poco mejor que la esclavitud en el pensamiento estadounidense de gran parte del siglo XIX, no sólo por el emergente movimiento obrero sino también por figuras como Abraham Lincoln, el Partido Republicano y los medios de comunicación oficiales.Estos son asuntos con tremendas implicaciones para el buen entendimiento de la naturaleza de la democracia de mercado. El resultado material e ideológico ayuda a explicar cómo la "democracia" en el extranjero ha de reflejar el modelo seguido en casa: Formas de control verticales, con el público relegado a una función de "espectador", sin participación en los foros de decisión que han de excluir a esos "ignorantes y entrometidos intrusos", de acuerdo con la moderna teoría democrática convencional. Aquí estoy citando los ensayos sobre democracia de Walter Lippmann, uno de los intelectuales y periodistas estadounidenses más respetados del siglo. Pero las ideas generales son estándar y tienen sólidas raíces en la tradición constitucional, modificada radicalmente sin embargo, en la nueva era de entidades legales colectivas.Volviendo a la "victoria de la democracia" bajo la tutela de los EE.UU., ni Lakoff ni Carothers se preguntan cómo Washington mantuvo la tradicional estructura de poder en sociedades altamente antidemocráticas. Los temas de su obra no son las guerras terroristas que crearon decenas de miles de cadáveres torturados y mutilados, millones de refugiados, y una destrucción de la que probablemente no haya vuelta atrás. Guerras contra la Iglesia en gran medida, ya que ésta se convirtió en el enemigo allí donde adoptó "la opción preferencial por los pobres" intentando que la gente que estaba sufriendo consiguiera un mínimo de justicia y derechos democráticos. Es más que simbólico que la terrible década de los ochenta se abriera con el asesinato de un arzobispo que se había convertido en "la voz de los sin voz," y se cerrara con el asesinato de seis importantes intelectuales jesuitas que habían tomado el mismo camino, en ambos casos a manos de fuerzas terroristas armadas y entrenadas por los vencedores en la "cruzada por la democracia". Deberíamos tomar debida cuenta del hecho de que los principales intelectuales disidentes de América Central fueron doblemente asesinados: muertos y silenciados. Sus palabras, de hecho sus mismas existencias, son poco conocidas en los Estados Unidos, al contrario que los disidentes en estados enemigos, quienes son festejados y admirados; otro universal cultural, supongo.Pero estas cosas no forman parte de la historia tal y como la reescriben los vencedores. En el estudio de Lakoff, que no es atípico en este aspecto, lo que quedan son referencias a "intervenciones militares" y "guerras civiles", sin identificarse un factor externo. Sin embargo, estos casos no se olvidarán tan rápidamente por aquellos que buscan un mejor entendimiento de los principios que van a dar forma al futuro si las estructuras de poder logran sus objetivos.Particularmente reveladora es la descripción que Lakoff hace de Nicaragua, de nuevo de acuerdo al estándar: "una guerra civil concluyó tras una elección democrática, y un gran esfuerzo está en marcha para crear una sociedad más próspera e independiente". En el mundo real, la superpotencia que estaba atacando a Nicaragua intensificó su ofensiva durante los primeros comicios democráticos del país: las elecciones de 1984, monitorizadas y reconocidas como legítimas por la Asociación de Estudios Latinoamericanos (L.A.S.A.), las delegaciones parlamentarias de Irlanda y Gran Bretaña, y otros, incluyendo una hostil delegación del gobierno holandés que era destacadamente admiradora de las atrocidades Reaganitas, así como la principal figura de la democracia centroamericana, José Figueres de Costa Rica, que a pesar de ser también un observador crítico juzgó las elecciones legítimas en ese "país invadido" y pidió a Washington que permitiera a los Sandinistas "acabar lo que empezaron en paz, se lo merecen". Los EE.UU. se opusieron vehementemente a la celebración de las elecciones e intentaron boicotearlas, preocupados por la posibilidad de que unas elecciones democráticas interfirieran con su guerra terrorista. Pero tal preocupación se desvaneció gracias al buen comportamiento del sistema doctrinal, que bloqueó la difusión de esos informes con remarcable eficacia, adoptando la línea oficial de la propaganda estatal según la cual las elecciones eran un fraude carente de todo valor.También se ignora el hecho de que según se acercaba la fecha de las siguientes elecciones, Washington dejó muy claro que si los resultados no eran los adecuados, los nicaragüenses continuarían sufriendo la ilegal guerra económica y el "ilícito uso de la fuerza" que el Tribunal Internacional había condenado y ordenado que se pusiera fin, por supuesto en vano. Pero esta vez, el resultado fue aceptable, y celebrado en los EE.UU. con una explosión de euforia que es muy reveladora. Al límite de la independencia crítica, el columnista Anthony Lewis del New York Times se mostró desbordado con la admiración producida por el "experimento en paz y democracia" de Washington, prueba de que "vivimos en una era romántica". Los métodos del experimento no eran secreto alguno. Así, la revista Time, uniéndose a la celebración por el "estallido democrático" en Nicaragua, los describía con franqueza: "hundir la economía y sostener una larga y mortífera guerra indirecta hasta que los propios nativos, exhaustos, derroquen el gobierno no deseado", con un "mínimo" coste para nosotros, dejando a la víctima "con puentes destruidos, centrales eléctricas saboteadas, y plantaciones arrasadas", proveyendo al candidato de Washington con "un eslogan ganador" - acabar con el "empobrecimiento del pueblo nicaragüense" -, por no hablar del terror continuado, que es mejor dejar sin mencionar.Los métodos de esta "era romántica", y la reacción que provocaron en círculos intelectuales, nos muestran los principios democráticos que han emergido victoriosos. También arrojan luz sobre por qué resulta un "esfuerzo tan difícil (...) crear una sociedad más próspera y soberana" en Nicaragua. Es cierto que se está haciendo todo lo posible y que está logrando cierto éxito para una minoría privilegiada, mientras que la mayoría de la población se enfrenta con un desastre social y económico, todo dentro de la conocida pauta seguida en las dependencias occidentales.Sabremos más sobre los principios vencedores si tenemos en mente que esos mismos representantes del mundo intelectual liberal habían alentado a que las guerras de Washington se combatieran sin piedad, con apoyo militar a "fascistas de estilo latino, (...) sin importar cuántos sean asesinados", porque "los Estados Unidos tienen prioridades más importantes que los derechos humanos salvadoreños". El editor Michael Kinsley, representante de "la izquierda" en la prensa y televisión convencional, reprochaba asimismo la crítica irreflexiva a la política oficial de Washington de atacar objetivos civiles indefensos. Tales operaciones de terrorismo internacional causan "enorme sufrimiento civil", reconoció Kinsley, pero pueden ser "perfectamente legítimos" si "el análisis de costos y beneficios" demuestra que "la cantidad de muerte y miseria provocada" engendra "democracia", tal y como es definida por los soberanos mundiales. La opinión intelectual insiste en que el terror no es un valor en sí mismo, sino que ha de entenderse con un criterio pragmático. Kinsley observó más tarde que los fines deseados habían sido logrados: "empobrecer al pueblo nicaragüense era precisamente el objeto de la guerra de la Contra y de la política complementaria de embargo económico y veto a créditos internacionales para el desarrollo", que "devastó la economía" y "creó el desastre económico que permitió el que fuera posiblemente el mejor eslogan para la oposición vencedora". Tras esto, Kinsley se unió a la bienvenida dada al "triunfo de la democracia" en las "elecciones libres" de 1990.Los estados satélites disfrutan de privilegios similares. Así, comentando uno más de los ataques israelíes contra el Líbano, el editor de asuntos internacionales del Boston Globe H.D.S. Greenway, corresponsal gráfico durante la primera invasión importante 15 años atrás, afirmaba que "si el bombardeo de aldeas libanesas, a pesar incluso del coste en vidas, y el desplazamiento de refugiados civiles hacia el norte puede consolidar la frontera de Israel, debilitando así a Hezbollah, y promoviendo la paz, yo diría que 'adelante', como lo harían muchos árabes e israelíes. Pero la historia no ha favorecido las aventuras de Israel en el Líbano. Éstas han solucionado muy poco y casi siempre han creado más problemas". Por lo tanto, según el criterio pragmático, el asesinato de numerosos civiles, la expulsión de cientos de miles de refugiados y la destrucción del sur del Líbano es a lo sumo una proposición cuestionable.También fue reveladora la reacción a las alegaciones periódicas por parte de la administración Reagan sobre los planes de Nicaragua para obtener interceptores aéreos de la Unión Soviética (después de que los EE.UU. hubieran coaccionado a sus aliados para que no los vendieran). Los 'halcones' exigieron que Nicaragua fuera bombardeada inmediatamente. Las 'palomas' replicaron que las alegaciones deberían ser verificadas primero, y si resultaban ciertas, entonces los EE.UU. tendrían que bombardear Nicaragua. Aquellos observadores que estaban en sus cabales entendieron la razón por la cual Nicaragua podría querer los interceptores aéreos: para proteger su territorio de los aviones de la C.I.A. que estaban proveyendo las fuerzas leales a los EE.UU. y suministrándoles información actualizada que les permitiera ejecutar la orden de atacar todo "objetivo débil" expuesto. La premisa tácita es que ningún país tiene el derecho de defender a su población civil de un ataque estadounidense. La doctrina, que se ha mantenido indisputada, es interesante. Sería didáctico buscar equivalentes en otra parte.El pretexto de las guerras terroristas de Washington era la autodefensa, típica justificación de casi cualquier acto monstruoso, incluso del holocausto nazi. Ronald Reagan, advirtiendo que "la política y acciones del gobierno de Nicaragua constituyen una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos", declaró "una emergencia nacional para hacer frente a la amenaza", sin que dicha medida pareciera ridícula. En otros lugares se reacciona de manera diferente. En respuesta a los esfuerzos de John F. Kennedy para organizar una acción colectiva contra Cuba en 1961, un diplomático mexicano afirmaba que México no podría participar, porque "si declaramos públicamente que Cuba es una amenaza contra nuestra seguridad, cuarenta millones de mexicanos se morirían de risa". La opinión ilustrada occidental toma una actitud más sensata hacia lo que supone una amenaza extraordinaria contra la seguridad nacional. Por la misma regla de tres, la U.R.S.S. tenía todo el derecho de atacar a Dinamarca, puesto que representaba un peligro mucho mayor a su seguridad, al igual que Polonia y Hungría cuando dieron los primeros pasos hacia la independencia. El mero hecho de que tales declaraciones puedan ser hechas regularmente añade un interrogante más sobre la cultura intelectual de los vencedores, y otra indicación de a qué nos enfrentamos.El caso de Cuba es esclarecedor en lo que concierne a la substancia de los pretextos durante la Guerra Fría, como lo son los principios operativos reales. Éstos se han manifestado de nuevo con gran claridad en las pasadas semanas, tras la negativa de Washington a acatar un dictamen de la Organización Mundial del Comercio (O.M.C.-W.T.O.) favorable a la disconformidad de la Unión Europea con el embargo, único en su severidad y que ya había sido condenado como una violación de la ley internacional por la Organización de los Estados Americanos (O.E.A.) y repetidas veces por las Naciones Unidas, con unanimidad casi total. El embargo ha sido recientemente ampliado con serios castigos para las terceras partes que desobedezcan los edictos de Washington, otra violación más del derecho internacional y los acuerdos comerciales entre países. La respuesta oficial de la administración Clinton, recogida por el Newspaper of Record, es que "Europa está desafiando a 'tres décadas de política norteamericana sobre Cuba que se remonta a la administración Kennedy' cuyo sólo objetivo es forzar un cambio de gobierno en La Habana". La administración Clinton también declaró que la O.M.C. "no tiene competencia para interferir" en un asunto de seguridad nacional estadounidense, y no puede "obligar a los EE.UU. a cambiar sus leyes".El razonamiento sobre la O.M.C. recuerda a los argumentos oficiales de los EE.UU. para rechazar las sentencias del Tribunal Internacional sobre Nicaragua. En ambos casos, los EE.UU. cuestionaron la jurisdicción ante el previsible veredicto contra los EE.UU.. Siguiendo la misma lógica, por lo tanto, ninguno de ellos es un foro apropiado. El asesor legal del Departamento de Estado reveló que cuando los EE.UU. aceptaron la jurisdicción del Tribunal Internacional en la década de los cuarenta, la mayoría de los miembros de la O.N.U. "estaban alineados con los Estados Unidos y compartían sus puntos de vista sobre el orden mundial". Pero ahora "muchos de ellos no puede decirse que compartan nuestro punto de vista sobre la concepción original de la Carta de las Naciones Unidas", y "esta misma mayoría a menudo se opone a los Estados Unidos en importantes asuntos internacionales". En ausencia de la garantía de que se van a salir con la suya, los EE.UU. ahora han de "reservarse el poder de determinar si el Tribunal tiene jurisdicción sobre nosotros en cada caso particular", bajo el principio de que "los Estados Unidos no reconocen otra autoridad competente sobre ninguna disputa concerniente a materias que se encuentren esencialmente dentro de la jurisdicción doméstica de los Estados Unidos, tal y como es definida por los Estados Unidos". La "materia doméstica" en cuestión era el ataque de EE.UU. contra Nicaragua.Los medios de comunicación, paralelamente a la opinión intelectual, convinieron en que el Tribunal se había desacreditado a sí mismo al fallar en contra de los Estados Unidos. Las partes cruciales de la sentencia no fueron divulgadas, entre ellas la resolución que afirma que toda ayuda estadounidense a la Contra es militar y no humanitaria. Siguió siendo "ayuda humanitaria" para todo el espectro de opinión respetable hasta que el terror, la guerra económica y la subversión diplomática de Washington provocaron la "victoria del juego limpio de EE.UU".Volviendo al caso de la O.M.C., no nos demoremos más en la alegación de que los Estados Unidos se están jugando su propia existencia en la estrangulación de la economía cubana. Más interesante aún es la tesis según la cual los EE.UU. tienen todo el derecho de derrocar otro gobierno, en este caso a través de agresión, terrorismo a gran escala durante muchos años y estrangulación económica. Del mismo modo, la ley y acuerdos comerciales internacionales son irrelevantes. Los principios fundamentales del orden mundial que han emergido victoriosos resuenan de nuevo, alto y claro.Las declaraciones de la administración Clinton nunca fueron cuestionadas, aunque fueron criticadas de un modo restringido por el historiador Arthur Schlesinger. Escribiendo "como alguien implicado en la política de la administración Kennedy sobre Cuba", Schlesinger mantuvo que la administración Clinton había malentendido la postura de Kennedy. El problema había sido el "conflicto en el hemisferio" provocado por Cuba y la "conexión soviética". Pero eso ahora forma parte del pasado, así que la política de Clinton es un anacronismo, aunque intachable por lo demás, hemos de deducir.Schlesinger no explicó entonces el significado de los términos "conflicto en el hemisferio" y "conexión soviética", aunque lo hace en otra parte, en secreto. En un informe remitido al presidente entrante Kennedy sobre las conclusiones de una Misión Latinoamericana a principios de 1961, Schlesinger explicó en detalle el problema de la "creación de conflictos" por parte de Castro - lo que la administración Clinton ha dado en llamar el esfuerzo de Cuba "por desestabilizar grandes partes de Latinoamérica": es decir, "la propagación de la idea de Castro de llevar los asuntos por uno mismo", un serio problema, añade Schlesinger, cuando "la distribución de tierra y otras formas de riqueza nacional favorece inmensamente a las clases propietarias (...) [y] los pobres y desfavorecidos, estimulados por el ejemplo de la revolución cubana, están demandando ahora oportunidades para tener una vida decente". Schlesinger también explicó la amenaza de la "conexión soviética": "Mientras tanto, la silueta de la Unión Soviética se cierne sobre el panorama, ofreciendo grandes créditos para el desarrollo y presentándose a sí misma como el modelo para lograr la modernización en una sola generación." La "conexión soviética" era percibida en términos similares tanto en Washington como en Londres, desde los orígenes de la Guerra Fría hace 80 años.A través de esas explicaciones (secretas) de la "desestabilización" y "la creación de conflictos en el hemisferio" de Castro y la "conexión soviética", podemos entender mejor la realidad de la Guerra Fría. No debería sorprendernos que las posturas básicas persistan a pesar de que la Guerra Fría pertenece ya al pasado, lo mismo que existían incluso antes de la revolución bolchevique: por ejemplo, en la brutal y destructiva invasión de Haití y de la República Dominicana, una ilustración del "progresismo global" bajo el lema del "idealismo Wilsoniano".Habría que añadir que el objetivo de derrocar el gobierno de Cuba precede a la administración Kennedy. Castro tomó el poder en enero de 1959. En junio, la administración Eisenhower ya había tomado la decisión de que el gobierno tenía que ser derrocado. Los ataques terroristas desde bases estadounidenses comenzaron poco después. La decisión formal de destituir a Castro en favor de un régimen "más comprometido con los verdaderos intereses del pueblo cubano y más aceptable para los EE.UU." fue tomada en secreto en marzo de 1960, con la apostilla de que la operación tenía que llevarse a cabo "de tal manera que se evite toda apariencia de una intervención estadounidense", por la reacción que podía esperarse en Latinoamérica y la necesidad de quitarles un peso de encima a los ideólogos domésticos. En aquella época la "conexión soviética" y el "conflicto en el hemisferio" eran nulos, fuera de la versión de Schlesinger. La C.I.A. estimó que el gobierno de Castro disfrutaba del apoyo popular (la administración Clinton tiene evidencia análoga hoy en día). La administración Kennedy reconoció también que sus intenciones violaban la ley internacional y las Cartas de la O.N.U. y la O.E.A., pero estos puntos fueron dejados de lado sin mayor discusión, tal y como revelan los archivos desclasificados.Origen: Z Magazine, septiembre 1997
Traducido por Eneko Sanz y revisado por José Luís García.

 

Democracia de mercado en un orden neoliberal: doctrina y realidad

Por Noam Chomsky
 
 

Conferencia Davie, Parte 2
Universidad de Ciudad del Cabo, Mayo 1997

Como mencioné en la primera parte de esta charla, la "cruzada por la democracia" adquirió especial fervor en Washington durante los años de Reagan, siendo Latinoamérica el campo de acción escogido. Los resultados obtenidos se presentan a menudo como ejemplo claro de que los EE.UU. se han convertido en "la inspiración para el triunfo de la democracia en nuestros días". El último estudio erudito sobre la democracia describe "la restauración de la democracia en Latinoamérica" como "impresionante" aunque no libre de problemas; los "obstáculos a la implementación" siguen siendo "formidables", pero quizá puedan ser superados mediante una mayor integración con los Estados Unidos. El autor, Sandor Lakoff, escoge el "histórico Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T.L.C.A.N. - N.A.F.T.A.)" como un potencial instrumento para la democratización, junto con otros ejemplos similares ya discutidos.Un examen detenido del T.L.C.A.N. es muy revelador. El tratado fue aprobado por el Congreso con una fuerte oposición popular pero con el apoyo incondicional del mundo empresarial y los medios de comunicación, que prodigaban jubilosas promesas de beneficios para todos los implicados, promesas corroboradas con gran seguridad por la Comisión de Comercio Internacional de los EE.UU. y los principales economistas equipados con los más modernos modelos económicos (modelos que acababan de fracasar miserablemente con respecto a su capacidad de predecir las deletéreas consecuencias del Tratado de Libre Comercio entre EE.UU. y Canadá, pero que, sin embargo, esta vez iban a funcionar perfectamente). El detallado análisis de la Oficina de Peritaje Tecnológico (el departamento de investigación del Congreso) fue suprimido por completo. Este concluía que la planeada versión del T.L.C.A.N. perjudicaría a la mayor parte de la población norteamericana, y proponía modificaciones que podrían extender los beneficios del acuerdo más allá de los limitados círculos de inversión y finanzas. Aún más llamativa fue la supresión de la posición oficial del movimiento obrero estadounidense, fruto de un análisis similar, al mismo tiempo que el movimiento era severamente criticado por su perspectiva "retrógrada, ignorante" y sus "crudas tácticas intimidatorias", motivadas por "el miedo al cambio y el miedo a los extranjeros"; sigo remitiéndome a declaraciones originadas desde la extrema izquierda del espectro político oficial, en este caso, Anthony Lewis. Tales acusaciones eran demostrablemente falsas, pero estas fueron las únicas declaraciones que llegaron al público en este inspirador ejercicio de democracia. Hay otros detalles esclarecedores que fueron recogidos en la literatura disidente de entonces, pero que se han mantenido a resguardo del público. A estas alturas, los cuentos sobre las maravillas del T.L.C.A.N. han sido silenciosamente archivados, y los hechos han empezado a hablar por sí mismos. Ya no se habla más de los cientos de miles de nuevos trabajos y otros grandes beneficios que aguardan a las poblaciones de los tres países. Las buenas nuevas han sido reemplazadas por la "perspectiva económica marcadamente benigna" -la "opinión cualificada"- de que el T.L.C.A.N. no ha tenido efectos significativos. El Wall Street Journal nos informa de que ciertos "oficiales de la administración se sienten frustrados ante la incapacidad de convencer a los votantes de que no existe ningún peligro" y que la pérdida de puestos de trabajo es "mucho menor de lo que predijo Ross Perot", a quien le fue permitido participar en la discusión oficial (a diferencia de la O.T.A., el movimiento obrero, los economistas que no corearon la línea del partido, y los analistas disidentes) porque las declaraciones de Perot eran a veces exageradas y fáciles de ridiculizar". "Es difícil combatir las críticas diciendo la verdad, esto es, que el acuerdo comercial en realidad no ha conseguido nada", reconocía tristemente un oficial de la administración. En el olvido queda lo que "la verdad" se suponía que iba a ser cuando el impresionante ejercicio en democracia marchaba viento en popa.Mientras que los expertos han restado importancia a un T.L.C.A.N. carente de "efectos significativos", arrojando la previa "opinión cualificada" al pozo del olvido, un punto de vista económico no particularmente "benigno" empieza a tomar forma si el "interés nacional" es ampliado para incluir en él a la población en general. En su testimonio ante el Comité del Senado para Asuntos Bancarios en febrero de 1997, el presidente del Consejo de la Reserva Federal, Alan Greenspan, se mostraba muy optimista sobre la "sostenible expansión económica" producida por una "moderación atípica en los incrementos salariales [que] parece ser fundamentalmente la consecuencia de una mayor inseguridad laboral", un factor obviamente deseable para una sociedad más justa. El Informe Económico del Presidente de febrero de 1997, enorgulleciéndose de los logros de la administración, hace referencia tangencialmente a ciertos "cambios en las instituciones y las prácticas del mercado laboral" como un factor en la "significante moderación salarial" que refuerza la salud de la economía.Una de las razones para estos cambios benignos se explica en un estudio encargado por la Secretaría de Trabajo del T.L.C.A.N. acerca de "los efectos del cierre súbito de plantas sobre el principio de libertad de asociación y el derecho de los trabajadores a organizarse en los tres países". El estudio fue llevado a cabo bajo los auspicios del T.L.C.A.N. en respuesta a una demanda por parte de trabajadores de la industria de telecomunicaciones sobre prácticas laborales ilegales en las que había incurrido Sprint. La demanda fue confirmada en el Consejo Nacional de Relaciones Laborales de los EE.UU. que, como es habitual, dictaminó multas intrascendentes tras años de dilación. El estudio del T.L.C.A.N., firmado por la economista laboral Kate Bronfenbrenner de la Universidad de Cornell, fue autorizado para su difusión en Canadá y México, pero ésta fue retrasada por la administración Clinton. El estudio revela un impacto considerable del T.L.C.A.N. en el boicoteo de huelgas. Aproximadamente la mitad de los esfuerzos organizativos sindicales (gremiales) son desbaratados por las amenazas del empresario de trasladar la producción fuera del país; por ejemplo, colocando carteles que digan "Trabajos transferibles a México" frente a una planta donde haya tendencias organizativas. Las amenazas no son en vano: cuando los esfuerzos organizativos tienen éxito a pesar de todo, los empresarios cierran la planta, en su totalidad o en parte, tres veces más a menudo actualmente que antes del T.L.C.A.N. (aproximadamente un 15 por ciento de las veces). Las amenazas de cerrar plantas son casi el doble en las industrias más móviles (por ejemplo, manufacturas comparado con construcción).Ésta y otras prácticas descritas en el estudio son ilegales -pero eso es un tecnicismo- y equiparables a las violaciones del derecho internacional y de los acuerdos comerciales que se dan cuando los resultados son inaceptables. La administración Reagan había dejado claro al mundo empresarial que las actividades antisindicales ilegales no serían obstaculizadas por el estado delincuente, y sus sucesores han mantenido la misma postura. Ha habido un efecto substancial en cuanto a la destrucción de sindicatos (gremios) -o en palabras más finas, "cambios en las instituciones y las prácticas del mercado laboral"- que contribuyen a la "significativa moderación salarial" dentro de un modelo económico ofrecido con gran orgullo a un mundo atrasado e incapaz todavía de comprender estos principios triunfales que abrirán el camino hacia la libertad y la justicia.Aquello que fue denunciado continuamente desde el principio fuera de la discusión oficial sobre los objetivos del T.L.C.A.N. ahora se acepta discretamente: que el objetivo real era "atrapar a México dentro de las reformas" que lo habían convertido en un "milagro económico" en el sentido técnico del término, es decir, un "milagro" para los inversores estadounidenses y los mexicanos ricos, mientras la población se hunde en la miseria. La administración Clinton "olvidó que el objetivo subyacente del T.L.C.A.N. no era promover el comercio sino cementar las reformas económicas en México", declara ahora solemnemente el corresponsal de Newsweek Marc Levinson, olvidando añadir que fue justo lo contrario lo que se proclamó para asegurar la aprobación del T.L.C.A.N., mientras que los críticos que señalaban este "propósito subyacente" eran excluidos eficientemente del libre mercado de ideas por sus dueños. Quizá algún día las razones también sean aceptadas públicamente. Se esperaba que "atrapando a México" dentro de las reformas se ahuyentara el peligro detectado durante un Taller de Desarrollo Estratégico en Latinoamérica celebrado en Washington en septiembre de 1990, en el que se concluyó que las relaciones con la dictadura mexicana eran buenas, pero que existía un problema potencial: "una 'apertura democrática' en México podría poner a prueba esta relación especial si llegara a instaurar un gobierno interesado en desafiar a los EE.UU. por motivos económicos y nacionalistas", lo cual ya no representa un peligro ahora que México está "atrapado dentro de las reformas" por tratado.La amenaza es la democracia, dentro y fuera del país, como ilustra el ejemplo. La democracia es permisible, incluso bienvenida, pero su valoración reside en los resultados, no en el proceso democrático. El T.L.C.A.N. era considerado un mecanismo eficaz para disminuir la amenaza de la democracia. Se impuso en EE.UU. a través de una efectiva obstaculización del proceso democrático, y en México por la fuerza, eludiendo la inútil protesta pública. Los resultados se presentan ahora como un esperanzador instrumento para dotar a los ignorantes mexicanos de una democracia al estilo estadounidense. Un observador bien informado y con tendencia al cinismo estaría de acuerdo con esta evaluación.Una vez más, los ejemplos escogidos para ilustrar el triunfo de la democracia son los lógicos, a la vez que interesantes y reveladores, aunque no dan precisamente el resultado deseado.Los mercados son siempre una construcción social, y en la forma específica en que están siendo diseñados por la actual política social tienen el objetivo de restringir el funcionamiento de la democracia, como queda demostrado por el T.L.C.A.N., los acuerdos de la O.M.C., y otros instrumentos de posible implementación en el futuro. Un caso que merece especial atención es el Acuerdo Multilateral sobre la Inversión (M.A.I.) que está siendo fraguado en la O.C.D.E., el club de los ricos, y la O.M.C. (de la que el M.A.I. forma parte). En principio se espera que el acuerdo sea adoptado sin el conocimiento público, como se esperaba que lo fuera el T.L.C.A.N., sin éxito, aunque el "sistema de información" logró mantener lo esencial del asunto en secreto. Si el plan esbozado en los borradores prospera, el mundo entero puede acabar "atrapado" por tratados que otorgan a las corporaciones transnacionales mecanismos aún más eficaces para restringir el espacio democrático, dejando las decisiones políticas mayormente en manos de gigantescas tiranías privadas que poseen además amplios medios para interferir en los mercados. Tales esfuerzos quizá sean bloqueados en la misma O.M.C. gracias a las fuertes protestas de los "países en vías de desarrollo", en especial India y Malasia, que no están dispuestos a convertirse en meras dependencias propiedad de grandes corporaciones extrajeras. Pero la versión de la O.C.D.E. quizá corra mejor suerte, al ser presentada al resto del mundo como un hecho consumado, con las consecuencias obvias. Todo esto se desarrolla en notable secreto, por ahora.La proclamación de la Doctrina Clinton fue acompañada por un inapreciable ejemplo de los principios victoriosos puestos en práctica: los logros de la administración en Haití. Ya que éste vuelve a ser propuesto como el caso más convincente, parece apropiado examinarlo.Es cierto que se permitió el retorno del presidente electo de Haití, pero sólo después de que las organizaciones populares hubieran sido víctimas durante tres años de unas fuerzas terroristas que mantuvieron firmes conexiones con Washington en todo momento. La administración Clinton todavía se niega a devolver a Haití las 160.000 páginas de los documentos sobre terrorismo de estado secuestrados por las fuerzas militares estadounidenses "para evitar revelaciones embarazosas" sobre la participación del gobierno de los EE.UU. en el régimen golpista, según Human Rights Watch. También fue necesario hacer pasar al Presidente Aristide por "un curso acelerado en democracia y capitalismo", en palabras de su principal partidario en Washington para describir el proceso de civilización de este problemático cura.Como condición a su retorno, Aristide fue forzado a aceptar un programa económico que orienta la política del gobierno haitiano hacia las necesidades de "la sociedad civil, especialmente el sector privado, tanto nacional como extranjero". Es decir, los inversores estadounidenses están llamados a constituir el núcleo de la sociedad civil haitiana, junto con los haitianos ricos que apoyaron el golpe de estado, pero no los campesinos ni los habitantes de los suburbios haitianos que pusieron en pie una sociedad civil dinámica y vibrante hasta el punto de que les permitió elegir a su propio presidente, a pesar de tener todos los factores en contra, provocando así la inmediata hostilidad de los EE.UU. que se esforzaron por subvertir el primer régimen democrático de Haití.Los inaceptables actos de los "ignorantes y entrometidos intrusos" de Haití fueron revocados violentamente con la complicidad directa de los EE.UU., no sólo a través de sus contactos con los terroristas de estado en el poder. La Organización de Estados Americanos declaró un embargo. Las administraciones Bush y Clinton lo quebrantaron desde el principio eximiendo a las compañías estadounidenses y autorizando en secreto a la Texaco Oil Company a suministrar al régimen golpista y a sus ricos defensores en violación de las sanciones oficiales, un hecho crucial éste que fue revelado el día antes de que las tropas estadounidenses desembarcaran con el fin de "restaurar la democracia", dato que todavía tiene que llegar al gran público, aunque es un candidato improbable a entrar en el registro histórico.La democracia ha sido restaurada. El nuevo gobierno ha sido obligado a abandonar el programa democrático y reformista que tanto escandalizó a Washington y a adoptar la política del candidato de Washington en las elecciones de 1990, en las que recibió el 14 por ciento del voto.Los haitianos parecen haber entendido la lección, aunque los ideólogos occidentales dan otra interpretación. Las elecciones parlamentarias de abril de 1997 registraron una "turbadora" participación del 5 por ciento, según la prensa, lo cual hizo surgir la siguiente pregunta: ¿"Ha decepcionado Haití las esperanzas de Estados Unidos"? Después de todos los sacrificios que hemos hecho para llevarles la democracia, han resultado ser desagradecidos e indignos. Es fácil ver por qué los "realistas" insisten en que nos mantengamos apartados de las cruzadas por el "progreso global".Actitudes similares imperan en todo el hemisferio. Las encuestas muestran que en Centroamérica la política provoca "aburrimiento", "desconfianza" e "indiferencia" en mucha mayor proporción que "interés" o "entusiasmo" entre "un público apático (...) que se siente espectador en el sistema democrático" y que muestra "un pesimismo general sobre el futuro". La primera encuesta de este tipo en Latinoamérica, patrocinada por la Unión Europea, encontró más de lo mismo: "el mensaje más alarmante de la encuesta", comentaba el coordinador brasileño, era "la percepción popular de que sólo la elite ha salido beneficiada por la transición a la democracia". Los profesores universitarios latinoamericanos indican que la reciente ola de democratización coincidió con reformas económicas neoliberales, que han sido perniciosas para la mayoría y han dado lugar a una cínica valoración de los procedimientos formales democráticos. La introducción de programas similares en el país más rico del mundo ha tenido efectos similares. A principio de los noventa, tras 15 años de una versión doméstica de ajuste estructural, más del 80 por ciento de la población estadounidense consideraba el sistema democrático un fraude, con unas corporaciones demasiado poderosas y una economía "inherentemente injusta". Éstas son las consecuencias naturales del proyecto específico de "democracia de mercado" bajo los designios del mundo de los negocios.Retomemos la doctrina vigente de que "la victoria de los Estados Unidos en la Guerra Fría" fue una victoria para la democracia y el libre mercado. En lo que respecta a la democracia, la doctrina es parcialmente verdadera, aunque es necesario tener en cuenta qué se entiende por "democracia": el control desde arriba para "proteger a la minoría de los opulentos contra la mayoría". ¿Y qué ha sido del libre mercado? En este caso también descubrimos que la doctrina se encuentra bien alejada de la realidad, como ha quedado demostrado por numerosos ejemplos.Consideremos de nuevo el caso del T.L.C.A.N., un acuerdo cuya intención era comprometer a México con una disciplina económica que proteja a los inversores del peligro de una "apertura democrática". Sus estipulaciones clarifican cuáles son los principios que han emergido victoriosos. No se trata de un "acuerdo sobre libre mercado". Más bien, es un acuerdo esencialmente proteccionista, diseñado para obstaculizar la competencia de Asia del Este y Europa. Además, comparte con los acuerdos globales principios tan contrarios al libre mercado como son los "derechos de propiedad intelectual" del tipo que las sociedades ricas nunca aceptaron durante su período de desarrollo, pero que ahora esgrimen para proteger a sus propias corporaciones a fin de destruir la industria farmacéutica de los países pobres, por ejemplo, y de paso bloquear innovaciones tecnológicas como el mejoramiento de los procesos de producción de productos patentados. El progreso, igual que los mercados, es deseable solamente cuando produce beneficios a la clase importante.Permanecen los interrogantes sobre la naturaleza del "comercio". Se considera que más de la mitad del comercio entre los EE.UU. y México consiste en transacciones internas de las empresas, con un incremento del 15 por ciento desde el T.L.C.A.N. Por ejemplo, hace ya una década, un tercio de los bloques de motor y las tres cuartas partes de otros componentes esenciales utilizados en los automóviles estadounidenses eran producidos en fábricas de propiedad casi siempre estadounidense y localizadas en el norte de México, dando empleo a unos pocos trabajadores y virtualmente sin lazos con la economía mexicana. El colapso post-T.L.C.A.N. de la economía mexicana en 1994, del que sólo resultaron eximidos los muy ricos y los inversores estadounidenses (protegidos por las subvenciones del gobierno de EE.UU.), provocó un incremento en el comercio entre EE.UU. y México gracias a esta nueva crisis que, aportando a la población general aún mayor miseria, si cabe, "transformó México en una fuente barata [es decir, aún más barata] de productos manufacturados, con salarios industriales que son una décima parte de los de EE.UU.", según la prensa económica. Desde hace diez años, según algunos especialistas, la mitad del comercio internacional de EE.UU. consiste en este tipo de transacciones centralizadas, y lo mismo es cierto de otras potencias industriales, aunque es preciso ser cauteloso a la hora de sacar conclusiones sobre instituciones con limitada responsabilidad pública. Ciertos economistas han descrito , con suficiente verosimilitud, el sistema mundial como "mercantilismo corporativo", algo bien alejado del ideal del libre mercado. La O.C.D.E. afirma que "es la competitividad oligopolística y la interacción estratégica entre firmas y gobiernos, y no la mano invisible de las fuerzas del mercado, lo que condiciona actualmente las ventajas competitivas y la división internacional del trabajo en industrias de alta tecnología", adoptando implícitamente un punto de vista similar.Incluso la estructura básica de la economía doméstica viola los principios neoliberales proclamados. El tema principal de la obra de Alfred Chandler sobre la historia empresarial de los EE.UU. es que "las empresas modernas reemplazaron a los mecanismos del mercado en la función de coordinar las actividades de la economía y la distribución de sus recursos", llevando muchas transacciones internamente, otro alejamiento de los principios del mercado libre. Existen muchos otros. Consideremos, por ejemplo, la suerte que ha corrido el principio de Adam Smith según el cual el libre movimiento de las personas, a través de fronteras por ejemplo, es un componente esencial del libre mercado. Cuando contemplamos el mundo de las corporaciones transnacionales, con alianzas estratégicas y el apoyo crucial de estados poderosos, la distancia entre doctrina y realidad se hace evidente.La teoría del libre mercado tiene dos caras: la doctrina oficial, y la que podríamos llamar "doctrina de libre mercado real". Según esta última, la disciplina del mercado es buena para ti, pero yo necesito la protección del estado paternalista. La doctrina oficial se impone sólo a los indefensos, pero ha sido la "doctrina real" la adoptada por los poderosos desde los tiempos en que Gran Bretaña emergió como el estado fiscal-militar y de desarrollo más avanzado de Europa, con fuertes incrementos impositivos, una eficiente administración pública que llegó a convertir al estado en "el mayor elemento individual de la economía" (según el historiador John Brewer) y una expansión global, todo lo cual estableció un modelo que ha sido seguido hasta la actualidad en el mundo industrial, por descontado en los Estados Unidos, desde sus orígenes.Gran Bretaña finalmente se pasó al internacionalismo liberal en 1846, después de que 150 años de proteccionismo, violencia y poder estatal la hubieran puesto bien por delante de cualquier competidor. Pero el paso al mercado contenía restricciones significativas. El cuarenta por ciento de los textiles británicos continuaron despachándose a la India colonial, al igual que el resto de las exportaciones británicas por lo general. El acero británico se mantuvo fuera de los mercados estadounidenses gracias a aranceles muy altos que permitieron a los Estados Unidos desarrollar su propia industria del acero. Pero la India y otras colonias permanecieron disponibles cuando el acero británico se quedó sin compradores en los mercados internacionales. El caso de la India es instructivo: el país producía tanto hierro como toda Europa a finales del siglo XVIII, y los ingenieros británicos estudiaban las avanzadas técnicas indias de manufactura del acero en 1820 para intentar disminuir el "desfase tecnológico". Bombay producía locomotoras a niveles competitivos cuando comenzó el boom de los ferrocarriles. Pero la "doctrina de libre mercado real" acabó con esos sectores de la industria india lo mismo que había acabado con las industrias textiles, la construcción naval, y otras que estaban avanzadas para los estándares de la época. Los EE.UU. y Japón, por el contrario, habían eludido el control europeo y pudieron adoptar el modelo británico de interferencia en el mercado.Cuando la competitividad japonesa resultó ser más de lo soportable, Inglaterra rompió la baraja: el imperio se cerró a las exportaciones japonesas (cierre que formó parte de los antecedentes a la Segunda Guerra Mundial). Al mismo tiempo, los productores indios reclamaban protección, pero no de Japón sino de Inglaterra. No tuvieron suerte, bajo la doctrina de mercado libre real.Tras el abandono de su limitado experimento en laissez-faire en los años treinta, el gobierno británico adoptó una intervención más directa también en la economía doméstica. En unos pocos años, la producción de máquinas-herramienta se multiplicó por cinco, simultáneamente con un boom en las industrias química, del acero, aeroespacial y un conjunto de nuevas industrias, "una inadvertida nueva ola de revolución industrial", escribe Will Hutton. La industria estatal permitió que Gran Bretaña sobrepasara a Alemania durante la guerra, y que incluso acortara distancias con los EE.UU., que por entonces se encontraba experimentando su propia expansión económica en el momento en que los administradores corporativos tomaron control de la economía de guerra estatal.Un siglo después de que Inglaterra adoptara una especie de internacionalismo liberal, los EE.UU. siguieron el mismo camino. Tras 150 años de proteccionismo y violencia, los EE.UU. se han convertido en el país más rico y poderoso del mundo, con diferencia, y al igual que Inglaterra, se ha percatado de las ventajas de un "terreno de juego nivelado" en el que espera derrotar a cualquier competidor. Y como Inglaterra, con restricciones cruciales.Una de ellas, por ejemplo, es que Washington utilizó su poder para impedir el desarrollo independiente dondequiera que surgiese, como ya lo había hecho Inglaterra. En Latinoamérica, Egipto, Asia del Sur, etc., el desarrollo había de ser "complementario", nunca "competitivo". Ha habido también interferencia en el mercado a gran escala. El Plan Marshall estaba vinculado a la compra de productos agrícolas estadounidenses, parte de la razón por la cual el porcentaje de cereal estadounidense en el mercado internacional aumentó desde menos de un 10 por ciento antes de la guerra hasta más de la mitad en 1950, mientras que las exportaciones de Argentina se redujeron en dos tercios. La ayuda a través de U.S. Food for Peace también cumplía el doble objetivo de subvencionar las industrias agropecuaria y del transporte estadounidenses, y de competir con productores extranjeros, entre otras medidas tomadas para prevenir el desarrollo independiente. La casi total eliminación del cultivo de trigo en Colombia a través de estos medios es uno de los factores en el desarrollo de la industria de drogas, la cual ha sido impulsada en toda la región andina por la política neoliberal de los últimos años. La industria textil de Kenia colapsó en 1994 cuando la administración Clinton impuso una cuota para obstaculizar la vía de desarrollo que han seguido todos los países industrializados, mientras que a los "reformadores africanos" se les advierte que "deben hacer mayores progresos" en la mejora de las condiciones para las operaciones comerciales y "comprometerse en reformas hacia el libre mercado" con "políticas comerciales y financieras" que estén de acuerdo con los requerimientos de los inversores occidentales. En diciembre de 1996 Washington bloqueó las exportaciones de tomates de México a EE.UU., violando así las normas del T.L.C.A.N. y la O.C.M. (aunque técnicamente no lo hizo, ya que se trataba de un juego de poder y no necesitó un arancel oficial), con un coste para los productores mexicanos de cerca de un billón de dólares anuales. La razón oficial de este regalo a los cultivadores de Florida fue que los precios habían sido "artificialmente reducidos por la competencia mexicana" y los consumidores estadounidenses preferían los tomates mexicanos. En otras palabras, los principios del libre mercado estaban funcionando, pero no daban el resultado deseado. Éstos son tan sólo ejemplos aislados.La industria de alta tecnología siempre ha seguido las mismas pautas. Hace unas pocas semanas (el 29 de septiembre de 1997), un sincero titular del Wall Street Journal afirmaba: "De hecho, los exorbitantes aranceles de la I.T.C. sobre Japón protegen a los productores estadounidenses de supercomputadoras". El artículo informaba sobre la decisión de la Comisión para el Comercio Internacional (I.T.C.) de imponer "exorbitantes aranceles anti-dumping a las supercomputadoras japonesas", enviando así "un claro mensaje al exterior: Prohibida la entrada a las supercomputadoras extranjeras". La I.T.C. determinó que una prospectiva venta por parte de la japonesa NEC Corporation "podría dañar la industria estadounidense", en particular a Cray Research, el mayor productor de supercomputadoras de los EE.UU. A Cray se la considera una "empresa privada"; su tecnología se ha desarrollado gracias a subvenciones públicas y su mercado ha sido el Pentágono y el Departamento de Energía, pero los beneficios y la gestión son privados. Las firmas japonesas están aún por vender una sola supercomputadora a cualquier agencia financiada por el gobierno estadounidense, mientras que Japón recibe constantemente duras críticas por tratar de proteger su industria y sus servicios (lo cual efectivamente hace). Esta gran farsa es común y natural bajo las reglas del capitalismo de libre mercado real. En resumen, el duro del barrio hace lo que le da la gana.Un ejemplo revelador es Haití, país que, junto con Bengala, representa el más valioso trofeo colonial del mundo y es el origen de buena parte de la riqueza de Francia. Haití se encuentra bajo control estadounidense desde que los marines de Woodrow Wilson lo invadieran hace 80 años, y en la actualidad su situación es tan catastrófica que podría resultar prácticamente inhabitable en un futuro no muy lejano. En 1981 se dio inicio a una estrategia de desarrollo patrocinada por U.S.A.I.D. y el Banco Mundial, basada en fábricas de ensamblado y exportaciones agropecuarias, desalojando tierra usada para el cultivo de alimentos de consumo local. U.S.A.I.D. predijo "un cambio histórico hacia una mayor interdependencia comercial con los Estados Unidos" en la que Haití se convertiría en "el Taiwán del Caribe". El Banco Mundial se mostró de acuerdo con la predicción, ofreciendo las conocidas recetas de "expansión de la empresa privada" y minimización de "objetivos sociales", incrementando así la desigualdad y la pobreza y reduciendo los niveles de salud y educación. Conviene señalar que estas recetas estándar se ofrecen acompañadas de palabrería sobre la necesidad de reducir las desigualdades y la pobreza y mejorar los niveles de salud y educativos, mientras que los estudios técnicos del Banco Mundial reconocen que una relativa igualdad y unos altos niveles de salud y educativos son factores cruciales en el crecimiento económico. En el caso de Haití, las consecuencias fueron las habituales: beneficios para los productores estadounidenses y los magnates haitianos y una reducción de un 56 por ciento en los salarios de Haití en la década de los ochenta; en dos palabras, un "milagro económico". Haití siguió siendo Haití, no Taiwán, que había seguido un camino radicalmente diferente, como sabe sin duda todo asesor económico.Fue el esfuerzo del primer gobierno democrático haitiano por aliviar el creciente desastre lo que provocó la hostilidad de Washington y el subsiguiente golpe de estado militar y represión terrorista. Con la "democracia restaurada", U.S.A.I.D. está reteniendo la ayuda para garantizar así que las fábricas de cemento y harina sean privatizadas para el beneficio de los haitianos ricos y los inversores extranjeros (es decir, la llamada "sociedad civil" haitiana, de acuerdo con las órdenes que acompañaron la restauración democrática), mientras que los gastos en salud y educación son proscritos. La industria agropecuaria recibe financiación abundante, pero no hay ayuda disponible para la agricultura y la artesanía campesinas, las cuales constituyen la principal fuente de ingresos para la gran mayoría de la población. Las plantas de ensamblado, de propiedad extranjera, que emplean trabajadores (mujeres en la mayor parte) por un salario muy inferior al de subsistencia básica y bajo funestas condiciones de trabajo, se benefician de electricidad barata, subvencionada por el generoso supervisor. Pero para los haitianos pobres, es decir la población general, las subvenciones para electricidad, carburante, agua o comida no existen. Están prohibidas por las reglas del F.M.I. bajo el principio de que constituyen "control de precios". Antes de que las "reformas" fueran instituidas, la producción local de arroz abastecía prácticamente todas las necesidades domésticas y mantenía importantes vínculos con la economía autóctona. Gracias a la "liberalización" unilateral, en la actualidad sólo proporciona el 50 por ciento, con los previsibles efectos para la economía. La liberalización es, decisivamente, unilateral. Haití tiene que "reformarse", eliminando aranceles de acuerdo con los austeros principios de la ciencia económica, la cual, por algún milagro de la lógica, exime de estas obligaciones a la industria agropecuaria estadounidense, que continúa recibiendo enormes subvenciones públicas, incrementadas por la administración Reagan hasta el punto de representar el 40 por ciento de los ingresos brutos de los productores en 1987. Las consecuencias lógicas son asumidas con conocimiento de causa: un informe de U.S.A.I.D. de 1995 advierte que las "políticas de comercio e inversiones dirigidas a la exportación" ordenadas por Washington "presionarán implacablemente al cultivador de arroz local", quien se verá obligado a escoger la más racional alternativa de la exportación agropecuaria para beneficio de los inversores estadounidenses, de acuerdo con los principios de la teoría de expectativas racionales.Gracias a tales métodos, el país más pobre del hemisferio se ha convertido en el principal importador de arroz producido en los EE.UU., enriqueciendo las compañías estadounidenses que reciben subvención pública. Aquellos que han tenido la fortuna de recibir una buena educación occidental sin duda pueden explicar que, tarde o temprano, los beneficios repercutirán en los campesinos y habitantes de los suburbios haitianos. Los africanos pueden escoger un camino similar, como aconsejan actualmente los líderes del "progresismo global" y las elites locales, y tal vez no vean otra alternativa bajo las circunstancias existentes (una conclusión cuestionable, en mi opinión). Pero si toman ese camino, deberían hacerlo con los ojos bien abiertos.Este último ejemplo ilustra el alejamiento más radical de la doctrina oficial sobre el libre comercio, un alejamiento que fue más relevante en la época moderna que el representado por el proteccionismo, el cual dista mucho de haber sido la interferencia más radical con dicha doctrina en el período inicial, aunque suele ser el fenómeno que normalmente se estudia en la programación educativa convencional, aportando así su propia y útil contribución al enmascaramiento de las realidades sociales y políticas. Por poner un ejemplo obvio, la revolución industrial dependía de la disponibilidad de algodón barato, lo mismo que la "edad dorada" del capitalismo contemporáneo ha dependido de la disponibilidad de energía barata, pero los métodos utilizados para mantener las mercancías esenciales disponibles y a bajo precio (métodos que difícilmente se ajustan a los principios del mercado) no entran dentro de la disciplina profesional de la economía.Después de la Segunda Guerra Mundial, los EE.UU. rompieron con su tradición proteccionista y comenzaron a exigir la liberalización de la economía internacional, conscientes de que "el terreno de juego" estaba clara y convenientemente inclinado a favor de las compañías estadounidenses. Pero los grandes empresarios no estaban dispuestos a aceptar ningún riesgo, como decíamos, e insistieron en mantener ciertas excepciones cruciales. Una estaba relacionada con las subvenciones públicas. Un componente fundamental de la teoría del libre mercado es que las subvenciones públicas no están permitidas. Sin embargo, se daba por entendido que la industria de alta tecnología "no puede existir satisfactoriamente en una economía de 'libre empresa' pura, competitiva, sin subvenciones" y que "el gobierno es el único salvador posible", como decía la prensa económica hace 50 años. El sistema del Pentágono fue rápidamente seleccionado como el medio más eficiente de transferir fondos públicos a bolsillos privados. Es fácil "vender" al público con el pretexto de la seguridad [nacional], y no tiene los inconvenientes del gasto social, el cual tiende a ser redistributivo y democratizador, no una subvención directa al poder corporativo.Así ha funcionado el sistema hasta la actualidad, con las variaciones necesarias. El punto de máxima interferencia en el mercado fue alcanzado por los Reaganitas, que predicaban el evangelio de la disciplina de mercado para los pobres, tanto dentro como fuera del país (el "duro individualismo Reaganita") y simultáneamente incrementaron la protección para productores estadounidenses a los niveles de la posguerra y llevaron a cabo una "escalada militarista [que] de hecho incrementó el gasto militar (en cifras constantes) en investigación y desarrollo por encima de los niveles récord de mediados de los sesenta", apunta Stuart Leslie. El público estaba asustado por las amenazas externas, pero el mensaje al mundo de los negocios era claro y conciso.Tan pronto como la Guerra Fría tocó a su fin con la caída del Muro de Berlín en 1989, Washington informó al Congreso (y al mundo empresarial) que el gasto militar debía continuar sin grandes cambios, en parte para proteger la "infraestructura industrial militar"-prácticamente toda ella constituida por industria de alta tecnología- ofreciendo tecnología de doble uso para permitirles dominar los mercados comerciales al mismo tiempo que se enriquecen a expensas del público.Se da por entendido que el libre mercado significa que el público paga los costos y asume los riesgos si las cosas van mal; ese es el caso de las subvenciones a bancos y corporaciones que han costado al público cientos de billones de dólares en años recientes. Los beneficios han de ser privatizados, pero los costos y el riesgo, socializados, en sistemas de libre mercado real. El viejo cuento se mantiene hoy en día sin mayor cambio, y no sólo en los Estados Unidos, por supuesto.Otra historia igualmente venerable es la negativa del público a aceptar las consecuencias. A pesar de los contratiempos, las luchas populares han hecho de este mundo un lugar mucho mejor. No hay razón para dudar de que el ciclo puede mantener su curso general de mejoramiento. Ahora mismo, los movimientos populares han tomado nuevas fuerzas y están creciendo en todo el mundo, y pueden aspirar realistamente a objetivos más importantes de lo que parecía alcanzable no hace mucho. Los escépticos que rechazan tales ideas como utópicas e ingenuas sólo tienen que observar lo que ha pasado aquí, en Suráfrica, en los últimos años, un tributo inspirador a lo que el espíritu humano puede lograr, y sus posibilidades ilimitadas, lecciones que el mundo necesita aprender desesperadamente y que deberían guiar los futuros pasos en la lucha por la justicia y la libertad también aquí, cuando el pueblo de Suráfrica, recién lograda una gran victoria, se enfrenta a los todavía más difíciles cometidos que le esperan.


Origen:
Z Magazine, septiembre de 1997
Traducido por Francisco González y Eneko Sanz; revisado por Henry José Gallego

 


 

 

Los intelecutales (¿Críticos o servidores del poder?)

Por Heinz Dieterich Steffan


 

El lingüista y ensayista norteamericano reflexiona sobre el papel que sus colegas cumplen cuando, en lugar de ejercer la crítica social y política, pasan a formar parte del gobierno de un país. Cita como ejemplo experiencias que se desarrollaron en distintas épocas en los Estados Unidos, entre ellas la administración de John Fitzgerald Kennedy, quien reunió a su alrededor a brillantes figuras del mundo cultural y artístico. En general, los resultados fueron negativos. Temerosos de equivocarse, cautivos de su prestigio, los cerebros más destacados de una nación, convertidos en funcionarios, demostraron una nociva rigidez.

Bertrand Russell y Noam Chomsky conformaron, desde los años 60, un triunvirato de abanderados de la ética que, como una conciencia de la sociedad global, se pronunciaba y actuaba en defensa de la causa de los pobres y de los excluidos del sistema mundial. Al morir sus "compañeros de armas", Chomsky mantuvo su postura crítica frente a las injusticias y abusos contra los indefensos y continuó luchando por una verdadera democracia con participación de las mayorías. Desde su experiencia de toda una vida al servicio de los movimientos sociales, el prestigioso pensador estadounidense aclara el papel que deben ocupar los intelectuales en la vida de la sociedad.

-¿Cómo defines a un intelectual?
-Desde cierta perspectiva, un intelectual es simplemente toda persona que usa su cerebro. Todo el mundo usa su cerebro, por supuesto, pero, más allá de ese uso necesario para la supervivencia, hay actividades que se refieren a la opinión pública, a asuntos de interés general. Yo no llamaría intelectual a alguien que traduce un manuscrito griego, porque hace un trabajo básicamente mecánico. Hay quizás pocos profesores que puedan llamarse verdaderamente intelectuales. Por otra parte, un trabajador del acero que es organizador sindical y se preocupa por los asuntos internacionales puede muy bien ser un intelectual. Es decir, la condición de intelectual no es el correlato de una profesión determinada. Hay alguna relación entre gozar de ciertos privilegios y tener posibilidades de actuar como un intelectual. No es una relación muy fuerte, porque mucha gente privilegiada no hace nada que pueda considerarse de mérito intelectual y, por otra parte, mucha gente sin privilegios es muy creativa, reflexiva y de amplios conocimientos.

-¿Qué entiendes por "variante leninista" de los intelectuales?
-En los años 60 escribí un libro sobre los intelectuales, titulado American Power and the New Mandarins. La expresión "los nuevos mandarines" no fue un invento mío. Yo la tomé de Ithiel de Sola Pool, jefe del Departamento de Ciencias Políticas del Massachussets Institute of Technology (MIT), quien escribió un artículo en el cual se caracterizó a sí mismo y caracterizó a sus cohortes, con orgullo, como los nuevos mandarines. Esto fue justo al inicio del gobierno de John F. Kennedy. Cuando Kennedy asumió la presidencia, se suponía que se inauguraba una nueva era de las luces. Toda clase de intelectuales de Cambridge fue para allá; algunos para convertirse en miembros del gobierno, otros para ser asesores y otros para almorzar con Jackie Kennedy. Efectivamente, lograron un grado de poder de decisión que es inusual. Si comparas, por ejemplo, la camarilla gubernamental de Eisenhower con la camarilla de Kennedy, en la segunda había más personas que serían consideradas como intelectuales públicos o científicos políticos. Tenían varios nombres para describirse. Uno que usaban con orgullo era los "nuevos mandarines". A partir de ese momento, inteligencia y conocimiento iban a servir y ejercer el poder, cosa que se haría de manera apropiada. También se describieron como "intelectuales de acción" (action intellectuals), porque no eran simplemente académicos de la torre de marfil. Se consideraban intelectuales brillantes que iban a comprometerse en los asuntos reales del mundo. Se trataba, esencialmente, de intelectuales liberales, es decir, en términos europeos, una especie de socialdemócratas. Y bueno, esto no era tan nuevo como ellos pensaban. Durante la Primera Guerra Mundial había sucedido algo semejante. El presidente estadounidense Woodrow Wilson fue electo en 1916 con una plataforma electoral que, bajo el lema "Paz sin victoria", prometía mantener a los Estados Unidos fuera de la guerra y negociar la paz entre las potencias en conflicto. Sin embargo, muy rápidamente se puso a trabajar para que los Estados Unidos participara en la conflagración, y como la población estadounidense no quería entrar en la guerra, fue necesario generar una histeria chauvinista entre la población y crear un odio contra todo lo que fuera alemán. Eso se hizo con un éxito notable, en parte mediante una agencia de propaganda del Estado creada por Woodrow Wilson, que contaba con respetados intelectuales como Walter Lippman, que durante mucho tiempo había sido un analista serio en los medios. Los responsables e intelectuales serios, particularmente los del círculo de John Dewey, se describían, y lo hacían con mucho orgullo, en términos semejantes a los que años más tarde usarían los "nuevos mandarines". Decían que era la primera vez en la historia que se había colocado la inteligencia al servicio del ejercicio del poder y que un país había entrado en una guerra, no bajo la influencia perniciosa de líderes militares, traficantes de armas y hombres de negocios interesados en recursos, sino bajo la influencia de los hombres inteligentes de la comunidad, que entendían profundamente la necesidad de ir a la guerra y que habían logrado convencer de esa necesidad a la población, mediante el uso de la inteligencia y de la manipulación. En los años siguientes, gente como Walter Lippman, que había formado parte del Comité de Propaganda, escribió ensayos sobre la democracia que fueron considerados progresistas. Basándose en su experiencia, enfatizó la necesidad de que la gente responsable fuera protegida de la población general, que él describía como una "manada sin orientación". Todo esto tiene una especie de sabor a leninismo. Los "responsables", que se autodefinen como intelectuales tecnocrática y políticamente orientados, son muy semejantes a un partido de vanguardia. Y las doctrinas son muy similares. El partido leninista de vanguardia va a empujar las estúpidas masas hacia adelante, hacia cosas maravillosas. En el libro American Power..., yo comparé un discurso de Robert McNamara con un discurso inspirado por la doctrina leninista a secas. Son muy semejantes. La única diferencia es que McNamara habla de vez en cuando de Dios, pero la idea básica es esencialmente la misma.

-¿Deben participar los intelectuales en el poder?
-Eso depende de la integridad del intelectual. Si quieres mantener tu integridad, generalmente serás crítico, porque muchas de las cosas que suceden merecen críticas. Pero es muy difícil ser crítico, si uno forma parte de los círculos de poder. Por lo general, la mejor posición para un intelectual es estar comprometido con las fuerzas populares que tratan de mejorar las cosas. Pero ése es el tipo de intelectuales que, como el socialista estadounidense Eugene Debbs, terminan en la cárcel.

-¿Qué opinas de la idea griega de que los filósofos, por sabios, deben gobernar?
-Es una idea tremendamente peligrosa, tanto en su variante leninista como en la variante occidental del intelectual tecnocrático, orientado hacia el ejercicio del poder, o en cualquier otra variante que hemos visto en la historia, como el ejemplo reciente de las castas sacerdotales en el poder.

-¿Los intelectuales en el poder son peligrosos?
-Cuando los intelectuales públicos y académicos se congregaron en Washington con Kennedy, extremadamente entusiastas y orgullosos de sí mismos, mi visión fue que eso iba a ser un desastre total, porque la lección histórica respectiva es muy clara. Ese tipo de gente es muy arrogante. Creen saberlo todo y son muy peligrosos cuando se acercan al poder. Las razones son obvias. Si cometen un error, tienen un serio problema, porque sólo se les ha dado un puesto en el poder por su supuesta inteligencia y su competencia. Entonces, ¿cómo pueden cometer un error? Por eso, tienden a perseverar en sus errores, en insistir en que ellos tenían razón. El panorama cambia con gente, digamos, como Averell Harriman, que durante toda su vida tuvo cargos en el gobierno. Su poder derivaba del hecho de que su padre y su abuelo habían construido ferrocarriles. Eran ricos, formaban parte de la aristocracia. Bien, él no necesitaba justificar su lugar en el poder. El tenía poder. Si cometía un error, podía cambiar de opinión sin mayor problema. Pero en los intelectuales hay una tendencia casi natural a ser muy rígidos; no sólo son arrogantes sino también doctrinaristas.

-¿Los estándares morales de un intelectual deben ser más altos que los de una persona común, porque tiene más acceso al poder?
-Cuanto mayores sean tus privilegios y autoridad, mayor será tu responsabilidad moral, porque las consecuencias predecibles de tus actos serán también mayores. En la medida en que la gente que se dice intelectual, séalo o no, sea capaz de influir y decidir sobre condiciones que determinan los acontecimientos reales, en esa medida, su responsabilidad crecerá.

-¿Cuál es el estado actual de los intelectuales?

-Muy semejante al de siempre. Los intelectuales son quienes escriben la historia, los que presentan las imágenes del presente y del pasado. Para ser más preciso, me refiero a los intelectuales que se llaman "intelectuales responsables". Los disidentes no escriben la historia. Por ejemplo, Walter Lippman se describía orgullosamente como uno de los "hombres responsables". Eugene Debbs, el personaje principal del movimiento obrero estadounidense, candidato a la presidencia por el Partido Socialista y un crítico de la Primera Guerra Mundial, estaba en la cárcel. Y a Walter Lippman nunca se le ocurrió preguntarse ¿por qué soy yo una persona responsable y Eugene Debbs está en la cárcel? ¿Soy yo más intelectual que él? Y la respuesta es no, están simplemente de diferentes lados de la barrera. Si estás del lado del poder y de la autoridad, puedes entrar en el círculo de los intelectuales responsables. Si eres un crítico y un disidente, la tendencia es que te traten duramente. No quiero decir que la historia sólo ha sido escrita por apologistas. No sería exacto decirlo así. Pero hay una tendencia en esa dirección. Incluso la imagen de cómo actúan los intelectuales tiende a ser halagadora y narcisista. Por lo tanto, creo que hay una ilusión acerca de cómo han actuado en el pasado los intelectuales. Ha habido tiempos en que el grado de influencia sobre el público general de los intelectuales -intelectuales en el verdadero sentido de la palabra- fue extraordinario, esos momentos de fermento, períodos revolucionarios, como el de los levellers en la revolución inglesa o los años sesenta del siglo XX. Pero la mayor parte del tiempo, los intelectuales son aduladores del poder. La situación usual es la de la Primera Guerra Mundial, cuando los intelectuales, en ambos lados, estaban alineados y al servicio del poder. Eran entusiastas apologistas de su Estado: los alemanes por Alemania, los ingleses por Inglaterra y los franceses por Francia. Hubo algunas excepciones, pero muy pocas y terminaron en la cárcel. Bertrand Russell, por ejemplo, en Inglaterra; Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo en Alemania y Eugene Debbs en Estados Unidos. Sin embargo, la mayoría de los intelectuales son servidores del poder.

México, 2001 El Universal y LA NACION


 

El Plan Colombia

Por Noam Chomsky


 

En 1999 Colombia se transformó en el principal receptor de ayuda militar y policial de los EEUU reemplazando a Turquía (Israel y Egipto entran en una categoría separada). Esta situación se incrementará marcadamente con la aprobación del Plan Colombia de Clinton, un paquete de "ayuda de emergencia" de 1,600 millones de dólares por 2 años. Durante los años 90, Colombia ha sido el principal receptor latinoamericano de ayuda militar estadounidense y también ha acumulado el peor historial en derechos humanos en una correlación muy bien establecida. Ya que a menudo podemos aprender de los patrones sistemáticos, concentrémonos por un momento en el campeón anterior, Turquía. En su calidad de aliado militar importante y bastión estratégico de los EEUU, Turquía ha recibido sustancial ayuda militar desde los inicios de la guerra fría. Pero las entregas de armamento comenzaron a incrementarse marcadamente en 1984, sin relación alguna con la guerra fría. Por el contrario, en ese año Turquía comenzó una campaña de contrainsurgencia a gran escala en la región kurda del sudeste, que es también el sito de las mayores bases aéreas de los EEUU y un punto de vigilancia regional, por lo que todo lo que allí sucede es bien conocido por Washington. Las entregas de armamento tuvieron su punto máximo en 1997, superando las de todo el período 1950-1983. Las armas estadounidenses llegaron a ser el 80% de todo el equipamiento militar turco, incluyendo armas pesadas (jets, tanques, etc.). En 1999 Turquía había suprimido mayoritariamente la rebelión kurda por medio del terror y la limpieza étnica, con un saldo de 2-3 millones de refugiados y 3500 aldeas destruidas (7 veces más que en Kosovo bajo las bombas de la OTAN) y decenas de miles de muertos. El flujo masivo de armas de la administración Clinton ya no era por tanto necesario para conseguir dichos objetivos. Turquía podía entonces ser elegida para alabar sus "experiencias positivas" que demuestran como "fuertes medidas antiterroristas junto con el dialogo político con los grupos opositores no terroristas" pueden superar la plaga de la violencia y las atrocidades, según nos enseña el artículo principal del NYT en relación al último informe anual del Departamento de Estado "describiendo los esfuerzos de la administración por combatir el terrorismo."Sin embargo, a pesar del gran éxito obtenido por uno de los terrorismos de estado más extremistas de los ´90, las operaciones militares continúan mientras a los kurdos se les niegan los más elementales derechos. El 1ro de abril, 10,000 tropas turcas iniciaron nuevas operaciones terrestres en las regiones más devastadas por las campañas de terror turco-estadounidense de los años previos y también lanzaron otra ofensiva más en el norte de Irak contra fuerzas guerrilleras kurdas -en la zona de exclusión aérea donde los kurdos se encuentran protegidos por la fuerza aérea de los EEUU de su (por el momento) equivocado opresor. En el momento en que estas campañas comenzaban, el Secretario de Defensa William Cohen se dirigió al Consejo Turco-Americano, en una ocasión festiva con risas y aplausos a granel, de acuerdo al informe del gobierno. Cohen alabó aparentemente sin ruborizarse, a Turquía por participar en el bombardeo humanitario de Yugoslavia y anunció que Turquía fue invitada a participar en la coproducción del nuevo avión Joint Strike, tal como lo había hecho antes con los F-16 que utilizó, como leal miembro de la OTAN, con tan buenos resultados en las variedades autorizadas de atrocidades y limpieza étnica en su propio territorio.En Colombia, sin embargo, los militares armados y entrenados por los Estados Unidos no han aplastado a la resistencia interna, si bien continúa produciéndose el habitual número anual de atrocidades. Cada año, unos 300.000 nuevos refugiados son expulsados de sus hogares, con un saldo de alrededor de 3000 muertes y varias masacres horribles. La gran mayoría de las atrocidades son atribuidas a las fuerzas paramilitares que están estrechamente ligadas a los militares, como ha sido documentado en detalle una vez mas en Febrero de 2000 por Human Rights Watch y en Abril del mismo año por un estudio de la ONU. Este último informa que las fuerzas de seguridad, que serán en gran parte reforzadas por el Plan Colombia, mantienen una íntima relación con los escuadrones de la muerte, organizan las fuerzas paramilitares y participan en sus masacres directamente o simplemente no las impiden, y de este forma "han sin duda alguna permitido a los grupos paramilitares conseguir sus objetivos de exterminio". La Comisión Colombiana de Juristas informó en Setiembre de 1999 que la tasa de asesinatos se incrementó en casi 20% respecto al año previo, y que la proporción atribuible a los paramilitares se incrementó de un 46% en 1995 a casi un 80% en 1998 y 1999. La Defensoría del Pueblo informó de un aumento del 68% en los masacres en la primera mitad de 1999 en comparación con el mismo período del 98, llegando a mas de una por día, atribuidas en forma abrumadora a los paramilitares.Podemos recordar que en los primeros meses de 1999, mientras las masacres se producían en Colombia a razón de más de una por día, en Timor Oriental también hubo un incremento en las atrocidades (masacres incluidas) llevadas a cabo por comandos Indonesios armados y entrenados por los EEUU. En ambos casos la respuesta fue exactamente la misma que en Turquía: apoyar a los asesinos. Hubo también una masacre reportada en Racak, Kosovo el 15 de Enero, que inspiró tal horror entre los humanistas occidentales que fue necesario bombardear Yugoslavia 10 semanas después, con la expectativa , rápidamente confirmada de que la consecuencia sería un marcado aumento de las atrocidades. El torrente acompañante de auto-felicitaciones, que tiene poca o ninguna contrapartida, destacó una "nueva era" en los asuntos humanitarios en el cual "los estados iluminados" se dedicarán generosamente a las defensa de los derechos humanos. Dejando de lado los verdaderos hechos relacionados con Kosovo, el espectáculo fue facilitado en gran forma por el silencio o el engaño acerca de la participación de las mismas potencias en atrocidades comparables o peores, exactamente al mismo tiempo.Volviendo a Colombia, destacados activistas de los derechos humanos siguen huyendo al exterior bajo amenazas de muerte, incluyendo ahora al Padre Javier Giraldo, el valiente director de Paz y Justicia, el grupo con base en la Iglesia Católica, quien ha jugado un papel sobresaliente en la defensa de los derechos humanos. La AFL-CIO (central sindical de los EEUU- nota del traductor) informa que varios sindicalistas son asesinados cada semana, la mayoría por paramilitares apoyados por las fuerzas de seguridad del gobierno. El desplazamiento forzado aumentó un 20% en 1998 respecto al año previo y se incrementó en algunas regiones en 1999, según Human Rights Watch. Después de Sudán y Angola, Colombia tiene ahora la tercer mayor población desplazada en el mundo.Aclamada como una democracia líder por Clinton y otros líderes y comentaristas políticos de los EEUU, Colombia permitió por fin que un partido independiente (Unión Patriótica, UP) desafiara al sistema elitista de poder bipartidista. La Unión Patriótica, formada en parte por miembros de las guerrillas de las FARC, enfrentó sin embargo ciertas dificultades, incluyendo el rápido asesinato de cerca de 3000 militantes incluyendo candidatos presidenciales, alcaldes y parlamentarios. Los resultados, enseñaron a los guerrilleros sobre las consecuencias de un ingreso al sistema político. Washington también sacó enseñanzas de éstos y otros sucesos del mismo período. La administración Clinton estaba particularmente impresionada con el trabajo del Presidente César Gaviria quien presidió el incremento del terrorismo de estado, e impulsó (algunos dicen impuso) que la Organización de Estados Americanos lo aceptara como secretario general basado en que "Él ha impulsado enérgicamente la construcción de instituciones democráticas en un país donde a veces eso era peligroso", lo cual es seguramente verdad, en gran medida por acciones de su gobierno. Una razón más significativa es quizás que también "impulsó....reformas económicas en Colombia y en relación a la integración hemisférica", palabras en clave fácilmente interpretables.Mientras tanto persisten vergonzosas condiciones socioeconómicas, dejando a gran parte de la población en la miseria en un país rico con una concentración de la riqueza y la tenencia de la tierra altas incluso para los parámetros latinoamericanos. La situación empeoró en la década de 1990 como resultado de "reformas neoliberales" formalizadas en la constitución de 1991. La constitución redujo aún más "la participación efectiva de la sociedad civil" en el desarrollo político, mientras que como en Latinoamérica en general, las "reformas neoliberales han originado niveles alarmantes de pobreza y desigualdad; aproximadamente 55% de la población de Colombia vive bajo la línea de pobreza" y "esta situación ha empeorado por la aguda crisis en la agricultura, la cual es también un efecto del programa neoliberal" (Arlene Tickner, Current History, Febrero 1998).El respetado presidente del Comité Colombiano Permanente por los Derechos Humanos, el ex ministro de Asuntos Exteriores Alfredo Vasquez Carrizosa, escribe que es la "pobreza y la reforma agraria insuficiente" lo que "ha hecho a Colombia uno de los países mas trágicos de Latinoamérica", si bien como en muchos lugares , "la violencia ha sido exacerbada por factores externos", principalmente las iniciativas de la administración Kennedy , quien "se esforzó en transformar nuestros ejércitos en brigadas de contrainsurgencia"Estas iniciativas introdujeron "lo que en Latinoamérica se conoce como Doctrina de la Seguridad Nacional" la cual no se ocupa de la "defensa frente a un enemigo externo" sino mas bien "del enemigo interno." La nueva "estrategia de los escuadrones de la muerte "brinda a los militares "el derecho de combatir y exterminar a los trabajadores sociales, sindicalistas, hombres y mujeres que no apoyen el status quo, los cuales son considerados como extremistas comunistas."Como parte de la estrategia para convertir a los ejércitos de Latinoamérica de la "seguridad hemisférica" a la "seguridad interna" -lo que significa guerra contra la población local- Kennedy envió en 1962 una misión militar a Colombia encabezada por el General de las Fuerzas Especiales William Yarborough. Él propuso "reformas" para permitir que las fuerzas de seguridad "de ser necesario ejecuten actividades paramilitares, de sabotaje y/o terroristas contra comunistas conocidos" -los mismos "extremistas comunistas" a los que alude Vasquez Carrizosa.Nuevamente, es valioso conocer los patrones más amplios. Poco después, Lyndon Johnson incrementó la guerra de Kennedy contra Vietnam del Sur -lo que aquí se llama "la defensa de Vietnam del Sur," tal como Rusia rotuló su guerra contra Afganistán "la defensa de Afganistán." En Enero de 1965, las Fuerzas Especiales de EEUU en Vietnam del Sur recibieron órdenes "de llevar a cabo operaciones para desalojar a los oficiales controlados por el Viet Cong (VC) , incluido el asesinato," y en forma general para usar técnicas "de pacificación" tales como "emboscadas, asaltos, sabotajes y la comisión de actos de terrorismo contra personal conocido del VC," la contraparte de los "conocidos comunistas" de Colombia.Una comisión gubernamental colombiana concluyó que "la criminalización de la protesta social" es uno de los "principales factores que permite y estimula las violaciones de los derechos humanos" por las autoridades militares y policiales y sus colaboradores paramilitares. Hace 10 años, cuando el terror estatal apoyado por los EEUU estaba aumentando en forma pronunciada, el Ministerio de Defensa llamó a una "guerra total en los terrenos político, económico y social," mientras otro alto oficial militar explicó que las guerrillas tenían una importancia secundaria: "el peligro real" es "lo que los insurgentes han llamado la guerra política y psicológica," la guerra "por el control de los elementos populares" y "por la manipulación de las masas." Los "subversivos" esperan influenciar los sindicatos, las universidades, los medios de comunicación, etc. "Cada individuo que de una u otra forma apoya los objetivos del enemigo debe ser considerado un traidor y tratado como tal," prescribía un manual militar de 1963, cuando las iniciativas de Kennedy comenzaban a funcionar a gran escala. Puesto que los objetivos oficiales de las guerrillas son social democráticos, el círculo de traidores blanco de las operaciones terroristas es amplio. Durante los años siguientes, la estrategia Kennedy-Yarborough fue desarrollada y ampliamente aplicada en "nuestra pequeña región aquí cerca," como la describía Henry Stimson, Secretario de Guerra de Franklin Dellano Rooswelt, al explicar porqué los EEUU tenían derecho a controlar su propio sistema regional cuando todos los demás fueron desmantelados. Una violenta represión se extendió por todo el hemisferio, comenzando en el cono sur y llegando a su pico máximo en América Central en la década de 1980 cuando el amo hemisférico reaccionó con extrema violencia ante los esfuerzos de la Iglesia y otros "subversivos" por enfrentar un terrible legado de miseria y represión. El avance de Colombia al primer lugar entre los estados criminales de "nuestra pequeña región" es en parte el resultado de la disminución del terrorismo de estado en América Central, una vez conseguidos sus objetivos como en Turquía diez años más tarde dejando a su paso una "cultura de terror" que "domestica las expectativas de la mayoría" y socava las aspiraciones de "alternativas diferentes a aquellas de los poderosos," en las palabras de los Jesuitas Salvadoreños, quienes aprendieron la lección por medio de amargas experiencias; los que sobrevivieron al ataque de los EEUU, por supuesto. Sin embargo, en Colombia el problema de establecer formas autorizadas de democracia y estabilidad persiste, e incluso se está volviendo más difícil. Una vía sería encarar los problemas y necesidades de la mayoría pobre. Otra es mandar armas para mantener las cosas como están.De forma altamente predecible, el anuncio del Plan Colombia condujo a las guerrillas a tomar contramedidas, en particular una demanda de que aquellos con fortunas mayores a 1 millón de dólares paguen un "impuesto revolucionario" o enfrenten la amenaza del secuestro (encarcelamiento por evasión de impuestos, en los términos de las FARC). El Financial Times de Londres explica el motivo: "A los ojos de las FARC, el financiamiento es necesario para combatir el fuego con fuego. El gobierno está buscando 1,300 millones de dólares en ayuda militar de los EEUU, aparentemente para operaciones anti-drogas: las FARC creen que las nuevas armas serán usadas contra ellos. Parece que están listas para armarse con vistas a la batalla," lo que conducirá a una escalada militar y arruinar las frágiles negociaciones de paz en curso.De acuerdo al reportero del NYT Larry Rohter, "los colombianos comunes" están "enojados" con las negociaciones de paz del gobierno, que han cedido a las FARC el control de una gran región que ya controlaban, y los "frustrados habitantes" de la región también se oponen a las guerrillas.(No se cita ninguna evidencia de esto). El principal analista militar colombiano Alfredo Rangel ve las cosas en forma diferente. Él "apunta a recordarle a los entrevistadores que las FARC tienen un apoyo significativo en las regiones donde opera," informa Alma Guillermoprieto. Rangel cita "la habilidad de las FARC para lanzar ataques sorpresivos" en diferentes partes del país, un hecho "políticamente significativo" porque "en cada ocasión, un sólo aviso por parte de la población civil sería suficiente para alertar al ejército, y éste no se da."El mismo día que Rother informó del enojo de los "colombianos comunes," el Financial Times informó sobre un "foro innovador" en la región controlada por las FARC, uno de los tantos llevados a cabo ahí, que permiten a los "miembros del público a participar en las actuales conversaciones de paz." Ellos vinieron de todas partes de Colombia, hablaron delante de las cámaras y se reunieron con los líderes de las FARC, e incluyeron a dirigentes sindicales y empresariales, campesinos y otros. Un líder sindical de Cali, la segunda ciudad más grande de Colombia, "animó a quienes creen que el diálogo terminará con el largo conflicto armado que sufre el país" al dirigirse a los líderes de las FARC y el gobierno". El dirigió sus palabras especialmente al "señor Marulanda," el viejo líder campesino de las FARC "quien minutos antes había ingresado bajo una ovación," diciéndole que el desempleo no es un problema causado por la violencia," sino "por el gobierno y los empresarios de este país,". Los líderes empresariales también hablaron pero fueron acosados con preguntas por la gran cantidad de representantes sindicales que también habían llegaron a dialogar". Contra un fondo de "vivas sindicales," un vocero de las FARC expuso una de las visiones más claras sobre el programa económico de su organización," llamando a un congelamiento de las privatizaciones, a instituir subsidios a la energía y la agricultura como se hace en los países ricos, y a estimular la economía protegiendo las empresas locales. El representante del gobierno, quien "destacó el crecimiento basado en el sector exportador y la participación privada," describió sin embargo la declaración de las FARC como "materia prima para las negociaciones," si bien las FARC, "apoyadas en el evidente descontento popular con las políticas `neoliberales´ del gobierno," argumenta que quienes "han monopolizado el poder" deben cederlo durante las negociaciones.Por supuesto, nadie puede decir lo que piensan los colombianos comunes" (o los "estadounidenses comunes"), aún en tiempos de paz, mucho menos cuando prevalecen el terror y la violencia y gran parte de la población busca sobrevivir bajo condiciones de miseria y represión.El Plan Colombia es justificado oficialmente en términos de "guerra a las drogas", un alegato tomado en serio por pocos analistas competentes. La Administración de Combate a las Drogas (DEA por sus siglas en inglés) de los EEUU informa que "todas las ramas del gobierno" en Colombia están involucradas en "corrupción vinculada a las drogas". En Noviembre de 1998, la Aduana de EEUU e inspectores de la (DEA) encontraron 415 kg de cocaína y 6 kg de heroína en un avión de la Fuerza Aérea Colombiana que aterrizó en Florida, lo cual condujo al arresto de varios oficiales y personal de la Fuerza Aérea. Otros observadores han informado también de la fuerte participación de los militares colombianos en el narcotráfico,y los militares de EEUU también han resultado involucrados. La esposa del Coronel James Hiett se declaró culpable de conspiración para contrabandear heroína desde Colombia a Nueva York y poco después se informó que el Coronel Hiett, a cargo de las tropas de EEUU "que entrenan a las fuerzas de seguridad colombianas en operaciones antinarcóticos" se "espera que se declare culpable" de cargos de complicidad.Los paramilitares proclaman abiertamente su dependencia del negocio de la droga. Sin embargo, la prensa estadounidense y latinoamericana informa que, "el ataque financiado por los EEUU respeta las áreas controladas por las fuerzas paramilitares," a pesar que "el líder de los paramilitares (Carlos Castano) reconoció la semana pasada durante una entrevista para la televisión que el 70% de sus recursos financieros provienen del narcotráfico." Los objetivos del Plan Colombia son fuerzas guerrilleras con base en el campesinado y cuyo objetivo es un cambio social interno, que interferirían con la integración de Colombia al sistema global en los términos que los EEUU exigen; o sea, dominada por elites vinculadas a los intereses de poder de los EEUU a los que se les concede libre acceso a los valiosos recursos de Colombia, incluyendo su petróleo. En la terminología de los EEUU, las FARC son "narco-guerrillas," un concepto útil para justificar la contrainsurgencia, pero que ha sido agudamente criticado basado en los hechos. Hay acuerdo, -y los líderes de las FARC lo dicen- en que éstas cuentan con la producción de coca para financiarse, a la cual cobran impuesto, como lo hacen con otros negocios. Pero "`Las guerrillas son algo diferente de los traficantes,´ dice Klaus Nyholm, quien dirige el Programa de Control de Drogas de la ONU," que tiene agentes a lo largo de las regiones productoras de droga. El describe los frentes locales de las FARC como "muy autónomos." En algunas áreas "no están involucrados en absoluto" en la producción de coca y en otras "activamente proponen a los campesino no cultivar (coca)." El especialista andino en drogas Ricardo Vargas describe el papel de las guerrillas como "enfocadas primariamente en el cobro de impuestos sobre los cultivos ilícitos." Ellos han reclamado "un plan de desarrollo para los campesinos" que podría "permitir la erradicación de la coca sobre la base de cultivos alternativos." "Eso es todo lo que queremos," ha anunciado públicamente su líder Marulanda lo mismo que otros voceros de la organización.Pero dejemos estos temas de lado y consideremos otras cuestiones. ¿Porqué los campesinos cultivan coca y no otros cultivos? Las razones son bien conocidas. "Los campesinos cultivan coca y amapola," observa Vargas, "a causa de la crisis en el sector agrícola de los países latinoamericanos, potenciada por la crisis económica general en la región." El escribe que los campesinos comenzaron la colonización de la Amazonia Colombiana en la década de 1950, "a partir del desplazamiento violento de los campesinos por los grandes terratenientes," y encontraron que la coca era "el único producto lucrativo y de fácil comercialización." Las presiones sobre el campesinado se incrementaron sustancialmente cuando "rancheros, inversionistas y granjeros legales comerciales crearon y fortalecieron ejércitos privados" -los paramilitares- que "sirven a los efectos de expropiar tierras por medios violentos a indígenas, campesinos y colonizadores," con el resultado que "hoy los narcotraficantes controlan gran parte de las tierras valiosas de Colombia." Los batallones de contrainsurgencia armados y entrenados por los EEUU no atacan traficantes, informa Vargas, sino "tienen como su objetivo el eslabón más débil y socialmente frágil de la cadena de la droga: la producción por los indígenas, colonizadores y campesinos." Lo mismo sucede con la armas químicas y biológicas que Washington emplea, en forma experimental en contra de las indicaciones de los fabricantes. Estas medidas multiplican los "peligros para la población civil, el ambiente y la agricultura legal". Estas destruyen "cultivos alimentarios legales como la yuca y la banana, fuentes acuíferas, pasturas, ganado y todos los cultivos incluidos en los programas de sustitución," incluso aquellos de proyectos bien establecidos dirigidos por la Iglesia, que han buscado desarrollar alternativas a la producción de coca. Existen también efectos inciertos pero potencialmente severos "sobre el ambiente del bosque tropical húmedo"Tanto los programas tradicionales de EEUU como el actual Plan Colombia, apoyan principalmente a las fuerzas sociales que controlan el gobierno y las fuerzas militares/paramilitares, y que han en gran medida creado los problemas con su rapacidad y violencia. Los blancos son las víctimas habituales.Hay otros factores que operan para incrementar la producción de coca. Colombia fue hace algún tiempo un importante productor de trigo. Esto fue socavado en la década de 1950 por el programa de ayuda de Alimentos para la Paz, un programa que proporcionó subsidios de los contribuyentes a las agroindustrias de los EEUU y fondos de contraparte a los estados clientes , que habitualmente fueron utilizados por éstos en gastos militares y contrainsurgencia. Un año antes de que el Presidente Bush anunciara con gran fanfarria (una vez más) la "guerra a las drogas", el acuerdo internacional sobre el café fue suspendido bajo presión estadounidense, basada en "violaciones al comercio limpio." El resultado fue una caída en los precios de mas del 40% en dos meses para el principal producto de exportación legal Colombiano.Otros factores son discutidos por la economista política Susan Strange en su último libro. En los años sesenta, los gobiernos del G77 (ahora 133, representando el 80% de la población mundial) lanzaron una iniciativa por un "nuevo orden económico internacional" donde las necesidades de la gran mayoría de la población mundial serían una preocupación primordial. Las propuestas específicas fueron formuladas en la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que fue establecida en 1964 para "crear un sistema de comercio internacional consistente con la promoción del desarrollo económico y social." Las propuestas de la UNCTAD fueron desechadas sumariamente por las grandes potencias, lo mismo que el llamado "a un nuevo orden internacional" en general; los EEUU en particular, insisten en que "el desarrollo no es un derecho," y que es "descabellado" y una "incitación peligrosa" (sostener lo contrario) de acuerdo con las provisiones socioeconómicas de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que los EEUU rechazan. El mundo se movió -o más exactamente, fue movido- hacia un nuevo orden económico internacional, siguiendo un curso diferente, al servicio de las necesidades de un sector diferente, el de los diseñadores de este curso -difícilmente esto fue una sorpresa, a menos que uno debiera sorprenderse de que en la doctrina estándar, la forma instituida de "globalización" deba presentarse como un proceso inexorable frente al cual: "No hay alternativa", en la cruel frase de Margaret Thatcher".Una propuesta inicial de la UNCTAD consistía en un programa para estabilizar los precios de los bienes económicos, una práctica que es estándar en los países industrializados por medio de alguna forma de subsidio, a pesar de que fuera amenazada brevemente en los EEUU cuando el Congreso estuvo dominado en 1994 por ultraderechistas que al parecer creyeron su propia retórica, para gran consternación de los líderes empresariales que entienden que la disciplina del mercado es para los que no pueden defenderse de ella. Los advenedizos ideólogos del libre mercado recibieron pronto lecciones de cómo comportarse o fueron retornados a sus casas, pero no antes de que el Congreso aprobara en 1996 la Ley de Libertad Agrícola para liberar a la agricultura estadounidense de los "programas socialistas de la Alemania Oriental del New Deal," según palabras de Newt Gingrich, terminando con subsidios que causan la distorsión del mercado -que rápidamente se triplicaron, llegando a un récord de 23 mil millones de dólares en 1999, y programados para aumentar aún más. Sin embargo, el mercado ha realizado su magia: los subsidios del contribuyente van en forma desproporcionada a las grandes agroindustrias y los "oligopolios corporativos" que dominan la entrada y la salida del negocio, observa correctamente Nicholas Kristof. Aquellos con poder de mercado en la cadena alimentaria (desde corporaciones energéticas a los detallistas) disfrutan de grandes ganancias mientras que la crisis agrícola, que es real, se concentra en la mitad de la cadena, los pequeños agricultores, quienes producen el alimento. Uno de los principios rectores de la historia económica moderna es que los dispositivos utilizados por los ricos y poderosos para asegurarse la protección del estado nodriza no estarán disponibles para los pobres. De acuerdo con esto, la iniciativa de la UNCTAD para estabilizar los precios de los bienes fue rápidamente derribada; la organización ha sido prácticamente marginada y domesticada, junto con otras que reflejan, en alguna medida por lo menos, los intereses de la mayoría global. Revisando estos hechos, Strange observa que los agricultores fueron por tanto empujados hacia cultivos para los cuales hay un mercado estable. La agroindustria de gran escala puede tolerar la fluctuación en el precio de los bienes, compensando las pérdidas temporales en otra área. Los campesinos pobres no pueden decirle a sus hijos: "no se preocupen, quizás tendrán algo para comer el año que viene." El resultado, continúa Strange, fue que los empresarios de la droga pudieron fácilmente "encontrar agricultores dispuestos a cultivar coca, cannabis u opio," para los cuales hay siempre un mercado abierto en las sociedades ricas.Otros programas de los EEUU y las instituciones mundiales que domina magnifican estos efectos. El actual plan de Clinton para Colombia incluye sólo fondos simbólicos para los cultivos alternativos y nada para las áreas bajo el control de la guerrilla, aunque los líderes de las FARC han expresado repetidamente su esperanza de que se proporcionen alternativas para que los campesinos no se vean forzados a cultivar coca. "Hacia el final de 1999, los EEUU habían gastado un total de 750 mil dólares en programas alternativos de desarrollo," nos informa el Centro para la Política Internacional, "todos en áreas de cultivo de amapola lejos de las planicies sureñas" a las que se dirige el Plan Colombia, el que, sin embargo, "anuncia la asistencia a los civiles que serán desplazados por la presión sobre el sur de Colombia," una parte del Plan que el Centro en forma correcta encuentra "especialmente inquietante." La administración Clinton también insiste -con relación a las objeciones del gobierno Colombiano- que cualquier acuerdo de paz debe permitir la destrucción de cultivos y otras operaciones antinarcóticos de los EEUU en Colombia. Las aproximaciones constructivas no están prohibidas, pero son un asunto de otros. Los EEUU se concentrarán en operaciones militares -que ,o casualidad, resulta que benefician a las industrias de tecnología de punta que producen el equipamiento militar y participan de un "amplio grupo de presión" a favor del Plan Colombia, junto con Occidental Petroleum, que tiene grandes inversiones en Colombia, así como otras corporaciones.Además, los programas del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) demandan que los países abran sus fronteras a una lluvia de productos agrícolas (altamente subsidiados) de los países ricos, con el efecto obvio de desmantelar la producción local. Aquellos desplazados o bien son empujados a los barrios marginales de las ciudades (bajando así los salarios para los inversores extranjeros) o son instruidos para convertirse en "campesinos racionales" que produzcan para el mercado externo y busquen los precios más altos -lo que se traduce como "coca, cannabis y opio." Habiendo aprendido su lección en forma adecuada, son entonces recompensados con ataques con helicópteros de asalto mientras sus campos son destruidos por medio de productos químicos y armas biológicas, cortesía de Washington.Lo mismo sucede, sin muchas variantes, a través de toda la región andina. Los problemas aparecieron brevemente a los ojos de la opinión pública durante el debate del Plan Colombia en Washington. El 8 de Abril, el gobierno de Bolivia declaró el estado de emergencia luego que protestas masivas cerraron la ciudad de Cochabamba, la tercera ciudad de Bolivia. Las protestas fueron por la privatización del sistema público de agua y el gran aumento en los precios del agua a un nivel por encima de las posibilidades de gran parte de la población. El telón de fondo es una crisis económica atribuida en parte a políticas neoliberales que culminaron con la guerra a las drogas, que ha destruido más de la mitad de la producción de hoja de coca del país, dejando a los "campesinos racionales" en la miseria. Una semana más tarde, los agricultores bloquearon una carretera cerca de la ciudad de La Paz para protestar por la erradicación de la coca, el único modo de sobrevivir que les queda bajo las "reformas," tal como han sido aplicadas.Al informar sobre las protestas contra el precio del agua y los programas de erradicación, el Financial Times observa que "El Banco Mundial y el FMI ven a Bolivia como un modelo", una de las historias exitosas del "Consenso de Washington." Pero después de las protestas de Abril podemos ver que "el éxito de los programas de erradicación en Perú y Bolivia ha traído consigo un alto costo social." El periódico cita a un diplomático Europeo en Bolivia que dice que "Hasta hace un par de semanas, Bolivia era considerada un ejemplo exitoso" -por lo menos por algunos; por quienes "consideran" un país sin importarles su población. Pero ahora, continúa diciendo, "la comunidad internacional debe reconocer que las reformas económicas no han hecho nada para resolver los crecientes problemas de la pobreza"; un poco eufemístico. El secretario de la Conferencia Episcopal Boliviana, quien medió en el acuerdo para terminar la crisis, describió el movimiento de protesta como "el resultado de la extrema pobreza. Las demandas de la población rural deben ser atendidas si queremos una paz duradera."Las protestas de Cochabamba estuvieron dirigidas contra el Banco Mundial y la corporación Bechtel con base en San Francisco/Londres, el principal poder financiero detrás del conglomerado transnacional que compró el sistema de agua público en un contexto de acusaciones serias de corrupción y entreguismo, y que inmediatamente duplicó las tarifas para muchos consumidores pobres. Bajo la presión del Banco, Bolivia ha vendido gran parte de su patrimonio a corporaciones (casi siempre extranjeras) privadas. La venta del sistema público de agua y el aumento desencadenó meses de protesta que culminaron con la demostración que paralizó la ciudad. Las políticas del Gobierno se pliegan a las recomendaciones del Banco Mundial que "No deben otorgarse subsidios para amortiguar el aumento de las tarifas en Cochabamba"; todos los usuarios, incluidos los más pobres, deben pagar la tarifa entera. A través de Internet, activistas en Bolivia llamaron a protestas internacionales, que tuvieron un impacto significativo, presumiblemente amplificadas por las protestas concurrentes en Washington contra las políticas del Banco Mundial y el FMI. Bechtel se retiró y el gobierno rescindió la venta. Pero una larga y difícil lucha queda por delante.Cuando la ley marcial era declarada en Bolivia, un informe de prensa desde el sur de Colombia describía el miedo creciente a que los aviones de fumigación estuvieran llegando para "tirar su veneno sobre los campos de coca, lo que también destruiría los cultivos de subsistencia de los campesinos, causaría disturbios sociales masivos, y fomentaría la amenaza siempre presente de la violencia." El miedo la cólera generalizados reflejan "el nivel de espanto y confusión en esta parte de Colombia" cuando los EEUU llevan a cabo una guerra química y biológica para destruir la producción de coca. Otra pregunta acecha en el fondo no muy lejos. ¿Qué derecho tienen los EEUU para llevar a cabo operaciones militares y guerra química/biológica en otros países para destruir un cultivo que no les gusta? Podemos dejar de lado la respuesta cínica de que los gobiernos han requerido esta "asistencia", como si no fuera bajo amenazas. Debemos por tanto preguntarnos si otros tienen el mismo derecho extraterritorial a la violencia y la destrucción que los EEUU reclaman.El número de Colombianos que mueren por causa de drogas letales producidas en los EEUU excede el número de estadounidenses que mueren por la cocaína, y es mucho mayor en relación a la población. En Asia Oriental, las drogas letales producidas en EEUU están vinculadas a millones de muertes. Estos países son empujados, no sólo a aceptar los productos sino además su publicidad, bajo amenaza de sanciones comerciales. Los efectos de un "mercadeo agresivo y publicidad por parte de empresas estadounidenses son, en buena medida, responsables de ... un considerable incremento en las tasas de mujeres y jóvenes fumadores en los países de Asia cuyas puertas fueron abiertas a la fuerza bajo la amenaza de severas sanciones comerciales de los EEUU," concluyen investigadores en salud pública. En contraste, a los carteles Colombianos, no se les permite hacer grandes campañas publicitarias donde una contraparte de Joe Camel alabe las maravillas de la cocaína.Estamos por tanto en condiciones, y de hecho moralmente obligados a preguntar si Colombia, Tailandia, China, y otros objetivos de las políticas comerciales y de promoción de exportaciones letales de los EEUU, tienen derecho a conducir una guerra militar, química y biológica en Carolina del Norte. Y si no, porqué no?Podríamos también preguntar porque no hay operaciones de la Fuerza Delta sobre los bancos y corporaciones químicas estadounidenses, cuando no es ningún secreto que también están involucrados en el negocio del narcotráfico. Y porqué el Pentágono no se está aprontando para atacar Canadá, que está reemplazando a Colombia y México con marihuana de alta potencia que ya se ha transformado en el producto agrícola más valioso de la Columbia Británica y en uno de los mas importantes sectores de su economía, junto con Quebec y seguido de cerca por Manitoba, con una decuplicación de la producción sólo en los últimos dos años. O, para atacar a los Estados Unidos, un importante productor de marihuana con una producción en rápida expansión que incluye invernaderos hidropónicos, y el centro tradicional de fabricación ilícita de drogas ilegales de alta tecnología (ETA, estimulantes de tipo anfetamina), el sector de las drogas de más rápido crecimiento, con 30 millones de usuarios a nivel mundial, probablemente superando a la heroína y a la cocaína.No hay necesidad de revisar en detalle los efectos letales de las drogas estadounidenses. La Suprema Corte de Justicia concluyó recientemente que ha sido "ampliamente demostrado" que el tabaco es "quizás la principal amenaza singular a la salud publica en los EEUU," responsable de más 400,000 muertes anuales, más que el SIDA, los accidentes automovilísticos, el alcohol, los homicidios, las drogas ilegales, los suicidios y los incendios todos juntos; la Corte prácticamente instó al Congreso a legislar una regulación. Como el uso de esta sustancia letal se ha reducido en los EEUU, y los fabricantes han sido obligados a pagar substanciales indemnizaciones a las víctimas, se han mudado a mercados extranjeros, otra práctica estándar. El número de muertes es incalculable. Richard Peto, epidemiólogo de la Universidad de Oxford, estimó que sólo en China, entre los niños que hoy tienen menos de 20 años, 50 millones morirán por enfermedades relacionadas con el cigarrillo, un número sustancial debido a la doctrina de "libre comercio" altamente selectivo de los EEUU.En comparación con las 400.000 muertes causadas cada año en EEUU por el tabaco, las muertes "relacionadas con las drogas" llegaron a un récord de 16,000 en 1997. Por otra parte, sólo 4 de cada 10 adictos que necesitaron tratamiento lo recibieron, según un informe de la Casa Blanca. Estos hechos plantean nuevas preguntas sobre los motivos de la guerra a las drogas. La seriedad de la preocupación acerca del uso de drogas fue ilustrada de nuevo cuando una Comisión Parlamentaria se encontraba estudiando el Plan Colombia de Clinton. Se rechazó una enmienda propuesta por Nancy Pelosi, Demócrata por California, reclamando la financiación de servicios destinados a la reducción de la demanda de drogas. Es bien sabido que éstos son con mucho más efectivos que las medidas de fuerza. Un estudio ampliamente citado de la corporación RAND financiado por el ejército de los EEUU y la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas encontró que los fondos gastados en el tratamiento doméstico de los adictos fueron 23 veces más efectivos que el "control del país de origen" (Plan Colombia), 11 veces más efectivos que la limitación de la oferta y 7 veces más efectivo que la ejecución de las leyes domésticas. Pero no se seguirá el camino barato y efectivo. En contraste, la guerra de las drogas ataca a campesinos pobres en el exterior y gente pobre en los EEUU; por medio del uso de la fuerza, no de medidas constructivas para aliviar los problemas a un costo mucho menor.Mientras el Plan Colombia de Clinton estaba siendo preparado, funcionarios de alto rango de la administración discutieron una propuesta de la Oficina de Presupuesto y Administración consistente en tomar 100 millones de dólares de los 1.300 millones entonces planeados para Colombia, para dedicarlos al tratamiento de los adictos estadounidenses. Hubo una oposición casi unánime, particularmente del "zar de las drogas" Barry McCaffrey, y la propuesta fue dejada de lado. En contraste, cuando Richard Nixon -en muchos aspectos el último presidente liberal- declaró una guerra a las drogas en 1971, dos tercios de los fondos fueron para tratamiento, que estuvo disponible para un número récord de adictos; se produjo una dramática reducción en los arrestos relacionados con drogas y en el número de presos en prisiones federales, así como en las tasas de delitos. Desde 1980, sin embargo, "la guerra contra las drogas ha sufrido un viraje hacia el castigo a los delincuentes, la vigilancia en las fronteras y el combate a la producción en los países de origen," informa John Donnelly en el Boston Globe. Una consecuencia es el enorme incremento en delitos (muchas veces sin víctimas) relacionados con la droga y un crecimiento explosivo en la población carcelaria, llegando a niveles muy por encima de cualquier país industrializado y posiblemente estableciendo un récord mundial, sin efecto perceptible sobre la disponibilidad o el precio de las drogas.Tales observaciones, bien simples, suscitan la pregunta sobre de que se trata la guerra contra las drogas. Está ampliamente reconocido que falla en el intento de alcanzar sus fines declarados, y que los métodos fallidos son entonces ejecutados más vigorosamente mientras que los métodos efectivos para conseguir los fines declarados son dejados de lado. Es por tanto natural concluir que la guerra a las drogas, en su forma duramente punitiva aplicada desde 1980, no ésta fallando, está consiguiendo sus objetivos. ¿Cuáles son esos objetivos? Un respuesta plausible queda implícita en un comentario del senador Daniel Patrick Moynihan, uno de los pocos senadores que presta buena atención a las estadísticas sociales. Adoptando estas medidas, él observa, "estamos eligiendo tener un gran problema delictivo concentrado entre las minorías." El criminólogo Michael Tonry concluye que "los planificadores de la guerra sabían perfectamente lo que estaban haciendo." Lo que estaban haciendo es, primero, sacándose de encima la "población superflua," la "gente desechable" como se los llama en Colombia, donde son eliminados a través de la "limpieza social"; y segundo asustando a todos los demás, lo que no es una tarea menor en un período donde se está imponiendo una forma doméstica de "ajuste estructural" con costos significativos para la mayoría de la población."Mientras la Guerra a las Drogas sólo ocasionalmente sirve y más a menudo degrada la salud pública y la seguridad," concluye un estudio bien documentado de investigadores de Partners in Health , "habitualmente sirve a los intereses de la riqueza privada: intereses revelados en el esquema de "ganadores y perdedores, objetivos y no-objetivos, financiados y desfinanciados," generalmente de acuerdo con "los principales intereses de las políticas de los EEUU a nivel interno y externo y con el sector privado que posee "una influencia avasalladora en la política."Uno puede debatir los motivos, pero las consecuencias en los EEUU y en el exterior parecen razonablemente claras.Origen: Z Magazine, April 2000
Traducido por Carlos Carmona y revisado por Guillermo Calderón, abril de 2001

 

 

Del mercado y la libertad

Entrevista con Noam Chomsky


 

Tor Wennerberg
El Viejo Topo, nº 144
Traducción de Artur Colom
Distribuido en Internet por La insignia 10/2000
Si hay alguien que no tiene pelos en la lengua es Noam Chomsky. En sus conlerencias, libros y artículos, Chomsky se ha caracterizado por ir al meollo de las cosas, desenmascarando las diversas farsas que el complejo financiero-militar-político-mediático va construyendo para ocultar la realidad. Así, no le han dolido prendas para denunciar una y otra vez la criminal política estadounidense contra la población iraquí, los desmanes de la OTAN en los Balcanes o los abusos que se cometen contra la inmensa mayoría de los seres humanos en nombre del sacrosanto mercado. -Una idea interesante es la noción de que, del mismo modo que nuestras capacidades lingüísticas vienen determinadas genéticamente, nuestra capacidad para emitir juicios morales también viene predeterminada. ¿Qué implicaciones ve en la idea de que nuestra capacidad moral es innata? -Bueno, no creo que haya mucho que decir. Estamos constantemente realizando juicios morales de situaciones nuevas dentro de un amplio abanico de opciones, y lo hacemos de un modo convergente. No nos diferenciamos tanto unos de otros. Es más, los niños pequeños lo hacen muy deprisa, y también convergen. Por supuesto que eso tiene efectos sobre la cultura, la sociedad y la historia, ya que a la hora de ponerla en práctica tiene que hacerse sobre algo. Si observamos este tipo de fenómenos, existen sólo dos posibilidades: una es que sea un milagro, y la otra es que esté arraigada en nuestra naturaleza del mismo modo en que lo está el lenguaje, o llevando el argumento al extremo, el tener brazos y piernas. Toma diferentes formas dependiendo de las circunstancias, del mismo modo que los brazos y las piernas dependen de la alimentación. Hay algo que fluye de nuestra naturaleza, o de otra manera no lo usaríamos de forma sistemática, con excepción de cuando repetimos lo sucedido anteriormente. Por lo tanto, algo de eso hay. ¿Cuáles son las implicaciones? Una de ellas es que debemos interesarnos en descubrir qué es. Aprenderíamos cosas importantes de nosotros mismos. A este nivel no podemos pretender aprender nada de la biología. La biología todavía no llega tan lejos. En principio debería, pero de momento se preocupa de un montón de problemas más nimios. Costó mucho tiempo y trabajo entender cómo funcionan las abejas, imaginese a los humanos. Creo que podemos aprender cosas a través de la historia y la experiencia. Veamos por ejemplo el debate sobre grandes temas, como la esclavitud o los derechos de las mujeres. No se trataba tan sólo de gente gritándose mutuamente. Había discusiones interesantes y razonamientos en ambos lados. Los proesclavistas tenían un discurso sólido y razones que no son fáciles de replicar. Pero existía un sustrato moral común en el que discurría una buena parte del debate. A medida que éste iba resolviéndose, como finalmente ocurrió, se percibe una conciencia emergente de lo que verdaderamente es correcto, lo cual constituye un reflejo de nuestra construcción de la concepción de lo que es correcto. Esto es algo que más bien se aprende con el tiempo; nos formamos mejor una idea de lo que está surgiendo de nuestra naturaleza. Las implicaciones para nuestro nivel de comprensión son muy importantes. Es mejor tener un conocimiento consciente de lo que te está guiando, hasta donde puedas, que no reaccionar intuitivamente, sin conocimiento. Esto es así tanto si se es un carpintero pensando en cómo construir artilugios de madera o un ser humano moral pensando cómo decidir su comportamiento hacia los otros. - Un ejemplo que me viene a la mente es que incluso los neoliberales más extremistas nunca defienden la desigualdad de la renta en sí misma; siempre suponen que beneficia al pobre. -Éste es un principio universal. Cualquier propuesta que se haga se hace diciendo que ayuda a la gente pobre. No importa de lo que se trate. De hecho esto es algo que ha sido señalado por economistas ortodoxos, como Paul Krugman. Éste tiene un artículo en un diario profesional, InternationalAffairs, en el que examina el concepto de desarrollo económico. Señala que la gente siempre ha tenido diferentes ideas o concepciones acerca del desarrollo económico, pero siempre están seguros de que están en lo cierto. Están completamente convencidos de que aquéllo va a ayudar a todo el mundo. Claro que poco después resulta que todo eran castillos en el aire, y cambian alguna idea con la misma seguridad que antes de que aquéllo va a ayudar a todo el mundo, incluyendo a los pobres, aunque mirando retrospectivamente reconocen y se dan cuenta de que la primera fue una mala idea. Krugman añade que hay gente que sostiene que las malas ideas germinan porque resultan beneficiosas para la gente con poder. Bueno, sí, probablemente esto sucede en el 100% de los casos. Pero tiene usted razón, estas ideas han sido siempre expresadas como favorables para los pobres. Nadie se levanta y dice: "voy a tomar esto porque lo quiero". Más bien diría: "voy a tomarlo porque probablemente me pertenece y es mejor para todos que yo lo tenga". Es cierto que los niños se pelean por los juguetes. Es cierto que los gobiernos hacen la guerra. Nadie está nunca involucrado en una guerra agresiva, siempre es una guerra defensiva, según proclaman ambas partes. Se tienen que presentar las cosas de manera que se correspondan con la interpretación de la gente sobre aquello que está bien o mal. A veces llegando a niveles ridículos. Tomemos como ejemplo a los nazis y los judíos. Esta cuestión fue presentada a la población como una acción defensiva. Los alemanes se estaban defendiendo del ataque judío. -Sí hacemos el experimento, puramente mental, de imaginarnos a toda una generación de niños a los que se les ha dado la oportunidad de crecer con cariño en un medio que estimule el respeto y a través de un modelo educativo liberador, de modo que fueran capaces de desarrollar plenamente su capacidad moral ¿sería entonces imposible, en su opinión, establecer un orden basado en una gran desigualdad y en el gobierno de una élite? -No diría que fuera algo imposible, pero generaría una resistencia considerable. De hecho siempre genera resistencia. En este caso incluso generaría más. Es evidente. Si examinamos el concepto de igualdad en nuestra propia historia, desde los griegos hasta el presente, todos los líderes han contemplado la igualdad como un desiderátum obvio. Tomemos el primer trabajo serio sobre política, la Polilica de Aristóteles. Éste señala que no es un ferviente partidario de la democracia, el menos malo de los sistemas. Pero dijo que la democracia no puede funcionar si hay diferencias extremas en la riqueza. Todo el mundo tiene que ser aproximadamente igual. Todo el mundo tiene que ser de clase media, dijo. De hecho, reclamó un Superestado del Bienestar. Dijo que en cualquier sociedad democrática los recursos públicos tendrían que ser empleados en una serie de medidas que cita, como por ejemplo comidas comunales, para asegurar que los pobres estén relativamente bien y que no existan grandes diferencias. De otra forma es imposible que la democracia funcione correctamente. O vayamos por ejemplo a Adam Smith. Su defensa de los mercados fue matizada, no fue tan extremista como se dice. Sostuvo que bajo condiciones de perfecta libertad los mercados llevarían a una perfecta igualdad. Éste es básicamente su argumento. Quizás la primera ruptura real con esto, aparte de los casos patológicos, es la ideología capitalista. Así que, tras Ricardo, uno empieza a tener la sensación de que lo mejor para los pobres es que uno sea rico. A medida que la ideología capitalista se convierte en dominante, esta concepción de que ayudando a los pobres sólo se les perjudica va ganando terreno. Es entonces cuando toma cuerpo la idea de que uno no tiene derechos intrínsecos. La gran revolución intelectual del capitalismo, creo, fue el principio de que los seres humanos no tienen otros derechos que aquellos que puedan obtener en el mercado laboral. De modo que Malthus, Ricardo y otros dijeron que si uno no puede sobrevivir con aquéllo que puede ganar en el mercado, que se vaya a otra parte. Cualquier esfuerzo por intentar ayudarle a uno a largo plazo sólo le perjudicará, decían, debido a que está interfiriendo en el mercado. Esto fue una auténtica revolución intelectual, reflejo de la emergencia económica de las relaciones capitalistas de propiedad y producción. La gente luchó contra esto. El ejército británico anduvo sofocando revueltas durante las décadas de 1820 y 1830, ya que la gente no quería aceptar el hecho de no tener derecho a vivir. Observemos lo que se dio en llamar «libertad» en Inglaterra, la primera revolución moderna y democrática, en los siglos XVII y XVIII. «Libertad» significaba libertad de propiedad, lo cual implicaba arrebatar a la gente sus derechos tradicionales, como sus derechos sobre las tierras comunales. Esto no era ninguna tontería. Hablar de derechos sobre las tierras comunales implicaba hablar de bosques, pastos, tierras para ganado y demás. Esto era lo que mantenía a la gente con vida, y era considerada propiedad comunal. Con los derechos de propiedad establecidos, y con esa libertad concedida a los propietarios, la tierra fue tomada y enajenada. A partir de entonces tenemos libertad formal, pero también privaciones para el pueblo, lo que proletarizó a la clase trabajadora británica. Hubo mucha resistencia. Resistencia que hoy día continúa. Pienso que es un sentimiento muy arraigado y comprensible. Todos reconocemos, en algún rincón de nuestro ser, que hay algo que no funciona cuando hay gente colmada de lujos superfluos y gente muriéndose de hambre. -Simplemente observando el último Informe sobre el Desarrollo Humano los datos de la riqueza de las 250 personas más ricas del mundo... -Pero cabe señalar que esos 250 lo criticaron. No es que digan: ¿es maravilloso> verdad? Dicen que algo va mal. Todo el mundo dice que algo va mal. Los únicos argumentos que salen en su defensa sostienen que todo el mundo se beneficía porque esta riqueza gotea hacia abajo (1). Tales argumentos son ridículos, pero es interesante que tengan que dar explicaciones. Las explicaciones de una guerra defensiva son a menudo igual de ridículas. -Si consideramos lan probabilidad de que nosotros, en tanto que seres humanos, tengamos un instinto para la creatividad y un instinto moral, ¿qué hay en nuestro sistema educativo que pervierte o aparta estos instintos de un pleno desarrollo? -Un buen sistema educativo debería alimentar e incentivar estos aspectos de la vida humana y dejarlos aflorar. Pero eso da problemas, por supuesto. Por un lado se supone que anima a desafiar a la autoridad y la dominación. Anima a cuestionar el poder de las instituciones. El hecho es que la honestidad, la integridad, la creativídad y todas estas cosas que se supone que tenemos que valorar se enfrentan a la estructura jerárquica y autoritaria del marco institucional en el que vivimos. Dado que es la estructura lo que sienta el marco básico en el que las cosas suceden, llega a ser virtualmente contradictorio implementar los valores que uno encuentra el domingo en la iglesia. Así que lo que uno hace es apartar esos valores, guardárselos para la misa del domingo y continuar con su existencia. El domingo es cuando uno dice, sí, el amor, el ser bueno, la caridad, la igualdad y todas las cosas son el alma de la vida. Pero los otros seis días de la semana uno está trabajando en las instituciones de autoridad, dominación, control, autoenriquecimiento, etc. Y hay que cumplir, ya que de no hacerlo se van a sufrir las peores consecuencias. Las escuelas son así. La manera en que de facto las escuelas funcionan (no todas, claro) es así porque existe una contradicción. Así surgen toda clase de aspectos a considerar dependiendo del maestro, etc. En un sentido amplio existe una tendencia muy fuerte a considerar que a largo plazo, y en general, las escuelas tienen un tipo de efecto filtrante. Filtran la independencia de pensamiento, la creatividad, la imaginación, y en su lugar fomentan la obediencia y la subordinación. Creo que todos sabemos algo de esto a partir de nuestra historia personal. ¿Cómo entré yo en una buena escuela superior? Yo siempre fui muy crítico y disidente, pero entré callando. Pasé a la escuela superior pensando que todo era realmente estúpido, autoritario y aburrido, pero fui obediente, estuve callado, no tuve un comportamiento problemático, jamás le dije al profesor que pensaba que lo que estaba enseñando era ridículo cuando pensaba que lo era. Y así obtuve un título. Hay gente que no acepta, que no es obediente. Son suprimidos porque tienen un comportamiento problemático. A largo plazo lo que se incentiva es la recompensa y el fomento de la subordinación. Comienza en el parvulario y continúa a lo largo de toda la carrera, profesional o de cualquier otra carrera. Si uno desafia a la autoridad, acaba teniendo problemas. No en el 100% de los casos, y existen algunas áreas de la vida en las que no es de ningún modo el caso, pero en general es así. -Acabo de releer en el capítulo "Psychology and Ideology" del Chomsky Reader, su crítica a Skinner. El conductismo (2) es mucho menos influyente hoy en día (hace dos o tres décadas que usted escribió sobre esto), pero ¿qué cree que ha sucedido durante este tiempo con la teoría de la maleabilidad humana? -El conductismo fue muy popular entre las clases dirigentes por razones nada sorprendentes, ya que otorgaba un derecho moral a controlar y dominar a la gente. Si la gente carece de una naturaleza intrínseca, entonces no hay ninguna barrera moral para controlar o manipular. Todo en su propio interés, por supuesto. De alguna forma "nosotros", los controladores, somos inmunes a esta condición humana dc infinita maleabilidad; sin embargo "nosotros" tenemos una determinada naturaleza y nosotros entendemos lo que está bien, es como una premisa oculta. Ahora bien, el resto, la 'purria', son simples objetos pasivos, y podemos controlarlos, dirigirlos y organizarlos utilizando las últimas técnicas de comportamiento, y así se estarán quietecitos. Ésta es una línea de pensamiento que se encuentra en toda la cultura intelectual dirigente, desde los curas hasta los comisarios leninistas pasando por los teóricos liberales contemporáneos. El conductismo proporcionaba una justificación intelectual perfecta. Ello no quiere decir que sus fundamentos intelectuales fueran débiles. Tenía una función y por eso sobrevivió. Los sectores sociales que se servían del conductismo todavía se lo creen, se lo creen más que nunca. Pero dejemos de hablar sólo de cuestiones académicas y vavamos a las grandes instituciones, como por ejemplo la industria de la comunicación pública (3). Ahora su poder y significado es de mucha mayor magnitud. Desde el comienzo se basó en una misma idea: la de que es necesario controlar a la opinión pública. La industria moderna de la comunicación fue de algún modo una consecuencia deseada del incremento de la democracia. Leamos los manuales, hablan de eso en los años 20 y más adelante. Con la expansión de los derechos políticos, con la aparición de la clase obrera y de otros actores en la arena pública, no se puede asegurar que la riqueza, los "capaces" y los "ilustrados" se vayan a ocupar de todo. Por lo tanto se hace necesario usar técnicas de propaganda. Justo tras la I Guerra Mundial esto tuvo una importancia preeminente debido al enorme éxito de la propaganda angloamericana durante la guerra, realmente exitosa ya que logró modificar el punto de vista de la gente, y había consciencia de ello. En Inglaterra, por ejemplo (han aparecido recientemente documentos al respecto), el partido conservador reconoció que su dominio tradicional de la política inglesa fue amenazado seriamente por la expansión de los derechos políticos. Concluyeron que debían adoptar técnicas de propaganda como las utilizadas durante la experiencia del período de guerra, cuando el ministro británico de información había empezado, según ellos escribieron, a controlar la opinión pública del mundo (particularmente de EE UU, porque esto era lo que les preocupaba, que EEUU llegara y les salvara del desastre). El partido conservador se amparó en la propaganda de cara a superar el peligro de la democracia. Algo parecido ocurrió aquí, pero llegó básicamente a partir del desarrollo de la comunicación pública, que alcanzó a ser una gran industria ansiosa por "controlar a la opinión pública". La "minoría inteligente" debe "regir la opinión pública al detalle, del mismo modo que un ejército rige los cuerpos de sus soldados". He citado un manual escrito por un intelectual moderno del New Deal, para quien todo esto era de naturaleza secundaria (daba por supuesto que se tiene que controlar a la opinión pública). Dicho intelectual surgió del Ministerio de Propaganda, en tiempos de guerra, durante el período de Woodrow Wilson, el primer Ministerio de Propaganda de la historia americana, el cual tuvo mucho éxito. Cabe recordar que durante la I Guerra Mundial la población aquí era pacifista; la tradición era: no nos metamos en el maldito sinsentido europeo, no es de nuestra incumbencia, nosotros somos el Nuevo Mundo. De alguna manera, WoodrowWilson tenía que cambiar (fue elegido en 1916 con el eslogan "Paz sin Victoria") rápidamente a todo el país para llegar a tener fanáticos y delirantes patriotas, capaces de odiar cualquier cosa que fuera alemana. Lo hizo con notable éxito. El partido conservador británico estaba impresionado, el mundo de los negocios estaba extremadamente impresionado (fue entonces cuando llegó el enorme crecimiento de la industria de la propaganda). Otro que se quedó impresionado al respecto fue Adolf Hitler. Escribió en Mein Kampf que los alemanes perdieron la guerra por culpa de la propaganda, y que la próxima vez "nosotros también tendremos". La idea de que se puede controlar a la gente fue respaldada por esta experiencia. No leyeron a Watson o Skinner. Sólo creen que pueden y deben controlar a la gente. Por supuesto que en el propio interés de la gente, ¡siempre es por su propio interés! Todo esto se puede leer en la Encyclopedía of the Social Sciences, escrita por uno de los fundadores de la moderna ciencia política americana, Harold Lasswell. En un artículo sobre la propaganda, dice que no deberíamos sucumbir a "los dogmatismos democráticos que afirman que los hombres son los mejores jueces de sus propios intereses". No lo son, son demasiado "estúpidos", demasiado "ignorantes"; nosotros somos los mejores jueces de sus intereses, y aunque ellos tengan oficialmente el derecho de votar, tenemos que asegurarnos de que no hagan ningún uso de él de forma irracional. Lo hacemos a través del control de la opinión pública, de la propaganda. Así es como piensan. Tras la II Guerra Mundial, el mundo de los negocios, particularmente en EE UU, se asustó ante el hecho de que la mayor parte del mundo, el mundo industrial, estaba siendo invadido por ideas democráticas radicales (expropiación de empresas y de todo tipo de actividades, incluyendo eventualmente EE UU). El mundo de los negocios estaba aterrorizado. Se puede leer en sus manuales y declaraciones. Decían que tenían pocos años para intentar cambiar esta tendencia, tenemos que luchar en "la eterna batalla por la opinión pública", y "adoctrinar a los ciudadanos en la historia del capitalismo" hasta que "sean capaces de repetir la historia con notable fidelidad". Enormes campañas se llevaron a cabo, abarcando todo lo que se pueda imaginar. En las fábricas se disponía de una audiencia cautiva, así que empezaron lo que llamaron seminarios económicos sobre los principios de "la libre empresa", y seminarios americanistas que continuaron en la radio y la televisión. Apuntaban a las iglesias y escuelas, incluso a las ligas deportivas. Existía una enorme campaña coordinada, muy ambiciosa. Demonizaron a los sindicatos. Se inculcó la idea de que el gobierno no trabaja para ti; ya no es tu gobierno, es algo diferente y perjudicial, roba tu dinero y tus impuestos, etc. La única libertad real es la de funcionar en una economía de mercado. Dedícate a ser un consumidor y no te preocupes de nada más que no sean diversiones, entretenimientos, deportes, etc. En sociedades donde la gente ha conseguido un cierto grado de libertad con respecto al Estado coercitivo, se tienen que contemplar técnicas de propaganda, de control de la opinión.Todo apartir de la suposición de que la gente no es sólo maleable, sino que está mejor si es maleada. Hay una sorprendente similitud entre la doctrina leninista y la doctrina liberal occidental en este tema, son casi intercambiables. A veces he cotejado párrafos, y si se cambian unos pocos nombres apenas se nota la diferencia. -Diversas corrientes de economistas vienen diciendo que estamos a punto de ver una repetición de la Gran Depresión. Clinton y Blair se apuntan a una retórica que previene acerca de la necesidad de regular los mercados y el Bussines Week expone el tema de los controles de capital ¿Qué está pasando y qué nos dice esto de la pasada década de triunfalismo capitalista? -El triunfalismo fue la expresión de que un sector muy pequeño de la población se estaba enriqueciendo. Ahora la crisis es tal que ya está afectando a los ricos, y precisamente por esto se le llama crisis. Pero la crisis está ahí desde hace ya 25 años. Hubo un período tras la II Guerra Mundial hay quien lo llama la Edad de Oro del capitalismo, en el que se registraron tasas de crecimiento sin precedentes en la mayor parte del mundo industrializado. También hubo una mejora en el contrato social, en los derechos laborales, hubo reformas en los lugares de trabajo, así como crecimiento tanto en la economía como en la productividad. Todo ello duró hasta finales de los 60, más o menos. Desde principios de los años 70 las tasas de crecimiento se han ralentizado, tanto las de la economía como las de las la productividad, y los salarios y los ingresos se han estancado básicamente para la mayoría de la población. Hubo un periodo en el que los beneficios de las empresas estaban disminuyendo, pero en los 90 (y esto es el triunfalismo) los beneficios se dispararon hasta cotas insospechadas. Léase la prensa de negocios en EE UU: cada año era "deslumbrante", "estupendo" (se quedaron sin adjetivos hace tiempo). Para un pequeño sector de la población, este largo retroceso les llevó a la extrema riqueza, básicamente a través de una redistribución hacia arriba. Observemos por ejemplo la recuperación en EE UU, el último estadio del ciclo económico en EE UU desde alrededor de 1991 hasta ahora. Es la más lenta recuperación de posguerra. Es la primera vez en la historia estadounidense en que la mayoría de la población quedaba excluida. Los salarios y los ingresos están apenas retornando a su nivel de 1989, y olvídemonos de los niveles de los 70. Hay una cosa explosiva, sin embargo: la Bolsa. Cuando uno lee las historias sobre "el cuento de hadas de la economía", sobre los estadounidenses que se sienten "satisfechos y prósperos" sólo se da un ejemplo: la Bolsa. Pero cerca del 50% de las acciones pertenecen a un 1% de hogares, y la mayor parte del resto pertenecen al 10% de la población, con lo que aproximadamente el 90% de las acciones están en poder del 10% de la población. Si observamos más detenidamente, el 0,5% más rico detenta el 40% de las acciones. Para este sector, la economía es sin lugar a dudas un cuento de hadas. Pero a lo mejor para las 2/3 partes de la población, o puede que hasta para el 70% de la clase trabajadora, los salarios se han estancado o han bajado, las condiciones laborales han ido a peor, las horas de trabajo se han incrementado, y tanto el marido como la mujer tienen que trabajar para llevar un plato a la mesa. Ha sido un largo declive en el mundo industrial, y ha perjudicado al mundo subdesarrollado de una forma mucho más severa. Podemos grosso modo ponerle fecha: estamos hablando de principios de los 70. Sucedió un hecho crucial: el sistema de Bretton Woods fue desmantelado. El sistema de Bretton Woods (el sistema económico de posguerra) estaba basado en un esfuerzo para liberalizar el comercio de las restricciones existentes, pero simultáneamente para regular las finanzas. EE UU dio el primer paso para destruirlo, Gran Bretaña le siguió, y gradualmente otros poderes financieros siguieron de la misma forma, y el resto del mundo también tuvo que hacerlo. Algunos países se frenaron, como Corea del Sur, que mantuvo el sistema de controles hasta finales de los 80. Luego fue más o menos forzada a abandonar. Ésta fue una de las condiciones de entrada en la OCDE. EEUU presionó enormemente para que revaluara su moneda, para que importara más de EEUU, para que desregulara sus mercados financieros y demás. Y Corea sucumbió. Fue entonces cuando asistimos a ese enorme fallo del mercado, en gran medida responsable de la llamada crisis asiática. Primero, los expertos hablaban de capitalismo clánico y de este tipo de cosas como explicación, lo cual es una tontería. Es decir, allí existe, por supuesto, pero también aquí y en todas partes, y se dio durante el periodo de crecimiento. Lo que fue diferente en este episodio de declive fue que asistimos a algo cercano a un fallo clásico de los mercados financieros; enormes flujos de capitales se pusieron en movimiento; se manejaron enormes prestamos, préstamos privados; hubo un comportamiento tipo manada; y luego la reacción fue otra acción irracional tipo manada. Suena familiar. Keynes ya avisó de esto 60 años atrás, cuando expuso que las finanzas debían ser estrechamente reguladas y controladas. Los bancos quieren tenerlas controladas o de otro modo todo estalla. Durante esta escalada neoliberal, los ricos y los extraordinariamente ricos tenían la sartén por el mango, mientras la mayoría de la población sufría. Extendieron las condiciones que apoyaron este triunfo lo más ampliamente posible. Ahora la crisis ha llegado a casa, afectándoles a ellos también. Subrayaremos que no hay nada nuevo en lo que se refiere a la volatilidad. Desde principios de los 70, los mercados se han vuelto mucho más volátiles, contrariamente a las predicciones de muchos renombrados economistas. Milton Friedman predijo con convencimiento que si se liberaran las tasas de intercambio, si se dejara al mercado gobernar, todo se asentaría, todo sería estable. Fue exactamente al revés. Con la reducción de las restricciones al capital, los mercados se volvieron mucho más volátiles, con picos y depresiones muy pronunciados. El FMI recientemente hizo público un documento donde se dice que de sus aproximadamente 180 miembros cerca del 20% ha sufrido severas crisis financieras, y cerca del 60% ha sufrido ligeras crisis tras el período triunfalista de posguerra (1980 a 1995). Ésta es la manera en que los mercados financieros operan. No hay una teoría de los mercados financieros. Se trata básicamente de psicología de aficionados. Cuando uno lee a economistas (Alan Greenspan y otros) hablando de política económica, ve que lo hacen para insuflar confianza: "esto hará que la gente se sienta mejor", o algo parecido. Se puede disfrazar de fórmulas si se quiere, pero es una especie de psicología de aficionados, no hay una teoría real aplicable. Se conocen y están descritos comportamientos altamente irracionales, incluso desde el punto de vista de la doctrina del mercado. Se dan constantemente. Así, en un mercado racional los inversores se supone que buscan bases económicas, se supone que valoran una capacidad manufacturera sólida, una fiscalidad austera y todas esas cosas. Se supone que no hacen lo que se llama comercio técnico (4), ni buscan las tendencias del corto plazo ni miran si pueden obtener ganancias jugando a este juego durante unas cuantas semanas, o días, o incluso horas. Pero esto es exactamente lo que hacen. Alrededor del 80 por ciento del capital implicado en los intercambios internacionales rota durante menos de una semana; gran parte de éste un día o menos. Esto es lo que hay, son tipos elegantes, un montón de doctorados en matemáticas que están trabajando para empresas de Wall Street diseñando sofisticadas técnicas que extrapolan pequeños cambios en las fluctuaciones del mercado de divisas y cosas así, de tal modo que pueden ganar mucho dinero rápidamente. Solamente se empezó a hablar de verdadera crisis cuando uno de los grandes fondos de riesgo se colapsó, lo cual se suponía que no pasaría, pero éste es el juego al que están jugando. No sólo no contribuye a la economía, sino que la perjudica. -Ahora los contribuyentes están pagando la factura. -De algún modo los ciudadanos están financiando todo esto, las cosas por su nombre. Capitalismo significa que los poderosos no asumen riesgos; es el ciudadano quien los asume, los poderosos asumen los beneficios. Tanto como sea posible, el riesgo y el coste son socializados y los beneficios privatizados. Es la premisa básica. Las cosas están tomando un cariz tan serio que ahora hasta los poderes fácticos más importantes se preocupan. De esto hablan los ministros de finanzas, se habla en el G7, en Bussiness Week, en Fínancial Times, etc. Es lo que vienen diciendo de un tiempo a esta parte: a menos de que haya alguna regulación cuidadosa de los flujos financieros y algún tipo de penalización para la especulación a corto plazo, vamos a tener serios problemas. Ya ha habido problemas, estallido tras estallido. Hasta están deseando hablar de cosas que para ellos hasta hace muy poco eran anatema, como la tasa Tobin. La tasa Tobin la propuso hace más de 20 años un premio Nobel de economía que apuntó que a menos de que se haga algo para echar arena en los mecanismos de los flujos especulativos de capital a corto plazo, éstos van a dañar seriamente la economía internacional. Nadie quiso oir nada, porque esto era retar a la ortodoxia, según la cual el mercado es maravilloso. Y era ortodoxo precisamente porque estaba beneficiando a la gente rica, no porque hubiera ninguna lógica en ello. Existe un importante estudio sobre la tasa Tobin llevado a cabo por un grupo de economistas internacionales hace unos cinco años. El PNUD quiso distribuirlo, y aparentemente hubo presiones por parte de la administración Clinton para evitar dicha distribución, con lo que el libro es conocido principalmente por técnicos economistas. No todos los autores estuvieron de acuerdo en que fuera una gran idea. Hubo gente como el economistajefe del FMI a quien no le gustó para nada. Pero hubo una gran discusión sobre la posibilidad de implantación, y esta discusión se suponía que no figuraba en el orden del día. Sin embargo, hoy día en los periódicos se habla de ello ¿Cual es la diferencia? Que ahora los ricos tienen problemas. -Dado el riesgo de que la economía mundial pudiera descontrolarse completamente, y considerando que la última vez, en los años 30, se necesitó una guerra mundial para superar la depresión, ¿hasta qué punto deberíamos preocuparnos ante la perspectiva de una guerra? -La perspectiva de una guerra es menor ahora, pero por otras razones. Europa es, en la historia moderna al menos, la parte más violenta del mundo. Una de las razones por las que Europa conquistó el mundo es porque creó una cultura de la guerra. Todo ello se vino abruptamente abajo en 1945, y por una razón muy simple: todo el mundo entendió que la próxima vez que jugáramos a ese juego, íbamos a morir todos. Las técnicas de destrucción habían alcanzado tal perfección que la guerra ya no representaba ninguna opción para los países ricos y poderosos. Si lo volvieran a intentar, sería el fin. De todos modos, alguien podría ser tan irracional para hacerlo, pero sería dentro de algo al alcance de la racionalidad. No habrá guerra entre los países ricos. Así de claro. Por ejemplo, en plena Guerra del Golfo, alguien en el Pentágono filtró a la prensa (la cual ocultó la filtración) un interesante documento. Cuando una nueva administración llega al poder, la CIA y la Agencia de Inteligencia de Defensa y otros le proporcionan una especie de informe del mundo, un análisis estratégico del mundo. Alguien filtró parte del análisis estratégico de la administración Bush (esto habría sido a principios del 89), y una parte del análisis hablaba sobre la guerra. Aproximadamente decía: en caso de conflicto con "enemigos mucho más débiles" (implicación: esta es la única clase de conflicto en la que nos vamos a meter), tenemos que neutralizarlos "con decisión y rápidamente", porque cualquier otra cosa minaría el apoyo político". Así, se han acabado cosas como los bombardeos de Vietnam del Sur durante 15 años, y de ningún modo iremos a la guerra con ninguna de las grandes potencias. Esto fue bastante antes de la Guerra del Golfo de 1991. En esa época Saddam Hussein era un gran amigo, no era considerado un objetivo. Se podía invadir Panamá; secuestrar a Noriega e irse al cabo de un par de semanas; bombardear Sudán; bombardear Libia; bombardear Irak a distancia, muy rápido, y solamente verte involucrado en unos días de combate. Estas cosas se pueden hacer con un enemigo mucho más débil, rápidamente y con decisión, pero con nadie más. Volviendo al otro punto que usted proponía, lo que de hecho llevó a superar la depresión no fue tanto la guerra como las economías semidirigidas. La economía británica empezó a despertarse a finales de los 30, cuando se desliberalizó y se implantó una especie de economía semidirigida. EEUU apenas estuvo en guerra, no hubo combates en su territorio. Pero la economía de guerra no sólo superó la Depresión, sino que triplicó su producción industrial. Pero era una economía semidirigida, fuertemente coordinada desde Washington, con control de precios y salarios, con una política industrial que decidía qué es lo que iba a ser producido. Funcionó maravillosamente, tal como funcionó en Inglaterra (Inglaterra superó en producción a Alemania y estuvo cerca de la de EEUU). La activación de la economía llevó a superar la Depresión. La guerra estaba abierta y esa fue la justificación, pero la guerra no es lo que hizo superar la Depresión. Eso estaba clarísimo. A mediados de los años 40 había consenso entre los economistas estadounidenses, la patronal y otros actores: tras la guerra, el gobierno había abandonado sus tareas de coordinación de la economía, con lo que aparecía la amenaza de la Depresión debido a los fallos del mercado. Hubo acuerdo en que se tenía que hacer algo para que el gobierno estimulara de nuevo la economía. Estaba claro (no hace falta acudir a Keynes para darse cuenta) que se puede estimular la economía de muchos modos distintos. Se puede estimular con gasto social o se puede estimular con gasto militar. Hubo una sensata discusión en Business Week sobre qué hacer. La conclusión era: bueno, el gasto social no es una mala idea y el gasto militar es una gran idea. La razón es que el gasto social tiene una cara oculta. Sí, puede bombear la economía, pero tiene también un efecto democratizador porque la gente se interesa por el gasto social, quieren saber dónde se va a construir un hospital o una carretera o algo y se implican. En cambio no tiene opinión sobre qué cazareactor construir. El gasto social también da a la gente más seguridad y mejores condiciones, mejor educación, más medios de comunicación, más capacidad de resistir la amenaza del paro. Hace a la gente, a los trabajadores, más poderosos, y por lo tanto más capaces de reclamar salarios más altos y mejores condiciones. El gasto social tiene un efecto democratizador y no es un regalo directo a las empresas. El gasto militar, en cambio, no tiene ninguno de estos defectos, no es democratizador (al contrario, la gente está más asustada y busca refugio bajo el paraguas del poder), ayuda a las empresas, y además no mejora las condiciones de vida de la masa de trabajadores; más bien, tiende a reforzar la disciplina en el puesto de trabajo. Redistribuye hacia arriba y es fácil de vender si se aterroriza al ciudadano. Así, lo que surge es un programa de política industrial basado en el Pentágono, que se está ahora flexibilizando un poco debido a la excesiva liberalización de los movimientos dc capital. Dicho programa tiene que ser rediseñado ligeramente, de tal modo que vuelva a beneficiar a los ricos, por supuesto. Notas:

(1) «Gotear hacia abajo», en inglés «trickle down», del concepto «trickle down economics», economía de goteo. Concepto en que se basó la política económica, especialmente derechista, del Reino Unido y EEUU en la época de Thatcher y Reagan (Nota del traductor).
(2) "Behaviorism" en el original, también traducible por "behavorismo". N. del T.
(3). "Public relations industry" en el original, también traducible por "industria de la propaganda". N del T.
(4). "Technical trading" en el original. N. del T.
(5). "Hedge funds" en inglés. Fondos de inversión de naturaleza particularmente agresiva.
N. del T.

 
                                           

Sobre mantenerse informado y la "defensa propia" del intelectual

Por Noam Chomsky

 


 

 

No hay forma de estar informado sin dedicarle esfuerzo, tengamos en mente lo que tengamos, sea sobre lo que pasa en el mundo, sobre la física, sobre el béisbol, lo que sea. La comprensión no es gratis. Es cierto que la tarea, para un individuo concreto, es entre horriblemente difícil y completamente imposible. Pero está al alcance de cualquiera que sea parte de una comunidad que trabaja en equipo (y eso es cierto para los otros casos también). Lo mismo ocurre con la "defensa propia" intelectual. Se requiere mucha confianza en uno mismo, quizá más de la que uno debería tener, para tomar una posición sólo porque te parece correcta en oposición a todo lo que ves y oyes. Incluso hay pruebas sobre eso: bajo condiciones experimentales la gente niega lo que saben que es cierto cuando se les informa que otros en quienes tienen razones para confiar hacen lo mismo (los clásicos experimentos de psicología social de Solomon Asch, que a menudo se presentaban como prueba de que la gente es conformista e irracional, pero que se pueden entender de forma diferente, para indicar que la gente es bastante razonable y usa toda la información a su alcance).Más importante que todo esto es que una comunidad, una organización, puede ser la base para la acción y, aunque entender el mundo puede ser bueno para el alma (sin pretender ser cínico), no ayuda a nadie, ni a uno mismo de hecho, si no lleva a la acción. Hay también muchas técnicas para penetrar el velo de la propaganda que deberían ser automáticas cuando tratamos con los productos de las instituciones doctrinales (los medios de comunicación, las revistas de opinión, los expertos). Por ejemplo, es muy común que el marco básico de un artículo sea horriblemente engañoso, cumpliendo con los dictados doctrinales, pero que dentro de él se puedan descubrir indicios de que está pasando algo más. Recomiendo a menudo leer la prensa convencional empezando por los párrafos finales. No es una broma. El titular, la presentación, los párrafos iniciales, están diseñados (conscientemente, se aprende eso en la facultad de Periodismo) para dar la visión general y la historia que leerán la mayoría de lectores, que no se tomarán la molestia de leer la letra pequeña, de pensar mucho sobre el tema y de compararlo con la versión del día anterior. Te encuentras eso todo el rato.Como ilustración, acabo de leer el New York Times del domingo. Hay un interesante artículo de Ralph Blumenthal en el suplemento dominical llamado "Comparando lo inexpresable con lo impensable". Es un resumen de su largo artículo del 4 de marzo, con Judith Miller, sobre la espeluznante historia de la guerra biológica por parte de Japón en la 2ªGuerra Mundial, tanto en experimentación como en uso, bastante comparable a Mengele como el artículo remarca correctamente. Hablan de la ominosa Unidad 731, y de su director el General Ishii. El marco general del artículo es "¿cómo pudo existir tanto mal?", "Japón rechaza los requerimientos de información", "¿cómo pudieron ser tan diabólicos los Japoneses?", etc, un género útil y familiar, que he comentado muchas veces, en comparación con el examen de uno mismo, un ejercicio útil y revelador.El artículo original condena a Japón por rechazar los intentos de investigación del Departamento de Justicia de los EE.UU, que intenta sacar a la luz tan terribles crímenes y prohibir a los supuestos participantes (japoneses) su entrada a los EE.UU.Un lector avispado, que haya estado siguiendo el tema durante años, se dará cuenta de los indicios de alguna otra cosa, cuidadosamente higienizada en el artículo y en el resumen, y adecuadamente escondida. Aquí van algunos ejemplos, limitándome al artículo resumido de hoy.El artículo afirma que "a principios de los 80, estudiosos y periodistas americanos y británicos redescubrieron el tema de la guerra bacteriológica, presentando nuevos detalles de la participación americana en el encubrimiento de esos crímenes". Muestra cuán magníficos y abnegados son los "estudiosos y periodistas americanos y británicos". La verdad, como Blumenthal difícilmente puede no saber, es que el gobierno de los EE.UU. (y los expertos y periodistas de renombre) NO estaban cubriendo la historia (y probablemente la estaban encubriendo), incluyendo la naturaleza y extensión de la participación estadounidense, y que él y sus colegas continúan en esa línea. Los hechos no fueron revelados "a principios de los 80" por "estudiosos y periodistas americanos y británicos" sino en el número de Octubre-Diciembre de 1980 del "Bulletin of Concerned Asian Scholars" [Revista de Estudiosos Asiáticos Comprometidos]. Esta es una de las revistas que surgió de la disidencia y crítica de la ideología y expertos convencionales en los 60, y este artículo es un ejemplo de su éxito en sacar a la luz material que la prensa convencional (el NY Times con seguridad) quería que siguiera oculto. El autor de ese artículo, que proporcionó gran cantidad de detalles, era John Powell, que había sido perseguido por comités del Congreso, se le habían negado empleos, se le había condenado por sedición, se le cerró su revista sobre China, etc. Todo esto es altamente relevante para las historias de Blumenthal y Miller, pero decir la verdad, que conocen con toda seguridad, no ayudaría a crear la imagen correcta de adulación de nuestras instituciones libres y del coraje e integridad de sus líderes y participantes.El artículo del Times expresa que el "retraso" en reconocer los crímenes de guerra japoneses "ilustra la visión eurocéntrica de los occidentales sobre el sufrimiento en tiempos de guerra así como asombrosas diferencias en la voluntad de los dos antiguos aliados del Eje para asumir su pasado" y arroja "una dura luz sobre las rivalidades de la guerra fría". El "retraso", de hecho, ilustra algo completamente diferente: resulta del hecho que los EE.UU. se puso al mando de la operación y protegió a los Mengeles que ahora pretende tener tantas ganas de desenmascarar, usando su trabajo como la base para el inmenso programa estadounidense de guerra biológica y bacteriológica. Hacia 1949 el Estado Mayor ya había incorporado esos resultados en sus planes de "ataque inicial" y se les dio autorización oficial en 1956.En cuanto a la manida referencia a la "guerra fría", esa es una técnica estándar (virtualmente un reflejo) para tapar crímenes pasados; se está invocando ahora en el caso de América Central, en formas tan cobardes como vergonzantes. Uno siempre debería leer con atención cuando se invoca la frase ritual "guerra fría". Pero lo crucial es que el "retraso" tiene poco que ver con lo que se menciona, y mucho que ver con lo que MUY convenientemente se ignora.El artículo del Times expresa que los juicios soviéticos a los japoneses por crímenes de guerra biológica fueron "en buena parte ignorados o rechazados en el Oeste como propaganda comunista" y que los EE.UU. no juzgaron a nadie por esos crímenes. Cierto, y un retrato veraz del New York Times por ejemplo (como se habría remarcado en un artículo honesto), pero lejos de ser toda la historia. Los juicios soviéticos contra los Mengele japoneses fueron ridiculizados como parte de la necesidad de ocultar la protección que los EE.UU. les estaba ofreciendo, y su continuación de sus criminales actividades. Se encuentran de nuevo indicios de lo que el Times sabe muy bien en la frase, hacia el final, que dice que los EE.UU. fueron capaces de "obtener los datos del General Ishii con artimañas". La historia completa es como se ha indicado.Y eso es sólo una pequeña parte del tema. Como el Times difícilmente puede dejar de saber, hace un año la Editorial de la Universidad de Indiana publicó un extenso estudio sobre todos esos temas, basado en archivos chinos y estadounidenses recientemente disponibles (Endicott y Hagerman, "Los EE.UU. y la guerra biológica"). La historia va más allá de lo que yo he mencionado, que ya era bastante malo. El artículo del Times se refiere a nuevas pruebas de investigadores chinos sobre las víctimas de la guerra biológica/bacteriológica japonesa. Cierto, pero como también debe saber el Times, y como documentan Endicott y Hagerman, los mismos investigadores chinos también encontraron pruebas sobre las víctimas del uso por parte de los EE.UU. de lo que habían aprendido de Ishii y la unidad 731, en China y en Corea del Norte a principios de los 50. Es más, lo que aparece en esos documentos chinos según los investigadores chinos, tiene preocupantes correlaciones con información de los archivos estadounidenses, como comentan Endicott y Hagerman. En el pasado yo había descartado las acusaciones de guerra biológica o bacteriológica por parte de los EE.UU. en China y Corea del Norte. Ahora es más difícil. De hecho, ésta es una de las pocas revelaciones no triviales que han surgido de la investigación de los archivos comunistas, recientemente hechos públicos. Los cargos no están probados, pero es claro que merecen un examen más detallado y ya no pueden descartarse como propaganda comunista, (como había hecho yo mismo, de hecho).El artículo del Times sí cita investigaciones de los expertos, pero omite estudiosamente lo que saben que es el estudio más reciente y más importante, el único que usa los archivos chinos recientemente publicados así como los más recientemente desclasificados archivos estadounidenses. Sería necesaria una notable incompetencia para haber investigado este tema y haber sido "incapaz de descubrir" el estudio más importante y más reciente, por no hablar de su carácter innovador, todo ello impropio para ser mencionado por razones que no son difíciles de adivinar.La historia verdadera, que conocen perfectamente los que la están presentando, continúa por esa línea. Un informe honesto no sólo hubiera destacado todo eso en vez de contar otra historia desde el principio y hacer insinuaciones desorientadoras de vez en cuando. También habría sacado las conclusiones obvias sobre los temas actuales, por ejemplo, la diatriba de los EE.UU. sobre los peligros de las "armas de destrucción masiva", una categoría que no existe según la política oficial de los EE.UU. desde la posguerra, quizá aún operativa, y los horrores de las armas biológicas y bacteriológicas y su uso potencial por parte de terroristas y estados agresores. Estaría en las primeras páginas y sería digno de discusión, incluyendo sus orígenes en la unidad 731, la toma de control por parte de los EE.UU. y su desarrollo de todo esto (incluyendo la posible experimentación práctica), y la forma en que se ha manipulado esta historia y se sigue manipulando.Y seguirá siendo manipulada. Es probable que algún día el Times imprima un largo artículo sobre todo esto, cuando ya haya tenido tiempo de enmarcar la historia de una forma apropiada. Enmarcada por negativas oficiales, disculpas irrelevantes pero útiles sobre la guerra fría, mucha discusión de los errores (inevitables) que aparecen en el estudio erudito que habrá revelado lo que se ha suprimido durante largo tiempo, etc. (sin duda que los hay, pero será una sorpresa si son una mínima parte de lo que mostrarán las revelaciones sobre lo que se considera historia altamente respetable cuando sirve a los intereses doctrinales). También habrá indicios desperdigados que el lector atento puede encontrar y que le puedan llevar hacia la verdad, con considerable esfuerzo.La verdad no es sólo horrible sino altamente pertinente y oportuna. Esta es la forma en que se presentaría la historia en una prensa libre, si existiera. Con esfuerzo considerable, uno puede encontrar indicios en la prensa existente que le lleven hacia la imagen verdadera. Pero se requiere esfuerzo y una cierta familiaridad con el funcionamiento típico de estas cosas.Podría añadir que el Boston Globe, una revista dirigida (en parte) a los líderes más importantes de la "Atenas de América", tiene un editorial sobre el tema, denunciando los crímenes "tan despreciables que no se debería aplicar a ellos jamás un estatuto de limitación, ni se debería permitir que ningún velo de perdón los escondiera de futuras generaciones". Incluso las pocas insinuaciones que había en el artículo del Times han sido expurgadas del editorial, que denuncia a Tokyo porque "incluso ha rechazado dar a los EE.UU. los nombres de los veteranos japoneses que pertenecieron a una unidad de guerra biológica". ¿Cómo se atreven a obstruir nuestra dedicación a revelar toda la verdad sobre los Mengele japoneses? (y cómo fueron recibidos por aquellos a los que nos han enseñado a venerar).Este es tan sólo un ejemplo. Podría haber escogido una docena de ejemplos más del mismo periódico del mismo día. Durante un tiempo escribí artículos regularmente sobre estas cosas para una revista ya extinta llamada Lies of Our Times [Mentiras de Nuestros Tiempos], supongo que no se llamaba "Lies of the Times"[Mentiras del Times] por miedo a pleitos por difamación. Muchas de ellas están recogidas en un libro llamado "Cartas desde Lexington" (Common Courage Press), publicado con ese título porque fueron escritas informalmente, como cartas. Hay análisis publicados mucho más detallados. Creo que podrían dar algunas pistas sobre "defensa propia" intelectual pero, en el fondo, es lo mismo que la física o el béisbol. Si quieres aprender algo, requiere trabajo. Y las probabilidades de éxito, o de éxito útil, aumentan considerablemente con el esfuerzo e intercambio en equipo. 

Origen: ZNet Commentaries, 3-8-1999
Traducido por Alfred Sola y revisado por Germán Leyens, marzo de 2001

 


 

 

La cultura del miedo

Por Noam Chomsky


 

Este ensayo es la introducción de "Colombia: La Democracia Genocida", volumen de 125 páginas, escrito por Javier Giraldo S. J., en 1996. Dos hechos debieran resonar en la conciencia de los estadounidenses, en su lectura de la documentación del Padre Giraldo, acerca del reino de terror en el que se vio sumida Colombia durante la "Guerra Sucia" perpetrada por las fuerzas de seguridad del estado y sus paramilitares asociados, desde principios de los años 80. El primero es que la "Democra-tadura" de Colombia, como Eduardo Galeano denomina el actual laberinto de formas democráticas y terror totalitario, ha pasado a encabezar el índice de vulneración de los derechos humanos en todo el hemisferio, en los últimos años, lo cual es sin duda toda una proeza, vista la competencia. El segundo es que Colombia ha contado para sus crímenes con ciertos cómplices, de entre los cuales, el gobierno de EE.UU. se lleva la palma, si bien, Gran Bretaña, Israel, Alemania y demás han colaborado en el adiestramiento y el aprovisionamiento de armas a los asesinos y torturadores que forman la red de terratenientes narco-militares que gestiona la "estabilidad" de un país rico en promesas, que se tornan en pesadilla para mucha gente. En julio de 1989, el Departamento de Estado de EE.UU.A. anunciaba sus planes de subvencionar la venta de armamento militar a Colombia con supuestos "fines contra el narcotráfico". La venta se "justificaba" en el hecho de que "Colombia cuenta con una forma de gobierno democrático que no presenta indicios permanentes de violación de derechos humanos reconocidos universalmente. Unos meses antes, la Comisión de Justicia y Paz, presidida por el Padre Giraldo, hacía público un informe documentando las atrocidades cometidas en el primer semestre de 1988, que incluían 3000 asesinatos de carácter político y 273 campañas de "aniquilación social". El peaje humano era de ocho asesinatos políticos al día, de los cuales siete personas eran asesinadas en sus propios hogares o en plena calle y una desaparecía. En su alusión a este informe, la Oficina de Asuntos Latinoamericanos en Washington (WOLA) añadía que "la gran mayoría de los desaparecidos en los últimos años son organizadores de base social, campesinos y dirigentes sindicales, militantes de izquierda y activistas pro derechos humanos y demás actores sociales", un total de más de 1.500 personas, en el momento en el que el Departamento de Estado elogiaba a voces la democracia Colombiana y su consideración por los derechos humanos. Durante la campaña electoral de 1988, 19 de los 87 candidatos a alcalde del único partido político independiente, el UP, fueron asesinados, junto con más de 100 del resto de sus candidatos. La Organización Central de Trabajadores, coalición de sindicatos instituida en 1986, había perdido ya a más de 230 de sus miembros afiliados, quienes aparecían muertos tras haber sido salvajemente torturados. Pero el "sistema de gobierno democrático" colombiano salía airoso, sin tacha ni "indicios consistentes de graves violaciones" de derechos humanos. Para cuando el Departamento de Estado de los EEUUA publicara su informe, los tan encomiables métodos, según el informe, se llevaban a la práctica con extraordinaria eficacia. El índice de asesinatos políticos entre 1988 y 1989 ascendía a 11 personas al día, según un informe de la sucursal colombiana de la Comisión de Juristas Andinos. Entre 1988 y principios de 1992, 9.500 personas resultaban asesinadas por motivos políticos, 830 personas desaparecían y se perpetraban 313 matanzas (1988-1990) de campesinos y gente humilde.A lo largo de todos estos años las principales víctimas del terrorismo de estado han sido, cómo no, los campesinos. En 1988 las organizaciones sociales de uno de sus departamentos sureños denunciaban una "campaña de aniquilación total y tierra quemada, al estilo Vietnam," llevada a cabo del modo más vil por las fuerzas del ejército, "aniquilando a hombres, mujeres, ancianos y niños. Hogares y cosechas eran arrasadas y los campesinos eran expulsados de sus propias tierras." También fue en 1998 cuando el gobierno de Colombia estableciera un nuevo régimen judicial llamando a la "guerra sin cuartel al enemigo interno," autorizando la "máxima criminalización de toda suerte de oposición social y política," según un informe Europeo - Latino Americano presentado en Bruselas, en el que se examinaba la "consolidación del terrorismo de estado en Colombia". Cuando se hizo público el informe del Departamento de. Estado Norteamericano, un año después de estos sucesos, el Ministro de Defensa colombiano reincidía en la doctrina de la "guerra sin cuartel" desde todos los poderes del estado "en el ámbito político, económico y social". La Guerrilla era el objetivo oficial, pero como ya observara un alto mando militar en 1987, sus organizaciones eran de escasa importancia: "el peligro real," explicaba, es "lo que los insurgentes han venido a denominar la "guerra política y psicológica," sus esfuerzos por "controlar a los agentes sociales" y la "manipulación de masas". Los "rebeldes" buscan influencia en los sindicatos, las universidades, los medios de comunicación y un largo etcétera, y el gobierno debe atajar esta "guerra" con su propia "guerra sin cuartel en el ámbito político, económico y social." Vista la doctrina y la práctica, el estudio de Bruselas concluye, con los pies en el suelo, que el "enemigo interno" del aparato terrorista del gobierno se extiende a "organizaciones laborales, movimientos populares, organizaciones colectivas indígenas, partidos políticos de oposición, organizaciones agrarias, sectores intelectuales, corrientes religiosas, colectivos de jóvenes y estudiantes, comunidades de vecinos," de hecho, cualquier sector o colectivo susceptible de verse indeseablemente influenciado. "Todo individuo que, de una u otra forma, comulgue con los objetivos del enemigo debe ser considerado un traidor y tratado como tal," según un manual militar colombiano. El manual data de 1963. Por aquel entonces, la violencia en Colombia se veía "exacerbada por factores externos", escribía el Presidente de la Comisión Permanente de Derechos Humanos colombiana y antiguo Ministro de Asuntos Exteriores, Alfredo Vásquez Carrizosa, unos años atrás, en un repaso de sus consecuencias. "Durante el mandato de Kennedy," continuaba, Washington " se las ingenió para transformar nuestros ejércitos regulares en brigadas de contrainsugencia, integrando la nueva táctica de los escuadrones de la muerte." Estas iniciativas "indujeron a lo que actualmente se conoce en América Latina como la "doctrina de la Seguridad Nacional,... no un sistema de defensa contra el enemigo externo, sino el medio de hacer de la institución militar amo y señor de la jugada... [con] derecho a actuar contra el enemigo interno, doctrina introducida por Brasil y adoptada en Colombia: es el derecho de maniobra y aniquilación de los agentes sociales, miembros de sindicatos, hombres y mujeres que no apoyan el sistema y son, por tanto, extremistas comunistas." La "Guerra Sucia" se potenció a principios de los años 80 -- no sólo en Colombia -- conforme la administración Reagan fue extendiendo sus programas por toda la región, dejándola devastada y repleta de cientos de miles de cadáveres de personas torturadas y mutiladas, que cabe no apoyaran lo suficiente al sistema o, incluso, estuvieran bajo la influencia de los "subversivos." Los norteamericanos no debieran permitirse el lujo de olvidar los orígenes de la doctrina de Brasil, la de Argentina, la de Uruguay, la de Colombia," y algunas otras. Fueron diseñadas y aplicadas por alumnos adiestrados y equipados aquí mismo. Las nociones básicas provienen de los manuales norteamericanos de contrainsurgencia y "conflictos de baja intensidad".Estos tecnicismos son simples eufemismos del terrorismo de estado, práctica ampliamente extendida en América Latina. Cuando el Arzobispo Oscar Romero se dirigió por escrito al Presidente Carter en 1980, poco antes de su asesinato, pidiéndole en vano que pusiera fin al apoyo de E.U.A. los estados terroristas, éste comunicaba al rector de la Universidad Jesuita, Padre Ignacio Ellacuria, que se veía atado al "nuevo concepto de estrategia de guerra especial, la cual consistía en la supresión de cualquier intento de organización popular bajo acusación de Comunismo o terrorismo..." De modo que el Padre Ellacuria informaba, poco antes de ser asesinado por la misma mano negra, una década más tarde, que los hechos revestían la década asesina de un simbolismo tan espeluznante como eficaz."Estos agentes terroristas del estado reciben adiestramiento de EE.UU. para garantizar su debida asimilación y orientación para con los objetivos norteamericanos", comunicaba el Secretario de Defensa Robert McNamara al Asesor del Consejo de Seguridad Nacional, McGeorge Bundy en 1965. Este es un asunto de particular relevancia "en el ámbito cultural de la América Latina, donde se reconoce al ejército el poder de destituir a los gobernantes de sus cargos, si, a juicio de los militares, su conducta es injuriosa para con el bienestar de la nación. Es derecho del ejército, y de aquellos que se encargan de proporcionarle la debida orientación, el privilegio de determinar el bienestar de la nación, y no de las bestias de carga que duramente trabajan, sufren y mueren en sus propias tierras.Cuando el Departamento de Estado hizo público el envío de una nueva remesa de armamento como recompensa a los logros de Colombia en el terreno de los derechos humanos y la democracia, sin duda tenía acceso al historial de atrocidades recopilado por la principal organización pro Derechos Humanos en Colombia. Tenía pleno conocimiento del papel de los EE.UU. en la implantación y el respaldo de un régimen de terror y opresión. El ejemplo, desgraciadamente, sigue un típico patrón que apenas varía, además de ser perfectamente verificable. Conforme la "Guerra Sucia" de la década de 1980 fue alcanzando su cada vez más fatídico peaje en vidas humanas, los EE.UU.A. fueron estrechando su colaboración. Entre 1984 y 1992, 6.844 soldados del ejército colombiano eran adiestrados bajo el auspicio del Programa Internacional de Adiestramiento Militar estadounidense. Más de 2.000 colombianos eran adiestrados entre 1990 y 1992, periodo en el que la violencia alcanzaba niveles sin precedentes", bajo la presidencia de César Gaviria, según informes de la Oficina de Asuntos Latinoamericanos de Washington, corroborando las conclusiones de diversos observatorios internacionales pro Derechos Humanos. El presidente Gaviria era un predilecto de Washington tan admirado que la administración Clinton lo impuso como Secretario General de la Organización de Estados Americanos, en un juego de poder que suscitó gran resentimiento. " [Gaviria] Ha mostrado una gran visión de futuro en la creación de instituciones democráticas en un país en el que, en ocasiones, resulta peligroso hacerlo," manifestaba un representante de OAS -- sin ahondar, no obstante, en la causalidad del "peligro". El programa de adiestramiento dirigido a los oficiales del ejército colombiano es el más importante de todo el hemisferio, y la ayuda militar que proporciona EE.UU. a Colombia actualmente constituye la mitad del total destinado al hemisferio. Y se ha incrementado con Clinton, según un informe de Human Rights Watch, que añade que planeaba incrementar su capacidad de emergencia de endeudamiento ante la eventualidad de que el Pentágono pudiera resultar insuficiente dada la necesidad de incremento. La tapadera oficial para la colaboración en el delito es "la guerra contra los grupos insurgentes y los narcotraficantes". En su informe de nuevas ventas de armamento de 1989, el Departamento de Estado se basaba en sus propios informes sobre los Derechos Humanos, en los el monopolio de la violencia se atribuía a los grupos insurgentes y a los narcotraficantes. Así es como EE.UU. "justificaba" su suministro de equipamiento y adiestramiento militar a los torturadores y exterminadores de masas. Un mes más tarde, George Bush anunciaba el mayor envío de armamento jamás autorizado, en virtud de las disposiciones de emergencia contempladas en la Ley de Ayuda Internacional. El destinatario de las armas, no obstante, no era la Policía Nacional, actual responsable de la práctica totalidad de las operaciones contra el narcotráfico, sino el ejército. Los helicópteros y los aviones de transporte, como ya se apuntara en el momento, son inútiles en la guerra contra las drogas, aunque, no para otras finalidades. Los grupos pro Derechos Humanos puntualmente informaban del bombardeo de aldeas y demás barbaries. Resulta insólito también que Washington no estuviera al corriente de que las fuerzas de seguridad a las que apoyaba estuvieran estrechamente implicadas en operaciones de narcotráfico, y, textualmente, como claramente reconocen sus líderes, el objetivo fuera el "enemigo interno", susceptible de apoyar o, de una u otra forma, dejarse influir por los "subversivos".En una conferencia sobre el terrorismo de estado organizada por los Jesuitas en El Salvador y celebrada en enero de 1994, se advertía de a la "pertinencia de investigar... el peso que la cultura del terror ha tenido en la domesticación de las expectativas de la mayoría con respecto a alternativas que no fueran las de los poderosos." Este es el punto crucial, cuando tales métodos se emplean para subyugar al "enemigo interno." La física israelí Ruchma Marton, quien forma parte de la vanguardia en la investigación de los métodos de tortura empleados por las fuerzas de seguridad de su propio país, apunta a que, dado que las confesiones obtenidas bajo tortura carecen de valor, el verdadero propósito de la tortura no es la confesión, sino que es más bien el silencio, "el silencio inducido por el miedo." "El miedo es contagioso," proseguía, "y se extiende a los demás miembros del grupo oprimido, silenciándolos, paralizándolos. La inducción al silencio mediante el suplicio es el verdadero objetivo de la tortura, en su sentido más profundo y fundamental." Lo mismo atañe a todos los demás aspectos de las doctrinas que han sido urdidas y aplicadas, con o sin orientación y apoyo, a base de una serie de procedimientos fraudulentos. La imposición del silencio del enemigo interno es vital en las democracia-duras que la política de Estados Unidos de América pretende imponer en sus dominios, desde que "asumiera, en base a sus propios intereses, la responsabilidad del bienestar del sistema capitalista mundial", según profería el diplomático e ilustre historiador de la CIA Gerald Haines, en un debate sobre la invasión norteamericana de Brasil en 1945 -- e incluso antes, lo cual habría de tener también importante repercusión interna. Es vital imponer el silencio, máxime, en la región donde se dan las mayores desigualdades del mundo, gracias, en gran medida, a las políticas de la superpotencia que prácticamente la controla. Es necesario imponer el silencio y hacer que cunda el pánico en países como Colombia, donde el selecto 3% de la elite posee más del 70% de la tierra cultivable, mientras el 57% de los campesinos más pobres subsisten con el 3% --, en un país donde el 40% de la población vive en la "más extrema pobreza", incapacitado para cubrir sus necesidades de subsistencia más básicas, a tenor de un informe oficial del gobierno de 1986, y el 18% de sus gentes vive en la "absoluta miseria" sin posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas de nutrición. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar calcula que cuatro millones y medio de niños menores de 14 años, la mitad de los niños del país, son pasto del hambre. Recordemos que se trata de un país de enorme potencial y recursos, que cuenta con "una de las economías más saludables y florecientes de América Latina," según aseguraba el experto en la materia, John Martz, en Current History, loando este triunfo del capitalismo en una sociedad con "estructuras democráticas", que, al margen de sus inevitables defectos, figura entre los más consolidados del continente," modelo de "una bien instituida estabilidad política" --, conclusiones que no resultarían desacertadas, si no fuera por el sentido que se les pretende dar.Los efectos del adiestramiento y la venta de armamento de EE.UU. no se limitan a Colombia. El historial de los horrores está plagado. En el diario Jesuita América, el Reverendo Daniel Santiago, sacerdote radicado en El Salvador, informaba en 1990 de la historia de una campesina que, un día, al llegar a casa, se encontró a su madre, hermana y tres hijos sentados alrededor de una mesa, en la que sus cabezas seccionadas yacían frente a sus mutilados cuerpos y sus manos colocadas sobre sus propias cabezas, "cual si estuvieran dándose palmaditas." A los asesinos de la Guardia Nacional Salvadoreña les había resultado difícil conseguir que las manos del bebe de 18 meses se mantuvieran en su sitio, de modo que las habían clavado en su cabeza. Un enrome cuenco de plástico repleto de sangre presidía el centro de la mesa. Dos años antes, el grupo salvadoreño pro Derechos Humanos, que se mantenía al pié del cañón pese al asesinato de sus fundadores y directores informaba de la aparición de 13 cadáveres en las dos semanas siguientes, de los que la mayoría presentaba signos de tortura y entre las que se hallaban dos mujeres que habían sido colgadas del pelo a un árbol, siéndoles seccionados sus pechos, y sus rostros pintados de rojo. Los hallazgos son el pan de cada día, pero el momento resultaba significativo puesto que Washington se hallaba a punto de concluir con éxito la cínica exención de sus criminales clientes de los términos de los acuerdos de paz de Centro América, proclamando la "justicia, la libertad y la democracia" imperante, "el respeto por los derechos humanos," y las garantías de "integridad e inviolabilidad de toda forma de vida y libertad." El historial es interminable e interminablemente asolador. Tan macabras escenas, raramente reflejadas en la prensa convencional de los EE.UU., están diseñadas para la intimidación. Más adelante Santiago describe que "los escuadrones de la muerte no sólo asesinan a la gente -- la decapitan y luego los empalan en altas estacas que luego utilizan para ornamentar el panorama. La Guardia del Tesoro Salvadoreño no se contenta con destripar a los hombres, sino que tiene que seccionar sus genitales y rellenar con ellos sus bocas. La Guardia Nacional no sólo viola a las mujeres salvadoreñas, sino que les extrae sus úteros y los utiliza para cubrir sus rostros. No les es suficiente con asesinar a los niños, los arrastran sobre alambre espinoso hasta que se les desprende la carne de sus huesos, mientras sus padres son obligados a presenciarlo. La estética del terror en El Salvador es religiosa. El propósito es asegurarse de que el individuo quede totalmente subordinado a los intereses de la Madre Patria, razón por la que, en ocasiones, los escuadrones de la muerte son denominados por el partido gobernante, ARENA, "Ejércitos de Salvación Nacional". Lo mismo ocurre en la vecina Guatemala. En la tradicional "cultura del miedo", el experto en asuntos latinoamericanos Piero Gleijeses escribía, "la paz y el orden se garantizaban mediante una feroz represión, y, sus coetáneos, siguen el mismo curso: "Al igual que a los indios se les tildó de bestias salvajes para justificar su explotación, también los grupos sociales son tachados de terroristas, traficantes de drogas o como quiera que sea el término artístico actual. La razón fundamental, no obstante, sigue siendo la misma: las bestias salvajes pueden caer bajo la influencia de los "subversivos" que cuestionan el régimen de injusticia, opresión y terror, que debe reinar al servicio de los intereses de los inversores extranjeros y de los privilegios nacionales.Durante estos espeluznantes años, no ha habido nada tan inspirador como el coraje y la dedicación de todos aquellos que han luchado por superar la cultura del miedo en sus atormentados países. En el camino han caído abatidas las voces de las víctimas silenciadas por el poderoso -- un crimen tras otro. Pero han recogido el testigo de la lucha y la excelente labor del Padre Giraldo, cuyas elocuentes palabras no sólo debieran servirnos de aliento, sino de fuerza de inspiración para actuar y poner fin a estos actos de terror en la medida de lo posible. Su testimonio aquí constituye una "urgente petición". Debiera hallar una respuesta, pero no ha de quedar sólo en eso, porque nuestras responsabilidades van mucho más allá. El destino de los colombianos y de mucha otra gente depende de nuestra disposición y capacidad para reconocer y atajar este tipo de actuaciones.  Noam ChomskyCambridge, MAMayo de 1995

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Origen: ZNet
Traducido por Jain Alkorta y revisado por Deborah Gil, marzo de 2001

         
Revisión de la campaña de la OTAN sobre Kosovo
Parte 1
Por Noam Chomsky

 

Calmado el asunto, debería ser posible abordar una revisión y un análisis relativamente desapasionados de la guerra de la OTAN en Kosovo. Se podría esperar que el asunto hubiese dominado el milenarismo de fin de año, considerando la respuesta abundante que la guerra provocó en los círculos intelectuales occidentales y la ola de autocomplacencia de tanta gente respetable aclamando la primera guerra en la historia batallada “en el nombre de principios y valores”, el primer paso audaz hacia una “nueva era” en la cual los “estados ilustrados” protegerán los derechos humanos de todos bajo la guía de un “Nuevo Mundo idealista decidido a terminar con la inhumanidad”, ahora liberado de los grilletes de arcaicos conceptos sobre el orden mundial. Pero recibió una escasa mención.

Una rara excepción fue el Wall Street Journal (WSJ), que dedicó su artículo principal del 31 de Diciembre a un análisis en profundidad de lo ocurrido. El titular decía: “La guerra de Kosovo fue cruel, encarnizada, salvaje; genocidio no fue”. La conclusión contrasta bastante con la propaganda durante la guerra. Una búsqueda en la base de datos de referencias a “genocidio” en Kosovo sólo durante la primera semana de bombardeos se interrumpía al alcanzar su límite de 1000 documentos.

Cuando las fuerzas de la OTAN entraron en Kosovo, se emprendieron tremendos esfuerzos para descubrir evidencias de crímenes de guerra, “modelo de rapidez y eficiencia”, para asegurar que ninguna evidencia se perdiera o pasara por alto. Esfuerzos “basados en lecciones aprendidas de los errores pasados” que reflejaban “una creciente atención internacional en atrapar a los responsables de crímenes de guerra”. Aún más, añaden los analistas, “probar la escala de los crímenes es también políticamente importante para la OTAN, para demostrar porqué fueron necesarios 78 días de ataques aéreos contra fuerzas e infraestructuras serbias”.

Esta lógica ampliamente aceptada es intrigante. Indiscutiblemente, los enormes crímenes tuvieron lugar después de que comenzaran los bombardeos: fueron no una causa sino una consecuencia. Requiere un considerable atrevimiento, por tanto, tomar los crímenes como justificación con efecto retroactivo de las acciones que contribuyeron a provocarlos.

Una “lección aprendida”, y rápidamente puesta en práctica, fue la necesidad de evitar una investigación seria de los crímenes en Timor Oriental. Aquí no hubo “modelo de rapidez y eficiencia”. A pesar de las súplicas de la misión de pacificación de la ONU, fueron enviados pocos forenses, y con cuatro meses de retraso, bastante después de que la estación de las lluvias borrase evidencias esenciales. La propia misión fue retrasada incluso después de que el país hubiese sido virtualmente destruido y la mayoría de su población expulsada. La diferencia no es difícil de comprender. En Timor Oriental los crímenes eran imputables directamente al terrorismo de estado que había sido apoyado por Occidente justo hasta el final de las atrocidades. Consecuentemente, temas como el disuadir y el exigir responsabilidades difícilmente pueden estar en la agenda. En contraposición, en Kosovo puede aducirse la evidencia de crímenes terribles para dar una justificación con efecto retroactivo de la guerra de la OTAN, sobre el interesante principio establecido por el sistema doctrinal.

A pesar de los intensivos esfuerzos, los resultados de “la obsesión por la fosa común”, como la llaman los analistas del WSJ, era decepcionantemente escasos. A pesar de “los enormes campos de exterminio que algunos investigadores esperaban... la norma ha sido la dispersión de los asesinatos”, una forma de “limpieza étnica descafeinada”. “La mayoría de las muertes e incendios sucedieron en áreas dónde el separatista Ejército de Liberación de Kosovo (ELK-UCK) había estado activo” o podía infiltrarse, informaron algunos investigadores pro derechos humanos, en un intento por “delimitar las áreas de apoyo al ELK-UCK, utilizando selectivamente amenazas, saqueos y asesinatos esporádicos”. Estas conclusiones ganan apoyo con la detallada revisión de la OSCE publicada en Diciembre, la cual “sugiere un fundamento de tipo militar para las expulsiones, las cuales estaban concentradas en las áreas controladas por los rebeldes y las probables rutas para una invasión”.

El análisis del WSJ concluye con que “la OTAN dio un paso más en sus afirmaciones sobre los ‘campos de exterminio’ serbios” cuando “vio que un débil sector de la prensa se inclinaba por la historia contraria: civiles asesinados por las bombas de la OTAN”. El portavoz de la OTAN Jamie Shea presentó “información” que podía ser rastreada hasta fuentes del ELK-UCK. El WSJ concluye con que muchos de los más espeluznantes y prominentemente reportajes publicados sobre atrocidades atribuidos a los refugiados y a otras fuentes eran falsos. Entretanto la OTAN buscaba negar sus propias atrocidades, por ejemplo, publicando un video falso “pasado al triple de su velocidad real” para simular que “la muerte de al menos catorce civiles a bordo de un tren sobre un puente en Serbia el pasado abril” era inevitable porque “el tren viajaba demasiado rápido para que la trayectoria de los misiles pudiese haber sido cambiada a tiempo”.

Los analistas del WSJ sin embargo llegan a la conclusión de que los “horribles” crímenes, incluyendo la enorme campaña de expulsión, “pueden ser suficientes para justificar” la campaña de bombardeos de la OTAN, sobre el principio de justificación con efecto retroactivo.

El estudio de la OSCE es la tercera fuente más importante en cuanto a los crímenes serbios. La primera es el caso del Departamento de Estado contra Milosevic y sus cómplices en Mayo; la segunda, su acusación formal poco después por el Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra. Los dos documentos son muy parecidos, seguramente porque la “notablemente rápida acusación” por el Tribunal estaba basada en “espionaje y otras informaciones de EEUU/Reino Unido denegada durante largo tiempo al [Tribunal] por los gobiernos occidentales”. Pocos esperan que tal información sea revelada para un Tribunal de Crímenes de Guerra en Timor Oriental, en el improbable caso de que haya uno. El Departamento de Estado volvió a abrir el caso en Diciembre de 1999, con lo que se pretende que sea la justificación definitiva para el bombardeo, añadiendo cualquier información que pudiese obtenerse de los refugiados y de las investigaciones tras la guerra.

En los dos informes del Departamento de Estado y en la acusación del Tribunal, la cronología detallada se restringe, casi por completo, al periodo que siguió a la campaña de bombardeos iniciada el 24 de Marzo. Así, el informe final del Departamento de Estado de Diciembre de 1999 se refiere vagamente a “finales de Marzo” o “después de Marzo”, aparte de una única referencia a informaciones de refugiados sobre una ejecución el 23 de Marzo, el día de la declaración oficial de la OTAN de que las operaciones aéreas anunciadas el 22 de Marzo iban a empezar. La única excepción significativa es la masacre de 45 personas el 15 de Enero en Racak. Pero que no puede haber sido el motivo para el bombardeo, por dos razones suficientes: primero, los monitores de la OSCE y otros observadores internacionales (incluyendo la OTAN) informaron de que era un incidente aislado, que no tenía nada que ver con los meses posteriores hasta el bombardeo; volvemos a ese antecedente directamente. Y segundo, tales atrocidades preocupan poco a EEUU y sus aliados. Las evidencias sobre esta última conclusión es abrumadora, y fue confirmada una vez más poco después de la masacre de Racak, cuando las fuerzas indonesias y sus subordinados paramilitares asesinaron brutalmente a 50 o más personas que se habían refugiado del terror indonesio en una iglesia en el remoto pueblo timorés de Liquica. A diferencia de Racak, esta fue sólo una de las muchas masacres en Timor Oriental en aquella época, con una cifra de muertos mucho más allá de cualquiera de las atribuidas a Milosevic en Kosovo: entre 3 y 5 mil asesinados desde Enero de 1999, informaron fuentes fiables de la Iglesia el 6 de Agosto, aproximadamente el doble del número de asesinados en todo Kosovo en el año anterior al bombardeo, de acuerdo con la OTAN. El historiador John Taylor estima el número de muertos entre 5 y 6 mil desde Enero hasta el referéndum del 30 de Agosto.

Los EEUU y sus aliados reaccionaron a las masacres de Timor Oriental de la forma habitual: continuar proporcionando ayuda militar y de otras clases a los asesinos y manteniendo otros acuerdos militares, incluyendo ejercicios de entrenamiento conjuntos tan tarde como en Agosto, mientras que se insistía en que la seguridad en Timor Oriental “es responsabilidad del Gobierno de Indonesia, y no queremos quitarles esa responsabilidad”.

En resumen, el Departamento de Estado y el Tribunal no hacen esfuerzos serios para justificar la campaña de bombardeos o la retirada de los observadores de la OSCE el 20 de Marzo en preparación de la misma.

La investigación de la OSCE se aviene claramente a las acusaciones producidas por el Departamento de Estado y el Tribunal. Recoge “el esquema de las expulsiones y el enorme aumento de saqueos, asesinatos, violaciones, secuestros y pillaje una vez comenzó la guerra aérea de la OTAN el 24 de Marzo”. “El cambio de acontecimientos más visible sucedió después de que la OTAN lanzase sus primeros ataques aéreos” el 24 de Marzo, informa la OSCE. “Por un lado, la situación parecía haberse precipitado sin el control de ninguna autoridad, ya que el desorden reinaba en forma de asesinatos y saqueos de casas. Por el otro, la expulsión masiva de miles de residentes de la ciudad, los cuales principalmente tuvieron lugar en la última semana de Marzo y la primera de Abril, siguieron un cierto patrón y es concebible que fuese bien organizada con antelación”.

La palabra “concebible” es seguramente un eufemismo. Incluso sin evidencias documentales, apenas se puede dudar que Serbia tenía planes de contingencia para la expulsión de la población, y que sería probable ponerlos en marcha ante un bombardeo de la OTAN, bajo la perspectiva de una invasión directa. Se arguye comúnmente que el bombardeo está justificado por los planes de contingencia que fueron implementados en respuesta al bombardeo. Una vez más, la lógica es interesante. Adoptando el mismo principio, los ataques terroristas sobre objetivos norteamericanos estarían justificados si producen como respuesta un ataque nuclear, de acuerdo con planes de contingencia –los cuales existen- para un primer ataque, incluso preventivo contra estados no nucleares que han firmado el tratado de no proliferación. Un ataque iraní con misiles sobre Israel con una amenaza creíble de invasión se justificaría si Israel respondiera poniendo en práctica sus precisos planes de contingencia –los cuales presumiblemente existen- para expulsar a la población palestina.

La investigación de la OSCE informa además de que “una vez la OSCE-KVM (sus monitores) se marchó el 20 de Marzo de 1999 y en particular después del comienzo de los bombardeos de la OTAN sobre la Federación Yugoslava el 24 de Marzo, la policía serbia y/o el Ejército, a menudo acompañados por los paramilitares, fueron de pueblo en pueblo y, en las ciudades de área en área amenazando y expulsando a la población albano-kosovar. La partida de los monitores también precipitó un incremento de las emboscadas del ELK-UCK sobre los oficiales serbios, “provocando una fuerte reacción” por parte de la policía, una escalada desde “la atmósfera de pre-guerra, dónde las fuerzas serbias se enfrentaban a los rebeldes, que estaban raptando civiles serbios y emboscando oficiales de policía y soldados”.

Para comprender el recurso a la guerra de la OTAN, el periodo más importante es el de los meses que precedieron la decisión. Por supuesto, lo que la OTAN sabía sobre ese periodo es un tema de crucial significación para cualquier intento serio a la hora de evaluar la decisión de bombardear Yugoslavia sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. Afortunadamente, ese es el periodo del cual tenemos la más detallada evidencia directa: particularmente, de los informes de los monitores KVM y otros observadores internacionales. Desafortunadamente, la investigación de la OSCE pasa por alto rápidamente estos meses, presentando pocas evidencias y concentrándose más bien en el periodo posterior a que los monitores fueran apartados. Una selección de informes del KVM está, sin embargo, disponible, junto con otros de la OTAN y observadores internacionales independientes. Éstos merecen un examen detallado.

El periodo relevante empieza en Diciembre, con la violación del alto el fuego que había permitido la vuelta de mucha gente desplazada por las luchas. A lo largo de estos meses, los monitores informaron que “las agencias humanitarias en general tienen acceso libre a todas las áreas de Kosovo”, con un hostigamiento ocasional de las fuerzas de seguridad serbias y los paramilitares del ELK, así que la información se supone que es bastante amplia.

Los “incidentes más serios” de los que informó el ICRC en diciembre son enfrentamientos a lo largo de la frontera de la Federación Yugoslava y Albania, y “lo que parecen ser los primeros ataques deliberados sobre sitios públicos en áreas urbanas”. Un informe de actualización de Naciones Unidas (24 de Diciembre) identifica éstos como un intento por parte de albaneses armados de entrar en Kosovo desde Albania, dejando a su paso al menos 36 hombres armados muertos, y el asesinato de 6 adolescentes serbios a manos de unos enmascarados en un tiroteo contra un café la ciudad mayoritariamente serbia de Pec. El siguiente incidente es el rapto y asesinato del concejal de Kosovo Polie, atribuido por OTAN al ELK-UCK. Después hay un informe de “secuestros atribuidos al ELK”. El informe del Secretario General de la ONU (24 de Diciembre) repasa la misma evidencia, citando la figura de 282 civiles y policías secuestrados por el ELK desde el 7 de Diciembre (cifras de la Federación Yugoslava). La imagen general es que después del alto al fuego de Octubre, “las unidades paramilitares albano-kosovares han tomado ventaja en ese periodo de calma dentro de la lucha para restablecer su control en muchas poblaciones en Kosovo, así como sobre algunas áreas cerca de centros urbanos y autopistas... llevando a la afirmación (por parte de las autoridades serbias) de que si [KVM] no puede controlar esas unidades el gobierno lo hará”.

La actualización de la agencia internacional de noticias de la ONU el 11 de Enero es similar. Informa de los combates entre las fuerzas de seguridad serbias y el ELK. Además, en “el incidente más serio desde la declaración del alto el fuego en Octubre de 1998, el periodo bajo revisión ha sido testigo de un incremento en el número de asesinatos (presuntamente perpetrados por el ELK), los cuales han incitado vigorosas represalias de las fuerzas de seguridad gubernamentales”. La “violencia fortuita” mató 21 personas en los 11 días anteriores. Sólo se cita un ejemplo: una bomba frente a “un café en Pristina, hirió a tres jóvenes serbios y fue el detonante de represalias de los civiles serbios sobre los albaneses”, el primer incidente semejante en la capital. Los otros principales incidentes citados son la captura de ocho soldados por el ELK, el asesinato de un civil serbio, y la noticia del asesinato de tres policías serbios. La revisión del periodo por la OTAN es similar, con detalles adicionales: bombardeo del Ejercito serbio sobre civiles y e instalaciones del UCK con “al menos 15 albano-kosovares” asesinados, muerte de jueces, policías y civiles serbios a manos del UCK, etc.

Después está la masacre de Racak del 15 de Enero, tras la cual los informes vuelven a lo anterior. El informe mensual de la OSCE del 20 de Febrero describe la situación como “volátil”. El “choque militar directo disminuyó significativamente” entre los serbios y el ELK, pero los ataques del ELK sobre la policía y los “tiroteos esporádicos” continuaron, “incluyendo a veces el uso de armas pesadas por el Ejercito serbio”. La “principal característica de la última parte del periodo en el informe ha sido un alarmante incremento en el terrorismo urbano con una serie de bombardeos indiscriminados o lluvia de balas sobre la población civil en lugares públicos de poblaciones de Kosovo”; éstos son “no-atribuibles”, o bien “criminal o políticamente motivados”. Entonces sigue un repaso de las confrontaciones policía-ELK, secuestro de “cinco civiles serbios de avanzada edad”, y rechazo del ELK y del Ejército serbio a cumplir las resoluciones del Consejo de Seguridad. Cinco civiles fueron asesinados cuando la “violencia urbana creció significativamente”, incluyendo tres muertos por una bomba a la salida de una tienda de comestibles albanesa. “Se recibieron más informes acerca del ‘mantenimiento del orden’ sobre la comunidad albanesa por parte del ELK y de sus castigos a aquellos acusados de colaborar con los serbios ”, además de la muerte y secuestro de supuestos colaboradores albaneses y policías serbios. El “ciclo de la confrontación puede ser descrito generalmente” como ataques del ELK sobre la policía serbia y la población civil, “una desproporcionada respuesta por las autoridades de la Federación Yugoslava”, y “actividad renovada del ELK en todas partes”.

En su informe mensual, el 17 de Marzo, el Secretario General de la ONU informa que las confrontaciones entre las fuerzas de seguridad serbias y el KLA “continuaron a un bajo nivel relativamente”, pero los civiles “crecientemente se convierten en los principales objetivos de actos violentos”, incluyendo asesinatos, ejecuciones, malos tratos y secuestros. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) “registró más de 65 muertes violentas” de civiles albaneses y serbios, y de varios gitanos, desde el 20 de Enero hasta el 17 de Marzo. Aparecen en los informes como asesinatos aislados de francotiradores y ataques con granadas sobre bares y tiendas. Las victimas incluían supuestos colaboradores albaneses y “civiles conocidos como liberales y flexibles en sus relaciones sociales”. Los secuestros continuaron, siendo las víctimas casi todas serbias y en su mayoría civiles. El informe de la OSCE del 20 de Marzo daba una imagen similar, informando de “ataques no provocados del KLA contra la policía” y un incremento de las víctimas entre las fuerzas de seguridad serbias, junto con “operaciones militares que afectan a la población civil”, “ataques terroristas indiscriminados en la ciudad contra civiles”, “muertes no atribuibles a nadie” mayoritariamente de albaneses, y secuestro de civiles albaneses, atribuidos a una “fuerza de seguridad controlada y centralizada” por el ELK. Después se detallan los incidentes concretos.

El último informe de la OTAN (del 16 de Enero hasta el 22 de Marzo) cita varias docenas de incidentes, la mitad iniciados por el ELK-UCK, la mitad por fuerzas de seguridad serbias, además de media docena de respuestas por parte de las fuerzas de seguridad serbias y enfrentamientos con el ELK, incluyendo “agresivos ataques serbios sobre pueblos sospechosos de cobijar fuerzas o centros de mando del UCK”. Se informó de que las víctimas eran la mayoría militares, en los niveles de los meses anteriores.

Como un modelo con el que comparar, podríamos considerar que las habituales asesinas y destructivas operaciones militares israelíes en Líbano apoyadas por EEUU cuando las fuerzas israelíes ocuparon el sur del Líbano violando las órdenes del Consejo de Seguridad, o las de sus mercenarios locales, son atacadas por la resistencia libanesa. A través de los 90, como antes, éstas han excedido con creces cualquier cosa atribuida a las fuerzas de seguridad de la Federación Yugoslava dentro lo que la OTAN insiste en que es su territorio.

Dentro de Kosovo, no se informó de cambios significativos desde la ruptura del alto el fuego en Diciembre hasta la decisión del 22 de Marzo de bombardear. Incluso aparte de la (aparente aislada) masacre de Racak, no hay duda de que las autoridades y fuerzas de seguridad yugoslavas eran responsables de crímenes serios. Pero los antecedentes de los que se informó tampoco dan credibilidad a la afirmación de que estas eran las razones para el bombardeo; en el caso de atrocidades comparables o mucho peores durante el mismo periodo, los EEUU y sus aliados tampoco reaccionaron, o –más significativamente- mantuvieron e incluso incrementaron su apoyo a las atrocidades. Los ejemplos son demasiado fáciles de nombrar, Timor Oriental en los mismos meses, para mencionar sólo el más obvio de ellos.

Las grandes expulsiones de Kosovo comenzaron inmediatamente después de la campaña de bombardeos iniciada el 24 de Marzo. El 27 de Marzo, el ACNUR informó que 4000 habían escapado de Kosovo, y que el 1 de Abril, el flujo era suficientemente grande para que el ACNUR empezase a proporcionar cifras día a día. Su Programa Humanitario de Evacuación comenzó el 5 de Abril. Desde la pasada semana de Marzo hasta el final de la guerra en Junio, “las fuerzas de la Federación Yugoslava y serbias expulsaron más de 863.000 albano-kosovares de Kosovo”, informa la OSCE, y cientos de miles de otros fueron internamente desplazados, mientras un número desconocido de serbios, gitanos y otros escaparon también.

Los EEUU y Reino Unido habían estado planeando la campaña de bombardeos durante muchos meses, y difícilmente podían haber fallado en anticipar las consecuencias. A principios de Marzo, el primer ministro italiano Massimo D’Alema advirtió a Clinton del enorme flujo de refugiados que seguiría al bombardeo; la asesora de Seguridad Nacional de Clinton Sandy Berger respondió que en ese caso "la OTAN continuaría el bombardeo", con resultados todavía más espantosos. La inteligencia norteamericana también advirtió de que habría "una explosión de refugiados" y una campaña de limpieza étnica, reiterando las anteriores predicciones de los monitores europeos.

Al comenzar la campaña de bombardeos, el comandante general de las tropas norteamericanas-OTAN Wesley Clark informó a la prensa que era "enteramente previsible" que el terror serbio se intensificase como consecuencia. Poco después, Clark clarificó otra vez que “las autoridades militares anticiparon totalmente la cruel estrategia que Milosevic adoptaría, así como también la terrible eficiencia con la cual la llevaría a cabo”. Elucubrando lo que pasaría algunas semanas más tarde, él comentó que la operación de la OTAN planeada por “los dirigentes políticos... no fue diseñada como una forma de detener la limpieza étnica serbia. No fue diseñada como una manera de librar una guerra contra los serbios y sus fuerzas militares policiales en Kosovo. De ninguna manera. No hubo nunca ningún intento de hacer eso. Esa no era la idea”. El general Clark manifestó además que los planes para la Operación Herradura "nunca han sido compartidos conmigo", en referencia al supuesto plan serbio para expulsar a la población, que fue difundida por la OTAN después de que la traumática reacción serbia al bombardeo se hubiese hecho evidente.

La agencia que tiene la principal responsabilidad para el cuidado de refugiados es ACNUR. “Al final de la guerra, el Primer Ministro británico Tony Blair reprendió en privado a la agencia por lo que él consideró un funcionamiento problemático”. Evidentemente, el funcionamiento de ACNUR habría sido menos problemático si la agencia no hubiera sido dejada sin fondos por las grandes potencias. Por esta razón, el ACNUR tuvo que recortar personal más de un 15 por ciento en 1998. En octubre, mientras los planes del bombardeo estaban siendo formulados, el ACNUR anunciaba que tendría que eliminar una quinta parte del personal restante en Enero de 1999 por la crisis presupuestaria creada por los “estados ilustrados”.

En resumen, los monitores del KVM fueron apartados y una campaña de bombardeos comenzó con la expectativa, rápidamente cumplida, de que la consecuencia sería una fuerte escalada de la limpieza étnica y otras atrocidades, después de que la organización responsable del cuidado de refugiados fuese dejada sin fondos. Bajo la doctrina de justificación retrospectiva, los horribles crímenes que sobrevinieron son ahora presentados como, quizás, "suficientes para justificar" la campaña de bombardeos de la OTAN.

La persona que comete un crimen carga con la principal responsabilidad por el mismo; aquellos que le incitan, anticipando las consecuencias, llevan una responsabilidad secundaria, lo cual sólo se agrava si actúan de manera que aumente el sufrimiento de las víctimas. El único argumento posible para la acción que incita a los crímenes es que hubieran sido aún más severos en el caso de no haberse actuado. Esa exigencia, una de las más notables en la historia del apoyo del crimen de estado, requiere evidencias sustanciales. En el caso presente, uno buscará evidencias en vano –e incluso el reconocimiento que tales evidencias requieren.

Supongamos, no obstante, que tomamos en serio el argumento. Pierde fuerza descaradamente hasta el punto de que los subsiguientes crímenes son algo estupendo. Si ninguno de los albano-kosovares habían sufrido como resultado de la campaña de bombardeos de la OTAN, entonces la decisión de bombardear podría estar justificada sobre la base de que se impedirían los crímenes en contra de ellos. La fuerza del argumento disminuye tanto como aumenta la escala de los crímenes. Es, por consiguiente, más bien curioso que los que apoyan el bombardeo busquen pintar el peor cuadro posible de los crímenes en los cuales comparten responsabilidad; debería ser el caso contrario. La extraña postura probablemente refleja el éxito en inculcar la doctrina de que los crímenes incitados por el bombardeo de la OTAN proporciona una justificación retrospectiva para ella.

Éste, en absoluto es el único gran logro de la dirección doctrinal. Otro es el debate sobre la supuesta "doble moral" de la OTAN, revelado por su “apartar la vista” de otras crisis humanitarias, o “hacer demasiado poco" para prevenirlas. Los participantes en el debate deben acordar que la OTAN fue guiada por principios humanitarios en Kosovo — precisamente la pregunta en disputa. Aparte de eso, la administración Clinton “apartó la vista” o “hizo demasiado poco" frente a las atrocidades en Timor Oriental, o Colombia, o muchos otros lugares. Más bien, junto con sus aliados, escogió incrementar las atrocidades, a menudo vigorosamente y decisivamente. Quizá el caso de Turquía -dentro de OTAN y bajo la jurisdicción europea- es lo más relevante en la presente conexión. Sus operaciones de limpieza étnica y otros crímenes, enormes en proporción, fueron efectuados con un flujo enorme de ayuda militar de la administración Clinton, que aumentó a la par que las atrocidades. También han virtualmente desaparecido de historia. No hubo mención a ellos en la reunión del 50 aniversario de la OTAN en abril de 1999, celebrada bajo la sombra de la limpieza étnica -un crimen que no puede ser tolerado, declararon participantes y comentaristas, cerca de los bordes de OTAN; sólo dentro de sus bordes, dónde los crímenes van a ser agilizados. Con raras excepciones, la prensa ha mantenido una actitud de disculpa, aunque la participación de Fuerzas Armadas turcas en la campaña Kosovo fue altamente reconocida. El más reciente debate sobre los problemas de "intervención humanitaria" evade el papel crucial estadounidense en las atrocidades de los turcos, o ignora el tema completamente.

Es un logro raro para un sistema de propaganda el haber asumido sus doctrinas como propias presuposiciones en el debate. Éstas están entre las "lecciones aprendidas", para ser aplicados en ejercicios futuros enmascarados tras el objetivo humanitario.

Epílogo a la edición francesa de “New Military Humanism (Common Courage, 1999; Page Deux Lausanne, 2000.)

Origen: Z Magazine, abril de 2000
Traducido por Pedro Edu Hondo y revisado por Carlos Carmona, febrero de 2001

 

                

Revisión de la campaña de la OTAN sobre Kosovo
Parte 2
Por Noam Chomsky


 

Hasta cierto nivel, seguramente, se reconoce el disparate de la justificación retrospectiva. Por consiguiente muchos intentos de justificar el bombardeo de la OTAN siguen una línea diferente. Una versión típica dice que "Serbia invadió Kosovo para aplastar un movimiento separatista albanés pero mató 10.000 civiles y expulsó a 700.000 personas hacia Macedonia y Albania. Entonces, la OTAN atacó a Serbia desde el aire para proteger a los albaneses de una limpieza étnica [ pero] mató centenares de civiles serbios y produjo un éxodo de decenas de miles de ellos desde las ciudades al campo". Si asumimos este orden de los acontecimientos se podría armar una base racional que justifique el bombardeo, pero, sin ningún tipo de dudas, el orden real es exactamente el opuesto.El dispositivo es de uso habitual en los medios y los especialistas con frecuencia adoptan una postura similar. El historiador David Fromkin, en su libro ampliamente elogiado sobre la guerra, afirma sin argumentos que los EEUU y sus aliados actuaron únicamente por "altruismo" y "fervor moral", forjando "un enfoque novedoso sobre el uso de la fuerza en política internacional" al "reaccionar a la deportación de más de un millón de kosovares de su patria" con el bombardeo, para salvarlos de "horribles sufrimientos o la muerte". Se está refiriendo a aquellos expulsados como consecuencia anticipada de la campaña de bombardeos. Al abrir su defensa legal de la guerra, la profesora en leyes, Ruth Wedgwood asume sin argumentos, que el objetivo del bombardeo de la OTAN fue "detener la expulsión de los albaneses de Kosovo" a manos de Belgrado; esto es, la expulsión precipitada por el bombardeo, un objetivo desconocido y enérgicamente negado por el comandante militar de la operación.El especialista en asuntos exteriores y seguridad Alan Kuperman escribe que en Timor Oriental y Kosovo "la amenaza de sanciones económicas o de bombardeo provocó una trágica reacción violenta" y que "la intervención occidental llegó demasiado tarde para prevenir atrocidades masivas". En Kosovo el bombardeo no llegó "demasiado tarde para prevenir atrocidades masivas" mas bien las precedió y tal como fue anticipado, las incitó. En Timor Oriental, ninguna acción occidental "provocó una reacción violenta". No se propuso el uso de la fuerza e incluso se retrasó la amenaza de sanciones hasta después de que se consumaran las atrocidades. La "intervención" la realizó una fuerza de paz de la ONU que ingresó en el territorio administrado por Portugal en principio bajo jurisdicción de la ONU, después de que las potencias occidentales finalmente retiraran su apoyo directo a la invasión de Indonesia y sus masivas atrocidades, causando la rápida retirada de su ejército.Tal revisión del registro de los hechos ha sido un procedimiento habitual durante todo este tiempo. En una peculiar versión anterior, el especialista en política exterior del New York Times (NYT) Thomas Friedman, escribió al final de la guerra que "al comenzar la expulsión de los refugiados, ignorar a Kosovo hubiera sido un error.... por lo tanto el uso de un "enorme poder de fuego aéreo" en pos de un objetivo concreto era la única opción lógica. El desalojo de los refugiados al que él se refiere siguió al uso del "enorme poder de fuego aéreo" tal como se anticipó. De nuevo la inversión que ya nos es familiar, comprensible ya que sin ella la defensa de la violencia de estado se vuelve verdaderamente dificultosa. Una justificación retrospectiva usualmente empleada es que el uso de la fuerza hizo posible el retorno de los albano-kosovares a sus hogares; un logro significativo si ignoramos el hecho que casi todos fueron expulsados como reacción a los bombardeos. Según éste razonamiento, una alternativa preferible, grotesca pero algo menos que el plan de acción que se siguió, hubiera sido esperar a que los serbios consumaran la supuesta amenaza y si lo hacían, bombardear la República Federal Yugoslava (RFY) para asegurar el retorno de los kosovares, que hubieran sufrido bastante menos daño que al huir bajo los bombardeos de la OTAN.Una variante interesante aparece en la introducción al libro de documentos sobre Kosovo editado por el profesor en leyes Marc Weller de la Universidad de Cambridge. Él reconoce que el bombardeo de la OTAN, al que apoyó enérgicamente, es una clara violación del derecho internacional y podría justificarse solamente sobre la base de un supuesto "derecho a la intervención humanitaria". Esta justificación a su vez, se basa en el supuesto que el rechazo de la RFY a "aceptar un detallado acuerdo sobre el tema de Kosovo [ el ultimátum de Rambouillet] constituiría una circunstancia que desencadenaría una descomunal emergencia humanitaria. Pero los sucesos en el terreno "disculparon" a la OTAN de tener que contestar este punto", escribe: particularmente "el inicio de una campaña de deportación masiva previamente planificada de lo que pareció en algún momento ser la totalidad de la población de la etnia albanesa de Kosovo justo antes del comienzo de los bombardeos".Hay dos problemas con este planteamiento. Primero, el registro documental, incluyendo el libro que el editó, no brinda ninguna evidencia en apoyo de este crucial argumento y de hecho lo niega (dada la falta de evidencia a pesar de los importantes esfuerzos para sacarla a luz). Segundo, aún en el caso que se hubiera descubierto a posteriori que la expulsión comenzó antes de los bombardeos, esto difícilmente podría justificar el empleo de la fuerza, por simple lógica. Además, como fue ya discutido, aún si el inicio de la expulsión se hubiera conocido antes del bombardeo (aunque misteriosamente esto falta en la evidencia documental) hubiera sido altamente preferible permitir que la expulsión se llevara a cabo y entonces iniciar el bombardeo que llevaría al retorno de aquellos deportados: grotesco pero en bastante menor grado que lo finalmente decidido. Sin embargo, a la luz de las evidencias disponibles, todo esto es una discusión académica, que simplemente muestra los desesperados esfuerzos para justificar la guerra.¿Es que existían opciones menos grotescas en Marzo de 1999? El peso de la prueba está obviamente del lado de aquellos que optaron por la violencia de estado, un gran peso que no ha tenido intentos serios de ser levantado. Pero dejemos esto de lado y miremos al abanico de opciones disponibles.Una pregunta importante, hecha por Eric Rouleau es si "las atrocidades serbias habían llegado a proporciones tales que obligaban a romper el proceso diplomático con el fin de salvar a los kosovares de un genocidio". Anota que "la continua negativa de la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE) a difundir el informe [ sobre las observaciones de los monitores de la Misión de Verificación de Kosovo (KVM) desde noviembre hasta su retirada] solamente alimenta las dudas sobre la veracidad de tal alegato. Como se dijo antes, los autos de procesamiento del Departamento de Estado y el Tribunal no brindan ningún apoyo significativo a tal alegato, lo cual no es un hecho insignificante puesto que ambos buscaron desarrollar el caso más contundente. ¿Qué hay entonces del informe de la OSCE, difundido después del artículo de Rouleau? Como ya fue comentado, el informe no hace ningún esfuerzo serio para apoyar tal argumento, de hecho brinda poca información acerca del período crucial. Sus referencias confirman de hecho el testimonio de Jacques Prod´home, miembro francés del KVM citado por Rouleau, de que "en el mes previo a la guerra, durante el cual se movió libremente en la región de Pec, ni él ni sus colegas vieron nada que pudiera ser descrito como persecución sistemática, crímenes colectivos o individuales, incendio de casas o deportaciones." Los detallados informes del KVM y otros observadores omitidos en la revisión de la OSCE socavan aún más el alegato, como ya hemos dicho.El argumento central, componente clave del caso de la OTAN tal como reconocen aún sus más fervientes defensores, Weller por ejemplo, permanece sin apoyo. Una vez más debe subrayarse que el mayor peso de la prueba está del lado de aquellos que lo emplearon para justificar el uso de la fuerza. La discordancia entre lo que se requiere y la evidencia presentada es "impresionante", si bien el término "contradicción" sería mas adecuado, en particular cuando se consideran otras evidencias pertinentes, como el testimonio directo del comandante militar, General Clark.Kosovo había sido un lugar extremadamente desagradable durante el año previo. Cerca de 2,000 personas murieron asesinadas según la OTAN, la mayoría albaneses, en el curso de una lucha encarnizada que comenzó en Febrero con acciones del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) que los EEUU denunciaron como "terrorismo", y una brutal respuesta Serbia. En el verano el KLA controlaba cerca del 40% de la provincia, desencadenando una cruenta reacción de las fuerzas de seguridad serbias y de paramilitares dirigida a la población civil. De acuerdo con el consejero legal de los albano-kosovares Marc Weller, "en pocos días [ después de la retirada de los monitores el 20 de Marzo] , el número de desplazados se incrementó hasta 200,000", números que concuerdan grosso modo con los de la inteligencia norteamericana.Supongan que los monitores no hubieran sido retirados en la preparación del bombardeo y que se hubieran proseguido los esfuerzos diplomáticos. ¿Eran éstas opciones factibles? ¿Hubieran conducido a un a un peor desenlace, o incluso a uno mejor?. Ya que la OTAN se negó a explorar esta posibilidad, no lo sabemos. Pero al menos podemos considerar los hechos conocidos y preguntarnos lo que sugieren. ¿Podían los monitores de la KVM haber permanecido, incluso haber aumentado su presencia? Parece posible, particularmente a la luz de la condena inmediata a la retirada realizada por la Asamblea Nacional Serbia. No se ha argumentado que el incremento de las atrocidades después de su retirada se hubiera producido incluso si se hubieran quedado y mucho menos que la masiva escalada fue la consecuencia prevista del bombardeo marcado por la partida de los mismos. La OTAN también puso poco esfuerzo en utilizar otros medios pacíficos; incluso un embargo de petróleo, la base de cualquier régimen de sanciones serio, no fue considerado sino hasta después del bombardeo. Sin embargo, la cuestión más importante, tiene que ver con las opciones diplomáticas. En la víspera del bombardeo había dos propuestas sobre la mesa. Una era el acuerdo de Rambouillet, presentado a Serbia como un ultimátum. La segunda era la posición Serbia, formulada en el "Borrador del Acuerdo Revisado" del 15 de Marzo y la Resolución de la Asamblea Nacional Serbia del 23 de marzo. Una preocupación seria por proteger a los kosovares bien podría haber puesto en consideración también otras opciones, incluso tal vez, algo parecido a la propuesta del presidente Serbio de Yugoslavia, Dobrica Cosic, de 1992-93 que proponía la partición de Kosovo y su separación de Serbia, con la excepción "de una cantidad de enclaves Serbios". En su momento, la propuesta fue rechazada por la República de Kosovo de Ibrahim Rugova que había declarado la independencia y formado un gobierno paralelo; pero podría haber sido de utilidad como base de una negociación en las circunstancias diferentes de comienzos de 1999. Quedémonos entonces con las dos posiciones oficiales al final de marzo: el ultimátum de Rambouillet y la Resolución Serbia. Es importante y a la vez revelador que, con excepciones marginales, los contenidos esenciales de ambas posiciones fueron mantenidos fuera del alcance de la opinión pública, aparte de medios disidentes que llegan a poca gente.La Resolución de la Asamblea Nacional Serbia, si bien reportada enseguida por los servicios cablegráficos, ha permanecido prácticamente como un secreto. Ha habido escasos indicios incluso de su existencia, y menos aún de su contenido. La Resolución condena el retiro de los monitores de la OSCE y hace un llamado a la ONU y la OSCE para permitir un acuerdo diplomático a través de negociaciones "hacia la concreción de un acuerdo político basado en una amplia autonomía para [ Kosovo] , asegurando la completa igualdad de todos los ciudadanos y comunidades étnicas y el respeto a la soberanía e integridad territorial de la República de Serbia y la República Federal de Yugoslavia." Abre la posibilidad de una "presencia internacional" de "tamaño y características" a determinar a los efectos de llevar a cabo el "acuerdo político sobre la autodeterminación acordada y aceptada por los representantes de todas las comunidades nacionales que viven en [ Kosovo] ." La conformidad de la RFY para "discutir el alcance y el carácter de la presencia internacional en [ Kosovo] para aplicar el acuerdo a ser aceptado en Rambouillet" había sido transmitida formalmente a los negociadores el 23 de Febrero, y anunciada por la RFY en conferencia de prensa el mismo día. Si esas propuestas tenían alguna sustancia no lo podemos saber puesto que nunca fueron consideradas y permanecen desconocidas.Es quizás más llamativo aún que el ultimátum de Rambouillet, descrito universalmente como la propuesta de paz, fue ocultado a la opinión pública, en particular las cláusulas aparentemente introducidas en los últimos momentos de las conversaciones de París en Marzo, después que Serbia manifestara su acuerdo con las principales propuestas políticas, garantizando así su rechazo. De singular importancia son los términos de los Apéndices de aplicación que otorgaban a la OTAN el derecho de "entrada libre y sin restricciones y acceso autorizado a todo lo largo de la RFY incluyendo el espacio aéreo y las aguas territoriales," sin límites, obligaciones ni ataduras respecto a las leyes del país o la jurisdicción de sus autoridades, quienes, sin embargo, deberán seguir las órdenes de la OTAN "con la mayor prioridad y todos los medios apropiados" (Apéndice B).El Anexo fue ocultado a los periodistas que cubrían las conversaciones de Rambouillet y París, informa Robert Fisk. "Los serbios dicen que lo denunciaron en su última conferencia de prensa en París, un encuentro pobremente cubierto en la embajada Yugoslava a las 11de la noche el 18 de Marzo." Los disidentes serbios que participaron en las negociaciones sostienen que tales condiciones les fueron entregadas el último día de las conversaciones de París, y los rusos no sabían de su existencia. Estas cláusulas no estuvieron a disposición de los miembros de la Casa de los Comunes Británica hasta el 1 de Abril, el primer día del receso parlamentario, una semana después del inicio del bombardeo.En las negociaciones que comenzaron después del bombardeo, la OTAN abandonó completamente estas demandas junto con otras a las cuales Serbia se había opuesto, y no existe ninguna mención a ellas en el acuerdo final de paz. Sin que le falte razón, Fisk pregunta: ¿Cuál era el propósito real de la exigencia de última hora de la OTAN? ¿Era un caballo de Troya? ¿Para salvaguardar la paz? ¿O para sabotearla? En cualquier caso, si los negociadores de la OTAN hubieran estado preocupados por el destino de los albano-kosovares, deberían haber intentado determinar si la diplomacia podía tener éxito retirando las demandas más provocativas y obviamente irrelevantes de la OTAN, aumentando el vigilancia, y no terminándola; y amenazando con el uso de sanciones significativas.Cuando se han formulado tales preguntas, los líderes de los equipos negociadores de los EEUU y Gran Bretaña han alegado que estaban dispuestos a retirar las demandas exorbitantes que luego dejaron de lado, pero que los serbios se negaron. El alegato es difícilmente creíble. Hubieran tenido toda la razón del mundo de hacer públicos esos hechos de inmediato. Es interesante que ellos no fueron llamados a responder por este asombroso desempeño. Destacados partidarios del bombardeo han empleado alegatos similares. Un importante ejemplo es el comentario sobre Rambouillet realizado por Marc Weller. Éste ridiculiza los "alegatos extravagantes" sobre los Apéndices de aplicación, los cuales dice "fueron publicados junto con el acuerdo," esto es el Borrador del Acuerdo fechado el 23 de marzo. Donde fueron publicados no lo dice, ni explica porqué los periodistas que cubrían las conversaciones de Rambouillet y París los desconocían; ni tal parece, el parlamento Británico. El "famoso Apéndice B", afirma, establecía "los términos habituales de un acuerdo de fuerzas para la KFOR (las fuerzas de ocupación de la OTAN)." No explica porqué tal exigencia fue retirada después que empezara el bombardeo, y evidentemente no lo necesitan las fuerzas que entraron en Kosovo bajo mando de la OTAN en Junio, y que son mucho más grandes que las contempladas en Rambouillet y por tanto deberían ser aún más dependientes del acuerdo de fuerzas. También queda sin explicar la respuesta de la RFY del 15 de marzo al Borrador del Acuerdo del 23 de febrero. La respuesta de la FRY analiza el Borrador de Acuerdo con gran detalle, sección por sección, proponiendo extensos cambios y supresiones a lo largo del mismo, pero sin hacer ninguna referencia a los apéndices- los acuerdos de aplicación, que tal como Weller enfatiza, eran con mucho la parte más importante y el tema de las negociaciones de París que tenían lugar en ese momento. La única forma de ver esta descripción es con escepticismo, incluso dejando fuera su actitud descuidada hacia el hecho crucial, ya apuntada, y sus claros cometidos. De momento, estos importantes asuntos permanecen sepultados en la oscuridad.A pesar de los esfuerzos oficiales para prevenir el conocimiento público de lo que estaba sucediendo, los documentos estaban disponibles para cualquier medio noticioso que se decidiese a profundizar en el asunto. En los EEUU, la demanda extrema (y claramente irrelevante) de una práctica ocupación de la RFY por parte de la OTAN recibió su primer mención en una conferencia de prensa de la OTAN el 26 de abril, cuando se hizo un pregunta al respecto, pero fue rápidamente desechada y no profundizada. Los hechos fueron informados cuando las demandas fueron formalmente retiradas y se volvieron irrelevantes con relación a una opción democrática. Inmediatamente después del anuncio de los acuerdos de paz el 3 de junio, la prensa citó los pasajes críticos del "tómelo o déjelo" del ultimátum de Rambouillet, anotando que "una fuerza únicamente de la OTAN iba a tener permiso completo para ir a cualquier parte de Yugoslavia donde quisiera, inmune a cualquier proceso legal," y que "fuerzas lideradas por la OTAN hubieran tenido prácticamente acceso libre por toda Yugoslavia, no solamente Kosovo."Durante los 78 días de los bombardeos las negociaciones continuaron, cada lado haciendo compromisos -descritos en los EEUU como fraude serbio, o capitulación bajo las bombas. El acuerdo de paz del 3 de junio fue un compromiso entre las dos posiciones sobre la mesa a finales de marzo. La OTAN abandonó sus exigencias más extremas, incluyendo aquellas que aparentemente minaron las negociaciones en el último minuto y el texto que se interpretó como un llamado a referéndum sobre la independencia. Serbia aceptó a la "presencia de una fuerza de seguridad internacional con participación prominente de la OTAN", la única mención a la OTAN en el acuerdo de paz o la Resolución 1244 confirmatoria del Consejo de Seguridad. La OTAN no tenía la intención de ajustarse a los pedazos de papel que había firmado e inmediatamente actuó violándolos, aplicando una ocupación militar de Kosovo bajo su mando. Cuando Serbia y Rusia insistieron en el cumplimiento de los acuerdos formales, fueron castigados por su fraude, y el bombardeo fue renovado para hacerlos entrar en vereda. El 7 de junio, los aviones de la OTAN bombardearon de nuevo las refinerías de petróleo en Novi Sad y Pancebo, centros de oposición a Milosevic. La refinería de Pancebo se prendió fuego liberando una gran nube de gases tóxicos, mostrada en una foto de un artículo del NYT del 14 de julio que discutía los severos efectos sobre la economía y la salud. No se informó del bombardeo aunque fue cubierto por los servicios cablegráficos.Se ha argumentado que de haberse llegado al mismo en marzo, Milosevic hubiera intentado evadir los términos de un acuerdo. Los antecedentes apoyan fuertemente esta conclusión así como apoyan la misma conclusión acerca de lo que hubiese hecho la OTAN - no sólo en este caso, incidentalmente; el desmantelamiento por la fuerza de los acuerdos firmados es la norma por parte de las grandes potencias. Tal como ahora se reconoce tardíamente, los antecedentes también sugieren que "habría sido posible [ en marzo] iniciar una verdadera ronda de negociaciones- no el desastroso dictado Americano presentado a Milosevic en la conferencia de Rambouillet - e introducir un gran contingente de observadores externos capaces de proteger a civiles albaneses y serbios por igual.Al menos todo esto parece claro. La OTAN prefirió rechazar las opciones diplomáticas que no estaban agotadas y lanzar una campaña militar que tuvo terribles consecuencias para los albano-kosovares, tal como se esperaba. Otras consecuencias preocupan poco a occidente, incluyendo la destrucción de la economía civil Serbia por operaciones militares violando en forma flagrante las leyes de la guerra. Si bien este asunto fue presentado al Tribunal de los Crímenes de Guerra tiempo atrás, es difícil imaginar que será seriamente considerado. Por similares razones, es poco probable que el Tribunal preste atención a las 150 páginas del "Sumario de la Operación Tormenta: Un caso prima facie", que revisa los crímenes de guerra cometidos por las fuerzas croatas que expulsaron 200.000 serbios de Krajina en agosto de 1995, con participación crucial de los EEUU y que produjo "prácticamente una falta total de interés en la prensa y el Congreso de los EEUU," observa David Binder, corresponsal del NYT en los Balcanes. El sufrimiento de los kosovares no concluyó con la llegada de la fuerza de ocupación de la OTAN (KFOR) y la misión de la ONU. A pesar de los billones de dólares que estuvieron rápidamente disponibles para el bombardeo, siendo octubre, los EEUU "aun no han pagado uno solo de los 37.9 millones de dólares estimados para cubrir los gastos de la puesta en funcionamiento de la operación civil de la ONU en Kosovo"; tal como en Timor Oriental, donde la administración Clinton solicitó una reducción de la pequeña fuerza de paz. Cerca de noviembre, "la Oficina para la Asistencia a Desastres en el Exterior de los EEUU aún no había distribuido ningún kit de trabajo pesado y estaba únicamente entregando trastos viejos" por el programa de protección contra el invierno en Kosovo; la ACNUR y la agencia humanitaria de la UE, ECHO han insistido en sus críticas por las demoras y la falta de previsión". Las actuales necesidades de la misión de la ONU cuestan "el precio de medio día de bombardeos", dijo un amargado funcionario de la ONU y sin tal ayuda, "este lugar fracasará", para el regocijo de Milosevic. Una conferencia de donantes llevada a cabo por los gobiernos occidentales prometió sólo 88 millones de dólares para cubrir el presupuesto de la misión de la ONU en Kosovo y ofreció para el próximo año 1 billón de dólares en ayuda para la reconstrucción -fondos públicos que serán transferidos a las arcas de los contratistas privados, si se llega a una solución de las controversias dentro de la OTAN sobre como se distribuirán los contratos. A mediados de diciembre la misión de la ONU suplicó nuevamente con poco éxito, por fondos para maestros, la policía, funcionarios y otros empleados públicos.A pesar de la limitada ayuda, el atractivo de un desastre que puede ser atribuido al enemigo oficial y explotado (en forma curiosa) "para demostrar porqué 78 días de ataques aéreos contra las fuerzas y la infraestructura serbia eran necesarios" ha sido suficiente para introducir cortes severos en la ayuda en otros lugares. El senado de los EEUU está proyectando un corte en decenas de millones de dólares de los programas relacionados con Africa. Dinamarca ha cortado la ayuda fuera de Kosovo en un 26%. El Cuerpo Médico Internacional está suspendiendo su programa en Angola, ya que mientras recaudaron 5 millones de dólares para Kosovo, han buscado en vano 1.5 millones de dólares para Angola, donde 1.6 millones de desplazados se enfrentan a la muerte por inanición. El Programa Mundial de Alimentación anunció que deberá recortar sus programas que atienden a 2 millones de refugiados en Sierra Leona, Liberia y Guinea, al haber obtenido menos del 20% de los fondos solicitados. La misma suerte espera a 4 millones de personas que sufren hambruna en la región africana de los Grandes Lagos -cuyas circunstancias no están desvinculadas durante muchos años de las acciones de las potencias occidentales, así como de la negativa a actuar en momentos críticos. El ACNUR gasta 11 veces más por refugiado en Kosovo que en Africa. "Los centenares de millones de dólares gastados en los refugiados de Kosovo y el amontonamiento entre las agencias deseosas de gastarlos fue casi una obscenidad", dijo Randolph Kent," quien dejó los programas de la ONU en los Balcanes por el trabajo en Africa Oriental. El presidente Clinton mantuvo una reunión con las agencias de ayuda más importantes "para destacar su propio entusiasmo en apoyar a Kosovo"Todo esto sucede va contra del trasfondo de importantes reducciones de la ayuda en los EEUU, en "la cima de su gloria" (Fromkin), con sus dirigentes complacidos de adulación por su "altruismo" sin precedentes históricos, al tiempo que prácticamente desaparecen de la lista de donantes para los pobres y miserables.El informe de la OSCE brinda una detallada documentación de los crímenes cometidos bajo la ocupación militar de la OTAN. Si bien no se comparan con aquellos cometidos por Serbia bajo el bombardeo de la OTAN, no son insignificantes. La provincia ocupada se encuentra bajo "la falta de legalidad que ha dejado una violencia incontrolada" mucha de la cual es atribuida al ELK-UCK, indica la OSCE, mientras la "impunidad" ha prevalecido sobre la justicia. Los albaneses opositores al "nuevo orden" bajo el dominio del UCK, incluidos los dirigentes del "principal rival político de este grupo rebelde" han sido secuestrados, asesinados, atacados con granadas, amedrentados y obligados a abandonar la política. La selección del informe de la OSCE aparecida en el NYT se refiere a la ciudad de Prizren cerca de la frontera albanesa, atacada por los serbios el 28 de marzo, pero "el resultado global es que mucho más daño ha sido causado .....después de la guerra que durante ella." La policía militar británica informa de la participación de la mafia albanesa en ataques con granadas y otros actos criminales como el asesinato de ancianas por "hombres autoidentificados como representantes del ELK."La minoría serbia ha sido en su mayor parte expulsada. Robert Fisk informa que "el número de serbios asesinados en los 5 meses desde la guerra se acerca al de albaneses asesinados a manos serbias en los 5 meses previos al inicio del bombardeo por la OTAN en marzo," tal como indica la evidencia disponible; recordar que la ONU informó de "65 muertes violentas" de civiles (principalmente albaneses y serbios) en los 2 meses previos a la retirada de los monitores y el bombardeo. Los crímenes no son investigados, ni siquiera el asesinato de un empleado serbio del Tribunal Internacional. La comunidad croata "huyó en masa" en octubre. En noviembre, "el presidente de la pequeña comunidad judía en Pristina, Cedra Prlincevic huyó a Belgrado después de denunciar "un pogromo contra la población no-albanesa." Amnistía Internacional informó al finalizar el año que la "violencia contra serbios, gitanos, eslavos musulmanes y albaneses moderados en Kosovo ha crecido dramáticamente durante el mes pasado", incluyendo "asesinatos, secuestros, ataques violentos, intimidación e incendio de casas a diario," del mismo modo que la tortura y las violaciones, y los ataques a los medios y organizaciones políticas independientes en lo que parece ser "una campaña orquestada para silenciar las voces moderadas en la sociedad de etnia albanesa," todo esto ante los ojos de las fuerzas de la OTAN.Los oficiales de la KFOR informan que sus órdenes son pasar por alto los crímenes: "Por supuesto que es una locura," dijo un comandante francés, "pero esas son las órdenes de la OTAN, desde arriba." Las fuerzas de la OTAN asimismo "parecen completamente indiferentes" a los ataques de "bandas armadas de etnia albanesa" que cruzan la frontera entre Serbia y Kosovo "para aterrorizar aldeas fronterizas, robar madera o ganado y, en algunos casos, para asesinar," produciendo el abandono de estos pueblos.
Actualmente, todo indica que Kosovo bajo la ocupación de la OTAN se ha transformado en el sitio que fue a principios de 1980, después de la muerte de Tito, cuando fuerzas nacionalistas se movilizaron para crear "una república Albanesa étnicamente pura", tomando tierras de los serbios, atacando iglesias, y participando en "premeditados actos de violencia" para lograr el objetivo de una región albanesa "étnicamente pura" , con "episodios de violación, incendio, robo y sabotaje industrial aparentemente pensados para enviar a los indígenas eslavos que permanecían en Kosovo ... fuera de la provincia." Este problema "en apariencia ingobernable", otra fase en una terrible historia de violencia intercomunitaria, condujo a una respuesta particularmente brutal de Milosevic, despojando a Kosovo de su autonomía y de los importantes subsidios federales de los cuales dependía, imponiendo un régimen de "Apartheid". Kosovo comenzó a parecerse a Bosnia, "un antro de ladrones y evasores de impuestos" sin una economía operativa, dominado por "una adinerada clase criminal que ejerce una enorme influencia política y que se apodera anualmente de cientos de millones de dólares de los impuestos." Lo peor puede estar por venir cuando la lucha por la independencia para Kosovo viene intrincada con presiones por una "gran Albania", de sombríos presagios.
Los países pobres de la región han sufrido enormes pérdidas por el bloqueo del Danubio causado por el bombardeo de Novi Sad, otro centro de oposición a Milosevic. Estos ya venían sufriendo de las barreras proteccionistas que "impiden que los barcos lleven sus productos a la UE," lo mismo que "una barrera de cuotas y tarifas occidentales sobre sus exportaciones." Pero el "bloqueo del [ Danubio] es realmente un regalo para Europa Occidental, particularmente Alemania, que se beneficia del incremento de su actividad en el Rhin y en los puertos sobre el Atlántico.Hay también otros ganadores. Al final de la guerra, la prensa económica declaró como "los verdaderos ganadores" a la industria militar occidental, refiriéndose principalmente a la industria de tecnologías punta. Moscú está esperando "un gran año para las exportaciones de armas rusas" ya que "el mundo se está rearmando aprensivamente gracias sobre todo a la aventura balcánica de la OTAN", buscando una disuasión, tal como fue ampliamente previsto durante la guerra. Aún más importante, los EEUU fueron capaces de imponer su dominio sobre la región estratégica de los Balcanes, desplazando, al menos temporalmente, las iniciativas de la UE, una causa primaria de la insistencia que la operación estuviera en manos de la OTAN, una subsidiaria de los EEUU. Una Serbia venida a menos se mantiene como la última que no está de acuerdo, probablemente no por mucho tiempo.Una consecuencia adicional es un golpe a los frágiles principios del orden mundial. La acción de la OTAN representa una amenaza para "el corazón del sistema de seguridad internacional" fundado por la Carta de las Naciones Unidas, observa el Secretario General Kofi Annan en su informe anual a la ONU en septiembre. Esto importa poco a los ricos y poderosos, que actúan a voluntad, rechazando decisiones de la Corte Internacional de Justicia y vetando resoluciones del Consejo de Seguridad cuando es necesario; es útil recordar que, contrariamente a lo que habitualmente se cree, los EEUU han sido por lejos los que han vetado más resoluciones del Consejo de Seguridad en una gran gama de temas, incluyendo terrorismo y agresión, desde que perdieron el control de la ONU en el curso de la descolonización, con Gran Bretaña como segundo, seguidos de lejos por Francia como tercero. Las víctimas habituales, sin embargo, se toman estos asuntos más seriamente como demuestra la reacción global a la guerra en Kosovo.El punto esencial -para nada oscuro- es que el mundo enfrenta dos opciones con relación al empleo de la fuerza: 1) algo parecido a un orden mundial, ya sea la Carta o incluso algo mejor si puede ganar cierto grado de legitimidad; o 2) los estados poderosos hacen lo que quieran a menos que sufran restricciones internas, guiados por intereses de poder y ganancias, como en el pasado. Tiene mucho sentido luchar por un mundo mejor, pero no complacerse con en pretensiones e ilusiones sobre el mundo en que vivimos.Los archivos y otras fuentes de información brindarán mucha más información sobre la última guerra en los Balcanes. Cualquier conclusión a la que se llegue hoy, será como máximo tentativa y parcial. Por lo pronto, sin embargo, las "lecciones aprendidas" no parecen ser particularmente atractivas.Del Epílogo de la Traducción Francesa de El Nuevo Humanismo Militar (Common Courage, 1999; Page Deux Lausanne, 2000).

Origen: Z Magazine, Mayo 2000
Traducido por Carlos Carmona y revisado por Pedro Edu Hondo Martín, febrero de 2001


 

 

                                 

 "Si la gente no obedece, el sistema se colapsa"

Por Carlos Fazio,
La jornada. México, 26 de enero.


 

GUADALAJARA- El presidente de Estados Unidos, George Bush, "aprueba" los planes económicos de su homólogo mexicano, Vicente Fox, porque priorizan la transferencia del poder a manos privadas, aseveró aquí Noam Chomsky, para quien el establecimiento de una "democracia real" en México entrañaría un "peligro" para los intereses corporativos estadunidenses. Lingüista y humanista radical cuya crítica desenmascaradora del capitalismo y el imperialismo de nuestros días le ha valido el "ninguneo" de los intelectuales áulicos y las elites de poder, Chomsky logró que se abarrotara el auditorio Silvano Barba, del Centro de Ciencias Sociales de la Universidad de Guadalajara. Irónico, a veces mordaz, dijo que "los maestros del Universo" que están reunidos en Davos, Suiza, "tienen miedo", porque el poder que concentran es ahora "muy frágil y se les puede ir de las manos". "Por eso ?agregó con humor? planean hacer su próxima reunión en la isla de Quatar, en el Golfo Pérsico, para que nadie vaya".  La marcha zapatista, resistencia contra el neoliberalismo Habló también de la "existencia estimulante" del movimiento zapatista en México, que ha servido de "inspiración" para las luchas sociales de otros países. Chomsky inscribió la próxima marcha de la comandancia del EZLN al Distrito Federal como parte de una lucha de resistencia contra los programas neoliberales y por derechos comunitarios. Dijo que, como antes la Guatemala de Jacobo Arbenz con su reforma agraria y después Vietnam, "la amenaza cubana" y la Nicaragua sandinista, los zapatistas constituyen hoy un "virus" para el imperio, al que hay que aislar para "evitar el contagio". "Son peligrosos para el sistema". Invitado por la Cátedra Julio Cortázar, y fiel a su práctica de no hablar "al" auditorio sino "con él", Chomsky (Filadelfia, 1928) abordó el tema de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina en el contexto de la llamada globalización, proceso que él prefiere definir como un "retorno del capitalismo predatorio" o "rollback" (reversión). Publicista prolífico, cronista y conciencia crítica de toda una época caracterizada por la pérdida de los valores éticos y morales, el profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts fustigó a los "intelectuales responsables" que cumplen la tarea de manufacturar el sistema de creencias que legitima al poder institucional. Ante un público formado en su mayoría por estudiosos de las ciencias sociales -muchos tal vez atraídos por la demoledora crítica chomskyana de esa disciplina, de la que dice que se ha vuelto una especie de tecnología de manipulación y control, que brinda cobertura ideológica a la acción coercitiva del poder-, el filósofo recordó que es un imperativo moral averiguar y hablarle la verdad a la gente lo mejor que uno pueda, acerca de las cosas que importan. "Todo está ahí, a la vista, es necesario que la gente rompa el control que se impone desde el poder, pero hay que hacer el esfuerzo". Armalíos incorregible, pero siempre argumentando la razón ilustrada y una voluntad ética a prueba de balas, Chomsky denunció la realización de "negociaciones secretas" en Washington entre funcionarios estadunidenses y los responsables del comercio y las finanzas de los países latinoamericanos, tendientes a diseñar las estrategias del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) a espaldas de la población. Según Chomsky, el proyecto que pretende establecer un área de "libre comercio" de Alaska hasta la Patagonia, será anunciado en abril. Dijo que los medios de comunicación no hablan de eso porque "la gente no va a tolerarlo. Pero si el secreto se fuga, Washingon tendrá que dar marcha atrás". Al abordar el tema de la privatización de la universidad, dijo que es parte de un proyecto continental que busca "minar" la enseñanza pública, "porque ahí la gente importa y eso no está bien. No interesa que a la gente le importen los otros, y por eso hay que destruirla, porque es un peligro. Hay que fomentar el individualismo y el consumo, no la solidaridad. Por eso se eliminan los sindicatos, la enseñanza pública y ahora "los maestros del Universo en Davos enseñan el dogma de moda: la ganancia personal y el no te involucres". Según Chomsky, el poder está en manos de la gente si lo quiere usar. "Si la gente no obedece, el sistema colapsa. Es la historia de la humanidad. Por eso el poder busca controlar a la opinión pública por medio de la propaganda". Fustigó el papel de las corporaciones, a las que suele describir como "tiranías privadas", y dijo que los países ricos tienen "una economía de cuento de hadas". A su juicio, la movilidad del capital ha creado un "parlamento virtual" que veta las medidas de los gobiernos y reduce la democracia. "Los derechos del capital tienen prioridad frente a los derechos de las personas". Cuestionó también la "flexibilidad" para el mercado del trabajo, que ha significado la caída de los sueldos de los trabajadores y la pérdida de beneficios sociales, todo lo cual es "bueno" para los economistas de la globalización, disfrazada de "medidas técnicas". Señaló que se dio a los empleadores el arma de eliminar los sindicatos y puso de ejemplo a México. "Se trata de políticas ilegales, pero eso no importa a quienes diseñan las medidas". Agregó que Estados Unidos impone a nuestros países medidas como la ventaja comparativa, que son parte de una "política esclavista". En el fondo, y desde hace dos siglos, dijo, los que mandan en Washington consideran a los latinoamericanos "como niños a los que no se puede gobernar. Sólo los adultos comprenden que los grandes inversionistas deben ser los beneficiados". Publicado en La Insignia - Enero 2001

13 de junio de 2004

Equivalentes a 2.5 millones de estadunidenses, los muertos per cápita en Nicaragua por culpa de EU  Fue "terrorista" el gobierno de Ronald Reagan, acusa ChomskyLa Jornada
Cuando la mayoría de los medios de comunicación estadunidenses realzan de manera acrítica la figura del recientemente fallecido ex presidente estadunidense Ronald Reagan, Noam Chomsky desnudó la naturaleza conservadora y "te-rrorista" de su gobierno, particularmente en Nicaragua y por su apoyo al apartheid.

Para el intelectual, el número per cápita de muertos que dejó el conflicto armado en Nicaragua es equivalente a 2.5 millones de estadunidenses, cifra superior al "total de bajas sufridas en todas las guerras de Estados Unidos, incluyendo la guerra civil y todos los conflictos armados del siglo XX, lo que dejó una sociedad en ruinas".

En entrevista con Amy Goodman, de Democracy Now (Democracia Ahora), red alternativa de noticias independiente con servicios de radio y televisión con sede en el Barrio Chino de Nueva York, el lingüista evocó los vínculos en-tre el gobierno de George W. Bush y el de Reagan.

"Uno puede decir que el actual gobierno es una selección de los elementos más extremistas, arrogantes, violentos y peligrosos de la administración Reagan. Esto es verdad tanto en las políticas do-méstica e internacional ya que el gobierno de Reagan y el actual están comprometidos en desmantelar los componentes que sirvan a la población en general: seguridad, social, escuelas públicas, entre otros", afirmó.

Chomsky agregó que "muchos de los antiguos personajes centrales reaganianos y bushianos han estado involucrados en apoyar el extremismo de la actual administración en el terreno internacional.

Este es el porqué de una crítica de la elite sin precedentes de la estrategia de seguridad nacional y su implementación en Irak, acotada pero significativa".

Respecto de uno de los personajes clave de la guerra en Nicaragua, John Dimitri Negroponte, re-cordó que fue embajador en Honduras y convirtió la sede diplomática estadunidense en ese país centroamericano en la estación de la Agencia Central de Inteligencia más grande de todo el mundo.

Asimismo, Negroponte estuvo a cargo de la seguridad nacional en la primera mitad de la década de los años 80, y en la segunda de manera indirecta al ser asesor del Departamento de Estado y del Consejo de Seguridad Nacional, en ese entonces a cargo del general Colin Powell.

En Nicaragua "lo llamaban el procónsul y recientemente el Wall Street Journal fue lo suficientemente honesto para publicar un artículo que encabezó como 'El moderno procónsul', mencionando sus antecedentes en Nicaragua pero sin profundizarlos. Y ahora él será el procónsul en Irak".

Al referirse al conflicto en América Central, Chomsky señaló que "ellos (los reaganianos) de-clararon en 1981 la guerra contra el terrorismo con retórica muy parecida a la usada (tras los atentados) de septiembre de 2001. Esa fue una guerra asesina y terrorista. Devastó América Central y dejó horrorosos efectos en otras partes del mundo. En el caso de Nicaragua, fue tan extrema que fueron condenados por la Corte Mundial y por dos resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, las cuales, por supuesto, fueron vetadas por Estados Unidos".

El profesor de lingüística del Instituto Tecnológico de Massachussets subrayó que Nicaragua es hoy la segunda nación más pobre del hemisferio después de Haití, "lo cual no es coincidencia ya que fue el segundo país más intervenido por Estados Unidos en el siglo XX después de Haití, que fue el primero".

Otro personaje de la era Reagan actualmente involucrado en la política exterior estadunidense, al que se refirió Chomsky, es Elliot Abrams, quien funge como jefe de la sección de Medio Oriente en el Consejo Nacional de Seguridad y fue sentenciado por mentirle al Congreso estadunidense en relación con el caso Irán-contras.

"El obtuvo perdón presidencial, pero es uno de los principales responsables de las atrocidades en América Central y Medio Oriente durante los años 80", señaló.

Amy Goodman le recordó a Chomsky que el ex canciller me-xicano durante el sexenio de José López Portillo, Jorge Castañeda padre, declaró que la política estadunidense era vista negativamente y que Reagan, considerado la fi-gura más odiada en América Latina, presionó a México para que cambiara su política exterior.

Chomsky estimó que la posición de Castañeda era "diplomática", ya que Estados Unidos fue responsable en esos años del asesinato de unas 200 mil personas en cuatro continentes.

"Washington tiene el honor de ser el único gobierno en el mundo condenado por la Corte Mundial por terrorismo internacional", dijo.

Condenado por terrorismo

Chomsky resaltó que mientras Estados Unidos utilizaba una retórica agresiva y emprendía acciones hostiles contra los sandinistas, como minar los puertos de ese país, Nicaragua optó por una defensa legal y diplomática.

"Ellos (los sandinistas) ganaron el juicio en la Corte Mundial, la cual ordenó a Estados Unidos terminar todas las acciones violentas contra Nicaragua, que iba más allá que minar los puertos".

Añadió: "El término usado por la corte fue 'uso ilegal de la fuerza', que en términos técnicos significa terrorismo internacional. No hay definición legal de terrorismo internacional en el ámbito diplomático, así que apuesto que esa fue una condena de terrorismo internacional con significado mu-cho más amplio".

Chomsky consideró que las guerras en Guatemala y El Salvador fueron peores que la de Nicaragua. En esos países "las fuerzas terroristas que atacaban a la po-blación eran el ejército y las fuerzas de seguridad", entrenadas por Estados Unidos.

Al referirse a la política de Reagan hacia Sudáfrica, Choms-ky aseveró que "la administración encontró maneras para evadir el embargo económico impulsado por el Congreso y de hecho incrementó el comercio en los últimos años de su gobierno, cuando Co-lin Powell era consejero de Seguridad Nacional", dijo en alusión al actual secretario de Estado.

Destacó que Reagan apoyó el régimen del apartheid, de manera directa o indirectamente con aliados como Israel.

"En Angola y Mozambique, países vecinos, los asesinatos su-dafricanos fueron de al menos un millón y medio de personas y los daños causados en 60 mil millones de dólares. Fue una historia de horror", concluyó Chomsky.

7 de junio del 2004

La prioridad de buscar la paz en Oriente MedioNoam Chomsky
Diario Clarin
Es hora de trabajar sobre la hipótesis de una separación territorial que permita la constitución de un Estado palestino, sin perder de vista el abrumador desequilibro en poderío militar y económico con Israel.

El conflicto palestino-israelí sigue siendo una de las principales causas del caos y sufrimiento de Oriente Medio. En el corto plazo, la única solución factible y decente está en concordancia con el viejo consenso internacional: un acuerdo para la existencia de dos estados en la frontera (en la Línea Verde), lo cual exigiría mínimos ajustes mutuos.

Están sobre la mesa varios programas sobre dos estados. El más destacado de ellos es el Acuerdo de Ginebra, presentado en diciembre pasado por un grupo de prominentes negociadores palestinos e israelíes, que trabajaron fuera de los canales oficiales. Este Acuerdo incluye un detallado programa para un intercambio de tierras 1 x 1 y es tan bueno como lo que se puede conseguir —y podría conseguirse si el gobierno norteamericano lo apoyara. La realpolitik es que Israel debe aceptar lo que le dicta la gran potencia".

El "plan de retirada" Bush-Sharon es, de hecho, un plan de integración/expansión. A pesar de que Sharon pide alguna forma de retiro de la Franja de Gaza, "Israel va a invertir decenas de millones de dólares en asentamientos en Cisjordania", tal como dijo el ministro de Finanzas israelí Benjamin Netanyahu. Este tipo de asentamientos va en contra de la "hoja de ruta" apoyada por Bush, que pide una suspensión de "toda la actividad sobre asentamientos".

La pregunta que surge es si las comunidades palestina e israelí están tan interconectadas en los territorios ocupados que no hay división posible.

En noviembre del año pasado, los antiguos líderes del Shin Bet, el servicio de seguridad israelí, acordaron en líneas generales que Israel podía y debía retirarse por completo de la franja de Gaza. En Cisjordania, entre el 85% y el 90% de los colonos se retirarían "con un sencillo plan económico".

El Acuerdo de Ginebra está basado en presunciones similares, que parecen realistas. Dicho sea de paso, es bastante cierto que ninguna de estas propuestas aborda el punto del abrumador desequilibro en poderío militar y económico entre Israel y un eventual Estado palestino, o de otras cuestiones bastante cruciales. En el largo plazo podrían surgir otros acuerdos, a medida que se creen interacciones más sanas entre ambos países. Una posibilidad con raíces más antiguas sería una federación binacional.

Entre 1967 y 1973, un estado binacional de este tipo fue algo bastante factible en Israel/Palestina. Durante aquellos años, un tratado entre Israel y los estados árabes para una paz total fue también factible y es algo que fue ofrecido, de hecho, por Egipto en 1971, y por Jordania tiempo después.

En 1973 se había perdido la oportunidad. El cambio lo trae la guerra de ese año y la modificación de la opinión entre los palestinos, dentro del mundo árabe y en la comunidad internacional a favor de los derechos de los palestinos, en una forma que incorporaba la resolución 242 de Naciones Unidas pero agregaba cláusulas para la existencia de un estado palestino en los territorios ocupados, que Israel evacuaría.

Los Estados Unidos, sin embargo, bloquearon esa resolución en estos últimos 30 años. El resultado fueron guerras y destrucción, duras ocupaciones militares, ocupación de tierras y recursos, resistencia y, finalmente, un creciente ciclo de violencia, odio y desconfianza mutuos. Esos resultados no se pueden esfumar.

El progreso exige compromisos de parte de todos. Pero, ¿qué es un compromiso justo? Lo más cerca que podemos llegar de una fórmula general es que se debieran aceptar los compromisos si estos son los mejores posibles y pueden conducir a algo mejor.

El acuerdo de Sharon basado en la existencia de "dos estados", que dejaría a los palestinos confinados en la franja de Gaza y en cantones distribuidos en cerca de la mitad de Cisjordania, no cumple con ese criterio. El Acuerdo de Ginebra se aproxima a este criterio y debiera ser aceptado por ende, al menos, como base para una negociación palestino-israelí.

Un acuerdo para la existencia de dos estados en concordancia con el consenso internacional es aceptable ya para una amplia franja de la opinión pública israelí. Esto incluye también a los "halcones" extremistas, que están tan preocupados por el "problema demográfico" —el problema de que haya demasiados no judíos en un "estado judío"— que están hasta fomentando la propuesta (ultrajante) de transferir áreas de asentamientos árabes densos dentro de Israel a un nuevo Estado palestino.

Una mayoría de la población norteamericana apoya también el acuerdo sobre la existencia de dos estados. Por ende, no es del todo inconcebible que esfuerzos de activistas dentro de los Estados Unidos logren que el gobierno norteamericano se alinee con el consenso internacional, en cuyo caso, Israel se plegaría también.

Aun sin ninguna presión de los Estados Unidos son muchos los israelíes que están favor de algo de este tipo. Los antiguos líderes del Shin-Bet, así como el movimiento israelí por la paz (el Gush Shalom y otros) creen que la ciudadanía israelí aceptaría un resultado de este tipo. Pero las especulaciones sobre todo esto no son nuestra verdadera preocupación. Nuestra preocupación tiene que ver con que la política del gobierno norteamericano se ajuste a la del resto del mundo y, aparentemente, a la de la mayoría del pueblo norteamericano.

* Noam Chomsky es lingüista y ensayista norteamericano.

Copyright The New York Times Syndicate y Clarín, 2004. Traducción: Silvia S. Simonetti.

26 de mayo del 2004

La guerra en Irak y la secuelaNoam Chomsky
La Jornada
Cualquiera que haya sido su fuente, los monstruosos ataques con bomba en Madrid resuenan con mayor estruendo y mayor pesar cuando se ha cumplido un año de la invasión a Irak que Estados Unidos encabezó en supuesta reacción al ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001.

Durante el año que ha transcurrido desde el principio de la guerra, las predicciones de muchos analistas han resultado acertadas, en particular las referentes a las consecuencias de un ciclo de violencia que genera violencia. Otros efectos parecen del todo sorprendentes. Una mirada hacia atrás puede proporcionar una guía hacia tiempos menos atroces y más democráticos.

La guerra contra Irak encabezada por Washington se emprendió con el reconocimiento general de que bien podría conducir a la proliferación de armas de destrucción masiva y del terror, riesgos que el gobierno de Bush, en apariencia, consideró insignificantes en comparación con el prospecto de ganar control sobre Irak, establecer con firmeza la norma de la guerra preventiva y fortalecer su asidero del poder en lo interno.

En reacción a la acelerada militarización estadunidense, Rusia ha incrementado de manera drástica sus fuerzas militares ofensivas, mientras otros que se ven como blancos potenciales reaccionan con los medios a su alcance: el terrorismo, por venganza o disuasión, y esfuerzos por desarrollar armas de destrucción masiva, como es el caso de los programas sospechosos de Irán y Corea del Norte. Junto con Madrid, la letanía del terror del 11 de septiembre de 2001 en adelante abarca Bagdad, Bali, Casablanca, Estambul, Jerusalén, Mombasa, Moscú, Riad y Yakarta. Tarde o temprano el terror y las armas de destrucción masiva se mezclarán en las mismas manos, con consecuencias estremecedoras.

Los supuestos vínculos de Irak con Al Qaeda fueron descartados por analistas serios y no se ha hallado evidencia creíble de ellos. Pero ahora está fuera de disputa el hecho de que Irak se ha vuelto, por primera vez, un "paraíso de terroristas", como Jessica Stern, especialista de la Universidad de Harvard en el tema de terrorismo, lo describió en un ensayo publicado en The New York Times después del ataque con bombas a la sede de la Organización de Naciones Unidas en Bagdad, en agosto del año pasado.

Guerra preventiva no es sino un eufemismo de agresión a voluntad. Fue esta doctrina, no sólo su aplicación en Irak, lo que motivó las vastas e inéditas protestas contra la invasión. Esta reacción, sin duda, ha elevado las probabilidades de que se recurra de nuevo a esa doctrina anunciada.

Se derrocó a un tirano brutal, y se puso fin a las asesinas sanciones que obligaban a los iraquíes a confiar en él para sobrevivir. La investigación realizada por David Kay, además de socavar las acusaciones referentes a las armas de destrucción masiva que supuestamente poseía Irak, revelaron lo frágil que era el asidero del poder de Saddam Hussein en los últimos años. Añadió peso, por consiguiente, a la opinión de los occidentales que mejor conocían Irak -los coordinadores humanitarios de Naciones Unidas Denis Halliday y Hans van
Sponeck- de que, si las sanciones no hubieran tomado como objetivo a la población civil, bien podrían los propios iraquíes haber derrocado al dictador.

En abril pasado, según mostraron las encuestas, los estadunidenses creían que la ONU, no Estados Unidos, debería tener la responsabilidad primaria de la reconstrucción política y económica de Irak en el periodo de posguerra. El fracaso de la ocupación estadunidense de Irak es sorprendente, si se consideran el poderío y los recursos que Washington tiene a su disposición, el término de las sanciones y el derrocamiento del tirano, así como la falta de un apoyo externo significativo a la resistencia. En parte por este fracaso el gobierno de Bush ha reculado y pedido apoyo a Naciones Unidas. Sin embargo, aún está en duda que Irak pueda volverse algo más que un Estado cliente de Washington.

El gobierno de Bush construye en Irak la misión diplomática más grande del mundo, la cual tendrá 3 mil empleados, según informó Robin Wright en enero en The Washington Post: claro indicio de que se pretende que la transferencia de soberanía sea limitada. Esta conclusión se ve reforzada por la insistencia de Washington en su derecho a mantener bases militares y fuerzas en el país, y por órdenes del procónsul Paul Bremer de que la economía debe estar abierta a una virtual apropiación extranjera, condición que ningún Estado soberano aceptaría.

Por supuesto, la pérdida de control sobre la economía reduce de manera drástica la soberanía política, así como los prospectos de un desarrollo económico sano, lo cual es una de las lecciones más claras de la historia económica. Las enérgicas demandas iraquíes de democracia y de una soberanía que no sea de nombre han obstruido los esfuerzos de Washington por imponer un gobierno que pueda controlar; incluso los avances logrados en establecer una constitución formal no han puesto fin a ese conflicto.

El cambio de gobierno en España después de los bombazos en Madrid refleja en parte el repudio del pueblo español a la estrategia de Bush-Blair-Aznar de combatir el terrorismo mediante la ocupación de Irak. En diciembre, una encuesta de PIPA/Knowledge Networks mostró que la población estadunidense, en general, ofrece poco apoyo a los esfuerzos de su gobierno por mantener una presencia militar y diplomática permanente y poderosa en Irak. En Estados Unidos, las preocupaciones populares por la guerra y la ocupación pueden relacionarse en esencia con la desconfianza en la justicia de la causa.

El punto de quiebre puede venir con la elección presidencial. El espectro político estadunidense es sumamente
estrecho y la gente sabe que las elecciones son compradas en su mayor parte. A John Kerry se le describe con acierto como un Bush light. Sin embargo, a veces la opción entre las dos facciones de lo que se ha dado en llamar el partidoempresarial estadunidense puede significar una diferencia y puede ocurrir en esta elección como en la de 2000.

Esto vale tanto para los asuntos nacionales como para los internacionales. Las personas que rodean a Bush están comprometidas a fondo en revertir los logros de las luchas populares del siglo pasado. Una pequeña lista de sus
objetivos comprende la atención a la salud, la seguridad en el empleo y los impuestos progresivos. El prospecto de un gobierno que sirva a los intereses populares se está desmantelando.

Desde el principio de la guerra en Irak, el mundo se ha vuelto un lugar aún más precario. La elección estadunidense representa una encrucijada. En este sistema de inmenso poder, las pequeñas diferencias pueden traducirse en grandes resultados con impacto de largo alcance.

* Noam Chomsky es profesor de lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, y autor del
libro Hegemony or Survival: América's Quest for Global Dominance (Hegemonía o sobrevivencia: la búsquedaestadunidense de dominio global), publicado recientemente.

24 de mayo de 2004

El autismo del imperioNoam Chomsky
Le Monde Diplomatique. Traducido para
Rebelión por Rocío Anguiano  En contra de lo que se podría pensar, las ocupaciones militares, incluso cuando se realizan del modo más brutal, puedensalir triunfantes. Sirva como ejemplo la ocupación por parte de Hitler de Europa occidental o la de los países de la uropa del Este por parte de Rusia durante la posguerra. En ambos casos, los territorios ocupados estaban gobernadospor colaboradores que tenían a su disposición aparatos locales civiles y militares y que contaban únicamente con el apoyo de las tropas de los ocupantes. En el caso de Hitler surgió una valiente resistencia, pero sin la ayuda exteriorhabría sido eliminada. En Europa del Este (así como en Rusia), Estados Unidos trató de apoyar a la resistenciaantisoviética hasta principios de la década de 1950, sin éxito.  Consideremos, en cambio, la invasión de Irak. Ha acabado con dos regímenes monstruosos, uno del que se podía hablar, otro del que no. El primero era el reino del tirano; el segundo las sanciones impuestas por Estados Unidos y Gran Bretaña, que han matado a centenares de miles de personas, devastado la sociedad, reforzado el poder del tirano y obligado a lapoblación a confiar en él para sobrevivir (a través del racionamiento), preservando, de este modo, a Saddan Hussein deldestino de otros dictadores apoyados por distintos gobiernos de Estados Unidos y, en particular, por los miembros y amigos de la actual administración americana –Suharto, Marcos, Duvalier, Mobutu, etc.- que fueron derrocados desdedentro. Algo así era plausible antes de la guerra. No hay duda de que la población ha acogido bien el fin de las sanciones y el fin del régimen de Saddam Hussein; los que se oponían a la guerra contra Irak en todo el mundo también, aunque este hecho se haya ocultado por parte de laadministración actual. Pero se podían suprimir las sanciones sin conflicto; además, si estas hubieran sido abolidas, lapoblación probablemente habría logrado librarse de la dictadura. Las investigaciones del inspector David Key, nombrado por el presidente George Bush tras la victoria, no solo han desmentido de forma clara la presunta posesión de armas de destrucción masiva por parte de Irak, sino que también han demostrado que, en los años anteriores a la invasión norteamericana, el poder que ejercía Saddam Hussein era muy frágil. Todo ello ha confirmado, a posteriori, las tesis de numerosos expertos que conocían bien la situación interna de Irak. Por ejemplo, Denis Halliday (1) y Hans van Sponeck, coordinadores de la ayuda humanitaria de la Organización de Naciones Unidas (ONU) habían afirmado repetidas veces que, si el embargo y las sanciones impuestas por Washington y Londres no hubieran afectado a la población, los mismos iraquíes se habrían ocupado de derrocar al tirano.  Sabemos que las intervenciones militares pueden tener efectos secundarios positivos: así, el bombardeo de PeralHarbour por parte de la aviación japonesa, en diciembre de 1941, condujo a la expulsión de las potencias imperiales occidentales de Asia, salvando así los millones de vidas que se habrían perdido en las guerras de liberación. ¿Justificaesto el fascismo japonés y sus crímenes? Está claro que no. Y estoy convencido de que la agresión japonesa contra Estados Unidos fue un crimen de guerra, el “crimen capital” según el tribunal de Nuremberg.  Arthur Schlessinger, el historiador americano de mayor prestigio, al iniciarse los bombardeos de Irak, recordaba con toda la razón el precedente de Pearl Harbour. El presidente Franklin D. Roosevelt, escribía, no se equivocaba cuando decía que el ataque japonés era una fecha señalada en la infamia y que los norteamericanos deberían vivir el ataque contra Irak como una infamia comparable a la de la política imperial japonesa.  Con el fin de los dos regímenes, el de las sanciones y el de Saddam Hussein, Estados Unidos disponía de inmensos recursos para reconstruir Irak. La población se sentía aliviada y la resistencia no tenía prácticamente ningún apoyoexterno. Sin embargo, esta se ha ido desarrollando en el interior, básicamente en respuesta a la violencia y a la brutalidad de los invasores. Hacia falta verdadero talento para sufrir un fracaso...  Y es que la invasión ha desencadenado un ciclo de violencia que ha engendrado, a su vez, todavía más violencia, como demuestran los terribles combates en Faluya en donde los civiles iraquíes son las primeras victimas. Si los vínculos entre el antiguo régimen iraquí y la red terrorista Al-Qaida no han existido nunca, todo el mundo admite que el Irak ocupado se ha convertido en un “santuario de terroristas”. Esto lo ha demostrado de forma especial Jessica Stern, especialista en terrorismo de la Universidad de Harvard, en un estudio publicado por el New York Times (2) tras la destrucción de la sede de la ONU en Bagdad.  La guerra contra Irak se llevó a cabo a pesar de la oposición de la opinión pública internacional, que temía que esta agresión llevara a una diseminación del terrorismo. La administración George Bush consideró este riesgo como menor comparado con la perspectiva de hacerse con el control de Irak y de sus riquezas, de lanzar la primera “guerra preventiva” y de reforzar su influencia en el panorama interno norteamericano.  Por otra parte, la “guerra contra el terrorismo” ha fracasado y los ataques sangrientos se han extendido por todo el mundo. Para desgracia de sus habitantes, el número de ciudades a las que ha alcanzado el terror tras el 11 de septiembre de 2001 no deja de aumentar, especialmente después de la guerra de Irak. Actualmente incluye a Bagdad, Casablanca, Estambul, Yakarta, Jerusalén, Haifa, Ashdod, Mombasa, Moscú, Riyad y Madrid. Antes o después, a este ritmo, es posible que el terrorismo y las armas de destrucción masiva acaben por juntarse en el seno de una misma organización violenta cuyos ataques podrían ser aún más terribles.  El concepto de “guerra preventiva” tan apreciado por Bush ha revelado su verdadera naturaleza: un simple eufemismo
para poder agredir libremente a quien se quiera. El carácter arbitrario y peligroso de esta doctrina, y no solamente su
aplicación en Irak, fue lo que dio lugar en febrero de 2003 a las grandes protestas contra la invasión, rechazo que se ha ido ampliando a partir de entonces, especialmente por la incapacidad de Washington para probar que el régimen deSaddam Hussein poseía armas de destrucción masiva, una acusación que apunta a una gran mentira de Estado.  En abril de 2003, los sondeos de opinión mostraban que los ciudadanos americanos deseaban que la ONU ejerciera la responsabilidad principal durante la posguerra en la reconstrucción política y económica de Irak. A pesar de todo, el fracaso de la ocupación resulta sorprendente, dada la potencia militar y los recursos con los que cuenta Estados Unidos y ha llevado a la administración Bush a dar marcha atrás y a resignarse a solicitar la ayuda de Naciones Unidas. Sin embargo, la ONU querría saber si Irak va a ser algo más que un Estado vasallo de Washington. Norteamérica construye en Bagdad su sede diplomática más grande del mundo con 3000 funcionarios, lo que indica claramente que el trasvase de soberanía previsto para el próximo 30 de junio de 2004 será muy limitado.  Este sentimiento se ve reforzado por la pretensión norteamericana de mantener en Irak importantes bases militares y una gran presencia de sus fuerzas armadas. Esta voluntad de hacer de Bagdad su vasallo, se confirma asimismo por las ordenes dadas por Paul Bremer, el procónsul de Washington, para que la economía local permanezca abierta y controlada por los extranjeros. La pérdida del control de la economía reduce radicalmente la soberanía política y las perspectivas de un desarrollo sano. Es una de las lecciones más claras de la historia. Ningún país colonizado ha podido desarrollarse mientras su política y su economía han estado dominadas por la potencia ocupante.  En diciembre de 2003, una investigación del Program on International Policy attitudes/Knowledge Networks señaló que la misma población norteamericana solo apoya de forma muy débil la decisión de mantener, permanentemente, una fuerte presencia militar en Irak. Esta inquietud popular proviene del hecho de que la gente no cree en la justicia de la causa. Si esta se reflejara en las urnas, el próximo mes de noviembre, podría provocar un cambio político importante. Incluso si la oferta electoral en Estados Unidos es muy reducida y si la gente sabe que las elecciones normalmente están amañadas. Al candidato demócrata John Kerry se le describe a veces como un “Bush con pocas calorías”, Sin embargo, puede ocurrir que las dos facciones de lo que llaman el “Partido de los empresarios” presenten políticas diferentes. Pequeñas variaciones, al principio, entre los dos candidato pueden dar lugar, a la larga, a impactos gigantescos y de naturaleza muy contrastada según que el elegido sea Bush o Kerry. Eso se confirmará el próximo mes de noviembre como se confirmó en el 2000 cuando se enfrentaron Bush y Albert Gore.  Bush expone así su doctrina: “Liberar el mundo del mal y del terrorismo”. “Declarar la guerra al terrorismo, afirmó tras el 11 de septiembre de 2001, supone también declarar la guerra a cualquier Estado que de refugio a los terroristas. Porque un Estado que acoge en su suelo a terroristas es a su vez un Estado terrorista y debe por lo tanto ser tratado como tal”. En nombre de esta doctrina, Bush declaró la guerra a Afganistán en el 2001 y a Irak en el 2002. Y amenaza a otros países como Siria. Podemos preguntarnos si Bush realmente es coherente, ya que hay muchos otros Estados que acogen terroristas, que los protegen y a los que ni se bombardea ni se les invade. Empezando por... ¡los mismos Estados Unidos!  Es sabido que desde 1959 los Estados Unidos han apadrinado ataques terroristas contra Cuba. Entre ellos se pueden señalar la invasión de la bahía de Cochinos en 1961, el ametrallamiento aéreo contra civiles, las bombas en lugares públicos de la Habana y en otros sitios, el asesinato de funcionarios, la destrucción en vuelo de un avión de línea cubano en 1976 que causó más de ochenta muertos, así como decenas de complots para matar a Fidel Castro. Uno de los terroristas anticastristas más conocidos, acusado de ser el cerebro del atentado contra el avión civil en 1976, es Orlando Bosch. En 1989, George Bush padre anuló la decisión del Ministerio de Justicia que había denegado una solicitud de asilo formulada por Bosch. En consecuencia, vive tranquilamente en Estados Unidos en donde prosigue con sus actividades anticastristas.  La lista de terroristas que han encontrado refugio en Estados Unidos incluye también a Emmanuel Constant, de Haití, conocido por el nombre de “Toto”, un antiguo líder paramilitar de la época de los Duvalier. “Toto” es el fundador del Frente Revolucionario para el Avance y el Progreso de Haití (FRAPH), grupo paramilitar que, a las ordenes de la junta que derrocó al presidente Aristide, aterrorizó a la población de 1990 a 1994. Según informes recientes, “Toto” vive en el Queens en Nueva York. Y Washington ha denegado la petición de extradición presentada por Haití. ¿Por qué? Porque “Toto” podría revelar los vínculos entre Estados Unidos y la junta culpable de haber hecho asesinar –por los hombres del FRAPH- entre 4000 y 5000 haitianos... Hay que añadir que entre los gansters que han participado, al lado de las fuerzas americanas, en el reciente golpe de estado contra el presidente Aristide figuran varios ex dirigentes de la organización terrorista FRAPH.  Washington rehuye continuamente entregar a aquellos que le han servido bien, incluso cuando se trata de terroristas. Así, en febrero de 2003, Venezuela pidió la extradición de dos oficiales que habían participado en el golpe de estado del 11 de abril de 2002 contra el presidente Hugo Chávez y que, acto seguido, habían organizado un atentado en Caracas para después huir a Miami, en donde encontraron refugio. Claro está, Washington la denegó.  Y es que no todos los terroristas son iguales. Y los que sirven a los intereses de Estados Unidos no deberían ser calificados con la fea palabra “terroristas”. Son los nuevos “combatientes de la libertad”, como llamaban los medios de comunicación antes al mismo Osama bin Laden, en la época en la que aterrorizaba a los soviéticos por cuenta de Estados Unidos...  1.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        Véase Denis Halliday, “Des sanctions qui tuent”, Le Monde diplomatique, enero de 1999.2.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        Jessica Stern, “How America Created a Terrorist Haven”, The New York Times, 20 de agosto de 2003.


19 de mayo de 2004

Chomsky: "Próximo objetivo de EEUU será la región andina"Noam Chomsky
La República "El proyecto hegemónico del imperio estadounidense exige más invasiones", aseguró el ensayista estadounidense Noam Chomsky, para quien las "probables" próximas intervenciones serán "en la región andina, desde Colombia a Venezuela". "La región andina, desde Colombia a Venezuela, es un objetivo muy probable de una intervención norteamericana, cuyo proyecto necesita de nuevas invasiones", advirtió el reconocido ensayista, del Massachusetts Institute of Tecnology (Estados Unidos). Según Chomsky, la región andina es "bastante descontralada políticamente, con alta importancia estratégica para Estados Unidos por ser fuente de más exportaciones de petróleo que Oriente Medio" y el elevado número de soldados norteamericanos en la región, "facilitaría" una intervención. En conversación telefónica con el diario Folha de San Pablo, el ensayista sostuvo que "el mejor medio con que Estados Unidos puede combatir el terrorismo es dejar de ser uno de los principales terroristas del mundo", en alusión a la ocupación de Irak, basada en el supuesto combate al terrorismo.  El intelectual opinó que el "desastre iraquí" de George Bush no influirá en los resultados de las próximas elecciones en su país. "Los dos candidatos (Bush y John Kerry, NDR) vienen de familias ricas, fueron a la misma universidad, están apoyados por los mismos intereses corporativos. Y las elecciones aquí, son compradas. Nadie sin dinero, como Lula (da Silva, DNR), llegará al poder", expresó. Aunque considera al presidente brasileño "uno de los líderes políticos más impresionantes del escenario mundial", Chomsky aún no está satisfecho con Lula, y destacó en cambio la figura del presidente argentino, Néstor Kirchner. "Era obvio que Lula tendría dos opciones: desafiar a la comunidad económica internacional y seguir su camino, como está haciendo Kirchner, o aceptar las reglas diseñadas por el Fondo Monetario Internacional, que eliminan las posibilidades de democracia", sostuvo. "Lula tomó el segundo rumbo, y ahora está forzado a seguir políticas opuestas a las que para ellas fue elegido", comentó. *  Unas 100.000 personas manifestaron ayer en Tel Aviv para pedir el retiro de Israel de la Franja de Gaza en el marco del plan unilateral de separación que impulsa el premier Ariel Sharon, una propuesta que el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, pidió que sea considerada por los palestinos. Pero el plan incluye un retiro sólo parcial de asentamientos en Cisjordania, que es inaceptable para los palestinos porque equivaldría a convalidar la ocupación de sus territorios.


14 de mayo del 2004

Viable, un acuerdo final Israel-PalestinaNoam Chomsky
La Jornada
El conflicto palestino-israelí continúa siendo una de las principales razones del caos y del sufrimiento en Medio Oriente. Pero una forma de romper el impasse podría estar al alcance de los negociadores.

A corto plazo, la única solución posible y mínimamente decente del conflicto es acatar las propuestas de un consenso internacional de larga data: crear dos estados separados por una frontera (la llamada línea verde) con ajustes menores y mutuos.

Por ahora, el proyecto israelí de asentamientos e infraestructura, respaldado por Estados Unidos, cambia la magnitud de lo "menor". Sin embargo, hay en la mesa varios planes de dos estados. El más destacado es el acuerdo de Ginebra, presentado en diciembre por un grupo de prominentes negociadores israelíes y palestinos, que trabajaron al margen de los canales oficiales.

El acuerdo de Ginebra ofrece un detallado programa para el canje de tierras y otros aspectos destinados a zanjar la cuestión. Y puede ser concretado si el gobierno de Estados Unidos lo respalda. La realpolitik indica que Israel debe aceptar lo que la gran potencia ordena.

El "plan de separación" de Bush-Sharon es de hecho un proyecto de expansión y de integración. Aun cuando Sharon propone alguna retirada de la franja de Gaza, "Israel invertirá decenas de millones de dólares en asentamientos en Cisjordania", dijo James Bennet, citando declaraciones del ministro de Finanzas de Israel, Benjamin Netanyahu, publicadas en The New York Times. Otros informes indican que el desarrollo tendrá lugar en el lado palestino de la "valla de separación".

Tales asentamientos contradicen el mapa de ruta, respaldado por Bush, que exige el cese de "toda actividad en los asentamientos".

Aunque sería "un hito importante, el fin de la ocupación de la franja de Gaza por Israel requiere de un cambio análogo de política en Cisjordania para que esas ventajas se concreten", escribió Geoffrey Aronson en una publicación de la Fundación para la Paz del Medio Oriente, con sede en Washington.

La fundación acaba de difundir un mapa de los planes israelíes para Cisjordania, mostrando mosaicos de enclaves palestinos rodeados por muros, que reproducen los peores aspectos de los bantustanes, las poblaciones creadas durante el régimen de minoría blanca de Sudáfrica, tal como Meron Benvenisti ha denunciado en el diario Haaretz de Jerusalén.

La cuestión planteada ahora es si las comunidades israelíes y palestinas están tan entrelazadas en los territorios ocupados que es imposible toda división.

Sin embargo, en noviembre pasado, ex dirigentes de Shin Bet, el servicio de seguridad israelí, señalaron que esa nación puede y debe retirarse completamente de la Franja de Gaza. En cuanto a la Margen Occidental, entre 85 y 95 por ciento de los colonos podrían abandonar la zona "con un simple plan económico", en tanto la fuerza pública tal vez deba enfrentarse con un 10 por ciento que no desean ser desalojados. Para los ex dirigentes de Shin Bet, ese no es un problema muy serio. El acuerdo de Ginebra se basa en conjeturas similares, que parecen bastante realistas.

Por cierto, ninguna de esas propuestas encara el abrumador desequilibrio en el poderío militar y económico entre Israel y un eventual Estado palestino, u otros asuntos cruciales.

A largo plazo, otros arreglos podrían surgir a medida que se desarrollen interacciones más saludables entre ambos países. Una posibilidad, que ya tiene arraigo, es una federación binacional.

Entre 1967 y 1973, ese Estado binacional era bastante viable en Israel-Palestina. Durante esos años, también era posible un total acuerdo de paz entre Israel y los estados árabes, y por cierto hubo ofertas en ese sentido de Egipto y de Jordania. Para 1973, esa oportunidad se había perdido.

Lo que alteró la situación fue la guerra de 1973 y el cambio de opinión entre los palestinos, en el mundo árabe y en el campo internacional en favor de los derechos nacionales de los palestinos, de forma que quedó incorporada la resolución 242 de Naciones Unidas, la cual añadió disposiciones para la creación de un Estado palestino en los territorios ocupados, que Israel debería evacuar. Sin embargo, Estados Unidos ha bloqueado de manera unilateral la resolución durante los anteriores 30 años.

El resultado ha sido la guerra y la destrucción, una cruel ocupación militar, la absorción de tierras y de recursos, la resistencia y, finalmente, un creciente ciclo de violencia, odio mutuo y recelo.

El progreso requiere consesiones de todas partes. ¿Cuál es un acuerdo justo? Lo más cerca que podemos llegar a una fórmula general es que el acuerdo debe ser aceptado si es el mejor posible y puede conducir a algo mejor.

La propuesta de Sharon de "dos estados" que dejen a los palestinos encerrados en la franja de Gaza y en cantones en la mitad de la Cisjordania no cumple con ese criterio. El acuerdo de Ginebra se aproxima al criterio, y por lo tanto debe ser aceptado, al menos como base para negociaciones entre israelíes y palestinos. Esa es mi opinión.

Una de las cuestiones más espinosas es el derecho de los palestinos a retornar a sus tierras. Cierto, los refugiados palestinos no están dispuestos a renunciar a ese derecho, pero en este mundo, no en un mundo imaginario que podemos discutir en seminarios, ese derecho no podrá ser ejercido, más que en forma limitada, dentro de Israel.

En todo caso es erróneo ofrecer esperanzas que no se concretarán a personas que sufren en la miseria y en la opresión. En cambio, deben realizarse esfuerzos constructivos para mitigar su sufrimiento y encarar los problemas que tienen en el mundo real.

Un acuerdo para instituir dos estados con el consenso internacional es aceptable para una amplia gama de la opinión pública israelí. Eso inclusive engloba a halcones tan preocupados por el "problema demográfico" de demasiados no judíos en un "Estado judío" que han formulado la absurda propuesta de transferir áreas de densas poblaciones árabes ubicadas en Israel a un nuevo Estado palestino.

La mayoría del pueblo estadunidense también respalda la idea de los dos estados. Por lo tanto, no es inconcebible que esfuerzos organizados de activistas en Estados Unidos puedan conseguir que Washington acepte el consenso internacional, en cuyo caso también Israel accedería al plan.

Aun sin la presión de Estados Unidos, gran cantidad de israelíes favorecen algo así, dependiendo exactamente de cómo se formulen las preguntas en las encuestas. Un cambio en la posición de Washington significará enorme diferencia.

Los ex líderes de Shin Bet, así como los dirigentes del movimiento de paz israelí (Gush Shalom y otros), creen que el público israelí aceptará tal resultado.

Pero nuestra preocupación real no es especular, sino conseguir que la política de Estados Unidos se alinee con la del resto del mundo y, aparentemente, con la mayoría del público estadunidense.

* Noam Chomsky es profesor de lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge.

Distribuido por The New York Times Syndicate

10 de mayo del 2004

Chomsky: derrotado en Irak, Bush apunta a Cuba y arrastra a MéxicoJim cason y David Brooks
La Jornada El gobierno de George W. Bush intensifica su agresión retórica contra Cuba en la actual coyuntura, arrastrando a México en esta dinámica, en parte porque su ocupación de Irak está fracasando, la situación general de Medio Oriente está estallando y, por lo tanto, necesita un nuevo blanco, considera Noam Chomsky en un breve comentario para La Jornada. "Cuba es fácil de atacar, perfecto para la valentía estilo Texas", comenta Chomsky. "Es encontrar a alguien demasiado débil (en el ámbito internacional) para responder efectivamente, un gobierno que no obtendrá amplio apoyo, y así, cuando Washington está confiado de que es seguro, los patea en la cara con una retórica reaganiana". Agrega que "desafortunadamente están arrastrando a México en esto". El gobierno estadunidense "necesita destruir a alguien".

Para consumo interno en Estados Unidos, este tipo de ataque verbal contra Cuba siempre es fácil. "Esta clase de política funciona en el país (con el pueblo) más asustado en el mundo", afirma. Además, dice, los gobernantes estadunidenses están algo "enloquecidos" ahora, y el tema de Cuba es fácil de manipular. Por ejemplo, señala que no sólo Bush sino también su contrincante electoral presidencial, John Kerry, está en favor de mantener la retórica anticastrista y del bloqueo.

A la vez, el bloqueo no sólo se aplica contra Cuba, dice Chomsky, sino contra sectores estadunidenses. Señala que esfuerzos para impedir que estadunidenses visiten o tengan intercambios con Cuba es parte de la estrategia doméstica de este gobierno. "Es algo vergonzoso que esta gente (cuando viaja a Cuba) vea que las normas de salud en Cuba son mejores que las de aquí", subrayó.

Pero esta intensificación del control sobre el intercambio con Cuba también genera aquí problemas para el gobierno estadunidense. "Lo llevaron a tal extremo que provocaron la ira de toda la comunidad científica estadunidense. El Departamento del Tesoro difundió un edicto ordenando que las publicaciones científicas no editaran artículos enviados por cubanos. Pero tuvieron que anular esta orden después de enfrentar una masiva protesta de los científicos, aunque sí mantuvieron en vigor una prohibición repentina de viajes de científicos estadunidenses a conferencias internacionales sobre biología y salud en Cuba".

Chomsky, en entrevistas con La Jornada y otros medios, siempre ha recordado que la política de Estados Unidos hacia Cuba ha sido marcada por una serie de atentados "terroristas" empezando desde el inicio de la revolución. De hecho, ha señalado que las acciones de ese tipo contra Cuba casi siempre se han realizado desde territorio estadunidense, país donde se continúa albergando a conocidos terroristas como Orlando Bosch (bajo la protección de Jeb Bush, gobernador de Florida), el haitiano Emmanuel Constant, integrantes de la contra nicaragüense y otros. O sea, la supuesta nueva doctrina de Bush de que todo Estado que alberga a ese tipo de criminales es un Estado terrorista, no se aplica aquí.

"Estas doctrinas son unilaterales. No tienen la intención de ser líneas de ley internacional o normas de asuntos internacionales. Son doctrinas que otorgan a Estados Unidos el derecho de emplear la fuerza y la violencia, y albergar terroristas, pero para nadie más", comentó Chomsky en una reciente entrevista en The Progressive.

También en entrevistas anteriores, Chomsky ha subrayado que el gobierno estadunidense realiza esfuerzos sofisticados para definir al "enemigo" para consumo de la población de este país, por medio de campañas en medios y hasta fabricación de información, y así lograr el consenso para justificar guerras y agresiones contra "los malos", tal como lo hizo en el caso de Irak y desde hace mucho con Cuba.

De nuevo, señala Chomsky a La Jornada, Cuba es presentado como "ese país horrendo, el peor del mundo", o sea, con "el sadismo usual" con que obra Washington contra ese pueblo.

Es por todo esto, señala, que en esta coyuntura, Cuba es un blanco "fácil" para la retórica agresiva de Washington la cual, claro, como en Irak, siempre se decora con los adjetivos de la "libertad" y la "democracia" y el bien de la civilización como sus objetivos.


20 de abril de 2004

EU: santuario terroristaNoam Chomsky
La Jornada- Traducción: Ramón Vera Herrera

Todo presidente que se respete cuenta con una doctrina asociada a su nombre. El principio rector de la doctrina de Bush II es que Estados Unidos debe "desembarazar del mal al mundo", como expresó el presidente poco después del 11 de septiembre.

Impulsar una guerra contra el terrorismo entraña una responsabilidad especial, y su corolario es que cualquier estado que en su seno acoja terroristas es terrorista y debe ser tratado como tal.

Formulemos entonces una simple y llana pregunta: cuáles serían las consecuencias derivadas de la doctrina Bush si la tomáramos en toda seriedad y tratáramos a los estados que acogen terroristas como estados sujetos a bombardeo e invasión.

Hace muchos años que Estados Unidos es santuario de una galería de delincuentes, cuyas acciones los clasifican como terroristas y cuya presencia compromete y complica los principios proclamados.

Consideremos el caso de los cinco ciudadanos cubanos convictos en Miami en 2001 como parte de una red de espionaje. La apelación de los cinco cubanos fue programada para el 10 de marzo en Miami.

Para entender el caso, que ha provocado protestas internacionales, asomémonos un momento a la sórdida historia de las relaciones cubano-estadunidenses (dejando de lado, aquí, por lo menos, el aplastante embargo que data de hace tantos años).

Desde 1959 Estados Unidos se ha involucrado en ataques terroristas de pequeña y gran escala contra Cuba, incluida la invasión de Bahía de Cochinos y los siniestros complots para liquidar a Castro.

Al menos oficialmente, la participación directa del gobierno en los ataques terminó a finales de los 70.

En 1989 el presidente Bush concedió el perdón a Orlando Bosch, uno de los más notorios terroristas anticastristas, acusado de tramar el bombazo a una aeronave cubana en 1976.

Bush invalidó al Departamento de Justicia, que había negado a Bosch una petición de asilo al concluir que "la seguridad de esta nación se ve afectada por su incapacidad de exigirle con credibilidad a otras naciones que nieguen auxilio y refugio a terroristas de los cuales somos blanco muy frecuentemente".

Reconociendo que Estados Unidos iba a acoger a terroristas anticastristas, los agentes cubanos se infiltraron en sus redes. En 1988, funcionarios de alto nivel de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) fueron enviados a La Habana, donde les dieron miles de páginas de documentación y cientos de horas de video acerca de las acciones terroristas organizadas en células desde Florida.

La FBI reaccionó arrestando a las personas que les proporcionaron la información, incluido el grupo que hoy conocemos como los Cinco Cubanos.

A los arrestos siguió lo que terminó siendo un juicio teatral en Miami. Los cinco fueron condenados, tres a cadena perpetua (por espionaje; el líder Gerardo Hernández enfrentó también el cargo de conspiración para asesinar).

En tanto, aquellos que consideraron terroristas la FBI y el Departamento de Justicia viven felizmente en Estados Unidos y continúan tramando y ejecutando crímenes.

La lista de terroristas residentes en Estados Unidos incluye también a Emmanuel Constant, de Haití, conocido como Toto, antiguo líder paramilitar de la era Duvalier. Constant es el fundador del Fraph (Frente para el Avance del Progreso en Haití), grupo paramilitar que perpetró la mayor parte del terrorismo estatal a principios de los 90, a las órdenes de la junta que derrocó al presidente Aristide. En un informe reciente se afirma que Constant vive en Queens, Nueva York.

Estados Unidos ha denegado la solicitud de extradición interpuesta por Haití. La razón, se supone, es que Constant podría revelar los lazos entre Washington y la junta militar que asesinó a 4 mil o 5 mil haitianos cuando las fuerzas paramilitares de Constant desempeñaban un papel protagónico.

Entre los gángsters que encabezaron el actual golpe de Estado en Haití figuraban líderes del Fraph.

Cuba es la principal preocupación de Estados Unidos en el hemisferio. En un documento del Departamento de Estado, desclasificado en 1964, se declara que Fidel Castro es una amenaza intolerable porque "representa un desafío consumado a Estados Unidos, la negación de toda nuestra política hemisférica de casi siglo y medio", desde que la doctrina Monroe declaró que no se toleraría desafío alguno a la dominación estadunidense en el hemisferio.

Ahora Venezuela presenta un problema semejante. En un artículo reciente en el Wall Street Journal se dice: "Fidel Castro se encontró a un benefactor clave, un posible heredero en la causa de descarrilar la agenda estadunidense en América Latina: el presidente venezolano Hugo Chávez".

Como suele ocurrir, el mes pasado Venezuela pidió a Estados Unidos la extradición de dos antiguos oficiales del ejército que buscan asilo en Estados Unidos. Ambos participaron en un golpe de Estado con respaldo del gobierno de Bush, que se apagó por la indignación generalizada en el hemisferio.

Es de hacer notar que el gobierno venezolano acató el dictado de la Suprema Corte de Justicia de Venezuela que impedía el procesamiento de los líderes del golpe. Tiempo después, los dos oficiales estuvieron implicados en un bombazo terrorista y huyeron a Miami.

Indignarse hacia quienes desafían a Estados Unidos está muy incrustado en la historia del país. Thomas Jefferson condenó acremente a Francia por "su actitud de desafío" al mantenerse en posesión de Nueva Orleans, codiciada por él. Jefferson advirtió que el "carácter de Francia está siempre en un punto de eterna fricción con el nuestro, que, aunque amante de la paz y en busca de riqueza, tiene altas miras.

"El desafío de Francia (nos exige) casarnos con la flota y la nación británicas", apuntaba Jefferson, revirtiendo actitudes previas suyas que reconocían la contribución de Francia en libertar a las colonias estadunidenses del dominio británico".

Gracias a la lucha de liberación de Haití, sin respaldos y con oposición casi universal, el desafío francés amainó pronto. Pero entonces, como ahora, los principios rectores se mantienen, y determinan quién es amigo y quién es adversario.

* Noam Chomsky es profesor de lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, y autor del libro Hegemony or Survival: America's Quest for Global Dominance (Hegemonía o sobrevivencia: la búsqueda estadunidense de dominio global), publicado recienteme.

17 de abril del 2004

Irak: las raíces de la resistenciaNoam Chomsky
La Jornada
Mucho antes de los nuevos brotes de violencia en Irak, las evaluaciones de inteligencia de agencias estadunidenses admitían que "el más formidable enemigo (de Washington) en Irak en los próximos meses podría ser el rencor de los iraquíes que se muestran cada vez más hostiles ante la ocupación militar estadunidense", señalaron Douglas Jehl y David E. Sanger en septiembre en The New York Times.

El fracaso en entender las raíces de esa hostilidad (no sólo de la resistencia armada que atrae los titulares y las secuencias filmadas en televisión) puede sólo conducir a más derramamiento de sangre y a un impasse.

El prolongado conflicto, incluidas las horribles demostraciones en Fallujah y otras partes, tal vez no hubiera ocurrido si la ocupación encabezada por Estados Unidos hubiera sido menos arrogante, ignorante e incompetente.

Conquistadores dispuestos a transferir una soberanía auténtica, como exigen los iraquíes, habrían escogido un curso diferente.

El gobierno de George W. Bush, entre sus numerosos pretextos para la invasión a Irak, ha patrocinado la visión de una revolución democrática a través del mundo árabe. Pero la más plausible razón para la invasión ha sido eludida: el emplazamiento de seguras bases militares en un estado cliente situado en el centro de los mayores recursos energéticos del mundo.

Los iraquíes no soslayan este tema crucial. En una encuesta de Gallup realizada en Bagdad y divulgada en octubre, cuando se preguntó a un grupo de personas por qué Estados Unidos había invadido Irak, uno por ciento dijo que era para establecer una democracia, y cinco por ciento, que era para ayudar a los iraquíes. El resto señaló que el motivo de Washington era controlar los recursos de Irak y reorganizar el Medio Oriente para satisfacer los intereses estadunidenses.

Otra encuesta de opinión en Irak divulgada en diciembre por la firma encuestadora Oxford Research International también es reveladora: cuando se formuló la pregunta sobre qué era lo que necesitaba Irak, más de 70 por ciento dijo "democracia". Otro 10 por ciento mencionó a la Autoridad Provisional de Ocupación, y 15 por ciento, al Consejo de Gobierno Interino iraquí. Por "democracia" los iraquíes querían decir democracia, no la soberanía nominal que el gobierno de Bush ha estado planteando.

En general, "la gente no tiene confianza en las fuerzas de Estados Unidos y Gran Bretaña (79 por ciento) o en la autoridad provisional (73 por ciento)", según la encuesta. El favorito del Pentágono, Ahmed Chalabi, no tenía respaldo alguno.

El conflicto entre los estadunidenses y los iraquíes en materia de soberanía fue altamente visible en el primer aniversario de la invasión. Paul Wolfowitz y su personal en el Pentágono señalaron que "estaban en favor de una estable, prolongada presencia de soldados estadunidenses y de un ejército iraquí relativamente débil como la mejor forma de alimentar la democracia", escribió Stephen Glain en The Boston Globe.

Esa no es democracia, tal como la entienden los iraquíes. O como la entenderían los estadunidenses, si estuviesen sometidos a una ocupación extranjera.

No tenía sentido invadir Irak si eso no conducía a estables bases militares en un estado dependiente del tipo tradicional.

La Organización de Naciones Unidas puede ser convocada, pero Washington está pidiendo que "respalde un futuro gobierno iraquí de soberanía sólo nominal y de dudosa legitimidad, bajo cuya invitación las potencias ocupantes podrán quedarse en el lugar", comentó The Financial Times en enero.

Mas allá de los temas de control militar, los iraquíes también entienden que las medidas impuestas intentan reducir la soberanía económica, incluyendo una serie de órdenes para abrir las industrias y los bancos al efectivo control de Estados Unidos.

No resulta sorprendente que los planes estadunidenses hayan sido criticados por empresarios iraquíes que denunciaron que eso destruirá la industria local.

En cuanto a los obreros iraquíes, el gremialista David Bacon dice que las fuerzas ocupantes allanaron oficinas de sindicatos, arrestaron dirigentes, están haciendo cumplir las leyes antilaborales de Hussein y han entregado concesiones a empresarios estadunidenses conocidos por su inquina hacia los sindicatos.

El resentimiento iraquí y el fracaso de la ocupación militar han hecho que Washington tuviese que dar marcha atrás de cierta manera en sus medidas más extremas.

Las propuestas para abrir la economía al capital extranjero han excluido el petróleo. Al parecer, eso hubiera sido demasiado osado. Sin embargo, los iraquíes no necesitan leer The Wall Street Journal para descubrir que "el conocimiento en detalle de la destruida industria petrolera de Irak", gracias a lucrativos contratos proporcionados por contribuyentes estadunidenses, "eventualmente podría ayudar a Halliburton a obtener grandes contratos de energía" en la nación árabe, junto con otras corporaciones multinacionales respaldadas por gobiernos.

Falta aún saber si los iraquíes pueden ser obligados a aceptar la soberanía nominal que les ha sido ofrecida por las potencias ocupantes.

Otra pregunta es aún más importante para los privilegiados occidentales: ¿permitirán sus gobiernos "alimentar la democracia" y favorecer los intereses de esos estrechos sectores del poder a los que sirven esas administraciones, pese a la vigorosa oposición iraquí?

© Noam Chomsky, 2004

17 de abril del 2004

Irak: las raíces de la resistenciaNoam Chomsky
La Jornada
Mucho antes de los nuevos brotes de violencia en Irak, las evaluaciones de inteligencia de agencias estadunidenses admitían que "el más formidable enemigo (de Washington) en Irak en los próximos meses podría ser el rencor de los iraquíes que se muestran cada vez más hostiles ante la ocupación militar estadunidense", señalaron Douglas Jehl y David E. Sanger en septiembre en The New York Times.

El fracaso en entender las raíces de esa hostilidad (no sólo de la resistencia armada que atrae los titulares y las secuencias filmadas en televisión) puede sólo conducir a más derramamiento de sangre y a un impasse.

El prolongado conflicto, incluidas las horribles demostraciones en Fallujah y otras partes, tal vez no hubiera ocurrido si la ocupación encabezada por Estados Unidos hubiera sido menos arrogante, ignorante e incompetente.

Conquistadores dispuestos a transferir una soberanía auténtica, como exigen los iraquíes, habrían escogido un curso diferente.

El gobierno de George W. Bush, entre sus numerosos pretextos para la invasión a Irak, ha patrocinado la visión de una revolución democrática a través del mundo árabe. Pero la más plausible razón para la invasión ha sido eludida: el emplazamiento de seguras bases militares en un estado cliente situado en el centro de los mayores recursos energéticos del mundo.

Los iraquíes no soslayan este tema crucial. En una encuesta de Gallup realizada en Bagdad y divulgada en octubre, cuando se preguntó a un grupo de personas por qué Estados Unidos había invadido Irak, uno por ciento dijo que era para establecer una democracia, y cinco por ciento, que era para ayudar a los iraquíes. El resto señaló que el motivo de Washington era controlar los recursos de Irak y reorganizar el Medio Oriente para satisfacer los intereses estadunidenses.

Otra encuesta de opinión en Irak divulgada en diciembre por la firma encuestadora Oxford Research International también es reveladora: cuando se formuló la pregunta sobre qué era lo que necesitaba Irak, más de 70 por ciento dijo "democracia". Otro 10 por ciento mencionó a la Autoridad Provisional de Ocupación, y 15 por ciento, al Consejo de Gobierno Interino iraquí. Por "democracia" los iraquíes querían decir democracia, no la soberanía nominal que el gobierno de Bush ha estado planteando.

En general, "la gente no tiene confianza en las fuerzas de Estados Unidos y Gran Bretaña (79 por ciento) o en la autoridad provisional (73 por ciento)", según la encuesta. El favorito del Pentágono, Ahmed Chalabi, no tenía respaldo alguno.

El conflicto entre los estadunidenses y los iraquíes en materia de soberanía fue altamente visible en el primer aniversario de la invasión. Paul Wolfowitz y su personal en el Pentágono señalaron que "estaban en favor de una estable, prolongada presencia de soldados estadunidenses y de un ejército iraquí relativamente débil como la mejor forma de alimentar la democracia", escribió Stephen Glain en The Boston Globe.

Esa no es democracia, tal como la entienden los iraquíes. O como la entenderían los estadunidenses, si estuviesen sometidos a una ocupación extranjera.

No tenía sentido invadir Irak si eso no conducía a estables bases militares en un estado dependiente del tipo tradicional.

La Organización de Naciones Unidas puede ser convocada, pero Washington está pidiendo que "respalde un futuro gobierno iraquí de soberanía sólo nominal y de dudosa legitimidad, bajo cuya invitación las potencias ocupantes podrán quedarse en el lugar", comentó The Financial Times en enero.

Mas allá de los temas de control militar, los iraquíes también entienden que las medidas impuestas intentan reducir la soberanía económica, incluyendo una serie de órdenes para abrir las industrias y los bancos al efectivo control de Estados Unidos.

No resulta sorprendente que los planes estadunidenses hayan sido criticados por empresarios iraquíes que denunciaron que eso destruirá la industria local.

En cuanto a los obreros iraquíes, el gremialista David Bacon dice que las fuerzas ocupantes allanaron oficinas de sindicatos, arrestaron dirigentes, están haciendo cumplir las leyes antilaborales de Hussein y han entregado concesiones a empresarios estadunidenses conocidos por su inquina hacia los sindicatos.

El resentimiento iraquí y el fracaso de la ocupación militar han hecho que Washington tuviese que dar marcha atrás de cierta manera en sus medidas más extremas.

Las propuestas para abrir la economía al capital extranjero han excluido el petróleo. Al parecer, eso hubiera sido demasiado osado. Sin embargo, los iraquíes no necesitan leer The Wall Street Journal para descubrir que "el conocimiento en detalle de la destruida industria petrolera de Irak", gracias a lucrativos contratos proporcionados por contribuyentes estadunidenses, "eventualmente podría ayudar a Halliburton a obtener grandes contratos de energía" en la nación árabe, junto con otras corporaciones multinacionales respaldadas por gobiernos.

Falta aún saber si los iraquíes pueden ser obligados a aceptar la soberanía nominal que les ha sido ofrecida por las potencias ocupantes.

Otra pregunta es aún más importante para los privilegiados occidentales: ¿permitirán sus gobiernos "alimentar la democracia" y favorecer los intereses de esos estrechos sectores del poder a los que sirven esas administraciones, pese a la vigorosa oposición iraquí?

© Noam Chomsky, 2004

27 de marzo del 2004

Mientras Saddam espera su destinoNoam Chomsky
La Jornada La administración Bush ha declarado abiertamente su intención de desmantelar lo que quedaba del sistema de orden mundial y de gobernar al mundo por la fuerza, e Irak fue su proyecto de demostración.

La larga y tortuosa relación entre Saddam Hussein y Occidente planteará preguntas sobre cuestiones -y vergüenzas- que podrían emerger ante un tribunal. Durante un juicio medianamente justo contra Saddam (lo cual es prácticamente inimaginable), un abogado defensor tendría justificación suficiente para llamar a declarar a Colin Powell, Dick Cheney y Donald Rumsfeld, y a Bush I y a otros altos funcionarios de la administración Reagan-Bush, quienes otorgaron considerable apoyo al dictador, aun mientras éste perpetraba sus peores atrocidades.

Un juicio justo cuando menos admitiría el elemental principio moral de la universalidad: el acusado y los acusadores deben estar sujetos a los mismos estándares. En los que respecta a tribunales creados para juzgar crímenes de guerra, los precedentes son turbios. Incluso en Nuremberg, el menos defectuoso de éstos (y que ostentaba la peor colección de gángsters jamás reunida), la definición operativa de "crimen" era: algo que los alemanes cometen y los aliados no.

"Hussein, al igual que Milosevic, tratará de avergonzar a Occidente hablando del apoyo que alguna vez dio a su régimen, lo cual es legalmente irrelevante, pero que provocará muecas de mortificación tanto en Jacques Chirac como en Rumsfeld", sostuvo recientemente, en el Boston Globe, Gary J. Bass, profesor de la Universidad de Princeton y autor del libro Seguir siendo la mano de la venganza: las políticas en los tribunales de crímenes de guerra.

Para que haya un juicio realmente justo, desde luego que será relevante el hecho de que, como lo demuestra abundante información de archivo del Congreso y de otros organismos, Washington mantuvo una relación impía con Saddam durante los años 80. El pretexto inicial era que Irak mantenía bajo control a Irán, país al que atacó con ayuda estadunidense. Ese apoyo continuó aun después de que terminó la guerra entre las naciones vecinas. Los mismos que llevaron a cabo esa política conciliadora son los que quieren llevar a Saddam ante la justicia.

Rumsfeld, como enviado especial de Ronald Reagan en Medio Oriente, visitó Irak de diciembre de 1987 a enero de 1989, y meses después Powell se convirtió en presidente del estado mayor conjunto. Cheney, en ese tiempo, era secretario de Defensa de Bush I. De esta forma, Powell y Cheney estaban en posiciones que se hallaban en la cima del poder en cuanto a la toma de decisiones durante el periodo en que Saddam cometió sus peores atrocidades: la matanza y el ataque con gases contra los kurdos en 1988 y la represión de la rebelión chiíta en 1991, que bien hubiera podido derrocarlo.

Hoy, bajo Bush II, Powell, Cheney y otros que constantemente sacan a colación esas atrocidades para justificar que el diablo tenía que ser derrotado, y con toda razón. Sin embargo, omiten el elemento crucial del apoyo a Saddam Hussein en ese periodo. En octubre de 1989, Bush I emitió una directiva de seguridad nacional en que afirmaba que "las relaciones normales entre Estados Unidos e Irak servirán a nuestros intereses a largo plazo y promoverá la estabilidad en la región del golfo Pérsico y en Medio Oriente". Estados Unidos ofreció subsidiar las importaciones de alimentos que el régimen de Saddam necesitaba urgentemente, después de haber destruido toda la producción agrícola de los kurdos. Washington también le ofreció a Bagdad tecnología avanzada y agentes biológicos que podían a integrarse a armas de destrucción masiva.

Después de que Saddam se salió de la raya e invadió Kuwait, en agosto de 1990, las políticas y los pretextos cambiaron, pero un elemento se mantuvo constante: el pueblo iraquí no debe controlar su país. En 1990, la Organización de Naciones Unidas (ONU) impuso sanciones económicas a Irak, las que fueron administradas principalmente por Estados Unidos y Gran Bretaña. Estas sanciones, que continuaron durante el mandato del presidente Bill Clinton hasta Bush II, son posiblemente el legado más penoso de la política estadunidense hacia Irak.

Ningún occidental conoce Irak mejor que Denis Halliday y Hans Von Sponeck, quienes fueron sucesivamente coordinadores de la labor humanitaria de la ONU en esa nación, de 1997 a 2000. Ambos renunciaron al cargo en protesta por las sanciones contra el régimen, que Halliday calificó de "genocidas". Como lo han señalado Halliday, Von Sponeck y otros durante años, las sanciones devastaron a la población iraquí mientras fortalecían a Saddam y su pandilla, haciendo que el pueblo dependiera cada vez más del tirano para sobrevivir.

"Hemos dado respaldo (al régimen de Saddam) y le hemos negado al país oportunidades para cambiar", dijo Halliday en 2002. "Estoy convencido de que si a los iraquíes se les devolviera su economía y sus vidas, ellos restaurarían sus medios de subsistencia, se encargarían de conseguir el tipo de gobierno que quieren y creen es el que conviene a su país". Independientemente de si se permite o no que esta historia salga a la luz ante un tribunal, el asunto de quién va a estar a cargo en Irak en el futuro aún es crucial, y muy discutible en este momento.

Aparte de este tema crucial, a aquellos que les preocupa la tragedia en Irak tenían tres objetivos básicos: 1) Derrocar a la tiranía. 2) Poner fin a las sanciones que castigaban a pueblos y no a los gobernantes. 3) Mantener una especie de orden mundial.

No hay desacuerdo, entre la gente decente, en cuanto a los dos primeros objetivos; el haberlos logrado es motivo de regocijo, especialmente en aquellos que protestaron contra el apoyo estadunidense a Saddam, y que después se opusieron a las asesinas sanciones contra el régimen. Pueden aplaudir esos cambios sin hipocresía. Pero el segundo objetivo de seguro pudo haberse logrado, y probablemente también el primero, sin socavar al tercero.

La administración Bush ha declarado abiertamente su intención de desmantelar lo que quedaba del sistema de orden mundial y de gobernar al mundo por la fuerza, e Irak fue su proyecto de demostración. Esta intención ha provocado temor, y a menudo también odio en todo el mundo, así como desesperación entre aquellos que están preocupados por las posibles consecuencias de elegir permanecer como un cómplice de las actuales políticas estadunidenses que consisten en ejercer la agresión a voluntad. Esta, desde luego, es una posibilidad que, en gran medida, está en manos del pueblo estadunidense.

* Chomsky es activista político y profesor de lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, Cambridge. Es autor del best-seller internacional 9-11. Su nuevo libro es Hegemonía o sobrevivencia: la lucha de Estados Unidos por el dominio global.

22 de marzo del 2004

Las secuelas de la guerra de EE.UU. contra IrakNoam Chomsky
elperiodico.com
Los monstruosos atentados en Madrid resuenan de manera potente y dolorosa en el primer aniversario de la invasión a Irak encabezada por EEUU, descrita como una reacción ante el ataque terrorista del 11 de septiembre del 2001.

En el año transcurrido desde que comenzó la guerra contra Irak, los pronósticos de muchos analistas han demostrado su certeza, en especial las consecuencias del ciclo de violencia que engendra más violencia. Otras secuelas parecen sorprendentes. Un examen podría ofrecer una guía hacia un mundo con menos atrocidades y más democracia.

La guerra contra Irak liderada por EEUU fue llevada a cabo pese a la opinión generalizada de que podría conducir a la proliferación de armas de destrucción masiva y de terror, riesgos que el Gobierno de Bush consideró al parecer triviales comparados con la perspectiva de tomar el control de Irak, establecer la norma de la guerra preventiva y fortalecer su control del poder a nivel interno.

EN UNA reacción ante la acelerada militarización de EEUU, Rusia ha aumentado de manera drástica sus fuerzas militares, en tanto otros países, que se consideran potenciales objetivos, reaccionan con los medios que tienen a mano: terror, por razones de venganza o disuasión, y esfuerzos para desarrollar armas de destrucción masiva, tal como ocurre con los sospechosos programas de Corea del Norte y de Irán.

Junto con Madrid, la letanía de terror desde el 11-S incluye Bagdad, Bali, Casablanca, Estambul, Yakarta, Jerusalén, Mombasa, Moscú y Riad. Tarde o temprano, es factible que el terrorismo y las armas de destrucción masiva se combinen en las mismas manos, con terribles consecuencias. Los presuntos vínculos de Irak con Al Qaeda fueron descartados por serios analistas y no han sido halladas evidencias creíbles. Pero nadie discute ya que Irak se ha convertido, por primera vez, en un "santuario de terroristas", tal como lo indicó Jessica Stern, una especialista en terrorismo de la Universidad de Harvard, en un ensayo publicado en The New York Times después de la destrucción de la sede de la ONU en Bagdad en agosto del año pasado.

Guerra preventiva es apenas un eufemismo para poder agredir a voluntad. Fue esa doctrina, no sólo su aplicación en Irak, la que motivó las vastas protestas contra la invasión (otra manifestación a nivel mundial está programada para hoy, 20 de marzo). La reacción internacional ha elevado seguramente el listón para un ulterior uso de esta doctrina.

UN TIRANO brutal fue derrocado, y se puso fin a las criminales sanciones que obligaron a los iraquís a confiar en él para sobrevivir. La investigación del inspector de armas norteamericano David Kay, además de socavar las aseveraciones sobre la posesión de arsenales prohibidos por parte de Sadam, reveló lo frágil que era el control del poder por parte del tirano en los últimos años. Eso refuerza la opinión de occidentales que conocían bien la situación. Por ejemplo, los coordinadores de ayuda humanitaria de la ONU, Denis Halliday y Hans van Sponeck, dijeron que si las sanciones no hubieran afectado a la población civil, los propios iraquís hubiesen derrocado a Sadam.

En abril pasado, tal como lo indicaron las encuestas, los norteamericanos creían que la ONU, no EEUU, debía tener la principal responsabilidad en la reconstrucción política y económica de Irak durante la posguerra. El fracaso de la ocupación estadounidense de Irak es sorprendente, dado el poder y los recursos de EEUU, el fin de las sanciones, y el derrocamiento del tirano, así como la falta de respaldo significativo exterior para la resistencia. En parte debido a ese fracaso, el Gobierno de Bush ha debido dar marcha atrás y pedir la ayuda de la ONU. Pero la cuestión de si Irak puede ser algo más que un Estado vasallo de EEUU, continúa en duda. Washington está construyendo su misión diplomática más grande del mundo en Irak, con unos 3.000 empleados, tal como informó Robin Wright en The Washington Post en enero, una clara indicación de que la transferencia de soberanía intenta ser limitada. Esa conclusión está fortalecida por la insistencia norteamericana en su derecho a mantener bases militares y fuerzas en Irak, y por las órdenes del procónsul de EEUU, Paul Bremer, de que la economía debe quedar virtualmente abierta para ser controlada por los extranjeros, una condición que ningún Estado soberano puede aceptar.

La pérdida de control de la economía reduce drásticamente la soberanía política, y también las perspectivas de un sano desarrollo, una de las lecciones más claras en la historia de la economía.

UNA VIGOROSA exigencia, por parte de los iraquís, de democracia y de algo más que una soberanía nominal ha obligado a EEUU a retroceder en sus esfuerzos por imponer un Gobierno, que Washington no puede controlar. Inclusive una Constitución formal no pone fin al incesante conflicto.

El cambio en el Gobierno de España, después de los atentados en Madrid, refleja en parte el rechazo del pueblo español al método de Bush-Blair-Aznar de combatir el terrorismo mediante el ataque y la ocupación de Irak.

En diciembre, una encuesta de PIPA/Knowledge Networks indicó que la población norteamericana en general ofrece escaso apoyo a los esfuerzos del Gobierno por mantener una poderosa y permanente presencia militar y diplomática en Irak.

En EEUU, la preocupación popular acerca de la guerra y de la ocupación parece relacionada con dudas sobre la justicia de la causa. El cambio podría verificarse en las elecciones presidenciales. El espectro político norteamericano es bastante reducido y la gente sabe que las elecciones son por lo general compradas. John Kerry es descrito con precisión como un Bush bajo en calorías. Sin embargo, en ocasiones, la opción entre dos facciones de lo que ha sido calificado el partido de los empresarios de EEUU puede hacer una diferencia, en estas elecciones, así como en el 2000. Eso es cierto, tanto en asuntos internos como internacionales.

La gente que rodea a Bush está profundamente comprometida en revertir los logros de la lucha popular durante el siglo pasado. Una corta lista de objetivos podría incluir la salud pública, la seguridad en el empleo e impuestos progresivos, de acuerdo a los ingresos de cada persona. La perspectiva de un Gobierno al servicio de los intereses populares está siendo desmantelada.

Desde que comenzó la guerra en Irak, el mundo se ha convertido en un lugar aún más precario. Las elecciones en EEUU representan una encrucijada. En este sistema norteamericano de inmenso poder, pequeñas diferencias pueden tener grandes consecuencias, con un impacto de gran alcance.

* Noam Chomsky es Profesor de Lingüística en el MIT y autor de Hegemony or Survival: America's Quest for Global Dominance.

Distribuido por The New York Times Syndicate.

29 de enero de 2004

Entrevista a Noam Chomsky sobre la situación de Brasil y su relación con EEUU:  "Sólo con apoyo interno el gobierno Lula podrá romper con la subordinación a las políticas imperiales" João Alexandre Peschanski de Cambridge (EUA)
Brasil de Fato. Tomado de
http://www.jubileubrasil.org.br y traducio para Rebelión por Mauricio Rodríguez G.


El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, solo, no tiene fuerzas para romper con la subordinación a los Estados Unidos y con la política imperial de las corporaciones. En entrevista exclusiva a Brasil de Fato, el profesor estadounidense de lingüística Noam Chomsky afirma que sólo con la movilización del pueblo brasileño, cooperación internacional e concientización de la población de los EUA Lula podrá crear una alternativa de desarrollo para Brasil. Chomsky, 71, lingüista estadounidense, es profesor en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Uno de los principales críticos da política y del sistema mediático de su país, ha escrito más de 60 libros, 23 de ellos sobre la política de EUA. Actualmente, es uno de los más renombrados pensadores de izquierda.

George W. Bush defiende invasiones, como la de Irak, y represiones a manifestantes antiglobalización, como la de Miami en la reunión del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), diciendo que forman parte de la lucha por la libertad.  ¿Qué es esa libertad?

El pueblo brasileño sabe bien de que se trata. En Brasil, en el período de la dictadura, los militares justificaban la violencia y la represión diciendo que lo hacían en nombre de la libertad. En el momento del golpe de Estado militar, en 1964, el gobierno estadounidense mandó una carta a los militares brasileños felicitándolos por haber proporcionado una de las mayores victorias de la libertad en el siglo XX. Para Bush, libertad quiere decir "haga lo que yo quiero." Y eso no es contradictorio con organizar golpes militares neo-nazis o, gracias al modelo neoliberal, impedir que gobiernos democráticos, como el de Lula, logren hacer cambios fundamentales en sus países. La libertad de Bush es seguir totalmente lo que él quiere y, si algún país se resiste, ese país tendrá su economía destruida.

¿Esa "libertad" es impuesta por las corporaciones?

Ella es impuesta por una red de arreglos económicos internacionales, que funcionan de tal forma que garantizan que los gobiernos no tienen como existir a no ser que acepten las órdenes de esa red. Así, aunque ellos puedan intentar definir sus políticas en defensa del pueblo, los gobiernos acaban muchas veces haciendo el juego de las corporaciones e instituciones financieras. Los gobiernos, inclusive el brasileño, tienen dos constituciones: la de su pueblo y la de los inversionistas internacionales. Y generalmente es la segunda la que prevalece, porque los inversionistas amenazan al gobierno, debilitan la moneda, dictan políticas públicas. Ellos tienen el poder de destruir un gobierno. Todos los elementos del paquete neoliberal fueron pensados para restringir la democracia. Cuando Brasil, por ejemplo, privatiza una institución, privatiza una parte de su economía y de su política. Reduce su arena pública y debilita su democracia. Lo mismo ocurre con la privatización de servicios, como educación, salud, seguridad y jubilación. La vida y la ciudadanía son transformadas en asuntos privados y puestos a la venta. Eso elimina la arena pública casi integralmente y vacía la democracia y la libertad, algo que Bush puede decir y citar, pero que políticamente no quiere decir nada, pues está vacío.

¿Cuáles son las principales consecuencias de los cuatro años de gobierno de Bush para los estadounidenses?

Las personas que están al comando del gobierno estadounidense tienen una agenda muy clara: quieren hacer en Estados Unidos lo mismo que quieren hacer en Brasil y en el resto del mundo, esto es, eliminar el sistema democrático y acabar con las conquistas sociales del siglo pasado. Mientras restringen el poder de otros gobiernos en el mundo entero, desean aumentar el tamaño y la fuerza del gobierno estadounidense para que sirva a los intereses de un grupo reducido de privilegiados. En esa lógica, todo lo que el gobierno hace bien para la población precisa ser desmontado: jubilaciones, salud, educación, etc., y sólo deben sobrar los impuestos. En el campo de la salud, el gobierno invierte miles de millones de dólares para ayudar a las corporaciones a desarrollar remedios, que son vendidos a precios exorbitantes, en una inversión de valores, pues lo público financia lo privado para perjudicarse. Al mismo tiempo, de acuerdo con la ley, los estadounidenses no tienen derecho de comprar remedios en Canadá, donde son más baratos. El pueblo siempre sale perdiendo y quienes ganan son las corporaciones farmacéuticas. En EUA, 80% de la población está a favor de la salud pública y gratuita. Pero Bush dice que eso no es políticamente posible.

Internacionalmente, ¿cuál es la principal característica del gobierno Bush?

Los tratados de libre comercio son un buen ejemplo de como la política de Bush funciona internacionalmente. Es el libre comercio implementado de cualquier forma: invasión, presión política, amenazas. En la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en Cancún, Brasil intentó alguna resistencia, pero de forma limitada. Lula cuestionó los subsidios gubernamentales a la agricultura de los países ricos, pero lo que realmente importa es cuestionar la actuación de las grandes corporaciones de agro-negocio que dominan la producción y la política agrícola del mundo. La política impuesta por las corporaciones, en realidad, no tiene nada de libre comercio. [El economista inglés del siglo XVIII] Adam Smith se reiría si le dijeran que eso que vivimos hoy es libre comercio. Para Smith, la base del libre comercio es la libre movilización de las personas. Basta ver el número de mexicanos muertos y presos en la frontera con Estados Unidos para tener certeza de que el libre comercio no trae libertad para las personas. La creación del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (ALCAN o NAFTA, en inglés), en 1994, fue acompañada por la militarización de la frontera entre México y EUA, lo que nuevamente nos revela la política de Bush: maximizar los lucros de las corporaciones y subordinar al pueblo. Si usted lee el último informe del Banco Mundial sobre el Nafta, verá que los inversionistas extranjeros aumentaron en México, pero no tienen compromiso con el desarrollo del país. Además, el total de inversiones en México cayeron a causa de la imposibilidad de que empresas locales compitan con las grandes corporaciones. Cada vez más, por causa del Nafta, la economía y la política de México son orientadas por las transnacionales. El comercio entre Estados Unidos y México no aumentó de hecho; lo que aumentó fue la cuantía de dinero que las corporaciones mueven entre sí más allá de las fronteras. Por ejemplo, si la General Motors hace carros en México, donde puede pagar menos a los trabajadores y desacatar leyes de medio ambiente, y os envía a Estados Unidos, eso no es comercio, sino una operación interna de una corporación que se beneficia de acuerdos internacionales.

¿Las consecuencias del ALCA  serán las mismas del NAFTA?

Claro. Los dos acuerdos están basados en los mismos principios y se resume en aumentar el poder de las corporaciones, que son enormes tiranías internacionales. El ALCA significa sumisión a la política de as corporaciones y renuncia al desarrollo económico de los países, pues ninguna transnacional va a apoyar el fortalecimiento de competidores. Para América del Sur, aceptar el ALCA es renunciar a desarrollar su propio polo industrial. Inmediatamente Estados Unidos, después de firmar el ALCA, irán contra las reglas todas las veces que quieran y nadie va poder reclamar, pues son el país más rico y poderoso. Puede parecer simplista, pero el ALCA funciona, de hecho, con la lógica de la colonización.

¿Lula ofrece una real resistencia a esa recolonización?

Él está intentando hacer resistencia, mas no mucha. Eso era previsible. Un gobierno popular de izquierda en Brasil tendría que ser más reaccionario que sus antecesores, pues tendría que preservar lo que los dueños del mercado llaman credibilidad de parte de los inversores internacionales. Tampoco se puede criticar a Lula pues no hay muchas opciones en este sistema complicado. El único modo de sacar al gobierno de esta línea - y cambiar el rumbo del país - es expulsar y rechazar el sistema. Para eso, la primera etapa es cancelar el pago de la deuda externa, que no es legítima. También es necesario hacer la distribución de renta y de propiedad, para colocar a Brasil en el eje del desarrollo y sacarlo de la subordinación a los imperativos de las corporaciones. Para que la ruptura con el sistema ocurra, es preciso mucho apoyo interno. El pueblo precisa estar listo y dispuesto a entender las consecuencias: resistir a ataques del sistema, luchar, trabajar para crear un nuevo proyecto de desarrollo. Se precisa de cooperación internacional, y el MERCOSUR consolidado puede ser una importante herramienta. Finalmente, son necesarios movimientos de solidariedad dentro de Estados Unidos y de otros países ricos, para impedir a sus gobiernos realizar intervenciones militares. Pasadas esas etapas, Brasil tendrá como realizar verdaderos cambios estructurales que beneficien a su pueblo. Es un camino largo y que depende de la organización de los movimientos sociales.

Usted firmó una carta dirigida a Lula, pidiendo que la dirección del Partido de los Trabajadores (PT) reconsiderase la expulsión, del partido, de diputados y de la senadora Heloísa Helena. ¿Cuál es su evaluación sobre la situación del PT?

No puedo hablar de Brasil de la misma manera como las personas que están dentro del país. A mí entender, expulsar esos diputados fue pésimo. No creo que diputados deban ser expulsados por no aceptar imposiciones del partido. Por esto firmé la carta, porque creo que va contra el principio de democracia que el PT carga.

¿Cuál debe ser la estrategia de los movimientos sociales brasileños con relación al gobierno?

Los movimientos sociales precisan llevar el gobierno hacia su lado. Es preciso entender que el gobierno no es un agente independiente. Hay imposiciones extranjeras, amenazas de estrangulamientos económicos e intervenciones militares que obligan al gobierno a actuar con cautela. Esas amenazas pueden ser vencidas, pero la lucha debe ser muy intensa. Por eso, los movimientos sociales, más que nunca, tienen que organizar todavía más su base y movilizar a la población brasileña. Hoy, la movilización en Brasil ya es tremenda, pero precisa ser todavía mayor. Lo mismo es necesario que ocurra en Estados Unidos, donde, si usted pasea por la calle y pregunta a las personas qué cosa es el libre comercio, casi nadie sabrá responder. Es necesario aumentar la conciencia política y la movilización de los estadounidenses - eso será una gran herramienta para la victoria en Brasil.

¿Cómo está la movilización en Estados Unidos?

Mayor que hace 10 o 20 años, aunque todavía insuficiente. Hay cada vez más descontento con el gobierno y con las corporaciones, y esto es un gran avance. Difícilmente, hoy, la población estadounidense dejaría que las fuerzas militares atacasen Brasil si este país decidiese no seguir las reglas del libre comercio. Habría manifestaciones y protestas.

Cuando Lula ganó las elecciones, el diario estadounidense The Washington Post publicó una editorial donde decía que Bush debería hacer algo para no permitir que Brasil fuese gobernado por un peligroso comunista. ¿Usted está diciendo que el gobierno estadounidense no invadiría Brasil?

El gobierno estadounidense no tiene fuerza suficiente para invadir Brasil, lo que no quiere decir que no lo intentaría. Al mismo tiempo, en nuestro mundo, hay otros mecanismos para derribar un gobierno y el principal de ellos es el estrangulamiento económico. La trayectoria de Brasil, y de Lula, ciertamente no será fácil.


21 de enero de 2004

Intelectuales y Académicos Los dilemas de la dominaciónUlises Gorini
Revista acción
Poder y terror es el título del último libro de Noam Chomsky, el ensayista estadounidense que, según gente a la que le gusta confeccionar estadísticas, es el autor más citado mundialmente por otros intelectuales. A pesar de que su fama comenzó como lingüista, pocos saben que en realidad lo primero que escribió y publicó es un texto político: fue en 1939, "después de la caída de Barcelona" en manos de los franquistas, y él tenía diez años. Ahora, a los setenta y cuatro, su pasión por la política se ha intensificado casi en proporción directa con el interés del público en conocer sus opiniones. Ya desde hace muchos años -prácticamente desde la guerra de Vietnam- Chomsky no sólo escribe sino que se ha convertido en un agitador itinerante, que no cesa de reflexionar sobre el papel de Estados Unidos en el mundo y, últimamente, sobre la inacabada guerra en Irak. Acción lo entrevistó durante su primera visita a Cuba, que el gobierno de la isla calificó de histórica por la valentía de enfrentar la censura y la discriminación que impone el establishment norteamericano a aquellos que violan el persistente bloqueo. "Tardé mucho en venir", dijo emocionado. Pero ahí estaba, entre otras cosas para asistir a una conferencia científica internacional organizada en La Habana por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, en la que disertó sobre los dilemas del imperio en medio de la declarada "guerra contra el terrorismo".

-En sus escritos y conferencias sobre la guerra en Irak usted invierte la lógica del discurso de Bush. Si él dice que hace la guerra para combatir al terrorismo, usted opina que hacer la guerra conduce a la proliferación del terrorismo.

-Lo que sostengo es que si unos atacan los otros se van a defender. En cuanto a la proliferación del terrorismo como consecuencia de la guerra contra Irak, eso fue señalado incluso antes por los servicios de inteligencia norteamericanos y también por especialistas en relaciones internacionales. Si la estrategia de Seguridad Nacional anuncia que los Estados Unidos atacarán donde quieran, lo que consiguen de ese modo es que el atacado les responda, dicen los analistas. Los sostenedores de la Seguridad Nacional hicieron lo que anunciaban en Irak y obtuvieron la respuesta que los analistas pronosticaron. La gente busca alguna forma de defensa. Aunque, es claro, no pueden competir en fuerza militar con EE.UU., cuyo gasto en Defensa supera al del resto del mundo. Entonces el pueblo se vuelca a las armas que tiene a su disposición y esas son las armas del terrorismo. Es una cuestión simple de lógica.

-Entonces, ¿fue un error de Bush no tener en cuenta esos pronósticos o a pesar de esos pronósticos Bush decidió que había que hacerlo igual?

-La administración Bush entiende esto perfectamente bien, no quería ese resultado, pero eso no es importante. Lo importante es estar capacitado para dominar el mundo y para controlar las reservas de energía, que es a su vez un método para controlar Europa y Asia, sus mayores competidores por el poder. El gran dilema es que la violencia genera más violencia, y las víctimas potenciales de las armas de destrucción masiva y del terror van a usar las armas de los débiles, el terrorismo. Frente a esa realidad, las perspectivas son horrorosas. Pero es la lógica con que se manejan. También, hacia el interior de EE.UU., para llevar adelante sus programas domésticos intentan eliminar toda la legislación que ha protegido a la gente de las fuerzas del mercado. Pero a la vez necesitan un Estado fuerte, para proteger a los ricos y poderosos, no para que la mayoría tenga servicios sociales. Esa es la historia del imperialismo desde el siglo XVIII, cuando todavía los países que pertenecerían al Tercer Mundo eran casi iguales a los del Primer Mundo. Argentina, por ejemplo, era uno de los países ricos del mundo. Y en el siglo XVIII China e India eran las potencias comerciales del mundo. Lo que hoy es el Tercer Mundo fue obligado a aceptar las fuerzas del mercado, pero no Inglaterra, EE.UU., Alemania ni Francia. De hecho, los estados poderosos pudieron serlo porque violaron todas las normas del comercio libre y de la Organización Mundial del Comercio, o las normas que hoy se intentan fijar, que en definitiva están diciendo "no se desarrollen". En los propios EE.UU. tampoco hay un mercado libre. Mire, por ejemplo, las famosas nuevas tecnologías -computadoras, productos electrónicos, telecomunicaciones, Internet- se desarrollan por el impulso del Estado, a partir del sector estatal de la economía. Por ejemplo, el MIT -Massachusetts Institute of Technology- está recibiendo fuerte financiamiento del Estado para desarrollar lo que yo creo que es tecnología de avanzada (antes la computación, ahora la biotecnología) y recién después se lo pone en manos privadas. La idea es que el pueblo que paga sus impuestos sea el que corra con el riesgo. Pero unas son las reglas que se emplean para el propio desarrollo y otras las que se le aplican a los demás. Lo mismo que con la famosa deuda externa del Tercer Mundo: si un dictador del Tercer Mundo pide dinero y luego lo envía a un banco de Londres o lo usa para irse de vacaciones, cuando el que le prestó le pide que se lo devuelva, el dictador ya no lo tiene, y quienes pagan son los campesinos y los ciudadanos que no pidieron el dinero. Y los bancos ricos que lo prestaron ahora son financiados por el FMI a través de los impuestos. No es así cómo el capitalismo se supone que trabaja en teoría, pero ocurre en la práctica. El principio capitalista es que los que pidieron el dinero paguen el préstamo, y si el banco no puede tener su dinero de vuelta, es un problema del banco. Pero nadie cree en los principios capitalistas, solamente se los imponen a los débiles. Ocurre tanto hacia el interior de las sociedades como en la arena internacional, esa es toda la historia del capitalismo.

-Desde su perspectiva, ¿cómo debería resolverse la deuda de los países del Tercer Mundo?

-Muy simple. Una posibilidad es aceptar el principio capitalista, es decir que quienes pidieron el dinero -la gente rica y los dictadores- lo devuelvan, y los bancos que prestaron el dinero, si les salió mal es su problema. Otra forma de resolverla es adoptar el principio inventado por EE.UU. cuando liberó Cuba -es decir, evitó que Cuba fuera liberada- y canceló la deuda cubana con España, que fue llamada la "deuda odiosa". El argumento fue que era ilegítima porque no fue aceptada libremente por el pueblo de Cuba, entonces EE.UU. no iba a pagar por ella.

-Precisamente, el término de la deuda odiosa lo repitió Bush en relación con la deuda de Irak anterior a la invasión.

-Efectivamente, ahora, como EE.UU. está ocupando Irak, no va a pagar la deuda contraída por Saddam Hussein. Es lo mismo cuando las colonias americanas se liberaron de Inglaterra, se canceló la deuda.

-Esta estrategia belicista, de Seguridad Nacional en los términos que la enuncia Bush, es verdaderamente peligrosa incluso para Estados Unidos.

-Por eso es que los grupos de elite se oponen, porque dicen que hay formas más "baratas" de obtener los mismos objetivos. Es evidente la división en la elite política norteamericana acerca de este punto. Por ejemplo, la administración Bush ha sido objeto de enormes críticas por parte de la elite de relaciones exteriores. La guerra en Irak se concretó sin el respaldo de la ONU. Washington actuó según su Estrategia Nacional de Seguridad anunciada por el gobierno de Bush en septiembre de 2002, que causó preocupación y temores a escala mundial, inclusive entre la elite de política exterior. Se la vio como una versión bastante peligrosa de la máxima de Tucídides de que "las grandes naciones hacen lo que desean, y las pequeñas aceptan lo que deben". De manera reiterada, cada vez que Naciones Unidas cesa de servir de instrumento suyo, Washington la descarta. Por ejemplo, el año pasado el Comité de Desarme y Seguridad Internacional de la ONU adoptó una resolución que propuso medidas más fuertes para evitar la militarización del espacio, y otra para reafirmar el Protocolo de Ginebra, de 1925, contra el uso de gases venenosos y de guerra bacteriológica. Ambas fueron aprobadas de manera unánime, con dos abstenciones: las de EE.UU. e Israel. En la práctica la abstención estadounidense es lo mismo que un veto. La crítica en torno a la guerra de Irak no tiene precedentes. Ciertamente, existe un consenso acerca de los objetivos de esa guerra, pero existen también muchas divisiones acerca del uso de la fuerza militar o de la amenaza de su uso. Una parte sustancial de la elite preferiría utilizar formas económicas, políticas, para lograr lo que esencialmente son los mismos fines. No se trata de una objeción moral, se trata de una objeción pragmática, porque entienden perfectamente que el uso creciente de la fuerza militar aumenta las amenazas mundiales y en particular contra EE.UU. Y los dueños del mundo no quieren verlo destruido. En el Foro Económico Mundial, Collin Powell fue recibido de manera bastante hostil y casi no pudo hablar. Lo que pudiéramos llamar los sectores más moderados preferirían utilizar métodos llamados neoliberales para lograr la estrangulación y el control. Eso es muy claro en el caso de Brasil. Hace 40 años en Brasil había un gobierno suavemente populista, el de Joao Goulart, y la administración Kennedy no pudo tolerarlo, así que organizó un golpe de Estado. Hoy el presidente de Brasil es un líder mucho más significativo, con mayor apoyo popular que el que Goulart jamás tuvo, pero no hay golpe militar, y la razón fundamental es que no hace falta. Las medidas neoliberales, implementadas sobre todo durante la administración Clinton, significan que no hay espacio para una formación económica democrática. Y las medidas neoliberales fundamentales, como la liberalización de los flujos de capital y las privatizaciones, tienen resultados económicos bastante dudosos, probablemente negativos, pero tienen un efecto muy claro en impedir la posibilidad de que los estados adopten alternativas.

-¿Hay diferencias entre demócratas y republicanos en este punto? ¿Clinton, por ejemplo, hubiera obrado de manera distinta a Bush en las mismas circunstancias?

-Hay un muy angosto espectro. Porque la propia administración Clinton dijo que tenía derecho a intervenir unilateralmente para mantener libre su acceso a los recursos del mercado, pero más despacio. Ellos prefieren apretar, pero no matar. Sin embargo, el objetivo es el mismo e irrenunciable, la dominación. La esperanza la tenemos que poner en la población del país. En ese sentido, estamos mejor que hace treinta o cuarenta años. La población está mucho más civilizada y el fenómeno va en aumento. El activismo de los años 60 condujo a un cambio sustancial: el exterminio empezó a formar parte de la conciencia general y eso impone ciertas restricciones a la violencia de Estado. Y no hay otra vía. No hay fuerza exterior capaz de restringir la violencia del más poderoso de los estados, cualquiera sea. Las restricciones deben venir de adentro.

15 de diciembre de 2003

Noam Chomsky: Bush y los años del miedoJorge Halperin y Carlos Liendro
Rebelión Jorge Halperin realizò dos entrevistas en el Instituto Tecnològico de Massachusetts (MIT) EEUU , donde Chomsky es profesor desde 1955. Actualmente con 75 años y luego de revolucionar las teorìas del lenguaje, a travès de libros como: Estructuras sintàcticas, El anàlisis formal de los lenguajes naturales, Aspectos de la teorìa de la sintaxis, Lingüística cartesiana, Sintàctica y semàntica en la gramàtica generativa , El lenguaje y el entendimiento; realiza una campaña activa contra la guerra de Vietnam. Es arrestado.“Para llegar a entender còmo el lenguaje se usa o adquiere- afirma el lingüista norteamericano- debemos abstraer para su estudio separado o independiente un sistema cognocitivo, un sistema de conocimientos y creencias, que se desarrolla en los primeros años de la infancia y que opera en concurrencia recìproca con muchos otros factores determinando los tipos de comportamiento linguìstico accesibles a la observaciòn.” Chomsky determinò que existe una gramàtica universal que forma parte del patrimonio genètico de los seres humanos: nacemos con un patròn linguìstico bàsico al cual se amoldan todas las lenguas concretas. “En fisiologìa todo el mundo se ha liberado del dogma empirista. Nadie encuentra angustioso formular la pregunta: ¿Què informaciòn genètica necesitamos para explicar el crecimiento de brazos en lugar de alas?-y continùa Chomsky- ¿Por què esto se convierte en un dilema angustioso cuando se trata del cerebro y de las propiedades mentales?”.Desde su militancia en la dècada del 60 sigue siendo ignorado en EEUU. No tiene acceso a la televisiòn, ni a las radios y hace poco no le han publicado una carta en ‘el correo de lectores’ de un gran diario norteamericano. ¿El motivo?, no solo es un analista del lenguaje sino de los medios, de la propaganda y de los partidos polìticos. “El objetivo de la televisiòn no es informar o trasmitir noticias. El objetivo de la TV es vender entretenimiento. Si ud. habla con alguien en la industria de la TV y le pide que describa un programa de una hora, mencionarà lo que llaman el contenido y el relleno. El contenido es la publicidad; el relleno es una persecuciòn en auto, una escena de sexo.” Su libro 9/11/ 2001, se han vendido miles de copias, por supuesto fuera de EEUU. El tiene una explicaciòn para esto: “Si existiera un dictador fascista racional, elegirìa el sistema norteamericano. La censura del Estado ya no es necesaria cuando el totalitarismo ideològico està garantizado por sistemas Màs complejos y màs difundidos.” Se refiere al manejo de la propaganda. “Por lo tanto, no hay ninguna razòn especial para decirle al pueblo la verdad. Solo hay que mantenerlo bajo control. Y no solo los medios. Tomemos el caso de la llamada industria del marketing, desde la publicidad, la televisiòn, el packaging. Es una gran industria que factura entre uno y dos millones al año.” Va un poco màs cuando dice que quienes dirigen y manejan esto en EEUU(gerentes econòmicos, lideres polìticos, gestores ideològicos) no solo comparten intereses y privilegios, sino que no creen en la democracia. Cita como tema actual(y nos toca de cerca en nuestro paìs) las privatizaciones: “Las privatizaciones no tienen un motivo econòmico. El motivo de las privatizaciones es socavar la democracia. Si uno saca las cosas de la arena pùblica y las deposita en las manos de tiranos privados, la democracia serà formal, la gente ya no tomarà decisiones. Las privatizaciones ahora estàn avanzando hacia lo que se llaman servicios, cualquier cosa en la que un ser humano pueda interesarse como el agua, la educaciòn , la salud, las pensiones, cualquier cosa que tenga que ver con nuestra vida.” Uno de los temas interesantes que desarrolla es el tema de las inmigraciones en EEUU. Como las corrientes europeas(italianos, franceses, judios), asiàticas(chinos), àrabes pudieron adaptarse hasta la Primer guerra Mundial, y realiza un anàlisis de los negros de los Estados del sur. Durante la Segunda Guerra fueron mano de obra. Pero despuès la economìa cambiò. Los que antes venìan de ser campesinos y agricultores, pasaron a la industria automotriz y la industria pesada. La inmigraciòn negra no fue integrada al sistema. Esas ola inmigratorias podìan salir adelante mientras fueran pasivos. Con ironìa dice: “La democracia es seguir las òrdenes”. Sus ùltimos libros sobre polìtica social, hablan de EEUU como Estado terrorista, analizando desde la Guerra frìa y Vietnam: “Si uno le pregunta a los estudiantes universitarios cuantos vietnamitas creen que murieron en la guerra de Vietnam, la respuesta promedio es cien mil. Es como si en Alemania les preguntaramos a los alemanes cuanta gente muriò en el Holocausto y la gente dijera doscientas mil personas. Pensarìamos que los alemanes estàn equivocados. Pero lo mismo sucede aquì y nadie piensa que està mal, simplemente porque no importa. Despuès de todo ¿què son un par de millones de vietnamitas?. En realidad no sabemos la cantidad de vìctimas, porque no vale la pena contarlas. No nos importa. Despuès de trescientos años, no sabemos cuantos millones de indios fueron asesinados. Simplemente no interesa.” Con respecto a Bush, agrega que es la misma gente que estuvo con Reagan en los 80, solo que ahora son màs fundamentalistas:” Pero despuès està el cìrculo neoconservador, como se los conoce, que influye bastante en la administraciòn republicana. Y ellos asustan incluso a los halcones. Tienen una relaciòn muy estrecha con la derecha cultural de Israel. Me refiero a la ultraderecha israelì, gente como Netanyahu, no Ariel Sharon. Gente muy influyente que escribìa documentos para Netanyahu en los ’90. Estàn a la derecha de Sharon.” Y hablando del quienes asustan y tienen miedo analiza una relaciòn entre las fechas de la campaña polìtica con sus candidatos y los ruidos de guerra. Comienza el factor miedo.” La administraciòn Bush està llevando a cabo un ataque muy serio contra la poblaciòn en general. Y a la poblaciòn esto no le gusta naturalmente. De modo que en tèrminos econòmicos y sociales, en el àrea de la salud , por ejemplo, la poblaciòn ya se mostraba fuertemente en contra del gobierno. Y la ùnica cosa que se les ocurriò a los lìderes para superar eso fue asustar a la gente. Si uno logra que la gente le tenga miedo a un enemigo externo que va a venir a destruirlos, van a terminar votando por uno. Simplemente porque la gente confìa que el poder los va a defender. Y eso es mas o menos lo que ocurriò.” En la ultima parte el periodista le pregunta por Lula, y retoma el tema de las privatizaciones “son grupos de gangsters corruptos que compran activos por poca plata” “Esto recorta la democracia. Y con estas medidas ya no es necesario que haya golpes militares: Si existe una democracia formal, no hay nada de que preocuparse, porque las decisiones ya no van a estar en manos de la poblaciòn. Asì que estàn contentos de vitorear a Lula en Davos.”. Con respecto a la deuda: “ El FMI es basicamente un seguro de riesgo privado para los inversores y millones de constribuyentes en el Norte. Los programas de ajuste estructural son maneras de hacer que los pobres devuelvan el dinero que nunca pidieron, no los tipos ricos que sacaron todo el dinero del paìs.”

9 de diciembre de 2003

Las masivas protestas en el mundo contra la invasión de Irak, muestra de ello, subraya Chomsky: desbordan los pueblos a los gobiernosTim Adams
The Guardian - Traducido para La Jornada por Gabriela Fonseca
En los barandales de la estación de tren de Harringay, en el norte de Londres, alguien colocó cuidadosamente una serie de pequeñas etiquetas adhesivas blancas. Todas fueron pegadas a la altura de los ojos del transeúnte y están diseñadas, supongo, para que sea lo primero que uno vea camino al trabajo y lo último que uno perciba cuando regresa a casa. Contiene dos palabras mecanografiadas: Read Chomsky ("Lea a Chomsky"). Casi todas la mañanas me sorprendo preguntándome si estas palabras son un imperativo ("aunque no haga otra cosa este día..."), o más bien una ostentación arrogante (después de todo, otro de los grafitis típicos de esa estación alardea: "Me tiré a Karen"). Cualquiera que haya leído a Noam Chomsky sabrá que ambas interpretaciones son justificadas. Sus ensayos sobre lingüística (disciplina que prácticamente inventó) y sobre la hipocresía y belicosidad de Estados Unidos (y de su principal aliado) están entre los pocos documentos esenciales de nuestro tiempo. Tampoco son aptos para los débiles de corazón, intelectualmente hablando. Considerado el más inclemente crítico del orden mundial que encabeza Estados Unidos, Chomsky es con frecuencia caricaturizado como alguien que ofrece más realidad y culpabilidad de la que cualquiera pudiera desear. Sus libros tienen el tono y la certidumbre de evangelios y funcionan con base en la acumulación, amontonando sin miramiento los hechos que están detrás de las atrocidades cometidas en nuestro nombre. Estos escritos parecen exigir, más que lectores, discípulos (entre los cuales se cuentan, por cierto, John Pilger, Harold Pinter, Michael Moore y Naomi Klein). A juzgar por las ventas que ha tenido (y en vista de que su opúsculo sobre el 11 de septiembre ha vendido más de medio millón de ejemplares), el número de fieles se incrementa. El libro más reciente de Chomsky: Hegemonía o sobrevivencia, devastadora historia de la política exterior estadunidense desde 1945 ("Ningún presidente de ese tiempo, juzgado según los principios de Nüremberg, habría escapado de la horca"), es también una detallada disección de los motivos y las desastrosas consecuencias de la actual guerra contra el terror. Esta obra consagra a Chomsky como opositor compulsivo de toda la vida. La emocionante transgresión de la visión mundial de Chomsky, según la cual la elite estadunidense bombardea y aterroriza en nombre de la ''libertad'', pero siempre en defensa de sus dividendos, ha hecho que fanáticos como Bono, del grupo U2, llamen a este profesor de 73 años ''el Elvis de los académicos''. En un perfil publicado recientemente por la revista The New Yorker, Chomsky fue apodado, quizás con más exactitud el contador del diablo, que lleva el inventario de todos los cadáveres de extranjeros sacrificados por Estados Unidos en su lucha por la dominación global. Chomsky trabaja desde el interior del imperio, en uno de sus más rigurosos puestos de avanzada: el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT). El campus carece de esa atmósfera marginal y de decadencia de las universidades británicas. Sus prístinas instalaciones, llenas de cristal polarizado y amplias superficies de mármol a lo largo del río Charles, Boston, tienen el brillo de un centro de negocios de alta tecnología. El MIT se anuncia como ''la fábrica de ideas de Estados Unidos'', y en ningún lugar de su línea de producción se trabaja tan eficientemente como en las oficinas del profesor Chomsky. Estas se encuentran sobre una cafetería llena de acólitos ansiosos que coquetean con la semántica, y están retacadas de libros y papeles procedentes de los más subyugados rincones del mundo, y de la tierra incógnita del cerebro humano. En las paredes hay carteles que anuncian pláticas y conferencias pronunciadas en lugares como Timor Oriental, Vietnam, Afganistán e Irak. Sobre una puerta hay un gran retrato de Bertrand Russell, otro icono libertario, y junto a esta imagen un sobre enviado a Palestina, con un sello oficial del servico postal estadunidense que dice "devuelva al remitente. No existe esta dirección". Chomsky está en un lado de su oficina con su asistente, corrigiendo galeras y tomando decisiones sobre la demanda que hay de su precioso tiempo: una revolución cultural de un solo hombre. Se me recibe con la seria advertencia: las horas del profesor Chomsky (una de las cuales fue reservada para nuestra entrevista) son de 50 minutos. Lo tomo o lo dejo. El entrevistador se enfrenta a una serie de preocupaciones. Para cualquiera que haya al menos visto sus libros, la idea de retenerlo, atraparlo o dirigir su atención en el curso de una hora truncada parece absurda. Al reseñar un libro en el que Chomsky debatía sus ideas con algunos de los principales filósofos estadunidenses, un crítico señaló que esta obra era como ''observar a un campeón mundial, con los ojos vendados, jugar 36 juegos de ajedrez con 36 campeones locales". Si bien las grandes mentes no se avergüenzan fácilmente, Chomsky reserva mucho de su desprecio para la prensa más difundida, a la que percibe coludida con las estructuras ortodoxas del poder. "De alguna manera, los periodistas tienen que desembarazarse de los argumentos disidentes", escribió una vez. "No pueden enfrentarse a estos argumentos, evidentemente y en primer lugar, porque para eso hay que conocer algo, y esa gente no sabe nada. En segundo, no es posible responder a estos argumentos, porque son correctos. Por tanto, lo que se tiene que hacer es desdeñarlos. Una forma de hacerlo es decir que dichos argumentos son 'puramente emocionales, irresponsables y furiosos'". Debo informar que en persona Chomsky es igual a su prosa; está muy alejado de lo emocional o lo irresponsable (si bien una ira silenciosa parece flotar en las inmediaciones). Su presencia no es llamativa. Casi siempre usa la misma ropa: suéter azul marino, pantalones de pana café y camisa azul pálido. Apenas se le escucha cuando habla y se reclina un poco en su silla, lo que hace que el interlocutor se incline hacia delante para escuchar cada una de sus palabras. Comienzo con una pregunta acerca de una aseveración que hizo recientemente al New York Times acerca de que seguía viviendo en Estados Unidos porque es "la nación más grande del mundo". "En primer lugar, debo dar un contexto", responde ligeramente irritado. "Esa entrevista nunca ocurrió. Es muy interesante que esas entrevistas nunca suceden", añade. -Entonces, ¿la inventó el New York Times? -Se trató de una composición sin sentido, hecha a partir de una conversación telefónica de hora y media en la que me dediqué a explicar, pregunta por pregunta, porqué no iba yo a responder, pues pensaba que dichas preguntas no eran razonables. "Esto lo publicaron como entrevista, usando las preguntas originales y las largas explicaciones que di para no responder. En ningún país del mundo publicarían algo así, lleno de preguntas triviales." Río nerviosamente, recordando algunas de las preguntas más frívolas que tengo en mente. Chomsky no sonríe. -¿Considera que estos perfiles son
un intento de la "elite gobernante" de marginarlo?
-Bueno, no creo que el New York Times haya querido trivializarme conscientemente, pero el efecto es poner todo en la misma categoría que los chismes que uno lee en las revistas que hay en las cajas de los supermercados. Me preguntaron, por ejemplo, cuál era mi opinión de que existan tantos sinónimos para los genitales. Esa no es una pregunta seria. Independientemente de cuál sea el propósito de adoptar ese tono, el efecto que se busca es que quien se aparta de la doctrina política ortodoxa es, de alguna forma, risible. Le pregunto si no cree que Estados Unidos sea el país más grande del mundo. "Siento que no tiene sentido evaluar a las naciones, y yo jamás plantearía las cosas en esos términos. Sin embargo, considero que son admirables los avances que se han visto en Estados Unidos, particularmente en el área de la libre expresión, que son resultado de siglos de lucha popular." (Esto me recordó una anécdota sobre el director de un diario británico que en una ocasión telefoneó a Chomsky para pedirle que escribiera un ensayo sobre la "globalización". "Esa no es la palabra correcta", respondió Chomsky, y colgó el teléfono sin explicar cuál era el término correcto.) A este respecto, Chomsky siempre se ha reservado el derecho no sólo de responder las preguntas que él elige, sino también de cuestionar los términos del entrevistador. Una de las características de su disección del poder estadunidense es la ausencia de atenuantes. Reconoce poca diferencia entre una conspiración y una bravata. Cuando hablamos de las motivaciones detrás del actual conflicto, pregunto si cree que líderes como Tony Blair y Colin Powell, por ejemplo, son totalmente cínicos y malignos, o simplemente son presa del autoengaño. "La forma en que las personas perciben lo que hacen no es asunto que me incumba", sostiene. "Quiero decir: hay muy pocas personas que van a mirarse al espejo y decir: 'esa persona es un monstruo'; en lugar de eso construyen una justificación para lo que hacen. Si usted le pregunta al presidente de una corporación a qué se dedica, él responderá con toda honestidad que se mata trabajando 20 horas diarias para proveer a sus clientes de los mejores productos y servicios posibles, creando a la vez las mejores condiciones de trabajo posibles para sus empleados. Pero después uno analiza lo que hace realmente la corporación, los efectos que tiene su estructura legal, las desigualdades en la paga y las condiciones, y se ve que la realidad es muy distinta." De cara a los 50 años de autoengaño en la tierra de la libertad, 50 años en los que, según Chomsky, esta nación ha respaldado y cometido crímenes de guerra en todo el mundo, de Corea a Angola y a Indonesia, le pregunto si vislumbra alguna posibilidad de redención. "Las cosas son mucho mejores que hace 40 años", sugiere casi con optimismo. "Quiero decir: a finales de los años 50 y antes estábamos en cero. Fue una época horrible: la masiva operación de terror de Kennedy contra Cuba, los primeros ataques contra Vietnam en 1962, la imposición de estados de seguridad nacional en América del Sur. Compare esto con la actual guerra en Irak, que motivó que por primera vez en Estados Unidos y Europa se celebraran protestas populares masivas contra la agresión extranjera desde antes de que comenzara. Los gobiernos ya no controlan a los pueblos como antes." Dado que ha estado a la vanguardia de la oposición durante tiempo, luego de ser apresado por su participación en protestas contra la guerra de Vietnam, y desde su postura de héroe para el movimiento antiglobalización, le pregunto si encuentra gratificante esta disminución en el control de los gobiernos. "No es gratificante", responde rápidamente. "Estoy contento de verlo. Al final de mi libro identifico dos posibles trayectorias a largo plazo para los asuntos internacionales. La primera prevé la continuación de la agresión mundial, un avance del terrorismo y la probable destrucción de la especie humana. El segundo escenario supone poblaciones civilizadas que comienzan a entender, en todo el mundo, que hay una alternativa para el futuro." Mientras expresa esto recuerdo lo que ha dicho sobre el momento en que oyó la noticia de la bomba que cayó en Hiroshima. "Literalmente, no pude hablar de ello con nadie", asevera, recordándose a los 16 años de edad. "No había nadie con quién hablar. Estaba en un campamento de verano. Cuando me enteré me interné en el bosque y me quedé solo por un par de horas. Nunca pude hablar de eso con nadie, nunca entendí la reacción de los demás. Me sentí completamente aislado." Chomsky ya no es prisionero de ese aislamiento. Se mantiene en constante contacto, vía correo electrónico, con un ejército de viajeros como él. Conserva, sin embargo, un carácter de singularidad, la sensación de estar solo contra el mundo. Es tentador pensar que algo le ocurrió en la niñez que lo hizo sentir que tenía una misión, pero él afirma que ésta siempre estuvo ahí. "Al crecer donde yo crecí, nunca tuve otra opción que cuestionarlo todo", afirma. "Escribí mi primer artículo a los 10 años; trataba sobre la Guerra Civil española y la expansión del fascismo en Europa. Siendo niño ya buscaba panfletos radicales en las librerías de viejo." Pregunto si su compromiso surgió del ejemplo de sus padres. "Desde luego, yo estaba inmerso en una cultura política", responde. "Judíos de primera generación de la clase trabajadora de Filadelfia. Siempre iban a huelgas y marchas. Recuerdo que cuando tenía 5 años iba con mi madre en un tranvía y pasamos por el enrejado de una fábrica textil, donde vimos que el personal de seguridad golpeaba salvajemente a las trabajadoras. Esa son las cosas que se quedaron conmigo para siempre." Su padre era un erudito rabínico especializado en gramática medieval. Chomsky añade que cuando era niño solía volcarse sobre todo aquello que su padre estudiaba, tratando de entender sus notas. Ese sería, evidentemente, el primer paso hacia su revolucionaria fascinación por las estructuras del lenguaje, pero, como es típico en él, niega cualquier nexo obvio. Afirma que nunca se imaginó que tendría una carrera académica. Siendo joven, casado y con niños pequeños, aún no tenía claro en qué área dejaría su marca. Obtuvo una beca en el MIT, en el laboratorio de electrónica, "aunque nunca distinguí la diferencia entre una grabadora y un teléfono. Me dieron la beca porque este laboratorio acababa de recibir una tonelada de dinero donado por el Pentágono". En los estudios no contaba con una guía real, y en lugar de aprender circuitos electrónicos, dedicó su tiempo a desarrollar su comprensión de los principios de la mente humana. Muy pronto publicó la teoría de que las estructuras de lenguaje son innatas, no adquiridas, y que todos los idiomas tienen reglas de fondo en común. Su idea de una gramática universal deshizo el consenso previo de que el lenguaje es una habilidad totalmente aprendida. Chomsky rechaza que se sugiera que hay un nexo entre sus ideas políticas, en las que los sucesos están sujetos a una teoría unificadora del poder, y su trabajo académico, que también dio la vuelta a los planteamientos ortodoxos con un concepto considerado herejía. Aun así, describe sus trabajos en términos similares. "La gramática universal era obvia para mí", sostiene. "Esto iba muy en contra de todas las doctrinas dominantes de ese tiempo, tanto en filosofía como en sicología, pero simplemente se podía demostrar que estaban equivocadas. Que el lenguaje sea una capacidad basada en la biología era tan obvio que casi no vale la pena dar argumentos; es una capacidad específicamente humana, y eso es evidente." Emplea el mismo tipo de frases cuando discute en torno a los horrores de la política externa estadunidense, que, insiste, son "tan obvios" y "evidentes" que están más allá de todo debate. Por tanto, el Plan Marshall era "claramente" un medio por el cual "el pueblo estadunidense dio 13 mil millones de dólares a las corporaciones de su país" y, de forma similar, la meta en Irak es "de manera inequívoca" garantizar que Estados Unidos tenga un Estado clientelista en el corazón de la región con mayor producción de petróleo del mundo. "Si usted cree que se trataba de expandir la democracia, entonces también creerá que Stalin pretendía llevar la democracia a las naciones del este de Europa", afirma. La perfecta simplicidad de estos enunciados morales es lo que da municiones tanto a simpatizantes como a detractores de Chomsky. (El único que ha desafiado seriamente a Chomsky por su postura después del 11 de septiembre ha sido Christopher Hitchens, quien alguna vez defendió al intelectual. El constante cuestionamiento de Hitchens a Chomsky cae en el lugar común. El debate, en las páginas del periódico The Nation y en Internet, es objeto de constantes conversaciones cibernéticas entre personas interesadas en estos temas, una especie de mítica pelea de box entre campeones mundiales que vale la pena sólo para ver qué estrategias retóricas emplean los contrincantes. Chomsky suele optar por la táctica conciliatoria e insiste en que Hitchens "seguramente no quiere decir lo que está diciendo".) Le pregunto si en estos debates el profesor no encuentra demasiado pesada la responsabilidad de fungir como "la consciencia de Estados Unidos". Sonríe dejando ver sólo un poco de hartazgo. "Creo que la responsabilidad se adquiere a través del privilegio", comienza. "Gente como usted y yo tenemos increíbles privilegios y, por tanto, enormes responsabilidades. Vivimos en sociedades libres, donde no tenemos que temer a la policía. Según los estándares globales, tenemos acceso a una extraordinaria riqueza. Si usted tiene todas esas cosas, tiene la clase de responsabilidad que no tiene una persona que trabaja como esclavo 70 horas por semana para poner comida en la mesa. Lo menos que se puede hacer para cumplir con esta responsablidad es informarse sobre el poder. Fuera de eso, todo es cuestión de si se cree en certidumbres morales o no." -¿Alguna vez se da tiempo de detenerse un momento a disfrutar la vida? -Me gustaría -contesta, hablando por primera vez sin mucha convicción-. En los ratos que no trabajo me dedico, más que nada, a jugar con mis nietos. Antes de que se termine mi tiempo, hablamos sobre la visita de George W. Bush a Gran Bretaña y en torno a la sugerencia que hace en su libro de que habrá una nueva guerra fría que, en vez de suscitarse entre Estados Unidos y otra superpotencia, o entre Estados Unidos y el terrorismo, será una lucha entre Estados Unidos y la opinión pública informada global. "Nueva York es una sociedad sumamente cerrada, pero el 11 de septiembre fue como una llamada de atención que hizo que muchas personas se dieran cuenta de pronto de que no saben lo suficiente sobre el papel que su país juega en el mundo. Pequeñas editoriales respondieron a esto volviendo a imprimir libros de historia que explicaban los antecedentes de lo que sucedió. Mucha gente no estaba de acuerdo con este análisis, pero de todas formas querían conocerlo." Le pregunto si se imagina que en algún momento esa creciente inquietud pueda reflejarse en el espectro electoral estadunidense. Responde: "De momento no parece posible, pero no hay duda de que puede llegar a suceder. Todo depende de si Estados Unidos es capaz de crear una democracia que no se sustente en la concentración de capital, o si surge un movimiento popular capaz de vencer esas restricciones". Muchos dirían que depende de que mucha gente lea a Chomsky.


10 de noviembre de 2003

 Un americano en La HabanaM. H. Lagarde
La Jiribilla
Aunque en muchos de sus textos Noam Chomsky se había referido una y otra vez a Cuba, nunca había visitado la Isla. Según el americano «imprescindible» o «imprudente», como algunos lo han llamado por la agudeza y constancia de sus críticas al establishment norteamericano, aunque su relación con la Isla se remonta a los inicios de la Revolución, esa relación había sido hasta ahora abstracta. Solo existía a través de documentos o libros de historias. De hecho, en su familia, él es tal vez el único que no ha tenido la experiencia de vivir o de visitar la Isla.

Para poder venir por primera vez a Cuba, el académico norteamericano tuvo que presentar una enjundiosa documentación para demostrar que CLACSO, la organización que lo invitaba a participar en una conferencia en La Habana, era una red de centros de investigación y docencia en Ciencias Sociales que integra a 144 centros de investigación y enseñanza de América Latina y el Caribe,  y no una especie de pantalla del Gobierno cubano ni una enmascarada compañía de viajes para facilitar el acceso ilegal de los norteamericanos a La Habana. Para convencer de esto a los funcionarios del Departamento de Estado, a Chomsky  no le quedó otra opción que presentar un informe de la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires que certificaba que CLACSO era una organización inscrita jurídicamente.

Ya con el permiso para viajar en la mano, le advirtieron: «Bien, pero usted no puede pagar un centavo en Cuba». Al respecto, Chomsky presentó una declaración jurada.

A la hora de comprar el boleto, según la agencia de viajes,  el formulario que le envió el Departamento del Tesoro de Estados Unidos resultaba inadecuado. El profesor llamó a Washington para pedir un nuevo formulario donde aseguraba que no desembolsaría ni un céntimo en Cuba. Para que el Departamento de Estado emitiera la visa fue necesario demostrar, además, su pertenencia a una institución académica en Estados Unidos: el Massachusetts Institute of Technology.

La gestión volvió a complicarse cuando los funcionarios gubernamentales supieron que Chomsky pretendía viajar a la Isla acompañado por su esposa Carol Schatz. Para que ella pudiera viajar debía realizar los mismos engorrosos trámites.

La esposa de Chomsky dedicó tres semanas a conseguir su permiso.  Y cuando por fin parecía que ya todo estaba listo para que el viaje se consumara, un funcionario del gobierno envió un correo electrónico advirtiendo que Noam Chomsky no podía viajar a nombre de una institución, porque si surgía algún problema era preciso saber quién sería el responsable. El Secretario ejecutivo de CLACSO se echó sobre sus espaldas los «problemas» y los gastos de su invitado.

Noam Chomsky en CLACSO

Sorteada la madeja de contratiempos de las restricciones impuestas por el Gobierno de Estados Unidos para impedir que los norteamericanos viajen a la Isla, el prestigioso lingüista del Massachusetts Institute of Technology, pudo arribar por fin a la Isla para participar al evento de CLACSO que del  27 al  31 de octubre se efectuaría en esta capital.

UNA CITA CON LA HISTORIA

Después de ofrecer su conferencia magistral durante el encuentro de CLACSO, lo primero que hizo Noam Chomsky en La Habana fue encontrarse con la historia. A las 11 de la mañana del día 29, el intelectual norteamericano visitó el Museo Nacional de la Alfabetización, un pequeño local ubicado en la Ciudad Escolar Libertad, antiguo cuartel Columbia, sede principal de las fuerzas armadas del régimen de Batista.

Chomsky y su esposa Carol en el Museo Nacional de la Alfabetización

Situado al frente del antiguo polígono, y a solo unos pocos metros de la mansión que el tirano ocupaba cuando andaba en funciones de General, la pequeña institución atesora en sus estantes, entre otros objetos, muestras de los uniformes utilizados por los alfabetizadores, cuartillas, manuales, un pizarrón agujereado por las balas durante la invasión de Playa Girón, fotos y objetos personales de los maestros asesinados durante la campaña por las bandas contrarrevolucionarias y los faroles chinos utilizados para iluminar las noches en los lugares más intrincados del campo cubano.

Noam Chomsky, acompañado de su esposa, observó los distintos objetos en exposición al tiempo que escuchó detalles de la epopeya educacional cubana narrados por la Directora del museo.

En la biblioteca de la modesta institución, el intelectual norteamericano y sus acompañantes se encontraron con un grupo de visitantes de Ecuador que realizaban una investigación sobre la experiencia cubana.

La Directora del museo aprovechó la ocasión para decir que la campaña no había sido hecha solamente por cubanos. En ella habían participado un ecuatoriano y también estudiantes y maestros norteamericanos. «En el mes de agosto de este año, dijo la Directora, murió una de las maestras norteamericanas que alfabetizó en Cuba».

La maestra norteamericana, según recoge la historia, durante la campaña no solo se dedicó a enseñar, sino que además fue responsable de catorce estudiantes devenidos educadores. Ella estaba en Cuba con sus dos hijos, la mayor, una niña de doce años, también enseñó a leer y a escribir.

«Por eso, dice la Directora, estamos ayudando a todos los que nos soliciten asesoramiento en alfabetización para de alguna manera contribuir a erradicar los 800 millones de analfabetos que hay en el mundo.»

Cuba presta colaboración en este sentido en varios países del mundo, México, Nicaragua, Haití, Guinea Bissau y en Nueva Zelanda.

Después, en uno de los salones del museo, Chomsky recibió una detallada explicación sobre la campaña de boca de uno de sus principales protagonistas: Armando Hart, el entonces ministro de Educación en funciones.

Hart explicó que antes de comenzar la alfabetización lo primero que hicieron los dirigentes del gobierno revolucionario fue recorrer el país de una punta a la otra. En todas partes, la gente pedía esencialmente dos cosas: maestros y médicos.

La primera medida fue buscar recursos para poder realizar la campaña. En la Cuba de entonces, el 50 por ciento de los niños en edad escolar no tenían escuelas y existían 9 000 maestros en similar situación. Con los recursos que contaba en ese entonces el Ministerio de Educación se podían crear 5 000 aulas. Cuando Fidel tuvo conocimiento de ello, propuso pagarles la mitad del salario a los maestros y crear el doble de aulas. Para llevar a cabo una campaña de alfabetización era necesario acabar primero con la principal fuente del analfabetismo: la falta de escuelas.

«Entonces Fidel -recordó Hart, mientras Chomsky y Carol lo observaban atentos desde sus asientos colocados en círculo alrededor de un único ventilador-, planteó en el año 1960 en las Naciones Unidas que en el 61 Cuba sería alfabetizada. Se creó un consejo popular de la educación integrado por todas las organizaciones de masas del país. Los maestros existentes sirvieron fundamentalmente para orientar a los 100 mil maestros voluntarios y a todas las personas que tenían sexto grado se les pidió que enseñaran a alguien. Entonces teníamos una consigna: «Que cada analfabeto tenga un alfabetizador, que cada alfabetizador tenga un analfabeto».

La campaña que comenzó el primero de enero de 1961 culminó el 22 de diciembre de ese mismo año. En solo nueve meses, Cuba se declaró libre de analfabetismo.

Antes de marcharse, Chomsky y su esposa  revisaron algunas de las 700 mil cartas que los alfabetizados, de su puño y letra, le enviaron a Fidel. A los visitantes les llamó especialmente la atención una de ellas, una carta enviada por un campesino de 86 años y la de una mujer de 102, así como otra que decía:

EN LA HABANA VIEJA

Cuando Chomsky intercambia opiniones con periodistas o lectores recuerda a uno de esos grandes maestros del ajedrez expertos en simultáneas. Siempre tiene una respuesta dispuesta para cada interlocutor que procura sus razonamientos sobre algún tema de actualidad. De hablar parsimonioso, gestos escasos y mesurados, Chomsky expresa sus criterios apelando a ese estilo de argumentar muy suyo en donde su dominio del acontecer político se alterna con una profunda sabiduría de la historia de los Estados Unidos. No es extraño que suceda que una sola de sus respuestas termine convirtiéndose en toda una conferencia.

Algo así sucedió durante la presentación del libro Chomsky en La Jornada, -una recopilación de textos del politólogo norteamericano aparecidos en el periódico mexicano del mismo nombre- que tuvo lugar en el portal del edificio colonial, antiguo Palacio del Segundo Cabo, que hoy ocupa el Instituto Cubano del Libro, en pleno corazón de la Habana Vieja.

Después de las palabras de presentación de Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, -quien, junto a Eduardo Galeano y el recientemente fallecido escritor español Manuel Vázquez Montalbán, es uno de los prologuistas del libro-, y luego de una breve intervención del propio Chomsky, el politólogo estadounidense accedió a intercambiar con un  público integrado por escritores, periodistas, lectores o curiosos que simplemente pasaban por una de las plazas más concurridas de la ciudad.

En esta ocasión, la primera pregunta la hizo el novelista cubano Jaime Saruski.

Saruski: Hace tres días en La Jornada salió publicado un artículo suyo que al final decía que había sido publicado en The New York Times. ¿Significa eso que la gran prensa norteamericana le está abriendo el candado que durante muchos años le ha cerrado a usted en los Estados Unidos? Otra pregunta: Tengo entendido que usted está estrechamente vinculado, desde el punto de vista familiar, con una persona del país Vasco. ¿Cómo ve usted la relación entre el gobierno de Aznar y el país Vasco?

Noam Chomsky: No fue un trabajo publicado en The New York Times, sino un trabajo publicado en el The New York Times Sindicate. Está la corporación del The New York Times y una de sus secciones recibe artículos enviados de distintas partes del mundo y yo tengo muchos artículos publicados de esa manera en esa sección. Pero muy pocos periódicos dentro de los Estados Unidos aceptarían esos artículos para su publicación. No obstante, su apreciación es correcta. Eso significa una gran apertura para la prensa fundamental y es un cambio significativo en cuanto a la conciencia. Después del 11 de septiembre, ha ocurrido una especie de apertura en la sociedad de Estados Unidos. La sociedad estadounidense es una sociedad muy hacia dentro y no conoce mucho de lo que ocurre en el exterior, ni se interesa mucho por lo que ocurre en el resto del mundo. Esto hizo estragos en la década de los 80 cuando el tema fundamental era la guerra contra Nicaragua. Una buena parte de la gente en Estados Unidos pensaba que el Gobierno de Estados Unidos estaba apoyando al Gobierno nicaragüense en su guerra contra la guerrilla. Mi esposa y yo visitamos Nicaragua en diversas oportunidades durante los años ochenta, porque mi hija y su familia vivían allá. Amigos de ella, personas educadas, suponían que nosotros íbamos a visitar a los contras y la razón de este pensamiento estaba en que siempre se decía que Estados Unidos apoyaba a los gobiernos en contra de las guerrillas. Ellos sabían que nosotros teníamos unas ideas un poco locas y, por supuesto, seguro que íbamos a visitar a las guerrillas.

Los ataques terroristas del 11 de septiembre llevaron a muchas personas a darse cuenta de que es mejor conocer un poco más acerca del mundo y del papel desempeñado por Estados Unidos en el mundo. Eso ha ayudado a liberar las conciencias de muchas personas.

Un ejemplo de esto es que The New York Times, después de las grandes manifestaciones que tuvieron lugar en febrero en contra de la guerra en Iraq, decía en su portada: «Ahora hay dos superpotencias en el mundo: el Gobierno de Estados Unidos y la opinión pública mundial» y esto incluye una gran parte de lo que piensa de manera general la gente dentro del país.

Desafortunadamente, estos cambios no han tenido el alcance que debieran tener. El caso de los cinco compatriotas cubanos ilustra muy bien este hecho. Prácticamente nadie conoce los detalles del caso, y la pequeñísima fracción de la población que lo conoce, piensa que estos cinco cubanos estaban allí para informarles al Gobierno de la Isla y que están vinculados al derribo de la avioneta. Existen numerosos ejemplos de cuánto nos queda por andar en ese sentido, para que exista una comprensión realista de lo que ocurre en el mundo y cuáles son las responsabilidades de la gente en Estados Unidos. Pienso que al final se llegará a un punto en que ocurran esos cambios fundamentales.

Usted pregunta sobre el caso de Aznar y la población española, y voy a hablar de la población española de manera general. Esta relación puede demostrarse con el hecho de que Aznar decidió lustrar las botas de Bush y Blair al apoyar la guerra en Iraq, aun cuando el 80 por ciento de la población española se oponía firmemente a esta guerra. El mundo se da cuenta de que él sigue las órdenes de Texas y no toma en cuenta las opiniones de su propio país. Después del 11 de septiembre, muchos gobiernos del mundo, influidos por Estados Unidos, se han dado cuenta de que tienen la posibilidad de imponer un control aún mayor sobre sus poblaciones y aumentar la represión  interna con el pretexto de la protección contra el terrorismo. Este es un fenómeno de alcance mundial y desde hace unos años esta represión es aún mayor en el país Vasco. No obstante, debemos reconocer que se han producido acontecimientos positivos en años recientes porque se ha logrado  un nivel significativo de independencia económica en el país Vasco, en Cataluña y en otras partes de España. En ese sentido, España ha sido más avanzada que otros países de Europa.

CON CHOMSKY EN POGOLOTTI

Fundado el 24 de febrero de 1911, el barrio de Pogolotti, fue el primer barrio obrero de Cuba. Enclavado en el municipio habanero de Marianao  y con un 80 por ciento de su población perteneciente a la clase trabajadora, Pogolotti desde siempre ha tenido fama de ser un barrio marginal. De un tiempo acá, sin embargo, Pogolotti ya no solo es memorable por sus peleas solariegas o la fama de sus santeros o espiritistas. El barrio ahora se vanagloria también de sus progresos sociales y así lo pudo constatar Noam Chomsky en un recorrido por esa comunidad que duró gran parte de la mañana del jueves.

En el bario de Pogolotti

El importante intelectual norteamericano fue recibido por el presidente de la Asamblea Nacional Ricardo Alarcón en la Casa Comunitaria y del adulto mayor de 57 y 92, un lugar, donde según la presidenta del Consejo Popular de Pogolotti, Odalis Verana, se realizan diferentes actividades con niños, jóvenes y adultos, pero que dirige su trabajo fundamentalmente al adulto mayor.

Durante toda la mañana, una y otra vez, el lingüista y politólogo norteamericano, devenido periodista improvisado, asediaría con sus preguntas a sus anfitriones:

-¿Hay mucha población de ancianos en este barrio?

-Este reparto se caracteriza por tener una gran población de ancianos y tenemos la suerte de contar con un centro interdisciplinario de salud. -responde la presidenta del Consejo Popular.

-¿A partir de qué edad se considera a una persona adulto mayor? -pregunta Carol.

-A partir de los sesenta?

Chomsky y Carol intercambiaron una cómplice mirada y compartieron una carcajada.

Pero mientras recorre las calles del barrio ante la mirada curiosa de los vecinos, Chomsky se interesa por asuntos mucho más serios.

-¿Qué es un Consejo Popular, cómo se llega a Presidente?

-Tenemos 16 circunscripciones -le explica la Presidenta mientras avanzan caminando por el medio de la calle 55-. Luego que se eligen sus 16 delegados, ellos determinan quién los va a dirigir y así surge la dirección del Consejo Popular. Son varios barrios, en el caso nuestro hay barrios y fincas.

-¿Cuál es la función del Consejo respecto a la vida de los vecinos? -indaga Chomsky

-Controla, fiscaliza las actividades administrativas, pero además aglutina, coordina y agiliza cualquier trámite de la población.

-¿Pone servicios a disposición de la población, tienen responsabilidad sobre las escuelas y centros de salud?

-Sí y de las industrias, las empresas. Todo lo que esté enclavado en el territorio?

-¿Cuál es aquí la principal fuente de trabajo? -pregunta el politólogo.

-La gente se traslada a otros lugares de la ciudad, no tenemos grandes fábricas -le dice la Presidenta.

En el recorrido Chomsky visita, además de un centro comunitario de conservación de alimentos, el consultorio médico que está en la esquina de 100 y 57. El consultorio, un pequeño apartamento de cuatro habitaciones, está ubicado en la planta baja de un edificio.

Él y su esposa quieren saber todo acerca del funcionamiento de este centro de atención primaria de la salud. Luego de innumerables preguntas sobre la lactancia materna y la atención a las madres embarazadas, dice Chomsky:

-¿Han tenido algún caso de desnutrición entre los niños?

-Solo uno una vez -le responde la doctora del consultorio. Su nombre es Marta y debe tener unos 30 años-, pero su desnutrición tenía que ver con una patología asociada.

-¿Tienen problemas de enfermedades contagiosas?

-Existe un grupo de riesgo, pero es sistemáticamente atendido.

-¿Enfermedades tropicales?

-Recientemente hubo un brote de dengue, pero nosotros tuvimos muy pocos casos.

Chomsky pregunta si es muy difícil para la población el acceso a la atención médica.

-La gente viene y se les atiende lo antes posible -dice Marta.

-Hace poco -dice Chomsky- tuve un sangramiento incontenible en la nariz. Al único lugar que podía ir, era al mejor hospital de Boston. Tuve que esperar tres horas para que me atendieran.

-Esto es superior -dice Carol sonriente.

ESTO NO ES EL PARAÍSO

Después de visitar la escuela primaria Hermanos Montalvo, donde Chomsky y sus acompañantes se pusieron al tanto de las más recientes reformas educacionales cubanas y de visitar el Joven Club de computación de Pogolotti, la comitiva visitó el Centro Memorial Martin Luther King Jr.

El reverendo Raúl Suárez, director de la institución religiosa, les sirvió a los visitantes de guía por las diferentes instalaciones y luego, en una de las habitaciones del centro, informó a Chomsky sobre la historia y las funciones del Memorial.

Sentados en un sofá, mientras toman un jugo de naranja, Chomsky y Carol escuchan al reverendo.

-Tratamos de demostrar que la teología de la liberación no pertenece al pasado porque la razón de ser del pobre todavía existe.  El esquema que nos enseñaron los religiosos norteamericanos entró en crisis con el humanismo de la Revolución. Antes de terminar la década del 60, el 70 por ciento de los pastores se habían ido hacia los Estados Unidos. Los que nos quedamos no teníamos una base  teológica para responder a los desafíos que nos planteaba la nueva situación. Martin Luther King nos enseñó que hay suficiente base bíblica y teológica para vivir la fe en un proyecto socialista mucho mejor que en un país capitalista. No tenemos que decirle que creemos en la Revolución. La Revolución es una alternativa al capitalismo por lo que tenemos una base bíblica suficiente para sentirnos parte del proceso revolucionario. A veces, me emociono cuando defiendo la Revolución, y algunos norteamericanos me han dicho: « ¿Entonces Cuba es el reino de Dios?». Yo les contesto con los versos de una canción de un cantautor cubano que le canta a una mujer ideal. Él dice: «No es perfecta, mas se acerca a lo que yo siempre soñé». Cuba no es el reino de Dios, pero ha demostrado que los ideales cristianos pueden realizarse aquí en la tierra, que no hay que esperar el cielo.

El reverendo le pide disculpas al intelectual norteamericano por el sermón. Chomsky, asiente comprensivo. El día anterior, durante el lanzamiento de su libro en el antiguo Palacio del Segundo Cabo, había dicho: «Soy una de las muchas personas que alrededor del mundo ha admirado el valor y el compromiso del pueblo de Cuba para defender su independencia ante acciones criminales que se remontan a muchos años.

«Ahora, ya se sabe, cuán enorme ha sido la contribución de Cuba a la liberación de África, a la libertad y el desarrollo de otros países, como es el caso de Venezuela hoy. En la actualidad, no hay ningún país en el mundo que, en este sentido, pueda compararse con Cuba.  Sus contribuciones son realmente sorprendentes: la defensa de Angola contra la agresión Sudafricana y el envío de médicos, a zonas remotas donde pocas personas trabajarían, para llevar a otros los logros de la Revolución cubana. Los logros que ha obtenido Cuba en la educación, en la salud pública, ahora sirven para aliviar el sufrimiento de otros pueblos. He podido apreciar esas contribuciones a través del contacto personal, de la calidez y el entusiasmo de un pueblo maravilloso.»

Después de tan ajetreada mañana, a Chomsky, el hombre que según se dice suele simultanear criterios en sus presentaciones con miles de personas, se le nota cansado. No obstante, antes de partir, al más reconocido crítico del Gobierno de Estados Unidos, todavía le quedan fuerzas para contestar -para un documental producido por el Centro-, un racimo de preguntas sobre el movimiento antiglobalización?

3 de noviembre de 2003

Nadie habla de los Cinco en EE.UU. por no desafiar a la MafiaNoam Chomsky
www.antiterroristas.cu
¿Por qué nadie sabe en Estados Unidos que hay Cinco prisioneros políticos en Estados Unidos? La razón es bochornosamente muy simple y es que usted no desafía al principal Don de la Mafia. Es peligroso. Todos lo sabemos. No hay mayor autoridad, absolutamente, que la Mafia. Si el Don está haciendo algo que a usted no le agrada, usted sólo puede objetar calladamente. Esa es a mi juicio la principal razón.

La segunda causa es que la élite europea comparte los mismos intereses de poder que Estados Unidos. Puede que no le agrade en demasía el ejercicio norteamericano de probar fuerzas - sobre todo cuando interfiere con sus intereses - pero en esencia  no discrepan. Su deseo es fomentar los mismos programas de integración económica, llamados programas neoliberales. Se mantienen al margen de los acontecimientos mientras el poder estadounidense aplasta fríamente a quien se levanta e intenta cruzarse en su camino.

El tema de los Cinco cubanos un hecho tan bochornoso, que da vergüenza hablar al respecto. A través de ellos Cinco, Cuba estaba proporcionando información al FBI sobre las acciones y planes terroristas planeados y ejecutados en los Estados Unidos - actividades evidentemente delictivas. Entonces en lugar de arrestar a los terroristas, el FBI arrestó a las personas que proporcionaban la información, cosa esta a mi parecer tan ridícula que me resulta verdaderamente vergonzoso hablar sobre ella. Acto seguido los colocan bajo condiciones extremas y no se hace constar en archivo alguno sobre esta situación.

Usted no tiene información al respecto. De manera que una de las razones por las que esto continúa, es porque nadie sabe sobre el caso. Sí se mencionó, muy brevemente, pero todo lo que se dijo fue que estas personas estaban informando a Cuba que un avión desarmado iba a sobrevolar la Ciudad de La Habana. Es o fue todo lo que se dijo. Los hechos reales no son confidenciales pero nadie los conoce.

Hablemos del embargo, que se ha puesto en tela de juicio por todos. La Unión Europea de hecho lo desafío en la Organización Mundial de Comercio pero EE.UU. simplemente lo ignoró. En esencia, lo que la administración Clinton expresó fue que Europa estaba desafiando una política, que  en ese momento tenia ya treinta años. Se trataba de una política estadounidense dirigida a derrocar el gobierno en Cuba sin proclamar que en efecto, "somos criminales internacionales y ustedes están interfiriendo en nuestros asuntos y, por consiguiente, no tienen derecho alguno a opinar". Y entonces EE.UU. simplemente se retiró de las negociaciones y ¿quién podía  hacer algo al respecto?

Es decir, EE.UU. es un gran deudor. Tiene una enorme deuda con el mundo. ¿Qué pasaría si algún día decide que no va a rembolsar la deuda? No sucedería lo que en Argentina. El Fondo Monetario Internacional no va a abrir la boca. De hecho, el FMI es una rama del Departamento del Tesoro estadounidense y aún cuando diga algo, EE.UU. les mandaría a callar enseguida.

Analicemos la historia y veamos los graves acontecimientos en que EE.UU. ha estado involucrado. Tomemos la Guerra de Vietnam. El mundo se opuso a ella abrumadoramente. Casi nunca el asunto llegó a las Naciones Unidas, porque uno de los altos funcionarios con quien yo he conversado, intuyó que si ellos planteaban el tema de la Guerra de Vietnam en Naciones Unidas, la ONU simplemente se destruiría. Durante el bombardeo de Serbia, hubo un momento muy breve - unos cinco segundos - en que pareció que el Tribunal Internacional iba a analizar los crímenes cometidos por la OTAN. Durante ese momento, un congresista americano fue entrevistado por un órgano de prensa derechista de Canadá, The National Post, y le preguntaron sobre qué efecto tendría si el tribunal aceptaba el caso y su respuesta fue: "nosotros tomaríamos el edificio de Naciones Unidas en Nueva York, lo derrumbaríamos  ladrillo a ladrillo y luego los lanzaríamos al Océano Atlántico - metafóricamente hablando, claro."

Si alguien analiza el historial de vetos de Naciones Unidas verá que EE.UU. estaba al frente de las Naciones Unidas en los primeros momentos, a consecuencia de la distribución de poderes. Por los años sesenta comenzó a reflejarse cierto tipo de opinión mundial. La descolonización había tenido lugar y eran muchos los participantes. Sin embargo, desde mediados de los años sesenta hacia acá, EE.UU. es por amplio margen el líder mundial en cuestión de vetar resoluciones de la ONU mientras que Gran Bretaña ocupa el segundo puesto.

Nadie más se acerca siquiera, eso es algo absolutamente indiscutible.  Los EE.UU. ni siquiera han discutido el hecho de que la ONU está paralizada por su propia negativa de obedecer posiciones internacionales. En 2002 hubo una gran disputa sobre el hecho de que Irak cumplía las resoluciones de la ONU solo parcialmente. Muy bien, quizás ellos deberían haberlas cumplido todas. Pero si Irak tuviese la posibilidad del veto, ellos no hubiesen tenido que incumplir las resoluciones de la ONU. Es decir, en mi criterio el veto es el método más extremista y severo de violar las resoluciones de la ONU. De manera que si usted incluso quiere discutir sobre el tema seriamente, usted plantea el veto como cuestión primordial. Yo no conozco aún un artículo de opinión en toda la prensa estadounidense que se haya referido al asunto.

Y no hablamos de resoluciones triviales. EE.UU. ha vetado resoluciones que llaman a todos los estados a cumplir las leyes internacionales. Vetó la resolución del Consejo de Seguridad que confirmaba el fallo de la Corte Mundial, cuyo texto condenó a EE.UU. por cometer terrorismo internacional. Nadie menciona esto, nadie lo conoce, no es parte de la conciencia de nadie. Usted llega al club de la facultad o entra en las oficinas editoriales y  ninguna de esas personas han escuchado a nadie hablar sobre el asunto. Ese es realmente el dominio del súper poder y la existencia de una clase intelectual muy subordinada. Es exactamente como señaló Morgenthau - eso no forma parte de la historia, nunca ocurrió.

Hace una o dos semanas atrás, Gallup Poll, a pedido del derechista Instituto de Empresas de Estados Unidos (American Enterprise Institute) realizó una encuesta en Bagdad. Los resultados fueron presentados en el New York Times con el titular " Felices en Bagdad de que Sadam se vaya". Bien, usted no necesitaba una encuesta para decir eso mismo. Sin embargo, si usted leía más abajo y veía los resultados reales, a la pregunta "¿De qué líder extranjero usted tiene la impresión más favorable?" la mayoría respondía "Jacques Chirac". ¿Qué le dice eso a usted? Un par de semanas después, el mismo reportero mencionó el hecho con el comentario: "¿figúrense" qué clase de personas tan locas son estas, que después de que nosotros vamos y los liberamos, ellos dicen que la figura extranjera más admirada es aquel que se opuso a la guerra?" Así que ellos son Árabes dementes - no puede haber otra interpretación posible, como por ejemplo que ellos se oponen a ser invadidos o alguna cosa por el estilo.

Esas cosas están allí también en cierto sentido - no se les persigue por los censores estatales pero también pueden ser censuradas, a menos que usted piense durante unos minutos y comprenda lo que esto puede significar. Así pasa todo el tiempo.

Pregunta usted que si habrá represión cuando regrese de Cuba. En un país como Estados Unidos, las personas que gozan de algún grado de privilegio - que son muchas y yo me incluyo dentro de ese grupo - quedan, por los niveles de comparación, libres de represión gubernamental. Yo estuve en las listas de enemigos de Nixon, pero nunca pasó nada y yo nunca temí que algo me ocurriera. Yo estuve realmente a punto de cumplir una larga sentencia en la cárcel, pero fue por organizar la resistencia contra los impuestos y por apoyar otras formas de resistencia abiertamente y como era una figura muy pública en estas cuestiones no sufrí tal castigo.

Pero lo que intimida a las personas no es la policía, sino la difamación. Cualquier desafío a la subordinación conformista a quienes están en el poder, es descrito con rabia, mentiras, y con una difamación interminable. Las mentiras, suficientemente repetidas se tornan en verdades y uno se convierte al final en un negador del holocausto y en otras cosas más. Es desagradable pero comparándolo con lo que otras personas enfrentan alrededor del mundo creo que no vale la pena hablar sobre el asunto.

(Fragmento de la entrevista realizada por Bernie Dwyer, de Radio Habana Cuba, y publicada en el sitio www.antiterroristas.cu . Fue realizada durante la XXI Asamblea del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, en La Habana, Cuba, el 28 de octubre del 2003)

2 de noviembre de 2003

La responsabilidad intelectual de Noam Chosmky Arleen Rodríguez Derivet
El Economista de Cuba
Al fin ha estado en La Habana el más citado de los intelectuales de nuestra época. Noam Chomsky y su esposa Carol -que lo ampara del excesivo asedio de la prensa y cuida su agenda de una sobrecarga dañina a su salud- tuvieron que sufrir el via crucis que impone a sus ciudadanos la política norteamericana contra los viajes a Cuba, pero no renunciaron a estar en la Isla en uno de los tantos momentos de amenazas imperiales sobre los destinos cubanos.
Atilio Borón, con su extraordinaria capacidad de convocatoria y su hermosa y valiente decisión de reunir aquí al Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) que preside, es el responsable de este encuentro y también de esta entrevista, pactada para 40 minutos y cumplida en una hora y media que no se hizo sentir en la suave charla con un hombre, impresionantemente brillante y humilde a la vez, sereno y hasta tierno, que todavía se sonroja cuando lo elogian y posee la difícil virtud de la coherencia total.
Y aunque no hay que estar totalmente de acuerdo con él - de hecho ni siquiera todos sus partidarios lo están ciento por ciento- es difícil sustraerse de la reverencia que inspira la exposición de sus ideas: lúcidas, meditadas y preñadas de conocimientos tan vastos que parecen aprehendidos en siglos y no en años de observación crítica de la realidad.
Por donde empezaron a discutir sus ideas los cientistas sociales reunidos por CLACSO en La Habana, comenzamos el diálogo con Chomsky, que incluyó, como era de esperar, la compleja contemporaneidad, la responsabilidad de los intelectuales, las amenazas contra Cuba y la Humanidad, el bloqueo y hasta un tema de particular interés para los cubanos como la suerte de cinco compatriotas presos en Estados Unidos por combatir al terrorismo. En síntesis, aquí se enlazan nuestras preguntas y sus respuestas, agradecidas de una traducción impecable y aportadora de la investigadora y académica cubana Esther Pérez, del Centro Memorial Martin Luther King.

EL "PODER DEL VETO" QUE DA EL PETRÓLEO

Los eventos de CLACSO en La Habana comenzaron con una polémica sobre el concepto imperialismo colectivo, a propuesta de Samir Amín y con un consenso sobre su advertencia de que estamos al borde del apartheid global. Durante el debate, que fue intenso y prolongado, Chomsky permaneció callado. Pero en nuestra plática a la mañana siguiente defendió la tesis de Amín:

"Creo que puede haber mucho debate en torno al imperialismo colectivo, no obstante existe un consenso más o menos formal en departamentos de economía universitarios y en foros económicos de que es más o menos cierto. Por supuesto, ellos no usan la palabra imperialismo, pero en los más importantes medios de la prensa económica ya se puede leer el término de gobierno mundial de facto, refiriéndose al G-7, que en realidad es el G-1 y donde el FMI, el BM y las grandes corporaciones transnacionales forman una red muy integrada y vinculadas a los estados poderosos. Una red integrada de sistemas de poder.

"Los medios de inteligencia y los planeadores militares de los Estados Unidos predicen que se profundizará la brecha entre los más ricos y los más pobres y buena parte de ellos se dedican a pensar cómo controlar a esos crecientes grupos de población que quedarán cada vez más en la pobreza y cada vez más alienados y separados de las riquezas mundiales.

"Esto significa que sin bien nunca utilizarían las frases de Samir Amín de apartheid global o imperialismo colectivo, sí están describiendo el mismo fenómeno y también están de acuerdo en que existen contradicciones internas: las grandes empresas transnacionales tienen de hecho su sede en un país y dependen de esos estados para subsidios, protecciones, etc, así que son parcialmente nacionales.

"También es un entendido bastante común que el mundo cambió, de la inmediata postguerra (II Guerra Mundial) en la que los Estados Unidos eran claramente dominantes a una etapa nueva que surgió hace unos 30 años y que básicamente se describe como tripolar.

"Los tres polos son Norteamérica con el centro en Estados Unidos, Europa con su centro en Francia y Alemania y Asia que hace 30 años tenía un claro centro en Japón, pero donde la situación se ha hecho más compleja con el crecimiento de los tigres asiáticos y el reciente crecimiento de China.

"Si uno mira esas tres regiones encuentra que son comparables desde un punto de vista económico, social y otros. El nordeste de Asia es la región de más rápido crecimiento, su PIB es superior al de los Estados Unidos y retiene alrededor de la mitad de la divisa. Y esto crece. En estos momentos hay más comercio entre el nordeste de Asia y los Estados Unidos y Europa, que entre Europa y los Estados Unidos.

"La única dimensión en la cual el poderío de los Estados Unidos es incomparable con los demás es la dimensión militar. De hecho los EU gastan actualmente más que todo el resto del mundo en la esfera militar y su desarrollo tecnológico en ese campo es incomparable con el de los demás países. Y esto aumenta rápidamente. Hay planes para enormes expansiones de la esfera militar. Por supuesto, esto está teniendo las consecuencias que se podrían esperar. Rusia están expandiendo rápidamente su desarrollo militar y probablemente China lo hará también.

Las respuestas de Chomsky a la primera interrogante se extendieron a los antecedentes de las guerras que padecemos hoy y lo que define como "el reconocimiento de los planeadores norteamericanos de que tener el control del petróleo del Medio Oriente les daría lo que llaman "poder de veto" sobre las acciones de los demás.

"Buena parte del Plan Marshall -afirma- estuvo dirigido a transformar a Europa de una economía basada en el carbón a una economía basada en el petróleo, porque Europa disponía de carbón, pero Estados Unidos controlaba el petróleo. Por supuesto, Japón y Europa lo entienden muy bien y en los últimos 50 años han estado tratando de establecer accesos independientes a las fuentes fundamentales de energía que están en el Golfo Pérsico.

AMÉRICA LATINA NO ESTÁ FUERA DE LOS PLANES

"Esta es una cuestión crucial para el nordeste de Asia y Asia Central - según Chomsky- En el caso del nordeste, hay fuentes de petróleo en Siberia y hay grandes problemas en torno a la construcción de oleoductos por donde Irán puede efectivamente safarse del control norteamericano de las fuentes de petróleo. De manera que casi todos los problemas centrales del mundo actual están vinculados, mezclados con todas estas tensiones, conflictos, confrontaciones.

"Y eso también tiene que ver con América Latina -advierte-. Si uno observa las proyecciones de los servicios de inteligencia de los EU, ellos predicen que en los próximos 15 años alrededor de dos tercios de las reservas mundiales de petróleo estarán en el Golfo Pérsico y hay que ejercer control sobre ellas.

"Pero hay que distinguir entre control y acceso. Las misión es controlar las reservas pero no utilizarlas. Los EU utilizarían las fuentes más confiables, más seguras del hemisferio occidental como el occidente de África y la región andina. Una de las preocupaciones fundamentales con la región andina es que es una zona productora de petróleo. Y lo mismo sucede con África occidental. Occidente está tratando de controlar los conflictos en esa región porque es abastecedora de petróleo, fundamentalmente de los Estados Unidos.
En Guinea Ecuatorial, un país del que casi no se habla, hay muchísimo petróleo y un dictador que es un criminal pero que es recibido en Estados Unidos con honores, de la misma manera que recibían a Sadam Hussein en su momento.

LA GUERRA FRIA, UNA EXCUSA, NO UNA CAUSA

"Esto es lo que ha sucedido en los últimos 50 años, aunque los apologistas del sistema siempre lo achacaron a la Guerra Fría, aunque no tenía nada que ver con la Guerra Fría y después de ella sigue sucediendo.

"Lo mismo se aplica al caso de Cuba. Durante la Guerra Fría , el pretexto para la hostilidad hacia la Isla era que Cuba era una avanzadilla del imperio soviético. Después que terminó la Guerra Fría lo que sucedió es que la presión contra Cuba se ha hecho más fuerte y no más suave, demostrando que en realidad eso no tenía nada que ver con la Guerra Fría.

"En realidad si se miran cada uno de los incidentes de ese período: Guatemala, Chile, Viet-Nam, Nicaragua, lo que encontramos es que en realidad la Guerra Fría tenía muy poco que ver con esos asuntos, era muy marginal al conflicto. Era una excusa no una causa. Por eso todo continúa igual, incluso después de la caída de la Unión Soviética.

"En realidad la Guerra Fría en sí misma se puede explicar en términos de un conflicto Norte-Sur. Rusia era el Tercer Mundo original, un país neocolonizado por las potencias occidentales y no se podía permitir su desarrollo independiente, por eso fue invadida en 1918. Y toda la historia de la Guerra Fría de 1918 hasta principios de los 90, puede explicarse en términos de confrontaciones coloniales como las que han ocurrido en los casos de Nicaragua, Chile, Cuba, etc.

"Si se mira lo que ha sucedido en Rusia después de la caída de la URSS se observa una regresión a su estado colonial o neocolonial: la economía colapsó completamente, los servicios de salud se desintegraron, millones de personas han muerto y ahora el país produce materias primas para Occidente...

Que ese país no haya sufrido invasiones, Chomsky lo explica en que " Rusia siempre fue una potencia militar sumamente fuerte, incluso durante el siglo XIX. Esa es la diferencia con casos como Chile, Cuba, Nicaragua, etc... Pero aparte de ese fector, la Guerra Fría tuvo muchos elementos de lo que se suele denominar como un conflicto entre el Norte y el Sur.
UNA CRÍTICA SIN PRECEDENTES

Recordando que inmediatamente después de los sucesos del 11 de septiembre del 2001, él hablaba de "opciones políticas" que la administración norteamericana actual ha desechado en función de la opción militar, preguntamos a Chomsky sobre el comportamiento de esas opciones y tendencias en Estados Unidos hoy. Y fue enfático al marcar una evidente "división en la elite política norteamericana acerca de este punto".

" Por ejemplo- comenta- si se observa la actual administración Bush, lo cierto es que ha estado sujeta a enormes críticas de la elite de Relaciones Exteriores. La crítica en torno a la guerra de Iraq no tiene precedentes. Ciertamente, existe un consenso acerca de los objetivos de esa guerra, pero existen también muchas divisiones acerca del uso de la fuerza militar o de la amenaza de su uso para lograr esos objetivos compartidos.

"Una parte sustancial de la elite preferiría utilizar formas económicas, políticas, para lograr lo que esencialmente son los mismos fines. No se trata de una objeción moral, se trata de una objeción pragmática, porque entienden perfectamente que el uso creciente de la fuerza militar, aumenta las amenazas mundiales y en particular contra los Estados Unidos.
"En otras palabras, si usted anuncia con voz fuerte que va a atacar a la gente, la gente no se va a quedar sentada diciendo sí por favor, atácame, sino que probablemente recurrirá a medios de autodefensa. Y los medios de defensa que están a su alcance son el terrorismo y las armas de destrucción masiva. Y para las grandes potencias, como Rusia, de entrar en una carrera armamentista.

"Esto crea reales amenazas para la especie humana. El nivel de capacidad de destrucción existente amenaza a la especie. Y los dueños del mundo no quieren verlo destruido. En el Foro Económico Mundial, que es la reunión de los dueños del mundo, cuando Collin Powell presentó el punto de vista de la administración Bush, fue recibido de manera bastante hostil y casi no pudo hablar.

YA NO HACEN FALTA LOS GOLPES MILITARES


"Lo que pudiéramos llamar los sectores más moderados preferirían utilizar métodos llamados neoliberales para lograr la estrangulación y el control.
Eso es muy claro en el caso de Brasil. Hace 40 años en Brasil había un gobierno suavemente populista, el de Joao Goulart y la administración de Kennedy no pudo tolerarlo, así que organizó un golpe de estado para derribar a ese gobierno.

"Hoy en día, el presidente de Brasil es un líder mucho más significativo, con mayor apoyo popular que el que Goulart jamás tuvo y sin embargo no hay golpe militar. Hay muchas razones para ello, pero la fundamental es que no es necesario. Las medidas neoliberales, implementadas sobre todo durante la administración Clinton, significan que no hay espacio para una formación económica democrática. Y las medidas neoliberales fundamentales, como la liberalización de los flujos de capital y las privatizaciones, tienen resultados económicos bastante dudosos, probablemente negativos, pero tienen un efecto muy claro en impedir la posibilidad de que los estados adopten alternativas.

"Si se observan, por ejemplo, los acuerdos del GATT que se discuten y se implementan en la actualidad, esto se apreciar muy claramente: cuando se privatizan servicios como los de agua, de educación y se ponen en manos de tiranías que no tienen que rendir cuentas a nadie sobre su gestión, obviamente la arena pública se reduce mucho y los estados tienen muy pocas opciones.
De manera que puede existir una democracia formal, pero con muy pocas posibilidades. Existe el voto, pero muy pocas cosas por las cuales votar excepto quién va a ser el jefe de la Policía local. Y hasta cierto punto ocurre lo mismo en los países ricos, industrializados.
"Las corporaciones son hijas de los estados, pero también son tiranías que no tienen que rendir cuentas de su gestión, por lo tanto en la medida en que se transfieren decisiones a estas corporaciones, los estados pierden capacidades, porque el único fin de ellas es aumentar sus ganancias con ayuda de la ley.

ADAM SMITH SE REVOLVERÍA EN SU TUMBA

"El imperialismo colectivo sobre el que hablábamos anoche, también tiene una consecuencia, un referente en estos países, es una embestida fundamental contra la democracia e incluso contra el capitalismo liberal clásico. Adam Smith se revolvería en su tumba si viera lo que está pasando. Él estaba muy opuesto a lo que hoy llamamos corporaciones.

"Hace alrededor de cien años, los estados crearon las corporaciones y les cedieron derechos de personas naturales. Pero en realidad se trataba de "personas patológicas". Por ley se les exige a los que dirigen las corporaciones que sean absolutamente inhumanos. Por ley están obligados a tener como único objetivo, incrementar las riquezas de los accionistas. De hecho están obligados a oprimir y a explotar lo más posible a otras personas sin tener para nada en cuenta el bienestar de esas otras personas.

"Pueden fingir ser benevolentes, pero siempre será una ficción. Lo pueden hacer hasta como cuestión de relaciones públicas, para mejorar su posición en el mercado. Porque si lo hicieran de manera genuina, sería ilegal, podrían estar sujetos a un proceso legal.

"Para hacer un analogía: es como crear un tipo de persona que está impedida de darle comida a un niño hambriento bajo amenaza de ir a la cárcel. Pero, además, no se trata de personas de carne y hueso. Tienen más poder que muchos estados y los mecanismos neoliberales les conceden derechos que trascienden con mucho los derechos de las personas.

CUANDO LAS CORPORACIONES IMPORTAN MÁS QUE LAS PERSONAS

"Muchas de las cosas subyacentes bajo la discusión de Cancún, tenían que ver con el derecho a la nacionalidad, en el sentido de que las corporaciones sean consideradas nacionales, que por ejemplo si General Motor va a México, sea considerada una corporación mexicana. Por supuesto, si un mexicano va a Nueva York, no puede exigir que se le trate como un ciudadano de los Estados Unidos.
"Mientras, según las reglas de la OMC, se fuerza a México a eliminar todo lo que podría limitar sus negocios con el pretexto de que se estarían limitando los derechos de la GM.
"Por detrás de los debates de Cancún y de manera mucho más importante que la cuestión de los subsidios a la agricultura, lo que subyacía era si las corporaciones tendrán derechos enormemente mayores que los de cualquier persona natural.
"Y esas corporaciones son también personas patológicas en el sentido de que tienen que propagarse, tienen que crecer, incrementar su poder y su riqueza. La patología reside en que tienen que destruir lo que encuentran a su paso.

VACIAR LAS CONCIENCIAS HUMANAS

Chomsky advierte con alarma "otro aspecto de la cuestión. La croporaciones entienden que para lograr sus objetivos tienen que alterar la conciencia de las personas de carne y hueso, tienen que convertirlas en criaturas patológicas, cuyo único objetivo en la vida es consumir sin ocuparse de nada más.
"Tienen que expulsar de las mentes de las personas sentimientos naturales de los seres humanos como la solidaridad, la simpatía, la generosidad. Solamente deben tener un objetivo que es acumular más zapatos o cualquier otro objeto.

"Realmente miles de millones de USD y enormes esfuerzos creativos se invierten en tratar de crear esta imagen del mundo que las personas deben asumir.

Tal como hizo en su conferencia magistral en CLACSO, Chomsky ejemplificó sus preocupaciones con la expectativas que podría generar en un joven cubano las películas que ve de los Estados Unidos, porque en ellas "lo que encuentra son personas exclusivamente dedicadas a consumir. No va a encontrar a personas que no tengan trabajo o tienen que trabajar 50 horas a la semana o no tienen salud pública o no tienen educación. Eso desaparece totalmente.
"Nuevamente se trata de que las corporaciones están obligadas por ley a crear esta imagen y estas necesidades y eso ocurre desde la primera infancia, desde los primeros años de la infancia se trata de crear esa patología en las personas.
E insiste que "si uno relee a Adam Smith, va a econtrar que él creía en la igualdad. De hecho su planteamiento sobre los mercados consistía en que en condiciones de libertad, los mercados conducirían a la igualdad. La emoción humana fundamental para Adam Smith era la solidaridad y no la acumulación de riquezas. De hecho la frase "la mano invisible" aparece una sola vez en su libro La riqueza de las naciones y básicamente en una discusión con lo que hoy llamamos neoliberalismo.
"El análisis que hacía en ese momento era que los comerciantes y los productores británicos producirían en Gran Bretaña, invertirían sus capitales allí y por tanto Gran Bretaña estaría protegida de las arremetidas del comercio internacional. Para Adam Smith esa era la "mano invisible".

"La idea de conceder derechos, como si fueran personas, a entidades abstractas,artificiales, habría resultado escandalosa para los liberales clásicos", sostiene Chomsky.
"Para ellos, los derechos residían en las personas y no en entidades abstractas. De hecho, si uno mira a los debates de hace un siglo, cuando los estados estaban creando las corporaciones, lo que encuentra es que los conservadores, es decir, los liberales clásicos, condenaron este hecho de manera muy fuerte, calificándolo de "feudalismo" o "comunismo" - en este último caso refiriéndose a la forma estatista del comunismo, es decir tomar el poder de manos de las personas y colocarlo en el estado-.

"Y si miramos a este siglo, lo que vemos es el crecimiento de una de las formas de lo que llamamos totalitarismo. En el siglo XX se desarrollaron tres formas de totalitarismo. Una es el fascismo. Otra fue el bolchevismo en la forma que adoptó en Rusia. Y la tercera son las corporaciones.
De hecho, los orígenes de estas tres formas son bastante similares. Sus orígenes intelectuales están en fórmulas neohegelianas acerca del hecho de que las entidades de ese tipo pueden tener derechos por encima de las personas.

ESTADOS UNIDOS NO PRACTICA EL LIBRE COMERCIO

Le comento A Chomsky que resulta polémico el argumento, porque, como dice el dicho, "de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno". Adam Smith puede haber tenido muy buenas intenciones al sugerir la liberación del mercado, pero esa liberalidad ha terminado es el desastre que estamos viviendo hoy. ¿O no?

Y el politólogo vuelve a defender a los clásicos del liberalismo porque considera que "no existe nada que se pueda llamar el mercado. Los mercados están constituidos por los poderes estatales. Una de las cosas con las que no estoy de acuerdo y que se dijeron el primer día del debate aquí, es que se asume que Estados Unidos está a favor del libre comercio, que lo postulan, que lo practica. Eso no es cierto.

"Al comercio se le ha atribuido un significado, que Adam Smith se halaría los pelos si lo escucha.
"Tomemos el caso de los EU y México. Antes de la firma del TLC, la mitad del comercio entre ellos era comercio interno de las corporaciones, de manera que digamos, General Motors tomaba partes y piezas fabricadas en Indiana, las enviaba a México. Allí se ensamblaban con trabajo muy barato y después se volvían reexportar hacia los EU. Eso no es comercio en el sentido que le daría ningún liberal clásico a esta palabra. Se trata de un intercambio interno dentro de un sistema totalitario, el de las corporaciones, dentro de un sistema de comando centralizado.
"Todo el mundo dice que el efecto del TLC ha sido aumentar el comerio entre México y los Estados Unidos. De hecho, antes de la firma del TLC, alrededor de la mitad del comercio era este tipo de interacciones de una corporación y ahora es alrededor de dos tercios. Ningún economista liberal clásico llamaría a esto comercio. Se trata de interacciones dentro de una institución de mando centralizado.
"Si se mira a otros lugares, podría llegarse a la conclusión de que alrededor del 70 por ciento de lo que se llama comercio es este tipo de interacciones. El otro elemento crucial es que la economía de los EU depende de una manera tremenda de un sector estatal dinámico. Una de las causas fundamentales del crecimiento del gasto militar es crear una cobertura para el sector público, a fin de dar paso a la nueva economía.
"Para ser concretos: todos los componentes de la maravillosa nueva economía: las computadoras, las telecomunicaciones, internet, etc, fueron desarrolladas por el sector estatal. Mi propia universidad (MIT de Masachusetts) es un canal para recibir fondos públicos que se dirigen a investigación y desarrollo para ser entregados luego en manos privadas si resultan útiles para producir ganancias.
"El caso de MIT es típico. Si se buscan los fondos que recibíó en los años 60 y 70, se encontrará que eran fundamentalmente de fuentes militares. Eso ha ido cambiando después. Ha ido decreciendo el componente militar y ha ido creciendo el de instituciones tales como el Instituto Nacional de Salud y otras relacionadas con la Biología, lo que tiene que ver con un reconocimiento de que si bien el penúltimo componente de esta nueva economía fue la electrónica, el último es la Biología y las áreas relacionadas: genética, biotecnología.
"Hay que hacer que el público financie la investigación y desarrollo en estos campos para después transferir esos resultados a manos privadas si son útiles para recibir ganancias.
"Estos acontecimientos son interferencias radicales en el mercado. Y no son perfiféricos. Son el centro de la economía. Y lo mismo sucede en casi cualquier sector que miremos: el láser, los containers, el turismo, la aviación comercial... todos son sectores donde vemos prácticamente el mismo desarrollo: el público paga, la población paga por la investigación y desarrollo y si resultan comercialmente viables, son entregados a manos privadas.
"Lo mismo sucede con Internet, durante 30 años estuvo en un terreno público y fue transferida a manos privadas hace seis o siete años. Tengo algunas cómicas experiencias personales al respecto: yo tengo una hija que durante la década de los 80 vivía en Nicaragua y como los EU estaban en guerra con Nicaragua en ese época nos era muy difícil comunicarnos, no podíamos llamarnos por teléfono, no había manera de enviarnos correos, sin embargo, podíamos comunicarnos perfectamente por la red de comunicación militar que posteriormente se transformó en Internet.

EL PRIVILEGIO DE LOS INTELECTUALES

En el espíritu de CLACSO y de su ensayo clásico sobre la responsabilidad de los intelectuales no podía faltar en nuestro diálogo la demanda de actualización de sus criterios al respecto. Y como otras tantas veces, Chomsky reiteró su tesis de que "los intelectuales no son más que personas con privilegios.
"La diferencia entre un taxista y un profesor universitario, ¿cuál es esencialmente? Que el profesor universitario tiene más recursos, más educación, más privilegios y puede ponerlos al servicio de acciones que tanto él como el taxista podrían hacer: la preocupación por otros seres humanos, la solidaridad, la disposición a crear un mundo mejor, etc. Se trata sencillamente de que tiene más responsabilidad porque tiene más recursos y que si opta por asumir esa responsabilidad puede hacerlo.
"Los intelectuales son los que escriben la historia, de manera que cuando uno lee la historia lo que encuentra en ella es la referencia a intelectuales que retan al poder, que luchan por la verdad, la belleza, la virtud, cuando lo que ocurre en la realidad es muy diferente.
"Es cierto que ha habido intelectuales que han enfrentado el poder, pero ellos han sido suprimidos, sofocados, asesinados, torturados. La gran masa de los intelectuales ha servido al poder.
"Si tomamos, por ejemplo , un documento como la Biblia, el Antiguo Testamento, vamos a encontrar allí las figuras de los profestas, que son básicamente lo que hoy llamaríamos intelectuales, ya que no se dedicaban a profetizar sino a criticar al poder y a señalar el deber del poder para con las viudas, los huérfanos, el pueblo.
"Esos profetas fueron expulsados al desierto o puestos en prisión. Solo siglos después es que fueron homenajeados y reconocidos por su carácter de profetas. En aquella época los que recibieron los honores fueron los que sirvieron al poder.

EL "ANTINORTEAMERICANISMO" COMO ESTRATEGIA APRENDIDA

"Tomemos el concepto de antinorteamericanismo que se utiliza para hablar de aquellos que critican las políticas de los Estados Unidos. Es un concepto claramente totalitario indentificar al estado con el pueblo. Es lo mismo que nos encontramos en la Biblia en el caso del rey Ajaab que condenó al profeta Elías por la crítica que hizo a sus políticas y lo calificó de antiisraelí, indentificando de esta manera las políticas de un rey con un pueblo.
"En realidad, si miramos a través de la historia, lo que vamos a encontrar es que la mayoría de los intelectuales son aduladores de la corte. Hay algunos que hacen análisis críticos sobre la naturaleza del poder, que se identifican con las luchas populares, pero generalmente son marginales.

"Finalmente hay una simple y básica verdad de Perogrullo moral: mientras más recursos uno tiene, más responsabilidad tiene. Y existe una gran necesidad de que aquellos que tienen más privilegios y libertad analicen los sistemas de poder y participen con sus víctimas en los esfuerzos para erosionarlos, destruirlos y cambiarlos por sistemas más igualitarios.

Por el creciente número de intelectuales que han actuado de manera crítica frente a la política imperial, me aventuro a preguntarle a Chomsky si cree que son más o menos los que asumen esa responsabilidad hoy.

" Es difícil de decir y depende mucho de las culturas - dice- Yo he estado en Turquía varias veces en el último tiempo, y lo que me he encontrado allí es que los intelectuales turcos difieren mucho de los occidentales. Allí los artistas, escritores, periodistas, editores, etc, tienen una participación muy activa en la denuncia de la represión contra los kurdos y participan en la denuncia y la condena de las leyes brutales contra ese pueblo. Participan incluso en acciones de desobediencia civil, por lo que sufren las consecuencias de esos actos y a menudo pasan muchos años en la cárcel. Nada similar sucede en Occidente, aquí hablamos de un estrecho margen de personas.

"Si los intelectuales occidentales fueran honestos, reconocerían con humildad que sus contrapartes en condiciones mucho más duras, hacen mucho más que ellos.

Pero -terciamos de este lado del diálogo- recientemente ha dicho Michael Moore que hay muchos como él, y que no se les ve por la censura.

" Hasta cierto punto es verdad -admite Chomsky- aunque hablar de censura en los Estados Unidos no es muy serio. Sobre todo si se compara con lo que sucede en otros países. Moore tiene razón en sentido general. En EU hay mucho más activismo, hay mucha más disidencia de la que una podría deducir a partir de la lectura de la prensa, pero, después de todo, la tarea de la prensa es precisamente sofocar ese tipo de opinión.
"Y también hay muchas maneras de llegar a las personas sin pasar necesariamente por el New York Times.

De hecho, hay una gran paradoja en Noam Chomsky: ignorado por los grandes medios y más citado que la Biblia...

" Es una exageración, pero en sentido general es cierto. Hay muchas maneras de llegar al público por fuera de los grandes medios de comunicación. Antes de venir a Cuba estuve en la Florida y allí hablé con un público de seis mil personas aproximadamente. Unos días antes había estado en Illinois en las zonas rurales del estado y allí también había varios miles de personas. Cualquiera que tiene disponibilidad, tiene la posibilidad de hablar con nutridos públicos. Yo invierto al menos una hora cada día rechazando invitaciones que no puedo aceptar.

"El problema es que no existe suficiente gente que haga esto. No existe suficiente voluntad para hacerlo. Es cierto que existe censura, pero el problema fundamental es falta de voluntad.

ESTADOS UNIDOS NECESITA UNA "AMENAZA"

En artículos de hace diez o doce años, Chomsky advierte sobre la agresividad de la política de Bush padre contra Cuba. Llega incluso a afirmar que cree que no sería posible evitar una agresión directa por el enorme poder de Estados Unidos. Pero lo que está ocurriendo hoy con la resistencia iraquí a la ocupación y lo que el propio Chomsky debe haber constatdo durante estos días en Cuba, quizás hayan modifgicado esa perspectiva fatal, me atrevo a comentarle y responde:

"En lo que se refiere a Bush padre, él en realidad fue mucho menos agresivo contra Cuba que Clinton. La Ley para la democracia en Cuba de 1992 (Torricelli), Bush iba a vetarla. Y en una maniobra electoral por la derecha, al afirmar que la firmaría, Clinton provocó que Bush no la vetara.

"La administración actual de Bush acaba de elevar a Cuba a lo que llaman segundo nivel de terrorismo. Solamente por debajo de Irán y Corea del Norte. Paralelamente están hablando de la producción en Cuba de armas químicas y biológicas. Pero yo no creo que nadie en los Estados Unidos se crea esto seriamente.
"Realmente, la administración necesita una amenaza, aunque sea solo por propósitos electorales con respecto a las presidenciales. Hay una oposición interna muy fuerte a las políticas sociales y económicas de esa administración que necesita plantear que hay una amenaza a la seguridad nacional para quitar de las mentes de las personas problemas como la desintegración de la Salud Pública y de los servicios de Seguridad Social y concentrarlos en la amenaza. En ese sentido, Cuba puede ser construida como amenaza.

"Por supuesto, en este caso, como en todos, de lo que se trata es de ver si será posible organizar y movilizar a sectores importantes contra una construcción de este tipo. Creo que no es imposible. En primer lugar porque existe bastante conciencia acerca de la realidad con respecto a Cuba en los Estados Unidos, pero también porque hay intereses allí, como los de los exportadores agrícolas, los de las industrias de viajes, etc, que se oponen a esta política de la administración y encuentran beneficiosas las relaciones con Cuba.

"Es muy posible que este se convierta en tema de confrontación política entre sectores populares, sectores de poder interesados en tener relaciones con Cuba y aquellos sectores que necesitan una "amenaza" para conservar su poder. Eso tendrá lugar durante todo el próximo año

Un momento muy peligroso...

" Sí, pero no creo que realmente los Estados Unidos lleguen a invadir a Cuba...

¿Por qué no?

" En primer lugar porque no creo que el público norteamericano lo toleraría, pero sobre todo porque no creo que los Estados Unidos se embarquen en una aventura militar con alguien que pueda defenderse. La razón por la que atacaron a Iraq es porque creyeron que ya estaba totalmente indefenso. Era un país cuya sociedad había sido fuertemente dañada por años de sanciones y realmente el grado de resistencia que están mostrando es muy notable. Yo mismo creí que iba a ser una cuestión de tres días.

"En el caso cubano, no deben atacar porque no van a atacar a nadie que pueda defenderse. Creo que la estrategia que seguirán es insistir para tratar de estrangular a Cuba hasta lograr que se desintegre internamente para, en ese momento, introducirse. No creo que ocurra eso, al menos no dede ocurrir el año próximo.

Y del bloqueo, ¿qué opina Chomsky?

" El bloqueo es criminal. Técnicamente es criminal. Ha sido condenado por ilegal, por prácticamente todas las instituciones internacionales de importancia. Incluso por la OEA, que tiene temor de confrontar a los Estados Unidos.

"La Unión Europea llegó a presentar una queja en la OMC porque el bloqueo viola regulaciones comerciales internacionales. Esto fue durante la administración de Clinton y la respuesta de ellos a la UE fue que no tenían derecho a intervenir en políticas norteamericanas que tenían 30 años de antigüedad y cuyo fin explícito era derribar al régimen cubano. Posteriormente se retiraron de las negociaciones de la OMC.

"Cuando uno lee los documentos desclasificados de la administración. Kennedy, encuentra siempre una preocupación fundamental reflejada en esos documentos. Y cito: "esta manera de Castro de tomar los asuntos para tratar de resolverlos por sí mismos, puede darle ideas a otros en el hemisferio que están viviendo en condiciones similares".

"En el análisis fundamental de la CIA dice literalmente que "la mera existencia del régimen de Castro es un desafío, una afrenta a políticas norteamericanas que tienen ya 150 años de existencia". Esa es la doctrina Monroe. No tiene nada que ver con los rusos.

UN CASO PARA LA RESPONSABILIDAD INTELECTUAL

Cuando ha pasado el doble del tiempo pactado para la entrevista, Chomsky mira discretamente su reloj y enrojece. Carol debe haber regresado de una fugaz visita al mar y no va a perdonarnos (ni a nosotros ni a él) este abuso de su bondad para dar respuestas. No obstante, queda un importantísimo asunto pendiente: hablar sobre los cinco intelectuales cubanos presos en cárceles norteamericanas por combatir el terrorismo. Ya Chomsky sabe, porque le hemos dicho, que ellos lo leen, lo admiran y saben que ha hablado del tema. Pero esta es una causa que necesita más y él lo sabe. Por eso reitera que "este es un caso tan escandaloso que ni siquiera se informa al respecto en los Estados Unidos.

"Cuba le dio informaciones al FBI acerca de las acciones terroristas que se estaban desarrollando en territorio norteamericano, con apoyo de autoridades norteamericanas... y el resultado fue que los cubanos fueron arrestados y no los terroristas.
"Las acusaciones fueron tan ridículas que hasta la Jueza tuvo que decir que la acusación se tambaleaba y las sentencias fueron extraordinariamente duras, lo que es un nuevo escándalo.
Las personas que conocen del caso están escandalizadas y respetan muchísimo el valor de estos jóvenes cubanos que en sus defensas han sido valientes. Y claros en sus postulaciones.
"Pero muy poca gente lo sabe. Este, como otros, es un caso sobre el que hay que crear conciencia, informar por fuera del sistema, lo que incluye también a los medios de comunicación.
"Este es un caso claro de responsabilidad de los intelectuales. Algo que pueden hacer, pero por supuesto tienen que tener la voluntad para hacerlo", termina diciendo Chomsky.

Después desaparece con una prisa rara para sus años, pero no para su demostrada voluntad de ayudar a cambiar al mundo, en cumplimiento de la elevada responsabilidad intelectual que a sí mismo se ha otorgado sin permitirse el lujo de tomar descanso.

30 de octubre de 2003

El lingüista se declara "realmente sorprendido por el fracaso de la ocupación de Irak" Difusión del terror y mucha publicidad facilitarían la relección de Bush: ChomskyGerardo Arreola
La Jornada
Por primera vez en Cuba, asiste a la 25 asamblea del Clacso y presenta un libro
La Habana, 29 de octubre. Una fórmula que combine la difusión del terror entre la población, una mejoría económica de corto plazo y un fuerte gasto en publicidad puede facilitar la relección del presidente George W. Bush dentro de un año, a pesar del "desastre" de la invasión a Irak, afirmó aquí el escritor estadunidense Noam Chomsky.

A sus 75 años, el lingüista y politólogo del Instituto Tecnológico de Massachusetts realiza su primera visita a Cuba, para participar en la 25 Asamblea del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), que sesiona aquí esta semana. Hoy presentó, además, la edición cubana de Noam Chomsky en La Jornada, recopilación de artículos y entrevistas para este diario, que apareció en febrero pasado.

"Pueden ocurrir muchísimas cosas desde ahora y hasta noviembre", dijo Chomsky esta tarde en la sede del Instituto Cubano del Libro. Pero advirtió que es razonable suponer la capacidad de Bush de construir el mecanismo necesario para alcanzar la relección.

Primero en una conferencia en el Clacso, el martes por la noche, sobre Dilemas de la dominación, a la que asistió el presidente Fidel Castro, y luego en la presentación del libro, Chomsky desgranó una de sus más recientes conjeturas, con estos ingredientes:

Uno: mejoría económica. El gobierno de Washington tiene herramientas para remontar la situación actual. "Esto requiere hacer grandes gastos, imponer una gran carga a las generaciones futuras, pero existen elementos importantes en manos del gobierno que pudieran provocar ese cambio en la economía."

Dos: atemorizar al país. El grupo de Bush "tiene una carta que puede jugar y es una carta que ya se ha utilizado en otras oportunidades: el caso Irán-contras en los años 80. Es decir, aterrorizar a la población con una amenaza inventada, y eso es algo no muy difícil de lograr.

"Recuerden que se trata de las mismas personas que decían que Granada (pequeña isla caribeña invadida por Washington en 1983) representaba una amenaza para la supervivencia de Estados Unidos. Y la última vez que se encontraron en el poder, en los años 80, declararon una emergencia nacional, en este caso (el presidente) Ronald Reagan, por la amenaza inusual y tremenda que planteaba el gobierno (sandinista) de Nicaragua. Es un país que se atemoriza fácilmente y es muy fácil ese sentido de temor y la necesidad de eliminar esa amenaza."

En la práctica "ya vivimos en la infamia", sostuvo Chomsky, al explicar que esta parte del mecanismo está en marcha, con una política de imagen que intenta justificar la invasión a Irak exagerando la amenaza terrorista para sembrar el pánico entre la población estadunidense.

Tres: recursos y publicidad. "Existe un enorme sistema de publicidad que puede hacer pensar a la población que va directamente al cielo. El gobierno de Bush tiene una ventaja enorme en cuanto a fondos y va a estar muy por encima de los otros. En este caso las elecciones en Estados Unidos representan gastos, porque implican televisión y publicidad." Los movimientos sociales (pacifistas, verdes y de derechos humanos) alcanzaron una fuerza sin precedente en ese país, pero no han logrado una coordinación capaz de enfrentar a la administración.

"Todo esto", resumió Chomsky, "no quiere decir que todo vaya a funcionar, pero sí tiene buenas oportunidades."

El investigador hizo notar que ese mecanismo electoral puede favorecer a Bush, incluso afrontando el curso de la invasión a Irak.

"Me siento muy sorprendido de la forma en que ha fracasado la ocupación", señaló el escritor. Con un símil de la Segunda Guerra Mundial ("los nazis ocuparon toda Europa sin grandes dificultades"), Chomsky dijo que por regla general una invasión militar es exitosa.

En Irak, agregó, la situación era especialmente fácil, con un país devastado por las sanciones. "De veras hace falta talento para fracasar en este esfuerzo", ironizó.

Un dirigente de una organización no gubernamental "que debe permanecer en el anonimato", dijo Chomsky, describió al gobierno de Washington en esta forma lapidaria: "Es una combinación de arrogantes, ignorantes e incompetentes. Es una combinación que no se había visto nunca y que está convirtiendo lo que hubiera sido una ocupación militar relativamente fácil en un desastre".

30 de octubre de 2003

Declaró el presidente de la Asamblea del Poder Popular de Cuba, Ricardo Alarcón, en la presentación del libro Chomsky en La Jornada. Cuba siempre ha estado con él, del mismo modo que ha estado en élM. H. Lagarde
La Jiribila
«Es la primera vez que Noam Chomsky está en Cuba, pero Cuba siempre ha estado en él?, declaró el presidente de la Asamblea del Poder Popular de Cuba, Ricardo Alarcón, en la presentación del libro Chomsky en La Jornada que tuvo lugar en los portales del Instituto Cubano del Libro, antiguo Palacio del Segundo Cabo, una construcción colonial situada en la Plaza de Armas de la Habana.

«Son numerosos ?agregó el presidente del parlamento cubano? los trabajos en los que Chomsky se ha referido a nuestro país, a la agresión de que es objeto, a sus orígenes, a su naturaleza, con un conocimiento realmente poco frecuente».

Alarcón destacó además que, aunque Chomsky nunca había estado antes en nuestro país, es impresionante el nivel de información que tiene sobre la Isla, el rigor y la honradez con que ha sabido siempre estar al lado del derecho de Cuba, para denunciar con coraje y valor las agresiones de que ha sido objeto durante los últimos cuarenta años.

La visita de Chomsky a La Habana, subrayó el funcionario cubano, «es una oportunidad para decirle cuánto apreciamos lo que él ha hecho, lo que ha informado y esclarecido, con respecto a la agresión de que nuestro país es objeto y, en particular, a la denuncia en que él ha formulado, en términos más categóricos que nadie, sobre las acciones terroristas de las que el pueblo cubano ha sido víctima a lo largo de cuarenta años. Más de una vez, él ha dicho que Cuba ha sido posiblemente el país que más ha sufrido acciones de este tipo a lo largo de un periodo muy prolongado».

Por su parte, el autor del libro, correspondió, con una breve declaración, a las palabras del presentador cubano. Tras afirmar que de su familia era el único que no había venido antes a la Isla, el destacado intelectual norteamericano, dijo: «Soy una de las numerosas personas que en el mundo admiran el valor y el compromiso del pueblo de Cuba para defender su independencia ante acciones criminales que se remontan a muchos años».

Noam Chomsky comentó además algunas de sus experiencias durante la breve estancia que ha tenido en la Isla: «Hoy pude conocer acerca de los logros de la revolución cubana en la esfera de la educación. Esta mañana visitamos el museo de la alfabetización y ahí aprendimos el esfuerzo increíble que ha hecho por la alfabetización este pueblo que tiene un nivel educacional entre los mayores del mundo. Durante la última hora tuvimos también la oportunidad de aprender acerca del destacado aporte que han hecho las editoriales en Cuba, y el Instituto del Libro en particular, y he podido constatar lo que han podido lograr a pesar de las enormes dificultades que enfrentan».

CONVERSANDO CON EL PÚBLICO

Al final de la presentación, en un diálogo abierto con el público presente, algo que se ha hecho habitual en las presentaciones en público de Noam Chomsky, el politólogo estadounidense se refirió, entre otros temas, al desconocimiento que existe sobre los cinco patriotas cubanos prisioneros en ese país, a la posición del gobierno español durante la guerra en Irak y a la posible reelección de Bush.

«La sociedad de Estados Unidos es una sociedad muy hacia dentro y no se preocupa mucho por lo que ocurre en el resto del mundo. Un ejemplo de ello es el caso de los cinco patriotas cubanos prisioneros en Estados Unidos».

«Prácticamente, agregó, nadie conoce su caso y la pequeñísima fracción de la población que lo conoce, piensa que estos cinco cubanos están vinculados al derribo de la avioneta».

El conocido crítico del establisment estadounidense señaló también que, a pesar de que los ataques del 11 de septiembre llevaron a muchas personas a darse cuenta de que era mucho mejor conocer un poco más acerca del mundo y percatarse de la manera en que es percibido los Estados Unidos en el exterior, aún queda mucho por andar antes de que exista una comprensión realista sobre el mundo en ese nación.

«Pienso que al final se llegará a un punto en que se produzcan cambios fundamentales», apuntó.

Respecto a España, dijo: «Aznar decidió lustrar las botas de Bush y de Blair al apoyar la guerra en Irak, cuando casi el 80 por ciento de la población española se oponía firmemente a esta guerra. Todo el mundo se da cuenta de que él sigue las ordenes de Texas y no toma en cuenta la opinión de su propio país».

Respecto a la posible reelección del actual presidente norteamericano expresó que, a pesar del fracaso de la campaña de Irak, el actual inquilino de la Casa Blanca podía salir reelecto en el 2004.

«El gobierno de Bush tiene una enorme ventaja en lo que se refiere a fondos financieros para la campaña electoral y las elecciones en Estados Unidos tienen que ver mucho con la televisión y la publicidad. Además de eso, pueden usar la carta de aterrorizar a la población con alguna amenaza inventada, algo que no es muy difícil de lograr».

29 de octubre del 2003

XXI Asamblea del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales Noam Chomsky: Lo que está en juego es la supervivencia
cubadebate.cu
"Lo que está en juego es la superviviencia", afirmó Noam Chomsky en conferencia ante la XXI Asamblea del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, que sesiona en el Palacio de las Convenciones, de la capital cubana.

Entre los "Dilemas de la dominación", titulo de la conferencia, el científico norteamericano consideró a la violencia y al terror como instrumentos principales de la llamada doctrina de la Seguridad Nacional, puesta en práctica por Estados Unidos y en nombre de la cual se justificó ante la opinión publica la intervención militar en Irak.

"El gran dilema es que la violencia genera más violencia, y las víctimas potenciales de las armas de destrucción masiva y del terror van usar las armas de los débiles, el terrorismo. Frente a esa realidad, las perspectivas son horrorosas", dijo.

Sobre el control de la opinión pública, Chomsky aseguró que la "el logro más espectacular de la campaña militar del último año fue la aceptación de la visión inspiradora del Presidente Bush de llevar la 'democracia' al Oriente Medio", y la manipulación de las críticas a Estados Unidos.

Puso de ejemplo la percepción de Europa en la cúpula del poder norteamericano. "¿Como diferenciaron a una 'vieja Europa' de otra 'nueva Europa'? La Vieja (los malos) fueron los gobiernos que acataron la opinión mayoritaria de sus pueblos contra la guerra, y criticaron a Estados Unidos - Francia y Alemania-. Mientras, la nueva Europa resulto la de Aznar, Blair y Berlusconi que pasaron por encima de la voluntad de su población."

Se refirió también a la manipulación de la opinión pública norteamericana, basada en la práctica de que una mentira repetida se convierte en verdad, estrategia coherente con un objetivo estratégico definido desde la década del 40: dominar el planeta.

"Todos los pasos dados por Washington para lograr el dominio unipolar del planeta, no solo con la adopción de las llamadas agresiones preventivas, que puede determinar arbitrariamente para cualquier lugar del Tercer Mundo, sino con una serie de eslabones como el abandono de los principios de un espacio cósmico pacífico, la renuncia al tratado de prohibición de armas biológicas, la no firma del Protocolo de Kioto y otras acciones que lo caracterizan."

Parte de todo el diseño del actual Gobierno es también la reducción de los impuestos y aumento de los gastos militares a costa de aumentar el déficit fiscal y reducir las asignaciones a los programas de carácter social. Añadió que no se puede olvidar que la manipulación de la opinión pública fue algo que funcionó durante los 12 años de los gobiernos de Ronald Reagan y Bush padre.

La estrategia de Seguridad Nacional adoptada por Bush ha provocado escalofríos en todo el mundo, dijo, y en los principales periódicos se han publicado artículos sobre el peligro que constituye para el mundo la extensión de las armas de exterminio masivo. Aseguró que la administración Bush sigue la lógica que ha marcado a otros gobiernos, en un contexto nuevo: identificar al enemigo siempre que este represente un desafío exitoso contra la política norteamericana.

"Es la lógica de siempre, la lógica de la dominación imperial", y añadió que la situación actual de Cuba es muy peligrosa, porque "no solo ha estado siempre bajo amenaza, sino porque ya han sido expresados los pretextos para convertir esa amenaza en realidad. Bush ha llegado a afirmar que la Isla está produciendo armas biológicas y químicas. No hacen falta pruebas. Como establece la doctrina de la Seguridad Nacional -y este es el elemento nuevo incorporado en el 2002-, ya no hace falta que un país tenga las armas de destrucción masiva, sino que basta con esa nación tenga la 'intención o el pontencial' para producir esas armas. Cualquier país con un aula o un laborotorio de química en una escuela hipotéticamente està en condiciones de ser un blanco norteamericano. El problema es que Cuba ya está considerada en esta categoría".

Bush encabeza una administración que requiere de un factor de terror y de una amenaza creíble para ganar las elecciones en el 2004, señaló al contestar preguntas del plenario, e hizo hincapié en que para ese imperio América Latina constituye una preocupación. Dio a conocer fragmentos de un informe desclasificado, de los años 60, de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA), en el que esta institución reconocía el éxito de la Revolución cubana, a la cual consideraba como un desafío y un ejemplo que no se podía permitir.

La gran influencia de Fidel Castro está dada por las situaciones económicas y sociales que vive América Latina, y ello provoca que la gente se oponga y abogue por cambios radicales como en Cuba, revela el informe desclasificado, aseguró el catedrático estadounidense. Afirmó que los hechos del 11 de septiembre de 2001 supuestamente generaron un cambio en la concepción de defensa norteamericana, con costos altos y limitando múltiples derechos civiles, pero en verdad se envió un mensaje muy claro al mundo: debe actuarse bajo los designios de EE.UU.

8 de octubre de 2003

Entrevista a Noam Chomsky Bush y su grupo, mafia que domina el planetaJim Cason, David Brooks
La Jornada
En el plano internacional, Washington siempre actúa de acuerdo con sus intereses y utiliza instituciones multilaterales (como la ONU o la OMC) solo cuando le conviene, pero cuando no, opera al margen de ellas.
Entrevista con Noam Chomsky. La manera en que Estados Unidos obra en el mundo es como la Mafia, «se encarga de su propio show y desprecia la ley lo más posible... si puede comprar funcionarios corruptos e influir en ellos estará contento de utilizar al gobierno local para realizar sus propósitos; así se manejan los asuntos internacionales», afirma Noam Chomsky.

Señala a Iraq para ilustrar, una vez más, cómo Estados Unidos se ha manejado siempre en el plano internacional de acuerdo con sus intereses, utilizando instituciones multilaterales cuando le conviene, como la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de Comercio (OMC), y operando al margen de ellas cuando no.

En Iraq, dice, «la ocupación se está haciendo cada vez más costosa; entonces Estados Unidos busca cómo transferir el costo a otros mientras mantiene la autoridad. Este es el debate que se realiza ahora mismo, cómo elaborar una resolución (dentro de la ONU) que permita a Estados Unidos distribuir los costos, pero sin perder el control».

Aunque Washington estaba complacido por entregar Afganistán y Kosovo al control de la ONU, no está dispuesto a hacerlo en el caso de Iraq. ¿Por qué?

«Las razones son bastante obvias: ?Iraq importa, su control es importante. De hecho fue en principio, por eso Estados Unidos fue allá. Justo en el corazón de las reservas energéticas del mundo, las segundas en volumen están en Iraq. Tener el control militar de Iraq y contar con bases allá, brinda un enorme control sobre los recursos mundiales; por lo tanto, importa.»

Para Washington, señala Chomsky, Timor Oriental, Kosovo y Afganistán son casos perdidos y alguien más puede pagar los costos, ya que no hay una ventaja particular en controlarlos directamente, o tal vez solo para efectos de relaciones públicas. La diferencia es notoria, señala. Por tanto, «la ONU y otras instituciones son útiles para los propósitos de poder, y claro que es el caso de la OMC, la cual está aún más bajo la dominación del gobierno mundial de facto, compuesto por Estados Unidos, las instituciones financieras internacionales, y los otros poderes mayores. O sea, se usan las instituciones cuando se puede, y se ignoran cuando uno tiene que hacerlo así».

Chomsky dice que este comportamiento de Washington, de hacer caso omiso de las reglas e instituciones internacionales, no es nuevo y se puede observar claramente en la ONU. «El historial de vetos casi nunca se comenta, por una razón muy sencilla: revela la verdad sobre este comportamiento estadounidense.»

El profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés) y autor de numerosos libros sobre la política interna y exterior de este país, señala que desde los primeros días la ONU fue básicamente un instrumento del poder estadounidense. Sin embargo, al avanzar la descolonización de varias regiones del mundo, el organismo mundial comenzó a ser un poco más representativo y con ello Estados Unidos empezó a retirarse de ese foro. «Antes de 1965 no había vetos estadounidenses, pero desde entonces Estados Unidos está por mucho en primer lugar en términos de vetar resoluciones de la ONU, seguido por Inglaterra; nadie más se les acerca.»

Y Estados Unidos no oculta la razón, agrega, ya que el propio Departamento de Estado ha dicho que frecuentemente la mayoría del mundo no está de acuerdo con Washington, y por lo tanto, este país determinará qué reglas y leyes acotar a nivel internacional.

Esto fue declarado explícitamente en 1985, recuerda Chomsky, cuando Washington determinó que no aceptaría el fallo ni la jurisdicción de la Corte Mundial en el caso sobre Nicaragua. Pero a la vez, reiteró, esto no significa que Estados Unidos se retire de estas instituciones internacionales, sino «que está contento con usarlas cuando vale la pena, y es lo mismo con la OMC».

Chomsky, lingüista, analista y uno de los intelectuales más reconocidos del mundo, dice en entrevista con La Jornada que el gobierno estadounidense siempre ha impuesto su voluntad, pero que el de Bush «es un punto extremo en el espectro del unilateralismo estadounidense, pero vale recordar que ese espectro es extremadamente angosto». El extremismo unilateral ha llegado a tal punto que provoca preocupación hasta en la cúpula política permanente de este país, advierte.

Y esta preocupación, anota, se incrementó particularmente en los últimos meses. «Desde septiembre pasado se ha visto una crítica enorme y sin precedente a la política del gobierno de Bush desde adentro de los circuitos de la elite de política exterior. La razón es que en septiembre el gobierno anunció su estrategia de seguridad nacional, declaración bastante descarada que decía que Estados Unidos tiene la intención de gobernar al mundo en forma permanente, por la fuerza si es necesario, para bloquear para siempre cualquier reto potencial a esa dominación. No es que fuera nuevo, sino la forma de afirmarlo.»

Señaló que las críticas fueron expresadas públicamente, desde la revista más influyente en asuntos de política exterior ?Foreign Affairs? hasta en la ultima reunión de Davos.

Menciona otros ejemplos que provocan preocupación en la elite de este y otros países en el terreno internacional. El mismo día que anunció su nueva estrategia de seguridad nacional (el 17 de septiembre de 2002), el gobierno de Bush informó que abandonaría los esfuerzos internacionales para prevenir la guerra bacteriológica, y que haría un boicot de por lo menos cuatro años a estas negociaciones.

Tras destacar que estas armas podrían ser extremadamente peligrosas para el mundo, Chomsky indica que la razón del retiro estadounidense de esta negociación fue para proteger su industria farmacéutica y sus secretos, junto con la probabilidad de que el propio gobierno esté involucrado en trabajos experimentales que son ilegales conforme a los tratados vigentes y no deseaban que los investigaran.

«Entonces, para sus intereses de corto plazo, el poder y las ganancias, está dispuesto a asumir el riesgo de destruir el mundo junto con él», dice.

En octubre, agrega, la ONU consideró dos resoluciones muy importantes; una fue contra la militarización del espacio y la otra era una reafirmación de un protocolo de Ginebra que prohíbe las armas biológicas. Las dos fueron aprobadas de manera unánime con dos excepciones, recuerda Chomsky: Estados Unidos e Israel.

«Bueno, una abstención de Estados Unidos es esencialmente un veto, en esencia un doble veto, ya que no se puede adoptar ninguna acción, pero también es vetado de la historia.» Chomsky dice que la lista sobre la posición unilateralista extrema del gobierno de Bush puede seguir, y menciona el protocolo de Kyoto como otro ejemplo.

Sin embargo, los objetivos de Estados Unidos siguen siendo los mismos, aunque otros de la elite prefieren la misma política, pero manejada de manera más sutil. Los resultados de esta política no son sorpresivos para la elite, tanto fuera como dentro del gobierno. «No fue gran secreto que la invasión de Iraq probablemente provocaría un incremento del terrorismo internacional, y muy probablemente llevaría a la proliferación de las armas de destrucción masiva. Eso fue ampliamente pronosticado por las agencias de inteligencia, incluyendo la CIA, y por especialistas en asuntos internacionales en el mero centro del establishment. Y ha quedado bastante claro que eso es lo que ha ocurrido», señala Chomsky.

O sea, los desastres y las consecuencias no son sorpresa para la elite.

Pero la respuesta de Chomsky sobre dónde ubica al gobierno de Bush dentro de la lógica del poder estadounidense es: «El grupo en el poder ahora resulta estar a un extremo de un espectro bastante angosto».


25 de octubre del 2003

Irak y la ONU: hora de pagar los platos rotosNoam Chomsky
La Jornada
Enfrentado con notables desaciertos en su ocupación militar de Irak, Estados Unidos ha pedido a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que pague algunos de los costos. El Consejo de Seguridad del organismo mundial aprobó de manera unánime una resolucion estadunidense-británica, pero con reservas.

China, Francia y Rusia, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, se opusieron a la resolución y no han ofrecido ni tropas ni más dinero pero, junto a Alemania, Pakistán y otros, se sometieron a la presión estadunidense para preservar una simbólica unidad.

Las graves divisiones continúan, especialmente cuando los ocupantes transferirán un explícito poder político a los iraquíes. La respuesta mixta a la resolución refleja un historial, por parte de Washington, de ejercer la mano dura hacia la comunidad internacional y hacia Naciones Unidas.

La guerra en Irak, liderada por Estados Unidos, se concretó sin el respaldo de la ONU. Washington actuó según su Estrategia Nacional de Seguridad anunciada por el gobierno del presidente George W. Bush en septiembre de 2002, que afirmó el derecho a usar la fuerza, de manera unilateral de ser necesario, contra un presunto enemigo.

Esa estrategia causó preocupación y temores a escala mundial, inclusive entre la elite de política exterior en casa. Se pensó que era una versión bastante peligrosa de la máxima de Tucídides, de que "las grandes naciones hacen lo que desean, y las pequeñas naciones aceptan lo que deben".

De manera reiterada, cada vez que Naciones Unidas cesa de servir de instrumento de Estados Unidos, Washington la descarta.

Por ejemplo, el año pasado el Comité de Desarme y Seguridad Internacional de la ONU adoptó una resolución que propuso medidas más fuertes para evitar la militarización del espacio, y otra para reafirmar el Protocolo de Ginebra, de 1925, contra el uso de gases venenosos y de guerra bacteriológica. Ambas resoluciones fueron aprobadas de manera unánime, con dos abstenciones: las de Estados Unidos e Israel. En la práctica la abstención de Estados Unidos es lo mismo que un veto.

Desde la década de los 60 Estados Unidos ha sido el líder en el veto a resoluciones del Consejo de Seguridad, inclusive aquellos exigiendo a los estados que respeten la ley internacional. En segundo lugar figura Gran Bretaña. Mucho más atrás, Francia y Rusia.

Pero inclusive ese registro no es preciso, pues el enorme poder de Washington con frecuencia obliga a debilitar resoluciones a las que se opone, o mantiene completamente fuera de la agenda materias de enorme importancia.

El uso rutinario del poder de veto por el campeón del mundo es generalmente ignorado o desestimado en Estados Unidos, o en ocasiones elogiado como una defensa de principios por un hostigado Washington.

Pero esa actitud no es interpretada como capaz de erosionar la legitimidad y credibilidad de Naciones Unidas, aunque claramente lo hace. En cambio, la negativa de otros a seguir el camino trazado por Estados Unidos es vista como un problema, un despliegue de arrogancia que conquista pocos amigos.

Por medio del debate de la ONU sobre Irak, Washington ha insistido en su privilegio a actuar de manera unilateral. Por ejemplo, durante una conferencia de prensa el 6 de marzo, el presidente Bush señalo que existía sólo una cuestión: ''¿se ha desarmado el régimen de Irak completa e incondicionalmente, tal como lo requería la resolución de la ONU 1441, o no?' Pero de inmediato aclaró que la respuesta no importaba, pues "cuando se trata de nuestra seguridad realmente no necesitamos el permiso de nadie".

Por tanto, las inspecciones de la ONU y las deliberaciones del Consejo de Seguridad del organismo fueron una farsa, e inclusive el acatamiento total y verificado de que Irak no poseía armas de destrucción masiva fue considerado irrelevante. Estados Unidos estaba dispuesto a imponer el régimen que se le antojase en Irak aun cuando Saddam Hussein se hubiese desarmado totalmente. Por cierto, inclusive si Saddam y su familia decidían abandonar el país, tal como el presidente dijo en la Cumbre de las Azores en vísperas de la invasión.

Cuando el ejército de ocupación fracasó en su tarea de descubrir armas de destrucción masiva, el gobierno cambio su actitud. En lugar de hablar de ''absoluta certeza'' acerca de la existencia de armas, indicó que Estados Unidos tenía el derecho a actuar contra cualquier nación que intentara siquiera desarrollar esas armas.

Bajar los requisitos a fin de apelar a la fuerza es la consecuencia más significativa del colapso de la proclamada razón para la invasión. En la actualidad, el tema principal es quién gobierna Irak. Muy pocos creen que Estados Unidos pueda establecer un gobierno al que se permitirá ser independiente.

Por tanto, la opinión pública mundial está en favor de que Naciones Unidas se haga cargo, tal como la opinión publica estadunidense, según encuestas hechas desde abril por el Programa de Actitudes Políticas Internacionales de la universidad de Maryland.

La opinión iraquí es difícil de juzgar, pero una reciente encuesta de Gallup hecha en Bagdad indica que la figura extranjera con la evaluación más favorable es el presidente de Francia Jacques Chirac, muy por encima de Bush o del primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair. Chirac fue, por supuesto, el más prominente crítico internacional de la invasión.

Mediante todos esos cambios en las justificaciones y pretextos, un principio se mantiene inquebrantable: Estados Unidos debe tomar el control efectivo de Irak bajo cierta fachada democrática si eso es factible.

Las líneas básicas del pensamiento de Estados Unidos fueron ilustradas en la carta organizativa de la Administración Civil del Irak de Posguerra. Hay 16 cuadros, cada uno conteniendo un nombre y la designación de la responsabilidad que le compete. Eso va desde el enviado presidencial Paul Bremer al tope (quien responde ante el Pentágono), hacia abajo. Siete son generales. La mayor parte del resto son funcionarios del gobierno estadunidense. Abajo de todo, en el cuadro 17, de una tercera parte del tamaño de los otros, sin nombres y sin funciones, se lee: ''asesores de ministerios iraquíes''.

Bush ha buscado compartir los costos, pero no el poder, en el Irak de la posguerra. Para él, Washington debe hacerse cargo. No Naciones Unidas, o el pueblo iraquí.

© Noam Chomsky 2003. Distribuido por The New York Times Syndicate

29 de septiembre de 2003

El activista afirma que la mejor forma de acabar con la violencia es dejar de participar en ella  El nuevo libro de Chomsky sitúa a EE UU como jefe mundial del terrorismo de EstadoMiguel Mora
El País
"A todo el mundo le interesa acabar con el terrorismo. Bien, hay una manera muy sencilla de conseguirlo: dejar de participar en él. No digo que eso lo arreglará todo, pero sí una gran parte". Ésta es la idea que sostiene Poder y terror (RBA), el último libro de Noam Chomsky (Filadelfia, 1928). A través de una entrevista y varias charlas recientes, el lingüista y activista revisa el sangriento currículo de agresiones cometidas en nombre del capitalismo democrático (Afganistán, Irak, Irán, Nicaragua, El Salvador, Colombia, Palestina...), sitúa a su país como el líder mundial del terrorismo de Estado y refuta la teoría preventiva: "Lo hacemos nosotros: es contraterrorismo, guerra justa. Lo hacen ellos: es terrorismo".

La memoria de un historiador; el vigor y la valentía de un joven activista; la inteligencia y la solidez moral de un sabio profesor; la facilidad y la precisión para sintetizar la información del lingüista avezado. Ésas son las armas de Noam Chomsky, que una vez más sale a luchar contra los molinos de viento y canta las verdades del barquero, las que casi nadie en Occidente quiere oír.

Por la simple vía del recuento de las atrocidades de los últimos 50 años, el profesor del Massachussets Institute of Technology (MIT) hace en su nuevo libro, editado en EE UU poco antes de la invasión de Irak, un alegato por la paz, la justicia y la democracia. Chomsky empieza reconociendo el privilegio que es poder decir lo que piensa (una "perogrullada" que suele costarle ataques furibundos), y define el 11 de septiembre como "un espanto atroz". "Pero todos sabemos que no era nada nuevo. De esa misma manera han tratado las potencias imperialistas al resto del mundo durante cientos de años".

El ataque a Nueva York y Washington fue histórico, añade, "pero no por la magnitud ni la naturaleza de la atrocidad, sino por quiénes fueron las víctimas. Si repasamos la historia, los países imperialistas han sido básicamente invulnerables. Se cometen cantidad de atrocidades, pero en otro sitio, siempre en otro sitio".

Primera idea: la hipocresía al juzgar a las víctimas: "Las nuestras cuentan, las de ellos no". Chomsky cita al "filósofo favorito de Bush (Jesús)": "Hipócrita es quien se niega a aplicarse la misma vara que aplica al prójimo". Eso no sólo rige para los políticos, también para los intelectuales: "Estados Unidos fue el único país dispuesto a dar apoyo incondicional a las tremendas atrocidades terroristas cometidas por Turquía en el sureste del país. Millones de kurdos fueron arrancados de su casas, miles de pueblos fueron destruidos, hubo decenas de miles de muertos que, antes de morir, sufrieron toda clase de bárbaras torturas. Clinton hacía llegar una avalancha de armas (...). El hecho de que los intelectuales occidentales puedan ver todo esto sin decir una palabra es un testimonio admirable de lo disciplinada que es la gente bienpensante".

Chomsky establece la correlación entre las ayudas militares y económicas que concede EE UU, las violaciones de los derechos humanos y la apertura de esos países a la inversión multinacional. Los más favorecidos son Israel ("la base militar de EE UU en Oriente Próximo, con 34 años de ocupación brutal de Cisjordania, cientos de miles de muertos y 50.000 torturados a costa de los contribuyentes estadounidenses"); Turquía (que emprendió su lucha antiterrorista "con armas estadounidenses en un 80%"), y Colombia (miles de abogados, periodistas, campesinos y luchadores por los derechos humanos asesinados, la tierra baldía a causa de la fumigación indiscriminada, más privatizaciones que en ningún otro país para que llegue la inversión de las corporaciones, y una división paramilitar que es, en realidad, "la sexta división del Ejército colombiano").

Pero Bush no ha inventado nada, dice Chomsky: la "agresión abierta" marca la política exterior estadounidense de forma declarada al menos desde el Gobierno de Reagan, y hoy continúa igual, incluso con viejos líderes de esa batalla al frente, como Donald Rumsfeld, entonces enviado a Oriente Próximo, y John Negroponte, embajador en la ONU de Bush y en aquel momento cerebro de la guerra en Nicaragua.

Chomsky repasa también de manera implacable el registro de las violaciones de la Convención de Ginebra y el uso del veto por EE UU en la ONU. Y desvela alguna trampa lingüística, como la del "proceso de paz" de Israel y Palestina: "Durante los últimos 30 años de 'procesos de paz', EE UU no ha hecho más que socavar la paz y bloquear cualquier posibilidad de acuerdo diplomático".

Aunque el abuso de poder no es patrimonio de Estados Unidos, afirma también el autor de El miedo a la democracia, que recuerda la represión colonial y da escalofriantes citas, favorables al exterminio de "árabes recalcitrantes" -Churchill-, "negros" -Lloyd George- e "indígenas argelinos" -ministro de Guerra francés-.

Falsa devoción

La conclusión es que la primera potencia mundial utiliza la coartada de exportar su "devoción por la democracia" (técnica de propaganda que, según Chomsky, roza lo grotesco y copia la que usaban los nazis en los países que ocupaban), para controlar a todo el que se desmanda. Ya sea vía guerra económica (Haití, Cuba); tradicional y biológica (Vietnam, Corea, Colombia...), o sólo tradicional (América Central -"donde Estados Unidos acabó con la Teología de la Liberación"-, Cisjordania, Timor Oriental... El origen de esa violencia, sostiene, es la fundación de EE UU: "¿Por que vivo aquí?", se pregunta. "Porque unos cuantos fanáticos fundamentalistas religiosos de Inglaterra vinieron a estas tierras y comenzaron a exterminar a la población indígena. Luego los siguieron muchos otros y exterminaron al resto de la población indígena. Y no fue cosa de poca monta, fueron millones de personas".

Pero junto al crítico demoledor aparece el Chomsky optimista: "Estamos mejor que hace 30 o 40 años. La población del país está mucho más civilizada que entonces y el fenómeno va en aumento. El activismo de los años sesenta y el despertar que supuso condujeron -por primera vez en la historia de Estados Unidos- a un cambio sustancial: el exterminio empezó a formar parte de la conciencia general".

Eso, agrega, "impone ciertas restricciones a la violencia de Estado. Y no hay otra vía. No hay fuerza exterior capaz de restringir la violencia del más poderoso de los Estados, sea Estados Unidos o cualquier otro. Las restricciones deben venir de dentro".

Acusado de apología

Sin caer en demagogias ni en paranoides teorías conspirativas, tirando con perspicacia de casos históricos, citas oficiales y documentos desclasificados, Chomsky sigue siendo un agitador imprescindible. En el libro cuenta que escribió su primer artículo político a los 10 años, en febrero de 1939, "después de la caída de Barcelona" a manos de los nacionales. Ahora, con 74 años, su voz suena con más fuerza que nunca en su país ("un día me invitaron incluso a hablar en televisión", dice con ironía), lo cual le ha valido para ser acusado de apología del terrorismo. "Es la manera infantiloide de verlo, es justo lo contrario", se defiende en la entrevista con John Junkerman, codirector con el japonés Takei Masakazu del documental Power and terror, del que surgió el libro: "Es una cuestión de sensatez. Se trata de que no podemos alegar el terrorismo de los débiles sin enfrentar también el innombrable pero mucho más desproporcionado terrorismo de los poderosos contra los débiles. Si a uno le da igual que haya futuros ataques terroristas... pues está bien, no prestemos atención a las razones. Pero si uno está interesado en evitarlos, no hay más remedio que buscar esas razones. Y es lo contrario de hacer apología del terrorismo".

26 de septiembre de 2003

Entrevista a Noam Chomsky, lingüista y analista estadounidense  El pueblo de EEUU, manipulado por el temor y la desesperanzaJim Cason yDavid Brooks
La Jornada
Washington y Nueva York, 23 de septiembre. Noam Chomsky cree que no hay gran misterio para explicar por qué las encuestas registran que una mayoría de los estadunidenses apoya al presidente republicano George W. Bush, a pesar de que sus políticas son fundamentalmente contrarias a los intereses del pueblo: "este país está muy manipulado por el temor y un sentir de desesperanza".

En entrevista con La Jornada, Chomsky comentó que aunque a primera vista pareciera difícil creer que un país abierto políticamente -con la primera economía mundial y con más canales de información y medios que cualquier otro- pudiera ser manipulado tan fácilmente, "la gente tiende olvidar que Alemania estaba en la plena cima de la civilización occidental en los años 30".



Las encuestas que demuestran un amplio apoyo para Bush son un indicador insuficiente para entender a este país, sostuvo el lingüista: "Uno debe ver las otras encuestas, como la que mide el nivel de desesperanza, o sea, el grado en el que la gente cree poder hacer cualquier cosa en torno a la política gubernamental".

El reconocido profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts y crítico político indica que este sentir público de desesperanza, de que no se puede hacer nada para cambiar la política nacional de este país, se ha venido incrementando desde el gobierno de Ronald Reagan, y que llegó a su punto más alto en 2000.

"La gente se siente sin esperanza y está atemorizada. Este es un país muy asustado, y eso ha sido verdad durante mucho tiempo -explicó-. Líderes y medios sin escrúpulos pueden explotar estos temores, y lo hacen".

El gobierno actual en Washington está integrado, en gran parte, por funcionarios que participaron en el gobierno del presidente Reagan, en los años 80.

"Para la mayoría del pueblo de este país los años de Reagan fueron de estancamiento o declive. En 1992 Reagan era percibido co-mo el ex presidente vivo con menor popularidad, junto con Ri-chard Nixon y muy por debajo de Jimmy Carter", indica Chomsky.

"¿Y entonces, cómo lograron mantener el poder?", se pregunta.

Cada año hay un nuevo pánico, dice, y señala algunos ejemplos, como los supuestos asesinos libios que estaban en Washington tratando de matar al presidente, la amenaza cubano-rusa que representaba Granada dos años después, seguida por la "amenaza" a la seguridad de Estados Unidos que significaba Nicaragua.

"Reagan realmente declaró una emergencia nacional por la amenaza de Nicaragua contra Estados Unidos", recuerda Chomsky. "De-cían entonces que (los sandinistas) estaban a sólo dos días de viaje por carretera de Texas".

Después se habló de los "árabes locos", y entonces del crimen y, en el gobierno de George Bush pa-dre, la guerra contra las drogas. "Esta constante estimulación del temor lleva a los estadunidenses a buscar asilo bajo el paraguas del poder", apunta.

Y los estrategas del actual presidente han hecho explícito este argumento.

El jefe del gabinete, Karl Rove, señaló a sus filas republicanas, el año pasado antes de las elecciones legislativas, que tenían que enfatizar los temas de seguridad nacional en las campañas electorales de noviembre de 2002, ya que si el enfoque eran temas económicos y sociales el partido del presidente sufriría un revés en las urnas.

Lo que ocurrió después, como recordó Chomsky, es historia bien conocida. En septiembre, dos meses antes de esas elecciones, el propio presidente empezó a hablar constantemente respecto de la amenaza "inminente" que representaba Irak y los vínculos entre ese país, Al Qaeda y los atentados del 11 de septiembre de 2001.

"Si uno observa las encuestas, para fines de septiembre una ma-yoría de la población creía que Irak sí era una amenaza inminente para la seguridad de Estados Unidos. Dos meses después una ma-yoría creía que ese país árabe estaba vinculado con el terrorismo internacional y que, además, estaba involucrado con el 11 de septiembre", recordó Chomsky.

Agregó: "Son ideas fuera de la realidad, nadie en el mundo cree eso. Pero en Estados Unidos esa fue la opinión dominante".

Estos mismos estrategas de la Casa Blanca ya han declarado que el tema para las elecciones presidenciales de 2004 -cuando Bush buscará la relección- será continuar con lo mismo: seguridad nacional y la guerra contra el terrorismo internacional.

"No pueden permitir que entren al debate los temas sociales y económicos, ya que estos están da-ñando a la población", señaló el reconocido intelectual.

El temor propiciado por los políticos y los medios promueve apoyo conservador al gobierno, mientras que el sentir de desesperanza invita a la gente a retirarse de los debates políticos nacionales e internacionales.

El resultado principal es que cada vez menos gente se molesta con cosas como votar y las elecciones son definidas por un pequeño núcleo del electorado. En los comicios legislativos nacionales de 2002 poco más de 38 por ciento de los estadunidenses con derecho a voto acudió a las urnas.

De los que votaron, la clase trabajadora blanca votó en gran medida por los republicanos, a pesar de que las políticas promovidas por este partido son las que más dañan a ese sector, señaló.

En efecto, las campañas de los republicanos mantuvieron el enfoque en temas que presentaron como claves: la oposición al control de armas en manos privadas y la importancia de la religión.

Anticipando las dudas de los dos reporteros de que tal manipulación en esta escala es posible, Chomsky advierte que aunque no sabe cuánto tiempo puede durar, sí hay un precedente para esto.

"Tomen, digamos, la Alemania nazi. Ese país fue justo antes un centro de las artes, las ciencias, con la población más educada del mundo en los años 30. Pero con Alemania en la cima de la civilización occidental, sea lo que sea eso, fue posible llevar a la gente a una histeria por una conspiración judía-bolchevique que estaba por destruir la civilización occidental. Se puede lograr", recuerda.

11 de septiembre de 2003

Poder y terrorNoam Chomsky
La Razón
«Poder y terror» es el último libro del prestigioso lingüista, publicado por RBA Editores. A continuación reproducimos un extracto del primer capítulo, correspondiente a un acto celebrado el 21 de mayo de 2002. Chomsky describe sus primeras impresiones tras conocer los atentados del 11 de septiembre.
Puse la radio para enterarme de lo que pasaba y, obviamente, pensé que era una atrocidad espantosa. Reaccioné igual que la mayoría de la gente de todo el mundo. Una atrocidad espantosa pero, a menos que esté usted en Europa, Estados Unidos o Japón, supongo que todos sabemos que no era nada nuevo. De la misma manera han tratado las potencias imperialistas al resto del mundo durante cientos de años. Fue un acontecimiento histórico pero, desgraciadamente, no por la magnitud ni la naturaleza de la atrocidad sino por quiénes habían sido las víctimas.

Si repasa cientos de años de historia, los países imperialistas han sido básicamente invulnerables. Se cometen cantidad de atrocidades, pero en otro sitio. Lo mismo que Japón cometió atrocidades en China y, hasta donde yo sé, no hubo ataques terroristas en Tokio. Siempre se cometen en otro sitio. Y eso viene ocurriendo desde hace cientos de años. Ésta es la primera diferencia. No es tan sorprendente. He hablado y escrito sobre estos temas antes y, por todas partes, aparecen en la literatura especializada. Ha sido bien interpretado y es más que obvio que, con la tecnología contemporánea, es posible que grupos reducidos sin demasiada sofisticación tecnológica cometan tremendas atrocidades. El ataque con gas en Japón es un ejemplo.

Esa clase de cosas han sido de dominio público durante años para cualquiera que preste un poco de atención. Puede encontrar artículos en revistas especializadas de Estados Unidos, escritos mucho antes del 11 de septiembre, en los que se señala que no sería tan difícil provocar una explosión nuclear en Nueva York. Hay cantidad de armas nucleares fuera de control en el mundo entero. Por desgracia, decenas de miles de ellas y de sus componentes. Hay información disponible al alcance de cualquiera sobre cómo combinarlos para producir una pequeña «bomba sucia». O lo que se llama una pequeña bomba, puesto que la lanzada en Hiroshima sería a estas alturas una «pequeña bomba». Pero una bomba como la de Hiroshima en la habitación de un hotel de Nueva York no tendría ninguna gracia.

Y no sería en absoluto difícil colocarla. Quiero decir que, con una capacidad bastante limitada, una persona podría probablemente pasar componentes de contrabando por la frontera canadiense, una frontera desguarnecida que no puede protegerse. Es muy posible que ocurra esa clase de cosas en estos tiempos, a menos que los conflictos se encaren de manera sensata. Y la manera sensata es tratar de entender de dónde viene la cosa.

De nada sirve limitarse a armar escándalo. Si de verdad se busca intentar prevenir futuras atrocidades, hay que tratar de averiguar cuáles son sus raíces. Y casi todos los delitos, un delito callejero, una guerra, lo que sea, por lo general tienen algo detrás con visos de legitimidad, y son esos visos de legitimidad lo que es necesario tener en cuenta. Y tanto vale si se trata de un delito callejero o de crímenes de guerra de una potencia agresora.

9 de septiembre de 2003

Los golpes militares ya no son necesarios; hay formas más simples de estrangular a un país  El futuro de la humanidad depende de oponerse a la globalización: Chomsky Cada medida neoliberal acota la decisión popular y la traslada a una tiranía privada  Jim Cason y David Brooks
La Jornada
Washington y Nueva York, 8 de septiembre. ''No es una exageración decir que el futuro de la especie humana depende de si estas fuerzas (de rebelión contra el neoliberalismo) pueden llegar a ser suficientemente fuertes, movilizadas y organizadas para contrarrestar el oleaje en la otra dirección'', afirma Noam Chomsky.

El reconocido intelectual estadunidense dice que aunque algunos piensan en la protesta altermundista en Seattle, durante la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 1999, como el punto de arranque de este movimiento, ''en verdad ya se había desarrollado durante 20 años en el sur (del planeta)''.

Por eso, señala en entrevista con La Jornada, se han celebrado los foros sociales mundiales en Porto Alegre, Brasil (el próximo será en India), ya que estos movimientos sociales surgieron en los países del sur como Brasil, India y Sudáfrica, entre otros.

''Llegó finalmente al norte en Seattle y ya no se puede ignorar'', afirma Chomsky, precisamente porque ahora este movimiento se manifiesta en los países del norte. Ha crecido desde entonces y ''su escala es considerable y hay mucho compromiso''.

En parte, indica, este movimiento resucitó al que demanda paz en este país. ''La oposición a la guerra contra Irak fue algo sin precedentes. Nunca hubo un momento en la historia de Estados Unidos o Europa en que se realizaran protestas masivas contra una guerra antes de que estallara; fue algo completamente nuevo y no se ha desvanecido. Se mostrará una y otra vez''.

Este movimiento de democratización se contrapone a la imposición de políticas neoliberales durante los últimos 20 años, ya que éstas son ''conscientemente dirigidas a eliminar el peligro de la democracia''.

Chomsky explicó: ''el libre movimiento de capital limita la capacidad de los gobiernos de realizar políticas en beneficio de su propia población, ya que es la comunidad internacional de inversionistas y acreedores la que básicamente decide qué políticas se pueden aplicar''. Si a esta comunidad no le parece bien una serie de políticas, simplemente destruye la economía de ese país, sostiene.

A la vez, cada medida neoliberal tiene el mismo efecto: reducir o limitar la arena pública donde la gente puede decidir, y traslada esa decisión a manos privadas, a ''una tiranía privada''.

Contra esto, señala Chomsky, hay acontecimientos esperanzadores generados por este movimiento de resistencia en todas partes. De un lado ''hay un grupo de tipos que lleva al mundo al borde del abismo, y del otro lado hay una plenitud de fuerzas que buscan avanzar en sentido contrario''.

En este esquema, Chomsky destaca el ejemplo de Brasil. ''Lo que ocurrió ahí es asombroso y es una lección real a las democracias occidentales... Un movimiento popular, con bases de trabajadores, los Sin Tierra y muchos otros movimientos sociales lograron superar obstáculos tremendos, una alta concentración del capital, el odio de la comunidad financiera internacional, y eligieron a su propio presidente, un tipo maravilloso, no conozco a nadie como él en occidente''.

Pero advierte: ''es verdad que Brasil está en una llave estranguladora gracias a las medidas neoliberales implementadas durante los últimos 20 años. Por lo tanto, si bien es cierto que los brasileños fueron capaces de alcanzar un triunfo increíble de la democracia, será muy difícil que hagan algo con ello, sólo por el efecto del neoliberalismo de asfixiar la democracia''. Y agrega que ''ya no es necesario dar golpes militares como en el pasado, uno puede estrangular a un país de maneras más simples''.

Pero, insiste, no es sólo Brasil, hay muchos más ejemplos en el continente americano y en el mundo. Señala a Turquía, cuyo gobierno obedeció el deseo de la mayoría de la población que rechazaba ofrecer su país como base estadunidense para la guerra contra Irak, en lugar de ''obedecer las órdenes dadas desde Crawford, Texas''.

Esto provocó una reacción extrema de la cúpula política estadunidense, demostrando una vez más ''cuán tan profundo es el odio y el desprecio a la democracia'' en los altos mandos de Washington, de manera que ''condenaron a un país por no obedecer órdenes y actuar conforme a lo que sabían que era la opinión de 95 por ciento de su propia población''.

Estos ejemplos, indica Chomsky, entre muchos, son ''lecciones a Occidente; deberíamos prestar atención a los acontecimientos de la democracia popular por todas partes del mundo, deberían ser una inspiración para todos nosotros''. Dados los desafíos que superó Brasil, ''sería mucho más fácil hacerlo aquí, democratizar este país, que para el pueblo de Brasil'', concluyó.

Al final de la entrevista, al comentar la aparición de su nombre en la lista negra en la que el gobierno mexicano supuestamente apuntó a los opositores que podrían acudir a Cancún, Chomsky expresó bromeando su decepción por ser caracterizado como ''moderado'' y pide a La Jornada: ''por favor pónganle una cabeza amarillista a esta nota para que el gobierno mexicano me traslade de la columna de moderado a la de extremista, ya que eso de ser sólo moderado fue muy insultante''.
On the US-Israeli Invasion of LebanonNoam ChomskyAl-Adab, August 19, 2006
Though there are many interacting factors, the immediate issue that lies behind the latest US-Israeli invasion of Lebanon remains, I believe, what it was in the four preceding invasions: the Israel-Palestine conflict. In the most important case, the devastating US-backed 1982 Israeli invasion was openly described in Israel as a war for the West Bank, undertaken to put an end to annoying PLO calls for a diplomatic settlement (with the secondary goal of imposing a client regime in Lebanon). There are numerous other illustrations. Despite the many differences in circumstances, the July 2006 invasion falls generally into the same pattern.Among mainstream American critics of Bush administration policies, the favored version is that “We had always approached [conflict between Israel and its neighbors] in a balanced way, assuming that we could be the catalyst for an agreement,” but Bush II regrettably abandoned that neutral stance, causing great problems for the United States (Middle East specialist and former diplomat Edward Walker, a leading moderate). The actual record is quite different: For over 30 years, Washington has unilaterally barred a peaceful political settlement, with only slight and brief deviations. The consistent rejectionism can be traced back to the February 1971 Egyptian offer of a full peace treaty with Israel, in the terms of official US policy, offering nothing for the Palestinians. Israel understood that this peace offer would put an end to any security threat, but the government decided to reject security in favor of expansion, then mostly into northeastern Sinai. Washington supported Israel’s stand, adhering to Kissinger’s principle of “stalemate”: force, not diplomacy. It was only 8 years later, after a terrible war and great suffering, that Washington agreed to Egypt’s demand for withdrawal from its territory.Meanwhile the Palestinian issue had entered the international agenda, and a broad international consensus had crystallized in favor of a two-state settlement on the pre-June 1967 border, perhaps with minor and mutual adjustments. In December 1975, the UN Security Council agreed to consider a resolution proposed by the Arab “confrontation states” with these provisions, also incorporating the basic wording of UN 242. The US vetoed the resolution. Israel’s reaction was to bomb Lebanon, killing over 50 people in Nabatiye, calling the attack “preventive” – presumably to “prevent” the UN session, which Israel boycotted.The only significant exception to consistent US-Israeli rejectionism was in January 2001, when Israeli and Palestinian negotiators came close to agreement in Taba. But the negotiations were called off by Israeli Prime Minister Barak four days early, ending that promising effort. Unofficial but high-level negotiations continued, leading to the Geneva Accord of December 2002, with similar proposals. It was welcomed by most of the world, but rejected by Israel and dismissed by Washington (and, reflexively, the US media and intellectual classes).Meanwhile US-backed Israeli settlement and infrastructure programs have been “creating facts on the ground” in order to undermine potential realization of Palestinian national rights. Throughout the Oslo years, these programs continued steadily, with a sharp peak in 2000: Clinton’s final year, and Barak’s. The current euphemism for these programs is “disengagement” from Gaza and “convergence” in the West Bank – in Western rhetoric, Ehud Olmert’s courageous program of withdrawal from the occupied territories. The reality, as usual, is quite different.The Gaza “disengagement” was openly announced as a West Bank expansion plan. Having turned Gaza into a disaster area, sane Israeli hawks realized that there was no point leaving a few thousand settlers taking the best land and scarce resources, protected by a large part of the IDF. It made more sense to send them to the West Bank and Golan Heights, where new settlement programs were announced, while turning Gaza into “the world’s largest prison,” as Israeli human rights groups accurately call it. West Bank “Convergence” formalizes these programs of annexation, cantonization, and imprisonment. With decisive US support, Israel is annexing valuable lands and the most important resources of the West Bank (primarily water), while carrying out settlement and infrastructure projects that divide the shrinking Palestinian territories into unviable cantons, virtually separated from one another and from whatever pitiful corner of Jerusalem will be left to Palestinians. All are to be imprisoned as Israel takes over the Jordan Valley, and of course any other access to the outside world.All of these programs are recognized to be illegal, in violation of numerous Security Council resolutions and the unanimous decision of the World Court any part of the "separation wall" that is built to “defend” the settlements is “ipso facto” illegal (U.S. Justice Buergenthal, in a separate declaration). Hence about 80-85% of the wall is illegal, as is the entire “convergence” program. But for a self-designated outlaw state and its clients, such facts are minor irrelevancies.Currently, the US and Israel demand that Hamas accept the 2002 Arab League Beirut proposal for full normalization of relations with Israel after withdrawal in accord with the international consensus. The proposal has long been accepted by the PLO, and it has also been formally accepted by the “supreme leader” of Iran, Ayatollah Khamenei. Sayyed Hassan Nasrallah has made it clear that Hezbollah would not disrupt such an agreement if it is accepted by Palestinians. Hamas has repeatedly indicated its willingness to negotiate in these terms.The facts are doctrinally unacceptable, hence mostly suppressed. What we see, instead, is the stern warning to Hamas by the editors of the New York Times that their formal agreement to the Beirut peace plan is “an admission ticket to the real world, a necessary rite of passage in the progression from a lawless opposition to a lawful government.” Like others, the NYT editors fail to mention that the US and Israel forcefully reject this proposal, and are alone in doing so among relevant actors. Furthermore, they reject it not merely in rhetoric, but far more importantly, in deeds. We see at once who constitutes the “lawless opposition” and who speaks for them. But that conclusion cannot be expressed, even entertained, in respectable circles.The only meaningful support for Palestinians facing national destruction is from Hezbollah. For this reason alone it follows that Hezbollah must be severely weakened or destroyed, just as the PLO had to be evicted from Lebanon in 1982. But Hezbollah is too deeply embedded within Lebanese society to be eradicated, so Lebanon too must be largely destroyed. An expected benefit for the US and Israel was to enhance the credibility of threats against Iran by eliminating a Lebanese-based deterrent to a possible attack. But none of this turned out as planned. Much as in Iraq, and elsewhere, Bush administration planners have created catastrophes, even for the interests they represent. That is the primary reason for the unprecedented criticism of the administration among the foreign policy elite, even before the invasion of Iraq.In the background lie more far-reaching and lasting concerns: to ensure what is called “stability” in the reigning ideology. “Stability,” in simple words, means obedience. “Stability” is undermined by states that do not strictly follow orders, secular nationalists, Islamists who are not under control (in contrast, the Saudi monarchy, the oldest and most valuable US ally, is fine), etc. Such “destabilizing” forces are particularly dangerous when their programs are attractive to others, in which case they are called “viruses” that must be destroyed. “Stability” is enhanced by loyal client states. Since 1967, it has been assumed that Israel can play this role, along with other “peripheral” states. Israel has become virtually an off-shore US military base and high-tech center, the natural consequence of its rejection of security in favor of expansion in 1971, and repeatedly since. These policies are subject to little internal debate, whoever holds state power. The policies extend world-wide, and in the Middle East, their significance is enhanced by one of the leading principles of foreign policy since World War II (and for Britain before that): to ensure control over Middle East energy resources, recognized for 60 years to be “a stupendous source of strategic power” and “one of the greatest material prizes in world history.”The standard Western version is that the July 2006 invasion was justified by legitimate outrage over capture of two Israeli soldiers at the border. The posture is cynical fraud. The US and Israel, and the West generally, have little objection to capture of soldiers, or even to the far more severe crime of kidnapping civilians (or of course to killing civilians). That had been Israeli practice in Lebanon for many years, and no one ever suggested that Israel should therefore be invaded and largely destroyed. Western cynicism was revealed with even more dramatic clarity as the current upsurge of violence erupted after Palestinian militants captured an Israeli soldier, Gilad Shalit, on June 25. That too elicited huge outrage, and support for Israel's sharp escalation of its murderous assault on Gaza. The scale is reflected in casualties: in June, 36 Palestinian civilians were killed in Gaza; in July, the numbers more than quadrupled to over 170, dozens of them children. The posture of outrage was, again, cynical fraud, as demonstrated dramatically, and conclusively, by the reaction to Israel's kidnapping of two Gaza civilians, the Muamar brothers, one day before, on June 24. They disappeared into Israel's prison system, joining the hundreds of others imprisoned without charge -- hence kidnapped, as are many of those sentenced on dubious charges. There was some brief and dismissive mention of the kidnapping of the Muamar brothers, but no reaction, because such crimes are considered legitimate when carried out by “our side.” The idea that this crime would justify a murderous assault on Israel would have been regarded as a reversion to Nazism. The distinction is clear, and familiar throughout history: to paraphrase Thucydides, the powerful are entitled to do as they wish, while the weak suffer as they must.We should not overlook the progress that has been made in undermining the imperial mentality that is so deeply rooted in Western moral and intellectual culture as to be beyond awareness. Nor should we forget the scale of what remains to be achieved, tasks that must be undertaken in solidarity and cooperation by people in North and South who hope to see a more decent and civilized world.

8 de septiembre de 2003

''Las reglas son para países pobres''  Chomsky: en la OMC, libertinaje para ricos ricosJim Cason y David Brooks
La Jornada

Washington y Nueva York, 7 de septiembre. Nada ilustra mejor cómo funciona la Organización Mundial de Comercio (OMC) que las iniciativas promovidas por Estados Unidos para eliminar barreras comerciales y proteger la propiedad intelectual, dice Noam Chomsky, y subraya: "si estas propuestas se hubieran aplicado durante los últimos 200 años, entonces los poderes industriales y comerciales del mundo hoy probablemente serían India y China".

En entrevista con La Jornada, el reconocido lingüista y profesor del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés) explicó que los británicos protegieron sus industrias y emplearon tecnologías esencialmente robadas de India para desarrollar su imperio; más tarde, Estados Unidos también usó aranceles para cubrir a sus nacientes industrias y pirateó tecnología de los ingleses para desarrollar la economía más rica del mundo.

Alemania, Francia y Japón, y más recientemente los tigres asiáticos, hicieron lo mismo: el proteccionismo fue un elemento crucial, casi sin excepción, en el desarrollo todos los modelos más exitosos del primer mundo, asegura Chomsky. Ahora los países avanzados intentan evitar que otros utilicen estas mismas estrategias para desarrollar sus economías.

''Las reglas son principalmente para los débiles; los ricos hacen más o menos lo que se les antoje'', indica el intelectual estadunidense. Para entender la reunión ministerial de la OMC en Cancún, señala, se necesita comprender un punto fundamental: no es una reunión para promover el desarrollo y el crecimiento económico, sino se trata de un pequeño grupo de elites mundiales que forman parte de un gobierno mundial de facto.

En el papel, dice Chomsky, el encuentro de la OMC en Cancún se presenta como una reunión de ministros gubernamentales de los 146 países miembros, pero en realidad la agenda se establece y el poder queda concentrado en manos de un grupo muy reducido. ''Es cierto que participarán muchos otros gobiernos, pero su poder es extremadamente limitado.''

El poder real, agregó, está en lo que durante años la prensa de negocios ha caracterizado, con cierta ironía, como el gobierno mundial de facto. ''En cierta medida se trata de Estados Unidos y sus aliados junto con las principales empresas multinacionales, las instituciones financieras internacionales y otros que forman esa especie de gobierno mundial'', insistió.

Para este poderoso grupo, la OMC ''funciona razonablemente bien desde el punto de vista de la gente que la construyó y la sostiene'', dijo. ''Este sistema está diseñado para imponer políticas que obligan a la mayoría de países a aceptar reglas sobre propiedad intelectual y protección de inversión extranjera y a garantizar el libre flujo del comercio, mientras permite que los países más ricos y las empresas trasnacionales puedan obviar estas mismas reglas y hacer lo que más les conviene'', señaló Chomsky.

Abundó que Estados Unidos y Europa desean que los países en desarrollo eliminen aranceles sobre importaciones agrarias, mientras a los ricos se les permite subsidiar sus sectores agrarios.

''Los países ricos han desarrollado todo tipo de formas de evadir las reglas de la OMC'', afirmó Chomsky. ''Para los poderosos, aceptar estas reglas es opcional. Si no lo desean, no lo harán.'' En este sistema no cabe duda de que Estados Unidos es el jugador dominante.

Para ilustrar su argumento, indicó que hace unos años la Unión Europea presentó un caso ante la OMC quejándose del embargo estadunidense contra Cuba, y en particular de los aspectos de ese embargo que permiten imponer penas al comercio de terceros países con la isla. ''No hay duda de que la OMC tendría que haber fallado a favor de la Unión Europea'', ya que se trata de una clara violación a las reglas de la organización, apuntó.

'Pero Estados Unidos simplemente informó a la OMC que es una política estadunidense que parte desde 1959 y está destinada a derrocar al régimen en Cuba -argumento claro y preciso- y que ninguna potencia extranjera tiene el derecho de interferir con la política estadunidense.'' Al final Estados Unidos declaró que su bloqueo contra Cuba era un asunto de ''seguridad nacional'' y simplemente rehusó participar en los debates en la OMC, hasta que la Unión Europea abandonó su protesta.

Para Chomsky el caso más extremo de estas maniobras para imponer reglas a todos los demás, menos a los encargados del modelo, son las propuestas para la protección de la propiedad intelectual, conocidas dentro de la OMC como TRIPS. Estas propuestas obligan a los países en desarrollo a respetar las patentes desarrolladas en Estados Unidos y otros países avanzados para la mayoría de las medicinas, procesos industriales y alta tecnología, y son claves para mantener el llamado ''libre mercado'' bajo control de los integrantes del gobierno mundial de facto.

Los países avanzados, agrega, hacen todo lo posible por evitar que países ''atrasados'' hagan lo mismo que ellos hicieron para llegar a ser primer mundo. ''Esto es lo que se llama en la literatura especializada 'tirar la escalera de una patada'. Primero uno sube por la escalera, y después la arroja para asegurar que nadie más pueda subir'', explicó.

Nadie puede creer seriamente que las políticas promovidas por la OMC han generado desarrollo y crecimiento económico, subrayó Chomsky. ''El periodo neoliberal, que empezó en 1970, se ha asociado con tasas considerablemente más bajas de éxito macroeconómico en crecimiento per cápita e inversión'' en comparación con los periodos inmediatamente anteriores.

Las optimistas estadísticas sobre el TLCAN, exageraciones

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es otro ejemplo de que estas políticas neoliberales no han producido lo que prometían sus promotores, añadió el analista. ''Los efectos del TLCAN han provocado una continua reducción de sueldos y hasta de beneficios desde los años ochenta. Por otro lado, las elites mexicanas se han beneficiado y los inversionistas estadunidenses han recibido beneficios enormes.'' El profesor de MIT argumenta que las estadísticas que se muestran para ilustrar un gran crecimiento en el intercambio comercial entre los países del TLCAN son, en el mejor de los casos, exageraciones.

''Los cálculos son que dos terceras partes de lo que se le llama comercio entre Estados Unidos y México en realidad son traslados de la misma empresa. Es lo mismo que si General Motors traslada sus autopartes de Indiana a Illinois y luego las regresa.''

A la vez que Estados Unidos y México liberaban el flujo de capital a través de su frontera común, también adoptaron medidas para asegurar que no hubiera un flujo libre de personas. De hecho, destacó Chomsky, Estados Unidos empezó a aplicar controles más extensos a la migración, como la famosa operación Portero, el mismo año en que entró en vigor el acuerdo comercial. ''Sabían que los efectos del TLCAN probablemente serían un desastre de tal magnitud México, que tendrían que militarizar la frontera. Esto es exactamente lo opuesto al principio del libre comercio; Adam Smith se revolcaría en su tumba.''

Las consecuencias de estas políticas neoliberales también han sido negativas para los trabajadores estadunidenses. ''Aun después del auge económico de fines de los años noventa, para 2000 los sueldos reales de los trabajadores masculinos -la mayoría de la fuerza de trabajo- no se habían recuperado a su nivel de 1979. Fue un periodo de un tremendo estancamiento económico'', explicó Chomsky. ''Al mismo tiempo la productividad creció 50 por ciento. Todo esto simplemente significa que los beneficios de cualquier crecimiento se trasladaron al capital, no al trabajador. Esto ha llevado a una tremenda desigualdad, que llega ahora cerca de niveles récord latinoamericanos.''

Chomsky señaló que los beneficios y servicios sociales se desmoronan en Estados Unidos y en otros países ya se han derrumbado por completo. ''Los mecanismos que se han instaurado no pueden justificarse sobre una premisa económica. Sin embargo, han sido muy exitosos para los intereses de quienes los han promovido'', concluyó.

5 de septiembre de 2003

Noam Chomsky: "Lo que pasó con los Cinco cubanos presos en EE.UU. es repugnante"Entrevista realizada por Bernie Dwyer
Cubadebate

Entrevista telefónica realizada por Bernie Dwyer al Profesor Noam Chomsky del Instituto de Tecnología de Massachussets el 28 de agosto del 2003. El tema acordado por las partes para esta entrevista era el "Periodismo Corporativo". Pero como ocurre con todas las buenas entrevistas, el tópico se amplió para incluir muchos otros temas --contando siempre con el riguroso análisis político a que nos tiene acostumbrado el Profesor Chomsky.

[BD] Recientemente han salido a la luz dos nuevos libros que han tenido muy buena aceptación: "Weapons of Mass Deception" (Armas de engaño en masa) y "Stupid White Man" (Hombre blanco estúpido) ¿Cree que estos libros constituyen alternativas viables de los medios corporativos de comunicación?

[NC] No, ninguno de ellos pretende ser una alternativa de los medios de comunicación corporativos. Son sólo libros, entre los muchos que se escriben sobre el funcionamiento de los medios de comunicación corporativos y existe en estos momentos en Estados Unidos, más que en cualquier otra nación de occidente que conozca, un importante movimiento popular preocupado por los medios de comunicación corporativos, que son virtualmente todos los medios de comunicación dentro de Estados Unidos. Están preocupados por la manera en que funcionan los medios de comunicación como una especie de sistema propagandístico.

Ha habido también mucha protesta popular contra los esfuerzos que buscan aumentar la concentración de los medios de comunicación en menos manos para acabar, incluso, con la limitada diversidad existente. Los libros que usted menciona son sólo dos de una larga lista. La literatura crítica no constituye una alternativa de los medios de comunicación corporativos -tema sobre el que también he escrito-, sino que son parte de un esfuerzo continuado por crear alternativas u obligar a esos medios a que funcionen de una manera más honesta.

[BD] La reciente guerra en Irak y la actual ocupación estadounidense han contado con el total apoyo de los medios de prensa en Estados Unidos, hasta el punto de convertirse en el brazo político de la administración del Presidente Bush ¿No cree usted que el poder de la prensa se ha extralimitado?

[NC] Es algo difícil de responder. Por supuesto, la prensa independiente no funcionaría de esa manera. Usted tiene razón. En esencia, la prensa se convirtió en un instrumento de la política gubernamental, pero eso no es nuevo. Lo mismo ocurre durante cualquier conflicto militar y de hecho, en cualquier situación de confrontación. La prensa tiende a funcionar dentro de la política estatal corporativa.

Durante la Guerra en Vietnam, que duró años, prácticamente toda la prensa se mostró partidaria de la guerra. No fue hasta casi el final, cuando se elevaron los costos para Estados Unidos y el mundo de los negocios, que comenzaron a salir algunas críticas tímidas sobre los costos excesivos. La crítica en estos momentos es la misma: nos está costando demasiado. Este fenómeno se remonta en el tiempo. Así ocurrió también durante la Primera Guerra Mundial y acontece igual en muchos otros países.

Los medios masivos de comunicación, el mundo de los negocios y la comunidad intelectual en general, tienden siempre a cerrar filas a favor del poder centralizado, que en Estados Unidos son el poder gubernamental y corporativo. Igual ocurre en relación al tema Cuba. Por ejemplo, casi nadie conoce la historia del terrorismo de Estados Unidos contra Cuba desde 1959. El término terrorismo es un término fuerte. Todos hablan del tema. Sin embargo, usted no encontraría siquiera a una en quizás mil o cien mil personas que conozca que la administración del Presidente Kennedy intensificó las acciones terroristas (contra Cuba), hasta el punto de casi provocar una guerra nuclear. Tampoco conocen que los actos terroristas siguieron adelante por muchos años después de aquellos acontecimientos. De hecho, se mantienen aun en la actualidad. Casi nadie tiene conocimiento de esto. Los medios de comunicación no mencionan el tema.

[BD] Los medios de comunicación en Estados Unidos han acusado a muchas naciones de ser terroristas, de encubrir a elementos terroristas o de perpetrar ataques terroristas. Cuba ha sido incluida en una, si no en todas estas categorías, aun cuando conocemos que la isla ha sido víctima de más ataques terroristas que cualquier otro país ¿Cuán serias considera usted estas acusaciones contra Cuba? ¿Cree usted que la situación se está tornando aun más tensa?

[NC] ¿Más tensa que cuándo? Ciertamente, no más que cuando el Presidente Kennedy invadió Cuba y desató la operación Mangosta que condujo a la crisis de los mísiles, la cuál prácticamente destruyó al mundo. Pero sí, se han incrementado las tensiones. El hecho que Estados Unidos se reserve el derecho de catalogar a otras naciones de terroristas resulta extraño, pues no es secreto que Estados Unidos es indiscutiblemente un estado terrorista.

Estados Unidos es el único país del mundo que ha sido condenado por el Tribunal Penal Internacional por practicar el terrorismo internacional. Las palabras que usaron fueron: uso ilegal de la fuerza en su guerra contra Nicaragua. Eso es terrorismo internacional. Hubo dos resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que apoyaban el fallo del tribunal. Por supuesto, Estados Unidos vetó ambas resoluciones. Y no estamos hablando de una pequeña guerra terrorista, sino de una guerra que prácticamente destruyó el país. El terrorismo de Estados Unidos contra Cuba ha sido una constante desde 1959. El hecho que Estados Unidos pueda catalogar a Cuba de estado terrorista es sin dudas algo sorprendente, máxime cuando se sabe que Washington ha llevado a cabo de manera permanente una campaña terrorista contra la isla desde 1959 que se intensificó en los años 60 y alcanzó su máxima expresión en los 70.

Pero pienso que si usted analiza cuidadosamente los medios de comunicación estadounidenses, las publicaciones y opiniones de intelectuales, no encontrará nada sobre este tema, ni una sola palabra que sugiera algo extraño al respecto. Si analiza la literatura especializada sobre terrorismo, escrita por Walter Laquer u otros respetados estudiosos y se fija en el índice, encontrará a Cuba mencionada en numerosas ocasiones. Todas las menciones se refieren a sospechas de que Cuba haya estado involucrada en ataques terroristas. Pero no encontrará referencia alguna al terrorismo de Estados Unidos contra Cuba, a pesar de que ha sido suficientemente documentado.

No se trata de un tema polémico. El gobierno estadounidense ha desclasificados montones de documentos que hablan de esto. También se han realizado extensos estudios sobre el tema, pero nunca se informa de esto a la opinión pública. Este es un logro significativo de los medios de comunicación y de la comunidad intelectual. Algo similar ocurre en Europa. Si realizara una investigación en Inglaterra, los resultados serían prácticamente los mismos.

[BD] El gobierno y el pueblo de Estados Unidos no tienen por qué temerle a Cuba. Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos ¿Por qué, entonces, el gobierno estadounidense mantiene una política tan agresiva con respecto a Cuba?

Estados Unidos es una nación libre, quizás sea la nación más libre del mundo en muchos aspectos. Por consiguiente, contamos con una profusa documentación interna. Tenemos registros muy completos de documentos referidos a formulaciones de planes de alto nivel que nos proporcionan las respuestas a sus preguntas. Y ése es un logro de la democracia estadounidense. Sin embargo, casi nadie conoce de la existencia de esos archivos y ésa es una deficiencia de la democracia.

La información está contenida allí, en la literatura ilustrada, en los documentos desclasificados y responde muy claramente todas sus preguntas. Entonces, cuando la administración del Presidente Kennedy asumió el poder se dio inmediatamente a la tarea de organizar una misión para América Latina. Latinoamérica sería el centro de la política exterior del gobierno de Kennedy. Al frente de la misión se nombró al reconocido historiador estadounidense Arthur Schlesinger, quien fungía como consejero presidencial. El informe de Schlesinger fue desclasificado hace unos años y en el se explica el por qué de la necesidad de derrocar al gobierno de Cuba.

La razón es que estaban preocupados, y cito: "porque se expanda la idea de Castro de que el pueblo debe tomar las riendas de su propio destino, una idea que encontrará muchos seguidores entre los pobres de todo el hemisferio que enfrentan similares problemas. No queremos que esa idea se expanda". Si usted analiza los archivos desclasificados, verá que la CIA y otras agencias plantean que el problema con Cuba era su desafío exitoso a la política de Estados Unidos a lo largo de 150 años, refiriéndose a la Doctrina Monroe. La Doctrina Monroe, que Washington no tuvo el poder suficiente para imponer en aquel momento, expresaba que Estados Unidos se convertiría en la fuerza dominante en el hemisferio. Pero Cuba no se ha dejado someter. Eso es lo que se define como desafío exitoso a una política que se remonta 150 años atrás y es intolerable. Ellos lo dejan muy claro, no les preocupa que Cuba lance una agresión o realice acciones subversivas contra Estados Unidos. Estaban preocupados por el desafío exitoso de Cuba y eso no se refiere sólo a Cuba, sino a todas las demás naciones.

Cuando Estados Unidos derrocó al gobierno de Guatemala en 1954, existen también muchos documentos desclasificados de esa etapa, la explicación que dieron es que Guatemala era una amenaza por cuanto era el primer gobierno democrático con gran apoyo popular. El gobierno guatemalteco logró movilizar al campesinado, realizó reformas sociales y era muy posible que países vecinos siguieran su ejemplo. No podía tolerarse una situación semejante, pues significaría el colapso de todo el esquema de dominación estadounidense en el hemisferio.

Y lo mismo ha ocurrido en el Sudeste Asiático y en el resto del mundo. El nacionalismo independiente ha sido visto siempre como una amenaza muy seria. Si nos remontamos en el tiempo, cuando las colonias americanas se liberaron de Inglaterra, los estadistas europeos las consideraron una terrible amenaza. El Zar Metternich y otros estaban sumamente disgustados por la amenaza que representaba el republicanismo, que podía atraer a otros y destruir el orden mundial conservador y sus fundamentos morales. Es el tipo de cosas que no se pueden aceptar. Es básicamente la amenaza de la independencia, que las personas tomen las riendas de sus propios destinos. Es algo inaceptable. Cualquiera que quiera saber sobre esto puede indagar al respecto.

Como dije, es un país muy libre. Contamos con archivos documentales muy completos que se refieren a la formulación de planes a altos niveles que se remontan bien atrás en el tiempo. Y constantemente es lo mismo. Me pregunto por qué Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia apoyaron a Mussolini y a Hitler. La respuesta es que le temían a lo que denominaron las masas en Italia y Alemania. Si las masas, inspiradas por la Unión Soviética, intentaban tomar las riendas de sus destinos en sus propias manos y amenazaban los derechos de propiedad y el poder, sólo Hitler y Mussolini podían detenerlas. Fue por eso que los apoyaron desde casi el mismo comienzo de la guerra. Son políticas antiguas y comprensibles si usted quiere que el mundo se subordine a los intereses nacionales de poder.

[BD] Como consecuencia de 43 años de agresión ininterrumpida, Cuba se ha visto forzada a adoptar sus propias medidas, no sin antes apelar al gobierno de Estados Unidos para que pusiera fin a los actos terroristas de los grupos derechistas anticubanos que radican en Miami ¿Está usted al tanto del caso de los cinco prisioneros políticos cubanos encarcelados en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo?

[NC] Es un caso asombroso. Cuba se ofreció a cooperar con Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo y, de hecho, el FBI envió personal suyo a la isla a informarse al respecto. Lo que ocurrió después fue el arresto de los cubanos que habían infiltrado los grupos terroristas en Estados Unidos. Es realmente repugnante ¿Y cree usted que se informó de esto a la opinión pública? Nadie sabe nada al respecto. Estos cubanos infiltraron organizaciones terroristas radicadas en Estados Unidos que violan la ley estadounidense y lo que ocurre es que arrestan no a los terroristas, sino a los infiltrados. Es algo asombroso. Estados Unidos se ha rehusado a cooperar con Cuba en la lucha contra el terrorismo porque ello conduciría directamente a los grupos terroristas radicados en el propio territorio estadounidense.

De hecho, desde los años 70, Estados Unidos se ha opuesto, al menos de manera oficial, al terrorismo que se origina en su territorio. Pero lo sigue tolerando. No ha cerrado las bases terroristas ni ha cortado el financiamiento a estos grupos, pero teóricamente se opone a ello y hasta en ocasiones ha procesado a algunos miembros de estos grupos. Hasta entonces (1970) el gobierno de Estados Unidos no confiaba en los grupos de exiliados. El mismo organizaba los planes terroristas. Eso es lo que oficialmente ocurría en los años setenta. No sabemos lo que ocurre ahora. La información oficial de que disponemos data de 20 o 30 años atrás.

[BD] ¿Cómo ha seguido usted el caso de los cinco cubanos, teniendo en cuenta el silencio alrededor del mismo en los medios de comunicación?

[NC] Afortunadamente, existen fuentes independientes, aunque no recuerdo ningún artículo escrito en Estados Unidos. La prensa británica ha cubierto el caso. Varias publicaciones independientes en Estados Unidos han escrito también al respecto. Hubo un artículo realmente bueno de William Blom en Counterpunch. Existe también una publicación trimestral, denominada "Socialismo y Democracia" que publicó los testimonios de los prisioneros cubanos. También pueden encontrarse materiales sobre el caso en algunos sitios de Internet como el Z-net. Es posible para las personas averiguar sobre este caso, pero se requiere investigar a fondo, por lo que no debemos esperar que un ciudadano común lo haga.

[BD] La obsesión de Estados Unidos por destruir la Revolución Cubana adquirió nuevas proporciones cuando James Cason fue nombrado Jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos aquí en la Habana. De manera deliberada, Cason se dio a la tarea de promover la subversión interna en Cuba para destruir el proyecto social cubano. Para ello reclutó cubanos que estuvieran dispuestos a ser agentes al servicio del gobierno de Estados Unidos a cambio de dinero o favores. La reacción del gobierno cubano fue arrestar, procesar y encarcelar a estos mercenarios, lo que provocó la crítica de muchos amigos de Cuba.

[NC] Sí, yo los he criticado por eso. Pienso que fue un error.
En el caso de la petición que yo firmé, hacemos hincapié en las acciones terroristas de Estados Unidos y la ilegal guerra económica que mantiene contra Cuba desde 1959. También se dice que en el caso de las personas que fueron encarceladas, no ha salido a la luz información que justifique la acusación de que estas personas eran agentes del gobierno estadounidense. El hecho que se hayan reunido con Cason, puede que yo me equivoque, pero no prueba nada. Considero que fue una decisión errada y poco inteligente. Pienso que fue un regalo a los elementos más reaccionarios en Estados Unidos.

[BD] ¿Mantendrá su admiración por el sistema cubano, igual que antes?

[NC] En lo que a mí respecta, no me gusta juzgar las decisiones de los cubanos. Yo estoy a favor del desafío exitoso que Cuba ha sabido mantener frente a Estados Unidos. Estoy a favor de que resuelvan sus propios problemas. Tengo mis propias opiniones acerca de la forma en que lo hacen. Concuerdo con muchas cosas y con otras no, pero es algo que le toca decidir a los cubanos. Mi preocupación es que la superpotencia hemisférica no recurra a la violencia, la presión, la fuerza, la amenaza o el embargo para impedirles a los cubanos que decidan sobre su propio destino.

[BD] Parece estarse dando un movimiento de avanzada en América Latina con los presidentes Chavéz en Venezuela, Lula en Brasil y Kirchner en Argentina. ¿Se siente usted optimista acerca del futuro de América Latina?

[NC] Ciertamente hay oportunidades. Lo que pasó en Brasil es muy significativo. Es una verdadera lección para las democracias de los países industrializados. Brasil le dio una lección a esas democracias que, de hecho, deben aprender. La democracia brasileña logró algo que no se da en ninguna de las democracias de los países industrializados. Las fuerzas populares encabezadas por la clase obrera, el campesinado, las organizaciones de derechos humanos y otros, eligieron de manera exitosa su propio presidente, a quien considero una maravillosa persona. Y lo lograron a pesar de los pronósticos en contra.
Eso no ocurre en los países occidentales. No puede pasar, por ejemplo, en Estados Unidos. La cuestión de hasta dónde podrán llegar es algo difícil de determinar. Hace cuarenta años atrás, cuando Brasil tenía un presidente moderadamente popular, nada parecido a Lula, pero al menos moderadamente popular, la administración del Presidente Kennedy organizó un golpe militar que derrocó al presidente. Ésa fue una de las acciones que suscitó una ola de represión en el hemisferio. A pesar de que Lula es una figura mucho más significativa que lo que fue Goulard y cuenta con mucho mayor apoyo de pueblo, la actual administración estadounidense no ha hecho lo mismo esta vez debido a algunas razones. Una de ellas es que el orden económico mundial impuesto desde hace 20 o 30 años con estructuras neo-liberales crea una especie de dominio absoluto que le impide a la democracia funcionar debidamente. Pienso que el principal propósito de las medidas neo-liberales es reducir las opciones para la alternativa democrática.

La cuestión de si Brasil y otros países de la región serán capaces de luchar contra esto es realmente seria y ciertamente, dependerá en gran medida de la solidaridad Norte-Sur para que logren romper con esta red de control que ha sido diseñada a manera de impedirle a los pueblos elegir opciones democráticas sin que medien los golpes militares.


2 de septiembre de 2003

Entrevista a Chomsky en el Foro de Ámsterdam  ¿Trata EE.UU. de dominar el mundo entero por la fuerza?Noam Chomsky
ZNet en Español - Znet Interviews
Título original: Does The USA Intend To Dominate The Whole World By Force?
Traducido por Genoveva Santiago y revisado por María Fernandez Hola, bienvenidos al Foro de Amsterdam, el programa de debate interactivo de Radio Netherlands.Hoy en edición especial les presentamos al mundialmente famoso escritor y activista político Noam Chomsky.El profesor Chomsky, al que el New York Times describió como el intelectual vivo quizás más importante, critica abiertamente la política exterior estadounidense. Dice que después de la guerra en Irak, EE.UU. trata de dominar al mundo por la fuerza, dimensión en la que ejerce el mando supremo, y advierte de que esta política conducirá a la proliferación de las armas de destrucción masiva y de los ataques terroristas basados en el odio a la administración estadounidense. También opina que puede estar en peligro la propia supervivencia de la especie.Bueno, el profesor Chomsky se reúne hoy con nosotros para atender a las preguntas de nuestros oyentes de todo el mundo. Bienvenido, profesor Chomsky.ANDY CLARKEl primer email es de Norberto Silva, de las islas de Cabo Verde, y dice: "¿Podrían EE.UU. y el presidente Bush llevar al mundo a una guerra nuclear con su política de ataques anticipados1?" NOAM CHOMSKYIndudablemente. Antes de nada hay que hablar claro: no se trata de una política de ataques anticipados. La anticipación en este sentido tiene un significado en derecho internacional. Un ataque anticipado es aquél que se lleva a cabo en caso de amenaza inminente y en curso. Por ejemplo, si hubiese aviones sobrevolando el Atlántico para bombardear Nueva York, sería legítimo que las Fuerzas Aéreas de EE.UU. los derribasen. Esto sería un ataque anticipado, que a veces se llama guerra preventiva. Se trata de una nueva doctrina que se anunció el pasado mes de septiembre dentro de la Estrategia Nacional de Seguridad, y que declara el derecho a atacar ante cualquier desafío potencial al dominio global de Estados Unidos. El potencial de esta política es claramente subjetivo, así que, de hecho, da autorización para atacar prácticamente a cualquiera. ¿Podría eso llevar a una guerra nuclear? No cabe duda. Hemos estado muy cerca en el pasado. Precisamente el pasado mes de octubre, por ejemplo, se descubrió, ante la conmoción y el horror de quienes prestaban atención, que durante la crisis de los misiles cubanos en 1962 el mundo estuvo literalmente a una palabra de una guerra nuclear que probablemente habría sido la última. Unos submarinos rusos con armas nucleares se vieron atacados por destructores estadounidenses. Varios mandos pensaron que estaba teniendo lugar una guerra nuclear y dieron la orden de disparar misiles nucleares. Un oficial rechazó la orden, y gracias a ello estamos aquí hablando. Ha habido muchos casos similares desde entonces.¿Estamos en una situación más peligrosa ahora, con esta doctrina preventiva?Desde luego. La doctrina de la guerra preventiva es prácticamente una invitación a que los posibles objetivos desarrollen algún tipo de fuerza disuasoria, y sólo hay dos tipos de fuerzas de disuasión. Una son las armas de destrucción masiva y la otra el terror a gran escala. Esto lo han señalado una y otra vez los analistas de estrategia, los servicios de información etc., y claro, aumenta el peligro de que algo pueda escapar al control.Este email es de Fon Rhodes, de Melbourne, en Australia, y dice: "No creo que EE.UU. quiera dominar el mundo. Los estadounidenses han sido atacados desde varios frentes, el 11 de septiembre es sólo uno de ellos. Alguien tiene que pararle los pies a los estados canallas y sólo EE.UU. tiene capacidad para ello. Sin tal "policía mundial" el mundo simplemente se desintegraría en facciones beligerantes. Hay varios ejemplos en la Historia." ¿Qué le parece este tipo de afirmación?La primera frase es, sencillamente, de hecho incorrecta. La Estrategia de Seguridad Nacional declara bastante explícitamente que EE.UU. pretende dominar el mundo por la fuerza, que es la dimensión en la que ejerce el mando supremo, y asegurarse de que nunca pueda haber ningún desafío a ese dominio. Esto no sólo se ha declarado explícitamente, sino que también se comentó repetidamente, al poco tiempo, entre la clase dirigente: la revista Foreign Affairs (Asuntos Exteriores), en su número siguiente, advertía que Estados Unidos declaraba su derecho a ser lo que llama un "estado revisionista", que utilizará la fuerza para controlar el mundo según convenga a sus intereses. Puede que la persona que envió el email crea que EE.UU. tiene algún derecho exclusivo para dirigir el mundo por la fuerza. Yo no lo creo y, al contrario de lo que se ha dicho, yo no creo que la historia lo confirme, ni mucho menos. De hecho, el historial de EE.UU., por cierto con el apoyo de Australia, desde el período de su dominio mundial en los años 40, es el de instigar la guerra, la violencia y el terror a una escala muy considerable. La Guerra de Indochina, sólo por tomar un ejemplo en el que Australia participó, fue básicamente una guerra de agresión. Estados Unidos atacó a Vietnam del Sur en 1962. La guerra se propagó luego al resto de Indochina. El resultado final fue la muerte de varios millones de personas y la devastación de aquéllos países, y éste no es más que un ejemplo. Por tanto la historia no da pie a la conclusión y al principio de que un solo Estado debería tener el derecho único a controlar el mundo por la fuerza. Es un principio extremadamente peligroso, sea cual sea el país que lo sustente.Éste es de Noel Collamer, de Bellingham, en Washington, EE.UU., y escribe: "Noam dice: "La administración Bush pretende dominar al mundo por la fuerza, una dimensión en la que ejerce el poder supremo, y de hacerlo de forma permanente". Mi pregunta es, si nosotros, que podemos, no actuamos mediante la fuerza contra los tiranos, entonces ¿qué sugiere él que se haga? ¿Que la población brutalizada utilice la resistencia no violenta contra sus tiranos aunque esto provoque su propio genocidio?"Antes de nada: no soy yo el que lo dice, sino la propia administración Bush. Yo sólo estoy repitiendo lo que se declara bastante explícitamente, y nadie lo discute. Como ya he mencionado, se escribió sobre ello, esencialmente con las mismas palabras, en el número de Foreign Affairs que se publicó inmediatamente después. En cuanto a los países que sufren bajo tiranías, pues sí, sería muy positivo que alguien les ayudase y apoyase. Pongamos el ejemplo de la actual administración que hay en Washington. Ellos mismos (no olvidemos que en su mayoría son reaganistas reciclados) respaldaron a una serie de dictadores monstruosos, que sometían a sus poblaciones a perversas tiranías, como Sadam Hussein, Ceausescu, Suharto, Marcos, Duvalier. La lista es bien larga. La mejor forma de resolver el problema habría sido dejar de respaldarlos. Por cierto, aún se respalda el terror y la violencia. La mejor forma de conseguir que cese es dejar de apoyarlos. A menudo, de hecho en todos y cada uno de esos casos, los tiranos fueron derrocados por sus propios pueblos, aunque EE.UU. apoyaba al dictador. Ceausescu, por ejemplo, era un tirano perfectamente comparable a Sadam Husein. Fue derrocado en 1989 por su propio pueblo, mientras estaba siendo respaldado por los que ahora mandan en Washington, y así seguimos. Si hay gente que opone resistencia a la opresión y la violencia, deberíamos encontrar la forma de apoyarlos, y el camino más sencillo es dejar de respaldar a los tiranos. Dicho esto, surgen cuestiones complicadas. No hay constancia, que yo sepa, de que EE.UU., ni ningún otro país (los ejemplos son muy escasos) intervenga para intentar prevenir la opresión y la violencia. Esto ocurre en muy contadas ocasiones.Bien, tenemos otro email. Éste es de H.P. Velten, que es de Nueva Jersey, EE.UU., y dice: "¿Por qué no hay más polémica sobre los motivos de Bush en los medios estadounidenses?"Bueno, en realidad sí que hay mucha polémica. Una cosa bastante curiosa acerca de la guerra de Irak y la Estrategia de Seguridad Nacional, el marco que la inspira, es que fue criticada con fuerza precisamente en el núcleo de la élite de política exterior: aparecieron críticas severas en las dos publicaciones más importantes del área de asuntos exteriores: Foreign Affairs (Asuntos Exteriores) y Foreign Policy (Política Exterior). La Academia Americana de las Artes y las Ciencias, que raramente se pronuncia en asuntos polémicos de la actualidad, publicó una monografía condenándola. Hay además toda una serie de artículos. El debate está parcialmente reflejado en los medios, pero no demasiado, porque hay que recordar que los medios tienden a apoyar al poder, por todo tipo de motivos.Bien, otro email desde Rijswijk, en los Países Bajos, de M.J. "Bob" Groothand. Este mensaje dice: "A lo largo de la historia algunas naciones siempre han intentado dominar el mundo. Las más recientes que se nos ocurren son Alemania, Japón y Rusia. Si ahora EE.UU. es el último "aspirante a conquistador", podemos agradecérselo a nuestra buena estrella. La labor se haría con decencia y honor para toda la humanidad. Lo que ocurre es que ni Bush ni el gobierno estadounidense pretenden tal cosa. Usted olvida que EE.UU. tiene una constitución y que, a diferencia de Stalin, Hitler, Hussein y otros déspotas, Bush tiene que presentarse a la reelección en dos años y los votantes estadounidenses no son tontos ni están oprimidos ni intimidados. La votación es secreta." ¿Cree usted que la responsabilidad electoral refrenará al gobierno estadounidense, tal como sugiere este oyente?Lo primero de todo es que esa forma de contar la historia es bastante fantasiosa, pero dejando eso de lado, el hecho de que un país tenga una constitución y sea democrático dentro de sus fronteras no significa que no ejerza la violencia y la agresión afuera. Hay un largo historial al respecto. Inglaterra, por ejemplo, en el siglo XIX fue quizás el país más libre del mundo, pero estaba llevando a cabo atrocidades horribles en muchas partes del planeta, y el caso de Estados Unidos es similar. Los antecedentes se remontan muy atrás. Estados Unidos era un país democrático, por ejemplo, cuando invadió Filipinas hace un siglo, mató a varios cientos de miles de personas y devastó el país. Era un país democrático en los años ochenta, cuando los mandatarios de Washington de aquel entonces llevaron a cabo una devastadora guerra de terror en Nicaragua, que dejó decenas de miles de muertos y al país prácticamente en ruinas, ataque por el que por cierto fueron condenados por el Tribunal Mundial y el Consejo de Seguridad en una resolución vetada. Sin embargo ellos intensificaron el ataque, y así siguen las cosas. En lo que respecta a las elecciones democráticas, sí, es cierto, hay unas elecciones, y los republicanos han explicado muy claramente cómo pretenden superar el hecho de que la mayoría de la población muestra una oposición muy fuerte a su política. Tratan de superarlo arrastrando al país al miedo y al pánico, de tal forma que la gente tenga que acurrucarse bajo el paraguas de una poderosa figura que les proteja. De hecho, lo hemos visto el septiembre pasado, cuando se anunció la Estrategia de Seguridad y comenzaron a redoblar los tambores de la propaganda de guerra. Hubo una propaganda mediática del gobierno muy espectacular, que consiguió convencer a la mayoría de la población de que Sadam Hussein era una amenaza inminente para la seguridad de Estados Unidos. Nadie más lo creía. Ni siquiera Kuwait e Irán, lugares donde se le desprecia, lo veían como una amenaza. Sabían que era el país más débil de la región. También consiguió convencer probablemente a la mayoría de la población de que Sadam Hussein estaba detrás del 11 de septiembre, de que lo instigó y lo llevó a cabo, y que estaba planeando más ataques. Tampoco de esto hay la más mínima prueba, y no hay servicio de información ni analista de seguridad en el mundo que lo crea.¿Dónde está entonces la oposición política en EE.UU., los demócratas? ¿Por qué no tratan de meter una cuña en el campo republicano? Obviamente, hay un sólido movimiento por la paz : vimos a cientos de miles de personas en las calles de EE.UU. que se oponían a la acción militar. ¿Dónde está ahora la oposición política en EE.UU.?La oposición política de los demócratas es muy tibia. Tradicionalmente se ha debatido muy poco sobre asuntos de política exterior, y eso lo reconocen hasta los de la corriente principal. Las figuras políticas son reacias a exponerse a que se les acuse de buscar la destrucción de EE.UU., apoyar a sus enemigos y airear fantasías, y a someterse a fantasías como las que de hecho contenía aquel email. Los políticos no quieren exponerse a eso, y el resultado es que la voz de una gran parte de la población simplemente apenas tiene representación, y los republicanos lo reconocen. Karl Rove, encargado de la campaña republicana, dejó claro antes de las últimas elecciones de 2002 que los republicanos tenían que intentar enfocar las elecciones en el tema de la seguridad, porque si las afrontaban con temas de política interior perderían. Así pues, atemorizaron a la población para conseguir su obediencia, y ya se ha anunciado que van a tener que hacer lo mismo en las elecciones de 2004. Van a tener que presentar la campaña como "vote por un presidente de guerra que le defienda de la destrucción". Por cierto, que tan sólo están ensayando un guión que viene de los años ochenta, cuando estuvieron en el poder por primera vez (la misma gente, más o menos). Si se fija, las políticas que aplicaron fueron impopulares. La población se oponía, pero no dejaron de apretar el botón del pánico, y funcionó. En 1981 Libia iba a atacarnos. En 1983 Granada iba a establecer una base aérea desde la que los rusos nos bombardearían. En 1985 Reagan declaró el estado de excepción porque la seguridad de Estados Unidos estaba amenazada por el gobierno de Nicaragua. Cualquiera que lo estuviese viendo desde Marte se partiría de risa. Y así siguieron las cosas en los ochenta. Consiguieron mantener a la población lo suficientemente intimidada y asustada como para poder mantener por los pelos el poder político, y en eso se llevan esforzando desde entonces. Ellos no inventaron esta táctica, dicho sea de paso, pero desgraciadamente es eficaz, y las figuras políticas y otros son reacios a levantarse y plantar cara a la lluvia de insultos y reacciones histéricas que se les vendrá encima si intentan volver a poner las cosas en consonancia con los hechos.Bien, otro email. Éste es de Boris Karaman, de Wyoming en EE.UU., y dice: "La paz sólo puede venir de la fuerza y a menudo, después de una guerra justa. La Pax Romana existía gracias a la fuerza del Imperio Romano, y no a ninguna ideología pacifista. En la historia de EE.UU. hay más cosas que criticar cuando no actuamos con prontitud. Por ejemplo, Hitler, Stalin y Pol Pot se alzaron en el poder porque faltó agresión contra ellos. Su crítica a un enfoque de la política exterior basado en el poder es o ingenua o de mala fe. Aquellos que actúan contra las amenazas hacen posible un mundo donde los izquierdistas arrogantes pueden disfrutar de la libertad de expresión para exponer sus errores de razonamiento. Que así sea por mucho tiempo. Que tengáis paz, pero gracias a la fuerza." ¿Qué dice a ese email?Bueno, podemos empezar analizando los hechos. Tomemos por ejemplo a Hitler. Hitler se alzó en el poder con el respaldo de Estados Unidos y Gran Bretaña. En el año 1937, el Departamento de Estado describía a Hitler como un moderado que se situaba entre los extremismos de derecha e izquierda, al que debíamos apoyar, o las masas populares podrían hacerse con el poder y derivar hacia la izquierda. De hecho, Estados Unidos no entró en guerra hasta que fue atacado por Japón y Alemania le declaró la guerra . En el caso de Stalin, Estados Unidos ni le llevó al poder ni tampoco se opuso particularmente a él. En el año 1948, Harry Truman, el presidente, iba diciendo que pensaba que Stalin era un hombre decente, sincero, [pero] engañado por sus consejeros, etcétera etcétera. En el caso de Pol Pot. el Khmer Rouge se desarrolló a principios de los setenta (eran prácticamente desconocidos en 1970) y se desarrollaron en el contexto de una campaña de bombardeos masivos de EE.UU. en Camboya. Unas 600.000 personas murieron, según la CIA, pero eso contribuyó a activar una resistencia feroz y cruel, que tomó el poder en 1975. Una vez que tomó el poder, Estados Unidos no hizo nada para detenerlo, pero cuando Vietnam eliminó a Pol Pot, en 1978-1979, invadiendo el país y expulsándole, Vietnam fue implacablemente atacado por Estados Unidos por el crimen de deshacerse de Pol Pot. EE.UU. respaldó una invasión china para castigar a Vietnam, y le impuso duras sanciones, y de hecho se dedicó a apoyar a lo que quedaba del ejército de Pol Pot en Tailandia. Así que si quiere usted hablar de la historia, póngala al derecho y luego podemos empezar a hablar.¿Cree que hay un punto en el que pueda justificarse la fuerza? Hemos oído muchos argumentos sobre la guerra en Irak, como que era el mal menor. La historia reciente de Irak era bien conocida, pero ahora era el momento en el que había que hacer algo para deshacerse de Sadam Hussein. Muchos de los propios iraquíes, dentro del país, parecían respaldar ese argumento.Lo primero es que no sabemos que los iraquíes estuviesen pidiendo ser invadidos, pero si ese fuese el objetivo, ¿por qué todas aquellas mentiras? Lo que dice usted es que Tony Blair, George Bush, Colin Powell y el resto son mentirosos fanáticos que estuvieron fingiendo hasta el último minuto que el objetivo era deshacerse de armas de destrucción masiva. Si el objetivo era liberar al pueblo iraquí, ¿por qué no decirlo así? ¿Por qué las mentiras?El presidente Bush lo dijo en las últimas semanas [antes de la guerra]. Empezó a hablar de una guerra de liberación.En el último minuto, en la Cumbre de las Azores, dijo que, incluso si Sadam Hussein y sus socios abandonaban el país, Estados Unidos iba a invadirlo de todas formas, lo cual quiere decir que EE.UU. quería controlarlo. Ahora, de hecho, hay una cuestión grave detrás de esto. No tiene nada que ver con liberar al pueblo iraquí. Uno podría preguntar por qué los iraquíes no derrocaron a Sadam como, por ejemplo, los rumanos derrocaron a Ceausescu... y podríamos añadir una larga lista de casos. Bueno, está bien claro. Los occidentales que mejor conocen Irak (Dennis Halliday y Hans von Sponeck, los jefes del programa de la ONU Petróleo por Alimentos) tienen cientos de investigadores trabajando por todo el país. Conocían el país a fondo, y habían señalado, como lo habían hecho muchos otros, que lo que había evitado cualquier levantamiento en Irak era el régimen homicida de sanciones, que mató, según cálculos moderados, a cientos de miles de personas, fortaleció a Sadam Hussein e hizo que la población dependiese absolutamente de él para sobrevivir. Así que el primer paso para permitir que los iraquíes se liberaran habría sido dejar de impedirlo y permitir que la sociedad se reconstruyese para poder ocuparse de sus propios asuntos. Si eso fracasase, si los iraquíes fuesen incapaces de hacer lo que otros pueblos han hecho bajo el dominio de otros tiranos comparables, en ese punto podría plantearse la cuestión del uso de la fuerza, pero sin que se les haya dado al menos una oportunidad, sin que la acción de EE.UU. y Gran Bretaña haya impedido que la aprovecharan, no podemos plantear esa pregunta en serio, y de hecho no la planteó ni Gran Bretaña ni Estados Unidos durante la preparación de la guerra. El centro de la cuestión eran las armas de destrucción masiva. Repase usted los antecedentes.Este email es de Bob Kirk, de Israel. Dice: "¿Por qué el profesor Chomsky se opone tanto a la propagación de la democracia y la liberación de la mayoría de los pueblos del mundo (por medio de EE.UU. si es necesario, ya que la Unión Europea ha renunciado a oponerse a los dictadores), y qué otros medios que no sean la persuasión y a veces la fuerza justificable propondría él para liberar a las sociedades del mundo que no son libres?"Yo estaría completamente a favor de llevar la democracia al mundo, y me opongo a impedir la democracia. Una de las razones (es muy llamativo, si uno se fija en los últimos meses) es que nunca he visto, que yo recuerde, un odio y un desprecio por la democracia más claro y descarado que el que han expresado las élites de EE.UU. Fíjese si no. Europa, por ejemplo, se dividió entre lo que se llamó la vieja y la nueva Europa. El criterio era: la vieja Europa eran los países cuyos gobiernos, por la razón que sea, tomaron la misma postura que la enorme mayoría de su población. A eso se llama democracia. La nueva Europa (Italia, España, Hungría) eran los países cuyos gobiernos ignoraron a un porcentaje aún mayor de su población. El pueblo se oponía más en esos países que en los de la vieja Europa, pero los gobiernos no hicieron caso a sus poblaciones (quizás el 80 o el 90 por ciento de ellas) y siguieron las órdenes de Washington, ¡y a eso le llaman actuar bien! Turquía es el ejemplo más llamativo. Turquía fue el blanco de ataques implacables de los comentaristas y élites estadounidenses, porque el gobierno tomó la misma postura que el 95 por ciento de la población. Paul Wolfowitz, a quien describen como el gran exponente de la democratización, condenó hace unas semanas al ejército turco por no haber intervenido para obligar al gobierno a "ayudar a los americanos", como él dijo, en vez de prestar atención al 95 por ciento de su propia población. Esto demuestra un menosprecio desvergonzado hacia la democracia y los antecedentes lo ratifican. No es que Estados Unidos sea singularmente malo, lo es tanto como cualquier otro estado poderoso, pero fíjese en el historial de las zonas que EE.UU. lleva mucho tiempo controlando: América central y el Caribe, donde están desde hace unos cien años. EE.UU. ha estado dispuesto a tolerar la democracia pero, como ellos mismos lo expresaron, sólo si se trata (parafraseando a un defensor de la democracia de la administración Reagan) de una "democracia vertical", en la que las élites tradicionales sigan en el poder, élites que se han asociado con Estados Unidos y dirigen a sus sociedades tal como EE.UU. desea. En ese caso, EE.UU. tolerará la democracia. Son muy similares a otros estados poderosos, pero no hay que hacerse ilusiones. El remitente escribe desde Oriente Medio si recuerdo bien...Desde Israel. ...y allí Estados Unidos ha estado apoyando dictaduras brutales y opresivas durante mucho tiempo, y ha sabido durante mucho tiempo que ésa es la principal causa de la oposición popular. Volviendo a los años cincuenta, sabemos por archivos internos que el presidente Eisenhower examinaba con su personal lo que él llamaba la "campaña de odio contra nosotros" entre la gente de Oriente Medio, y la causa era que EE.UU. respaldaba regímenes opresivos y antidemocráticos y bloqueaba la democracia y el desarrollo por nuestro interés en controlar el petróleo de la región. Y en fin, así ha continuado hasta hoy día. Se oye decir lo mismo a los ricos musulmanes occidentalizados a los que entrevista el Wall Street Journal en este preciso instante. Hay un largo historial de oposición a la democracia, a menos que esté controlada, y por razones arraigadas en la archiconocida política del poder a gran escala.Tomemos otro email. Éste es de Vera Gottlieb, de British Columbia, en Canadá, y dice: "So pretexto de "luchar contra el terrorismo", la Declaración de Derechos de EE.UU. se está restringiendo mucho, por no decir diezmando. No puedo entender por qué el estadounidense medio no se subleva ante ello. ¿Sabe el estadounidense medio, o le importa, lo que está pasando realmente?"Muy pocos saben bien lo que está pasando. La Ley Patriótica, y la nueva Ley Patriótica 2 que están planeando, es cierto, socava (en principio al menos, en palabras, y parcialmente en acciones) las libertades civiles básicas en notable medida. Así, el actual departamento de justicia ha reclamado el derecho a detener a cualquiera, aunque sean ciudadanos estadounidenses, recluirlos indefinidamente, sin cargos, sin acceso a abogados ni a sus familias, hasta que el presidente declare que la guerra contra el terrorismo ha acabado. Han ido incluso más allá. Los nuevos planes incluyen hasta proyectos para retirar la ciudadanía si el ministro de justicia lo decide así. Esto ha sido duramente condenado por abogados de derechos civiles, profesores de derecho y otros, pero muy poco de todo ello trasciende a los medios. En realidad no hay un buen conocimiento de ello. Estas iniciativas son bastante drásticas. Se supone que el Presidente Bush tiene en su escritorio el busto de Winston Churchill que le regaló su amigo Tony Blair, y de hecho Churchill tuvo algo que decir de todo esto. Dijo, y es prácticamente una cita, que para un gobierno, el hecho de que alguien ingrese en prisión sin ser previamente procesado por jurado popular es odioso en grado sumo, y es la base de todo gobierno totalitario, ya sea nazi o comunista. Lo dijo en 1943, al condenar propuestas de una naturaleza similar en Inglaterra, que no fueron promulgadas. Recuerde, en 1943 Inglaterra estaba en un gran aprieto (estaba siendo atacada y se enfrentaba a la destrucción por la fuerza militar más peligrosa de la historia), y sin embargo Churchill describió correctamente tales medidas como "odioso en grado sumo", y "la base de todo gobierno totalitario". Sí, la gente debería estar muy furiosa.¿Por qué no es entonces un tema de debate común en EE.UU.? ¿Y por qué no están ahí las bases de la oposición contra la Ley Patriótica y estas cosas que acaba usted de describir?Lo primero es que para tener conocimiento de estas cosas es necesario un poquito de trabajo de investigación. No digo que esté escondido: se puede dar con estos hechos sólo con observar, pero desde luego no todo el mundo lo sabe. Hay tanta oposición como conocimiento de los hechos haya, pero hay que recordar el gran éxito de la campaña propagandística del gobierno, desde el pasado mes de septiembre, al convencer a la población de que sobre Estados Unidos se cierne la amenaza inminente de la destrucción a manos del monstruo Sadam Hussein, y la semana que viene será otra la persona de la que tendremos que protegernos. A propósito, la actitud de la mayoría, que se quedaron convencidos por esas mentiras propagandísticas, guarda una estrecha relación con el respaldo a la guerra, y puede entenderse el por qué: si realmente te crees eso, entonces estás dispuesto a ver cómo se socavan las libertades civiles. Por supuesto, fue una invención, fue uno de los ejemplos más espectaculares de invención propagandística que conocemos, como muchos han señalado, pero funcionó. Cuando la gente está asustada estarán, a veces, dispuestos a no defender los derechos que han ganado.De acuerdo, otro email. Éste es de Venezuela, de Alberto Villasmil Raven, y dice: "Me gustaría saber si el profesor Chomsky cree que es posible que EE.UU. invada Venezuela".Bueno, no creo que invadan directamente, pero entre las regiones que se han elegido para hacer la llamada guerra preventiva, una de ella es casi seguro la región de los Andes. Es una región con recursos sustanciosos y está, en cierta medida, fuera de control. EE.UU. tiene ya múltiples recursos militares (un gran sistema de bases militares en Ecuador, las islas holandesas, El Salvador) rodeando la región, y bastantes fuerzas sobre el terreno. Mi sospecha es que EE.UU. probablemente apoye de nuevo, en Venezuela, un golpe de estado como lo hizo el año pasado. Pero si no funciona, la intervención directa no es imposible. Recuerde, esto se ha planeado durante mucho tiempo. Una de las cosas buenas que tiene Estados Unidos es que se trata de una sociedad muy libre, como pocas. Tenemos un largo historial de planificación interna. Justo en mitad de la crisis de los misiles cubanos, de la que tenemos muchos datos, el presidente Kennedy y su hermano discutían acerca de la amenaza de estos misiles, y dijeron que uno de los grandes problemas que representaban era: "Pueden impedir una invasión de Venezuela, si decidimos invadir". Eso fue en 1962. Estas políticas son muy viejas, profundamente arraigadas.De acuerdo, éste es de Berrada M. Ali, de Rabat, Marruecos, y su pregunta es la siguiente: "¿Cree usted que tras la injustificada e injustificable guerra contra Irak, el mundo perderá el sentido de su existencia, como en el campo del lenguaje, cuando nos saltamos las normas gramaticales? ¿Perderemos automáticamente la referencia del significado de las frases, y en consecuencia el sentido del mundo que nos rodea?"En mi opinión, el comentario más acertado acerca de esto lo han formulado aquellos que respaldan convencidos la guerra en Irak. Por ejemplo, si echas un vistazo al número actual de Foreign Affairs, el diario más importante del poder, uno de los artículos principales es el de un conocido especialista en derecho internacional, Michael Glennon, que argumenta que deberíamos reconocer que el derecho internacional y las instituciones internacionales son lo que él llama "palabrería". Han probado su inaplicabilidad por el hecho de que Estados Unidos los ignore, y dice que es correcto ignorarlos, y que Estados Unidos debería mantener el derecho a usar la fuerza si así lo decide, independientemente de estas instituciones, que simplemente tenemos que desestimar e ignorar. Bueno, por lo menos es una declaración sincera. Yo opino que ésta es una amenaza terrible para el mundo, y es en parte la razón por la que el gobierno de EE.UU. produce un miedo enorme en todo el mundo. Los sondeos internacionales al respecto son sorprendentes, y es comprensible. Cuando un país toma esa posición es obvio que la gente se va a asustar; es más, como han señalado las agencias de inteligencia y los analistas muchas veces, la gente hará algo con respecto a ello. Tratarán de encontrar fuerzas disuasorias. Estados Unidos anima al mundo a que proliferen las armas de destrucción masiva y el terrorismo, aunque sólo sea como disuasorio.Un último email. Éste es de John Blessen, en Beverly Hills, en Estados Unidos, y su mensaje es: "¿Cómo puede Estados Unidos protegerse mejor de estados canallas como Corea del Norte? ¿Y de la amenaza nuclear, química y biológica de los estados rebeldes? Las amenazas cataclísmicas son reales y algunas inminentes para Estados Unidos, así que ¿cómo labraría usted, Dr. Chomsky, una política de defensa para Estados Unidos?"Bien, tomemos el ejemplo que se ha mencionado: Corea del Norte. No se puede hacer un comentario general, depende del caso. Tomemos Corea del Norte. Aquí hay un fuerte consenso entre los estados de la región (Corea del Sur, Japón, China y Rusia) en que debe tomarse un camino diplomático, un camino de negociaciones para reducir la amenaza, que es real, y para integrar poco a poco a Corea del Norte de nuevo en la región de alguna forma, y ésa sería una acción acertada. De hecho, Clinton dio algunos pasos en esa dirección. No los puso en práctica, pero los dio. Tuvieron bastante éxito, y creo que ese consenso es correcto. La forma de defenderse de esas amenazas es evitar que surjan. Hay muchas formas de hacerlo, y es igual de válido para otros casos mencionados. En el caso de Irak, se trataba de un régimen horrible. Por eso siempre me opuse a que Estados Unidos respaldase a Sadam Hussein, y también me opuse al régimen de sanciones, que evitaba una revuelta contra él, pero a pesar de lo terrible que era, no era una amenaza. Kuwait e Irán, que desprecian a Sadam Hussein (ambos fueron invadidos por él) a pesar de ello no le veían como una amenaza, y había una buena razón: Irak era el estado más débil de la región. Sus gastos militares eran más o menos un tercio de los de Kuwait, que tiene un diez por ciento de la población de Irak. Había sido diezmado por las sanciones, prácticamente desarmado: un lugar terrible, pero no una amenaza. Aquello fue propaganda: una propaganda repugnante y grotesca. Si quiere echar un vistazo a otros casos, por los que exista alguna razón para preocuparse, entonces sí, haga planes apropiados al respecto. Tomemos, por ejemplo, la amenaza del terrorismo, que es muy real y muy peligrosa. La amenaza del terrorismo se ha incrementado gracias a las acciones de la administración Bush. Por ejemplo, las agencias de inteligencia están avisando de que la captación de reclutas para las organizaciones terroristas como Al-Qaeda se ha elevado mucho desde que comenzó la amenaza de invadir Irak, seguida de la invasión, y eso es para anticiparse por buenas razones. Se sobreentiende por qué.Usted busca desenmascarar esta propaganda que afirma que el gobierno de EE.UU. está colando a la población. ¿Cuál es la actitud que la gente toma hacia usted, alguien que habla claro contra la actual política estadounidense?Todas las noches paso aproximadamente una hora sólo para escribir muy a mi pesar cartas declinando invitaciones para hablar por todo el país ante audiencias enormes, de gran interés. Estados Unidos no es diferente de otros países del mundo este respecto. Hay un gran miedo e inquietud acerca de la política que la administración Bush está llevando a cabo. Si elimina el factor pánico, que indujo la propaganda, que es exclusivo de Estados Unidos, entonces la oposición a la guerra y a la estrategia de seguridad es aproximadamente la misma en todas partes. Yo y también otras personas que deseamos hablar públicamente estamos abrumados por las solicitudes y peticiones para debatir estos temas.Profesor Chomsky, escritor, activista político y profesor de lingüística del Instituto de Tecnología de Massachussetts, muchas gracias por estar con nosotrosGracias.Y gracias a todos ustedes por escucharnos.

2 de septiembre de 2003

Entrevista a Noam Chomsky  Lenguaje ColateralDavid Barsamian y Noam Chomsky
ZNet en Español - Z Magazine, Julio/Agosto 2003
Título original:
Collateral Language
Traducido por Juan Aballe y revisado por Ricardo Jiménez
Noam Chomsky es profesor en el departamento de lingüística y filosofía del Massachussets Institute of Technology (MIT). Es autor de numerosos libros, sus últimos son "Power and Terror" y "Middle East Illusions". Su libro 9-11 ha sido un bestseller internacional.BARSAMIAN: En los últimos años el Pentágono y, más tarde los medios de comunicación, han adoptado el término "daños colaterales" para describir la muerte de civiles. Hábleme de la función del lenguaje a la hora de constituir y dar forma a lo que la gente percibe de los acontecimientos.CHOMSKY: Bueno, es tan antiguo como la historia. En realidad no tiene mucho que ver con el lenguaje. El lenguaje es el modo en que interactuamos y nos comunicamos, así que, naturalmente, los medios de comunicación y el trasfondo conceptual que hay tras el lenguaje, que es más importante, son usados para tratar de dar forma a actitudes y opiniones e inculcar conformismo y subordinación. No es extraño que fuera creado en las sociedades más democráticas.El primer ministerio de propaganda coordinado, llamado Ministerio de Información, fue creado en Gran Bretaña durante la primera guerra mundial. Su misión era, tal como fue descrita, controlar la mente del mundo. Lo que más les preocupaba era la mente de Estados Unidos y, más concretamente, la de los intelectuales estadounidenses. Pensaban que si podían convencer a los intelectuales estadounidenses de la nobleza del esfuerzo bélico británico, los intelectuales podrían conseguir llevar a la población, básicamente pacifista de EE.UU. -que, con razón, nada quería tener que ver con las guerras europeas-, a un estado de fanatismo e histeria que les llevaría a participar en la guerra. Gran Bretaña necesitaba el respaldo de EE.UU., así que volcó su Ministerio de Información principalmente hacia la opinión estadounidense y sus líderes. La administración Wilson reaccionó constituyendo la primera agencia estatal de propaganda en EE.UU., llamada Comité sobre Información Pública.Tuvo mucho éxito, principalmente con intelectuales liberales estadounidenses, gente del círculo de John Dewey, quienes de hecho estaban orgullosos de haber creado, por primera vez en la historia según ellos, un fanatismo de tiempos de guerra, y no por parte de líderes militares ni políticos sino por los miembros más responsables y serios de la comunidad, los reflexivos intelectuales. Y organizaron una campaña de propaganda que consiguió en pocos meses convertir a una población relativamente pacifista en fervientes fanáticos anti alemanes que querían destruír todo lo alemán. Se llegó a un punto en el que la Orquesta Sinfónica de Boston no podía interpretar a Bach. El país fue llevado a la histeria.Los miembros de la agencia de propaganda de Wilson incluían a gente como Edward Bernays, quien se convirtió en el gurú de la industria de relaciones públicas, y Walter Lippmann, el principal intelectual público del siglo XX y la figura más respetada de los medios. Ellos aprendieron mucho de aquella experiencia. Si se leen sus escritos de los años 20, decían que habían aprendido de ella que se puede controlar a la opinión pública, que se pueden controlar actitudes y opiniones. Aquí es donde Lippman dijo: "podemos fabricar el consenso mediante la propaganda". Bernays afirmó: "los miembros más inteligentes de la comunidad pueden conducir a la población a donde quieran" mediante lo que el llamaba la "ingeniería del consenso". "Es la esencia de la democracia", dijo.Esto también llevó al nacimiento de la industria de las relaciones públicas. Es interesante observar el pensamiento en los años 20, cuando esta surgió. Fue el periodo del Taylorismo en la industria, cuando los trabajadores estaban siendo entrenados para convertirse en robots, con todos los movimientos controlados. Esto creó una industria muy eficiente, con seres humanos convertidos en autómatas. Los bolcheviques quedaron también muy impresionados con ello. Trataron de copiarlo. De hecho, lo intentaron por todo el mundo. Pero los expertos del control del pensamiento se dieron cuenta de que no sólo puedes tener lo que se llamó un control en el trabajo, sino también fuera de él. Es su frase. Controlarles fuera del trabajo induciéndoles una filosofía de la frivolidad, concentrando la atención de la gente en cosas superficiales de la vida, como el consumo de moda, para básicamente quitárnoslos de encima. Dejad que la gente que se supone que debe llevar las riendas lo haga sin la interferencia de las masas, que no han perdido nada en el foro público. De aquí surgen enormes industrias, desde la publicidad hasta las universidades, todas ellas conscientemente dedicadas a la idea de que debemos controlar actitudes y opiniones porque la gente es sencillamente demasiado peligrosa.Es especialmente chocante que se desarrollara en las sociedades más democráticas. Intentaron copiarlo en Alemania, la Rusia bolchevique, Sudáfrica y otros sitios. Pero fue siempre un modelo claramente estadounidense. Hay un buen motivo detrás de todo esto. Si puedes controlar a la gente por la fuerza no es tan importante controlar lo que piensan y sienten. Pero si pierdes la capacidad de controlar a la gente por la fuerza, se hace más necesario controlar actitudes y opiniones.Esto nos lleva hasta la actualidad. Ahora la gente no está dispuesta a aceptar agencias estatales de propaganda, así que la Oficina de Diplomacia Pública de Reagan fue declarada ilegal y tuvo que funcionar con métodos menos directos. Lo que ocupó su lugar fueron los despotismos privados, básicamente corporaciones, que llevan a cabo la función de controlar la opinión y las actitudes. No reciben órdenes del gobierno pero por supuesto están muy vinculadas a éste. Este es nuestro sistema actual. Muy seguro de sí mismo. No hace falta que especulemos demasiado sobre lo que hacen, porque ellos son lo bastante amables como para contárnoslo en publicaciones industriales e incluso en la literatura académica.Si retrocedemos, digamos a los años 30, encontramos probablemente los orígenes de buena parte de la ciencia política moderna. En 1933, un liberal wilsoniano, Harold Lasswell, escribió un artículo llamado "Propaganda" en la Enciclopedia de Ciencias Sociales, una importante publicación, cuyo mensaje era literalmente: "no debemos sucumbir a los dogmatismos democráticos que hablan de los hombres como los mejores jueces de sus propios intereses". No lo son, lo somos nosotros. Y como la gente es demasiado estúpida e ignorante para comprender cuáles son sus intereses, por su propio bien -ya que somos grandes humanitarios- debemos mantenerlos al margen y controlarles. La mejor manera de hacerlo es la propaganda. La propaganda no tiene nada de negativo, dijo. Es tan neutral como el asa de una cacerola. Puede ser usada para hacer el bien o el mal. Y como somos personas nobles y maravillosas la usaremos para el bien, para asegurar que las masas estúpidas e ignorantes se mantiene al margen, lejos de cualquier capacidad de tomar decisiones.Las doctrinas leninistas son aproximadamente las mismas. Existen grandes similitudes. Los nazis también lo utilizaron. Si lee Mein Kampf, observará que Hitler estaba muy impresionado por la propaganda anglo-americana. Argumentaba, no sin razón, que eso fue lo que ganó la primera guerra mundial y prometió que la próxima vez los alemanes también estarían preparados y desarrollarían sus propios sistemas de propaganda basados en las democracias. Los rusos lo intentaron, pero era demasiado tosco para ser eficaz. Sudáfrica lo usó, otros lo siguen haciendo hoy en día. Pero la verdadera vanguardia son los Estados Unidos, porque es la sociedad más libre y democrática y ahí es mucho más importante controlar actitudes y opiniones.Podemos leerlo en el New York Times. Publicaron un interesante artículo sobre Karl Rove, el manager del presidente -básicamente su cerebro, el que le enseña lo que debe decir y hacer-, describiendo lo que Rove está haciendo ahora. No estuvo directamente implicado en la planificación de la guerra, pero tampoco lo estuvo Bush. Eso estuvo en manos de otras personas. Pero su objetivo, dice, es presentar a Bush como un poderoso líder belicista, de cara a las nuevas elecciones presidenciales, para que los republicanos puedan sacar adelante su agenda doméstica -que es en lo que él se concentra-. Esto significa recortes fiscales -ellos dicen para la economía, queriendo decir para los ricos- y otros programas que no se molesta ni en mencionar, pero que están diseñados para beneficiar a un sector minúsculo de los muy adinerados y privilegiados y tendrán un efecto nocivo para la gran masa de la población. Pero aún más significativo que eso -aunque no se destaca en el artículo- es el intento de destruir la base institucional de los sistemas de servicios sociales, el intento de eliminar cosas como colegios, la seguridad social o cualquier cosa basada en la idea de que la gente se preocupe por los demás. Esta es una idea horrible que hay que sacar de las cabezas de la gente. La idea de tener simpatía y solidaridad, de preocuparse por que la viuda discapacitada del otro extremo de la ciudad tenga algo que comer, es algo que hay que eliminar de las cabezas de la gente.Existe una clara brecha en la guerra de Irak entre la opinión pública estadounidense y la del resto del mundo. ¿Atribuye esto a la propaganda?No cabe ninguna duda sobre ello. La campaña sobre Irak comenzó el pasado septiembre. Esto es tan obvio que incluso es discutido en publicaciones convencionales, como la United Press International (UPI), cuyo principal analista político, Martin Sieff, escribió un extenso artículo describiendo cómo se hizo. En septiembre, cuando casualmente daba comienzo la campaña para el congreso, empezaron los redobles de la propaganda de guerra. Tuvo un par de temas constantes. Una de las grandes mentiras fue que Irak constituía una amenaza inminente para la seguridad de los Estados Unidos. Tenemos que detenerles ahora o ellos nos destruirán mañana. La segunda gran mentira fue que Irak estaba detrás del 11 de Septiembre. Nadie lo dice directamente, es de algún modo insinuado.Mire las encuestas. Reflejan la propaganda muy directamente. La propaganda es distribuida por los medios de comunicación. Ellos no la inventan, simplemente la distribuyen. Se lo puede atribuir a altos funcionarios del gobierno o a quien quiera. El hecho es que la campaña de propaganda enseguida se reflejó en las encuestas. A partir de septiembre prácticamente el 60 por ciento de la población, con leves oscilaciones, cree que Irak es una amenaza a nuestra seguridad. El congreso, si miramos la declaración de octubre -cuando autorizaron al presidente a hacer uso de la fuerza-, dijo que Irak era una amenaza a la seguridad de EE.UU. Para entonces aproximadamente la mitad de la población, quizás ahora más, cree que Irak fue el responsable del 11 de Septiembre, que iraquíes viajaban en los aviones, que están planeando nuevos ataques.No hay nadie más en el mundo que crea todo esto; no hay ningún país en el que se considere a Irak como una amenaza a su seguridad. Kuwait e Irán, que fueron ambos invadidos por Irak, no consideran a Irak una amenaza. Irak es el país más débil de la región y como resultado de las sanciones, que han asesinado a cientos de miles de personas -unos dos tercios de la población están al borde de la inanición- el país tiene la economía y la fuerza militar más débiles de la región. Su economía y su gasto militar son aproximadamente la tercera parte de los de Kuwait, que cuenta con el 10 por ciento de su población, y muy por debajo de otros. Por supuesto, todo el mundo en la región sabe que allí hay una superpotencia, la base militar estadounidense en ultramar, Israel, que posee cientos de armas nucleares y unas fuerzas armadas robustas que dominan completamente todo.Pero sólo en los Estados Unidos hay miedo por cualquiera de estas creencias. Se puede atribuir el auge de estas creencias a la propaganda. Es interesante que EE.UU. sea tan susceptible a ella. Hay una base, un trasfondo cultural interesante. Por los motivos que sea, el hecho es que EE.UU. es un país muy asustado en términos comparativos. Aquí los niveles de miedo a casi todo; crimen, extraterrestres, cualquier cosa, son mucho mayores de lo habitual. Se podría argumentar e investigar sobre los motivos, pero ese trasfondo está ahí.¿Qué hace a Estados Unidos tan susceptible a la propaganda?Esa es una buena pregunta. No digo que sea más susceptible a la propaganda, es más susceptible al miedo. Es un país asustado. Los motivos, francamente, no los comprendo pero están ahí y se remontan muchos años en la historia de EE.UU. Probablemente tenga que ver con la conquista del continente, cuando había que exterminar a la población nativa; con la esclavitud, cuando había que controlar a una población considerada como peligrosa, porque nunca se sabía cuándo se iba a rebelar. Quizá sea un reflejo de la enorme seguridad de Estados Unidos. Ésta es mucho mayor que la de cualquier otro país. EE.UU. controla el hemisferio, controla ambos océanos y ambas orillas de los dos océanos, nunca amenazadas. La última ocasión en que EE.UU. estuvo amenazado fue en la guerra de 1812. Desde entonces sólo conquista otros países. De cierta forma esto genera una sensación de que alguien va a venir a por nosotros, de manera que el país termina estando muy asustado.Hay un motivo por el cual Carl Rove es la persona más importante de la administración Bush. Es un experto en relaciones públicas encargado de fabricar las imágenes. De esta manera consigue sacar adelante la agenda doméstica, llevar a cabo la política internacional asustando a la gente y crear la impresión de que un líder poderoso nos va a salvar de la destrucción inminente. The Times prácticamente lo dice porque es muy difícil mantenerlo oculto. En eso consiste.Una de las construcciones léxicas que me gustaría que comentara es la de "periodistas empotrados" (" embedded journalists", en inglés).Este es un término muy interesante. Es interesante que los periodistas estén dispuestos a aceptarlo. A ningún periodista honesto le gustaría describirse a sí mismo como "empotrado". Decir "soy un periodista empotrado" es como decir " soy un propagandista del gobierno". Pero es aceptado. Y esto ayuda a implantar la concepción de que cualquier cosa que hagamos es correcta y justa; por lo tanto, si te encuentras empotrado en una unidad estadounidense, eres objetivo. De hecho, lo mismo ocurrió, en algunos aspectos incluso de forma más dramática, en el caso de Peter Arnett. Peter Arnett es un periodista experimentado y respetado, con grandes logros a su crédito. Es odiado aquí precisamente por eso. Por el mismo motivo por el que es odiado Robert Fisk....siendo Fisk británico y Arnett originario de Nueva Zelanda.Fisk es con diferencia el periodista de Oriente Medio más experimentado y respetado. Lleva allí una eternidad, ha hecho un trabajo excelente, conoce bien la región y es un gran periodista. Es despreciado aquí. Rara vez se puede leer una palabra suya. Si se le menciona es para denunciarle de algún modo. La razón es que es simplemente demasiado independiente. Nunca sería un periodista empotrado. Peter Arnett es condenado porque ofreció una entrevista a la televisión iraquí. ¿Se condena a alguien por conceder una entrevista a la televisión estadounidense? No, eso es maravilloso.El ataque a Afganistán en octubre de 2001 generó un par de estos interesantes términos, que usted ha comentado. Uno fue la "Operación Libertad Duradera" y otro "combatiente ilegal". Toda una innovación en la jurisprudencia internacional.Es una innovación desde el período de la posguerra. Después de la segunda guerra mundial se estableció un marco legal internacional relativamente nuevo, incluyendo las convenciones de Génova. Y éstas no aceptan ningún concepto como "combatiente enemigo" en la manera en que es usado aquí. Se pueden tener prisioneros de guerra pero no existe una categoría nueva. De hecho es una categoría antigua, anterior a la segunda guerra mundial, cuando se podía hacer prácticamente todo. Pero bajo las convenciones de Génova, que fueron establecidas para incriminar formalmente los crímenes de los nazis, esto se cambió. Así que los prisioneros de guerra deben tener un estatus especial. La administración Bush, con la ayuda de los medios de comunicación y los tribunales, está retrocediendo al período previo a la segunda guerra mundial, cuando no existía un marco legal internacional serio que se hiciera cargo de los crímenes de guerra y contra la humanidad, y ha decidido no sólo llevar a cabo una guerra de agresión sino también clasificar a las personas que bombardea y captura como una nueva categoría que no posee derecho alguno.Han ido mucho más allá. La administración ahora reclama el derecho de llevar allí a personas, incluidos ciudadanos estadounidenses, para confinarlas indefinidamente sin acceso alguno a familiares o abogados, y mantenerlas allí sin cargos hasta que el presidente decida que ha terminado la guerra contra el terrorismo, o como lo quiera llamar. Esto no tiene precedentes. Y ha sido, hasta cierto punto, aceptado por los tribunales. De hecho están yendo aún más lejos que el nuevo decreto, llamado también PATRIOT ACT 2, que aún no ha sido ratificado. Está en poder del Departamento de Justicia pero fue filtrado. Ya hay un par de artículos de profesores de derecho y otros sobre ello en la prensa. Es asombroso. Reclaman el derecho de retirar la ciudadanía, un derecho fundamental, si el fiscal general sospecha - no tiene que tener ninguna evidencia-, solamente si sospecha que la persona está involucrada de alguna forma en hechos que puedan ser perjudiciales para Estados Unidos. Hay que retroceder a estados totalitarios para encontrar algo parecido a esto. Es el caso del combatiente enemigo. La forma de tratar a las personas, lo que está ocurriendo en Guantánamo es una violación gravísima de los principios más elementales de la legalidad humanitaria internacional desde la segunda guerra mundial, es decir, desde que estos crímenes se tipificaron formalmente como reacción a los nazis.¿Qué opinión le merecen las declaraciones del primer ministro británico Tony Blair citadas en "Nightline" el 31 de marzo en que afirmaba, "Esto no es una invasión"?CHOMSKY: Tony Blair es un buen agente propagandístico para Estados Unidos: se expresa bien, enlaza bien unas frases con otras, al parecer a la gente le agrada su aspecto. Está siguiendo una postura que Gran Bretaña ha adoptado, conscientemente, desde el final de la segunda guerra mundial. Durante la guerra Gran Bretaña reconoció -hay abundantes documentos internos sobre ello- lo que era obvio; había sido la potencia mundial dominante y no lo iba a ser después de la segunda guerra mundial, iba a serlo EE.UU. Gran Bretaña tuvo que tomar una decisión: bien ser simplemente un país más, o ser lo que ellos llamaban el compañero menor de Estados Unidos. Aceptó el papel de compañero menor. Y eso es lo que ha sido desde entonces. Gran Bretaña ha sido golpeada en la cara una y otra vez de la manera más escandalosa y lo acepta sin moverse del sitio diciendo, "de acuerdo, seremos el compañero menor. Aportaremos a la llamada coalición nuestra experiencia de siglos de brutalidad y asesinato de extranjeros. En eso somos buenos". Ese es el papel británico. Es vergonzoso.A menudo, en las charlas que da, surge siempre una pregunta, la de "¿Qué puedo hacer?". Eso es lo que se oye en el público estadounidense.Tiene razón, eso ocurre en el público estadounidense. Nunca se oye en el tercer mundo.¿Porqué no?Porque cuando viaja a Turquía o a Colombia o Brasil, o a otro lugar, la gente no le pregunta "¿Qué puedo hacer?". Le cuentan lo que están haciendo. Sólo en las culturas muy privilegiadas la gente pregunta "¿Qué puedo hacer?". Tenemos todas las opciones abiertas ante nosotros. No tenemos ninguno de los problemas que tienen que afrontar los intelectuales en Turquía o los campesinos en Brasil, ni nada parecido. Podemos hacer cualquier cosa. Pero la gente aquí está educada para creer que tenemos que hacer algo que podamos y que sea fácil, que funcione muy rápido, para después poder volver a nuestra vida cotidiana. Y no es así como funciona. Si queremos hacer algo debemos tener dedicación y compromiso con lo que hagamos día tras día. Sabemos exactamente en qué consiste: en programas educativos, en organizarse, en activismo. Así es como cambian las cosas. ¿Queremos algo que funcione como una llave mágica, que nos permita volver a ver la televisión mañana? No existe.Usted fue un temprano y activo disidente en los años sesenta, oponiéndose a la intervención estadounidense en Indochina. Tiene la perspectiva de lo que ocurría entonces y lo que ocurre ahora. Describa cómo ha evolucionado la disidencia en EE.UU.De hecho, hay otro artículo en el New York Times que describe cómo los profesores son activistas contra la guerra, pero los estudiantes no. No como era antes, cuando los estudiantes eran los activistas. El artículo se refiere a en torno al año 1970, y en efecto hacia 1970 los estudiantes eran activos protestantes contra la guerra. Pero esto fue ya después de ocho años de guerra de EE.UU. contra Vietnam del Sur, que para entonces ya se había extendido a toda Indochina, borrándola prácticamente del mapa. En los primeros años de la guerra -fue anunciada en 1962- los aviones estadounidenses estaban bombardeando Vietnam del Sur, el napalm fue autorizado y se hacía la guerra química para destruir cosechas, se llevaron a cabo programas para llevar a millones de personas a las "aldeas estratégicas", que eran esencialmente campos de concentración. Todo de manera pública. Sin protestas. Era imposible conseguir que la gente hablara sobre ello. Durante años, incluso en un lugar como Boston, una ciudad liberal, no podías reunirte en público contra la guerra porque eras saboteado por estudiantes, con el apoyo de los medios de comunicación. Habría sido necesario tener a cientos de policías estatales alrededor para permitir a los conferenciantes como yo salir de allí ilesos. Las protestas llegaron después de años y años de guerra. Para entonces habían sido asesinados varios cientos de miles de personas y gran parte de Vietnam había sido destruida. Entonces empezó a haber protestas.Pero todo esto ha sido borrado de la historia, porque dice demasiado sobre la verdad. Hicieron falta muchos años de trabajo duro de muchas personas, en su mayor parte jóvenes, para acabar teniendo un movimiento de protesta. Ahora está mucho más avanzado. Pero la periodista del New York Times no alcanza a comprenderlo. Estoy seguro de que la periodista está siendo honesta. Está diciendo exactamente lo que creo que le enseñaron -que hubo desde el principio un enorme movimiento contra la guerra- porque la historia real tiene que ser borrada de las conciencias. No podemos enterarnos de que el esfuerzo comprometido y la dedicación pueden tener como resultado cambios significativos en la conciencia y la forma de entender las cosas. Esa es una idea demasiado peligrosa como para permitir que la gente la tenga.David Barsamian es fundador y director de Alternative Radio. Es autor de "Decline and Fall of Public Broadcasting" así como de un gran número de libros, entre ellos "Propaganda and Public Mind" con Noam Chomsky, "Confronting Empire" con Eqbal Ahmad y "Culture & Resistance" con Edward Said. Es colaborador habitual de Z, The Progressive y otras revistas.

26 de agosto de 2003

Es un error creer que EEUU está subordinado a Israel, un ejército con Estado cuya vocación expansionista socava toda vía diplomática de paz  Hay que elaborar otra 'hoja de ruta'Noam Chomsky
El períodico de Catalunya / The New York Times Syndicate.
Traducción de Xavier Nerín.
El proceso de paz palestino-israelí no ha detenido la construcción de la barrera que los israelís llaman "alambrada de seguridad" y los palestinos "muro de separación". Bush y Sharon mantienen ciertas diferencias sobre su emplazamiento exacto. Pero para poner el proceso de paz --y la barrera-- en su contexto, es importante recordar que sin la autorización y el apoyo de EEUU Israel tiene muy poco que hacer. Y los israelís sensatos lo saben.
En los países árabes y otras partes del mundo existe una visión muy errónea sobre la subordinación de Washington a Israel o a su lobi local proisraelí. La idea de que EEUU pudiera permitir que Israel tomara el mando es un grave error. Las alternativas de Israel durante los últimos 30 años han reducido considerablemente sus opciones; y con el rumbo que ha tomado, prácticamente no tiene otra alternativa que servir de base militar estadounidense en la región y acatar las exigencias de EEUU.

LAS OPCIONES estaban muy claras en 1971, cuando Sadat ofreció a Israel un tratado de paz total a cambio de la retirada israelí del territorio egipcio, aceptando las propuestas del mediador de la ONU Gunnar Jarring. Israel podía aceptar la paz y la integración en la región, o insistir en la confrontación, lo que hacía inevitable la dependencia de EEUU. Escogió la segunda vía, no por motivos de seguridad, sino debido a su vocación expansionista. Con Bush-Sharon, las perspectivas de una solución diplomática han disminuido e Israel ha desarrollado sus programas de colonización con el apoyo de EEUU. Hoy los asentamientos israelís controlan el 42% de Cisjordania, según B'Tselem, organización israelí proderechos humanos. Diseminadas entre ellos están las áreas palestinas, que "recuerdan a desagradables regímenes del pasado, como el apartheid de Suráfrica", dice B'Tselem.
Los planes actuales de Bush manejan dos recursos: la retórica y la acción. La visión de Bush de un Estado palestino y la Hoja de ruta de inspiración estadounidense se circunscriben al ámbito de la retórica. Pero la Hoja de ruta era intencionadamente vaga sobre cuestiones importantes, como las fronteras. "Sobre el terreno --dice el periodista israelí Amira Hass--, los hechos están determinando (y determinarán) el área donde se aplicará la Hoja de ruta, el área en que se establecerá la entidad conocida como Estado palestino".
Con el muro y sus otras acciones, Israel socava la posibilidad de llegar a un acuerdo diplomático de paz y justifica su actuación en términos de terrorismo palestino, que se ha incrementado, incluyendo los atentados suicidas contra civiles israelís durante la Intifada que se declaró en septiembre del 2000. Sin embargo, hasta hace muy poco, la brutal ocupación militar de Israel ha tenido una respuesta muy escasa contra este país en el interior de los territorios, y los crímenes que cometieron las fuerzas ocupantes y los colonos ilegales suscitaron poca inquietud. Lo mismo sucedió durante los primeros días de la actual Intifada. Según el Ejército israelí, durante el primer mes, la proporción de asesinatos era prácticamente de 20 a 1 (75 palestinos, 4 israelís), mientras la resistencia estaba confinada en los territorios y raramente llegaba más allá del lanzamiento de piedras. Sólo cuando la proporción cambió a 3-1 se suscitó una enorme indignación por el sufrimiento de los israelís inocentes.

LA REACCIÓN es correcta. Pero ¿ha sido correcto ignorar el aún mayor sufrimiento de los palestinos, que se remonta a muchos años atrás, siempre con el decisivo apoyo de EEUU? La Intifada ha evidenciado los significativos cambios que se han producido en Israel. La autoridad interna del Ejército israelí ha alcanzado tales niveles que el periodista Ben Kaspit describe al país no como "un Estado con un Ejército, sino como un Ejército con un Estado"; Ejército que además es prácticamente un apéndice de las fuerzas militares que dominan el mundo a un nivel sin precedentes, lo que no se escapa a los habitantes de la región.
Todavía se podría alcanzar una paz justa. Hay muchos ejemplos de finalización e inversión de conflictos aparentemente irresolubles, como Irlanda del Norte y Suráfrica.
En el conflicto palestino-israelí, el horror desgarrador de cada día añade nuevas piedras a los muros de odio, miedo y deseo ardiente de venganza. Pero nunca es tarde para abrir brecha en dichos muros. Sólo la gente que sufre el dolor a diario y espera lo peor para mañana puede abordar con seriedad esta tarea, pero desde el exterior se puede ayudar considerablemente a allanar el camino, siempre que haya predisposición a afrontar honestamente los propios cometidos y responsabilidades; y de acuerdo a ello, elaborar una Hoja de ruta.

10 de julio del 2003

Entrevista de Atilio A. Boron a Noam Chomsky "EE.UU necesita algo para la próxima elección presidencial y, por lo tanto, continuará con sus aventuras bélicas"Atilio A. Boron-Atilio A. Boron: Si se examinan las recientes políticas de los Estados Unidos en relación a Irak, ¿Cuál cree Ud. que ha sido el verdadero objetivo de esta guerra?

-Noam Chomsky:
Bien, podemos estar completamente seguros de una cosa: las razones que aducen no son las "verdaderas" razones. Lo sabemos porque aquéllas son internamente contradictorias. Un día Bush y Powell afirman que la "única cuestión" es si Irak se desarma o no. Al día siguiente dicen que no importa el desarme de Irak porque invadirán de todos modos. Poco después dicen que si Saddam y su grupo abandonan Irak entonces el problema estaría resuelto. Y al día siguiente, en la Cumbre de las Azores, cuando lanzaron el ultimátum a las Naciones Unidas, dijeron que aún cuando Saddam y su pandilla salieran de Irak ellos invadirían de todas maneras. Y continuaron de este modo todo el tiempo. Cuando se ofrecen razones contradictorias cada vez que se habla, lo que se está diciendo es: "no crea una palabra de lo que digo". De modo que podemos descartar las llamadas "razones oficiales" de la invasión.

Creo que los verdaderos motivos no son demasiado oscuros o difíciles de comprender. En primer lugar, existe un interés de larga data en esa zona. Esto no explica el momento elegido para la invasión pero definitivamente nos ilumina en relación al interés fundamental que la motiva. Me refiero a que Irak posee las segundas reservas de petróleo del mundo y, en este sentido, controlar el petróleo iraquí y, más aún, establecer bases militares norteamericanas en Irak, situaría a los Estados Unidos en una posición aún más fuerte que la actual para dominar el sistema energético internacional. Esto es, por sí mismo, extremadamente importante a los efectos del control mundial, y a ello habría que sumar las ganancias que se derivarían de tal predominio. Probablemente los Estados Unidos no intenten acceder al petróleo de Irak; tal vez pretendan utilizar para sí mismos los recursos más seguros de las cuencas petrolíferas del Atlántico (Hemisferio occidental, África occidental). Sin embargo, controlar el suministro mundial de petróleo ha sido un principio rector de la política exterior estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial, e Irak es particularmente significativo en este aspecto. De modo que éste es el interés de largo plazo. Sin embargo no explica el momento elegido para la invasión.

Si queremos entender el momento, o la oportunidad de la invasión, es preciso recordar que en septiembre de 2002 comenzó una masiva campaña de propaganda en favor de la guerra. Antes de esta fecha el régimen de Irak era acerbamente criticado pero no existía un proyecto de fomentar entre la población norteamericana una fiebre belicista. Es por eso que debemos preguntarnos qué más sucedió después de septiembre de 2002. Bien, dos cosas importantes tuvieron lugar. La primera fue la apertura de la campaña para las elecciones legislativas al promediar el mandato presidencial de George W. Bush. El Sr. Karl Rove -su jefe de campaña- fue muy claro al explicar aquello que debería ser obvio para todo el mundo: que a los republicanos no les sería posible ingresar en la campaña con un programa cuyo foco estuviera concentrado en torno a temas sociales y económicos. La razón era que la administración Bush estaba llevando a cabo políticas absolutamente perjudiciales para la mayor parte de la población y favorables tan sólo para el estrecho grupo de grandes empresas y los sectores corruptos vinculados al poder. Motivo éste suficiente, pues, para no poder enfrentar al electorado con propuestas de índole económico o social. Tal como Rove lo dijera, si pudiéramos hacer de la seguridad nacional el tema primordial de la campaña entonces seremos capaces de ganar porque la gente - como ustedes saben- se aglutina en torno del poder si se siente atemorizada. Y esta convicción es una verdadera "segunda naturaleza" de la actual dirigencia norteamericana. Esta gente ha conducido el país desde los años ochentas con programas de política doméstica muy anti-populares pero siempre dispuestos a oprimir el botón del pánico de masas una y otra vez. Los ejemplos utilizados varían -las "amenazas" pueden ser Nicaragua, Granada, el crimen, la inseguridad urbana, etc.-, pero todos apuntan a la inseguridad de la población norteamericana. Rove también puntualizó que una estrategia similar sería necesaria para la futura elección presidencial.

Todo lo anterior quieren hacerlo no tan sólo para permanecer en sus cargos sino porque quieren institucionalizar, en la esfera doméstica, un programa de gobierno altamente regresivo que les permitiera suprimir todo vestigio de políticas social demócratas al estilo New Deal, convirtiendo al país en una sociedad no- democrática y pasiva, controlada casi por completo por un sector capitalista altamente concentrado y poderoso. Esto implicaría, por ejemplo, recortar el presupuesto público en salud, seguridad social, probablemente en educación, etc., y, al mismo tiempo, un enorme aumento del poder estatal. Estos grupos dominantes no son conservadores; llevaron al país a contraer un déficit fiscal enorme gracias al mayor aumento en el gasto federal de los últimos 20 años y a los fabulosos recortes impositivos en favor de los ricos, y lo que quieren es precisamente institucionalizar este proyecto. Lo que buscan entonces es un descalabro fiscal que torne imposible continuar financiando los programas sociales. Saben que no pueden enfrentar una elección declarando que quieren destruir dichos programas de ayuda popular, pero sí pueden levantar sus manos con desesperación y decir "¡Qué podemos hacer, si no tenemos dinero!", una vez que se cercioraron de tal cosa por las grandes reducciones impositivas otorgadas a los ricos y el fuerte incremento en los gastos militares (incluyendo a las industrias de "alta tecnología") y en otros programas a favor de las grandes empresas y los ricos. Este es, por lo tanto, el segundo aspecto a tener en cuenta y que tiene que ver con los espectaculares logros de la campaña de propaganda lanzada por el gobierno.

Esta campaña mediática, que comenzó en septiembre de 2002, convenció muy rápidamente a la mayor parte de la población que Irak representaba una amenaza inminente para la seguridad de los Estados Unidos e incluso que era responsable por los atentados del 11 de septiembre. Es decir, no existe ni un grano de verdad en todo esto, pero por ahora la mayoría de la población cree en estas historias y tales actitudes encuentran correlato en un fuerte compromiso con la guerra, lo cual es bien comprensible. Si la gente cree que hay un enemigo que pretende destruirla y que ya los ha atacado es muy probable que acepte ir a la guerra. En efecto, si Ud. mira a la prensa de estos días en ellas se describe a los soldados diciendo: "estamos aquí por venganza, saben, porque volaron el World Trade Center, o porque nos atacarán", o algo parecido. Bien, estas creencias son completamente únicas de los Estados Unidos. Quiero decir: nadie en el mundo cree en algo siquiera parecido. No poca gente en Kuwait o Irán odia a Saddam Hussein, pero no le temen, porque saben que son el país más débil de la región. De todos modos, la campaña mediática gubernamental funcionó brillantemente, aterrorizando a la población hasta hacerle aceptar la guerra pese a que existía mucha oposición ante la opción bélica. Este, entonces, fue el segundo factor que explica el momento elegido para la invasión.

Finalmente, hubo un tercer factor, tal vez aún más importante que los anteriores. En septiembre de 2002 el gobierno anunció la nueva estrategia de seguridad nacional. Esta no es una medida sin precedentes por sus contenidos, pero sí lo es en tanto que formulación oficial de política de estado. Lo que allí se anuncia es que Estados Unidos habrán de destruir el sistema de derecho internacional en su totalidad, el fin de la Carta de las Naciones Unidas, y que los Estados Unidos llevarán a cabo una guerra agresiva -que denominaremos "preventiva"- en cualquier momento y lugar que les parezca oportuno y que gobernaremos al mundo por la fuerza. Además, nos aseguraremos de que no exista desafío alguno a nuestra dominación, porque somos tan abrumadoramente superiores en materia militar que simplemente aniquilaríamos cualquier desafío potencial a nuestra primacía.

Como se pueden imaginar, esta declaración produjo escalofríos en todo el mundo y estremeció a la elite diplomática norteamericana. Es decir, no es que cosas como estas no habían sido jamás escuchadas en el pasado. Pero nunca habían sido formuladas como la política oficial de los Estados Unidos. Sospecho que tendríamos que remontarnos hasta Hitler para encontrar una analogía de esta situación. Ahora bien, cuando alguien propone nuevas reglas y nuevas políticas para el comportamiento internacional tiene que ilustrarlo, tiene que lograr que la gente entienda lo que se quiere decir. Además debe haber lo que un historiador de Harvard denominó una "guerra ejemplar", una guerra modelo, que demuestre que nosotros realmente hacemos aquello que decimos.

Para ello es preciso contar con un blanco o una víctima apropiada, el cual debe reunir varios atributos. En primer lugar, debe ser un objetivo completamente indefenso. Nadie elegiría atacar un blanco capaz de defenderse a sí mismo; esto sería imprudente. Irak cumple este requisito a la perfección, dado que es el país más débil de la región y ha sido devastado por sanciones y se encuentra casi completamente desarmado. Además, los Estados Unidos han escrutado cada pulgada del territorio iraquí mediante satélites, constantes sobrevuelos de vigilancia y, más recientemente, por los vuelos de los U-2. Entonces sí, Irak es extremadamente débil y satisface la primera condición.

En segundo término, debe ser un objetivo importante y valioso. Es decir, carecería de sentido invadir Burundi, por ejemplo; el blanco debe ser un país que, por sus recursos y riquezas, valga la pena controlar. Irak también satisface esta segunda condición. Como ya lo mencioné, es el segundo mayor productor de petróleo en el mundo, por lo tanto, es el ejemplo perfecto y un caso ideal para esta "guerra ejemplificadora", cuya intención sería poner al mundo sobre aviso al explicitar concretamente que esto es lo que estamos dispuestos a hacer en cualquier momento que elijamos. Tenemos el poder, y hemos declarado que nuestro objetivo es la dominación por la fuerza y que ningún desafío a nuestro dominio será admitido. Les hemos demostrado qué es aquello que nos proponemos hacer y estamos preparados para el siguiente. Procederemos, entonces, hacia nuestra próxima operación. Ante esta serie de condiciones, la guerra aparece como una muy razonable elección a los efectos de someter algunos principios a prueba.

Atilio A. Boron: Ahora bien, de acuerdo con su análisis ¿cuál podría ser el próximo objetivo? Porque de sus palabras infiero que Ud. no cree que los Estados Unidos se detendrán en Irak. ¿O sí?

Noam Chomsky:
No, y ellos ya lo han dejado muy en claro. Necesitan algo para la próxima elección presidencial y, por lo tanto, continuarán con sus aventuras bélicas. Durante sus primeros doce años de gobierno (1980-1992) así ocurrió y así seguirá ocurriendo hasta que logren institucionalizar las políticas domésticas aludidas más arriba y disponer de un sistema internacional congruente con sus planes. ¿De modo que cuál es el próximo blanco? Bueno el próximo objetivo elegido debe reunir condiciones similares a las anteriormente mencionadas. Debe ser suficientemente valioso e indefenso para ser atacado. Existen algunas opciones. Siria es una posibilidad. En ese caso Israel estaría encantado de participar. Si bien Israel es un país pequeño, desde el punto de vista de su poderío es una verdadera base militar "off shore" de los Estados Unidos, de modo que detenta una fuerza militar enorme con cientos de armas nucleares (y posiblemente algún tipo de armas químico- biológicas). Sus fuerzas de aire y tierra son mayores y más avanzadas que las que integran cualquiera de los países que forman parte de la OTAN, y los Estados Unidos están por detrás de todo este enorme aparato militar.

Por lo tanto, Siria es una posibilidad. Irán es otra opción aunque más difícil porque es un país más complicado para dominar y controlar. Sin embargo, existe una razón para creer que durante uno o dos años han habido esfuerzos encaminados a tratar de desmantelar a Irán, a fracturarlo en grupos internamente irreconciliables. Estas iniciativas han estado en buena medida orquestadas desde las bases norteamericanas en las provincias orientales de Turquía, desde donde también han partido vuelos de reconocimiento y vigilancia sobre la frontera iraní. De modo que esta es otra posibilidad. La tercera alternativa, que no puede ser considerada a la ligera, es la región Andina. Se trata de una zona que posee muchos recursos y que está fuera de control en países como Colombia, Venezuela y probablemente Ecuador. Existen bases militares estadounidenses rodeando toda la región, y las fuerzas de los Estados Unidos ya están instaladas allí. El control de Latinoamérica es extremadamente importante, por supuesto, especialmente con los acontecimientos que tienen lugar en Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil y Bolivia. Está claro que la dominación de los Estados Unidos se ve amenazada y esto no puede ser aceptado, en particular en una región tan próxima y crucial debido a la riqueza de sus recursos naturales. Entonces esta es la otra posibilidad.

Atilio A. Boron: Todo esto es muy preocupante. La pregunta es, entonces, ¿cree usted que toda esta situación en Irak, la invasión y sus secuelas, afectarán de una manera irreparable la estabilidad política de Medio Oriente? ¿Cuáles serían los probables "efectos colaterales" de esta invasión en países caracterizados por la fragilidad de su constitución política, como por ejemplo, Arabia Saudita, Siria, Irán o incluso en los territorios curdos? ¿Qué podría suceder con el problema Palestino, que continúa siendo crucial en la región?

Noam Chomsky:
Bien, lo que sucederá en el mundo árabe es extremadamente difícil de predecir. Es decir, es un mundo desorganizado y caótico, en donde existen regímenes altamente autoritarios y brutales. Sabemos cuales son las actitudes populares que allí predominan. Quiero decir, los Estados Unidos están muy preocupados con las actitudes que prevalecen en la región y académicos norteamericanos especializados en los países del Medio Oriente han realizado investigaciones bastante buenas sobre el área y sus resultados fueron dramáticos. Uno de los estudios más recientes, de la Universidad de Maryland, cubrió desde Marruecos hasta el Golfo Pérsico y el Líbano. Bien, en esa área una mayoría abrumadora de la población manifestó desear que los líderes religiosos tuviesen un papel más importante en el gobierno. Un porcentaje similar, cercano al 95 por ciento, cree que el único interés norteamericano por la región es el acceso a sus reservas de petróleo, el fortalecimiento de Israel y la posibilidad de humillar a los árabes. Estamos ante una opinión casi unánime. Así, de existir alguna voz popular que pudiese surgir en la región, o algún tipo de movimiento democrático, podría convertirse en algo similar a lo conocido en Argelia hace diez años. No sería necesariamente un gobierno islamista radical sino uno con una corriente islamista más enérgica que la que actualmente existe en muchos países. Creo que esto sería lo último que querrían los Estados Unidos, de modo que, muy probablemente, toda alternativa de apertura democrática tropezaría inmediatamente con una férrea oposición de la Casa Blanca.

Pero las voces en favor de una democracia secular también serían confrontadas por los Estados Unidos. Si pudieran hablar libremente, por ejemplo, sobre la violación de las resoluciones de las Naciones Unidas, esas voces presentarían el caso de Israel que tiene un record mucho peor que el de Irak en esta materia. Pero, claro está, Israel goza de la protección de los Estados Unidos. Esas voces también expresarían su preocupación por la independencia, que los Estados Unidos no favorecen, de forma tal que cabe esperar que Washington continuará apoyando regimenes opresivos y no-democráticos como en el pasado, y tal como lo hizo en América Latina por muchos años, a menos que se le puedan dar garantías de que los nuevos gobiernos de la región habrán de ajustarse estrictamente a las prioridades de Washington.

Por otro lado, estos movimientos populares del mundo árabe son tan caóticos que resulta difícil predecirlos -es decir, incluso quienes participan en ellos no saben o no pueden saber qué es exactamente lo que quieren; lo que sí conocemos es el tremendo odio, el antagonismo y el miedo -probablemente como nunca antes- existente en relación a los Estados Unidos. El problema israelí-palestino es, por supuesto, el tema central en el mundo árabe. La administración Bush ha sido muy cuidadosa al respecto, y no ha tomado partido por ninguna posición. Sus acciones, sin embargo, socavan las perspectivas de una resolución pacífica del conflicto. Por ejemplo, al financiar nuevos programas de asentamientos de los israelíes en los territorios árabes.

Es por ello que nuestros gobernantes no dicen nada. Casi todo lo que dicen es que "tenemos una visión", algo realmente sin sentido. Mientras tanto, el silencio oficial contrasta con el apoyo efectivo a las posiciones más extremistas dentro de Israel. Por eso lo que la prensa ha señalado como la expresión más significativa de George Bush - reiterada por Collin Powell más tarde- fue que la colonización de los territorios árabes ocupados continuará hasta que Estados Unidos determine que las condiciones para la paz han sido establecidas, y se pueda avanzar en ese mítico "mapa carretero" trazado por Washington.

Esta afirmación que fue saludada como "significativa" implica, de hecho, un cambio de política en una dirección cada vez más extremista. Hasta ahora la posición oficial había sido que no debía haber más asentamientos en los territorios árabes. Por supuesto, esta era una postura hipócrita por parte de los Estados Unidos, pues mientras que proseguían otorgando apoyo militar, económico y diplomático para sustentar la creación de más asentamientos sostenían una postura oficial retóricamente opuesta a este curso de acción. Ahora la política oficial cambió y está a favor de los asentamientos hasta el momento en que los Estados Unidos determinen unilateralmente que el "proceso de paz" ha progresado lo suficiente, lo que significa, en lo esencial, avalarlos indefinidamente. Tampoco se tomó debida nota de que en el pasado mes de diciembre la administración de Bush modificó, en la Asamblea General de Naciones Unidas, la posición estadounidense en un tema importante. Hasta ese momento la Casa Blanca había siempre avalado las resoluciones del Consejo de Seguridad de 1968 oponiéndose a la anexión de Jerusalén por Israel, y ordenado a las autoridades israelitas poner fin a toda iniciativa encaminada a tomar posesión de Jerusalén del Este y de expandir Jerusalén, que ahora se ha convertido en un área enorme. Oficialmente los Estados Unidos siempre se habían opuesto a esta expansión, aunque nuevamente de manera hipócrita. Sin embargo, en diciembre último la administración Bush apoyó esta política produciendo un cambio bastante abrupto en relación a su postura anterior, y tan significativo como ninguno que se recuerde en la historia diplomática de los Estados Unidos. Es significativo, asimismo, que un cambio de esa envergadura no hubiera sido dado a conocer dentro de los Estados Unidos. Sin embargo, pese a pasar casi inadvertido, tal cambio tuvo lugar. En el pasado los Estados Unidos vetaron los esfuerzos europeos de emplazar monitores internacionales en los territorios ocupados -una iniciativa tendiente a reducir las violentas confrontaciones políticas de la región. Los Estados Unidos sabotearon las reuniones programadas para diciembre de 2001 en Ginebra, cuando se intentaba implementar las convenciones de Ginebra, y mientras las otras partes contratantes se presentaron, los Estados Unidos rehusaron tomar parte de esa reunión, con lo cual la terminaron bloqueando. No sólo sabotearon la conferencia sino que declararon que Sharon era un hombre de paz y respaldó sus políticas represivas. Entonces, todo hace presumir que los Estados Unidos se moverán hacia una política más dura en torno al tema de los territorios, otorgando a los palestinos a lo sumo alguna clase de status formal -y carente de significado- como un "estado" de la región. Por supuesto, esto será seguramente presentado como un gran logro democrático, el triunfo de la paz y la libertad, y todo lo que usualmente se dice en estos casos. Ellos tienen montada una inmensa operación de relaciones públicas y procurarán presentar la nueva política de esta forma, pero la realidad no parece ser muy alentadora.

Atilio A. Boron: Solamente tendría dos preguntas más para realizarle. Una es sobre el futuro del sistema de Naciones Unidas. Un artículo reciente de Henry Kissinger, reproducido por la prensa argentina, decía que el multilateralismo estaba terminado y que el mundo tenía que aceptar las condiciones derivadas de la superioridad absoluta de las fuerzas armadas norteamericanas dado que el antiguo orden internacional está terminado. ¿Cuál es su reflexión sobre el futuro del sistema de Naciones Unidas y de los acuerdos internacionales?

Noam Chomsky:
Bueno, usted sabe, se trata de una formulación más descarada de políticas que se inscriben en la misma tónica de siempre. El unilateralismo siempre existió en el marco de las Naciones Unidas, y Henry Kissinger sabe esto perfectamente bien. Es algo que viene de muy atrás. Quiero decir: ¿hubo alguna autorización de las Naciones Unidas aprobando la invasión norteamericana a Vietnam del Sur hace 40 años? En realidad, el tema ni siquiera pudo instalarse en la agenda de discusión de las Naciones Unidas. La ONU y casi todos los países se oponían abrumadoramente a las operaciones de los Estados Unidos en Vietnam, pero el tema nunca pudo aparecer y ser sometido a discusión porque todos sabían que si tal cosa ocurría las Naciones Unidas serían simplemente desmanteladas por los Estados Unidos. Cuando la Corte Internacional de Justicia condenó a Washington por su ataque a Nicaragua la respuesta oficial de la administración Reagan -que, insisto, es la misma gente que actualmente está en el poder- la respuesta oficial cuando rechazaron la jurisdicción de la Corte Internacional fue que otras naciones no estaban de acuerdo con nosotros y por ende nos reservamos el derecho a determinar que es lo que recae dentro o fuera de la jurisdicción interior de los Estados Unidos. Estoy citándolo textualmente. En este caso se trató de un ataque a Nicaragua. Difícilmente podrían ustedes tener un unilateralismo más extremo que éste. Y las elites norteamericanas lo aceptaron, y lo aplaudieron y, en realidad, el asunto fue rápidamente olvidado. En su próximo viaje a Estados Unidos hable con sus colegas en cualquier Departamento de Ciencia Política y encontrará a gente que jamás escuchó hablar sobre este tema. Fue completamente barrido de la escena. Este es la razón por la cual los Estados Unidos tuvieron que vetar las resoluciones del Consejo de Seguridad en apoyo de la decisión de la Corte y exhortando a todos los países a acatar la legislación internacional. Bueno, esto es unilateralismo en su forma más extrema, y todavía se remonta mucho más atrás en el tiempo.

Justo después de la crisis misilística de octubre de 1962, la cual prácticamente condujo al mundo al borde de una guerra nuclear terminal, la administración Kennedy reanudó sus actividades terroristas y su guerra económica contra Cuba, lo cual fue el antecedente para la crisis. Dean Acheson, un respetado hombre de estado y consejero de Kennedy, del ala liberal del espectro político norteamericano, pronunció un importante discurso en la Sociedad Norteamericana de la Ley Internacional en la que enunció, en sus líneas principales, los contenidos de la Doctrina Bush de septiembre de 2002. Lo que dijo es que no hay ninguna "controversia legal" que pueda surgir en el caso de una respuesta norteamericana ante un desafío a su "poder, posición y prestigio". Nada puede ser más extremo que esto. Las diferencias con septiembre de 2002 es que en lugar de ser una política operativa ahora se convirtió en la política oficial del gobierno norteamericano. Esta es la diferencia. Las Naciones Unidas han sido irrelevantes en la medida en que Estados Unidos le impidieron funcionar. Es por esto que, desde mediados de 1960, cuando las Naciones Unidas se habían convertido en algo más independientes a causa de la descolonización y de la recuperación de otros países del mundo luego de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos se convirtieron de lejos en el país que más resoluciones del Consejo de Seguridad ha vetado sobre un amplio rango de temas -Gran Bretaña está segunda- y ningún otro país está ni siquiera cerca de esta situación. Esto es lo que hace que las Naciones Unidas no sean efectivas. Esto equivale a decir que "o ustedes hacen lo que les decimos o les patearemos el trasero". Actualmente es mucho más descarado. Lo único correcto que Kissinger está diciendo es que ahora no encubriremos las políticas que estamos llevando a cabo.

Atilio A. Boron: Muy bien. He aquí mi última pregunta: ¿Cuál ha sido el impacto de la Guerra iraquí sobre las libertades públicas de los Estados Unidos? Hemos escuchado historias muy preocupantes acerca de bibliotecarios que han sido forzados a indicar los nombres de gente que solicita libros considerados como "subversivos"? ¿Cuál ha sido el verdadero impacto de la guerra en la política interior y en la vida cotidiana de los Estados Unidos?

Noam Chomsky:
Bueno, estas cosas están ocurriendo pero pienso que no están específicamente conectadas con la Guerra de Irak. La administración de Bush, me permito repetirlo, está integrada no por conservadores sino por estatistas reaccionarios. Ellos quieren un estado muy poderoso, enorme, violento y que refuerce la obediencia y la sumisión de la población. Existe en ellos un tipo de espíritu cuasi- fascista, como telón de fondo, y por eso han estado tratando de socavar los derechos civiles de muchas maneras. Este es uno de sus objetivos de largo alcance, y tienen que hacerlo rápidamente porque en los Estados Unidos existe una tradición de protección muy fuerte de los derechos civiles. La clase de vigilancia que me comenta en relación a las bibliotecas es un paso más en esa dirección. Ellos han reivindicado también el derecho del gobierno a detener a un ciudadano estadounidense sin cargos - y sin acceso a abogados, ni a su familia- y mantenerlo detenido indefinidamente. Esto, además, ha sido avalado por la Corte, lo que de por sí es una atrocidad. Pero ahora tienen una nueva propuesta, en ocasiones denominada "Patriot Two", un documento de unas ochenta páginas generado dentro del Departamento de Justicia y que alguien tuvo a bien filtrarlo a la prensa para su publicación. A raíz de esto se publicaron algunos artículos de profesores de leyes que se sentían ultrajados por el contenido de dicho documento. Esto hasta ahora sólo se encuentra en su fase de planeación, pero a más de uno le agradaría implementarlo tan secretamente como se pueda. Estas propuestas permitirían al Fiscal General, por ejemplo, privar de la ciudadanía norteamericana a cualquier individuo sospechoso de estar involucrado en actos que de cualquier forma pudieran ser perjudiciales para los intereses de los Estados Unidos. Es decir, todo esto va mucho más lejos que cualquier cosa contemplada en cualquier sociedad democrática. Un profesor de leyes de la Universidad de New York ha escrito que esta administración evidentemente intentará, en la medida de sus posibilidades, eliminar o recortar significativamente los derechos civiles de los ciudadanos, y creo que básicamente está en lo cierto. Esto es congruente con sus políticas de estatistas reaccionarios, que tienen manifestaciones en la vida internacional, la economía, la vida social y también en la vida política.

Atilio A. Boron: Bien. Fue un gran placer poder hacer llegar sus palabras a la audiencia argentina. Quisiera agradecerle mucho por esta entrevista y espero que continuemos en contacto en esta inconclusa batalla por la paz y la democracia en el mundo.

Noam Chomsky:
Seguramente lo estaremos.

Atilio A. Boron: Nuevamente, muchísimas gracias.

Transmitida por Radio Del Plata, Buenos Aires, Argentina, 12 de Abril de 2003

(Desgrabación y traducción al castellano de Jessica L. González - Revisión técnica de Atilio A. Boron)

20 de mayo de 2003

Una entrevista de David Barsamian con Noam Chomsky  Ambición ImperialTraducido para Rebelión por Carlos J. Gil Bellosta
Monthly Review, 2003.
David Barsamian: ¿Cuáles son las implicaciones regionales de la invasión y ocupación de Irak por los EE.UU.?

Noam Chomsky: Creo que no sólo la región sino el mundo entero la percibe acertadamente como un primer paso en el empeño por convertir en norma el recurso a la fuerza militar, tal y como se indicó en términos generales el pasado mes de septiembre. Fue entonces cuando se publicó la Estrategia de Seguridad Nacional de los EE.UU., con un contenido relativamente nuevo e inusualmente radical acerca del uso de la fuerza en el mundo. Y es evidente cómo el redoble de tambores alrededor del asunto de la guerra en Irak coincidió con eso. Y también coincidió con el inicio de la campaña  electoral del congreso. Todo está vinculado.

La nueva doctrina no tenía tanto que ver con un cierto tipo de guerra preventiva, la que se hace para afrontar un peligro cierto e inminente, que bien podría caber dentro de una interpretación laxa de la Carta de las Naciones Unidas, sino con otra que no tiene ningún fundamento dentro del ordenamiento jurídico internacional (N.T.: me ha resultado imposible encontrar términos en español que transmitiesen el matiz que en inglés distingue "preemptive" de "preventive"; "preemptive" es una guerra que se inicia, por ejemplo, cuando el enemigo ya ha acumulado tropas en la frontera y espera no más la orden de ataque.). Dicha doctrina, recuérdese, establece que los EE.UU. habrán de gobernar el mundo por la fuerza, y que en caso de percibir cualquier tipo de desafío a su dominación, aunque sea remoto, inventado o imaginado, entonces los EE.UU. tendrán derecho a destruirlo antes de que se convierta en una amenaza. Eso es guerra preventiva.

Y, una vez declarada la doctrina, un estado poderoso tiene capacidad de hacer de ella una nueva norma. Por  ejemplo, el que la India invada Paquistán para poner fin a atrocidades monstruosas, no es norma. Pero si los EE.UU. bombardean Serbia con argumentos dudosos, eso sí lo es. Ése es el papel del poder.

Para establecer una nueva norma, hay que hacer algo. La manera más fácil de hacerlo es seleccionando una víctima indefensa a la que la mayor fuerza militar de la historia pueda pueda abrumar completamente. No obstante, para que todo resulte creíble, por lo menos frente a la población propia, hay que crear miedo: la víctima inerme ha de ser mostrada como una amenaza impresionante para la supervivencia, hacerla responsable de lo ocurrido el 11 de Septiembre, decir que planea atacarnos de nuevo y así sucesivamente. Y eso fue lo que pasó. A partir del pasado mes de septiembre se desencadenó una campaña masiva que logró convencer a los estadounidenses, aunque sólo a ellos, de que Saddam Hussein es no solamente un monstruo sino una amenaza para su propia existencia. En eso consistía la resolución del congreso de octubre y de otras cosas que la siguieron. Y eso se refleja en las encuestas: ahora, la mitad de la población lo cree responsable de los atentados del 11 de septiembre.

Todo esto está unido. Por un lado, se enuncia una doctrina. La doctrina deviene norma al aplicarse en un caso muy sencillo. Los estadounidenses caen en el pánico, siendo los únicos en el mundo en incurrir en semejantes fantasías, y, por lo tanto, apoyan el uso de la fuerza militar en acto de autodefensa. Si alguien lo cree así, entonces, realmente lo es. Es un caso paradigmático de agresión que tiene como propósito el hacer posibles otras agresiones. Una vez resuelto, se pueden considerar casos más difíciles.

Ésas son las razones principales por las que en tantas partes del mundo predomina de forma aplastante la oposición a la guerra. No únicamente el ataque a Irak. Mucha gente la percibe acertadamente tal y como se ha concebido: como declaración patente de que hay que andarse con cuidado porque han cambiado las reglas del juego. Ésa es la razón por la que un porcentaje -que, probablemente, es mayoritario- de la población mundial considera ahora a los EE.UU. como la mayor amenaza a la paz mundial. George Bush ha conseguido, en sólo un año, convertir a los EE.UU. en un país al que se teme, al que no se aprecia, al que se odia, incluso.

DB: En el Foro Social Mundial de Porto Alegre, a finales de enero, usted tildó a Bush y a su entorno de "nacionalistas radicales" entregados a una política de "violencia imperial". Este gobierno ¿difiere sustantivamente de los anteriores?

NC: Es conveniente considerar cierta perspectiva histórica. Considérese el extremo opuesto del espectro político, el liberalismo de Kennedy, lo más disímil en que pueda pensarse. En 1963, se anunció una doctrina no muy distinta de la contenida en el informe sobre la Estrategia de Seguridad Nacional de Bush. Esto sucedió  en 1963. Dean Acheson, un estadista prestigioso, uno de los principales consejeros del gobierno de Kennedy, pronunció una conferencia frente a la Sociedad Americana de Derecho Internacional en la que sostuvo que el que los EE.UU. respondiesen a un desafío a su posición, prestigio o autoridad no entrañaría ningún tipo de cuestionamiento legal. El enunciado era más o menos así. ¿A qué se refería? A la guerra  terrorista y económica de EE.UU. contra Cuba. Y la fecha es tremendamente significativa: poco después la crisis de los misiles, que condujo al mundo al borde de la guerra nuclear. Y ése fue el resultado de una vasta campaña de terrorismo internacional encaminada a lo que ahora se denomina cambio del régimen, uno de los factores que motivaron el envío de los misiles. Fue justo después cuando Kennedy intensificó la campaña de terrorismo internacional y Acheson alegó frente a la Sociedad de Derecho Internacional de que teníamos derecho a emprender una guerra preventiva contra un mero desafío a nuestra posición y prestigio, ni siquiera a nuestra existencia. Su enunciado, de hecho, era aún más extremo que el contenido en la doctrina de Bush del pasado mes de septiembre.

Por otra parte, para relativizarla adecuadamente, hay que tener en cuenta que se trataba de una opinión de Dean Acheson y no una declaración política oficial. Y no se trató, obviamente, de la primera o la última declaración en tal sentido. La del pasado mes de septiembre es inusual por su arrogancia y por el hecho de ser una declaración política formal, no simplemente la opinión de un funcionario de alto rango.

DB: Un lema que hemos oído en las manifestaciones por la paz es "nada de sangre a cambio de petróleo". Se habla frecuentemente del petróleo como la fuerza impulsora del ataque estadounidense y de la ocupación de Irak. ¿Hasta qué punto es relevante el petróleo en la estrategia de EE.UU.?

NC: Es esencial, indudablemente. Nadie en su sano juicio lo pone en duda. La región del Golfo es la principal  productora de energía del mundo. Ha sido así desde la Segunda Guerra Mundial y se espera siga sucediendo, por lo menos, durante otra generación. Es una fuente enorme de poder estratégico, de riqueza material. E Irak es tremendamente importante en ese sentido. Posee las segundas mayores reservas de petróleo que, además, es muy barato y de fácil extracción. Quien controla Irak tiene un poder muy importante sobre los mecanismos que determinan la producción del crudo y su precio -ni demasiado alto ni demasiado bajo-, puede, probablemente, minar la OPEP y, en definitiva, hacer sentir su poder en todo de mundo. Igual que desde que acabó la Segunda Guerra Mundial. No tiene nada que ver realmente con el petróleo en sí; no es el objetivo prioritario. Tiene que ver con el control. Eso es lo importante. Si Irak estuviera en alguna parte del Centro de  África, no habría sido elegido como víctima. El asunto del petróleo está presente; pero también lo hay en otras partes del mundo no tan cruciales, como el centro de Asia, por ejemplo. De modo que el petróleo no está detrás del calendario específico de la operación: la preocupación constante es el cuándo y no el qué.

DB: Un documento de 1945 del Departamento de Estado sobre el petróleo en Oriente Medio lo describía como "... una extraordinaria fuente estratégica de energía y uno de los tesoros materiales más importantes de la historia". Los EE.UU. importan el 15% de su petróleo de Venezuela. También lo importan de Colombia y  Nigeria. Esos tres países son ahora, desde la perspectiva de Washington, algo problemáticos: Hugo Chávez gobierna en Venezuela, hay conflictos internos serios, guerra civil de hecho, en Colombia y sublevaciones en Nigeria que amenazan el suministro de petróleo. ¿Qué opina de todos esos factores?

NC: Eso es muy pertinente: todas ésas son regiones sobre las que los EE.UU. pretenden ejercer control. Quiere controlar Oriente Medio, pero, de acuerdo con las proyecciones de los servicios de inteligencia, los EE.UU. buscan depender más de los recursos de la Cuenca Atlántica -es decir, África Occidental  y la ribera atlántica de América- que considera más estables y que controlan menos problemáticamente que Oriente Medio, una región complicada. Así que el plan pasa por controlar Oriente Medio sin descuidar la Cuenca Atlántica, que incluye los países que menciona. Se deduce que a una sublevación o rebelión, del tipo que fuere, en alguno de los países de la zona seguiría un episodio similar al ocurrido en Irak, si éste concluye tal y como esperan los planificadores civiles del Pentágono. Si la victoria es fácil, no hay lucha, se establece un nuevo régimen "democrático", y no hay excesivos contratiempos, si ocurre así, entonces los EE.UU. van a envalentonarse y embarcarse en nuevos proyectos.

Respecto a ellos, caben varias posibilidades. Una de ellas, es, de hecho, la Región Andina. Los EE.UU. la tienen cercada de bases militares. Ya hay fuerzas militares en la región. Colombia y Venezuela son ambos,  especialmente Venezuela, sustanciales productores de petróleo. Y hay más en otras partes, como Ecuador y el mismo Brasil. Sí, es posible que el siguiente paso en la campaña de guerras preventivas, una vez convertidas y aceptadas como norma, podría darse allí. Otra posibilidad es Irán.

DB: Irán, sí. Aquél al que Bush denominó "hombre de paz", el mismo Sharon, recomendó a los EE.UU. que, una vez acabasen con Irak deberían continuar con Irán. ¿Qué pasa con Irán? Se trata de otro país del denominado "eje del mal" con vastos recursos petroleros.

NC: Por lo que respecta a Israel, Irak nunca ha sido un problema serio, no era un rival importante. Pero Irán es distinto. Irán posee un poder militar y económico mucho mayor. Durante años Israel ha estado azuzando a los EE.UU. contra Irán. Irán es un rival demasiado importante para Israel, por lo que pretende que sean otros los que le resuelvan el problema

Y es bastante probable que la guerra pueda ya estar en curso. Hace un año, se supo que más del 10% de la fuerza aérea israelí estaba emplazada permanentemente en el este de Turquía, es decir, en esas  gigantescas bases que los EE.UU. tienen allí. Al parecer, realizan labores de reconocimiento en la frontera iraní. Además, existen informes fidedignos de que los EE.UU.,  Turquía e Israel están tratando de promover levantamientos nacionalistas azeríes en el norte de Irán encaminados a promover cierto tipo de unión entre partes de Irán y de Azerbayán. Hay una conjunción de intereses de los tres países anteriores en la zona opuestos a los de Irán y que podrían conducir a su desmembramiento o incluso un ataque militar. Aunque éste sólo sería posible si pudiera contarse con que dicho país estuviese totalmente indefenso. No van a invadir un país que pudiera ofrecer una resistencia seria.

DB: Con fuerzas militares de EE.UU. en Afganistán e Irak, en las bases en Turquía y Asia central, Irán está literalmente rodeado. ¿No podría eso empujar a Irán a desarrollar las armas nucleares -si no la tiene ya- en autodefensa?

NC: Muy probablemente. La poca evidencia con que se cuenta -es decir, evidencia seria- indica que el bombardeo israelí en 1981 del reactor de Osirak probablemente estimuló y pudiera haber sido el punto de arranque de un programa iraquí de desarrollo de armas nucleares. Estaban construyendo una central nuclear, aunque nadie sabía de qué tipo. Fue investigada in situ después del bombardeo por parte de un físico nuclear muy conocido, de Harvard -creo que era el jefe del Departamento de la Física de Harvard en aquel entonces-. Su análisis fue publicado en Nature, la principal publicación científica. Según él, se trataba de una central eléctrica. Él es experto en la materia. Otras fuentes Iraquíes, exiliados, han indicado, aunque no se pueda probar, que no era nada especial. Podían haber tenido en mente el desarrollar armas nucleares, pero fue el bombardeo lo que estimuló finalmente dicho programa. No se puede probar, pero es lo que parece deducirse de las evidencias. Y es muy plausible, aunque pueda no ser verdad.

Lo que ha apuntado es sumamente probable. Si un país carece de medios de defensa convencional, amenazarlo viene a ser lo mismo que empujarlo a desarrollar armas de destrucción masiva y redes terroristas. Es evidente. Justo por eso lo predijeron la CIA y muchos otros.

DB: ¿Qué significa la guerra y la ocupación de Irak para los palestinos?

NC: El desastre.

DB: ¿No hay itinerarios hacia la paz?

NC: Es interesante leer al respecto. Una de las reglas del periodismo -ignoro cómo se instituyó, aunque se sigue a rajatabla- es que cuando se menciona el nombre de George Bush en un artículo, el títular tiene que referirse a su visión y el cuerpo tiene que hablar de sus sueños. Quizás venga acompañado de una fotografía suya en que mira hacia el horizonte.  Y uno de los sueños y visiones de George Bush debe de ser el de la creación de un estado palestino en alguna parte, alguna vez, en cierto lugar sin especificar, quizás en el desierto. Se nos pide elogiar eso como si fuese una visión magnífica. Se ha convertido en una costumbre de los  periodistas. Uno de los principales artículos del Wall Street Journal del 21 de marzo mencionaba las palabras "visión" y "sueño" unas diez veces.

El verdadero sueño es que los EE.UU. dejen algún día de minar totalmente de los esfuerzos a largo plazo que el resto del mundo, casi sin excepción, ha hecho por llegar a algún tipo de acuerdo político viable. De momento, durante los últimos veinticinco o treinta años, los EE.UU. no han hecho sino tratar de impedirlo. El gobierno de Bush ha ido mucho más allá en su intento, a veces de forma tan radical que ni siquiera ha trascendido.

Por ejemplo, el pasado mes de diciembre, en la ONU, por primera vez, el gobierno de Bush cambió la política estadounidense sobre Jerusalén. Hasta entonces, los EE.UU. habían seguido, por lo menos en principio, la resolución de 1968 del Consejo de Seguridad que ordenaba Israel revocar sus política de anexión, ocupación y colonización de Jerusalén Este. Pero entonces, el gobierno de Bush dio marcha atrás. Ése es uno de los muchos pasos emprendidos para minar la posibilidad de cualquier acuerdo político significativo. Para disfrazarlos, se los denomina "visiones"; y al esfuerzo por llevarlas a cabo, "iniciativa de EE.UU.";  aunque, de hecho, lo que realmente representan, como cualquier persona con una mínima formación en historia sabe, es el intento por parte de los EE.UU. de ponerse a la altura de los europeos y los árabes, con su trabajo de años y años, para arrebatarles el protagonismo. El que en los EE.UU. se halague a Sharon, donde se lo considera un gran estadista -es, después de todo, uno de los principales terroristas que el mundo ha conocido en los últimos cincuenta años-, representa un fenómeno interesante y revela otro de los  logros sustanciales de la propaganda, uno muy peligroso

A mediados de marzo, Bush hizo la que fue denominada su primera declaración significativa acerca Oriente Medio, sobre el problema entre árabes e israelíes. Pronunció un discurso. Grandes titulares. Primera declaración significativa en años. Quien la leyó la encontró banal... excepto en una frase. Esa frase, si se la examina con detenimiento, traza todo un itinerario: conforme avance el proceso de paz, Israel deberá detener los programas de colonización. ¿Qué significa eso? Que en tanto el proceso de paz no alcance el punto al que se refería Bush , y que podría retrasarse indefinidamente, Israel puede continuar construyendo nuevos asentamientos. Eso representa un cambio de política. Hasta la fecha, por lo menos oficialmente, los EE.UU. se habían opuesto a la expansión de los programas ilegales de colonización que imposibilitan todo tipo de solución política. Pero ahora Bush dice lo contrario: sigan colonizando. Seguiremos financiando las colonizaciones hasta que decidamos que, de alguna manera, el proceso de paz ha alcanzado el punto adecuado. Así que, en efecto, hubo un cambio significativo hacia una una situación de más agresión y erosión de la legalidad internacional y de las esperanzas por lograr la paz. No fue así como se presentó ante la prensa, pero no hay más que echarle un vistazo al contenido del discurso en sí.

DB: Usted ha descrito el nivel de la protesta y de resistencia pública frente a la guerra en Irak como "sin precedentes"; nunca antes había habido tanta oposición a una guerra antes de que estallase. ¿Qué va a pasar con esa resistencia?

NC: Me resulta imposible predecir asuntos relacionados con la sicología de la gente. Pasará lo que la gente decida. Hay muchas posibilidades. Debería intensificarse. Los retos son mucho mayores y más serios ahora que antes. Por otra parte, es más difícil. Sicológicamente, es más fácil organizar la oposición a un ataque militar puntual que a un programa imperialista a largo plazo, del que este ataque es una fase a la que habrán de seguir otras. Eso obliga a reflexionar más, a dedicarse más, a comprometerse permanentemente. Es lo que media entre un compromiso a largo plazo y el decir, "bueno, voy mañana a la manifestación y, luego, a casa". Existen muchas opciones. Lo mismo ocurre en el movimiento por los derechos civiles, el feminista, todos.

DB: Hablenos de las amenazas y de la intimidación que sufren los disidentes a aquí en los EE.UU., incluyendo el acoso a los inmigrantes, y, ya puestos, a los ciudadanos.

NC: La gente más vulnerable, como los inmigrantes, tienen razones para preocuparse. El gobierno actual ha recordado sus derechos de una manera sin precedentes. Ha sucedido en tiempo de guerra, y de una manera  particularmente desagradable, como con los japoneses en 1942, o, por ejemplo, lo sucedido en tiempos de Wilson, durante la Primera Guerra Mundial, que fue horroroso. Pero la actual arrogación de derechos no tiene precedentes, llegándose al extremo de arrestar connacionales y mantenerlos detenidos indefinidamente, sin presentar cargos y aislados de sus familiares y abogados. Los inmigrantes y otros grupos vulnerables deberían tener cuidado. Por otra parte, la gente como nosotros, los ciudadanos con ciertos privilegios, aunque encaremos ciertas amenazas, son tan minúsculas si se las compara con lo que las mayor parte del mundo sufre a diario, que resulta difícil tomarlas en serio. Acabo de visitar Turquía y  Colombia y, comparado con las amenazas que la gente tiene que enfrentar día a día, vivimos en el cielo. Y ellos no se preocupan de eso. Bueno, lo hacen, pero eso no les impide seguir viviendo.

DB: ¿Ve en Europa y el este de Asia la emergencia de potencias que puedan servir de contrapeso a los EE.UU. algún día?

NC: Están emergiendo, ciertamente. No hay duda que Europa y Asia son potencias económicas más o menos del tamaño de Norteamérica y que tienen sus propios intereses. Y éstos no consisten simplemente en seguir las instrucciones de los EE.UU. Pero, en todo caso, están fuertemente unidos. Por ejemplo, las grandes empresas de Europa, EE.UU. y la mayor parte de Asia están vinculadas de muchas maneras y comparten una serie de intereses. Por otra parte, también tienen intereses divergentes, problemas que se remontan muy atrás, especialmente en el caso de Europa.

Los EE.UU. han tenido siempre una actitud ambivalente hacia Europa. Quisieran que Europa estuviese unida con lo que, por las economías de escala, se convertiría en un mercado más eficiente para las empresas estadounidenses. Por otra parte, siempre han estado preocupados por el rumbo que Europa pudiera seguir. Muchas  de las cuestiones acerca del ingreso de los países del este de Europa a la UE tienen que ver con eso. Los EE.UU. están muy a favor de ello, porque esperan que estos países sean más susceptibles a su influencia, con lo que podrían minar la base de Europa, constituida por Alemania y Francia, los dos grandes países industrializados, que tal vez pudieran seguir una línea más independiente.

También colea el asunto de la desconfianza de EE.UU. hacia el sistema social europeo, que proporciona salarios, condiciones de trabajo y beneficios laborales decentes. Es muy diferente del sistema estadounidense. Y les molesta ese modelo porque es peligroso. La gente tiene ideas raras. Y se entiende muy explícitamente que con la incorporación de los países del este, con salarios bajos y condiciones laborales muy distintas, podrían decaer los niveles de protección social y laboral en Europa Occidental, en provecho de los EE.UU.

DB: Con la economía de EE.UU. en proceso de deterioro y con el aumento del desempleo ¿cómo va el gobierno de Bush a mantener el esfuerzo militar y al guerra y ocupación constante de varios países?

NC: Sólo tienen que mantener el esfuerzo durante otros seis años. Para entonces, esperan haber institucionalizado una serie de programas altamente reaccionarios dentro de los EE.UU. Habrán dejado la economía en una situación difícil, con un déficit enorme, como sucedió en los años 80; pero entonces dejarán el problema en manos de otro. Mientras tanto, habrán conseguido, o esperan conseguir, desmantelar los programas sociales y la misma democracia, que, por supuesto, odian, transfiriendo el proceso de toma de decisiones de las manos de la gente a las empresas. Y lo habrán hecho de una manera que será muy difícil de revertir. Su legado interno será duro y difícil, pero sólo para la mayoría de la población. La gente que les preocupa va a hacer su agosto. Como en los años de Reagan. Son los mismos,  después de todo.

E, internacionalmente, esperan haber institucionalizado la doctrina de la dominación imperial a través del uso de la fuerza y el recurso a la guerra preventiva. El gasto militar de los EE.UU. excede ahora, probablemente, el del resto del mundo combinado; además, su ejército es más avanzado y se desarrolla en direcciones peligrosas, como el espacio. Asumen, supongo, que, independientemente de lo que ocurra con la economía estadounidense, dispondrán de una fuerza tan abrumadora que la gente se verá obligada a hacer lo que se le diga.

DB: ¿Qué les dice usted a los pacifistas que tanto trabajaron para intentar impedir la invasión de Irak y que ahora sienten tanta cólera y tristeza?

NC: Que deben ser realistas. Abolicionismo. ¿Cuánto tiempo hubo que luchar antes de lograr avances? Si uno se rinde cada vez que no consigue la ganancia inmediata que se desea, no se llega nunca a ningún sitio. Son luchas largas, difíciles. De hecho, lo que ha sucedido durante estos dos últimos meses debería contemplarse con cierto optimismo. Se ha creado la base para la expansión y el desarrollo de un movimiento de paz y justicia que pronto acometerá nuevos retos. Y así es como avanzan tales cosas. No es fácil.

19 de mayo de 2003

Irak es un ensayoNoam Chomsky
El País
En medio del caos actual de Irak, la duda fundamental que es preciso resolver es quién gobierna el país: ¿los iraquíes o una camarilla en Crawford, Tejas? Como es natural, las principales figuras laicas y religiosas de la oposición a Sadam Husein quieren que sean los iraquíes, con la ONU como mediadora. Los estrategas políticos estadounidenses tienen una concepción totalmente distinta. Parecen empeñados en imponer un régimen de dependencia, como han hecho en otros lugares de la región y, sobre todo, en las regiones que están bajo dominio de EE UU desde hace medio siglo: Centroamérica y el Caribe. Brent Scowcroft, asesor de Seguridad Nacional de Bush padre, acaba de repetir algo obvio: "¿Qué ocurrirá la primera vez que celebremos elecciones en Irak y venzan los radicales? ¿Qué vamos a hacer? Desde luego, no vamos a dejar que se adueñen del poder".

La región se muestra muy escéptica respecto a los motivos de EE UU. Desde Marruecos hasta el Golfo, pasando por Líbano, casi el 95% de la población cree que el objetivo de la guerra de Irak era garantizar "el control del petróleo y el sometimiento de los palestinos a la voluntad de Israel", según decía en The Washington Post Youssef Ibrahim, que citaba un sondeo encargado por Shibley Telhami, de la Universidad de Maryland.

Si nos fiamos de la experiencia, el equipo de relaciones públicas de George W. Bush querrá poner en marcha algún tipo de democracia formal en Irak, siempre que tenga escasa sustancia. Es difícil pensar que Washington vaya a otorgar verdaderamente voz a la mayoría chií, que probablemente presionará para que haya un Gobierno islámico e intentará estrechar los lazos con Irán, lo último que desea la gente de Bush. O que vaya a conceder una voz a la minoría kurda, que seguramente buscará algún tipo de autonomía dentro de una estructura federal.

Turquía sigue siendo una base fundamental para el poder de EE UU, pese a las tensiones surgidas porque el Gobierno turco obedeció la voluntad de su pueblo y no permitió a las tropas estadounidenses que invadieran Irak desde su territorio. Una democracia activa en Oriente Próximo tendría consecuencias incompatibles con el objetivo estadounidense de reforzar su dominio en la región.

La Administración Bush ha anunciado públicamente que los próximos objetivos pueden ser Siria e Irán, y es de imaginar que para ello sería necesaria una gran base militar en Irak; otra razón más por la que hay pocas probabilidades de que se permita una democracia dotada de contenido. Además, unas bases militares en el corazón de la zona con los principales recursos energéticos del planeta tienen claras repercusiones a la hora de asegurar el control de dichos recursos. La guerra de Irak es un ensayo para dejar claro al mundo que el Gobierno de Bush quiere que se tome en serio su Estrategia de Seguridad Nacional, anunciada en septiembre. El mensaje es su intención de gobernar el mundo por la fuerza, una dimensión en la que no tiene rival, y de hacer que sea una situación permanente, para lo que debe eliminar cualquier posible desafío. Éste es el meollo de la nueva doctrina de la guerra preventiva.

Antes de comenzar la guerra contra Irak, EE UU se sintió obligado a hacer que el mundo aceptara su postura, y no lo consiguió. Lo habitual es que el mundo ceda. Por ejemplo, en la primera guerra del Golfo. Entonces, EE UU ejerció una presión considerable para que el Consejo de Seguridad aprobara su plan de guerra, pese a que gran parte del mundo se oponía a él. En cualquier sistema legal serio, las decisiones tomadas bajo coacción carecen de valor. Sin embargo, cuando los poderosos manejan los asuntos internacionales, las decisiones tomadas bajo coacción son perfectamente válidas. Se llaman diplomacia.

La ONU se encuentra en una situación muy peligrosa. EE UU puede intentar desmantelarla o, al menos, reducirla. La posición extremista del Gobierno actual supone un grave peligro para la organización y todo el marco legal internacional que con tantos esfuerzos se construyó después de la II Guerra Mundial como fundamento para un mundo más pacífico.

Por supuesto, también es importante conservar el poder en casa. El otoño pasado, en las elecciones parciales de mitad de mandato, la Administración Bush habría salido mal parada si se hubiera centrado la atención en los problemas sociales y económicos. Por eso se destacaron los aspectos relacionados con la seguridad, como la supuesta amenaza de Irak. Cuando lleguen las elecciones presidenciales, el Gobierno habrá encontrado ya otro dragón que matar.

Mientras tanto, para los ciudadanos estadounidenses debería ser prioritario garantizar que Irak esté gobernado por iraquíes y que EE UU proporcione toda la ayuda necesaria, pero dejando que sean los iraquíes quienes decidan cómo utilizarla; probablemente, no para subvencionar a Halliburton y Bechtel con el dinero de los contribuyentes estadounidenses.Asimismo, tienen que hacerse serios esfuerzos para evitar la avalancha de ventas de armas que algunos prevén alegremente como consecuencia de la guerra y que contribuirá a hacer del mundo un lugar más peligroso. Lo más importante en el orden de prioridades es, como siempre, intentar averiguar qué ocurre en el mundo, hacer algo al respecto y hacerlo mejor que ningún otro, puesto que podemos. Pocos tienen nuestros privilegios, nuestro poder y nuestra libertad; de ahí la responsabilidad que tenemos. No debería hacer falta explicarlo.

12 de mayo de 2003

Entrevista con Noam Chomsky  "EE.UU. apoyará en A. Latina cualquier sistema que mantenga el poder de élite".
BBC en español
Noam Chomsky es reconocido como una autoridad mundial en lingüística. Pero, además, el profesor del Instituto Tecnológico de Massachussets es una de las voces críticas más importantes de Estados Unidos. Sus opiniones, a menudo a contravía con la política oficial de su país, siempre son motivo de controversia.

Chomsky ha escrito innumerables ensayos y libros analizando temas sociales y políticos, y ha sido también uno de los más fuertes críticos de la intervención estadounidense en Irak.

¿Por qué la opinión publica en EE.UU. no ha sido más crítica acerca de la postura del gobierno de George W. Bush con respecto a Irak?.

La oposición a esta guerra no tiene precedentes históricos. Se han visto protestas de gran escala incluso antes de que comenzara el conflicto.

Durante la guerra de Vietnam demoró años que la gente reaccionara.

Por un lado no es verdad que la opinión pública no haya sido crítica con Bush.

Sin embargo, por otra parte, es cierto que el nivel de crítica en EE.UU. a la política gubernamental seguida con Irak es mucho más bajo que en otras partes del mundo, que en Europa o América Latina.

En cuanto al reflejo del tema en la prensa, por ejemplo, he leído un artículo del New York Times, que informa con total ausencia de crítica los comentarios presidenciales sobre una "victoria" en Irak en el aspecto de la lucha contra el terrorismo porque se desbarataron las conexiones entre Irak y la red Al Qaeda.

El presidente seguramente conoce que esta es una aseveración falsa. Quienes escriben sus discursos y sus consejeros ciertamente conocen que esto es una mentira, que no hay relación entre Irak y al-Qaeda.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿se podría afirmar que la libertad de expresión en EE.UU. se ha visto lesionada a raíz de la guerra?.

No. La libertad de expresión está protegida en EE.UU. más que en cualquier otro país que yo conozca.

Esto es una verdad desde la década de los años 60. Sin embargo, hay una diferencia entre libertad de expresión y la forma en que esta es usada.

Cuando esa libertad de expresión está en buena medida monopolizada por las grandes corporaciones cercanas al Estado y se transmite propaganda de Estado ridícula y acrítica, la libertad de expresión se está usando para transmitir una imagen distorsionada del mundo.

En septiembre pasado comenzó la propaganda a favor de la guerra con el pretexto de que Irak constituía una amenaza para la seguridad nacional y que estuvo implicado en los hechos del 11 de septiembre, todo lo cual se sabe que es mentira.

Pero ha habido una gran cantidad de propaganda que ha hecho que grandes sectores de opinión creyeran esos falsos argumentos.

¿Hay alternativas a ese control de la prensa del que usted habla?

Lula es ahora el presidente de Brasil. Ganó sirviéndose de la prensa brasileña tradicional.

Hay organizaciones, activistas, que van más allá del poder institucional; se sirven de él y crean alternativas, y lo han hecho con mucho éxito.

No es una labor que se lleve a cabo de manera subterránea sino todo lo contrario. Es público y significativo.

¿Cree que en la era de internet, de la información digital que circula libremente, ha cambiado el papel y las perspectivas de la prensa tradicional?.

La prensa fundamentalmente no ha cambiado. Los grandes medios son ligeramente mejores y más abiertos que antes.

Por ejemplo, durante la guerra de Vietnam no hubo crítica en los periódicos; esta no fue autorizada; sólo se podía criticar asuntos como el costo de la guerra, pero no se permitían serios cuestionamientos.

Sin embargo, la opinión pública sí era radicalmente crítica; lo contrario de la prensa. El 70% de los estadounidense consideraba la guerra equivocada e inmoral.

Los periódicos son ahora mejores porque el país ha cambiado. Se ha vuelto más civilizado en muchos aspectos.

El activismo que se inició en los setenta se ha extendido mucho más y ha permitido grandes cambios en la conciencia y la autopercepción del país.

No sólo en cuanto a la guerra, sino en cuanto a los derechos de la mujer, el medio ambiente y muchas otras cuestiones.

El movimiento por la justicia global que se desarrolló en los noventa se ha extendido. La prensa no puede dejar de reflejar estos cambios, esta labor, lo que está pasando dentro de un país y una cultura.

¿Considera que luego de esta guerra va a cambiar en algo la política estadounidense con respecto a América Latina?

No creo que vaya a ocurrir un cambio sustancial; hay que recordar lo que ha sido la política de EE.UU., hay que recordar lo que ha ocurrido en los últimos cien años.

La política de EE.UU. en Latinoamérica ha sido sistemática. No tiene nada que ver con la oposición a la guerra, que fue unánime en todas partes del mundo a nivel popular.

En Latinoamérica EE.UU. tolerará, de hecho apoyará, cualquier sistema formal democrático, mientras tenga poca sustancia y asegure apoyo a programas políticos estadounidenses y mantenga poder de élite

Si los países se salen de ese molde, como Brasil, con los instrumentos neoliberales creados en los últimos treinta años para este efecto, EE.UU. tratará de estrangular a ese país, y se asegurará de que las políticas gubernamentales no obedezcan al reclamo popular, sino que respondan a los requerimientos de la banca internacional.

En su opinión, ¿qué puede hacer América Latina frente a lo que algunos llaman "la cada vez mayor presión de Estados Unidos" para que acepte sus condiciones?.

Esos países van a resistir, pero tienen que aprender a vivir sin ilusiones. No tiene caso tener ilusiones con cien años de documentada experiencia, y no hay bases para pensar que esta situación vaya a cambiar.

No es imposible que uno de los próximos objetivos de aplicación de la ahora llamada doctrina Bush de guerra preventiva sea la región andina, ya que es una fuente importante de recursos que está casi fuera de control

Está rodeada de bases militares; hay mucho ejército, y es posible que puedan de nuevo argumentar que esto es una amenaza terrorista para EE.UU., como ha ocurrido en el pasado.

Hay que recordar lo que ocurrió con Nicaragua en los 80 que fue declarada amenaza a la sobrevivencia de Estados Unidos; el gobierno de Ronald Reagan declaró emergencia nacional en el 85 por la amenaza a la seguridad nacional que presentaba Nicaragua.

Alguien que observe esto desde Marte no sabría si reír o llorar; lo cierto es que esto ha ocurrido en el pasado, y no es el único caso.

Sin embargo, como ya usé anteriormente el ejemplo de Brasil, insisto en que se puede lograr un cambio en América Latina, en el mundo.

Eso es lo que pretende el Foro Mundial de Porto Alegre.

Los instrumentos de dominación y control que son ahora los instrumentos neoliberales han sido socavados. Es posible hacerlo.

Cuando el uso de la violencia para controlar el mundo es socavado surgen oportunidades, alternativas.

No puedo pensar en nada mejor que en el lema del foro social mundial de Porto Alegre: "Otro mundo es posible." Es algo alcanzable y la gente lo puede crear.

8 de mayo de 2003

Irak es una pista de pruebas:  Entrevista a Chomsky para FrontlineNoam Chomsky y VK Ramachandran
Origen: Frontline India, 2-4-2003
Título original: Iraq is a trial run. Chomsky interviewed by Frontline#fuente

Traducido por Margarita Esther González y revisado por Iñaki Megía
Académico del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Noam Chomsky es fundador de la moderna ciencia de la lingüística y activista político; hoy, es un auténtico generador de activismo antiimperialista en los Estados Unidos. El 21 de marzo, un día saturado de actividades, característico en la agenda de Chomsky --un día de protesta política e investigación académica científica--, recibió en su oficina a V. K. Ramachandran para hablar durante hora y media acerca del actual ataque a Irak.

V. K. Ramachandran: La actual agresión a Irak, ¿representa la continuación de la política exterior estadounidense de los últimos años o es una fase cualitativamente nueva de esa política?

Noam Chomsky: Es una fase significativamente nueva. No carece de precedentes pero, no obstante, es significativamente nueva.

Debe verse como una pista de pruebas. [Los Estados Unidos] considera que Irak es un blanco fácil en extremo y por completo indefenso. Se presupone, quizá con razón, el colapso de la sociedad, la entrada de los soldados y que los Estados Unidos tome el control, que establezca bases militares y el régimen de su elección. Entonces se enfrentará a problemas más difíciles. El siguiente puede ser en la región andina, puede ser Irán u otros.

Esta prueba es un intento por establecer lo que los Estados Unidos llama la "nueva norma" en las relaciones internacionales. Dicha norma es la "guerra preventiva" (nótese que las normas nuevas sólo las establece Estados Unidos). Así, por ejemplo, cuando la India invadió Paquistán oriental para terminar con masacres horrendas, no estableció una norma nueva de intervención humanitaria, porque la India es el país equivocado y, además, porque Estados Unidos se oponía por completo a esa acción.

Esta no es una guerra pre-emptive;[1] hay una diferencia crucial. Este tipo de guerra tiene otro significado; por ejemplo, si aviones vuelan por el Atlántico para bombardear los Estados Unidos, está permitido que éste los derribe aun antes de ser bombardeado, como también es permisible que ataque las bases aéreas de su procedencia. Esta forma de guerra es la respuesta a un ataque real o inminente.

La doctrina de la guerra preventiva es por completo diferente: sostiene que sólo los Estados Unidos --ya que nadie más comparte ese derecho-- tiene el derecho de atacar cualquier país que considere como desafío potencial. Por tanto, si los Estados Unidos afirma, usando cualquier argumento, que alguien representa una posible amenaza, entonces puede atacarlo.

Esta doctrina de guerra preventiva se anunció de manera explícita en el Informe de Estrategia Nacional, durante el pasado septiembre. Hizo temblar al mundo, incluyendo al establishment estadounidense, donde, me atrevo a decir, la oposición a la guerra es inusualmente elevada. En efecto, el Informe de Estrategia Nacional estableció que los Estados Unidos regirá al mundo por la fuerza, que es la dimensión --la única-- en la que tiene supremacía. Más aún, regirá indefinidamente, porque cualquier desafío potencial que surja en contra del dominio de los Estados Unidos será destruido por éste antes de que se convierta en un desafío real.

Este es el primer ejercicio de dicha doctrina. Si triunfa conforme a esos términos --lo cual es de esperar--, será porque el blanco es tan indefenso que abogados internacionales, intelectuales del Occidente y otros comenzarán a hablar de una norma nueva en las relaciones internacionales. Es importante establecer una norma como ésta si se pretende dominar el mundo por la fuerza en el futuro próximo.

Lo anterior no carece de precedente, pero es raro en extremo. Mencionaré un precedente, sólo para mostrar la escasez de ejemplos. En 1963, Dean Acheson, un viejo estadista muy respetado y consejero del gobierno de Kennedy, pronunció una conferencia importante ante la Sociedad Americana de Derecho Internacional, en la cual justificó los ataques estadounidenses contra Cuba. El ataque del gobierno de Kennedy contra Cuba fue terrorismo internacional a gran escala, y a éste se sumó la guerra económica. El momento para realizarlo fue interesante: inmediatamente después de la crisis de los misiles, cuando el mundo estuvo muy cerca de una guerra nuclear apocalíptica. En su discurso, Acheson dijo, palabras más o palabras menos, "no hay impedimento legal alguno para que los Estados Unidos responda a amenazas a su posición, prestigio o autoridad".

Ese es también el núcleo de la doctrina de Bush. Aunque Acheson fue una figura importante, su declaración no reflejaba la política gubernamental oficial durante el periodo de posguerra. Hoy se yergue como política oficial e Irak es el primer ejemplo. Se pretende sentar precedentes para el futuro.

Dichas "normas" se establecen sólo cuando una potencia occidental actúa, no cuando otros lo hacen. Es parte del profundo racismo de la cultura occidental, que se remonta a siglos de imperialismo, y que está profundamente arraigado en el inconsciente.

Por tanto, pienso que esta guerra es un paso importante y nuevo, y eso es lo que se pretende que sea.

Ramachandran: ¿Es también una nueva fase en cuanto a que los Estados Unidos no ha podido arrastrar a otros consigo?

Chomsky: Eso no es nuevo. En el caso de la guerra de Vietnam, por ejemplo, los Estados Unidos no intentó buscar el apoyo internacional siquiera. No obstante, tiene usted razón: es inusual. Este es un caso en el que los Estados Unidos fue obligado, por razones políticas, a intentar que el mundo aceptara por la fuerza su posición y no pudo, lo cual es bastante inusual. En general, el mundo suele sucumbir.

Ramachandran: ¿Representa esto un "fracaso diplomático" o es una redefinición de la diplomacia misma?

Chomsky: No lo llamaría diplomacia en absoluto: es fracaso de la coerción.

Convendría compararlo con la primera guerra del Golfo, en la cual los Estados Unidos obligó al Consejo de Seguridad para que aceptara su posición, pese a que gran parte del mundo se opusiera. La OTAN la aceptó, y Yemen, el único país en el Consejo de Seguridad que se opuso, fue castigado severa e inmediatamente.

Cualquier sistema legal serio invalida los juicios hechos bajo coerción, pero estos métodos son correctos en los asuntos internacionales de los poderosos: ahí los juicios bajo coerción se llaman diplomacia.

Lo interesante del caso actual es que la coerción no funcionó. Hubo países --es más, la mayoría-- que mantuvieron en forma recalcitrante la posición de la amplia mayoría de sus pueblos.

El caso más dramático es Turquía. Este es un país vulnerable: vulnerable a los castigos y cohechos estadounidenses. No obstante, el nuevo gobierno, creo que para sorpresa de todos, mantuvo la postura de alrededor de 90 por ciento de su población. Por eso, aquí, Turquía es condenada acremente, al igual que Francia y Alemania son blanco de agrias condenas, porque adoptaron la posición de la mayoría aplastante de sus países. Los países alabados son países como Italia y España, cuyos dirigentes aceptaron seguir las órdenes de Washington contra la oposición de quizá noventa por ciento de sus habitantes.

Este es otro paso nuevo. No recuerdo caso alguno donde el odio y el desdén por la democracia se haya proclamado de manera tan abierta, no sólo en voz del gobierno sino también de los comentaristas liberales y de otros. Hoy, existe toda una literatura que intenta explicar porqué Francia, Alemania y la llamada vieja Europa, Turquía y otras naciones intentan socavar a los Estados Unidos. Para los expertos, es inconcebible que la actuación de estos países obedezca al hecho de que toman la democracia en serio y de que piensen que cuando la mayoría aplastante de la población manifiesta su postura, el gobierno debe seguirla.

Ese es verdadero desdén por la democracia, así como lo sucedido en las Naciones Unidas muestra total desdén por el sistema internacional. De hecho, ya hay propuestas --del The Wall Street Journal, de gente en el gobierno y de otros-- para disolver las Naciones Unidas.

El temor hacia los Estados Unidos en el mundo entero es extraordinario. Resulta tan extremo que se discute en los medios de comunicación masiva. El artículo principal en la próxima edición de Newsweek aborda las razones por las cuales el mundo teme tanto a los Estados Unidos. El Washington Post publicó en la primera plana, un artículo sobre el tema hace algunas semanas.

Por supuesto que esto es considerado como una falla del mundo, algo que está mal en el mundo y que tenemos que manejar de alguna manera, pero, asimismo, es algo que tiene que reconocerse.

Ramachandran: Es indudable que, la idea de que Irak represente peligro real e inminente no tiene fundamento alguno.

Chomsky: Nadie presta atención a esa acusación, excepto, y esto es interesante, el pueblo de los Estados Unidos.

En el transcurso de los últimos meses, la propaganda del gobierno en los medios de comunicación obtuvo logros espectaculares y muy evidentes en las encuestas. Las encuestas internacionales muestran que el apoyo a la guerra es más alto en los Estados Unidos que en los otros países. Sin embargo, estos resultados son muy ambiguos porque, la mirada atenta descubre que también existe otro aspecto diferente de los Estados Unidos con respecto del resto del mundo. Desde septiembre de 2002, los Estados Unidos es el único país en el mundo donde sesenta por ciento de la población piensa que Irak representa una amenaza inminente, algo que la gente no comparte ni en Kuwait ni en Irán siquiera.

Más aún, hoy, alrededor de cincuenta por ciento de la población cree que Irak fue el responsable del ataque a las Torres Gemelas. Lo anterior se observó a partir de septiembre de 2002. De hecho, después del ataque del 11 de septiembre, las cifras eran de tres por ciento, aproximadamente. La propaganda gubernamental en los medios ha logrado elevar las cifras a cerca de cincuenta por ciento. Ahora, la gente está genuinamente convencida de que Irak ha realizado ataques terroristas importantes contra los Estados Unidos y que planea repetirlos; por eso, la gente apoya la guerra.

Como ya señalé, lo anterior ocurrió a partir de septiembre de 2002. Fue entonces cuando el gobierno inició la campaña en los medios de comunicación, así como la campaña electoral de mediados del periodo.[2] El gobierno de Bush hubiera sido demolido en las elecciones si los temas sociales o económicos hubieran ocupado el centro de atención, pero el gobierno logró minimizar esos temas para, en cambio, privilegiar los aspectos de seguridad, y la gente se acogió, como suele suceder, bajo la sombrilla del poder.

Así fue, exactamente, como se gobernó al país en los años ochenta. Cabe recordar que los funcionarios durante los gobiernos de Reagan y de Bush padre fueron casi los mismos. Durante todo el decenio de los ochenta implantaron políticas internas en detrimento de la población, a las cuales la gente se opuso, como hoy sabemos por numerosas encuestas. No obstante, lograron mantener el control al provocar miedo en la gente con asuntos como el que se refería a que el ejército nicaragüense estaba a dos días de entrar a Texas y dispuesto a conquistar los Estados Unidos, o que la base aérea en Granada podía ser utilizada por los rusos para bombardearnos. Fue uno tras otro, cada año, cada uno de ellos por demás ridículo. El gobierno de Reagan llegó a declarar emergencia nacional en 1985 porque el gobierno nicaragüense representaba una amenaza a la seguridad estadounidense.

Si alguien estuviera observando todo esto desde Marte, no sabría si reír o llorar.

Igual están actuando en este momento y quizá apliquen algo similar durante la campaña presidencial. Surgirá un nuevo dragón que habrá que degollar porque el gobierno enfrentaría problemas enormes si permitiese que los asuntos internos dominen el escenario.

Ramachandran: Usted escribió que esta guerra tendrá consecuencias peligrosas en lo que atañe al terrorismo internacional y a la amenaza de una guerra nuclear.

Chomsky: No puedo aspirar a la autoría de esa opinión. Sólo cito a la CIA y a otras agencias de inteligencia y, prácticamente, a todos los especialistas en asuntos internacionales y terrorismo. Las revistas Foreign Affairs y Foreign Policy, el estudio de la Academia Americana de Artes y Ciencias y la prestigiada Comisión Hart-Rudman sobre amenazas terroristas a los Estados Unidos, todos coinciden que es muy probable que aumente el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva.

La razón es sencilla: en parte como venganza pero en parte sólo en defensa propia.

No hay otra manera de protegerse de un ataque estadounidense. Es más, los Estados Unidos está encargándose de dejar este asunto muy claro y está enseñando al mundo una lección horrible.

Comparemos Corea del Norte con Irak. Este último es débil e indefenso; más aún, es el régimen más débil de la región. Si bien tiene a un monstruo horrible en el poder, éste no representa amenaza alguna para nadie más. En cambio, Corea del Norte sí es una amenaza, pero no es atacada por una razón muy simple: presenta un obstáculo. Concentra artillería dirigida hacia Seúl y si los Estados Unidos ataca, Corea del Norte puede borrar del mapa a gran parte de Corea del Sur.

Por ende, los Estados Unidos anuncia a los países del mundo: si estás indefenso vamos a atacarte cuando queramos, pero si posees armas disuasorias, nos echaremos atrás porque atacamos sólo a países indefensos. En otras palabras, el mensaje a los otros países es que más vale que desarrollen una red terrorista y armas de destrucción masiva o algún otro tipo de disuasión creíble, de lo contrario son vulnerables a una "guerra preventiva".

Por esa sola razón, esta guerra puede llevar a la proliferación tanto de terrorismo como de armas de destrucción masiva.

Ramachandran: ¿Cómo actuará los Estados Unidos ante las consecuencias humanas --y humanitarias-- de la guerra?

Chomsky: Es evidente que nadie sabe la respuesta. Es por eso por lo que la gente honesta y decente no recurre a la violencia, porque uno simplemente no sabe cuáles serán las consecuencias.

Las agencias de ayuda y los grupos médicos que trabajan en Irak han señalado que las consecuencias pueden ser graves. Todos desean que no lo sean, pero pueden afectar a millones de personas. Ante esa mera posibilidad, optar por la violencia es criminal.

Ya existe --es decir, aun antes de la guerra-- una catástrofe humanitaria. Conforme a cálculos conservadores, diez años de sanciones han matado a cientos de miles de personas. Si tuviera un dejo de honestidad, los Estados Unidos pagaría indemnizaciones por las meras sanciones.

La situación es similar al bombardeo de Afganistán, del cual usted y yo hablamos cuando aún estaba en sus etapas iniciales. Era obvio que los Estados Unidos jamás investigaría las consecuencias.

Ramachandran: Como tampoco invertiría la cantidad de dinero requerida.

Chomsky: Por supuesto que no. Para empezar, la pregunta no se plantea siquiera, para que nadie tenga idea de cuáles fueron las consecuencias del bombardeo en casi todo el país. Además, la información que llega es muy escasa; después de todo, ya no está en la mirilla de los noticieros y nadie lo recuerda.

En Irak, los Estados Unidos montará un espectáculo sobre reconstrucción humanitaria e implantará un régimen al que llamará democrático, lo cual significa que éste se plegará a las órdenes de Washington. Después olvidará lo que suceda más tarde para concentrarse en el siguiente país.

Ramachandran: En esta ocasión, ¿han seguido los medios el modelo de propaganda de siempre?

Chomsky: Por ahora, es el vitoreo al equipo de casa. Vea CNN, que es repugnante, y lo mismo se aplica a lo demás. Es de esperar en época de guerra: los medios exaltan el poder.

Más interesante es lo que sucedió durante el preámbulo de la guerra. El hecho de que los medios de propaganda gubernamentales pudieran convencer al pueblo de que Irak es una amenaza inminente y de que es responsable del 11 de septiembre es un logro espectacular y, como ya dije, se alcanzó en cuatro meses, aproximadamente. Si se pregunta a los responsables de los medios acerca de esta cuestión responderán: "Jamás dijimos eso" y es cierto, jamás lo dijeron. Nunca se dijo que Irak invadiría a los Estados Unidos o que había atacado las Torres Gemelas. Sólo se insinuó con una alusión tras otra, hasta que lograron que la gente lo creyera.

Ramachandran: Sin embargo, mire la resistencia. Pese a la propaganda, pese a la humillación a las Naciones Unidas, ellos [el gobierno y los medios] aún no han logrado la victoria absoluta.

Chomsky: Nunca se sabe. Las Naciones Unidas está en una posición muy peligrosa.

Los Estados Unidos puede intentar su desmantelamiento. En realidad no lo creo, pero sí que intentará su disminución, porque, si no se pliega a las órdenes, entonces, ¿para qué le sirve?

Ramachandran: Noam, usted ha observado movimientos de resistencia hacia el imperialismo durante un largo periodo --Vietnam, Centroamérica, la primera guerra del Golfo --, ¿cuáles son sus impresiones sobre el carácter, la influencia y profundidad de la resistencia actual hacia la agresión estadounidense? Las movilizaciones extraordinarias en todo el mundo llenan de optimismo.

Chomsky: Cierto, nada se le compara. La oposición en todo el mundo es enorme y sin precedentes, y lo mismo se aplica a los Estados Unidos. Ayer, por ejemplo, estuve en las manifestaciones en el centro de Boston, precisamente a la vuelta del Boston Common.[3] No es la primera vez que estoy ahí. En la primera ocasión, en octubre de 1965, fui orador en una manifestación ahí, organizada cuatro años después de iniciarse el bombardeo estadounidense sobre Vietnam del Sur. La mitad de Vietnam del Sur había sido destruida y la guerra se había extendido a Vietnam del Norte. No pudimos realizar la manifestación porque sufrimos ataques físicos, la mayoría en manos de estudiantes, pero con el apoyo de la prensa y la radio liberal que condenó a quienes se atrevían a protestar contra una guerra estadounidense.

Sin embargo, en esta ocasión hubo una manifestación multitudinaria antes de que estallara oficialmente la guerra y, de nuevo, otra manifestación el día en que estalló, sin contramanifestantes. Esa es la diferencia radical. Y, si no fuera por el factor de miedo, ya mencionado, habría mucha más oposición.

El gobierno sabe que no puede mantener los ataques y destrucción durante un periodo largo, como lo hiciera en Vietnam, porque el pueblo no los toleraría.

Hoy, sólo existe una forma de hacer la guerra. Antes que nada, elegir a un enemigo mucho más débil, uno que esté indefenso. Después, hay que fortalecer el sistema de propaganda bien sea acerca de una agresión cometida o de una amenaza inminente. A continuación, se requiere una victoria fulminante. Un documento importante que se filtró al público en 1989, durante el gobierno del primer Bush, describió la manera en que los Estados Unidos tenía que realizar la guerra. Decía que era necesario pelear contra enemigos más débiles, y que la victoria debía ser rápida y decisiva, pues el apoyo del público se erosiona rápidamente. Ya no es como en los años sesenta cuando la guerra se peleaba durante años, sin oposición alguna.

De muchas maneras, el activismo de los años sesentas y los años que siguieron hicieron del mundo, incluyendo este país, un lugar más civilizado en muchos ámbitos.

Notas

1 Los términos "pre-emptive" y "preventive" se traducen al español como "preventivo". En este contexto, el objetivo de una guerra "pre-emptive" sería reducir o destruir el armamento de un atacante antes de que éste pueda usarlo; mientras que los de una guerra preventiva, como está mostrando el gobierno estadounidense, son atacar porque siente que algún país puede, como dijera Acheson, desafiar "su posición, prestigio o autoridad". (N. de la T.)

2 Conforme al sistema electoral estadounidense, las elecciones realizadas a mitad del periodo presidencial determinan a 33 por ciento de los senadores y a todo el Congreso. Cabe recordar que, al centrar la atención del electorado en los asuntos de seguridad, se conquistó la mayoría republicana. (N. de la T.)

3 Boston Common, uno de los parques más antiguos de los Estados Unidos, es el punto de partida del llamado Sendero de la Libertad que reúne 16 sitios históricos. (N. de la T.)

16 de abril de 2003

Albert entrevista a Chomsky  Las lecciones de IrakNoam Chomsky & Michael Albert
Lavaca.org -Hay algunas celebraciones en las ciudades iraquíes tras la invasión y la caída del gobierno de Saddam. Retrospectivamente, ¿esto puede socavar la lógica de la oposición antibélica?-Lo que me sorprende es que esos festejos hayan sido tan limitados y tardaran tanto. Cualquier persona sensible del mundo debe dar la bienvenida el derrocamiento del tirano, y al fin de las desvastadoras sanciones, principalmente los iraquíes. Pero la oposición antiguerra, al menos la parte que conozco, siempre estuvo a favor de esos objetivos. Por eso se opuso a las sanciones que estaban destruyendo al país y minando la posibilidad de una revuelta interior que arrojaría a Saddam por el camino de otros asesinos brutales apoyados por los actuales funcionarios de Washington. El movimiento antiguerra insistió en que los iraquíes, no el gobierno americano, deban manejar el país. Y este es todavía un tema sustancial a ser considerado. Los opositores a la guerra también alertaron acerca de la absoluta falta de preocupación por las posibles consecuencias humanitarias del ataque, y por la estrategia ominosa para la cual este era un "caso piloto". Los problemas básicos permanecen: 1) ¿Quién gobernará Iraq, los iraquíes o una pandilla de Crawford,Texas? 2) ¿Permitirán los estadounidenses que pequeños núcleos reaccionarios que apenas se aferran a poder político, que sean quienes implementen la agenda política interna y externa? -No se encontraron armas de destrucción masiva. Retrospectivamente ¿esto socava las razones esgrimidas por Bush frente a la guerra? -Sólo si se toman seriamente esas razones. Si pueden encontrar algo, lo que no es improbable, ello será anunciado con bombos y platillos como la justificación de la guerra. Y si no lo encuentran, todo el asunto "desaparecerá" de la agenda, como es habitual. -A la inversa: si ahora se encontraran armas de destrucción masiva, ¿eso minaría retrospectivamente a la oposición antiguerra? -Esa es una imposibilidad lógica. Las opiniones y políticas sobre ese tema se determinan a partir de lo conocido o plausiblemente razonable, no por lo que se descubra más tarde. Eso debería ser obvio. -¿Habrá democracia en Irak, como resultado de esta invasión?-Depende de qué uno quiera decir con "democracia". Yo presumo que el equipo de Bush quiere instalar algún tipo de democracia formal, con tal de que no tenga substancia alguna. Pero es difícil imaginar que ellos permitan una expresión real a la mayoría shiíta, que posiblemente intente unir al resto del región establecer relaciones más íntimas con Irán, lo cual es lo útimo que pueden querer los bushistas. O que permitan una expresión real al segundo núcleo de población, los kurdos, que probablemente busquen alguna clase de autonomía a través de una estructura federal que sería una amenaza para Turquía, que es una base crucial para el poder de los Estados Unidos en la región. Uno no debe confundirse. En toda la región, una democracia en real funcionamiento, tendría resultados muy diferentes a los objetivos hegemónicos norteamericanos. -¿Cuál es el mensaje que recibieron los gobiernos del mundo? -El mensaje es que el gobierno de Bush pretende que su Estrategia Nacional de Seguridad sea tomada en serio, como lo ilustra el "caso piloto". Intenta dominar el mundo a través de la fuerza, que es la dimensión que hegemoniza, y hacerlo permanentemente. Un mensaje más específico, ilustrado dramáticamente por el caso de Corea del Norte- Iraq, es que si usted quiere evitar un ataque americano, será mejor que tenga una actitud disuasiva creíble. En los círculos de la élite del poder se considera frecuentemente que la consecuencia probable de todo esto es la proliferación de armas de destrucción masiva y de terrorismo, en varias formas, basados en el miedo y rechazo hacia la administración americana, considerada como la más grande amenaza a la paz mundial incluso antes de la invasión. Ésa no es una cuestión menor en estos días. Las preguntas sobre la guerra se transforman rápidamente en preguntas sobre la supervivencia de las especies, si se da el caso de una violencia masiva.-¿Cuál fue el rol de los medios de comunicación estadounidenses, pavimentando el camino hacia la guerra, y racionalizándola, estrechando los términos de la discusión, etc.?Los medios acríticos reprodujeron la propaganda gubernamental sobre la amenaza a la seguridad norteamericana que supuestamente representaba Iraq, su relación con el atentado a las Torres Gemelas, y otros hechos terroristas, etc. Algunos amplificaron el mensaje por su cuenta. Otros simplemente lo reflejaron. La discusión era, como de costumbre, restringida a "terrenos pragmáticos": ¿Podrá el gobierno obtener sus objetivos a un costo aceptable para su propio público? Una vez que la guerra comenzó, todo se volvió un ejercicio vergonzoso de celebración del equipo de la casa, horrorizando a gran parte del mundo. -¿Cómo segurián las cosas, para Bush & Co, si logran llevar adelante sus agendas preferidas, sus objetivos principales?-Ellos han anunciado públicamente que los próximos blancos podrían ser Siria e Irán -lo que requeriría una base militar fuerte en Irak, presumiblemente: he ahí otra razón por la que cualquier democracia real es improbable. Se sabe, según informes confiables, que los Estados Unidos y sus aliados (Turquía, Israel, y algunos otros) han estado avanzando hacia medidas que buscan desmembrar a Irán. Pero además hay otros posibles blancos. En Latinoamérica, la región andina, por ejemplo. Tiene recursos sustanciales, incluso petróleo. Es una zona turbulenta, con peligrosos movimientos populares independientes que no están bajo control. Ahora está rodeada por bases militares norteamericanas con fuerzas en el propio terreno. Y uno puede pensar en otros objetivos. -¿Qué obstáculos se levantan ahora para que Bush y Cía. hagan lo que desean, y cuáles podrían surgir?-El primero obstáculo es el doméstico. Pero eso depende de nosotros. De lo que hagan los propios estadounidenses, que son los que están en mejores condiciones para socavar el poder de este gobierno. -¿Cuál ha sido su impresión sobre la oposición antiguerra, y cuáles deberían ser ahora sus objetivos?La oposición antiguerra aquí no ha tenido precedentes, en magnitud y compromiso, y eso es algo obvio para cualquiera que haya tenido alguna experiencia en estas materias en los últimos 40 años. Su agenda inmediata, su objetivo, pienso, debe ser trabajar para asegurar que Iraq sea gobernado por iraquíes, que los Estados Unidos provean reparaciones e indemnizaciones masivas por lo que han hecho a Iraq durante 20 años (por haber apoyado a Saddam Hussein, por las guerras, por las sanciones brutales que probablemente causaron más daño y muertes que las propias guerras); y si es demasiado esperar tanta honestidad, al menos hay que garantizar la ayuda masiva, que sea usada por iraquíes, cuando y como ellos lo decidan. También en esa agenda debería ser un objetivo destacado poner freno a las extremadamente peligrosas políticas de la estrategia de seguridad norteamericana. Y relacionado con eso, debería haber esfuerzos serios para bloquear la de ventas de los armas que alegremente se anticipa como una de las consecuencias de la guerra, lo que contribuirá de paso a hacer del mundo un lugar más siniestro y peligroso. Pero ése es sólo el principio. El movimiento antiguerra está indisolublemente unido a los movimientos globales por la justicia, que tienen objetivos de mayor alcance aún. -¿Cuál piensa usted que es la relación entre la invasión a Iraq y la globalización corporativa, y cuál debería ser la relación entre los movimientos globales anticorporativos y el movimiento por la paz?-La invasión de Irak tuvo fuerte oposición de los centros principales de globalización corporativa. En el Foro Económico Mundial en Davos en enero, la oposición fue tan fuerte que Powell fue prácticamente abucheado cuando intentó presentar el tema de la guerra, anunciando, con transparencia, que los Estados Unidos la llevaría a cabo aún cuando nadie lo siguiera, excepto el patético Blair. Los movimientos globales por la justicia y por la paz están tan estrechamente unidos en sus objetivos, que no hay mucho más para agregar. Deberíamos, de todos modos, impedir que los planificadores dibujen esos eslabones, para hacerlo nosotros mismos, a nuestro modo. Ellos predicen que su versión de "globalización" seguirá en curso y llevará a una "volatilidad financiera crónica" (que equivale a un crecimiento más lento de la economía, dañando principalmente a los pobres) y un "ensanchamiento de la brecha económica" (que significa menos globalización, tomada como convergencia). Ellos predicen además que se "al ahondarse la recesión económica, la inestabilidad política, y la alienación cultural, crecerá el extremismo étnico, ideológico y religioso, junto con violencia" mucha de ella dirigida contra los Estados Unidos -es decir, más terrorismo. Los planificadores militares hacen los mismos pronósticos. Ésa es una buena argumentación para incrementar rápidamente los gastos militares, incluso los planes para militarización del espacio que el mundo entero está intentando impedir, sin mucha esperanza mientras la cuestión se mantenga alejada de la mirada de los estadounidenses, que tienen la primera responsabilidad en detenerlo. Yo supongo que por eso algunos eventos recientes ni siquiera nos fueron informados, entre ellos el voto americano en la ONU, solo (con Israel), contra un resolución que requiere la reafirmación de la convención de Ginebra para prohibir las armas biológicas, y otra resolución que fortalece los tratados que prohiben el uso del espacio para propósitos militares, incluyendo armas ofensivas que nos amenazan a todos.La agenda, como siempre, comienza tratando de encontrar qué es lo que está ocurriendo en el mundo, y haciendo algo al respecto, como podamos, mejor que cualquier otro. Es nuestro privilegio, nuestro poder, nuestra responsabilidad y libertad. Eso también debería ser obvio.

9 de abril de 2003

Entrevista a Noam Chomsky  “George Bush actúa como si trabajara para Bin Laden”ZNet
Traducción: Celita Doyhambéhère.
George Bush actúa como si trabajara para Bin Laden” Noam Chomsky fue entrevistado por integrantes de la página web ZNet (www.zmag.org) acerca de la guerra contra Irak. En esta página, un extracto de sus respuestas. En recientes discusiones que he tenido con gente que apoya la guerra contra Irak, uno de los temas que parece aplastar a todos los demás es que ellos sienten que Saddam odia a Estados Unidos. ¿Sabe usted de alguna acción o declaración hecha por Saddam que pudiera apoyar tal opinión? ¿Alguna vez Saddam amenazó a Estados Unidos? –No sé qué pasa por la cabeza de Saddam, y aún si odiara a Estados Unidos (lo que sea que eso signifique), la idea que eso sería una justificación para la guerra es tan loca que no vale la pena discutirla. Ni los nazis fueron tan lejos. ¿Alguna vez Saddam planteó una amenaza hacia Estados Unidos? La idea está al borde del absurdo. Hasta 1990, cuando había cometido de lejos sus peores crímenes, era un amigo y un aliado de aquellos que dirigen el show hoy en Washington. Lejos de verlo como una amenaza, hasta le brindaron los medios para desarrollar armas de destrucción masiva. La Guerra del Golfo y las sanciones redujeron a Irak a la fuerza militar más débil en la región. Ni los países que Saddam invadió lo consideran una amenaza, y han estado tratando de reintegrar a Irak a la región durante años, por encima de las fuertes objeciones de Estados Unidos. Estados Unidos es el único en el mundo, hasta donde yo sé, que considera a Irak como una amenaza, ya sea militar o terrorista. Por “Estados Unidos” quiero decir la imagen brindada por los medios del gobierno desde septiembre de 2001, principalmente, que ha tenido sus efectos en las actitudes populares. –¿De dónde viene este superpatriotismo, esta arrogancia (como tantos no norteamericanos la ven), esta idea de que Estados Unidos es casi como Dios, que no puede hacer ningún mal? –Es bastante asombroso. En dos años la Administración Bush logró hacer de Estados Unidos la nación más temida del mundo, y la más odiada y la que produce más aversión. Eso es un logro. Los teóricos de la conspiración pueden llegar a la conclusión de que realmente trabajan para Bin Laden. Sobre el superpatriotismo, sí, está relacionado con la cultura, desde tiempo atrás, pero no es inusual. Gran Bretaña en su época de esplendor era lo mismo, y los ecos todavía reverberan. El ensayo clásico sobre la “intervención humanitaria” de John Stuart Mill es un notable ejemplo, e interesante especialmente, porque era una persona de una inteligencia e integridad bastante inusual. Y lo mismo es válido para toda otra potencia conquistadora que yo conozca, aún las pequeñas, como Israel. De manera que cuáles son las raíces, es una pregunta difícil. No puede ser atribuida solamente a peculiaridades históricas, aunque seguramente existen. En Estados Unidos, por ejemplo, fue necesario encontrar algún justificativo para eliminar la población indígena y hacer funcionar la economía basada en la esclavitud (incluyendo la economía del norte en la primera época; el algodón era el petróleo de la Revolución Industrial del siglo XIX). Y la única forma de justificar el hecho de tener la bota sobre la cabeza de otro es cuando uno se considera extraordinariamente magnífico y los demás son extraordinariamente horribles. Esto es una importante fuente del racismo, que persiste hasta el momento actual, y está profundamente arraigada en la cultura, de Occidente generalmente, hasta el punto de que está mucho más allá de la conciencia y apenas puede ser comprendida por gente bien educada cuando es señalada. –¿Cuál es su evaluación general del trato de los medios de la guerra en esta etapa? ¿No nota que la cobertura es más crítica que habitualmente? –No he mirado la televisión salvo esporádicamente, incluyendo la CNN. Mi impresión (es sólo eso) es que básicamente está alentando a Estados Unidos. La cobertura de la prensa es un poco más compleja, aunque todavía procede abrumadoramente dentro del marco de propaganda anticipada de un ejército invasor. Si uno quiere estudiar el asunto, una buena manera sería comparar lo que uno encuentra en el exterior, lo que no es demasiadodifícil ahora con el acceso a Internet para la prensa británica, la irlandesa y otras, a menudo traducidas. –¿Qué pasará con Corea del Norte en la eventualidad de una acción militar? –Por cuanto yo sé, existe un motivo directo para que Estados Unidos no ataque a Corea del Norte: tiene artillería suficiente para borrar rápidamente a Seúl. Supongo que los estrategas del Pentágono están pensando en una forma de contrarrestar esto; quizás armas de precisión guiadas, quizás armas nucleares tácticas, ¿quién sabe? Por cierto yo no. Corea del Sur, Japón, China, en realidad casi cualquiera en sus cabales espera una solución pacífica para estos problemas. Tenga en cuenta que el gobierno de Estados Unidos está enseñándole al mundo una lección muy fea: si no quieren que los ataquemos, es mejor que tengan un freno creíble. Esto explica por qué gran parte de la corriente principal del establishment se opone al aventurerismo de la Administración Bush, incluyendo la guerra contra Irak. Pueden ver que es probable que aumente la proliferación de armas de destrucción masiva, el terror, y otras consecuencias horribles, aunque más no sea que como un freno a una superpotencia paria, como es considerado Estados Unidos en gran parte del mundo, quizás la mayor parte. –¿Cuáles son las consecuencias que deben esperar aquellos que se opusieron a la guerra? –La elección nunca estuvo restringida a la guerra o a sanciones asesinas que destruyen la sociedad y fortalecen al dictador. Otra posibilidad era permitir que la sociedad se reconstituyera para que los iraquíes determinasen su propio destino, en cuyo caso Saddam Hussein probablemente hubiera seguido el mismo camino que los otros tiranos apoyados por Washington. Las acciones para evitar el desarrollo de armas de destrucción masiva son un asunto totalmente diferente y deberían ser emprendidas en toda la región (de acuerdo con la Resolución 687 de la ONU, a la que Bush-Blair-etc., se refieren selectivamente), y en realidad en el mundo; debemos recordar que las potencias nucleares están comprometidas a los esfuerzos de “buena fe” para eliminar estas armas, que pueden destruirnos a todos nosotros. –¿Cuáles, en su opinión, son las políticas que Estados Unidos debería haber seguido para ayudar a los iraquíes sin recurrir a esta “liberación” violenta y destructiva? –Probablemente la mayoría de la población del mundo considera a Estados Unidos como la mayor amenaza a la paz mundial, lo que es un asunto serio: una amenaza de una superpotencia para la paz mundial es una amenaza a la supervivencia. Si tienen razón, el mundo estaría mucho mejor (por ejemplo habría más oportunidades para la supervivencia de las especies) si el actual régimen fuera eliminado. O aún las instituciones de la sociedad. ¿Se deduce entonces que todos deberíamos unirnos a Al-Qaida o tratar de lograr el mismo objetivo? Hay una gran cantidad de regímenes horribles en el mundo. Para tomar uno, la ocupación militar más larga del mundo: Israel. Hay pocas dudas de que aquellos que están bajo la ocupación militar estarían muchísimo mejor si la ocupación finalizara. ¿Se deduce que deberíamos bombardear a Tel Aviv? Es fácil continuar. Tales preguntas pueden, quizás, ser hechas por aquellos que se consideran Dios, con derecho a determinar cómo usar la violencia para “deshacerse del mal”, como en los cuentos de hadas o en las épicas antiguas. ¿Estamos tan exaltados que tenemos el derecho a tomar tales decisiones? Todos estamos de acuerdo en que los iraquíes estarían mejor sin Hussein. Pero todos los tiranos fueron derrocados desde dentro. Existen todos los motivos para creer que Saddam Hussein hubiera seguido su misma suerte si Estados Unidos no hubiera insistido en devastar la sociedad civil, fortaleciendo al tirano e impulsando a la gente a confiar en él para sobrevivir, que es el primer efecto de las sanciones de Estados Unidos y Gran Bretaña, como ha sido señalado durante años por los occidentales que conocen mejor a Irak,las administradores de los programas de la ONU, Denis Halliday y Hans van Sponeck, entre otros. Si hubiera habido algún interés en dejar que los iraquíes determinaran su propio destino, estas consideraciones señalan el camino. Pero no hubo. De ahí, el llamado a que sus torturadores deben usar la violencia para “liberarlos”. Un marciano inteligente mirando este mundo estaría estupefacto, por decirlo suavemente. En la época del levantamiento de 1991, se hubieran podido hacer muchas cosas, si hubiera habido algún interés en permitir que los iraquíes gobernaran sus propios asuntos. Hubiera sido posible, por ejemplo, no autorizar a Saddam a usar aviones militares para aplastar el levntamiento. O no negarle a los rebeldes el acceso a capturar equipos militares iraquíes. Los inspectores estuvieron en el país constantemente hasta 1998. Si uno revisa los detalles, encuentra que las acciones de Estados Unidos y Gran Bretaña contribuyeron materialmente a su retirada. No mejoraron la situación de los derechos humanos, pero llevaron a cabo muy extensivos desarmes, hasta el punto que Irak es ahora uno de los estados más débiles en la región. De otro modo es improbable que la Administración Bush la hubiera atacado.

8 de abril de 2003

Hondas PreocupacionesNoam Chomsky
Znet en Español
Traducido por Fran Bastida y revisado por Salva Tortajada
Título Original:
Deep ConcernsEn estos desalentadores momentos, no podemos hacer nada por parar la invasión en curso. Pero eso no significa que la tarea haya acabado para la gente a la que le preocupa la justicia, la libertad, y los derechos humanos. Ni mucho menos. El cometido será mucho más urgente que antes, sea cual sea el resultado del ataque. Y sobre eso nadie tiene la menor idea, ni el Pentágono, ni la CIA, ni nadie. Las posibilidades van desde horrorosas catástrofes humanitarias, de las que han estado avisando agencias de ayuda que trabajan en Irak, a resultados relativamente benévolos. El hecho de que no se le roce el pelo a nadie, no mitiga de ninguna forma la criminalidad de los que están dispuestos a someter a gente indefensa a tan terribles riesgos, a cambio de sus vergonzosos propósitos.En cuanto a los resultados, pasará mucho tiempo antes de que se puedan hacer juicios preliminares. Un objetivo inmediato es aportar todo el peso que podamos para lograr los resultados más benignos. Eso significa, básicamente, atender las necesidades de las víctimas. Y no sólo de esta guerra sino de las del despiadado y destructivo régimen de sanciones de Washington de los últimos diez años, que ha destrozado a la sociedad civil, reforzado al tirano y obligado a la población a depender de él para sobrevivir. Tal y como se ha señalado durante años, las sanciones han minado, por lo tanto, la esperanza de que Sadam Husein se fuera de la forma que lo hicieron otros tiranos asesinos no menos despiadados que él. Eso incluye una terrible galería de criminales que también fueron respaldados por los que ahora llevan el timón en Washington, en muchos casos hasta los últimos días de su sangriento mandato, como Ceausescu, por mencionar sólo un caso evidente y sumamente pertinente.El más mínimo decoro exigirá grandes reparaciones por parte de EE.UU. Si no es así, al menos un flujo de ayuda a los iraquíes para que puedan reconstruir lo que ha sido destruido en sus nombres y no como dicten los que están en Washington y Crawford, cuya mayor convicción es que el poder emana del cañón de una pistola.Pero las cuestiones son mucho más fundamentales y de más alcance. La oposición a la invasión de Irak no ha tenido precedente histórico alguno. Por eso Bush tuvo que verse con sus dos compinches en una base militar de una isla, donde estarían a salvo del pueblo llano. La oposición puede que esté centrada en la invasión de Irak, pero sus preocupaciones van mucho más allá. Existe un gran temor al poderío estadounidense, al que se considera como la mayor amenaza a la paz en la mayor parte del mundo y probablemente por una gran mayoría. Y con la tecnología destructiva que tiene ahora, volviéndose cada vez más letal e inquietante, amenazar la paz equivale a amenazar la supervivencia. El temor al gobierno de EE.UU. no se basa solamente en la invasión, sino en los antecedentes de los que surge: una determinación declarada abiertamente de gobernar el mundo por la fuerza, dimensión en la que el poder de EE.UU. es supremo, y asegurar que nunca existirá un desafío a su dominación. Las guerras preventivas están para que se luchen a voluntad: Preventiva (de prevenir)[1]. Sean cuales sean las justificaciones que en un momento dado puedan darse para una guerra preventiva, no sirven para una categoría tan diferente como la guerra preventiva (de destruir), es decir, el uso de la fuerza militar para eliminar una amenaza imaginada o inventada. La meta anunciada abiertamente es prevenir un desafío al "poder, la posición y el prestigio de EE.UU.". Tal desafío, ahora o en el futuro, y cualquier señal que pueda emerger, será afrontada con una fuerza arrolladora por los dirigentes del país que gasta más que el resto del mundo junto en medios violentos y que está fraguando nuevos y peligrosísimos caminos en contra de una casi unánime oposición mundial, como por ejemplo, el desarrollo de armas mortíferas en el espacio.Merece la pena tener en cuenta que las palabras que he citado no son las de Dick Cheney o Donald Rumsfeld u otros extremistas radicales ahora en el poder. Son palabras del respetado estadista Dean Acheson, hace 40 años, cuando era asesor de la Administración de Kennedy. Justificaba las acciones estadounidenses contra Cuba, sabiendo que la campaña terrorista internacional enfocada al "cambio de régimen" acababa de llevar al mundo al borde de una guerra nuclear irreversible. No obstante, ordenó a la Sociedad Americana de Derecho Internacional que no levantara ninguna "cuestión legal" en caso de una respuesta de EE.UU. a un desafío a su "poder, posición y prestigio", especialmente si se trataba de ataques terroristas y guerra económica contra Cuba.Saco esto a colación para recordar que estas cuestiones están profundamente arraigadas. La Administración actual se coloca en la punta extremista del espectro de la planificación política, y su aventurismo y predilección por la violencia son extraordinariamente peligrosos. Pero el espectro no es tan ancho, y a menos que estas cuestiones tan profundas se traten, podemos estar seguros que otros extremistas ultra reaccionarios se harán con el control de increíbles medios de devastación y represión.La "ambición imperial" de los actuales dirigentes, como francamente se le llama, ha suscitado estremecimientos por todo el mundo, incluidas las altas esferas del establishment en casa. En otros lugares, por supuesto, las reacciones son mucho más temidas, especialmente entre las víctimas tradicionales. Éstas saben mucha historia, a base de sufrirla, como para que se les consuele con una retórica exaltada. Han escuchado sobradamente lo mismo durante siglos al tiempo que eran golpeados por el club de la "civilización". Hace sólo unos días, el líder del movimiento de países no alineados, que incluye a los gobiernos de la mayoría de la población mundial, tachó a la Administración de Bush de ser más agresiva que Hitler. Resulta que este líder es muy pro-americano y está muy involucrado en proyectos económicos internacionales en Washington. Y caben pocas dudas de que habla por muchas de las víctimas tradicionales, y en estos momentos, incluso por muchos de los opresores tradicionales.Es factible continuar de esta forma, e importante considerar detenidamente estas cuestiones, con cuidado y honestidad.Incluso antes de que la Administración de Bush intensificara vertiginosamente estos temores en los últimos meses, especialistas en asuntos internacionales y de inteligencia estaban informando al que quisiera escuchar, que la política que Washington está siguiendo lleve probablemente a un aumento del terror y de la proliferación de armas de destrucción masiva, como medio de venganza o simple disuasión. Washington dispone de dos formas de responder a las amenazas derivadas de sus acciones y proclamaciones alarmantes. Una forma es tratar de mitigar las amenazas prestando atención a quejas justificadas y acordar formar parte como miembro civilizado de la comunidad mundial. La otra forma es construir maquinarias de destrucción y dominación cada vez más abrumadoras, para que cualquier desafío que se perciba, por remoto que sea, pueda ser aplastado, provocando nuevos y mayores desafíos. Esta forma conlleva serios peligros para la gente de EE.UU. y del mundo, y puede, muy posiblemente, llevar a la extinción de la especie, lo que no es una cuestión descabellada.Una guerra nuclear irreversible se evitó en el pasado por puro milagro. Por ejemplo, unos meses antes del discurso de Acheson, por citar un caso que debería estar fresco en nuestras mentes hoy. Las amenazas son serias y crecientes. El mundo tiene buenas razones para advertir lo que está pasando en Washington con temor e inquietud. La gente que está mejor situada para disipar esos temores y encabezar el camino hacia un futuro más esperanzador y constructivo son los ciudadanos de EE.UU.Esas son algunas de las preocupaciones que, creo, deben tenerse en mente con claridad mientras observamos cómo los hechos se van produciendo de manera impredecible, al tiempo que la más impresionante fuerza militar en la historia de la humanidad se desata contra un enemigo indefenso junto a un líder político que ha acumulado un récord aterrador de destrucción y barbarismo desde que tomó las riendas del poder hace más de 20 años.Nota:1 Juego de palabras entre Preventive, que se refiere a prevenir o impedir algo y Pre-emptive, que se usa para referirse a reducir o destruir la fuerza atacante de un enemigo antes de que pueda hacer uso de ella.(N.del T.)[regresar]

4 de abril de 2003

Entrevista de Cynthia Peters a Noam Chomsky  Acción, no especulaciónCynthia Peters y Noam Chomsky
ZNet en Español
Título Original:
Action, not speculationTraducido por Fran Bastida y revisado por Leónidas Leipzig 1. ¿Puede predecir algo de lo que pueda pasar en las próximas semanas?Si hay algo obvio en la historia de la guerra, es que se puede predecir muy poco. Pero lo que va a desatarse no es una guerra. La desigualdad de fuerzas es tan grande que no se puede aplicar el término "guerra". No llamaríamos combate de boxeo a uno donde el campeón del mundo se sube al ring con un niño de guardería. Así que lo que va a suceder es altamente predecible, del mismo modo que se pudo predecir y se predijo (aquí mismo, por ejemplo) que los talibanes serían derrocados fácilmente.Yo creo que los superhalcones están en lo cierto. Habrá un ataque devastador y la sociedad se derrumbará. Lo que pase después en Irak no lo sabe nadie. Ni lo que puede suceder en otros sitios, incluido aquí. No existen razones para dudar del sentir universal de que un ataque contra Irak aumentará la amenaza del terror y el desarrollo y uso de armas de destrucción masiva. Y la amenaza es seria, como se ha sabido durante años, mucho antes del 11 de septiembre. Quizás sea suficiente con citar la conclusión principal del prestigioso grupo de trabajo Hart-Rudman, patrocinado por el Consejo de Relaciones Exteriores, en su trabajo America: Still Unprepared, Still in Danger (América: Aún no está preparada, aún está en peligro): la amenaza de "ataques terroristas catastróficos sobre suelo estadounidense" es grave, y "la necesidad de una acción inmediata -para contrarrestar la amenaza- se hace más urgente ante la posibilidad que tiene EE.UU. de ir a la guerra con Irak". Las razones se han explicado repetidamente y son bastante obvias sin tener que recurrir a expertos.2. ¿Existe alguna posibilidad de que Blair se eche atrás en estos momentos, y si es así, cree que Bush seguiría en solitario?Blair se encuentra bajo una gran presión interna, y lo mismo le ocurre a otros miembros de la coalición de países aliados. Es casi imposible pasar por alto que las manifestaciones masivas de febrero alcanzaron con diferencia un tamaño e intensidad mayores en los países cuyos gobiernos se alineaban con Washington -España, Italia e Inglaterra-, en todos los casos con una gran oposición popular. En Italia se ha llegado a casi un 90 por ciento de oposición a la guerra, y casi lo mismo sucede en España. En la encuesta internacional de Gallup publicada en enero, el apoyo a la guerra de Bush y Powell apenas alcanzó un 10 por ciento en lugar alguno, lo que quiere decir que es inexistente entre la población. Si estados totalitarios tienen que prestar atención a la opinión pública, mucho más aún lo tienen que hacer las sociedades más democráticas. Si Gran Bretaña se echa atrás, que es poco probable pero no inconcebible, la administración de Bush deberá tomar decisiones difíciles, decisiones que ha intentado prevenir haciendo casi lo imposible para no poder evitar la guerra. Aún así, nada es seguro en los asuntos humanos.3. Suponiendo que la guerra llegue, ¿Debería sentirse deprimido el movimiento pacifista por su ineficacia? Eso es como sugerir que los abolicionistas, o los defensores de los derechos de los trabajadores, de las mujeres, u otros grupos preocupados por la libertad y la justicia, se tuvieran que haber sentido deprimidos por su incapacidad para lograr sus objetivos, o por no haber hecho progresos para alcanzarlos durante largos períodos de tiempo. La reacción adecuada es intensificar la lucha. En este caso, deberíamos reconocer que el movimiento pacifista no tiene precedentes en cuanto a su dimensión, por lo que existe una mejor base para seguir trabajando, y que los objetivos deberían ser más a largo plazo. Una gran parte de la oposición a la guerra de Bush se basa en el reconocimiento de que Irak es sólo un caso especial de la "ambición imperial", que es ampliamente condenada y a la que se teme con razón. Ese es el origen de buena parte de la oposición sin precedentes a la guerra de Bush justo en el corazón del establishment, aquí y en todos lados. Incluso la prensa informa ahora acerca de los "urgentes y preocupantes" mensajes que se envían a Washington desde las embajadas estadounidenses de todo el mundo avisando de que "mucha gente en el mundo piensa cada vez más que el presidente Bush es una amenaza mayor para la paz mundial que Sadam Husein (artículo principal de The Washington Post). En realidad, esto viene desde los años de Clinton, pero se ha vuelto más importante hoy, y con razón. La amenaza es real y el mejor lugar de contrarrestarla es aquí. Pase lo que pase en Irak, los movimientos populares aquí deberían sumar fuerzas para hacer frente a esta amenaza que es mucho más grande y continua, que seguramente va a tomar nuevas formas y que, literalmente, está poniendo en cuestión el futuro de la especie humana. Aparte, los movimientos populares deberían movilizarse para lograr que la gente de Irak obtenga los mejores resultados posibles, y no sólo allí, claro. Hay mucho trabajo por hacer.4. ¿Incluye la agenda de EE.UU. la democracia para Irak y otros países?Si depende de Washington, lo mejor que se puede esperar es la clase de "democracia" que los actuales líderes políticos -principalmente reaganianos reciclados-, y otros en el poder, han instaurado en otros lugares bajo sus dominios: América Central y el Caribe, por mencionar una región que proporciona abundante testimonio de la última vez que controlaron el gobierno, en la década de los ochenta y, de hecho, durante más de un siglo. Pero bajo la influencia popular, son posibles otros resultados. Después de todo, no vivimos en una dictadura militar. Podemos considerarnos muy privilegiados en comparación. Hay muchas oportunidades para alterar la agenda estadounidense.5. ¿En qué medida cree que se verá afectada la capacidad de EE.UU. de llevar a cabo esa agenda por la oposición a la guerra de sus aliados tradicionales?Es difícil de decir. Supongo que los demás países serán incluso más reacios a tratar con las ruinas que deje el ataque de EE.UU. de lo que han sido en otras ocasiones, lo que no promete nada bueno para Irak o la región. Pero nuestra principal prioridad no debería ser especular sobre eso. La cuestión más importante es cómo podemos alterar la agenda.6. ¿Puede describir cuáles podrían ser los cambios, si los hubiera, en el alineamiento de poder entre el resto de las naciones mientras EE.UU. sigue con su política unilateral? ¿Cuáles serían las implicaciones de la OTAN?EE.UU. siempre ha mantenido una posición ambivalente sobre la unificación europea. Esto tiene ventajas obvias para la economía y el poder estratégico de EE.UU., pero siempre ha habido preocupación de que Europa pudiera hacerse demasiado independiente. Además, el sistema social de mercado en Europa se ha considerado siempre una amenaza, más bien en la forma en que se le ha temido al sistema de atención sanitaria canadiense: como un "virus" que podría "infectar" a la población estadounidense, si tomamos prestada la terminología de los estrategas de EE.UU. cuando se disponían a aplastar el desarrollo social y económico independiente por todo el tercer mundo. Estas preocupaciones han motivado las políticas estadounidense en relación con Europa (así como con Japón y otros países) desde la Segunda Guerra Mundial, adoptando constantemente nuevas formas. Así fueron expresadas, por ejemplo, por Henry Kissinger en su discurso "El año de Europa" en 1973 cuando informó que Europa sólo tenía "responsabilidades regionales" dentro de un "marco general del orden" dirigido por el gobierno de EE.UU. La OTAN se concibió, en parte, como una forma de asegurar el control estadounidense sobre Europa, no sin ayuda de sectores de las élites europeas, quienes despreciaban el sistema social de mercado y temían la independencia de Europa por las mismas razones que sus homólogos de hoy. EE.UU. está totalmente a favor de la entrada de los países de Europa del Este en la Unión Europea por estas mismas razones. Washington espera tener suficiente control sobre ellos para que debiliten las tendencias hacia la independencia de Europa. Y existe una exultación evidente ante la posibilidad de que sus reservas de mano de obra barata y fácilmente explotable minen el estado de bienestar europeo y los derechos de los trabajadores y conduzcan a Europa al modelo estadounidense de salarios bajos, gran carga de trabajo, beneficios y seguridad laboral limitados, alta concentración de bienes y un rendimiento económico general similar al de Europa. Y eso tiene un atractivo innegable también para el sector empresarial europeo.Se trata de factores a largo plazo. Nadie puede asegurar cómo se desarrollarán ni cuál es la influencia que tendrán sobre ellos los movimientos populares.Y eso es simplemente Europa, no todo el mundo. Durante más de 30 años el mundo ha sido económicamente "tripolar", con tres grandes centros de poder, incluyendo Asia, con base en Japón, y ahora el papel cada vez mayor de China. Eso suscita toda clase de preguntas. Demasiado intrincado para proseguir aquí.7. ¿Hay algo diferente que el amplio movimiento global por la paz y la justicia debería estar haciendo cuando vamos a entrar en esta nueva era post-Irak?Sus prioridades deberían ser las mismas que las de antes, por lo menos por lo que veo. También creo que es una exageración hablar de una "nueva era post-Irak", excepto con relación a la región en sí y a la afirmación de la "ambición imperial" que es causa de profunda preocupación en el mundo, con razón, incluso dentro del establishment estadounidense. 8. Si la administración de Bush lleva a cabo sus planes de guerra junto con una coalición de países aliados, ¿qué significará esto para el futuro de la ONU?Al igual que otras cuestiones, eso es algo que tenemos que decidir nosotros. La especulación es poco productiva, ya que las respuestas dependerán en gran parte de lo que hagamos dentro del país más poderoso de la historia mundial.La ONU nunca ha sido capaz de actuar más allá de los límites impuestos por las grandes potencias, que quiere decir básicamente EE.UU. La administración actual, en su fase reaganiana, anunció clara y explícitamente que la ONU, el Tribunal Mundial, el derecho internacional y otras instituciones del orden mundial eran irrelevantes a menos que apoyaran el recurso a la violencia de EE.UU. El Departamento de Estado explicó que como algunos países no están de acuerdo con nosotros, se reservaría la decisión de qué entra dentro de la "jurisdicción nacional" de EE.UU. En el caso en cuestión, se refería a la campaña terrorista internacional de Washington contra Nicaragua. Los reaganianos no estaban haciendo algo nuevo, claro está, pero la suya fue una expresión inusualmente descarada de la doctrina de desprecio reinante para cualquiera que se pusiera en el camino. El hecho de que todo esto haya sido eliminado de la historia oficial (y no fuera informado en su momento) no lo hace irreal. Si la libertad y la democracia fueran valores considerados por los sectores de la élite aquí, todo esto se enseñaría en la escuela primaria. Prácticamente el mismo liderazgo político se encuentra de vuelta en el poder, y en su fase actual son mucho más extremistas y directos en decirle al mundo que no estorbe: o nos autorizáis a hacer lo que queremos y permanecéis "relevantes" u os negáis a hacerlo, en cuyo caso haremos lo que queramos de todas formas y vosotros formaréis parte del basurero de la historia. No se puede ser más claro, y se entiende bastante bien en todo el mundo. Que estos planes tan claramente anunciados puedan ser implementados es algo que tenemos que determinar nosotros. No tiene sentido especular.9. ¿Cree que estaríamos viendo la misma política si Al Gore hubiera salido presidente en las elecciones del 2000?No es fácil decirlo. Tomemos los momentos álgidos del liberalismo estadounidense, las administraciones de Kennedy y Johnson. ¿Fueron menos violentas y agresivas, menos propensas a llevarnos a la destrucción mundial que sus predecesores y los que les siguieron en su cargo? No es fácil llegar a esa conclusión. Creo que hubiera habido algunas diferencias en este caso, en especial en relación a la política nacional. La administración de Bush está intensificando el abuso de poder sobre la población general que llevaron a cabo en los años ochenta. Al igual que entonces, estas políticas, naturalmente, son muy poco populares y sólo pueden sustentarse en el poder manteniendo a la población atemorizada. Más o menos como en los ochenta. Están siguiendo el mismo guión muy de cerca. Eso lleva a una política más agresiva y violenta y a una postura de confrontación en política exterior. Con una agenda nacional un poco diferente, los "nuevos demócratas" del tipo de Gore serían menos propensos a adoptar tales medidas para mantener a la población bajo control. Por otra parte, son menos resistentes a los ataques de elementos estatistas reaccionarios (llamados "conservadores" en la retórica política). Eso les podría conducir hacia una política más agresiva para desviar las acusaciones de falta de "vigor" o "patriotismo" y del resto de la diatriba familiar. Así que, es difícil de decir. Y de nuevo, una buena parte de la respuesta a la pregunta es para que nosotros la determinemos y no para que especulemos con ella.

31 de marzo de 2003

Ahora que la guerra ha empezadoNoam Chomsky
El País
Si hay algo que enseña con claridad la historia de las guerras, es que se pueden predecir muy pocas cosas. En Irak, la fuerza militar más temible de la historia de la humanidad ha atacado un país mucho más débil, en una tremenda disparidad de poder. Hará falta cierto tiempo para poder valorar, incluso de forma preliminar, las consecuencias. Es preciso dedicar todos los esfuerzos a disminuir al mínimo los daños y proporcionar al pueblo iraquí los enormes recursos necesarios para que puedan reconstruir su sociedad después de Sadam, a su manera y no como dicten unos gobernantes extranjeros. No hay motivos para dudar la opinión casi universal de que la guerra de Irak sólo servirá para aumentar la amenaza del terror y el desarrollo y uso de las armas de destrucción masiva, con fines vengativos o disuasorios. En Irak, el Gobierno de Bush persigue una "ambición imperial" que está atemorizando al mundo, con razón, y convirtiendo a EE UU en un paria internacional. La intención explícita de la política estadounidense actual es reafirmar un poder militar que ya es el mayor del mundo, e imposible de desafiar. Estados Unidos puede librar guerras preventivas a voluntad; guerras preventivas, que no acciones para impedir un peligro inmediato. Sean cuales sean los motivos que, en ocasiones, justifican una acción preventiva a corto plazo, no sirven para justificar una categoría muy diferente de guerra preventiva: el uso de la fuerza para eliminar una amenaza artificial. Esta política sienta las bases para una lucha prolongada entre Estados Unidos y sus enemigos, algunos de ellos creados por la violencia y la agresión, y no sólo en Oriente Próximo. En este sentido, el ataque de Estados Unidos a Irak es una respuesta a las plegarias de Bin Laden. Lo que el mundo se juega en la guerra y la posguerra es muchísimo. Por no elegir más que una de las numerosas posibilidades, la desestabilización en Pakistán podría provocar la venta de armas nucleares descontroladas a la red mundial de grupos terroristas, que muy bien pueden verse fortalecidos por la invasión y ocupación militar de Irak. Es fácil imaginar otras circunstancias no menos siniestras. Sin embargo, no hay que perder la esperanza de que se produzcan consecuencias más beneficiosas, empezando por el apoyo mundial a las víctimas de la guerra, de la tiranía brutal y de las sanciones asesinas en Irak.Un indicio prometedor es que la oposición a la invasión, antes y después de producirse, ha alcanzado un nivel sin precedentes. En cambio, cuando el Gobierno de Kennedy anunció -este mes hace 41 años- que pilotos estadounidenses estaban bombardeando y arrasando territorio de Vietnam, las protestas fueron casi inexistentes. No alcanzaron ningún volumen significativo hasta varios años después. Hoy existe un movimiento popular contra la guerra a gran escala, comprometido y basado en los principios, presente en Estados Unidos y todo el mundo. El movimiento pacifista actuó con energía ya antes de que empezara la nueva guerra de Irak. Este dato refleja el hecho de que, a lo largo de los años, cada vez hay menos voluntad de tolerar las agresiones y las atrocidades, uno de los numerosos cambios producidos en el mundo. Los movimientos activistas de los últimos 40 años han tenido un efecto civilizador. Ahora, la única forma que tiene Estados Unidos de atacar a un enemigo mucho más débil es elaborar una enorme ofensiva propagandística que represente a éste como el mal supremo o incluso una amenaza para nuestra supervivencia. Eso es lo que ha hecho Washington con Irak. No obstante, los pacifistas están ahora en una posición mucho mejor para detener el próximo recurso a la violencia, y éste es un aspecto de extraordinaria importancia. Gran parte de la oposición a la guerra de Bush se basa en la convicción de que Irak no es más que un caso especial de la "ambición imperial" enérgicamente proclamada en la Estrategia de Seguridad Nacional, el pasado mes de septiembre. Para tener cierta perspectiva respecto a nuestra situación actual, puede resultar útil observar la historia reciente. En octubre, la naturaleza de las amenazas contra la paz quedó destacada con gran dramatismo en la reunión celebrada en La Habana para conmemorar el 40º aniversario de la crisis de los misiles cubanos, una reunión a la que asistieron importantes participantes de Cuba, Rusia y Estados Unidos. El hecho de que sobreviviéramos a aquella crisis fue un milagro. Nos enteramos de que quien salvó el mundo de la destrucción nuclear fue un capitán de submarino ruso, Vasily Arjipov, que dio la contraorden ante las instrucciones de disparar misiles nucleares cuando varios destructores estadounidenses atacaron submarinos rusos cerca de la línea de "cuarentena" de Kennedy. Si Arjipov hubiera aceptado las instrucciones, el lanzamiento nuclear habría desencadenado, casi con seguridad, un intercambio que habría podido "destruir el hemisferio norte", como había advertido Eisenhower. La temible revelación resulta especialmente oportuna debido a las circunstancias: la crisis de los misiles tuvo sus raíces en un terrorismo internacional cuyo fin era "el cambio de régimen", dos conceptos hoy muy de actualidad. Las agresiones terroristas de Estados Unidos contra Cuba comenzaron poco después de que Castro se hiciera con el poder y sufrieron una rápida escalada con Kennedy, hasta llegar a la crisis de los misiles y los años posteriores. Los nuevos hallazgos demuestran con gran claridad los riesgos terribles e imprevistos de atacar a "un enemigo mucho más débil" para obtener "un cambio de régimen", unos riesgos que no resulta exagerado decir que podrían condenarnos a todos. Estados Unidos está abriendo unas rutas nuevas y peligrosas frente a una oposición mundial casi unánime. Washington puede reaccionar de dos formas ante unas amenazas que, en parte, derivan de sus propias acciones y proclamaciones. Una forma es intentar aplacar dichas amenazas prestando atención a los agravios legítimos y aceptando convertirse en miembro civilizado de una comunidad mundial, capaz de respetar el orden mundial y sus instituciones. Otra es construir máquinas de destrucción y dominio todavía más temibles, con el fin de poder aplastar cualquier cosa que consideren un desafío, por lejano que sea; lo cual provocará nuevos y mayores retos. 

26 de marzo de 2003

La especie humana está en peligroNoam Chomsky
La Jornada. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina SA.
En este momento tétrico no podemos hacer nada para detener la invasión en curso. Pero eso no quiere decir que el deber haya terminado para las personas que tienen alguna preocupación por la justicia, la libertad y los derechos humanos. Lejos de ello. Las tareas serán más urgentes que antes, cualquiera sea el resultado del ataque. Y sobre eso, nadie tiene una idea: ni el Pentágono, ni la CIA ni nadie más.

Los temas son fundamentales y de largo alcance. La oposición a la invasión a Irak no tiene precedentes históricos. Hay un creciente temor al poder de Estados Unidos, que es considerado la mayor amenaza a la paz en gran parte del mundo, probablemente por una gran mayoría. Y con la tecnología de destrucción ahora a mano, cada vez más letal y nefasta, la amenaza a la paz significa la amenaza a la sobrevivencia.

El temor al gobierno de Estados Unidos no está basado únicamente en esta invasión, sino en los antecedentes de los que surge una determinación abiertamente declarada a gobernar el mundo por la fuerza. El objetivo anunciado abiertamente es evitar un desafío al "poder, posición y prestigio de Estados Unidos". Tal desafío, ahora o en el futuro, y cualquier señal de que pueda surgir serán enfrentados con fuerza abrumadora por los gobernantes del país que gasta más que el resto del mundo junto en medios de violencia.

La actual administración está en el lugar extremista del espectro de la política de planificación, y su aventurerismo e inclinación por la violencia son insólitamente peligrosos.

La "ambición imperial" de los actuales poseedores del poder, como se la llama francamente, ha provocado escalofríos en todo el mundo, incluyendo a la corriente principal del establishment en Estados Unidos. En otras partes, por supuesto, las reacciones son mucho menos temerosas, especialmente entre las víctimas tradicionales. Saben demasiada historia, la aprendieron con dolor, como para ser confortados por una retórica exaltada. Han escuchado demasiado de eso a través de los siglos mientras eran golpeados por el club llamado "civilización". Hace sólo unos pocos días el presidente del Movimiento No Alineado, que agrupa a los gobiernos de la mayoría de la población del mundo, describió a la administración Bush como más agresiva que Adolfo Hitler.

Aun antes de que la administración Bush hiciera crecer drásticamente esos temores en los meses recientes, los especialistas en asuntos internacionales y de inteligencia informaban a cualquiera que quisiera escuchar que las políticas que aplica Washington probablemente conduzcan a un aumento en el terror y la proliferación de armas de destrucción masiva, por venganza o simplemente por disuasión. Hay dos formas en que Washington puede responder a las amenazas engendradas por sus acciones y asombrosas proclamaciones. Una es tratar de aliviar las amenazas prestándole alguna atención a agravios legítimos y aceptando convertirse en un miembro civilizado de una comunidad de naciones con algún respeto por el orden mundial y sus instituciones. La otra forma es construir motores de destrucción y dominación más terribles, de manera que cualquier amenaza percibida, no importa cuán remota, pueda ser aplastada, lo cual provocaría nuevos y mayores desafíos. Esa forma plantea peligros más serios al pueblo de Estados Unidos y al mundo, y puede, muy posiblemente, llevar a la extinción de la especie, lo que no es una especulación ociosa.

La guerra nuclear terminal ha sido evitada casi de milagro en el pasado. Las amenazas son serias y aumentan. Estas se cuentan entre las grandes preocupaciones que deben, creo, recordarse claramente mientras se mira cómo se desarrollan los acontecimientos en su forma impredecible, mientras la fuerza militar más terrible en la historia humana es desatada contra un enemigo indefenso por un liderazgo político que ha compilado un aterrador récord de destrucción y barbarie desde que tomó las riendas del poder en los últimos 20 años.

20 de marzo de 2003


El caso de la guerra contra Irak Noam Chomsky
La República de Uruguay - Rodelu
El Estado más poderoso en la historia ha proclamado que intenta controlar el mundo por la fuerza, la dimensión en la cual éste es rey supremo.

El presidente Bush y su cohorte evidentemente creen que el significado de la violencia en sus manos es tan extraordinarioque ellos pueden desechar con desdén a cualquiera que se atraviese en su camino.

Las consecuencias pueden ser catastróficas en Irak y alrededor del mundo. Los Estados Unidos pueden cosechar una andanada de retaliaciones terroristas y escalar la posibilidad de un Armagedón nuclear.

¿Bush, Cheney, Rumsfield y compañía están comprometidos con una ambición imperial, como lo dijo G. John Ikenberry en el número de Foreign Affairs de setiembre/octubre? ¿Un mundo unipolar en el cual los Estados Unidos no tienen un competidor a la par? y en el cual ¿ningún Estado o coalición podrá nunca desafiarlo como líder global, protector y coactor?

Esa ambición seguramente incluye un control mucho más expandido sobre los recursos del Golfo Pérsico y de bases militares para imponer su forma preferida de orden en la región.

Incluso antes de que la administración empezara a batir los tambores de la guerra contra Irak, estaban llenos de advertencias que las aventuras de los Estados Unidos llevarían a la proliferación de armas de destrucción masiva, así como de terror, fuera por disuasión o por venganza.

Actualmente Washington le está enseñando al mundo una lección horrible y peligrosa: si usted se quiere defender de nosotros, usted debe tener una buena mímica como la de Corea del Norte y poseer una amenaza militar creíble. De otra manera nosotros lo demoleremos.

¿Hay buenas razones para creer que una guerra contra Irak tiene esa intención, en parte, para demostrar lo que se puede esperar cuando el imperio decide dar un golpe? dado que guerra es difícilmente el término apropiado, dada la enorme diferencia de fuerzas.

Una avalancha de propaganda advierte que si nosotros no detenemos a Saddam Hussein hoy él nos destruirá mañana.

El pasado octubre, cuando el Congreso le otorgó al Presidente la autoridad para ir a la guerra, era para ¿defender la seguridad nacional de los Estados Unidos contra las continuas amenazas poseídas por Irak?

Pero ninguno de los países vecinos a Irak parece estar muy preocupado de Saddam, aunque muchos de ellos puede odiar al tirano asesino.

Esto es quizás porque los vecinos saben que el pueblo iraquí está apenas en el filo de la supervivencia. Irak se ha convertido en uno de los países más débiles de la región. Tal como lo subraya un informe de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias, los gastos iraquíes tanto económicos como militares son apenas una fracción de los de algunos de sus vecinos, incluido Kuwait, que tiene apenas un 10% de la población iraquí.

La verdad, en los últimos años, países cercanos han tratado de reintegrar Irak a la región, incluidos Irán y Kuwait, ambos invadidos por Irak.

Saddam se benefició del apoyo de los Estados Unidos a lo largo de la guerra con Irán y aún después, hasta el día en que invadió Kuwait. Esos responsables están en buena parte de regreso al timón en Washington hoy.

Reagan y la anterior administración Bush le otorgaron ayuda a Saddam, junto con el conocimiento para desarrollar armas de destrucción, y eso fue antes cuando él era mucho más peligroso de lo que es ahora, y había cometido sus peores crímenes, como asesinar a millares de kurdos con gas venenoso.

Un final al régimen de Saddam le quitaría un enorme peso a la gente de Irak. Hay buenas razones para creer que él sufriría el destino de Ceasescu y otros tiranos viciosos si la sociedad iraquí no estuviera devastada por las duras sanciones que forzan a la población a confiar en Saddam para sobrevivir mientras lo fortalecen a él y su pandilla.

Saddam permanece como una terrible amenaza para aquellos que están dentro de su alcance.

Hoy, su alcance no se extiende más allá de sus propios dominios, aunque es probable que una agresión de los Estados Unidos pudiera inspirar una nueva generación de terroristas basados en la venganza, y podrían inducir a Irak a llevar a cabo acciones terroristas que se sospechan que ya pueden estar listas.

El año pasado una fuerza de tarea encabezada por Gary Hart y Warren Rudman preparó un informe para el Consejo de Relaciones Internacionales ¿América - Still Unprepared, Still in Danger? (¿América aún sin preparación, aún en peligro?). Este previene de probables ataques terroristas que podrían ser mucho peores que los del 9-11, inclusive con el uso de armas de destrucción masiva en este país, peligro que se convierte ¿más urgente por los prospectos de los Estados Unidos yendo a una guerra contra Irak?

Actualmente Saddam tiene toda razón para mantener bajo estricto control cualquier arma química y biológica que Irak pudiera tener. El no suministraría tales armas a los Osama bin Laden del mundo, quienes representan una terrible amenaza inclusive para el mismo Saddam, tomando distancia de la reacción que produciría si hubiera siquiera una insinuación de que tal transacción mortal pudiera llevarse a cabo. *

* Noam Chomsky es activista político, profesor de lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT, y autor del éxito de librería ¿9-11?

12 de marzo de 2003

ESPAÑA. "Aznar prefiere alinearse con el capo de la mafia que con el 85 por ciento de su población"
ENTREVISTA a Noam Chomsky, lingüista, profesor y activista político norteamericano : "EE.UU. quiere tener el dominio del mundo"Andy Robinson - 11/03/03
AP/La Vanguardia
Noam Chomsky durante su intervención en el Foro Social Mundial de Porto Alegre
"EE.UU. quiere tener el dominio del mundo"
LOS KURDOS. "El Ejército turco quiere ampliar la ocupación militar del norte de Iraq, el Kurdistán iraquí"
ORIENTE MEDIO. "Durante 25 años, EE.UU. ha bloqueado la resolución del conflicto palestino-israelí"
NUEVA POLÍTICA GLOBAL. "El objetivo es atemorizar al mundo, y un modo de hacerlo es atacar un país indefenso"

-¿La guerra es inevitable?

-Me temo que estén haciendo lo posible para que sea imposible echar marcha atrás. Yo diría que si Hans Blix dijera la semana que viene que no hay ni tan siquiera una navajita de bolsillo en todo el territorio iraquí, daría lo mismo. La Administración norteamericana lo ha dicho claramente. Lo que quieren es un cambio de régimen. Lo de la ONU es una farsa.

-¿Por qué le parece que Tony Blair y José María Aznar se juegan su apoyo político siguiendo a Estados Unidos?

-Bueno, son casos distintos. El Reino Unido se resignó tras la Segunda Guerra Mundial a ser el "socio menor" de EE.UU., como dijo entonces el Foreign Office. Da lo mismo el grado de humillación que sufre o las barbaridades que tiene que cometer, sigue ahí. La alternativa es unirse a Europa y ser un país del montón. España es distinta. A mi juicio -al igual que en el caso de Berlusconi-, es puro oportunismo. Prefieren posicionarse al lado del capo de la mafia que hacer caso al 85% de su población. No vamos a perder tiempo con la idea de que éstos son grandes estadistas que sacrifican votos por una convicción. ¡Que idea más absurda! Es una elección sencilla: te alineas con el poder o con la democracia. Y eligieron el poder.

-A diferencia, por ejemplo, de Turquia...

-Lo que ha hecho el Gobierno turco es extraordinario y muchos gobiernos occidentales deberían sentirse humillados y avergonzados por el ejemplo de compromiso democrático que acaba de darse en Turquía. El 95% de los turcos está en contra de la guerra y tanto el Parlamento como el Gobierno les hicieron caso. Esto se llama democracia. Pero soy escéptico sobre a la posibilidad de que se les deje seguir en su oposición. De alguna manera supongo que EE.UU. les obligará a aceptar.

-¿Cómo?

-En primer lugar tiene grandes armas económicas, como ya se ha visto. En segundo lugar, aunque Turquía formalmente es una democracia, sigue, a todos los efectos, bajo un régimen militar mediante el Consejo de Seguridad Nacional. De modo que siempre hay una amenaza de golpe militar. Estuve en Turquía hace unas semanas. Hablé en varias universidades y mis amigos turcos me aseguraron que debía dar por sentado que un elevado porcentaje del público asistente a mis conferencias era policía secreta. Hay que admirar a los intelectuales turcos. No son como los nuestros. Están bajo una amenaza constante y no sólo expresan sus opiniones sino que también hacen insumisión. Pero temo que si el poder militar decide que no quiere aceptar la decisión parlamentaria, hay formas para que pase por encima del Parlamento.

-¿Se refiere a un golpe?

-No creo que un golpe sea necesario. El sistema de poder y seguridad en Turquía ya esta diseñado para que los militares puedan imponerse a las decisiones del Gobierno. Es más, el Ejército turco se sentirá muy preocupado si EE.UU. les amenaza con dar su apoyo a una mayor autonomía para los 4 millones de kurdos en el nordeste de Iraq. Turquía tiene 50 millones de kurdos y el Ejército quiere ampliar la ocupación militar del norte de Iraq. Recuerde que en los años ochenta EE.UU. y Turquía perpetraron una de las peores atrocidades contra los kurdos y los resultados aún son visibles en los barrios pobres de Estambul, que están llenos de kurdos que huyeron a la ciudad. La mayoría aplastante de los kurdos turcos está en contra de la guerra porque piensa que en ese contexto se reproducirá la represión. Lo que no es un miedo infundado.

-¿Esta guerra es por el petróleo?

-El petróleo es un factor importante. Pero ya hace tiempo -80 años quizás- que el crudo es una fuerza motora en la política exterior de EE.UU., así que debe de haber otros factores.

-¿Cuáles?

-Primero, consideraciones políticas domésticas. En el sistema de propaganda de Estados Unidos, Saddam Hussein pasaba en septiembre de ser un tipo malo a ser una amenaza para la existencia de EE.UU. En septiembre, de repente, los sondeos de opinión empezaron a incluir la pregunta: "¿Piensa usted que Saddam Hussein es una amenaza inmediata?". Desde entonces más o menos dos tercios de la población piensa que si no paramos a Saddam hoy, nos va a matar mañana. Curiosamente, el pueblo estadounidense es el único del mundo -con la excepción del mismo pueblo iraquí- que tiene ese miedo a Saddam Hussein. En países vecinos como Kuwait e Irán se le desprecia, pero no se le tiene miedo. Bueno, ¿qué pasó en septiembre del 2002? Pues se celebraron las elecciones legislativas en EE.UU. La Administración tenía que evitar que cuestiones como Enron, las pensiones o el paro fuesen temas electorales. Y cuando tiene miedo, la gente busca el cobijo del poder. Esto la Administración lo sabe de sobra. Ya lo hicieron en los ochenta. Eche un vistazo a sus currículos. Son todos hombres de la Administración Reagan y de la de Bush padre. En 1981 lo primero que hizo Reagan fue declarar una guerra contra el terror. Nos dijeron que había terroristas libios sueltos en Washington, que los rusos nos iban a bombardear desde una base aérea en la isla Granada, que fue invadida. Luego dijeron que los sandinistas nicaragüenses estaban a sólo dos días de marcha de Texas y declararon un estado nacional de emergencia porque la seguridad nacional estaba supuestamente amenazada entonces por Nicaragua...

-¡Vaya amenaza...!

-Pero hay otra explicación. Existe una nueva política global expresada abiertamente en el National Strategy Report de octubre. Éste explica con pelos y señales que, en vista de que EE.UU. tiene un poder mayor que el resto del mundo junto en cuanto a los medios de violencia, debe usarlo para garantizar el dominio del mundo ahora y para siempre. No lo digo yo ,sino ellos, en el informe. Hasta explican que habrá que actuar preventivamente para que nadie desafíe ese poder. El objetivo de nuevo es que el mundo entero tenga miedo. Y una forma de hacer esto es atacar un país indefenso.

-¿Y las armas de destrucción masiva?

-Es obvio que esta política aumenta, no disminuye, el riesgo de que proliferen las armas de destrucción masiva y también aumenta el riesgo de terror en EE.UU. La Administración sabe esto tanto como la CIA. Pero les da lo mismo. Porque creen -probablemente con razón- que sus recursos de violencia son tan grandes que da lo mismo lo que se diga.

-Michael Ignatieff (catedrático al igual que Chomsky de la Universidad de Harvard) acaba de publicar una defensa de lo que él califica como el "imperio estadounidense" que dice que es el único policía global capaz de evitar el conflicto. ¿Qué le parece?

-Más o menos lo mismo que los intelectuales nazis, que decían exactamente lo mismo sobre Alemania. Miremos el pasado. ¿El imperio de EE.UU. ha garantizado la paz, la democracia y el orden? ¿En América Latina, por ejemplo? En esa región EE.UU. ha ejercido su voluntad más que en ninguna otra del mundo sin la molestia de Europa o Rusia. Ignatieff hasta dice que en Vietnam hubo un "conflicto trágico" entre dos métodos de "construir una nación", entre EE.UU. y los vietnamitas del norte. ¿Fue así de verdad? Si fuera así, ¿cómo es que Vietnam del Sur fue el principal objetivo de los bombardeos estadounidenses? Luego dice que el factor clave que determinará si es justificable la guerra en Iraq es el conflicto en Palestina. Por tanto -dice-, EE.UU. debe garantizar que hay una resolución diplomática de ese conflicto. Pero vamos a ver, existen las hemerotecas. Durante 25 años EE.UU. ha bloqueado unilateralmente la resolución diplomática del conflicto palestino-israelí frente al resto del mundo. ¿Qué sentido tiene decir ahora que tiene que intervenir para resolverlo?

-¿Cuál debe ser la respuesta de los periodistas ante la propuesta de Donald Rumsfeld de "incrustar" a 1.000 reporteros en las filas de las tropas estadounidenses?

-Rumsfeld evidentemente cuenta con que esta guerra no vaya a durar más de unos días y lo más probable es que tenga razón. Esto no puede llamarse guerra. Es un país del Tercer Mundo contra EE.UU. y el Reino Unido, las dos potencias militares más grandes de la historia. ¿Cómo llamar guerra a eso? Entonces la cuestión es: ¿qué clase de masacre va a ser? Y Rumsfeld calcula probablemente con acierto que será muy corta y, por tanto, por qué no llevar a los periodistas. Dicho esto, ningún periodista serio lo aceptaría.

Con el pacifismo a flor de piel


LA VANGUARDIA - 05.16 horas - 11/03/2003 Este catedrático de la Universidad de Harvard nació en Filadelfia en 1928 y, además de ser considerado el fundador de un sistema original para abordar el análisis lingüístico que ha revolucionado la lingüística, es conocido no sólo como profesor y escritor, sino también por haber desarrollado una intensa labor política, sobre todo en grupos pacifistas.

La guerra de Vietnam le hizo entrar en el debate político para oponerse activamente a la intervención armada de su país, e incluso fue encarcelado por negarse a pagar impuestos para financiar la contienda. También ha combatido la presencia de Estados Unidos en América Central y, a pesar de ser judío, la política israelí.

Los últimos 15 años de su vida los ha dedicado a viajar alrededor del mundo dando conferencias sobre la política exterior de su país -al que califica de "la nación más fundamentalista del mundo"-, de la situación iraquí, del papel de los medios y de la respuesta de los "intelectuales".

3 de marzo de 2003

Chomsky sobre el movimiento contra la guerraMatthew Tempest y Noam Chomsky
ZNet en Español
Título original:
Chomsky On The Anti War Movement
Origen: The Guardian, 4 de febrero de 2003
Traducido por Juan Aballe y revisado por Mateu Llas
Noam Chomsky: Las manifestaciones [por la paz] fueron otro indicador de un fenómeno muy destacable. Por todo el mundo y en Estados Unidos existe una oposición a la inminente guerra a un nivel sin precedentes en la historia estadounidense y europea en cuanto a su amplitud y a los sectores de la población que engloba.Nunca antes, que yo sepa, ha existido una oposición tan masiva a una guerra antes de que ni siquiera hubiese empezado. Y cuanto más nos acercamos a la región, mayor parece ser la oposición. En Turquía las encuestas indican cerca de un 90% de oposición, en Europa ésta es bastante amplia, y en EE.UU. los datos que vemos en las encuestas son sin embargo bastante engañosos porque no tienen en cuenta otro factor que diferencia a EE.UU. del resto del mundo. Este es el único país donde Sadam Hussein no sólo es criticado y despreciado sino además temido. Desde septiembre las encuestas han mostrado que aproximadamente un 60-70% de la población piensa literalmente que Sadam Hussein representa un peligro inminente para su supervivencia.De hecho no hay razón objetiva por la cual EE.UU. debería tener más miedo de Sadam que, digamos, los Kuwaitíes, pero existe un motivo -este consiste en que desde septiembre se ha producido un redoble de la propaganda que intenta hacer creer a la gente que Sadam no sólo es una persona terrible sino que además va a venir a por nosotros mañana si no le detenemos hoy. Y eso llega a la gente. De modo que para comprender la oposición actual a la guerra en EE.UU. debemos extraer ese factor, el factor del miedo irracional creado por la propaganda masiva. Si lo hacemos creo que encontraremos que la oposición es muy similar a la del resto del mundo.Lo que no se destaca en la cobertura de la prensa es que simplemente no existe precedente, o nada parecido a un precedente, para tal oposición pública a una guerra. Y ésta se extiende mucho más allá, no es sólo una oposición a la guerra, es una falta de confianza en los líderes. Quizá hayan visto un estudio publicado por el Foro Económico Mundial hace un par de días que analiza la confianza en los líderes, la más baja es la que se refiere a los líderes estadounidenses. Sólo tienen la confianza de poco más que la cuarta parte de la población y creo que eso refleja la preocupación por la temeridad, la violencia y las amenazas que se desprenden de las acciones y los planes de la actual administración.Estas cuestiones deberían ser centrales. Hasta en Estados Unidos hay una impresionante oposición a la guerra y una correspondiente disminución de la confianza en los líderes que la están conduciendo. Esto se viene desarrollando desde hace un tiempo pero está alcanzando ahora un estado inusual, y , volviendo a las manifestaciones del fin de semana, nunca antes había ocurrido. Si lo comparamos con la guerra del Vietnam, el estado actual de la guerra de Irak se corresponde aproximadamente con el de 1961, esto es, antes del comienzo de la guerra, en 1962, cuando EE.UU. bombardeó Vietnam del Sur y condujo a millones de personas a campos de concentración, a la guerra química y demás. Pero no hubo protesta. De hecho la protesta fue tan pequeña que poca gente lo recuerda.Las protestas no comenzaron a desarrollarse hasta varios años más tarde cuando extensas zonas del sur de Vietnam fueron sometidas a bombardeos de saturación con aviones B-52, había cientos de miles de tropas allí y cientos de miles habían sido asesinados. Incluso después de esto, cuando las protestas finalmente se desarrollaron en EE.UU. y Europa, éstas se centraron casi siempre en una cuestión colateral -el bombardeo del norte de Vietnam fue indudablemente un crimen, aunque fue mucho más intenso en el sur, que siempre fue el objetivo de EE.UU., y seguía siéndolo.Esto también es reconocido, incidentalmente, por el gobierno. Cuando cualquier administración toma posesión lo primero que hace es llevar a cabo una valoración de la situación a nivel mundial - "¿Cual es el estado del mundo?"- por parte de los servicios de inteligencia. Esta información es secreta y sale a la luz unos 30 ó 40 años más tarde cuando es desclasificada. Pero cuando llegó la primera administración Bush en 1989, partes de su informe de inteligencia fueron filtradas, y son muy reveladoras sobre lo que ocurrió precisamente respecto a estas cuestiones en los 10 años siguientes.Las partes que fueron filtradas hablaban de enfrentamientos militares con enemigos mucho más débiles, reconociendo que éstos eran los únicos a los que estábamos dispuestos a enfrentarnos, los únicos que queríamos que existieran. De tal modo que en enfrentamientos con enemigos mucho más débiles Estados Unidos debe ganar "con decisión y rapidez" porque de otro modo el apoyo popular se erosionará, ya que se considera que este es muy frágil. No es como en los años sesenta, cuando el gobierno podía librar una guerra larga y brutal durante años y años destruyendo prácticamente un país sin protesta alguna. Ahora no, ahora tienen que ganar. Tienen que aterrorizar a la población para que sientan que hay una gran amenaza para su existencia y llevar a cabo una victoria milagrosa, contundente y rápida sobre el enorme enemigo y después pasar al siguiente.Recordemos que las personas que llevan ahora las riendas en Washington son en su mayor parte Reaganianos reciclados, que básicamente están reviviendo el guión de los años ochenta -para utilizar una analogía adecuada-. En los años 80 impusieron programas domésticos muy dañinos para la población en general y que fueron muy impopulares. La gente se opuso a la mayoría de sus programas domésticos y la manera como consiguieron implantarlos fue manteniendo a la población en un continuo estado de pánico.Así que un año fue una base aérea en Granada que los rusos querían usar para bombardear los Estados Unidos. Suena ridículo pero esa fue la mentira de la propaganda y funcionó.Nicaragua estaba a "dos días de marcha de Tejas" -un puñal apuntando al corazón de Tejas-, para utilizar la frase de Hitler. De nuevo podría creerse que la gente se moriría de risa. Pero no fue así. Este argumento fue utilizado continuamente para asustarnos -Nicaragua quizá nos conquiste en su camino hacia la conquista del hemisferio-. Se declaró una emergencia nacional por la amenaza que representaba Nicaragua para la seguridad nacional. Que si asesinos a sueldo libios rondaban las calles de Washington para matar a nuestro líder - que si narco-terroristas hispanos-. Una cosa tras otra fue urdida para mantener a la población en un permanente estado de miedo mientras llevaban a cabo sus mayores guerras terroristas.Recordemos que la misma gente declaró en 1981 una guerra contra el terror que se convertiría en el núcleo central de la política exterior estadounidense enfocada fundamentalmente en Centroamérica. Llevaron a cabo una guerra contra el terror en América Central donde acabaron matando a unas 200.000 personas y dejando cuatro países devastados. Desde 1990, cuando EE.UU. se hizo con ellos de nuevo, se han hundido más aún en una profunda pobreza. Ahora están haciendo lo mismo por los mismos motivos -están llevando a cabo programas domésticos a los que la población se opone contundentemente porque les perjudica.Pero las aventuras internacionales, la invención de enemigos que están a punto de destruirnos, no son nuevas, nos son familiares. No lo inventaron ellos, otros han hecho lo mismo a lo largo de la historia. Pero se han convertido en maestros de este arte y lo están volviendo a hacer ahora.No quiero sugerir que no tengan motivos para querer tomar el poder en Irak. Por supuesto que los tienen, motivos muy antiguos que todo el mundo conoce. Controlar Irak pondrá a EE.UU. en una posición muy poderosa para extender su dominio sobre las mayores reservas energéticas del mundo. No es una razón pequeña.Pero fijémonos en el momento concreto. Es realmente chocante que la avalancha de propaganda comenzara en septiembre -¿qué ocurrió en septiembre? Fue cuando comenzó la campaña para el congreso y estaba claro que los republicanos no iban a ganar dejando que dominaran los asuntos sociales y económicos. Hubieran sido arrollados. Tenían que hacer exactamente lo mismo que hicieron en los ochenta; sustituirlos por asuntos de seguridad y en el caso de una amenaza a la seguridad la gente tenderá a cerrar filas en torno al presidente -una figura fuerte que nos protegerá de horribles peligros.La dirección más probable que esto tomará [después de una guerra con Irak] será Irán, y posiblemente Siria. Corea del Norte es un caso diferente. Lo que están demostrando al mundo con gran claridad es que si quieres impedir una agresión estadounidense, más te vale tener armas de destrucción masiva (ADM), o una amenaza de terrorismo creíble. Ninguna otra cosa les detendrá -no les pararán fuerzas convencionales. Esa es una lección terrible, pero es exactamente la que se está enseñando.Durante años, expertos de los medios de comunicación convencionales han estado destacando que EE.UU. causa la proliferación armamentística con sus aventuras ya que los demás no pueden protegerse si no es con ADM o la amenaza del terror. Kenneth Waltz es uno de los que subrayaba esto recientemente. Pero hace años, incluso antes de la administración Bush, comentaristas de primera línea como Samuel Huntington de Foreign Affairs, la principal revista del establishment, destacaban que Estados Unidos estaba siguiendo un curso peligroso. Huntington hablaba sobre la administración Clinton pero apuntaba que, para gran parte del mundo, EE.UU. es considerado ya como un estado criminal y el mayor peligro para su existencia. De hecho una de las cosas sorprendentes sobre la actual oposición a la guerra, repito sin precedentes, es la amplitud con la que se extiende por todo el espectro político. Las dos mayores publicaciones sobre política exterior, Foreign Affairs y Foreign Policy acaban de publicar en sus ediciones más recientes artículos muy críticos de distinguidas figuras de los medios de comunicación mayoritarios oponiéndose al recurso de la guerra en este caso.La American Academy of Arts and Sciences rara vez se posiciona en asuntos de actualidad controvertidos y acaba de publicar un largo monográfico de su comité de seguridad internacional sobre este tema, en el que da una descripción de lo más cordial de la posición de la administración Bush para después desmontarla línea a línea entrando en terreno resbaladizo -mucho más de lo que me hubiera gustado- pero consiguiéndolo con éxito.Existe mucho miedo y preocupación por este aventurismo, al que un analista llamaba "tontas fantasías de sillón". Mi preocupación es más bien "¿cómo va a afectar a los iraquíes?" y "¿cómo va a afectar a la región?" pero estas preocupaciones son del tipo "¿cómo nos va a afectar a nosotros?".Matthew Tempest: Se volverá contra ellos mismos la propaganda si no se establece la democracia en Irak después de la "liberación"?NC: Tiene razón al llamarlo propaganda. Si esta es una de las finalidades de la guerra, ¿por qué entonces no lo dicen?, ¿por qué están engañando al resto del mundo?, ¿qué sentido tienen entonces los inspectores de la ONU? De acuerdo con esta propaganda todo lo que estamos diciendo en público es pura farsa -no nos importan las armas de destrucción masiva, no nos importa el desarme, tenemos otro objetivo en mente que no os decimos y que consiste, de repente, en que vamos a llevar la democracia a Irak por medio de la guerra. Pues bien, si este es el objetivo dejemos de mentir sobre ello y pongámosle fin a toda la farsa de las inspecciones y demás, y digamos simplemente que ahora estamos en una cruzada para llevar la democracia a países que sufren bajo gobiernos tiranos. De hecho esta es una cruzada tradicional, es lo que hay detrás de los horrores de las guerras coloniales y sus equivalentes modernos, y nosotros tenemos un historial muy rico mostrando cómo funciona esto. No es algo nuevo en la historia.En este caso particular no se puede predecir qué pasará una vez comience la guerra. En el peor de los casos quizá ocurra lo que las agencias de inteligencia y las organizaciones de ayuda predicen -esto es, un aumento del terrorismo como disuasión o venganza, y para el pueblo iraquí, que apenas supera el límite de la supervivencia, podría significar la catástrofe humanitaria sobre la que las organizaciones de ayuda y la ONU nos han estado advirtiendo.Por otro lado es posible que ocurra lo que los halcones de Washington esperan -una victoria rápida, ausencia de combates que comentar, imposición de un nuevo régimen, con una fachada democrática y asegurarse de que EE.UU. tenga grandes bases militares en Irak así como el control efectivo del petróleo.Las posibilidades de que consientan algo parecido a una democracia real son mínimas. Hay grandes impedimentos en su camino -impedimentos que motivaron que Bush nº1 se opusiera a las rebeliones de 1991 que podían haber derrocado a Sadam Hussein. Al fin y al cabo, podía haber sido derrocado entonces si EE.UU. no hubiera autorizado a Sadam a aplastar las rebeliones.Un problema importante es que prácticamente el 60% de la población es chiíta. Si hay algún tipo de gobierno democrático, ellos tendrán algún tipo de voz, de hecho la voz mayoritaria respecto a cuál ha de ser el gobierno. No son pro-iraníes pero lo más probable es que la mayoría chiíta se uniera al resto de la región intentando mejorar las relaciones con Irán y reducir el nivel general de tensión en la región reintegrando a Irán en ella. Ha habido movimientos en ese sentido entre los estados árabes y la mayoría chiíta en Irak probablemente lo haría. Eso es lo último que quiere EE.UU. Irán es el próximo objetivo.No quiere una mejora de las relaciones. Es más, si la mayoría chiíta obtiene por primera vez una verdadera voz en el gobierno, la minoría kurda querrá algo similar. Y querrá la realización de sus justas demandas de un mayor grado de autonomía en las regiones del norte. Turquía no va a tolerar eso. Turquía ya tiene miles de tropas en el norte de Irak básicamente para prevenir una evolución de ese tipo. Si hay movimiento hacia Kirkuk, considerada por ellos como su capital, Turquía se moverá para bloquearlo y EE.UU. le apoyará con toda seguridad igual que le apoyó en sus masivas atrocidades contra los kurdos en las regiones del sudeste durante los años noventa. Lo que al final tendremos será, o bien una dictadura militar con una fachada democrática, como por ejemplo un parlamento que vota mientras el ejército lleva las riendas entre bastidores -no sería nada nuevo-, o bien la entrega del poder a las manos de alguien como la minoría Sunni, quien ya lo tuvo en el pasado.Nadie puede predecir nada de esto. Lo que ocurrirá cuando se empieza una guerra no se sabe. La CIA no puede predecirlo, Rumsfeld no puede predecirlo, nadie puede. Podría ocurrir cualquiera de estas cosas. Por eso la gente cuerda reniega del uso de la violencia a menos que existan razones abrumadoras para ello, los peligros son simplemente demasiado grandes. Sin embargo sorprende que ni Bush ni Blair presenten algo parecido a esto como su objetivo a lograr con la guerra. ¿Acaso han acudido al consejo de seguridad y han propuesto una resolución para llevar la democracia a Irak mediante el uso de la fuerza? Por supuesto que no. Porque saben que se reirían de ellos.Bush y su administración dijeron ya en noviembre al consejo de seguridad abierta y directamente que la ONU será "relevante" si nos otorga la autoridad para hacer lo que queramos, para usar la fuerza si queremos, y si la ONU no lo hace será irrelevante. No podía ser más claro.Dijeron que ya tenemos la autoridad para hacer lo que queramos, o venís a respaldar esa autorización o sois irrelevantes. No podía haber una forma más clara y explícita de informar al mundo de que no nos importa lo que piense, haremos lo que queramos. Esta es una de las principales razones por las que la autoridad de los líderes estadounidenses se ha hundido según la encuesta del Foro Económico Mundial.Otros países probablemente participarán en la guerra de Estados Unidos, pero lo harán por miedo.

18 de febrero de 2003

Entrevista a Noam Chomsky
"Cuba es probablemente el blanco de más terrorismo de todos los países del mundo” Araceli Varela Sánchez y Marcos Mariño Beiras. Massachusetts. Revista Tempos Novos En los análisis recientes que se hacen de la situación mundial desde la izquierda, encontramos dos puntos de vista distintos: por un lado, un sistema mundial constituido por Estados débiles y controlado por grandes corporaciones multinacionales; por otro lado, un mundo controlado por el poder imperial de los Estados Unidos. ¿Crees que podemos hablar de una nueva forma de imperialismo con base en el Estado norteamericano? ¿Cuál es el papel de las grandes corporaciones?  El término “imperialismo” es muy amplio y puede referirse a todo tipo de relaciones de poder y dominación. Cuando hay este tipo de relaciones entre Estados u otras instituciones, podemos hablar de imperialismo, si queréis. En lo que respecta al actual sistema mundial, está basado en un grupo de Estados muy poderosos, el G7, esencialmente. Estados Unidos es, con diferencia, el más poderoso de ellos, aunque la Unión Europea es comparable: la elección de los europeos es el poder. Estos Estados están fuertemente ligados a instituciones internacionales como el FMI y el Banco Mundial, que están controlados realmente por Washington, y también están ligados a grandes corporaciones, que tienen un gran poder e influencia. Pero las corporaciones no son actores independientes, necesitan del poder del Estado de varias maneras: en primer lugar, para que el mundo esté controlado y a su disposición. Pero también necesitan al Estado directamente, para subsidios: la economía norteamericana no es de ninguna manera una economía capitalista de libre empresa, se basa en gran medida en un sector estatal muy dinámico. Por lo tanto, los contribuyentes tienen que pagar los costes y asumir los riesgos de los nuevos estadios del desarrollo económico, y cuando las cosas funcionan, las corporaciones privadas se llevan los beneficios. Además, las corporaciones están muy interrelacionadas. IBM, Siemens y Toshiba trabajan en proyectos conjuntos. Teóricamente compiten entre ellas, pero interaccionan estratégicamente, y construyeron una especie de sistema mercantilista controlado por poderes privados con todo tipo de conexiones entre ellos, y en estrecha colaboración con los Estados más poderosos. Podéis llamarlo como queráis, a veces le llaman mercantilismo corporativo, que no es un mal término. Te consideras un anarquista libertario, y le has dedicado mucha atención al movimiento anarcosindicalista en el Estado español en los años 30. Parece que el movimiento antiglobalización tiene un importante componente anarquista. ¿Crees que el anarquismo, como ideología y estrategia, está recuperando protagonismo? ¿Ves continuidades o diferencias entre el movimiento antiglobalización y los movimientos anarquistas de Cataluña y Aragón? Una precisión terminológica: yo sugeriría que evitásemos el término “antiglobalización”. Se trata de un término propagandístico inventado por los que apoyan una forma particular de globalización basada en las grandes corporaciones, para sugerir que los que no están a favor de esa forma de globalización quieren volver a la Edad de Piedra. Todo el mundo está a favor de la globalización, eso ni siquiera se cuestiona. Ciertamente la izquierda, el movimiento obrero, están basados en la noción de solidaridad internacional. La cuestión es: ¿qué forma va a tomar la globalización? Los movimientos por la justicia global, los movimientos que se reúnen en Porto Alegre, tienen una visión distinta de la integración internacional y de las multinacionales. Y esos movimientos surgieron de las luchas populares, de las que forma parte la tradición anarquista. Los ideales de esta tradición nunca desaparecieron y dan impulso a todo tipo de luchas. A nivel general, cuestionan las jerarquías y la dominación, incluyendo el poder estatal. En la práctica promueven la autogestión de los trabajadores y la extensión de la democracia al mundo del trabajo. Así que el Movemento dos Sem Terra en Brasil quizás nunca escuchó hablar de las comunas en Aragón, pero están haciendo lo mismo. Es algo que sucede espontáneamente.  Uno de los aspectos más importantes de la vida política en el Estado español son los nacionalismos periféricos. Recientemente, el partido vasco Batasuna, con conexiones con ETA, fue ilegalizado. En Galicia hay un importante movimiento nacionalista, menos popular que el vasco y el catalán, pero en muchos sentidos más crítico y progresista. ¿Cuál es tu opinión sobre estos nacionalismos periféricos, y en particular sobre el problema vasco y la ilegalización de su partido independentista? Creo que la ilegalización de un partido independentista es una decisión equivocada, sea en el País Vasco o en Irlanda del Norte. Estoy seguro de que las organizaciones políticas tienen algún tipo de conexión con los movimientos terroristas, pero la manera de tratar el problema no es ilegalizar los partidos, sino conseguir acuerdos políticos que aborden el problema de una manera seria. Por supuesto, hay que tener en cuenta las actividades criminales, pero esto es un hecho aparte. Así que no estoy a favor de la ilegalización de Batasuna. En lo que respecta a los nacionalismos, no estoy seguro de hasta qué punto son periféricos. Creo que una de las consecuencias de la fusión de Europa en un superestado altamente centralizado –que es la dirección en la que va la Unión Europea- es una creciente regionalización. La recuperación de culturas locales, desde el lenguaje hasta la autonomía política, es muy saludable. Esto está pasando en toda Europa, y con particular intensidad en España, pero también en el resto del continente. El famoso déficit democrático introducido por la centralización de la Unión Europea puede dar lugar a una sociedad más fuerte y sana. Se trata de uno de los desarrollos más interesantes en los últimos tiempos, así que no creo que estos nacionalismos vayan a ser periféricos, sino que se van a extender por toda Europa. Y esto está sucediendo literalmente en la mayor parte de los países.Por otra parte, estamos viendo una reacción muy fuerte por parte de la derecha en el gobierno español, que está tratando de reconstruir la unidad imaginaria de España...Imaginaria es la palabra correcta. La unidad se da mayormente a nivel del poder de las elites. Más allá de eso, la gente es simplemente muy diversa y sus intereses se cruzan en todo tipo de direcciones, no necesariamente las regiones, sino también las relaciones de clase... Y todos estos desarrollos son saludables y hay que promoverlos. Los seres humanos no son criaturas del Estado, tienen muchas otras dimensiones. Uno de los temas de los que más te has ocupado es la situación política en Latinoamérica. Ciertos acontecimientos recientes en esas áreas parecen una continuación de la Guerra Fría, y las clases dirigentes parecen muy preocupadas por un nuevo “eje del mal” entre Venezuela, Brasil y Cuba. ¿Cuál es tu diagnóstico de estos desarrollos? Estáis en lo cierto al señalar la continuidad con el período de la Guerra Fría, pero hay una razón para eso: lo que sucedió en Latinoamérica no tuvo mucho que ver con la Guerra Fría. Considerado por ejemplo el caso de Cuba, que es el caso en el que se podría hacer una conexión con los rusos. De hecho, sabemos mucho sobre este asunto, porque una de las cosas buenas de los Estados Unidos es que se trata de una sociedad muy abierta, y tenemos más acceso a los documentos internos que en cualquier otro país. Si nos fijamos en la manera precisa en que se desarrolló, vemos que la confrontación no tenía nada que ver con los rusos, sino con algo totalmente distinto. Castro tomó el poder en enero de 1959 y en dos meses el Consejo de Seguridad Nacional norteamericano ya estaba planeando librarse de él. En aquel momento no había ni comunistas ni rusos por el medio. En octubre, aviones norteamericanos con base en Florida comenzaron a atacar a Cuba. Este es el comienzo de un largo período de ataques terroristas: Cuba es probablemente el blanco de más terrorismo que todo el resto del mundo. En marzo de 1960 se tomó una decisión en secreto para derrocar al gobierno, lo que se llamó “cambio de régimen”. Y ahí entra al gobierno Kennedy. Una de las primeras cosas que hizo ese gobierno fue un estudio de Sudamérica donde dicen: el problema de Cuba es la difusión de la idea de Castro de retomar las riendas del poder, que va a inspirar a otra gente del hemisferio que tiene problemas similares a hacer lo mismo. Y luego tenemos la invasión de Bahía Cochinos. Los cubanos la rechazaron, y el gobierno Kennedy estaba furioso. Kennedy ordenó a su equipo que se desencadenase sobre Cuba todo el terrorismo de la tierra por su victorioso desafío a los Estados Unidos, y no sólo por rechazar la invasión. En los documentos dicen literalmente: la existencia misma del régimen de Castro es un desafío de la política norteamericana del último siglo y medio en Latinoamérica, que supuestamente tenía que ser dominada por los Estados Unidos y ahora estaba tomando su propio camino. Iniciaron entonces una larga serie de ataques terroristas contra Cuba que no eran ninguna broma. Eran muy serios: muchísimas personas asesinadas, destrucciones masivas, hundimiento de barcos, cosechas envenenadas, etc. Y llegamos así a la crisis de los misiles. Los rusos pusieron armas nucleares en previsión de una invasión, y en las conversaciones que están teniendo lugar ahora, en el 40 aniversario de la crisis, los funcionarios norteamericanos como McNamara dicen: en realidad, no estábamos planeando una invasión. Pero McNamara también dice que, si él fuese ruso o cubano, supondría que iba a haber una invasión, porque todo apuntaba a ello. Así que los misiles se pusieron allí para tener un efecto disuasorio sobre los planes de invasión. Y eso casi hace explotar el mundo. Acabamos de saber lo cerca que estuvimos del fin en las conversaciones que tuvieron lugar la semana pasada en la Habana: lo que salvó al hemisferio norte de la destrucción total fue un oficial ruso que canceló la orden de enviar misiles nucleares cuando su submarino estaba siendo atacado por destructores norteamericanos. Gracias a eso estamos vivos. Estuvimos así de cerca. ¿Que pasó después de la crisis de los misiles? Kennedy continuó y de hecho aumentó los ataques terroristas contra Cuba. Diez días antes de su asesinato dio nuevas órdenes para operaciones de terror y sabotaje en Cuba, y eso continúa hasta hoy. Además de eso, hay un embargo que estrangula al país. Los rusos se involucraron finalmente para proteger a Cuba de los ataques, pero no se trataba de la Guerra Fría, y si os fijáis en otros casos, veis que es lo mismo. De hecho, en el caso de Nicaragua los Estados Unidos enviaron a los Sandinistas a manos de los rusos conscientemente y a propósito, porque querían un pretexto para el ataque que estaban llevando a cabo. Nicaragua quería aviones para defender su espacio aéreo del ataque de los Estados Unidos, y los Estados Unidos sobrevolaban Nicaragua enviando mensajes a las fuerzas terroristas diciéndoles a dónde debían ir, etc. Nicaragua quería defender su espacio aéreo y para ello trató de conseguir aviones franceses, pero los Estados Unidos presionaron a Francia para que no les enviaran aviones, querían que fueran los rusos los que se los prestaran. Afortunadamente fueron suficientemente listos como para no aceptar los aviones rusos, pero de todas maneras la administración Reagan continuó esparciendo rumores de que Nicaragua iba a obtener aviones rusos dispuestos a atacar a los Estados Unidos. Si analizas caso tras caso, ves que así es como funciona. En cuanto a Brasil, acaba de salir de unas elecciones que confirman el avance de la izquierda en el continente. ¿Qué estrategias está desarrollando el poder para controlar este avance? Brasil es una fuente de preocupación ahora, como también lo era bajo la administración Kennedy, en parte por las mismas razones: Goulart se estaba moviendo hacia una posición de independencia, era un populista moderado. A la administración Kennedy no le gustaban las reformas que se estaban llevando a cabo. Prepararon –y no había rusos por medio- un golpe de Estado, que se materializó poco después del asesinato de Kennedy. Estableció una dictadura militar brutal que los liberales de Kennedy aplaudieron y describieron como la mayor victoria para la libertad de mediados del siglo XX, literalmente –y esto mientras se llevaban a cabo torturas y todo lo demás. Y no tenía nada que ver con los rusos. Tenía que ver con el hecho de que Brasil –que es mucho más importante que Cuba- se movía hacia una dirección de independencia; eso no es de esperar ni está permitido. Lo mismo ocurre hoy en Venezuela. Chávez es una figura muy impopular en los Estados Unidos: populista, reformista… Hizo algo tan terrible el otro día que fue noticia aquí. Rebautizó el llamado “Día de Colon” por “Día de la Resistencia Indígena” y... ¡uno no puede decir eso! Aquello fue la liberación del hemisferio, no el genocidio de cien mil personas. Así que todavía tienen que pensar en una manera de librarse de Chávez, pero una distinta de las anteriores. En el caso de Brasil, tenemos ahora a Lula, el candidato del Partido dos Trabalhadores, que es con mucho el partido socialdemócrata más grande e importante del mundo. Los Estados Unidos están tratando con todas sus fuerzas de impedir su subida al poder. No pueden parar en este momento la victoria electoral, pero lo que han hecho ha sido imponer condiciones –no solo los Estados Unidos, sino toda la comunidad internacional financiera y la elite de negocios de Brasil- que son las mismas condiciones que cualquier nuevo presidente –Lula en este caso- tendría que cumplir, y esencialmente significan una continuación de las políticas neoliberales. Por ese motivo estuvieron invirtiendo en el suelo, atacando la moneda... Es la técnica estándar para destruir un país, y forma parte de la globalización neoliberal: la liberalización financiera proporciona a los inversores y propietarios de la tierra un enorme poder sobre los países. Esa es también una de las razones por las cuales el crecimiento económico –como la productividad y la mayor parte de los índices macroeconómicos- bajó considerablemente en los últimos veinticinco años, a escala mundial. Pero estas políticas neoliberales también minan la democracia, lo cual es mucho más importante: retiran el poder de decisión de los países dándoselo a los inversores internacionales, propietarios, etc. Se habla incluso a veces de “parlamentos virtuales” que determinan las políticas gubernamentales a través del control del capital flotante, la moneda, ... Un ejemplo: Brasil, como consecuencia de las políticas neoliberales de Cardoso, tiene una gran deuda. Pidieron un préstamo al FMI y se lo concedieron, un gran préstamo, pero con una condición: el préstamo quedó congelado hasta después de las elecciones, y el nuevo presidente va a tener que seguir las reglas del FMI, lo cual significa esencialmente continuar la misma política. Es un estrangulamiento del país. La única escapatoria es más o menos revolucionaria: que Sudamérica tome las riendas de sus propios asuntos y siga su propio camino. Un país solo, como Cuba o Venezuela, no pueden hacerlo, pero una parte sustancial del continente podría, si Brasil está dispuesto. Por otra parte, eso significaría una guerra de clases en Brasil.      ¿Y crees que eso puede pasar a corto plazo?       Yo creo que va a pasar, antes o después, pero no sé si la situación está madura ahora mismo. No puede pasar si no hay un gran apoyo del Norte, no de los gobiernos, sino de la gente. Si estos movimientos por la justicia global crecen y se expanden, podrían proporcionar una base de apoyo popular. La gente tiene cierta capacidad de maniobra e históricamente hubo mejoras sustanciales. Por ejemplo, ahora ningún presidente norteamericano podría hacer lo que hizo Kennedy: los ataques a Vietnam, organizar un golpe militar en Brasil, guerra terrorista contra Cuba... Los presidentes están ahora mucho más constreñidos por el cambio en el público general, que ahora impone sus límites al poder. Los movimientos de justicia global podrían dar lugar a desarrollos muy saludables, orientados hacia las necesidades de la gente y no hacia los beneficios de las multinacionales. Y Brasil, Venezuela y otros países son un ingrediente crucial en todo esto: los países que más sufren son los que están completamente controlados por los Estados Unidos. El control es mayor en el Caribe y en Centroamérica, y el resultado es un completo desastre: el país más pobre del hemisferio es Haití, el segundo más pobre es Nicaragua, Guatemala es el tercero... Desde 1990, que fue cuando Estados Unidos recuperó completamente su poder sobre ellos, están en caída libre. Esos países son demasiado pequeños para hacer algo, necesitan solidaridad y ayuda    Otra de las cosas en las que más has investigado es la manipulación mediática, por ejemplo en Manufacturing Consent. En la mayor parte del mundo el poder parece seguir una pauta doble: en el Primer Mundo, el método favorito es la manipulación de los medios, pero en el Tercer Mundo el poder es mucho menos sutil, y sigue funcionando a través de la violencia física, la exclusión... Sí, y además se hace de manera completamente consciente. Lo mismo pasa en la historia de los países ricos. Estas ideas de “fabricar el consenso” aparecieron cuando las elites entendieron que, con el crecimiento de la democracia parlamentaria, del movimiento obrero, etc, no iba a ser posible controlar a la gente por la fuerza. Por lo tanto tuvieron que recurrir a otros modos de control, como controlar la opinión, el pensamiento, las maneras de ser... Se trata de una enorme industria que se desarrolló principalmente en Estados Unidos y Gran Bretaña, los dos países más democráticos. Es ahí donde el peligro es mayor. Considerad por ejemplo el caso de España. Con Franco permitían la publicación de cualquier tipo de libro, no tenía importancia. Siempre y cando hubiese una cámara de torturas en el centro de Madrid y pudieseis escuchar los gritos cando pasarais por allí, se le podía dejar a la gente leer lo que quisiera. Por otro lado, cuando no tienes esas técnicas, se vuelve muy importante controlar lo que la gente piensa, ve y dice. Mientras la gente esté completamente absorbida por lo que se suele llamar las cosas superficiales de la vida –es el término que usan las empresas- no se involucrará en otras cosas. La gente lo sabe, y por eso hay un tremendo cinismo respecto a la democracia en este país. Reparemos por ejemplo en las elecciones de noviembre de 2000. Hubo muchas discusiones y rabia por el hecho de que se hubieran manipulado las elecciones, pero fijaos en quién estaba preocupado: una elite intelectual muy pequeña. Se trataba de un asunto muy importante en Harvard, pero en las calles de Cambridge a nadie le importaba. A la gente no le importa que se hubieran robado las elecciones: es todo una farsa. Y en todas estas discusiones y debates siempre resultaba sorprendente que a la gente no le preocupara la ilegitimidad del presidente. Si echáis un vistazo a los sondeos de opinión veréis exactamente por qué. Antes de las elecciones ya el 75 % de la gente pensaba que eran una farsa: se trata de un juego de ricos, de la industria de relaciones públicas, etc. Hay un indicador de “impotencia” que mide lo incapaz que se siente la gente de cambiar la realidad, y ese indicador no paró de subir, alcanzando recientemente su punto álgido. Lo mismo pasa en Latinoamérica. La llamada “onda de democratización” que está teniendo lugar es tan solo una democracia formal: votas por alguien. Por otro lado, el cinismo respecto a la democracia creció tremendamente. Un porcentaje muy alto de la población -creo que es cerca de la mitad- dice que incluso aceptaría dictaduras militares, lo cual no es ninguna broma en Latinoamérica. La razón es que la democracia formal fue de la mano de programas neoliberales, que minan la democracia, así que la gente acabó siendo cínica, y eso es un éxito: quieren que la gente sea cínica y que las elites se ocupen de todos los asuntos. Esa es la forma perfecta de democracia, y exige poderosos instrumentos de adoctrinamiento e control. Cuando la Unión Soviética colapsó, todo el mundo dedujo que la planificación central no era viable, pero se rechazaron también otras alternativas -como los consejos de trabajadores- más próximas a la tradición libertaria en la que tú te inscribes. Todas estas ideas se consideraron utópicas. Según la doxa oficial, la única manera posible de organizar la vida económica es el capitalismo de libre mercado. ¿Cómo interpretas esta reacción?  Se trata de una reacción interesante. De hecho, escribí sobre el tema cuando la caída del muro de Berlín. Yo creo que la caída de la Unión Soviética fue una pequeña victoria para el socialismo, al igual que la derrota del fascismo: abrió de nuevo el espacio para el socialismo. Los bolcheviques fueron radicalmente antisocialistas desde el primer momento. La primera medida que tomaron Lenin y Trotsky en 1918 fue eliminar los consejos de trabajadores, eliminar los soviets, eliminar por supuesto la Asamblea Constituyente. Tenían que destruirlos porque querían formar lo que ellos llamaban un ejército de trabajadores, obedientes a la voluntad del líder, y lo hicieron basándose en lo que ellos consideraban presupuestos marxistas. Su variedad de marxismo implicaba que Rusia non podía tener socialismo sin ser industrializada a la fuerza y rápidamente. Después de la industrialización la Historia pondría en práctica su magia, y todo eso. Pero a medio plazo, la Unión Soviética fue la fuerza más radicalmente antisocialista del mundo, peor que la Alemania nazi. No había organizaciones populares, ni organizaciones de trabajadores. Los consejos de trabajadores no existían en absoluto. La eliminación de este sistema dejó cierto espacio a los ideales socialistas libertarios. Así que lo que estáis describiendo es correcto, así es como se interpretó, pero los hechos son radicalmente opuestos. Esta e una de las mayores victorias de la propaganda que jamás he visto. ¿Cuál es tu opinión de la otra alternativa tradicional de la izquierda, la socialdemocracia?  La socialdemocracia tuvo un éxito extraordinario. Por supuesto, no resolvió todos los problemas, pero cuando se aplicó a las sociedades funcionó mucho mejor que el sistema soviético, de una manera mucho más humana. Tomemos por ejemplo la sanidad. Estados Unidos es el único país industrial que tiene una sanidad pública extremadamente limitada. La sanidad aquí es probablemente peor que en cualquier otro país industrial: los gastos per cápita son el doble de los del resto de los países industriales, y el sistema es completamente ineficaz. Hay algo así como una sanidad pública en Norteamérica, de manera que si eres una persona pobre en el centro de Boston y tienes un ataque al corazón o algo así, te llevarán a urgencias y te tratarán. Pero notad que esta es la forma de sanidad más cara y menos eficiente: no hay prevención y el tratamiento es muy caro, porque usan el Hospital General de Massachusetts. Así que, en cierto sentido, hay una sanidad pública, pero es radicalmente ineficaz. Esto es lo que pasa cuando te mueves hacia sistemas de mercado. En los países que tienen alguna forma de alternativa socialdemócrata –y hay muchos tipos distintos- es mucho más eficiente. Cuando tienes un sistema privado, hay un montón de burócratas, contables, y todo tipo de gente que se aseguran de que los médicos no les den demasiados medicamentos a la gente. Y toda esa burocracia da lugar a muchos gastos. Donde los sistemas socialdemócratas funcionaron, lo hicieron razonablemente bien, ciertamente mucho mejor que las alternativas. Así que las conclusiones a las que os referíais antes–que son las conclusiones usuales- son solamente propaganda ridícula. Lo que es cierto es exactamente lo contrario, y eso quiere decir que lo que deberíamos hacer es movernos hacia formas serias de democracia, en las que por ejemplo la economía esté bajo control democrático. El programa neoliberal va en la dirección opuesta. Lo que se suele llamar privatizaciones no tiene ningún tipo de motivación económica, pero tiene una importante motivación antidemocrática: si se privatiza un servicio, por ejemplo la salud, el agua, o lo que sea, se retira del dominio público, del dominio de la elección democrática, y se lleva al dominio del totalitarismo. Una corporación privada es una institución totalitaria: es una economía dirigida, controlada de arriba a abajo, y no rinde cuentas al público. Así que no hay argumentos económicos para las privatizaciones: las empresas públicas en países eficientes son eficientes, y en países ineficientes son ineficientes.  Por otro lado, las socialdemocracias fueron históricamente fenómenos del Primer Mundo. En un país como Argentina, que está actualmente en medio de una profunda crisis social y económica, ¿crees que la socialdemocracia sería una solución realista? ¿Cuál podría ser la solución a corto plazo? Encontrar una solución a corto plazo para Argentina ahora es muy difícil. Existen muchas razones por las que las democracias son fenómenos del Primer Mundo. Cuando aparecen en el Tercer Mundo son pisoteadas violentamente...  Como Allende en Chile…  O Nicaragua, o Guatemala, o muchos otros lugares. Si Suecia o Francia se mueven hacia la socialdemocracia, no puedes aplastarlas, así que tratas de limitar estos movimientos de otras maneras, pero no puedes llevar a cabo golpes de Estado. Y por supuesto, dependiendo del país, puede haber otros problemas. Latinoamérica tiene, por ejemplo, serios problemas internos, además de los que le proporciona la violencia imperial. Los países latinoamericanos no controlan a sus clases altas: los ricos no pagan impuestos, no tienen ni conexión ni responsabilidades con su propia sociedad. Si os fijáis en cosas tan simples como las importaciones, podéis ver que en Latinoamérica son mayormente productos de lujo. Si por el contrario vais a los países del Este Asiático, que son básicamente pobres, veréis que se importan medios de producción, los ricos pagan impuestos, no hay fuga de capitales y hay una sociedad que intenta desarrollase. En Latinoamérica la sociedad está profundamente dividida en dos capas, en las que los ricos son parte del Primer Mundo y tienen muy poco que ver con sus países, excepto para explotar la mano de obra barata. De hecho, si vives en Sao Paulo, tu relación con los pobres brasileños es prácticamente la misma que si vives en Nueva Cork: son quienes limpian tu casa. Esos son problemas internos en Latinoamérica que tienen que solucionarse. Otro problema es que los países latinoamericanos estuvieron tradicionalmente separados unos de otros y están orientados hacia sus antiguas metrópolis o, como sucede ahora, hacia Estados Unidos, pero no entre sí. Incluso el transporte entre ellos está mayoritariamente orientado hacia el oeste. Estas cosas tienen que solucionarse. Argentina está ahora mismo en medio de todo esto. Argentina fue la mejor estudiante del FMI y colapsó completamente. Ahora tiene que tener el equivalente a una revolución social. Esto está sucediendo, hasta cierto punto. La gente no decidió simplemente suicidarse, sino que está construyendo modos de existencia alternativos, y vemos que están apareciendo cooperativas, sistemas de intercambio basados en el trueque... Argentina potencialmente es un país muy rico, y si la sociedad invierte su dirección, puede hacer muchas cosas.  Como filósofo y lingüista, has investigado el papel de los medios de comunicación en crear lo que Etienne de la Boétie llamaba la servidumbre voluntaria. Nos gustaría acabar haciéndote una pregunta que ha atormentado a la filosofía política durante siglos: ¿por qué la gente que está oprimida no se rebela contra su opresión?  ¡Es mucho más profundo que eso! Tomemos por ejemplo el caso de las mujeres. Las mujeres estuvieron terriblemente oprimidas en casi todo el mundo y durante toda la historia, incluyendo Occidente. No se rebelaron. Lo hicieron en cierta manera, pero esencialmente interiorizaron la opresión. Lo mismo pasó en las sociedades esclavistas: durante largos períodos de tiempo, los esclavos no se rebelaron. Simplemente pensaban: esto es lo que hay, tenemos que intentar llevarlo lo mejor que podamos y refugiarnos en otras cosas, a través de nuestra cultura y de nuestras relaciones personales, que son parte de un mundo que los amos desconocen. Y lo mismo hicieron las mujeres. Pero la gente interioriza la opresión, y los que no lo hacen y tratan de resistir se enfrentan a un coste muy grande. Por eso no es tan simple. Los costes varían, pero pueden ser enormes, y eso hace que la gente esté controlada durante largos períodos de tiempo. Lo mismo pasa en la cultura norteamericana: la población se siente impotente y no hace mucho por resolverlo porque no ve cómo. Y si lo hace, hay costes. Los costes aquí no son el asesinato, pero pueden ser muy altos. Supón por ejemplo que eres un trabajador en una fábrica y quieres hacer algo tan simple como organizar un sindicato. Para el organizador hay un coste: lo despedirán, lo pondrán en la lista negra, etc. Si el esfuerzo por crear el sindicato triunfa, todo el mundo gana, pero los activistas se enfrentarán a los costes. Si hacéis un cálculo simple de coste-beneficio, podéis deducir que ser pasivo produce un beneficio. Estas técnicas de control y subordinación no siempre funcionan: hay un continuo fermento de resistencia, de revuelta, que triunfa continuamente. Por eso vivimos en un mundo mejor que el de hace cincuenta años. Considerad de nuevo los derechos de las mujeres: son mucho mejores de lo que eran hace cincuenta años, hubo una tremenda mejora en la mayor parte del mundo, y no fue un regalo. Lo mismo pasa con cualquier otro derecho que queráis imaginar: nunca es un regalo. Es el resultado de una larga lucha por la que la gente paga un gran precio y que es difícil llevar a cabo, pero que con el tempo merece la pena.


7 de enero de 2003

Igual que en los años ‘80 Noam Chomsky
Página 12 Traducción: Celita Doyhambéhère. Cuando cualquier administración entra en funciones, lo primero que hace es pedir una evaluación mundial a los servicios de inteligencia: “¿Cuál es el estado del mundo?”. Esta es secreta y uno sabe de ella 30 o 40 años más tarde, cuando es desclasificada. Cuando la primera administración Bush entró en funciones en 1989, partes de sus evaluaciones de inteligencia se filtraron, y eran muy reveladoras sobre lo que sucedió en los 10 años subsiguientes precisamente sobre esas cuestiones.
Las partes que se filtraron aludían a confrontaciones militares con enemigos mucho más débiles, reconociendo que eran el único tipo que desearíamos enfrentar. De manera que en confrontaciones con contendientes mucho más débiles, Estados Unidos debe ganar “decisiva y rápidamente”, porque de otra manera el apoyo popular se gastaría, porque se sabía que era muy limitado. No era como en la década de 1960, cuando el gobierno podía llevar adelante una guerra larga y brutal durante años y años, prácticamente destruyendo un país sin ninguna protesta. No ahora. Ahora tienen que ganar. Tienen que aterrorizar a la población para que sienta que existe una enorme amenaza sobre su existencia, lograr una victoria rápida, milagrosa y decisiva sobre este enorme enemigo y marchar sobre el siguiente. Recuerden que la gente que ahora dirige el show en Washington es en su mayoría reaganitas reciclados, reviviendo esencialmente el guión de la década del ‘80.
En la década del ‘80 estaban imponiendo programas internos que eran bastante dañinos para la población general y que eran impopulares. La gente se oponía a la mayoría de ellos. Y la forma en que lograban meterlos por la fuerza era manteniendo a la población en estado de pánico. Así que un año era una base aérea en Granada que los rusos iban a usar para bombardear los Estados Unidos. Suena absurdo pero ésa fue la mentira de la propaganda y funcionó. Nicaragua estaba a “dos días de marcha de Texas”, un puñal apuntando al corazón de Texas, para tomar prestada una frase de Hitler. Nuevamente, uno pensaría que la gente se moriría de risa. Pero no lo hicieron. Eso se repetía continuamente para asustarnos: Nicaragua nos podría conquistar en su camino para conquistar el hemisferio. Se decretó una emergencia nacional por la amenaza impuesta por Nicaragua a la seguridad nacional. Asesinos a sueldo libios y narcoterroristas hispanos estaban recorriendo las calles de Washington para asesinar a nuestro líder.
Se invocaba una cosa tras otra para mantener a las poblaciones en un estado de permanente temor mientras ellos llevaban a cabo sus guerras antiterroristas más importantes. Recuerden, la misma gente declaró la guerra al terror en 1981, que iba a ser la pieza central de la política exterior de Estados Unidos enfocada primariamente en América Central, donde terminó matando a alrededor de 200.000 personas, dejando cuatro países devastados. Desde 1990, cuando Estados Unidos se hizo cargo de ellos, cayeron aún más en una profunda pobreza.
Ahora están haciendo lo mismo con el mismo propósito, están llevando a cabo programas internos a los que la población se opone fuertemente porque está siendo dañada por ellos. Pero el aventurerismo internacional, el invocar enemigos que están por destruirnos, eso es una segunda naturaleza, muy familiar. No la inventaron, otros han hecho lo mismo, otros lo han hecho en la historia, pero se convirtieron en maestros de este arte y ahora lo están haciendo nuevamente. No quiero sugerir que no tengan motivos para tomar Irak. Por supuesto que los tienen, motivos de largo plazo que todos conocen. Controlar Irak pondrá a Estados Unidos en una posición muy poderosa para extender su dominio sobre las mayores fuentes de energía del mundo. Eso no es pequeña cosa.
Pero tomen nota del momento elegido. Es llamativo que la propaganda de guerra comenzara en septiembre. ¿Qué sucedió en septiembre? Bueno, escuando comenzó la campaña para las elecciones legislativas y era seguro que los republicanos no la iban a ganar si permitían que las dominaran temas sociales y económicos. Saldrían aplastados. Tenían que hacer exactamente lo que hicieron en la década del ‘80. Reemplazarlos por temas de seguridad. En el caso de una amenaza a la seguridad la gente tiende a rodear al presidente, una figura fuerte que nos protegerá de horribles peligros. Es la dirección más probable que esto tomará, después de una guerra contra Irak, y posiblemente Siria.

4 de febrero de 2003


Noam Chomsky: el jinete antiglobalización Jorge Smith
Agencia Informativa Latinoamericana S.A.
La Habana, 2 feb (PL) Por regla general los rebeldes despiertan la fascinación de los justos y los inconformes , por eso Noam Chomsky se ha convertido en el ídolo de las amplias mayorías contestatarias, que esperan sus artículos como las tablas de Moisés.

   En La Habana, en el contexto de la XII Feria Internacional del Libro de Cuba, se presentó el libro Noam Chomsky en La Jornada, compilación de entrevistas, artículos, comentarios y reflexiones del politólogo estadounidense (Filadelfia, 1928).

   Todo lo que desde el punto de vista de la palabra tiene que ver con este intelectual originario de una familia de judíos practicantes y que sin embargo critica a Ariel Sharon y la política capitalista estadounidense que lo respalda, sale a relucir en este fascinante libro.

   Sin exagerar, el lingüista por necesidad devino gurú, profeta, politólogo y sobre todo conciencia social de los 90 y el 2000, bajo el espaldarazo de miles de lectores que le siguen como al nuevo profeta, más al estilo rebelde y de martirologio de Juan El Bautista que Jesucristo .

   Para los que escuchan a Noam Chomsky,  según afirmó en la sala Fernando Ortiz el periodista mexicano Luis Hernández, de la Editorial La Jornada, lo hacen porque tiene algo que decir y lo dice con sentido.

   Desde Brasil, Calgary, Australia y Holanda, agregó, Chomsky, crítico radical de la política estadounidense,  ha demostrado que posee un vasto y anónimo poderío intelectual.

   Según Hernández, su público es capaz de permanecer horas esperándolo, escuchando sus planteamientos y debatiendo al final sus ideas porque le da a la ira de la multitud, conceptos y ubicación.    Ricardo Alarcón, el presidente del Parlamento cubano, reverencia en Chomsky el hecho de que también se le ha querido ignorar.

   "Para los grandes medios que controlan y manipulan la información, como indica el escritor uruguayo Eduardo Galeano, Chomsky simplemente no existe".

   A este intelectual judío es difícil encontrarlo en los diarios y revistas de circulación masiva, acotó Alarcón, y jamás aparece en los programas de televisión donde se abordan temas que sin embargo ha examinado sistemática y rigurosamente.

   Quienes dependen exclusivamente de esos medios para enterarse de la verdad, no pueden saber de su existencia y mucho menos conocer sus ideas, acotó.

   Pero existe una grave paradoja en el caso Chomsky, dijo el también periodista y diplomático: aunque sus trabajos no han contado con el favor de poderosas casas editoriales sus lectores crecen en todos lo continentes y su libro 9-11 ha sido uno de los mayores éxitos en las librerías de Estados Unidos.

   Se conoce que su público es más diverso y receptivo (lo ha confesado el propio Chomsky) que el que lo oyó denunciar en otros tiempos la guerra de Vietnam.

   Para Alarcón, Chomsky ha hecho una labor notable y cabe destacar su invalorable aporte para identificar y desenmascarar los métodos y las técnicas empleadas para dirigir, condicionar y dominar el pensamiento.

   Cuba no escapa a las reflexiones e investigaciones de Noam Chomsky, y por eso este exclama que "el país antillano ha sido atacado por más terroristas que probablemente todo el resto del mundo en su conjunto. Ciertamente más que cualquier país", comentó el presidente del parlamento cubano.

    Paralelamente al lanzamiento de este folleto, ocurre que cinco cubanos están presos en Estados Unidos por falsos delitos de terrorismo, según los expertos más renombrados,  y esa verdad le es ocultada a los ciudadanos estadounidenses, ejemplo fehaciente de la manipulación de la información.

   Queda pasar revista a Noam Chomsky como ente individual, en el cual, con palabras de Alarcón, los poderosos de la Tierra no han podido ni podrán aniquilar sus mensajes indeseados.

1 de febrero de 2003

El regalo de Porto Alegre
Chomsky-Roy: cómo enfrentar al Imperio Noam Chomsky

http://www.lavaca.org
La conferencia del célebre Noam Chomsky ante 15.000 personas que ovacionaron su percepción de que las cosas efectivamente empiezan a cambiar en favor de un mundo más volcado a la vida que a la muerte.

El Gigantinho es lo que es: un pequeño estadio gigante, se supone que con capacidad para 15.000 personas. Pero este lunes, a las cuatro de la tarde, habría que haber sumado a las que estaban sentadas en los pasillos, las escaleras, los que estaban de pie, los que espiaban desde la puerta, los que se trepaban por la ventana. Toda esa gente participó de una ceremonia colectiva, en dos actos, traducida a todos los idiomas a través de los auriculares que retiraron previamente y sin pago en las ventanillas del estadio.

El primer acto fue una reunión, a lo largo de la mesa que ocupaba el centro del escenario, de los principales referentes de Israel y Palestina. No estamos hablando de funcionarios, sino de seres humanos: intelectuales y activistas de organizaciones que se abrazaron para sellar una declaración histórica. El texto de esa declaración llegó desde el auricular con lágrimas: la traductora -como todos allí- fue fiel no solo a las palabras, sino a los sentimientos que allí se comunicaban. Y dice, palabras más, lágrimas menos, esto:

"Nosotros, israelíes y palestinos, militantes de la paz, estamos decididos a perseguir la paz y eliminar la ocupación israelí de los territorios ocupados, crear un estado Palestino y consagrar Jerusalem como la ciudad capital de ambos estados; encontrar una solución justa a los refugiados y exigir a los gobiernos que pongan fin a la violencia de ambos lados. Paz Ahora".

El estadio, en ese momento, estaba de pie y unido mano con mano. Por los parlantes se escuchaba a John Lennon y esto que el alcalde de la ciudad anunció como un regalo de Porto Alegre al mundo hubiese sido perfecto, sino tuviese tantas otras cosas. En princpio, la docena de hombres de negro que protegían en el escenario el abrazo de los firmantes de la declaración.

Luego, llegó Bertolina Sisa, desde Bolivia, con un mensaje del dirigente Evo Morales, invitado al cierre del acto, pero imposibilitado de viajar por los sucesos de los que pocos hablan: 9 muertos, 100 heridos y 1.000 detenidos, según informó la carta, por la represión a los piquetes que los cocaleros iniciaron para hacer oir sus demandas "en defensa de nuestra tierra y nuestro futuro".

Entonces, llegó el segundo acto.

Un hombre pequeño, de camisa celeste, anteojos grandes, casi anciano, entró al escenario y recibió la ovación de un ídolo de rock. Noam Chomsky, 74 años, estadounidense, lingüista, investigador del mayor centro de Ciencia y técnica del mundo, el mítico MIT, fue consagrado así como el líder intelectual del nuevo siglo. Del otro mundo posible.

Chomsky fue el encargado de dar la explicación, sin quererlo, cuando comenzó comentando a su compañera de panel, la joven escritora india Arundathi Roy, que a partir de ahora debería cambiar el título de aquel artículo que escribió hace un año sobre él, y que decía: "La soledad de Noam Chomsky". ¿Qué hizo posible que esa justa apreciación de Roy ahora quedara anacrónica y provocara risas? La valentía de Chomsky, el primer intelectual en nadar contra la corriente en pleno 11 de setiembre y en el corazón del Imperio. Esa honestidad intelectual, ese coraje, le reportaron tantas críticas, como aplausos ayer. No tuvo que esperar tanto tiempo para verse compensado. Apenas este larguísimo año, en que todo cambió.

El profesor Chomsky podría haber hecho cualquier cosa ayer, porque lo más importante ya había sido hecho. Sim embargo, eligió dar una lección. De muchas cosas. La primera, de antidemagogia.

Durante casi una hora, en inglés y ante un público que mantuvo los auriculares y la atención apretados para poder seguirlo, leyó un ensayo sobre todo lo que vio y entendió en este año. Es decir, brindó una lección que el silencio convirtió en misa.

"Estamos enfrentando un momento histõrico que tiene mucho de sombrío, pero también de esperanza. El poder proclamó en alta voz que tiene intenciones de gobernar el mundo por la fuerza. El Imperio expresó explícitamente que no va a tolerar ninguna competencia ni ahora ni en el futuro. Su doctrina no es nueva, pero nunca ha sido proclamada tan abiertamente y con tanta arrogancia."

Luego, repitió en voz alta el título de la conferencia: "Cómo enfrentar al Imperio". Y contestó: "No pienso responder a esta pregunta porque ustedes conocen la respuesta incluso mejor que yo: creando un mundo distinto, sin miedo a la opresión."

Luego, comentó lo que había hecho ayer: visitar uno de los campamentos del poderoso Movimiento Sin tierra de Brasil. Fue en el asentamiento de Maio y en un área de 850 hectáreas donde viven 46 familias. Allí plantó un cedro, comió arroz, recorrió el asentamiento y cuando partió recibió el elogio que mejor lo define: "Es el hombre más coherente que conocí", dijo su anfitrión. Joao Pedro Stédile, uno de los líderes del MST y de la Vía Campesina, organizadora de este visita de la que participaron 2.000 personas.

Chomsky no contó estos detalles a la multitud, sino las conclusiones que le dejaron.

"Ese es un mundo que nos brinda una esperanza. Este movimiento popular es uno de los más importantes del mundo y, por ellos, es que el Foro Mundial se celebra aquí". Esta fue otra de las lecciones de Chomsky: recordar -y con ello rescatar- el verdadero espíritu del Foro, su origen fundacional, su alma. En el último día de esta tercera reunión en donde tantos partidos politicos disfrazados -como lobos con piel de oveja- bajo las denominaciones más variadas intentaron "disciplinar" aquí y allá, con recetas y dogmas, a los nuevos movimientos sociales autónomos, esta mención de Chomsky no fue casual, sino central: no estamos aquí por obra del Partido de los Trabajadores, sino por el Movimiento Sin Tierra. La diferencia hace a la diferencia.

Luego, Chomsky contó otro viaje, realizado meses antes, al sudeste de Turquía, en territorios donde los kurdos viven bajo el terror de la violencia más salvaje, que Chomsky describió con escenas y datos precisos. Uno de ellos: Turquía fue el principal receptor de armas de los Estados Unidos hasta 1999. Ahora, ese puesto lo ocupa Colombia: "El país donde hoy más se violan los derechos humanos de todo el hemisferio, y el líder mundial del asesinato de trabajadores. Hoy en Colombia hay 20 asesinatos por día, el doble que hace cinco años".

Allí estuvo Chomsky hace unos meses y allí se encontró con el relato de otros campesinos que le contaron cómo la guerra química no sólo destruyó sus tierras, sino cómo asesinó a sus hijos, intoxicõ a las mujeres y contaminó su futuro. "La agricultura se basa en una tradición muy rica que se transmite, básicamente, de madre a hija. Es, entonces, sumamente frágil porque depende de la vida humana. Y podemos perderla en una sola generación".

Como en Bolivia, según le contaron esta misma mañana. Allí también las multinacionales entran, arrancan el carbón y el oro, y expolian la tierra con la agroexportación y las semillas de laboratorio.

"Así como Vía Campesina nos da esperanza, en todos estos países y bajo condiciones indescriptibles, hay gente que tiene el coraje de luchar por la justicia y la libertad. Eso también nos da esperanza porque enfrentan al Imperio allí donde está matando, torturando y destruyendo."

En ese instante de su charla trazó, con dos rayas, los grandes temas que cruzaron a este foro. "Por un lado, la justicia global, entendida como la vida después del capitalismo, aunque no resulta tan claro que las especies puedan sobrevivir en este capitalismo por mucho tiempo. En segundo lugar, la guerra y la paz."

Llegó el momento, entonces, de las "buenas noticias":

"Así como en este Foro estamos llenos de esperanza, vigor y ánimo, las noticias nos hablan de que Davos no es precisamente una fiesta global como ésta. Davos y Porto Alegre están fatalmente relacionados. En la medida en aquí aumenta el ánimo y la participación, allí se ponen sombríos. Los fundadores de Fondo Económico Mundial de Davos han reconocido su derrota. O sea: ganamos nosotros."

"Lo que nos queda por hacer ahora es recoger los trozos. Avanzar. Y crear la vida después del capitalismo".

Para no parecer ingenuo, Chomsky comenzó a citar los datos de tres encuestas realizadas en las últimas semanas, en donde a la cabeza de los rankings de confianza figuran los líderes de las ONGs y en las que los Estados Unidos es considerado la mayor amenaza para la paz mundial, por encima de Irak, Corea y Al Qeda. "Hacen muy bien los 30.000 asistentes a Davos en debatir como tema central de esta reunión, el tema de la confianza."

Siguió, con el significado que para estos dirigentes tiene la palabra democracia. Y citó un concepto clave: el parlamento virtual que conforman los prestamistas que deciden las leyes de las democracias pobres.

Por supuesto, llegó el turno de arremeter contra el periodismo. Contó, entonces, que en el aeropuerto, camino a Porto Alegre, un periodista nortemericano le preguntó porqué era tan pobre la protesta contra la guerra dentro de los Estados Unidos. Apenas unos días antes, una manifestación de 500 mil personas se había pronunciado contra la guerra en Washington, los concejales de Chicago habían aprobado una declaración por 41 votos contra 1 y la Universidad de Texas, vecina a la finca de George Bush, había también suscripto una declaración anti guerra. No es suficiente, para determinados periodistas que ven sólo lo que quieren ver.

A Chomsky tampoco le pareció "muy revelador" comparar la situación actual con la guerra de Vietnam. En los 60, la protesta pacifista tardó años en madurar. "En cambio ahora se ha manifestado mucho antes de que se tire la primera bomba".

Describió la estrategia de la administración Bush. Pprimero, crear un monstruo, para luego presentarse como el salvador que todos esperan que se haga cargo de exterminarlo, aunque la realidad indique que "Saddan era mucho más peligroso cuando los Estados Unidos lo apoyaba, que ahora". La maniobra fue descripta "como una vieja estrategia de desviar el descontento que produce el poder creando otro enemigo".

Finalmente, y con el mismo medio tono con el que comenzó, Chomsky resumió en qué punto estamos parados. "Una mirada realista nos indica que hay muchas razones para tener esperanza, pero también que el camino es muy largo. Recién estamos empezando".

Arundathi Roy escribió un libro delicioso: El Dios de las cosas pequeñas. Ella también es pequeña y tiene la sonrisa divina, pero ninguna de esas cosas fueron las que le permitieron levantar a la platea varias veces y con adoración. Roy, con su energía, firmeza, indignación y fuerza representó no solo el futuro del Foro -que se hará en la India el próximo año- sino su cimiento. Su voz era la voz de esa generación que creó el movimiento, lo puso en la calle y lo empujó de arriba para abajo, hasta convertirlo en este plato sabroso que hoy muchos se disputan. Roy habló como lo que es: una aplicada alumna de Chomsky, con vuelo propio. "Este es uno de los momentos más lindos de mi vida. Estar quí, en la misma mesa con una de las mentes más brillantes de nuestra época", dijo para contagiar a todos su entuasiamo.

Luego, se preguntó: ¿Qué es el Imperio? ¿Son los Estados Unidos, la Unión Europea, el Banco Mundial, El FMI, la Organización Mundial del Comercio y las corporaciones multinacionales? ¿O algo más? ¿Los nacionalismos, los fanatismos religiosos, el terrorismo, la violencia? Porque uno camina al lado del otro en este proyecto de globalización corporativa.

¿Cómo resitirlo? se peguntó después de hacer un repaso sobre la actualidad de su país (en el con que con la velocidad de un plan de ajuste, la democracia quedó convertida en nada). La respuesta: buenas noticias. "No nos va tan mal. En Bolivia, Cochabamba. En Perú, Arequipa. En Venezuela, el presidente Chávez se mantiene a pesar del esfuerzo del Norte, se mantiene. Y la mirada mundial se dirige ahora hacia la Argentina, que está tratando de renacer entre las cenizas, luego de la desvastación. ¿Y cómo le ha ido a Enron, Arthur Andersen y todas esas compañías que este año fueron solo escándalos y malversación? ¿Y quién era el presidente de Brasil el año pasado y quien ahora? Aun así muchos de nosotros pasamos por momentos de desesperación o desaliento. Las bombas nos caen al lado, las patentes se están registrando, los recursos naturales se están desvastando. No parece fácil esta batalla, pero hemos ganado algo muy importante. Hemos logrado desenmascarar al Imperio. Y al sacarse la máscara, lo vemos como lo que es, brutal y homicida. Incluso los secretos de los Estados Unidos ya son historia. Todos saben ahora que son mentiras. Y hasta ridículas. Nos dicen, por ejemplo, que quieren llevar la democracia a Irak. Y ya pocos le creen. Nos dicen que estaríamos mejor sin Saddan. Y muchos más creen que estaríamos mejor sin Bush. ¿Tenemos por eso que bombardear la Casa Blanca?"

Consciente de lo que significa la lucha cotidiana, Roy no magnifica las posibilidades de triunfo, sino sus pequeñas y contundentes victorias cotidianas. "Podemos construir una opinión pública que logre ensordecer a Bush y Blair, que los llame como lo que son: asesinos de niños, evenenadores de agua, homicidas. Podemos reinventar la desobediencia civil de mil maneras. Podemos sitiar al Imperio, quitarle el oxígeno, burlarnos de él con nuestro arte, nuestra literatura, nuestra obstinación, nuestra alegría y nuestro brillo. Negándonos a comprar lo que nos venden: sus ideas, su versión de la historia, su noción de inevitabilidad. Somos muchos y ellos son pocos. Nos necesitan más de lo que los necesitamos a ellos. Otro mundo no es solo posible, sino que ya llegó. Ya se puede escuchar cómo está respirando."

De pie, el aplauso llegó como aire fresco a un estadio que hervía, literalmente.

Y con ese sudor y esos aplausos se anunciaba el parto no de otro mundo, sino de este que es posible.

Porque ya llegó.

23 de enero de 2003


Irak.- Chomsky cree que no hay precedentes históricos en EEUU y Europa de una "oposición tan masiva" a una guerra Noam Chomsky
BBC - Yahoo
   El lingüista estadounidense Noam Chomsky considera que no hay precedentes históricos, ni en Estados Unidos ni en Europa, "de una oposición tan masiva a una guerra que ni siquiera ha comenzado", en referencia a la posible intervención bélica contra Sadam Husein, el cual, en su opinión, es improbable que haga uso de las armas nucleares como no sea en "reacción desesperada" a un ataque.

En un artículo de opinión difundido por la página de Internet de la 'BBC', Chomsky, quien desde la década de los sesenta ha encabezado diversas campañas contra los conflictos armados, afirma que "nunca se necesita un argumento en contra del uso de la violencia, más bien se necesita un argumento para hacer uso de ella, y los argumentos que se han dado hasta ahora no son convincentes".

Según Chomsky, la manera de proceder en el tema de desarme de Irak y de "los otros países que también tienen la capacidad de usar armas de destrucción masiva" consiste en seguir con la forma en que se estaba haciendo, "con inspecciones exhaustivas y realizando los esfuerzos necesarios para asegurar que Estados Unidos, Reino y otros países no sigan con sus políticas del pasado de proveer a Sadam Husein con los materiales para desarrollar armas de destrucción masiva".

"Es muy improbable que Saddam Hussein haga uso de las armas nucleares, una receta de suicidio instantáneo, excepto si reacciona de manera desesperada a un ataque", prosigue el artículo.

"Yo creo que nadie tiene la duda de que el mundo estaría mejor si se eliminara a Sadam Husein", pero "los medios que se proponen son totalmente descabellados", afirma el lingüista norteamericano, que cree que la forma en que se pretende atacar a Irak desencadenaría "una catástrofe humanitaria y podría también llevar a que se empiece a utilizar las armas de destrucción masiva".

"Ninguna persona sensata emprendería una acción cuando sabe que podría causar una catástrofe humanitaria, a menos que tenga argumentos sumamente fuertes, y los argumenos presentados son débiles", advierte Chomsky, quien enseña lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT) y publicó recientemente el libro '9-11', en el que se muestra sumamente crítico con el doble lenguaje internacional en torno al terrorismo y con la política exterior de Estados Unidos.

Por ello, según Chomsky, "no existe un precedente histórico ni en Estados Unidos ni en Europa de una oposición tan masiva a una guerra que ni siquiera ha comenzado". "Los estadounidenses saben bien que no es la misma situación que en los años sesenta, cuando se podía agredir casi sin que hubiera la oposición de la opinión pública. Ahora la conciencia popular ha cambiado", añade.

22 de octubre de 2002

El miedo, básico para que la población no vigile al "régimen represivo de derecha"
La guerra contra Irak responde a una coyuntura interna en EU: Chomsky Jim Cason y David Brooks
La Jornada
Washington y Nueva York, 18 de octubre. Aunque el petróleo y el poder siempre han estado en el centro de la política en torno al golfo Pérsico, la guerra que desea librar la Casa Blanca contra Irak responde a una coyuntura político-electoral interna en Estados Unidos, consideró Noam Chomsky. Descartó el argumento de que Bagdad y Al Qaeda estén vinculados. Son enemigos históricos, recordó, y afirmó que Europa podría cambiar el panorama político internacional, pero sólo si sus pueblos obligan a sus gobiernos a tomar un rumbo más independiente de Washington.

En entrevista radial, Chomsky comentó esta semana que la política de largo plazo para controlar el petróleo de Medio Oriente ha sido el elemento básico de la proyección de poder estadunidense durante más de medio siglo, pero no explica los tiempos para promover la actual guerra contra Irak.

"Para eso -señaló- tenemos que mirar otros factores... principalmente los domésticos. Primero, el 11 de septiembre ofrece un pretexto; antes de eso era difícil hallar una razón que se pudiera vender... y es lo que el sistema de propaganda intenta ahora."

En entrevista con la estación comunitaria WBAI de Nueva York, el lingüista señaló al locutor Doug Henwood que, además del pretexto, ahora Estados Unidos tiene una razón y ésta es política-electoral, tanto por las elecciones legislativas de noviembre próximo como por las presidenciales de 2004.

"Lo último que quiere (el gobierno de Bush) es que la gente pregunte: ¿cómo voy a cuidar a mi madre de avanzada de edad?, o ¿qué está pasando con mis ahorros para mi jubilación?, o ¿qué le está pasando al ambiente en el que mis hijos tendrán que sobrevivir?, o ¿dónde está mi chamba?, etcétera. No desean que estas preguntas sean lo principal y ahora hay un esfuerzo masivo por suprimirlas desviando la atención hacia la guerra", señaló. "Es un secreto a voces que el gobierno de Bush literalmente está perpetrando un asalto contra la población estadunidense", afirmó.

"Sólo hay una técnica básica para que la gente no le preste atención a lo que está haciendo un régimen represivo de derecha, de línea dura, y eso es aterrorizarla. Uno tiene que atemorizar (a la población)", dijo. Para 2004, señaló, "quiere (el gobierno) que estén elogiando al gran líder que los rescató de la destrucción total... esto es tan común que casi no vale la pena mencionarlo, es un instrumento que de inmediato acude a la mente de cualquier líder político que intenta controlar a su pueblo, y realmente lo necesita hacer, ya que está dañándolo seriamente".

Y "este, sospecho, es el motivo principal" para promover una guerra en esta coyuntura, indicó Chomsky. También, añadió, necesita un triunfo en su guerra contra el "terrorismo" y el conflicto bélico con Bagdad "podría serlo". Sin embargo, advirtió, "tiene planes muy ambiciosos", más allá de Irak, "no sólo para reconstruir la región de Medio Oriente, sino es más amplio".

"Monstruos" enemigos

Chomsky afirma que es muy poco probable la existencia de un nexo entre Saddamchomsky-noam-jpg Hussein y Al Qaeda -como sostiene la Casa Blanca y otros críticos de Irak-, ya que son enemigos históricos. "Saddam Hussein y Bin Laden son monstruos. Pero son monstruos muy diferentes. Hussein es secular; Osama Bin Laden es un fanático religioso. Se han odiado por años. De hecho, una de las razones por las cuales Osama Bin Laden se volvió, en 1990, contra Estados Unidos fue porque Estados Unidos y Arabia Saudita no le permitieron lanzar una jihad contra Irak", recordó.

"Como señaló recientemente Scott Ritter (ex jefe de inspectores de armas de la ONU en Irak), y probablemente tenga razón, si Saddam decidiera ofrecer armas de destrucción masiva a Bin Laden, el primer objetivo de este último probablemente sería el propio Saddam".

El factor Europa

Chomsky indicó que en esta coyuntura, en medio del gran debate internacional sobre una guerra contra el régimen de Hussein y las decisiones de la ONU al respecto, así como, en términos más generales, en torno a la proyección de poder deseada por el gobierno estadunidense, Europa podría cambiar el panorama de forma significativa.

"Europa podría ser extremadamente influyente y poderosa en el mundo, pero mediante lo que se conoce como el poder suave -a través de su economía, sistema social, su modelo, etcétera-. En esos rubros podría hasta igualar a Estados Unidos, o superarlo. Pero (los europeos) deben tener la voluntad de unirse y de ejercer (ese poder). Las elites europeas no están insatisfechas" con seguir el rumbo de Estados Unidos, "pero tal vez sus poblaciones cambien eso, como podríamos hacer aquí nosotros", comentó.

Pero, advirtió, un cambio "no emanará desde la opinión de la elite; habrá algunas protestas, pero no mucho más". Señaló que todo indica que Francia, que ahora encabeza las protestas contra las medidas estadunidenses, está negociando a puertas cerradas con Washington los intereses de ambos en el petróleo y el control de la región, y que a fin de cuentas París llegará a un acuerdo con Estados Unidos, con Rusia y que otros se sumarán.

Una Europa más independiente podría ser muy influyente, pero para eso los pueblos europeos tendrán que organizarse y promoverlo desde abajo.

En EU, oposición y temor

En torno a la opinión pública estadunidense, Chomsky afirmó: "El público jamás se interesa mucho en promover guerras, no más que los altos militares. Pero sí puede amedrentarse. A fin de cuentas, Reagan lo espantó con imágenes del avance de los nicaragüenses a dos días de camino de Texas, y logró crear un temor considerable. Ahora la gente está espantada. Bajo condiciones de temor, la gente tiende a apoyar al poder".

Con todo, consideró, ese apoyo es bastante débil. "Hay mucha disidencia y oposición y preocupación, muchos elementos para nutrir el optimismo. Para quienes están intentando organizar y trabajar desde la oposición, hoy día es mucho más fácil que hace 40 años, cuando Kennedy lanzó públicamente el ataque contra Vietnam del Sur. En los ochenta la situación era mejor, se podía organizar contra las guerras en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, pero no era tan fácil. Creo que hoy hay bastante más oportunidad. Sin embargo, suenan los tambores de guerra y la gente está espantada."

11 de octubre de 2002


Diálogos para el Pensamiento Crítico. "La Guerra contra los Pueblos" Entrevista realizada a Noam Chomsky sobre una idea original de Atilio A. Boron en el marco del II Foro Social Mundial, Porto Alegre - 2002.
Rebelión Atilio A. Boron:
Con motivo de la realización del Segundo Foro Social Mundial en la ciudad de Porto Alegre, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales colaboró en la venida del profesor Noam Chomsky, el famoso linguista nortemaericano del Massachusettes Institute of Technology. En esa ocasión tuvimos la posibilidad de acceder a una extensa entrevista, algunos de cuyos tramos más importantes resumimos a continuación.
En primer lugar lo que se le preguntó era por una comparación entre las protestas sociales desencadenadas en los últimos tiempos en contra de la mundialización neoliberal y las protestas que habían tenido lugar en la época de la guerra de Vietnam.


El 11 de septiembre y las resistencias al militarismo global

Noam Chomsky:
Bueno, daré una visión muy personal. Existe un enorme incremento en el interés por las relaciones internacionales, las protestas. Hay, de hecho, un mayor activismo que el que recuerdo, al menos, con relación a cualquier otro conflicto comparable en mi vida. Más aún que en la guerra de Vietnam, no hubo protesta en la guerra de Vietnam. Los Estados Unidos instituyeron un típico estado de terror al estilo latinoamericano en Vietnam del Sur.
No necesito dar mayores detalles, ellos habían matado cerca de 70 mil personas hacia 1960. En aquel omento, la resistencia estaba fuera de control y Kennedy envió la Fuerza Aérea Americana a bombardear, autorizó el uso del napalm, restringieron la comida y condujeron a millones de personas hacia campos de concentración.
Eso fue la administración Kennedy. Entonces no hubo protestas. Esto continuó por años, como saben. Para el momento en que la protesta comenzó cinco o seis años más tarde cientos de miles de sudvietnamitas habían sido asesinados. Cientos de miles de soldados americanos fueron convocados y bombardeados en la zona recién entonces comenzó la protesta. Es decir, la situación es tan lejana que casi no admite comparación. Finalmente, hubo un movimiento de oposición a la guerra, pero fue demasiado tarde, debería haber comenzado en 1950, cuando los Estados Unidos apoyó el intento de Francia por reconquistar la colonia, pero en aquel entonces no se escuchó nada al respecto. Es totalmente diferente ahora. Por otro lado, desde otro ángulo, otra vez se trata sólo de un ejemplo personal.
De aquí viajaré a Turquía para el juicio de un editor que publicó una charla mía. La charla fue sobre la presencia de Estados Unidos en Medio Oriente. En la conferencia, discutí el involucramiento de los Estados Unidos en las enormes atrocidades contra los Kurdos y en Turquía en los noventa, fueron enormes, algunas de las peores atrocidades étnicas de los noventa, con las fuerzas armadas estadounidenses en el país: en tanto las atrocidades aumentaban, el armamento crecía y no estaba permitido hablar sobre esta situación en los Estados Unidos, es el lado oscuro de la historia, o por lo menos en la mayor parte de Occidente. Pero, los turcos lo saben, de modo que este editor publicó sobre esto y probablemente sea llevado a prisión. Estos escritores turcos son personas muy valientes, están organizando una protesta y publicaron hace unos pocos días un libro de escritos que son prohibidos porque cuentan la verdad acerca de Turquía, de hecho algunos de estos autores están en la cárcel, las prisiones turcas no son para nada divertidas. A pesar de todo, ellos organizaron esta protesta y viajaré para estar con ellos. ¿Pero cómo se relaciona esto con el 11 de Septiembre? Bueno, tras el 11 de Septiembre, Turquía, que es un país muy cruel, aumentó su represión, se sienten libres para aumentarla y no sólo los turcos, todo el mundo. Quiero decir, cualquier elemento represivo en el mundo cree que puede utilizar el 11 de Septiembre como oportunidad para incrementar su rudeza y brutalidad, esto está ocurriendo en todas partes. Y es en los territorios ocupados donde esto es más notorio. De hecho, si observamos en todo el mundo encontramos que donde existe represión e incluso atrocidades, la represión se está incrementando.
Porque ahora sienten que hay una oportunidad para hacerlo y contar con el apoyo de los Estados Unidos. ¿Entonces por qué Rusia se acopló a la denominada guerra del terror? Bueno, Rusia se unió muy a gusto porque quería que Estados Unidos respalde sus monstruosas atrocidades en Chechenia, que aumentaron indudablemente. Y esto está sucediendo en todas partes, incluso en las sociedades más libres y democráticas. En los Estados Unidos y Gran Bretaña no se están realizando masacres internas pero se está tratando de imponer controles más rígidos y severos para mantener a la población obediente y sumisa. Entonces, el 11 de Septiembre ha sido utilizado en todo el mundo, en una forma perfectamente predecible, como un camino obvio para incrementar los aspectos represivos en su propia agenda y trabajar sobre esto más intensamente, asumiendo que obtendrán respaldo del jefe en Washington, porque esto no difiere de lo ocurrido en la primera guerra, recordemos que esta es la segunda guerra vinculada al terror, esta no es la primera. La primera fue hace 20 años, bajo la administración Reagan, ellos declararon la guerra contra el terror casi con los mismos términos que se utilizan ahora. Y no tengo que decirles cómo la llevaron a cabo, quiero decir, ellos la llevaron adelante en Argentina con posterioridad. O.K.
Esta es la manera en que llevaron a cabo la primera guerra contra el terror, mediante la organización de una red terrorista internacional que devastó Centroamérica, lo mismo sucedió en Medio Oriente, aquello fue una guerra contra el terror igual que en otros lugares del mundo. Y esta no es diferente, es lo mismo, de hecho es interesante que nada de esto se mencione. Y en realidad, aquella no fue la primera guerra contra el terror tampoco, si retrocedemos tiempo veremos que hay guerras similares, y ellos se comportaron de igual modo.
En fin, aquello es un cambio, y estos son dos cambios en direcciones opuestas.

El otro terrorismo

Atilio A. Boron. La mayoría de los comentaristas coinciden en sostener que la popularidad de la presidencia de Georges Bush Jr. se habría incrementado a partir de los sucesos del 11 de septiembre. Frente al miedo la población norteamericana habría acudido a la figura presidencial como un emblema de seguridad nacional que le otorgaría además al presidente la capacidad para ir más allá de las fronteras nacionales en sus expediciones punitivas en contra de aquellos que fueron bautizados como los partidarios del mal o el eje del mal.

Noam Chomsky:
Quiero decir, si la gente tiene miedo se agrupa bajo la bandera. Se acurruca bajo el poder cuando tiene miedo, y la gente está asustada... y, bueno, tu sabes, no quiero exagerar, pero hay un elemento de temor y preocupación, y éste está justificado. Después de todo, esta es la primera vez en la historia que los ricos han sido atacados. Se supone que Europa y Norteamérica atacan a otros, ellos le hacen cosas otros países. Hay muchas atrocidades en el mundo, pero ellas pasan en la India, el Congo, las Filipinas, El Salvador o en Argentina, en lugares como esos. No ocurren en Inglaterra o en los Estados Unidos. Es de esperar que se cometan estas atrocidades en otros lugares.
Esta es la primera vez que sucede de otra forma. En el mundo moderno existe una tecnología que puede ser extraordinariamente destructiva y esto es tan sólo una parte del problema. Quiero decir, el bioterrorismo es la otra parte.
Recordemos qué sucedió con el antrax. De inmediato se generó un miedo tremendo y la gente temía abrir su correo, literalmente. Por lo tanto, si anteponemos la imagen de un líder fuerte defendiéndonos, entonces esto juega políticamente.

Las formas históricas del imperialismo

Atilio A. Boron: el libro Imperio publicado por Michael Hardt y Antonio Negri ha causado un verdadero revuelo en el plano internacional. En el se sostienen una serie de tesis que han sido objeto de grandes discusiones entre los partidarios de los movimientos contrarios a la globalización y a la mundialización neoliberal. En él se dice, por ejemplo, que la edad del imperialismo se ha terminado y que vivimos en una nueva época histórica llamada Imperio en donde las viejas estructuras y patrones de relacionamiento internacional del pasado han sido superadas. Esta tesis ha sido muy cuestionada por muchos autores que observan con gran preocupación las argumentaciones que se ofrecen en ese libro y que entre otras cosas suponen negar la existencia de los estados nacionales y el poderío de las grandes empresas multinacionales.

Noam Chomsky:
Bueno, el imperialismo no tiene un significado preciso. Existen maneras de dominación y control que toman formas variadas, de modo que el imperialismo clásico en su sentido moderno se aplicó solamente durante un par de décadas en el siglo XIX. ¿Significa esto que no hubo imperialismo en la India antes? ¿Quiere decir que el lugar donde yo vivo, Boston, fue entregado por su población a los colonos británicos cuando llegaron? Me refiero a que éstas son todas formas de dominación y control, si ustedes quieren llamarlo imperialismo, bien, o llamenló con otro nombre, a quién le importa.
Es decir, esto no es física, los términos no tienen ningún significado preciso. Decir que el imperio está terminado tiene tan poco sentido como decir que continúa. La dominación y el gobierno prosigue y cobra nuevas formas, ambos son adaptados a las circunstancias. Entonces, cuando llegó el momento en que el mundo europeo no fue más capaz de controlar sus colonias directamente por la fuerza militar surgió la descolonización. Ellos simplemente trataron de controlar de otras formas. Tomemos el caso de Francia en Argelia existe evidencia fuerte de que el gobierno y la inteligencia francesa estan envueltas en el terrorismo de estado ahora como parte de la reconstitución de las relaciones tradicionales franco - argelinas. De otra manera, lo mismo ocurrió con Gran Bretaña y sus colonias, y de hecho en la mayor parte del mundo colonial.
No se han reconstituido las relaciones completamente, pero las relaciones de dependencia perduran de una u otra manera. Esta es la razón por la cual el viejo mundo colonial es un caos. De hecho si ustedes observan las guerras que están teniendo lugar en el mundo ahora, son residuos de aquel colonialismo europeo, casi invariablemente. Quiero decir, vean India y Pakistán ¿qué es eso?, o Israel y Palestina, es el derrumbe del imperio británico..., o las guerras en ?frica, son el colapso del imperio europeo. O Timor Oriental, Angola, Mozambique, son el colapso del imperio portugués. Es decir, cuando los imperios se derrumban, dejan efectos monstruosos y todos prefieren atribuir, ustedes saben, lo sucedido en Europa Oriental de alguna manera a que el imperio ruso era particularmente desagradable. No, sólo era un imperio, tan feo como la mayoría de los imperios. Cuando los sistemas de dominación y control colapsan, se genera mucha violencia. El derrumbe del imperio europeo tiene muchas de los efectos más nefastos, y ustedes pueden verlo en todo el mundo en los conflictos que se desarrollan en la actualidad. Las maneras de dominación y control simplemente cobraron otras formas. Hoy, los Estados Unidos son mucho más poderosos que Gran Bretaña hace ochenta años atrás, obviamente. Entonces hay más control de los Estados Unidos que británico. Pero las formas de control simplemente cambian. Después de la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, Gran Bretaña fue considerablemente debilitada y ya no era capaz de controlar el imperio esencialmente mediante la intervención militar. De modo que entonces cambió sus tácticas, y optó por el uso del poder aéreo, y el bombardeo contra población civil, y el gas venenoso. Esto fue considerado una forma efectiva aterrorizar a los civiles. Solo se utilizan otros mecanismos de dominación.

La batalla imperial en Oriente Medio

Atilio A. Boron: Todo parece indicar que la política de reafirmación imperialista de los Estados Unidos bajo el lema de la guerra contra el terrorismo en Oriente Medio hace caso omiso de una lectura mucho mas compleja de la realidad. Aquella que nos dice que los acontecimientos del 11 de septiembre sirvieron para amparar las pretensiones norteamericanas de acrecentar su control sobre una de las regiones más estratégicas del planeta y en donde se encuentran las mayores reservas energéticas del mundo.

Noam Chomsky :
Ellos pueden vencer a Irak bombardeándolo, pero hay que recordar que la preocupación principal es controlar las reservas energéticas del Golfo Pérsico. Esto es lo crucial ya que se trata de las reservas de energía mas grandes del mundo, sobre todo las de Arabia Saudita y los Emiratos ?rabes. Irak es el segundo productor más grande de petróleo en el mundo. La riqueza de Dick Cheney proviene del petróleo irakí. Este ingresa a través de su compañía a los Estados Unidos bajo el manto de los programas humanitarios. Salvo que el mundo cambie, los Estados Unidos tomarán posesión de Irak. Por la simple razón de que es el segundo productor de petróleo en el mundo. En este momento existe suficiente petróleo en el mercado, de modo que no necesitan traer más, pero cuando lo necesiten, Irak será el próximo objetivo. Bombardear Irak y destruir sus campos petroleros no servirá de mucho. El problema es que no saben qué sucederá en las regiones claves como Arabia Saudita. Si allí la población reacciona, estarán en graves problemas. Este es el principal centro de producción de energía del mundo. Pero sus reservas alcanzan solo para una, tal vez dos, generaciones. Esto ya se sabía en los años cuarenta. Norteamérica fue hasta 1970 el mayor productor de petróleo del mundo, por eso no importaba petróleo desde Arabia Saudita. Pero en los años 40 el Departamento de Estado reconoció en Arabia Saudita una fuente estupenda de poder estratégico y la mayor reserva de petróleo de la historia mundial. Por eso los Estados Unidos decidieron controlar la región una vez expulsados los alemanes y nunca volvieron a permitir la intromisión francesa. También allí Gran Bretaña fue reducida al papel del socio menor.
Desde entonces el control de las fuentes de petróleo fue estratégico para el dominio del mundo. Aun si los Estados Unidos encontraran otra cuenca petrolífera siempre querrán controlar Medio Oriente. Si en Irak la población reacciona, se enfrentarán con una guerra de mayores proporciones. En estos países la población está insatisfecha con las políticas de Estados Unidos en la región. Si bien los periodistas parecen ignorarlo, los historiadores saben sobre las razones del odio contra nosotros. Durante la administración de Eisnhower, los archivos clasificados comprobaron que 1958 fue uno de los años más importantes en la historia de la postguerra. Muchas cosas sucedieron en ese año. Los Estados Unidos enfrentaron tres crisis importantes en el mundo, que ahora conocemos por las discusiones que hubo en el gobierno. Todas ocurrieron en países productores de petróleo, y todas en países islámicos.
Una fue en Indonesia, otra fue en Africa del Norte, Argelia, y la otra fue en Irak, en Medio Oriente. Estas fueron las tres grandes crisis que enfrentó la administración de Eisnhower. En el debate interno la pregunta era si los rusos estaban involucrados en esas crisis. Lo descartaron; de hecho, Eisnhower negó firmemente que los rusos estuvieran implicados, lo cual es absolutamente cierto. Tal como ocurriera las más de las veces durante la guerra fria, los rusos fueron un pretexto. Al igual que durante la dictadura militar en Argentina, que no fue establecida para defender a nadie de un eventual ataque ruso. Estas tres crisis ocurrieran todas en países islámicos, todos productores de petróleo. Eisnhower no era ningún tonto cuando dijo "hay una campaña de odio contra nosotros, y no de los gobiernos sino de la gente". Y entonces se produjo una discusión acerca de las causas de ese odio. El Consejo Nacional de Seguridad produjo un lúcido análisis, diciendo que en estos países "y de hecho en el mundo islámico en general" existe una percepción de que los Estados Unidos están apoyando a los gobiernos que mantienen el statu quo. Esto significa apoyar a gobiernos muy represivos para garantizar sus propios intereses sobre el petróleo del Cercano Oriente. Se dijo que ésta percepción era muy difícil de contrarrestar, porque era correcta. Que era natural que los Estados Unidos apoyaran a los gobiernos que mantenían el statu quo a cambio de lo cual se aseguraban el abastecimiento de petróleo. Por eso no podemos realmente desarticular una campaña de odio contra nosotros, porque es la pura verdad. Ahora, aquello fue en 1958 y ya se conocía la respuesta al por qué hubo una campaña de odio.
Pero estas preguntas reaparecen ahora y cada analista inventa nuevas historias acerca del fracaso del mundo ?rabe y todas estas cosas. Pero si conocieran algo de historia sabrían la respuesta. Y esto no tiene nada que ver con estas teorías fantasiosas sobre choques de civilizaciones o algo por el estilo. Esto tiene que ver con el imperialismo tradicional. Pero se supone que uno no debe decir cosas como éstas. Y esto se remonta a mucho tiempo atrás. Ustedes conocen la campaña de odio contra los franceses en Vietnam ¿fue esto un choque de civilizaciones? No, de ninguna manera. De modo que, las respuestas son contundentes. Si Washington decidiera bombardear Irak, avivaría la campaña de odio, un odio que ya existe por justas razones. Esta campaña se inscribiría en una escalada que escaparía de las manos de los propios gobiernos interesados en fomentarla. Por otro lado, hay sectores dentro del gobierno norteamericano que están lo suficientemente enajenados como para querer matar a cualquiera que les desagrade. Creo, sin embargo, que serán mantenidos bajo control porque son demasiados peligrosos

El movimiento por otra mundialización

Atilio A. Boron: En nuestros días los regímenes democráticos se encuentran cuestionados por su falta de transparencia. Esto resulta particularmente visible en el tratamiento que los medios de comunicación y los gobiernos le dan a las discusiones en torno a los acuerdos multinacionales tales como el ALCA o el NAFTA y anteriormente el acuerdo multilateral de inversiones. Estas negociaciones son llevadas en el más estricto secreto. En este sentido cobran gran importancia las acciones llevadas a cabo por los movimientos antimundialización, que denuncian las consecuencias desfavorables que dichos acuerdos acarrean para sectores crecientes de la población mundial. Sobre este tema también requerimos la opinión del profesor Chomsky.

Noam Chomsky:
Por buenas razones. Si esto se hiciera público la gente se pondría furiosa y ellos lo saben perfectamente. Por eso se mantiene en secreto. En Estados Unidos existe el fast track que significa aunque nadie lo diga explícitamente que los Estados Unidos deberían transformarse en la Rusia de Stalin. Este mecanismo otorga al presidente la autoridad para negociar convenios económicos internacionales en secreto. El Congreso solo ratifica lo actuado por el presidente y así la población permanece desinformada. Este es el fast track o vía rápida. ¿Les suena familiar? Es el Kremlin de nuestros días. Ahora intentan reemplazar el término de vía rápida por el de intensificación de las relaciones comerciales. Pero lo que ellos llaman libre comercio nada tiene que ver con un intercambio entre iguales. Es por eso que para negociar estos acuerdos recurren al "método del Kremlin" a través del fast track. Porque saben que si la gente toma conciencia no permitirán que suceda. Por eso actúan en secreto. El caso del ALCA es un buen ejemplo. Sabemos que la opinión pública es muy estudiada en Estados Unidos, por el interés de los hombres de negocios en conocer la opinión de la calle. En esto se invierte mucho dinero. Pero esta información demuestra claramente que los intereses públicos y los de las élites y del poder son contradictorios. Es por eso que estas cuestiones se mantienen en secreto, no se discuten en la prensa y no se debaten en las elecciones. El ALCA es el caso testigo de esto. Las elecciones presidenciales en Estados Unidos tuvieron lugar en Noviembre de 2000, pocos meses antes de la Cumbre de las Américas realizada en Quebec. ¿Este tema fue debatido? No, no hubo discusión sobre el ALCA. En Quebec hubo una gran protesta contra el ALCA, esta movilización se inició aquí en Porto Alegre durante el primer Foro Social Mundial. Esta situación explica la generalización de las manifestaciones en los últimos años en ocasión de las cumbres. La resistencia comenzó a organizarse a través de redes de activistas y la prensa nunca dio cuenta de este fenómeno. Estas resistencias se incrementaron como lo demuestran las grandes protestas contra el ALCA en Quebec. La prensa solo enfatizó, sin embargo, los hechos de violencia, poco se dijo sobre los temas relevantes en discusión. En todo momento se intentó resaltar el "compromiso democrático" de los presidentes por mayor transparencia. ¿Cómo demostraron su transparencia? Actuando en secreto y anunciado que en base al "éxito" del NAFTA el libre comercio se ampliará con el ALCA. A partir de la Cumbre de Quebec toda la prensa norteamericana tuvo acceso a importantes informes. El de Human Rights Watch, la mayor organización de derechos humanos en el mundo, y el de Economic Policy Institute, el instituto de análisis económico más importante de Washington. El primero muestra los efectos negativos del NAFTA sobre los derechos laborales en los tres países. El segundo analiza el impacto negativo sobre la mayoría de la población, particularmente en México. Un extraño acuerdo que perjudica a la mayoría de las poblaciones involucradas. A pesar de que la prensa ha difundido estos estudios George Bush sigue sosteniendo que el NAFTA es la mejor invención desde la creación del helado de chocolate. Y sin embargo nos siguen hablando de apertura y transparencia pero ¿cuánta cobertura periodística hubo sobre esto?

Las miserias de la democracia neoliberal

Atilio A. Boron: Los reclamos por una mayor transparencia y visibilidad en la toma de decisiones reflejan la creciente exclusión social y política al interior de los países llamados democráticos. Las expectativas generadas en torno a la ampliación de una democracia que no tan solo sea producto de la correcta implementación de procedimientos formales sino que además tenga un contenido claro de justicia social no encuentra correlato en las democracias realmente existentes. América Latina resulta ser un acabado ejemplo de este modo de funcionamiento de las llamadas democracias de mercado. También le preguntamos al profesor Chomsky su opinión sobre estas tendencias.

Noam Chomsky:
Esta fue la forma de neoliberalismo que ellos intentaron introducir en los países ricos. Es decir, esto es parte de un conjunto... ustedes saben, en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial existieron básicamente dos fases económicas: la primera fue la de Bretton Woods y luego el desmantelamiento de Bretton Woods a finales de los setenta llamado neoliberalismo. Ambas son bastante diferentes, la segunda ha sido mucho peor. Aunque toma diferentes características en los distintos países, esta toma una forma...y la mitad del mundo es literalmente la población receptora. Es decir, Washington dicta sus políticas y para el resto del mundo la idea es, incluyendo los países ricos, cambiar de política, básicamente para eliminar la arena democrática. El neoliberalismo esencialmente posee el slogan de minimizar el Estado. Cuando minimizan el Estado no se eliminan las decisiones que eran de la arena pública, las decisiones están todavía allí. Alguien toma decisiones sobre la escuela y cualquier otro tema.
Simplemente estas decisiones son entregadas a manos privadas, a tiranías privadas que no dan explicaciones, a corporaciones... De modo que si ustedes pueden trasladar las decisiones de la arena pública a manos privadas y secretas ligadas entre sí, vinculadas con Estados poderosos, entonces poseen una democracia formal, puedo citarte, tu escribiste sobre esto hace años. "Es decir, los procesos de democratización en Latinoamérica coinciden con el camino del neoliberalismo en que socavan la democracia". Como resultado, la fe en la democracia declina y se debilita dramáticamente. Es decir, cada escrutinio muestra que se desacredita cada año. Declina sistemáticamente y en Occidente es conocida como una forma de democratización, y lo es desde el punto de vista de quienes hacen las reglas. Ellos adorarían tener un sistema en el cual se concurriera a las votaciones para elegir uno entre dos candidatos idénticos. En realidad, un ex presidente de Colombia lo describió mucho más exactamente hace algunos años. Él dijo que "la democracia colombiana es un sistema de dos caballos dirigidos por el mismo jinete". Entonces si se logra esta clase de democracia en todas partes, ustedes saben, ésta de dos caballos con igual jinete, y con todas las decisiones trasladadas a manos privadas que no den cuenta de sus responsabilidades, entonces se tendría un sistema maravilloso, una democracia que sencillamente se convierte en un modo de control popular.

Fragmentos de esta entrevista disponibles en www.clacso.org

24 de septiembre de 2002

Entrevista a Noam Chomsky ¿Un nuevo mundo? KlassekampenEstados Unidos es la nación más fundamentalista de nuestro tiempo. Y no es mi opinión personal, es un hecho, nos dice Noam Chomsky.

Noam Chomsky es conocido como la persona más citada de la literatura.

Chomsky duda de las estadisticas con respecto a ser realmente la persona más citada. En anteriores oportundades dijo sobre el tema que de ser asi sería irrelevante: Piensen si Marx, Lenin, Mao o Castro aparecieran como las personas más citadas de la literatura occidental.

Pero a pesar de que las busquedas de su obra y opiniones en internet, asi como el hecho de ser citado con tanta frecuencia no es lo mismo que poder y prestigio, no podemos dejar de mencionar que se trata de una de las más importantes "estrellas intelectuales": linguista, analista y critico de los medios norteamericanos al igual que de sus políticas tanto internas como exteriores.

El hombre que en la decada de los 50s y 60s se destacó por sus grandes aportes a la linguistica, al mismo tiempo que se profilaba como una de las personas más activas en el movimiento contra la guerra del Vietnam, asegura que la mayoria de los medios no cumplen con su trabajo comunicador y educativo, sino que se dedican a reproducir refinada propaganda y lavado mental. Los últimos 15 años de su vida los ha dedicado a viajar alrededor del mundo dando conferencias sobre la política exterior de su país: Los Estados Unidos, además de la situación iraquí, el papel de los medios y la respuesta de los "intelectuales".

Iglesia y extraterrestres

Estamos hablando de una creciente institución, una en la cual se refugian cada vez más personas teniendo en cuenta que el papel de los Estados Unidos en la política mundial ha crecido de igual manera, asi como las críticas también lo han hecho.

Los Estados Unidos son sin duda la nación más fundamentalista del mundo, y no es solo mi opinión personal, es un hecho. Hablamos de un país en donde el 50% de la población cree que el mundo tiene 6.000 años de antiguedad. Hablamos de un país en donde el 50% de la gente cree en los extraterrestres. Tan grave no está la situación en Iraq, por decirlo de alguna manera.

Solamente fijate en el ministro de justicia Ashcroft: En su administración ha establecido momento de oración. Y si hubiera escrito él mismo las canciones religiosas, hubiera impuesto además momento de siesta. Históricamente la industrialización ha sido precedida por la democracia. Esto no ha sucedido en absoluto en los Estados Unidos.

Chomsky subraya que Estados Unidos es sin embargo la sociedad más libre que la humanidad ha conocido. Pero está atomizada: la gente ya no cree en la democracia, y la iglesia es la única institución que está uniendo a la gente.

Propaganda

A pesar de que Noam Chomsky es conocido en todo el mundo por sus analisis y como profesor prominente y conferencista, nos cuenta que no por esto es tomado más en serio por los periodicos norteamericanos. Sus columnas y comentarios de sus libros ?varios de ellos entre los más vendidos (best seler)? son publicados junto con artículos poco serios como por ejemplo: cartas al papa invitandolo a tomar café a casa del remitente.

Esta actitud sólo reafirma su critica hacia los medios: el modelo de propaganda, el cual Chomsky abordó junto con Edward S. Herman en el libro: Manufacturing concent, de 1988, el cual asegura que la función de los medios es la de entrenar la mentalidad de la gente hacia la devoción al gobierno y el orden social, económico y político. Los medios son dominados por pesados actores comerciales, estos, como cualquier otra industria, obedecen a la lógica de la ganancia. Sería puro idealismo romantico pensar que esa industria le daria la espalda a sus propios intereses objetivos.

El sistema de propaganda funciona mucho mejor en las "democracias" occidentales que en los régimenes totalitarios: En la Unión Soviética se sabía en la mayoria de los casos que las informaciones de los medios estatales eran invenciones y mentiras. El sistema de propaganda occidental es más complicado y refinado.

Toma como ejemplo la forma como se habla sobre la guerra contra Iraq: hablar sobre "tener un conflicto" es en si pura propaganda.

Estados Unidos ha bombardeado Iraq por diez años.

Creo que los halcones en Washington tienen razón al decir que Iraq caerá como una casa de naipes al momento en que
 los Estados Unidos lo invadan. El país está arriunado y representa a duras penas un adversario el cual pueda tener unconflicto con los Estados Unidos.

Chomsky está en desacuerdo con aquellos que aseguran que existiá más resistencia cuando la guerra del Vietnam.

Veo todo lo contrario: en 1965, cuando Estados Unidos intensivó su participación militar en Vietnam la resistencia a esa escalada no era en nada parecido a lo que se habla que fue, ni en Europa ni en Estados Unidos. «That was the way we
treated the niggers»)(Esa era la manera en que tratabamos a los negros): era la actitud y el pensamiento de la derecha y parte de la izquierda, ignorante.

1965 fue el año en que Noam Chomsky estuvo activo políticamente. Chomsky ha declarado que: alguien que se haya comprometido tan tardiamente no tiene en absoluto nada por lo que sentirse orgulloso de si mismo.

Hoy en dia, por el contrario, existe una masiva resistencia popular antes de la planeada guerra.

El planeta ha sido, sin duda, un lugar más civilizado, agrega Chomsky optimista

Esto no cuenta entre tanto para los intelectuales: Ellos comunmente estan de acuerdo con el sentido más común

¿Rendirse?

Como muchos otros criticos estadounidences, Chomsky creció en medio de una comunidad inmigrante. Sobre ese mismo ambiente en el cual se desarrolló, nos cuenta que lo recuerda como una "muy viva cultura intelectual", dominada por la inteligencia radical judia de Nueva York.

El lugar de aprendisaje político era la tienda de periodicos de su tio en Nueva York, la cual funcionaba como un sitio de reunión política para refugiados políticos y disidentes: Nunca he encontrado intelectuales que debatan tanto como en ese lugar. Por el contrario, en muchos centros estudiantiles y las más prestigiosas universidades puedes encontrar muchos profesores los cuales bien pudieran ser reemplazados por personal de oficina bien educado, nos dice Chomsky irónico.

Pero. ¿Es todavia posible otro mundo?

Yo crecí en Massachusetts. Hace 100 años existiá allí una viváz clase trabajadora, y ya se hablaba de otro mundo posible. Ellos no habían leido a Marx, pero veian el trabajo asalariado como esclavitud y pensaban que no era más que normal y natural exigir democracia industrial.

Nos cuenta que en varias ocasiones ha realizado cuestionarios para conocer lo que los norteamericanos piensan que está consignado en la constitución.

Sabes lo que la mayoria piensa que definitivamente reposa en la constitución norteamericana?

"Cada uno por su habilidad, cada uno por su necesidad."

Si le preguntas a la gente qué entienden por sentido común, te responden usualmente con mucho sentido común. La gente piensa y cree en lo mismo en lo que creian aquellos trabajadores hace 100 años. ¿Nos rendimos entonces?

¡Por supuesto que otro mundo es posible! ¿En qué otra cosa vamos a creer? Nos dice el profesor norteamericano con una sonrisa

12 de septiembre de 2002

Entrevista de Michael Albert a Chomsky sobre IrakNoam Chomsky
Título original: Albert Interviews Chomsky on Iraq
http://www.zmag.org/
Traducido para
Rebelión por Germán LeyensDescripción: Cuando Sadam cometió sus peores crímenes y era verdaderamente peligroso contó con todo el apoyo de EE.UU. Hoy cuando Irak está en ruinas, controlado y bombardeado, se prepara la guerra en su contra, mientras los arsenales de Israel están repletos de armas nucleares e Israel constituye en la práctica una inmensa base militar de EE.UU. en el Oriente Próximo.Hay varias preguntas que circulan entre la gente que está preocupada por la guerra. El 1 de septiembre, Michael Albert formuló una docena a Noam Chomsky, por correo electrónico. Citamos a continuación las primeras tres preguntas y sus respuestas. La entrevista completa aparecerá en algunos días.1. ¿Ha sido Sadam Hussein tan malo como lo presentan los medios convencionales? ¿Dentro de Irak? ¿Afuera?Es de lo peor que hay, igual que Suharto y otros monstruos de la era moderna. Todo el que pueda debiera ponerse fuera de su alcance. Pero, por suerte, su alcance no llega muy lejos.Internacionalmente, Sadam invadió Irán (con apoyo occidental), y cuando la guerra iba mal recurrió a armas químicas (también con apoyo occidental). Invadió Kuwait y lo expulsaron rápidamente.Una preocupación mayor en Washington inmediatamente después de la invasión fue que Sadam se retirara rápidamente, instalando ";a su títere [y] que todos en el mundo árabe se quedaran tan contentos" (Colin Powell, en aquel entonces Jefe de Estado Mayor). El Presidente Bush estaba preocupado de que Arabia Saudí pudiera ";desligarse a última hora y aceptara un régimen títere en Kuwait". A menos que EE.UU. impidiera la retirada iraquí.La preocupación, en breve, es que Sadam podría duplicar en gran parte lo que EE.UU. acababa de hacer en Panamá (excepto que los latinoamericanos estaban lejos de estar contentos). Desde el primer momento, EE.UU. trató de evitar ese ";panorama de pesadilla". Una historia que hay que considerar con mucho cuidado.Hasta ahora los peores crímenes de Sadam han sido internos, incluyendo el uso de armas químicas contra los kurdos y una gran matanza de kurdos a fines de los años 80, bárbaras torturas, y todos los espantosos crímenes imaginables. Están al tope de la lista de terribles crímenes por los que es justamente condenado en la actualidad. Es útil preguntar con qué frecuencia se acompañan esas apasionadas denuncias y elocuentes expresiones de horror con las tres palabritas: ";con nuestra ayuda".Los crímenes fueron bien conocidos de inmediato, pero no preocuparon demasiado a Occidente. Sadam recibió algunas suaves reprimendas; una dura condena del Congreso fue considerada demasiado extrema por prominentes comentaristas. Los reaganitas y Bush Nº 1 continuaron saludando como aliado y apreciado socio comercial al monstruo, durante y después de sus peores atrocidades.Bush autorizó garantías de préstamos y la venta de tecnología avanzada con claras aplicaciones en armas de destrucción masiva (WMD por su sigla en inglés) hasta el mismo día de la invasión de Kuwait, haciendo a veces caso omiso de los esfuerzos parlamentarios por impedir lo que estaba haciendo. Gran Bretaña seguía todavía autorizando la exportación de equipos militares y de materiales radioactivos unos pocos días después de la invasión.Cuando el corresponsal de ABC [la cadena de TV en EE.UU.] y actualmente Comentarista de Znet, Charles Glass, descubrió instalaciones de armas biológicas (utilizando satélites comerciales y testimonios de tránsfugas), sus revelaciones fueron inmediatamente desmentidas por el Pentágono y la historia desapareció. Fue desenterrada cuando Sadam cometió su primer crimen verdadero, desobedecer las órdenes de EE.UU. (o tal vez al malinterpretarlas) al invadir Kuwait y pasó instantáneamente de ser amigo a ser la reencarnación de Atila.Las mismas instalaciones fueron entonces utilizadas para demostrar su innata naturaleza malvada. Cuando Bush Nº 1 anunció nuevos regalos a su amigo en diciembre de 1989 (también regalos a la agroindustria de EE.UU.), fueron consideradas demasiado insignificantes como para mencionarlas, aunque se pudo leer al respecto en Z magazine en esa época, tal vez en ninguna otra parte.Unos pocos meses más tarde, poco antes de que invadiera Kuwait, una delegación de alto nivel del Senado, encabezada por el que (más tarde) fuera candidato presidencial republicano, Bob Dole, visitó a Sadam, portando los saludos del Presidente y asegurando al brutal asesino masivo que no necesitaba preocuparse de las críticas que escuchaba de parte de los inconformistas reporteros de este país.Sadam incluso había podido salirse con la suya después de atacar un barco de EE.UU., el USS Stark, matando a varias docenas de tripulantes. Es un signo de verdadera estima. El único otro país que logró ese privilegio fue Israel, en 1967. En deferencia a Sadam, el Departamento de Estado prohibió todos los contactos con la oposición democrática iraquí, manteniendo esa política incluso después de la Guerra del Golfo, mientras que Washington efectivamente autorizó a Sadam a aplastar una rebelión chiíta que podría haberlo derrocado – a fin de preservar la ";estabilidad," explicó la prensa, asintiendo gravemente.No cabe duda de que es un criminal con C mayúscula. No lo cambia el hecho que EE.UU. y Gran Bretaña hayan considerado insignificantes sus peores atrocidades a la luz de ";razones de estado" más importantes, antes de la Guerra del Golfo e incluso después – hechos que más vale olvidar.2. Mirando al futuro, ¿es Sadam Huseein tan peligroso como lo dicen los medios convencionales?El mundo estaría mejor si él no estuviera, no cabe duda. Seguramente lo mismo vale para los iraquíes. Pero no puede ser tan peligroso como era cuando EE.UU. y Gran Bretaña lo apoyaban, incluso suministrándole tecnología de doble uso que podía utilizar para el desarrollo de armas nucleares y químicas, como presumiblemente hizo.Hace 10 años, las audiencias del Comité Bancario del Senado revelaron que la administración Bush estaba otorgando licencias para tecnología de doble uso y para ";materiales que fueron más adelante utilizados por el régimen iraquí para misiles nucleares y químicos." Más adelante las audiencias agregaron más informaciones, y hay informes de prensa y literatura erudita convencional sobre el tópico (así como literatura disidente).La guerra de 1991 fue extremadamente destructiva, y desde entonces Irak ha sido devastado por una década de sanciones, que probablemente fortalecieron al propio Sadam (debilitando la posible resistencia en una sociedad hecha añicos), pero seguramente redujo de manera muy importante su capacidad bélica y de apoyo al terror.Además, desde 1991, su régimen ha sido limitado por ";zonas de no-vuelo", vuelos regulares de control y bombardeo, y una vigilancia muy estrecha. Es probable que los eventos del 11 de septiembre lo hayan debilitado más aún. Si hay alguna relación entre Sadam y Al Qaeda, sería mucho más difícil de mantener ahora por la gran intensificación de la vigilancia y los controles.Eso aparte, las conexiones no son muy probables. A pesar de los enormes esfuerzos por relacionar a Sadam con los ataques del 11-S, no han encontrado nada, lo que nos es muy sorprendente. Sadam y Bin Laden eran implacables enemigos, y no hay ninguna razón en particular para suponer que haya habido algún cambio al respecto.La conclusión racional es que Sadam sea probablemente menos peligroso ahora que antes del 11-S, y una menor amenaza que cuando gozaba del sustancial apoyo de EE.UU.-Gran Bretaña (y muchos otros). Esto conduce a algunas preguntas. ¿Si Sadam representa actualmente una amenaza tan grande para la supervivencia de la civilización que el policía global tiene que recurrir a la guerra, por qué no fue lo mismo hace un año? ¿Y de manera mucho más dramática, a principios de 1990?3. ¿Cómo debiera confrontarse el problema de la existencia y uso de armas de destrucción masiva en el mundo de hoy?Debieran ser eliminadas. El tratado de no-proliferación compromete a los países con armas nucleares a tomar pasos hacia su eliminación. Los tratados sobre las armas biológicas y químicas tienen los mismos objetivos. La principal resolución del Consejo de Seguridad sobre Irak (687, de 1991) llama a eliminar las armas de destrucción masiva y los sistemas de lanzamiento del Oriente Próximo, y que se trabaje hacia una prohibición global de las armas químicas. Es un buen consejo.Irak está lejos de llevar la vanguardia en este sentido. Podríamos recordar la advertencia del General Lee Butler, jefe del Comando Estratégico de Clinton a principios de los años 90, que ";es extremadamente peligroso que en el caldero de animosidades que llamamos el Oriente Próximo, una nación se haya armado, ostensiblemente, con arsenales de armas nucleares, tal vez cientos, y que inspire a otras naciones a hacerlo."Estaba hablando, por cierto, de Israel. Las autoridades militares israelíes afirman que poseen fuerzas aéreas y blindadas que son mayores y más avanzadas que las de cualquier poder europeo de la OTAN (Yitzhak ben Israel, Ha'aretz, 16 de abril de 2002, en hebreo). También anuncian que un 12% de sus bombarderos y cazas está permanentemente estacionado en Turquía oriental, junto con fuerzas navales y submarinas comparables en bases turcas, y también fuerzas blindadas, en caso de que se haga necesario recurrir a extrema violencia, una vez más, para someter a la población kurda de Turquía, como en los años de Clinton.Se informa que los aviones israelíes estacionados están realizando vuelos de reconocimiento a lo largo de las fronteras iraníes, como parte de una política general de EE.UU., Israel y Turquía de amenazar a Irán con un ataque y tal vez, con una partición forzada. Los analistas israelíes también informan que ejercicios aéreos conjuntos de EE.UU., Israel y Turquía tienen la intención de representar una amenaza y una advertencia a Irán. Y, desde luego, a Irak (Robert Olson, Middle East Policy, junio de 2002). Israel utiliza indudablemente las inmensas bases aéreas de EE.UU. en Turquía Oriental, donde presumiblemente los bombarderos de EE.UU. tienen armas nucleares. Mientras tanto, Israel es virtualmente una base militar offshore de EE.UU.Y el resto del área también está armado hasta los dientes. Si Irak estuviera gobernado por Gandhi, estaría desarrollando sistemas de armas si pudiera, probablemente mucho más allá de lo que puede hacer en la actualidad. Eso probablemente continuaría, tal vez incluso se aceleraría, si EE.UU. tomara el control de Irak. India y Pakistán son aliados de EE.UU., pero siguen adelante con el desarrollo de armas de destrucción masiva y han estado repetidamente terriblemente cerca de utilizar armas nucleares. Lo mismo vale para otros aliados y clientes de EE.UU.Es probable que esto continúe hasta que haya una reducción general de armamentos en la zona.¿Estaría de acuerdo Sadam? En realidad, no lo sabemos. A principios de enero de 1991, Irak aparentemente ofreció retirarse de Kuwait en el contexto de negociaciones regionales de reducción de armamentos, una oferta que funcionarios del Departamento de Estado describieron como seria y negociable. Pero no sabemos más del asunto, porque EE.UU. rechazó la oferta sin darle respuesta y la prensa no informó virtualmente nada al respecto.Tiene, sin embargo, un cierto interés el que en ese momento -justo antes de los bombardeos- las encuestas revelaron que el público de EE.UU. prefería en una proporción de 2:1 la proposición que Sadam aparentemente había hecho, prefiriéndola a los bombardeos. Si se hubiera permitido que la gente fuese informada sobre el tema, es seguro que la mayoría habría sido muy superior. La ocultación de los hechos fue un servicio importante a la causa de la violencia estatal.¿Podrían haber llevado a alguna parte esas negociaciones? Sólo los ideólogos fanáticos pueden mostrar confianza. ¿Es posible revivir tales ideas? Vale la misma respuesta. Una manera de descubrirlo es probar.

12 de septiembre de 2002

Explota Bush el miedo y el patriotismo
Chomsky: avasallar al mundo, la meta de EEUU. Los sucesos del 11 de septiembre, su coartada, afirma Noam Chomsky
La Jornada
Se arguye ampliamente que los ataques terroristas del 11 de septiembre cambiaron el mundo en forma dramática, que nada será igual conforme se entra a una "era de terror" -título de una colección de ensayos académicos preparados por investigadores de la Universidad de Yale y otras personas, que consideran que el ataque con ántrax es aún más ominoso.

Nadie duda que las atrocidades del 11 de septiembre fueran un suceso de importancia histórica, no por su escala -por desgracia-, sino por elegir a víctimas inocentes.

Se sabía, desde hace algún tiempo, que con la nueva tecnología los potencias industriales perderían probablemente su virtual monopolio de la violencia, para mantener únicamente una enorme preponderancia. Nadie hubiera anticipado la manera particular en que tales expectativas se cumplirían, pero se cumplieron.

Por vez primera en la historia posmoderna, Europa y sus vástagos fueron sometidos, en suelo propio, a la clase de atrocidades que por rutina cometen ellos en alguna otra parte. Revisar tal historia sería demasiado familiar, y aunque Occidente tiende a menospreciarla, las víctimas no.

El agudo quiebre de la tendencia tradicional seguramente califica al 11 de septiembre como un suceso histórico y las repercusiones son por cierto muy significativas. Pero varias preguntas surgen de golpe:

1. Quién es responsable. 2. Cuáles son los motivos. 3. Cuál es la reacción adecuada. 4. Cuáles son las consecuencias a largo plazo.

Quién es responsable

Se ha asumido, es plausible, que los culpables son Bin Laden y su red de Al-Qaeda. Nadie sabe mejor quiénes son ellos que la CIA que, junto con sus contrapartes de los países aliados de Estados Unidos, reclutaron a islamitas radicales de muchos países y los organizaron como fuerza militar terrorista, no para ayudar a los afganos a resistir la agresión soviética, lo cual habría sido un objetivo legítimo, sino por las usuales razones de Estado que tuvieron sombrías consecuencias para los afganos una vez que los mujaidines tomaron el control.

Es seguro que la inteligencia estadunidense seguía de cerca las atrocidades de estas redes, mucho más de cerca desde que asesinaron al presidente egipcio Anuar Sadat hace 20 años, y de manera intensa desde el atentado que voló el World Trade Center y otros objetivos muy ambicionados por los terroristas en 1993. No obstante, aunque sea esta la investigación internacional más intensa en la historia de los servicios de inteligencia, no ha sido fácil hallar evidencias que identifiquen a los perpetradores de los ataques del 11 de septiembre. Ocho meses después de los bombazos, el director de la FBI, Robert Mueller, "cree" que el complot se tramó en Afganistán, pero se planeó e instrumentó en alguna otra parte. Y mucho después de que la fuente del ataque con ántrax se localizó en los laboratorios estadunidenses fabricantes de armamento, sigue sin ser claro su origen. Esto nos indica lo difícil que será nulificar en el futuro los actos terroristas dirigidos contra los ricos y los poderosos. Sin embargo, pese a lo débil de la evidencia, la conclusión inicial en torno al 11 de septiembre podría ser correcta.

Cuáles son los motivos

La academia es virtualmente unánime en situar a los beligerantes en su mundo, lo cual en su opinión empata con sus acciones durante los últimos veinte años: el objetivo, dicen, es arrojar a los infieles de las tierras musulmanas, derrocar a los gobiernos corruptos que ellos imponen y mantienen, e instituir una versión extremista del Islam.

Al menos para quienes esperan reducir la probabilidad de futuros crímenes de naturaleza semejante, lo más significativo son las condiciones de contexto de las que surgieron las organizaciones beligerantes, lo que proporciona una amplia reserva de entendimiento compasivo hacia algunos segmentos de su mensaje, incluso de parte de algunos que los desprecian o los temen.

Para ponerlo en el tono plañidero de George Bush: "¿Por qué nos odian?" La pregunta no es nueva y las respuestas no son difíciles de hallar. Hace 45 años el presidente Eisenhower y su equipo discutían lo que él llamaba "la campaña de odio contra nosotros" en el mundo árabe, "no de los gobiernos sino de la gente". El motivo principal, advertía el Consejo de Seguridad Nacional, proviene de haberse dado cuenta que Estados Unidos respalda a gobiernos corruptos y brutales que bloquean la democracia y el desarrollo, en aras de la preocupación por "proteger sus intereses petroleros en el Medio Oriente". El Wall Street Journal encontró casi lo mismo cuando indagó en las actitudes de los musulmanes occidentalizados después del 11 de septiembre: sentimientos que hoy son exacerbados por las políticas específicas de Estados Unidos en torno a Israel-Palestina, e Irak.

Los comentaristas prefieren, por lo general, una respuesta más reconfortante: su rabia está anclada al resentimiento de nuestra libertad y nuestro amor por la democracia, a sus fracasos culturales que datan de siglos, a su incapacidad de formar parte de la "globalización" (en la cual participan felices), y a otras deficiencias semejantes. Respuesta reconfortante, pero nada sabia.

Cuál es la reacción adecuada

Las respuestas son debatibles, sin duda, pero por lo menos tendrían que empatar con las más elementales consideraciones morales: específicamente, ¿si una acción es, para nosotros, correcta, es correcta para los demás; si es incorrecta para los otros, es incorrecta para nosotros? Quienes rechazan esa consideración declaran llanamente que los actos los justifica el poder; puede entonces ser ignorada en cualquier discusión que aborde lo apropiado, lo correcto o equivocado de una acción. Uno se preguntaría entonces qué queda de la avalancha de comentarios (los debates acerca de la "guerra justa" etcétera) si adoptamos este criterio simple.

Ilustremos el punto con algunos casos incontrovertibles. Han pasado cuarenta años desde que el presidente Kennedy ordenó tender "los terrores de la tierra" sobre Cuba hasta que su liderazgo fuera eliminado, una vez perdidos los modales ante la exitosa resistencia a la invasión patrocinada por Estados Unidos.

Los terrores fueron muy serios, y continuaron entrados los noventa. Veinte años han transcurrido desde que el presidente Reagan lanzó una guerra terrorista contra Nicaragua, perpetrando bárbaras atrocidades y vasta destrucción, con el resultado de decenas de miles de muertos y un país arruinado --tal vez sin recuperación posible-- lo que condujo también a que la Corte Mundial y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condenaran por terrorismo internacional a Estados Unidos (resolución que vetó dicho país). Pero nadie cree que Cuba o Nicaragua tuvieran el derecho a poner bombas en Washington o Nueva York, o a asesinar a líderes políticos estadunidenses. En fin, sería muy fácil agregar casos más severos que llegan hasta el presente.

Para aquellos que aceptan las más elementales consideraciones morales, es difícil demostrar que Estados Unidos y Gran Bretaña estuvieron en lo justo al bombardear a los afganos para forzarlos a entregar a personas que Estados Unidos sospecha que cometieron actos criminales. Este fue el objetivo oficial de la guerra, anunciado por el presidente cuando comenzó el bombardeo. O que derrocaran a sus gobernantes, objetivo de guerra anunciado semanas más tarde.

El mismo criterio moral es aplicable a propuestas más matizadas de lo que entraña una respuesta apropiada a las atrocidades de la guerra posmoderna. El reconocido historiador de asuntos militares anglo americano, Michael Howard, propuso "una operación policial conducida bajo los auspicios de Naciones Unidas... en contra de una conspiración criminal, para perseguir a sus miembros y traerlos ante una corte internacional en la que enfrenten un juicio justo, y de encontrarlos culpables, se les aplique la sentencia adecuada" (Guardian, Foreign Affairs). Suena razonable, pero cuál sería la reacción si sugiriéramos que dicha propuesta se aplicara universalmente. Sería impensable, despertaría enfurecimiento y horror.

Preguntas semejantes surgen en torno a la "doctrina Bush": "el golpe previsor" contra presuntas amenazas. Hay que recordar que la doctrina no es nueva. Casi todos los planificadores de alto nivel son restos del gobierno de Reagan que argumentaban entonces que el bombardeo de Libia era justificado bajo la premisa de Naciones Unidas de "la autodefensa contra un ataque futuro". Los planificadores de Clinton aconsejaban una "respuesta disuasiva" (incluido el primer ataque nuclear). Y la doctrina en cuestión tiene antecedentes más remotos. Lo que es novedoso, sin embargo, es la afirmación cruda de tal derecho, y no es secreto contra quién se dirige la amenaza. El gobierno y los comentaristas se esfuerzan en expresar a voz en cuello que pretenden aplicarle dicha doctrina a Irak.

El elemental criterio de universalidad, por lo tanto, parecería justificar que Irak lanzara un ataque disuasivo contra Estados Unidos. Por supuesto, nadie acepta este supuesto. De nuevo, si estamos dispuestos a adoptar principios morales elementales, nos surgen preguntas obvias y deberemos enfrentar a quienes pregonan o toleran la versión selectiva de la doctrina de la "respuesta disuasiva", que otorga a los suficientemente poderosos el derecho de ejercerla con gran desdén hacia lo que el mundo pueda pensar. El peso de las pruebas no es leve, como lo es para quien pregona o tolera la amenaza o el recurso a la violencia.

Hay siempre, por cierto, la salida fácil ante estos argumentos: nosotros somos buenos, ellos son malvados. Este útil principio atropella cualquier argumentación. El análisis de los comentarios y mucho de la academia revela que la fuente del problema radica en ese crucial principio, que no se argumenta, se afirma.

Ocasionalmente, pero como rareza, hay criaturas irritantes que confrontan este principio central documentando la historia reciente y contemporánea.

Aprendemos más de las normas culturales imperantes si observamos la reacción, y el interesante despliegue de barreras que se erigen para impedir una recaída así en esta herejía. Nada de esto, por supuesto, es invención de los centros contemporáneos del poder ni de la cultura intelectual dominante. No obstante, merece atención, al menos entre los que tenemos interés por entender dónde estamos y qué nos espera.

Cuáles son las consecuencias a largo plazo

Pensando en el largo plazo, sospecho que los crímenes del 11 de septiembre acelerarán tendencias que ya tienen trecho recorrido: la doctrina Bush que acabo de mencionar ilustra el punto.

Como se predijo alguna vez, en todo el mundo los gobiernos tomaron el 11 de septiembrede 2001, como ventana de oportunidades para instituir o escalar sus programas de severidad o represión. Ansiosa, Rusia se unió a la "coalición contra el terror", esperando recibir autorización para continuar sus terribles atrocidades en Chechenia y no se desilusionó.

Alegremente, China se unió, por razones semejantes. Turquía fue el primer país en ofrecer tropas para la nueva fase de la "guerra al terrorismo" de Estados Unidos, en agradecimiento, como explicara su primer ministro, por la contribución estadunidense a la campaña turca contra la población kurda, reprimida miserablemente. Una guerra tendida con salvajismo extremo gracias al flujo enorme de armas estadunidenses. A Turquía se le felicita ampliamente por sus logros en estas campañas de terror estatal, incluidas algunas de las peores atrocidades cometidas en los sombríos noventa, y se le concedió la autoridad para proteger Kabul del terrorismo, con patrocinio de la misma super- potencia que le ha dispuesto los medios militares y el respaldo diplomático e ideológico para cometer sus actuales atrocidades. Israel ha reconocido que estaría en condiciones de aplastar a los palestinos, aún más brutalmente, con un apoyo más firme de Washington. Y así por todo el mundo.

Las sociedades más democráticas, incluido Estados Unidos, instituyeron medidas para imponer una disciplina a su población y para establecer medidas impopulares con el pretexto de "combatir el terror", explotando la atmósfera de miedo y la exigencia de "patriotismo". En la práctica, esto significa: "Tú te callas y yo prosigo con mi agenda inexorablemente". El gobierno de Bush utilizó la oportunidad para expandir su asalto contra la mayoría de la población y las generaciones futuras, para servir a los obtusos intereses corporativos que dominan su gobierno a un grado que va más allá de la norma.

En suma, las predicciones iniciales están ampliamente confirmadas.

Uno de los logros principales es que por primera vez Estados Unidos tiene bases importantes en Asia central. Estas son cruciales para posicionar favorablemente a las multinacionales estadunidenses en el "gran juego" actual por controlar los considerables recursos de hidrocarburos y minerales estratégicos de la región, pero también para completar el cerco que tiende sobre los mayores recursos energéticos del mundo, situados en la región del Golfo. El sistema de bases estadunidenses que tiene en la mira al Golfo se extiende del Pacífico a las Azores, pero la base más útil antes de la Guerra de Afganistán fue la de Diego García. Ahora, su situación ha mejorado tanto que si se considera apropiada una intervención, su despliegue será mucho más fácil.

El gobierno de Bush percibe esta fase de la "guerra contra el terrorismo" (que de tantas formas replica la "guerra contra el terrorismo" declarada por el gobierno de Reagan de veinte años atrás) como la oportunidad para expandir sus ventajas militares, ya de por sí avasalladoras, al resto del mundo, para después pasar a otros métodos que le aseguren el dominio global en  esta nueva fase del imperialismo posmoderno.

El pensamiento del gobierno estadunidense fue expresado con claridad por sus altos funcionarios cuando el príncipe Abdullah de Arabia Saudita visitó Estados Unidos en abril de 2002. Su propósito era hacerle ver al gobierno que debía prestar más atención a las reacciones del mundo árabe ante el respaldo tan fuerte que otorgaba al terror y la represión israelí. Se le contestó que, en efecto, a Estados Unidos no le importaba lo que los otros árabes pensaran. Según lo reportó el New York Times, uno de los funcionarios aclaró: "si le pareció que estábamos fuertes en la Tormenta del Desierto, ahora somos diez veces más fuertes. Esto fue para darle una idea de lo que Afganistán significaba en cuanto a nuestras capacidades". Un viejo analista en asuntos de defensa lo glosó con simpleza: otros "nos respetarán por nuestra rudeza y no se meterán con nosotros". Esa postura tiene por igual muchos precedentes históricos, pero a partir del 11 de septiembre cobra renovada fuerza.

No contamos con documentos internos, pero es factible especular que tales consecuencias eran uno de los objetivos primordiales del bombardeo de Afganistán: advertirle al mundo de lo que es capaz Estados Unidos si alguno se pasa de la raya.

El bombardeo de Serbia tuvo motivos semejantes. Su objetivo principal fue "asegurar la credibilidad de la otan", como nos explicaron Blair y Clinton --y no se referían a la credibilidad de Noruega o Italia, sino a la de Estados Unidos y la de su mayor cliente militar.

Esto es asunto común en el arte de gobernar y en la literatura de las relaciones internacionales; y tiene sus razones, como nos revela la historia ampliamente.

Para terminar, los aspectos básicos de la sociedad internacional parecen continuar como estaban, pero sin duda el 11 de septiembre indujo cambios. En algunos casos, las implicaciones son importantes, pero no muy prometedoras.

Traducción Ramón Vera Herrera

12 de septiembre de 2002

Bush pretende utilizar el clima de inseguridad para promover su agenda política Noam Chomsky
Jim Cason y David Brooks
La Jornada
Los medios de comunicación de EU han fallado en reportar qué sucede dentro y fuera del país, dice, la limitación de derechos civiles se aplica "sólo en sectores vulnerables"  Washington y Nueva York, 10 de septiembre. El gobierno de George W. Bush busca utilizar el clima de temor e inseguridad del pueblo estadounidense para promover su agenda política y controlar a la disidencia, argumentó Noam Chomsky al evaluar para La Jornada el primer aniversario del 11 de septiembre, e indicó que tal vez el hecho central de estos atentados es que los ricos y poderosos han perdido su "monopolio sobre los medios de la violencia en el mundo".

"No creo que el gobierno desee que la gente se sienta más segura ahora", afirmó Chomsky. "Una de las armas principales en manos de cualquier gobierno es una población atemorizada, lo que le permite promover sus propias políticas. Si la gente está espantada y no hace demasiadas preguntas, entonces, inexorablemente, uno puede promover su propia agenda".

Esa agenda, detalló, incluye la promoción de políticas poco populares para beneficiar a los más ricos a costo de la mayoría de la población, entre las cuales está la gran reducción de la carga tributaria para empresas y el sector de mayores ingresos, y recortes de programas sociales, "cosas que constituyen un asalto mayor contra la población general y contra generaciones futuras", dijo. "Si uno desea promover estas políticas, lo mejor es tener a la gente atemorizada, intimidada y controlada por el llamado al patriotismo que en la práctica se traduce en una orden (del gobierno) para que se callen todos y yo haré lo que quiero".

El prestigiado lingüista y autor de más de dos docenas de libros sobre política, consideró que las reacciones del pueblo estadounidense no son sorprendentes y la gente tiene toda la razón de sentir el temor a raíz de los "horrendos" atentados del 11 de septiembre. Éste fue un hecho extraordinario con efectos profundos en esta población, sostuvo.

"Creo que fue la primera vez en cientos de años en que un poder occidental... ha sido sujeto al tipo de terror que desafortunadamente es tan común en otras partes del mundo. Ellos (los poderes) han llevado a cabo muchísimas atrocidades a través del mundo... pero en gran medida han sido inmunes a una represalia. Esto fue extraordinario y la gente se asustó... y tienen razón de sentirse así".

Chomsky agregó que aunque nadie podría haber pronosticado la forma en que se realizaron estos atentados, no fue sorpresa que existiera la posibilidad de este tipo de ataque, de hecho, se había escrito sobre esto por lo menos durante una década, y además estaba el precedente del intento para destruir el mismo World Trade Center en 1993.

Pero lo que sí marcó el 11 de septiembre es que los "ricos y poderosos perdieron su monopolio virtual sobre los medios de violencia" en el mundo. "Seguirán manteniendo su enorme preponderancia, pero ya no será un monopolio", subrayó.

Temor y patriotismo

Esto alimenta el clima de inseguridad por ser un momento sin precedente en la historia de este país, y con ello el temor. "Y cuando uno está espantado, se genera un apoyo a la bandera. Podría no ser atractivo, pero es normal", señaló.

-¿Por qué el pueblo estadounidense parece apoyar las medidas internas que limitan los derechos civiles y la supuesta libertad que tanto se elogia oficialmente en este país?

-Aún no está claro que tanto apoyo popular existe para eso -responde Chomsky-. Y recuerda que históricamente Estados Unidos ha recurrido a la represión interna en tiempos de amenazas, incluso menores que ésta, contra el país. Woodrow Wilson, señaló, deportó a miles de este país poco después de la Primera Guerra Mundial con el pretexto de una amenaza "de los rojos", y encarceló a gente como el líder sindical Eugene Debs por su oposición a esa guerra; decenas de miles fueron detenidos o expulsados del país durante la Segunda Guerra Mundial, y lo mismo ocurrió durante la llamada era de McCarthy, "es un patrón histórico".

En el último año, señala Chomsky, es clave notar que aunque miles han sido detenidos e interrogados en Estados Unidos, estos abusos y limitaciones de los derechos civiles se han aplicado sólo contra sectores vulnerables -inmigrantes, árabes, musulmanes, gente de piel oscura. "La vasta mayoría de la población no ha sentido nada (del impacto de estas medidas), y como resultado no creo que sea consciente de las medidas que ha realizado el gobierno, ni el poder arrogado por este gobierno", explicó.

Con algunas excepciones, los medios masivos de comunicación han contribuido a esta ignorancia al fallar en reportar amplia y claramente sobre todo lo que está sucediendo dentro y fuera de este país, sostiene Chomsky. "No hay manera de que la población de Estados Unidos shj01-135130-pih tenga una concepción seria de la mayoría de las cosas que están sucediendo en el mundo. Sólo escuchan un toque de tambor de retórica patriótica" y ofrecen varios ejemplos sobre cómo se reporta que hay amplio apoyo para las acciones militares de Estados Unidos en todo el mundo -algo que se puede detectar, y donde hay indicadores que contradicen estas afirmaciones de los medios.

Desinformación

Chomsky detalla que recientemente uno de los mejores columnistas del New York Times escribió que todo el mundo apoyaba el bombardeo en Afganistán, pero al mismo tiempo existe una encuesta internacional de Gallup realizada a finales de septiembre del año pasado sobre las actitudes ante lo que Chomsky califica siempre de "las atrocidades" del 11 de septiembre. "Había un apoyo abrumador en esa encuesta a un proceso judicial sobre una acción militar (como opción de respuesta ante los atentados)", informó Chomsky.

"En Europa fue 70 por ciento, en América Latina el apoyo por acción militar fue mínimo; en México fue de sólo 2 por ciento, y de ahí subió a 10 por ciento en países como Colombia y Venezuela". Pero sólo un periódico estadounidense, un pequeño diario en Nebraska, cubrió esa encuesta, entonces "¿cómo se puede enterar la gente?"

Chomsky dice que sí hay algunos buenos periodistas, pero la imagen presentada en general al público es "completamente distorsionada", y para detectar lo que verdaderamente está ocurriendo se necesita "un esfuerzo de investigación independiente".

-Durante un año se ha dicho que todos estamos bajo amenaza, ¿quiénes están amenazados y por qué?

"Mis nietos están bajo amenaza", responde. "Las políticas (del gobierno de Bush) a las que están comprometidos, apasionadamente comprometidos, serán extremadamente dañinas para la población general de Estados Unidos y del mundo en un futuro no tan distante". Esta amenaza, indicó, proviene de las políticas económicas internas promovidas por este gobierno que buscan reducir sustancialmente la carga tributaria de los más ricos y con ello crear un déficit presupuestal, y éste será un "instrumento para minar programas sociales". Destacó: "sin dinero disponible, no se puede tener programas de salud, desarrollo de infraestructura, pensiones, seguridad social, etcétera, les gustaría deshacerse de todo esto".

Insiste: "no desean instituciones democráticas en donde la gente participe. Quieren que el poder privado tenga un control extenso e incuestionado que esté esencialmente fuera del alcance del público en general". Y "eso es una gran amenaza".


11 de septiembre de 2002

Al atacar a Irak, EE.UU. incitará a una nueva ola de ataques terroristas
Sequen el pantano y se acabarán los mosquitosNoam Chomsky
The Guardian 9 de septiembre de 2002
Traducido para
Rebelión por Germán Leyens El 11 septiembre conmocionó a numerosos estadounidenses llevándolos a comprender que harían mejor en prestar más atención a lo que el gobierno de EE.UU. hace en el mundo y a cómo se perciben sus acciones. Se han abierto numerosos temas a la discusión que no estaban anteriormente en la agenda. Tanto mejor. También es de la más elemental cordura, si esperamos que se reduzca la probabilidad de futuras atrocidades. Puede ser reconfortante pretender que nuestros enemigos "odian nuestras libertades," como dice el Presidente Bush, pero es poco prudente ignorar el mundo real, que nos trae lecciones diferentes.El presidente no es el primero que pregunta: "¿Por qué nos odian?" En una discusión de su equipo hace 44 años, el Presidente Einsehower describió "la campaña de odio en contra nuestra [en el mundo árabe], no de los gobiernos sino de los pueblos". Su Consejo Nacional de Seguridad señaló los motivos básicos: EE.UU. apoya a gobiernos corruptos y opresivos y "se opone al progreso político o económico" por su interés en el control de los recursos petrolíferos de la región.Estudios posteriores al 11 de septiembre en el mundo árabe revelan que las mismas razones valen en la actualidad, combinadas con el resentimiento por políticas específicas. Sorprendentemente, es el caso incluso en sectores privilegiados, orientados hacia Occidente, en la región.Para citar sólo un ejemplo reciente: En la edición del 1 de agosto de la Far Eastern Economic Review, el especialista regional internacionalmente reconocido Ahmed Rashid escribe que en Pakistán "existe creciente enojo ante el apoyo que EE.UU. da al régimen militar [de Musharraf] para que postergue la promesa de democracia".Actualmente no nos hacemos ningún favor si queremos creer que "nos odian" y "odian nuestras libertades". Al contrario, se trata de actitudes de gente a la que le gustan los estadounidenses y que admiran muchas cosas en EE.UU., incluyendo sus libertades. Lo que odian son las políticas oficiales que les niegan las libertades a las que ellos también aspiran.Por tales razones, cuando Osama bin Laden se puso a despotricar después del 11 de septiembre –por ejemplo sobre el apoyo de EE.UU. a regímenes corruptos y brutales, o sobre la "invasión" de EE.UU. en Arabia Saudí –obtiene una cierta resonancia, incluso entre los que lo desprecian y temen. Del resentimiento, la cólera y la frustración, las bandas terroristas esperan conseguir apoyo y reclutas.Debiéramos también concienciarnos de que gran parte del mundo considera que Washington es un régimen terrorista. En los últimos años, EE.UU. ha emprendido o respaldado acciones en Colombia, Nicaragua, Panamá, Sudán y Turquía, para sólo nombrar unas pocas, que caen bajo las definiciones oficiales de "terrorismo" de EE.UU. – es decir, cuando los estadounidenses aplican ese término a sus enemigos.En la más sobria publicación del establishment, Foreign Affairs, Samuel Huntington escribió en 1999: "Mientras EE.UU. denuncia regularmente a varios países como 'estados canallas,' desde el punto de vista de numerosos países se está convirtiendo en la superpotencia canalla... la mayor amenaza exterior a sus sociedades."Semejantes percepciones no son modificadas porque, el 11 de septiembre un país occidental sufrió, por primera vez, en su propio suelo un horrendo ataque terrorista, del tipo que es demasiado familiar a las víctimas del poder de Occidente. El ataque va mucho más allá de lo que se llama a veces el "terror al por menor" del IRA, el FLN o las Brigadas Rojas.El terrorismo del 11 de septiembre provocó una dura condena en todo el mundo y una ola de simpatía para las inocentes víctimas. Pero con reservas.Una encuesta Gallup internacional a fines de septiembre descubrió poco apoyo para un "ataque militar" de EE.UU. en Afganistán. En América Latina, la región con más experiencias en intervenciones de EE.UU., el apoyo varió entre un 2% en México y un 16% por Panamá.La actual "campaña de odio" en el mundo árabe es, desde luego, alimentada también por las políticas de EE.UU., hacia Israel-Palestina e Irak. EE.UU. ha dado un apoyo crucial a la dura ocupación militar por Israel, que ahora está en su 35º año.Una manera como EE.UU. podría disminuir las tensiones entre israelíes y palestinos sería dejando de negarse a unirse al consenso, que existe desde hace tiempo en el ámbito internacional, que llama a reconocer el derecho de todos los estados en la región a vivir en paz y seguridad, incluyendo un estado palestino en los territorios actualmente ocupados (tal vez con ajustes fronterizos menores y mutuos.)En Irak, una década de duras sanciones debidas a la presión de EE.UU. ha fortalecido a Sadam Hussein mientras conducía a la muerte de cientos de miles de iraquíes –tal vez más gente "de la que ha sido asesinada por las llamadas armas de destrucción masiva a través de la historia", escribieron los analistas militares John y Karl Mueller en Foreign Affairs en 1999.Las actuales justificaciones de Washington para atacar Irak tienen mucho menos credibilidad que cuando el Presidente Bush padre daba la bienvenida a Sadam como aliado y socio comercial después de que éste cometió sus peores brutalidades - como en Halabja, donde Irak atacó a los kurdos con gas tóxico en 1988. En esa época, el asesino Sadam era más peligroso de lo que es hoy en día.En cuanto a un ataque de EE.UU. contra Irak, nadie, ni siquiera Donald Rumsfeld, puede estimar de manera realista los posibles costos y consecuencias. Los extremistas islamistas radicales esperan con toda seguridad que un ataque contra Irak costará la vida de mucha gente y destruirá gran parte del país, suministrando reclutas para acciones terroristas.Presumiblemente también les es bienvenida la "doctrina Bush" que proclama el derecho al ataque contra potenciales amenazas, que son virtualmente ilimitadas. El presidente ha anunciado: "Es imposible decir cuántas guerras van a ser necesarias para asegurar la libertad en la patria." Es cierto.Las amenazas están por todas partes, incluso dentro del país. La receta para una guerra sin fin presenta un peligro mucho mayor para los estadounidenses que el que causan los que son considerados como enemigos, por razones que las organizaciones terroristas comprenden muy bien.Hace veinte años, el antiguo jefe de la inteligencia militar israelí, Yehoshaphat Harkabi, que también es un destacado arabista, dijo algo que mantiene su validez. "Ofrecer una solución honorable a los palestinos, respetando su derecho a la autodeterminación: ésa es la solución al problema del terrorismo. Cuando desaparezca el pantano, no habrá más mosquitos."En esa época, Israel gozaba de una virtual inmunidad contra represalias dentro de los territorios ocupados, la que duró hasta hace muy poco. Pero la advertencia de Harkabi era acertada, y la lección es más generalmente aplicable.Bastante antes del 11 de septiembre se consideraba que con la tecnología moderna, los ricos y poderosos perderán su cuasi monopolio de los medios de violencia y pueden contar con que sufrirán atrocidades en su propio suelo.Si insistimos en crear más pantanos, habrá más mosquitos, con una horrenda capacidad de destrucción.Si dedicamos nuestros recursos a secar los pantanos, a encarar las raíces de las "campañas de odio", podemos no sólo reducir las amenazas que enfrentamos sino vivir según los ideales que profesamos y que no están fuera de alcance si nos decidimos a tomarlos en serio.

28 de agosto de 2002


Un mundo libre de guerra
Noam Chomsky
Znet - Charla en el Foro Social Mundial, febrero de 2002
Traducido por Leónidas Leipzig y revisado por Tatiana de la O
Espero que no les moleste que comience esta charla refiriéndome a algunos hechos evidentes. No es ninguna novedad que vivimos en un mundo de conflictos y confrontaciones. Si bien existe una multiplicidad de facetas a la hora de analizar un tema tan complejo, en los últimos años se ha demarcado con extrema claridad una línea divisoria. Si se me permite simplificar un poco, aunque no demasiado, las partes en conflicto son, por un lado, los centros de poder concentrado, estatales y privados, en estrecha interrelación; por el otro, la población mundial en general. En términos anticuados, diríamos una "lucha de clases".

El poder concentrado continúa la guerra sin dar el brazo a torcer, y con plena conciencia de sus actos. Los documentos gubernamentales y las publicaciones del mundo empresario revelan que en su mayoría son marxistas vulgares, aunque por supuesto con los valores invertidos. También están asustados -desde la Inglaterra del siglo XVII, a decir verdad-. Son conscientes de que el sistema de dominación es frágil, de que se basa en el disciplinamiento de la población mediante un medio u otro. Hay una búsqueda desesperada de enemigos: en los últimos años, entre otros, lo fueron el comunismo, el crimen, las drogas y el terrorismo. Los pretextos cambian pero las políticas se mantienen estables. A veces el cambio de pretexto y la continuidad de la política es evidente y difícil de pasar por alto: por ejemplo, después de la caída de la Unión Soviética. Naturalmente aprovechan todas las oportunidades que encuentran para llevar adelante su programa: el 11 de septiembre es un caso típico. Las crisis permiten aprovecharse del miedo y la preocupación para aturdir al adversario y exigirle que sea sumiso, obediente y silencioso, mientras el poderoso aprovecha la oportunidad para continuar con su programa, incluso con mayor intensidad. Estos programas varían según el tipo de sociedad: en los Estados más brutales, consiste en un aumento de la represión y del terror; en las sociedades en las que la población ha alcanzado un mayor grado de libertad, en medidas para imponer la disciplina mientras se efectúa un traspaso aun mayor del poder y la riqueza a sus propias manos. En los últimos meses se produjeron situaciones que lo ejemplifican en distintas partes del mundo.

Sus víctimas ciertamente deberían oponer resistencia a la previsible explotación de la crisis y concentrar sus esfuerzos, sin dar el brazo a torcer, en los asuntos primordiales, que siguen siendo los mismos: entre otros, la militarización creciente, la destrucción del medio ambiente y el ataque a gran escala contra la democracia y la libertad, el corazón mismo de los programas "neoliberales".

El conflicto continuo está simbolizado ahora mismo por este Foro Social Mundial (FSM) y por el Foro Económico Mundial (FEM) en Nueva York. El FEM reúne a "los que mueven los hilos", los "ricos y famosos", los "genios de todo el mundo", "los líderes del gobierno y los ejecutivos de las empresas, ministros de Estado y de Dios, políticos y expertos" que se reúnen para "pensar con detenimiento" y enfrentar "los grandes problemas que afectan a la humanidad". Algunos ejemplos: "cómo inyectar valores morales a lo que hacemos". O un panel llamado "Dime lo que comes", liderado por "el príncipe actual de la escena gastronómica", cuyos elegantes restaurantes serán "invadidos por los participantes del foro". También se menciona un "anti-foro" en Brasil donde se espera a 50.000 participantes. Se trata de "los anormales que se reúnen para protestar contra las reuniones de la Organización Mundial de Comercio". Uno puede interiorizarse más en las actividades de los anormales por una foto de un joven de aspecto desaliñado, con la cara cubierta, que escribe "asesinos mundiales" en una pared.

En su "carnaval", como se lo describe, los anormales tiran piedras, escriben graffitis, bailan y cantan mientras tratan una serie de temas aburridos que no vale la pena mencionar, al menos en EE.UU.: inversión, comercio, arquitectura financiera, derechos humanos, democracia, desarrollo sustentable, relaciones brasilero-africanas, GATS (Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios) y otros temas marginales. No están "pensando con detenimiento" acerca de "grandes problemas"; eso está limitado a los genios de Davos en Nueva York.

La retórica infantil, supongo, es un signo de inseguridad bien merecida.

A los anormales de este "anti-foro" se los define como "opositores a la globalización", un arma de propaganda que deberíamos rechazar con desdén. La "globalización" sólo significa integración universal. Ninguna persona cuerda se opone a la globalización. Esto debería resultar obvio para el movimiento obrero y la izquierda; el término "internacional" no es precisamente desconocido en su historia. De hecho, el FSM es uno de los logros más emocionantes y promisorios de las esperanzas de la izquierda y de los movimientos populares desde sus orígenes modernos de llevar a cabo una verdadera internacional, que aspire a un programa globalizador sobre la base de las necesidades e intereses de las personas más que de las concentraciones ilegítimas de poder. Éstas, por supuesto, quieren apropiarse del término "globalización" para restringirlo a su peculiar visión de la integración internacional, basada en sus propios intereses, para los que los seres humanos son un accidente. Con la implementación de esta terminología ridícula, aquellos que busquen una forma sana y justa de globalización pueden ser considerados miembros de un movimiento "anti-globalización", ridiculizados como primitivistas que quieren un retorno a la Edad de Piedra, hacer daño a los pobres, y otros improperios a los que estamos acostumbrados.

Los genios de Davos se autodenominan con modestia "la comunidad internacional", pero personalmente prefiero el término utilizado por el principal diario de negocios del mundo, el Financial Times, que los llama "los amos del universo". Como los amos dicen ser admiradores de Adam Smith, podríamos esperar que se atengan a la explicación que éste dio de su comportamiento, aunque Smith sólo los consideró "amos de la humanidad" (por supuesto, antes de la era espacial).

Smith se refería a los "arquitectos principales de la política" de su época, los comerciantes y fabricantes de Inglaterra, que cuidaban que "se atendiera muy especialmente" sus propios intereses, sin importar la "gravedad" del impacto que esto pudiera tener sobre los demás, incluida la población inglesa. La "máxima vil de los amos de la humanidad" que regía su política interna y exterior era "todo para nosotros y nada para los demás". No debería sorprendernos que los amos actuales se rijan por la misma "máxima vil". Al menos lo intentan, aunque a veces se lo dificulten los anormales, esa "gran bestia", para tomar prestado el término que utilizaban los Padres Fundadores de la democracia estadounidense al referirse a la población rebelde que no comprendía que el principal objetivo del gobierno era "proteger a la minoría opulenta de la mayoría de la población", como explicó el principal artífice de la Constitución de EE.UU. en los debates de la Convención Constituyente.

Retomaré luego este asunto, pero primero querría referirme al tema que da título a esta sesión, "un mundo libre de guerra", con el que está estrechamente relacionado. Por lo general, resulta difícil predecir el futuro de la humanidad. Pero podemos estar muy seguros, por ejemplo, de que o bien existirá un mundo libre de guerra, o no existirá mundo alguno (o por lo menos, no un mundo habitado por criaturas que no sean bacterias y escarabajos, o alguna otra especie dispersa). Conocemos el porqué: los seres humanos han desarrollado medios capaces de destruir el mundo y a toda su población, y durante medio siglo se han acercado peligrosamente a su utilización. Además, en la actualidad los líderes del mundo civilizado están abocados a arriesgar cada vez más la supervivencia de la especie, con plena conciencia de lo que hacen, al menos si leen los informes de sus propios servicios de inteligencia y de los analistas estratégicos respetados, incluidos muchos que favorecen plenamente la vía de la destrucción. Lo que no presagia nada bueno es que los planes se desarrollan e implementan basándose en argumentos que se encuentran dentro de la lógica de los valores y la ideología dominantes, que ubican a la supervivencia bien por debajo de la "hegemonía", el objetivo principal de los defensores de estos programas, como insisten con franqueza.

Es probable que en el futuro seamos testigos de guerras por agua, energía y otros recursos naturales, con consecuencias que podrían ser devastadoras. Sin embargo, en su mayoría, las guerras han sido la consecuencia de la imposición del sistema del estado-nación, una formación social antinatural que suele establecerse por medios violentos. Esta es una de las principales razones por la cual, durante siglos, mientras conquistaba la mayor parte del mundo, Europa fue la zona más salvaje y brutal del planeta. El origen de la mayoría de los conflictos actuales desde la caída del sistema colonial formal se encuentra en los esfuerzos europeos por imponer sistemas estatales en los territorios conquistados. La masacre mutua, deporte favorito de Europa, debió detenerse en 1945, cuando se tomó conciencia de que la próxima vez que se produjera sería también la última. Otra predicción que podemos realizar con plena seguridad es que no habrá guerras entre grandes potencias; la razón es que si la predicción fuera incorrecta, no habrá nadie para corroborarlo. Además, el activismo popular dentro de las sociedades ricas y poderosas ha tenido un efecto civilizador. Como resultado de las movilizaciones populares de protesta, los "que mueven los hilos" ya no pueden realizar agresiones prolongadas, como cuando EE.UU. atacó Vietnam del Sur hace 40 años y destruyó gran parte del país. Entre los muchos efectos civilizadores del fermento de los años ?60 está la oposición general a la agresión y a la masacre a gran escala, reformulada en el sistema ideológico dominante como la negativa a aceptar bajas dentro de las fuerzas armadas ("el síndrome de Vietnam"). Este es el motivo por el cual la administración Reagan tuvo que recurrir al terrorismo internacional en lugar de invadir Centroamérica directamente, según el modelo Kennedy-Johnson, en su guerra para derrotar la teología de la liberación, como describe orgullosamente su logro la Escuela de las Américas. Los mismos cambios explican el informe de inteligencia de la primera administración Bush en 1989, advirtiendo que en guerras contra "enemigos mucho más débiles" -el único tipo que tiene sentido enfrentar- EE.UU. debe "derrotarlos de forma terminante y con rapidez" o la campaña perderá el "apoyo polític