Diversos artículos de, y entrevistas a James Petras
| El impacto político y social del neoliberalismo James Petras | |||
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| Hay varias mistificaciones en cuanto al neoliberalismo, que propagan sus defensores y que desafortunadamente toman como verdaderas muchos escritores de izquierda. Para comprender como el neoliberalismo impacta sobre la sociedad en general, y sobre los obreros rurales en particular, hay que tener una comprensión clara de lo que es y de lo que no es el neoliberalismo. Los defensores del neoliberalismo, arguyen que es una forma nueva y avanzada del capitalismo, que es la culminación de la historia. Arguyen que es el inevitable resultado de una revolución tecnológica, un producto de la racionalidad del mercado. Arguyen que es la forma más eficaz de organización económica. Hay varias fallas fundamentales en el argumento neoliberal. Mitos y realidades del neoliberalismo En primer lugar, el neoliberalismo no es nuevo. América Latina ha experimentado estrategias económicas liberales durante la mayor parte de los últimos 500 años. Desde la mitad del siglo XIX hasta los años 30, la mayoría de América Latina siguió la estrategia liberal: economía abierta, especialización exportadora, propiedad privada (mayormente extranjera) de recursos básicos y dependencia de préstamos e inversiones extranjeras. El análisis crítico de este sistema, tuvo lugar en los años '30, durante las crisis mundiales capitalistas. Las crisis del liberalismo condujeron a rebeliones populares en México y por toda América Latina. Estas rebeliones fueron provocadas por la extrema concentración de riqueza y poder y por el aumento masivo de la pobreza y el desempleo. Después, definieron una fase de desarrollo nacionalista-populista, tanto en las empresas públicas como en la protección del mercado doméstico, la industrialización nacional estimulada por el Estado y los programas socio-populistas. El "neoliberalismo" contemporáneo, ha creado desigualdades socio- económicas parecidas a las del liberalismo del siglo XIX. Aunque la estructura de clase, los patrones demográficos y los sistemas económicos son distintos hoy en día, los resultados generales son similares. Es importante esta crítica perspectiva histórica para señalar el hecho de que el neoliberalismo no es el fin de la historia, sino una regresión, una vuelta atrás, hacia una doctrina que falló en el pasado. En segundo lugar, el neoliberalismo no es el producto del "progreso evolutivo", sino que es parte de un proceso cíclico. El neoliberalismo llegó al poder en el siglo XIX, se extendió, se deterioró y se reemplazó por un sistema distinto: en algunos casos por el populismo nacional, en otros por el socialismo. El reclamo neoliberal de que éste representa un producto de la revolución tecnológica, es falso, al menos en dos aspectos. Primero, el neoliberalismo tiene una historia de ascensos y descensos, con 500 años de historia, anteriores a cualquier revolución tecnológica. Muchos de los fundamentales cambios tecnológicos, como el ordenador y la automatización, precedieron al actual resurgimiento del neoliberalismo, y por lo tanto no se pueden atribuir al "mercado". En tercer lugar, el argumento de que el neoliberalismo es producto de una elección racional y de la eficacia del mercado, contrasta con el hecho de que los orígenes del neoliberalismo en América Latina, se ubican en el período de las dictaduras militares de los '60 y '70, las cuales reprimieron "elecciones libres" y prohibieron el debate racional. Además, es difícil describir el neoliberalismo como un sistema "eficaz", en tanto aumenta el número de trabajadores subempleados y desempleados a un 60 por ciento de la fuerza laboral y la tierra no cultivada se concentra en pocas manos, al tiempo que se desplaza a los obreros rurales. Resulta claro que el ascenso del neoliberalismo no es el producto de la eficacia de la racionalidad. El neoliberalismo es el resultado del poder político y de la lucha de clases. Las victoria militares y políticas de los capitalistas exportadores y financieros aliados con el imperialismo y el ejército, impusieron el neoliberalismo a la fuerza y sostienen el modelo a través del control del Estado. A modo de resumen, el neoliberalismo es esencialmente un proyecto político basado en una configuración de poder de capitalistas exportadores y financieros, que controlan el Estado. Desde esta base de poder en el Estado, la burguesía neoliberal dicta la política económica, contrata ideólogos y compra elecciones. Para cambiar la política neoliberal hace falta un cambio fundamental en la correlación de poder de clase dentro del Estado. La lucha de clases y la ascendencia del neoliberalismo La ascendencia del neoliberalismo no es el resultado de un debate doctrinal, sino el producto de las derrotas militares y políticas de la izquierda entre 1964 y 1967. En este período, la clase capitalista tomó el Estado y comenzó una guerra prolongada contra el avance social de las dos décadas previas: se eliminó la legislación laboral progresista, se privatizaron y desnacionalizaron las empresas públicas, se bajaron los sueldos, y se revirtieron los avances en materia de reforma agraria. Las derrotas político-militares de la Izquierda en Brasil (1964), Chile y Uruguay (1973), Argentina (1976), Bolivia (1971), etc., fueron seguidas por la implementación de las primeras etapas de programas neoliberales de "choque". Los aliados estratégicos de esta ofensiva política neoliberal fueron las multinacionales estadounidenses y el Estado imperial, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. La lección es clara: cualquier intento de reversión del neoliberalismo debe seguir la misma lógica que tomaron los capitalistas para establecer su sistema: la lucha de clases que conduce al poder del Estado, la renacionalización de la industria y la redistribución de tierra e ingresos. En resumen, los orígenes del neoliberalismo no son ni "tecnológicos" ni "económicos" sino, en el análisis final, políticos y sociales: las políticas neoliberales y las expresiones ideológicas siguieron a la toma del poder del Estado. Desde esta ventajosa perspectiva, podemos ahora examinar las consecuencias políticas del reinado del neoliberalismo. Consecuencias políticas del neoliberalismo El neoliberalismo en el poder, ha transformado la naturaleza de las políticas y las propias relaciones políticas e interestatales. El hecho político fundamental es la aparición de un sistema político neoautoritario, bajo el disfraz del proceso electoral. Los regímenes recurren a un estilo autoritario de gobierno -característico de regímenes militares-, para poder implementar las políticas neoliberales antipopulares de privatización de empresas públicas, promover los intereses agro-industriales en desmedro de los campesinos y obreros rurales, e incrementar el número de desempleados para bajar los sueldos urbanos. 1o Gobiernan por decreto: la privatización de las empresas públicas se decreta por el Ejecutivo sin consultar a la ciudadanía ni al Congreso. 2o Las decisiones las toman organizaciones no electas por la ciudadanía, como las instituciones financieras extranjeras y domésticas. 3o El aparato del Estado (judicatura, altos mandos militares, policía y agentes de inteligencia) permanece incambiado con respecto a la dictadura. 4o El régimen promueve una cultura de miedo: se usan amenazas de fuerza e intimidación para inhibir la movilización de masas y la oposición pública. 5o Las elecciones se controlan a través de la manipulación y el control de los medios de comunicación, vía fraude (como en México) o por la compra de diputados del Congreso (como en Brasil). El neoliberalismo es compatible con las elecciones, pero depende de medidas autoritarias e instituciones para implementar su programa. El proceso electoral en sí, se devalúa porque los políticos neoliberales nunca hacen campaña para su programa real e incluso prometen corregir los abusos del neoliberalismo. Una vez electos, proceden a profundizar y extender el proceso de privatización. Entonces hay un abismo profundo entre lo que ocurre durante la campaña electoral y lo que los neoliberales practican cuando llegan al poder. La carencia absoluta de correspondencia entre las campañas electorales y el gobierno elegido, alienta la apatía de los votantes, el cinismo hacia la política electoral y el giro hacia la política extra-parlamentaria. Por ejemplo, cuando los políticos prometen reformas agrarias durante su campaña electoral y entonces, una vez elegidos, promueven los intereses de los exportadores de plantaciones a gran escala, los obreros rurales y los campesinos toman la acción por fuera del sistema electoral y al ocupar tierras legislan su propia reforma agraria. La política neoliberal favorece a los capitalistas vinculados al mercado exportador, a los inversionistas extranjeros y a los que operan en el sector bancario, y frecuentemente excluyen al Congreso y a la oposición política de cualquier decisión importante. Los ejecutivos neoliberales buscan evitar cualquier debate público y la revelación pública de los ilícitos vinculados a la privatización de las empresas públicas lucrativas y -para evitar investigaciones- de las superganancias que obtienen. Lo mismo pasa con las violaciones de los derechos humanos por parte del Estado (como por ejemplo, con las masacres de campesinos). Cuando los presidentes neoliberales no pueden convencer a los legisladores, frecuentemente recurren a chantajes y a la implementación de fondos especiales para proyectos locales, que les aseguren votos decisivos para legitimar su políticas. En resumen, el neoliberalismo corrompe el proceso legislativo, haciendo de los miembros del Congreso elegidos por los votantes, meros funcionarios del Ejecutivo. El nuevo autoritarismo de los neoliberales se manifiesta en su política hacia los trabajadores. Mientras los regímenes militares sencillamente reprimieron los derechos laborales, los neoautoritarios aprueban leyes laborales restrictivas, que facilitan el despido de los trabajadores, debilitan o derogan las regulaciones con respecto a la salud y al bienestar, y alientan a los patrones a intensificar la explotación a través de prácticas de "flexibilidad laboral" El crecimiento del desempleo y las nuevas leyes laborales, tienen el doble efecto de "fragmentar" los sindicatos tradicionales, debilitando su poder colectivo de negociación. En respuesta al declive de los sindicatos tradicionales, han surgido nuevos movimientos socio-políticos comprometidos en la acción directa. Por ejemplo, mientras las confederaciones laborales urbanas más importantes han perdido huelgas y han estado a la defensiva, los obreros rurales y los movimientos de campesinos de Brasil, Paraguay y México, Bolivia, Ecuador, etc., han tomado la ofensiva, ocupando la tierra y atacando las políticas liberales del régimen. Los regímenes neoliberales recurren a "tácticas de choque", combinando los aumentos dramáticos de los precios al consumidor, con cortes drásticos en los gastos sociales, en los sueldos y en el trabajo estable. Como resultado, los salarios han caído casi un 70 por ciento en México, 30 por ciento en Argentina, 60 por ciento en Bolivia, etc. Las llamadas "estrategias de supervivencia", despolitizan a los pobres y los confinan en proyectos locales a pequeña escala, dirigidos por organizaciones no gubernamentales y financiados por donantes extranjeros. En muchos casos, los neoliberales combinan los programas macro- sociales que favorecen a los ricos, con programas "de pobreza" micro-sociales, diseñados para evitar que los pobres reaccionen políticamente en contra el régimen neoliberal. En resumen, uno de los resultados claves del neoliberalismo, es el crecimiento de los gobiernos neoautoritarios, junto con la corrupción del proceso electoral y la de los diputados electos. Esto ha estimulado - como contra-respuesta-, el crecimiento de la acción directa extra-parlamentaria, especialmente la de los movimientos rurales. Los nuevos regímenes autoritarios, cuentan con el Estado represivo para implementar sus "políticas de choque" y con sus seudo programas anti-pobreza para evitar rebeliones populares. El efecto combinado está diseñado para fragmentar los movimientos de masas. El resultado, sin embargo, es el debilitamiento del proceso tradicional de negociación colectiva de los sindicatos urbanos y el fortalecimiento de los movimientos de acción directa en las zonas rurales. El retorno de la izquierda Sería un grave error sobreestimar la capacidad de los regímenes neoliberales para imponer sus políticas y consolidar su gobierno a perpetuidad. El neoliberalismo sigue un ciclo de ascenso, consolidación y declive político. Las misma condiciones que marcan el "éxito" de un régimen neoliberal (privatización de los bienes públicos, crecimiento de las exportaciones e importaciones, incremento de la inversión externa, concentración del ingreso) extienden y profundizan la oposición. Hoy, por toda América Latina, está surgiendo una izquierda nueva, a partir de nuevos actores socio-políticos. El centro principal (pero no exclusivo) de resistencia, está en el campo, en las provincias y entre los funcionarios (profesores, trabajadores de la salud, etc.). Los líderes campesinos son muy distintos de los del pasado, incluso si han aprendido de las luchas tradicionales. Son jóvenes (entre 20 y 30 años), cosmopolitas (saben de agricultura y de política nacional e internacional), viven de acuerdo a como viven aquéllos a quienes representan (no tienen privilegios económicos) y funcionan dentro de organizaciones democráticas en las que priman las decisiones colectivas. Combinan la política de acción directa en las zonas rurales, con la construcción de coaliciones con movimientos urbanos. Estos nuevos movimientos campesinos son organizaciones autónomas que combinan el marxismo y la política de clases, con las luchas de género y de etnia. Trabajan con partidos fraternales, pero rechazan la idea de ser "correas de transmisión" partidarias. Uno de los componentes básicos de estos nuevos movimientos, es que entienden que, para tener éxito, la cuestión de la reforma agraria tiene que formar parte de una transformación social general que involucre a las instituciones financieras, tanto como a las comerciales y culturales. Lo que hace que estos nuevos movimientos rurales revolucionarios sean diferentes a los de los sindicatos reformistas, es que conciben la lucha contra el neoliberalismo, no sólo como una cuestión económica, sino en términos de lucha política. Los nuevos movimientos rurales ponen énfasis en la lucha contra el imperialismo cultural y la manipulación de la cultura popular. Proporcionan recursos impresionantes para la educación popular, y en la lucha por crear una nueva subjetividad. Están de acuerdo con el Che Guevara en que "no se puede construir el socialismo con los símbolos del dólar en los ojos de la gente". Los movimientos agrarios están comprometidos en una lucha cultural directa contra los neoliberales para ganar los corazones y las mentes de las clases populares rurales u urbanas. Mientras el neoliberalismo promueve el interés individual, los movimientos enfatizan la solidaridad social de clases; mientras el neoliberalismo idealiza la promoción individual, los movimientos promueven el avance colectivo; mientras el neoliberalismo glorifica la ganancia, la avaricia y el consumismo, estos movimientos jerarquizan la riqueza social, la salud pública, la educación y la vivienda. En esta confrontación cultural sobre la zona crucial de la subjetividad, está mucho en juego: la subjetividad da forma a la organización y a su capacidad de luchar y transformar las condiciones impuestas por el neoliberalismo. No sólo el empobrecimiento económico conduce directamente a la acción social colectiva. Para transmitir los valores e ideas "neoliberales", las clases dominantes cuentan con los medios de comunicación, para moldear individualidades apolíticas y atomizadas, que viven virtualmente la vida de los ricos y famosos que exhibe la televisión. Para contrastar con los medios de comunicación, los movimientos rurales cuentan con miles de líderes de opinión a nivel local, con activistas, militantes, radios locales y publicaciones, con las que dan forma a una cultura alternativa basada en la solidaridad. Una vez más, es un error sobreestimar el poder de los medios de comunicación y la capacidad del neoliberalismo para establecer su hegemonía sobre las masas. En primer lugar, en donde hay comunidades hegemónicas que comparten una experiencia de clases común y que tienen su propios líderes de clase, el mensaje neoliberal no penetra la conciencia de la gente. La ideología neoliberal penetra en la conciencia de las masas, cuando la gente está atomizada, desorganizada, "victimizada", o cuando sus organizaciones son dirigidas por burócratas enriquecidos que no prestan atención a la educación política y que dependen de su "carisma personal" o de sus conexiones con la élite. El neoliberalismo no es meramente un fenómeno económico, también es cultural e ideológico: proyecta una visión mundial. Como tal no se le puede enfrentar sólo en el nivel económico o político, sino también a través de una visión alternativa, como parte de una totalidad democrática, coherente y colectivista. Las herramientas del neoliberalismo La ideología neoliberal se puede dividir en dos tipos de discursos. Uno de ellos se dirige a las clases gobernantes y se diseña para formular políticas que reparten los recursos estatales y las empresas para enriquecer aun más a lo ricos. Por ejemplo, el neoliberalismo promueve la privatización de empresas públicas (en realidad, su venta a monopolios privados), y la eliminación del salario mínimo para bajar los gastos laborales de los capitalistas. Estas políticas macro socio-económicas que definen el carácter general de la economía, la estructura de clase y el Estado, polarizan la sociedad, aumentan las desigualdades y concentran la riqueza y el poder. Pero si se sigue al neoliberalismo en su "lógica pura", sólo llegaría a una minoría privilegiada, aislada y vulnerable a la revolución. Por miedo a una rebelión social, un grupo de ideólogos ha formulado una doctrina que se llama "neoestructuralismo". Este discurso apoya los propósitos básicos del neoliberalismo, pero añade una serie de proyectos "microsociales" para contener el malestar social. La política microsocial comprende el reingreso del Estado para "corregir" algunos de los excesos (pobreza de masas, desempleo, etc.) generados por las macro políticas. Estas micro-políticas incluyen las siguientes propuestas diseñadas para complementar el modelo neoliberal: 1o "Auto-ayuda" y "micro-empresas" 2o Política de "identidad" 3o "Desarrollo alternativo" Las políticas de autoayuda son financiadas por fundaciones neoliberales, gobiernos extranjeros y regímenes locales. Su propósito es desviar el malestar popular, para que no exija fondos del Estado, inversiones y repartos de tierra destinados a la autoexplotación, promoviendo la labor familiar sin pago, el trabajo en turnos dobles y la auto-financiación. La autoayuda está vinculada con "microempresas", que proveen de mano de obra barata para la distribución de los productos de las grandes corporaciones o para la fabricación de mercancías a través de subcontratistas. En todos los casos, los "microempresarios" no tienen vacaciones pagas, no pensiones, ni programas de salud, etc. La tasa de bancarrota es muy alta, porque la competencia es intensa. Sin embargo, quiénes promueven las micro-empresas editan publicaciones financiadas sobre "historias exitosas" de "micro-empresarios" que han logrado beneficios. El problema es que no se resuelve ninguno de los problemas básicos de los sin tierra y de la pobreza de las masas. Pero sí se cultiva la ilusión y la esperanza de que es posible "tener éxito a través de la iniciativa individual". La segunda arma ideológica del neoliberalismo, al nivel micro social, se centra en los temas de género, ecología e identidad étnica, divorciados de los de clase, tierra y cuestiones económicas. Se dirige mucho dinero a organizaciones promovidas por ecologistas que critican los problemas ecológicos sin examinar y desafiar sus raíces económico-políticas en la estructura del poder capitalista. Se dan fondos para organizaciones feministas que centran su enfoque en los problemas de nivel personal o familiar, pero que no se comprometen en la la lucha de clases por la reforma agraria, por el empleo estable o por centros de cuidado para los niños de las madres que trabajan. De la misma manera, la estrategia neoliberal aporta fondos para actividades culturales reivindicadoras del idioma y del folclore de los indios y negros, pero rechazan sus luchas por el retorno a la tierra fértil y por la creación de empleos estables y bien pagados. Los neoliberales han incluso cooptado el discurso de algunos grupos progresistas, al dar fondos para economías de comunidad o para "alternativas populares". Estas "alternativas" combinan muchas de las características de la autoayuda y la microcooperación, pero están desconectadas de la lucha para transformar el macro sistema de poder. Los proyectos basados en las comunidades son sujetos a las mismas presiones del libre comercio, del declive en las inversiones del Estado, y la escasez de la tierra, del crédito y la asistencia técnica. La "descentralización" significa que el gobierno local asume la responsabilidad por la educación y la salud, pero sin los recursos económicos que se concentran en el Estado y que financian a las élites exportadoras. El propósito de estas políticas microsociales es dividir, localizar y despolitizar a los obreros rurales y los campesinos. Promueven la autoexplotación, además de la explotación capitalista. La respuesta del movimiento popular a este reto neoestructural, es radicalizar estas propuestas al vincular la cooperación étnica, de género y local, a luchas nacionales e internacionales para transformar los sistemas macro sociales. La lucha campesina por la igualdad entre los hombres y las mujeres, se basa sobre la solidaridad de clase para la reforma agraria, por la socialización de los bancos, por la protección del Estado al mercado doméstico y por préstamos de bajo interés a los productores. Frente a la propuesta neoliberal, que subordina las campesinas a mujeres burguesas, en una organización común que opera dentro de los parámetros del neoliberalismo, los movimientos revolucionarios de campesinos y sus líderes femeninas, proponen una alianza de clases de mujeres, dentro de la lucha de clases por reforma agraria. La igualdad de género en el movimiento es un prerequisito para la transformación social. El impacto organizativo del neoliberalismo El neoliberalismo ha provocado un impacto mayor sobre la organización socio-económica de la producción y sobre las organizaciones socio-políticas de la sociedad. Es útil enfocarse en el impacto del neoliberalismo en el campo. Podemos especificar siete cambios organizacionales mayores en la producción en las zonas rurales. 1o Las trasnacionales subcontratan a granjeros locales la mayoría de la producción, mientras ellos ganan de la venta de insumos y la comercialización. Así, el "granjero independiente" es de hecho, un empleado del complejo agro- industrial. 2o La organización de las cooperativas rurales, está vinculada con las trasnacionales y eso determina que los cooperativistas dependan de la producción, la distribución y los precios de las trasnacionales, las que también deciden la elección de mercancía y mercados. 3o Los complejos agroindustriales han transformado la fuerza laboral, al introducir la tecnología y la producción especializada, aumentando así el volúmen del excedente de mano de obra. La misma está fragmentada en una masa de trabajadores temporales y una pequeña minoría de empleados permanentes. 4o La política del Estado se dirige a subvencionar a los grandes exportadores y convertir a los campesinos en trabajadores sin tierra, a través de dos mecanismos: la importación de alimentos baratos y la intervención militar para destruir la producción de la coca. Los intereses de los exportadores estadounidenses y la DEA convergen con los de los grandes productores locales. 5o El Estado promueve la colonización de los campesinos sin tierra en tierras marginadas, lejos de los centros políticos y económicos. El resultado es la dispersión política y económica de campesinos con potencia radical. 6o El Estado neoliberal, a través de sus políticas de precios bajos, altos tipos de intereses, libre comercio y políticas de subvención selectiva que favorecen a los grandes exportadores, socava a los productores locales a pequeña escala, llevándolos a la bancarrota. El desplazamiento masivo de poblaciones rurales a las ciudades, ha sido una manera de promover la agricultura extensiva de los agroexportadores. El desplazamiento de productores pequeños, también crea excedente de mano de obra, lo cual baja los sueldos en el campo y en la ciudad. 7o El Estado neoliberal depende de la confianza de los grandes inversionistas para financiar sus deudas, cubrir sus déficit de comercio y sus inversiones. La "confianza" de los grandes inversionistas depende de que se les aseguren altas tasas de ganancias y mano de obra dócil y de la carencia de controles por parte del Estado. Debido a las desigualdades socio-económicas y al malestar socio-político creciente, el Estado depende cada vez más de la represión para mantener la confianza de los inversionistas y evitar la huida del capital. La represión toma la forma de intervención directa del Estado, apelando a grupos paramilitares no oficiales, muchos de los cuales son en realidad organizaciones militares oficiales. Estas nuevas formas dadas a la organización de la producción bajo el neoliberalismo, generan la resistencia popular y el crecimiento de las organizaciones de clase. Para desarticular los movimientos de clase, los neoliberales establecen organizaciones de competencia, que intentan socavar la resistencia popular. El neoliberalismo y las ONG El neoliberalismo alienta el crecimiento de las organizaciones no gubernamentales, que buscan atraer a los campesinos y a los pobres urbanos al ámbito de influencia de donantes extranjeros, oficiales gubernamentales locales y profesionales contratados. Estas organizaciones sociales se presentan como grupos progresistas que defienden el "poder popular", el "desarrollo sustentable" y la "democracia participativa". En la práctica, son correas transmisoras para la política neoliberal, que ayudan a desmantelar los servicios públicos y a promover la privatización de los servicios sociales. Las ONG no se oponen a la privatización masiva de los recursos naturales, o a los grandes flujos de capital extranjero que se dirigen hacia el crecimiento exportador no sustentable. Finalmente, las ONG son dirigidas por un grupo de élite de profesionales, que tiene que responder ante sus donantes extranjeros, es decir, son organizaciones verticales, no democráticas. La segunda organización socio-política promovida por el neoliberalismo son los "programas de pobreza", controlados por el Estado. El Estado neoliberal patrocina grupos de "autoayuda" y otros similares, en contra de la pobreza, que ni atacan las raíces de la misma ni responden a las necesidades básicas de la gente, sin cuestionar el tema de los medios de producción necesarios para resolver sus necesidades básicas. Estos programas de autoayuda y contra la pobreza, dirigidos por el Estado, son nuevas organizaciones que sirven a los poderes establecidos. Representan una manera de generar el clientelismo para conseguir votos en beneficios de los políticos neoliberales. En tercer lugar, las agencias internacionales de préstamos, dan financiación para "economías basadas en la comunidad". Estos grupos son subordinados a los intereses de los grandes capitalistas. en muchos casos, los "líderes de la comunidad", son empleados del Estado o colaboradores que dependen de los recursos financieros de los banqueros neoliberales. En cuarto lugar, los neoliberales han sido activos en financiar sectores "apolíticos", espiritualistas, evangélicos y pentecostales, que se oponen a la teología de la liberación. Enseñan la obediencia al Estado y la sumisión al sufrimiento resultante de las políticas neoliberales. En quinto lugar, los neoliberales promueven organizaciones feministas, étnicas y ecológicas, que se comprometen en la colaboración de clase con el imperialismo. Se preocupan por echarle la culpa a los pobres por la desforestación, el machismo y el racismo. Las ideologías de la política de identidad, arguyen que estas "identidades" trascienden las divisiones de clases y se las puede tratar a través de actividades culturales y proyectos en pequeña escala. En resumen, el neoliberalismo está cambiando la organización de la economía y la sociedad, en modalidades que fragmentan la mano de obra y debilitan las organizaciones de clase. Estos cambios organizacionales, sin embargo, han sido enfrentados por nuevas formas de organización social y por el retorno de la política de lucha de clase. El neoliberalismo y la lucha de clases en los '90 El neoliberalismo ha provocado una oposición creciente por todo el continente, que es distinta en muchos aspectos a la política revolucionaria del pasado. Para colocar la nueva ola de organizaciones sociales revolucionarias y el retorno de la lucha de clase en su contexto histórico, es importante repasar los ciclos revolucionarios pasados. Esencialmente, podemos distinguir cuatro ciclos revolucionarios diferenciados: 1o (1957-67) Comienza con la revolución cubana y los movimientos guerrilleros en Perú y Venezuela, y termina con la muerte de Guevara, la consolidación de la revolución cubana y la derrota de algunos de estos movimientos. 2o (1968- 76) Se compuso de luchas urbanas de masas, movimientos guerrilleros y avances electorales en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y México. El período termina con una serie de golpes de Estado, que conducen a las dictaduras militares. 3o (1979-89) Comienza con la revolución sandinista y la ofensiva popular en El Salvador y Guatemala, y terminó con la derrota electoral de los sandinistas y los acuerdos de paz con el neoliberalismo. 4o (1990) Este ciclo continúa en ascenso y se basa fundamentalmente en las luchas campesinas en Brasil, México, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Colombia y en otros paises. Muchos de los antiguos revolucionarios se han transformado en neoliberales y colaboradores del imperialismo. Algunos aún usan la retórica e incluso critican al neoliberalismo, pero forman alianzas electorales con los llamados "sectores modernizantes" de la burguesía. La cuarta ola de oposición revolucionaria es distinta de las del pasado, en el sentido de que la mayoría de los movimientos importantes se basa en organizaciones autónomas de campesinos. Los líderes son líderes rurales, no intelectuales urbanos. Las organizaciones rechazan el papel de correas transmisoras para los partidos electorales o los comandantes guerrilleros. Son democráticas y no verticales. Su liderazgo es colectivo y no personalista. Algunos de los movimientos tienen relaciones fraternales con partidos electorales de la izquierda, pero su actividad principal se basa en la acción directa antes, durante y después de las elecciones. Algunos de los movimientos se vinculan con movimientos guerrilleros como las FARC-EP en Colombia o los zapatistas en México; otros dependen de la movilización política de masas, la solidaridad y la autodefensa. Mientras la mayoría de los movimientos dinámicos tienen una base rural fundamental entre los obreros sin tierras y los campesinos, buscan forjar coaliciones sociales y políticas con los movimientos urbanos y los sindicatos. Mientras la reforma agraria es una exigencia central, ellos tienen la visión de la transformación de las relaciones agrarias como parte de un cambio mayor en el sistema capitalista. Surge la pregunta: ¿por qué lo rural ha llegado a ser el centro de la movilización política? ¿por qué la lucha agraria ha surgido con centro de la oposición al neoliberalismo, pese al declive relativo de la población rural?. Básicamente, no hay una sola explicación. La estrategia de exportaciones ha diezmado a los pequeños productores; la promoción de la agroindustria ha aumentado la importancia del excedente de mano de obra en el campo; la crisis urbana ha cerrado las ciudades como válvula de escape. Mientras la economía campesina ha sido golpeada duramente, el campo sigue manteniendo fuertes lazos sociales: la familia, la comunidad, los lazos étnicos y religiosos, contribuyen a la solidaridad social. Así que la combinación de la extracción intensificada de riquezas y la solidaridad social, ha conducido a una mayor capacidad para la movilización social. En segundo lugar, ha surgido un liderazgo nuevo en el campo, que no ha sido corrompido por las estructuras burocráticas existentes y por la financiación del Estado. Ser un líder en el campo no es fuente de privilegios, es un oficio peligroso. Así que los individuos que buscan posiciones de liderazgo, lo hacen por intereses éticos y morales, además de los de clase. Estos líderes han jugado un papel importante en la construcción de movimientos desde abajo, basados en la participación de las masas. En tercer lugar, los movimientos rurales han sido creativos en combinar el marxismo, la religión y las creencias comunitarias y étnicas, en una ideología dinámica y ecléctica que es inclusiva y no exclusiva. Finalmente, los movimientos del campo han sido eficaces en movilizar las asociaciones religiosas, los sindicatos y el apoyo universitario sin perder su autonomía. En algunos casos, los nuevos revolucionarios rurales han establecido la hegemonía sobre los movimientos urbanos de masas: la reforma agraria es la exigencia central de una amplia alianza de movimientos rurales y urbanos. Las alternativas sociales, culturales y políticas Las alternativas surgen de las experiencias reales y del análisis de una realidad concreta. Las utopías son el opio de los intelectuales. Lo que es fundamental a cualquier alternativa es la cuestión del Estado. A pesar de lo que los neoliberales arguyen, el Estado es central a la promoción y defensa de las políticas neoliberales y a la perpetuación de las desigualdades. La cuestión básica es la relación entre los movimientos revolucionarios y el Estado. La tarea estratégica fundamental es establecer un Estado democrático y socialista, que responda a los movimientos populares democráticos. Esta meta estratégica, sin embargo, es el producto de una lucha prolongada y acompañada por luchas que dan soluciones de corto a mediano plazo a los problemas básicos que existen. Los revolucionarios tienen que centrar su esfuerzo, en ganar el control de los medios de producción, de comunicación y de distribución, a nivel local, regional y nacional. Los movimientos deben describir sus papeles en relación al sistema económico, como clases y no en términos de la distinción legal de ciudadanos en el sistema electoral. Son ciudadanos-campesinos, ciudadanos-obreros. En segundo lugar, los movimientos deben identificar las divisiones de clases y la explotación que definen la "sociedad civil" y rechazar la ideología que homogeiniza todas las clases como miembros de la llamada sociedad civil. En breve, deberemos profundizar nuestra comprensión de clase, del Estado y de la sociedad. En tercer lugar, debemos comprender que las clases no son homogéneas, que son diferenciadas internamente, que debemos luchar por la igualdad de género, de raza y de etnia dentro de la clase y por las exigencias culturales de grupos étnicos específicos dentro de la clase. Ese reconocimiento, no obstante, debe tomar lugar dentro de la unidad de la clase, dentro del marco de la perspectiva de lucha de la clase. La integración entre las unidades económicas populares, atravesando las fronteras nacionales, es un imperativo creciente para enfrentar la "integración desde arriba". Las cooperativas rurales y los complejos industriales urbanos que vinculan la producción y el consumo, se deben desarrollar para apoyar la lucha política y para crear los mercados alternativos. Se deben crear nuevos modelos de empresas públicas que se controlen democráticamente, que sean innovadoras y abiertas a nuevas ideas y tecnologías. No podemos tumbar al neoliberalismo repitiendo los errores del pasado. A partir de los movimientos democráticos y autónomos, las nuevas alternativas deben vincular abiertamente sus luchas sectoriales a una visión nueva de la sociedad socialista democrática, en la cual la propiedad colectiva, sea un medio para procurar una mayor libertad individual, mayor ocio y atención a las demandas afectivas. La liberación cultural significa la creación de medios de comunicación alternativos, la promoción de escritores, poetas y músicos locales; significa luchar contra la saturación de mercancías culturales imperialistas, al crear actividades culturales significantes y divertidas. No hay fórmulas culturales prefabricadas, y cualquier intento de imponer la conformidad a un estilo, está destinado a fracasar. Las alternativas a nivel político, se basan en los micromodelos, en los movimientos, asambleas, en la consulta y en los líderes representativos. Las alternativas están presentes en las prácticas, y las prácticas tienen que ser teorizadas y proyectadas a nivel nacional. En el análisis final, el neoliberalismo condena a la gente a una vida vacía. La alternativa revolucionaria da sentido a la vida. Luchamos, luego, existimos. El neoliberalismo es un sistema moribundo, pero no caerá solo. La sociedad revolucionaria está luchando para nacer. Solamente la intervención popular directa, puede hacer que eso suceda. Tomado de Rebelión 10 de abril de 2000 | |||
| La CIA y la guerra fría cultural James Petras | |||
| Frances Stonor Saunders, Who Paid the Piper: The CIA and the Cultural Cold War ["Quién Pagó: La CIA y la Guerra Fría Cultural"] (Londres, Granta Books)Este libro presenta un informe detallado de los medios por los que la CIA se infiltró e influenció en una amplia gama de organizaciones culturales, a través de los grupos que le servían de pantalla y mediante organizaciones filantrópicas amistosas como las Fundaciones Ford y Rockefeller. La autora, Frances Stonor Saunders, detalla cómo y por qué la CIA realizó congresos culturales, montó exposiciones y organizó conciertos. La CIA también publicó y tradujo a autores conocidos que seguían la línea de Washington, patrocinó el arte abstracto para contrarrestar el arte con algún contenido social y, subvencionó a periódicos, por todo el mundo, que criticaban el marxismo, el comunismo y las ideas políticas revolucionarias y absolvían, o ignoraban, la política imperialista violenta y destructiva de los EE.UU. Para servir estas políticas, la CIA pudo reclutar a algunos de los exponentes occidentales más estentóreos de la libertad intelectual, llegando hasta a tener a algunos intelectuales directamente en la nómina de la CIA. Muchos se involucraron conscientemente en los "proyectos" de la CIA, y otros entraban y salían de su órbita, pretendiendo ignorar la conexión con la CIA después de que sus patrocinadores de la CIA fueron desenmascarados a fines de los años 60 y de la guerra de Vietnam, después de que la marea política derivara hacia la izquierda.Las publicaciones anticomunistas estadounidenses y europeas que recibían fondos directa o indirectamente incluían a Partisan Review, Kenyon Review, New Leader, Encounter y muchas otras. Entre los intelectuales que fueron financiados y ascendidos por la CIA se encontraban Irving Kristol, Melvian Lasky, Isaiah Berlin, Stephen Spender, Sydney Hook, Daniel Bell, Dwight MacDonald, Robert Lowell, Hannah Arendt, Mary McCarthy, y muchos otros en los Estados Unidos y Europa. En Europa, la CIA estuvo particularmente interesada en la "Izquierda Democrática" y la promovía así como a exizquierdistas, comprendiendo a Ignacio Silone, Stephen Spender, Arthur Koestler, Raymond Arond, Anthony Crosland, Michael Josselson y George Orwell.Aguijoneada por Sydney Hook y Melvin Lasky, la CIA jugó un papel decisivo en la financiación del Congreso por la Libertad de la Cultura, una especie de OTAN cultural que agrupó a toda clase de izquierdistas y derechistas "antiestalinistas". Tenían plena libertad para defender los valores culturales y políticos occidentales, atacar al "totalitarismo estalinista" y andaban con mucho cuidado cuando se trataba del racismo o el imperialismo de los EE.UU. Ocasionalmente, los periódicos subvencionados por la CIA publicaban una opinión marginalmente crítica de la cultura de masas estadounidense.Lo que fue particularmente extraño respecto a esta colección de intelectuales financiados por la CIA fue no sólo su parcialidad política, sino su pretensión de que eran desinteresados buscadores de la verdad, humanistas iconoclastas, intelectuales librepensadores o creadores del arte por el arte, que se interponían contra los corruptos "escritorzuelos comprometidos" amansados por el aparato estalinista.Es imposible creer sus aseveraciones de ignorancia de los lazos con la CIA. ¿Cómo podían ignorar la ausencia en las publicaciones de toda crítica básica a los numerosos linchamientos en todo el sur de los Estados Unidos durante todo ese período? ¿Cómo podían ignorar la ausencia, durante sus congresos culturales, de críticas contra la intervención imperialista de los Estados Unidos en Guatemala, Irán, Grecia y Corea que produjeron millones de muertes? ¿Cómo podían ignorar las burdas excusas en las publicaciones en las que escribían por todo crimen imperialista en su época? Todos Fueron soldados: algunos charlatanes, vitriólicos, groseros y polémicos, como Hook y Lasky; otros elegantes ensayistas como Stephen Spender o informadores farisaicos como George Orwell. Saunders retrata a la elite de distinguidos universitarios WASP ( White Anglo Saxon Protestant [persona de la clase privilegiada de los EE.UU., blanca, anglosajona y protestante, N.d.T.]) de la CIA que movía los hilos y a los vitriólicos exizquierdistas judíos que increpaban a los disidentes izquierdistas. Cuando la verdad salió a la luz a fines de los años 60 y los "intelectuales" de Nueva York, París y Londres fingieron su indignación por haber sido utilizados, la CIA contraatacó. Tom Braden, que dirigía la división de Organizaciones Internacionales de la CIA, los desenmascaró al detallar cómo todos debían haber sabido quién pagaba sus sueldos y estipendios (397-404.)De acuerdo con Braden, la CIA financió a su "burbuja literaria," como el partidario de la línea dura de la CIA Cord Meyer llamaba a los ejercicios intelectuales antiestalinistas de Hook, Kristol, y Lasky. Refiriéndose a las publicaciones más prestigiosas y mejor conocidas de la supuesta "Izquierda Democrática" (Encounter, New Leader, Partisan Review), Braden escribió que el dinero que recibían provenía de la CIA y que "un agente se convirtió en director de Encounter" (398.) Al llegar el año 1953, dice Braden, "estábamos operando o influenciando en organizaciones internacionales en todos los terrenos" (398.)El libro de Saunders suministra información útil sobre varios aspectos importantes respecto a los métodos utilizados por los agentes intelectuales de la CIA para defender los intereses imperialistas en los frentes culturales. También inicia una importante discusión de las consecuencias a largo plazo de las posiciones ideológicas y artísticas defendidas por los intelectuales de la CIA.Saunder refuta las afirmaciones (hechas por Hook, Kristol y Lasky) de que la CIA y sus fundaciones amigas daban ayuda sin condiciones. Demuestra que "se esperaba que los individuos y las instituciones subvencionadas por la CIA actuaran como parte... de una guerra de propaganda." La propaganda más efectiva era definida por la CIA como aquella en la que "el sujeto se mueve en la dirección que uno desea por razones que cree son propias." Aunque la CIA permitía que sus activos en la "Izquierda Democrática" chacharearan de vez en cuando sobre la reforma social, lo que les interesaba en primer lugar, financiaban más generosamente y fomentaban con la mayor prominencia era la polémica "antiestalinista" y las diatribas literarias contra los marxistas occidentales y los escritores y artistas soviéticos. Braden llama esto la "convergencia" entre la CIA y la "Izquierda Democrática" europea en la lucha contra el comunismo. La colaboración entre la "Izquierda Democrática" y la CIA incluía el rompimiento de huelgas en Francia, la delación de estalinistas (Orwell y Hook) y campañas encubiertas de calumnias para impedir que artistas izquierdas recibieran reconocimiento (incluyendo la propuesta de otorgar el Premio Nobel a Pablo Neruda en 1964 [351.)La CIA, como el brazo del gobierno de los EE.UU. más preocupado por pelear la Guerra Fría cultural, se concentró en Europa en el período inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Habiendo sufrido casi dos décadas de guerra capitalista, depresión y ocupación de posguerra, la inmensa mayoría de los intelectuales y sindicalistas europeos eran anticapitalistas y especialmente críticos con pretensiones hegemónicas de los Estados Unidos. Para contrarrestar el atractivo del comunismo y el crecimiento de los partidos comunistas europeos (especialmente en Francia e Italia), la CIA elaboró un programa a dos niveles. Por un lado, como señala Saunders, se promocionaba a ciertos autores europeos como parte de un explícito "programa anticomunista." Los criterios de los comisarios culturales de la CIA para decidir sobre los "textos adecuados" incluían "toda crítica a política exterior soviética y al comunismo como forma de gobierno que consideremos objetiva (sic), convincentemente escrita y oportuna." La CIA tenía sumo interés en publicar a excomunistas desilusionados como Silone, Koestler y Gide. La CIA promocionaba escritores anticomunistas financiando fastuosas conferencias en París, Berlín y Bellagio (con vistas al Lago Como), donde científicos sociales y filósofos objetivos como Isaiah Berlin, Daniel Bell y Czeslow Milosz predicaban sus valores (y las virtudes de la libertad y la independencia intelectual occidentales, con los parámetros anticomunistas y pro-Washington definidos por sus benefactores de la CIA)- Ninguno de estos prestigiosos intelectuales se atrevió a presentar alguna duda o pregunta sobre el apoyo estadounidense a las matanzas masivas en la Indochina colonial y Argelia, la caza de brujas de intelectuales estadounidenses o los linchamientos paramilitares (Ku Klux Klan) en el sur de los Estados Unidos. Preocupaciones tan banales significarían "hacer el juego de los comunistas," de acuerdo con Sydney Hook, Melvin Lasky y la gente de Partisan Review, que buscaban ansiosamente fondos para su operación literaria prácticamente en quiebra. Muchos de los supuestamente prestigiosos periódicos literarios y políticos anticomunistas hubieran desaparecido rápidamente si no fuera por los subsidios de la CIA que compraba miles de copias para luego distribuirlos gratuitamente. La segunda pista cultural en la cual operaba la CIA era mucho más sutil. Promocionaba orquestas sinfónicas, exposiciones de arte, ballet, grupos de teatro y conocidos intérpretes de jazz y ópera con el objetivo explícito de neutralizar el sentimiento antiimperialista en Europa y generar el aprecio por la cultura y el gobierno de los EE.UU. La idea detrás de esta política era exhibir la cultura de los EE.UU., para conquistar la hegemonía cultural y así apuntalar su imperio económico-militar. A la CIA le gustaba especialmente enviar artistas de color a Europa –sobre todo cantantes (como Marion Anderson), escritores, y músicos (como Louis Armstrong)- para neutralizar la hostilidad europea hacia las políticas interiores racistas de Washington. Si no se circunscribían al guión artístico estadounidense y se aventuraban a hacer críticas explícitas, se les borraba de la lista, como sucedió con el escritor Richard Wright.El grado del control político de la CIA sobre la agenda intelectual de estas actividades artísticas aparentemente apolíticas fue demostrado claramente por la reacción de los editores de Encounter (Lasky y Kristol, entre otros) frente a un artículo publicado por Dwight MacDonald. MacDonald, un intelectual anarquista inconformista, fue durante mucho tiempo colaborador del Congreso por la Libertad de la Cultura dirigido por la CIA y Encounter. En 1958 escribió un artículo para Encounter con el título de "América América," en el que expresó su repugnancia frente a la cultura de masas estadounidense, su materialismo vulgar y su falta de civismo. Fue un rechazo de los valores estadounidenses que constituían el principal material de propaganda en la guerra cultural de la CIA y de Encounter contra el comunismo. El ataque de MacDonald contra "el decadente imperio estadounidense" fue demasiado para la CIA y sus agentes intelectuales en Encounter. Como indicara Braden, en sus pautas para los intelectuales, "que no debiera exigirse a las organizaciones que perciben fondos de la CIA que deban apoyar todos los aspectos de la política de los EE.UU." pero invariablemente había un límite – sobre todo cuando se trataba de la política exterior de los EE.UU. (314.) A pesar de que MacDonald era un antiguo responsable de Encounter, el artículo fue rechazado. Las pretensiones santurronas de escritores de la Guerra Fría como Nicola Chiaromonte, que escribió en la segunda edición de Encounter, que "el deber que ningún intelectual puede evadir sin degradarse es denunciar las ficciones y negarse a llamar "verdades," a las "mentiras útiles," no se aplicaban por cierto a Encounter y a su distinguida lista de colaboradores cuando era cosa de mencionar las "mentiras útiles" del Occidente.Una de las discusiones más importantes y fascinantes del libro de Saunders es sobre el hecho de que la CIA y sus aliados en el Museo de Arte Moderno (MOMA – [sigla en inglés, N.d.T.]) invirtieron vastas sumas de dinero en la promoción de la pintura abstracta expresionista (PAE) y los pintores correspondientes como un antídoto contra el arte con un contenido social. Al fomentar la PAE, la CIA rechazó a los derechistas del Congreso (de los EE.UU., N.d.T.) Lo que la CIA veía en la pintura abstracta expresionista era una "ideología anticomunista, la ideología de la libertad, de la libre empresa. Al ser no-figurativa y políticamente silenciosa era la verdadera antítesis del realismo socialista" (254.) Veían la PAE como la verdadera expresión de la voluntad nacional. Para soslayar las críticas de derecha, la CIA se tornó hacia el sector privado (especialmente el MOMA y su co-fundador Nelson Rockefeller, quien se refirió a la PAE como "la pintura de la libre empresa".) Muchos directores del MOMA tuvieron lazos que venían de largo con la CIA y estaban más que dispuestos a ayudar a promover a la PAE como un arma en la Guerra Fría cultural. Exposiciones fuertemente subvencionadas de PAE fueron organizadas por toda Europa, se movilizó a los críticos de arte, y las revistas de arte produjeron como salchichas artículos plenos de elogios muníficos. Los recursos económicos combinados del MOMA y de la Fundación Fairfield dirigida por la CIA aseguraron la colaboración de las galerías más prestigiosas de Europa las que, por su parte, pudieron influenciar la estética en toda Europa.La PAE como ideología del "arte libre" (George Kennan, 272) fue utilizada para atacar a los artistas políticamente comprometidos en Europa. El Congreso por la Libertad de la Cultura, (el frente de la CIA) puso todo su peso detrás de la pintura abstracta contra la estética figurativa o realista, en un acto político explícito. Comentando el papel político de la PAE, Saunders señala: "Una de las características extraordinarias del papel que la pintura estadounidense jugó en la Guerra Fría cultural no es el hecho de que se hizo parte de la empresa, sino que un movimiento que se declaraba tan deliberadamente como apolítico, se haya hecho tan intensamente politizado" (275.) La CIA asoció a artistas y al arte apolítico con la libertad. Esto estaba orientado hacia la neutralización de los artistas de la izquierda europea. La ironía, desde luego, era que la apariencia apolítica existía sólo para el consumo por la izquierda.De todas maneras, la CIA y sus organizaciones culturales pudieron modelar profundamente el escenario del arte de la posguerra. Muchos prestigiosos escritores, poetas, artistas y músicos proclamaron su independencia de la política y declararon su creencia en el arte por el arte. El dogma del artista o del intelectual libre, como alguien desconectado del compromiso político, ganó en ascendencia y domina hasta nuestros días. Aunque Saunders ha presentado un cuadro magníficamente detallado de los lazos entre la CIA y los intelectuales y artistas occidentales, deja sin explorar las razones estructurales para la necesidad que tuvo la CIA de imponer el engaño y el control sobre la disidencia. Su discusión se centra en su mayor parte en el contexto de la competencia política y el conflicto con el comunismo soviético. No hay un intento serio de ubicar la Guerra Fría cultural de la CIA en el contexto de la lucha de clases, de las revoluciones indígenas del tercer mundo y de los desafíos marxistas independientes contra la dominación económica imperialista de los EE.UU. Esto lleva a Saunders a elogiar selectivamente a algunas empresas de la CIA a costa de otras, a algunos agentes sobre otros. En lugar de ver la guerra cultural de la CIA como parte de un sistema imperialista, Saunders tiende a criticar su naturaleza engañosa y claramente reactiva. La conquista cultural de Europa del Este y de la antigua URSS por los EE.UU. y la OTAN debiera disipar rápidamente cualquier noción de que la guerra cultural haya sido una acción defensiva.Los orígenes mismos de la Guerra Fría cultural están arraigados en la lucha de clases. Desde el comienzo, la CIA y sus agentes de la AFL-CIO (Federación Americana del Trabajo-Congreso de Organizaciones Industriales, N.d.T.) de los EE.UU. Irving Brown y Jay Lovestone (excomunistas) gastaron millones de dólares en la subversión de sindicatos militantes y en el rompimiento de huelgas a través del financiamiento de sindicatos socialdemócratas (94). El Congreso por la Libertad de la Cultura y sus intelectuales progresistas estaban financiados por los mismos agentes de la CIA que contrataron a los gángsteres de Marsella para romper la huelga de los estibadores en 1948.Después de la Segunda Guerra Mundial, con el descrédito en Europa Occidental de la antigua derecha (comprometida por sus relaciones con los fascistas y un sistema capitalista débil), la CIA comprendió que, para demoler a los sindicatos y a los intelectuales opuestos a la OTAN, debía encontrar (o inventar) una Izquierda Democrática para entablar combate en la guerra ideológica. Se estableció un sector especial de la CIA para esquivar las objeciones de los parlamentarios de derecha. La Izquierda Democrática fue utilizada esencialmente para combatir a la izquierda radical y para dar un brillo ideológico a la hegemonía estadounidense en Europa. En ningún momento se permitió que los pugilistas ideológicos de la izquierda democrática forjaran las políticas y los intereses estratégicos de los Estados Unidos. Su papel no era hacer preguntas o presentar exigencias, sino que servir al Imperio en nombre de "los valores democráticos occidentales." Sólo cuando en los EE.UU. y en Europa apareció una oposición masiva a la Guerra de Vietnam, y quedaron al descubierto las coberturas de la CIA, muchos de los intelectuales promocionados y financiados por la CIA desertaron y comenzaron a criticar la política externa de los EE.UU. Por ejemplo, después de pasar la mayor parte de su carrera en la nómina de la CIA, Stephen Spender se convirtió en un crítico de la política de Vietnam de los EE.UU., como lo hicieron algunos de los colaboradores de Partisan Review. Todos alegaron ser inocentes, pero pocos críticos creyeron que un romance tan largo y tan profundo, con tantas publicaciones y tantos viajecitos pagados a congresos, podría transcurrir sin que se enteraran de algo.La participación de la CIA en la vida cultural de los Estados Unidos, Europa y otras regiones ha tenido consecuencias importantes a largo plazo. Muchos intelectuales fueron recompensados con prestigio, reconocimiento público y fondos de investigación, precisamente por operar dentro de las anteojeras ideológicas fijadas por la Agencia. Algunos de los nombres más importantes en la filosofía, la ética política, la sociología y el arte, que se hicieron conocidos en las conferencias y las publicaciones financiadas por la CIA, continuaron estableciendo las normas y los estándares para la promoción de la nueva generación, basándose en los parámetros establecidos por la CIA. No fue el mérito ni la capacidad, sino la política –la línea de Washington- lo que definió la "verdad" y la "excelencia" y las cátedras futuras en prestigiosos establecimientos académicos, fundaciones y museos.Las eyaculaciones retóricas antiestalinistas de los EE.UU. y de la Izquierda Democrática europea y sus proclamaciones de fe en los valores democráticos y la libertad, fueron una cobertura ideológica útil para los abyectos crímenes del Occidente. Una vez más, en la reciente guerra de la OTAN contra Yugoslavia, muchos intelectuales de la Izquierda Democrática se han alineado con el Occidente y el ELK (KLA – sigla en inglés, Ejército de Liberación de Kosovo, N.d.T.) en su sangrienta purga de decenas de miles de serbios y el asesinato de numerosos civiles inocentes. Si el antiestalinismo fue el opio de la Izquierda Democrática durante la Guerra Fría, el intervencionismo por los derechos humanos tiene el mismo efecto narcotizante en la actualidad, y engaña a los izquierdistas democráticos contemporáneos.Las campañas culturales de la CIA crearon el prototipo para los intelectuales, académicos y artistas aparentemente apolíticos de la actualidad, divorciados de las luchas populares y cuyo valor aumenta proporcionalmente en relación con la distancia que mantienen de las clases trabajadoras y con su proximidad a las prestigiosas fundaciones. El rol patrón de la CIA del profesional de éxito es el del guardián ideológico, excluyendo a los intelectuales críticos que escriben sobre la lucha de clases, la explotación clasista y el imperialismo estadounidense declamando que se trata de categorías "ideológicas," no "objetivas."La singular, duradera y dañina influencia de la gente del Congreso por la Libertad de la Cultura de la CIA no fue su defensa específica de las políticas imperialistas de los EE.UU., sino su éxito en la imposición a generaciones sucesivas de intelectuales de la idea de que se excluya cualquier discusión prolongada del imperialismo de los EE.UU. de los medios culturales y políticos influyentes. El problema no es que los intelectuales o artistas de la actualidad puedan o no tomar una posición progresista sobre uno u otro tema. El problema es la creencia dominante entre los escritores y artistas de que las expresiones sociales y políticas antiimperialistas no debieran aparecer en su música, sus pinturas y en escritos serios, si quieren que su trabajo sea considerado de mérito artístico sustancial. La victoria política perdurable de la CIA fue que convenció a los intelectuales de que el compromiso político serio y duradero es incompatible con la seriedad del arte y la erudición. En la actualidad los valores de la Guerra Fría de la CIA son visibles y dominantes en la ópera, el teatro y las galerías de arte, así como en las reuniones profesionales de académicos: ¿Quién se atreve a desnudar al emperador?Copyright "Monthly Review" , noviembre de 1999. Origen: Monthly Review, Noviembre 1999 Traducido por Germán Leyens y revisado por Déborah Gil, febrero de 2001 | |||
| EEUU: reflexiones sobre las elecciones presidenciales James Petras | |||
| Las elecciones presidenciales en Estados Unidos y lo que ocurrió después, al igual que la reacción mundial que provocaron, son asuntos que merecen mayores y más serias reflexiones que tratar de adivinar a quién se le adjudicará, finalmente, la condición de ganador. Digo "adjudicar" y no "quién será electo", porque el resultado de los comicios está en manos de jueces, abogados y funcionarios públicos que decidirán cuáles votos contarán y cuáles serán rechazados, qué método de conteo será considerado aceptable y cuál no, en qué condados habrá un recuento y en cuáles no, etcétera. El hecho medular de este asunto es el siguiente: en la tierra del pueblo soberano, los electores son espectadores cada vez más ajenos al proceso electoral en el cual han descubierto numerosas fallas que minan su legitimidad. Existe nerviosismo en la clase política ante la posibilidad de que se extiendan las dudas entre el electorado, que ha descubierto que bajo la Estatua de la Libertad hay muchas serpientes venenosas. Para la clase política de ambos partidos, un resultado, cualquier resultado, es necesario para que todo vuelva a la normalidad, lo que significa devolver a su sitio la roca de la libertad para que los votantes puedan volver a la complaciente convicción de que ésta es "la más grande democracia del mundo". Pero ese mito se ha manchado para siempre ante los ojos del mundo. Medios de comunicación de los cinco continentes han denunciado los conteos fraudulentos de votos, el rechazo arbitrario de sufragios, las urnas perdidas, las máquinas de votación que hicieron que judíos votaran por antisemitas, etcétera. Las serias y profundas sospechas de fraude hacia ambos candidatos presidenciales provocó que un periódico italiano tachara a Estados Unidos de "república bananera". La reacción del público alrededor del mundo es de alegría y satisfacción porque la charada de las elecciones estadunidenses quedó a la vista. Durante muchos años, en muchas regiones, Washington ha predicado un cuadro ideal de la democracia del mundo. Ha emitido juicios apresurados ante escándalos políticos del viejo mundo, y enviado a emisarios (como el ex presidente James Carter) y observadores electorales al Tercer Mundo para certificar sus procesos electorales. Washington ha enviado a expertos y científicos políticos a las ex naciones comunistas para dar lecciones de democracia a estos países en periodos de transición. Cada nación que ha sido humillada, juzgada, cuestionada e intimidada, hoy ha visto que el emperador va desnudo. La argucia electoral en Florida es una lección excelente para políticos corruptos y autoritarios de todo el mundo sobre cómo manipular las elecciones. Washington es el hazmerreír en tanto que funcionarios de la Organización de Naciones Unidas y medios de prensa hacen chistes a sus costillas. A veces, el humor puede ser un arma devastadora de resistencia política; tanto como lo son otras expresiones de fuerza de la oposición. La naturaleza manipuladora y engañosa de las elecciones presidenciales en Estados Unidos fue y es comprendida a nivel intuitivo por la mayoría de los es- tadunidenses empadronados. Es por eso que cerca de 50 por ciento del electorado no votó. Pese a toda la propaganda transmitida por CNN (y otras cadenas televisivas estadunidenses) la campaña presidencial Bush-Gore no provocó gran interés y el partido mayoritario resultó ser el de los abstencionistas: más de 100 millones de votantes potenciales eligieron mantenerse alejados de las urnas y ahora sienten que las circunstancias les han dado la razón. Las flagrantes revelaciones poselectorales conseguirán, con toda probabilidad, que aún más electores decidan abstenerse. Aún en una campaña electoral en la que se gastaron 3 mil millones de dólares en los últimos dos años --unos 30 mil dólares por elector--, ni el empresariado ni los prósperos sindicatos de burócratas fueron capaces de motivar o manipular a una mayoría a votar por alguien. Por lo tanto, se trató de llevar a cabo la segunda mejor opción: comprar a los medios para que manipularan a la minoría que votó por una minoría todavía menor. Las elecciones presidenciales en Estados Unidos, la abstención masiva, el fraude y la desconfianza hacia los recuentos que quedó evidenciada en las cortes de Florida revelan problemas más profundos y extendidos: el abuso del poder político, la enajenación de los votantes, la crisis de las elites, la carencia fundamental de cultura cívica que provoca que la desconfianza y la sospecha hacia los procedimientos electorales y el hecho de que las disposiciones judiciales dominen el pensamiento de políticos y electores. El hecho es que estos aspectos corruptos y autoritarios de las elecciones presidenciales estadunidenses quedaron accidentalmente al descubierto en el estado de Florida, donde surgió el margen mínimo de diferencia en la votación de ambos candidatos, y posteriormente esto fue evidente en el resto del país. Sin embargo, han surgido interrogantes en otros estados donde dicho margen también fue estrecho. La falta de pudor que muestran políticos de ambos partidos al lavar su ropa sucia en público proviene de su urgencia de llegar al gobierno para retribuir a quienes aportaron millones de dólares para apoyar sus campañas y compartir el botín de excedentes presupuestales que resultaron de hacer recortes en proyectos sociales. Las acusaciones y recriminaciones mutuas han adoptado la forma de una lucha judicial, que no una lucha de masas, en la que abogados de renombre de los principales bufetes expondrán sus argumentos ante jueces que han sido nombrados gracias a sus lealtades partidarias. Las preocupaciones del electorado, lo mismo que los programas y temas sociales que fueron demagógicamente manejados durante las campañas electorales, están totalmente ausentes de la controversia poselectoral, porque pasada la campaña la interrogante de si el ocupante de la Casa Blanca será Al Gore o George W. Bush (el más probable) es un asunto que concierne estrictamente a los intereses del gran empresariado, del poder militar y de quienes vigilan el imperio. Wall Street está cada vez más preocupado por esta disputa entre sus pa- trones potenciales. Los banqueros inversionistas quieren que el ganador sea anunciado y que se terminen de una vez las denuncias de las políticas sucias, para que se proceda a pulir nuevamente la manchada imagen de la democracia estadunidense y así continuar con la misión de la política de Estados Unidos, que consiste en lograr un mundo seguro para los negocios de Estados Unidos. Una disputa política prolongada sobre la presidencia no favorece a Wall Street, y es de esperar que el fallo judicial final resuelva el tema de manera satisfactoria para la inversión. Pero la roca de la libertad se levantó lo suficiente como para que el mundo pudiera atisbar el verdadero mundo de la política de Estados Unidos y su renombrada democracia, que seguirá haciendo esfuerzos en el futuro para certificar, juzgar y condenar a países más difíciles y más evidentemente hipócritas. Ya pueden escucharse la voces de los condenados del mundo reclamando "¿y qué pasó en Florida? ¿Qué pasó con esa elección dudosa?" Es por esto que el manejo de un imperio y de un libre mercado requiere de más propaganda democrática, y es la razón por la que tanto Gore como Bush coinciden en incrementar el presupuesto militar y enviar miles de millones de dólares en equipamiento militar a colombianos, israelíes turcos, etcétera. La esperanza para el futuro está en el candidato del Partido Verde, Ralph Nader, quien obtuvo 3 millones de votos limpios haciendo campaña con propuestas democráticas y populares. En medio de la corrupción, esto fue un indicio de renacimiento democrático. Tomado de La Insignia. Publicado en el diario La jornada, México, 26 de noviembre de 2000. Traducción: Gabriela Fonseca | |||
| Civilización y barbarie James Petras | |||
| (Extraído de La condición humana en el nuevo milenio: barbarie o liberación, Sediciones, Hiru, 2000). La civilización actual es un fenómeno híbrido: en la forma es civilizada; en el contenido, es barbarie. Determinados rituales civilizados permanecen en los centros imperiales -elecciones, derechos individuales, libertad de xpresión-, pero el ejercicio del poder estatal y sus consecuencias degradan y desplazan a millones de personas, envilecen la política y saquean las economías del tercer mundo y de los países ex-comunistas. Cómo hemos llegado a este estado de "barbarie civilizada"? Se trata de una "crisis de la moralidad" o de una "pérdida de los valores tradicionales" como argumental los conservadores? O es la barbarie simplemente la característica reincidente de nuestro pasado que persiste ante el desarrollo todavía incompleto del mercado libre, como argumentan los liberales? Vivimos en el período más dominado por la economía de mercado de la historia del mundo. El punto de partida para la comprensión de la nueva barbarie se encuentra, precisamente, en las relaciones más generalizadas y dominantes del mercado capitalista actual Pero no se trata de un tipo cualquiera de mercado, ya que los mercados, en formas muy variadas, han existido casi desde el principio de la historia, sino de unas "estructuras de mercado", controladas por el imperio euroamericano resurgente. Para empezar a entender la naturaleza de la nueva barbarie tenemos que observar las estructuras del nuevo imperialismo, su imperio económico y la maquinaria militar que la sostiene. Tenemos que examinar a los vasallos locales y sus burdas imitaciones de la violencia y el pillaje imperialistas. El Nuevo Imperialismo no sólo esclaviza los cuerpos de sus súbditos sino que, además, trata de inculcar servilismo a sus mentes. La nueva barbarie imperial lo impregna todo de tal manera que necesita estarse negando a cada momento, ser racionalizada y justificada. La ascendencia del imperio euroamericano requiere del elogio para tranquilizar a sus beneficiarios, desmoralizar a sus adversarios 01 potencia y aislar a sus enemigos implacables. La alabanza de sus "formas civilizadas" y la negación vehemente del contenido de barbarie son fundamentales en la perpetuación de la nueva barbarie. Para ello los apologistas del imperio -los periodistas,los académicos, los representantes de los medios de comunicación de masas, quienes se ocupan de las relaciones públicas, funcionarios y representantes oficiales-, trabajan continuamente con el fin de poner en ridículo y desprestigiar a los críticos de la barbarie. Su propósito es el aislamiento de los que se oponen, la desintegración de la perspectiva crítica y la desaparición de las formas tradicionales y contemporáneas de resistencia. ¿Qué hacer ante esta violenta embestida de la barbarie imperialista? La resistencia empieza, y sólo empieza, con la recuperación de la memoria histórica y de la integridad personal; la capacidad de decir no a la propaganda de guerra imperialista y sus pillajes. La resistencia empieza al desenmascarar la aparente fachada de civilización que disimula y oculta la degradación de las masas. Debemos afirmar el síndrome de Espartaco: el derecho a la rebelión de los millones de personas que no pueden permitirse el lujo del retiro privado porque debido a las condiciones de su vida diariamente tienen que luchar por ella, por su sustento y por su libertad ué es lo que está en juego? No sólo la derrota de esta crueldad sin sentido y la insaciable codicia del más vulgar de los imperios, sino también la defensa del espíritu humano: de la razón, de la libertad, de la dignidad... La recuperación, en fin, de la civilización. Tomado de Rebelión 3/11/00. | |||
| El Movimiento de los Sin Tierra James Petras | |||
| En los últimos 30 años, los gobiernos brasileños -tanto militares como civiles-. han proclamado la necesidad de la "reforma agraria", pero se han resistido a la implementación de una política efectiva en ese sentido. El Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA), que es la oficina gubernamental a cargo de la distribución de la tierra, ha seguido una política de asentamiento de familias sin tierra en campos de fronteras distantes, generalmente lejanos de los mercados, y en tierras yermas, infestadas de malaria. En sus 30 años de existencia, el INCRA ha instalado menos del 7% de las familias rurales sin tierra, 331.276 de los 4 millones de familias sin tierra existentes, y la mayoría de los asentamientos fueron iniciados por ocupaciones organizadas por el MST (el movimiento de los trabajadores sin tierra), que fueron luego legalizadas por el INCRA. La mayoría de los recursos agrícolas, tanto federales como estatales, están destinados a promover los grandes negocios agrícolas y a subsidiar a los agricultores orientados a la exportación. La promoción y financiación de los grandes agroexportadores ha sido denominada "modernización agrícola" tanto por los militares como por el actual régimen de Cardoso. La "modernización" agrícola ha sido un componente clave de la estrategia neoliberal del régimen de Cardoso y condujo tanto al masivo desplazamiento de pequeños productores y trabajadores rurales del interior del país como al aumento creciente de la influencia del MST. Como resultado, el interior del país fue el sector más duramente golpeado de la economía y el centro de la oposición al régimen. La reestructuración de la economía que llevó adelante Cardoso sólo se ha enfrentado con una oposición esporádica e inefectiva de los sindicatos urbanos (como la CUT) y de la oposición parlamentaria (Partido de los Trabajadores, Partido Comunista de Brasil, etc.) Por otro lado, en el interior del país tenían lugar grandes confrontaciones. Las luchas en gran escala han sido una realidad constante. La ofensiva política de Cardoso, caracterizada por la privatización masiva de lucrativas minas, telecomunicaciones, energía (y otras industrias clave), su desregulación de los mercados financieros, la liberalización del comercio y los flujos de capital, ha erosionado seriamente la base económica de los sectores populares y nacionalistas, compuestos por quienes producen para el mercado local y por los trabajadores industriales. La ofensiva urbana de Cardoso se apoya en una coalición de banqueros e industriales extranjeros y grandes empresarios agrícolas, terratenientes e intereses financieros e industriales. La conducción del MST percibió tempranamente las consecuencias negativas que tendrían las transformaciones previstas por Cardoso -en gran escala y a largo plazo- para los trabajadores rurales y urbanos, pequeños agricultores y productores orientados al mercado local. La respuesta del MST a la ofensiva de Cardoso fue lanzar su propia ofensiva en el interior del país a principios de 1995. El MST organizó una campaña de ocupaciones de tierra en forma escalonada, que involucró a un número creciente de familias a lo largo de toda la administración de Cardoso. La respuesta del régimen de Cardoso a la ofensiva del MST fue cambiando en las diferentes etapas. Al principio, la administración trató de ignorar al Movimiento minimizando su significado y etiquetándolo como "anacronismo histórico". Luego de una histórica movilización de 100.000 personas en Brasilia convocada por el MST en 1996, Cardoso cambió de táctica, abriendo negociaciones y tratando de cooptar al Movimiento a través del ofrecimiento de una cuota de asentamientos, a cambio de la desmovilización del Movimiento. Desmovilizando al MST, Cardoso esperaba conseguir ventajas para su estrategia política de crear un sector de alta tecnología agrícola para exportación, basado en complejos agroindustriales a gran escala, ligando a los terratenientes locales con el exterior, en especial con los exportadores agroindustriales norteamericanos. El MST entró en negociaciones pero insistió en que bajo ninguna condición acordaría frenar las ocupaciones de tierras improductivas, ya que la mayoría de los casi 4 millones de familias de trabajadores sin tierras continuaría con sus necesidad mínimas sin cubrir, debido a las limitadas cuotas fijadas por el régimen de Cardoso. La ofensiva del MST tuvo un gran impulso en 1996, cuando se registró un gran número de ocupaciones de tierra. La estrategia de ocupación de tierras del Movimiento combinó tácticas legales y constitucionales con acciones extra parlamentarias y con un estilo de coalición política muy abarcativo, que aunó a organizaciones eclesiásticas, grupos de derechos humanos, sindicatos urbanos, partidos parlamentarios, grupos cívicos locales, y representantes municipales. El MST confiaba en las cláusulas constitucionales que promovían que el Estado expropiara tierras sin cultivar y las redistribuyera entre los trabajadores rurales, y financiara los nuevos asentamientos rurales. Dentro de este marco legal constitucional, el MST podía construir amplias coaliciones de apoyo a sus pacíficas y bien organizadas ocupaciones de tierras. Con apoyo mayoritario en la opinión pública de San Pablo, Río de Janeiro y otras importantes ciudades, el MST podía neutralizar la represión del gobierno central. Sin embargo, a nivel local y estatal, los gobernadores, funcionarios locales y terratenientes aliados de Cardoso organizaron violentas represiones y procesos judiciales para aplastar el creciente atractivo del MST. Los terratenientes organizados en la UDR (Unión Democrático Ruralista) lanzaron aprovechando su influencia entre los gobernadores estatales y los funcionarios locales, una violenta contraofensiva de derecha, con el apoyo político y de propaganda del régimen de Cardoso. Esto culminó en abril de 1996, con la infame Masacre de Eldorado de Carajas (en el Estado de Para), donde la Policía Militar dirigida por el gobernador del Estado, masacró a 19 trabajadores sin tierra, para reprimir una marcha pacífica. En total, durante los primeros cuatro años del régimen de Cardoso fueron asesinados 163 trabajadores rurales. La masacre de Eldorado, que tuvo como propósito intimidar al Movimiento, consiguió el efecto contrario: la opinión pública se volcó masivamente a favor del Movimiento de Trabajadores sin Tierra y el MST respondió lanzando una nueva ola de ocupaciones de tierra a través del país. El régimen de Cardoso, forzado a la defensiva y políticamente aislado, intentó sacar ventaja de las nuevas ocupaciones de tierras declarándose favorable a las mismas. Sin embargo esta estratagema falló, y se duplicó el número de familias asentadas. Mientras el gobierno tenía éxito en vender sectores estratégicos de la economía, desregulaba los mercados financieros y rebajaba las tarifas comerciales, el interior se agitaba cada vez más. La rebaja en las tarifas aduaneras significaba importaciones de comida barata; el desmantelamiento de subsidios estatales, el apoyo crediticio y la asistencia técnica debilitaba a los pequeños productores locales. En los primeros cuatro años del régimen de Cardoso, más de 400.000 pequeños productores terminaron en la bancarrota y fueron expulsados de la tierra o convertidos en trabajadores sin tierra o en empleados de las grandes empresas agroindustriales de exportación, que son el núcleo de la llamada "estrategia exportadora de modernización agrícola" de Cardoso. En 1996, los pequeños agricultores siguiendo el ejemplo del MST, comenzaron a movilizarse y organizarse, en particular en el sur de Brasil. En 1997 surgió una nueva organización, el Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA). El MPA comenzó a imitar las tácticas de acción directa del MST, bloqueando rutas, ocupando oficinas gubernamentales, y participando en grandes demostraciones en las capitales estatales. En agosto de 1999 hubo una manifestación en Brasilia en la que participaron más de 15.000 pequeños, medianos y grandes productores fuertemente endeudados, demandando el perdón del 40 al 60% de sus deudas. Cardoso ofreció perdonarles del 10 al 20% de las dudas –en especial la de los grandes productores. Bajo presión, el régimen de Cardoso combinó concesiones al MPA –facilitando el crédito y ofreciéndoles un perdón parcial de las deudas- mientras que al mismo tiempo reducía las partidas presupuestarias federales para las producciones agrícolas familiares, para ajustarse a las metas fiscales del FMI-BM. Como resultado de esto, dos semanas después los productores, trabajadores rurales, sindicatos y partidos de izquierda organizaron una protesta masiva en Brasilia en la que participaron 100.000 personas, para denunciar el presupuesto de austeridad de Cardoso. Enfrentado a la intransigencia estatal, el MST se volcó a la construcción de coaliciones político-sociales con movimientos urbanos e intelectuales, a través de una campaña política nacional: la Consulta Popular, un programa de desarrollo alternativo que combina programas industriales nacionalistas, proteccionistas y dirigistas con reforma agraria y participación de masas en el proceso político. El "nuevo giro" del MST –su intento de romper con un marco estrictamente "rural"- llevó a nuevas iniciativas urbanas, como la organización de residentes de las favelas en algunas de las ciudades más importantes, incluyendo San Pablo, Río, y otras. La organización urbana condujo, en algunos casos, a la ocupación de parcelas en las inmediaciones de las principales ciudades, como el asentamiento de Nuevo Canudos, a menos de una hora de San Pablo, que incluyó a trabajadores desocupados del gremio de la construcción y del metal. El régimen de Cardoso y el Gobernador del Estado enviaron a la Policía Militar para desalojar a los ocupadores ilegales urbanos, con el argumento de que la tierra de Nuevo Canudos era "cultivada". En realidad, estando a una hora de San Pablo, era tierra valiosa para la especulación inmobiliaria. La desesperada situación de los ocupantes de tierra urbanos los llevó a apropiarse de dos camiones que transportaban pasta y carne, y eso produjo una razzia policial en el asentamiento y el arresto de varios activistas. A comienzos de 1999, el Gobierno Federal y sus aliados políticos en los gobiernos estatales decidieron abolir el mandato constitucional existente que financiaba las expropiaciones de tierra. El régimen de Cardoso introdujo un esquema del Banco Mundial para crear lo que bautizó como "reforma agraria de mercado". El Gobierno Federal desvió fondos del Instituto de Reforma Agraria (INCRA) al "Banco de la Tierra". El presupuesto general del INCRA fue reducido 53%, de 1.900 millones de reales a 1.000 millones; los fondos del INCRA para expropiaciones de tierras fueron reducidos de 600 millones de reales a 200 millones; se cerró la línea especial de créditos blandos del INCRA para nuevas cooperativas. Los drásticos cortes en el INCRA implicaban que los campesinos ocupantes de tierra no tendrían fondos para cultivar la tierra improductiva que ocupaban. En lugar de eso, el gobierno propuso comprar tierras a los terratenientes y vendérsela a agricultores individuales, que serían obligados a tomar créditos para financiar la producción. El resultado sería la creación de una clase de pequeños agricultores con pesadas deudas, que deberían enfrentar una competencia desigual con las importaciones baratas de alimentos. El resultado sería la casi segura bancarrota y la reventa de las tierras, que pasarían de manos de pequeños agricultores familiares a productores comerciales o a especuladores inmobiliarios. La inviabilidad económica de la "reforma agraria de mercado" es evidente. En todo caso, el propósito del Gobierno Federal es político –eliminar la posibilidad de que las ocupaciones de tierra del MST conduzcan a la formación de cooperativas de producción exitosas (como lo han sido en la mayoría de los casos en todo el país). El segundo propósito de la estrategia de Cardoso es seducir a los trabajadores sin tierra con la oferta de asentamientos y de acceso al crédito, dividiendo con esto al movimiento y creando en su interior estratos de pequeños productores que apoyarían al régimen. Las primeras experiencias de la "reforma agraria de mercado" no son promisorias. Se han producido ya una serie de grandes demostraciones demandando el perdón de las deudas como producto de la devaluación masiva y la declinación de ingresos y demanda. Los recortes de fondos que hizo Cardoso se evidencian en el creciente número de familias sin tierra que han ocupado tierras improductivas y cuyas demandas de expropiación no han sido atendidas. Durante los primeros cuatro meses de 1999, 22.000 familias organizadas por el MST y la Confederación Nacional de Trabajadores Agrícolas (CONTAG) ocuparon más de 155 grandes fincas. A mediados de 1999 había más de 72.000 familias –más de 350.000 campesinos- "acampando" a la espera de una respuesta. Algunas familias vivieron en campamentos hasta cuatro años. Reteniendo los fondos federales, el régimen de Cardoso espera desalentar la ocupación de tierra y minar el apoyo al MST. La respuesta usual del gobierno a los trabajadores rurales y a los desempleados –que debían emigrar a las ciudades- suena a hueco, dado el 20% de tasa de desempleo en la mayoría de los grandes centros urbanos. La defensa que hace Cardoso de las elites rurales y su política negativa hacia los potencialmente productivos trabajadores rurales sin tierra ha aumentado la tensión en las ciudades, que concentran la nueva ola de productores rurales desplazados. Esta es otra razón de porqué el MST está cada vez más dedicado a la organización urbana. En respuesta a los ataques del gobierno a la constitución nacional y al desmantelamiento efectivo de las instituciones de la reforma agraria y sus presupuestos, el MST se ha volcado a la esfera política. El pensamiento guía es que lo que los trabajadores sin tierra están ganando en términos de apoyo popular y ocupaciones de tierras, lo están perdiendo en términos de financiamiento del estado para nuevos asentamientos. La conducción nacional del MST está ampliado sus esfuerzos en dos direcciones: muestra una creciente tendencia a involucrarse directamente en la política electoral y aumenta sus esfuerzos para formar coaliciones políticas en el orden nacional para desafiar directamente al gobierno. Mientras estos cambios estratégicos ocurren a nivel nacional, y el Gobierno Federal intensifica sus esfuerzos para quitarle la iniciativa política al Movimiento, en el nivel estatal y local los aliados de derecha de Cardoso agudizan sus ataques al MST. En los estados de Parana, Para, San Pablo, grupos de activistas del MST y trabajadores sin tierra han sido torturados, golpeados y encarcelados con falsos cargos. Por el contrario, militares de alto rango filmados mientras asesinaban a pacíficos manifestantes han sido exonerados, como fue el caso de los oficiales que ordenaron la masacre de Eldorado de Carajas. Los poderosos lazos entre los terratenientes y el sistema judicial están demostrados por el hecho de que, entre 1985 y 1999, con relación al asesinato de 1.158 activistas rurales, sólo 56 personas fueron llevadas a juicio y sólo 10 fueron condenadas. Al profundizarse la crisis económica en 1999 y aumentar el desempleo, la popularidad de Cardoso cayó estrepitosamente, y lo dejó en una situación de gran dependencia del FMI-BM y los inversores extranjeros. La presión del FMI-BM para cortar los gastos públicos y reducir el déficit aumentó la polarización social y son pocos los sectores productivos de la economía nacional interesados en sostener al régimen. Enfrentado con el desmantelamiento del Instituto de la Reforma Agraria (INCRA), el MST trató de ampliar sus alianzas en el interior del país, trabajando con pequeños y medianos productores y sus organizaciones para luchar conjuntamente contra la política de precios y créditos del gobierno. El aumento de las acciones políticas y las alianzas sociales del MST corre paralelo a su constante política de acción directa. Son varios los factores que pesan en la conformación de la nueva política del MST. Primero, la naturaleza muy politizada del sistema judicial, puesta en evidencia con las graves violaciones jurídicas que cometió el juez actuante en el juicio a los oficiales acusados de asesinar a 19 trabajadores sin tierra, en Para. Con independencia de las poderosas evidencias presentadas y de la declaración inicial de culpabilidad por parte del jurado, la intervención del juez, cuestionando la suficiencia de la prueba presentada y su rechazo al testimonio de testigos oculares, demostró que sin influencias políticas concretas era imposible asegurar la justicia en las cortes, contra los influyentes y organizados terratenientes. El segundo factor que da forma al cambio político del MST es el desmantelamiento del Instituto de la Reforma Agraria y la eliminación práctica de los fondos para nuevos asentamientos. La estrategia de ocupaciones de tierra del MST dependía grandemente del reconocimiento legal que tenía el INCRA, la formalidad de las expropiaciones y los fondos para lanzar con éxito la producción en los asentamientos de tierra. Sin los fondos del INCRA, las ocupaciones de tierra organizadas por el MST se verían en severos aprietos financieros, en especial para asegurar la semilla, los fertilizantes, las herramientas agrícolas y los arreglos básicos para vivir. El régimen de Cardoso, cortando los recursos del INCRA y desviando recursos al Banco de la Tierra, ha cometido una violación clara de su mandato constitucional, estableciendo una nueva agenda política que no puede ser combatida por la acción directa – o por lo menos por acciones sociales a nivel local o estatal. Sólo la acción política directa dirigida a la conformación de un poder político nacional es capaz de restaurar los fondos para los asentamientos establecidos a través de la ocupación de tierras. Sólo las organizaciones políticas nacionales son capaces de contrarrestar la reforma agraria "privatizada" y al Banco de la Tierra promovido por el Banco Mundial e implementado por el régimen de Cardoso. El tercer factor que incide en la nueva política de amplias alianzas sociales del MST, fue la profundización de la crisis económica y la extensión y radicalización de las demandas de sectores sociales que estaban antes paralizados o inmovilizados. Este es el caso de los pequeños y medianos agricultores, los sectores nacionalistas de la industria nacional, los cada vez más inquietos empleados públicos, y la creciente masa de desempleados del antiguo sector industrial privado. El lanzamiento de la Consulta Popular significa abrir una puerta a la "convergencia nacional" entre clases sociales geográfica y socialmente diferentes, dentro y fuera del sector agrícola. El cuarto factor que influye en el cambio hacia coaliciones políticas nacionales son, precisamente, los devastadores efectos de la política agraria federal. La política de mercado libre, las importaciones baratas y la relativa declinación de los precios con relación al crédito y a los costos de los insumos condujo a un éxodo masivo del campo de casi 5.500.000 personas entre 1986-1996. El censo rural de 1986 estimaba la población rural en 23,4 millones de personas; en 1996 la población rural había caído a 18 millones. La concentración de tierras, por un lado, y la falta de tierras en el interior de Brasil, por el otro, ha continuado acelerándose. En 1970, las fincas de más de 1.000 hectáreas representaban el 0,7 del total de las fincas existentes y sus dueños poseían el 40% de la tierra; en 1996, el 1% de los terratenientes que tenía fincas de más de 1000 hectáreas poseían el 45% de la tierra. Más de cuatro millones de trabajadores rurales no tienen tierra. La declinación de la población rural, y su fuga a la periferia de los pueblos y ciudades es un importante afluente potencial para los organizadores del MST, en particular aquellos que mantienen lazos rurales. El MST ha intentado organizar a desocupados rurales emigrados a las ciudades para llevar a cabo ocupaciones de tierra en los campos adyacentes, con resultados inciertos. Uno de los problemas más difíciles es que casi todas las tierras cercanas a la ciudad están por lo menos parcialmente cultivadas, un pretexto que el gobierno usa para desalojar violentamente a las familias que las ocupan. Dentro de los estrechos límites políticos con que se define la tierra no cultivable, el MST percibió la necesidad de involucrarse en política para ampliar su base para la expropiación de tierras. Mientras el MST ha dado un cambio hacia una mayor participación en la política nacional y la creación de coaliciones en el ámbito nacional, continúa organizando la ocupación de fincas improductivas en el interior el país. En los primeros 6 meses de 1999, el MST organizó 147 ocupaciones con la participación de 23.000 familias, manteniendo la presión sobre el gobierno, en desafío a su "reforma agraria de mercado". El MST está siguiendo una estrategia a dos puntas: continúa la organización de las bases en el interior y sus alianzas políticas en el ámbito nacional. La clave del éxito de la alianza rural- urbana es la extensión y consolidación de un movimiento rural poderoso que sirva tanto como punto de apoyo del MST en sus negociaciones nacionales como de catalizador de los movimientos y partidos urbanos para profundizar su propia inserción en las organizaciones de base. Las exitosas movilizaciones del MST y las transformaciones concretas de los trabajadores rurales demuestran que un movimiento democráticamente estructurado, bien organizado, políticamente consciente, puede desafiar con éxito la agenda neoliberal del Banco Mundial- FMI. El éxito de combinar tácticas legales y de acción directa en el contexto de la construcción de un apoyo público y establecer alianzas sociales con instituciones civiles ha permitido al MST convertirse en el foco central de oposición del régimen de Cardoso. La retirada de los partidos tradicionales de izquierda y los sindicatos no es el producto de los cambios estructurales de la economía sino el resultado de sus deficiencias políticas y organizativas. Las "condiciones objetivas" en Brasil están maduras para una acción política de masas. Esto es más evidente en el interior del país, donde la disminución de ingresos, la liberalización de las políticas comerciales y las crecientes tasas de interés han devastado a los pequeños productores y forzado a los trabajadores rurales a abandonar el campo. El crecimiento del sector de trabajadores rurales sin tierra, la declinación de la agricultura de pequeños productores y la expansión de las grandes fincas constituyen un terreno propicio para que el MST expanda su influencia y aumente su atractivo. Sus bien organizadas y exitosas ocupaciones de tierras y la consecuente organización de cooperativas agrícolas viables y productivas atrajeron favorablemente la atención del público y eso se evidenció en las encuestas de opinión realizadas en grandes ciudades. El fracaso del régimen de Cardoso en zanjar diferencias con el MST lo llevó inexorablemente a estrechar vínculos con los partidos de derecha y con las organizaciones de terratenientes. Su compromiso con la agenda neoliberal lo condujo a desmantelar el marco legal y político existente, que permitía una módica reforma del interior. La escalada de la contrareforma del régimen de Cardoso provocó a su vez un cambio radical en la estrategia del MST –de un movimiento social a un movimiento político social; de una organización del "sector rural", a una coalición que engloba importantes movimientos y partidos urbanos. Como argumenta J.Yves Martin, la estrategia de comercialización de Cardoso está acompañada por la militarización del campo en una escalada mutuamente complementaria y altamente conflictiva de confrontación política. Esto fue representado gráficamente en las páginas del Finantial Times: por dos artículos que estaban en la misma página, uno al lado del otro. Uno se titulaba: "Brasil aligera los controles de capital para atraer inversiones extranjeras" el otro se titulaba: "Tres policías sobreseídos por asesinatos en Brasil". Las políticas de Cardoso de atraer al capital extranjero están estrechamente ligadas a su política de recortes fiscales y flexibilización laboral, que a su vez se conecta con mayor represión, que inevitablemente se conecta con mayor impunidad para los agentes de la represión. El "modernizador" Cardoso ha quedado profundamente atrapado en la red de políticas oligárquicas tradicionales: regalías al exterior, alianzas con terratenientes, políticas sociales regresivas y represión militar. El debilitamiento y la declinación del régimen de Cardoso ofrecen grandes oportunidades al MST de capitalizar políticamente la nueva situación. El problema fundamental es la débil y fragmentaria naturaleza de los movimientos y partidos urbanos, por lo que se busca unificar fuerzas. Lo que está claro es que el MST ha reconocido los límites de la "política de movimiento" a niveles locales, aun cuando hasta ahora ha tenido un impresionante éxito. La cuestión es si tendrá éxito en organizar una fuerza política nacional en las aguas turbias del parlamentarismo urbano y la política de clientelismo sindical. Publicado en ZNnet en español Traducido por Lucio Salas Oroño y Cristina Feijóo y revisado por Lupa Alonzo , noviembre de 2000 | |||
| Israel, los cabildeos locales y las elecciones en EU James Petras | |||
| Con las elecciones en Estados Unidos afloran muy frecuentemente los peores aspectos de los políticos, sobre todo cuando hay algún asunto de política exterior que afecta a una minoría religiosa o étnica poderosa. Por ejemplo, en el conflicto actual entre palestinos y judíos, los dos candidatos presidenciales más importantes -Bush y Gore- han expresado su respaldo al gobierno israelí pese a que han muerto más de 125 palestinos y miles tienen serias heridas de bala. Compárese esto contra seis bajas israelíes y algunas decenas de heridos por las piedras lanzadas por los palestinos. Los tanques y los helicópteros artillados israelíes atacan los asentamientos civiles y los soldados israelíes tienen bloqueado todo el abastecimiento de comida y de otros artículos vitales, y no obstante Gore y Bush continúan su danza amorosa como los dirigentes políticos israelíes. La razón fundamental es que los judíos israelíes y sus organizaciones proporcionan millones de dólares en fondos de campaña (casi todos a los demócratas) y tienen influencia significativa en los medios de comunicación masiva, en la Casa Blanca y entre los líderes de opinión. En otras palabras, no se trata del "voto judío" -un escaso 5 por ciento a escala nacional y menos de 20 por ciento en Nueva York- sino del poder político y económico judío alineado con Israel, lo que explica que los dos principales candidatos presidenciales estén renuentes a condenar las masacres de palestinos perpetradas por los israelíes,y que los medios de comunicación sean tan sesgados y vocingleros en favor del gobierno israelí. En menor escala, ocurre un proceso semejante en torno a Cuba: ambos candidatos compiten en demostrar quién de los dos es el mayor enemigo de la revolución cubana y quién el más amigo de los exiliados. En ambos casos -el de Israel y el de los exiliados cubanos- los candidatos presidenciales ignoran intereses económicos estratégicos: el petróleo árabe en el Medio Oriente y los dos mil millones de dólares del mercado cubano. Es decir, la política exterior la determinan minorías internas, con muchos fondos, que tiene cogidos por el cuello a los políticos, en particular durante las elecciones. Cuando no existen minorías étnicas poderosas económicamente, los candidatos presidenciales importantes pueden ignorar las preocupaciones de sus ciudadanos. Por ejemplo, muchos colombianos y varios grupos de activistas de derechos humanos en Estados Unidos están consternados por los efectos destructivos del Plan Colombia y por la masiva intervención militar estadunidense. Sin embargo, ninguno de los candidatos importantes se molesta siquiera en encarar el punto, excepto de manera indirecta para expresar su apoyo a la "guerra antidrogas". Y no importa que docenas de colombianos sean asesinados cada semana por los grupos paramilitares y militares: ni Gore ni Bush expresan la indignación que no dejan de mostrar contra Arafat o Castro. Los colombianos y los grupos de derechos humanos no tienen el poder financiero o la influencia en los medios que tienen los judíos o los exiliados cubanos. Otro ejemplo semejante de desprecio político hacia las minorías étnicas es evidente en el caso del genocidio de los armenios a manos de los turcos. Una plataforma armenia-estadunidense ha intentado asegurar el reconocimiento del Congreso en torno al asesinato turco de dos millones de armenios. La Casa Blanca dio el albazo bloqueando la legislación, debido a los vínculos estratégicos de Washington con los militares turcos. Los medios de comunicación estadunidenses continúan citando o noteando el genocidio, pero aceptan el punto de vista del Estado turco que lo minimiza llamándole "problemático". Cualquier presidente de Estados Unidos en circunstancias similares que cuestionara la autenticidad del Holocausto judío no duraría ni cinco minutos en la Casa Blanca, y es completamente inimaginable que algún medio de comunicación negara el genocidio perpetrado contra los judíos. En otras palabras, durante las campañas electorales estadunidenses las minorías étnico-religiosas poderosas (como los judíos o los exiliados cubanos) pueden determinar el programa y la posición de los partidos principales pasando por encima de los deseos del resto de los votantes y de otros actores económicos interesados. En el caso de minorías étnicas menos poderosas económicamente, como los colombianos o los armenios, los candidatos presidenciales basan sus políticas en los intereses militares y económicos estratégicos de Estados Unidos: la tradicional búsqueda de una hegemonía global o regional. Las minorías etnorreligiosas imponen un alto grado de rigidez y extremismo a la política exterior estadunidense. En el Oriente Medio, el cabildeo judío le impone límites muy estrechos a lo que el presidente estadunidense pueda decir o hacer. En primera instancia, los candidatos presidenciales deben otorgar apoyo incondicional y una ayuda de dos mil millones de dólares a Israel. Después de cumplidas estas condiciones, Washington puede entonces discutir con aquellos dirigentes árabes deseosos de aceptar el principal alegato de Washington. En el Caribe, los candidatos presidenciales deben primero jurar alianza con los exiliados cubanos y después discutir su política hacia Cuba. En Asia, no existiendo minorías étnico-religiosas tan poderosas, Washington puede ejercer una flexibilidad mayor en la definición de sus políticas. No hay una plataforma de cabildeo coreana, china o vietnamita -comparable con la plataforma israelí- que pueda bloquear las negociaciones o las relaciones de Washington con Corea del Norte, Vietnam o China. Emergen entonces dos lecciones básicas de nuestra discusión en torno a la política exterior estadunidense. Primero: la política exterior estadunidense es moldeada por las corporaciones multinacionales y por los imperativos militares que impulsan una hegemonía global y más mercados económicos excepto cuando esta hegemonía entra en conflicto con minorías internas bien organizadas y poderosas financieramente. En este caso son éstas las que determinarán la política estadunidense de acuerdo con su propio programa etnorreligioso. Segundo: las campañas electorales entre los candidatos principales son muy vulnerables al financiamiento estratégico de grupos étnico-religiosos bien situados (en los medios de comunicación y en los círculos financieros), sobre todo cuando estas minorías influyentes mantienen fuertes compromisos con un régimen en el extranjero. Mientras los votantes estadunidenses se preocupan en especial por los asuntos internos y se.involucran sólo marginalmente en asuntos de política exterior (excepto en periodos de guerra cuando se trata de bajas estadunidenses), las minorías etnorreligiosas, con dinero, organización y una fanática obsesión por una causa "única", pueden ser la fuerza principal en delinear áreas específicas de la política exterior. El peligro es, por supuesto, que una minoría fanática interna, sesgada en su respaldo a un régimen extremista -como es el caso de los judíos estadunidenses hacia Israel- pueda conducir a una confrontación que afecte el petróleo del Oriente Medio,lo que seguramente afectará la economía y los estándares de vida estadunidenses. Si esto ocurre, la plataforma proisraelí atraerá sobre sí la ira del público en Estados Unidos, algo que las masacres de palestinos en Tel Aviv no ha disparado. Tomado de Rebelión 23/6/00. Traducción Armando Figueroa Origen: El Mundo | |||
| La gran mentira de EE.UU sobre Yugoslavia James Petras | |||
| John Stuart Mills, famoso pensador del siglo XIX e ideólogo de la democracia y del liberalismo, estaría indignado por el tipo de democracia representativa que fomentan Washington y la Unión Europea. Por ejemplo, ¿qué pensaría Mills del proceso electoral de Yugoslavia, donde Washington y la UE han bombardeado y destruido los medios informativos públicos, y financiado con millones de dólares y de euros a los medios de comunicación privados de sus clientes políticos? ¿Llamaría Mills a esto una democracia representativa o una democracia colonizada? ¿Consideraría democrática la campaña política de Yugoslavia cuando los clientes de Estados Unidos reciben millones de dólares para su propaganda electoral y el Estado yugoslavo se ve amenazado por una posible invasión de la OTAN en caso de que Milosevic gane las elecciones? ¿Hasta qué punto el electorado yugoslavo se siente con libertad para elegir a su presidente cuando Estados Unidos lleva a cabo maniobras militares en Rumanía, Croacia y el Adriático precisamente durante la campaña electoral? John Stuart Mills no podría llamar libres a unas elecciones en las que grandes potencias europeas intentan influir en los resultados recurriendo al boicot económico o a la promesa del levantamiento de las sanciones. De acuerdo con la teoría clásica de la democracia, la intervención imperial y la violencia no son compatibles con un sistema representativo por la simple razón de que la intimidación física y el chantaje económico son incompatibles con la libertad para elegir de forma racional a los candidatos y a sus programas políticos. La intervención de Washington y de la UE en el proceso electoral de Yugoslavia no es más que la extensión de su política de agresión bélica. De acuerdo con la teoría modificada de la democracia que han difundido las potencias de la OTAN, el sistema democrático consiste en la libre elección de candidatos por los ciudadanos... según los parámetros económicos y políticos de los poderes imperiales. Esta es una declaración de principios que causaría rubor a los cínicos de la antigüedad. Los resultados electorales en Yugoslavia demuestran la hipocresía y las mentiras que se esconden tras la demonización de Milosevic que han ido construyendo Washington y la UE. ¿Cómo es posible que un dictador permita que la oposición gane unas elecciones? ¿Cómo es posible que ese dictador admita que ha sacado un 10% menos de votos y se someta a una segunda vuelta electoral? ¿Cómo es posible que ese dictador tolere manifestaciones y actos de protesta a lo largo de todo el país, incluyendo la ocupación de oficinas oficiales? A pesar de todo, Washington y Bruselas continúan demonizando a Milosevic e intentando que se retire del poder antes de la segunda vuelta del domingo. La mayoría del pueblo yugoslavo no está de acuerdo con esta política, a pesar de la protesta de 15.000 personas, la mayoría estudiantes, que salieron a la calle el pasado 29 de septiembre. La táctica de la gran mentira adoptada por Washington no ha podido ser refutada de manera consistente porque la Administración americana tiene una capacidad infinita de inventar nuevos embustes. Primero, EEUU y la UE argumentaron que el dictador Milosevic no iba a celebrar elecciones. Cuando convocó las elecciones, dijeron que estaban amañadas para que ganara el presidente serbio. Cuando se hicieron públicos los resultados y el Gobierno de Milosevic declaró a la oposición vencedora, Washington se opuso a la celebración de la segunda vuelta. Sistemáticamente, ha quedado en evidencia que todas las hipótesis de Washington sobre Milosevic eran falsas. La verdad es la contraria. Washington y sus aliados europeos han demostrado ser los autoritarios al intentar imponer el triunfo de su peón Kostunica y negarse a aceptar las más elementales normas democráticas. ¿Cómo es posible que la oposición democrática haya recibido millones de dólares de poderes extranjeros? Las leyes federales de EEUU prohíben recibir fondos de grupos foráneos, un delito que se castiga con cinco años de cárcel. Si las leyes estadounidenses se aplicaran en el caso de Yugoslavia, el líder de la Oposición debería ser juzgado y condenado. La modificación fundamental de los principios democráticos, el vaciado de su contenido, también es evidente en las relaciones con otros países. Una potencia imperial (EEUU) firma un acuerdo internacional en 1994 con Cuba para fomentar la emigración ordenada de civiles conforme a los procedimientos legales y para garantizar el respeto bilateral de las leyes internacionales contra la piratería aérea. Ambos países se comprometieron a detener y repatriar a los infractores. Cuba ha seguido escrupulosamente el espíritu y la letra de este acuerdo internacional. Washington, en cambio, ha optado por aplicar la ley de forma selectiva, otorgando su ciudadanía a los secuestradores de aviones, como ha hecho este mes, mientras exige a Cuba el cumplimiento del acuerdo. Al recompensar a los piratas aéreos concediéndoles automáticamente la ciudadanía estadounidense, Washington pretende reescribir las normas que rigen las relaciones internacionales: las potencias imperiales podrán, a partir de ahora, tomarse la libertad de violar con impunidad los acuerdos internacionales, mientras le exigen al resto del mundo que los acate. ¿Qué hay detrás de estas burdas modificaciones de los principios democráticos establecidos y de la terrible subversión de las leyes internacionales? En el caso de la agresión de la OTAN a Yugoslavia, según el general alemán retirado Heinz Lockwell, «la Alianza quería nadar y guardar la ropa; eligió una nación pequeña e insignificante para demostrar su credibilidad y allanar el camino hacia una nueva estrategia global». Es decir, La OTAN estaba empeñada en reafirmar su poder imperial, en advertirles a los líderes disidentes de todo el mundo de que pueden ser aplastados si se atreven a desafiar a Estados Unidos o a la UE. La democracia como imposición externa mediante amenazas militares y chantajes económicos es sólo un pretexto para reafirmar la supremacía imperial de Occidente. En el caso de la violación unilateral por parte de Washington de su acuerdo con Cuba, intervienen factores más vulgares: la Administración Clinton considera más importante captar el voto de unos cuantos miles de exiliados cubanos de Florida que cumplir las normas internacionales. He aquí la combinación del desprecio que siente el imperio por las leyes con las tácticas rastreras y escandalosas de un demagogo. La decisión de Washington de aprobar el secuestro de aviones cubanos, a fin de obtener votos para el Partido Demócrata, ha provocado un conflicto con importantes sectores de la clase empresarial estadounidense: las organizaciones empresariales más poderosas -la American Farm Bureau y la National Association of Manufacturers- se han declarado públicamente partidarias de normalizar de las relaciones con Cuba, pues se trata de un nuevo mercado que permitiría aumentar las exportaciones norteamericanas. Si los países de la OTAN están violando efectivamente las normas básicas de la democracia y las leyes internacionales, habrá que responder a dos preguntas: ¿qué principios están poniendo en vigor y cuáles son las consecuencias? Como se ha sugerido antes, el principio fundamental que determina la política de la OTAN es la construcción del imperio: la transformación de los ciudadanos en súbditos fieles que subordinen sus intereses y sus políticas al servicio de las potencias occidentales. Si de las elecciones libres surgen líderes serviles, tanto mejor. Pero si los pueblos cometen la imprudencia de elegir libremente a un líder independiente, serán castigados por la OTAN hasta que se arrepientan. Lo mismo ocurre en el ámbito de las relaciones internacionales: la violación unilateral de los acuerdos y los actos terroristas al servicio de los soberanos imperiales son compatibles con los principios operativos de la Alianza. Los métodos que la OTAN considera buenos para ella son reprobables si los usan países satélite. El problema de este planteamiento es que algunos adversarios de la OTAN no responderán a la retórica del imperio, sino a sus prácticas. Si el imperio es partidario del terrorismo, ¿por que no habrían de serlo también sus oponentes? Estas modificaciones de la teoría de la democracia efectuadas por el imperio y la subversión de las leyes internacionales alentarán a los imitadores y generalizarán las prácticas autoritarias. Con un poco de suerte, sin embargo, los pueblos no se verán obligados a elegir entre los gobernantes del imperio y sus adversarios pretorianos; resistirán la tentación de imitarlos y elegirán el camino de la independencia política y el sistema representativo. Para seguir los principios liberales de John Stuart Mills, quizá convendría leer con detenimiento los textos de Karl Marx. Tomado de La Insignia. Publicado en el diario español El Mundo, 5 de octubre de 2000. | |||
| EEUU: Una democracia en venta James Petras | |||
| En el mundo de los medios de comunicación hay tres temas principales sobre Estados Unidos: el milagro económico, las elecciones a la presidencia y los 1.300 millones de dólares de ayuda militar a Colombia. En todos ellos, el tratamiento periodístico contiene gran cantidad de información incorrecta sobre la economía y la política del país. Por ejemplo, la mayoría de los medios explican la década de crecimiento económico de EEUU en función de la «revolución informativa» y de la tecnología de la información. Sin embargo, Japón lleva diez años estancado a pesar de haber robotizado su industria y de haber aplicado la misma tecnología de la información, que en Europa sólo ha significado un crecimiento igualmente lento. El «oscuro secreto» del «milagro económico» de Estados Unidos no se encuentra en la alta tecnología, sino en la intensificación de la explotación y del control absoluto de los trabajadores en toda la red laboral. Alan Greenspan, presidente del Banco Central de EEUU (la Reserva Federal) lo dejó bien claro en julio, cuando declaró que la gran ventaja de Estados Unidos sobre Europa y Japón consiste en que las empresas estadounidenses tienen mayor libertad para contratar y despedir a los trabajadores. Las empresas de EEUU no sólo despiden con más facilidad que las europeas, sino que el despido es mucho más barato: pagan indemnizaciones mínimas o ninguna en absoluto. Según Greenspan, la «falta de rigidez laboral es el secreto del milagro estadounidense». Pero la «rigidez laboral» en Europa significa que los trabajadores disponen de 4 a 6 semanas de vacaciones, en lugar de una o dos semanas como en EEUU; significa que existen impuestos más altos que permiten financiar los sistemas de pensiones, la Seguridad Social y una semana laboral más corta para todos los trabajadores. En otras palabras, el «secreto» del milagro económico estadounidense es el poder del capital para despedir a los trabajadores a su antojo, para obligar a los trabajadores estadounidenses a trabajar un 30% más que los europeos y para condenarlos a servicios sanitarios mínimos o inexistentes. Por tanto, las «nuevas tecnologías» no aumentan directamente la productividad. Bien al contrario, es el aumento de la explotación de los trabajadores estadounidenses el que permite la introducción de las nuevas tecnologías, para beneficio del capital. Mientras los trabajadores europeos disfrutan de más tiempo libre en la actualidad que hace 20 años, en EEUU sucede exactamente lo contrario: se trabaja un 20% más y se dispone de menos pensiones y servicios médicos. El milagro económico estadounidense sólo es un eufemismo para referirse a un aumento de la explotación. Aunque los empresarios europeos sientan envidia de sus homólogos de EEUU, es comprensible que los trabajadores europeos observen con escepticismo las virtudes del «milagro estadounidense». Si la experiencia económica de EEUU resulta poco recomendable, cabría decir otro tanto del proceso de selección de presidentes. En las recientes convenciones de los partidos Demócrata y Republicano destinadas a presentar a sus respectivos candidatos a la presidencia, las grandes empresas financiaban impresionantes fiestas donde corría el champán y grupos de acompañantes altamente especializadas divertían a los influyentes delegados. Los periodistas que intentaron entrar y hacer fotografías de los festejos, fueron expulsados sin demasiados miramientos. A fin de cuentas, los congresistas no querían que los fotografiaran divirtiéndose con ricos empresarios: podría empañar su imagen de representantes del pueblo. Diez de las multinacionales más importantes de EEUU donaron un millón de dólares a cada uno de los dos candidatos más importantes, a sabiendas de que Bush y Gore olvidarán las promesas que han hecho a los votantes al día siguiente de las elecciones. Las elecciones a la presidencia de Estados Unidos son las más hipócritas y burdamente mercantiles de todos los sistemas electorales en los países capitalistas avanzados. Tanto los Republicanos como los Demócratas proclaman su apoyo a la «reforma de la financiación de las campañas» y tanto los unos como los otros solicitan decenas de millones de dólares de las grandes empresas que los patrocinan. Las campañas electorales incluyen fiestas a 100.000 dólares el cubierto para financiar campañas publicitarias en televisión donde políticos sonrientes repiten consignas vacías. Y los candidatos más importantes están profundamente comprometidos con intereses de grandes empresas: Bush, con Texas Oil; Gore, con Wall Street; Cheney, con un complejo militar industrial del que es presidente; y Lieberman, finalmente, con las grandes empresas de seguros. Las apelaciones a los votantes y la retórica pública de los candidatos están financiadas por grandes empresas, de intereses absolutamente contrarios a los de la ciudadanía. Expresiones como «mercado libre» y «flexibilidad laboral» sólo significan más horas de trabajo y más inseguridad laboral, lo que implica una reducción del tiempo libre y el debilitamiento de los valores familiares. El hecho más evidente de las elecciones es el grado de control que tienen las grandes empresas sobre todo el proceso político, desde la selección de candidatos hasta la campaña electoral y los programas. En EEUU, la democracia se vende al mejor postor. Pero el dominio que ostentan las grandes empresas sobre el mercado laboral y el proceso electoral en Estados Unidos tiene un propósito: la expansión por los países extranjeros y el control de los mercados y de las oportunidades de inversión. Por ejemplo, la expansión financiera de EEUU en América Latina causa graves conflictos porque las concesiones políticas que exigen las multinacionales estadounidenses sabotean con frecuencia el nivel de vida y provocan la resistencia popular. Colombia es un caso clásico de dominación económica de Estados Unidos y de resistencia popular. Durante más de 30 años, las empresas plataneras, los bancos y las petroleras estadounidenses han explotado los recursos nacionales de Colombia y su fuerza laboral con la protecciçón de los militares colombianos. En la actualidad hay dos grandes grupos guerrilleros, con más de 20.000 combatientes y un creciente apoyo popular. Pues bien, en respuesta, Estados Unidos ha aumentado su ayuda militar desde los 60 millones de dólares de 1997 a los 300 del 2000, y el presupuesto crecerá a 1.500 millones en el 2001. Expertos de Washington en política internacional calculan que la estrategia contrainsurgente provocará 50.000 muertos (la mayoría, civiles) y más de un millón de campesinos desplazados cuando se encuentre en pleno funcionamiento. De hecho, la visita del presidente Clinton a Cartagena, prevista para finales de agosto, se preparó para apoyar al régimen del presidente Pastrana (cuya popularidad es inferior al 20%) y para decirle al mundo que Colombia sigue siendo una democracia que merece apoyo. Pero dos semanas antes de la visita de Clinton, el Ejército colombiano ha asesinado a seis niños y ha complicado bastante el «trabajo» de Clinton, consistente en vender el supuesto avance de Colombia en materia de derechos humanos. En realidad, Colombia es una democracia de escuadrones de la muerte, y la ayuda militar de Estados Unidos no tiene más objetivo que destruir la resistencia popular para aumentar y extender los intereses de EEUU en Colombia, proyecto que cuenta con el apoyo de los dos candidatos. Tras el canto de los grandes medios de comunicación a las elecciones presidenciales de Estados Unidos, a su milagro económico y a la democracia en América Latina, se esconde otra realidad: el despotismo económico en el mercado laboral, la corrupción empresarial del proceso electoral y el apoyo a democracias de escuadrones de la muerte en todo el planeta. Ciertamente, no es un modelo a seguir muy atractivo para los europeos. Tomado de La Insignia 31/8/00 y publicado en el diario El Mundo, de España. Traducción para El Mundo: J.G. | |||
| Milagros económicos, escuadrones de la muerte y candidatos en venta James Petras | |||
| En el mundo de los medios de comunicación hay tres temas principales sobre Estados Unidos: el milagro económico, las elecciones a la presidencia y los 1.300 millones de dólares de ayuda militar a Colombia. En todos ellos, el tratamiento periodístico contiene gran cantidad de información incorrecta sobre la economía y la política del país. Por ejemplo, la mayoría de los medios explican la década de crecimiento económico de EEUU en función de la «revolución informativa» y de la tecnología de la información. Sin embargo, Japón lleva diez años estancado a pesar de haber robotizado su industria y de haber aplicado la misma tecnología de la información, que en Europa sólo ha significado un crecimiento igualmente lento. El «oscuro secreto» del «milagro económico» de Estados Unidos no se encuentra en la alta tecnología, sino en la intensificación de la explotación y del control absoluto de los trabajadores en toda la red laboral. Alan Greenspan, presidente del Banco Central de EEUU (la Reserva Federal) lo dejó bien claro en julio, cuando declaró que la gran ventaja de Estados Unidos sobre Europa y Japón consiste en que las empresas estadounidenses tienen mayor libertad para contratar y despedir a los trabajadores. Las empresas de EEUU no sólo despiden con más facilidad que las europeas, sino que el despido es mucho más barato: pagan indemnizaciones mínimas o ninguna en absoluto. Según Greenspan, la «falta de rigidez laboral es el secreto del milagro estadounidense». Pero la «rigidez laboral» en Europa significa que los trabajadores disponen de 4 a 6 semanas de vacaciones, en lugar de una o dos semanas como en EEUU; significa que existen impuestos más altos que permiten financiar los sistemas de pensiones, la Seguridad Social y una semana laboral más corta para todos los trabajadores. En otras palabras, el «secreto» del milagro económico estadounidense es el poder del capital para despedir a los trabajadores a su antojo, para obligar a los trabajadores estadounidenses a trabajar un 30% más que los europeos y para condenarlos a servicios sanitarios mínimos o inexistentes. Por tanto, las «nuevas tecnologías» no aumentan directamente la productividad. Bien al contrario, es el aumento de la explotación de los trabajadores estadounidenses el que permite la introducción de las nuevas tecnologías, para beneficio del capital. Mientras los trabajadores europeos disfrutan de más tiempo libre en la actualidad que hace 20 años, en EEUU sucede exactamente lo contrario: se trabaja un 20% más y se dispone de menos pensiones y servicios médicos. El milagro económico estadounidense sólo es un eufemismo para referirse a un aumento de la explotación. Aunque los empresarios europeos sientan envidia de sus homólogos de EEUU, es comprensible que los trabajadores europeos observen con escepticismo las virtudes del «milagro estadounidense». Si la experiencia económica de EEUU resulta poco recomendable, cabría decir otro tanto del proceso de selección de presidentes. En las recientes convenciones de los partidos Demócrata y Republicano destinadas a presentar a sus respectivos candidatos a la presidencia, las grandes empresas financiaban impresionantes fiestas donde corría el champán y grupos de acompañantes altamente especializadas divertían a los influyentes delegados. Los periodistas que intentaron entrar y hacer fotografías de los festejos, fueron expulsados sin demasiados miramientos. A fin de cuentas, los congresistas no querían que los fotografiaran divirtiéndose con ricos empresarios: podría empañar su imagen de representantes del pueblo. Diez de las multinacionales más importantes de EEUU donaron un millón de dólares a cada uno de los dos candidatos más importantes, a sabiendas de que Bush y Gore olvidarán las promesas que han hecho a los votantes al día siguiente de las elecciones. Las elecciones a la presidencia de Estados Unidos son las más hipócritas y burdamente mercantiles de todos los sistemas electorales en los países capitalistas avanzados. Tanto los Republicanos como los Demócratas proclaman su apoyo a la «reforma de la financiación de las campañas» y tanto los unos como los otros solicitan decenas de millones de dólares de las grandes empresas que los patrocinan. Las campañas electorales incluyen fiestas a 100.000 dólares el cubierto para financiar campañas publicitarias en televisión donde políticos sonrientes repiten consignas vacías. Y los candidatos más importantes están profundamente comprometidos con intereses de grandes empresas: Bush, con Texas Oil; Gore, con Wall Street; Cheney, con un complejo militar industrial del que es presidente; y Lieberman, finalmente, con las grandes empresas de seguros. Las apelaciones a los votantes y la retórica pública de los candidatos están financiadas por grandes empresas, de intereses absolutamente contrarios a los de la ciudadanía. Expresiones como «mercado libre» y «flexibilidad laboral» sólo significan más horas de trabajo y más inseguridad laboral, lo que implica una reducción del tiempo libre y el debilitamiento de los valores familiares. El hecho más evidente de las elecciones es el grado de control que tienen las grandes empresas sobre todo el proceso político, desde la selección de candidatos hasta la campaña electoral y los programas. En EEUU, la democracia se vende al mejor postor. Pero el dominio que ostentan las grandes empresas sobre el mercado laboral y el proceso electoral en Estados Unidos tiene un propósito: la expansión por los países extranjeros y el control de los mercados y de las oportunidades de inversión. Por ejemplo, la expansión financiera de EEUU en América Latina causa graves conflictos porque las concesiones políticas que exigen las multinacionales estadounidenses sabotean con frecuencia el nivel de vida y provocan la resistencia popular. Colombia es un caso clásico de dominación económica de Estados Unidos y de resistencia popular. Durante más de 30 años, las empresas plataneras, los bancos y las petroleras estadounidenses han explotado los recursos nacionales de Colombia y su fuerza laboral con la protecciçón de los militares colombianos. En la actualidad hay dos grandes grupos guerrilleros, con más de 20.000 combatientes y un creciente apoyo popular. Pues bien, en respuesta, Estados Unidos ha aumentado su ayuda militar desde los 60 millones de dólares de 1997 a los 300 del 2000, y el presupuesto crecerá a 1.500 millones en el 2001. Expertos de Washington en política internacional calculan que la estrategia contrainsurgente provocará 50.000 muertos (la mayoría, civiles) y más de un millón de campesinos desplazados cuando se encuentre en pleno funcionamiento. De hecho, la visita del presidente Clinton a Cartagena, prevista para finales de agosto, se preparó para apoyar al régimen del presidente Pastrana (cuya popularidad es inferior al 20%) y para decirle al mundo que Colombia sigue siendo una democracia que merece apoyo. Pero dos semanas antes de la visita de Clinton, el Ejército colombiano ha asesinado a seis niños y ha complicado bastante el «trabajo» de Clinton, consistente en vender el supuesto avance de Colombia en materia de derechos humanos. En realidad, Colombia es una democracia de escuadrones de la muerte, y la ayuda militar de Estados Unidos no tiene más objetivo que destruir la resistencia popular para aumentar y extender los intereses de EEUU en Colombia, proyecto que cuenta con el apoyo de los dos candidatos. Tras el canto de los grandes medios de comunicación a las elecciones presidenciales de Estados Unidos, a su milagro económico y a la democracia en América Latina, se esconde otra realidad: el despotismo económico en el mercado laboral, la corrupción empresarial del proceso electoral y el apoyo a democracias de escuadrones de la muerte en todo el planeta. Ciertamente, no es un modelo a seguir muy atractivo para los europeos. Tomado de La Insignia y publicado en USA Today/ El Mundo, 25 de agosto 2000 Traducción para El Mundo: J.G. | |||
| Entrevista con James Petras: Antecedentes de la Guerra Civil de Colombia | |||
CISLAC Comité de Solidaridad con América Latina y el Caribe James Petras es una de las autoridades mejor conocidas del mundo sobre la política latinoamericana. Recientemente se ha jubilado como profesor de sociología de la Universidad del Estado de Nueva York. Mientras estaba en una gira organizada por CISLAC en enero, fue entrevistado para un próximo documental de CISLAC sobre Colombia. El siguiente texto proviene de esa entrevista. ¿Cuáles son los orígenes del movimiento guerrillero en Colombia? El origen del movimiento guerrillero debe remontarse a un incidente que ocurrió en Colombia en 1948 cuando todas las fuerzas progresistas fueron organizadas y movilizadas en apoyo de la candidatura de (Jorge) Gaitán. Era un líder popular, un líder tremendamente popular en Bogotá que fue asesinado, provocando un levantamiento mayor que fue llamado el Bogotazo. De esto resultó el comienzo de una guerra civil en Colombia entre los liberales, que postulaban ideas liberales vagas, contra los conservadores, los oligarcas rígidos. Ahora bien, había oligarcas en ambos bandos y había clases populares representadas en ambos bandos, pero había una división respecto a la figura de Gaitán. En los años 50, esta guerra civil degeneró en una guerra de guerrillas con muy poca sustancia. Sin embargo, hubo partidarios iniciales de Gaitán que se incorporaron a la guerra de guerrillas para defender las ideas de Gaitán: separación de la iglesia y del estado, y algunas políticas de redistribución, reforma agraria, etc. A fines de los 50, habían muerto más de 50000 personas en esta guerra bastante inútil de manera que los oligarcas conservadores decidieron formar un pacto (con los liberales) de gobierno alternativo que se turnaba para gobernar el país y explotar a su campesinado común. De manera que hubo mucha desilusión entre los campesinos y algunos de los más pobres que estaban apoyando a los liberales. Y se fueron hacia el Partido Comunista de Colombia que era básicamente un partido urbano que había hecho algunas tentativas de acercamiento hacia el campesinado. Era un partido pro-soviético. A principios de los 60, estos liberales radicalizados y protocomunistas habían creado una región en la que estaban cultivando la tierra y viviendo sus vidas, aparte de la vida nacional y de las privaciones por los terratenientes. Esto fue identificado por la contra-inteligencia y gente que ya estaba colaborando con los Estados Unidos y esto fue en la cima de la manía de Kennedy que ya era salvaje en Vietnam y otros sitios. La imagen de Kennedy como un presidente amable en realidad no cuaja en América Latina. Así que enviaron al Ejército y destruyeron esas comunidades. De la destrucción de esa comunidad y de los intentos del campesinado de crear una alternativa pacífica al sistema dominante, resultó la amalgama de lo que después se convirtió en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Sobre la base de esto hay dos importantes lecciones sobre las guerrillas. Una es que es virtualmente imposible sobrevivir con una estrategia pacífica. Esa lección fue reforzada en los 80 cuando sectores de la izquierda firmaron un pacto de paz con el gobierno y se involucraron en la política electoral. Esto llevó al asesinato de 5000 activistas y dirigentes, incluyendo a dos candidatos presidenciales. La dirigencia de las guerrillas sigue con un escepticismo permanente sobre la voluntad de los liberales o conservadores de aceptar el movimiento legítimo de reforma que quiere hacer reformas estructurales. La segunda conclusión que las guerrillas sacan es que tienen que tomar las cosas en sus propias manos en el país. Realmente no pueden contar con otros grupos ¾ profesionales en la ciudad que serán inconsecuentes en la defensa de los intereses rurales. Así que usted tiene un movimiento hacia la política extra-parlamentaria y un atrincheramiento y desarrollo de un movimiento basado en el campo para los campesinos. Estas se volvieron las dos características definidoras de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que pasaron por un proceso de altos y bajos en los años 60. Una de las leyendas en Colombia es que su líder (Manuel) Marulanda tiene calidades mágicas porque cada seis meses los militares anuncian que lo han capturado y luego él publica otro comunicado. Pero el punto principal es que han construido redes – comunidades de apoyo. Así que cuando usted habla de las guerras colombianas está hablando de aproximadamente el 70% de los hijos e hijas de campesinos que operan en las áreas vecinas de aquellas en las que han crecido. Pueden comprender los problemas rurales y la violencia rural. La violencia en Colombia es, en primer lugar y sobre todo, violencia gubernamental y de los terratenientes que tiene sus raíces en los años 50, pero que ha sido promovida por programas de contra-insurgencia de los EE.UU. que han sido extraordinariamente sangrientos, sangrientos porque los EE.UU. han promovido el mismo fenómeno paramilitar que promovieron en Indochina. Van y hacen el trabajo sucio y después vienen lo que los EE.UU. llaman "desmentidos plausibles" – cañones sueltos que están fuera del control del gobierno. No existe un clima para ningún tipo de entendimiento que pueda permitir que los campesinos tomen algún tipo de iniciativa como fuerza dirigente en el terreno electoral. Hay básicamente tres grupos guerrilleros en Colombia en la actualidad. Son: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las FARC, está el Ejército de Liberación Nacional, el ELN, y está el Ejército Popular de Liberación, EPL. Las FARC tienen la historia más prolongada y constituyen el movimiento más importante. Tienen aproximadamente 15 a 17000 militantes y controlan aproximadamente un 40% de las municipalidades del país. Están empeñados en acciones a unos 40 kilómetros de la capital. Son una fuerza formidable. Tienen varios cientos de prisioneros de guerra resultantes de su conflicto de los militares. Tienen un sistema excepcional de logística y comunicación. El ELN tiene entre 3 y 4000 militantes armados. Su mayor influencia es en las áreas productoras de petróleo. Derivan su origen de los años 60 basándose en sectores de curas disidentes y simpatizantes con la revolución cubana. Sus estrategias se han desarrollado con el tiempo, pero se especializan en volar oleoductos y poner impuestos a la British Petroleum y a otros operadores en la región. El tercer grupo es un antiguo grupo maoísta, el EPL. Constituyen el grupo más pequeño, contando con unos pocos cientos de miembros y están confinados a un área muy limitada. Han pasado por varias divisiones y escisiones y han perdido la mayoría de sus miembros, pero poseen alguna influencia en la lucha armada. ¿Qué movimientos con base urbana existen y cuál es su orientación respecto a los movimientos guerrilleros? Hay y ha habido movimientos urbanos que han tenido reacciones diversas respecto a los movimientos guerrilleros. Aquellos movimientos que expresan alguna simpatía hacia los movimientos de guerrilla han sido aniquilados. Los líderes de grupos que articulan demandas muy cercanas a las de los movimientos guerrilleros han sido asesinados ¾ agrupaciones electorales, sindicalistas, etc. Así que, por convicción o temor, la gran mayoría de los movimientos urbanos no se identifican con las luchas de las guerrillas. Han estado extremadamente activos, sobre todo en los años 90, en la oposición a las llamadas medidas políticas y económicas de libre mercado. La liberación de los empleadores de sus responsabilidades, los amplios cortes en los programas sociales y los movimientos inflacionarios, etc. han multiplicado la cantidad de ex-trabajadores que se han convertido en vendedores callejeros. El sector informal es el que ha tenido el crecimiento más rápido. Esto ha llevado a dos tipos de actividades. Una es que los sindicatos se han radicalizado, particularmente los trabajadores del sector público que están enfrentando cortes de presupuesto, congelamientos de salarios y despidos. El sector privado ha sido afectado por las importaciones que han arruinado algunas de las industrias locales. La situación ha precipitado un cierto tipo de radicalización, incluso entre los sindicatos más moderados. Junto con esto se ha presentado el hecho de que el gobierno ha descuidado los servicios públicos y las inversiones lo que ha resultado en algunas huelgas cívicas muy exitosas. Hombres de negocios y profesionales se han alineado con los sindicatos y se han involucrado en huelgas cívicas contra las políticas gubernamentales. Esto ha sido evidente durante el último año. (El Presidente) Pastrana tiene dos caras ¾ una hacia el proceso de paz en el que aparece como más conciliatorio, estableciendo territorios para negociar con las guerrillas, y otra en la que ha tomado una posición muy extrema respecto a las políticas de mercado libre y liberalización. De manera que va en dos direcciones diferentes. Las guerrillas ponen al centro de cualquiera negociación de paz los aspectos sociales y económicos. No podría haber paz alguna si no se resuelven esos aspectos fundamentales. Quieren una vuelta en redondo en el bienestar social, etc., de manera que es muy difícil de ver, dado el compromiso del gobierno con Clinton y el FMI, cómo va a resultar este asunto. Pienso que el indicador más significativo de dónde van las cosas no son las negociaciones de paz de Pastrana, son sus acuerdos con Washington sobre la aún mayor militarización del país. Clinton suministró 180 millones de dólares en 1998, 250 millones en 1999 y las cifras que se han estado manejando para los próximos tres años, son de 1300 millones de dólares. Esto incluye helicópteros. Los EE.UU. ya tienen 300 consejeros militares involucrados en actividades operacionales. De manera que está muy claro que a pesar de las iniciativas de paz que parecen muy prometedoras, pienso realmente que los EE.UU. y Pastrana van hacia una guerra total lo que significa que las 25000 personas que fueron muertas en los años pasados, se van a doblar y triplicar, con consecuencias imprevisibles. Imprevisibles porque las guerrillas cuentan con 20000 efectivos y los conscriptos militares no están de humor para enfrentar a un grupo guerrillero disciplinado y altamente motivado que conoce el terreno en el que está combatiendo. Las fuerzas especiales de los EE.UU. han sido vapuleadas en varias confrontaciones de manera que no existe un resultado predeterminado porque los EE.UU. estén haciendo un compromiso de importancia. ¿Qué significa la guerra contra las drogas que los EE.UU. están promoviendo en Colombia? Pienso que la guerra contra las drogas es uno de esos aspectos que tienen muchas facetas. Los personajes más importantes en la facilitación del comercio con drogas, el lavado de dinero, etc. han sido los militares, los bancos y otras instituciones. En las áreas de conflicto, muchos de los terratenientes se retiraron y vendieron sus tierras a los traficantes de drogas quienes a su vez han estado financiando a los grupos paramilitares que trabajan con los militares en la devastación de lo que consideran como aldeas campesinas hostiles. Así que, en parte, un esfuerzo serio contra el tráfico de drogas, requeriría que los EE.UU. enfrentara a sus propios aliados, a lo que no están dispuestos. De manera que se concentran en campañas de erradicación al nivel más bajo de la cadena, es decir, contra los campesinos que cultivan las hojas y las transportan. No acometen a los grandes magnates o a los militares que protegen las rutas, los aeropuertos clandestinos, etc. Ocasionalmente habrá un oficial que no se ajuste al juego y que persiga a los traficantes de drogas. Esta gente tiene, a su vez, un doble papel. Es decir que, mientras continúan la lucha antidrogas, también están involucrados en la guerra civil. La idea de que Washington esté promoviendo una campaña estrictamente antidrogas no es tomada en serio por ningún observador en la actualidad. Washington está metido hasta el cuello en la guerra civil, en los programas de contra-insurgencia, y utiliza la retórica como una pantalla. En los años recientes ha habido menos esfuerzos por definir su papel estrictamente en términos de drogas, admitiendo que es la guerra a las drogas más los aspectos de seguridad, y esa es su fórmula. Han tratado de movilizar al Ecuador y a Perú para que se unan en alguna clase de esfuerzo multilateral bajo el tutelaje de Washington para atacar a las guerrillas en las fronteras, pero no va a resultar porque no hay mucho que Perú o Ecuador tengan que ofrecer. Perú está en medio de uno de sus frecuentes levantamientos. Parece haber muy poca conciencia internacional sobre la situación en Colombia. Hay un cierto conocimiento colectivo que se ha filtrado y que identifica a Colombia con el tráfico de drogas ¾ con Washington hablando de moral. Hay muy poco conocimiento sobre cómo Washington está involucrado con los paramilitares, la destrucción de derechos humanos y la erradicación de aldeas. Pienso que esa es la información que no está saliendo al público. Lo que está saliendo es que los EE.UU. persiguen a las drogas y que los colombianos están involucrados con drogas. ¿Cuáles debieran ser las exigencias de la gente progresista en el mundo? Una cosa es que debieran terminar los suministros de armas de los EE.UU.. Luego está el aspecto de ver el asunto de las drogas en un contexto occidental. Cerca de 35 bancos en los EE.UU. han sido acusados de lavado de dinero en los últimos diez años. Miami es uno de los sitios tristemente célebres donde ocurre el lavado de dinero. Si usted saca el lavado de dinero proveniente de las drogas del tráfico de drogas usted destruirá la parte más lucrativa de todo el comercio con drogas y eso involucra a los bancos estadounidenses. Investigue y encarcele a los banqueros estadounidenses que están involucrados en el lavado del dinero sucio. Un tercer aspecto es denunciar los abusos contra los derechos humanos y conectar a los paramilitares con el estado colombiano y desenmascarar el discurso político de Pastrana que habla de paz y se prepara para la guerra. Pienso que esos son aspectos esenciales. El cuarto aspecto es comprender que las guerrillas no constituyen en este caso algún fenómeno exógeno sino que tienen una larga historia con cambios democráticos fundamentales en Colombia y no igualarlos con el demonio como algún tipo de predadores violentos como, pienso, hacen algunos de los medios. Necesitamos hacer trabajo de educación y solidaridad, en particular contra la militarización de Colombia – la parte central de la política de los EE.UU. es tratar de destruir un movimiento que tiene raíces profundas en la política y la cultura colombiana. ¿Cuáles son los principales movimientos sociales en Colombia y qué papel juegan? Los principales movimientos sociales hoy en día son los movimientos sindicales. Diría en especial los trabajadores del petróleo, metalúrgicos y bananeros. Juegan un papel muy importante en la lucha a través de los sindicatos. Los movimientos campesinos han sido diezmados por los grupos paramilitares. Hay organizaciones campesinas activas pero están bajo una presión inmensa y muchas de ellas son literalmente operaciones clandestinas que sólo salen a la superficie cuando se trata de aspectos específicos. Los trabajadores del plátano, en particular, han perdido tres grupos dirigentes porque se ha asesinado a consejos laborales enteros. Igual sucede con los trabajadores del petróleo – han perdido grupos enteros de dirigentes. El otro grupo que es interesante es el de los pobres de las ciudades que se han organizado y protestado contra las condiciones en estas. Pero también han sido diezmados. La policía sale en su tiempo libre a asesinar todo elemento antisocial, como los llaman. La iglesia es un grupo muy influyente pero está muy dividido y la mayor parte de la jerarquía eclesiástica colombiana es muy reaccionaria. Hay algunos sacerdotes independientes que han estado enseñando la doctrina de la liberación. El más famoso fue (Camilo) Torres que se unió al ELN en los años 60 y fue asesinado. Así que pienso que las fuerzas principales son los sindicatos, los grupos cívicos que están involucrados en protestas regionales sobre el descontento con la concentración de recursos en la ciudad y la penuria de recursos en el campo, trabajadores del sector público, maestros de escuela, trabajadores de la salud. Estos son los sectores dinámicos. La razón para el asesinato y la persecución de los dirigentes sindicales, los dirigentes de los ocupantes de casas y los abogados de derechos humanos es que las oligarquías en Colombia tienen una base de apoyo frágil. Incluso sus máquinas de influencia no logran movilizar ni un 35% del electorado. Así que las elecciones son decididas realmente por minorías muy pequeñas. Lo que temen es que este sistema de alta explotación con tales desigualdades tremendas comenzará a enfrentar una sociedad civil muy densa de organizaciones populares que desafiarán su dominación. De manera que la represión es lo que mantiene vivo a este sistema. Pienso que los asesinatos constituyen un intento de inhibir la consolidación de estos movimientos en un desafío político nacional a la oligarquía bipartidaria que controla a Colombia. De manera que los asesinatos están ligados al sistema económico y al hecho de que no pueden tolerar un sistema político abierto, genuinamente competitivo. A fin de mantener esta farsa de sistema bipartidario, que es en realidad un sistema de un solo partido con dos expresiones, tienen que intensificar su represión e involucrarse en asesinatos que mantienen vivo su sistema. Es un sistema totalmente anacrónico que no tiene resonancia en el pueblo colombiano. El nivel de alineación política del pueblo colombiano es extremadamente alto. ¿Cuál es la importancia estratégica de Colombia? Es el cuarto país en tamaño de América Latina, un país con importantes recursos en agricultura y petróleo. Es vecino de Venezuela – el principal proveedor de petróleo de los EE.UU. Está frente al canal de Panamá y al Caribe. Es vecino de Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela. Tiene una población de importancia. Así que no es un jugador pequeño. Lo que sucede en Colombia tiene mucho impacto en el resto de América Latina – es un fanal para el resto de América Latina. Tomado de Rebelión 17/8/00. Traducción para Rebelión: Germán Leyens | |||
| El Plan Colombia y sus críticos James Petras | |||
| El Mundo El Gobierno colombiano del presidente Andrés Pastrana, de acuerdo con Washington, ha puesto en marcha el Plan Colombia, un programa de ayuda de miles de millones de dólares, financiado por Estados Unidos y Europa. El Congreso norteamericano ha dado su aprobación a 1.300 millones de dólares, la mayor parte en ayuda militar y policial, mientras que Europa va a suministrar más de 2.500 millones de dólares de ayuda socioeconómica. De un diplomático de la Europa occidental se ha dicho que dijo que «con nuestra colaboración económica se va a limpiar la porquería que dejen los americanos cuando se vayan». El paquete militar propuesto, de 1.300 millones de dólares, va a incluir armamento pesado, entrenamiento (más de 300 asesores militares norteamericanos) y 80 helicópteros y equipos de comunicaciones de alta tecnología. Hasta el momento, el Plan Colombia ha despertado una oposición generalizada de todos los sectores de la sociedad civil en los Estados Unidos y en Europa. Los motivos de esta oposición son muchos y de fundamento, basados en las experiencias anteriores de los programas estadounidenses de ayuda militar a Colombia y a América Central. En Colombia, más de un millón de campesinos se han visto expulsados de las zonas rurales a causa de la política de tierra quemada de las fuerzas militares y paramilitares colombianas bajo asesoramiento norteamericano. La justificación de Washington de que se persigue a los narcotraficantes suena a falsa cuando los principales mandamases de la droga forman parte de las fuerzas políticas, militares y paramilitares a las que Washington presta su apoyo. El 4 de julio de este año fueron incautados más de 1.485 kilos de cocaína pura, valorados en 53 millones de dólares, al principal grupo paramilitar de extrema derecha, estrechamente asociado con el Ejército colombiano. Con la popularidad del presidente Pastrana en su punto más bajo y con su Gobierno enfrentado a las crecientes críticas de las comisiones internacionales que investigan la vulneración de los derechos humanos, Javier Solana voló a Bogotá para impartir sus bendiciones al Plan Colombia y a los designios de Washington de militarizar el país. Son evidentes las conexiones entre el apoyo de Solana a la intervención militar de Washington en Yugoslavia y su ascenso al cargo de Míster Pesc en la Unión Europea. Como subrayó un alto cargo norteamericano en Washington, «Solana es nuestro hombre en Bruselas». La historia de los anteriores programas militares norteamericanos en América Central pone de manifiesto unas pautas de intervención destructiva generalizada, seguida del abandono político. En América Central, Washington ha volcado más de 15.000 millones de dólares de ayuda militar en favor de la Contra de Nicaragua y de los ejércitos guatemalteco y salvadoreño, que han asesinado a más de 75.000 salvadoreños, 50.000 nicaragüenses y 200.000 guatemaltecos. Posteriormente, con los así denominados «Acuerdos de Paz», estos países devastados se transformaron en paraíso de especuladores, los pobres campesinos se quedaron sin tierras, los que atropellaban los derechos humanos se mantuvieron en el poder y los oligarcas volvieron a reclamar sus propiedades desde Miami. Los antiguos comandantes guerrilleros se adaptaron sin gran esfuerzo a sus nuevos cargos en el Parlamento, llegaban a acuerdos con los políticos de la derecha, se sacaban unos sueldos sustanciosos, vivían protegidos por las alambradas de espino y los altos muros de sus villas, mientras las clases populares se abstienen de participar en los procesos electorales (más del 65% en las recientes elecciones salvadoreñas). La estrategia centroamericana de guerra destructiva, organizaciones guerrilleras y acuerdos de paz que protegen el statu quo neoliberal es el objetivo estratégico de Washington detrás del acuerdo de paz para Colombia. El único problema es que el grupo guerrillero más importante, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), no es un socio complaciente en una solución«centroamericana» orquestada por Washington. En primer lugar, debido a que las FARC han colocado los temas socioeconómicos, y entre ellos la reforma agraria y el Estado de bienestar, en el centro de su programa de negociación. En segundo lugar, debido a que las FARC ya tienen la experiencia de un acuerdo de paz fallido, de la etapa de 1984 a 1990, cuando más de 5.000 activistas y tres candidatos presidenciales de la Unión Patriótica, a la que las FARC respaldaban, cayeron asesinados cuando tomaban parte en la política electoral. En tercer lugar, los cabecillas de las FARC y, en particular, su secretario general, Manuel Marulanda, son campesinos (y no profesionales dispuestos a ascender en la escala social, como fue el caso de América Central) y no es probable que se avengan a un arreglo cualquiera que dé continuidad al programa neoliberal de Pastrana respaldado por Washington. En respuesta al abrumador plan militar norteamericano, las FARC han convertido la región desmilitarizada en la que se celebran las negociaciones de paz en un foro público que no tiene precedentes, con el fin de debatir las grandes cuestiones socioeconómicas, políticas y culturales que nunca se someten a discusión en el Parlamento colombiano o en el norteamericano. En este mes de julio, las FARC han abierto un debate a gran escala sobre «alternativas a los cultivos ilícitos» (la coca). Másde mil participantes han participado en el debate, con una amplia serie de propuestas. La respuesta de Clinton y Pastrana ha consistido en intensificar la utilización de herbicidas mortales que destruyen los cultivos de coca y de muchas plantas alimenticias, con lo que han generado entre los indignados agricultores una nueva oleada de simpatizantes de la guerrilla. Los foros de las FARC han atraído a dirigentes sindicales y campesinos, a expertos en banca de inversiones de Wall Street, a diplomáticos de Bruselas y, asimismo, a todo un ejército de periodistas de todos los rincones del mundo. El punto clave es que las FARC han puesto en marcha una respuesta de carácter político que suscita un amplio apoyo popular, internacional y local, mientras el Plan Colombia de Washington y Pastrana no cuenta más que con el limitado apoyo del Pentágono, el Ejército colombiano (y los paramilitares) y los narcocapitalistas que florecen en Bogotá... y en Miami, al calor de la mafia cubana del exilio. El diálogo que las FARC han abierto en la zona desmilitarizada con la sociedad civil nos proporciona un modelo para una futura Colombia democrática. En las localidades bajo influencia de las FARC, la tasa de criminalidad se ha reducido al mínimo, las autoridades no extorsionan a los pequeños empresarios y la venta de drogas está prohibida. El diálogo y el debate abierto, en los que se han involucrado diversos sectores sociales, echa por tierra la imagen demoníaca de las FARC, la de una organización estalinista, militarista y traficante de droga, lanzada desde Washington. ¿Estarían Washington y Pastrana dispuestos a permitir un debate abierto sobre las conexiones de importantes banqueros y traficantes de drogas con la financiación de campañas electorales al Senado norteamericano o al colombiano, en el que pudieran participar representantes de las FARC, activistas de Seattle y organizaciones no gubernamentales de Europa? Una de las grandes paradojas es que, a medida que las FARC se disponen a un mayor diálogo político y se debaten públicamente en el foro de las FARC nuevas alternativas al neoliberalismo y a la hegemonía de los Estados Unidos, y a medida que estas ideas se difunden más profusamente por toda Colombia, Pastrana y Washington aceleran y profundizan la militarización de la política pública. ¿Será que la política militar de Clinton y Pastrana no se dirige tanto contra el contrabando de droga o la guerrilla como a destruir la naciente democracia que está floreciendo en la zona desmilitarizada? Existe una larga y repugnante historia de intervenciones de Washington para poner fin a la participación popular cuando se le escapa el control de los principales actores... la República Dominicana en 1965, Chile en 1973, Nicaragua en 1981-90, Colombia en el 2000. La única diferencia consiste en que el Plan Colombia no pretende pasar por una operación encubierta: es un intento militar, público y flagrante, de destruir el diálogo y los movimientos que se atreven a desafiar al monolito imperial. Esperemos que la colaboración de los europeos no consista en pasar la fregona al suelo después del baño de sangre. Tomado de Rebelión 26/7/00. | |||
James Petras | |||
| El nuevo orden imperial: las implicaciones políticas y sociales El nuevo orden imperial y la promoción de los intereses de las instituciones económicas dominantes por medio de políticas neoliberales tiene profundas consecuencias para la democracia y la sociedad. A nivel estructura] significa que agentes externos, oficiales no electos juegan un mayor papel en definir la forma de las decisiones macroeconómicas y macrosociales que tienen efecto en las estructuras básicas de la economía y en el estándar de vida de las naciones. En la actualidad en muchos lugares del mundo, oficiales nombrados por la Secretaría del Tesoro de EE.UU. del Banco Mundial y el FMI (Fondo Monetario Internacional) deciden a niveles de gasto de gobierno, relaciones de propiedad (propiedad privada contra pública), estrategias de desarrollo (mercados de exportación o o domésticos y muchos otros aspectos decisivos de existencia social, evitando el sistema electoral. Estos actores de política externa responden al imperativo de los gobiernos y multinacionales nacionales de sus casas. En la mayoría de los casos, la élite de la política local implementa estas políticas macroeconómicas regresivas sin consultar a su electorado o ni siquiera al cuerpo legislativo elegido. La presunción de toma de decisiones políticas de estos representantes externos del poder corporativo altera fundamentalmente la naturaleza de sistemas políticos electorales. Si el autoritarismo esencialmente es definir decisiones tomadas sin consulta ni responsabilidad pública, la influencia y el poder crecientes de los oficiales no electos de las instituciones financíeras internacionales son un pilar importante de ese sistema. La influencia de los actores financieros no elegidos externos, no obstante, es sólo uno de los aspectos del crecimiento del autoritarismo, aunque es un componente muy importante. El crecimiento de la OTAN con su estructura central de mando, dominado por los oficiales militares estadounidenses, y su creciente papel en la definición de límites nacionales, y en la extensión de su alcance en Europa Central es otra dimensión del nuevo autoritarismo. La resatelización de la Europa del Este por mandato de la OTAN es el vivo recuerdo de que los defensores de ayer de la independencia nacional son los ávidos clientes de hoy de las aspiraciones de la hegemonía estadounidense. El nuevo autoritarismo es diferente a los regímenes del viejo estilo represivo. En el pasado el autoritarismo tenía una cara militar, negaba las libertades individuales y la oposición electoral. El nuevo autoritarismo es un régimen híbrido que combina procesos electorales y libertades individuales con estructuras de toma de decisión altamente elitistas. Mientras acontecen las elecciones, no hay correspondencia entre la retórica populista o social durante la campaña electoral y el gobierno postelectoral en el cual la dura austeridad neoliberal controla las políticas de ajuste estructural, y éstas últimas son aplicadas. El uso deliberado de decepciones políticas llama a cuestionar el significado real de "elecciones competitivas" como se ha dispuesto en la elección que ha hecho el votante y como un medio de influenciar en el electorado a lo largo del proceso político. Por otro lado, el cada vez mayor uso de decretos ejecutivos para implementar la agenda neoliberal (prívatizaciones, políticas de ajuste estructural, etc.) es mucho más similar al estilo de los regímenes del antiguo autoritarismo que a las prácticas democráticas. Igualmente importante es que la expresión rutinaria de las amenazas de la economía debidas a la fuga de capital mediante multinacionales que recortan reformas sociales, y las amplificaciones de esas amenazas por medio de ejecutivos políticos, es una forma de chantaje y coacción que niega a los votantes y a las legislaturas la capacidad de discutir y aprobar leyes. El uso de amenazas y coacción son antitéticos para una cultura cívica, donde todos los actores socioeconómicos aceptan las reglas del juego democrático y todos son libres para discutir sobre política sin coacción. El reciente caso de dimisión del anterior Ministro de Finanzas, Osker La Fontaine es instructivo. Su tentativa de corregir ciertas injusticias fiscales, fue contestado por una amenaza de las corporaciones alemanas de salir de Alemania. El Primer Ministro Schroeder procedió a forzar la cuestión, provocando la dimisión de La Fontaine y desbaratando la agenda de reforma social. El electorado que había votado a la reforma social, era marginado y el capital corporativo ya tenía su camino. El proceso democrático en Alemania se sacrificó para enfrentarse con las exigencias del poder corporativo centralizado. El neoautoritarismo, es un sistema híbrido que combina las tomas de decisión de élite y los procesos electorales, el cuerpo legislativo elegido y el corporativo no elegido que toma decisiones, campañas electorales y prácticas de decreto, minan la noción de una cultura cívica. En este contexto es importante examinar de una manera crítica el significado de ciudadanía desde dos ángulos: ciudadanía "formal" y substantiva. La ciudadanía formal se refiere a los atributos legales destinados al ciudadano según una constitución escrita o no escrita. La ciudadanía substantiva se refiere a la capacidad de los individuos a ejercitar el poder en el debate actual de la resolución de cuestiones políticas. Hoy en día, a los ciudadanos se les niega sistemáticamente el derecho de voz y voto en las cuestiones substantivas más profundas que afectan a sus vidas -incluyendo el gasto de estado, impuestos, privatización, programas de austeridad, subsidios para multinacionales, etc. Para encubrir esta negación hacia los ciudadanos los defensores elitistas del estado liberal se refieren a nociones amorfas de "sociedad civil" y "globalización". Vivimos en sociedades de clases, donde las desigualdades socioeconómicas son más agudas de lo que han sido a lo largo de los últimos treinta años. La "sociedad civil" incluye inversores billonarios y banqueros que acumulan fortunas comprando y vendiendo empresas, cerrándolas y explotando a miles de trabajadores, así como pagando salarios muy bajos, negando a los trabajadores eventuales los derechos laborales elementales. Las desigualdades socioeconómicas y las relaciones explotadoras de la "sociedad civil" definen concepciones muy distintivas de ciudadanía y acción política. Para los directores corporativos de la élite rica, la ciudadanía consiste en decisiones macroeconómicas influyentes; para los trabajadores, la ciudadanía consiste en adaptarse a esas decisiones o meterse en política de clases para resistirse a ellas. El punto teórico es que el concepto de sociedad civil es demasiado general e incluyente para explicar las políticas económicas divisorias generadas por una clase de sociedad civil contra otra. El ejercicio de ciudadanía substantiva está estrechamente asociado con la política de clases que reconocen las relaciones distintivas y desiguales entre sociedad civil y las relaciones entrelazadas entre las clases dominantes de la sociedad civil y el Estado. La ciudadanía substantiva está en profundo conflicto con las prácticas coactivas de las CMN. Las amenazas públicas y cubiertas de las CMN de mover el capital, cerrar fábricas, explotar trabajadores es un factor significativo que mina el debate libre y el proceso legislativo democrático. Es el revólver corporativo apuntando a la cabeza del trabajo o del legislador que impiden políticas democráticas. La ciudadanía sólo puede funcionar cuando los ciudadanos pueden elegir a los que tornan las decisiones, no bajo el dedo de actores externos sensibles a las élites políticas y económicas de EE.UU. o de Europa. Los ciudadanos no pueden comprometerse en debates significativos sin una cultura cívica, cuando amenazas y chantajes son las armas de un conjunto de intereses. La ciudadanía requiere que las preferencias electorales basadas en campañas electorales tengan alguna correspondencia con las políticas del gobierno. Los socialdemócratas que hablan a la gente antes de las elecciones y se rinden ante las multinacionales después de ellas ponen en cuestión no sólo sus credenciales reformistas, sino que también minan la legitimidad del proceso electoral. Subida y caída de la democracia en el sur de Europa A mediados de los años 70, en el sur de Europa (Portugal, España, Grecia) se experimentó una de las transformaciones políticas más prometedoras desde el final de la II Guerra Mundial: el fin de las dictaduras militar y civiles y el surgimiento de regímenes civiles elegidos democráticamente. Aún más significativo fue que las clases populares (trabajadores, agricultores, estudiantes, etc.) de la sociedad civil jugaron un papel crucial en la "transición" organizando asambleas de masas, publicando revistas, debatiendo cuestiones en consejos de vecinos, en asambleas en fábricas, en cooperativas rurales, en el campus universitario, etc. Un proceso político se había puesto en marcha y se movía para democratizar desde el régimen hasta el lugar de trabajo, relaciones sociales y el estado. Esta profunda dinámica de democratización sin embargo, fracasó. La transición a la "democracia pura" se convirtió en transacción entre las élites políticas emergentes, el poder establecido en el estado autoritario y los escalones más altos de la estructura de clases, ayudada e incitada por los EE.UU. y Europa Occidental -principalmente por lo que entonces era Alemania Occidental. La fusión de nuevos políticos postdictatoriales, de clase media que escalan posiciones socialmente y los centros de poder del estado conservadores que existían, limitaron la transición política a un cambio de régimen, no a una transformación de estado. La nueva configuración institucional continuó minando las bases democráticas sociopolíticas fundamentales de la democracia pura, antes de abolir o revocar los avances socioeconómicos que tuvieron lugar en el período inmediato de la transición. Las agencias estatales se apropiaron del organismo popular de toma de decisiones. Los políticos electorales y los oficiales conformistas de la unión comercial ignoraron o abolieron el estilo asambleario para tomar decisiones en el lugar de trabajo. Grupos autónomos de vecinos eran sustituidos por agencias estatales o marginales en el reparto de recursos. En una palabra, la transacción política que conducía a un "régimen electoral autoritario" híbrido convirtió deliberada y exitosamente una ciudadanía activa en una clientela electoral pasiva. La dinámica política de] régimen transaccional no evitó que la sociedad civil perdiera su autonomía, su agitado espíritu democrático, y procedió a desmantelar o a cooptar las nuevas formas institucionales. Las cooperativas agrícolas fueron desmanteladas, marginadas o burocratizadas. Los consejos de trabajadores se transformaron en agencias "consultivas" marginales. Los jefes locales de los barrios se convirtieron de facto en administradores del desembolso del presupuesto del estado. La élite o las estructuras ---dearriba abajo" continuaron su propia "lógica centralizadora": el poder pasó de las asambleas populares a la clase política electoral, desde el parlamento hasta el ejecutivo, desde la ejecutiva nacional a las élites "internacionales" de Bruselas, Washington y Bonn. El autoritarismo del nuevo estilo fue personificado en el jefe político personalista que designó seguidores leales y sometió bajo el mando de la OTAN a la CEE (Comunidad Económica Europea) y a los banqueros internacionales. Ni las elecciones periódicas, partidos competidores, los parlamentos locuaces, ni los mass-media generalmente libres pero conformistas no eran retos para ellos. Los "regímenes de transacción" reprodujeron un estado centralizado de hecho, comparable con el pasado pero no idéntico a él . Mientras el vocabulario de democracia y de una "transición democrática" circulaba mucho y era aceptado, en general, por la mayoría de los académicos, periodistas y el público en general, el poder político estaba cada vez más concentrado en los acuerdos formados para repartir el poder entre las nuevas élites políticas del brazo ejecutivo y los "capitalistas con miras al exterior" y sus cada vez más importantes socios inversores extranjeros. Los regímenes transaccionales del sur de Europa estaban afianzados esencialmente en dos lógicas: la tradicional relación entre patrón/cliente que consolidaba el poder doméstico, y la nueva lógica de "integración" por subordinación ante los circuitos internacionales de capital y poder. Este estilo "híbrido" de hacer política era complementario, no contradictorio. La clientela suministró la estabilidad política que facilitó la "liberalización" y la "apertura económica" beneficiando a esas clases y grupos dentro de los circuitos internacionales, mientras perjudicaba a muchos que estaban fuera de los circuitos. Los regímenes transaccionales siguieron una trayectoria política que movió la democracia social y el liberalismo social a neoliberalismo. Esta trayectoria política reflejó y dio forma a la creación de una estructura de clases nueva, con un desdoblamiento tanto horizontal como vertical: las clases clave, los "capitalistas transnacionales" locales forjaban acuerdos rápidamente o se fusionaban o eran comprados por medio de capital de Europa, de los EE.UU. y de Japón. Las élites de los servicios de turismo, de comercio y de la banca desarrollaron una gran afinidad y cambios substanciales para respaldar enérgicamente un giro hacia el "neoliberalismo", del mismo modo en que lo hicieron los asesores profesionales con las multinacionales y con los académicos con aspiraciones de llegar a ser "funcionarios internacionales". Bajo estas clases clave que salían beneficiadas había trabajadores, agricultores y pequeños hombres de negocios que generalmente sufrieron las consecuencias adversas, particularmente durante el "período neoliberal tardío", viendo desgastados sus beneficios sociales, sus subsidios y su protección laboral. Los partidos socialistas del sur de Europa jugaron un juego fundamental en la formación del régimen transaccional y la desmovilización de las clases populares en la transición hacia el liberalismo social. Sus credenciales oposicionistas les dieron un grado de legitimidad del que los partidos tradicionales de derecha desacreditados carecían. Los socialistas eran capaces de "vender" a las clases populares la idea de que la reconsolidación del régimen híbrido era un elemento de "estabilización de la democracia" y ocultar el hecho de que aquello era una cuña que abría el camino para la vuelta al poder de una nueva forma de reglas elitistas capitalistas. Los partidos socialistas cambiaron el discurso ideológico básico desde justicia social y ecuanimidad hasta "modernización", "europeización" y "empresa", ofuscando (en términos ideológicos) de esta manera el surgimiento de una nueva clase dirigente, y nuevas formas de explotación y desigualdades. El "discurso europeizador" de los socialistas fue particularmente efectivo y útil. En primer lugar, se aprovechó del complejo de inferioridad de los europeos del sur y evocó imágenes de una gran capacidad de consumo y fuertes programas de bienestar social (de los cuales ninguno se materializó de manera continua ni generalizada), En segundo lugar la "europeización" proporcionó a los socialistas una cobertura ideológica en los países del sur de Europa para adentrar su economía y su estructura militar y política en Europa como miembros subordinados. La desigual unión de economías y el sufrimiento que esto ocasionó a muchos fue racionalizado como el coste que había que pagar necesariamente para convertirse en "europeos". Para la élite de la economía, militar y estatal, por supuesto, había beneficios -subsidios, carreras profesionales, prestigio y codos que rozaban con compañeros socialistas de Europa Occidental, así como garantías contra la reversión al pasado o revoluciones en el futuro. En el actual esquema de cosas, los socialistas del sur de Europa han sido ascendidos a posiciones de "responsabilidad" por mandato de la OTAN (léase Washington). Javier Solana, el socialista español, lleva a cabo la política de la Administración de Clinton como Secretario General de la OTAN. Westendorf, un vestigio de Franco que ejerció en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Felipe González, desempeña la labor de enviado de Washington en Bosnia. Costas Simitis, el Primer Ministro griego, colabora con Washington en la entrega del líder kurdo Ocalan al represivo régimen turco. Portugal provee de tropas a las misiones de la OTAN en Europa. El discurso europeizador es, en efecto, una racionalización ideológica para la abdicación de una política democrática exterior independiente para el sur de Europa. Las conexiones sociales subyacentes entre los intereses capitalistas transnacionales del sur de Europa y el capital euroamericano proporcionan la "base política" para la integración, por medio de una estrategia de subordinación. El resultado de este tipo de europeización es, sin embargo, un nuevo divorcio entre la toma de decisiones los ciudadanos. Las líneas de mandato se extienden más allá, hacia arriba y hacia fuera, las líneas de transmisión de mandato (políticas) son más impersonales y unidireccionales (por medio de los massmedia) y el papel de los ciudadanos es de manera creciente una de dos: o consumidor, o destinatario. Las revueltas, protestas y marchas ocurren en respuesta a los programas económicos de diseño elitista: los granjeros protestan por recortes en los subsidios; los trabajadores se manifiestan contra el desempleo; la servidumbre civil golpea contra los recortes a lo Mastricht en los presupuestos... todavía la estructura centralizada y su apuntalamiento ideológico, y el apoyo de los partidos, ambos se mantienen en su lugar... al menos por ahora. Conclusión El resurgimiento de relaciones imperiales -erróneamente descrito como "globalización" ha hecho estragos en las prácticas democráticas. junto con la redefinición de democracia como toma de decisiones de manera centralizada mediante elecciones, el papel de los ciudadanos como protagonistas de debates políticos públicos francamente ha decaído. El resultado es una mayor apatía del votante, una abstención creciente y el rechazo a apoyos políticos, el "antivoto" - así como una mayor recurrencia a la acción extraparlamentaria. Las perspectivas para una nueva reorganización sociopolítica apremian y la posibilidad de un orden político económico más participativo (democracia pura o socialismo) depende de varios factores. 1. La propagación de la crisis capitalista desde el Sudeste de Asia, América Latina, Rusia y la ex-URSS hasta EE.UU. y Europa. Hay razones muy plausibles para creer que esto es probable, dada la coacción de que el colapso de estos mercados sería aprovechado para realizar las mayores corporaciones en Europa y en los EE.UU.. 2. Se están perfilando en el horizonte cambios sociopolíticos a gran escala en regiones que han sido afectadas por la crisis y que son claves: en China el malestar político está creciendo hacia el interior del país debido a cierres masivos y a las redes de seguridad no existentes. En Brasil, la depresión está provocando cada vez más confrontaciones a muchos niveles -desde gobernadores del Estado hasta los trabajadores sin tierra. En Indonesia, Rusia, etc., devastados por el colapso del capitalismo están surgiendo retos sociales similares. 3. Las confrontaciones militares y políticas provocadas por la partición de Yugoslavia por obra militar de Washington -OTAN puede probablemente provocar un conflicto militar prolongado desestabilizando los Balcanes y podría llevar a una guerra más general, 4. El boom de los EE.UU. se alimenta en parte de una exagerada burbuja especulativa que es insustancial. Los stocks están muy sobrevaluados; los ahorros son negativos y el resultado de la economía productiva no tiene relación con la economía escrita sobre el papel. Si en efecto cualquiera o todos estos sucesos se volvieran realidad estaríamos posiblemente ante un crecimiento de políticas extraparlamentarias en Occidente y una radicalización de los procesos políticos en el Sur y en el Este. Los partidos ya establecidos, incluso los socialistas o especialmente ellos, convencidos profundamente de su misión como guardianes del status quo y creyentes de sus propios mitos de pertenecer al "centro izquierda" o Tercera Vía son estructuralmente incapaces de liberarse de un orden político económico en crisis. Los nuevos movimientos sociopolíticos tomarán probablemente en un principio la forma de los consejos de parados en Francia, de las confrontaciones de agricultores y granjeros con el estado, de las huelgas generales de los trabajadores daneses, etc. El colapso del neoliberalismo ya está provocando una profunda reflexión sobre la despreocupada "liberalización" que ha condenado a cientos de millones de personas a la pobreza en Asia, América Latina y Rusia. Hay una gran posibilidad de que se dé un giro hacia un desarrollo interno en contra de la "globalización" imperialista, un restablecimiento del proyecto socialista -la resocialización de empresas privadas en quiebra como alternativa a las adquisiciones del exterior, niveles más altos en planes públicos y un retorno al modelo de asamblea popular para la democratización de espacios públicos y privados. En el sur de Europa, la crisis y la reflexión de la trayectoria realizada al finalizar los años 70 puede llevar a una reanimación del «espíritu de 1974"; la crisis saca lo mejor y lo peor de la gente. Por parte de las clases gobernantes en decadencia siempre hay una amenaza de represión para retener el poder y para subvencionar sus pér didas; para las clases populares, consejos, asambleas, solidaridad -un resurgimiento de la ciudadanía en lugar de relaciones patrón-cliente. Lo que está claro es que un cuarto del mundo capitalista no puede prosperar cuando tres cuartos están en crisis profunda -las leyes de acumulación capitalista no pueden operar en unas circunstancias tan restrictivas. Lo que también queda claro es que el actual éxito del capitalismo en Europa y en los EE.UU. está ampliamente basado en la desmantelación del estado de bienestar social y en el rechazo a acceder a cualquier pacto social significativo. Tal y corno hemos visto, incluso las más mínimas reformas fiscales propuestas por el anterior ministro alemán de finanzas fueron rechazadas, y el propio ministro fue expulsado. Esto suscita una cuestión fundamental: si el bienestar social, tal y como históricamente ha sido entendido en Europa no es verosímil bajo la existencia real del capitalismo, ¿cuáles son las alternativas? Recuerdo una de las exhibiciones retóricas del Presidente Kennedy, que sin embargo contenía una profunda verdad "Aquellos que hacen que la reforma sea imposible hacen que la revolución sea inevitable". Tomado de Rebelión 19/6/00. | |||
| Justicia en la era de la información James Petras | |||
| La esclavitud sexual está presente y en pleno auge en Kosovo con la complicidad o, en todo caso, con la tolerancia del Ejército de ocupación de la OTAN, los funcionarios de la ayuda internacional y las ONG (organizaciones no gubernamentales). En Brasil, más de 30.000 campesinos sin tierra fueron expulsados violentamente de edificios públicos por el Estado, por pedir pacíficamente la redistribución de tierras cultivables ociosas con las que alimentar a sus familias. Mientras algunos distinguidos periodistas escriben acerca de la nueva economía y de la tercera revolución tecnológica, la realidad es que el mundo retrocede hacia retrógradas formas primitivas de actividad económica, en las que las nuevas tecnologías de la información (TI) juegan un papel capital. En efecto, las TI se ponen al servicio de prácticas económicas que, como poco, tienen 2.000 años de antigüedad y que, cada vez más, juegan un papel fundamental en la economía mundial. La esclavitud sexual constituye un negocio a escala planetaria. The New York Times informa de que 50.000 mujeres y niños entran en Estados Unidos cada año para ejercer de esclavos sexuales; el Weekly Guardian escribe que «el tráfico sexual de mujeres de la Europa del Este es una de las grandes plagas de la criminalidad de la Europa poscomunista». El comercio del sexo está empezando a ser más provechoso que el narcotráfico y se encuentra detrás del enorme incremento del dinero que se lava en bancos multinacionales europeos y estadounidenses. ¿Qué hay detrás de este espectacular crecimiento de la esclavitud sexual? La razón principal reside en una combinación de factores: la llegada al poder de cleptocráticas élites pro libre mercado en la antigua URSS, la Europa del Este, Asia y Latinoamérica y la quiebra de la Administración del Estado. El segundo factor consiste en el apoyo político de Estados Unidos y de Europa occidental a estos nuevos cleptócratas, lo que les confiere impunidad por sus delitos, a cambio de que abran sus economías a los bancos y empresas multinacionales de Occidente. El tercer elemento se basa en la alianza política entre los nuevos cleptócratas y la OTAN. La esclavitud sexual es un coste menor que la OTAN está dispuesta a pagar por la creación de nuevas bases militares. Resulta de utilidad examinar el caso de Kosovo para ilustrar la conexión de la OTAN con la esclavitud sexual. The Washington Post describe un panorama de miles de mujeres de Europa del Este que se ven retenidas contra su voluntad en burdeles de Kosovo, «reducidas a la esclavitud», según un alto mando militar italiano. Los burdeles y la esclavitud sexual han surgido y han proliferado precisamente después de la conquista de Kosovo a cargo de la OTAN y el ELK (Ejército de Liberación de Kosovo). Muchas de estas muchachas no tienen más que 15 años de edad y han sido llevadas a Kosovo por bandas albanesas con el fin de servir a las necesidades de los soldados de la OTAN, los pudientes funcionarios de la ayuda internacional y los voluntarios de las ONG. Los proxenetas albaneses compran por 1.000 dólares mujeres en subastas en Macedonia (un cliente de Estados Unidos) y las explotan con la cobertura del ELK, obligándolas a practicar relaciones sexuales sin ninguna protección y sin recibir pago por ello. La OTAN no aplica ley alguna y, en seis meses, la policía de las Naciones Unidas ha rescatado a 50 mujeres (entre varios miles). A pesar de los centenares de millones de dólares de ayuda, el asilo en el que se refugian las esclavas del sexo que han conseguido escapar alberga sólo a 21 mujeres. Está claro que los amos de las esclavas actúan con total impunidad porque trabajan para los mandos del ELK, que son aliados de la OTAN. Los militares estadounidenses y europeos toleran a los kosovo albaneses amos de esclavas porque están al servicio de los objetivos hegemónicos de la OTAN en los Balcanes. Al otro lado del Atlántico, en Brasil, tenemos a otro empleado político del imperio euroamericano, el presidente Cardoso. Aprimeros de mayo, más de 150.000 familias de campesinos sin tierra ocuparon 300 fincas sin cultivar, mientras que 30.000 trabajadores agrícolas ocupaban edificios gubernamentales en demanda de tierras con las que alimentar a sus familias. El presidente Cardoso y los gobernadores locales dieron a la Policía Militar la orden de desalojar sin contemplaciones a los campesinos sin tierra: cientos de ellos fueron encarcelados y resultaron heridos; otros fueron asesinados o desaparecieron. Algunos de los funcionarios locales confesaron a los campesinos sin tierra que simpatizan con sus objetivos de reforma agraria, pero que carecen de fondos del Gobierno federal. Cardoso ha reducido de manera drástica el presupuesto en favor de los pequeños agricultores y de los campesinos sin tierra con el fin de subvencionar a las poderosas minorías agroexportadoras y hacer frente al pago de la deuda externa. Según la Comisión Pastoral de la Tierra (un grupo de confesión católica), más de 1.100 agricultores, campesinos sin tierra y otros activistas rurales han sido asesinados durante el mandato de Cardoso y de los presidentes civiles que le precedieron y sólo 11 asesinos han sido condenados. Más de cuatro millones de campesinos han sido expulsados de sus tierras en el curso de los últimos 10 años y viven en suburbios de las ciudades. Cardoso ha creado un cuerpo especial de policía para desalojar por la fuerza «los asentamientos ilegales» y restaurar el orden con un estilo que recuerda a las dictaduras militares del pasado. Entretanto, los representantes de las administraciones, los banqueros y los directivos empresariales estadounidenses y europeos aplauden a Cardoso por privatizar empresas públicas y por permitir que las multinacionales euroamericanas controlen los sectores de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Ni una sola crítica se alza ante la represión de millones de campesinos sin tierra y ante la injusticia de que el 1% de los terratenientes sea propietario del 50% del suelo. Antes al contrario, las multinacionales estadounidenses y europeas equipan a la policía especial de Cardoso con el último grito en tecnologías de la información para proteger a los latifundistas y para mantener a los campesinos en situación de semiservidumbre. Al igual que en el caso de Kosovo, la justicia humana (que consistiría, en un caso, en la liberación de las esclavas sexuales y, en el otro, en la concesión de tierras a los empobrecidos trabajadores agrícolas) se ve sacrificada por las potencias de la OTAN, porque entra en conflicto con sus objetivos estratégicos de establecimiento de una hegemonía planetaria y de dominación de los mercados mundiales. Las nuevas tecnologías, lejos de representar una nueva fuerza de progreso, han resucitado y reforzado las relaciones económicas precapitalistas (la esclavitud y la semiservidumbre), en todo un ejercicio de retroceso. La combinación de tecnologías avanzadas con relaciones sociales de tiempos pasados en la actividad económica describe lo que de verdad está ocurriendo en la economía mundial. La llamada era de la información no existe en un vacío políticamente neutral: su significado más profundo se revela en las condiciones de hegemonía imperial y en las mafias político económicas que actúan a su amparo. La tecnología no impone sus normas: son las minorías privilegiadas de la economía y de la mafia las que determinan el tipo de información y el uso de las tecnologías de comunicación. Por el correo electrónico y por la Red circula -a buen seguro- información de suma trascendencia e importancia, que critica, entre otras cosas, la esclavitud sexual y la represión de los campesinos sin tierra. Sin embargo, y éste es el punto más crítico, lo que habrá de definir si las nuevas tecnologías de la información van a jugar un papel progresivo o regresivo a partir de ahora dependerá del contexto político en que se incardinen esos nuevos métodos tecnológicos. Y hoy por hoy, para los dirigentes de Europa y de Estados Unidos, «justicia en la era de la información» equivale a alianzas con los amos de las esclavas sexuales de Kosovo y con la protección presidencial de los latifundistas de Brasil. Tomado de La Insignia. Tambien publicado en el diario El Mundo 19/5/00 | |||
| Socialismo en la era del imperialismo James Petras | |||
| Introducción En un pasado no muy lejano, millones de personas de todo el mundo, buscando escapar de la tiranía y explotación del imperialismo, encontraron una respuesta en la construcción de una sociedad socialista. Hoy en día, proponer la alternativa socialista genera más preguntas que respuestas. Estas preguntas pueden agruparse en varias subdivisiones: las preguntas más generales contraponen las nuevas y adversas condiciones "mundial-histórico" políticas, económicas y culturales, al surgimiento de movimientos y luchas revolucionarias; un segundo grupo de preguntas, que aunque acepta los aspectos estructurales negativos de un mundo dominado por el imperialismo, se cuestiona si a nivel micro, se puede desarrollar una subjetividad socialista; un tercer grupo de preguntas cuestiona si una revolución socialista triunfante puede desarrollar una estrategia viable en el medio de un mar de adversarios imperiales o simplemente se enredará en el mercado capitalista. Estas son preguntas importantes que deben dirigirse a aquellos que se plantean una alternativa socialista al poder imperial reinante, porque se necesitan respuestas exactas. Solamente visionar una alternativa "utópica", o evocar un sueño socialista no nos va a llevar muy lejos y será muy difícil que convenza a alguien excepto a aquellos que ya se encuentran entre los iniciados. Más importante aún, las utopías concebidas individualmente generalmente están confeccionadas por intelectuales divorciados de las luchas populares, y sus ideas están tan desconectadas de las experiencias y necesidades de las clases populares como lo está su vida diaria. Antes de embarcarnos en una discusión sobre las posibilidades históricas de una transformación socialista, será de utilidad especificar las preguntas más relevantes presentadas por los escépticos y los adversarios de la alternativa socialista. El primer grupo de preguntas pone el énfasis en las nuevas restricciones estructurales. ¿El socialismo es posible en la era del imperialismo? ¿El poder de las corporaciones globales gigantes puede ser desafiado dentro de países o por países? ¿El poder de los medios masivos de comunicación Euro-Americanos y la influencia de sus mensajes propagandísticos sobre los pobres urbanos y rurales puede ser contrarrestado por formas alternativas de comunicación desde una perspectiva de la clase trabajadora? ¿Puede crearse una nueva subjetividad revolucionaria?¿Cuáles son las lecciones históricas de los períodos anteriores de expansión imperial en relación con la revolución? Un segundo grupo de preguntas trata sobre los problemas de la subjetividad, la falta de una referencia socialista o revolucionaria. Las preguntas relevantes a este cuestionamiento de las posibilidades revolucionarias incluyen lo siguiente. Las ultimas décadas han demostrado que el aumento de la pobreza masiva y de las desigualdades no ha llevado hacia la revolución. ¿Podría ser que la movilidad individual y las relaciones de reciprocidad entre las clases bajas hayan creado formas alternativas de comportamiento y organización compatibles con el imperialismo? ¿Puede el socialismo reconstruirse sobre la base de experiencias nuevas, nacionales (o internacionales) a la vista del colapso de la URSS y la conversión de la elite china al capitalismo? ¿Es el estado un anacronismo trascendido por actores globales comprometidos con el sistema imperial? El tercer grupo de preguntas no niega la existencia de oposición al imperialismo o a muchas de sus manifestaciones negativas pero cuestiona que los revolucionarios y los socialistas tengan una estrategia alternativa consecuente. Ellos preguntan: ¿existe una estrategia socialista coherente que pueda revertir los actuales intereses socioeconómicos imperiales creados, y las configuraciones del poder político? ¿Se pueden revertir las contrareformas neoliberales sin traumas ni crisis? ¿Son las instituciones socialistas viables en un mar de relaciones capitalistas?¿Los valores socialistas son compatibles con las operaciones en mercados mundiales o locales? ¿Puede una sociedad socialista organizar su seguridad nacional y su planificación económica sin caer en gobiernos burocráticos? Estas son las importantes cuestiones académicas y políticas que plantean los temas fundamentales que enfrenta cualquier defensor de una alternativa socialista al imperialismo contemporáneo. Sin embargo existen respuestas, algunas más provisionales que otras, todas argumentando que, a pesar de todo el escepticismo, dudas y críticas, existen bases sólidas para la lucha por el socialismo, como una posibilidad objetiva y subjetiva. Condiciones objetivas para el Socialismo. Una de las objeciones más fuertes al socialismo se basa en el alto grado de integración de los procesos económicos; el gran desarrollo de la división social del trabajo. Se nos dice que hoy más gente forma parte de más sectores económicos, que abarcando una multiplicidad de países, cooperan en la producción y distribución de todo tipo de bienes. Puesto de otra forma, se argumenta, la globalización -o en nuestros términos, el imperialismo- ha roto las limitaciones sectoriales del territorio nacional en la circulación de bienes y capital, creando, por lo tanto, un mercado y una unidad productiva interdependiente. En un sentido, esto es parcialmente cierto, en otro es claramente falso. La profundización de la producción socializada, en la que muchas unidades económicas ubicadas en una multiplicidad de lugares cooperan para producir a escala mundial, es un hecho destacado en el mundo contemporáneo. Pero es falso presentar esto como una forma cooperativa de producción basada en un mayor grado de interdependencia. Porque esta cooperación para la producción de bienes está presidida por un inequívoco segmento de propietarios privados individuales y administradores de las empresas que toman las decisiones sobre las inversiones estratégicas y se apropian de los beneficios. Los propietarios privados y los controladores de la producción socializada no son interdependientes con sus trabajadores y empleados - ellos establecen las condiciones de trabajo, los niveles de remuneración y se asignan sus propios ingresos en una forma altamente desigual. El poder, la propiedad, el prestigio y el factor de ingresos son asignados en una forma altamente asimétrica basada en relaciones jerárquicas de explotación- no de interdependencia. El Imperialismo ha puesto en movimiento dos procesos claros y opuestos: un alto grado de cooperación social entre los productores como un modo de aumentar la eficiencia; y una mayor concentración de la apropiación privada de la riqueza que se produce. Esta contradicción o polaridad creciente entre cooperación para la producción y la apropiación privada de los bienes colectivamente producidos es fundamental para el desarrollo de una transformación socialista. Se mida como se mida, el aumento de eficiencia, las crecientes innovaciones tecnológicas y la creciente productividad se encuentra en el mayor desarrollo de la división social del trabajo o producción cooperativa. La principal función de los propietarios privados y los administradores de las empresas es la apropiación de esta riqueza. La creciente concentración de la riqueza - la emergencia de una clase de super multibillonarios- se basa en el creciente número de trabajadores sometidos por este sistema de producción social: el socialismo está, por tanto, objetivamente situado dentro de la producción colectiva y la lucha se basa en extender la producción social a la propiedad y dirección social. La idea de cooperativa productiva es, por tanto, una parte integral de la producción global pero está mediatizada, defendida, racionalizada por la clase capitalista dominante que se apropia de su riqueza. El secreto capitalista de acumulación de riqueza no se encuentra en la genialidad de los capitalistas individuales sino en el vasto ejército de trabajadores, investigadores y empleados que producen y distribuyen bienes y servicios. El trabajo colectivo puede existir y prosperar sin ni un solo empresario capitalista incluido William Gates, pero el capitalista billonario no puede acumular riqueza sin el trabajo cooperativo. El descubrimiento de la naturaleza social de la generación de la riqueza contemporánea, sin embargo, mientras proporciona un punto sólido de partida para la propiedad colectiva no nos conduce en si misma al socialismo, a menos que exista una comprensión profunda y extensa, una organización y lucha por parte de los productores directos para resolver esta contradicción. Por lo tanto el argumento de que la nueva ola de expansión imperial ha descartado la transformación socialista debido a la extensión de las relaciones de mercado se ha dado vuelta: el mismo proceso de incorporar a más trabajadores de más países dentro de la división social del trabajo crea una base objetiva para la acción social por la propiedad social. La segunda base objetiva para argumentar a favor del socialismo es la naturaleza crecientemente centralizada de las decisiones políticas. Hoy más que nunca un pequeño grupo de funcionarios no elegidos tiene más voz y poder sobre un vasto número de personas en todo el mundo. Los funcionarios de los Bancos Centrales y de los ministerios de Economía y Finanzas del Imperio Euro-Americano, sus representantes en las llamadas instituciones financieras (IFI) como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco de Asia, el Banco Interamericano de Desarrollo, hacen las políticas macro y micro económicas que afectan adversamente a miles de millones de personas. Estas elites no elegidas de hacedores de políticas económicas responden directamente a los intereses de sus multinacionales y billonarios bancarios. En efecto, estas elites de tomadores de decisiones se adelantan a los poderes políticos ostensiblemente sostenidos por los funcionarios elegidos de los estados no hegemónicos. En otras palabras, el electorado del mundo vota por funcionarios electorales que están subordinados a las elites económicas no elegidas y que sirven a las instituciones imperiales y sus intereses. El electorado popular está, en efecto, privado del derecho al voto: las decisiones estratégicas se toman de forma centralizada por funcionarios no elegidos que gobiernan por decreto sin representación, deliberación o consulta popular. Por lo tanto, mientras más y más gente está crecientemente sujeta al gobierno de una elite centralizada, tienen menos control sobre sus condiciones sociales y económicas. El divorcio entre la política electoral y el dominio de las elites, entre los beneficios sostenidos para la elite del imperio y los ingresos y las condiciones sociales en disminución para la mayoría, establece las bases objetivas para las luchas extra parlamentarias y abre grandes oportunidades para que las fuerzas revolucionarias cuestionen las pretensiones oligárquicas de que capitalismo y democracia son términos coincidentes. Objetivamente la vasta centralización del poder oligárquico proporciona las bases para demostrar que la democracia solo puede recuperarse bajo el socialismo. Si las contradicciones de las estructuras imperialistas contemporáneas proporcionan una sólida base objetiva para el desarrollo de una alternativa socialista, la experiencia histórica pasada nos proporciona una base más. La Expansión Imperialista y la Revolución Socialista en Perspectiva Histórica. El imperialismo es el resultado de los trabajos internos del capitalismo combinado con oportunidades externas, en parte ellas mismas instrumentos de los políticos imperialistas. En el pasado como en el presente, la expansión y conquista de los mercados externos y las fuentes de ingresos estatales han deshecho y rediseñado las relaciones de clase y las configuraciones del estado para maximizar los intereses económicos imperiales y las posiciones politico-militares estratégicas. El mismo proceso de desarrollo capitalista inducido por el imperialismo muy a menudo ha llevado hacia el desplazamiento masivo de campesinos, relaciones de trabajo de gran explotación, conflictos étnicos y raciales a diario y desigualdades de clase abismales. Los altos jefes políticos imperiales que dirigen el sistema solo responden ante sus propias clases gobernantes, provocando conflictos con un gran abanico de clases y grupos, desde elites pre-imperiales a modernos intelectuales y trabajadores asalariados. Estos conflictos inducidos por el imperio han llevado a innumerables revueltas y en algunos casos a revoluciones socialistas triunfantes, particularmente en períodos de guerras inter-imperialistas, cuando las clases dominantes locales y las elites gobernantes estaban debilitadas y desacreditadas. El punto teórico es claro, los sistemas imperiales a gran escala y de larga duración no han inhibido las luchas revolucionarias ni evitado las revoluciones socialistas. Las revoluciones socialistas son producto de las guerras imperialistas realizadas por trabajadores y plebeyos dentro de los países imperiales y también por los pueblos colonizados o cuasi colonizados. La famosa Comuna de París fue una prolongación de la Guerra Franco-Alemana de 1870-71, entre viejos y nuevos países imperialistas. La victoria militar alemana y la conquista de la mayor parte de Francia puso en funcionamiento una poderosa sublevación popular en París y la consiguiente comuna. Mientras que la Comuna de París duró apenas unos meses, su organización, legislación y hasta sus errores sirvieron como modelo práctico para las teorías revolucionarias de Marx y Lenin. La Primera Guerra Mundial inter-imperialista (1914-18) con sus millones de muertos, desplazamientos de población, hambre y destrucción puso en funcionamiento levantamientos populares masivos, protestas y revoluciones. La Guerra, la búsqueda de conquistas imperiales por medios militares, destruyó los lazos convencionales entre los líderes burgueses y sus seguidores plebeyos, y minó el control de los terratenientes sobre los sumisos campesinos. Las revoluciones socialistas se hicieron en Hungría, Bavaria, Finlandia y Rusia. Soldados y trabajadores se sublevaron en Berlín y en la flota del Báltico. El poderoso sistema imperial europeo, que dominaba en cinco continentes y se sostenía en una fuerza armada masiva y en tesoros rebosantes, como un bastión inexpugnable del poder capitalista, llevó a levantamientos masivos de trabajadores y campesinos y a una revolución socialista triunfante en Rusia. En el período entre guerras existió un resurgir del imperialismo, particularmente los nuevos países imperialistas emergentes de Alemania y Japón, que desafiaron a los países europeos ya establecidos y a los Estados Unidos en sus regiones de hegemonía. Los conflictos y conquistas que vinieron a continuación, liberaron una nueva y poderosa ola de movimientos populares antiimperialistas entre los países destruidos por la guerra e hiper explotados, particularmente entre los millones de campesinos desplazados en China, Indochina y Corea. La expansión imperial y el pillaje de la tierra, minas y unidades productivas intensificado por la guerra, creó un gran ejército de resistencia revolucionaria, que condujo a revoluciones socialistas bajo el liderazgo de los Partidos Comunistas nativos en China, Indochina y Corea del Norte. Lo que comenzó como guerras antiimperialistas se convirtió en guerras civiles en las que finalmente triunfaron las fuerzas socialistas. En Europa se dio un proceso similar en Yugoslavia. En otros países la lucha anticolonial se dividió entre regímenes que consolidaron la relación neo-colonial y otros que buscaron crear estados nacionales-populares mixtos y no alineados. Es necesario subrayar dos puntos. En primer lugar, fue precisamente el nuevo y virulento imperialismo con su poderosa máquina militar y estructuras de estado totalitarias, lo que disparó las revueltas populares que minaron la dominación imperial. En segundo lugar, los viejos poderes imperiales europeos y el nuevo imperialismo de Estados Unidos no fueron capaces de restaurar la hegemonía imperial en varios países importantes (China, la mitad de Corea e Indochina. El punto teórico es que esta segunda ola de imperialismo, a pesar de su mayor poder de fuego y humano, el ámbito y la profundidad de su alcance económico, no pudieron evitar que las revoluciones socialistas transformaran con éxito la sociedad. Es importante notar en este sentido que las revoluciones triunfaron a pesar de y no debido a la ayuda de la sociedad colectivista que existía en la URSS. El mar de relaciones capitalistas no pudo evitar las revoluciones sociales. El período de posguerra que siguió a la Segunda Guerra Mundial fue testigo del surgimiento del Imperialismo de Estados Unidos a escala mundial, con una red mundial de bases y alianzas militares, el mayor presupuesto militar y la tecnología militar más avanzada y empresas gigantes muy capitalizadas preparadas e involucradas en una expansión mundial para conquistar los mercados extranjeros (el surgimiento de las llamadas empresas multinacionales). Mientras el nuevo imperio de los Estados Unidos era capaz de reprimir y vencer a un cierto número de revueltas populares revolucionarias en todo el mundo, fue derrotado en dos conflictos importantes (China y Cuba), fue obligado a retirarse en una tercera (Corea) y vencido temporalmente en otras (Nicaragua, Angola, Mozambique, Chile, Granada, República Dominicana). Las revoluciones triunfantes tuvieron lugar precisamente en los países en los que la presencia del Imperialismo norteamericano era más dominante: Indochina, con 500.000 soldados y decenas de miles de millones de dólares de inversiones estatales en infraestructura militar. Cuba fue el país con la mayor concentración de propiedades norteamericanas y una gran base naval (Guantánamo). Los Estados Unidos aportaron más ayuda militar y asesores durante la guerra civil China que en ningún otro país desde la mitad a finales de la década de 1940. Igualmente los Estados Unidos dedicaron cientos de miles de soldados, y miles de millones de dólares en ayuda para conquistar la península de Corea y tuvieron que aceptar una negociación para dividir el país. El punto teórico es que la profundización de la presencia militar y económica del imperio Norteamericano fue un factor condicionante que precipitó una revolución socialista triunfante, y no solamente un factor poderoso de inhibición. Respecto a la relación entre la revolución socialista y la ausencia o presencia del bloque soviético, debe notarse que todas las revoluciones en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial tuvieron lugar a pesar de la oposición del Kremlin: Yugoslavia, China, Cuba e Indochina. Mientras que los Soviéticos proporcionaron apoyo importante una vez que las revoluciones se habían consumado, la caída de la URSS no llevó al colapso de la revolución en Cuba, si bien la obligó a ajustar su política hacia el capital extranjero y buscar nuevos socios comerciales. El inicio y éxito de todas las revoluciones socialistas del siglo XX tuvieron poca relación con la presencia del bloque Soviético y más con el desarrollo de las luchas de clase y antiimperialistas en el país y la solidaridad internacional. Esto indica que la ausencia de la URSS hoy en día (el mar de capitalismo) no es un nuevo impedimento histórico sino un factor constante durante todo el siglo XX. El resurgimiento de luchas populares de masas bajo direcciones socialistas o al menos anti-neoliberales o antiimperialistas en todo el mundo al comienzo del nuevo milenio, debería dejar de lado la noción de que el triunfo del imperialismo Euro-Americano es irreversible y no puede ser cuestionado. En América Latina las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC),el movimiento rural de los Trabajadores sin Tierra (MST) en Brasil, la breve toma del poder por una alianza de indígenas, campesinos y suboficiales en Ecuador son los puntos destacados en el resurgimiento de la izquierda antiimperialista de masas. En Asia han surgido movimientos populares de masas similares basados en los sindicatos de trabajadores industriales (Corea del Sur) y también han surgido movimientos urbanos y campesinos en, entre otros, Indonesia, Filipinas y Nepal. El punto teórico es que las dramáticas generalizaciones sobre un triunfo absoluto y universal del capitalismo/imperialismo en el despertar de la muerte de la URSS, voceado por sus defensores y repetido por los sectores desmoralizados de la intelectualidad de la izquierda no tiene bases empíricas. Esta postura ideológica triunfalista solo se puede sostener debido a la mediocridad de sus defensores y, en la izquierda, por el deseo de encontrar un nicho crítico en el imperio. Si fuera cierto que el imperialismo Euro-Americano ha triunfado tanto y está tan consolidado como dicen sus fieles y la izquierda desmoralizada, el imperio no tendría necesidad de recurrir constantemente a políticas violentas y contrarevolucionarias y agrandar y profundizar su capacidad militar de intervención. Si la revolución ha terminado, o como dice un escritor izquierdista, el imperio se ha apuntado una victoria histórica decisiva, ¿por qué la necesidad de armar constantemente a la OTAN, entrar en guerras ofensivas en los Balcanes, el Golfo, el Cuerno de Africa? ¿Por qué los Estados Unidos están aumentando la ayuda militar 5 veces en Colombia y multiplicando el número de bases militares y oficinas del FBI en más de 30 países? Ciertamente ninguno de estos movimientos militares ofensivos están dirigidos contra el ataque de algún estado. El argumento más plausible se basa en el bastante frágil equilibrio socio político que existe entre las fuerzas pro y anti-imperialistas, en todo el mundo: un imperio todavía poderoso y un movimiento antiimperialista emergente como una corriente especifica y crecientemente anticapitalista. Subjetividad entre Condiciones Objetivas y Revoluciones Populares. Existe una brecha importante entre las oportunidades objetivas y la lógica racional de la revolución socialista y el nivel de conciencia revolucionaria entre los explotados y las clases marginalizadas. El desarrollo general y la profundización de la conciencia revolucionaria puede aparecer después de una convulsión revolucionaria o antes. En el análisis final la subjetividad revolucionaria no es una mera reflexión sobre la codiciosa explotación económica de los imperios en expansión. Es el eslabón esencial que comprende las condiciones objetivas y transmite esa comprensión en un programa político y en acción revolucionaria. Las condiciones objetivas son una condición necesaria pero no suficiente para la creación de clases sociales revolucionarias. La expansión imperial desplaza o subordina a los pequeños productores, convierte a los campesinos en trabajadores sin tierra, aumenta el número de asalariados, expulsa a los asalariados y los convierte en pobres urbanos autoempleados, quiebra las pequeñas y medianas burguesías. La respuesta ideológico política de estos grupos adversamente afectados no está predeterminada por la fuente imperial de su desgracia. El determinante de sus respuestas socio políticas se encuentra en la disponibilidad, capacidad de organización y liderazgo de los grupos ideológicos que compiten entre sí para convocar a las masas descontentas. En las presentes circunstancias existen varias formas organizadas y expresiones políticas de este descontento. La respuesta más conservadora a la expansión imperial encuentra su expresión en los dependientes étnicos de los poderes Euro-Americanos, que promueven las apropiaciones y la explotación imperiales desde arriba y la expropiación de otros grupos étnicos desde abajo (por ej. guerras étnicas de liberación que legitiman el robo de la propiedad y los asesinatos públicos). Una segunda respuesta es un tipo de "nacionalismo clerical" en el que las antiguas elites tradicionales desafían la dominación imperial para restaurar el poder y las prerrogativas de algunas de las elites religiosas y, en algunos casos, comerciales y terratenientes. A falta de los grupos izquierdistas seculares, los religiosos antiimperialistas presentan alternativas a la decadente moral occidental en lugar de un reto sostenido del poder económico Euro-Americano. No es raro que una división del poder económico, cultural y político resulte en que la autoridad religiosa controla las instituciones políticas y culturales mientras los partidarios de la libertad de mercado controlan la economía. Una tercera respuesta a la dominación imperial surge entre sectores de la pequeña burguesía que se ven afectados desfavorablemente por la libertad de comercio, que socava a los fabricantes locales, pago de deudas que reducen el crédito y aumentan los intereses y los inversores especulativos que generan volatilidad económica y provocan quiebras. Este grupo de profesionales progresistas, dirigentes de ONGs y otros están interesados en compartir el poder con los poderes imperiales. Luchan por un lugar en la mesa del FMI, del Banco Mundial y en las reuniones de la OMC. Piden alguna regulación para el movimiento de capitales, mayor acceso a los mercados occidentales y argumentan contra las condiciones de trabajo dictadas por occidente. Su demanda más radical es la tasa Tobin (un impuesto sobre las transacciones financieras a corto plazo). Los movimientos más consecuentemente antiimperialistas se encuentran en las florecientes alianzas populares entre los trabajadores rurales sin tierra, los pequeños agricultores y productores campesinos y los trabajadores urbanos. Forman el moderno movimiento antiimperialista enlazando las reformas radicales con el socialismo. La multiplicidad de respuestas a la conquista Euro-Americana demuestra tanto la extensión de la oposición como su carácter fragmentado. La respuesta refleja solo parcialmente las posiciones de clase - así como la mayoría de las respuestas anteriores contienen una variedad de bases de masas aun si sus líderes vienen de medios sociales particulares. Está claro que la misma causa (la explotación imperialista) genera una variedad de efectos y organizaciones políticas. Evidentemente los políticos no provienen de procesos económicos, se crean en un campo de luchas culturales, ideológicas y políticas. Los grupos políticos con más posibilidades de triunfar, son aquellos cuyas organizaciones resuenan efectivamente con la experiencia diaria, proporcionan una fundamentación general (independientemente de lo irracional y equivocada que pueda ser), parecen resolver los problemas de cada día (no importa cuan depredadores puedan ser) y crean una imagen positiva de víctima triunfante. El problema hoy no es objetivo - las vastas desigualdades mundiales y las transferencias de riqueza desde el mundo re-colonizado al imperio Euro-Americano son transparentes. El mundo capitalista está polarizado, los campesinos y trabajadores están explotados como nunca antes, el número de empobrecidos crece y sobre todo, dirigiendo el proceso está un imperialismo Euro-Americano omnipresente, arrogante, e invasor, un imperio sin ninguna virtud salvadora. El problema es subjetivo - la debilidad específica se encuentra en la oposición o en los críticos del imperialismo, algunos de los cuales hasta reconocen los imperativos sistémicos políticos y económicos que definen el sistema imperialista, influenciados por el marco teórico y conceptual de sus adversarios, como se evidencia en su adopción del lenguaje del imperio (globalización, reforma económica, ajuste estructural, etc. etc.). Las ONGs, si bien enfocan correctamente sus criticas del OMC, el FMI, el Banco Mundial y los problemas del capital especulativo, pobreza, etc. no tienen una base organizada entre los trabajadores y los campesinos. Operan principalmente fuera de estas clases - porque carecen de un análisis clasista de los problemas y por lo tanto, de las soluciones. Muchos de los intelectuales, incluídos pensadores críticos, han adoptado una visión pesimista del mundo, inflando el poder del imperio y la reputación de sus apologistas mientras condenan a la izquierda (y a aquellos que tienen la audacia de involucrarse en la lucha antiimperialista) por no haber desentrañado suficientemente las profundidades de su derrota y no haberse adaptado a las nuevas realidades, o sea, encontrar un nicho realista en el sistema donde se puedan codear con la "nueva Derecha", socialdemócratas convertidos en social-imperialistas. Este género de intelectuales carece de una visión mundial, toman prestado el paradigma dominante, proporcionan un poco de crítica abstracta, marcan su ascendencia y proyectan su futura continuidad mientras exponen sus excesos y ofrecen paliativos no solicitados en la usual forma servil-realista con el poder que sea. En el campo de las organizaciones de masas los sindicatos tradicionales, salvo algunas notables excepciones, se han adaptado a las exigencias de las políticas neoliberales y las demandas de los conglomerados económicos. Los máximos funcionarios sindicales han adoptado una posición hacia el estado similar a la relación entre los monarcas y los nobles: juran lealtad al orden neoliberal a cambio del control de su feudo (el sindicato). A pesar de todo, importantes minorías del ejército de trabajadores, dentro y fuera de las confederaciones sindicales oficiales, se han involucrado en numerosas acciones militantes no autorizadas y a menudo se han unido con otros movimientos sociales de izquierda anti corporaciones en una masiva oposición al OMC, el Banco Mundial, el FMI y sus organizaciones en el exterior. Igualmente una importante minoría de intelectuales y estudiantes han elaborado programas anti corporaciones, anti globalización para acompañar e inspirar sus políticas de acción directa. Así como los partidos históricos de la izquierda (Comunistas) y el centro izquierda se han dirigido a abrazar al neoliberalismo (La Tercera Vía de Blair es el ejemplo más claro), los nuevos grupos antiimperialistas,y anti corporativos han creado sus propias redes internacionales, su propio estilo de movimiento, organización política y formas innovadoras de políticas de acción directa que incluyen las ocupaciones de tierras en Paraguay y Brasil, huelgas generales y levantamientos populares en Ecuador y Bolivia, ocupaciones de fábricas en Corea del Sur, masivas demostraciones de desobediencia civil en Londres, Seattle, Washington y Amsterdam y luchas guerrilleras a gran escala en Colombia. Los intelectuales militan en los movimientos contra la deuda externa, ONGs progresistas contra la globalización y que atacan a los modelos económicos neoliberales. La marea creciente de oposición extraparlamentaria a la dominación imperial (mal llamada globalización) ha introducido un nuevo factor en la ecuación política: un eslabón subjetivo entre las condiciones objetivas de explotación y una transformación social popular. Los nuevos movimientos que propugnan la nueva sociedad en sus múltiples o concretos aspectos políticos, necesitan confrontar algunos retos importantes en el diseño de una sociedad socialista nueva. Para ahorrar espacio, las voy a catalogar en una lista abreviada: 1) la división internacional del trabajo, 2) la dependencia de los mercados externos y las finanzas, 3) pesados pagos de deuda, 4) migración extranjera (emigración de trabajadores calificados inducido por el imperio), 5) dependencia de las clases altas y medias de los bienes importados, 6) el aparato de los partidos y sindicatos existentes están atados al status quo, 7) los medios masivos de comunicación hostiles están ligados a los conglomerados y transmiten propaganda pro imperialista, 8) posibles embargos económicos y amenazas militares, 9) tiranía de la doctrina de la "inevitabilidad de la globalización", 10) fuga de capitales, 11) revueltas mercenarias, étnicas o militares sustitutas. Para construir una sociedad socialista nueva, corresponde a los militantes el anticipar los posibles escenarios adversos para preparar las respuestas. En primera instancia el socialismo debe verse como un cambio integral basado en transformaciones en la esfera económica, cultural y política; basado en la comprensión de la dominación multidimensional del imperialismo. No se puede tender a la transformación económica sobre un aparato estatal hostil ni introducir cambios sociales cuando los medios masivos de comunicación exhortan a una demanda excesiva del consumo, a la rebelión militar, etc. Aun reconociendo los profundos retos que el imperialismo Euro-Americano representa para una transformación socialista, los socialistas poseen varios activos políticos estratégicos. En primer lugar, las tecnologías de información (TI) proporcionan enormes posibilidades para recoger información de fuentes específicas sobre mercados alternativos, conflictos de competencia entre poderes imperiales, recursos inutilizados en el país así como para informar y registrar las demandas populares. Las nuevas tecnologías pueden procesar y producir nuevos paradigmas y políticas alternativas basadas en restricciones y activos en el mundo de la toma de decisiones económicas y políticas, que pueden proporcionar un público más amplio con los costos y beneficios de las decisiones políticas alternativas. Las TI no son un sustituto de la prática política democrática sino una herramienta que permite al pueblo registrar sus necesidades a través de la riqueza de datos, facilitando decisiones óptimas. Una precondición esencial para la democracia con TI es un estado nuevo, configurado de manera adecuada. El estado juega un papel de pivote, proporcionando el terreno para la participación popular, el debate y la formulación de un programa de transición que vaya de una economía de configuración neo-imperial a una economía socialista. Las configuraciones de un nuevo estado presuponen varias condiciones de factibilidad - esencialmente cambios estratégicos en la sociedad y en la economía. Primero y sobre todo, el principio de base social de apoyo político debe pasar de partidarios pasivos a activos: la masa de población explotada, excluida y desplazada debe ser movilizada, organizada y debe estar provista de canales para la deliberación, la consulta y la toma de decisiones efectiva. Sobre todo, debe diseñarse una estrategia económica de manera que la base social del régimen sea la primera beneficiaria, para demostrar que la revolución es por el pueblo y para el pueblo y no un subterfugio ideológico para intelectuales con una movilidad social ascendente. Siguiendo esta línea, el segundo cambio estratégico implica la reordenación de la producción, la inversión, los prestamos y las prioridades del mercado para estimular el empleo, los ingresos y la producción de la base de masas. Es esencial moverse hacia la nueva economía y consolidar el apoyo político. Interelacionado con el cambio y la introducción de nuevas prioridades de producción está la necesidad de redistribuir ingresos y la tierra para romper el poder de los terratenientes y los conglomerados y mejorar la posición de los trabajadores y los pequeños productores. Finalmente, el estado es de crucial importancia para reordenar las prioridades presupuestarias en términos de impuestos y gastos: terminar con los subsidios a las exportaciones y a las corporaciones imperiales y aumentar los gastos sociales para la atención médica universal, vivienda publica, educación y pensiones. Para evitar una crisis fiscal, los porcentajes de los impuestos deberían ser más progresivos en ingresos, ganancias e incrementos inmobiliarios. Estos cambios socioeconómicos son estratégicamente importantes en fortalecer la capacidad del estado socialista democrático para enfrentar el inevitable intento subversivo de la oposición imperial corporativa. Esa oposición se expresará en primera instancia como una crisis de confianza inversora- tácticas de miedo diseñadas para acobardar al régimen y conseguir que reniegue de su política. Esto requiere que el estado realice acciones decididas y movimientos tácticos compatibles con sus objetivos estratégicos. Esencialmente existe una línea de tres ramas de acción preventiva. Primero, políticas económicas de choque, creadas a imitación de las del FMI, solo que invirtiendo beneficiarios y perdedores: congelamiento de las cuentas bancarias, ganancias y otros activos, control de precios de los productos básicos, congelamiento de todos los empleos. Esto debe ser seguido por políticas de ajuste estructural desde abajo - las empresas en quiebra o con problemas económicos deberían intervenirse, sus deudas reestructurarse, su administración reorganizarse -introduciendo el control de los trabajadores y de los empleados técnicos. Estas políticas deberían ser parte esencial de un paquete más amplio de reformas económicas que pondrían el énfasis en la ampliación y profundización del mercado interno, cerrando selectivamente la economía a los conglomerados monopolistas y fomentando el espíritu empresarial dentro de empresas socializadas cooperativas o las pequeñas y medianas empresas privadas. Las reformas económicas deberían combinar un plan nacional formulado democráticamente con la existencia de empresas públicas autónomas y descentralizadas, cooperativas y firmas privadas coordinadas por una asamblea legislativa nacional y ejecutiva. Gestión de Crisis Estas políticas seguramente provoquen la oposición de los centros pro imperiales, llevando a una crisis en la economía de transición. Esto, a su vez, requiere una estrategia de gestión de crisis. Pueden seguirse varias líneas de acción simultáneamente. Primero, la política debe orientarse a garantizar las necesidades básicas de la base social de masas. En segundo lugar, se deben aplicar políticas de austeridad sobre los ricos (extranjeros y nacionales): una política de tomar rehenes de MNC para poder negociar. La elección debe ser: cooperación o expropiación. Debe mencionarse que la desinversión es una espada de doble filo; afectar a la economía popular es un negocio de una sola opción: una vez que los inversores se marchan no hay vuelta atrás. En tercer lugar, el régimen debe sustituir nuevos factores de producción para reemplazar la fuga de capitales. Esto requiere la movilización de recursos no utilizados (los desempleados y los subempleados, tierras en barbecho, transporte de animales en distancias cortas, tecnologías autóctonas, etc.) para producir bienes que extiendan y profundicen la economía interna y sostener las importaciones. Mediante las bases de datos TI, los políticos pueden reutilizar los recursos inutilizados para cubrir las necesidades básicas en la micro y macro economía. Hacia una Política de Consolidación de la Transición. El surgimiento de una economía libre socialista y cooperativa no puede basarse en su totalidad en un modelo o visión preconcebido. Por el contrario, el resultado será una mezcla de intentos conscientes y contingencias basadas en el comportamiento, actitud y desempeño político y económico de actores sociales y clases claves. Por ejemplo, la transición puede comenzar con un modelo de coparticipación entre capital y trabajo, pero bajo circunstancias de desinversión evolucionan desde el control de los trabajadores a la expropiación y reestructuración que lleva a una forma de auto gestión. A su vez, la auto gestión basada en un sistema descentralizado se modificará hasta el grado en que las prioridades sociales nacionales se acepten o se rechacen y el auto enriquecimiento de forma a las decisiones de los nuevos gerentes, llevando hacia nuevas desigualdades. Una intervención estatal selectiva en forma de impuestos y políticas redistributivas puede legislarse para evitar grandes desigualdades regionales y sectoriales. Mientras el nuevo régimen socialista proporcione una amplia libertad de formas de propiedad en diferentes sectores, ciertos sectores estratégicos como la banca, comercio exterior, telecomunicaciones, recursos nacionales, transportes, infraestructuras, salud serán de propiedad pública bajo control popular. El sector público combinará el espíritu empresario y la contabilidad popular. El viejo y angosto espíritu empresario relacionado con el beneficio se reestructurará para hacer que la innovación, la gestión y la investigación sean más propensas a la creación de habilidades nacionales. Se introducirán nuevos estilos de gestión flexibles, adaptándose a las necesidades de los trabajadores, la familia, los consumidores y el medio ambiente. Las TI deberían proporcionar programas flujo de matrices para facilitar el nuevo estilo de gestión. Una de las áreas clave para el nuevo liderazgo es el problema de la corrupción política y las ganancias ilícitas. El sobreprecio realizado por las empresas privadas exigirá un control de precios de los productos básicos, tales como productos farmacéuticos, agua, granos básicos, transporte, etc. Esto se puede combinar con el precio libre de los bienes de lujo - sujetos a fuertes impuestos a la importación e impuestos a la propiedad personal. El nuevo régimen debería investigar y confiscar los bienes de fortuna transferidos ilegalmente a cuentas en el exterior. Debería amarrar los activos nacionales y reclamar a los holdings extranjeros de la droga, la prostitución y el contrabando capitalista y a sus cómplices financieros. Políticas del Régimen Pos-Imperial El control sobre el estado requiere el despido o arresto de altos funcionarios corruptos o que estén involucrados en comportamientos altamente perjudiciales para las clases populares (involucrados en represión que causa la pérdida de vidas). Esto implica la creación de nuevas instituciones en el ámbito de lo militar, lo judicial y de banca central. Se deben crear nuevas estructuras estatales que sean compatibles con el nuevo régimen socialista y demócratico y la nueva economía. Debe desarrollarse una nueva policía de seguridad nacional para garantizar la seguridad de los ciudadanos y las naciones y protegerlos de la intervención imperial y la subversión. Esto requiere organización popular así como nuevos códigos legales que impidan la financiación y la promoción imperial de candidatos clientelares. Las asambleas regionales y locales (como las del estado de Río Grande do Sul en el sur de Brasil) deberían debatir y resolver las asignaciones presupuestarias para proyectos sociales, económicos y culturales. Deberían realizarse asambleas anuales en los lugares de trabajo para debatir y decidir proyectos de nuevas inversiones así como prioridades de las empresas y de la comunidad local en consulta con los grupos minoritarios. Deberian ser elegidos comités del lugar para dirigir la producción conjuntamente con comités de ingeniería, marketing y gestión en una base de representación del 50/50. Las políticas económicas a corto plazo deberían dirigirse hacia la conservación de las relaciones comerciales externas, orientándose tan pronto como sea posible hacia la diversificación de los mercados, y la recomposición de las exportaciones y acreedores mientras se profundiza el mercado interno. Debería efectuarse una moratoria sobre el pago de la deuda. Los préstamos de los políticos corruptos y los préstamos privados para empresas con fines no productivos deberían repudiarse. Los pagos deberían renegociarse y posponerse hasta que la economía se estabilizase. Cualquier medida punitiva o políticamente hostil por parte de los prestamistas debería llevar al rechazo de la deuda. Las posibilidades de evasión de impuestos deberían desaparecer y se debería castigar a las corporaciones que encarezcan los productos via transferencia de precios. Los sectores estratégicos de la economía deberían socializarse y pagarse con bonos a largo plazo con pagos diferidos para recapitalizar y modernizar las empresas. La gestión económica del estado debería modernizarse para aumentar su pericia y su capacidad para la administración económica y elevar su eficiencia en detectar evasión de impuestos, regulando la salud y las condiciones laborales. Debería profundizarse la producción para la sustitución de importaciones y acompañarse por el desarrollo continuado de la educación en solidaridad política e innovación tecnológica. Los mercados internos en particular tienen prioridad esencial en la construcción de la nación. Las políticas del imperialismo y el libre mercado han llevado a la quiebra a la economía campesina y a las industrias provinciales, causando la despoblación masiva del interior. Para el imperialismo, la "nación" son los enclaves urbanos y mineros y los centros administrativos que refuerzan la perspectiva del mercado libre y promociona las absorciones extranjeras. La nación como ente político geográfico es una formalidad vacía. La tarea de un régimen socialista es recrear la nación, reconstruyendo los mercados y las unidades productivas del interior de los países por medio de créditos, redes de transporte que conecten los sectores productivos complementarios de las provincias y la infraestructura social. La seguridad nacional implica la consolidación de la construcción de la nación y de la base social popular del régimen. Elevar el nivel nutricional de la población requiere un compromiso importante en inversiones para la autosuficiencia alimentaria. Esto exige la promoción de productores locales mediante cooperativas de productores y empresas familiares. La producción local de bienes de consumo populares tiene un efecto de multiplicación que lleva a extender la reproducción y a un mercado interno vibrante. La eficiencia de la producción socializada, la distribución, el transporte, las telecomunicaciones y las TI debería medirse por el grado en que estimula el crecimiento del ingreso, la producción y el estándar de vida para la economía social; la disminución de los ingresos del estado puede llevar a déficits empresariales, pero a excedentes sociales - en términos de estándares de vida generales y la expansión de la red productiva en las economías provinciales. El cálculo de los beneficios sociales es la forma más adecuada de medir la eficiencia de la economía socialista. Política Cultural Post-Imperial. Mientras exista una esfera distinta de política cultural, su significado puede entenderse y representarse mejor dentro de una matriz económica, política y social mayor. Dada la importancia estratégica de consolidar la base social popular, durante el período transicional el régimen socialista debería priorizar la educación básica en alfabetismo incluyendo formación informática, formación técnica, análisis crítico de clase y reconocimiento de las contribuciones del arte clásico occidental y no occidental. La esfera cultural debería involucrarse en la promoción de expresiones culturales nacionales innovadoras, la participación popular en creaciones artísticas así como nuevas síntesis de formas de arte cosmopolitas y locales. La política debería dirigirse a maximizar la participación popular a expensas de los promocionados y sobrevaluados espectáculos comerciales de las millonarias supuestas superestrellas Euro-Americanas. La política cultural debería dirigirse hacia el redescubrimiento desde abajo de la historia y las relaciones de clase contemporáneas. Realismo crítico y expresiones románticas que se construyen desde el recuento imaginativo de las realidades sociales y los deseos personales. Básicamente el estado debería participar de un debate público sin coerción con adversarios artísticos y apologistas de los intereses del imperio. A través de trabajos de arte imaginativos y argumentos razonados, los regímenes culturales pos imperiales deberían promocionar valores de solidaridad, las críticas de los beneficios antisociales y la exploración individual de la dimensión socio psicológica de los problemas personales. La honesta presentación de los problemas universales de la mortalidad, el amor, la muerte, el envejecimiento, los fracasos y éxitos. El estado debería subsidiar las artes - en sus expresiones alta, baja y media que entretiene y educa. Si bien los intelectuales, las figuras deportivas y los artistas muy formados pero oportunistas deberían poder emigrar libremente a mercados más rentables, deberían retribuir a la clase trabajadora y a los campesinos por los gastos de su educación y formación, ya sea mediante tiempo de trabajo o pagos directos. Los precios de entrada a los espectáculos deportivos y los eventos artísticos deberían establecerse de forma que sean accesibles a todos los trabajadores. Los salarios de los actores profesionales deberían concordar con los de los profesionales o los trabajadores altamente cualificados. No deberían ser parte de una elite privatizada. Las instalaciones culturales deberían ser públicas y estar ampliamente disponibles: casas de campo y mansiones de la playa deberían socializarse y estar disponibles para las vacaciones de las familias trabajadoras. Finalmente, la revolución cultural promoverá la auto realización a través de trabajos culturales de estilo experimental y clásico. Como conclusión, el socialismo puede comenzar a resolver el problema básico de la existencia material, acabando con el saqueo. Podría también proporcionar las bases para confrontar las tragedias y los triunfos de las relaciones personales y las necesidades emocionales. El socialismo no resolverá estos problemas muy básicos, que persistirán. Pero el camino estará abierto al debate sobre la naturaleza de las pasiones humanas y los dilemas insolubles de la vida diaria. Las cuestiones de ciencia, tecnología, sus usos y abusos, los sentimientos religiosos estarán todos abiertos al debate, dentro de los parámetros de nuestra democracia participatoria igualitaria, fuera de su uso instrumental para aumentar el poder imperial. Tomado de Rebelión - Publicado el 17/5/00 Traducción: Alicia de los santos | |||
| Documento Las relaciones USA - Latinoamérica: Quién obtiene qué, dónde y cómo James Petras | |||
| I Parte: Visión generalDurante algo más de década y media Washington y Wall Street han estado celebrando una nueva era en las relaciones EE.UU-Latinoamerica. Nos estamos refiriendo a que la combinación de mercados libres y elecciones libres ha transformado la región en un "mercado emergente" donde los inversores y hombres de negocios pueden tener éxito, los ciudadanos ejercer elecciones libres y la prosperidad ser compartida. Habiendo eliminado los desafíos revolucionarios en América Central y asegurado regímenes políticos favorables a las políticas de libre mercado, Washington y Wall Street han procedido a cosechar los beneficios de esa nueva era sin gran publicidad ni mucha preocupación por las consecuencias para la región. En una palabra, mientras Latinoamerica funcione como una máquina estable de hacer dinero para los banqueros y grandes empresas de EE.UU., sin que se vean perturbados por crisis graves o por protestas populares, Latinoamerica estará relegada a las últimas páginas de la sección de noticias. En la sección de economía de los periódicos, las grandes ofertas y las subastas de empresas públicas rentables (privatizaciones) atraen alguna atención, de la misma forma que lo hacen las altas tasas de rentabilidad de las inversiones empresariales, la clasificación de los bonos, los tipos de interés, los niveles de reservas exteriores y las fluctuaciones de los mercados de cambio. De hecho, la idea de Latinoamerica como un "mercado emergente" ha excluido de la discusión a la gran mayoría de la gente trabajadora, así como las relaciones políticas, culturales y sociales que definen la región. Las relaciones políticas y económicas entre Latinoamerica y EE.UU. se han desarrollado de forma cíclica. Los comienzos del siglo XX, aproximadamente desde la Guerra Hispano-Cubana-Norteamericana a la Gran Depresión, fueron testigo de un periodo de intervenciones militares directas por parte de EE.UU., del auge de la Diplomacia del Dólar y de la posterior penetración a gran escala de las economías latinoamericanas por banqueros e inversores. La ideología del libre comercio mandó en las relaciones EE.UU.-Latinoamerica, a pesar de ello fue aplicada selectivamente, principalmente en interés del acceso estadounidense a los mercados latinoamericanos y con mayores restricciones respecto a la entrada de Latinoamérica en los mercados de EE.UU. (v.g. cuotas de azúcar, etc.). Con la Gran Depresión el "sistema de libre mercado" colapsó, muchos inversores, banqueros y comerciantes estadounidenses desinvirtieron, algunos fueron a la bancarrota y otros encontraron pocos compradores para vender sus mercancías. En Latinoamerica mediante circunstancias planeadas y/o forzadas, los gobiernos comenzaron a desarrollar la industrias nacional por la vía de las inversiones públicas y las barreras arancelarias proteccionistas; las subvenciones favorecieron a los productores locales en los mercados nacionales y hicieron accesible la alimentación básica al conjunto de la población. La regulación pública de los beneficios de las grandes empresas y las remesas del extranjero mantuvieron los ingresos por divisas que fueron asignados a las industrias y actividades ligadas más estrechamente a la producción local de bienes industriales. En suma, la economía política nacional-populista floreció durante casi medio siglo. Wall Street se adaptó a este modelo hasta tal punto que Washington no podía invertirlo y volver a la anterior bonanza del periodo de laissez-faire. Con el comienzo de la Guerra Fría, Washington utilizó la amenaza soviética como vehículo para reestablecer el modelo de Libre Comercio en América Central y el Caribe, y para presionar al resto de Latinoamerica a revertir sus compromisos con objeto de liberalizar sus economías. En el extremo opuesto del espectro político, los revolucionarios latinoamericanos pretendían radicalizar el régimen nacional-populista y transformarlo al socialismo. Los revolucionarios tuvieron éxito en el caso de Cuba, mientras Washington fue capaz de arrebatar a la fuerza el control del resto de Latinoamérica por la vía de una serie de dictadores militares y regímenes civiles autoritarios. Ayudado por la crisis de la deuda, Washington pudo obligar a los regímenes latinoamericanos a aceptar la vuelta a la economía del laissez-faire.Desde principios de los 80 hasta finales del siglo, una nueva regla de juego fue introducida en Latinoamerica, la misma ha sido denominada Libre Mercado o "régimen neo-liberal". Los componentes esenciales del sistema de libre mercado incluyen la eliminación de todas las barreras al comercio, el fin de todos los subsidios estatales a la industria y a los consumidores de baja renta, la privatización de toda empresa de propiedad pública, bruscas reducciones en los gastos sociales del estado, libre convertibilidad de monedas, ilimitada remisión de beneficios, ilimitada explotación de aquellos recursos naturales escasos en el país de origen de los inversores, desregulación de las inversiones y una nueva reglamentación del trabajo que facilita la concentración de poder para contratar y despedir en los gerentes.Este "paquete de medidas" llamado por sus beneficiarios "reformas económicas" ha tenido un importante impacto en los intereses de EE.UU. Ni desde los años 20 y finales del siglo XIX ha disfrutado Wall Street de un tratamiento tan favorable. Las "reformas" han suministrado más oportunidades a más empresas estadounidenses para que inviertan en los más diversos sectores de la economía latinoamericana y para maximizar su beneficio, que en ningún otra época en la historia de las relaciones EE.UU.-Latinoamérica. Al mismo tiempo, las altas tasas de beneficios para Wall Stret han sido acompañadas con el surgimiento de una pequeña élite de multimillonarios latinoamericanos que también han participado de esos beneficios sin precedentes. Por otra parte, las desigualdades sociales, la pobreza, la marginalidad y explotación de la mayoría de la población ha alcanzado niveles sin precedentes. Este "nuevo sistema" (que alberga muchas semejanzas con la vuelta al modelo explotador de principios de siglo) ha sido construido mediante la intervención consciente de los policy makers en Washington y Latinoamérica, en estrecha colaboración con las élites de las instituciones financieras y económicas, y de los grandes complejos industriales y comerciales de EE.UU. y Latinoamérica.Los artífices o arquitectos del sistema de libre mercado han creado oportunidades históricas para los inversionistas de Wall Street y formulado estrategias económicas que maximizan sus ventajas, particularmente en el periodo posterior a la Guerra Fría. Detrás de la "apertura de mercados" y la disminución de las barreras comerciales se encuentran dos importantes tendencias, una "interna" y otra externa.Dentro de Latinoamérica una nueva clase de capitalistas transnacionales ha emergido, estos tienen grandes inversiones en compañías del exterior, están involucrados en "joint ventures" (sociedades conjuntas con acuerdos de riesgos compartidos temporalmente) con empresas multinacionales, son altamente dependientes de la financiación externa y tienen sustanciales cuentas en la banca off-shore (banca no sometida a regulaciones nacionales). Los capitalistas transnacionales han amasado una inmensa fortuna por distintas vías, frecuentemente combinándolas. Algunos acumularon inicialmente pequeñas fortunas por la vía de los contratos estatales durante la anterior etapa nacionalista, luego aprovecharon su dinero para comprar empresas públicas a "precios políticos" (es decir, precios determinados en función de las conexiones políticas), durante el furor privatizador con ocasión de la llegada de los neoliberales. Otros capitalistas transnacionales son el producto, casi exclusivamente, de las transferencias de dinero a gran escala habidas mediante las vinculaciones con el estado y la corrupción existente (no ocasionalmente vinculada a las drogas). Posteriormente el dinero fue "blanqueado" mediante amplias inversiones en empresas legítimas vinculadas, a menudo, a inversores extranjeros. Otros siguieron el camino de la acumulación de capital y luego "vendieron" a empresas extranjeras continuando como accionistas minoritarios. Finalmente una minoría fue capaz de combinar la acumulación normal, con la ventaja de sobornar a las empresas públicas, las favorables asociaciones con inversores del extranjero, los préstamos subsidiados y los mercados monopolizados para acumular inmensas fortunas que les facilitan alcanzar el estatus de transnacional. Con posiciones dominantes en una diversidad de sectores económicos estratégicos y fuertes relaciones con el aparato de estado, los capitalistas transnacionales latinoamericanos están deseosos de entrar en los mercados del exterior y construir alianzas. Tienen acceso al capital extranjero y son defensores poderosos y con éxito de las políticas neoliberales, además de ser decisivamente influyentes en la elección de Presidentes y legisladores.La importancia de los capitalistas transnacionales latinoamericanos en configurar la estructura política de la que el "Libre Mercado" emergió no puede ser subestimada. Ellos constituyen el vínculo vital entre el eje Washington/Wall Sreet, la penetración en los mercados latinoamericanos y el estado, y la explotación del trabajo y los recursos. Los capitalistas transnacionales latinoamericanos y sus amaestrados economistas estadounidenses (y británicos) son artífices importantes de las políticas de Libre Mercado, a la vez que importantes beneficiarios económicos de las mismas.El segundo factor que facilita el surgimiento del Libre Mercado es la creciente capacidad de EE.UU. para intervenir en el periodo posterior a la Guerra Fría. La eliminación del bloque chino-soviético ha dado una oportunidad sin precedentes a Washington: la capacidad de intervenir militarmente en cualquier parte del mundo sin temor o miedo a represalias; en otras palabras, la impunidad imperial ha sustituido el equilibrio del terror. Al contrario de muchos escritores que describen el periodo posterior a la Guerra Fría como un tiempo de paz, cooperación y prosperidad, el mundo político-militar unipolar suministra a Washington una formidable oportunidad para modelar la agenda político económica de los regímenes renuentes que no reconocen esas verdades evidentes por sí mismas del "Libre Mercado". El poder real y potencial para intervenir militar, económica o secretamente, ha sido un importante resorte para imponer el régimen de Libre Mercado, y la ideología neoliberal de los inversores privados, especuladores económicos e instituciones económicas internacionales.Las intervenciones militares periódicas de Washington en África, Europa Central, América Central y Sudeste asiático han sido recordatorios a los régimenes que aún puedan cuestionar el Libre Mercado, de que ellos también pueden convertirse en objetivos. A pesar de que cada una de esas intervenciones fue justificada con una amplia variedad de argumentaciones, la justificación genérica era "la necesidad de mantener el liderazgo USA" y/o "retener la credibilidad política global". En otras palabras, enviar un mensaje militar de que los distintos regímenes deberían admitir y someterse a la agenda de Libre Mercado de Washington /Wall Street.Washington, en búsqueda de los objetivos del Libre Mercado, actuó de común acuerdo con sus representantes económicos en las Instituciones Financieras Internacionales (IFI: Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, principalmente) y con las poderosas instituciones financieras privadas de Wall Street, poniendo de moda lo que más tarde fue denominado " el consenso de Washington" o reinado del régimen de Libre Mercado en Latinoamérica.Todas y cada una de las políticas que surgen de las IFI son previamente discutidas y aprobadas por el Departamento del Tesoro de EE.UU., de común acuerdo con las necesidades e intereses financieros y empresariales privados. La influencia combinada de Wall Street y Washington ha sido un instrumento para desmantelar las instituciones de asistencia social y las empresas públicas de Latinoamérica, la legislación progresista sobre el trabajo y los subsidios estatales para la alimentación básica de los pobres. Una vez que Washington se ha asegurado la desregulación de los mercados financieros de Latinoamérica permitiendo el libre flujo de mercancías, capitales, beneficios, dividendos y pagos de intereses, la influencia de Wall Street fue derribada a patadas (¿¿). Para frenar las salidas de los flujos de capital y retener la afluencia de fondos, los regímenes latinoamericanos fueron obligados a subir los tipos de interés y someterse a condiciones más onerosas.Los artífices del Libre Mercado fueron en gran medida ayudados en su cruzada por la pujanza de una secuencia de acontecimientos políticos que acentuaron su influencia. Los golpes militares desde mediados de los 60 a mediados de los 70 en Brasil, Indonesia, Chile, Argentina, Bolivia, Uruguay y otros países, fueron importantes puntos de apoyo político para los defensores del libre mercado. En todos los casos, Washington estuvo activamente implicado en promover y/o organizar y financiar el ejército. Con posterioridad a los golpes de estado y con grados diferentes de "liberalización", los nuevos regímenes dictatoriales transformaron sus economías adaptándose a la agenda de Libre Mercado de Washington/Wall Street mientras fomentaban el ascenso de la nueva clase de capitalistas transnacionales.La así llamada "crisis de la deuda" permitió a los arquitectos del Libre Mercado imponer su agenda neoliberal. Aunque mucho se dijo y criticó sobre la dificultad creada por los pagos de la deuda (en la mayoría de los casos justificadamente), lo que sería estratégicamente más devastador fueron las condiciones impuestas a cambio de la "renegociación" o "reestructuración" de la misma. Para los artífices del Libre Mercado la deuda exterior se convirtió en un instrumento para un fin más ambicioso. Aunque la recaudación de los pagos por intereses fue importante, objetivos más amplios y más lucrativos eran más preocupantes: la captación de los sectores financieros locales, la compra de empresas estratégicas del sector público (telecomunicaciones, petróleo, etc.), la penetración en todos los sectores de la economía. Las negociaciones de la deuda resultaron en la imposición de una serie de condiciones que condujeron de hecho a la implementación de la agenda del Libre Mercado por parte de los regímenes locales.Las Nuevas estructuras, políticas y prácticasEl sistema de Libre Mercado en Latinoamerica llevó a largo plazo a la transformación del comercio a gran escala, a la aplicación de determinadas políticas económicas y financieras, y al surgimiento de un nuevo tipo de "intervencionismo estatal" con su propio sistema regulatorio.Los recursos claves fueron asignados hacia atrayentes inversores extranjeros, no hacia el fomento del ahorro nacional o la expansión de los mercados nacionales. Los sistemas de comunicaciones, reglamentaciones del trabajo y leyes sobre la inversión fueron todos dirigidos a incentivar a las empresas extranjeras a adquirir la economía local. La política comercial al favorecer a los exportadores extranjeros, arruinó a los productores locales pequeños y medianos e incentivó el crecimiento de capitalistas dedicados al comercio internacional o de compradores (como importadores). La liberalización financiera provocó el boom del capital especulativo (tanto extranjero como nacional) a costa de la inversión productiva y la financiación de la investigación y el desarrollo.De importancia crucial para estos cambios económicos ha sido la transformación del estado, el cual (al contrario de su ideología de Libre Mercado) reorientó su intervencionismo y reestructuró sus regulaciones fomentando el beneficio de los inversores extranjeros y sus homólogos transnacionales. La introducción del capitalismo de libre mercado estuvo lleno de problemas desde su nacimiento. Primero las medidas orientadas hacia la desregulación y privatización fueron precedidas por lo que se denominó "terapias de choque" o dicho de otro modo brutales aumentos del precio de los alimentos básicos, servicios públicos, gasolinas, etc. Esto fue acompañado de una congelación de salarios, y recortes masivos en los gastos públicos para programas sociales, inversiones públicas y salarios de los funcionarios. El estado intervino así para reorientar el gasto público a favor de las empresas en lugar de a los grupos asalariados, mientras que colocaba al movimiento laboral a la defensiva.La intervención estatal en la sociedad civil particularmente contra las clases populares siguió con objeto de reducir la oposición al tratamiento de choque. La intervención del estado en la economía continuó: la privatización fue esencialmente la transferencia de empresas públicas del estado a monopolios privados a precios, en muchos casos, determinados por las vinculaciones políticas entre los inversores privados y los funcionarios estatales. El estado volvió a socializar la banca privada con deuda y transfirió los bancos "saneados" a propietarios privados alineados con el régimen. Posteriormente el estado intervino financiando grandes empresas privadas al borde de la bancarrota y transfiriendo fondos públicos a los bolsillos privados.El intervencionismo definió así el nuevo estado de libre mercado a pesar de que era un tipo bastante distinto de la variante nacional populista previa.Aunque los defensores del Libre Mercado hablaban de desregulación, su estado, de hecho, instituyó un nuevo conjunto de regulaciones, conducido por una nueva configuración de reguladores. El sistema regulador de Libre Mercado fue básicamente formado por un nuevo conjunto de actores socioeconómicos (capitalistas transnacionales, directivos de las IFI, etc.). Este sistema regulador estableció las normas para controlar los flujos de capital, las relaciones del mercado con el estado y los sectores designados para la privatización.En suma, la ascendencia del sistema de Libre Mercado fue acompañada por la transformación del estado pero no exactamente en los términos descritos por sus ideólogos. El nuevo estado de libre mercado fue aún más activista, más profundamente atrapado en contradicciones al elaborar las regulaciones y más propenso a intervenir en la sociedad civil, que el anterior estado nacional populista. La principal diferencia eran las poderosas relaciones entre el Estado de Libre Mercado y Wall Street y Washington, el mayor grado de control del capital transnacional latinoamericano y el propósito o compromiso más unilateral de reconcentrar las ganancias en los de arriba y el exterior.Las nuevas políticas comerciales y de inversión encarnadas o personificadas en el sistema de Libre Comercio y la nueva estructura del estado han tenido un gran alcance y han generado un profundo impacto en las actuaciones de EE.UU. en Latinoamerica. Concretamente ellas generan grandes ingresos a los bancos, grandes empresas y fondos de inversión estadounidenses, así como también suministran grandes superávit a las de otra manera desequilibradas cuentas exteriores de EE.UU.A gran escala, las multinacionales estadounidenses y las empresas financieras de Wall Street han sido los principales beneficiarios del sistema de Libre Mercado que Washington ha contribuido a insertar en la zona. Los beneficios han ascendido a extremos sin precedentes, los pagos de intereses han sido recaudados muchas veces por encima de la deuda original, los ingresos por patentes, los contratos por licencias y sobre productos culturales han alcanzado niveles records. Enormes flujos de inversiones especulativas o de cartera han festejado los exorbitantes tipos de interés y los artificialmente inflados precios de las aciones.Nunca en la historia de las relaciones EE.UU-Latinoamérica los inversores estadounidenses han hecho tanto dinero en tan corto espacio de tiempo, y desde una variedad tal de fuentes, como ha ocurrido durante los últimos 20 años. El baile de billones ha beneficiado a los capitalistas transnacionales de Latinoamérica convirtiendo a los multimillonarios en billonarios y a estos en propietarios de inmensos imperios que abarcan el continente. Sin embargo, las mismas estructuras que tan elegantemente han beneficiado a las élites financieras y empresariales USA tienen dos consecuencias negativas.Primero, la más importante a saber, la estructura básica que facilita los flujos de capital es precisamente la misma que provoca la fuga de capitales. Y subyaciendo a ello son economías y sociedades con poca o ninguna capacidad visible de producir innovaciones o nuevos productos o aumentar el consumo nacional. En una palabra, hay un abismo irreconciliable entre la afluencia de capital y la capacidad de la economía de expandirse durante demasiado tiempo suministrando ingresos o ganancias a largo plazo. Como consecuencia es de esperar que ocurra una crisis interna.En segundo lugar, el método fundamental de reestructurar la economía para acomodarla a las demandas de las clases dominantes ha polarizado la sociedad entre una mayoría que ha venido disminuyendo gravemente sus estándares de vida y una minoría super-rica que comparte con la élite estadounidense los beneficios, préstamos y subsidios. El resultado a largo plazo será el surgimiento de conflictos sociales y políticos a gran escala. Igualmente importante es la reduccion del mercado nacional y el constante drenaje exterior de recursos financieros, lo que significa que ningún paquete de estímulo puede ponerse fácilmente en marcha para compensar el colapso de los mercados exteriores Igualmente devastador es probablemente la peculiar estrechez de quiénes constituyen, controlan y configuran política y socioeconómicamente el estado del Libre Mercado al usar su poder político para financiarse a sí mismos en las crisis y trasladar los costes a las clases asalariadas, exacerbando así los conflictos de clase mientras imposibilitan cualquier "reforma" significativa que tenga lugar. Finalmente, dada la naturaleza "abierta" del modelo de Libre Mercado y el papel integral unitario que las inversiones especulativas juegan en el mantenimiento del mismo, los primeros signos de crisis interna provocaránn fugas de capital a gran escala. Parte IILa Lógica del EstudioCon objeto de comprender el alcance y sentido de los beneficios estadounidenses durante los 20 años de bonanza en Latinoamerica, nos proponemos analizar las relaciones económicas específicas entre EE UU y Latinoamérica; es decir, las relaciones comerciales, de inversiones, préstamos y royalties. Los beneficios empresariales estadounidenses han sido multisectoriales, prolongando y aumentando las tasas de ganancia de los periodos previos. Los beneficios han sido tanto específicamente sectoriales como sistémicos o internos, en el sentido de que no sólo los bancos mejoraron sus márgenes de beneficio, sino que también la balanza de pagos de la economía estadounidense fue ampliamente mejorada. Lo que comenzó como una "crisis" en las relaciones financieras EE UU-Latinoamérica (la llamada crisis de la deuda de 1981-82) fue convertida literalmente en una oportunidad de oro para que los intereses de la banca y empresas estadounidenses apalancaran y accedieran de una forma sin precedentes a los mercados latinoamericanos, a sus recursos, bancos (y ahorros locales) y al trabajo, bajo condiciones enormemente ventajosas; es decir, con costes laborales reducidos (gracias a las devaluaciones), desregulaciones comerciales y monetarias, y tipos impositivos favorables.Los beneficios sectoriales y las ventajas estratégicas de la posición económica global que gozaba EE UU reforzó el gran interés en sostener las agendas "neoliberales" en Latinoamérica. Esto requirió que Washington apoyara a las élites latinoamericanas frente a la insatisfacción popular general que provocaban los resultados socioeconómicos de las políticas de Libre Mercado.La política económica estadounidense hacia Latinoamérica es casi exclusivamente definida por los intereses de las 500 empresas que aparecen en la revista "Forbes", los mayores bancos y empresas multinacionales estadounidenses que suministran la enjundia y el contenido a la de otra manera vacua retórica de la "globalización". La lógica de la expansión financiera y empresarial estadounidense; es decir, la conquista y consolidación de cuotas del mercado latinoamericano conduce o lleva a inversiones crecientes en "mercados de derivados" y a la enorme expansión de capital especulativo en la economía de papel. Así, mientras los préstamos e inversiones en Latinoamérica crecen, el ámbito y profundidad del mercado real (consumidores y productores) se reduce. Los primeros inversores obtienen altas ganancias sobre la base de la entrada de los últimos inversores que inflan el valor de las acciones y bonos por encima de su capacidad de ganancia real. En cuanto los principios o fundamentos económicos vayan mal, el boom artificial se debilitará con el primer signo de que las altas tasas de ganancias de los primeros inversores se estuvieran agotando. El resultado será el comienzo de una precipitada caída en los beneficios, intereses, dividendos y ganancias especulativas de los inversores privados. Esto no será meramente un fenómeno de "boom y ruina" sino esencialmente el colapso de un "esquema tipo pirámide" que, sin embargo, arrastra con él a las "inversiones productivas normales" que se hayan producido en la industria, minas, comercio al por menor, etc.La crisis de los 90 ha afectado la tasa de beneficio de las 500 empresas Forbes y a sus ingresos agregados, acarreando distintas consecuencias negativas para las cuentas exteriores de EE UU, ya cada vez más fuera de equilibrio en Asia.Lo que la mayoría de los expertos financieros y economistas convencionales de prestigiosas Universidades describen como "fundamentos o bases saneadas" ("economías reformadas", libre convertibilidad, privatización de la empresa pública, eliminación de los controles de cambio, etc.) que facilitan la entrada a gran escala del capital extranjero para financiar el crecimiento, fueron precisamente las condiciones que minaron y desarticularon las economías latinoamericanas llevándolas a una crisis más profunda. Las inversiones de cartera a gran escala expandieron las reservas latinoamericanas pero aceleraron el colapso: la entrada fácil lleva a la salida rápida.La lógica del capitalismo de libre mercado es una sociedad depauperada como condición para las entradas de capital exterior a gran escala y un colapso interno o sistémico ante las salidas de capital. Por encima del camino de la parábola del libre mercado surgen distintos ganadores y perdedores. Los ganadores tienen estrechas relaciones con los principales arquitectos del modelo de Libre Mercado (incluso aunque al final los ganadores acaben devorando a sus propios hijos).Quiénes ganan y quiénes pierden (1989-1999)La mejor forma de comprender las implicaciones económicas y políticas de USA en Latinoamérica es desde la perspectiva de saber quién gana y quién pierde. Los principales beneficiarios desde el lado estadounidense han sido los "cuatro jinetes": exportadores, inversores (fabricantes y otros), banqueros (y especuladores financieros) y rentistas (recaudadores de royalties). Cada uno de estos cuatro jinetes operan en mercados específicos y son capaces de captar los altos beneficios que generan las actividades a través de las ventajas que proporciona el crecimiento de los sistemas de mercado inducidos políticamente.ComercioPara los exportadores estadounidenses Latinoamérica era una región clave en el mercado mundial. Por encima del 20% de las exportaciones de las 80 empresas más importantes de EE.UU tienen como destino Latinoamérica. Dentro de Latinoamérica, Brasil, Méjico y Argentina son los principales mercados de los exportadores estadounidenses representando en conjunto el 60% del comercio de EE.UU. con Latinoamérica. En paralelo al comercio empresarial desde EE.UU., las principales empresas obtienen importantes beneficios de lo que se describe como "comercio regional", concretamente con la asociación de comercio MERCOSUR. Las ganancias del comercio desde EE.UU. a Latinoamérica, así como del comercio intraregional, representan una parte importante de los ingresos empresariales de las principales multinacionales.Aunque los exportadores estadounidenses se benefician, también lo hacen los importadores de EE.UU., concretamente los importadores de materias primas estratégicas. Por la vía del apalancamiento de la deuda y las privatizaciones indiscriminadas, las empresas de EE.UU. han adquirido algunos de los ingresos más rentables en la producción minera, petróleo, telecomunicaciónes y compañías internacionales de alimentación. El resultado neto es que los importadores son capaces de reducir los costes de producción y aumentar los beneficios por la venta final de los productos.Bajo el sistema de Libre Mercado, la industria manufacturera exportadora de EE.UU. ha sido capaz de desplazar y/o comprar la industria nacional aumentando su participación en el mercado Latinoamericano en áreas de alto crecimiento (tales como computadores, telefonía celular, etc.). Asimismo, las empresas agroalimentarias han llevado a la quiebra a los productores locales de cereales (trigo, maiz y arroz) en Méjico, mientras que por otra parte captan o acaparan los inputs (maquinaria agrícola, fertilizantes, etc.) y elaboran los alimentos agrícolas. Resultados similares se han producido en el mercado de los "bienes culturales de masas": el libre mercado ha dado lugar a la proliferación e inundación de películas, tiendas de distribución de vídeos, CDs, casettes y espectáculos de entretenimiento de los EE.UU..El resultado es que EE.UU. tienen una Balanza de Pagos espectacularmente favorable con Latinoamérica. Si comparamos y analizamos el superávit comercial de EE.UU. en Latinoamérica con sus déficit comerciales con Asia y Alemania podemos comprender las enormes ventajas que el sistema de libre comercio le ha generado en una región, Latinoamérica, donde las empresas de estadounidenses gozan de ventajas competitivas y de instituciones políticas favorables a sus intereses. Sin esas balanzas comerciales favorables con Latinoamérica las cuentas exteriores de EE.UU. estarían desequilibradas, lo que provocaría graves presiones sobre el dólar y sobre la capacidad de EE.UU. para financiar sus déficit. La apertura comercial que existe en Latinoamérica y la capacidad de las empresas estadounidenses para explotarla es con diferencia mayor que en cualquier otro lugar del mundo (desde luego mayor que en Asia) PréstamosLos beneficios de las bancos USA provienen de distintas fuentes: pagos de intereses de los préstamos, pagos de intereses de los pagos de intereses, la penetración del sistema financiero y bancario Latinoamericano (y la captación de los ahorros locales), la adquisición total o parcial de las empresas locales a cambio de los pagos de deuda denominados en dólares y la facilidad para llevar a cabo "fugas de capitales" y el "blanqueo" de billones de dólares mediante los ingresos ilícitos u "oscuros" de las influyentes élites políticas y económicas.En las dos décadas que van desde principios de los 70 a los 90, los bancos de EE.UU. estuvieron capitalizando a tipos de interés variables, el empeoramiento en las condiciones para devolver los créditos que habían concedido y las acomodaticias élites políticas latinoamericanas defensoras del libre mercado hizo que se captaran pagos de intereses por encima de la media, de forma que las devoluciones acumuladas excedieron con diferencia la deuda original en que se incurrió en los 70.Las renegociaciones de la deuda fueron cruciales para apalancar a las economías latinoamericanas en el Libre Mercado sirviendo a los intereses de los capitalistas transnacionales latinoamericanos y estadounidenses que deseaban la libre convertibilidad. De camino, esto último animaba el crecimiento masivo de la inversión en cartera interesada en los rápidos ingresos y la fácil convertibilidad a dólares. Los principales grupos bancarios y financieros fueron capaces de acumular valiosos activos por debajo de los precios de mercado mediante swaps de deuda, diversificaban así sus holdings y multiplicaban las fuentes de sus lucrativas remuneraciones.El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial suministraron oficialmente la financiación que permitió a los bancos de EE.UU. recuperar los préstamos al suministrar a los regímenes latinoamericanos fondos para satisfacer el pago de las deudas privadas. Así, por ambos lados (acreedor y prestamista) los fondos públicos asumieron los costes al "socializar" los malos préstamos, aunque facilitando suculentos beneficios.La adquisición parcial de los bancos latinoamericanos endeudados y la constante necesidad de los regímenes latinoamericanos de crear confianza a la inversión por la vía de mantener altos niveles de reservas exteriores (en dólares) suministró a los bancos e instituciones económicas extranjeras la oportunidad de invertir en bonos gubernamentales a alto tipos de interés, otra lucrativa zona de donde obtener beneficios.La inestabilidad y volatilidad de las inversiones de cartera a corto plazo inherente a su dependencia de la flotación libre del tipo de cambio, la falta de crecimiento en la economía real, los altos niveles de quiebra en las economías locales auspiciaron la fuga de capitales (parte de la cual fue de hecho transferencia de capital desde Latinoamerica a EE.UU. Los inversores latinoamericanos compraron bonos y acciones y depositaron sus ahorros en cuentas bancarias estadounidenses, todo lo cual beneficiaría a los sectores financieros públicos y privados de EE.UU.La volatilidad y las salidas de capital también obligaron a los regímenes de Libre Mercado Latinoamericanos a subir los tipos de interés para hacer atractivos los bonos del Estado a los inversores extranjeros. Los inversores, de camino, demandaron y recibieron instrumentos denominados en dólares para cubrirse ante las súbitas devaluaciones de la moneda local.Lo que aparecía como especulaciones financieras de "alto riesgo", sin embargo, no eran a menudo tales. Por ejemplo, el dinero de los contribuyentes estadounidenses fue usado por Washington para financiar a los especuladores de Wall Street que habían perdido varios billones de dólares con el "crash" mejicano de 1994. El sistema de Libre Mercado en EE.UU. y Latinoamérica requirió un estado "activista" para recuperar las inversiones privadas arbitrarias y poco fundadas, revelando así el poder del capital financiero tanto en EE.UU. como en Latinoamérica. Al minimizar las pérdidas mediante la financiación o monetización de las mismas por el gobierno y maximizar las ganancias por la vía del fomento gubernamental de las políticas de Libre Mercado, incluyendo el apalancamiento de los swaps, las instituciones financieras y bancarias estadounidenses han sido los grandes ganadores en Latinoamérica así como serían los grandes perdedores si se produjera el colapso del sistema de Libre Mrecado.InversiónLos inversores comerciales, mineros y de la industria de servicios USA también se han beneficiado a partir la década del "baile de billones".A la primera oportunidad el sistema de Libre Mercado ha estado en vanguerdia bajando los costes laborales vía reducción de hecho de los salarios mínimos, debilitando gravemente la legislación laboral que afecta a la higiene, salud y seguridad en el trabajo, socavando el poder de negociación de los sindicatos por la vía de la represión estatal y la cooptación de sindicalistas corruptos, y aumentando el desempleo y subempleo para exacerbar las presiones a la baja en los salarios de los trabajadores empleados. Junto a costes del trabajo más bajos, los inversores estadounidenses se han beneficiado de las devaluaciones comprando a precios de saldo aquellas empresas locales con problemas, a menudo mediante pagos a políticos profesionales y dóciles consejeros económicos adiestrados en el libre mercado de EE.UU.La ausencia de impuestos, la desregulación de los controles sobre las propiedades extranjeras y las remesas de beneficios, la libre convertibilidad y eliminación de las restriccciones a las propiedades extranjeras ha permitido a las multinacionales extranjeras con sus inmensos recursos expandir la obtención de beneficios a nuevos sectores económicos, incluyendo tiendas de alimentos al por menor, inmobiliarias, comercio al por menor, petróleo y otros minerales estratégicos.El resultado han sido altas tasas de ingresos no sólo en las inversiones directas sino ganancias inesperadas, a través de la adquisición de empresas públicas rentables mediante la privatización de las mismas. Antes de la privatización los sistemas de Libre Mercado Latinoamericanos asumieron la carga de los trabajadores despedidos absorbiendo las deudas y desregulando los precios o tarifas (concretamente la de los servicios públicos), así garantizaban a los nuevos propietarios multinacionales una alta tasa de ganancia. En algunos casos, las adquisiciones de las empresas privadas han estado basadas en la conversión de las deudas en inversiones, de este modo ningún nuevo capital (o títulos valores) entra en el precio de compra. El sistema de libre mercado puede obtener una fuerte inyección de fondos de la venta, pero pierde beneficios a largo plazo y los productores y consumidores pagan precios más altos por los bienes y servicios, mientras las multinacionales aumentan sus remesas de beneficios o financian nuevas inversiones en nuevos sectores de la economía. La privatización no suministra normalmente nueva tecnología, investigación o puestos de trabajo como en gran medida ocurre cuando se producen cambios en la propiedad. La privatización conduce a la reasignación de los beneficios, con mayores cantidades saliendo al exterior y hacia arriba, introduciendo de esa manera una mayor presión en la balanza de pagos y en las reservas exteriores, especialmente por aquellas empresas que producen mayoritariamente para el mercado nacional.Si las negociaciones de la deuda, los swaps y la condicionalidad aceleraron la adquisición de recursos y empresas latinoamericanas por las multinacionales de EE.UU., la liberalización de los movimientos de capital que acompañó el proceso y la desregulación del sistema financiero abrieron la puerta al crecimiento masivo de la especulación (sobre las divisas, acciones, derivados, bonos basura, etc.) otra fuente de volatilidad y drenaje de riqueza hacia los bolsillos de los grandes fondos de inversión de Wall Street. El posterior colapso de la especulación de valores era inevitable dada la muy estrecha base de la economía real, la reducción del mercado consumidor nacional las expectativas inversoras grandemente infladas basadas en la percepción de que "otras y posteriores inversiones" continuarían inyectando dinero en la ya saturada "economía de papel".El sistema de Libre Mercado mantuvo la afluencia de capitales mediante divisas altamente sobrevaloradas y tipos de interés exorbitantes que consumieron la inversión local, y llevaron al estancamiento, la recesión y el desempleo masivo. Cuando el sentido de la realidad penetró finalmente incluso el denso humo ideológico de la clase dirigente, y la economía real mostró signos de colapso, los inversores extranjeros huyeron en masa socavando las reservas exteriores y sacando las cuentas exteriores de su equilibrio. Los tipos de interés artificialmente altos y las monedas locales sobrevaloradas, que previamente habían dañado gravemente a los exportadores, les obligaron a desplazar los recursos a cuentas denominadas en dólares, la economía de papel y la compra de bonos a corto plazo, retroalimentaron así la economía de papel. El colapso de los valores y préstamos que no se devolvieron a tiempo al sistema financiero fueron así los detonantes de un colapso que se originó por los "fundamentos" o "principios" de la economía de libre mercado: los incentivos diseñados para atraer inversores extranjeros, las estructuras que transformaron la toma de decisiones empresariales en una clase de bomba de crecientes inversiones improductivas y la acumulación basada en el exteriorRoyalties Una de las fuentes más grandes y más rápidas de extracción de beneficios y de enriquecimiento de las empresas de EE.UU. en Latinoamérica son los acuerdos sobre royalties y licencias de patentes. Los emergentes billonarios y multimillonarios de Latinoamérica que se han "asociado" con las multinacionales de EE.UU. prefieren alquilar las licencias y tecnologías más que hacer inversiones a gran escala y a largo plazo en investigación y desarrollo. Muchas grandes empresas estadounidenses prefieren en muchos casos alquilar tecnologías y patentes por un porcentaje de ventas garantizado, evitando los conflictos nacionalistas y laborales, así como los problemas de comercialización. Así, sin añadir un solo dólar de inversión, software, biotecnología y productos farmacéuticos, películas, vídeos, Cds,.., circulan a través de las empresas latinoamericanas que pagan un perpetuo royaltie a las empresas de EE.UU.Los pagos por royalties son una parte crecientemente importante del total de ingresos acumulados y transferidos a EE.UU. Y nuevas áreas están siendo añadidas, concretamente en el área ambigua y poco definida de la "propiedad intelectual". De hecho, productos medicinales y plantas que siempre han sido usados por la gente en Latinoamérica están siendo "patentadas" por las multinacionales, prohibiendo así su producción y uso por sus originales usuarios. Sucursales de gigantescas empresas agroalimentarias de EE.UU. están produciendo "semillas empaquetadas" que están diseñadas genéticamente para impedir a los granjeros utilizar las semillas de la planta original. Los royalties que las multinacionales recaudan se ven aumentados por estas nuevas formas de "imperialismo transgénico", y la homogeneización de la producción que socava la potencial innovación inducida localmente es una consecuencia de las políticas básicas del sistema de libre mercado.ResumenLas ganancias acumulativas de las grandes empresas de EE.UU., bancos y empresas de inversiónes, totalizan una extraordinaria acumulación de riqueza por cualquier cálculo que se haga. Quizás en mayor medida que en cualquier otra época de la historia reciente y que en cualquier otro lugar del mundo, las empresas de EE.UU. han obtenido con diferencia la mayor recompensa económica de ningún otro poder imperial o poder que aspire a ser global. Es claro que la mayoría de los beneficios son el producto del sistema de libre mercado y la rígida aplicación de políticas que favorecen a las grandes empresas. Dado el deprimente funcionamiento de las economías en su conjunto, el prolongado estancamiento económico, la crisis crónica de la balanza de pagos y la creciente asignación de los recursos nacionales para satisfacer las obligaciones externas, parece claro que el sistema de Libre Mercado ha hecho poco por el desarrollo de Latinoamérica y mucho por aumentar las oportunidades de una multitud de grandes empresas estadounidenses de saquear la economía y sociedad latinoamericanas Las mayores empresas de EE.UU. en la banca, exportación e inversión extraen o sacan la parte más importante de sus ingresos de Latinoamérica: de hecho su viabilidad depende de mantener en funcionamiento esa bomba de succión. El colapso de las economías latinoamericanas , en gran parte inducido por el sistema de libre mercado y el masivo pillaje de su economía por parte de la élite empresarial, bancaria e inversora de EE.UU. y sus socios latinoamericanos, es inminente. El impacto en las principales empresas de EE.UU. será rápido y profundo, amenazando con provocar el mayor crash desde 1929.Reconociendo los peligros para las principales multinacionales de EE.UU., Washington ofreció 30 billones de dólares para evitar el colapso de la economía brasileña. Incluso aquellos fondos hicieron poco por evitar la crisis brasileña y mucho por financiar a los atemorizados inversores estadounidenses de las principales pérdidas del "papel" que ellos mantuvieron en préstamos, títulos y anotaciones brasileños. El aspecto crucial es que el impacto de la crisis de las economías latinoamericanas tendrá un efecto fundamental en los principales actores económicos, las empresas que van a la cabeza en la economía estadounidense. El gobierno de EE.UU. está preparado para desviar billones de los programas sociales nacionales y de las infraestructuras nacionales deterioradas apoyando o sosteniendo las estructuras tambaleantes que han engordado las cuentas de los bancos y empresas de EE.UU.. Al promover los sistemas de Libre Mercado, Washington no está sólo actuando en beneficio o representación de los intereses empresariales privados y de Wall Street, está también sosteniendo sistemas que han acentuado los intereses hegemónicos de EE.UU. Las ganancias políticas de WashingtonA nivel general los sistemas de Libre Mercado latinoamericanos han funcionado como un coro en defensa de las políticas de libre mercado de Washington en el mundo entero. Menem en Argentina, Frei en Chile, Cardoso en Brasil, Fujimori en Perú,..la lista es muy larga-, y mientras los Presidentes cambian, la retórica del libre mercado continúa. En Latinoamérica Washington se ha asegurado discípulos ejemplares y socios billonarios interesados por sí mismos en promover el programa de Wall Street de privatizar los planes de pensiones, las empresas públicas rentables y aplicar rigurosamente la redistribución o reconcentración de la renta (ajustes estructurales) sin tener en cuenta la oposición ni los intereses del pueblo.Al ligar su suerte al vagón de Washington los regímenes latinoamericanos suministran una coartada o tapadera que legitima las prácticas que claramente favorecen a los principales protagonistas económicos de EE.UU. (y de Europa y Japón). Aunque el funcionamiento actual de la economías de libre mercado no es para alardear sobre las mismas, el "efecto demostración" que tiene sobre las élites de Asia y otros lugares es probablemente significativo. Las inmensas fortunas acopiadas por los socios de Wall Street en Latinoamérica son probablemente la envidia de muchos especuladores de Asia crecientemente móviles, la capacidad o facilidad para despedir trabajadores en Chile es seguramente la envidia de los fabricantes de transportes surcoreanos.Latinoamérica sirve como "rampa de lanzamiento" para "globalizar" la ideología y políticas de libre mercado al resto del tercer mundo. Y no de manera poco significativa Washington puede contar conlos votos de Latinoamérica en el GATT y otros foros económicos internacionales para respaldar o dar apoyo moral a su posición general sobre el libre comercio, incluso aunque tengan diferencias en cuestiones concretas. Los sistemas de libre comercio latinoamericanos que brindan un alto nivel de colaboración entre su capitalistas transnacionales estratégicamente situados y los intereses de las grandes empreesas de EE.UU., han asentido o dado el consentimiento en extender el radio de acción de Washington a las instituciones políticas, militares y judiciales de Latinoamérica en un grado sin precedentes. No es una exageración considerar a las naciones latinoamericanas como naciones "semi-soberanas". En primer lugar, los sitemas de Libre Mercado han aceptado, de hecho, las peticiones de Washington de "extraterritorialidad". El arresto, transporte, juicio y sentencia por parte de Washington del General Noriega fue un ejemplo. Las críticas por no mantener las formas fueron seguidas por un profundo silencio y posterior cooperación al prorrogar las bases militares de EE.UU. en Latinoamérica y ampliar el papel oficial de la DEA (Agencia de Lucha contra la droga), CIA y FBI en la vigilancia de las sociedades latinoamericanas. Los regímenes latinoamericanos se han sometido a los procedimientos de "certificación" USA en lo que respecta al narcotráfico, lo cual da a Washington un papel esencial en la selección y rechazo de altos funcionarios políticos, militares, judiciales y de la policía (lo que precisamente no supone una insignificante intromisión y delimitación de la "soberanía nacional".Los sistemas de Libre Mercado latinoamericanos han implementado fervorosamente las "Políticas de ajuste" diseñadas por EE.UU. por la vía del control e influencia del Tesoro en el Banco Mundial y el FMI. Las características principales de las economías (relación entre la propiedad pública y privada, reglas de comercio, reglamentación laboral, sistema de pecios y subsidios,...) han sido profundamente moldeados por Wall Street a través de Washington de tal manera que sería la envidia de los Virreyes españoles.Las características de la actividad estatal y la reorientación del activismo estatal hacia la promoción de los inversores extranjeros es otro gran plus político de Washington. El Gobierno de EE.UU. se ha asegurado mediante los acuerdos sobre comercio e inversiones, no sólo la eliminación de las barreras al comercio y a la inversión extranjera, y la protección de los inversores estadounidenses de las posibles nacionalizaciones, sino la aquiescencia por parte de los sistemas de Libre Mercado del "papel clave" que los inversores extranjeros juegan en cualquier esquema de "desarrollo".Es como si los regímenes latinoamericanos hubieran asumido el papel de Washington de guardianes de los inversores estadounidenses ( con la cláusula añadida de que los contribuyentes latinoamericanos pagan la factura. En términos globales y regionales, los sistemas de libre mercado han contribuido a realzar los fines estratégicos de EE.UU. en el terreno ideológico, económico y militar, mientras que disminuyen todos los obstáculos a la penetración en el público de masas de la cultura estadounidense.Aparte de los beneficios "macropolíticos", Washington se ha asegurado el apoyo en áreas y cuestiones concretas. Las élites económicas y políticas del libre mercado Latinoamericano se hacen eco de las posiciones de Washington sobre el terrorismo, derechos humanos y las políticamente definidas como "naciones non gratas". Por ejemplo, los libres hombres de negocios latinoamericanos nunca se pronuncian sobre cuestiones relativas al terrorismo de estado que dimana de Washington (bombardeo de Afganistán y Sudán), pero condenan a Serbia en Kosovo. Condenan lo que Washington califica como "criminales de guerra" en Bosnia, pero siguen la indicación de Washington absolviendo a los generales latinoamericanos genocidas de Guatemala, Chile y Argentina. Condenan y boicotean a Libia for el caso Lockerbee, pero se abstienen de condenar la tortura sistemática de palestinos por parte de Israel.En los conflictos regionales y el "alineamiento de bloques", los regímenes latinoamericanos es más probable que se alineen con Washington frente Europa y Japón en cuestiones de comercio, y en cuestiones del Medio Oriente y de seguridad.Hay también áreas de desacuerdo, concretamente en cuestiones regionales donde hay un notable sentimiento público e intereses empresariales locales opuestos a las políticas de Washington y donde Europa respalda "la postura independiente" de los regímenes latinoamericanos. La más notable diferencia entre los regímenes de Libre Mercado latinoamericanos y Washington es en la legislación Helms-Burton que sanciona a las empresas que se relacionan con Cuba. En el comercio cubano los regímenes latinoamericanos son defensores del "libre mercado" más consistentes que sus tutores del norte, cuya política está más "motivada ideológicamente". Otra cuestión de conflicto es Las Malvinas, donde Washington respalda a Londres contra el suave apoyo de Latinoamérica a Buenos Aires. Lo que estas y otras diferencias nos dicen es que en las grandes cuestiones que definen la posición hegemónica de Washington los regímenes de Libre Mercado latinoamericanos son "seguidores de la fuerza hegemónica". Pero en cuestiones específicas que afectan sensibilidades nacionales concretas y los importantes intereses de sus capitalistas transnacionales, los regímenes de Libre Mercado latinoamericanos han disentido, particularmente cuando han contado con el apoyo europeo y canadiense.Claramente las relaciones entre los sistemas de Libre Mercado latinos y Washington han sido inmensamente favorables a las posiciones hegemónicas de Washington. Los regímenes latinoamericanos han permitido el acceso sin precedentes por parte de EE.UU. a los recursos naturales, han facilitado la influencia de Washington dentro de sectores clave del gobierno, incluyendo los servicios secretos, el ejército y el poder judicial. Lo que claramente es un excelente ejemplo de un súbdito hegemonizado, es en muchos casos el papel de aquellos regímenes latinoamericanos que toman iniciativas en beneficio de los intereses de USA sin coerción o directivas de washington. Por ejemplo el Presidente Zedillo paga préstamos multibillonarios de dólares a los EE.UU. con antelación a su fecha a pesar de la enorme dificultad que ello supone para el pueblo mejicano. El Presidente Menem a menudo se adelanta a las demandas políticas y económicas de EE.UU. y se apresura a implementarlas antes de que sean planteadas realmente por Washington.Las décadas de los regímenes latinoamericanos de Libre Mercado han sido claramente el periodo más favorable en este siglo para Wall Street y Washington. Pero ¿qué le ocurre a Latinoamérica bajo la hegemonía USA? ¿Quién gana y quién pierde bajo el Nuevo Imperio?.Latinoamérica bajo la hegemonía de EE.UU.: ¿quién gana y quién pierde?El éxito de las instituciones políticas y económicas estadounidenses en Latinoamérica ha tenido un importante impacto socioeconómico en la región. Esencialmente podemos considerar tres hipótesis en relación a los éxitos o logros norteamericanos. La hipótesis ganancia-ganancia: ganadores en todas partes. La prosperidad general acompaña la hegemonía de EE.UU. y la implementación de las políticas de libre mercado. Después de un breve periodo de sufrimiento inicial los grupos de asalariados y propietarios participan de los beneficios y dádivas de las inversiones estadounidenses (inversiones en cartera y de adquisiciones de empresas).La hipótesis de suma cero sugiere que las "ganancias" de EE.UU. se ven acompañadas por pérdidas latinoamericanas. Esta hipótesis argumenta que las transferencias de riqueza a los EE.UU., la explotación de recursos y las privatizaciones benefician el "centro" y perjudican a la "periferia". Esto es, que las sociedades hegemonizadas están de hecho "subdesarrolladas" y sin fuentes autóctonas de acumulación.La hipótesis tercera de ganancia-ganancia-pérdida sugiere que el éxito de Wall Street incrementa el enriquecimiento de una "élite minoritaria" crecientemente segmentada mientras que empobrece a la mayoría. El sistema de libre mercado no está encapsulado rígidamente en regiones "geográficas" sino que se describe mejor a través de las alianzas de clase e interestatales. Lo que los apologistas del libre mercado impermeabilizan como "economía globalizada" describe de hecho una estructura de clases altamente polarizada a nivel interno en la que los capitalistas transnacionales latinoamericanos comparten los beneficios, las ganancias financieras y las privatizaciones con Wall Street. Los éxitos son resultado de la redistribución de la renta, los gastos del gobierno, los préstamos y créditos a favor de los de arriba, y de la descapitalización de las empresas y granjas productivas locales y de la caída del empleo y la renta entre los productores asalariados y los campesinos pobres.Para medir el impacto del éxito de EE.UU. en la sociedad latinoaméricana es importante analizar distintos indicadores socioeconómicos:La distribución de la renta: Los estudios han demostrado consistentemente que la desigualdad entre el 10%de la población con rentas más altas y el 40% con rentas más bajas ha aumentado a lo largo de los 20 años. Si miramos la parte más alta de la pirámide de rentas encontramos que ha surgido una nueva clase de billonarios super ricos cuya riqueza y activos económicos exceden ampliamente cualquiera de las fortunas previamente acumuladas por las clases con mayor riqueza. Un vehículo de transformación de los "ricos" (millonarios) en super-ricos" (billonarios) ha sido la privatización de activos rentables a precios de saldo. Después de las ventas, las valoraciones han subido vertiginosamente sin que se produzca ninguna nueva inversión significativa, mientras las privatizaciones han ocasionado despidos masivos, precios más altos y pagos más bajos por los despidos.El crecimiento de la renta de las diferentes clases (la cuestión del nivel de vida): Aunque en su conjunto los niveles de renta pueden haber aumentado en algunos países, los niveles de vida de los asalariados y pequeños productores han disminuído. La subida del desempleo, el crecimiento de la fuerza de trabajo informal, los recortes en los gastos estatales en salud, educación , bienestar y vivienda, implican que los salarios del Tercer Mundo no mantienen un ritmo de acción uniforme a los precios como en el primer mundo. La privatización de los servicios sociales significa que una mayor parte de la renta monetaria tiene que ser asignada para pagar lo que previamente era financiado gratuitamente o a más bajo coste por los programas públicos de asistencia. La calidad de la educación y de la sanidad pública también se ha deteriorado. Así, aparte de la disminución relativa y absoluta de renta monetaria, la eliminación de los subsidios de los servicios y productos alimenticios, reduce el poder de compra de la clase asalariada y de los pequeños productores.Concentración de la tierra y carencia de tierras: Con la implementación de la agenda de Libre Mercado la concentración de tierras y la carencia de las mismas ha crecido rápidamente. La bajada de las barreras arancelarias ha llevado a abaratar la importaciones de EE.UU. y a la ruina de los pequeños productores de cereales que no pueden competir con las subsidiadas exportaciones de cereales estadounidenses. La promoción de productos para la exportación y la asignación de los créditos gubernamentales y de asistencia técnica ha provocado la expansión de grandes empresas agrarias y el declive del campesino agrícola. La mecanización y especialización de cultivos ha desplazado a los granjeros arrendatarios y a los aparceros, y convertido en obsoletos a los jornaleros agrícolas. La consecuencia ha sido el éxodo acelerado de campesinos desde las zonas rurales a los barrios pobres de las ciudades y un aumento en el número de campesinos virtualmente sin tierras en el campo. En Brasil, Méjico y Argentina grandes empresas agroalimentarias de EE.UU. han financiado la producción a gran escala así como contratado productores latinoamericanos, dando lugar a una mayor especialización y concentración de la propiedad. Como resultado la producción alimenticia latinoamericana ha disminuído y la importaciones de alimentos han subido vertiginosamente. Mientras tanto, los campesinos relegados a las tierras marginales subsisten a duras penas. Otros, incapaces de pagar aquellos productos alimenticios básicos a los que se les ha quitado el subsidio, están de forma creciente sufriendo hambre o malnutrición. El Libre Mercado al causar la crisis en la agricultura ha sido un factor importante para la generación de una nueva ola de militancia campesina y de un aumento en la produción de coca y otros cultivos ilícitos.Autosuficiencia alimenticia: Latinoamérica no tiene alimentos suficientes. La región ha llegado a ser dependiente alimenticiamente incluso cuando aumenta sus exportaciones agarias. Esto es el resultado directo de las políticas de Libre Mercado que favorecen las importaciones de alimentos estadounidenses y a las élites de las empresas agroalimentarias de EE.UU. y Latinoamérica que se especializan en productos de exportación. Los campesinos productores y los granjeros pequeños y medianos eran los principales productores de artículos de primera necesidad (maiz, arroz, frijoles,...) para el consumo local. Como las políticas comerciales y de crédito del Libre Mercado han beneficiado a los productores especializados y arruinado a los pequeños productores, Latinoamérica se ha convertido en un importador neto de alimentos, un importador que no puede suministrar alimentos a precios asequibles a su población rural y urbana.El empleo: formal e informal: Directa e indirectamente el sistema de Libre Mercado ha tenido un impacto importante en el mercado de trabajo. El cambio más espectacular ha sido el crecimiento de la fuerza de trabajo "informal"; es decir, el crecimiento del empleo inestable con baja remuneración y al margen de la normativa laboral. En muchos países latinoamericanos la "fuerza de trabajo informal" es mayoritaria y los trabajadores formales una distinguible minoría. En muchos casos el crecimiento del "trabajo informal" es producto de la subcontratación de la produción a los principales fabricantes por parte de los pequeños productores locales que de paso distribuyen el trabajo a productores que lo hacen en familiaEl crecimiento y proliferación del empleo "informal" es una forma encubierta de desempleo. El sistema de Libre Mercado ha provocado el despido masivo de trabajadores de las empresas privatizadas y de empleados públicos debido a los recortes en los gastos estatales especialmente en los servicios sociales. El resultado es un amplio conjunto de trabajadores que ejercen presiones a la baja en los salarios y que aumentan la rotación de los trabajadores con contratos temporales mal pagados. El anverso de esta situación es un tremendo aumento del poder de los empleadores e inversores extranjeros que tienen capacidad para reducir los costes laborales aumentando las ganancias de los inversores.Especialización, estrategias exportadoras y vulnerabilidad: El sistema de Libre Mercado ha reestructurado las economías latinoamericanas fomentando la especialización y las exportaciones frente a la diversificación de la economía y el desarrollo del mercado nacional. El resultado es la desarticulación de las redes internas de transportes, infraestructuras e intercambios de bienes, y la "modernización" de enclaves y redes de distribución ligadas a los mercados exteriores. La especialización en limitados productos de exportación significa una mayor vulnerabilidad a las fluctuaciones de precios lo que de paso provoca unos ingresos gubernamentales inestables que están conduciendo a la incertidumbre en la inversión y a restricciones a largo plazo en las inversiones de capital público y privado. La dependencia de los mercados exportadores en un mundo de "exportadores" provoca un exceso de productores en un mundo de escasos (shrinking) consumidores,a una sobre acumulación de capital en un mundo de cada vez más débiles oportunidades de inversión. El crash de los importantes mercados de exportación en Asia, Rusia y cada vez más sitios, ha presionado para que sectores latinoamericanos se adentren en la crisis. Los desequilibrios entre el mercado nacional y los sectores exportadores debilitan la capacidad del estado de reavivar la economía, a no ser que cambie la estructura básica de la economía. La desarticulación del mercado nacional significa tanto la ruina de los productores agrarios locales como que los ingresos de las exportaciones no alcanzan a cubrir las importaciones de alimentos. La especialización en las exportaciones y la reducción de las barreras arancelarias llevaron a la bancarrota a muchos fabricantes locales capaces de sustituir con productos locales las inaccesibles importaciones extranjeras que estaban lejos del alcance de los consumidores locales. Asimismo, la estrecha integración del estado con el capital transnacional debilitó su capacidad de reconstruir una economía capaz de sustituir la producción nacional y los mercados locales.Los "desequilibrios" creados por la especialización de las exportaciones no sólo son perjudiciales económicamente sino que han comprometido seriamente la capacidad del estado para liberar a las naciones latinoamericanas de las crisis.Auge y quiebra de las finanzas: Latinoamérica nunca experimentó un boom económico real bajo la égida del sistema de Libre Mercado. Una significativa expansión tuvo lugar en los especializados sectores mineros, en los mercados de valores y en assembly plant zones ¿¿ -pero ninguna de ellas acarreó importantes innovaciones y nuevas líneas de producción capaces de sostener el crecimiento.El boom en los denominados "mercados emergentes" fue en gran parte el resultado de flujos a gran escala de inversiones en cartera que inflaron artificialmente el valor monetario de las acciones por encima de su capacidad para generar ganancias. La privatización encaminó al capital extranjero y nacional a la compra de las empresas ya establecidas, no a añadir nueva capacidad productiva, mientras los regímenes usaban los ingresos obtenidos por la venta de las empresas públicas para pagar a los acreedores extranjeros. El efecto neto fueron cambios en los títulos de propiedad pero poco crecimiento real de las fuerza productivas y la pérdida de futuros ingresos públicos. El problema clave en la transferencia de propiedad, desde la propiedad nacional a la extranjera y desde lo público a lo privado, es la pérdida de control sobre resortes estratégicos de la economía. Las decisiones para reinvertir las ganancias al expandirse la producción local están ahora basadas en una comparación con las tasas de ganacia internacionales, no en consideraciones locales de empleo, ahorro de divisas o en profundizar las ligazones hacia atrás y hacia delante de la economía nacional. Asimismo, la privatización impide la toma de decisiones clave sobre la financiación de la investigación y el desarrollo tecnológico, nuevas líneas de productos y nuevas estrategias de comercialización, trasladándolas fuera del alcance de los policy makers nacionales y hacia los consejos de administración de compañías extranjeras.En suma, el Libre Mercado crea a corto plazo ganancias inesperadas y a largo lazo debilidad estructural; esto es, afluencias de capital a gran escala y salidas rápidas. Es precisamente cuando se necesita capital nuevo para suplir los déficit de reservas y de ingresos de divisas, etc.. cuando el capital extranjero vuela respondiendo a lo que los inversores extranjeros consideran "señales del mercado negativas", de esta forma, repentinamente, exacerban la debilidad estructural subyacente.La fuga de capital nacional que acompaña la desregulación del Libre Mercado ha aumentado la necesidad de préstamos extranjeros que necesitan los regímenes latinoamericanos. El ratio deuda/exportaciones tiende a subir con el aumento del gap entre los gastos por importación y los ingresos por exportación. El resultado neto son presiones añadidas sobre el sistema para pedir prestado o despojarse de otros activos nacionales para atraer nuevos flujos de capital extranjero a corto plazo. Para asegurar la financiación exterior los tipos de interés se elevan a niveles a los que los productores locales no pueden permitirse pedir prestado y son incapaces de sostener la producción, mientras los consumidores no pueden adquirir créditos y la economía se estanca.La contradicción central es esta: las condiciones necesarias para atraer del exterior grandes flujos de capital en cartera (los altos tipos de interés) son precisamente las condiciones que generan el estancamiento nacional. Un fenómeno que ha llegado a ser generalizado en Brasil desde mediados de los 90 y que se extiende a través del resto del continente.Como consecuencia del declive de la inversión nacional pública y privada se produce el estancamiento de los mercados nacionales, el deterioro de la infraestructura social pública (instalaciones educativas y sanitarias), así como de la infraestructura física. El resultado es una incidencia creciente de las enfermedades contagiosas como el cólera y la fiebre amarilla, y el crecimiento del analfabetismo funcional.El aumento de los pagos de la deuda que acompañan el crecimiento de los préstamos, sugiere fuertemente que la mayoría de los nuevos créditos, préstamos e inversiones, no son productivos o coste eficientes; es decir, no son capaces de generar las rentas e ingresossuficientes para cubrir los nuevos costes del pago del principal y los intereses. Por tanto, los préstamos y créditos que se suponen son para sacar a Latinoamérica del estancamiento y la deuda, sirven en su lugar para suministrar de nuevo a los inversores extranjeros la privatización de más empresas rentables y el pago de intereses más altos a los especuladores. Los aumentos en la deuda están inversamente relacionados al crecimiento (un círculo de desarrollo perverso, no virtuoso). Mirado desde el ángulo del desarrollo nacional, el crecimiento a corto plazo de los sectores especializados (los que tienen mayores flujos de capital de cartera) y el crecimiento de ciertos sectores exportadores no compensan o garantizan el crecimiento agregado y sostenido de la economía nacional: grandes sectores de la economía nacional están en declive, una mayoría de la fuerza de trabajo está subutilizada (ocupada en trabajos de baja productividad), la investigación innovadora ha sido exterminada, la economía sigue el patrón de las crisis: crecimiento y después colapso. Hay poco que hablar en términos de una estrategia de desarrollo del sistema de Libre Mercado. Hay great deal un gran negocio que considerar en términos de reconcentración de la riqueza, del poder y los assets valores.La estructura de la toma de decisionesEl sistema de Libre mercado ha llevado a un agudo deterioro de la capacidad de tomar decisiones por parte de los representantes nacionales elegidos. Las decisiones más significativas que afectan a las relaciones entre la propiedad pública y privada, los salarios, precios, inversiones, gastos e ingresos son forjadas o configuradas por los protagonistas extranjeros que se ocultan o refugian en las instituciones financieras internacionales. Ellos son seleccionados por funcionarios del Tesoro del gobierno de EE.UU. y responden a las necesidades e intereses de las grandes compañías y empresas estadounidenses. Los nuevos reguladores que determinan o fijan las reglas comerciales y de inversión son los funcionarios no elegidos de los bancos centrales nacionales, los ministros de finanzas y sus asesores, y los consejeros que forman las IFIs. Las decisiones tomadas nunca son el resultado de la consulta y el debate con el gran público antes, durante o después de las elecciones. Por el contrario, las decisiones son deliberadamente tomadas para evitar la consulta y el debate público porque está claro para todo el mundo que ellas perjudican a la mayoría y benefician a las élites muy ricas. Las decisiones básicas, quiénes las toman y la manera en que son tomadas, revelan la naturaleza profundamente autoritaria del sistema de Libre Mercado. El hecho de que las decisiones estén basadas en una gran disparidad de ganancias y pérdidas entre por una parte las élites nacionales y extranjeras y por otra la gran mayoría de latinoamericanos, explica la centralidad del comportamiento autoritario dentro de los sistemas de Libre Mercado.ConclusiónHacia una teoría de las relaciones Latinoamericanas-EstadounidensesEl desafío al estudiar (y cambiar) las relaciones EE.UU.-Latinoamérica es llegar a términos en teoría, con la divergencia fundamental de los beneficios e intereses incrustado enlavado en los sistemas de libre mercado. El entramado conceptual reciente que afirma destaca la "interdependencia" fracasa totalmente para captar la tremenda disparidad en los beneficios y pérdidas, asi como llas relaciones de poder situadas a los lados. Más recientemente otros han destacado la noción de relaciones hegemónicas, destacando la difusión y asimilación de la ideología neoliberal dominante. Aunque la hegemonía explica en parte el comportamiento de las élites políticas en Latinoamérica, ella fracasa al tratar con el uso pasado y presente de la fuerza y la intervención USA abierta y encubierta para imponer los regímenes iniciales de hecho que establecieron los parámetroslos parámetros políticos de los contemporáneos sistemas político económicos de libre mercado. Además la "hegemonía" puede aludir más al comportamiento de las élite políticoeconómicas latinoamericanas que se han beneficiado de las políticas y por tanto no tienen ninguna necesidad de ser "influenciadas". En este aspecto, hay numerosas indicaciones de que la ideología de libre mercado (la expresión de la hegemonía USA) no se extiende muy por debajo de las clases medias si acaso en Latinoamérica. A la luz de las huelgas generales de masas, las ocupaciones de tierras y otras formas de oposición popular a las políticas claves de libre mercado es probable que la "hegemonía" tiene una clase específica y aplicación de tiempo concreta particular.Aún más general y más pervasive es el uso del término "globalización" para descridbir la actuales relaciones USA-Latinoamérica. El problema con este concepto es que fracasa para reconocer bancos y grandes corporaciones tienen su base están asentadas en USA, protegidos por Washington y nutridos por los funcionarios del departamento del Tesoro en las IFIs. Aunque estas grandes empresas funcionan en muchos países, ellas tienen el cuartel general en USA donde la mayoría de los CEOs (Chief executive officiar) toman las decisiones, sacan sus salarios y distribuyen los beneficios. La interface entre Whashington y Wall Street difícilmente da prestad o financia por sí la noción de "aldea global" y otras tales pintorescas pero irrelevantes metáforas.Las divergenciad en los beneficios y pérdidas en las relaciones entre USA y Latinoamérica no puede ser comprendida por vacuas abstracciones como "centro" o "periferia" que se abstrae de las relaciones de clases a través de las naciones ni explica la integración de los capitalistas transnacionales latinoamericanos en el sistema de libre mercado dentro de Latinoamérica y en las redes internacionales de acumulación de riqueza.La divergencia de intereses y beneficios puede ser comprendida dentro de un paradigma teórico que puede explicar porqué y cuando los intereses de los bancos y empresas USA ganan y las clases productoras, trabajadoras y campesinas latinoamericanas pierden. La teoría del imperialismo tiene varias ventajas. Primero, permite tener en cuenta las raíces históricas de las relaciones contemporáneas. Segundo, se cimenta, se basa alrededor de la centralidad de relaciones de clases y estados, entre capital y trabajo, lo que nos permite centrarnos en las relaciones de explotación así como en la dominación nacional. En tercer lugar, suministra una comprensión de la fuerza que conduce la expansión extranjera (la actividad maximizadora del beneficio de bancos prestamistas y empresas). En cuarto lugar, suministra una comprensión de la "nación-estado concreta" base de la dominación y por ello de la explotación. En quinto lugar, el imperialismo suministra una estructura para comprender la diferenciación discriminación de clase y la explotación que lleva a "pérdidas y ganacias". Además, nos los suministra con una comprensión del papel sistemático del estado imperial en promover, expandir y consolidar y defender los intereses de grandes compañías multinacionales que funcionan en Latinoamérica. El imperialismo suministra una comprensión del papel colaborador de los estados y clases transnacionales latinoamericanas al identificar los intereses económicos comunes y su modo de asociación.La "hegemonía" puede ser mejor comprendida como un producto de la fase específica del imperialismo en la que los golpes cruentos o sangrientos se deshicieron d elos adversarios, los políticos locales son cooptados o asimilados al asumir las ideas dominantes y los intelectuales institucionales u orgánicos difunden las ideas estipuladas o decretadas por los poderes dominantes. En resumen, la fuerza imperial precede a la persuasión hegemónica.El concepto d imperialismo es extremadamente útil para comprender la naturaleza de las "transiciones" de la administración militar y el talante autoritario d los sistemas electorales del libre mercado. La democracia latinoamericana bajo el imperialismo USA ha sido desde el comienzo un asunto de las élites: la misma transición fue marcada por negociaciones relativas a las élites que efectivamente congelaron mantuvieron el status quo de la era militar. Además, el mismo funcionamiento, estructura y restricciones de la democracia latinoamericana ha sido profundamente influido por las relaciones que atraviesan las naciones entre instituciones autoritarias y elitistas en Latinoamérica (como el ejército y los grupos empresariales y financieros locales) y sus equivalentes u homógos en USA. Washington ha defendido regularmente la impunidad de los exdictadores militares que cometieron flagrantes abusos de los derechos humanos (para resguardar defensores estratégicos de los sistemas de lire mercado.El estilo y sustancia d la influencia política y económica d USA en Latinoamerica es por la vía de negociaciones de elite a puerta cerrada en gran medida con representantes o funcionarios no elegidos que son de absoluta confianza para Washington y Wall Street. Las decisiones a las que llegan son frecuentemente "legisladas" mediante decretos ejecutivos decretos ley, un procedimiento autoritario muy aplaudido por Washington y los medios USA como "actos de coraje" frente a la masiva desaprobación o rechazo. El autoritarismo en la sustancia y estilo que caracteriza la democracia latinoamericana es en gran parte producto de las conexiones o relaciones de los intereses imperialistas que definen las relaciones Latinoamericanas-USA. Por tanto para referirse a la "continuación del legado autoritario en las actuales democracias latinoamericanas" requeriría una explicación de ela matriz imperial que sostiene los centros modernos de poder autoritario.Las élites políticas que administran las democracias latinoamericanas lo hacen bajo las "restricciones" de acomodar arreglar a los capitalistas transnacionales latinoamericanos (que definen lo que es el capitalismo hoy) y la la multiplicidad d los intereses USA que se extienden y dominan sectores clave del sistema político y económico. Estas excluyen al pueblo y a la mayoría del electorado de representación en las áreas de interés y más importante aún de cualquier legislación y consulta significativa. En suma, el imperialismo mantiene las formas pero vacía el contenido de la democracia. La democracia bajo el imperialismo es en gran medida hablar para el pueblo y trabajar para los ricos, especialmente los ricos de fuera extranjeros. Las relaciones imperiales entre USA y Latinoamérica están cargadas con crisis. LA extraordinaria volatilidad de los flujos de capital en ambas direcciones, el pillaje o saqueo sin precedentes de la economía y las enormes concentraciones de riqueza han socavado los fundamentos para un crecimiento capitalista sostenido y creado la base para una crisis severa. La base d apoyo a los extraordinarios beneficios para los intereses USA se ha estrechado: pocos recursos públicos quedan por ser explotados, los erarios públicos se han vaciado para pagar los cada vez más onerosos pagos de la deuda, las reducciones en los gastos sociales para incentivar a los inversionistas han sido ya reducidos hasta llegar a los huesos. El sistema regulador de libre mercado ha destruido el mercado nacional, socavado las infraestructuras materiales y levado a la bancarrota a los productores locales. La capacidad para importar es cada día más rstringida por desequilibrada estrctura renta de la demanda. El menor pánico financiero puede llevar accionar a los inversionistas extranjeros, el líquido sangre vital del sistema, a la escapada. La precariedad del sistema de "Libre Mercado" en su conjunto es tanta que el edificio entero depende d inyecciones grandes y cada vez más grandes de préstamos estatales y de la incierta confianza de los prestamistas financieros.Dada la importancia económica de Latinoamérica para las compañías multinacionales y bancos claves, el colapso de Brasil, Méjico, Argentina y Venezuela llevará a una crisis de consecuencias imprevisibles. La misma importancia que las ganacias latinoamericanas (beneficios, pagos de intereses, etc.) se han dado por hecho o asumido por los sectores claves de la élite económica USA (y para la Balanza de Pagos) tiene su lado negativo en las duras consecuencias que un colapso tendrá en las pérdidas para Wall Street.El imperialismo y el gap en las ganacias y pérdidas que ha producido, ha generado movimientos sociopolíticos a gran escala a través del continente. Su alcance y detalle varia de pais a pais. Desde los masivos Movimientos de Trabajadores sin tierras en Brasil a los 15.000 miembros de la guerrilla en Colombia y otros muchos movimientos entre otros.El imperialismo no solo produce ganadores y perdedores sino que la subyacente explotación que produce aquellas divergencias de intereses también provoca reistencia, rebelión y quizás un nuevo ciclo de revoluciones.Tomado de Rebelión 13 de abril de 2000 | |||
| La historia de George SorosSaqueo y Pobreza en Latinoamérica James Petras | |||
| Adam Smith criticó a los terratenientes "rentistas" por sacar "rentas" de tierras improductivas. En la época moderna, los descendientes de estos "rentistas feudales" sobre el capital y el trabajo productivo, son los especuladores y financistas internacionales. Ellos compran y venden la tierra, empresas, bienes raíces, incrementando el costo de la producción sin producir mercancías útiles. Construyen grandes centros comerciales, especulan con la moneda, logrando ganancias inesperadas sin contribuir al desarrollo de la industria, a la producción de alimentos ni al empleo bien remunerado. El capital especulativo crece a un paso vertiginoso: Wall Street y la Ciudad de Londres registran ganancias sin precendentes. Y las consecuencias negativas se hacen evidentes en todo el mundo. Las economías asiáticas han sido golpeadas por los especuladores internacionales de las tasas de cambio. En Latinoamérica, los fondos corporativos del exterior, las grandes firmas financieras y los especuladores multimillonarios han engordado sus planillas de ganancias a través de lucrativas compras de monopolios de telecomunicaciones, bienes raíces urbanos, centros comerciales, bancos, tierras rurales y urbanas, y compañías petroleras y mineras. La compra de propiedades estatales y bienes raíces urbanos a precios reducidos se ha traducido en ganancias astronómicas en el plazo de uno o dos años. La bonanza de importaciones baratas y el enriquecimiento del 20% más rico de la población ha resultado en un auge de importaciones de bienes de consumo. La compra a plazos alimenta el consumo desenfrenado de los sectores medios y medio-bajos en los centros comerciales. El crecimiento de los préstamos a gran escala, públicos y privados, ha significado ingresos sin precedentes tanto para instituciones financieras como para firmas de inversionistas. Los que pagan los platos rotos El otro lado de la moneda es la devastación de pequeños agricultores y empresarios, acompañada de niveles récord de quiebras, incautación de tierras con hipotecas morosas y el incremento del número de trabajadores rurales sin tierra. En México, más de dos millones de deudores se han organizado para resistir a las incautaciones. En Argentina, más de 30.000 pequeñas empresas han ido a la quiebra. El crecimiento de las importaciones baratas, los arriendos altos y los elevados costos financieros han conducido al declive de las industrias locales y al aumento de enclaves para la exportación, controlados predominantemente por grandes corporaciones multinacionales de propiedad extranjera. El transporte (automóviles), el procesamiento de alimentos, las industrias mineras y químicas aparecen a la punta del empuje exportador; mientras que los textiles intensivos en mano de obra, vestido, calzado e ingeniería van en declive. El proceso de desindustrialización selectiva y el crecimiento de los sectores de exportación intensivos en capital ha producido el desempleo masivo, el crecimiento del sector informal, así como el trabajo temporal mal pagado, por un lado, y una pequeña capa de profesionales, técnicos, contadores y asesores financieros bien remunerados, por otro. En Brasil y en el Gran Sao Paulo la tasa de desempleo es de 17%, en la zona Gran Buenos Aires- Rosario, de 18%. En Venezuela, cerca del 60% está en la economía informal. Más del 60% de la fuerza laboral chilena recibe un salario por debajo del nivel que corresponde al valor agregado generado por su productividad. Las inversiones mayores se ubican en la compra de empresas o bancos existentes. La inversión en tierras urbanas y bienes raíces y la compra de propiedades rurales inflan los precios de la tierra. Las consecuencias son directas y uniformemente negativas para las clases populares. La privatización significa despidos masivos, incrementos en los precios de los servicios y la discontinuidad de líneas de transporte y servicios, salvo en las rutas más rentables. La inversión en bienes raíces se traduce en edificios de oficinas o apartamentos para sectores de altos ingresos, en el desplazamiento de los habitantes y arrendatarios de bajos ingresos y la expulsión de empresarios y manufactureros pequeños y medianos, a medida que los arriendos suben por fuera de su alcance. Con el aumento de los precios de la tierra, los pobres se ven empujados hacia fuera de los límites urbanos y a amontonarse en barriadas con escasos servicios de transporte y salud, con lo cual se alarga su jornada laboral y aumentan las enfermedades. El desplazamiento reduce el acceso al empleo, a las escuelas y a los establecimientos de salud. Los recortes en el gasto social es una política predilecta de los gobiernos para "establilizar la economía" y dar las garantías de que las inversiones no serán adversamente afectadas por las fluctuaciones de la moneda. El aceite de la corrupción El boom de la minería, petróleo, agroindustria, bienes raíces y sector financiero es la base, tanto para las apariencias externas de crecimiento, como para la realidad interna de miseria, desigualdad y protesta social crecientes. Aparejado a la privatización y desregulación -las dos columnas de la actual política de "libre mercado" en América Latina- se presenta la corrupción a amplia escala y a largo plazo en los más altos niveles de gobierno. México, Venezuela, Brasil, Argentina y Bolivia han tenido presidentes que han sido acusados de corrupción, y dos de ellos destituidos, a la vez que una serie de altos funcionarios han sido implicados en contrataciones ilegales, la interferencia en el sistema judicial y la compra abierta de votos parlamentarios. Mientras desde arriba la corrupción se encarga de engrasar las ruedas de la máquina avasalladora del mercado libre, la represión militar y policial, de silenciar la oposición y el disenso, a fin de que las economías sean seguras para los inversionistas extranjeros. En Argentina, se ha registrado más de 850 incidentes de amenazas y violencia (incluyendo dos asesinatos) contra comunicadores críticos del régimen de Menem. En Brasil, más de 50 campesinos sin tierra y squatters urbanos han sido asesinados por la policía militar que protege a propietarios y terratenientes. En Venezuela, durante la última década, los militares y la policía han ocupado las calles dejando saldos de decenas de muertos y heridos. Entretanto, los especuladores invierten miles de millones, y a medida que se infla la burbuja financiera, la ira a la base se profundiza. La desregulación ha facilitado que se fabriquen fortunas rápidas de unos pocos, pero las consecuencias para la economía en su conjunto han sido desastrosas. El "filántropo" Soros Un caso típico del nuevo capital especulativo que entra en América Latina, es el de George Soros. Además de su reciente gran compra del lucrativo monopolio telefónico ruso Svyazinvest, en colaboración con el Deutsche Morgan Grenfel, se alega que Soros ha ganado miles de millones al especular con la tasa de cambios en Inglaterra y más recientemente en el Sudeste Asiático. Las incursiones filantrópicas de Soros en Europa del Este le ayudaron a crear puentes con futuros políticos e intelectuales que posteriormente le facilitaron oportunidades lucrativas de inversión en la compra de compañías en esa región. Como era de esperarse, Soros está a la punta de la avanzada especulativa en América Latina. Encontró oportunidades apropiadas para construir una gran fortuna bajo el régimen Menem. De una inversión inicial de $10 millones en 1990, sus haberes en bienes raíces ahora superan los $500 millones. Ellos incluyen dos torres de oficinas, dos muelles en un complejo portuario de lujo, edificios residenciales para sectores de altos ingresos y planes para reconvertir el Mercado de Abasto de Buenos Aires. Ha comprado cuatro de los seis mayores centros comerciales de Buenos Aires y un gran complejo deportivo y hoy es el terrateniente y ganadero más grande de Argentina. Esto último es resultado de una inversión de $17 millones en 400.000 hectáreas de tierra y 160.000 cabezas de ganado. A principios de 1997, con una ganancia de $90 millones alcanzada en esa propiedad, Soros compró otras 60.000 hectáreas de tierra agrícola y 87.000 cabezas de ganado. El valor de la tierra se ha duplicado en unos dos años y el mercado estadounidense se ha "abierto de pronto" a las exportaciones de carne de res argentina por primera vez en 60 años. Y mientras el valor de la tierra está en las nubes y los arriendos aumentan y el régimen de Menem proclama su éxito para atraer nuevos capitales, en Argentina las huelgas generales se extienden a varias provincias y las manifestaciones masivas de trabajadores de la salud y profesores, malpagados o impagos, se hacen frecuentes. México es otro blanco para las aventuras especulativas de Soros, con inversiones de $1.3 mil millones en bienes raíces. Así, mientras el nivel de vida está a la baja, el predador externo llega para atrapar los beneficios. En Venezuela, Soros ha tomado el control de numerosos "cajeros automáticos" y una compañía de bienes raíces cuyo capital supera los $150 millones (Fondo de Valores Inmobiliarios, FVI). Además tiene acciones en lucrativas compañías de minería, textiles y energía eléctrica. En Brasil, tiene acciones por $245 millones en la recientemente privatizada compañía de teléfonos, Telebras, una acción mayoritaria en Brazil Realty, e inversiones en rascacielos de oficinas en el centro de Sao Paulo. Al igual que en sus incursiones anteriores, aprovechando -en asociación con especuladores locales- de las desregulaciones fomentadas por regímenes corruptos y represivos, Soros cubre con un varnis filantrópico su acción depredadora. En efecto, mientras amasa billones a costa de los campesinos e indígenas desprovistos de tierra, la Fundación Soros ha abierto una oficina que ofrece educación a niños indígenas y de la calle en Ciudad Guatemala. Conclusión El crecimiento especulativo en América Latina ha subido de escalón. Los millonarios locales están siendo desplazados por los "jugadores mundiales", que despiden a quienes antes despedían, compran todo y toman control de la nueva fuente de riqueza: la renta. El crecimiento de rentas y ganancias a partir de inversiones especulativas está directamente ligado al declive en los ingresos de los asalariados y campesinos, a pesar de las favorables tasas de crecimiento que se han dado recientemente. En un sentido más profundo, la operación Soros, bajo la cual "los grandes peces comen a los peces pequeños", pone en relieve la creciente concentración y centralización del capital financiero y de bienes raíces. Ello es parte del nuevo estilo emergente de desarrollo con sus actores delimitados y beneficiarios exclusivos. Es una fórmula para el crecimiento altamente polarizado y explosivo. En todo caso, Soros tiene la mayor parte de sus billones en fondos de inversión líquida. Si llega la revolución, él puede desplazar sus capitales a otras áreas, allí donde los nuevos Menem, Cardoso y Calderas aparecen listos para engrasar las ruedas del progreso con nuevos acuerdos lucrativos por arriba y el correspondiente envío de la fuerza pública para contener a la desconcertada población. Y la Fundación Soros seguirá no muy lejos, con financiamiento para una comunicación más abierta entre campesinos y especuladores. Tomado de Rebelión - Publicado en ALAI 270, 1998-04-15 | |||
| El conflicto entre China y Estados Unidos James Petras | |||
| Tomado del diario La Jornada. México, 14 de abril. La solución del conflicto entre China y Estados Unidos es mucho más que una tripulación y un avión estadunidenses en poder de los chinos y que una disculpa por parte de Washington. Lo que está en juego son cuestiones mucho más graves, de soberanía contra hegemonía, ideología contra comercio, la vieja Guerra Fría contra la Nueva Guerra Fría. En Estados Unidos hay conflicto entre las élites en cuanto a cómo relacionarse con China, y lo mismo ocurre en China, en lo referente a sus políticas hacia Estados Unidos. El primer y principal tema es la soberanía. China exige que los aviones espías no rebasen el límite marcado a 200 millas náuticas de sus costas, una práctica que Estados Unidos aplica en sus propias costas. Washington, sin embargo, asegura que el límite de China está a sólo 12 millas náuticas de la costa. Por tanto, Estados Unidos está admitiendo que su avión espía estaba violando el espacio aéreo chino, tal y como afirma Pekín; rebasando el límite de 200 millas y además haciéndolo rutinariamente. Por supuesto, es inimaginable que Estados Unidos permitiera que aviones espías chinos volaran a sólo 13 millas de las costas de Nueva York, Los Ángeles o Washington. ¿Por qué, entonces, Washington viola el límite chino de 200 millas? No es por razones técnicas; el equipo electrónico utilizado en misiones de espionaje funciona igualmente a 13 que a 200 millas de distancia de las costas de China. Existen dos razones: una es comprobar la presteza de respuesta militar de China, la capacidad de su fuerza aérea y su nivel de organización para interceptar un ataque aéreo potencial. La segunda es el desafío de la hegemonía en la región del Mar del Sur chino. La hegemonía mundial de Washington no está dispuesta a reconocer los reclamos de la hegemonía regional china. En todo el mundo, particularmente en Europa y América Latina, Estados Unidos ha "colonizado" el espacio aéreo, bases militares y puertos navales. Por ejemplo, aviones estadunidenses rutinariamente invaden el espacio aéreo latinoamericano mediante instalaciones militares que tienen en esos países. Los aviones espía de Estados Unidos estaban probando hasta qué grado es posible "colonizar" el espacio aéreo de China. Pero Pekín, y especialmente el pueblo chino, no aceptarán someterse a las pretensiones hegemónicas estadunidenses: no se consideran una clientela dócil al estilo de los gobiernos de América Latina. La exigencia de China de recibir una disculpa formal tiene una implicación más profunda. Significa que Estados Unidos debe tratarla como a un igual, en el sentido concreto de que sus 200 millas de espacio aéreo son tan inviolables como las de Estados Unidos, y en el sentido de que China puede ejercer influencia en la región vecina (del Mar del Sur chino). La negativa de Washington a disculparse es un rechazo tácito a los reclamos de China y una reafirmación de su propia posición hegemónica en el Mar del Sur chino. Al igual que ocurrió cuando se perpetró el bombardeo "accidental" de la embajada china, Estados Unidos le está enviando el mensaje de que la hegemonía estadunidense en todas partes no es negociable. Al interior de la administración Bush, existe conflicto entre los ideólogos y los comerciantes. Los ideólogos, (encabezados por Cheney y Rumsfeld) son respaldados por el complejo de la industria militar y quieren provocar una nueva Guerra Fría. Buscan confrontar militarmente a China y atizar una provechosa carrera armamentista. Los comerciantes (encabezados por Colin Powell) son básicamente las élites económicas que han invertido más de 100 mil millones de dólares y se han comprometido en tratos comerciales con China por 120 mil millones de dólares. Están convencidos de que Estados Unidos, con el tiempo, puede "conquistar" a China por la vía de los mercados y la diplomacia. Este conflicto entre los dos sectores de la administración Bush explica la política de "amenazas" y "negociaciones". El gran problema es que los comerciantes no están dispuestos a aceptar la definición de soberanía de China. En vez de eso, ofrecen concesiones simbólicas/diplomáticas, expresando su "arrepentimiento" por el incidente, pero sin resolver, y sin siquiera reconocer, la verdadera sustancia de los reclamos de China sobre la soberanía de su espacio aéreo. En China, el conflicto está entre los liberales y los nacionalistas. Los liberales (encabezados por el presidente y el ministro del Exterior) han estado dispuestos a sacrificar el tema de la soberanía, con tal de profundizar la privatización de la economía china, asegurar la inversión extranjera e incrementar el comercio. Los nacionalistas (principalmente las fuerzas armadas y una minoría gubernamental) defienden la soberanía por encima de la liberalización. Tras el bombardeo de la embajada, los liberales se vieron obligados a posponer negociaciones en el seno de la Organización Mundial del Comercio. Los nacionalistas ejercen una poderosa presión hacia la unificación con Taiwán y están cuestionando la liberalización de la economía a la luz del creciente control extranjero. El que el avión espía haya violado el espacio aéreo chino ha ayudado a los nacionalistas a resaltar las crecientes y flagrantes violaciones a la soberanía de China. En este conflicto, los nacionalistas tienen el indiscutible apoyo del pueblo. Sin embargo, es muy probable que los liberales acepten una solución "simbólica" que ignore el problema fundamental de la soberanía china. En estas circunstancias, en las que la élite china está atada a las multinacionales estadunidenses, los liberales no pueden aceptar completamente la solución de Bush sin exponerse a la ira de la mayoría pro nacionalista. Un acuerdo entre los comerciantes estadounidenses y los liberales chinos ya se logró, en secreto, y sus detalles siguen sin conocerse. El problema principal en estas negociaciones es que en estos momentos los ideólogos en Estados Unidos siguen funcionando con mentalidad de Guerra Fría: actúan como si China siguiera siendo un país comunista y no el paraíso de los inversionistas extranjeros. Operan con una definición de la realidad fundada en lo militar, al mismo tiempo que los aliados imperiales de Estados Unidos en Europa y Asia tienen una definición mercantil de la realidad, basada en la conquista por medio del comercio y la inversión. Los ideólogos funcionan con base en una imagen del mundo de los años 50, en la que Washington puede imponer unilateralmente sus políticas. Su influencia es evidente en el rechazo unilateral del Protocolo de Kyoto con Europa sobre emisión de gases para el control del efecto invernadero, del Acuerdo de Defensa Antimisiles con Rusia, de las negociaciones de paz con Corea del Norte, y ahora, con el rechazo a reconocer la influencia de Pekín sobre la región del Mar de China Meridional. El único problema con la vuelta al pasado de los ideólogos es que el mundo ha cambiado dramáticamente durante el último medio siglo. Europa no depende más de la ayuda estadunidense, sino que es un competidor económico con movimientos sociales muy fuertes como los partidos Verdes y los sindicatos que apoyaron Kyoto. Los grupos industriales europeos quieren incrementar sus lazos económicos con China, Corea y Cuba. Las élites políticas y grupos pacifistas rechazan la escalada misilística estadunidense. Lo que es aún más significativo: las más grandes multinacionales estadunidenses dependen cada vez en mayor medida de las ganancias de sus inversiones en el extranjero. Hace 50 años, menos de 10 por ciento de las ganancias y ventas provenían del extranjero. Hoy en día, para las mayores empresas, entre 25 y 50 por ciento de las ganancias provienen de la inversión y comercio exteriores. Los ideólogos intentan construir una "Fortaleza América" mediante políticas militares y económicas unilaterales, lo que ha aislado internacionalmente al país y lo ha dividido internamente. Más aún, con la caída de los mercados bursátiles, la recesión económica, el incremento en el desempleo y la inseguridad laboral, y el creciente déficit comercial, el público estadunidense se preocupa más por la política económica doméstica que por las aventuras militares en el extranjero. Mientras los ideólogos han tratado de exaltar el fervor chovinista por la tripulación "cautiva", la respuesta del público, hasta ahora, ha sido menos que tibia. El ascenso de la visión del mundo de los ideólogos dentro del régimen de Bush llevará a una peligrosa situación mundial. Los patrones del comercio e inversión se verán alterados, se impulsarán carreras armamentistas y se concederán recursos para el presupuesto militar. Los europeos se verán obligados a escoger bando al elegir entre el comercio o una nueva y costosa Guerra Fría sin ningún beneficio visible. Habrá, sin embargo, efectos colaterales positivos: el presupuesto de guerra y la recesión económica podría revivir a la oposición política y social en Estados Unidos y Europa. La ideología del libre mercado y del "Nuevo Orden" se desmoronaría ante un nuevo estatismo encabezado por imperativos militares. La nueva Guerra Fría de los ideólogos, empero, no sería sostenible: agravaría la recesión en Estados Unidos al aislarlo de mercados y posibilidades de comercio extranjero y empeoraría conflictos internos políticos y sociales. Como dijo Clausewitz, es imposible declarar la guerra en dos frentes y ganar. Al final, los comerciantes de la administración Bush triunfaron sobre los ideólogos, al lograr un acuerdo con los liberales chinos. Los millones de dólares de las trasnacionales fueron mucho más importantes que los argumentos de los ideólogos. De manera similar, en China los liberales decidieron que la inversión extranjera y el ingreso a la Organización Mundial del Comercio era más importante que la soberanía del espacio aéreo. Sin embargo, temas y los adversarios siguen ahí, y harán que nuevos conflictos emerjan otra vez. Traducción: Gabriela Fonseca |
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3 de octubre de 2003 |
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26 de septiembre de 2003 |
16 de septiembre de 2003 |
“ Entiendo Señor Presidente, pero es que no tengo ganas de defecar”, contestó Culsfelt. “Pero no seas tonto Culín, todos defecamos en algún momento del día. No te avergüences de ello. Ahora debéis comunicar este asunto con discreción al resto del gabinete. “Puertas de par en par y bombas fuera.”
“De acuerdo, Señor presidente, ¿algo más?”, preguntó Cacowitz. En media hora, el presidente debía acudir a una reunión con Mossad para hablar sobre un defectante iraquí clave, pero no les comentó nada a estos, dada la gravedad de la situación. “Sí, quiero que se instalen cámaras en todos vuestros baños. Así me aseguraré de que todos estamos unidos en esto. Si luchamos juntos, conseguiremos que nuestra nación pase a ser la mejor de todos los tiempos, ¿entendéis?.” “ Sí, Señor Presidente”. Cacowitz se organizó un horario, de modo que la expulsión de sus despojos corporales y su consiguiente fetidez no coincidiesen con ninguna reunión ineludible. Culsfelt hizo lo mismo. A pesar de que la comunidad científica no sabía todavía que cada uno de los altos cargos del régimen de Tush estaba cambiando su patrón defecador, sin duda este hecho iba a ser trascendente para la investigación del futuro. A las siete de la mañana, antes de recibir órdenes militares y de emprender algún nuevo ataque o masacre se pudo oír decir en voz alta a cada uno de los miembros del gabinete: “bajad, bajad”, al tiempo que sus cagadas iban descendiendo y salpicaban la taza del váter. Aliviados, miraron a la cámara y sugirieron la “V de victoria”.28 de agosto del 2003 |
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