Actualidad

James Petra

31 de Julio de 2007

Diversos artículos de, y entrevistas a James Petras

El impacto político y social del neoliberalismo

James Petras

 

Hay varias mistificaciones en cuanto al neoliberalismo, que propagan sus defensores y que desafortunadamente toman como verdaderas muchos escritores de izquierda. Para comprender como el neoliberalismo impacta sobre la sociedad en general, y sobre los obreros rurales en particular, hay que tener una comprensión clara de lo que es y de lo que no es el neoliberalismo. Los defensores del neoliberalismo, arguyen que es una forma nueva y avanzada del capitalismo, que es la culminación de la historia. Arguyen que es el inevitable resultado de una revolución tecnológica, un producto de la racionalidad del mercado. Arguyen que es la forma más eficaz de organización económica. Hay varias fallas fundamentales en el argumento neoliberal. Mitos y realidades del neoliberalismo En primer lugar, el neoliberalismo no es nuevo. América Latina ha experimentado estrategias económicas liberales durante la mayor parte de los últimos 500 años. Desde la mitad del siglo XIX hasta los años 30, la mayoría de América Latina siguió la estrategia liberal: economía abierta, especialización exportadora, propiedad privada (mayormente extranjera) de recursos básicos y dependencia de préstamos e inversiones extranjeras. El análisis crítico de este sistema, tuvo lugar en los años '30, durante las crisis mundiales capitalistas. Las crisis del liberalismo condujeron a rebeliones populares en México y por toda América Latina. Estas rebeliones fueron provocadas por la extrema concentración de riqueza y poder y por el aumento masivo de la pobreza y el desempleo. Después, definieron una fase de desarrollo nacionalista-populista, tanto en las empresas públicas como en la protección del mercado doméstico, la industrialización nacional estimulada por el Estado y los programas socio-populistas. El "neoliberalismo" contemporáneo, ha creado desigualdades socio- económicas parecidas a las del liberalismo del siglo XIX. Aunque la estructura de clase, los patrones demográficos y los sistemas económicos son distintos hoy en día, los resultados generales son similares. Es importante esta crítica perspectiva histórica para señalar el hecho de que el neoliberalismo no es el fin de la historia, sino una regresión, una vuelta atrás, hacia una doctrina que falló en el pasado. En segundo lugar, el neoliberalismo no es el producto del "progreso evolutivo", sino que es parte de un proceso cíclico. El neoliberalismo llegó al poder en el siglo XIX, se extendió, se deterioró y se reemplazó por un sistema distinto: en algunos casos por el populismo nacional, en otros por el socialismo. El reclamo neoliberal de que éste representa un producto de la revolución tecnológica, es falso, al menos en dos aspectos. Primero, el neoliberalismo tiene una historia de ascensos y descensos, con 500 años de historia, anteriores a cualquier revolución tecnológica. Muchos de los fundamentales cambios tecnológicos, como el ordenador y la automatización, precedieron al actual resurgimiento del neoliberalismo, y por lo tanto no se pueden atribuir al "mercado". En tercer lugar, el argumento de que el neoliberalismo es producto de una elección racional y de la eficacia del mercado, contrasta con el hecho de que los orígenes del neoliberalismo en América Latina, se ubican en el período de las dictaduras militares de los '60 y '70, las cuales reprimieron "elecciones libres" y prohibieron el debate racional. Además, es difícil describir el neoliberalismo como un sistema "eficaz", en tanto aumenta el número de trabajadores subempleados y desempleados a un 60 por ciento de la fuerza laboral y la tierra no cultivada se concentra en pocas manos, al tiempo que se desplaza a los obreros rurales. Resulta claro que el ascenso del neoliberalismo no es el producto de la eficacia de la racionalidad. El neoliberalismo es el resultado del poder político y de la lucha de clases. Las victoria militares y políticas de los capitalistas exportadores y financieros aliados con el imperialismo y el ejército, impusieron el neoliberalismo a la fuerza y sostienen el modelo a través del control del Estado. A modo de resumen, el neoliberalismo es esencialmente un proyecto político basado en una configuración de poder de capitalistas exportadores y financieros, que controlan el Estado. Desde esta base de poder en el Estado, la burguesía neoliberal dicta la política económica, contrata ideólogos y compra elecciones. Para cambiar la política neoliberal hace falta un cambio fundamental en la correlación de poder de clase dentro del Estado. La lucha de clases y la ascendencia del neoliberalismo La ascendencia del neoliberalismo no es el resultado de un debate doctrinal, sino el producto de las derrotas militares y políticas de la izquierda entre 1964 y 1967. En este período, la clase capitalista tomó el Estado y comenzó una guerra prolongada contra el avance social de las dos décadas previas: se eliminó la legislación laboral progresista, se privatizaron y desnacionalizaron las empresas públicas, se bajaron los sueldos, y se revirtieron los avances en materia de reforma agraria. Las derrotas político-militares de la Izquierda en Brasil (1964), Chile y Uruguay (1973), Argentina (1976), Bolivia (1971), etc., fueron seguidas por la implementación de las primeras etapas de programas neoliberales de "choque". Los aliados estratégicos de esta ofensiva política neoliberal fueron las multinacionales estadounidenses y el Estado imperial, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. La lección es clara: cualquier intento de reversión del neoliberalismo debe seguir la misma lógica que tomaron los capitalistas para establecer su sistema: la lucha de clases que conduce al poder del Estado, la renacionalización de la industria y la redistribución de tierra e ingresos. En resumen, los orígenes del neoliberalismo no son ni "tecnológicos" ni "económicos" sino, en el análisis final, políticos y sociales: las políticas neoliberales y las expresiones ideológicas siguieron a la toma del poder del Estado. Desde esta ventajosa perspectiva, podemos ahora examinar las consecuencias políticas del reinado del neoliberalismo. Consecuencias políticas del neoliberalismo El neoliberalismo en el poder, ha transformado la naturaleza de las políticas y las propias relaciones políticas e interestatales. El hecho político fundamental es la aparición de un sistema político neoautoritario, bajo el disfraz del proceso electoral. Los regímenes recurren a un estilo autoritario de gobierno -característico de regímenes militares-, para poder implementar las políticas neoliberales antipopulares de privatización de empresas públicas, promover los intereses agro-industriales en desmedro de los campesinos y obreros rurales, e incrementar el número de desempleados para bajar los sueldos urbanos. 1o Gobiernan por decreto: la privatización de las empresas públicas se decreta por el Ejecutivo sin consultar a la ciudadanía ni al Congreso. 2o Las decisiones las toman organizaciones no electas por la ciudadanía, como las instituciones financieras extranjeras y domésticas. 3o El aparato del Estado (judicatura, altos mandos militares, policía y agentes de inteligencia) permanece incambiado con respecto a la dictadura. 4o El régimen promueve una cultura de miedo: se usan amenazas de fuerza e intimidación para inhibir la movilización de masas y la oposición pública. 5o Las elecciones se controlan a través de la manipulación y el control de los medios de comunicación, vía fraude (como en México) o por la compra de diputados del Congreso (como en Brasil). El neoliberalismo es compatible con las elecciones, pero depende de medidas autoritarias e instituciones para implementar su programa. El proceso electoral en sí, se devalúa porque los políticos neoliberales nunca hacen campaña para su programa real e incluso prometen corregir los abusos del neoliberalismo. Una vez electos, proceden a profundizar y extender el proceso de privatización. Entonces hay un abismo profundo entre lo que ocurre durante la campaña electoral y lo que los neoliberales practican cuando llegan al poder. La carencia absoluta de correspondencia entre las campañas electorales y el gobierno elegido, alienta la apatía de los votantes, el cinismo hacia la política electoral y el giro hacia la política extra-parlamentaria. Por ejemplo, cuando los políticos prometen reformas agrarias durante su campaña electoral y entonces, una vez elegidos, promueven los intereses de los exportadores de plantaciones a gran escala, los obreros rurales y los campesinos toman la acción por fuera del sistema electoral y al ocupar tierras legislan su propia reforma agraria. La política neoliberal favorece a los capitalistas vinculados al mercado exportador, a los inversionistas extranjeros y a los que operan en el sector bancario, y frecuentemente excluyen al Congreso y a la oposición política de cualquier decisión importante. Los ejecutivos neoliberales buscan evitar cualquier debate público y la revelación pública de los ilícitos vinculados a la privatización de las empresas públicas lucrativas y -para evitar investigaciones- de las superganancias que obtienen. Lo mismo pasa con las violaciones de los derechos humanos por parte del Estado (como por ejemplo, con las masacres de campesinos). Cuando los presidentes neoliberales no pueden convencer a los legisladores, frecuentemente recurren a chantajes y a la implementación de fondos especiales para proyectos locales, que les aseguren votos decisivos para legitimar su políticas. En resumen, el neoliberalismo corrompe el proceso legislativo, haciendo de los miembros del Congreso elegidos por los votantes, meros funcionarios del Ejecutivo. El nuevo autoritarismo de los neoliberales se manifiesta en su política hacia los trabajadores. Mientras los regímenes militares sencillamente reprimieron los derechos laborales, los neoautoritarios aprueban leyes laborales restrictivas, que facilitan el despido de los trabajadores, debilitan o derogan las regulaciones con respecto a la salud y al bienestar, y alientan a los patrones a intensificar la explotación a través de prácticas de "flexibilidad laboral" El crecimiento del desempleo y las nuevas leyes laborales, tienen el doble efecto de "fragmentar" los sindicatos tradicionales, debilitando su poder colectivo de negociación. En respuesta al declive de los sindicatos tradicionales, han surgido nuevos movimientos socio-políticos comprometidos en la acción directa. Por ejemplo, mientras las confederaciones laborales urbanas más importantes han perdido huelgas y han estado a la defensiva, los obreros rurales y los movimientos de campesinos de Brasil, Paraguay y México, Bolivia, Ecuador, etc., han tomado la ofensiva, ocupando la tierra y atacando las políticas liberales del régimen. Los regímenes neoliberales recurren a "tácticas de choque", combinando los aumentos dramáticos de los precios al consumidor, con cortes drásticos en los gastos sociales, en los sueldos y en el trabajo estable. Como resultado, los salarios han caído casi un 70 por ciento en México, 30 por ciento en Argentina, 60 por ciento en Bolivia, etc. Las llamadas "estrategias de supervivencia", despolitizan a los pobres y los confinan en proyectos locales a pequeña escala, dirigidos por organizaciones no gubernamentales y financiados por donantes extranjeros. En muchos casos, los neoliberales combinan los programas macro- sociales que favorecen a los ricos, con programas "de pobreza" micro-sociales, diseñados para evitar que los pobres reaccionen políticamente en contra el régimen neoliberal. En resumen, uno de los resultados claves del neoliberalismo, es el crecimiento de los gobiernos neoautoritarios, junto con la corrupción del proceso electoral y la de los diputados electos. Esto ha estimulado - como contra-respuesta-, el crecimiento de la acción directa extra-parlamentaria, especialmente la de los movimientos rurales. Los nuevos regímenes autoritarios, cuentan con el Estado represivo para implementar sus "políticas de choque" y con sus seudo programas anti-pobreza para evitar rebeliones populares. El efecto combinado está diseñado para fragmentar los movimientos de masas. El resultado, sin embargo, es el debilitamiento del proceso tradicional de negociación colectiva de los sindicatos urbanos y el fortalecimiento de los movimientos de acción directa en las zonas rurales. El retorno de la izquierda Sería un grave error sobreestimar la capacidad de los regímenes neoliberales para imponer sus políticas y consolidar su gobierno a perpetuidad. El neoliberalismo sigue un ciclo de ascenso, consolidación y declive político. Las misma condiciones que marcan el "éxito" de un régimen neoliberal (privatización de los bienes públicos, crecimiento de las exportaciones e importaciones, incremento de la inversión externa, concentración del ingreso) extienden y profundizan la oposición. Hoy, por toda América Latina, está surgiendo una izquierda nueva, a partir de nuevos actores socio-políticos. El centro principal (pero no exclusivo) de resistencia, está en el campo, en las provincias y entre los funcionarios (profesores, trabajadores de la salud, etc.). Los líderes campesinos son muy distintos de los del pasado, incluso si han aprendido de las luchas tradicionales. Son jóvenes (entre 20 y 30 años), cosmopolitas (saben de agricultura y de política nacional e internacional), viven de acuerdo a como viven aquéllos a quienes representan (no tienen privilegios económicos) y funcionan dentro de organizaciones democráticas en las que priman las decisiones colectivas. Combinan la política de acción directa en las zonas rurales, con la construcción de coaliciones con movimientos urbanos. Estos nuevos movimientos campesinos son organizaciones autónomas que combinan el marxismo y la política de clases, con las luchas de género y de etnia. Trabajan con partidos fraternales, pero rechazan la idea de ser "correas de transmisión" partidarias. Uno de los componentes básicos de estos nuevos movimientos, es que entienden que, para tener éxito, la cuestión de la reforma agraria tiene que formar parte de una transformación social general que involucre a las instituciones financieras, tanto como a las comerciales y culturales. Lo que hace que estos nuevos movimientos rurales revolucionarios sean diferentes a los de los sindicatos reformistas, es que conciben la lucha contra el neoliberalismo, no sólo como una cuestión económica, sino en términos de lucha política. Los nuevos movimientos rurales ponen énfasis en la lucha contra el imperialismo cultural y la manipulación de la cultura popular. Proporcionan recursos impresionantes para la educación popular, y en la lucha por crear una nueva subjetividad. Están de acuerdo con el Che Guevara en que "no se puede construir el socialismo con los símbolos del dólar en los ojos de la gente". Los movimientos agrarios están comprometidos en una lucha cultural directa contra los neoliberales para ganar los corazones y las mentes de las clases populares rurales u urbanas. Mientras el neoliberalismo promueve el interés individual, los movimientos enfatizan la solidaridad social de clases; mientras el neoliberalismo idealiza la promoción individual, los movimientos promueven el avance colectivo; mientras el neoliberalismo glorifica la ganancia, la avaricia y el consumismo, estos movimientos jerarquizan la riqueza social, la salud pública, la educación y la vivienda. En esta confrontación cultural sobre la zona crucial de la subjetividad, está mucho en juego: la subjetividad da forma a la organización y a su capacidad de luchar y transformar las condiciones impuestas por el neoliberalismo. No sólo el empobrecimiento económico conduce directamente a la acción social colectiva. Para transmitir los valores e ideas "neoliberales", las clases dominantes cuentan con los medios de comunicación, para moldear individualidades apolíticas y atomizadas, que viven virtualmente la vida de los ricos y famosos que exhibe la televisión. Para contrastar con los medios de comunicación, los movimientos rurales cuentan con miles de líderes de opinión a nivel local, con activistas, militantes, radios locales y publicaciones, con las que dan forma a una cultura alternativa basada en la solidaridad. Una vez más, es un error sobreestimar el poder de los medios de comunicación y la capacidad del neoliberalismo para establecer su hegemonía sobre las masas. En primer lugar, en donde hay comunidades hegemónicas que comparten una experiencia de clases común y que tienen su propios líderes de clase, el mensaje neoliberal no penetra la conciencia de la gente. La ideología neoliberal penetra en la conciencia de las masas, cuando la gente está atomizada, desorganizada, "victimizada", o cuando sus organizaciones son dirigidas por burócratas enriquecidos que no prestan atención a la educación política y que dependen de su "carisma personal" o de sus conexiones con la élite. El neoliberalismo no es meramente un fenómeno económico, también es cultural e ideológico: proyecta una visión mundial. Como tal no se le puede enfrentar sólo en el nivel económico o político, sino también a través de una visión alternativa, como parte de una totalidad democrática, coherente y colectivista. Las herramientas del neoliberalismo La ideología neoliberal se puede dividir en dos tipos de discursos. Uno de ellos se dirige a las clases gobernantes y se diseña para formular políticas que reparten los recursos estatales y las empresas para enriquecer aun más a lo ricos. Por ejemplo, el neoliberalismo promueve la privatización de empresas públicas (en realidad, su venta a monopolios privados), y la eliminación del salario mínimo para bajar los gastos laborales de los capitalistas. Estas políticas macro socio-económicas que definen el carácter general de la economía, la estructura de clase y el Estado, polarizan la sociedad, aumentan las desigualdades y concentran la riqueza y el poder. Pero si se sigue al neoliberalismo en su "lógica pura", sólo llegaría a una minoría privilegiada, aislada y vulnerable a la revolución. Por miedo a una rebelión social, un grupo de ideólogos ha formulado una doctrina que se llama "neoestructuralismo". Este discurso apoya los propósitos básicos del neoliberalismo, pero añade una serie de proyectos "microsociales" para contener el malestar social. La política microsocial comprende el reingreso del Estado para "corregir" algunos de los excesos (pobreza de masas, desempleo, etc.) generados por las macro políticas. Estas micro-políticas incluyen las siguientes propuestas diseñadas para complementar el modelo neoliberal: 1o "Auto-ayuda" y "micro-empresas" 2o Política de "identidad" 3o "Desarrollo alternativo" Las políticas de autoayuda son financiadas por fundaciones neoliberales, gobiernos extranjeros y regímenes locales. Su propósito es desviar el malestar popular, para que no exija fondos del Estado, inversiones y repartos de tierra destinados a la autoexplotación, promoviendo la labor familiar sin pago, el trabajo en turnos dobles y la auto-financiación. La autoayuda está vinculada con "microempresas", que proveen de mano de obra barata para la distribución de los productos de las grandes corporaciones o para la fabricación de mercancías a través de subcontratistas. En todos los casos, los "microempresarios" no tienen vacaciones pagas, no pensiones, ni programas de salud, etc. La tasa de bancarrota es muy alta, porque la competencia es intensa. Sin embargo, quiénes promueven las micro-empresas editan publicaciones financiadas sobre "historias exitosas" de "micro-empresarios" que han logrado beneficios. El problema es que no se resuelve ninguno de los problemas básicos de los sin tierra y de la pobreza de las masas. Pero sí se cultiva la ilusión y la esperanza de que es posible "tener éxito a través de la iniciativa individual". La segunda arma ideológica del neoliberalismo, al nivel micro social, se centra en los temas de género, ecología e identidad étnica, divorciados de los de clase, tierra y cuestiones económicas. Se dirige mucho dinero a organizaciones promovidas por ecologistas que critican los problemas ecológicos sin examinar y desafiar sus raíces económico-políticas en la estructura del poder capitalista. Se dan fondos para organizaciones feministas que centran su enfoque en los problemas de nivel personal o familiar, pero que no se comprometen en la la lucha de clases por la reforma agraria, por el empleo estable o por centros de cuidado para los niños de las madres que trabajan. De la misma manera, la estrategia neoliberal aporta fondos para actividades culturales reivindicadoras del idioma y del folclore de los indios y negros, pero rechazan sus luchas por el retorno a la tierra fértil y por la creación de empleos estables y bien pagados. Los neoliberales han incluso cooptado el discurso de algunos grupos progresistas, al dar fondos para economías de comunidad o para "alternativas populares". Estas "alternativas" combinan muchas de las características de la autoayuda y la microcooperación, pero están desconectadas de la lucha para transformar el macro sistema de poder. Los proyectos basados en las comunidades son sujetos a las mismas presiones del libre comercio, del declive en las inversiones del Estado, y la escasez de la tierra, del crédito y la asistencia técnica. La "descentralización" significa que el gobierno local asume la responsabilidad por la educación y la salud, pero sin los recursos económicos que se concentran en el Estado y que financian a las élites exportadoras. El propósito de estas políticas microsociales es dividir, localizar y despolitizar a los obreros rurales y los campesinos. Promueven la autoexplotación, además de la explotación capitalista. La respuesta del movimiento popular a este reto neoestructural, es radicalizar estas propuestas al vincular la cooperación étnica, de género y local, a luchas nacionales e internacionales para transformar los sistemas macro sociales. La lucha campesina por la igualdad entre los hombres y las mujeres, se basa sobre la solidaridad de clase para la reforma agraria, por la socialización de los bancos, por la protección del Estado al mercado doméstico y por préstamos de bajo interés a los productores. Frente a la propuesta neoliberal, que subordina las campesinas a mujeres burguesas, en una organización común que opera dentro de los parámetros del neoliberalismo, los movimientos revolucionarios de campesinos y sus líderes femeninas, proponen una alianza de clases de mujeres, dentro de la lucha de clases por reforma agraria. La igualdad de género en el movimiento es un prerequisito para la transformación social. El impacto organizativo del neoliberalismo El neoliberalismo ha provocado un impacto mayor sobre la organización socio-económica de la producción y sobre las organizaciones socio-políticas de la sociedad. Es útil enfocarse en el impacto del neoliberalismo en el campo. Podemos especificar siete cambios organizacionales mayores en la producción en las zonas rurales. 1o Las trasnacionales subcontratan a granjeros locales la mayoría de la producción, mientras ellos ganan de la venta de insumos y la comercialización. Así, el "granjero independiente" es de hecho, un empleado del complejo agro- industrial. 2o La organización de las cooperativas rurales, está vinculada con las trasnacionales y eso determina que los cooperativistas dependan de la producción, la distribución y los precios de las trasnacionales, las que también deciden la elección de mercancía y mercados. 3o Los complejos agroindustriales han transformado la fuerza laboral, al introducir la tecnología y la producción especializada, aumentando así el volúmen del excedente de mano de obra. La misma está fragmentada en una masa de trabajadores temporales y una pequeña minoría de empleados permanentes. 4o La política del Estado se dirige a subvencionar a los grandes exportadores y convertir a los campesinos en trabajadores sin tierra, a través de dos mecanismos: la importación de alimentos baratos y la intervención militar para destruir la producción de la coca. Los intereses de los exportadores estadounidenses y la DEA convergen con los de los grandes productores locales. 5o El Estado promueve la colonización de los campesinos sin tierra en tierras marginadas, lejos de los centros políticos y económicos. El resultado es la dispersión política y económica de campesinos con potencia radical. 6o El Estado neoliberal, a través de sus políticas de precios bajos, altos tipos de intereses, libre comercio y políticas de subvención selectiva que favorecen a los grandes exportadores, socava a los productores locales a pequeña escala, llevándolos a la bancarrota. El desplazamiento masivo de poblaciones rurales a las ciudades, ha sido una manera de promover la agricultura extensiva de los agroexportadores. El desplazamiento de productores pequeños, también crea excedente de mano de obra, lo cual baja los sueldos en el campo y en la ciudad. 7o El Estado neoliberal depende de la confianza de los grandes inversionistas para financiar sus deudas, cubrir sus déficit de comercio y sus inversiones. La "confianza" de los grandes inversionistas depende de que se les aseguren altas tasas de ganancias y mano de obra dócil y de la carencia de controles por parte del Estado. Debido a las desigualdades socio-económicas y al malestar socio-político creciente, el Estado depende cada vez más de la represión para mantener la confianza de los inversionistas y evitar la huida del capital. La represión toma la forma de intervención directa del Estado, apelando a grupos paramilitares no oficiales, muchos de los cuales son en realidad organizaciones militares oficiales. Estas nuevas formas dadas a la organización de la producción bajo el neoliberalismo, generan la resistencia popular y el crecimiento de las organizaciones de clase. Para desarticular los movimientos de clase, los neoliberales establecen organizaciones de competencia, que intentan socavar la resistencia popular. El neoliberalismo y las ONG El neoliberalismo alienta el crecimiento de las organizaciones no gubernamentales, que buscan atraer a los campesinos y a los pobres urbanos al ámbito de influencia de donantes extranjeros, oficiales gubernamentales locales y profesionales contratados. Estas organizaciones sociales se presentan como grupos progresistas que defienden el "poder popular", el "desarrollo sustentable" y la "democracia participativa". En la práctica, son correas transmisoras para la política neoliberal, que ayudan a desmantelar los servicios públicos y a promover la privatización de los servicios sociales. Las ONG no se oponen a la privatización masiva de los recursos naturales, o a los grandes flujos de capital extranjero que se dirigen hacia el crecimiento exportador no sustentable. Finalmente, las ONG son dirigidas por un grupo de élite de profesionales, que tiene que responder ante sus donantes extranjeros, es decir, son organizaciones verticales, no democráticas. La segunda organización socio-política promovida por el neoliberalismo son los "programas de pobreza", controlados por el Estado. El Estado neoliberal patrocina grupos de "autoayuda" y otros similares, en contra de la pobreza, que ni atacan las raíces de la misma ni responden a las necesidades básicas de la gente, sin cuestionar el tema de los medios de producción necesarios para resolver sus necesidades básicas. Estos programas de autoayuda y contra la pobreza, dirigidos por el Estado, son nuevas organizaciones que sirven a los poderes establecidos. Representan una manera de generar el clientelismo para conseguir votos en beneficios de los políticos neoliberales. En tercer lugar, las agencias internacionales de préstamos, dan financiación para "economías basadas en la comunidad". Estos grupos son subordinados a los intereses de los grandes capitalistas. en muchos casos, los "líderes de la comunidad", son empleados del Estado o colaboradores que dependen de los recursos financieros de los banqueros neoliberales. En cuarto lugar, los neoliberales han sido activos en financiar sectores "apolíticos", espiritualistas, evangélicos y pentecostales, que se oponen a la teología de la liberación. Enseñan la obediencia al Estado y la sumisión al sufrimiento resultante de las políticas neoliberales. En quinto lugar, los neoliberales promueven organizaciones feministas, étnicas y ecológicas, que se comprometen en la colaboración de clase con el imperialismo. Se preocupan por echarle la culpa a los pobres por la desforestación, el machismo y el racismo. Las ideologías de la política de identidad, arguyen que estas "identidades" trascienden las divisiones de clases y se las puede tratar a través de actividades culturales y proyectos en pequeña escala. En resumen, el neoliberalismo está cambiando la organización de la economía y la sociedad, en modalidades que fragmentan la mano de obra y debilitan las organizaciones de clase. Estos cambios organizacionales, sin embargo, han sido enfrentados por nuevas formas de organización social y por el retorno de la política de lucha de clase. El neoliberalismo y la lucha de clases en los '90 El neoliberalismo ha provocado una oposición creciente por todo el continente, que es distinta en muchos aspectos a la política revolucionaria del pasado. Para colocar la nueva ola de organizaciones sociales revolucionarias y el retorno de la lucha de clase en su contexto histórico, es importante repasar los ciclos revolucionarios pasados. Esencialmente, podemos distinguir cuatro ciclos revolucionarios diferenciados: 1o (1957-67) Comienza con la revolución cubana y los movimientos guerrilleros en Perú y Venezuela, y termina con la muerte de Guevara, la consolidación de la revolución cubana y la derrota de algunos de estos movimientos. 2o (1968- 76) Se compuso de luchas urbanas de masas, movimientos guerrilleros y avances electorales en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y México. El período termina con una serie de golpes de Estado, que conducen a las dictaduras militares. 3o (1979-89) Comienza con la revolución sandinista y la ofensiva popular en El Salvador y Guatemala, y terminó con la derrota electoral de los sandinistas y los acuerdos de paz con el neoliberalismo. 4o (1990) Este ciclo continúa en ascenso y se basa fundamentalmente en las luchas campesinas en Brasil, México, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Colombia y en otros paises. Muchos de los antiguos revolucionarios se han transformado en neoliberales y colaboradores del imperialismo. Algunos aún usan la retórica e incluso critican al neoliberalismo, pero forman alianzas electorales con los llamados "sectores modernizantes" de la burguesía. La cuarta ola de oposición revolucionaria es distinta de las del pasado, en el sentido de que la mayoría de los movimientos importantes se basa en organizaciones autónomas de campesinos. Los líderes son líderes rurales, no intelectuales urbanos. Las organizaciones rechazan el papel de correas transmisoras para los partidos electorales o los comandantes guerrilleros. Son democráticas y no verticales. Su liderazgo es colectivo y no personalista. Algunos de los movimientos tienen relaciones fraternales con partidos electorales de la izquierda, pero su actividad principal se basa en la acción directa antes, durante y después de las elecciones. Algunos de los movimientos se vinculan con movimientos guerrilleros como las FARC-EP en Colombia o los zapatistas en México; otros dependen de la movilización política de masas, la solidaridad y la autodefensa. Mientras la mayoría de los movimientos dinámicos tienen una base rural fundamental entre los obreros sin tierras y los campesinos, buscan forjar coaliciones sociales y políticas con los movimientos urbanos y los sindicatos. Mientras la reforma agraria es una exigencia central, ellos tienen la visión de la transformación de las relaciones agrarias como parte de un cambio mayor en el sistema capitalista. Surge la pregunta: ¿por qué lo rural ha llegado a ser el centro de la movilización política? ¿por qué la lucha agraria ha surgido con centro de la oposición al neoliberalismo, pese al declive relativo de la población rural?. Básicamente, no hay una sola explicación. La estrategia de exportaciones ha diezmado a los pequeños productores; la promoción de la agroindustria ha aumentado la importancia del excedente de mano de obra en el campo; la crisis urbana ha cerrado las ciudades como válvula de escape. Mientras la economía campesina ha sido golpeada duramente, el campo sigue manteniendo fuertes lazos sociales: la familia, la comunidad, los lazos étnicos y religiosos, contribuyen a la solidaridad social. Así que la combinación de la extracción intensificada de riquezas y la solidaridad social, ha conducido a una mayor capacidad para la movilización social. En segundo lugar, ha surgido un liderazgo nuevo en el campo, que no ha sido corrompido por las estructuras burocráticas existentes y por la financiación del Estado. Ser un líder en el campo no es fuente de privilegios, es un oficio peligroso. Así que los individuos que buscan posiciones de liderazgo, lo hacen por intereses éticos y morales, además de los de clase. Estos líderes han jugado un papel importante en la construcción de movimientos desde abajo, basados en la participación de las masas. En tercer lugar, los movimientos rurales han sido creativos en combinar el marxismo, la religión y las creencias comunitarias y étnicas, en una ideología dinámica y ecléctica que es inclusiva y no exclusiva. Finalmente, los movimientos del campo han sido eficaces en movilizar las asociaciones religiosas, los sindicatos y el apoyo universitario sin perder su autonomía. En algunos casos, los nuevos revolucionarios rurales han establecido la hegemonía sobre los movimientos urbanos de masas: la reforma agraria es la exigencia central de una amplia alianza de movimientos rurales y urbanos. Las alternativas sociales, culturales y políticas Las alternativas surgen de las experiencias reales y del análisis de una realidad concreta. Las utopías son el opio de los intelectuales. Lo que es fundamental a cualquier alternativa es la cuestión del Estado. A pesar de lo que los neoliberales arguyen, el Estado es central a la promoción y defensa de las políticas neoliberales y a la perpetuación de las desigualdades. La cuestión básica es la relación entre los movimientos revolucionarios y el Estado. La tarea estratégica fundamental es establecer un Estado democrático y socialista, que responda a los movimientos populares democráticos. Esta meta estratégica, sin embargo, es el producto de una lucha prolongada y acompañada por luchas que dan soluciones de corto a mediano plazo a los problemas básicos que existen. Los revolucionarios tienen que centrar su esfuerzo, en ganar el control de los medios de producción, de comunicación y de distribución, a nivel local, regional y nacional. Los movimientos deben describir sus papeles en relación al sistema económico, como clases y no en términos de la distinción legal de ciudadanos en el sistema electoral. Son ciudadanos-campesinos, ciudadanos-obreros. En segundo lugar, los movimientos deben identificar las divisiones de clases y la explotación que definen la "sociedad civil" y rechazar la ideología que homogeiniza todas las clases como miembros de la llamada sociedad civil. En breve, deberemos profundizar nuestra comprensión de clase, del Estado y de la sociedad. En tercer lugar, debemos comprender que las clases no son homogéneas, que son diferenciadas internamente, que debemos luchar por la igualdad de género, de raza y de etnia dentro de la clase y por las exigencias culturales de grupos étnicos específicos dentro de la clase. Ese reconocimiento, no obstante, debe tomar lugar dentro de la unidad de la clase, dentro del marco de la perspectiva de lucha de la clase. La integración entre las unidades económicas populares, atravesando las fronteras nacionales, es un imperativo creciente para enfrentar la "integración desde arriba". Las cooperativas rurales y los complejos industriales urbanos que vinculan la producción y el consumo, se deben desarrollar para apoyar la lucha política y para crear los mercados alternativos. Se deben crear nuevos modelos de empresas públicas que se controlen democráticamente, que sean innovadoras y abiertas a nuevas ideas y tecnologías. No podemos tumbar al neoliberalismo repitiendo los errores del pasado. A partir de los movimientos democráticos y autónomos, las nuevas alternativas deben vincular abiertamente sus luchas sectoriales a una visión nueva de la sociedad socialista democrática, en la cual la propiedad colectiva, sea un medio para procurar una mayor libertad individual, mayor ocio y atención a las demandas afectivas. La liberación cultural significa la creación de medios de comunicación alternativos, la promoción de escritores, poetas y músicos locales; significa luchar contra la saturación de mercancías culturales imperialistas, al crear actividades culturales significantes y divertidas. No hay fórmulas culturales prefabricadas, y cualquier intento de imponer la conformidad a un estilo, está destinado a fracasar. Las alternativas a nivel político, se basan en los micromodelos, en los movimientos, asambleas, en la consulta y en los líderes representativos. Las alternativas están presentes en las prácticas, y las prácticas tienen que ser teorizadas y proyectadas a nivel nacional. En el análisis final, el neoliberalismo condena a la gente a una vida vacía. La alternativa revolucionaria da sentido a la vida. Luchamos, luego, existimos. El neoliberalismo es un sistema moribundo, pero no caerá solo. La sociedad revolucionaria está luchando para nacer. Solamente la intervención popular directa, puede hacer que eso suceda.  Tomado de Rebelión 10 de abril de 2000
La CIA y la guerra fría cultural

James Petras

Frances Stonor Saunders, Who Paid the Piper: The CIA and the Cultural Cold War ["Quién Pagó: La CIA y la Guerra Fría Cultural"] (Londres, Granta Books)Este libro presenta un informe detallado de los medios por los que la CIA se infiltró e influenció en una amplia gama de organizaciones culturales, a través de los grupos que le servían de pantalla y mediante organizaciones filantrópicas amistosas como las Fundaciones Ford y Rockefeller. La autora, Frances Stonor Saunders, detalla cómo y por qué la CIA realizó congresos culturales, montó exposiciones y organizó conciertos. La CIA también publicó y tradujo a autores conocidos que seguían la línea de Washington, patrocinó el arte abstracto para contrarrestar el arte con algún contenido social y, subvencionó a periódicos, por todo el mundo, que criticaban el marxismo, el comunismo y las ideas políticas revolucionarias y absolvían, o ignoraban, la política imperialista violenta y destructiva de los EE.UU. Para servir estas políticas, la CIA pudo reclutar a algunos de los exponentes occidentales más estentóreos de la libertad intelectual, llegando hasta a tener a algunos intelectuales directamente en la nómina de la CIA. Muchos se involucraron conscientemente en los "proyectos" de la CIA, y otros entraban y salían de su órbita, pretendiendo ignorar la conexión con la CIA después de que sus patrocinadores de la CIA fueron desenmascarados a fines de los años 60 y de la guerra de Vietnam, después de que la marea política derivara hacia la izquierda.Las publicaciones anticomunistas estadounidenses y europeas que recibían fondos directa o indirectamente incluían a Partisan Review, Kenyon Review, New Leader, Encounter y muchas otras. Entre los intelectuales que fueron financiados y ascendidos por la CIA se encontraban Irving Kristol, Melvian Lasky, Isaiah Berlin, Stephen Spender, Sydney Hook, Daniel Bell, Dwight MacDonald, Robert Lowell, Hannah Arendt, Mary McCarthy, y muchos otros en los Estados Unidos y Europa. En Europa, la CIA estuvo particularmente interesada en la "Izquierda Democrática" y la promovía así como a exizquierdistas, comprendiendo a Ignacio Silone, Stephen Spender, Arthur Koestler, Raymond Arond, Anthony Crosland, Michael Josselson y George Orwell.Aguijoneada por Sydney Hook y Melvin Lasky, la CIA jugó un papel decisivo en la financiación del Congreso por la Libertad de la Cultura, una especie de OTAN cultural que agrupó a toda clase de izquierdistas y derechistas "antiestalinistas". Tenían plena libertad para defender los valores culturales y políticos occidentales, atacar al "totalitarismo estalinista" y andaban con mucho cuidado cuando se trataba del racismo o el imperialismo de los EE.UU. Ocasionalmente, los periódicos subvencionados por la CIA publicaban una opinión marginalmente crítica de la cultura de masas estadounidense.Lo que fue particularmente extraño respecto a esta colección de intelectuales financiados por la CIA fue no sólo su parcialidad política, sino su pretensión de que eran desinteresados buscadores de la verdad, humanistas iconoclastas, intelectuales librepensadores o creadores del arte por el arte, que se interponían contra los corruptos "escritorzuelos comprometidos" amansados por el aparato estalinista.Es imposible creer sus aseveraciones de ignorancia de los lazos con la CIA. ¿Cómo podían ignorar la ausencia en las publicaciones de toda crítica básica a los numerosos linchamientos en todo el sur de los Estados Unidos durante todo ese período? ¿Cómo podían ignorar la ausencia, durante sus congresos culturales, de críticas contra la intervención imperialista de los Estados Unidos en Guatemala, Irán, Grecia y Corea que produjeron millones de muertes? ¿Cómo podían ignorar las burdas excusas en las publicaciones en las que escribían por todo crimen imperialista en su época? Todos Fueron soldados: algunos charlatanes, vitriólicos, groseros y polémicos, como Hook y Lasky; otros elegantes ensayistas como Stephen Spender o informadores farisaicos como George Orwell. Saunders retrata a la elite de distinguidos universitarios WASP ( White Anglo Saxon Protestant [persona de la clase privilegiada de los EE.UU., blanca, anglosajona y protestante, N.d.T.]) de la CIA que movía los hilos y a los vitriólicos exizquierdistas judíos que increpaban a los disidentes izquierdistas. Cuando la verdad salió a la luz a fines de los años 60 y los "intelectuales" de Nueva York, París y Londres fingieron su indignación por haber sido utilizados, la CIA contraatacó. Tom Braden, que dirigía la división de Organizaciones Internacionales de la CIA, los desenmascaró al detallar cómo todos debían haber sabido quién pagaba sus sueldos y estipendios (397-404.)De acuerdo con Braden, la CIA financió a su "burbuja literaria," como el partidario de la línea dura de la CIA Cord Meyer llamaba a los ejercicios intelectuales antiestalinistas de Hook, Kristol, y Lasky. Refiriéndose a las publicaciones más prestigiosas y mejor conocidas de la supuesta "Izquierda Democrática" (Encounter, New Leader, Partisan Review), Braden escribió que el dinero que recibían provenía de la CIA y que "un agente se convirtió en director de Encounter" (398.) Al llegar el año 1953, dice Braden, "estábamos operando o influenciando en organizaciones internacionales en todos los terrenos" (398.)El libro de Saunders suministra información útil sobre varios aspectos importantes respecto a los métodos utilizados por los agentes intelectuales de la CIA para defender los intereses imperialistas en los frentes culturales. También inicia una importante discusión de las consecuencias a largo plazo de las posiciones ideológicas y artísticas defendidas por los intelectuales de la CIA.Saunder refuta las afirmaciones (hechas por Hook, Kristol y Lasky) de que la CIA y sus fundaciones amigas daban ayuda sin condiciones. Demuestra que "se esperaba que los individuos y las instituciones subvencionadas por la CIA actuaran como parte... de una guerra de propaganda." La propaganda más efectiva era definida por la CIA como aquella en la que "el sujeto se mueve en la dirección que uno desea por razones que cree son propias." Aunque la CIA permitía que sus activos en la "Izquierda Democrática" chacharearan de vez en cuando sobre la reforma social, lo que les interesaba en primer lugar, financiaban más generosamente y fomentaban con la mayor prominencia era la polémica "antiestalinista" y las diatribas literarias contra los marxistas occidentales y los escritores y artistas soviéticos. Braden llama esto la "convergencia" entre la CIA y la "Izquierda Democrática" europea en la lucha contra el comunismo. La colaboración entre la "Izquierda Democrática" y la CIA incluía el rompimiento de huelgas en Francia, la delación de estalinistas (Orwell y Hook) y campañas encubiertas de calumnias para impedir que artistas izquierdas recibieran reconocimiento (incluyendo la propuesta de otorgar el Premio Nobel a Pablo Neruda en 1964 [351.)La CIA, como el brazo del gobierno de los EE.UU. más preocupado por pelear la Guerra Fría cultural, se concentró en Europa en el período inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Habiendo sufrido casi dos décadas de guerra capitalista, depresión y ocupación de posguerra, la inmensa mayoría de los intelectuales y sindicalistas europeos eran anticapitalistas y especialmente críticos con pretensiones hegemónicas de los Estados Unidos. Para contrarrestar el atractivo del comunismo y el crecimiento de los partidos comunistas europeos (especialmente en Francia e Italia), la CIA elaboró un programa a dos niveles. Por un lado, como señala Saunders, se promocionaba a ciertos autores europeos como parte de un explícito "programa anticomunista." Los criterios de los comisarios culturales de la CIA para decidir sobre los "textos adecuados" incluían "toda crítica a política exterior soviética y al comunismo como forma de gobierno que consideremos objetiva (sic), convincentemente escrita y oportuna." La CIA tenía sumo interés en publicar a excomunistas desilusionados como Silone, Koestler y Gide. La CIA promocionaba escritores anticomunistas financiando fastuosas conferencias en París, Berlín y Bellagio (con vistas al Lago Como), donde científicos sociales y filósofos objetivos como Isaiah Berlin, Daniel Bell y Czeslow Milosz predicaban sus valores (y las virtudes de la libertad y la independencia intelectual occidentales, con los parámetros anticomunistas y pro-Washington definidos por sus benefactores de la CIA)- Ninguno de estos prestigiosos intelectuales se atrevió a presentar alguna duda o pregunta sobre el apoyo estadounidense a las matanzas masivas en la Indochina colonial y Argelia, la caza de brujas de intelectuales estadounidenses o los linchamientos paramilitares (Ku Klux Klan) en el sur de los Estados Unidos. Preocupaciones tan banales significarían "hacer el juego de los comunistas," de acuerdo con Sydney Hook, Melvin Lasky y la gente de Partisan Review, que buscaban ansiosamente fondos para su operación literaria prácticamente en quiebra. Muchos de los supuestamente prestigiosos periódicos literarios y políticos anticomunistas hubieran desaparecido rápidamente si no fuera por los subsidios de la CIA que compraba miles de copias para luego distribuirlos gratuitamente. La segunda pista cultural en la cual operaba la CIA era mucho más sutil. Promocionaba orquestas sinfónicas, exposiciones de arte, ballet, grupos de teatro y conocidos intérpretes de jazz y ópera con el objetivo explícito de neutralizar el sentimiento antiimperialista en Europa y generar el aprecio por la cultura y el gobierno de los EE.UU. La idea detrás de esta política era exhibir la cultura de los EE.UU., para conquistar la hegemonía cultural y así apuntalar su imperio económico-militar. A la CIA le gustaba especialmente enviar artistas de color a Europa –sobre todo cantantes (como Marion Anderson), escritores, y músicos (como Louis Armstrong)- para neutralizar la hostilidad europea hacia las políticas interiores racistas de Washington. Si no se circunscribían al guión artístico estadounidense y se aventuraban a hacer críticas explícitas, se les borraba de la lista, como sucedió con el escritor Richard Wright.El grado del control político de la CIA sobre la agenda intelectual de estas actividades artísticas aparentemente apolíticas fue demostrado claramente por la reacción de los editores de Encounter (Lasky y Kristol, entre otros) frente a un artículo publicado por Dwight MacDonald. MacDonald, un intelectual anarquista inconformista, fue durante mucho tiempo colaborador del Congreso por la Libertad de la Cultura dirigido por la CIA y Encounter. En 1958 escribió un artículo para Encounter con el título de "América América," en el que expresó su repugnancia frente a la cultura de masas estadounidense, su materialismo vulgar y su falta de civismo. Fue un rechazo de los valores estadounidenses que constituían el principal material de propaganda en la guerra cultural de la CIA y de Encounter contra el comunismo. El ataque de MacDonald contra "el decadente imperio estadounidense" fue demasiado para la CIA y sus agentes intelectuales en Encounter. Como indicara Braden, en sus pautas para los intelectuales, "que no debiera exigirse a las organizaciones que perciben fondos de la CIA que deban apoyar todos los aspectos de la política de los EE.UU." pero invariablemente había un límite – sobre todo cuando se trataba de la política exterior de los EE.UU. (314.) A pesar de que MacDonald era un antiguo responsable de Encounter, el artículo fue rechazado. Las pretensiones santurronas de escritores de la Guerra Fría como Nicola Chiaromonte, que escribió en la segunda edición de Encounter, que "el deber que ningún intelectual puede evadir sin degradarse es denunciar las ficciones y negarse a llamar "verdades," a las "mentiras útiles," no se aplicaban por cierto a Encounter y a su distinguida lista de colaboradores cuando era cosa de mencionar las "mentiras útiles" del Occidente.Una de las discusiones más importantes y fascinantes del libro de Saunders es sobre el hecho de que la CIA y sus aliados en el Museo de Arte Moderno (MOMA – [sigla en inglés, N.d.T.]) invirtieron vastas sumas de dinero en la promoción de la pintura abstracta expresionista (PAE) y los pintores correspondientes como un antídoto contra el arte con un contenido social. Al fomentar la PAE, la CIA rechazó a los derechistas del Congreso (de los EE.UU., N.d.T.) Lo que la CIA veía en la pintura abstracta expresionista era una "ideología anticomunista, la ideología de la libertad, de la libre empresa. Al ser no-figurativa y políticamente silenciosa era la verdadera antítesis del realismo socialista" (254.) Veían la PAE como la verdadera expresión de la voluntad nacional. Para soslayar las críticas de derecha, la CIA se tornó hacia el sector privado (especialmente el MOMA y su co-fundador Nelson Rockefeller, quien se refirió a la PAE como "la pintura de la libre empresa".) Muchos directores del MOMA tuvieron lazos que venían de largo con la CIA y estaban más que dispuestos a ayudar a promover a la PAE como un arma en la Guerra Fría cultural. Exposiciones fuertemente subvencionadas de PAE fueron organizadas por toda Europa, se movilizó a los críticos de arte, y las revistas de arte produjeron como salchichas artículos plenos de elogios muníficos. Los recursos económicos combinados del MOMA y de la Fundación Fairfield dirigida por la CIA aseguraron la colaboración de las galerías más prestigiosas de Europa las que, por su parte, pudieron influenciar la estética en toda Europa.La PAE como ideología del "arte libre" (George Kennan, 272) fue utilizada para atacar a los artistas políticamente comprometidos en Europa. El Congreso por la Libertad de la Cultura, (el frente de la CIA) puso todo su peso detrás de la pintura abstracta contra la estética figurativa o realista, en un acto político explícito. Comentando el papel político de la PAE, Saunders señala: "Una de las características extraordinarias del papel que la pintura estadounidense jugó en la Guerra Fría cultural no es el hecho de que se hizo parte de la empresa, sino que un movimiento que se declaraba tan deliberadamente como apolítico, se haya hecho tan intensamente politizado" (275.) La CIA asoció a artistas y al arte apolítico con la libertad. Esto estaba orientado hacia la neutralización de los artistas de la izquierda europea. La ironía, desde luego, era que la apariencia apolítica existía sólo para el consumo por la izquierda.De todas maneras, la CIA y sus organizaciones culturales pudieron modelar profundamente el escenario del arte de la posguerra. Muchos prestigiosos escritores, poetas, artistas y músicos proclamaron su independencia de la política y declararon su creencia en el arte por el arte. El dogma del artista o del intelectual libre, como alguien desconectado del compromiso político, ganó en ascendencia y domina hasta nuestros días. Aunque Saunders ha presentado un cuadro magníficamente detallado de los lazos entre la CIA y los intelectuales y artistas occidentales, deja sin explorar las razones estructurales para la necesidad que tuvo la CIA de imponer el engaño y el control sobre la disidencia. Su discusión se centra en su mayor parte en el contexto de la competencia política y el conflicto con el comunismo soviético. No hay un intento serio de ubicar la Guerra Fría cultural de la CIA en el contexto de la lucha de clases, de las revoluciones indígenas del tercer mundo y de los desafíos marxistas independientes contra la dominación económica imperialista de los EE.UU. Esto lleva a Saunders a elogiar selectivamente a algunas empresas de la CIA a costa de otras, a algunos agentes sobre otros. En lugar de ver la guerra cultural de la CIA como parte de un sistema imperialista, Saunders tiende a criticar su naturaleza engañosa y claramente reactiva. La conquista cultural de Europa del Este y de la antigua URSS por los EE.UU. y la OTAN debiera disipar rápidamente cualquier noción de que la guerra cultural haya sido una acción defensiva.Los orígenes mismos de la Guerra Fría cultural están arraigados en la lucha de clases. Desde el comienzo, la CIA y sus agentes de la AFL-CIO (Federación Americana del Trabajo-Congreso de Organizaciones Industriales, N.d.T.) de los EE.UU. Irving Brown y Jay Lovestone (excomunistas) gastaron millones de dólares en la subversión de sindicatos militantes y en el rompimiento de huelgas a través del financiamiento de sindicatos socialdemócratas (94). El Congreso por la Libertad de la Cultura y sus intelectuales progresistas estaban financiados por los mismos agentes de la CIA que contrataron a los gángsteres de Marsella para romper la huelga de los estibadores en 1948.Después de la Segunda Guerra Mundial, con el descrédito en Europa Occidental de la antigua derecha (comprometida por sus relaciones con los fascistas y un sistema capitalista débil), la CIA comprendió que, para demoler a los sindicatos y a los intelectuales opuestos a la OTAN, debía encontrar (o inventar) una Izquierda Democrática para entablar combate en la guerra ideológica. Se estableció un sector especial de la CIA para esquivar las objeciones de los parlamentarios de derecha. La Izquierda Democrática fue utilizada esencialmente para combatir a la izquierda radical y para dar un brillo ideológico a la hegemonía estadounidense en Europa. En ningún momento se permitió que los pugilistas ideológicos de la izquierda democrática forjaran las políticas y los intereses estratégicos de los Estados Unidos. Su papel no era hacer preguntas o presentar exigencias, sino que servir al Imperio en nombre de "los valores democráticos occidentales." Sólo cuando en los EE.UU. y en Europa apareció una oposición masiva a la Guerra de Vietnam, y quedaron al descubierto las coberturas de la CIA, muchos de los intelectuales promocionados y financiados por la CIA desertaron y comenzaron a criticar la política externa de los EE.UU. Por ejemplo, después de pasar la mayor parte de su carrera en la nómina de la CIA, Stephen Spender se convirtió en un crítico de la política de Vietnam de los EE.UU., como lo hicieron algunos de los colaboradores de Partisan Review. Todos alegaron ser inocentes, pero pocos críticos creyeron que un romance tan largo y tan profundo, con tantas publicaciones y tantos viajecitos pagados a congresos, podría transcurrir sin que se enteraran de algo.La participación de la CIA en la vida cultural de los Estados Unidos, Europa y otras regiones ha tenido consecuencias importantes a largo plazo. Muchos intelectuales fueron recompensados con prestigio, reconocimiento público y fondos de investigación, precisamente por operar dentro de las anteojeras ideológicas fijadas por la Agencia. Algunos de los nombres más importantes en la filosofía, la ética política, la sociología y el arte, que se hicieron conocidos en las conferencias y las publicaciones financiadas por la CIA, continuaron estableciendo las normas y los estándares para la promoción de la nueva generación, basándose en los parámetros establecidos por la CIA. No fue el mérito ni la capacidad, sino la política –la línea de Washington- lo que definió la "verdad" y la "excelencia" y las cátedras futuras en prestigiosos establecimientos académicos, fundaciones y museos.Las eyaculaciones retóricas antiestalinistas de los EE.UU. y de la Izquierda Democrática europea y sus proclamaciones de fe en los valores democráticos y la libertad, fueron una cobertura ideológica útil para los abyectos crímenes del Occidente. Una vez más, en la reciente guerra de la OTAN contra Yugoslavia, muchos intelectuales de la Izquierda Democrática se han alineado con el Occidente y el ELK (KLA – sigla en inglés, Ejército de Liberación de Kosovo, N.d.T.) en su sangrienta purga de decenas de miles de serbios y el asesinato de numerosos civiles inocentes. Si el antiestalinismo fue el opio de la Izquierda Democrática durante la Guerra Fría, el intervencionismo por los derechos humanos tiene el mismo efecto narcotizante en la actualidad, y engaña a los izquierdistas democráticos contemporáneos.Las campañas culturales de la CIA crearon el prototipo para los intelectuales, académicos y artistas aparentemente apolíticos de la actualidad, divorciados de las luchas populares y cuyo valor aumenta proporcionalmente en relación con la distancia que mantienen de las clases trabajadoras y con su proximidad a las prestigiosas fundaciones. El rol patrón de la CIA del profesional de éxito es el del guardián ideológico, excluyendo a los intelectuales críticos que escriben sobre la lucha de clases, la explotación clasista y el imperialismo estadounidense declamando que se trata de categorías "ideológicas," no "objetivas."La singular, duradera y dañina influencia de la gente del Congreso por la Libertad de la Cultura de la CIA no fue su defensa específica de las políticas imperialistas de los EE.UU., sino su éxito en la imposición a generaciones sucesivas de intelectuales de la idea de que se excluya cualquier discusión prolongada del imperialismo de los EE.UU. de los medios culturales y políticos influyentes. El problema no es que los intelectuales o artistas de la actualidad puedan o no tomar una posición progresista sobre uno u otro tema. El problema es la creencia dominante entre los escritores y artistas de que las expresiones sociales y políticas antiimperialistas no debieran aparecer en su música, sus pinturas y en escritos serios, si quieren que su trabajo sea considerado de mérito artístico sustancial. La victoria política perdurable de la CIA fue que convenció a los intelectuales de que el compromiso político serio y duradero es incompatible con la seriedad del arte y la erudición. En la actualidad los valores de la Guerra Fría de la CIA son visibles y dominantes en la ópera, el teatro y las galerías de arte, así como en las reuniones profesionales de académicos: ¿Quién se atreve a desnudar al emperador?Copyright "Monthly Review" , noviembre de 1999.
Origen: Monthly Review, Noviembre 1999
Traducido por Germán Leyens y revisado por Déborah Gil, febrero de 2001
EEUU: reflexiones sobre las elecciones presidenciales

James Petras

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos y lo que ocurrió después, al igual que la reacción mundial que provocaron, son asuntos que merecen mayores y más serias reflexiones que tratar de adivinar a quién se le adjudicará, finalmente, la condición de ganador. Digo "adjudicar" y no "quién será electo", porque el resultado de los comicios está en manos de jueces, abogados y funcionarios públicos que decidirán cuáles votos contarán y cuáles serán rechazados, qué método de conteo será considerado aceptable y cuál no, en qué condados habrá un recuento y en cuáles no, etcétera. El hecho medular de este asunto es el siguiente: en la tierra del pueblo soberano, los electores son espectadores cada vez más ajenos al proceso electoral en el cual han descubierto numerosas fallas que minan su legitimidad. Existe nerviosismo en la clase política ante la posibilidad de que se extiendan las dudas entre el electorado, que ha descubierto que bajo la Estatua de la Libertad hay muchas serpientes venenosas. Para la clase política de ambos partidos, un resultado, cualquier resultado, es necesario para que todo vuelva a la normalidad, lo que significa devolver a su sitio la roca de la libertad para que los votantes puedan volver a la complaciente convicción de que ésta es "la más grande democracia del mundo". Pero ese mito se ha manchado para siempre ante los ojos del mundo. Medios de comunicación de los cinco continentes han denunciado los conteos fraudulentos de votos, el rechazo arbitrario de sufragios, las urnas perdidas, las máquinas de votación que hicieron que judíos votaran por antisemitas, etcétera. Las serias y profundas sospechas de fraude hacia ambos candidatos presidenciales provocó que un periódico italiano tachara a Estados Unidos de "república bananera". La reacción del público alrededor del mundo es de alegría y satisfacción porque la charada de las elecciones estadunidenses quedó a la vista. Durante muchos años, en muchas regiones, Washington ha predicado un cuadro ideal de la democracia del mundo. Ha emitido juicios apresurados ante escándalos políticos del viejo mundo, y enviado a emisarios (como el ex presidente James Carter) y observadores electorales al Tercer Mundo para certificar sus procesos electorales. Washington ha enviado a expertos y científicos políticos a las ex naciones comunistas para dar lecciones de democracia a estos países en periodos de transición. Cada nación que ha sido humillada, juzgada, cuestionada e intimidada, hoy ha visto que el emperador va desnudo. La argucia electoral en Florida es una lección excelente para políticos corruptos y autoritarios de todo el mundo sobre cómo manipular las elecciones. Washington es el hazmerreír en tanto que funcionarios de la Organización de Naciones Unidas y medios de prensa hacen chistes a sus costillas. A veces, el humor puede ser un arma devastadora de resistencia política; tanto como lo son otras expresiones de fuerza de la oposición. La naturaleza manipuladora y engañosa de las elecciones presidenciales en Estados Unidos fue y es comprendida a nivel intuitivo por la mayoría de los es- tadunidenses empadronados. Es por eso que cerca de 50 por ciento del electorado no votó. Pese a toda la propaganda transmitida por CNN (y otras cadenas televisivas estadunidenses) la campaña presidencial Bush-Gore no provocó gran interés y el partido mayoritario resultó ser el de los abstencionistas: más de 100 millones de votantes potenciales eligieron mantenerse alejados de las urnas y ahora sienten que las circunstancias les han dado la razón. Las flagrantes revelaciones poselectorales conseguirán, con toda probabilidad, que aún más electores decidan abstenerse. Aún en una campaña electoral en la que se gastaron 3 mil millones de dólares en los últimos dos años --unos 30 mil dólares por elector--, ni el empresariado ni los prósperos sindicatos de burócratas fueron capaces de motivar o manipular a una mayoría a votar por alguien. Por lo tanto, se trató de llevar a cabo la segunda mejor opción: comprar a los medios para que manipularan a la minoría que votó por una minoría todavía menor. Las elecciones presidenciales en Estados Unidos, la abstención masiva, el fraude y la desconfianza hacia los recuentos que quedó evidenciada en las cortes de Florida revelan problemas más profundos y extendidos: el abuso del poder político, la enajenación de los votantes, la crisis de las elites, la carencia fundamental de cultura cívica que provoca que la desconfianza y la sospecha hacia los procedimientos electorales y el hecho de que las disposiciones judiciales dominen el pensamiento de políticos y electores. El hecho es que estos aspectos corruptos y autoritarios de las elecciones presidenciales estadunidenses quedaron accidentalmente al descubierto en el estado de Florida, donde surgió el margen mínimo de diferencia en la votación de ambos candidatos, y posteriormente esto fue evidente en el resto del país. Sin embargo, han surgido interrogantes en otros estados donde dicho margen también fue estrecho. La falta de pudor que muestran políticos de ambos partidos al lavar su ropa sucia en público proviene de su urgencia de llegar al gobierno para retribuir a quienes aportaron millones de dólares para apoyar sus campañas y compartir el botín de excedentes presupuestales que resultaron de hacer recortes en proyectos sociales. Las acusaciones y recriminaciones mutuas han adoptado la forma de una lucha judicial, que no una lucha de masas, en la que abogados de renombre de los principales bufetes expondrán sus argumentos ante jueces que han sido nombrados gracias a sus lealtades partidarias. Las preocupaciones del electorado, lo mismo que los programas y temas sociales que fueron demagógicamente manejados durante las campañas electorales, están totalmente ausentes de la controversia poselectoral, porque pasada la campaña la interrogante de si el ocupante de la Casa Blanca será Al Gore o George W. Bush (el más probable) es un asunto que concierne estrictamente a los intereses del gran empresariado, del poder militar y de quienes vigilan el imperio. Wall Street está cada vez más preocupado por esta disputa entre sus pa- trones potenciales. Los banqueros inversionistas quieren que el ganador sea anunciado y que se terminen de una vez las denuncias de las políticas sucias, para que se proceda a pulir nuevamente la manchada imagen de la democracia estadunidense y así continuar con la misión de la política de Estados Unidos, que consiste en lograr un mundo seguro para los negocios de Estados Unidos. Una disputa política prolongada sobre la presidencia no favorece a Wall Street, y es de esperar que el fallo judicial final resuelva el tema de manera satisfactoria para la inversión. Pero la roca de la libertad se levantó lo suficiente como para que el mundo pudiera atisbar el verdadero mundo de la política de Estados Unidos y su renombrada democracia, que seguirá haciendo esfuerzos en el futuro para certificar, juzgar y condenar a países más difíciles y más evidentemente hipócritas. Ya pueden escucharse la voces de los condenados del mundo reclamando "¿y qué pasó en Florida? ¿Qué pasó con esa elección dudosa?" Es por esto que el manejo de un imperio y de un libre mercado requiere de más propaganda democrática, y es la razón por la que tanto Gore como Bush coinciden en incrementar el presupuesto militar y enviar miles de millones de dólares en equipamiento militar a colombianos, israelíes turcos, etcétera. La esperanza para el futuro está en el candidato del Partido Verde, Ralph Nader, quien obtuvo 3 millones de votos limpios haciendo campaña con propuestas democráticas y populares. En medio de la corrupción, esto fue un indicio de renacimiento democrático. Tomado de La Insignia. Publicado en el diario La jornada, México, 26 de noviembre de 2000.
Traducción: Gabriela Fonseca
Civilización y barbarie

James Petras

(Extraído de La condición humana en el nuevo milenio: barbarie o liberación, Sediciones, Hiru, 2000). La civilización actual es un fenómeno híbrido: en la forma es civilizada; en el contenido, es barbarie. Determinados rituales civilizados permanecen en los centros imperiales -elecciones, derechos individuales, libertad de xpresión-, pero el ejercicio del poder estatal y sus consecuencias degradan y desplazan a millones de personas, envilecen la política y saquean las economías del tercer mundo y de los países ex-comunistas. Cómo hemos llegado a este estado de "barbarie civilizada"? Se trata de una "crisis de la moralidad" o de una "pérdida de los valores tradicionales" como argumental los conservadores? O es la barbarie simplemente la característica reincidente de nuestro pasado que persiste ante el desarrollo todavía incompleto del mercado libre, como argumentan los liberales? Vivimos en el período más dominado por la economía de mercado de la historia del mundo. El punto de partida para la comprensión de la nueva barbarie se encuentra, precisamente, en las relaciones más generalizadas y dominantes del mercado capitalista actual Pero no se trata de un tipo cualquiera de mercado, ya que los mercados, en formas muy variadas, han existido casi desde el principio de la historia, sino de unas "estructuras de mercado", controladas por el imperio euroamericano resurgente. Para empezar a entender la naturaleza de la nueva barbarie tenemos que observar las estructuras del nuevo imperialismo, su imperio económico y la maquinaria militar que la sostiene. Tenemos que examinar a los vasallos locales y sus burdas imitaciones de la violencia y el pillaje imperialistas. El Nuevo Imperialismo no sólo esclaviza los cuerpos de sus súbditos sino que, además, trata de inculcar servilismo a sus mentes. La nueva barbarie imperial lo impregna todo de tal manera que necesita estarse negando a cada momento, ser racionalizada y justificada. La ascendencia del imperio euroamericano requiere del elogio para tranquilizar a sus beneficiarios, desmoralizar a sus adversarios 01 potencia y aislar a sus enemigos implacables. La alabanza de sus "formas civilizadas" y la negación vehemente del contenido de barbarie son fundamentales en la perpetuación de la nueva barbarie. Para ello los apologistas del imperio -los periodistas,los académicos, los representantes de los medios de comunicación de masas, quienes se ocupan de las relaciones públicas, funcionarios y representantes oficiales-, trabajan continuamente con el fin de poner en ridículo y desprestigiar a los críticos de la barbarie. Su propósito es el aislamiento de los que se oponen, la desintegración de la perspectiva crítica y la desaparición de las formas tradicionales y contemporáneas de resistencia. ¿Qué hacer ante esta violenta embestida de la barbarie imperialista? La resistencia empieza, y sólo empieza, con la recuperación de la memoria histórica y de la integridad personal; la capacidad de decir no a la propaganda de guerra imperialista y sus pillajes. La resistencia empieza al desenmascarar la aparente fachada de civilización que disimula y oculta la degradación de las masas. Debemos afirmar el síndrome de Espartaco: el derecho a la rebelión de los millones de personas que no pueden permitirse el lujo del retiro privado porque debido a las condiciones de su vida diariamente tienen que luchar por ella, por su sustento y por su libertad ué es lo que está en juego? No sólo la derrota de esta crueldad sin sentido y la insaciable codicia del más vulgar de los imperios, sino también la defensa del espíritu humano: de la razón, de la libertad, de la dignidad... La recuperación, en fin, de la civilización.
Tomado de Rebelión 3/11/00.
El Movimiento de los Sin Tierra

James Petras

En los últimos 30 años, los gobiernos brasileños -tanto militares como civiles-. han proclamado la necesidad de la "reforma agraria", pero se han resistido a la implementación de una política efectiva en ese sentido. El Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA), que es la oficina gubernamental a cargo de la distribución de la tierra, ha seguido una política de asentamiento de familias sin tierra en campos de fronteras distantes, generalmente lejanos de los mercados, y en tierras yermas, infestadas de malaria. En sus 30 años de existencia, el INCRA ha instalado menos del 7% de las familias rurales sin tierra, 331.276 de los 4 millones de familias sin tierra existentes, y la mayoría de los asentamientos fueron iniciados por ocupaciones organizadas por el MST (el movimiento de los trabajadores sin tierra), que fueron luego legalizadas por el INCRA. La mayoría de los recursos agrícolas, tanto federales como estatales, están destinados a promover los grandes negocios agrícolas y a subsidiar a los agricultores orientados a la exportación. La promoción y financiación de los grandes agroexportadores ha sido denominada "modernización agrícola" tanto por los militares como por el actual régimen de Cardoso. La "modernización" agrícola ha sido un componente clave de la estrategia neoliberal del régimen de Cardoso y condujo tanto al masivo desplazamiento de pequeños productores y trabajadores rurales del interior del país como al aumento creciente de la influencia del MST. Como resultado, el interior del país fue el sector más duramente golpeado de la economía y el centro de la oposición al régimen. La reestructuración de la economía que llevó adelante Cardoso sólo se ha enfrentado con una oposición esporádica e inefectiva de los sindicatos urbanos (como la CUT) y de la oposición parlamentaria (Partido de los Trabajadores, Partido Comunista de Brasil, etc.) Por otro lado, en el interior del país tenían lugar grandes confrontaciones. Las luchas en gran escala han sido una realidad constante. La ofensiva política de Cardoso, caracterizada por la privatización masiva de lucrativas minas, telecomunicaciones, energía (y otras industrias clave), su desregulación de los mercados financieros, la liberalización del comercio y los flujos de capital, ha erosionado seriamente la base económica de los sectores populares y nacionalistas, compuestos por quienes producen para el mercado local y por los trabajadores industriales. La ofensiva urbana de Cardoso se apoya en una coalición de banqueros e industriales extranjeros y grandes empresarios agrícolas, terratenientes e intereses financieros e industriales. La conducción del MST percibió tempranamente las consecuencias negativas que tendrían las transformaciones previstas por Cardoso -en gran escala y a largo plazo- para los trabajadores rurales y urbanos, pequeños agricultores y productores orientados al mercado local. La respuesta del MST a la ofensiva de Cardoso fue lanzar su propia ofensiva en el interior del país a principios de 1995. El MST organizó una campaña de ocupaciones de tierra en forma escalonada, que involucró a un número creciente de familias a lo largo de toda la administración de Cardoso. La respuesta del régimen de Cardoso a la ofensiva del MST fue cambiando en las diferentes etapas. Al principio, la administración trató de ignorar al Movimiento minimizando su significado y etiquetándolo como "anacronismo histórico". Luego de una histórica movilización de 100.000 personas en Brasilia convocada por el MST en 1996, Cardoso cambió de táctica, abriendo negociaciones y tratando de cooptar al Movimiento a través del ofrecimiento de una cuota de asentamientos, a cambio de la desmovilización del Movimiento. Desmovilizando al MST, Cardoso esperaba conseguir ventajas para su estrategia política de crear un sector de alta tecnología agrícola para exportación, basado en complejos agroindustriales a gran escala, ligando a los terratenientes locales con el exterior, en especial con los exportadores agroindustriales norteamericanos. El MST entró en negociaciones pero insistió en que bajo ninguna condición acordaría frenar las ocupaciones de tierras improductivas, ya que la mayoría de los casi 4 millones de familias de trabajadores sin tierras continuaría con sus necesidad mínimas sin cubrir, debido a las limitadas cuotas fijadas por el régimen de Cardoso. La ofensiva del MST tuvo un gran impulso en 1996, cuando se registró un gran número de ocupaciones de tierra. La estrategia de ocupación de tierras del Movimiento combinó tácticas legales y constitucionales con acciones extra parlamentarias y con un estilo de coalición política muy abarcativo, que aunó a organizaciones eclesiásticas, grupos de derechos humanos, sindicatos urbanos, partidos parlamentarios, grupos cívicos locales, y representantes municipales. El MST confiaba en las cláusulas constitucionales que promovían que el Estado expropiara tierras sin cultivar y las redistribuyera entre los trabajadores rurales, y financiara los nuevos asentamientos rurales. Dentro de este marco legal constitucional, el MST podía construir amplias coaliciones de apoyo a sus pacíficas y bien organizadas ocupaciones de tierras. Con apoyo mayoritario en la opinión pública de San Pablo, Río de Janeiro y otras importantes ciudades, el MST podía neutralizar la represión del gobierno central. Sin embargo, a nivel local y estatal, los gobernadores, funcionarios locales y terratenientes aliados de Cardoso organizaron violentas represiones y procesos judiciales para aplastar el creciente atractivo del MST. Los terratenientes organizados en la UDR (Unión Democrático Ruralista) lanzaron aprovechando su influencia entre los gobernadores estatales y los funcionarios locales, una violenta contraofensiva de derecha, con el apoyo político y de propaganda del régimen de Cardoso. Esto culminó en abril de 1996, con la infame Masacre de Eldorado de Carajas (en el Estado de Para), donde la Policía Militar dirigida por el gobernador del Estado, masacró a 19 trabajadores sin tierra, para reprimir una marcha pacífica. En total, durante los primeros cuatro años del régimen de Cardoso fueron asesinados 163 trabajadores rurales. La masacre de Eldorado, que tuvo como propósito intimidar al Movimiento, consiguió el efecto contrario: la opinión pública se volcó masivamente a favor del Movimiento de Trabajadores sin Tierra y el MST respondió lanzando una nueva ola de ocupaciones de tierra a través del país. El régimen de Cardoso, forzado a la defensiva y políticamente aislado, intentó sacar ventaja de las nuevas ocupaciones de tierras declarándose favorable a las mismas. Sin embargo esta estratagema falló, y se duplicó el número de familias asentadas. Mientras el gobierno tenía éxito en vender sectores estratégicos de la economía, desregulaba los mercados financieros y rebajaba las tarifas comerciales, el interior se agitaba cada vez más. La rebaja en las tarifas aduaneras significaba importaciones de comida barata; el desmantelamiento de subsidios estatales, el apoyo crediticio y la asistencia técnica debilitaba a los pequeños productores locales. En los primeros cuatro años del régimen de Cardoso, más de 400.000 pequeños productores terminaron en la bancarrota y fueron expulsados de la tierra o convertidos en trabajadores sin tierra o en empleados de las grandes empresas agroindustriales de exportación, que son el núcleo de la llamada "estrategia exportadora de modernización agrícola" de Cardoso. En 1996, los pequeños agricultores siguiendo el ejemplo del MST, comenzaron a movilizarse y organizarse, en particular en el sur de Brasil. En 1997 surgió una nueva organización, el Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA). El MPA comenzó a imitar las tácticas de acción directa del MST, bloqueando rutas, ocupando oficinas gubernamentales, y participando en grandes demostraciones en las capitales estatales. En agosto de 1999 hubo una manifestación en Brasilia en la que participaron más de 15.000 pequeños, medianos y grandes productores fuertemente endeudados, demandando el perdón del 40 al 60% de sus deudas. Cardoso ofreció perdonarles del 10 al 20% de las dudas –en especial la de los grandes productores. Bajo presión, el régimen de Cardoso combinó concesiones al MPA –facilitando el crédito y ofreciéndoles un perdón parcial de las deudas- mientras que al mismo tiempo reducía las partidas presupuestarias federales para las producciones agrícolas familiares, para ajustarse a las metas fiscales del FMI-BM. Como resultado de esto, dos semanas después los productores, trabajadores rurales, sindicatos y partidos de izquierda organizaron una protesta masiva en Brasilia en la que participaron 100.000 personas, para denunciar el presupuesto de austeridad de Cardoso. Enfrentado a la intransigencia estatal, el MST se volcó a la construcción de coaliciones político-sociales con movimientos urbanos e intelectuales, a través de una campaña política nacional: la Consulta Popular, un programa de desarrollo alternativo que combina programas industriales nacionalistas, proteccionistas y dirigistas con reforma agraria y participación de masas en el proceso político. El "nuevo giro" del MST –su intento de romper con un marco estrictamente "rural"- llevó a nuevas iniciativas urbanas, como la organización de residentes de las favelas en algunas de las ciudades más importantes, incluyendo San Pablo, Río, y otras. La organización urbana condujo, en algunos casos, a la ocupación de parcelas en las inmediaciones de las principales ciudades, como el asentamiento de Nuevo Canudos, a menos de una hora de San Pablo, que incluyó a trabajadores desocupados del gremio de la construcción y del metal. El régimen de Cardoso y el Gobernador del Estado enviaron a la Policía Militar para desalojar a los ocupadores ilegales urbanos, con el argumento de que la tierra de Nuevo Canudos era "cultivada". En realidad, estando a una hora de San Pablo, era tierra valiosa para la especulación inmobiliaria. La desesperada situación de los ocupantes de tierra urbanos los llevó a apropiarse de dos camiones que transportaban pasta y carne, y eso produjo una razzia policial en el asentamiento y el arresto de varios activistas. A comienzos de 1999, el Gobierno Federal y sus aliados políticos en los gobiernos estatales decidieron abolir el mandato constitucional existente que financiaba las expropiaciones de tierra. El régimen de Cardoso introdujo un esquema del Banco Mundial para crear lo que bautizó como "reforma agraria de mercado". El Gobierno Federal desvió fondos del Instituto de Reforma Agraria (INCRA) al "Banco de la Tierra". El presupuesto general del INCRA fue reducido 53%, de 1.900 millones de reales a 1.000 millones; los fondos del INCRA para expropiaciones de tierras fueron reducidos de 600 millones de reales a 200 millones; se cerró la línea especial de créditos blandos del INCRA para nuevas cooperativas. Los drásticos cortes en el INCRA implicaban que los campesinos ocupantes de tierra no tendrían fondos para cultivar la tierra improductiva que ocupaban. En lugar de eso, el gobierno propuso comprar tierras a los terratenientes y vendérsela a agricultores individuales, que serían obligados a tomar créditos para financiar la producción. El resultado sería la creación de una clase de pequeños agricultores con pesadas deudas, que deberían enfrentar una competencia desigual con las importaciones baratas de alimentos. El resultado sería la casi segura bancarrota y la reventa de las tierras, que pasarían de manos de pequeños agricultores familiares a productores comerciales o a especuladores inmobiliarios. La inviabilidad económica de la "reforma agraria de mercado" es evidente. En todo caso, el propósito del Gobierno Federal es político –eliminar la posibilidad de que las ocupaciones de tierra del MST conduzcan a la formación de cooperativas de producción exitosas (como lo han sido en la mayoría de los casos en todo el país). El segundo propósito de la estrategia de Cardoso es seducir a los trabajadores sin tierra con la oferta de asentamientos y de acceso al crédito, dividiendo con esto al movimiento y creando en su interior estratos de pequeños productores que apoyarían al régimen. Las primeras experiencias de la "reforma agraria de mercado" no son promisorias. Se han producido ya una serie de grandes demostraciones demandando el perdón de las deudas como producto de la devaluación masiva y la declinación de ingresos y demanda. Los recortes de fondos que hizo Cardoso se evidencian en el creciente número de familias sin tierra que han ocupado tierras improductivas y cuyas demandas de expropiación no han sido atendidas. Durante los primeros cuatro meses de 1999, 22.000 familias organizadas por el MST y la Confederación Nacional de Trabajadores Agrícolas (CONTAG) ocuparon más de 155 grandes fincas. A mediados de 1999 había más de 72.000 familias –más de 350.000 campesinos- "acampando" a la espera de una respuesta. Algunas familias vivieron en campamentos hasta cuatro años. Reteniendo los fondos federales, el régimen de Cardoso espera desalentar la ocupación de tierra y minar el apoyo al MST. La respuesta usual del gobierno a los trabajadores rurales y a los desempleados –que debían emigrar a las ciudades- suena a hueco, dado el 20% de tasa de desempleo en la mayoría de los grandes centros urbanos. La defensa que hace Cardoso de las elites rurales y su política negativa hacia los potencialmente productivos trabajadores rurales sin tierra ha aumentado la tensión en las ciudades, que concentran la nueva ola de productores rurales desplazados. Esta es otra razón de porqué el MST está cada vez más dedicado a la organización urbana. En respuesta a los ataques del gobierno a la constitución nacional y al desmantelamiento efectivo de las instituciones de la reforma agraria y sus presupuestos, el MST se ha volcado a la esfera política. El pensamiento guía es que lo que los trabajadores sin tierra están ganando en términos de apoyo popular y ocupaciones de tierras, lo están perdiendo en términos de financiamiento del estado para nuevos asentamientos. La conducción nacional del MST está ampliado sus esfuerzos en dos direcciones: muestra una creciente tendencia a involucrarse directamente en la política electoral y aumenta sus esfuerzos para formar coaliciones políticas en el orden nacional para desafiar directamente al gobierno. Mientras estos cambios estratégicos ocurren a nivel nacional, y el Gobierno Federal intensifica sus esfuerzos para quitarle la iniciativa política al Movimiento, en el nivel estatal y local los aliados de derecha de Cardoso agudizan sus ataques al MST. En los estados de Parana, Para, San Pablo, grupos de activistas del MST y trabajadores sin tierra han sido torturados, golpeados y encarcelados con falsos cargos. Por el contrario, militares de alto rango filmados mientras asesinaban a pacíficos manifestantes han sido exonerados, como fue el caso de los oficiales que ordenaron la masacre de Eldorado de Carajas. Los poderosos lazos entre los terratenientes y el sistema judicial están demostrados por el hecho de que, entre 1985 y 1999, con relación al asesinato de 1.158 activistas rurales, sólo 56 personas fueron llevadas a juicio y sólo 10 fueron condenadas. Al profundizarse la crisis económica en 1999 y aumentar el desempleo, la popularidad de Cardoso cayó estrepitosamente, y lo dejó en una situación de gran dependencia del FMI-BM y los inversores extranjeros. La presión del FMI-BM para cortar los gastos públicos y reducir el déficit aumentó la polarización social y son pocos los sectores productivos de la economía nacional interesados en sostener al régimen. Enfrentado con el desmantelamiento del Instituto de la Reforma Agraria (INCRA), el MST trató de ampliar sus alianzas en el interior del país, trabajando con pequeños y medianos productores y sus organizaciones para luchar conjuntamente contra la política de precios y créditos del gobierno. El aumento de las acciones políticas y las alianzas sociales del MST corre paralelo a su constante política de acción directa. Son varios los factores que pesan en la conformación de la nueva política del MST. Primero, la naturaleza muy politizada del sistema judicial, puesta en evidencia con las graves violaciones jurídicas que cometió el juez actuante en el juicio a los oficiales acusados de asesinar a 19 trabajadores sin tierra, en Para. Con independencia de las poderosas evidencias presentadas y de la declaración inicial de culpabilidad por parte del jurado, la intervención del juez, cuestionando la suficiencia de la prueba presentada y su rechazo al testimonio de testigos oculares, demostró que sin influencias políticas concretas era imposible asegurar la justicia en las cortes, contra los influyentes y organizados terratenientes. El segundo factor que da forma al cambio político del MST es el desmantelamiento del Instituto de la Reforma Agraria y la eliminación práctica de los fondos para nuevos asentamientos. La estrategia de ocupaciones de tierra del MST dependía grandemente del reconocimiento legal que tenía el INCRA, la formalidad de las expropiaciones y los fondos para lanzar con éxito la producción en los asentamientos de tierra. Sin los fondos del INCRA, las ocupaciones de tierra organizadas por el MST se verían en severos aprietos financieros, en especial para asegurar la semilla, los fertilizantes, las herramientas agrícolas y los arreglos básicos para vivir. El régimen de Cardoso, cortando los recursos del INCRA y desviando recursos al Banco de la Tierra, ha cometido una violación clara de su mandato constitucional, estableciendo una nueva agenda política que no puede ser combatida por la acción directa – o por lo menos por acciones sociales a nivel local o estatal. Sólo la acción política directa dirigida a la conformación de un poder político nacional es capaz de restaurar los fondos para los asentamientos establecidos a través de la ocupación de tierras. Sólo las organizaciones políticas nacionales son capaces de contrarrestar la reforma agraria "privatizada" y al Banco de la Tierra promovido por el Banco Mundial e implementado por el régimen de Cardoso. El tercer factor que incide en la nueva política de amplias alianzas sociales del MST, fue la profundización de la crisis económica y la extensión y radicalización de las demandas de sectores sociales que estaban antes paralizados o inmovilizados. Este es el caso de los pequeños y medianos agricultores, los sectores nacionalistas de la industria nacional, los cada vez más inquietos empleados públicos, y la creciente masa de desempleados del antiguo sector industrial privado. El lanzamiento de la Consulta Popular significa abrir una puerta a la "convergencia nacional" entre clases sociales geográfica y socialmente diferentes, dentro y fuera del sector agrícola. El cuarto factor que influye en el cambio hacia coaliciones políticas nacionales son, precisamente, los devastadores efectos de la política agraria federal. La política de mercado libre, las importaciones baratas y la relativa declinación de los precios con relación al crédito y a los costos de los insumos condujo a un éxodo masivo del campo de casi 5.500.000 personas entre 1986-1996. El censo rural de 1986 estimaba la población rural en 23,4 millones de personas; en 1996 la población rural había caído a 18 millones. La concentración de tierras, por un lado, y la falta de tierras en el interior de Brasil, por el otro, ha continuado acelerándose. En 1970, las fincas de más de 1.000 hectáreas representaban el 0,7 del total de las fincas existentes y sus dueños poseían el 40% de la tierra; en 1996, el 1% de los terratenientes que tenía fincas de más de 1000 hectáreas poseían el 45% de la tierra. Más de cuatro millones de trabajadores rurales no tienen tierra. La declinación de la población rural, y su fuga a la periferia de los pueblos y ciudades es un importante afluente potencial para los organizadores del MST, en particular aquellos que mantienen lazos rurales. El MST ha intentado organizar a desocupados rurales emigrados a las ciudades para llevar a cabo ocupaciones de tierra en los campos adyacentes, con resultados inciertos. Uno de los problemas más difíciles es que casi todas las tierras cercanas a la ciudad están por lo menos parcialmente cultivadas, un pretexto que el gobierno usa para desalojar violentamente a las familias que las ocupan. Dentro de los estrechos límites políticos con que se define la tierra no cultivable, el MST percibió la necesidad de involucrarse en política para ampliar su base para la expropiación de tierras. Mientras el MST ha dado un cambio hacia una mayor participación en la política nacional y la creación de coaliciones en el ámbito nacional, continúa organizando la ocupación de fincas improductivas en el interior el país. En los primeros 6 meses de 1999, el MST organizó 147 ocupaciones con la participación de 23.000 familias, manteniendo la presión sobre el gobierno, en desafío a su "reforma agraria de mercado". El MST está siguiendo una estrategia a dos puntas: continúa la organización de las bases en el interior y sus alianzas políticas en el ámbito nacional. La clave del éxito de la alianza rural- urbana es la extensión y consolidación de un movimiento rural poderoso que sirva tanto como punto de apoyo del MST en sus negociaciones nacionales como de catalizador de los movimientos y partidos urbanos para profundizar su propia inserción en las organizaciones de base. Las exitosas movilizaciones del MST y las transformaciones concretas de los trabajadores rurales demuestran que un movimiento democráticamente estructurado, bien organizado, políticamente consciente, puede desafiar con éxito la agenda neoliberal del Banco Mundial- FMI. El éxito de combinar tácticas legales y de acción directa en el contexto de la construcción de un apoyo público y establecer alianzas sociales con instituciones civiles ha permitido al MST convertirse en el foco central de oposición del régimen de Cardoso. La retirada de los partidos tradicionales de izquierda y los sindicatos no es el producto de los cambios estructurales de la economía sino el resultado de sus deficiencias políticas y organizativas. Las "condiciones objetivas" en Brasil están maduras para una acción política de masas. Esto es más evidente en el interior del país, donde la disminución de ingresos, la liberalización de las políticas comerciales y las crecientes tasas de interés han devastado a los pequeños productores y forzado a los trabajadores rurales a abandonar el campo. El crecimiento del sector de trabajadores rurales sin tierra, la declinación de la agricultura de pequeños productores y la expansión de las grandes fincas constituyen un terreno propicio para que el MST expanda su influencia y aumente su atractivo. Sus bien organizadas y exitosas ocupaciones de tierras y la consecuente organización de cooperativas agrícolas viables y productivas atrajeron favorablemente la atención del público y eso se evidenció en las encuestas de opinión realizadas en grandes ciudades. El fracaso del régimen de Cardoso en zanjar diferencias con el MST lo llevó inexorablemente a estrechar vínculos con los partidos de derecha y con las organizaciones de terratenientes. Su compromiso con la agenda neoliberal lo condujo a desmantelar el marco legal y político existente, que permitía una módica reforma del interior. La escalada de la contrareforma del régimen de Cardoso provocó a su vez un cambio radical en la estrategia del MST –de un movimiento social a un movimiento político social; de una organización del "sector rural", a una coalición que engloba importantes movimientos y partidos urbanos. Como argumenta J.Yves Martin, la estrategia de comercialización de Cardoso está acompañada por la militarización del campo en una escalada mutuamente complementaria y altamente conflictiva de confrontación política. Esto fue representado gráficamente en las páginas del Finantial Times: por dos artículos que estaban en la misma página, uno al lado del otro. Uno se titulaba: "Brasil aligera los controles de capital para atraer inversiones extranjeras" el otro se titulaba: "Tres policías sobreseídos por asesinatos en Brasil". Las políticas de Cardoso de atraer al capital extranjero están estrechamente ligadas a su política de recortes fiscales y flexibilización laboral, que a su vez se conecta con mayor represión, que inevitablemente se conecta con mayor impunidad para los agentes de la represión. El "modernizador" Cardoso ha quedado profundamente atrapado en la red de políticas oligárquicas tradicionales: regalías al exterior, alianzas con terratenientes, políticas sociales regresivas y represión militar. El debilitamiento y la declinación del régimen de Cardoso ofrecen grandes oportunidades al MST de capitalizar políticamente la nueva situación. El problema fundamental es la débil y fragmentaria naturaleza de los movimientos y partidos urbanos, por lo que se busca unificar fuerzas. Lo que está claro es que el MST ha reconocido los límites de la "política de movimiento" a niveles locales, aun cuando hasta ahora ha tenido un impresionante éxito. La cuestión es si tendrá éxito en organizar una fuerza política nacional en las aguas turbias del parlamentarismo urbano y la política de clientelismo sindical.   Publicado en ZNnet en español
Traducido por Lucio Salas Oroño y Cristina Feijóo y revisado por Lupa Alonzo , noviembre de 2000 
Israel, los cabildeos locales y las elecciones en EU

James Petras

Con las elecciones en Estados Unidos afloran muy frecuentemente los peores aspectos de los políticos, sobre todo cuando hay algún asunto de política exterior que afecta a una minoría religiosa o étnica poderosa. Por ejemplo, en el conflicto actual entre palestinos y judíos, los dos candidatos presidenciales más importantes -Bush y Gore- han expresado su respaldo al gobierno israelí pese a que han muerto más de 125 palestinos y miles tienen serias heridas de bala. Compárese esto contra seis bajas israelíes y algunas decenas de heridos por las piedras lanzadas por los palestinos. Los tanques y los helicópteros artillados israelíes atacan los asentamientos civiles y los soldados israelíes tienen bloqueado todo el abastecimiento de comida y de otros artículos vitales, y no obstante Gore y Bush continúan su danza amorosa como los dirigentes políticos israelíes. La razón fundamental es que los judíos israelíes y sus organizaciones proporcionan millones de dólares en fondos de campaña (casi todos a los demócratas) y tienen influencia significativa en los medios de comunicación masiva, en la Casa Blanca y entre los líderes de opinión. En otras palabras, no se trata del "voto judío" -un escaso 5 por ciento a escala nacional y menos de 20 por ciento en Nueva York- sino del poder político y económico judío alineado con Israel, lo que explica que los dos principales candidatos presidenciales estén renuentes a condenar las masacres de palestinos perpetradas por los israelíes,y que los medios de comunicación sean tan sesgados y vocingleros en favor del gobierno israelí. En menor escala, ocurre un proceso semejante en torno a Cuba: ambos candidatos compiten en demostrar quién de los dos es el mayor enemigo de la revolución cubana y quién el más amigo de los exiliados. En ambos casos -el de Israel y el de los exiliados cubanos- los candidatos presidenciales ignoran intereses económicos estratégicos: el petróleo árabe en el Medio Oriente y los dos mil millones de dólares del mercado cubano. Es decir, la política exterior la determinan minorías internas, con muchos fondos, que tiene cogidos por el cuello a los políticos, en particular durante las elecciones. Cuando no existen minorías étnicas poderosas económicamente, los candidatos presidenciales importantes pueden ignorar las preocupaciones de sus ciudadanos. Por ejemplo, muchos colombianos y varios grupos de activistas de derechos humanos en Estados Unidos están consternados por los efectos destructivos del Plan Colombia y por la masiva intervención militar estadunidense. Sin embargo, ninguno de los candidatos importantes se molesta siquiera en encarar el punto, excepto de manera indirecta para expresar su apoyo a la "guerra antidrogas". Y no importa que docenas de colombianos sean asesinados cada semana por los grupos paramilitares y militares: ni Gore ni Bush expresan la indignación que no dejan de mostrar contra Arafat o Castro. Los colombianos y los grupos de derechos humanos no tienen el poder financiero o la influencia en los medios que tienen los judíos o los exiliados cubanos. Otro ejemplo semejante de desprecio político hacia las minorías étnicas es evidente en el caso del genocidio de los armenios a manos de los turcos. Una plataforma armenia-estadunidense ha intentado asegurar el reconocimiento del Congreso en torno al asesinato turco de dos millones de armenios. La Casa Blanca dio el albazo bloqueando la legislación, debido a los vínculos estratégicos de Washington con los militares turcos. Los medios de comunicación estadunidenses continúan citando o noteando el genocidio, pero aceptan el punto de vista del Estado turco que lo minimiza llamándole "problemático". Cualquier presidente de Estados Unidos en circunstancias similares que cuestionara la autenticidad del Holocausto judío no duraría ni cinco minutos en la Casa Blanca, y es completamente inimaginable que algún medio de comunicación negara el genocidio perpetrado contra los judíos. En otras palabras, durante las campañas electorales estadunidenses las minorías étnico-religiosas poderosas (como los judíos o los exiliados cubanos) pueden determinar el programa y la posición de los partidos principales pasando por encima de los deseos del resto de los votantes y de otros actores económicos interesados. En el caso de minorías étnicas menos poderosas económicamente, como los colombianos o los armenios, los candidatos presidenciales basan sus políticas en los intereses militares y económicos estratégicos de Estados Unidos: la tradicional búsqueda de una hegemonía global o regional. Las minorías etnorreligiosas imponen un alto grado de rigidez y extremismo a la política exterior estadunidense. En el Oriente Medio, el cabildeo judío le impone límites muy estrechos a lo que el presidente estadunidense pueda decir o hacer. En primera instancia, los candidatos presidenciales deben otorgar apoyo incondicional y una ayuda de dos mil millones de dólares a Israel. Después de cumplidas estas condiciones, Washington puede entonces discutir con aquellos dirigentes árabes deseosos de aceptar el principal alegato de Washington. En el Caribe, los candidatos presidenciales deben primero jurar alianza con los exiliados cubanos y después discutir su política hacia Cuba. En Asia, no existiendo minorías étnico-religiosas tan poderosas, Washington puede ejercer una flexibilidad mayor en la definición de sus políticas. No hay una plataforma de cabildeo coreana, china o vietnamita -comparable con la plataforma israelí- que pueda bloquear las negociaciones o las relaciones de Washington con Corea del Norte, Vietnam o China. Emergen entonces dos lecciones básicas de nuestra discusión en torno a la política exterior estadunidense. Primero: la política exterior estadunidense es moldeada por las corporaciones multinacionales y por los imperativos militares que impulsan una hegemonía global y más mercados económicos excepto cuando esta hegemonía entra en conflicto con minorías internas bien organizadas y poderosas financieramente. En este caso son éstas las que determinarán la política estadunidense de acuerdo con su propio programa etnorreligioso. Segundo: las campañas electorales entre los candidatos principales son muy vulnerables al financiamiento estratégico de grupos étnico-religiosos bien situados (en los medios de comunicación y en los círculos financieros), sobre todo cuando estas minorías influyentes mantienen fuertes compromisos con un régimen en el extranjero. Mientras los votantes estadunidenses se preocupan en especial por los asuntos internos y se.involucran sólo marginalmente en asuntos de política exterior (excepto en periodos de guerra cuando se trata de bajas estadunidenses), las minorías etnorreligiosas, con dinero, organización y una fanática obsesión por una causa "única", pueden ser la fuerza principal en delinear áreas específicas de la política exterior. El peligro es, por supuesto, que una minoría fanática interna, sesgada en su respaldo a un régimen extremista -como es el caso de los judíos estadunidenses hacia Israel- pueda conducir a una confrontación que afecte el petróleo del Oriente Medio,lo que seguramente afectará la economía y los estándares de vida estadunidenses. Si esto ocurre, la plataforma proisraelí atraerá sobre sí la ira del público en Estados Unidos, algo que las masacres de palestinos en Tel Aviv no ha disparado.
Tomado de Rebelión 23/6/00.
Traducción Armando Figueroa
Origen: El Mundo
La gran mentira de EE.UU sobre Yugoslavia

James Petras

John Stuart Mills, famoso pensador del siglo XIX e ideólogo de la democracia y del liberalismo, estaría indignado por el tipo de democracia representativa que fomentan Washington y la Unión Europea. Por ejemplo, ¿qué pensaría Mills del proceso electoral de Yugoslavia, donde Washington y la UE han bombardeado y destruido los medios informativos públicos, y financiado con millones de dólares y de euros a los medios de comunicación privados de sus clientes políticos? ¿Llamaría Mills a esto una democracia representativa o una democracia colonizada? ¿Consideraría democrática la campaña política de Yugoslavia cuando los clientes de Estados Unidos reciben millones de dólares para su propaganda electoral y el Estado yugoslavo se ve amenazado por una posible invasión de la OTAN en caso de que Milosevic gane las elecciones? ¿Hasta qué punto el electorado yugoslavo se siente con libertad para elegir a su presidente cuando Estados Unidos lleva a cabo maniobras militares en Rumanía, Croacia y el Adriático precisamente durante la campaña electoral? John Stuart Mills no podría llamar libres a unas elecciones en las que grandes potencias europeas intentan influir en los resultados recurriendo al boicot económico o a la promesa del levantamiento de las sanciones. De acuerdo con la teoría clásica de la democracia, la intervención imperial y la violencia no son compatibles con un sistema representativo por la simple razón de que la intimidación física y el chantaje económico son incompatibles con la libertad para elegir de forma racional a los candidatos y a sus programas políticos. La intervención de Washington y de la UE en el proceso electoral de Yugoslavia no es más que la extensión de su política de agresión bélica. De acuerdo con la teoría modificada de la democracia que han difundido las potencias de la OTAN, el sistema democrático consiste en la libre elección de candidatos por los ciudadanos... según los parámetros económicos y políticos de los poderes imperiales. Esta es una declaración de principios que causaría rubor a los cínicos de la antigüedad. Los resultados electorales en Yugoslavia demuestran la hipocresía y las mentiras que se esconden tras la demonización de Milosevic que han ido construyendo Washington y la UE. ¿Cómo es posible que un dictador permita que la oposición gane unas elecciones? ¿Cómo es posible que ese dictador admita que ha sacado un 10% menos de votos y se someta a una segunda vuelta electoral? ¿Cómo es posible que ese dictador tolere manifestaciones y actos de protesta a lo largo de todo el país, incluyendo la ocupación de oficinas oficiales? A pesar de todo, Washington y Bruselas continúan demonizando a Milosevic e intentando que se retire del poder antes de la segunda vuelta del domingo. La mayoría del pueblo yugoslavo no está de acuerdo con esta política, a pesar de la protesta de 15.000 personas, la mayoría estudiantes, que salieron a la calle el pasado 29 de septiembre. La táctica de la gran mentira adoptada por Washington no ha podido ser refutada de manera consistente porque la Administración americana tiene una capacidad infinita de inventar nuevos embustes. Primero, EEUU y la UE argumentaron que el dictador Milosevic no iba a celebrar elecciones. Cuando convocó las elecciones, dijeron que estaban amañadas para que ganara el presidente serbio. Cuando se hicieron públicos los resultados y el Gobierno de Milosevic declaró a la oposición vencedora, Washington se opuso a la celebración de la segunda vuelta. Sistemáticamente, ha quedado en evidencia que todas las hipótesis de Washington sobre Milosevic eran falsas. La verdad es la contraria. Washington y sus aliados europeos han demostrado ser los autoritarios al intentar imponer el triunfo de su peón Kostunica y negarse a aceptar las más elementales normas democráticas. ¿Cómo es posible que la oposición democrática haya recibido millones de dólares de poderes extranjeros? Las leyes federales de EEUU prohíben recibir fondos de grupos foráneos, un delito que se castiga con cinco años de cárcel. Si las leyes estadounidenses se aplicaran en el caso de Yugoslavia, el líder de la Oposición debería ser juzgado y condenado. La modificación fundamental de los principios democráticos, el vaciado de su contenido, también es evidente en las relaciones con otros países. Una potencia imperial (EEUU) firma un acuerdo internacional en 1994 con Cuba para fomentar la emigración ordenada de civiles conforme a los procedimientos legales y para garantizar el respeto bilateral de las leyes internacionales contra la piratería aérea. Ambos países se comprometieron a detener y repatriar a los infractores. Cuba ha seguido escrupulosamente el espíritu y la letra de este acuerdo internacional. Washington, en cambio, ha optado por aplicar la ley de forma selectiva, otorgando su ciudadanía a los secuestradores de aviones, como ha hecho este mes, mientras exige a Cuba el cumplimiento del acuerdo. Al recompensar a los piratas aéreos concediéndoles automáticamente la ciudadanía estadounidense, Washington pretende reescribir las normas que rigen las relaciones internacionales: las potencias imperiales podrán, a partir de ahora, tomarse la libertad de violar con impunidad los acuerdos internacionales, mientras le exigen al resto del mundo que los acate. ¿Qué hay detrás de estas burdas modificaciones de los principios democráticos establecidos y de la terrible subversión de las leyes internacionales? En el caso de la agresión de la OTAN a Yugoslavia, según el general alemán retirado Heinz Lockwell, «la Alianza quería nadar y guardar la ropa; eligió una nación pequeña e insignificante para demostrar su credibilidad y allanar el camino hacia una nueva estrategia global». Es decir, La OTAN estaba empeñada en reafirmar su poder imperial, en advertirles a los líderes disidentes de todo el mundo de que pueden ser aplastados si se atreven a desafiar a Estados Unidos o a la UE. La democracia como imposición externa mediante amenazas militares y chantajes económicos es sólo un pretexto para reafirmar la supremacía imperial de Occidente. En el caso de la violación unilateral por parte de Washington de su acuerdo con Cuba, intervienen factores más vulgares: la Administración Clinton considera más importante captar el voto de unos cuantos miles de exiliados cubanos de Florida que cumplir las normas internacionales. He aquí la combinación del desprecio que siente el imperio por las leyes con las tácticas rastreras y escandalosas de un demagogo. La decisión de Washington de aprobar el secuestro de aviones cubanos, a fin de obtener votos para el Partido Demócrata, ha provocado un conflicto con importantes sectores de la clase empresarial estadounidense: las organizaciones empresariales más poderosas -la American Farm Bureau y la National Association of Manufacturers- se han declarado públicamente partidarias de normalizar de las relaciones con Cuba, pues se trata de un nuevo mercado que permitiría aumentar las exportaciones norteamericanas. Si los países de la OTAN están violando efectivamente las normas básicas de la democracia y las leyes internacionales, habrá que responder a dos preguntas: ¿qué principios están poniendo en vigor y cuáles son las consecuencias? Como se ha sugerido antes, el principio fundamental que determina la política de la OTAN es la construcción del imperio: la transformación de los ciudadanos en súbditos fieles que subordinen sus intereses y sus políticas al servicio de las potencias occidentales. Si de las elecciones libres surgen líderes serviles, tanto mejor. Pero si los pueblos cometen la imprudencia de elegir libremente a un líder independiente, serán castigados por la OTAN hasta que se arrepientan. Lo mismo ocurre en el ámbito de las relaciones internacionales: la violación unilateral de los acuerdos y los actos terroristas al servicio de los soberanos imperiales son compatibles con los principios operativos de la Alianza. Los métodos que la OTAN considera buenos para ella son reprobables si los usan países satélite. El problema de este planteamiento es que algunos adversarios de la OTAN no responderán a la retórica del imperio, sino a sus prácticas. Si el imperio es partidario del terrorismo, ¿por que no habrían de serlo también sus oponentes? Estas modificaciones de la teoría de la democracia efectuadas por el imperio y la subversión de las leyes internacionales alentarán a los imitadores y generalizarán las prácticas autoritarias. Con un poco de suerte, sin embargo, los pueblos no se verán obligados a elegir entre los gobernantes del imperio y sus adversarios pretorianos; resistirán la tentación de imitarlos y elegirán el camino de la independencia política y el sistema representativo. Para seguir los principios liberales de John Stuart Mills, quizá convendría leer con detenimiento los textos de Karl Marx.

Tomado de La Insignia. Publicado en el diario español El Mundo, 5 de octubre de 2000.
EEUU: Una democracia en venta

James Petras

En el mundo de los medios de comunicación hay tres temas principales sobre Estados Unidos: el milagro económico, las elecciones a la presidencia y los 1.300 millones de dólares de ayuda militar a Colombia. En todos ellos, el tratamiento periodístico contiene gran cantidad de información incorrecta sobre la economía y la política del país. Por ejemplo, la mayoría de los medios explican la década de crecimiento económico de EEUU en función de la «revolución informativa» y de la tecnología de la información. Sin embargo, Japón lleva diez años estancado a pesar de haber robotizado su industria y de haber aplicado la misma tecnología de la información, que en Europa sólo ha significado un crecimiento igualmente lento.

El «oscuro secreto» del «milagro económico» de Estados Unidos no se encuentra en la alta tecnología, sino en la intensificación de la explotación y del control absoluto de los trabajadores en toda la red laboral. Alan Greenspan, presidente del Banco Central de EEUU (la Reserva Federal) lo dejó bien claro en julio, cuando declaró que la gran ventaja de Estados Unidos sobre Europa y Japón consiste en que las empresas estadounidenses tienen mayor libertad para contratar y despedir a los trabajadores. Las empresas de EEUU no sólo despiden con más facilidad que las europeas, sino que el despido es mucho más barato: pagan indemnizaciones mínimas o ninguna en absoluto.

Según Greenspan, la «falta de rigidez laboral es el secreto del milagro estadounidense». Pero la «rigidez laboral» en Europa significa que los trabajadores disponen de 4 a 6 semanas de vacaciones, en lugar de una o dos semanas como en EEUU; significa que existen impuestos más altos que permiten financiar los sistemas de pensiones, la Seguridad Social y una semana laboral más corta para todos los trabajadores. En otras palabras, el «secreto» del milagro económico estadounidense es el poder del capital para despedir a los trabajadores a su antojo, para obligar a los trabajadores estadounidenses a trabajar un 30% más que los europeos y para condenarlos a servicios sanitarios mínimos o inexistentes. Por tanto, las «nuevas tecnologías» no aumentan directamente la productividad. Bien al contrario, es el aumento de la explotación de los trabajadores estadounidenses el que permite la introducción de las nuevas tecnologías, para beneficio del capital.

Mientras los trabajadores europeos disfrutan de más tiempo libre en la actualidad que hace 20 años, en EEUU sucede exactamente lo contrario: se trabaja un 20% más y se dispone de menos pensiones y servicios médicos. El milagro económico estadounidense sólo es un eufemismo para referirse a un aumento de la explotación. Aunque los empresarios europeos sientan envidia de sus homólogos de EEUU, es comprensible que los trabajadores europeos observen con escepticismo las virtudes del «milagro estadounidense».

Si la experiencia económica de EEUU resulta poco recomendable, cabría decir otro tanto del proceso de selección de presidentes. En las recientes convenciones de los partidos Demócrata y Republicano destinadas a presentar a sus respectivos candidatos a la presidencia, las grandes empresas financiaban impresionantes fiestas donde corría el champán y grupos de acompañantes altamente especializadas divertían a los influyentes delegados. Los periodistas que intentaron entrar y hacer fotografías de los festejos, fueron expulsados sin demasiados miramientos. A fin de cuentas, los congresistas no querían que los fotografiaran divirtiéndose con ricos empresarios: podría empañar su imagen de representantes del pueblo.

Diez de las multinacionales más importantes de EEUU donaron un millón de dólares a cada uno de los dos candidatos más importantes, a sabiendas de que Bush y Gore olvidarán las promesas que han hecho a los votantes al día siguiente de las elecciones. Las elecciones a la presidencia de Estados Unidos son las más hipócritas y burdamente mercantiles de todos los sistemas electorales en los países capitalistas avanzados. Tanto los Republicanos como los Demócratas proclaman su apoyo a la «reforma de la financiación de las campañas» y tanto los unos como los otros solicitan decenas de millones de dólares de las grandes empresas que los patrocinan.

Las campañas electorales incluyen fiestas a 100.000 dólares el cubierto para financiar campañas publicitarias en televisión donde políticos sonrientes repiten consignas vacías. Y los candidatos más importantes están profundamente comprometidos con intereses de grandes empresas: Bush, con Texas Oil; Gore, con Wall Street; Cheney, con un complejo militar industrial del que es presidente; y Lieberman, finalmente, con las grandes empresas de seguros. Las apelaciones a los votantes y la retórica pública de los candidatos están financiadas por grandes empresas, de intereses absolutamente contrarios a los de la ciudadanía. Expresiones como «mercado libre» y «flexibilidad laboral» sólo significan más horas de trabajo y más inseguridad laboral, lo que implica una reducción del tiempo libre y el debilitamiento de los valores familiares.

El hecho más evidente de las elecciones es el grado de control que tienen las grandes empresas sobre todo el proceso político, desde la selección de candidatos hasta la campaña electoral y los programas. En EEUU, la democracia se vende al mejor postor.

Pero el dominio que ostentan las grandes empresas sobre el mercado laboral y el proceso electoral en Estados Unidos tiene un propósito: la expansión por los países extranjeros y el control de los mercados y de las oportunidades de inversión. Por ejemplo, la expansión financiera de EEUU en América Latina causa graves conflictos porque las concesiones políticas que exigen las multinacionales estadounidenses sabotean con frecuencia el nivel de vida y provocan la resistencia popular.

Colombia es un caso clásico de dominación económica de Estados Unidos y de resistencia popular. Durante más de 30 años, las empresas plataneras, los bancos y las petroleras estadounidenses han explotado los recursos nacionales de Colombia y su fuerza laboral con la protecciçón de los militares colombianos. En la actualidad hay dos grandes grupos guerrilleros, con más de 20.000 combatientes y un creciente apoyo popular. Pues bien, en respuesta, Estados Unidos ha aumentado su ayuda militar desde los 60 millones de dólares de 1997 a los 300 del 2000, y el presupuesto crecerá a 1.500 millones en el 2001.

Expertos de Washington en política internacional calculan que la estrategia contrainsurgente provocará 50.000 muertos (la mayoría, civiles) y más de un millón de campesinos desplazados cuando se encuentre en pleno funcionamiento. De hecho, la visita del presidente Clinton a Cartagena, prevista para finales de agosto, se preparó para apoyar al régimen del presidente Pastrana (cuya popularidad es inferior al 20%) y para decirle al mundo que Colombia sigue siendo una democracia que merece apoyo. Pero dos semanas antes de la visita de Clinton, el Ejército colombiano ha asesinado a seis niños y ha complicado bastante el «trabajo» de Clinton, consistente en vender el supuesto avance de Colombia en materia de derechos humanos.

En realidad, Colombia es una democracia de escuadrones de la muerte, y la ayuda militar de Estados Unidos no tiene más objetivo que destruir la resistencia popular para aumentar y extender los intereses de EEUU en Colombia, proyecto que cuenta con el apoyo de los dos candidatos.

Tras el canto de los grandes medios de comunicación a las elecciones presidenciales de Estados Unidos, a su milagro económico y a la democracia en América Latina, se esconde otra realidad: el despotismo económico en el mercado laboral, la corrupción empresarial del proceso electoral y el apoyo a democracias de escuadrones de la muerte en todo el planeta. Ciertamente, no es un modelo a seguir muy atractivo para los europeos.

Tomado de La Insignia 31/8/00 y publicado en el diario El Mundo, de España. Traducción para El Mundo: J.G.
Milagros económicos, escuadrones de la muerte y candidatos en venta

James Petras

En el mundo de los medios de comunicación hay tres temas principales sobre Estados Unidos: el milagro económico, las elecciones a la presidencia y los 1.300 millones de dólares de ayuda militar a Colombia. En todos ellos, el tratamiento periodístico contiene gran cantidad de información incorrecta sobre la economía y la política del país. Por ejemplo, la mayoría de los medios explican la década de crecimiento económico de EEUU en función de la «revolución informativa» y de la tecnología de la información. Sin embargo, Japón lleva diez años estancado a pesar de haber robotizado su industria y de haber aplicado la misma tecnología de la información, que en Europa sólo ha significado un crecimiento igualmente lento. El «oscuro secreto» del «milagro económico» de Estados Unidos no se encuentra en la alta tecnología, sino en la intensificación de la explotación y del control absoluto de los trabajadores en toda la red laboral. Alan Greenspan, presidente del Banco Central de EEUU (la Reserva Federal) lo dejó bien claro en julio, cuando declaró que la gran ventaja de Estados Unidos sobre Europa y Japón consiste en que las empresas estadounidenses tienen mayor libertad para contratar y despedir a los trabajadores. Las empresas de EEUU no sólo despiden con más facilidad que las europeas, sino que el despido es mucho más barato: pagan indemnizaciones mínimas o ninguna en absoluto. Según Greenspan, la «falta de rigidez laboral es el secreto del milagro estadounidense». Pero la «rigidez laboral» en Europa significa que los trabajadores disponen de 4 a 6 semanas de vacaciones, en lugar de una o dos semanas como en EEUU; significa que existen impuestos más altos que permiten financiar los sistemas de pensiones, la Seguridad Social y una semana laboral más corta para todos los trabajadores. En otras palabras, el «secreto» del milagro económico estadounidense es el poder del capital para despedir a los trabajadores a su antojo, para obligar a los trabajadores estadounidenses a trabajar un 30% más que los europeos y para condenarlos a servicios sanitarios mínimos o inexistentes. Por tanto, las «nuevas tecnologías» no aumentan directamente la productividad. Bien al contrario, es el aumento de la explotación de los trabajadores estadounidenses el que permite la introducción de las nuevas tecnologías, para beneficio del capital. Mientras los trabajadores europeos disfrutan de más tiempo libre en la actualidad que hace 20 años, en EEUU sucede exactamente lo contrario: se trabaja un 20% más y se dispone de menos pensiones y servicios médicos. El milagro económico estadounidense sólo es un eufemismo para referirse a un aumento de la explotación. Aunque los empresarios europeos sientan envidia de sus homólogos de EEUU, es comprensible que los trabajadores europeos observen con escepticismo las virtudes del «milagro estadounidense». Si la experiencia económica de EEUU resulta poco recomendable, cabría decir otro tanto del proceso de selección de presidentes. En las recientes convenciones de los partidos Demócrata y Republicano destinadas a presentar a sus respectivos candidatos a la presidencia, las grandes empresas financiaban impresionantes fiestas donde corría el champán y grupos de acompañantes altamente especializadas divertían a los influyentes delegados. Los periodistas que intentaron entrar y hacer fotografías de los festejos, fueron expulsados sin demasiados miramientos. A fin de cuentas, los congresistas no querían que los fotografiaran divirtiéndose con ricos empresarios: podría empañar su imagen de representantes del pueblo. Diez de las multinacionales más importantes de EEUU donaron un millón de dólares a cada uno de los dos candidatos más importantes, a sabiendas de que Bush y Gore olvidarán las promesas que han hecho a los votantes al día siguiente de las elecciones. Las elecciones a la presidencia de Estados Unidos son las más hipócritas y burdamente mercantiles de todos los sistemas electorales en los países capitalistas avanzados. Tanto los Republicanos como los Demócratas proclaman su apoyo a la «reforma de la financiación de las campañas» y tanto los unos como los otros solicitan decenas de millones de dólares de las grandes empresas que los patrocinan. Las campañas electorales incluyen fiestas a 100.000 dólares el cubierto para financiar campañas publicitarias en televisión donde políticos sonrientes repiten consignas vacías. Y los candidatos más importantes están profundamente comprometidos con intereses de grandes empresas: Bush, con Texas Oil; Gore, con Wall Street; Cheney, con un complejo militar industrial del que es presidente; y Lieberman, finalmente, con las grandes empresas de seguros. Las apelaciones a los votantes y la retórica pública de los candidatos están financiadas por grandes empresas, de intereses absolutamente contrarios a los de la ciudadanía. Expresiones como «mercado libre» y «flexibilidad laboral» sólo significan más horas de trabajo y más inseguridad laboral, lo que implica una reducción del tiempo libre y el debilitamiento de los valores familiares. El hecho más evidente de las elecciones es el grado de control que tienen las grandes empresas sobre todo el proceso político, desde la selección de candidatos hasta la campaña electoral y los programas. En EEUU, la democracia se vende al mejor postor. Pero el dominio que ostentan las grandes empresas sobre el mercado laboral y el proceso electoral en Estados Unidos tiene un propósito: la expansión por los países extranjeros y el control de los mercados y de las oportunidades de inversión. Por ejemplo, la expansión financiera de EEUU en América Latina causa graves conflictos porque las concesiones políticas que exigen las multinacionales estadounidenses sabotean con frecuencia el nivel de vida y provocan la resistencia popular. Colombia es un caso clásico de dominación económica de Estados Unidos y de resistencia popular. Durante más de 30 años, las empresas plataneras, los bancos y las petroleras estadounidenses han explotado los recursos nacionales de Colombia y su fuerza laboral con la protecciçón de los militares colombianos. En la actualidad hay dos grandes grupos guerrilleros, con más de 20.000 combatientes y un creciente apoyo popular. Pues bien, en respuesta, Estados Unidos ha aumentado su ayuda militar desde los 60 millones de dólares de 1997 a los 300 del 2000, y el presupuesto crecerá a 1.500 millones en el 2001.

Expertos de Washington en política internacional calculan que la estrategia contrainsurgente provocará 50.000 muertos (la mayoría, civiles) y más de un millón de campesinos desplazados cuando se encuentre en pleno funcionamiento. De hecho, la visita del presidente Clinton a Cartagena, prevista para finales de agosto, se preparó para apoyar al régimen del presidente Pastrana (cuya popularidad es inferior al 20%) y para decirle al mundo que Colombia sigue siendo una democracia que merece apoyo. Pero dos semanas antes de la visita de Clinton, el Ejército colombiano ha asesinado a seis niños y ha complicado bastante el «trabajo» de Clinton, consistente en vender el supuesto avance de Colombia en materia de derechos humanos.

En realidad, Colombia es una democracia de escuadrones de la muerte, y la ayuda militar de Estados Unidos no tiene más objetivo que destruir la resistencia popular para aumentar y extender los intereses de EEUU en Colombia, proyecto que cuenta con el apoyo de los dos candidatos.

Tras el canto de los grandes medios de comunicación a las elecciones presidenciales de Estados Unidos, a su milagro económico y a la democracia en América Latina, se esconde otra realidad: el despotismo económico en el mercado laboral, la corrupción empresarial del proceso electoral y el apoyo a democracias de escuadrones de la muerte en todo el planeta. Ciertamente, no es un modelo a seguir muy atractivo para los europeos.
  Tomado de La Insignia y publicado en USA Today/ El Mundo, 25 de agosto 2000
Traducción para El Mundo: J.G.
Entrevista con James Petras: Antecedentes de la Guerra Civil de Colombia


CISLAC Comité de Solidaridad con América Latina y el Caribe
 James Petras es una de las autoridades mejor conocidas del mundo sobre la política latinoamericana. Recientemente se ha jubilado como profesor de sociología de la Universidad del Estado de Nueva York. Mientras estaba en una gira organizada por CISLAC en enero, fue entrevistado para un próximo documental de CISLAC sobre Colombia. El siguiente texto proviene de esa entrevista. ¿Cuáles son los orígenes del movimiento guerrillero en Colombia? El origen del movimiento guerrillero debe remontarse a un incidente que ocurrió en Colombia en 1948 cuando todas las fuerzas progresistas fueron organizadas y movilizadas en apoyo de la candidatura de (Jorge) Gaitán. Era un líder popular, un líder tremendamente popular en Bogotá que fue asesinado, provocando un levantamiento mayor que fue llamado el Bogotazo. De esto resultó el comienzo de una guerra civil en Colombia entre los liberales, que postulaban ideas liberales vagas, contra los conservadores, los oligarcas rígidos. Ahora bien, había oligarcas en ambos bandos y había clases populares representadas en ambos bandos, pero había una división respecto a la figura de Gaitán. En los años 50, esta guerra civil degeneró en una guerra de guerrillas con muy poca sustancia. Sin embargo, hubo partidarios iniciales de Gaitán que se incorporaron a la guerra de guerrillas para defender las ideas de Gaitán: separación de la iglesia y del estado, y algunas políticas de redistribución, reforma agraria, etc. A fines de los 50, habían muerto más de 50000 personas en esta guerra bastante inútil de manera que los oligarcas conservadores decidieron formar un pacto (con los liberales) de gobierno alternativo que se turnaba para gobernar el país y explotar a su campesinado común. De manera que hubo mucha desilusión entre los campesinos y algunos de los más pobres que estaban apoyando a los liberales. Y se fueron hacia el Partido Comunista de Colombia que era básicamente un partido urbano que había hecho algunas tentativas de acercamiento hacia el campesinado. Era un partido pro-soviético. A principios de los 60, estos liberales radicalizados y protocomunistas habían creado una región en la que estaban cultivando la tierra y viviendo sus vidas, aparte de la vida nacional y de las privaciones por los terratenientes. Esto fue identificado por la contra-inteligencia y gente que ya estaba colaborando con los Estados Unidos y esto fue en la cima de la manía de Kennedy que ya era salvaje en Vietnam y otros sitios. La imagen de Kennedy como un presidente amable en realidad no cuaja en América Latina. Así que enviaron al Ejército y destruyeron esas comunidades. De la destrucción de esa comunidad y de los intentos del campesinado de crear una alternativa pacífica al sistema dominante, resultó la amalgama de lo que después se convirtió en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Sobre la base de esto hay dos importantes lecciones sobre las guerrillas. Una es que es virtualmente imposible sobrevivir con una estrategia pacífica. Esa lección fue reforzada en los 80 cuando sectores de la izquierda firmaron un pacto de paz con el gobierno y se involucraron en la política electoral. Esto llevó al asesinato de 5000 activistas y dirigentes, incluyendo a dos candidatos presidenciales. La dirigencia de las guerrillas sigue con un escepticismo permanente sobre la voluntad de los liberales o conservadores de aceptar el movimiento legítimo de reforma que quiere hacer reformas estructurales. La segunda conclusión que las guerrillas sacan es que tienen que tomar las cosas en sus propias manos en el país. Realmente no pueden contar con otros grupos ¾ profesionales en la ciudad que serán inconsecuentes en la defensa de los intereses rurales. Así que usted tiene un movimiento hacia la política extra-parlamentaria y un atrincheramiento y desarrollo de un movimiento basado en el campo para los campesinos. Estas se volvieron las dos características definidoras de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que pasaron por un proceso de altos y bajos en los años 60. Una de las leyendas en Colombia es que su líder (Manuel) Marulanda tiene calidades mágicas porque cada seis meses los militares anuncian que lo han capturado y luego él publica otro comunicado. Pero el punto principal es que han construido redes – comunidades de apoyo. Así que cuando usted habla de las guerras colombianas está hablando de aproximadamente el 70% de los hijos e hijas de campesinos que operan en las áreas vecinas de aquellas en las que han crecido. Pueden comprender los problemas rurales y la violencia rural. La violencia en Colombia es, en primer lugar y sobre todo, violencia gubernamental y de los terratenientes que tiene sus raíces en los años 50, pero que ha sido promovida por programas de contra-insurgencia de los EE.UU. que han sido extraordinariamente sangrientos, sangrientos porque los EE.UU. han promovido el mismo fenómeno paramilitar que promovieron en Indochina. Van y hacen el trabajo sucio y después vienen lo que los EE.UU. llaman "desmentidos plausibles" – cañones sueltos que están fuera del control del gobierno. No existe un clima para ningún tipo de entendimiento que pueda permitir que los campesinos tomen algún tipo de iniciativa como fuerza dirigente en el terreno electoral. Hay básicamente tres grupos guerrilleros en Colombia en la actualidad. Son: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las FARC, está el Ejército de Liberación Nacional, el ELN, y está el Ejército Popular de Liberación, EPL. Las FARC tienen la historia más prolongada y constituyen el movimiento más importante. Tienen aproximadamente 15 a 17000 militantes y controlan aproximadamente un 40% de las municipalidades del país. Están empeñados en acciones a unos 40 kilómetros de la capital. Son una fuerza formidable. Tienen varios cientos de prisioneros de guerra resultantes de su conflicto de los militares. Tienen un sistema excepcional de logística y comunicación. El ELN tiene entre 3 y 4000 militantes armados. Su mayor influencia es en las áreas productoras de petróleo. Derivan su origen de los años 60 basándose en sectores de curas disidentes y simpatizantes con la revolución cubana. Sus estrategias se han desarrollado con el tiempo, pero se especializan en volar oleoductos y poner impuestos a la British Petroleum y a otros operadores en la región. El tercer grupo es un antiguo grupo maoísta, el EPL. Constituyen el grupo más pequeño, contando con unos pocos cientos de miembros y están confinados a un área muy limitada. Han pasado por varias divisiones y escisiones y han perdido la mayoría de sus miembros, pero poseen alguna influencia en la lucha armada. ¿Qué movimientos con base urbana existen y cuál es su orientación respecto a los movimientos guerrilleros? Hay y ha habido movimientos urbanos que han tenido reacciones diversas respecto a los movimientos guerrilleros. Aquellos movimientos que expresan alguna simpatía hacia los movimientos de guerrilla han sido aniquilados. Los líderes de grupos que articulan demandas muy cercanas a las de los movimientos guerrilleros han sido asesinados ¾ agrupaciones electorales, sindicalistas, etc. Así que, por convicción o temor, la gran mayoría de los movimientos urbanos no se identifican con las luchas de las guerrillas. Han estado extremadamente activos, sobre todo en los años 90, en la oposición a las llamadas medidas políticas y económicas de libre mercado. La liberación de los empleadores de sus responsabilidades, los amplios cortes en los programas sociales y los movimientos inflacionarios, etc. han multiplicado la cantidad de ex-trabajadores que se han convertido en vendedores callejeros. El sector informal es el que ha tenido el crecimiento más rápido. Esto ha llevado a dos tipos de actividades. Una es que los sindicatos se han radicalizado, particularmente los trabajadores del sector público que están enfrentando cortes de presupuesto, congelamientos de salarios y despidos. El sector privado ha sido afectado por las importaciones que han arruinado algunas de las industrias locales. La situación ha precipitado un cierto tipo de radicalización, incluso entre los sindicatos más moderados. Junto con esto se ha presentado el hecho de que el gobierno ha descuidado los servicios públicos y las inversiones lo que ha resultado en algunas huelgas cívicas muy exitosas. Hombres de negocios y profesionales se han alineado con los sindicatos y se han involucrado en huelgas cívicas contra las políticas gubernamentales. Esto ha sido evidente durante el último año. (El Presidente) Pastrana tiene dos caras ¾ una hacia el proceso de paz en el que aparece como más conciliatorio, estableciendo territorios para negociar con las guerrillas, y otra en la que ha tomado una posición muy extrema respecto a las políticas de mercado libre y liberalización. De manera que va en dos direcciones diferentes. Las guerrillas ponen al centro de cualquiera negociación de paz los aspectos sociales y económicos. No podría haber paz alguna si no se resuelven esos aspectos fundamentales. Quieren una vuelta en redondo en el bienestar social, etc., de manera que es muy difícil de ver, dado el compromiso del gobierno con Clinton y el FMI, cómo va a resultar este asunto. Pienso que el indicador más significativo de dónde van las cosas no son las negociaciones de paz de Pastrana, son sus acuerdos con Washington sobre la aún mayor militarización del país. Clinton suministró 180 millones de dólares en 1998, 250 millones en 1999 y las cifras que se han estado manejando para los próximos tres años, son de 1300 millones de dólares. Esto incluye helicópteros. Los EE.UU. ya tienen 300 consejeros militares involucrados en actividades operacionales. De manera que está muy claro que a pesar de las iniciativas de paz que parecen muy prometedoras, pienso realmente que los EE.UU. y Pastrana van hacia una guerra total lo que significa que las 25000 personas que fueron muertas en los años pasados, se van a doblar y triplicar, con consecuencias imprevisibles. Imprevisibles porque las guerrillas cuentan con 20000 efectivos y los conscriptos militares no están de humor para enfrentar a un grupo guerrillero disciplinado y altamente motivado que conoce el terreno en el que está combatiendo. Las fuerzas especiales de los EE.UU. han sido vapuleadas en varias confrontaciones de manera que no existe un resultado predeterminado porque los EE.UU. estén haciendo un compromiso de importancia. ¿Qué significa la guerra contra las drogas que los EE.UU. están promoviendo en Colombia? Pienso que la guerra contra las drogas es uno de esos aspectos que tienen muchas facetas. Los personajes más importantes en la facilitación del comercio con drogas, el lavado de dinero, etc. han sido los militares, los bancos y otras instituciones. En las áreas de conflicto, muchos de los terratenientes se retiraron y vendieron sus tierras a los traficantes de drogas quienes a su vez han estado financiando a los grupos paramilitares que trabajan con los militares en la devastación de lo que consideran como aldeas campesinas hostiles. Así que, en parte, un esfuerzo serio contra el tráfico de drogas, requeriría que los EE.UU. enfrentara a sus propios aliados, a lo que no están dispuestos. De manera que se concentran en campañas de erradicación al nivel más bajo de la cadena, es decir, contra los campesinos que cultivan las hojas y las transportan. No acometen a los grandes magnates o a los militares que protegen las rutas, los aeropuertos clandestinos, etc. Ocasionalmente habrá un oficial que no se ajuste al juego y que persiga a los traficantes de drogas. Esta gente tiene, a su vez, un doble papel. Es decir que, mientras continúan la lucha antidrogas, también están involucrados en la guerra civil. La idea de que Washington esté promoviendo una campaña estrictamente antidrogas no es tomada en serio por ningún observador en la actualidad. Washington está metido hasta el cuello en la guerra civil, en los programas de contra-insurgencia, y utiliza la retórica como una pantalla. En los años recientes ha habido menos esfuerzos por definir su papel estrictamente en términos de drogas, admitiendo que es la guerra a las drogas más los aspectos de seguridad, y esa es su fórmula. Han tratado de movilizar al Ecuador y a Perú para que se unan en alguna clase de esfuerzo multilateral bajo el tutelaje de Washington para atacar a las guerrillas en las fronteras, pero no va a resultar porque no hay mucho que Perú o Ecuador tengan que ofrecer. Perú está en medio de uno de sus frecuentes levantamientos. Parece haber muy poca conciencia internacional sobre la situación en Colombia. Hay un cierto conocimiento colectivo que se ha filtrado y que identifica a Colombia con el tráfico de drogas ¾ con Washington hablando de moral. Hay muy poco conocimiento sobre cómo Washington está involucrado con los paramilitares, la destrucción de derechos humanos y la erradicación de aldeas. Pienso que esa es la información que no está saliendo al público. Lo que está saliendo es que los EE.UU. persiguen a las drogas y que los colombianos están involucrados con drogas. ¿Cuáles debieran ser las exigencias de la gente progresista en el mundo? Una cosa es que debieran terminar los suministros de armas de los EE.UU.. Luego está el aspecto de ver el asunto de las drogas en un contexto occidental. Cerca de 35 bancos en los EE.UU. han sido acusados de lavado de dinero en los últimos diez años. Miami es uno de los sitios tristemente célebres donde ocurre el lavado de dinero. Si usted saca el lavado de dinero proveniente de las drogas del tráfico de drogas usted destruirá la parte más lucrativa de todo el comercio con drogas y eso involucra a los bancos estadounidenses. Investigue y encarcele a los banqueros estadounidenses que están involucrados en el lavado del dinero sucio. Un tercer aspecto es denunciar los abusos contra los derechos humanos y conectar a los paramilitares con el estado colombiano y desenmascarar el discurso político de Pastrana que habla de paz y se prepara para la guerra. Pienso que esos son aspectos esenciales. El cuarto aspecto es comprender que las guerrillas no constituyen en este caso algún fenómeno exógeno sino que tienen una larga historia con cambios democráticos fundamentales en Colombia y no igualarlos con el demonio como algún tipo de predadores violentos como, pienso, hacen algunos de los medios. Necesitamos hacer trabajo de educación y solidaridad, en particular contra la militarización de Colombia – la parte central de la política de los EE.UU. es tratar de destruir un movimiento que tiene raíces profundas en la política y la cultura colombiana. ¿Cuáles son los principales movimientos sociales en Colombia y qué papel juegan? Los principales movimientos sociales hoy en día son los movimientos sindicales. Diría en especial los trabajadores del petróleo, metalúrgicos y bananeros. Juegan un papel muy importante en la lucha a través de los sindicatos. Los movimientos campesinos han sido diezmados por los grupos paramilitares. Hay organizaciones campesinas activas pero están bajo una presión inmensa y muchas de ellas son literalmente operaciones clandestinas que sólo salen a la superficie cuando se trata de aspectos específicos. Los trabajadores del plátano, en particular, han perdido tres grupos dirigentes porque se ha asesinado a consejos laborales enteros. Igual sucede con los trabajadores del petróleo – han perdido grupos enteros de dirigentes. El otro grupo que es interesante es el de los pobres de las ciudades que se han organizado y protestado contra las condiciones en estas. Pero también han sido diezmados. La policía sale en su tiempo libre a asesinar todo elemento antisocial, como los llaman. La iglesia es un grupo muy influyente pero está muy dividido y la mayor parte de la jerarquía eclesiástica colombiana es muy reaccionaria. Hay algunos sacerdotes independientes que han estado enseñando la doctrina de la liberación. El más famoso fue (Camilo) Torres que se unió al ELN en los años 60 y fue asesinado. Así que pienso que las fuerzas principales son los sindicatos, los grupos cívicos que están involucrados en protestas regionales sobre el descontento con la concentración de recursos en la ciudad y la penuria de recursos en el campo, trabajadores del sector público, maestros de escuela, trabajadores de la salud. Estos son los sectores dinámicos. La razón para el asesinato y la persecución de los dirigentes sindicales, los dirigentes de los ocupantes de casas y los abogados de derechos humanos es que las oligarquías en Colombia tienen una base de apoyo frágil. Incluso sus máquinas de influencia no logran movilizar ni un 35% del electorado. Así que las elecciones son decididas realmente por minorías muy pequeñas. Lo que temen es que este sistema de alta explotación con tales desigualdades tremendas comenzará a enfrentar una sociedad civil muy densa de organizaciones populares que desafiarán su dominación. De manera que la represión es lo que mantiene vivo a este sistema. Pienso que los asesinatos constituyen un intento de inhibir la consolidación de estos movimientos en un desafío político nacional a la oligarquía bipartidaria que controla a Colombia. De manera que los asesinatos están ligados al sistema económico y al hecho de que no pueden tolerar un sistema político abierto, genuinamente competitivo. A fin de mantener esta farsa de sistema bipartidario, que es en realidad un sistema de un solo partido con dos expresiones, tienen que intensificar su represión e involucrarse en asesinatos que mantienen vivo su sistema. Es un sistema totalmente anacrónico que no tiene resonancia en el pueblo colombiano. El nivel de alineación política del pueblo colombiano es extremadamente alto. ¿Cuál es la importancia estratégica de Colombia? Es el cuarto país en tamaño de América Latina, un país con importantes recursos en agricultura y petróleo. Es vecino de Venezuela – el principal proveedor de petróleo de los EE.UU. Está frente al canal de Panamá y al Caribe. Es vecino de Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela. Tiene una población de importancia. Así que no es un jugador pequeño. Lo que sucede en Colombia tiene mucho impacto en el resto de América Latina – es un fanal para el resto de América Latina.

Tomado de Rebelión 17/8/00. Traducción para Rebelión: Germán Leyens
El Plan Colombia y sus críticos

James Petras

El Mundo El Gobierno colombiano del presidente Andrés Pastrana, de acuerdo con Washington, ha puesto en marcha el Plan Colombia, un programa de ayuda de miles de millones de dólares, financiado por Estados Unidos y Europa. El Congreso norteamericano ha dado su aprobación a 1.300 millones de dólares, la mayor parte en ayuda militar y policial, mientras que Europa va a suministrar más de 2.500 millones de dólares de ayuda socioeconómica. De un diplomático de la Europa occidental se ha dicho que dijo que «con nuestra colaboración económica se va a limpiar la porquería que dejen los americanos cuando se vayan». El paquete militar propuesto, de 1.300 millones de dólares, va a incluir armamento pesado, entrenamiento (más de 300 asesores militares norteamericanos) y 80 helicópteros y equipos de comunicaciones de alta tecnología. Hasta el momento, el Plan Colombia ha despertado una oposición generalizada de todos los sectores de la sociedad civil en los Estados Unidos y en Europa. Los motivos de esta oposición son muchos y de fundamento, basados en las experiencias anteriores de los programas estadounidenses de ayuda militar a Colombia y a América Central. En Colombia, más de un millón de campesinos se han visto expulsados de las zonas rurales a causa de la política de tierra quemada de las fuerzas militares y paramilitares colombianas bajo asesoramiento norteamericano. La justificación de Washington de que se persigue a los narcotraficantes suena a falsa cuando los principales mandamases de la droga forman parte de las fuerzas políticas, militares y paramilitares a las que Washington presta su apoyo. El 4 de julio de este año fueron incautados más de 1.485 kilos de cocaína pura, valorados en 53 millones de dólares, al principal grupo paramilitar de extrema derecha, estrechamente asociado con el Ejército colombiano. Con la popularidad del presidente Pastrana en su punto más bajo y con su Gobierno enfrentado a las crecientes críticas de las comisiones internacionales que investigan la vulneración de los derechos humanos, Javier Solana voló a Bogotá para impartir sus bendiciones al Plan Colombia y a los designios de Washington de militarizar el país. Son evidentes las conexiones entre el apoyo de Solana a la intervención militar de Washington en Yugoslavia y su ascenso al cargo de Míster Pesc en la Unión Europea. Como subrayó un alto cargo norteamericano en Washington, «Solana es nuestro hombre en Bruselas». La historia de los anteriores programas militares norteamericanos en América Central pone de manifiesto unas pautas de intervención destructiva generalizada, seguida del abandono político. En América Central, Washington ha volcado más de 15.000 millones de dólares de ayuda militar en favor de la Contra de Nicaragua y de los ejércitos guatemalteco y salvadoreño, que han asesinado a más de 75.000 salvadoreños, 50.000 nicaragüenses y 200.000 guatemaltecos. Posteriormente, con los así denominados «Acuerdos de Paz», estos países devastados se transformaron en paraíso de especuladores, los pobres campesinos se quedaron sin tierras, los que atropellaban los derechos humanos se mantuvieron en el poder y los oligarcas volvieron a reclamar sus propiedades desde Miami. Los antiguos comandantes guerrilleros se adaptaron sin gran esfuerzo a sus nuevos cargos en el Parlamento, llegaban a acuerdos con los políticos de la derecha, se sacaban unos sueldos sustanciosos, vivían protegidos por las alambradas de espino y los altos muros de sus villas, mientras las clases populares se abstienen de participar en los procesos electorales (más del 65% en las recientes elecciones salvadoreñas). La estrategia centroamericana de guerra destructiva, organizaciones guerrilleras y acuerdos de paz que protegen el statu quo neoliberal es el objetivo estratégico de Washington detrás del acuerdo de paz para Colombia. El único problema es que el grupo guerrillero más importante, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), no es un socio complaciente en una solución«centroamericana» orquestada por Washington. En primer lugar, debido a que las FARC han colocado los temas socioeconómicos, y entre ellos la reforma agraria y el Estado de bienestar, en el centro de su programa de negociación. En segundo lugar, debido a que las FARC ya tienen la experiencia de un acuerdo de paz fallido, de la etapa de 1984 a 1990, cuando más de 5.000 activistas y tres candidatos presidenciales de la Unión Patriótica, a la que las FARC respaldaban, cayeron asesinados cuando tomaban parte en la política electoral. En tercer lugar, los cabecillas de las FARC y, en particular, su secretario general, Manuel Marulanda, son campesinos (y no profesionales dispuestos a ascender en la escala social, como fue el caso de América Central) y no es probable que se avengan a un arreglo cualquiera que dé continuidad al programa neoliberal de Pastrana respaldado por Washington. En respuesta al abrumador plan militar norteamericano, las FARC han convertido la región desmilitarizada en la que se celebran las negociaciones de paz en un foro público que no tiene precedentes, con el fin de debatir las grandes cuestiones socioeconómicas, políticas y culturales que nunca se someten a discusión en el Parlamento colombiano o en el norteamericano. En este mes de julio, las FARC han abierto un debate a gran escala sobre «alternativas a los cultivos ilícitos» (la coca). Másde mil participantes han participado en el debate, con una amplia serie de propuestas. La respuesta de Clinton y Pastrana ha consistido en intensificar la utilización de herbicidas mortales que destruyen los cultivos de coca y de muchas plantas alimenticias, con lo que han generado entre los indignados agricultores una nueva oleada de simpatizantes de la guerrilla. Los foros de las FARC han atraído a dirigentes sindicales y campesinos, a expertos en banca de inversiones de Wall Street, a diplomáticos de Bruselas y, asimismo, a todo un ejército de periodistas de todos los rincones del mundo. El punto clave es que las FARC han puesto en marcha una respuesta de carácter político que suscita un amplio apoyo popular, internacional y local, mientras el Plan Colombia de Washington y Pastrana no cuenta más que con el limitado apoyo del Pentágono, el Ejército colombiano (y los paramilitares) y los narcocapitalistas que florecen en Bogotá... y en Miami, al calor de la mafia cubana del exilio. El diálogo que las FARC han abierto en la zona desmilitarizada con la sociedad civil nos proporciona un modelo para una futura Colombia democrática. En las localidades bajo influencia de las FARC, la tasa de criminalidad se ha reducido al mínimo, las autoridades no extorsionan a los pequeños empresarios y la venta de drogas está prohibida. El diálogo y el debate abierto, en los que se han involucrado diversos sectores sociales, echa por tierra la imagen demoníaca de las FARC, la de una organización estalinista, militarista y traficante de droga, lanzada desde Washington. ¿Estarían Washington y Pastrana dispuestos a permitir un debate abierto sobre las conexiones de importantes banqueros y traficantes de drogas con la financiación de campañas electorales al Senado norteamericano o al colombiano, en el que pudieran participar representantes de las FARC, activistas de Seattle y organizaciones no gubernamentales de Europa? Una de las grandes paradojas es que, a medida que las FARC se disponen a un mayor diálogo político y se debaten públicamente en el foro de las FARC nuevas alternativas al neoliberalismo y a la hegemonía de los Estados Unidos, y a medida que estas ideas se difunden más profusamente por toda Colombia, Pastrana y Washington aceleran y profundizan la militarización de la política pública. ¿Será que la política militar de Clinton y Pastrana no se dirige tanto contra el contrabando de droga o la guerrilla como a destruir la naciente democracia que está floreciendo en la zona desmilitarizada? Existe una larga y repugnante historia de intervenciones de Washington para poner fin a la participación popular cuando se le escapa el control de los principales actores... la República Dominicana en 1965, Chile en 1973, Nicaragua en 1981-90, Colombia en el 2000. La única diferencia consiste en que el Plan Colombia no pretende pasar por una operación encubierta: es un intento militar, público y flagrante, de destruir el diálogo y los movimientos que se atreven a desafiar al monolito imperial. Esperemos que la colaboración de los europeos no consista en pasar la fregona al suelo después del baño de sangre.
Tomado de Rebelión 26/7/00.
Globalización y ciudadanía. Parte 1

James Petras

 

Dimensiones sociales y políticasIntroducción Uno de los problemas fundamentales en la actualidad, con relación a los intelectuales críticos, es la corrupción del lenguaje político, la ofuscación del capitalismo realmente existente a través del uso de eufemismos y conceptos que tienen poca relación con las realidades sociales y políticas sobre las que pretenden hablar. Estamos farniliarizados con este tipo de mistificaciones simplemente al ojear las páginas financieras de la prensa diaria. Términos tales como "reforma económica" no tienen nada en común con sus tratamientos tradicionales ni con su significado de sentido común -redistribución de ingresos, crecimiento de bienes públicos- el concepto ahora se refiere a la reconcentración de ingresos, ascendentes y hacia el exterior, la transferencia de propiedades públicas a monopolios privados, la reasignación de gastos del presupuesto nacional, desde bienes sociales para los trabajadores y pequeños granjeros hasta la exportación de subvenciones para corporaciones gigantes. Surge el mismo problema con todo el repertorio de conceptos elaborados en las últimas dos décadas por ideólogos del neoliberalismo para justificar y disfrazar las crecientes diferencias socioeconómicas y las Prácticas políticas autoritarias que acompañan la hegemonía capitalista. Una discusión seria acerca de los mayores problemas sociales y políticos de hoy en día debe comenzar clarificando conceptos básicos. El tema de esta conferencia contiene dos conceptos: "globalización" y "ciudadanía" que exigen una desmitificación. En este ensayo, procederé a argumentar contra el concepto de "globalización" y en favor del concepto de imperialismo, no en términos ideológicos sino como un modo más preciso de comprender e interpretar el contexto en el que están enmarcados los problemas políticos y sociales. Procederé luego a discutir el problema de ciudadanía a través de un marco de trabajo más amplio, desde una visión crítica de la "democracia" y de las transiciones democráticas, introduciendo el concepto de "neoautoritarismo" para explicar cómo los procesos electorales han conducido a diferencias socioeconómicas perversas y desequilibradas. Dentro de este imperio, e del marco neoautoritario, el ensayo examinará visiones de ciudadanía "oficiales" y críticas, fijando la atención en la diferencia entre prácticas de ciudadanía formal y sustantiva. En la segunda parte del ensayo, discutiré el ascenso y el declive de la democracia y de la ciudadanía en el Sur de Europa en el contexto del nuevo orden imperial y de la consolidación de su posición subordinada dentro de ese sistema. En la conclusión discutiré las futuras perspectivas de cambio, enfocándolas desde una serie de probabilidades contextuales que Podrían hacer detonar transformaciones de gran escala a largo plazo. Mitos globales y Poder imperial. La Globalización o el Imperialismo de los Estados Unidos, esa es la cuestión. Y 1998 debe ser visto como la respuesta definitiva: la economía mundial está cada vez más dominada por el Poder económico de EE.UU. La visión de los años 80 Y Principios de los 90 era la de que estábamos entrando en un mundo de "corporaciones globales" que rebasaban los límites nacionales, lo que algunas autoridades llamaron una "ciudad global" y lo que otros calificaron como estados interdependientes unidos por corporaciones internacionales. Esta perspectiva ya no es sostenible. El análisis sistemático de la composición de la economía internacional demuestra de manera concluyente, que las corporaciones multinacionales de EE.UU. están lejos de la fuerza dominante y fuera de ella, y que cada vez lo están más. Las ideas de un mundo "bipolar" o "tricolor", de una economía mundial más diversificada basada en la aparición de las economías del milagro asiático, es un espejismo. La idea de un contrapeso europeo al poder de EE.UU., anclado en una economía alemana unida y que resurge, no es evidente, al menos en términos de corporaciones gigantes que dan forma a la economía mundial. Hasta el extremo en que persiste la globalización retórica, ésta se ha convertido en una máscara ideológica que disfraza el poder de las corporaciones de EE.UU, que está emergiendo, explotando y enriqueciéndose ellas mismas y a sus directores, los jefes del ejecutivo, hasta un nivel sin precedentes. En la actualidad la globalización debe ser vista en gran parte como un nombre en clave del imperialismo ascendente de EE.UU.. El predominio corporativo de EE.UU. El informe más moderno de las compañías más importantes del mundo basado en su capitalización de mercado demuestra que entre las 500 mayores compañías del mundo, los EE.UU. tienen 244 empresas, Japón tiene 46, Alemania 23. Incluso si sumamos todas las de Europa, el total viene a ser de 173 compañías, muy por debajo de EE.UU. Está claro que el capitalismo europeo, no en cambio el japonés, permanece como el único competidor de los EE.UU. en la dominación del mercado mundial. La aceleración del poder económico de EE.UU. y el declive de Japón en 1998 se manifiesta en el creciente numero de firmas empresariales estadounidenses entre las 500 más importantes, de 222 a 244, y el precipitado declive de las firmas japonesas de 71 a 46. Esta tendencia se acentuará en los próximos años debido a que las corporaciones multinacionales estadounidenses están comprando gran número de empresas japonesas, así como coreanas, tailandesas y de otras firmas. Si miramos las 25 firmas más importantes, aquellas en las cuales el capital excede de los 86 billones de dólares, la concentración del poder económico de EE.UU. está aún más clara: más del 70% son estadounidenses, el 26% son europeos y el 4% son japonesas. Si miramos las 100 compañías más importantes, el 61% son estadounidenses, el 33% son europeas y solamente el 2% japoneses. En el nivel en que las multinacionales controlan la economía mundial, es en los EE.UU donde en gran parte han resurgido, de manera abrumadora, como el poder dominante. En la medida en que las compañías más importantes sean la primera fuerza a la hora de comprar compañías menores, mediante uniones y fusiones, podemos suponer que las multinacionales de EE.UU. jugarán un papel más importante en el proceso de concentración y centralización del capital. El mito de los "mercados emergentes" A mediados de los años 70, colectivos de periodistas, banqueros inversores y académicos comenzaron a referirse al fin de la dependencia del Tercer Mundo, al surgimiento de nuevos centros de poder económico, y a la subida de Asia como el nuevo centro del capitalismo mundial. En la actualidad esas declaraciones no tienen valor. Todos los países que están surgiendo (en América Latina, en Asia, en Oriente Medio, en África), juntos, suman 26 de las 500 compañías que están a la cabeza -el 5%. Lo que es aún más significativo es que debido a las crisis económicas y a las políticas de privatización, muchas de esas compañías han sido expropiadas con capital estadounidense o europeo -son, como consecuencia, sucursales de los gigantes del imperio euroamericano. Por ejemplo, en América Latina la mayoría de las compañías de telecomunicaciones y eléctricas, que están entre las mayores del mundo empresarial de América Latina, pertenecen a multinacionales europeas. Las privatizaciones en Brasil, especialmente Telebras, la mayor compañía de América Latina, ha extendido el imperio euroamericano. Los sectores económicos que encabezan las 500 compañías más importantes son la banca, comunicaciones, farmacéuticos, equipamiento y software de oficinas y seguros. En otras palabras el predominio de los EE.UU. está localizado tanto en el capital financiero como en la alta tecnología -la mayor compañía del mundo hoy en día es Microsoft seguido de General Electric. El poder imperial de EE.UU. está basado en un taburete de cuatro patas: financiero, alta tecnología, farmacéuticos y recursos energéticos. El cambio dinámico que se ha producido en el poder económico también puede ser ilustrado, mirando el número de grandes compañías nacionales con aumentos significativos, así como decrecimientos de valor entre 1997/98: entre las 23 compañías más importantes 13 eran estadounidenses y 10 eran europeas - ninguna compañía de Asia ni de América Latina estaba en la lista. Como contraste, entre las compañías cuya capitalización había decrecido de manera significativa, 12 eran de Japón, 5 eran de otros países asiáticos y sólo 5 eran de EE.UU. y Europa Occidental. El valor creciente de las compañías de EE.UU. y de Europa les da más capital para extender sus imperios, mientras que el decreciente valor de las compañías de Japón, del Sudeste Asiático y de América Latina las hace vulnerables frente a las compras. El precipitado declive de Asia como poder en la economía mundial, coincide con el final del desafío comunista al poder euroamericano. Las "reglas de la cooperación capitalista" entre los centros del imperialismo y los "mercados emergentes" han cambiado de una forma dramática. En el período previo de confrontación sistemática, el capital asiático emergente era visto por Washington como un aliado estratégico que debía ser consentido con un acceso fácil a los mercados y al capital; sus regulaciones de estado y políticas de proteccionismo eran supervisados convenientemente. En el período postcomunista contemporáneo de competición intercapitalista, todas las reglas han cambiado. Asia es percibida como un competidor, como un objetivo a conquistar. Washington y Wall Street presionaron fuerte para liberalizar, privatizar y desregular sus mercados financieros. La resultante crisis en Asia es una oportunidad tremenda para las compañías de EE.UU. y de Europa para reconquistar empresas lucrativas asiáticas y para eliminar competidores. Ventajas comparativas de las corporaciones de EE.UU. en la economía mundial Incluso en los días más oscuros del relativo declive en el poder global, desde mediados de los 70 a mediados de los 80, las compañías estadounidenses poseían varias ventajas estratégicas que más tarde pudieron explotar enteramente para recuperar la supremacía mundial En primer lugar, las corporaciones estadounidenses tienen un control indiscutible sobre el sistema político en un nivel que es inimaginable en Europa, Tanto el Demócrata como el Republicano están comprometidos paraexpandir el poder corporativo en el extranjero, incluso sacrificando programas sociales en su propia casa. El Congreso, la Presidencia y la Reserva Federal (el Banco Central) ante cualquier diferencia mínima existente sobre cuestiones marginales, están orientados a promover expansiones en el extranjero. En segundo lugar, los sindicatos estadounidenses representan sólo cerca del 10% de la fuerza laboral del sector privado y es más significativo es que dependen totalmente de los dos partidos mayoritarios y además se unen con ellos. No hay democracia social ni amenaza de una política de izquierdas ante el consenso de los dos partidos acerca de la expansión de grandes negocios en el exterior. Los sindicatos estadounidenses oficiales cooperan con las compañías en despidos masivos, reduciendo beneficios sociales, e implernentando reglas de trabajo que maximizan el poder corporativo. Obligan a los trabajadores a aceptar cambios tecnológicos y reclasificaciones en el trabajo en un nivel mucho mayor de lo que hacen los sindicatos europeos o asiáticos. Como resultado, las grandes compañías de EE.UU. pueden acumular capital y expandirse extranjero sin ninguna resistencia política como la que encuentran las compañías en Europa o en Asia. En tercer lugar, las corporaciones de EE.UU. tienen los impuestos más bajos que en cualquier país industrializado. Los impuestos corporativos responden al 10% de los ingresos federales, los impuestos sobre la renta de los salarios es del 47%. Los EE.UU. tienen el mayor número de trabajadores sin ningún fondo de salud, que cualquiera de los países industrializados o semi-industrializados. En combinación, estos factores proporcionan a las compañías estadounidenses los mejores beneficios a la hora de comprar competidores y financiar fusiones llegando así a posiciones dominante el mercado laboral. En cuarto lugar, el Departamento de Hacienda Puede financiar los enormes déficits de la cuenta corriente de EE.UU. poniendo en circulación dólares -la mayor moneda de cambio en mundial. Ningún competidor capitalista tiene esta Posición Privilegiada para financiar sus balances negativos con el dinero de otros países. En quinto lugar, los funcionarios del Departamento de Hacienda de EE.UU. son los miembros que mayor influencia tienen en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Mundial, estando de ese modo en una posición que les permite reforzar políticas económicas que minan competidores, aumentando la vulnerabilidad de los países competidores y facilitando al corporativo de EE.UU. ocupar el poder, bajando las barreras a las invasiones financieras o de inversión. Finalmente, el estado imperial de EE.UU. a través de una multiplicidad de agencias (Comercio, CIA, Pentágono, Hacienda) ha concentrado sus esfuerzos minando la economía japonesa, conservando influencia en Europa (vía OTAN), incautándose de bienes en Asia y América Latina mediante una combinación de intervenciones políticas y militares que compone la agenda de desarrollo en dirección a los mercados libres. Estas ventajas internas y externas, políticas y económicas, les han proporcionado a las compañías de EE.UU. unos recursos internos y una estructura internacional para fusiones de gran escala y expansión hacia el extranjero... que ha dado lugar al resurgimiento del imperio económico americano. Y es imperio no globalización, lo que explica por qué la economía de EE.UU. sigue creciendo mientras Asia experimenta quiebras masivas y la economía brasileña colapso. El contraste entre la capitalización creciente de grandes compañías estadounidenses y la caída de la capitalización de firmas empresariales en Asia y América Latina no puede ser explicado mediante una economía global "interdependiente" Más bien, el crecimiento de beneficios, los pagos de intereses a los bancos y las compras hechas por multinacionales que preceden y acompañan al colapso asiático y latinoamericano se entienden mejor corno una operación exitosa del orden imperialista de EE.UU. La crisis de sus competidores es la oportunidad para los negocios de EE.UU.: adquisiciones a bajo precio de empresas y bancos en Corea, Japón y Brasil. Las devaluaciones de los salarios más bajos en los países donde las compañías estadounidenses operan y los bienes de consumo baratos, alimentan el gasto del consumidor estadounidense. Se encuentra una buena ilustración del modo en que la "crisis" ha beneficiado al imperio estadounidense y europeo en las exportaciones de empresas rentables. En 1998, multinacionales estadounidenses y europeas invirtieron 47 billones de dólares comprando firmas brasileñas. En 1999 la devaluación de la deuda y a depresión en Brasil, hacen esperar que compañías euroamericanas hagan compras más lucrativas. En Corea más del 53% de las inversiones de EE.UU. estaban dirigidas a hacerse con el poder de operaciones existentes de empresas nacionales coreanas. En 1998, debido a que la industria japonesa cayó un 6.9%, algunas corporaciones de banca y financieras de EE.UU. están haciendo profundas incursiones en el mercado financiero y de bienes japoneses. El imperio económico creciente se corresponde con el creciente consentimiento de la Administración Clinton a usar la fuerza en Irak, en Europa Central, en Asia y en África, para incrementar el presupuesto militar de EE.UU. y para designar unos asesores firmes de inteligencia y de seguridad presidencial para dirigir una intervención militar cubierta y abierta. Washington está preparado para defender su ascendencia económica recién recuperada mediante todos los medios necesarios: mediante el "libre comercio" si es posible, y mediante la fuerza militar si es necesario. Según la mayoría de los defensores de la teoría de la "globalización" estamos entrando en una nueva época de interdependencia, en la que las corporaciones apátridas van más allá de las fronteras nacionales, estimuladas por la tercera revolución tecnológica y facilitadas por los nuevos sistemas de información. Desde este punto de vista el estado-nación es un anacronismo, los movimientos de capital son imparables e inevitables y el mercado mundial es el que determina la macroeconomía y microeconomía política. El neoliberalismo es un derivado ideológico que pone el énfasis en el mercado libre, el libre flujo de capital y la privatización. El resultado, según los teóricos de la globalización, es progresivo, dinámico, que moderniza el mundo con naciones prósperas. El contraste entre premisas y promesas de los teóricos de la globalización y la realidad contemporánea no podía ser más desolador. En lugar de naciones interdependientes tenemos dramáticos contrastes entre naciones acreedoras y deudoras; corporaciones de billones de dólares apropiándose de empresas, intereses, privilegios y excedentes de comercio, mientras billones de trabajadores y campesinos cosechan, pobreza y existencias miserables. Estructuralmente encontrarnos que más del 80% de las mayores corporaciones multinacionales controlan sus inversiones, decisiones acerca de investigaciones y tecnológicas fuera de sus oficinas de casa en EE.UU., Alemania o Japón. Las corporaciones multinacionales se basan en operaciones en todo el mundo pero su control está centralizado. La contradicción más sorprendente en la teoría de la globalización está en el contraste entre la relativa prosperidad del capitalismo en EE.UU. y Europa, y el colapso o la depresión de las economías en el resto del mundo. La crisis en Asia, América Latina, ex-URSS, etc. se alimentó con las presiones de los poderes euroamericanos que animaron en la liberalización, la desregulación y la deuda. En la actualidad estas corporaciones multinacionales (CMN) euroamericanas se benefician mediante compras de bancos y corporaciones a bajos precios, explotan labores de bajo salario, del mismo modo en que ejercitan mayor control sobre el comercio y las políticas macroeconómicas. Es un extraño concepto de "globalización" el que describe el pillaje y se aprovecha en un mismo soplo de las corporaciones interdependientes y apátridas. La gran concentración de ganancias e intereses corresponde a cuentas de los cuarteles de las CMN de los EE.UU. y Europa. El concepto de imperialismo es mucho más preciso al definir la concentración general de riqueza y poder, la centralización de capital, los efectos diferenciales de las crisis, pérdidas debidas a ellas y la distribución de beneficios, Más exactamente, el enfoque histórico del imperialismo está localizado en la actualidad en los EE.UU. El crecimiento de los EE.UU. ha llevado al declive la teoría de declive de EE.UU.. Los bancos estadounidenses y las casas de inversión dominan cada vez más en Asia y Europa. Las exportaciones de la comodidad cultural de EE.UU. han expandido geométrica e igualmente a oficiales estadounidenses nombrados en las instituciones financieras que actúan y son vistos como peldaños para corporaciones multinacionales y bancos estadounidenses. Igualmente importante a causa de la OTAN y de su expansión en la Europa del Este, los EE.UU. ahora tienen una mayor presencia e influencia en Europa que en cualquier-otro período de la guerra fría. La influencia militar de EE.UU. se ve mediante su presencia militar en Bosnia, Irak, Yugoslavia (Kosovo), Macedonia. La influencia estadounidense en las Naciones Unidas, y particularmente su control sobre los inspectores de NU en Irak es ahora conocida públicamente la violación de Washington a los mandatos de NU al bombardear Irak y su reto hacia la OMC (Organización Mundial de Comercio) mediante sanciones unilaterales contra Europa en el problema del plátano es simbólico en cuanto a la arrogancia del poder imperialista. Es difícil discutir contra la naturaleza imperialista de las relaciones internacionales, e incluso más difícil negar la ascensión de los EE.UU. dentro del sistema imperialista. Para seguir negando las realidades económicas y militares mediante la referencia continuada a la "naturaleza global" de la economía es necesario convertirse, en parte, a la ofuscación de los actores principales y de los beneficiarios del mismo sistema.


Tomado de Rebelión 17/6/00.

 Globalización y ciudadanía. Parte 2

James Petras

El nuevo orden imperial: las implicaciones políticas y sociales

El nuevo orden imperial y la promoción de los intereses de las instituciones económicas dominantes por medio de políticas neoliberales tiene profundas consecuencias para la democracia y la sociedad. A nivel estructura] significa que agentes externos, oficiales no electos juegan un mayor papel en definir la forma de las decisiones macroeconómicas y macrosociales que tienen efecto en las estructuras básicas de la economía y en el estándar de vida de las naciones.

En la actualidad en muchos lugares del mundo, oficiales nombrados por la Secretaría del Tesoro de EE.UU. del Banco Mundial y el FMI (Fondo Monetario Internacional) deciden a niveles de gasto de gobierno, relaciones de propiedad (propiedad privada contra pública), estrategias de desarrollo (mercados de exportación o o domésticos y muchos otros aspectos decisivos de existencia social, evitando el sistema electoral. Estos actores de política externa responden al imperativo de los gobiernos y multinacionales nacionales de sus casas. En la mayoría de los casos, la élite de la política local implementa estas políticas macroeconómicas regresivas sin consultar a su electorado o ni siquiera al cuerpo legislativo elegido. La presunción de toma de decisiones políticas de estos representantes externos del poder corporativo altera fundamentalmente la naturaleza de sistemas políticos electorales.

Si el autoritarismo esencialmente es definir decisiones tomadas sin consulta ni responsabilidad pública, la influencia y el poder crecientes de los oficiales no electos de las instituciones financíeras internacionales son un pilar importante de ese sistema.

La influencia de los actores financieros no elegidos externos, no obstante, es sólo uno de los aspectos del crecimiento del autoritarismo, aunque es un componente muy importante. El crecimiento de la OTAN con su estructura central de mando, dominado por los oficiales militares estadounidenses, y su creciente papel en la definición de límites nacionales, y en la extensión de su alcance en Europa Central es otra dimensión del nuevo autoritarismo. La resatelización de la Europa del Este por mandato de la OTAN es el vivo recuerdo de que los defensores de ayer de la independencia nacional son los ávidos clientes de hoy de las aspiraciones de la hegemonía estadounidense.

El nuevo autoritarismo es diferente a los regímenes del viejo estilo represivo. En el pasado el autoritarismo tenía una cara militar, negaba las libertades individuales y la oposición electoral. El nuevo autoritarismo es un régimen híbrido que combina procesos electorales y libertades individuales con estructuras de toma de decisión altamente elitistas. Mientras acontecen las elecciones, no hay correspondencia entre la retórica populista o social durante la campaña electoral y el gobierno postelectoral en el cual la dura austeridad neoliberal controla las políticas de ajuste estructural, y éstas últimas son aplicadas. El uso deliberado de decepciones políticas llama a cuestionar el significado real de "elecciones competitivas" como se ha dispuesto en la elección que ha hecho el votante y como un medio de influenciar en el electorado a lo largo del proceso político. Por otro lado, el cada vez mayor uso de decretos ejecutivos para implementar la agenda neoliberal (prívatizaciones, políticas de ajuste estructural, etc.) es mucho más similar al estilo de los regímenes del antiguo autoritarismo que a las prácticas democráticas.


Igualmente importante es que la expresión rutinaria de las amenazas de la economía debidas a la fuga de capital mediante multinacionales que recortan reformas sociales, y las amplificaciones de esas amenazas por medio de ejecutivos políticos, es una forma de chantaje y coacción que niega a los votantes y a las legislaturas la capacidad de discutir y aprobar leyes. El uso de amenazas y coacción son antitéticos para una cultura cívica, donde todos los actores socioeconómicos aceptan las reglas del juego democrático y todos son libres para discutir sobre política sin coacción. El reciente caso de dimisión del anterior Ministro de Finanzas, Osker La Fontaine es instructivo. Su tentativa de corregir ciertas injusticias fiscales, fue contestado por una amenaza de las corporaciones alemanas de salir de Alemania. El Primer Ministro Schroeder procedió a forzar la cuestión, provocando la dimisión de La Fontaine y desbaratando la agenda de reforma social. El electorado que había votado a la reforma social, era marginado y el capital corporativo ya tenía su camino. El proceso democrático en Alemania se sacrificó para enfrentarse con las exigencias del poder corporativo centralizado.

El neoautoritarismo, es un sistema híbrido que combina las tomas de decisión de élite y los procesos electorales, el cuerpo legislativo elegido y el corporativo no elegido que toma decisiones, campañas electorales y prácticas de decreto, minan la noción de una cultura cívica. En este contexto es importante examinar de una manera crítica el significado de ciudadanía desde dos ángulos: ciudadanía "formal" y substantiva. La ciudadanía formal se refiere a los atributos legales destinados al ciudadano según una constitución escrita o no escrita. La ciudadanía substantiva se refiere a la capacidad de los individuos a ejercitar el poder en el debate actual de la resolución de cuestiones políticas. Hoy en día, a los ciudadanos se les niega sistemáticamente el derecho de voz y voto en las cuestiones substantivas más profundas que afectan a sus vidas -incluyendo el gasto de estado, impuestos, privatización, programas de austeridad, subsidios para multinacionales, etc. Para encubrir esta negación hacia los ciudadanos los defensores elitistas del estado liberal se refieren a nociones amorfas de "sociedad civil" y "globalización".

Vivimos en sociedades de clases, donde las desigualdades socioeconómicas son más agudas de lo que han sido a lo largo de los últimos treinta años. La "sociedad civil" incluye inversores billonarios y banqueros que acumulan fortunas comprando y vendiendo empresas, cerrándolas y explotando a miles de trabajadores, así como pagando salarios muy bajos, negando a los trabajadores eventuales los derechos laborales elementales. Las desigualdades socioeconómicas y las relaciones explotadoras de la "sociedad civil" definen concepciones muy distintivas de ciudadanía y acción política. Para los directores corporativos de la élite rica, la ciudadanía consiste en decisiones macroeconómicas influyentes; para los trabajadores, la ciudadanía consiste en adaptarse a esas decisiones o meterse en política de clases para resistirse a ellas.

El punto teórico es que el concepto de sociedad civil es demasiado general e incluyente para explicar las políticas económicas divisorias generadas por una clase de sociedad civil contra otra. El ejercicio de ciudadanía substantiva está estrechamente asociado con la política de clases que reconocen las relaciones distintivas y desiguales entre sociedad civil y las relaciones entrelazadas entre las clases dominantes de la sociedad civil y el Estado.

La ciudadanía substantiva está en profundo conflicto con las prácticas coactivas de las CMN. Las amenazas públicas y cubiertas de las CMN de mover el capital, cerrar fábricas, explotar trabajadores es un factor significativo que mina el debate libre y el proceso legislativo democrático. Es el revólver corporativo apuntando a la cabeza del trabajo o del legislador que impiden políticas democráticas.

La ciudadanía sólo puede funcionar cuando los ciudadanos pueden elegir a los que tornan las decisiones, no bajo el dedo de actores externos sensibles a las élites políticas y económicas de EE.UU. o de Europa. Los ciudadanos no pueden comprometerse en debates significativos sin una cultura cívica, cuando amenazas y chantajes son las armas de un conjunto de intereses. La ciudadanía requiere que las preferencias electorales basadas en campañas electorales tengan alguna correspondencia con las políticas del gobierno. Los socialdemócratas que hablan a la gente antes de las elecciones y se rinden ante las multinacionales después de ellas ponen en cuestión no sólo sus credenciales reformistas, sino que también minan la legitimidad del proceso electoral.

Subida y caída de la democracia en el sur de Europa

A mediados de los años 70, en el sur de Europa (Portugal, España, Grecia) se experimentó una de las transformaciones políticas más prometedoras desde el final de la II Guerra Mundial: el fin de las dictaduras militar y civiles y el surgimiento de regímenes civiles elegidos democráticamente. Aún más significativo fue que las clases populares (trabajadores, agricultores, estudiantes, etc.) de la sociedad civil jugaron un papel crucial en la "transición" organizando asambleas de masas, publicando revistas, debatiendo cuestiones en consejos de vecinos, en asambleas en fábricas, en cooperativas rurales, en el campus universitario, etc. Un proceso político se había puesto en marcha y se movía para democratizar desde el régimen hasta el lugar de trabajo, relaciones sociales y el estado.

Esta profunda dinámica de democratización sin embargo, fracasó. La transición a la "democracia pura" se convirtió en transacción entre las élites políticas emergentes, el poder establecido en el estado autoritario y los escalones más altos de la estructura de clases, ayudada e incitada por los EE.UU. y Europa Occidental -principalmente por lo que entonces era Alemania Occidental.

La fusión de nuevos políticos postdictatoriales, de clase media que escalan posiciones socialmente y los centros de poder del estado conservadores que existían, limitaron la transición política a un cambio de régimen, no a una transformación de estado. La nueva configuración institucional continuó minando las bases democráticas sociopolíticas fundamentales de la democracia pura, antes de abolir o revocar los avances socioeconómicos que tuvieron lugar en el período inmediato de la transición. Las agencias estatales se apropiaron del organismo popular de toma de decisiones. Los políticos electorales y los oficiales conformistas de la unión comercial ignoraron o abolieron el estilo asambleario para tomar decisiones en el lugar de trabajo. Grupos autónomos de vecinos eran sustituidos por agencias estatales o marginales en el reparto de recursos. En una palabra, la transacción política que conducía a un "régimen electoral autoritario" híbrido convirtió deliberada y exitosamente una ciudadanía activa en una clientela electoral pasiva.

La dinámica política de] régimen transaccional no evitó que la sociedad civil perdiera su autonomía, su agitado espíritu democrático, y procedió a desmantelar o a cooptar las nuevas formas institucionales. Las cooperativas agrícolas fueron desmanteladas, marginadas o burocratizadas. Los consejos de trabajadores se transformaron en agencias "consultivas" marginales. Los jefes locales de los barrios se convirtieron de facto en administradores del desembolso del presupuesto del estado.

La élite o las estructuras ---dearriba abajo" continuaron su propia "lógica centralizadora": el poder pasó de las asambleas populares a la clase política electoral, desde el parlamento hasta el ejecutivo, desde la ejecutiva nacional a las élites "internacionales" de Bruselas, Washington y Bonn. El autoritarismo del nuevo estilo fue personificado en el jefe político personalista que designó seguidores leales y sometió bajo el mando de la OTAN a la CEE (Comunidad Económica Europea) y a los banqueros internacionales. Ni las elecciones periódicas, partidos competidores, los parlamentos locuaces, ni los mass-media generalmente libres pero conformistas no eran retos para ellos.

Los "regímenes de transacción" reprodujeron un estado centralizado de hecho, comparable con el pasado pero no idéntico a él . Mientras el vocabulario de democracia y de una "transición democrática" circulaba mucho y era aceptado, en general, por la mayoría de los académicos, periodistas y el público en general, el poder político estaba cada vez más concentrado en los acuerdos formados para repartir el poder entre las nuevas élites políticas del brazo ejecutivo y los "capitalistas con miras al exterior" y sus cada vez más importantes socios inversores extranjeros.

Los regímenes transaccionales del sur de Europa estaban afianzados esencialmente en dos lógicas: la tradicional relación entre patrón/cliente que consolidaba el poder doméstico, y la nueva lógica de "integración" por subordinación ante los circuitos internacionales de capital y poder. Este estilo "híbrido" de hacer política era complementario, no contradictorio. La clientela suministró la estabilidad política que facilitó la "liberalización" y la "apertura económica" beneficiando a esas clases y grupos dentro de los circuitos internacionales, mientras perjudicaba a muchos que estaban fuera de los circuitos.

Los regímenes transaccionales siguieron una trayectoria política que movió la democracia social y el liberalismo social a neoliberalismo. Esta trayectoria política reflejó y dio forma a la creación de una estructura de clases nueva, con un desdoblamiento tanto horizontal como vertical: las clases clave, los "capitalistas transnacionales" locales forjaban acuerdos rápidamente o se fusionaban o eran comprados por medio de capital de Europa, de los EE.UU. y de Japón. Las élites de los servicios de turismo, de comercio y de la banca desarrollaron una gran afinidad y cambios substanciales para respaldar enérgicamente un giro hacia el "neoliberalismo", del mismo modo en que lo hicieron los asesores profesionales con las multinacionales y con los académicos con aspiraciones de llegar a ser "funcionarios internacionales". Bajo estas clases clave que salían beneficiadas había trabajadores, agricultores y pequeños hombres de negocios que generalmente sufrieron las consecuencias adversas, particularmente durante el "período neoliberal tardío", viendo desgastados sus beneficios sociales, sus subsidios y su protección laboral.

Los partidos socialistas del sur de Europa jugaron un juego fundamental en la formación del régimen transaccional y la desmovilización de las clases populares en la transición hacia el liberalismo social. Sus credenciales oposicionistas les dieron un grado de legitimidad del que los partidos tradicionales de derecha desacreditados carecían. Los socialistas eran capaces de "vender" a las clases populares la idea de que la reconsolidación del régimen híbrido era un elemento de "estabilización de la democracia" y ocultar el hecho de que aquello era una cuña que abría el camino para la vuelta al poder de una nueva forma de reglas elitistas capitalistas.

Los partidos socialistas cambiaron el discurso ideológico básico desde justicia social y ecuanimidad hasta "modernización", "europeización" y "empresa", ofuscando (en términos ideológicos) de esta manera el surgimiento de una nueva clase dirigente, y nuevas formas de explotación y desigualdades.

El "discurso europeizador" de los socialistas fue particularmente efectivo y útil. En primer lugar, se aprovechó del complejo de inferioridad de los europeos del sur y evocó imágenes de una gran capacidad de consumo y fuertes programas de bienestar social (de los cuales ninguno se materializó de manera continua ni generalizada), En segundo lugar la "europeización" proporcionó a los socialistas una cobertura ideológica en los países del sur de Europa para adentrar su economía y su estructura militar y política en Europa como miembros subordinados. La desigual unión de economías y el sufrimiento que esto ocasionó a muchos fue racionalizado como el coste que había que pagar necesariamente para convertirse en "europeos". Para la élite de la economía, militar y estatal, por supuesto, había beneficios -subsidios, carreras profesionales, prestigio y codos que rozaban con compañeros socialistas de Europa Occidental, así como garantías contra la reversión al pasado o revoluciones en el futuro.

En el actual esquema de cosas, los socialistas del sur de Europa han sido ascendidos a posiciones de "responsabilidad" por mandato de la OTAN (léase Washington). Javier Solana, el socialista español, lleva a cabo la política de la Administración de Clinton como Secretario General de la OTAN. Westendorf, un vestigio de Franco que ejerció en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Felipe González, desempeña la labor de enviado de Washington en Bosnia. Costas Simitis, el Primer Ministro griego, colabora con Washington en la entrega del líder kurdo Ocalan al represivo régimen turco. Portugal provee de tropas a las misiones de la OTAN en Europa.

El discurso europeizador es, en efecto, una racionalización ideológica para la abdicación de una política democrática exterior independiente para el sur de Europa. Las conexiones sociales subyacentes entre los intereses capitalistas transnacionales del sur de Europa y el capital euroamericano proporcionan la "base política" para la integración, por medio de una estrategia de subordinación.

El resultado de este tipo de europeización es, sin embargo, un nuevo divorcio entre la toma de decisiones los ciudadanos. Las líneas de mandato se extienden más allá, hacia arriba y hacia fuera, las líneas de transmisión de mandato (políticas) son más impersonales y unidireccionales (por medio de los massmedia) y el papel de los ciudadanos es de manera creciente una de dos: o consumidor, o destinatario.

Las revueltas, protestas y marchas ocurren en respuesta a los programas económicos de diseño elitista: los granjeros protestan por recortes en los subsidios; los trabajadores se manifiestan contra el desempleo; la servidumbre civil golpea contra los recortes a lo Mastricht en los presupuestos... todavía la estructura centralizada y su apuntalamiento ideológico, y el apoyo de los partidos, ambos se mantienen en su lugar... al menos por ahora.

Conclusión

El resurgimiento de relaciones imperiales -erróneamente descrito como "globalización" ha hecho estragos en las prácticas democráticas. junto con la redefinición de democracia como toma de decisiones de manera centralizada mediante elecciones, el papel de los ciudadanos como protagonistas de debates políticos públicos francamente ha decaído. El resultado es una mayor apatía del votante, una abstención creciente y el rechazo a apoyos políticos, el "antivoto" - así como una mayor recurrencia a la acción extraparlamentaria.

Las perspectivas para una nueva reorganización sociopolítica apremian y la posibilidad de un orden político económico más participativo (democracia pura o socialismo) depende de varios factores.
1. La propagación de la crisis capitalista desde el Sudeste de Asia, América Latina, Rusia y la ex-URSS hasta EE.UU. y Europa. Hay razones muy plausibles para creer que esto es probable, dada la coacción de que el colapso de estos mercados sería aprovechado para realizar las mayores corporaciones en Europa y en los EE.UU..
2. Se están perfilando en el horizonte cambios sociopolíticos a gran escala en regiones que han sido afectadas por la crisis y que son claves: en China el malestar político está creciendo hacia el interior del país debido a cierres masivos y a las redes de seguridad no existentes. En Brasil, la depresión está provocando cada vez más confrontaciones a muchos niveles -desde gobernadores del Estado hasta los trabajadores sin tierra. En Indonesia, Rusia, etc., devastados por el colapso del capitalismo están surgiendo retos sociales similares.
3. Las confrontaciones militares y políticas provocadas por la partición de Yugoslavia por obra militar de Washington -OTAN puede probablemente provocar un conflicto militar prolongado desestabilizando los Balcanes y podría llevar a una guerra más general,
4. El boom de los EE.UU. se alimenta en parte de una exagerada burbuja especulativa que es insustancial. Los stocks están muy sobrevaluados; los ahorros son negativos y el resultado de la economía productiva no tiene relación con la economía escrita sobre el papel.

Si en efecto cualquiera o todos estos sucesos se volvieran realidad estaríamos posiblemente ante un crecimiento de políticas extraparlamentarias en Occidente y una radicalización de los procesos políticos en el Sur y en el Este. Los partidos ya establecidos, incluso los socialistas o especialmente ellos, convencidos profundamente de su misión como guardianes del status quo y creyentes de sus propios mitos de pertenecer al "centro izquierda" o Tercera Vía son estructuralmente incapaces de liberarse de un orden político económico en crisis. Los nuevos movimientos sociopolíticos tomarán probablemente en un principio la forma de los consejos de parados en Francia, de las confrontaciones de agricultores y granjeros con el estado, de las huelgas generales de los trabajadores daneses, etc.

El colapso del neoliberalismo ya está provocando una profunda reflexión sobre la despreocupada "liberalización" que ha condenado a cientos de millones de personas a la pobreza en Asia, América Latina y Rusia. Hay una gran posibilidad de que se dé un giro hacia un desarrollo interno en contra de la "globalización" imperialista, un restablecimiento del proyecto socialista -la resocialización de empresas privadas en quiebra como alternativa a las adquisiciones del exterior, niveles más altos en planes públicos y un retorno al modelo de asamblea popular para la democratización de espacios públicos y privados.

En el sur de Europa, la crisis y la reflexión de la trayectoria realizada al finalizar los años 70 puede llevar a una reanimación del «espíritu de 1974"; la crisis saca lo mejor y lo peor de la gente. Por parte de las clases gobernantes en decadencia siempre hay una amenaza de represión para retener el poder y para subvencionar sus pér didas; para las clases populares, consejos, asambleas, solidaridad -un resurgimiento de la ciudadanía en lugar de relaciones patrón-cliente.

Lo que está claro es que un cuarto del mundo capitalista no puede prosperar cuando tres cuartos están en crisis profunda -las leyes de acumulación capitalista no pueden operar en unas circunstancias tan restrictivas. Lo que también queda claro es que el actual éxito del capitalismo en Europa y en los EE.UU. está ampliamente basado en la desmantelación del estado de bienestar social y en el rechazo a acceder a cualquier pacto social significativo. Tal y corno hemos visto, incluso las más mínimas reformas fiscales propuestas por el anterior ministro alemán de finanzas fueron rechazadas, y el propio ministro fue expulsado. Esto suscita una cuestión fundamental: si el bienestar social, tal y como históricamente ha sido entendido en Europa no es verosímil bajo la existencia real del capitalismo, ¿cuáles son las alternativas? Recuerdo una de las exhibiciones retóricas del Presidente Kennedy, que sin embargo contenía una profunda verdad "Aquellos que hacen que la reforma sea imposible hacen que la revolución sea inevitable".

Tomado de Rebelión 19/6/00.
Justicia en la era de la información

James Petras

La esclavitud sexual está presente y en pleno auge en Kosovo con la complicidad o, en todo caso, con la tolerancia del Ejército de ocupación de la OTAN, los funcionarios de la ayuda internacional y las ONG (organizaciones no gubernamentales). En Brasil, más de 30.000 campesinos sin tierra fueron expulsados violentamente de edificios públicos por el Estado, por pedir pacíficamente la redistribución de tierras cultivables ociosas con las que alimentar a sus familias. Mientras algunos distinguidos periodistas escriben acerca de la nueva economía y de la tercera revolución tecnológica, la realidad es que el mundo retrocede hacia retrógradas formas primitivas de actividad económica, en las que las nuevas tecnologías de la información (TI) juegan un papel capital. En efecto, las TI se ponen al servicio de prácticas económicas que, como poco, tienen 2.000 años de antigüedad y que, cada vez más, juegan un papel fundamental en la economía mundial. La esclavitud sexual constituye un negocio a escala planetaria. The New York Times informa de que 50.000 mujeres y niños entran en Estados Unidos cada año para ejercer de esclavos sexuales; el Weekly Guardian escribe que «el tráfico sexual de mujeres de la Europa del Este es una de las grandes plagas de la criminalidad de la Europa poscomunista». El comercio del sexo está empezando a ser más provechoso que el narcotráfico y se encuentra detrás del enorme incremento del dinero que se lava en bancos multinacionales europeos y estadounidenses. ¿Qué hay detrás de este espectacular crecimiento de la esclavitud sexual? La razón principal reside en una combinación de factores: la llegada al poder de cleptocráticas élites pro libre mercado en la antigua URSS, la Europa del Este, Asia y Latinoamérica y la quiebra de la Administración del Estado. El segundo factor consiste en el apoyo político de Estados Unidos y de Europa occidental a estos nuevos cleptócratas, lo que les confiere impunidad por sus delitos, a cambio de que abran sus economías a los bancos y empresas multinacionales de Occidente. El tercer elemento se basa en la alianza política entre los nuevos cleptócratas y la OTAN. La esclavitud sexual es un coste menor que la OTAN está dispuesta a pagar por la creación de nuevas bases militares. Resulta de utilidad examinar el caso de Kosovo para ilustrar la conexión de la OTAN con la esclavitud sexual. The Washington Post describe un panorama de miles de mujeres de Europa del Este que se ven retenidas contra su voluntad en burdeles de Kosovo, «reducidas a la esclavitud», según un alto mando militar italiano. Los burdeles y la esclavitud sexual han surgido y han proliferado precisamente después de la conquista de Kosovo a cargo de la OTAN y el ELK (Ejército de Liberación de Kosovo). Muchas de estas muchachas no tienen más que 15 años de edad y han sido llevadas a Kosovo por bandas albanesas con el fin de servir a las necesidades de los soldados de la OTAN, los pudientes funcionarios de la ayuda internacional y los voluntarios de las ONG. Los proxenetas albaneses compran por 1.000 dólares mujeres en subastas en Macedonia (un cliente de Estados Unidos) y las explotan con la cobertura del ELK, obligándolas a practicar relaciones sexuales sin ninguna protección y sin recibir pago por ello. La OTAN no aplica ley alguna y, en seis meses, la policía de las Naciones Unidas ha rescatado a 50 mujeres (entre varios miles). A pesar de los centenares de millones de dólares de ayuda, el asilo en el que se refugian las esclavas del sexo que han conseguido escapar alberga sólo a 21 mujeres. Está claro que los amos de las esclavas actúan con total impunidad porque trabajan para los mandos del ELK, que son aliados de la OTAN. Los militares estadounidenses y europeos toleran a los kosovo albaneses amos de esclavas porque están al servicio de los objetivos hegemónicos de la OTAN en los Balcanes. Al otro lado del Atlántico, en Brasil, tenemos a otro empleado político del imperio euroamericano, el presidente Cardoso. Aprimeros de mayo, más de 150.000 familias de campesinos sin tierra ocuparon 300 fincas sin cultivar, mientras que 30.000 trabajadores agrícolas ocupaban edificios gubernamentales en demanda de tierras con las que alimentar a sus familias. El presidente Cardoso y los gobernadores locales dieron a la Policía Militar la orden de desalojar sin contemplaciones a los campesinos sin tierra: cientos de ellos fueron encarcelados y resultaron heridos; otros fueron asesinados o desaparecieron. Algunos de los funcionarios locales confesaron a los campesinos sin tierra que simpatizan con sus objetivos de reforma agraria, pero que carecen de fondos del Gobierno federal. Cardoso ha reducido de manera drástica el presupuesto en favor de los pequeños agricultores y de los campesinos sin tierra con el fin de subvencionar a las poderosas minorías agroexportadoras y hacer frente al pago de la deuda externa. Según la Comisión Pastoral de la Tierra (un grupo de confesión católica), más de 1.100 agricultores, campesinos sin tierra y otros activistas rurales han sido asesinados durante el mandato de Cardoso y de los presidentes civiles que le precedieron y sólo 11 asesinos han sido condenados. Más de cuatro millones de campesinos han sido expulsados de sus tierras en el curso de los últimos 10 años y viven en suburbios de las ciudades. Cardoso ha creado un cuerpo especial de policía para desalojar por la fuerza «los asentamientos ilegales» y restaurar el orden con un estilo que recuerda a las dictaduras militares del pasado. Entretanto, los representantes de las administraciones, los banqueros y los directivos empresariales estadounidenses y europeos aplauden a Cardoso por privatizar empresas públicas y por permitir que las multinacionales euroamericanas controlen los sectores de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Ni una sola crítica se alza ante la represión de millones de campesinos sin tierra y ante la injusticia de que el 1% de los terratenientes sea propietario del 50% del suelo. Antes al contrario, las multinacionales estadounidenses y europeas equipan a la policía especial de Cardoso con el último grito en tecnologías de la información para proteger a los latifundistas y para mantener a los campesinos en situación de semiservidumbre. Al igual que en el caso de Kosovo, la justicia humana (que consistiría, en un caso, en la liberación de las esclavas sexuales y, en el otro, en la concesión de tierras a los empobrecidos trabajadores agrícolas) se ve sacrificada por las potencias de la OTAN, porque entra en conflicto con sus objetivos estratégicos de establecimiento de una hegemonía planetaria y de dominación de los mercados mundiales. Las nuevas tecnologías, lejos de representar una nueva fuerza de progreso, han resucitado y reforzado las relaciones económicas precapitalistas (la esclavitud y la semiservidumbre), en todo un ejercicio de retroceso. La combinación de tecnologías avanzadas con relaciones sociales de tiempos pasados en la actividad económica describe lo que de verdad está ocurriendo en la economía mundial. La llamada era de la información no existe en un vacío políticamente neutral: su significado más profundo se revela en las condiciones de hegemonía imperial y en las mafias político económicas que actúan a su amparo. La tecnología no impone sus normas: son las minorías privilegiadas de la economía y de la mafia las que determinan el tipo de información y el uso de las tecnologías de comunicación. Por el correo electrónico y por la Red circula -a buen seguro- información de suma trascendencia e importancia, que critica, entre otras cosas, la esclavitud sexual y la represión de los campesinos sin tierra. Sin embargo, y éste es el punto más crítico, lo que habrá de definir si las nuevas tecnologías de la información van a jugar un papel progresivo o regresivo a partir de ahora dependerá del contexto político en que se incardinen esos nuevos métodos tecnológicos. Y hoy por hoy, para los dirigentes de Europa y de Estados Unidos, «justicia en la era de la información» equivale a alianzas con los amos de las esclavas sexuales de Kosovo y con la protección presidencial de los latifundistas de Brasil.
Tomado de La Insignia. Tambien publicado en el diario El Mundo 19/5/00

Socialismo en la era del imperialismo

James Petras

Introducción
En un pasado no muy lejano, millones de personas de todo el mundo, buscando escapar de la tiranía y explotación del imperialismo, encontraron una respuesta en la construcción de una sociedad socialista. Hoy en día, proponer la alternativa socialista genera más preguntas que respuestas. Estas preguntas pueden agruparse en varias subdivisiones: las preguntas más generales contraponen las nuevas y adversas condiciones "mundial-histórico" políticas, económicas y culturales, al surgimiento de movimientos y luchas revolucionarias; un segundo grupo de preguntas, que aunque acepta los aspectos estructurales negativos de un mundo dominado por el imperialismo, se cuestiona si a nivel micro, se puede desarrollar una subjetividad socialista; un tercer grupo de preguntas cuestiona si una revolución socialista triunfante puede desarrollar una estrategia viable en el medio de un mar de adversarios imperiales o simplemente se enredará en el mercado capitalista. Estas son preguntas importantes que deben dirigirse a aquellos que se plantean una alternativa socialista al poder imperial reinante, porque se necesitan respuestas exactas. Solamente visionar una alternativa "utópica", o evocar un sueño socialista no nos va a llevar muy lejos y será muy difícil que convenza a alguien excepto a aquellos que ya se encuentran entre los iniciados. Más importante aún, las utopías concebidas individualmente generalmente están confeccionadas por intelectuales divorciados de las luchas populares, y sus ideas están tan desconectadas de las experiencias y necesidades de las clases populares como lo está su vida diaria. Antes de embarcarnos en una discusión sobre las posibilidades históricas de una transformación socialista, será de utilidad especificar las preguntas más relevantes presentadas por los escépticos y los adversarios de la alternativa socialista.
El primer grupo de preguntas pone el énfasis en las nuevas restricciones estructurales. ¿El socialismo es posible en la era del imperialismo? ¿El poder de las corporaciones globales gigantes puede ser desafiado dentro de países o por países? ¿El poder de los medios masivos de comunicación Euro-Americanos y la influencia de sus mensajes propagandísticos sobre los pobres urbanos y rurales puede ser contrarrestado por formas alternativas de comunicación desde una perspectiva de la clase trabajadora? ¿Puede crearse una nueva subjetividad revolucionaria?¿Cuáles son las lecciones históricas de los períodos anteriores de expansión imperial en relación con la revolución? Un segundo grupo de preguntas trata sobre los problemas de la subjetividad, la falta de una referencia socialista o revolucionaria. Las preguntas relevantes a este cuestionamiento de las posibilidades revolucionarias incluyen lo siguiente. Las ultimas décadas han demostrado que el aumento de la pobreza masiva y de las desigualdades no ha llevado hacia la revolución. ¿Podría ser que la movilidad individual y las relaciones de reciprocidad entre las clases bajas hayan creado formas alternativas de comportamiento y organización compatibles con el imperialismo? ¿Puede el socialismo reconstruirse sobre la base de experiencias nuevas, nacionales (o internacionales) a la vista del colapso de la URSS y la conversión de la elite china al capitalismo? ¿Es el estado un anacronismo trascendido por actores globales comprometidos con el sistema imperial? El tercer grupo de preguntas no niega la existencia de oposición al imperialismo o a muchas de sus manifestaciones negativas pero cuestiona que los revolucionarios y los socialistas tengan una estrategia alternativa consecuente. Ellos preguntan: ¿existe una estrategia socialista coherente que pueda revertir los actuales intereses socioeconómicos imperiales creados, y las configuraciones del poder político? ¿Se pueden revertir las contrareformas neoliberales sin traumas ni crisis? ¿Son las instituciones socialistas viables en un mar de relaciones capitalistas?¿Los valores socialistas son compatibles con las operaciones en mercados mundiales o locales? ¿Puede una sociedad socialista organizar su seguridad nacional y su planificación económica sin caer en gobiernos burocráticos? Estas son las importantes cuestiones académicas y políticas que plantean los temas fundamentales que enfrenta cualquier defensor de una alternativa socialista al imperialismo contemporáneo. Sin embargo existen respuestas, algunas más provisionales que otras, todas argumentando que, a pesar de todo el escepticismo, dudas y críticas, existen bases sólidas para la lucha por el socialismo, como una posibilidad objetiva y subjetiva.
Condiciones objetivas para el Socialismo.
Una de las objeciones más fuertes al socialismo se basa en el alto grado de integración de los procesos económicos; el gran desarrollo de la división social del trabajo. Se nos dice que hoy más gente forma parte de más sectores económicos, que abarcando una multiplicidad de países, cooperan en la producción y distribución de todo tipo de bienes. Puesto de otra forma, se argumenta, la globalización -o en nuestros términos, el imperialismo- ha roto las limitaciones sectoriales del territorio nacional en la circulación de bienes y capital, creando, por lo tanto, un mercado y una unidad productiva interdependiente. En un sentido, esto es parcialmente cierto, en otro es claramente falso. La profundización de la producción socializada, en la que muchas unidades económicas ubicadas en una multiplicidad de lugares cooperan para producir a escala mundial, es un hecho destacado en el mundo contemporáneo. Pero es falso presentar esto como una forma cooperativa de producción basada en un mayor grado de interdependencia. Porque esta cooperación para la producción de bienes está presidida por un inequívoco segmento de propietarios privados individuales y administradores de las empresas que toman las decisiones sobre las inversiones estratégicas y se apropian de los beneficios. Los propietarios privados y los controladores de la producción socializada no son interdependientes con sus trabajadores y empleados - ellos establecen las condiciones de trabajo, los niveles de remuneración y se asignan sus propios ingresos en una forma altamente desigual. El poder, la propiedad, el prestigio y el factor de ingresos son asignados en una forma altamente asimétrica basada en relaciones jerárquicas de explotación- no de interdependencia. El Imperialismo ha puesto en movimiento dos procesos claros y opuestos: un alto grado de cooperación social entre los productores como un modo de aumentar la eficiencia; y una mayor concentración de la apropiación privada de la riqueza que se produce. Esta contradicción o polaridad creciente entre cooperación para la producción y la apropiación privada de los bienes colectivamente producidos es fundamental para el desarrollo de una transformación socialista. Se mida como se mida, el aumento de eficiencia, las crecientes innovaciones tecnológicas y la creciente productividad se encuentra en el mayor desarrollo de la división social del trabajo o producción cooperativa. La principal función de los propietarios privados y los administradores de las empresas es la apropiación de esta riqueza. La creciente concentración de la riqueza - la emergencia de una clase de super multibillonarios- se basa en el creciente número de trabajadores sometidos por este sistema de producción social: el socialismo está, por tanto, objetivamente situado dentro de la producción colectiva y la lucha se basa en extender la producción social a la propiedad y dirección social. La idea de cooperativa productiva es, por tanto, una parte integral de la producción global pero está mediatizada, defendida, racionalizada por la clase capitalista dominante que se apropia de su riqueza. El secreto capitalista de acumulación de riqueza no se encuentra en la genialidad de los capitalistas individuales sino en el vasto ejército de trabajadores, investigadores y empleados que producen y distribuyen bienes y servicios. El trabajo colectivo puede existir y prosperar sin ni un solo empresario capitalista incluido William Gates, pero el capitalista billonario no puede acumular riqueza sin el trabajo cooperativo. El descubrimiento de la naturaleza social de la generación de la riqueza contemporánea, sin embargo, mientras proporciona un punto sólido de partida para la propiedad colectiva no nos conduce en si misma al socialismo, a menos que exista una comprensión profunda y extensa, una organización y lucha por parte de los productores directos para resolver esta contradicción. Por lo tanto el argumento de que la nueva ola de expansión imperial ha descartado la transformación socialista debido a la extensión de las relaciones de mercado se ha dado vuelta: el mismo proceso de incorporar a más trabajadores de más países dentro de la división social del trabajo crea una base objetiva para la acción social por la propiedad social. La segunda base objetiva para argumentar a favor del socialismo es la naturaleza crecientemente centralizada de las decisiones políticas. Hoy más que nunca un pequeño grupo de funcionarios no elegidos tiene más voz y poder sobre un vasto número de personas en todo el mundo. Los funcionarios de los Bancos Centrales y de los ministerios de Economía y Finanzas del Imperio Euro-Americano, sus representantes en las llamadas instituciones financieras (IFI) como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco de Asia, el Banco Interamericano de Desarrollo, hacen las políticas macro y micro económicas que afectan adversamente a miles de millones de personas. Estas elites no elegidas de hacedores de políticas económicas responden directamente a los intereses de sus multinacionales y billonarios bancarios. En efecto, estas elites de tomadores de decisiones se adelantan a los poderes políticos ostensiblemente sostenidos por los funcionarios elegidos de los estados no hegemónicos. En otras palabras, el electorado del mundo vota por funcionarios electorales que están subordinados a las elites económicas no elegidas y que sirven a las instituciones imperiales y sus intereses. El electorado popular está, en efecto, privado del derecho al voto: las decisiones estratégicas se toman de forma centralizada por funcionarios no elegidos que gobiernan por decreto sin representación, deliberación o consulta popular. Por lo tanto, mientras más y más gente está crecientemente sujeta al gobierno de una elite centralizada, tienen menos control sobre sus condiciones sociales y económicas. El divorcio entre la política electoral y el dominio de las elites, entre los beneficios sostenidos para la elite del imperio y los ingresos y las condiciones sociales en disminución para la mayoría, establece las bases objetivas para las luchas extra parlamentarias y abre grandes oportunidades para que las fuerzas revolucionarias cuestionen las pretensiones oligárquicas de que capitalismo y democracia son términos coincidentes. Objetivamente la vasta centralización del poder oligárquico proporciona las bases para demostrar que la democracia solo puede recuperarse bajo el socialismo. Si las contradicciones de las estructuras imperialistas contemporáneas proporcionan una sólida base objetiva para el desarrollo de una alternativa socialista, la experiencia histórica pasada nos proporciona una base más. La Expansión Imperialista y la Revolución Socialista en Perspectiva Histórica. El imperialismo es el resultado de los trabajos internos del capitalismo combinado con oportunidades externas, en parte ellas mismas instrumentos de los políticos imperialistas. En el pasado como en el presente, la expansión y conquista de los mercados externos y las fuentes de ingresos estatales han deshecho y rediseñado las relaciones de clase y las configuraciones del estado para maximizar los intereses económicos imperiales y las posiciones politico-militares estratégicas. El mismo proceso de desarrollo capitalista inducido por el imperialismo muy a menudo ha llevado hacia el desplazamiento masivo de campesinos, relaciones de trabajo de gran explotación, conflictos étnicos y raciales a diario y desigualdades de clase abismales. Los altos jefes políticos imperiales que dirigen el sistema solo responden ante sus propias clases gobernantes, provocando conflictos con un gran abanico de clases y grupos, desde elites pre-imperiales a modernos intelectuales y trabajadores asalariados. Estos conflictos inducidos por el imperio han llevado a innumerables revueltas y en algunos casos a revoluciones socialistas triunfantes, particularmente en períodos de guerras inter-imperialistas, cuando las clases dominantes locales y las elites gobernantes estaban debilitadas y desacreditadas. El punto teórico es claro, los sistemas imperiales a gran escala y de larga duración no han inhibido las luchas revolucionarias ni evitado las revoluciones socialistas. Las revoluciones socialistas son producto de las guerras imperialistas realizadas por trabajadores y plebeyos dentro de los países imperiales y también por los pueblos colonizados o cuasi colonizados. La famosa Comuna de París fue una prolongación de la Guerra Franco-Alemana de 1870-71, entre viejos y nuevos países imperialistas. La victoria militar alemana y la conquista de la mayor parte de Francia puso en funcionamiento una poderosa sublevación popular en París y la consiguiente comuna. Mientras que la Comuna de París duró apenas unos meses, su organización, legislación y hasta sus errores sirvieron como modelo práctico para las teorías revolucionarias de Marx y Lenin. La Primera Guerra Mundial inter-imperialista (1914-18) con sus millones de muertos, desplazamientos de población, hambre y destrucción puso en funcionamiento levantamientos populares masivos, protestas y revoluciones. La Guerra, la búsqueda de conquistas imperiales por medios militares, destruyó los lazos convencionales entre los líderes burgueses y sus seguidores plebeyos, y minó el control de los terratenientes sobre los sumisos campesinos. Las revoluciones socialistas se hicieron en Hungría, Bavaria, Finlandia y Rusia. Soldados y trabajadores se sublevaron en Berlín y en la flota del Báltico. El poderoso sistema imperial europeo, que dominaba en cinco continentes y se sostenía en una fuerza armada masiva y en tesoros rebosantes, como un bastión inexpugnable del poder capitalista, llevó a levantamientos masivos de trabajadores y campesinos y a una revolución socialista triunfante en Rusia. En el período entre guerras existió un resurgir del imperialismo, particularmente los nuevos países imperialistas emergentes de Alemania y Japón, que desafiaron a los países europeos ya establecidos y a los Estados Unidos en sus regiones de hegemonía. Los conflictos y conquistas que vinieron a continuación, liberaron una nueva y poderosa ola de movimientos populares antiimperialistas entre los países destruidos por la guerra e hiper explotados, particularmente entre los millones de campesinos desplazados en China, Indochina y Corea. La expansión imperial y el pillaje de la tierra, minas y unidades productivas intensificado por la guerra, creó un gran ejército de resistencia revolucionaria, que condujo a revoluciones socialistas bajo el liderazgo de los Partidos Comunistas nativos en China, Indochina y Corea del Norte. Lo que comenzó como guerras antiimperialistas se convirtió en guerras civiles en las que finalmente triunfaron las fuerzas socialistas. En Europa se dio un proceso similar en Yugoslavia. En otros países la lucha anticolonial se dividió entre regímenes que consolidaron la relación neo-colonial y otros que buscaron crear estados nacionales-populares mixtos y no alineados. Es necesario subrayar dos puntos. En primer lugar, fue precisamente el nuevo y virulento imperialismo con su poderosa máquina militar y estructuras de estado totalitarias, lo que disparó las revueltas populares que minaron la dominación imperial. En segundo lugar, los viejos poderes imperiales europeos y el nuevo imperialismo de Estados Unidos no fueron capaces de restaurar la hegemonía imperial en varios países importantes (China, la mitad de Corea e Indochina. El punto teórico es que esta segunda ola de imperialismo, a pesar de su mayor poder de fuego y humano, el ámbito y la profundidad de su alcance económico, no pudieron evitar que las revoluciones socialistas transformaran con éxito la sociedad. Es importante notar en este sentido que las revoluciones triunfaron a pesar de y no debido a la ayuda de la sociedad colectivista que existía en la URSS. El mar de relaciones capitalistas no pudo evitar las revoluciones sociales. El período de posguerra que siguió a la Segunda Guerra Mundial fue testigo del surgimiento del Imperialismo de Estados Unidos a escala mundial, con una red mundial de bases y alianzas militares, el mayor presupuesto militar y la tecnología militar más avanzada y empresas gigantes muy capitalizadas preparadas e involucradas en una expansión mundial para conquistar los mercados extranjeros (el surgimiento de las llamadas empresas multinacionales). Mientras el nuevo imperio de los Estados Unidos era capaz de reprimir y vencer a un cierto número de revueltas populares revolucionarias en todo el mundo, fue derrotado en dos conflictos importantes (China y Cuba), fue obligado a retirarse en una tercera (Corea) y vencido temporalmente en otras (Nicaragua, Angola, Mozambique, Chile, Granada, República Dominicana). Las revoluciones triunfantes tuvieron lugar precisamente en los países en los que la presencia del Imperialismo norteamericano era más dominante: Indochina, con 500.000 soldados y decenas de miles de millones de dólares de inversiones estatales en infraestructura militar. Cuba fue el país con la mayor concentración de propiedades norteamericanas y una gran base naval (Guantánamo). Los Estados Unidos aportaron más ayuda militar y asesores durante la guerra civil China que en ningún otro país desde la mitad a finales de la década de 1940. Igualmente los Estados Unidos dedicaron cientos de miles de soldados, y miles de millones de dólares en ayuda para conquistar la península de Corea y tuvieron que aceptar una negociación para dividir el país. El punto teórico es que la profundización de la presencia militar y económica del imperio Norteamericano fue un factor condicionante que precipitó una revolución socialista triunfante, y no solamente un factor poderoso de inhibición. Respecto a la relación entre la revolución socialista y la ausencia o presencia del bloque soviético, debe notarse que todas las revoluciones en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial tuvieron lugar a pesar de la oposición del Kremlin: Yugoslavia, China, Cuba e Indochina. Mientras que los Soviéticos proporcionaron apoyo importante una vez que las revoluciones se habían consumado, la caída de la URSS no llevó al colapso de la revolución en Cuba, si bien la obligó a ajustar su política hacia el capital extranjero y buscar nuevos socios comerciales. El inicio y éxito de todas las revoluciones socialistas del siglo XX tuvieron poca relación con la presencia del bloque Soviético y más con el desarrollo de las luchas de clase y antiimperialistas en el país y la solidaridad internacional. Esto indica que la ausencia de la URSS hoy en día (el mar de capitalismo) no es un nuevo impedimento histórico sino un factor constante durante todo el siglo XX. El resurgimiento de luchas populares de masas bajo direcciones socialistas o al menos anti-neoliberales o antiimperialistas en todo el mundo al comienzo del nuevo milenio, debería dejar de lado la noción de que el triunfo del imperialismo Euro-Americano es irreversible y no puede ser cuestionado. En América Latina las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC),el movimiento rural de los Trabajadores sin Tierra (MST) en Brasil, la breve toma del poder por una alianza de indígenas, campesinos y suboficiales en Ecuador son los puntos destacados en el resurgimiento de la izquierda antiimperialista de masas. En Asia han surgido movimientos populares de masas similares basados en los sindicatos de trabajadores industriales (Corea del Sur) y también han surgido movimientos urbanos y campesinos en, entre otros, Indonesia, Filipinas y Nepal. El punto teórico es que las dramáticas generalizaciones sobre un triunfo absoluto y universal del capitalismo/imperialismo en el despertar de la muerte de la URSS, voceado por sus defensores y repetido por los sectores desmoralizados de la intelectualidad de la izquierda no tiene bases empíricas. Esta postura ideológica triunfalista solo se puede sostener debido a la mediocridad de sus defensores y, en la izquierda, por el deseo de encontrar un nicho crítico en el imperio. Si fuera cierto que el imperialismo Euro-Americano ha triunfado tanto y está tan consolidado como dicen sus fieles y la izquierda desmoralizada, el imperio no tendría necesidad de recurrir constantemente a políticas violentas y contrarevolucionarias y agrandar y profundizar su capacidad militar de intervención. Si la revolución ha terminado, o como dice un escritor izquierdista, el imperio se ha apuntado una victoria histórica decisiva, ¿por qué la necesidad de armar constantemente a la OTAN, entrar en guerras ofensivas en los Balcanes, el Golfo, el Cuerno de Africa? ¿Por qué los Estados Unidos están aumentando la ayuda militar 5 veces en Colombia y multiplicando el número de bases militares y oficinas del FBI en más de 30 países? Ciertamente ninguno de estos movimientos militares ofensivos están dirigidos contra el ataque de algún estado. El argumento más plausible se basa en el bastante frágil equilibrio socio político que existe entre las fuerzas pro y anti-imperialistas, en todo el mundo: un imperio todavía poderoso y un movimiento antiimperialista emergente como una corriente especifica y crecientemente anticapitalista. Subjetividad entre Condiciones Objetivas y Revoluciones Populares. Existe una brecha importante entre las oportunidades objetivas y la lógica racional de la revolución socialista y el nivel de conciencia revolucionaria entre los explotados y las clases marginalizadas. El desarrollo general y la profundización de la conciencia revolucionaria puede aparecer después de una convulsión revolucionaria o antes. En el análisis final la subjetividad revolucionaria no es una mera reflexión sobre la codiciosa explotación económica de los imperios en expansión. Es el eslabón esencial que comprende las condiciones objetivas y transmite esa comprensión en un programa político y en acción revolucionaria. Las condiciones objetivas son una condición necesaria pero no suficiente para la creación de clases sociales revolucionarias. La expansión imperial desplaza o subordina a los pequeños productores, convierte a los campesinos en trabajadores sin tierra, aumenta el número de asalariados, expulsa a los asalariados y los convierte en pobres urbanos autoempleados, quiebra las pequeñas y medianas burguesías. La respuesta ideológico política de estos grupos adversamente afectados no está predeterminada por la fuente imperial de su desgracia. El determinante de sus respuestas socio políticas se encuentra en la disponibilidad, capacidad de organización y liderazgo de los grupos ideológicos que compiten entre sí para convocar a las masas descontentas. En las presentes circunstancias existen varias formas organizadas y expresiones políticas de este descontento. La respuesta más conservadora a la expansión imperial encuentra su expresión en los dependientes étnicos de los poderes Euro-Americanos, que promueven las apropiaciones y la explotación imperiales desde arriba y la expropiación de otros grupos étnicos desde abajo (por ej. guerras étnicas de liberación que legitiman el robo de la propiedad y los asesinatos públicos). Una segunda respuesta es un tipo de "nacionalismo clerical" en el que las antiguas elites tradicionales desafían la dominación imperial para restaurar el poder y las prerrogativas de algunas de las elites religiosas y, en algunos casos, comerciales y terratenientes. A falta de los grupos izquierdistas seculares, los religiosos antiimperialistas presentan alternativas a la decadente moral occidental en lugar de un reto sostenido del poder económico Euro-Americano. No es raro que una división del poder económico, cultural y político resulte en que la autoridad religiosa controla las instituciones políticas y culturales mientras los partidarios de la libertad de mercado controlan la economía. Una tercera respuesta a la dominación imperial surge entre sectores de la pequeña burguesía que se ven afectados desfavorablemente por la libertad de comercio, que socava a los fabricantes locales, pago de deudas que reducen el crédito y aumentan los intereses y los inversores especulativos que generan volatilidad económica y provocan quiebras. Este grupo de profesionales progresistas, dirigentes de ONGs y otros están interesados en compartir el poder con los poderes imperiales. Luchan por un lugar en la mesa del FMI, del Banco Mundial y en las reuniones de la OMC. Piden alguna regulación para el movimiento de capitales, mayor acceso a los mercados occidentales y argumentan contra las condiciones de trabajo dictadas por occidente. Su demanda más radical es la tasa Tobin (un impuesto sobre las transacciones financieras a corto plazo). Los movimientos más consecuentemente antiimperialistas se encuentran en las florecientes alianzas populares entre los trabajadores rurales sin tierra, los pequeños agricultores y productores campesinos y los trabajadores urbanos. Forman el moderno movimiento antiimperialista enlazando las reformas radicales con el socialismo. La multiplicidad de respuestas a la conquista Euro-Americana demuestra tanto la extensión de la oposición como su carácter fragmentado. La respuesta refleja solo parcialmente las posiciones de clase - así como la mayoría de las respuestas anteriores contienen una variedad de bases de masas aun si sus líderes vienen de medios sociales particulares. Está claro que la misma causa (la explotación imperialista) genera una variedad de efectos y organizaciones políticas. Evidentemente los políticos no provienen de procesos económicos, se crean en un campo de luchas culturales, ideológicas y políticas. Los grupos políticos con más posibilidades de triunfar, son aquellos cuyas organizaciones resuenan efectivamente con la experiencia diaria, proporcionan una fundamentación general (independientemente de lo irracional y equivocada que pueda ser), parecen resolver los problemas de cada día (no importa cuan depredadores puedan ser) y crean una imagen positiva de víctima triunfante. El problema hoy no es objetivo - las vastas desigualdades mundiales y las transferencias de riqueza desde el mundo re-colonizado al imperio Euro-Americano son transparentes. El mundo capitalista está polarizado, los campesinos y trabajadores están explotados como nunca antes, el número de empobrecidos crece y sobre todo, dirigiendo el proceso está un imperialismo Euro-Americano omnipresente, arrogante, e invasor, un imperio sin ninguna virtud salvadora. El problema es subjetivo - la debilidad específica se encuentra en la oposición o en los críticos del imperialismo, algunos de los cuales hasta reconocen los imperativos sistémicos políticos y económicos que definen el sistema imperialista, influenciados por el marco teórico y conceptual de sus adversarios, como se evidencia en su adopción del lenguaje del imperio (globalización, reforma económica, ajuste estructural, etc. etc.). Las ONGs, si bien enfocan correctamente sus criticas del OMC, el FMI, el Banco Mundial y los problemas del capital especulativo, pobreza, etc. no tienen una base organizada entre los trabajadores y los campesinos. Operan principalmente fuera de estas clases - porque carecen de un análisis clasista de los problemas y por lo tanto, de las soluciones. Muchos de los intelectuales, incluídos pensadores críticos, han adoptado una visión pesimista del mundo, inflando el poder del imperio y la reputación de sus apologistas mientras condenan a la izquierda (y a aquellos que tienen la audacia de involucrarse en la lucha antiimperialista) por no haber desentrañado suficientemente las profundidades de su derrota y no haberse adaptado a las nuevas realidades, o sea, encontrar un nicho realista en el sistema donde se puedan codear con la "nueva Derecha", socialdemócratas convertidos en social-imperialistas. Este género de intelectuales carece de una visión mundial, toman prestado el paradigma dominante, proporcionan un poco de crítica abstracta, marcan su ascendencia y proyectan su futura continuidad mientras exponen sus excesos y ofrecen paliativos no solicitados en la usual forma servil-realista con el poder que sea. En el campo de las organizaciones de masas los sindicatos tradicionales, salvo algunas notables excepciones, se han adaptado a las exigencias de las políticas neoliberales y las demandas de los conglomerados económicos. Los máximos funcionarios sindicales han adoptado una posición hacia el estado similar a la relación entre los monarcas y los nobles: juran lealtad al orden neoliberal a cambio del control de su feudo (el sindicato). A pesar de todo, importantes minorías del ejército de trabajadores, dentro y fuera de las confederaciones sindicales oficiales, se han involucrado en numerosas acciones militantes no autorizadas y a menudo se han unido con otros movimientos sociales de izquierda anti corporaciones en una masiva oposición al OMC, el Banco Mundial, el FMI y sus organizaciones en el exterior. Igualmente una importante minoría de intelectuales y estudiantes han elaborado programas anti corporaciones, anti globalización para acompañar e inspirar sus políticas de acción directa. Así como los partidos históricos de la izquierda (Comunistas) y el centro izquierda se han dirigido a abrazar al neoliberalismo (La Tercera Vía de Blair es el ejemplo más claro), los nuevos grupos antiimperialistas,y anti corporativos han creado sus propias redes internacionales, su propio estilo de movimiento, organización política y formas innovadoras de políticas de acción directa que incluyen las ocupaciones de tierras en Paraguay y Brasil, huelgas generales y levantamientos populares en Ecuador y Bolivia, ocupaciones de fábricas en Corea del Sur, masivas demostraciones de desobediencia civil en Londres, Seattle, Washington y Amsterdam y luchas guerrilleras a gran escala en Colombia. Los intelectuales militan en los movimientos contra la deuda externa, ONGs progresistas contra la globalización y que atacan a los modelos económicos neoliberales. La marea creciente de oposición extraparlamentaria a la dominación imperial (mal llamada globalización) ha introducido un nuevo factor en la ecuación política: un eslabón subjetivo entre las condiciones objetivas de explotación y una transformación social popular. Los nuevos movimientos que propugnan la nueva sociedad en sus múltiples o concretos aspectos políticos, necesitan confrontar algunos retos importantes en el diseño de una sociedad socialista nueva. Para ahorrar espacio, las voy a catalogar en una lista abreviada: 1) la división internacional del trabajo, 2) la dependencia de los mercados externos y las finanzas, 3) pesados pagos de deuda, 4) migración extranjera (emigración de trabajadores calificados inducido por el imperio), 5) dependencia de las clases altas y medias de los bienes importados, 6) el aparato de los partidos y sindicatos existentes están atados al status quo, 7) los medios masivos de comunicación hostiles están ligados a los conglomerados y transmiten propaganda pro imperialista, 8) posibles embargos económicos y amenazas militares, 9) tiranía de la doctrina de la "inevitabilidad de la globalización", 10) fuga de capitales, 11) revueltas mercenarias, étnicas o militares sustitutas. Para construir una sociedad socialista nueva, corresponde a los militantes el anticipar los posibles escenarios adversos para preparar las respuestas. En primera instancia el socialismo debe verse como un cambio integral basado en transformaciones en la esfera económica, cultural y política; basado en la comprensión de la dominación multidimensional del imperialismo. No se puede tender a la transformación económica sobre un aparato estatal hostil ni introducir cambios sociales cuando los medios masivos de comunicación exhortan a una demanda excesiva del consumo, a la rebelión militar, etc. Aun reconociendo los profundos retos que el imperialismo Euro-Americano representa para una transformación socialista, los socialistas poseen varios activos políticos estratégicos. En primer lugar, las tecnologías de información (TI) proporcionan enormes posibilidades para recoger información de fuentes específicas sobre mercados alternativos, conflictos de competencia entre poderes imperiales, recursos inutilizados en el país así como para informar y registrar las demandas populares. Las nuevas tecnologías pueden procesar y producir nuevos paradigmas y políticas alternativas basadas en restricciones y activos en el mundo de la toma de decisiones económicas y políticas, que pueden proporcionar un público más amplio con los costos y beneficios de las decisiones políticas alternativas. Las TI no son un sustituto de la prática política democrática sino una herramienta que permite al pueblo registrar sus necesidades a través de la riqueza de datos, facilitando decisiones óptimas. Una precondición esencial para la democracia con TI es un estado nuevo, configurado de manera adecuada. El estado juega un papel de pivote, proporcionando el terreno para la participación popular, el debate y la formulación de un programa de transición que vaya de una economía de configuración neo-imperial a una economía socialista. Las configuraciones de un nuevo estado presuponen varias condiciones de factibilidad - esencialmente cambios estratégicos en la sociedad y en la economía. Primero y sobre todo, el principio de base social de apoyo político debe pasar de partidarios pasivos a activos: la masa de población explotada, excluida y desplazada debe ser movilizada, organizada y debe estar provista de canales para la deliberación, la consulta y la toma de decisiones efectiva. Sobre todo, debe diseñarse una estrategia económica de manera que la base social del régimen sea la primera beneficiaria, para demostrar que la revolución es por el pueblo y para el pueblo y no un subterfugio ideológico para intelectuales con una movilidad social ascendente. Siguiendo esta línea, el segundo cambio estratégico implica la reordenación de la producción, la inversión, los prestamos y las prioridades del mercado para estimular el empleo, los ingresos y la producción de la base de masas. Es esencial moverse hacia la nueva economía y consolidar el apoyo político. Interelacionado con el cambio y la introducción de nuevas prioridades de producción está la necesidad de redistribuir ingresos y la tierra para romper el poder de los terratenientes y los conglomerados y mejorar la posición de los trabajadores y los pequeños productores. Finalmente, el estado es de crucial importancia para reordenar las prioridades presupuestarias en términos de impuestos y gastos: terminar con los subsidios a las exportaciones y a las corporaciones imperiales y aumentar los gastos sociales para la atención médica universal, vivienda publica, educación y pensiones. Para evitar una crisis fiscal, los porcentajes de los impuestos deberían ser más progresivos en ingresos, ganancias e incrementos inmobiliarios. Estos cambios socioeconómicos son estratégicamente importantes en fortalecer la capacidad del estado socialista democrático para enfrentar el inevitable intento subversivo de la oposición imperial corporativa. Esa oposición se expresará en primera instancia como una crisis de confianza inversora- tácticas de miedo diseñadas para acobardar al régimen y conseguir que reniegue de su política. Esto requiere que el estado realice acciones decididas y movimientos tácticos compatibles con sus objetivos estratégicos. Esencialmente existe una línea de tres ramas de acción preventiva. Primero, políticas económicas de choque, creadas a imitación de las del FMI, solo que invirtiendo beneficiarios y perdedores: congelamiento de las cuentas bancarias, ganancias y otros activos, control de precios de los productos básicos, congelamiento de todos los empleos. Esto debe ser seguido por políticas de ajuste estructural desde abajo - las empresas en quiebra o con problemas económicos deberían intervenirse, sus deudas reestructurarse, su administración reorganizarse -introduciendo el control de los trabajadores y de los empleados técnicos. Estas políticas deberían ser parte esencial de un paquete más amplio de reformas económicas que pondrían el énfasis en la ampliación y profundización del mercado interno, cerrando selectivamente la economía a los conglomerados monopolistas y fomentando el espíritu empresarial dentro de empresas socializadas cooperativas o las pequeñas y medianas empresas privadas. Las reformas económicas deberían combinar un plan nacional formulado democráticamente con la existencia de empresas públicas autónomas y descentralizadas, cooperativas y firmas privadas coordinadas por una asamblea legislativa nacional y ejecutiva. Gestión de Crisis Estas políticas seguramente provoquen la oposición de los centros pro imperiales, llevando a una crisis en la economía de transición. Esto, a su vez, requiere una estrategia de gestión de crisis. Pueden seguirse varias líneas de acción simultáneamente. Primero, la política debe orientarse a garantizar las necesidades básicas de la base social de masas. En segundo lugar, se deben aplicar políticas de austeridad sobre los ricos (extranjeros y nacionales): una política de tomar rehenes de MNC para poder negociar. La elección debe ser: cooperación o expropiación. Debe mencionarse que la desinversión es una espada de doble filo; afectar a la economía popular es un negocio de una sola opción: una vez que los inversores se marchan no hay vuelta atrás. En tercer lugar, el régimen debe sustituir nuevos factores de producción para reemplazar la fuga de capitales. Esto requiere la movilización de recursos no utilizados (los desempleados y los subempleados, tierras en barbecho, transporte de animales en distancias cortas, tecnologías autóctonas, etc.) para producir bienes que extiendan y profundicen la economía interna y sostener las importaciones. Mediante las bases de datos TI, los políticos pueden reutilizar los recursos inutilizados para cubrir las necesidades básicas en la micro y macro economía. Hacia una Política de Consolidación de la Transición. El surgimiento de una economía libre socialista y cooperativa no puede basarse en su totalidad en un modelo o visión preconcebido. Por el contrario, el resultado será una mezcla de intentos conscientes y contingencias basadas en el comportamiento, actitud y desempeño político y económico de actores sociales y clases claves. Por ejemplo, la transición puede comenzar con un modelo de coparticipación entre capital y trabajo, pero bajo circunstancias de desinversión evolucionan desde el control de los trabajadores a la expropiación y reestructuración que lleva a una forma de auto gestión. A su vez, la auto gestión basada en un sistema descentralizado se modificará hasta el grado en que las prioridades sociales nacionales se acepten o se rechacen y el auto enriquecimiento de forma a las decisiones de los nuevos gerentes, llevando hacia nuevas desigualdades. Una intervención estatal selectiva en forma de impuestos y políticas redistributivas puede legislarse para evitar grandes desigualdades regionales y sectoriales. Mientras el nuevo régimen socialista proporcione una amplia libertad de formas de propiedad en diferentes sectores, ciertos sectores estratégicos como la banca, comercio exterior, telecomunicaciones, recursos nacionales, transportes, infraestructuras, salud serán de propiedad pública bajo control popular. El sector público combinará el espíritu empresario y la contabilidad popular. El viejo y angosto espíritu empresario relacionado con el beneficio se reestructurará para hacer que la innovación, la gestión y la investigación sean más propensas a la creación de habilidades nacionales. Se introducirán nuevos estilos de gestión flexibles, adaptándose a las necesidades de los trabajadores, la familia, los consumidores y el medio ambiente. Las TI deberían proporcionar programas flujo de matrices para facilitar el nuevo estilo de gestión. Una de las áreas clave para el nuevo liderazgo es el problema de la corrupción política y las ganancias ilícitas. El sobreprecio realizado por las empresas privadas exigirá un control de precios de los productos básicos, tales como productos farmacéuticos, agua, granos básicos, transporte, etc. Esto se puede combinar con el precio libre de los bienes de lujo - sujetos a fuertes impuestos a la importación e impuestos a la propiedad personal. El nuevo régimen debería investigar y confiscar los bienes de fortuna transferidos ilegalmente a cuentas en el exterior. Debería amarrar los activos nacionales y reclamar a los holdings extranjeros de la droga, la prostitución y el contrabando capitalista y a sus cómplices financieros. Políticas del Régimen Pos-Imperial El control sobre el estado requiere el despido o arresto de altos funcionarios corruptos o que estén involucrados en comportamientos altamente perjudiciales para las clases populares (involucrados en represión que causa la pérdida de vidas). Esto implica la creación de nuevas instituciones en el ámbito de lo militar, lo judicial y de banca central. Se deben crear nuevas estructuras estatales que sean compatibles con el nuevo régimen socialista y demócratico y la nueva economía. Debe desarrollarse una nueva policía de seguridad nacional para garantizar la seguridad de los ciudadanos y las naciones y protegerlos de la intervención imperial y la subversión. Esto requiere organización popular así como nuevos códigos legales que impidan la financiación y la promoción imperial de candidatos clientelares. Las asambleas regionales y locales (como las del estado de Río Grande do Sul en el sur de Brasil) deberían debatir y resolver las asignaciones presupuestarias para proyectos sociales, económicos y culturales. Deberían realizarse asambleas anuales en los lugares de trabajo para debatir y decidir proyectos de nuevas inversiones así como prioridades de las empresas y de la comunidad local en consulta con los grupos minoritarios. Deberian ser elegidos comités del lugar para dirigir la producción conjuntamente con comités de ingeniería, marketing y gestión en una base de representación del 50/50. Las políticas económicas a corto plazo deberían dirigirse hacia la conservación de las relaciones comerciales externas, orientándose tan pronto como sea posible hacia la diversificación de los mercados, y la recomposición de las exportaciones y acreedores mientras se profundiza el mercado interno. Debería efectuarse una moratoria sobre el pago de la deuda. Los préstamos de los políticos corruptos y los préstamos privados para empresas con fines no productivos deberían repudiarse. Los pagos deberían renegociarse y posponerse hasta que la economía se estabilizase. Cualquier medida punitiva o políticamente hostil por parte de los prestamistas debería llevar al rechazo de la deuda. Las posibilidades de evasión de impuestos deberían desaparecer y se debería castigar a las corporaciones que encarezcan los productos via transferencia de precios. Los sectores estratégicos de la economía deberían socializarse y pagarse con bonos a largo plazo con pagos diferidos para recapitalizar y modernizar las empresas. La gestión económica del estado debería modernizarse para aumentar su pericia y su capacidad para la administración económica y elevar su eficiencia en detectar evasión de impuestos, regulando la salud y las condiciones laborales. Debería profundizarse la producción para la sustitución de importaciones y acompañarse por el desarrollo continuado de la educación en solidaridad política e innovación tecnológica. Los mercados internos en particular tienen prioridad esencial en la construcción de la nación. Las políticas del imperialismo y el libre mercado han llevado a la quiebra a la economía campesina y a las industrias provinciales, causando la despoblación masiva del interior. Para el imperialismo, la "nación" son los enclaves urbanos y mineros y los centros administrativos que refuerzan la perspectiva del mercado libre y promociona las absorciones extranjeras. La nación como ente político geográfico es una formalidad vacía. La tarea de un régimen socialista es recrear la nación, reconstruyendo los mercados y las unidades productivas del interior de los países por medio de créditos, redes de transporte que conecten los sectores productivos complementarios de las provincias y la infraestructura social. La seguridad nacional implica la consolidación de la construcción de la nación y de la base social popular del régimen. Elevar el nivel nutricional de la población requiere un compromiso importante en inversiones para la autosuficiencia alimentaria. Esto exige la promoción de productores locales mediante cooperativas de productores y empresas familiares. La producción local de bienes de consumo populares tiene un efecto de multiplicación que lleva a extender la reproducción y a un mercado interno vibrante. La eficiencia de la producción socializada, la distribución, el transporte, las telecomunicaciones y las TI debería medirse por el grado en que estimula el crecimiento del ingreso, la producción y el estándar de vida para la economía social; la disminución de los ingresos del estado puede llevar a déficits empresariales, pero a excedentes sociales - en términos de estándares de vida generales y la expansión de la red productiva en las economías provinciales. El cálculo de los beneficios sociales es la forma más adecuada de medir la eficiencia de la economía socialista. Política Cultural Post-Imperial. Mientras exista una esfera distinta de política cultural, su significado puede entenderse y representarse mejor dentro de una matriz económica, política y social mayor. Dada la importancia estratégica de consolidar la base social popular, durante el período transicional el régimen socialista debería priorizar la educación básica en alfabetismo incluyendo formación informática, formación técnica, análisis crítico de clase y reconocimiento de las contribuciones del arte clásico occidental y no occidental. La esfera cultural debería involucrarse en la promoción de expresiones culturales nacionales innovadoras, la participación popular en creaciones artísticas así como nuevas síntesis de formas de arte cosmopolitas y locales. La política debería dirigirse a maximizar la participación popular a expensas de los promocionados y sobrevaluados espectáculos comerciales de las millonarias supuestas superestrellas Euro-Americanas. La política cultural debería dirigirse hacia el redescubrimiento desde abajo de la historia y las relaciones de clase contemporáneas. Realismo crítico y expresiones románticas que se construyen desde el recuento imaginativo de las realidades sociales y los deseos personales. Básicamente el estado debería participar de un debate público sin coerción con adversarios artísticos y apologistas de los intereses del imperio. A través de trabajos de arte imaginativos y argumentos razonados, los regímenes culturales pos imperiales deberían promocionar valores de solidaridad, las críticas de los beneficios antisociales y la exploración individual de la dimensión socio psicológica de los problemas personales. La honesta presentación de los problemas universales de la mortalidad, el amor, la muerte, el envejecimiento, los fracasos y éxitos. El estado debería subsidiar las artes - en sus expresiones alta, baja y media que entretiene y educa. Si bien los intelectuales, las figuras deportivas y los artistas muy formados pero oportunistas deberían poder emigrar libremente a mercados más rentables, deberían retribuir a la clase trabajadora y a los campesinos por los gastos de su educación y formación, ya sea mediante tiempo de trabajo o pagos directos. Los precios de entrada a los espectáculos deportivos y los eventos artísticos deberían establecerse de forma que sean accesibles a todos los trabajadores. Los salarios de los actores profesionales deberían concordar con los de los profesionales o los trabajadores altamente cualificados. No deberían ser parte de una elite privatizada. Las instalaciones culturales deberían ser públicas y estar ampliamente disponibles: casas de campo y mansiones de la playa deberían socializarse y estar disponibles para las vacaciones de las familias trabajadoras. Finalmente, la revolución cultural promoverá la auto realización a través de trabajos culturales de estilo experimental y clásico. Como conclusión, el socialismo puede comenzar a resolver el problema básico de la existencia material, acabando con el saqueo. Podría también proporcionar las bases para confrontar las tragedias y los triunfos de las relaciones personales y las necesidades emocionales. El socialismo no resolverá estos problemas muy básicos, que persistirán. Pero el camino estará abierto al debate sobre la naturaleza de las pasiones humanas y los dilemas insolubles de la vida diaria. Las cuestiones de ciencia, tecnología, sus usos y abusos, los sentimientos religiosos estarán todos abiertos al debate, dentro de los parámetros de nuestra democracia participatoria igualitaria, fuera de su uso instrumental para aumentar el poder imperial.   Tomado de Rebelión - Publicado el 17/5/00 Traducción: Alicia de los santos
Documento Las relaciones USA - Latinoamérica: Quién obtiene qué, dónde y cómo

James Petras

  I Parte: Visión generalDurante algo más de década y media Washington y Wall Street han estado celebrando una nueva era en las relaciones EE.UU-Latinoamerica. Nos estamos refiriendo a que la combinación de mercados libres y elecciones libres ha transformado la región en un "mercado emergente" donde los inversores y hombres de negocios pueden tener éxito, los ciudadanos ejercer elecciones libres y la prosperidad ser compartida. Habiendo eliminado los desafíos revolucionarios en América Central y asegurado regímenes políticos favorables a las políticas de libre mercado, Washington y Wall Street han procedido a cosechar los beneficios de esa nueva era sin gran publicidad ni mucha preocupación por las consecuencias para la región. En una palabra, mientras Latinoamerica funcione como una máquina estable de hacer dinero para los banqueros y grandes empresas de EE.UU., sin que se vean perturbados por crisis graves o por protestas populares, Latinoamerica estará relegada a las últimas páginas de la sección de noticias. En la sección de economía de los periódicos, las grandes ofertas y las subastas de empresas públicas rentables (privatizaciones) atraen alguna atención, de la misma forma que lo hacen las altas tasas de rentabilidad de las inversiones empresariales, la clasificación de los bonos, los tipos de interés, los niveles de reservas exteriores y las fluctuaciones de los mercados de cambio. De hecho, la idea de Latinoamerica como un "mercado emergente" ha excluido de la discusión a la gran mayoría de la gente trabajadora, así como las relaciones políticas, culturales y sociales que definen la región. Las relaciones políticas y económicas entre Latinoamerica y EE.UU. se han desarrollado de forma cíclica. Los comienzos del siglo XX, aproximadamente desde la Guerra Hispano-Cubana-Norteamericana a la Gran Depresión, fueron testigo de un periodo de intervenciones militares directas por parte de EE.UU., del auge de la Diplomacia del Dólar y de la posterior penetración a gran escala de las economías latinoamericanas por banqueros e inversores. La ideología del libre comercio mandó en las relaciones EE.UU.-Latinoamerica, a pesar de ello fue aplicada selectivamente, principalmente en interés del acceso estadounidense a los mercados latinoamericanos y con mayores restricciones respecto a la entrada de Latinoamérica en los mercados de EE.UU. (v.g. cuotas de azúcar, etc.). Con la Gran Depresión el "sistema de libre mercado" colapsó, muchos inversores, banqueros y comerciantes estadounidenses desinvirtieron, algunos fueron a la bancarrota y otros encontraron pocos compradores para vender sus mercancías. En Latinoamerica mediante circunstancias planeadas y/o forzadas, los gobiernos comenzaron a desarrollar la industrias nacional por la vía de las inversiones públicas y las barreras arancelarias proteccionistas; las subvenciones favorecieron a los productores locales en los mercados nacionales y hicieron accesible la alimentación básica al conjunto de la población. La regulación pública de los beneficios de las grandes empresas y las remesas del extranjero mantuvieron los ingresos por divisas que fueron asignados a las industrias y actividades ligadas más estrechamente a la producción local de bienes industriales. En suma, la economía política nacional-populista floreció durante casi medio siglo. Wall Street se adaptó a este modelo hasta tal punto que Washington no podía invertirlo y volver a la anterior bonanza del periodo de laissez-faire. Con el comienzo de la Guerra Fría, Washington utilizó la amenaza soviética como vehículo para reestablecer el modelo de Libre Comercio en América Central y el Caribe, y para presionar al resto de Latinoamerica a revertir sus compromisos con objeto de liberalizar sus economías. En el extremo opuesto del espectro político, los revolucionarios latinoamericanos pretendían radicalizar el régimen nacional-populista y transformarlo al socialismo. Los revolucionarios tuvieron éxito en el caso de Cuba, mientras Washington fue capaz de arrebatar a la fuerza el control del resto de Latinoamérica por la vía de una serie de dictadores militares y regímenes civiles autoritarios. Ayudado por la crisis de la deuda, Washington pudo obligar a los regímenes latinoamericanos a aceptar la vuelta a la economía del laissez-faire.Desde principios de los 80 hasta finales del siglo, una nueva regla de juego fue introducida en Latinoamerica, la misma ha sido denominada Libre Mercado o "régimen neo-liberal". Los componentes esenciales del sistema de libre mercado incluyen la eliminación de todas las barreras al comercio, el fin de todos los subsidios estatales a la industria y a los consumidores de baja renta, la privatización de toda empresa de propiedad pública, bruscas reducciones en los gastos sociales del estado, libre convertibilidad de monedas, ilimitada remisión de beneficios, ilimitada explotación de aquellos recursos naturales escasos en el país de origen de los inversores, desregulación de las inversiones y una nueva reglamentación del trabajo que facilita la concentración de poder para contratar y despedir en los gerentes.Este "paquete de medidas" llamado por sus beneficiarios "reformas económicas" ha tenido un importante impacto en los intereses de EE.UU. Ni desde los años 20 y finales del siglo XIX ha disfrutado Wall Street de un tratamiento tan favorable. Las "reformas" han suministrado más oportunidades a más empresas estadounidenses para que inviertan en los más diversos sectores de la economía latinoamericana y para maximizar su beneficio, que en ningún otra época en la historia de las relaciones EE.UU.-Latinoamérica. Al mismo tiempo, las altas tasas de beneficios para Wall Stret han sido acompañadas con el surgimiento de una pequeña élite de multimillonarios latinoamericanos que también han participado de esos beneficios sin precedentes. Por otra parte, las desigualdades sociales, la pobreza, la marginalidad y explotación de la mayoría de la población ha alcanzado niveles sin precedentes. Este "nuevo sistema" (que alberga muchas semejanzas con la vuelta al modelo explotador de principios de siglo) ha sido construido mediante la intervención consciente de los policy makers en Washington y Latinoamérica, en estrecha colaboración con las élites de las instituciones financieras y económicas, y de los grandes complejos industriales y comerciales de EE.UU. y Latinoamérica.Los artífices o arquitectos del sistema de libre mercado han creado oportunidades históricas para los inversionistas de Wall Street y formulado estrategias económicas que maximizan sus ventajas, particularmente en el periodo posterior a la Guerra Fría. Detrás de la "apertura de mercados" y la disminución de las barreras comerciales se encuentran dos importantes tendencias, una "interna" y otra externa.Dentro de Latinoamérica una nueva clase de capitalistas transnacionales ha emergido, estos tienen grandes inversiones en compañías del exterior, están involucrados en "joint ventures" (sociedades conjuntas con acuerdos de riesgos compartidos temporalmente) con empresas multinacionales, son altamente dependientes de la financiación externa y tienen sustanciales cuentas en la banca off-shore (banca no sometida a regulaciones nacionales). Los capitalistas transnacionales han amasado una inmensa fortuna por distintas vías, frecuentemente combinándolas. Algunos acumularon inicialmente pequeñas fortunas por la vía de los contratos estatales durante la anterior etapa nacionalista, luego aprovecharon su dinero para comprar empresas públicas a "precios políticos" (es decir, precios determinados en función de las conexiones políticas), durante el furor privatizador con ocasión de la llegada de los neoliberales. Otros capitalistas transnacionales son el producto, casi exclusivamente, de las transferencias de dinero a gran escala habidas mediante las vinculaciones con el estado y la corrupción existente (no ocasionalmente vinculada a las drogas). Posteriormente el dinero fue "blanqueado" mediante amplias inversiones en empresas legítimas vinculadas, a menudo, a inversores extranjeros. Otros siguieron el camino de la acumulación de capital y luego "vendieron" a empresas extranjeras continuando como accionistas minoritarios. Finalmente una minoría fue capaz de combinar la acumulación normal, con la ventaja de sobornar a las empresas públicas, las favorables asociaciones con inversores del extranjero, los préstamos subsidiados y los mercados monopolizados para acumular inmensas fortunas que les facilitan alcanzar el estatus de transnacional. Con posiciones dominantes en una diversidad de sectores económicos estratégicos y fuertes relaciones con el aparato de estado, los capitalistas transnacionales latinoamericanos están deseosos de entrar en los mercados del exterior y construir alianzas. Tienen acceso al capital extranjero y son defensores poderosos y con éxito de las políticas neoliberales, además de ser decisivamente influyentes en la elección de Presidentes y legisladores.La importancia de los capitalistas transnacionales latinoamericanos en configurar la estructura política de la que el "Libre Mercado" emergió no puede ser subestimada. Ellos constituyen el vínculo vital entre el eje Washington/Wall Sreet, la penetración en los mercados latinoamericanos y el estado, y la explotación del trabajo y los recursos. Los capitalistas transnacionales latinoamericanos y sus amaestrados economistas estadounidenses (y británicos) son artífices importantes de las políticas de Libre Mercado, a la vez que importantes beneficiarios económicos de las mismas.El segundo factor que facilita el surgimiento del Libre Mercado es la creciente capacidad de EE.UU. para intervenir en el periodo posterior a la Guerra Fría. La eliminación del bloque chino-soviético ha dado una oportunidad sin precedentes a Washington: la capacidad de intervenir militarmente en cualquier parte del mundo sin temor o miedo a represalias; en otras palabras, la impunidad imperial ha sustituido el equilibrio del terror. Al contrario de muchos escritores que describen el periodo posterior a la Guerra Fría como un tiempo de paz, cooperación y prosperidad, el mundo político-militar unipolar suministra a Washington una formidable oportunidad para modelar la agenda político económica de los regímenes renuentes que no reconocen esas verdades evidentes por sí mismas del "Libre Mercado". El poder real y potencial para intervenir militar, económica o secretamente, ha sido un importante resorte para imponer el régimen de Libre Mercado, y la ideología neoliberal de los inversores privados, especuladores económicos e instituciones económicas internacionales.Las intervenciones militares periódicas de Washington en África, Europa Central, América Central y Sudeste asiático han sido recordatorios a los régimenes que aún puedan cuestionar el Libre Mercado, de que ellos también pueden convertirse en objetivos. A pesar de que cada una de esas intervenciones fue justificada con una amplia variedad de argumentaciones, la justificación genérica era "la necesidad de mantener el liderazgo USA" y/o "retener la credibilidad política global". En otras palabras, enviar un mensaje militar de que los distintos regímenes deberían admitir y someterse a la agenda de Libre Mercado de Washington /Wall Street.Washington, en búsqueda de los objetivos del Libre Mercado, actuó de común acuerdo con sus representantes económicos en las Instituciones Financieras Internacionales (IFI: Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, principalmente) y con las poderosas instituciones financieras privadas de Wall Street, poniendo de moda lo que más tarde fue denominado " el consenso de Washington" o reinado del régimen de Libre Mercado en Latinoamérica.Todas y cada una de las políticas que surgen de las IFI son previamente discutidas y aprobadas por el Departamento del Tesoro de EE.UU., de común acuerdo con las necesidades e intereses financieros y empresariales privados. La influencia combinada de Wall Street y Washington ha sido un instrumento para desmantelar las instituciones de asistencia social y las empresas públicas de Latinoamérica, la legislación progresista sobre el trabajo y los subsidios estatales para la alimentación básica de los pobres. Una vez que Washington se ha asegurado la desregulación de los mercados financieros de Latinoamérica permitiendo el libre flujo de mercancías, capitales, beneficios, dividendos y pagos de intereses, la influencia de Wall Street fue derribada a patadas (¿¿). Para frenar las salidas de los flujos de capital y retener la afluencia de fondos, los regímenes latinoamericanos fueron obligados a subir los tipos de interés y someterse a condiciones más onerosas.Los artífices del Libre Mercado fueron en gran medida ayudados en su cruzada por la pujanza de una secuencia de acontecimientos políticos que acentuaron su influencia. Los golpes militares desde mediados de los 60 a mediados de los 70 en Brasil, Indonesia, Chile, Argentina, Bolivia, Uruguay y otros países, fueron importantes puntos de apoyo político para los defensores del libre mercado. En todos los casos, Washington estuvo activamente implicado en promover y/o organizar y financiar el ejército. Con posterioridad a los golpes de estado y con grados diferentes de "liberalización", los nuevos regímenes dictatoriales transformaron sus economías adaptándose a la agenda de Libre Mercado de Washington/Wall Street mientras fomentaban el ascenso de la nueva clase de capitalistas transnacionales.La así llamada "crisis de la deuda" permitió a los arquitectos del Libre Mercado imponer su agenda neoliberal. Aunque mucho se dijo y criticó sobre la dificultad creada por los pagos de la deuda (en la mayoría de los casos justificadamente), lo que sería estratégicamente más devastador fueron las condiciones impuestas a cambio de la "renegociación" o "reestructuración" de la misma. Para los artífices del Libre Mercado la deuda exterior se convirtió en un instrumento para un fin más ambicioso. Aunque la recaudación de los pagos por intereses fue importante, objetivos más amplios y más lucrativos eran más preocupantes: la captación de los sectores financieros locales, la compra de empresas estratégicas del sector público (telecomunicaciones, petróleo, etc.), la penetración en todos los sectores de la economía. Las negociaciones de la deuda resultaron en la imposición de una serie de condiciones que condujeron de hecho a la implementación de la agenda del Libre Mercado por parte de los regímenes locales.Las Nuevas estructuras, políticas y prácticasEl sistema de Libre Mercado en Latinoamerica llevó a largo plazo a la transformación del comercio a gran escala, a la aplicación de determinadas políticas económicas y financieras, y al surgimiento de un nuevo tipo de "intervencionismo estatal" con su propio sistema regulatorio.Los recursos claves fueron asignados hacia atrayentes inversores extranjeros, no hacia el fomento del ahorro nacional o la expansión de los mercados nacionales. Los sistemas de comunicaciones, reglamentaciones del trabajo y leyes sobre la inversión fueron todos dirigidos a incentivar a las empresas extranjeras a adquirir la economía local. La política comercial al favorecer a los exportadores extranjeros, arruinó a los productores locales pequeños y medianos e incentivó el crecimiento de capitalistas dedicados al comercio internacional o de compradores (como importadores). La liberalización financiera provocó el boom del capital especulativo (tanto extranjero como nacional) a costa de la inversión productiva y la financiación de la investigación y el desarrollo.De importancia crucial para estos cambios económicos ha sido la transformación del estado, el cual (al contrario de su ideología de Libre Mercado) reorientó su intervencionismo y reestructuró sus regulaciones fomentando el beneficio de los inversores extranjeros y sus homólogos transnacionales. La introducción del capitalismo de libre mercado estuvo lleno de problemas desde su nacimiento. Primero las medidas orientadas hacia la desregulación y privatización fueron precedidas por lo que se denominó "terapias de choque" o dicho de otro modo brutales aumentos del precio de los alimentos básicos, servicios públicos, gasolinas, etc. Esto fue acompañado de una congelación de salarios, y recortes masivos en los gastos públicos para programas sociales, inversiones públicas y salarios de los funcionarios. El estado intervino así para reorientar el gasto público a favor de las empresas en lugar de a los grupos asalariados, mientras que colocaba al movimiento laboral a la defensiva.La intervención estatal en la sociedad civil particularmente contra las clases populares siguió con objeto de reducir la oposición al tratamiento de choque. La intervención del estado en la economía continuó: la privatización fue esencialmente la transferencia de empresas públicas del estado a monopolios privados a precios, en muchos casos, determinados por las vinculaciones políticas entre los inversores privados y los funcionarios estatales. El estado volvió a socializar la banca privada con deuda y transfirió los bancos "saneados" a propietarios privados alineados con el régimen. Posteriormente el estado intervino financiando grandes empresas privadas al borde de la bancarrota y transfiriendo fondos públicos a los bolsillos privados.El intervencionismo definió así el nuevo estado de libre mercado a pesar de que era un tipo bastante distinto de la variante nacional populista previa.Aunque los defensores del Libre Mercado hablaban de desregulación, su estado, de hecho, instituyó un nuevo conjunto de regulaciones, conducido por una nueva configuración de reguladores. El sistema regulador de Libre Mercado fue básicamente formado por un nuevo conjunto de actores socioeconómicos (capitalistas transnacionales, directivos de las IFI, etc.). Este sistema regulador estableció las normas para controlar los flujos de capital, las relaciones del mercado con el estado y los sectores designados para la privatización.En suma, la ascendencia del sistema de Libre Mercado fue acompañada por la transformación del estado pero no exactamente en los términos descritos por sus ideólogos. El nuevo estado de libre mercado fue aún más activista, más profundamente atrapado en contradicciones al elaborar las regulaciones y más propenso a intervenir en la sociedad civil, que el anterior estado nacional populista. La principal diferencia eran las poderosas relaciones entre el Estado de Libre Mercado y Wall Street y Washington, el mayor grado de control del capital transnacional latinoamericano y el propósito o compromiso más unilateral de reconcentrar las ganancias en los de arriba y el exterior.Las nuevas políticas comerciales y de inversión encarnadas o personificadas en el sistema de Libre Comercio y la nueva estructura del estado han tenido un gran alcance y han generado un profundo impacto en las actuaciones de EE.UU. en Latinoamerica. Concretamente ellas generan grandes ingresos a los bancos, grandes empresas y fondos de inversión estadounidenses, así como también suministran grandes superávit a las de otra manera desequilibradas cuentas exteriores de EE.UU.A gran escala, las multinacionales estadounidenses y las empresas financieras de Wall Street han sido los principales beneficiarios del sistema de Libre Mercado que Washington ha contribuido a insertar en la zona. Los beneficios han ascendido a extremos sin precedentes, los pagos de intereses han sido recaudados muchas veces por encima de la deuda original, los ingresos por patentes, los contratos por licencias y sobre productos culturales han alcanzado niveles records. Enormes flujos de inversiones especulativas o de cartera han festejado los exorbitantes tipos de interés y los artificialmente inflados precios de las aciones.Nunca en la historia de las relaciones EE.UU-Latinoamérica los inversores estadounidenses han hecho tanto dinero en tan corto espacio de tiempo, y desde una variedad tal de fuentes, como ha ocurrido durante los últimos 20 años. El baile de billones ha beneficiado a los capitalistas transnacionales de Latinoamérica convirtiendo a los multimillonarios en billonarios y a estos en propietarios de inmensos imperios que abarcan el continente. Sin embargo, las mismas estructuras que tan elegantemente han beneficiado a las élites financieras y empresariales USA tienen dos consecuencias negativas.Primero, la más importante a saber, la estructura básica que facilita los flujos de capital es precisamente la misma que provoca la fuga de capitales. Y subyaciendo a ello son economías y sociedades con poca o ninguna capacidad visible de producir innovaciones o nuevos productos o aumentar el consumo nacional. En una palabra, hay un abismo irreconciliable entre la afluencia de capital y la capacidad de la economía de expandirse durante demasiado tiempo suministrando ingresos o ganancias a largo plazo. Como consecuencia es de esperar que ocurra una crisis interna.En segundo lugar, el método fundamental de reestructurar la economía para acomodarla a las demandas de las clases dominantes ha polarizado la sociedad entre una mayoría que ha venido disminuyendo gravemente sus estándares de vida y una minoría super-rica que comparte con la élite estadounidense los beneficios, préstamos y subsidios. El resultado a largo plazo será el surgimiento de conflictos sociales y políticos a gran escala. Igualmente importante es la reduccion del mercado nacional y el constante drenaje exterior de recursos financieros, lo que significa que ningún paquete de estímulo puede ponerse fácilmente en marcha para compensar el colapso de los mercados exteriores Igualmente devastador es probablemente la peculiar estrechez de quiénes constituyen, controlan y configuran política y socioeconómicamente el estado del Libre Mercado al usar su poder político para financiarse a sí mismos en las crisis y trasladar los costes a las clases asalariadas, exacerbando así los conflictos de clase mientras imposibilitan cualquier "reforma" significativa que tenga lugar. Finalmente, dada la naturaleza "abierta" del modelo de Libre Mercado y el papel integral unitario que las inversiones especulativas juegan en el mantenimiento del mismo, los primeros signos de crisis interna provocaránn fugas de capital a gran escala. Parte IILa Lógica del EstudioCon objeto de comprender el alcance y sentido de los beneficios estadounidenses durante los 20 años de bonanza en Latinoamerica, nos proponemos analizar las relaciones económicas específicas entre EE UU y Latinoamérica; es decir, las relaciones comerciales, de inversiones, préstamos y royalties. Los beneficios empresariales estadounidenses han sido multisectoriales, prolongando y aumentando las tasas de ganancia de los periodos previos. Los beneficios han sido tanto específicamente sectoriales como sistémicos o internos, en el sentido de que no sólo los bancos mejoraron sus márgenes de beneficio, sino que también la balanza de pagos de la economía estadounidense fue ampliamente mejorada. Lo que comenzó como una "crisis" en las relaciones financieras EE UU-Latinoamérica (la llamada crisis de la deuda de 1981-82) fue convertida literalmente en una oportunidad de oro para que los intereses de la banca y empresas estadounidenses apalancaran y accedieran de una forma sin precedentes a los mercados latinoamericanos, a sus recursos, bancos (y ahorros locales) y al trabajo, bajo condiciones enormemente ventajosas; es decir, con costes laborales reducidos (gracias a las devaluaciones), desregulaciones comerciales y monetarias, y tipos impositivos favorables.Los beneficios sectoriales y las ventajas estratégicas de la posición económica global que gozaba EE UU reforzó el gran interés en sostener las agendas "neoliberales" en Latinoamérica. Esto requirió que Washington apoyara a las élites latinoamericanas frente a la insatisfacción popular general que provocaban los resultados socioeconómicos de las políticas de Libre Mercado.La política económica estadounidense hacia Latinoamérica es casi exclusivamente definida por los intereses de las 500 empresas que aparecen en la revista "Forbes", los mayores bancos y empresas multinacionales estadounidenses que suministran la enjundia y el contenido a la de otra manera vacua retórica de la "globalización". La lógica de la expansión financiera y empresarial estadounidense; es decir, la conquista y consolidación de cuotas del mercado latinoamericano conduce o lleva a inversiones crecientes en "mercados de derivados" y a la enorme expansión de capital especulativo en la economía de papel. Así, mientras los préstamos e inversiones en Latinoamérica crecen, el ámbito y profundidad del mercado real (consumidores y productores) se reduce. Los primeros inversores obtienen altas ganancias sobre la base de la entrada de los últimos inversores que inflan el valor de las acciones y bonos por encima de su capacidad de ganancia real. En cuanto los principios o fundamentos económicos vayan mal, el boom artificial se debilitará con el primer signo de que las altas tasas de ganancias de los primeros inversores se estuvieran agotando. El resultado será el comienzo de una precipitada caída en los beneficios, intereses, dividendos y ganancias especulativas de los inversores privados. Esto no será meramente un fenómeno de "boom y ruina" sino esencialmente el colapso de un "esquema tipo pirámide" que, sin embargo, arrastra con él a las "inversiones productivas normales" que se hayan producido en la industria, minas, comercio al por menor, etc.La crisis de los 90 ha afectado la tasa de beneficio de las 500 empresas Forbes y a sus ingresos agregados, acarreando distintas consecuencias negativas para las cuentas exteriores de EE UU, ya cada vez más fuera de equilibrio en Asia.Lo que la mayoría de los expertos financieros y economistas convencionales de prestigiosas Universidades describen como "fundamentos o bases saneadas" ("economías reformadas", libre convertibilidad, privatización de la empresa pública, eliminación de los controles de cambio, etc.) que facilitan la entrada a gran escala del capital extranjero para financiar el crecimiento, fueron precisamente las condiciones que minaron y desarticularon las economías latinoamericanas llevándolas a una crisis más profunda. Las inversiones de cartera a gran escala expandieron las reservas latinoamericanas pero aceleraron el colapso: la entrada fácil lleva a la salida rápida.La lógica del capitalismo de libre mercado es una sociedad depauperada como condición para las entradas de capital exterior a gran escala y un colapso interno o sistémico ante las salidas de capital. Por encima del camino de la parábola del libre mercado surgen distintos ganadores y perdedores. Los ganadores tienen estrechas relaciones con los principales arquitectos del modelo de Libre Mercado (incluso aunque al final los ganadores acaben devorando a sus propios hijos).Quiénes ganan y quiénes pierden (1989-1999)La mejor forma de comprender las implicaciones económicas y políticas de USA en Latinoamérica es desde la perspectiva de saber quién gana y quién pierde. Los principales beneficiarios desde el lado estadounidense han sido los "cuatro jinetes": exportadores, inversores (fabricantes y otros), banqueros (y especuladores financieros) y rentistas (recaudadores de royalties). Cada uno de estos cuatro jinetes operan en mercados específicos y son capaces de captar los altos beneficios que generan las actividades a través de las ventajas que proporciona el crecimiento de los sistemas de mercado inducidos políticamente.ComercioPara los exportadores estadounidenses Latinoamérica era una región clave en el mercado mundial. Por encima del 20% de las exportaciones de las 80 empresas más importantes de EE.UU tienen como destino Latinoamérica. Dentro de Latinoamérica, Brasil, Méjico y Argentina son los principales mercados de los exportadores estadounidenses representando en conjunto el 60% del comercio de EE.UU. con Latinoamérica. En paralelo al comercio empresarial desde EE.UU., las principales empresas obtienen importantes beneficios de lo que se describe como "comercio regional", concretamente con la asociación de comercio MERCOSUR. Las ganancias del comercio desde EE.UU. a Latinoamérica, así como del comercio intraregional, representan una parte importante de los ingresos empresariales de las principales multinacionales.Aunque los exportadores estadounidenses se benefician, también lo hacen los importadores de EE.UU., concretamente los importadores de materias primas estratégicas. Por la vía del apalancamiento de la deuda y las privatizaciones indiscriminadas, las empresas de EE.UU. han adquirido algunos de los ingresos más rentables en la producción minera, petróleo, telecomunicaciónes y compañías internacionales de alimentación. El resultado neto es que los importadores son capaces de reducir los costes de producción y aumentar los beneficios por la venta final de los productos.Bajo el sistema de Libre Mercado, la industria manufacturera exportadora de EE.UU. ha sido capaz de desplazar y/o comprar la industria nacional aumentando su participación en el mercado Latinoamericano en áreas de alto crecimiento (tales como computadores, telefonía celular, etc.). Asimismo, las empresas agroalimentarias han llevado a la quiebra a los productores locales de cereales (trigo, maiz y arroz) en Méjico, mientras que por otra parte captan o acaparan los inputs (maquinaria agrícola, fertilizantes, etc.) y elaboran los alimentos agrícolas. Resultados similares se han producido en el mercado de los "bienes culturales de masas": el libre mercado ha dado lugar a la proliferación e inundación de películas, tiendas de distribución de vídeos, CDs, casettes y espectáculos de entretenimiento de los EE.UU..El resultado es que EE.UU. tienen una Balanza de Pagos espectacularmente favorable con Latinoamérica. Si comparamos y analizamos el superávit comercial de EE.UU. en Latinoamérica con sus déficit comerciales con Asia y Alemania podemos comprender las enormes ventajas que el sistema de libre comercio le ha generado en una región, Latinoamérica, donde las empresas de estadounidenses gozan de ventajas competitivas y de instituciones políticas favorables a sus intereses. Sin esas balanzas comerciales favorables con Latinoamérica las cuentas exteriores de EE.UU. estarían desequilibradas, lo que provocaría graves presiones sobre el dólar y sobre la capacidad de EE.UU. para financiar sus déficit. La apertura comercial que existe en Latinoamérica y la capacidad de las empresas estadounidenses para explotarla es con diferencia mayor que en cualquier otro lugar del mundo (desde luego mayor que en Asia) PréstamosLos beneficios de las bancos USA provienen de distintas fuentes: pagos de intereses de los préstamos, pagos de intereses de los pagos de intereses, la penetración del sistema financiero y bancario Latinoamericano (y la captación de los ahorros locales), la adquisición total o parcial de las empresas locales a cambio de los pagos de deuda denominados en dólares y la facilidad para llevar a cabo "fugas de capitales" y el "blanqueo" de billones de dólares mediante los ingresos ilícitos u "oscuros" de las influyentes élites políticas y económicas.En las dos décadas que van desde principios de los 70 a los 90, los bancos de EE.UU. estuvieron capitalizando a tipos de interés variables, el empeoramiento en las condiciones para devolver los créditos que habían concedido y las acomodaticias élites políticas latinoamericanas defensoras del libre mercado hizo que se captaran pagos de intereses por encima de la media, de forma que las devoluciones acumuladas excedieron con diferencia la deuda original en que se incurrió en los 70.Las renegociaciones de la deuda fueron cruciales para apalancar a las economías latinoamericanas en el Libre Mercado sirviendo a los intereses de los capitalistas transnacionales latinoamericanos y estadounidenses que deseaban la libre convertibilidad. De camino, esto último animaba el crecimiento masivo de la inversión en cartera interesada en los rápidos ingresos y la fácil convertibilidad a dólares. Los principales grupos bancarios y financieros fueron capaces de acumular valiosos activos por debajo de los precios de mercado mediante swaps de deuda, diversificaban así sus holdings y multiplicaban las fuentes de sus lucrativas remuneraciones.El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial suministraron oficialmente la financiación que permitió a los bancos de EE.UU. recuperar los préstamos al suministrar a los regímenes latinoamericanos fondos para satisfacer el pago de las deudas privadas. Así, por ambos lados (acreedor y prestamista) los fondos públicos asumieron los costes al "socializar" los malos préstamos, aunque facilitando suculentos beneficios.La adquisición parcial de los bancos latinoamericanos endeudados y la constante necesidad de los regímenes latinoamericanos de crear confianza a la inversión por la vía de mantener altos niveles de reservas exteriores (en dólares) suministró a los bancos e instituciones económicas extranjeras la oportunidad de invertir en bonos gubernamentales a alto tipos de interés, otra lucrativa zona de donde obtener beneficios.La inestabilidad y volatilidad de las inversiones de cartera a corto plazo inherente a su dependencia de la flotación libre del tipo de cambio, la falta de crecimiento en la economía real, los altos niveles de quiebra en las economías locales auspiciaron la fuga de capitales (parte de la cual fue de hecho transferencia de capital desde Latinoamerica a EE.UU. Los inversores latinoamericanos compraron bonos y acciones y depositaron sus ahorros en cuentas bancarias estadounidenses, todo lo cual beneficiaría a los sectores financieros públicos y privados de EE.UU.La volatilidad y las salidas de capital también obligaron a los regímenes de Libre Mercado Latinoamericanos a subir los tipos de interés para hacer atractivos los bonos del Estado a los inversores extranjeros. Los inversores, de camino, demandaron y recibieron instrumentos denominados en dólares para cubrirse ante las súbitas devaluaciones de la moneda local.Lo que aparecía como especulaciones financieras de "alto riesgo", sin embargo, no eran a menudo tales. Por ejemplo, el dinero de los contribuyentes estadounidenses fue usado por Washington para financiar a los especuladores de Wall Street que habían perdido varios billones de dólares con el "crash" mejicano de 1994. El sistema de Libre Mercado en EE.UU. y Latinoamérica requirió un estado "activista" para recuperar las inversiones privadas arbitrarias y poco fundadas, revelando así el poder del capital financiero tanto en EE.UU. como en Latinoamérica. Al minimizar las pérdidas mediante la financiación o monetización de las mismas por el gobierno y maximizar las ganancias por la vía del fomento gubernamental de las políticas de Libre Mercado, incluyendo el apalancamiento de los swaps, las instituciones financieras y bancarias estadounidenses han sido los grandes ganadores en Latinoamérica así como serían los grandes perdedores si se produjera el colapso del sistema de Libre Mrecado.InversiónLos inversores comerciales, mineros y de la industria de servicios USA también se han beneficiado a partir la década del "baile de billones".A la primera oportunidad el sistema de Libre Mercado ha estado en vanguerdia bajando los costes laborales vía reducción de hecho de los salarios mínimos, debilitando gravemente la legislación laboral que afecta a la higiene, salud y seguridad en el trabajo, socavando el poder de negociación de los sindicatos por la vía de la represión estatal y la cooptación de sindicalistas corruptos, y aumentando el desempleo y subempleo para exacerbar las presiones a la baja en los salarios de los trabajadores empleados. Junto a costes del trabajo más bajos, los inversores estadounidenses se han beneficiado de las devaluaciones comprando a precios de saldo aquellas empresas locales con problemas, a menudo mediante pagos a políticos profesionales y dóciles consejeros económicos adiestrados en el libre mercado de EE.UU.La ausencia de impuestos, la desregulación de los controles sobre las propiedades extranjeras y las remesas de beneficios, la libre convertibilidad y eliminación de las restriccciones a las propiedades extranjeras ha permitido a las multinacionales extranjeras con sus inmensos recursos expandir la obtención de beneficios a nuevos sectores económicos, incluyendo tiendas de alimentos al por menor, inmobiliarias, comercio al por menor, petróleo y otros minerales estratégicos.El resultado han sido altas tasas de ingresos no sólo en las inversiones directas sino ganancias inesperadas, a través de la adquisición de empresas públicas rentables mediante la privatización de las mismas. Antes de la privatización los sistemas de Libre Mercado Latinoamericanos asumieron la carga de los trabajadores despedidos absorbiendo las deudas y desregulando los precios o tarifas (concretamente la de los servicios públicos), así garantizaban a los nuevos propietarios multinacionales una alta tasa de ganancia. En algunos casos, las adquisiciones de las empresas privadas han estado basadas en la conversión de las deudas en inversiones, de este modo ningún nuevo capital (o títulos valores) entra en el precio de compra. El sistema de libre mercado puede obtener una fuerte inyección de fondos de la venta, pero pierde beneficios a largo plazo y los productores y consumidores pagan precios más altos por los bienes y servicios, mientras las multinacionales aumentan sus remesas de beneficios o financian nuevas inversiones en nuevos sectores de la economía. La privatización no suministra normalmente nueva tecnología, investigación o puestos de trabajo como en gran medida ocurre cuando se producen cambios en la propiedad. La privatización conduce a la reasignación de los beneficios, con mayores cantidades saliendo al exterior y hacia arriba, introduciendo de esa manera una mayor presión en la balanza de pagos y en las reservas exteriores, especialmente por aquellas empresas que producen mayoritariamente para el mercado nacional.Si las negociaciones de la deuda, los swaps y la condicionalidad aceleraron la adquisición de recursos y empresas latinoamericanas por las multinacionales de EE.UU., la liberalización de los movimientos de capital que acompañó el proceso y la desregulación del sistema financiero abrieron la puerta al crecimiento masivo de la especulación (sobre las divisas, acciones, derivados, bonos basura, etc.) otra fuente de volatilidad y drenaje de riqueza hacia los bolsillos de los grandes fondos de inversión de Wall Street. El posterior colapso de la especulación de valores era inevitable dada la muy estrecha base de la economía real, la reducción del mercado consumidor nacional las expectativas inversoras grandemente infladas basadas en la percepción de que "otras y posteriores inversiones" continuarían inyectando dinero en la ya saturada "economía de papel".El sistema de Libre Mercado mantuvo la afluencia de capitales mediante divisas altamente sobrevaloradas y tipos de interés exorbitantes que consumieron la inversión local, y llevaron al estancamiento, la recesión y el desempleo masivo. Cuando el sentido de la realidad penetró finalmente incluso el denso humo ideológico de la clase dirigente, y la economía real mostró signos de colapso, los inversores extranjeros huyeron en masa socavando las reservas exteriores y sacando las cuentas exteriores de su equilibrio. Los tipos de interés artificialmente altos y las monedas locales sobrevaloradas, que previamente habían dañado gravemente a los exportadores, les obligaron a desplazar los recursos a cuentas denominadas en dólares, la economía de papel y la compra de bonos a corto plazo, retroalimentaron así la economía de papel. El colapso de los valores y préstamos que no se devolvieron a tiempo al sistema financiero fueron así los detonantes de un colapso que se originó por los "fundamentos" o "principios" de la economía de libre mercado: los incentivos diseñados para atraer inversores extranjeros, las estructuras que transformaron la toma de decisiones empresariales en una clase de bomba de crecientes inversiones improductivas y la acumulación basada en el exteriorRoyalties Una de las fuentes más grandes y más rápidas de extracción de beneficios y de enriquecimiento de las empresas de EE.UU. en Latinoamérica son los acuerdos sobre royalties y licencias de patentes. Los emergentes billonarios y multimillonarios de Latinoamérica que se han "asociado" con las multinacionales de EE.UU. prefieren alquilar las licencias y tecnologías más que hacer inversiones a gran escala y a largo plazo en investigación y desarrollo. Muchas grandes empresas estadounidenses prefieren en muchos casos alquilar tecnologías y patentes por un porcentaje de ventas garantizado, evitando los conflictos nacionalistas y laborales, así como los problemas de comercialización. Así, sin añadir un solo dólar de inversión, software, biotecnología y productos farmacéuticos, películas, vídeos, Cds,.., circulan a través de las empresas latinoamericanas que pagan un perpetuo royaltie a las empresas de EE.UU.Los pagos por royalties son una parte crecientemente importante del total de ingresos acumulados y transferidos a EE.UU. Y nuevas áreas están siendo añadidas, concretamente en el área ambigua y poco definida de la "propiedad intelectual". De hecho, productos medicinales y plantas que siempre han sido usados por la gente en Latinoamérica están siendo "patentadas" por las multinacionales, prohibiendo así su producción y uso por sus originales usuarios. Sucursales de gigantescas empresas agroalimentarias de EE.UU. están produciendo "semillas empaquetadas" que están diseñadas genéticamente para impedir a los granjeros utilizar las semillas de la planta original. Los royalties que las multinacionales recaudan se ven aumentados por estas nuevas formas de "imperialismo transgénico", y la homogeneización de la producción que socava la potencial innovación inducida localmente es una consecuencia de las políticas básicas del sistema de libre mercado.ResumenLas ganancias acumulativas de las grandes empresas de EE.UU., bancos y empresas de inversiónes, totalizan una extraordinaria acumulación de riqueza por cualquier cálculo que se haga. Quizás en mayor medida que en cualquier otra época de la historia reciente y que en cualquier otro lugar del mundo, las empresas de EE.UU. han obtenido con diferencia la mayor recompensa económica de ningún otro poder imperial o poder que aspire a ser global. Es claro que la mayoría de los beneficios son el producto del sistema de libre mercado y la rígida aplicación de políticas que favorecen a las grandes empresas. Dado el deprimente funcionamiento de las economías en su conjunto, el prolongado estancamiento económico, la crisis crónica de la balanza de pagos y la creciente asignación de los recursos nacionales para satisfacer las obligaciones externas, parece claro que el sistema de Libre Mercado ha hecho poco por el desarrollo de Latinoamérica y mucho por aumentar las oportunidades de una multitud de grandes empresas estadounidenses de saquear la economía y sociedad latinoamericanas Las mayores empresas de EE.UU. en la banca, exportación e inversión extraen o sacan la parte más importante de sus ingresos de Latinoamérica: de hecho su viabilidad depende de mantener en funcionamiento esa bomba de succión. El colapso de las economías latinoamericanas , en gran parte inducido por el sistema de libre mercado y el masivo pillaje de su economía por parte de la élite empresarial, bancaria e inversora de EE.UU. y sus socios latinoamericanos, es inminente. El impacto en las principales empresas de EE.UU. será rápido y profundo, amenazando con provocar el mayor crash desde 1929.Reconociendo los peligros para las principales multinacionales de EE.UU., Washington ofreció 30 billones de dólares para evitar el colapso de la economía brasileña. Incluso aquellos fondos hicieron poco por evitar la crisis brasileña y mucho por financiar a los atemorizados inversores estadounidenses de las principales pérdidas del "papel" que ellos mantuvieron en préstamos, títulos y anotaciones brasileños. El aspecto crucial es que el impacto de la crisis de las economías latinoamericanas tendrá un efecto fundamental en los principales actores económicos, las empresas que van a la cabeza en la economía estadounidense. El gobierno de EE.UU. está preparado para desviar billones de los programas sociales nacionales y de las infraestructuras nacionales deterioradas apoyando o sosteniendo las estructuras tambaleantes que han engordado las cuentas de los bancos y empresas de EE.UU.. Al promover los sistemas de Libre Mercado, Washington no está sólo actuando en beneficio o representación de los intereses empresariales privados y de Wall Street, está también sosteniendo sistemas que han acentuado los intereses hegemónicos de EE.UU. Las ganancias políticas de WashingtonA nivel general los sistemas de Libre Mercado latinoamericanos han funcionado como un coro en defensa de las políticas de libre mercado de Washington en el mundo entero. Menem en Argentina, Frei en Chile, Cardoso en Brasil, Fujimori en Perú,..la lista es muy larga-, y mientras los Presidentes cambian, la retórica del libre mercado continúa. En Latinoamérica Washington se ha asegurado discípulos ejemplares y socios billonarios interesados por sí mismos en promover el programa de Wall Street de privatizar los planes de pensiones, las empresas públicas rentables y aplicar rigurosamente la redistribución o reconcentración de la renta (ajustes estructurales) sin tener en cuenta la oposición ni los intereses del pueblo.Al ligar su suerte al vagón de Washington los regímenes latinoamericanos suministran una coartada o tapadera que legitima las prácticas que claramente favorecen a los principales protagonistas económicos de EE.UU. (y de Europa y Japón). Aunque el funcionamiento actual de la economías de libre mercado no es para alardear sobre las mismas, el "efecto demostración" que tiene sobre las élites de Asia y otros lugares es probablemente significativo. Las inmensas fortunas acopiadas por los socios de Wall Street en Latinoamérica son probablemente la envidia de muchos especuladores de Asia crecientemente móviles, la capacidad o facilidad para despedir trabajadores en Chile es seguramente la envidia de los fabricantes de transportes surcoreanos.Latinoamérica sirve como "rampa de lanzamiento" para "globalizar" la ideología y políticas de libre mercado al resto del tercer mundo. Y no de manera poco significativa Washington puede contar conlos votos de Latinoamérica en el GATT y otros foros económicos internacionales para respaldar o dar apoyo moral a su posición general sobre el libre comercio, incluso aunque tengan diferencias en cuestiones concretas. Los sistemas de libre comercio latinoamericanos que brindan un alto nivel de colaboración entre su capitalistas transnacionales estratégicamente situados y los intereses de las grandes empreesas de EE.UU., han asentido o dado el consentimiento en extender el radio de acción de Washington a las instituciones políticas, militares y judiciales de Latinoamérica en un grado sin precedentes. No es una exageración considerar a las naciones latinoamericanas como naciones "semi-soberanas". En primer lugar, los sitemas de Libre Mercado han aceptado, de hecho, las peticiones de Washington de "extraterritorialidad". El arresto, transporte, juicio y sentencia por parte de Washington del General Noriega fue un ejemplo. Las críticas por no mantener las formas fueron seguidas por un profundo silencio y posterior cooperación al prorrogar las bases militares de EE.UU. en Latinoamérica y ampliar el papel oficial de la DEA (Agencia de Lucha contra la droga), CIA y FBI en la vigilancia de las sociedades latinoamericanas. Los regímenes latinoamericanos se han sometido a los procedimientos de "certificación" USA en lo que respecta al narcotráfico, lo cual da a Washington un papel esencial en la selección y rechazo de altos funcionarios políticos, militares, judiciales y de la policía (lo que precisamente no supone una insignificante intromisión y delimitación de la "soberanía nacional".Los sistemas de Libre Mercado latinoamericanos han implementado fervorosamente las "Políticas de ajuste" diseñadas por EE.UU. por la vía del control e influencia del Tesoro en el Banco Mundial y el FMI. Las características principales de las economías (relación entre la propiedad pública y privada, reglas de comercio, reglamentación laboral, sistema de pecios y subsidios,...) han sido profundamente moldeados por Wall Street a través de Washington de tal manera que sería la envidia de los Virreyes españoles.Las características de la actividad estatal y la reorientación del activismo estatal hacia la promoción de los inversores extranjeros es otro gran plus político de Washington. El Gobierno de EE.UU. se ha asegurado mediante los acuerdos sobre comercio e inversiones, no sólo la eliminación de las barreras al comercio y a la inversión extranjera, y la protección de los inversores estadounidenses de las posibles nacionalizaciones, sino la aquiescencia por parte de los sistemas de Libre Mercado del "papel clave" que los inversores extranjeros juegan en cualquier esquema de "desarrollo".Es como si los regímenes latinoamericanos hubieran asumido el papel de Washington de guardianes de los inversores estadounidenses ( con la cláusula añadida de que los contribuyentes latinoamericanos pagan la factura. En términos globales y regionales, los sistemas de libre mercado han contribuido a realzar los fines estratégicos de EE.UU. en el terreno ideológico, económico y militar, mientras que disminuyen todos los obstáculos a la penetración en el público de masas de la cultura estadounidense.Aparte de los beneficios "macropolíticos", Washington se ha asegurado el apoyo en áreas y cuestiones concretas. Las élites económicas y políticas del libre mercado Latinoamericano se hacen eco de las posiciones de Washington sobre el terrorismo, derechos humanos y las políticamente definidas como "naciones non gratas". Por ejemplo, los libres hombres de negocios latinoamericanos nunca se pronuncian sobre cuestiones relativas al terrorismo de estado que dimana de Washington (bombardeo de Afganistán y Sudán), pero condenan a Serbia en Kosovo. Condenan lo que Washington califica como "criminales de guerra" en Bosnia, pero siguen la indicación de Washington absolviendo a los generales latinoamericanos genocidas de Guatemala, Chile y Argentina. Condenan y boicotean a Libia for el caso Lockerbee, pero se abstienen de condenar la tortura sistemática de palestinos por parte de Israel.En los conflictos regionales y el "alineamiento de bloques", los regímenes latinoamericanos es más probable que se alineen con Washington frente Europa y Japón en cuestiones de comercio, y en cuestiones del Medio Oriente y de seguridad.Hay también áreas de desacuerdo, concretamente en cuestiones regionales donde hay un notable sentimiento público e intereses empresariales locales opuestos a las políticas de Washington y donde Europa respalda "la postura independiente" de los regímenes latinoamericanos. La más notable diferencia entre los regímenes de Libre Mercado latinoamericanos y Washington es en la legislación Helms-Burton que sanciona a las empresas que se relacionan con Cuba. En el comercio cubano los regímenes latinoamericanos son defensores del "libre mercado" más consistentes que sus tutores del norte, cuya política está más "motivada ideológicamente". Otra cuestión de conflicto es Las Malvinas, donde Washington respalda a Londres contra el suave apoyo de Latinoamérica a Buenos Aires. Lo que estas y otras diferencias nos dicen es que en las grandes cuestiones que definen la posición hegemónica de Washington los regímenes de Libre Mercado latinoamericanos son "seguidores de la fuerza hegemónica". Pero en cuestiones específicas que afectan sensibilidades nacionales concretas y los importantes intereses de sus capitalistas transnacionales, los regímenes de Libre Mercado latinoamericanos han disentido, particularmente cuando han contado con el apoyo europeo y canadiense.Claramente las relaciones entre los sistemas de Libre Mercado latinos y Washington han sido inmensamente favorables a las posiciones hegemónicas de Washington. Los regímenes latinoamericanos han permitido el acceso sin precedentes por parte de EE.UU. a los recursos naturales, han facilitado la influencia de Washington dentro de sectores clave del gobierno, incluyendo los servicios secretos, el ejército y el poder judicial. Lo que claramente es un excelente ejemplo de un súbdito hegemonizado, es en muchos casos el papel de aquellos regímenes latinoamericanos que toman iniciativas en beneficio de los intereses de USA sin coerción o directivas de washington. Por ejemplo el Presidente Zedillo paga préstamos multibillonarios de dólares a los EE.UU. con antelación a su fecha a pesar de la enorme dificultad que ello supone para el pueblo mejicano. El Presidente Menem a menudo se adelanta a las demandas políticas y económicas de EE.UU. y se apresura a implementarlas antes de que sean planteadas realmente por Washington.Las décadas de los regímenes latinoamericanos de Libre Mercado han sido claramente el periodo más favorable en este siglo para Wall Street y Washington. Pero ¿qué le ocurre a Latinoamérica bajo la hegemonía USA? ¿Quién gana y quién pierde bajo el Nuevo Imperio?.Latinoamérica bajo la hegemonía de EE.UU.: ¿quién gana y quién pierde?El éxito de las instituciones políticas y económicas estadounidenses en Latinoamérica ha tenido un importante impacto socioeconómico en la región. Esencialmente podemos considerar tres hipótesis en relación a los éxitos o logros norteamericanos. La hipótesis ganancia-ganancia: ganadores en todas partes. La prosperidad general acompaña la hegemonía de EE.UU. y la implementación de las políticas de libre mercado. Después de un breve periodo de sufrimiento inicial los grupos de asalariados y propietarios participan de los beneficios y dádivas de las inversiones estadounidenses (inversiones en cartera y de adquisiciones de empresas).La hipótesis de suma cero sugiere que las "ganancias" de EE.UU. se ven acompañadas por pérdidas latinoamericanas. Esta hipótesis argumenta que las transferencias de riqueza a los EE.UU., la explotación de recursos y las privatizaciones benefician el "centro" y perjudican a la "periferia". Esto es, que las sociedades hegemonizadas están de hecho "subdesarrolladas" y sin fuentes autóctonas de acumulación.La hipótesis tercera de ganancia-ganancia-pérdida sugiere que el éxito de Wall Street incrementa el enriquecimiento de una "élite minoritaria" crecientemente segmentada mientras que empobrece a la mayoría. El sistema de libre mercado no está encapsulado rígidamente en regiones "geográficas" sino que se describe mejor a través de las alianzas de clase e interestatales. Lo que los apologistas del libre mercado impermeabilizan como "economía globalizada" describe de hecho una estructura de clases altamente polarizada a nivel interno en la que los capitalistas transnacionales latinoamericanos comparten los beneficios, las ganancias financieras y las privatizaciones con Wall Street. Los éxitos son resultado de la redistribución de la renta, los gastos del gobierno, los préstamos y créditos a favor de los de arriba, y de la descapitalización de las empresas y granjas productivas locales y de la caída del empleo y la renta entre los productores asalariados y los campesinos pobres.Para medir el impacto del éxito de EE.UU. en la sociedad latinoaméricana es importante analizar distintos indicadores socioeconómicos:La distribución de la renta: Los estudios han demostrado consistentemente que la desigualdad entre el 10%de la población con rentas más altas y el 40% con rentas más bajas ha aumentado a lo largo de los 20 años. Si miramos la parte más alta de la pirámide de rentas encontramos que ha surgido una nueva clase de billonarios super ricos cuya riqueza y activos económicos exceden ampliamente cualquiera de las fortunas previamente acumuladas por las clases con mayor riqueza. Un vehículo de transformación de los "ricos" (millonarios) en super-ricos" (billonarios) ha sido la privatización de activos rentables a precios de saldo. Después de las ventas, las valoraciones han subido vertiginosamente sin que se produzca ninguna nueva inversión significativa, mientras las privatizaciones han ocasionado despidos masivos, precios más altos y pagos más bajos por los despidos.El crecimiento de la renta de las diferentes clases (la cuestión del nivel de vida): Aunque en su conjunto los niveles de renta pueden haber aumentado en algunos países, los niveles de vida de los asalariados y pequeños productores han disminuído. La subida del desempleo, el crecimiento de la fuerza de trabajo informal, los recortes en los gastos estatales en salud, educación , bienestar y vivienda, implican que los salarios del Tercer Mundo no mantienen un ritmo de acción uniforme a los precios como en el primer mundo. La privatización de los servicios sociales significa que una mayor parte de la renta monetaria tiene que ser asignada para pagar lo que previamente era financiado gratuitamente o a más bajo coste por los programas públicos de asistencia. La calidad de la educación y de la sanidad pública también se ha deteriorado. Así, aparte de la disminución relativa y absoluta de renta monetaria, la eliminación de los subsidios de los servicios y productos alimenticios, reduce el poder de compra de la clase asalariada y de los pequeños productores.Concentración de la tierra y carencia de tierras: Con la implementación de la agenda de Libre Mercado la concentración de tierras y la carencia de las mismas ha crecido rápidamente. La bajada de las barreras arancelarias ha llevado a abaratar la importaciones de EE.UU. y a la ruina de los pequeños productores de cereales que no pueden competir con las subsidiadas exportaciones de cereales estadounidenses. La promoción de productos para la exportación y la asignación de los créditos gubernamentales y de asistencia técnica ha provocado la expansión de grandes empresas agrarias y el declive del campesino agrícola. La mecanización y especialización de cultivos ha desplazado a los granjeros arrendatarios y a los aparceros, y convertido en obsoletos a los jornaleros agrícolas. La consecuencia ha sido el éxodo acelerado de campesinos desde las zonas rurales a los barrios pobres de las ciudades y un aumento en el número de campesinos virtualmente sin tierras en el campo. En Brasil, Méjico y Argentina grandes empresas agroalimentarias de EE.UU. han financiado la producción a gran escala así como contratado productores latinoamericanos, dando lugar a una mayor especialización y concentración de la propiedad. Como resultado la producción alimenticia latinoamericana ha disminuído y la importaciones de alimentos han subido vertiginosamente. Mientras tanto, los campesinos relegados a las tierras marginales subsisten a duras penas. Otros, incapaces de pagar aquellos productos alimenticios básicos a los que se les ha quitado el subsidio, están de forma creciente sufriendo hambre o malnutrición. El Libre Mercado al causar la crisis en la agricultura ha sido un factor importante para la generación de una nueva ola de militancia campesina y de un aumento en la produción de coca y otros cultivos ilícitos.Autosuficiencia alimenticia: Latinoamérica no tiene alimentos suficientes. La región ha llegado a ser dependiente alimenticiamente incluso cuando aumenta sus exportaciones agarias. Esto es el resultado directo de las políticas de Libre Mercado que favorecen las importaciones de alimentos estadounidenses y a las élites de las empresas agroalimentarias de EE.UU. y Latinoamérica que se especializan en productos de exportación. Los campesinos productores y los granjeros pequeños y medianos eran los principales productores de artículos de primera necesidad (maiz, arroz, frijoles,...) para el consumo local. Como las políticas comerciales y de crédito del Libre Mercado han beneficiado a los productores especializados y arruinado a los pequeños productores, Latinoamérica se ha convertido en un importador neto de alimentos, un importador que no puede suministrar alimentos a precios asequibles a su población rural y urbana.El empleo: formal e informal: Directa e indirectamente el sistema de Libre Mercado ha tenido un impacto importante en el mercado de trabajo. El cambio más espectacular ha sido el crecimiento de la fuerza de trabajo "informal"; es decir, el crecimiento del empleo inestable con baja remuneración y al margen de la normativa laboral. En muchos países latinoamericanos la "fuerza de trabajo informal" es mayoritaria y los trabajadores formales una distinguible minoría. En muchos casos el crecimiento del "trabajo informal" es producto de la subcontratación de la produción a los principales fabricantes por parte de los pequeños productores locales que de paso distribuyen el trabajo a productores que lo hacen en familiaEl crecimiento y proliferación del empleo "informal" es una forma encubierta de desempleo. El sistema de Libre Mercado ha provocado el despido masivo de trabajadores de las empresas privatizadas y de empleados públicos debido a los recortes en los gastos estatales especialmente en los servicios sociales. El resultado es un amplio conjunto de trabajadores que ejercen presiones a la baja en los salarios y que aumentan la rotación de los trabajadores con contratos temporales mal pagados. El anverso de esta situación es un tremendo aumento del poder de los empleadores e inversores extranjeros que tienen capacidad para reducir los costes laborales aumentando las ganancias de los inversores.Especialización, estrategias exportadoras y vulnerabilidad: El sistema de Libre Mercado ha reestructurado las economías latinoamericanas fomentando la especialización y las exportaciones frente a la diversificación de la economía y el desarrollo del mercado nacional. El resultado es la desarticulación de las redes internas de transportes, infraestructuras e intercambios de bienes, y la "modernización" de enclaves y redes de distribución ligadas a los mercados exteriores. La especialización en limitados productos de exportación significa una mayor vulnerabilidad a las fluctuaciones de precios lo que de paso provoca unos ingresos gubernamentales inestables que están conduciendo a la incertidumbre en la inversión y a restricciones a largo plazo en las inversiones de capital público y privado. La dependencia de los mercados exportadores en un mundo de "exportadores" provoca un exceso de productores en un mundo de escasos (shrinking) consumidores,a una sobre acumulación de capital en un mundo de cada vez más débiles oportunidades de inversión. El crash de los importantes mercados de exportación en Asia, Rusia y cada vez más sitios, ha presionado para que sectores latinoamericanos se adentren en la crisis. Los desequilibrios entre el mercado nacional y los sectores exportadores debilitan la capacidad del estado de reavivar la economía, a no ser que cambie la estructura básica de la economía. La desarticulación del mercado nacional significa tanto la ruina de los productores agrarios locales como que los ingresos de las exportaciones no alcanzan a cubrir las importaciones de alimentos. La especialización en las exportaciones y la reducción de las barreras arancelarias llevaron a la bancarrota a muchos fabricantes locales capaces de sustituir con productos locales las inaccesibles importaciones extranjeras que estaban lejos del alcance de los consumidores locales. Asimismo, la estrecha integración del estado con el capital transnacional debilitó su capacidad de reconstruir una economía capaz de sustituir la producción nacional y los mercados locales.Los "desequilibrios" creados por la especialización de las exportaciones no sólo son perjudiciales económicamente sino que han comprometido seriamente la capacidad del estado para liberar a las naciones latinoamericanas de las crisis.Auge y quiebra de las finanzas: Latinoamérica nunca experimentó un boom económico real bajo la égida del sistema de Libre Mercado. Una significativa expansión tuvo lugar en los especializados sectores mineros, en los mercados de valores y en assembly plant zones ¿¿ -pero ninguna de ellas acarreó importantes innovaciones y nuevas líneas de producción capaces de sostener el crecimiento.El boom en los denominados "mercados emergentes" fue en gran parte el resultado de flujos a gran escala de inversiones en cartera que inflaron artificialmente el valor monetario de las acciones por encima de su capacidad para generar ganancias. La privatización encaminó al capital extranjero y nacional a la compra de las empresas ya establecidas, no a añadir nueva capacidad productiva, mientras los regímenes usaban los ingresos obtenidos por la venta de las empresas públicas para pagar a los acreedores extranjeros. El efecto neto fueron cambios en los títulos de propiedad pero poco crecimiento real de las fuerza productivas y la pérdida de futuros ingresos públicos. El problema clave en la transferencia de propiedad, desde la propiedad nacional a la extranjera y desde lo público a lo privado, es la pérdida de control sobre resortes estratégicos de la economía. Las decisiones para reinvertir las ganancias al expandirse la producción local están ahora basadas en una comparación con las tasas de ganacia internacionales, no en consideraciones locales de empleo, ahorro de divisas o en profundizar las ligazones hacia atrás y hacia delante de la economía nacional. Asimismo, la privatización impide la toma de decisiones clave sobre la financiación de la investigación y el desarrollo tecnológico, nuevas líneas de productos y nuevas estrategias de comercialización, trasladándolas fuera del alcance de los policy makers nacionales y hacia los consejos de administración de compañías extranjeras.En suma, el Libre Mercado crea a corto plazo ganancias inesperadas y a largo lazo debilidad estructural; esto es, afluencias de capital a gran escala y salidas rápidas. Es precisamente cuando se necesita capital nuevo para suplir los déficit de reservas y de ingresos de divisas, etc.. cuando el capital extranjero vuela respondiendo a lo que los inversores extranjeros consideran "señales del mercado negativas", de esta forma, repentinamente, exacerban la debilidad estructural subyacente.La fuga de capital nacional que acompaña la desregulación del Libre Mercado ha aumentado la necesidad de préstamos extranjeros que necesitan los regímenes latinoamericanos. El ratio deuda/exportaciones tiende a subir con el aumento del gap entre los gastos por importación y los ingresos por exportación. El resultado neto son presiones añadidas sobre el sistema para pedir prestado o despojarse de otros activos nacionales para atraer nuevos flujos de capital extranjero a corto plazo. Para asegurar la financiación exterior los tipos de interés se elevan a niveles a los que los productores locales no pueden permitirse pedir prestado y son incapaces de sostener la producción, mientras los consumidores no pueden adquirir créditos y la economía se estanca.La contradicción central es esta: las condiciones necesarias para atraer del exterior grandes flujos de capital en cartera (los altos tipos de interés) son precisamente las condiciones que generan el estancamiento nacional. Un fenómeno que ha llegado a ser generalizado en Brasil desde mediados de los 90 y que se extiende a través del resto del continente.Como consecuencia del declive de la inversión nacional pública y privada se produce el estancamiento de los mercados nacionales, el deterioro de la infraestructura social pública (instalaciones educativas y sanitarias), así como de la infraestructura física. El resultado es una incidencia creciente de las enfermedades contagiosas como el cólera y la fiebre amarilla, y el crecimiento del analfabetismo funcional.El aumento de los pagos de la deuda que acompañan el crecimiento de los préstamos, sugiere fuertemente que la mayoría de los nuevos créditos, préstamos e inversiones, no son productivos o coste eficientes; es decir, no son capaces de generar las rentas e ingresossuficientes para cubrir los nuevos costes del pago del principal y los intereses. Por tanto, los préstamos y créditos que se suponen son para sacar a Latinoamérica del estancamiento y la deuda, sirven en su lugar para suministrar de nuevo a los inversores extranjeros la privatización de más empresas rentables y el pago de intereses más altos a los especuladores. Los aumentos en la deuda están inversamente relacionados al crecimiento (un círculo de desarrollo perverso, no virtuoso). Mirado desde el ángulo del desarrollo nacional, el crecimiento a corto plazo de los sectores especializados (los que tienen mayores flujos de capital de cartera) y el crecimiento de ciertos sectores exportadores no compensan o garantizan el crecimiento agregado y sostenido de la economía nacional: grandes sectores de la economía nacional están en declive, una mayoría de la fuerza de trabajo está subutilizada (ocupada en trabajos de baja productividad), la investigación innovadora ha sido exterminada, la economía sigue el patrón de las crisis: crecimiento y después colapso. Hay poco que hablar en términos de una estrategia de desarrollo del sistema de Libre Mercado. Hay great deal un gran negocio que considerar en términos de reconcentración de la riqueza, del poder y los assets valores.La estructura de la toma de decisionesEl sistema de Libre mercado ha llevado a un agudo deterioro de la capacidad de tomar decisiones por parte de los representantes nacionales elegidos. Las decisiones más significativas que afectan a las relaciones entre la propiedad pública y privada, los salarios, precios, inversiones, gastos e ingresos son forjadas o configuradas por los protagonistas extranjeros que se ocultan o refugian en las instituciones financieras internacionales. Ellos son seleccionados por funcionarios del Tesoro del gobierno de EE.UU. y responden a las necesidades e intereses de las grandes compañías y empresas estadounidenses. Los nuevos reguladores que determinan o fijan las reglas comerciales y de inversión son los funcionarios no elegidos de los bancos centrales nacionales, los ministros de finanzas y sus asesores, y los consejeros que forman las IFIs. Las decisiones tomadas nunca son el resultado de la consulta y el debate con el gran público antes, durante o después de las elecciones. Por el contrario, las decisiones son deliberadamente tomadas para evitar la consulta y el debate público porque está claro para todo el mundo que ellas perjudican a la mayoría y benefician a las élites muy ricas. Las decisiones básicas, quiénes las toman y la manera en que son tomadas, revelan la naturaleza profundamente autoritaria del sistema de Libre Mercado. El hecho de que las decisiones estén basadas en una gran disparidad de ganancias y pérdidas entre por una parte las élites nacionales y extranjeras y por otra la gran mayoría de latinoamericanos, explica la centralidad del comportamiento autoritario dentro de los sistemas de Libre Mercado.ConclusiónHacia una teoría de las relaciones Latinoamericanas-EstadounidensesEl desafío al estudiar (y cambiar) las relaciones EE.UU.-Latinoamérica es llegar a términos en teoría, con la divergencia fundamental de los beneficios e intereses incrustado enlavado en los sistemas de libre mercado. El entramado conceptual reciente que afirma destaca la "interdependencia" fracasa totalmente para captar la tremenda disparidad en los beneficios y pérdidas, asi como llas relaciones de poder situadas a los lados. Más recientemente otros han destacado la noción de relaciones hegemónicas, destacando la difusión y asimilación de la ideología neoliberal dominante. Aunque la hegemonía explica en parte el comportamiento de las élites políticas en Latinoamérica, ella fracasa al tratar con el uso pasado y presente de la fuerza y la intervención USA abierta y encubierta para imponer los regímenes iniciales de hecho que establecieron los parámetroslos parámetros políticos de los contemporáneos sistemas político económicos de libre mercado. Además la "hegemonía" puede aludir más al comportamiento de las élite políticoeconómicas latinoamericanas que se han beneficiado de las políticas y por tanto no tienen ninguna necesidad de ser "influenciadas". En este aspecto, hay numerosas indicaciones de que la ideología de libre mercado (la expresión de la hegemonía USA) no se extiende muy por debajo de las clases medias si acaso en Latinoamérica. A la luz de las huelgas generales de masas, las ocupaciones de tierras y otras formas de oposición popular a las políticas claves de libre mercado es probable que la "hegemonía" tiene una clase específica y aplicación de tiempo concreta particular.Aún más general y más pervasive es el uso del término "globalización" para descridbir la actuales relaciones USA-Latinoamérica. El problema con este concepto es que fracasa para reconocer bancos y grandes corporaciones tienen su base están asentadas en USA, protegidos por Washington y nutridos por los funcionarios del departamento del Tesoro en las IFIs. Aunque estas grandes empresas funcionan en muchos países, ellas tienen el cuartel general en USA donde la mayoría de los CEOs (Chief executive officiar) toman las decisiones, sacan sus salarios y distribuyen los beneficios. La interface entre Whashington y Wall Street difícilmente da prestad o financia por sí la noción de "aldea global" y otras tales pintorescas pero irrelevantes metáforas.Las divergenciad en los beneficios y pérdidas en las relaciones entre USA y Latinoamérica no puede ser comprendida por vacuas abstracciones como "centro" o "periferia" que se abstrae de las relaciones de clases a través de las naciones ni explica la integración de los capitalistas transnacionales latinoamericanos en el sistema de libre mercado dentro de Latinoamérica y en las redes internacionales de acumulación de riqueza.La divergencia de intereses y beneficios puede ser comprendida dentro de un paradigma teórico que puede explicar porqué y cuando los intereses de los bancos y empresas USA ganan y las clases productoras, trabajadoras y campesinas latinoamericanas pierden. La teoría del imperialismo tiene varias ventajas. Primero, permite tener en cuenta las raíces históricas de las relaciones contemporáneas. Segundo, se cimenta, se basa alrededor de la centralidad de relaciones de clases y estados, entre capital y trabajo, lo que nos permite centrarnos en las relaciones de explotación así como en la dominación nacional. En tercer lugar, suministra una comprensión de la fuerza que conduce la expansión extranjera (la actividad maximizadora del beneficio de bancos prestamistas y empresas). En cuarto lugar, suministra una comprensión de la "nación-estado concreta" base de la dominación y por ello de la explotación. En quinto lugar, el imperialismo suministra una estructura para comprender la diferenciación discriminación de clase y la explotación que lleva a "pérdidas y ganacias". Además, nos los suministra con una comprensión del papel sistemático del estado imperial en promover, expandir y consolidar y defender los intereses de grandes compañías multinacionales que funcionan en Latinoamérica. El imperialismo suministra una comprensión del papel colaborador de los estados y clases transnacionales latinoamericanas al identificar los intereses económicos comunes y su modo de asociación.La "hegemonía" puede ser mejor comprendida como un producto de la fase específica del imperialismo en la que los golpes cruentos o sangrientos se deshicieron d elos adversarios, los políticos locales son cooptados o asimilados al asumir las ideas dominantes y los intelectuales institucionales u orgánicos difunden las ideas estipuladas o decretadas por los poderes dominantes. En resumen, la fuerza imperial precede a la persuasión hegemónica.El concepto d imperialismo es extremadamente útil para comprender la naturaleza de las "transiciones" de la administración militar y el talante autoritario d los sistemas electorales del libre mercado. La democracia latinoamericana bajo el imperialismo USA ha sido desde el comienzo un asunto de las élites: la misma transición fue marcada por negociaciones relativas a las élites que efectivamente congelaron mantuvieron el status quo de la era militar. Además, el mismo funcionamiento, estructura y restricciones de la democracia latinoamericana ha sido profundamente influido por las relaciones que atraviesan las naciones entre instituciones autoritarias y elitistas en Latinoamérica (como el ejército y los grupos empresariales y financieros locales) y sus equivalentes u homógos en USA. Washington ha defendido regularmente la impunidad de los exdictadores militares que cometieron flagrantes abusos de los derechos humanos (para resguardar defensores estratégicos de los sistemas de lire mercado.El estilo y sustancia d la influencia política y económica d USA en Latinoamerica es por la vía de negociaciones de elite a puerta cerrada en gran medida con representantes o funcionarios no elegidos que son de absoluta confianza para Washington y Wall Street. Las decisiones a las que llegan son frecuentemente "legisladas" mediante decretos ejecutivos decretos ley, un procedimiento autoritario muy aplaudido por Washington y los medios USA como "actos de coraje" frente a la masiva desaprobación o rechazo. El autoritarismo en la sustancia y estilo que caracteriza la democracia latinoamericana es en gran parte producto de las conexiones o relaciones de los intereses imperialistas que definen las relaciones Latinoamericanas-USA. Por tanto para referirse a la "continuación del legado autoritario en las actuales democracias latinoamericanas" requeriría una explicación de ela matriz imperial que sostiene los centros modernos de poder autoritario.Las élites políticas que administran las democracias latinoamericanas lo hacen bajo las "restricciones" de acomodar arreglar a los capitalistas transnacionales latinoamericanos (que definen lo que es el capitalismo hoy) y la la multiplicidad d los intereses USA que se extienden y dominan sectores clave del sistema político y económico. Estas excluyen al pueblo y a la mayoría del electorado de representación en las áreas de interés y más importante aún de cualquier legislación y consulta significativa. En suma, el imperialismo mantiene las formas pero vacía el contenido de la democracia. La democracia bajo el imperialismo es en gran medida hablar para el pueblo y trabajar para los ricos, especialmente los ricos de fuera extranjeros. Las relaciones imperiales entre USA y Latinoamérica están cargadas con crisis. LA extraordinaria volatilidad de los flujos de capital en ambas direcciones, el pillaje o saqueo sin precedentes de la economía y las enormes concentraciones de riqueza han socavado los fundamentos para un crecimiento capitalista sostenido y creado la base para una crisis severa. La base d apoyo a los extraordinarios beneficios para los intereses USA se ha estrechado: pocos recursos públicos quedan por ser explotados, los erarios públicos se han vaciado para pagar los cada vez más onerosos pagos de la deuda, las reducciones en los gastos sociales para incentivar a los inversionistas han sido ya reducidos hasta llegar a los huesos. El sistema regulador de libre mercado ha destruido el mercado nacional, socavado las infraestructuras materiales y levado a la bancarrota a los productores locales. La capacidad para importar es cada día más rstringida por desequilibrada estrctura renta de la demanda. El menor pánico financiero puede llevar accionar a los inversionistas extranjeros, el líquido sangre vital del sistema, a la escapada. La precariedad del sistema de "Libre Mercado" en su conjunto es tanta que el edificio entero depende d inyecciones grandes y cada vez más grandes de préstamos estatales y de la incierta confianza de los prestamistas financieros.Dada la importancia económica de Latinoamérica para las compañías multinacionales y bancos claves, el colapso de Brasil, Méjico, Argentina y Venezuela llevará a una crisis de consecuencias imprevisibles. La misma importancia que las ganacias latinoamericanas (beneficios, pagos de intereses, etc.) se han dado por hecho o asumido por los sectores claves de la élite económica USA (y para la Balanza de Pagos) tiene su lado negativo en las duras consecuencias que un colapso tendrá en las pérdidas para Wall Street.El imperialismo y el gap en las ganacias y pérdidas que ha producido, ha generado movimientos sociopolíticos a gran escala a través del continente. Su alcance y detalle varia de pais a pais. Desde los masivos Movimientos de Trabajadores sin tierras en Brasil a los 15.000 miembros de la guerrilla en Colombia y otros muchos movimientos entre otros.El imperialismo no solo produce ganadores y perdedores sino que la subyacente explotación que produce aquellas divergencias de intereses también provoca reistencia, rebelión y quizás un nuevo ciclo de revoluciones.Tomado de Rebelión 13 de abril de 2000
La historia de George SorosSaqueo y Pobreza en Latinoamérica

James Petras

Adam Smith criticó a los terratenientes "rentistas" por sacar "rentas" de tierras improductivas. En la época moderna, los descendientes de estos "rentistas feudales" sobre el capital y el trabajo productivo, son los especuladores y financistas internacionales. Ellos compran y venden la tierra, empresas, bienes raíces, incrementando el costo de la producción sin producir mercancías útiles. Construyen grandes centros comerciales, especulan con la moneda, logrando ganancias inesperadas sin contribuir al desarrollo de la industria, a la producción de alimentos ni al empleo bien remunerado. El capital especulativo crece a un paso vertiginoso: Wall Street y la Ciudad de Londres registran ganancias sin precendentes. Y las consecuencias negativas se hacen evidentes en todo el mundo. Las economías asiáticas han sido golpeadas por los especuladores internacionales de las tasas de cambio. En Latinoamérica, los fondos corporativos del exterior, las grandes firmas financieras y los especuladores multimillonarios han engordado sus planillas de ganancias a través de lucrativas compras de monopolios de telecomunicaciones, bienes raíces urbanos, centros comerciales, bancos, tierras rurales y urbanas, y compañías petroleras y mineras. La compra de propiedades estatales y bienes raíces urbanos a precios reducidos se ha traducido en ganancias astronómicas en el plazo de uno o dos años. La bonanza de importaciones baratas y el enriquecimiento del 20% más rico de la población ha resultado en un auge de importaciones de bienes de consumo. La compra a plazos alimenta el consumo desenfrenado de los sectores medios y medio-bajos en los centros comerciales. El crecimiento de los préstamos a gran escala, públicos y privados, ha significado ingresos sin precedentes tanto para instituciones financieras como para firmas de inversionistas. Los que pagan los platos rotos El otro lado de la moneda es la devastación de pequeños agricultores y empresarios, acompañada de niveles récord de quiebras, incautación de tierras con hipotecas morosas y el incremento del número de trabajadores rurales sin tierra. En México, más de dos millones de deudores se han organizado para resistir a las incautaciones. En Argentina, más de 30.000 pequeñas empresas han ido a la quiebra. El crecimiento de las importaciones baratas, los arriendos altos y los elevados costos financieros han conducido al declive de las industrias locales y al aumento de enclaves para la exportación, controlados predominantemente por grandes corporaciones multinacionales de propiedad extranjera. El transporte (automóviles), el procesamiento de alimentos, las industrias mineras y químicas aparecen a la punta del empuje exportador; mientras que los textiles intensivos en mano de obra, vestido, calzado e ingeniería van en declive. El proceso de desindustrialización selectiva y el crecimiento de los sectores de exportación intensivos en capital ha producido el desempleo masivo, el crecimiento del sector informal, así como el trabajo temporal mal pagado, por un lado, y una pequeña capa de profesionales, técnicos, contadores y asesores financieros bien remunerados, por otro. En Brasil y en el Gran Sao Paulo la tasa de desempleo es de 17%, en la zona Gran Buenos Aires- Rosario, de 18%. En Venezuela, cerca del 60% está en la economía informal. Más del 60% de la fuerza laboral chilena recibe un salario por debajo del nivel que corresponde al valor agregado generado por su productividad. Las inversiones mayores se ubican en la compra de empresas o bancos existentes. La inversión en tierras urbanas y bienes raíces y la compra de propiedades rurales inflan los precios de la tierra. Las consecuencias son directas y uniformemente negativas para las clases populares. La privatización significa despidos masivos, incrementos en los precios de los servicios y la discontinuidad de líneas de transporte y servicios, salvo en las rutas más rentables. La inversión en bienes raíces se traduce en edificios de oficinas o apartamentos para sectores de altos ingresos, en el desplazamiento de los habitantes y arrendatarios de bajos ingresos y la expulsión de empresarios y manufactureros pequeños y medianos, a medida que los arriendos suben por fuera de su alcance. Con el aumento de los precios de la tierra, los pobres se ven empujados hacia fuera de los límites urbanos y a amontonarse en barriadas con escasos servicios de transporte y salud, con lo cual se alarga su jornada laboral y aumentan las enfermedades. El desplazamiento reduce el acceso al empleo, a las escuelas y a los establecimientos de salud. Los recortes en el gasto social es una política predilecta de los gobiernos para "establilizar la economía" y dar las garantías de que las inversiones no serán adversamente afectadas por las fluctuaciones de la moneda. El aceite de la corrupción El boom de la minería, petróleo, agroindustria, bienes raíces y sector financiero es la base, tanto para las apariencias externas de crecimiento, como para la realidad interna de miseria, desigualdad y protesta social crecientes. Aparejado a la privatización y desregulación -las dos columnas de la actual política de "libre mercado" en América Latina- se presenta la corrupción a amplia escala y a largo plazo en los más altos niveles de gobierno. México, Venezuela, Brasil, Argentina y Bolivia han tenido presidentes que han sido acusados de corrupción, y dos de ellos destituidos, a la vez que una serie de altos funcionarios han sido implicados en contrataciones ilegales, la interferencia en el sistema judicial y la compra abierta de votos parlamentarios. Mientras desde arriba la corrupción se encarga de engrasar las ruedas de la máquina avasalladora del mercado libre, la represión militar y policial, de silenciar la oposición y el disenso, a fin de que las economías sean seguras para los inversionistas extranjeros. En Argentina, se ha registrado más de 850 incidentes de amenazas y violencia (incluyendo dos asesinatos) contra comunicadores críticos del régimen de Menem. En Brasil, más de 50 campesinos sin tierra y squatters urbanos han sido asesinados por la policía militar que protege a propietarios y terratenientes. En Venezuela, durante la última década, los militares y la policía han ocupado las calles dejando saldos de decenas de muertos y heridos. Entretanto, los especuladores invierten miles de millones, y a medida que se infla la burbuja financiera, la ira a la base se profundiza. La desregulación ha facilitado que se fabriquen fortunas rápidas de unos pocos, pero las consecuencias para la economía en su conjunto han sido desastrosas. El "filántropo" Soros Un caso típico del nuevo capital especulativo que entra en América Latina, es el de George Soros. Además de su reciente gran compra del lucrativo monopolio telefónico ruso Svyazinvest, en colaboración con el Deutsche Morgan Grenfel, se alega que Soros ha ganado miles de millones al especular con la tasa de cambios en Inglaterra y más recientemente en el Sudeste Asiático. Las incursiones filantrópicas de Soros en Europa del Este le ayudaron a crear puentes con futuros políticos e intelectuales que posteriormente le facilitaron oportunidades lucrativas de inversión en la compra de compañías en esa región. Como era de esperarse, Soros está a la punta de la avanzada especulativa en América Latina. Encontró oportunidades apropiadas para construir una gran fortuna bajo el régimen Menem. De una inversión inicial de $10 millones en 1990, sus haberes en bienes raíces ahora superan los $500 millones. Ellos incluyen dos torres de oficinas, dos muelles en un complejo portuario de lujo, edificios residenciales para sectores de altos ingresos y planes para reconvertir el Mercado de Abasto de Buenos Aires. Ha comprado cuatro de los seis mayores centros comerciales de Buenos Aires y un gran complejo deportivo y hoy es el terrateniente y ganadero más grande de Argentina. Esto último es resultado de una inversión de $17 millones en 400.000 hectáreas de tierra y 160.000 cabezas de ganado. A principios de 1997, con una ganancia de $90 millones alcanzada en esa propiedad, Soros compró otras 60.000 hectáreas de tierra agrícola y 87.000 cabezas de ganado. El valor de la tierra se ha duplicado en unos dos años y el mercado estadounidense se ha "abierto de pronto" a las exportaciones de carne de res argentina por primera vez en 60 años. Y mientras el valor de la tierra está en las nubes y los arriendos aumentan y el régimen de Menem proclama su éxito para atraer nuevos capitales, en Argentina las huelgas generales se extienden a varias provincias y las manifestaciones masivas de trabajadores de la salud y profesores, malpagados o impagos, se hacen frecuentes. México es otro blanco para las aventuras especulativas de Soros, con inversiones de $1.3 mil millones en bienes raíces. Así, mientras el nivel de vida está a la baja, el predador externo llega para atrapar los beneficios. En Venezuela, Soros ha tomado el control de numerosos "cajeros automáticos" y una compañía de bienes raíces cuyo capital supera los $150 millones (Fondo de Valores Inmobiliarios, FVI). Además tiene acciones en lucrativas compañías de minería, textiles y energía eléctrica. En Brasil, tiene acciones por $245 millones en la recientemente privatizada compañía de teléfonos, Telebras, una acción mayoritaria en Brazil Realty, e inversiones en rascacielos de oficinas en el centro de Sao Paulo. Al igual que en sus incursiones anteriores, aprovechando -en asociación con especuladores locales- de las desregulaciones fomentadas por regímenes corruptos y represivos, Soros cubre con un varnis filantrópico su acción depredadora. En efecto, mientras amasa billones a costa de los campesinos e indígenas desprovistos de tierra, la Fundación Soros ha abierto una oficina que ofrece educación a niños indígenas y de la calle en Ciudad Guatemala. Conclusión El crecimiento especulativo en América Latina ha subido de escalón. Los millonarios locales están siendo desplazados por los "jugadores mundiales", que despiden a quienes antes despedían, compran todo y toman control de la nueva fuente de riqueza: la renta. El crecimiento de rentas y ganancias a partir de inversiones especulativas está directamente ligado al declive en los ingresos de los asalariados y campesinos, a pesar de las favorables tasas de crecimiento que se han dado recientemente. En un sentido más profundo, la operación Soros, bajo la cual "los grandes peces comen a los peces pequeños", pone en relieve la creciente concentración y centralización del capital financiero y de bienes raíces. Ello es parte del nuevo estilo emergente de desarrollo con sus actores delimitados y beneficiarios exclusivos. Es una fórmula para el crecimiento altamente polarizado y explosivo. En todo caso, Soros tiene la mayor parte de sus billones en fondos de inversión líquida. Si llega la revolución, él puede desplazar sus capitales a otras áreas, allí donde los nuevos Menem, Cardoso y Calderas aparecen listos para engrasar las ruedas del progreso con nuevos acuerdos lucrativos por arriba y el correspondiente envío de la fuerza pública para contener a la desconcertada población. Y la Fundación Soros seguirá no muy lejos, con financiamiento para una comunicación más abierta entre campesinos y especuladores.
Tomado de Rebelión - Publicado en ALAI 270, 1998-04-15

El conflicto entre China y Estados Unidos

James Petras

Tomado del diario La Jornada. México, 14 de abril. La solución del conflicto entre China y Estados Unidos es mucho más que una tripulación y un avión estadunidenses en poder de los chinos y que una disculpa por parte de Washington. Lo que está en juego son cuestiones mucho más graves, de soberanía contra hegemonía, ideología contra comercio, la vieja Guerra Fría contra la Nueva Guerra Fría. En Estados Unidos hay conflicto entre las élites en cuanto a cómo relacionarse con China, y lo mismo ocurre en China, en lo referente a sus políticas hacia Estados Unidos. El primer y principal tema es la soberanía. China exige que los aviones espías no rebasen el límite marcado a 200 millas náuticas de sus costas, una práctica que Estados Unidos aplica en sus propias costas. Washington, sin embargo, asegura que el límite de China está a sólo 12 millas náuticas de la costa. Por tanto, Estados Unidos está admitiendo que su avión espía estaba violando el espacio aéreo chino, tal y como afirma Pekín; rebasando el límite de 200 millas y además haciéndolo rutinariamente. Por supuesto, es inimaginable que Estados Unidos permitiera que aviones espías chinos volaran a sólo 13 millas de las costas de Nueva York, Los Ángeles o Washington. ¿Por qué, entonces, Washington viola el límite chino de 200 millas? No es por razones técnicas; el equipo electrónico utilizado en misiones de espionaje funciona igualmente a 13 que a 200 millas de distancia de las costas de China. Existen dos razones: una es comprobar la presteza de respuesta militar de China, la capacidad de su fuerza aérea y su nivel de organización para interceptar un ataque aéreo potencial. La segunda es el desafío de la hegemonía en la región del Mar del Sur chino. La hegemonía mundial de Washington no está dispuesta a reconocer los reclamos de la hegemonía regional china. En todo el mundo, particularmente en Europa y América Latina, Estados Unidos ha "colonizado" el espacio aéreo, bases militares y puertos navales. Por ejemplo, aviones estadunidenses rutinariamente invaden el espacio aéreo latinoamericano mediante instalaciones militares que tienen en esos países. Los aviones espía de Estados Unidos estaban probando hasta qué grado es posible "colonizar" el espacio aéreo de China. Pero Pekín, y especialmente el pueblo chino, no aceptarán someterse a las pretensiones hegemónicas estadunidenses: no se consideran una clientela dócil al estilo de los gobiernos de América Latina. La exigencia de China de recibir una disculpa formal tiene una implicación más profunda. Significa que Estados Unidos debe tratarla como a un igual, en el sentido concreto de que sus 200 millas de espacio aéreo son tan inviolables como las de Estados Unidos, y en el sentido de que China puede ejercer influencia en la región vecina (del Mar del Sur chino). La negativa de Washington a disculparse es un rechazo tácito a los reclamos de China y una reafirmación de su propia posición hegemónica en el Mar del Sur chino. Al igual que ocurrió cuando se perpetró el bombardeo "accidental" de la embajada china, Estados Unidos le está enviando el mensaje de que la hegemonía estadunidense en todas partes no es negociable. Al interior de la administración Bush, existe conflicto entre los ideólogos y los comerciantes. Los ideólogos, (encabezados por Cheney y Rumsfeld) son respaldados por el complejo de la industria militar y quieren provocar una nueva Guerra Fría. Buscan confrontar militarmente a China y atizar una provechosa carrera armamentista. Los comerciantes (encabezados por Colin Powell) son básicamente las élites económicas que han invertido más de 100 mil millones de dólares y se han comprometido en tratos comerciales con China por 120 mil millones de dólares. Están convencidos de que Estados Unidos, con el tiempo, puede "conquistar" a China por la vía de los mercados y la diplomacia. Este conflicto entre los dos sectores de la administración Bush explica la política de "amenazas" y "negociaciones". El gran problema es que los comerciantes no están dispuestos a aceptar la definición de soberanía de China. En vez de eso, ofrecen concesiones simbólicas/diplomáticas, expresando su "arrepentimiento" por el incidente, pero sin resolver, y sin siquiera reconocer, la verdadera sustancia de los reclamos de China sobre la soberanía de su espacio aéreo. En China, el conflicto está entre los liberales y los nacionalistas. Los liberales (encabezados por el presidente y el ministro del Exterior) han estado dispuestos a sacrificar el tema de la soberanía, con tal de profundizar la privatización de la economía china, asegurar la inversión extranjera e incrementar el comercio. Los nacionalistas (principalmente las fuerzas armadas y una minoría gubernamental) defienden la soberanía por encima de la liberalización. Tras el bombardeo de la embajada, los liberales se vieron obligados a posponer negociaciones en el seno de la Organización Mundial del Comercio. Los nacionalistas ejercen una poderosa presión hacia la unificación con Taiwán y están cuestionando la liberalización de la economía a la luz del creciente control extranjero. El que el avión espía haya violado el espacio aéreo chino ha ayudado a los nacionalistas a resaltar las crecientes y flagrantes violaciones a la soberanía de China. En este conflicto, los nacionalistas tienen el indiscutible apoyo del pueblo. Sin embargo, es muy probable que los liberales acepten una solución "simbólica" que ignore el problema fundamental de la soberanía china. En estas circunstancias, en las que la élite china está atada a las multinacionales estadunidenses, los liberales no pueden aceptar completamente la solución de Bush sin exponerse a la ira de la mayoría pro nacionalista. Un acuerdo entre los comerciantes estadounidenses y los liberales chinos ya se logró, en secreto, y sus detalles siguen sin conocerse. El problema principal en estas negociaciones es que en estos momentos los ideólogos en Estados Unidos siguen funcionando con mentalidad de Guerra Fría: actúan como si China siguiera siendo un país comunista y no el paraíso de los inversionistas extranjeros. Operan con una definición de la realidad fundada en lo militar, al mismo tiempo que los aliados imperiales de Estados Unidos en Europa y Asia tienen una definición mercantil de la realidad, basada en la conquista por medio del comercio y la inversión. Los ideólogos funcionan con base en una imagen del mundo de los años 50, en la que Washington puede imponer unilateralmente sus políticas. Su influencia es evidente en el rechazo unilateral del Protocolo de Kyoto con Europa sobre emisión de gases para el control del efecto invernadero, del Acuerdo de Defensa Antimisiles con Rusia, de las negociaciones de paz con Corea del Norte, y ahora, con el rechazo a reconocer la influencia de Pekín sobre la región del Mar de China Meridional. El único problema con la vuelta al pasado de los ideólogos es que el mundo ha cambiado dramáticamente durante el último medio siglo. Europa no depende más de la ayuda estadunidense, sino que es un competidor económico con movimientos sociales muy fuertes como los partidos Verdes y los sindicatos que apoyaron Kyoto. Los grupos industriales europeos quieren incrementar sus lazos económicos con China, Corea y Cuba. Las élites políticas y grupos pacifistas rechazan la escalada misilística estadunidense. Lo que es aún más significativo: las más grandes multinacionales estadunidenses dependen cada vez en mayor medida de las ganancias de sus inversiones en el extranjero. Hace 50 años, menos de 10 por ciento de las ganancias y ventas provenían del extranjero. Hoy en día, para las mayores empresas, entre 25 y 50 por ciento de las ganancias provienen de la inversión y comercio exteriores. Los ideólogos intentan construir una "Fortaleza América" mediante políticas militares y económicas unilaterales, lo que ha aislado internacionalmente al país y lo ha dividido internamente. Más aún, con la caída de los mercados bursátiles, la recesión económica, el incremento en el desempleo y la inseguridad laboral, y el creciente déficit comercial, el público estadunidense se preocupa más por la política económica doméstica que por las aventuras militares en el extranjero. Mientras los ideólogos han tratado de exaltar el fervor chovinista por la tripulación "cautiva", la respuesta del público, hasta ahora, ha sido menos que tibia. El ascenso de la visión del mundo de los ideólogos dentro del régimen de Bush llevará a una peligrosa situación mundial. Los patrones del comercio e inversión se verán alterados, se impulsarán carreras armamentistas y se concederán recursos para el presupuesto militar. Los europeos se verán obligados a escoger bando al elegir entre el comercio o una nueva y costosa Guerra Fría sin ningún beneficio visible. Habrá, sin embargo, efectos colaterales positivos: el presupuesto de guerra y la recesión económica podría revivir a la oposición política y social en Estados Unidos y Europa. La ideología del libre mercado y del "Nuevo Orden" se desmoronaría ante un nuevo estatismo encabezado por imperativos militares. La nueva Guerra Fría de los ideólogos, empero, no sería sostenible: agravaría la recesión en Estados Unidos al aislarlo de mercados y posibilidades de comercio extranjero y empeoraría conflictos internos políticos y sociales. Como dijo Clausewitz, es imposible declarar la guerra en dos frentes y ganar. Al final, los comerciantes de la administración Bush triunfaron sobre los ideólogos, al lograr un acuerdo con los liberales chinos. Los millones de dólares de las trasnacionales fueron mucho más importantes que los argumentos de los ideólogos. De manera similar, en China los liberales decidieron que la inversión extranjera y el ingreso a la Organización Mundial del Comercio era más importante que la soberanía del espacio aéreo. Sin embargo, temas y los adversarios siguen ahí, y harán que nuevos conflictos emerjan otra vez.

Traducción: Gabriela Fonseca
La página de James Petras en Rebelión (con sus artículos posteriores a junio 2004

12 de mayo de 2004

Los Cinco Cubanos: Nominados para el Premio Nóbel de la PazJames Petras
Rebelión (Traducido para Rebelión por Marina Trillo)  En la lucha contra el terrorismo, Los Cinco Cubanos destacan como dignos candidatos al Premio Nóbel de la Paz. Los terroristas son en su mayoría exiliados cubanos establecidos en Miami, financiados por el Gobierno estadounidense y respaldados por la Cuban-American Foundation, los Presidentes de EEUU y, por supuesto, las agencias de inteligencia estadounidenses, durante los pasados 45 años. Estos terroristas han bombardeado aviones comerciales y han asesinado a campesinos cubanos así como a diplomáticos cubanos, turistas europeos y críticos Cubano-Americanos de Florida y Puerto Rico, entre muchas y variadas víctimas. Por supuesto funcionan con impunidad total en los EEUU. El principal centro de terrorismo del exilio cubano respaldado por EEUU es la Cuban-American Foundation (CAF), que es el canal usado para financiar las acciones terroristas dirigidas contra Cuba. Todos los candidatos a la presidencia tanto Demócratas como Republicanos apelan a la CAF en busca de apoyo electoral, a cambio de promover legislación política y económica diseñada para destruir la economía Cubana. Gracias al sistema de seguridad Cubano de clase mundial y a sus fuerzas de inteligencia, la mayor parte de los complots terroristas han sido frustrados salvándose millares de vidas inocentes. La Presidencia de Clinton toleró los ataques patrocinados por la CAF contra la economía turística Cubana – la principal fuente de divisas para Cuba. En respuesta, el Gobierno Revolucionario decidió montar un equipo de contra-terrorismo para recabar información dentro de Estados Unidos sobre los complots terroristas urdidos por el exilio cubano, y defenderse. Los “Cinco Cubanos” asumieron la tarea de infiltrarse en los grupos terroristas del exilio para informar a las autoridades cubanas acerca de inminentes actividades violentas, incluidos los complots para asesinar a líderes y diplomáticos cubanos y el bombardeo de hoteles y restaurantes turísticos. Recopilar información sobre grupos terroristas que traman cometer actos de violencia es una política de seguridad nacional aceptada en todo el mundo. Los Cinco Cubanos jugaron un papel ejemplar en la lucha mundial contra el terrorismo – los datos obtenidos por ellos permitieron que las autoridades cubanas capturaran a terroristas potenciales, antes o durante los asaltos planeados e identificaran y neutralizaran ataques marítimos y violaciones del espacio aéreo cubano. El espionaje Cubano, gracias a información de los “Cinco Cubanos” logró facilitar el arresto de varios terroristas importantes del exilio que habían planeado bombardear un auditorio atestado de la universidad en Panamá donde millares de estudiantes se disponían a oír un discurso de Fidel Castro. Las actividades contra terroristas de los “Cinco Cubanos” no sólo salvaron vidas sino que también proporcionaron servicio a líderes y activistas independientes de todo el mundo que se oponían a las ambiciones imperialistas de EEUU. Los terroristas ubicados en Miami que trabajan con la CIA estuvieron implicados en el asesinato del antiguo Ministro de Defensa Chileno Orlando Letelier y su asistente Americano en 1975 en Washington DC; torturaron y asesinaron en Bolivia al líder guerrillero Che Guevara, reverenciado en todo el mundo, y estuvieron profundamente implicados con los mercenarios Nicaragüenses (1980-1990), escuadrones de la muerte en El Salvador y Honduras y el genocidio Guatemalteco (1980-1984) de los Indios Mayas. Al hacer seguimiento de estos terroristas internacionales y proporcionar oportuna información a la inteligencia cubana la Habana pudo prevenir a gobiernos de Ibero América acerca de planes de atentados terroristas. El gobierno de EEUU detuvo a los Cinco Cubanos no por ‘espiar’ (nunca espiaron instalaciones estadounidenses civiles ni militares) sino por provocar disrupción de su red terrorista con base en Miami. Los Cinco Cubanos expusieron la hipocresía de la denominada política “anti terrorista” de Washington antes, durante y después del 11 de septiembre de 2001. El régimen estadounidense utilizó la información antiterrorista proporcionada por la inteligencia cubana (mucha de ella proporcionada por los propios ‘Cinco Cubanos’) para identificar y detener a los Cinco Cubanos dando así carta blanca a los terroristas del exilio para que continuaran sus ataques contra objetivos civiles en Cuba y para intimidar a los inversores de negocios y turistas Europeos y Canadienses que visitan Cuba. El ataque estadounidense contra los agentes anti terroristas Cubanos fue una señal para los terroristas de todo el mundo, que si actuaban a favor de los intereses imperiales estadounidenses y en contra de los adversarios y críticos de EEUU, serían intocables. Ariel Sharon entendió ese mensaje cuando prosiguió con los “asesinatos selectivos” de centenares de líderes y adversarios Palestinos – sabiendo de antemano que Washington los aprobaría. Los ‘interrogadores’-torturadores militares estadounidenses en Irak recibieron el mensaje porque asesinaron activistas de la resistencia encarcelados por todo Irak.La alianza de Washington con la financiación y entrenamiento de bandas terroristas violentas tiene una historia larga e innoble – y ha supuesto un coste terrible para los ciudadanos estadounidenses. Al final de la segunda Guerra Mundial, el gobierno de EEUU trabajó estrechamente con la mafia siciliana dirigida por Lucky Luciano para diezmar las fuerzas izquierdistas anti fascistas del sur de Italia, reforzando de este modo las pandillas criminales (en realidad ejércitos privados) que dominarían los principales puertos, transporte por carretera y sindicatos de la construcción e industrias relacionadas en los EEUU además de promover la prostitución, las drogas y la corrupción política. Durante los años 1950 EEUU se alió con las dictaduras terroristas de Haití, República Dominicana, Cuba, Perú y Venezuela para lograr clientes sumisos durante la Guerra Fría y hacerse con el control de materias estratégicas, teniendo como resultado el crecimiento de los movimientos anti imperialistas y el éxito de la revolución Cubana. En los años 1960 EEUU desarrolló vínculos con traficantes de droga del sudeste de Asia y escuadrones de la muerte en Vietnam en su intento de derrotar la revolución Indochina, teniendo como resultado la derrota militar y el exponencial aumento del cultivo y exportación de drogas a EEUU. En los años 1970 EEUU bajo el Presidente Carter reclutó, entrenó, armó y financió a un gran número de fundamentalistas Islámicos de todo el mundo para invadir y atacar a la república secular de Afganistán, las mismas fuerzas que luego estrellaron aviones comerciales contra las Torres gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington.  En los años 1980 y 1990 Washington apoyó militarmente a extremistas musulmanes y gángsteres de la mafia que lucharon en Bosnia, Chechenia y Kosovo contra los Serbios y los Rusos, cosechando un nuevo grupo de futuros combatientes contra Washington y sus socios europeos.  En cada caso, el apoyo de Washington a los terroristas, ya fueran gángsteres sicilianos, fundamentalistas Musulmanes, dictadores Latinoamericanos o asesinos-estatales Israelíes, ha sido contraproducente; los terroristas se volvieron en contra de sus pagadores o encendieron el fuego de rebeliones anti imperialistas radicales. Cuando y en caso de que EEUU normalice sus relaciones con Cuba, tendremos en nuestras manos -dentro de este país- a un grupo bien-entrenado y despiadado de terroristas Cubano-Americanos plenamente capaz volver la vista hacia objetivos estadounidenses.  Los Cinco Cubanos se dedicaban a la acción preventiva no violenta -recopilación de inteligencia dirigida a evitar nuevos conflictos y tensiones entre EEUU y Cuba. Los Cinco Cubanos actuaban para profundizar y acrecentar aún más las relaciones persona a persona, las relaciones negocio a negocio, que estaban creciendo a pasos agigantados desde mediados de los 1990 hasta el presente (2004). Los exportadores de productos agrícolas de 34 estados de la Unión que venden a Cuba más de 500 millones de dólares en alimentos y grano para el ganado; cientos de miles de visitantes estadounidenses, incluidos los Cubano-Americanos que iban cada año, a pesar de las restricciones para viajar. Se estaba erosionando cada vez más el bloqueo de Washington económico y contra los viajes; fuera de Miami y Washington había poco apoyo a la política anti cubana e incluso menos a las células terroristas del exilio que estaban poniendo bombas en hoteles, aviones comerciales y auditorios escolares. Sondeos de la opinión pública mostraron que más de dos tercios de ciudadanos estadounidenses se oponían a la prohibición de viajar y al embargo económico. Incluso la comunidad Cubano-Americana era hostil al enfoque de “todo o nada” de los terroristas respecto a las relaciones Cubano-estadounidenses. La actividad preventiva anti terrorista de los Cinco Cubanos era vital para el creciente ‘acercamiento’ entre EEUU y Cuba – porque contribuyó a estabilizar el clima político promoviendo así el mercado y los intercambios culturales. Durante la Presidencia de Bush, EEUU ha seguido una política agresiva de reclutar y financiar a agentes en Cuba así como de imponer restricciones más rigurosas sobre las transferencias bancarias de familiares y los intercambios culturales. Washington ha buscado fomentar la discordia interna, como sus aliados terroristas de Miami sin impedimentos para conspirar, ahora que los anti terroristas Cubanos han sido encarcelados. El temor de muchos expertos en relaciones EEUU-Cuba es que la Administración de Bush puede utilizar su red terrorista con base en Miami para provocar un ‘incidente’ o un ataque violento para escalar la agresión de EEUU en línea con la Doctrina de Bush de “guerras permanentes” contra países independientes del Tercer Mundo. En un sentido más profundo los Cinco Cubanos arriesgaron su libertad por los principios de la Carta de Naciones Unidas – “el derecho de los países a la autodeterminación”, el derecho de un pueblo a decidir su propia forma de gobierno, y el derecho universal a defenderse de los agresores exteriores cuyo propósito es imponer su gobierno por la fuerza y el terror. Al actuar contra las bandas terroristas Cubano-Americanas apoyadas por los EEUU, los Cinco Cubanos estaban defendiendo el derecho del pueblo cubano a decidir por sí mismo su forma de gobierno presente y futura. Entre la inmensa mayoría del pueblo Cubano y de los países Ibero Americanos los Cinco Cubanos están considerados como héroes que se atrevieron a entrar en el territorio del corazón imperial y exponer las violentas maquinaciones de sus terroristas protegidos. Al detener y procesar a estos patriotas anti-terroristas Ibero Americanos bajo las circunstancias más perjudiciales y al sentenciar a estos hombres heroicos, todos ellos padres y maridos, a sentencias de cadena perpetua en aislamiento, Washington ha demostrado una vez más que en el hampa del terror, no tiene restricciones, ni vergüenza, ni temor - excepto cuando sus propias creaciones se tornan contra ellos y nosotros, los ciudadanos de los EEUU, sufrimos las feas consecuencias.Tortura de EU en Irak: de la comezón a la gangrenaJames Petras
Traducido por Jorge Anaya para La Jornada

El mundo entero conoce ahora la sistemática tortura en gran escala que aplica Estados Unidos a los prisioneros iraquíes. La violación tumultuaria de mujeres y hombres iraquíes, la degradación sexual de hombres árabes encapuchados y maniatados; soldados británicos y estadunidenses que golpean, asesinan y se orinan sobre miles de "sospechosos" iraquíes detenidos en incursiones masivas que se llevan a cabo a medianoche en vecindarios y mezquitas, echando puertas abajo y atrapando a quien esté a la vista. Los soldados de los dos países invasores no sólo siguen órdenes de sus superiores en la inteligencia militar y en la CIA: están orgullosos de sus sucias tareas, toman fotos y videos de recuerdo para mostrarlos a sus amigos y parientes, o tal vez para venderlos a la industria de la pornografía violenta cuando vuelvan "a casa".

Desde el principio de la guerra colonial, e incluso antes, el gobierno de Estados Unidos estimulaba a propósito el uso irrestricto de la violencia. El secretario de la Defensa, Donald Rumsfeld, hablaba de valerse de "todos los medios necesarios para ganar la guerra". Bush aseguró al público de su país: "haremos cuanto esté en nuestro poder para llevar esta guerra a una conclusión exitosa". Los ideólogos sionistas del gobierno promovieron el uso de "técnicas israelíes", es decir, la tortura sistemática y humillación de prisioneros desnudos, atados y encapuchados que se practica contra los luchadores de la resistencia palestina se usa también para combatir el "terrorismo" iraquí.

Desde muy pronto el alto mando militar estadunidense, en especial en Irak, estimuló entre los soldados el uso de lenguaje peyorativo contra los iraquíes: "cabezas de trapo", "camelleros", "hadjis". La "política del lenguaje colonial" se volvió el punto de arranque para el salto hacia una política de torturas sin fin y de perversas prácticas sicópatas de los soldados angloestadunidenses.

La infección ha avanzado de la comezón a la gangrena. Las torturas y abusos practicados por Washington contra prisioneros son paralelas a las políticas del Estado israelí contra los palestinos. No es una coincidencia casual, puesto que los arquitectos sionistas de la guerra en el Pentágono han establecido sesiones conjuntas de entrenamiento en técnicas de interrogatorio dirigidas por instructores del ejército y del Mossad israelíes, expertos en explotar los más humillantes tormentos de prisioneros musulmanes y árabes.

Algunos de los grandes medios de Estados Unidos han publicado elocuentes fotografías de la tortura infligida a prisioneros iraquíes desnudos. Sin embargo, la principal preocupación de la elite política estadunidense y de los medios masivos no son los crímenes contra la humanidad, la gran malignidad moral que tiene sus raíces en la guerra colonial contra todo un pueblo, sino el impacto que tendrá para las relaciones públicas entre el "pueblo árabe", entre los musulmanes del mundo, la "imagen" de Estados Unidos, su "credibilidad" como potencia imperial. Les gustaría hacernos creer que las únicas personas a quienes asquean los actos de barbarie perpetrados por la inteligencia militar estadunidense son árabes y musulmanes, y no la inmensa mayoría de cristianos, budistas, ateos y otros en Europa, América Latina, Asia y Africa. El esfuerzo del presidente Bush y de sus colegas sionistas por limitar la indignación por los crímenes de guerra cometidos contra "árabes y musulmanes" es indicativo de su ignorancia supina de la opinión mundial y una táctica manipuladora para socavar el escándalo moral dentro de su propio país. El encabezado de la primera plana del Financial Times (6/5/04) rezaba: "Un humilde Bush hace un voto de justicia a los árabes". El propósito del presidente es convertir estos crímenes contra la humanidad en un asunto de justicia "árabe".

Sin embargo, la justicia no es sólo un problema árabe, ni se obtendrá por medio de "votos" presidenciales. La injusticia está ligada de manera estructural e inexorable con las ocupaciones coloniales, las guerras y el imperio. El 6 de mayo de 2004, la BBC publicó extractos de un informe de Amnistía Internacional sobre Kosovo y la forma en que soldados de Naciones Unidas y de la OTAN (en su mayoría estadunidenses y europeos) "alimentan el negocio del sexo". Describe el caso de niñas de 11 años que son vendidas a los mercados del sexo de Bosnia y Kosovo (de 60 a 2 mil dólares cada una) y obligadas a trabajar en más de 200 burdeles (antes de la ocupación encabezada por Estados Unidos había sólo 18).

En Afganistán, miles de prisioneros fueron torturados y asesinados en contenedores de metal y arrojados a fosas comunes por señores de la guerra tribales supervisados por la CIA... Y la tortura es práctica rutinaria de interrogadores estadunidenses y de sus contrapartes israelíes.

El colonialismo saca a la luz la peor brutalidad de los ejércitos conquistadores. Hasta el más vil de los soldados -hombre o mujer- se siente superior a su prisionero, libre de aplicar al "otro", al "cabeza de trapo", toda la humillación que ha experimentado en la vida civil y militar. El alto mando militar, en general distante de la violencia sexual, del hedor de la orina y de las heces, de la vista de la sangre fresca o coagulada, de los gritos y gemidos de los prisioneros atormentados, deja la rienda suelta a sus subordinados, como beneficio lateral para quienes no reciben ganancias económicas de la guerra colonial y en cambio corren todos los riesgos de morir a manos de un combatiente de la resistencia.

Y ahora que el tufo de la muerte ha llegado a la opinión pública mundial y le ha causado repulsión, y que la tortura de iraquíes se ha vuelto conocida en todas partes, los generales y el presidente alegan ignorancia, demandan investigaciones, juegan con la ingenuidad del público de su país, que no está enterado de que desde 16 meses antes existe un informe militar de 53 páginas que proporciona todos los detalles de la participación de la CIA y de inteligencia militar en la tortura sistemática.

Ya aparecen fisuras en la monolítica estructura elitista que apoya las guerras coloniales de Washington en Medio Oriente. A fines de abril de 2004, Lakhdar Brahimi, enviado de la ONU que cuenta con el respaldo de Estados Unidos, criticó la política colonial de ese país, señalando que los iraquíes están cansados de que los soldados los detengan sin cargos, los retengan sin juicio, los torturen, les inflijan tratos brutales y a menudo los maten. El enviado expresó asimismo que las políticas coloniales de Israel y sus brutales ataques contra los palestinos constituyen "el gran veneno en la región", que mina los esfuerzos para asegurar la paz. De inmediato el régimen de Tel Aviv denunció al enviado y puso en movimiento su cadena de transmisión en Estados Unidos: todas las organizaciones judías importantes (la Liga Antidifamación, la Conferencia de Presidentes de Grandes Organizaciones Judías, el Comité Judío Estadunidense, etc.) se apresuraron a condenar y desacreditar a Brahimi. Hasta ahora todas las principales organizaciones judías de "derechos civiles" han apoyado el asesinato israelí de palestinos y ninguna ha condenado la tortura de prisioneros iraquíes, y ninguna lo hará, a menos que Sharon oprima el botón.

Decenas de diplomáticos estadunidenses en retiro se unieron a sus colegas británicos y condenaron la brutalidad de la ocupación colonial de Irak y la consideraron, junto con la purga étnica israelí de los palestinos, un obstáculo a los esfuerzos de paz.

La liga entre el colonialismo israelí, la guerra con Irak y el sionismo estadunidense se ha hecho del dominio público en todo el mundo, excepto en Estados Unidos, donde, según Abraham Forman, de la Liga Antidifamación (ADL, por sus siglas en inglés), "los grupos judíos se preocuparon desde el principio por el vínculo Israel-Irak pero lograron detenerlo". Añadió: "Ahora ha resurgido en forma aún más fea (sic) con Brahimi y la carta de los embajadores británicos" (The Forward, semanario judío neoyorquino, 5/5/2004). ¿Cómo logró la ADL "detener" las versiones de una liga Israel-Irak? Valiéndose de toda su influencia directa e indirecta en los medios masivos para censurar toda mención del tema y amenazando a periodistas, académicos y políticos con represalias financieras o, peor aún, con tildar de "antisemita" a cualquier crítico.

Los alegatos de inocencia de Bush y la campaña sionista en los medios masivos para negar los crímenes de Estado de Tel Aviv y Washington en Irak y Palestina han conducido a la gran mayoría del público estadunidense a permanecer pasivo ante las imágenes e informes de la bárbara tortura infligida por soldados del Pentágono a civiles iraquíes, si es que no de plano la apoya.

En cambio, las imágenes del tormento sistemático ejecutado en todo Irak no serán borradas de la mente de los ciudadanos del mundo por unas cuantas protestas de intelectuales en Estados Unidos. Lo escandaloso e indignante en el Estados Unidos actual es la ausencia de cualquier protesta pública en vista del conocimiento explícito de esa tortura de Estado. Peor que en Alemania, nuestro pueblo, nuestros intelectuales no pueden alegar que "no sabían", a pesar de haber recibido la "noticia" en la sala de su casa (con todo y los esfuerzos sionistas por "detener" el debate). O lo saben y se niegan a reconocerlo, o fingen no saber y se niegan a actuar, o no les importa lo que les ocurra a los "malditos árabes".

Hasta los "mejores y más brillantes" de nuestros intelectuales se niegan a contar la verdad sobre el vínculo entre la tortura en Irak e Israel, y sobre el papel de las organizaciones sionistas en la "detención" del debate. ¿Se trata de un caso de amnesia selectiva intelectual, de arraigadas lealtades irracionales, o de mera cobardía intelectual?

28 de abril de 2004

Entrevista a James Petras  "Que retire España las tropas de Irak ha sido magnífico"A. Cárdenas
Ideal Digital

Granada.- Cuando era adolescente compaginaba sus estudios con el trabajo en una pescadería con su padre. Le ayudaba a su progenitor a preparar el pescado para los clientes y un día se cortó los dedos. El padre le dijo que mejor era que siguiera sus estudios ya que como trabajador dejaba mucho que desear. «Así que me transformé en un intelectual porque soy un obrero fracasado».

Se trata de James Petras, un destacado intelectual norteamericano que el pasado lunes intervino en el 'Encuentro por una izquierda antagonista' organizado por la Universidad de Granada. Docente e investigador del Departamento de Sociología de la Universidad del Estado de Nueva York (Binghamton), asesor del Movimiento sin Tierra en Brasil, autor de 63 libros, miembro del Tribunal Ruseel contra la represión en América Latina y uno de los más furibundos críticos de la forma de hacer política de su país, al que considera el responsable de muchos de los males de desigualdad social existente en el mundo.

Entre los temas de toda su producción intelectual, especializada en la problemática latinoamericana, se destacan sus reflexiones sobre el conflicto entre clases sociales, el imperialismo, el Estado, la revolución, la transición a la democracia, y otros. En la actualidad tres temas son los que ocupan su atención: las rivalidades entre las distintas potencias imperialistas (Estados Unidos, Japón y Europa), el repliegue de los intelectuales críticos durante la década del 80, y las contradicciones del socialismo de mercado.

-Señor Petras, antes que nada, ¿qué le ha parecido la decisión de Zapatero de retirar las tropas españolas de Irak?

-Ha sido un paso magnífico ya que esa medida ha abierto la caja de Pandora y ha hecho pensar a otros países que participan que pueden hacer lo mismo.

-¿Y en su país? ¿Qué piensa la gente en general sobre este conflicto?

-Antes de comenzar la guerra había un clima de rechazo. Luego, cuando empezó, cambió esa actitud generalizada y la gente incluso la apoyaba. Ahora, mientras la resistencia hace que mueran todos los días norteamericanos, esa actitud crítica ha vuelto.

-¿En qué acabará todo esto?

-Como le digo, cada vez que crece el número de muertos norteamericanos en la guerra, el descontento también crece. La guerra prolongada va a desgastar mucho al gobierno de Bush y tarde o temprano va a provocar una movilización ciudadana contra la guerra. Claro, que eso va a tardar. La gente no quiere que pase otro Vietnam.

Postura crítica

-Su postura crítica sobre el imperialismo americano es ya conocida. Se muestra totalmente contrario al mismo. ¿Tan negativo es para un país intentar abarcar mucho?

-Tengo una teoría, cuando un país es más imperialista, más avanza en la influencia de sus fronteras, más pobreza de todo tipo genera en su interior. El imperialismo está extendido más que en cualquier otra época del mundo. Hoy día, Estados Unidos y Europa lo controlan todo, las comunicaciones, dictan las macroeconomías, las modas, el turismo... Está influyendo sobre las costumbres de los pueblos a partir de los medios de comunicación de masas y no tienen ninguna reserva en utilizar el poder militar para intervenir en cualquier parte del mundo bajo cualquier pretexto. Eso, evidentemente, es un obstáculo para replantearse el bienestar social, la igualdad y la democracia.

-¿Cómo se la apaña un intelectual y crítico como usted para vivir en un país tan represivo como el suyo?

-En mi país hay mucha represión legal. Esto siempre ha existido, lo que pasa que se ha agravado bastante tras el 11-S. Ahora, por ejemplo, si te acusan de simpatizar con terroristas, te pueden encarcelar e incluso suspender el 'habeas corpus'. Allí puedes hablar, pero sin llegar a ninguna parte. No se si me entiende. Puedo hablar de mis teorías antiimperialistas, pero es como el que hablar al aire libre en Los Pirineos, predicar en el desierto. Te hacen el vacío absoluto. Ninguna reseña en la prensa, nada de público de masas. Todo está controlado para que al crítico con ese poder nadie lo oiga. Se pueden criticar los medios, pero los fines son sagrados.

23 de abril del 2004

Entrevista a James Petras en La Habana “I Told you so (diría Marx)”Fernando Rojas
CubaDebate
Me encuentro en este pedacito de la Habana con James Petras sencillamente un disidente, lo saludo y le propongo de inmediato un tema. El tema mediático, pero no en el sentido de las tecnologías abrumadoras del dominio tecnológico, sino más bien en el sentido de sus contenidos, en el sentido de su evolución en el mundo unipolar, en el mundo después de la caída del bloque soviético, en el mundo donde incluso este imperio ha recibido el soporte de intelectuales, supuestos, reales, de figuras de prestigio que contribuyen a su influencia.

Petras: Es un gran tema pero tenemos que decidir que significa el poder, si simplemente lo identificamos con estados, estados poderosos, o super poderosos, puede ser que aparezca un mundo unipolar, pero hay muchas fuerzas que están actuando en diferentes contextos, contra el poder del imperialismo norteamericano, tenemos la resistencia en Irak que está generando bastantes problemas para el ejercicio de poder de Estados Unidos tanto en el Medio Oriente como en otras regiones, tenemos una serie de levantamientos en América Latina que han derrotado y derrocado varios gobiernos clientes, peones de Estados Unidos, como Sánchez de Lozada, en Bolivia, o De la Rúa en Argentina, creo que el concepto unipolar es inadecuado, tenemos que tratar de entender al imperialismo y la resistencia como mundo bipolar, o tripolar, si quieres ponerlo en un contexto más complejo, porque también hay otras posiciones, por ejemplo, la de los musulmanes de la derecha, entonces es más complicado que el triunfalismo de Bush padre e hijo y sus seguidores, de cómo se entiende el mundo actual.

Ahora en relación a los intelectuales en los medios tenemos un fenómeno que está muy cerca, que nos toca en la vida personal, son los ex compañeros, los izquierdistas arrepentidos, los reciclados, que años atrás eran personas de izquierda, críticos del sistema imperialista capitalista, que con el paso del tiempo fueron incorporados al sistema y son usados para dar 'testimonio' de lo mala que era la izquierda porque la conocen desde adentro, y tienen por supuesto una buena remuneración. Son los ex guerrilleros convertidos en parlamentarios, los izquierdistas que ahora dirigen partidos burgueses, etc. Ellos ocupan un lugar particularmente privilegiado en los medios como comentaristas de la noticia. Dicen, por ejemplo, fulano, qué piensas del levantamiento en Argentina: 'bueno desde la perspectiva que yo recuerdo, siempre la izquierda infiltra estos grupos para agitar a favor de una variedad de comunismo', entonces tiene la aparente autoridad del conocedor, del especialista que ha vivido esta experiencia. Es todo un enjambre de intelectuales de este estilo descalificando a sus ex compañeros en las luchas del pueblo.

También tenemos a los intelectuales orgánicos del imperialismo, que salen siempre a dar una visión apocalíptica, en la línea de los gobernantes, que repiten que el terrorismo está a la puerta, y que es una gran amenaza en el Medio Oriente, en Siria, Irak, el eje de mal y que justifican la política de la clase dominante del imperialismo. Estos son citados como expertos, no como ideólogos del sistema. Entonces tenemos la manipulación del conocimiento de especialistas, de expertos o de tecnócratas, que asumen esta postura de ser neutrales, mientras que en realidad trabajan --y bien pagados-- como funcionarios intelectuales del sistema. Después tenemos al liberal progresista, que se pronuncia en dependencia del contexto y la relación de fuerzas que le sirva mejor para ganar reconocimiento, que puede condenar la violencia del imperialismo o sus aliados, pero también tiene que condenar la resistencia del pueblo en lucha. Es un Poncio Pilatos. Crea una opción falsa de una tercera vía que en realidad no existe y tiene la tendencia a tirar en la misma bolsa los opuestos en las luchas de clases, en la lucha antiimperialista.

Finalmente tenemos dos tipos de gente de izquierda consecuente, uno es el crítico del sistema dominante del poder de los medios de comunicación, de la manipulación de la noticia, pero que al final no ofrece alternativas, o tiene alternativas completamente utópicas, es un francotirador, un anarquista que no tiene raíces en la realidad. Y está el crítico del sistema de comunicación de masas, de la manipulación de la noticia, como expresiones de la lógica de los intereses económicos y políticos. Es un intelectual que si tiene alternativas, una alternativa socialista basada en la lucha de clases, luchas de etnias, luchas de mujeres, de los oprimidos y explotados, de los pueblos juntos que sufren el pillaje del imperialismo. Estos son intelectuales más realistas y consecuentes porque también tienen una visión de adónde queremos ir.

Usted reconocía hacía algunos minutos una bipolaridad o incluso una tripolaridad, ¿no le parece que es demasiado optimista la afirmación?

Petras: No sé si optimista o pesimista, el hecho es que Estados Unidos no avanza en su proyecto de guerras múltiples, y no avanza porque hay un contrapoder que le produce bajas en Irak. No está en condiciones de extender y abrir nuevos frentes de guerra, lo dice el Pentágono. La geopolítica tradicional entiende el poder a nivel internacional como una relación de esferas de influencias y negociaciones entre diferentes poderes estatales, pero este concepto es inadecuado, no entiende que muchas veces las luchas a nivel subestatal influyen en el poder de un estado y pueden afectar su capacidad de dominación y las limitaciones de la dominación determinan la configuración mundial. Si utilizamos los polos para definir las configuraciones mundiales, entonces debemos entender que en estos momentos Estados Unidos no está en capacidad de proyectar la doctrina Bush como él la presentó. Por eso no creo en la tendencia exagerada de sobrepotenciar los alcances del poder norteamericano, es decir, uno lee la doctrina Bush, 'queremos conquistar el mundo', pero en realidad esa es una propuesta, y hay una diferencia entre proponer y realizar y creo que la gente debe entender esta diferencia, entre lo que quieren hacer y pueden hacer en una coyuntura, dada las configuraciones y confrontaciones reales en el mundo. Afganistán no está conquistada, simplemente Estados Unidos echó el gobierno talibán pero el títere Kar Said no controla nada fuera de Kabul y dentro de Kabul tampoco tiene fuerza, es la fuerza de Europa, de Estados Unidos y los cipayos que ocupan Kabul; ni controla sus propios palacios, donde las fuerzas especiales de Estados Unidos protegen al llamado presidente de Afganistán. ¿En qué sentido Estados Unidos ganó la guerra, cuando no controla a partir de su representante ninguna parte del país, con ningún grado de seguridad? La guerra continúa, el país está fragmentado, está devastado, pero nada más.

Ahora, en esa misma perspectiva ¿cómo cree usted que evolucionará la situación en un año electoral como este? ¿qué cabe esperar?

Petras: Empiezo por decirte que el resultado final es realmente incierto, los que predicaron una victoria inevitable de Bush por razones de conquista, no contaban con que la guerra deterioró la recuperación de la economía, y proyectar la supuesta conquista como determinante en las elecciones, es ser demasiado optimista, por lo menos desde el ángulo en que yo lo veo. Primero, la recuperación no generó empleos, hemos perdido 3 millones de plazas de trabajo bien pagadas, y los nuevos empleos en la gran mayoría de los casos son precarios y mal pagados. Crecimos un 4 %, dicen, parece algo significativo, pero las encuestas muestran que el pueblo cree que el manejo de la economía por Bush es malo, la mayoría dice que está en desacuerdo con su política económica. Segundo, peor todavía, las medidas sociales adoptadas, particularmente sobre los medicamentos y la salud, van contra Bush.

Tercero, hay un deterioro en el apoyo a la guerra prolongada, que está afectando la imagen de Bush en el público. La muerte de soldados empieza a producir un efecto, la gente se pregunta cuándo termina esta guerra, y qué ganamos con esta guerra, por qué no nos quieren allá. Estamos gastando 90 mil millones de dólares y recibimos bombas en los caminos. Hay algo que está marchando mal a pesar de la declaración de victoria en mayo pasado. Esto tiene un efecto boomerang, ningún funcionario se atreve ahora a repetir que la guerra terminará en poco tiempo. Incluso los oficiales hablan de cuatro o cinco años más de ocupación, y la tolerancia del público norteamericano por una guerra prolongada que tiene constantes muertos es baja, la tendencia es desgastar el gobierno, entonces hay tres o cuatro factores sociales, económicos, políticos que marchan contra el reloj de Bush.

Ahora, mucho depende también de lo que pase con el opositor. Hay una minoría muy fuerte, del 35 o 40 por ciento del público que dice, 'todos, cualquiera menos Bush' y que está dispuesta a apoyar cualquier candidato, lo cual es una posición bastante exagerada. Yo estoy contra Bush, pero hay candidatos que pueden ser iguales, tan malos como Bush. Pero en todo caso creo que el 15 por ciento de los electores va a ser influido por el discurso y por la campaña del demócrata. Si es un demócrata que empieza diciendo 'estoy de acuerdo con Bush sobre la guerra, pero...', es muy probable que los 500 millones de dólares que gastará Bush lo hagan ganar, porque esta va a ser una guerra de los medios y las imágenes y la manipulación. Si aparece un candidato que sea demagogo, con un discurso populista, que hable de terminar la guerra y de hacer regresar a la tropa, es posible que pueda ganar, siempre --y este es un siempre muy reconstituyente--, siempre que pueda ganar la confianza de los negros hispanos. Bueno, la mayoría de los negros, el 90 %, vota contra los republicanos y típicamente contra un candidato como Bush, que es claramente contrario a los intereses de los negros. Sin ninguna modificación, los hispanos también se sienten no representados por el partido republicano, pero no votan ¿por qué? no es por falta de virtudes cívicas, es porque los candidatos no articulan medidas que mejoren su vida práctica, entonces si el candidato demócrata piensa que tiene en el bolsillo este voto o que con hacer alguna declaración folklórica a favor de la inmigración hispana, de los mexicanos o algún discurso en alguna iglesia tocando el saxofón al estilo de Clinton, no creo que ganen el voto, y si sólo votara el 30 o el 40 % de la comunidad hispana, si la asistencia a las urnas de las minorías fuera tan baja, pudieran perder las elecciones. Si solo aparece un 45 % del electorado, y lo decide un veinte, un 20, 3 %, es posible que gane Bush en una carrera estrecha, porque tiene una base sólida en los fundamentalistas cristianos, que son entre 30 y 40 millones de personas, con sus predicadores, sus programas de televisión. Esta postura de Bush de apoyar la religión en las escuelas, su oposición al aborto y a todo lo demás, es respaldada por estos fundamentalistas y uno tiene que tomarlos en cuenta. Lo creas o no, la gran mayoría interpreta literalmente la Biblia, cree que Dios creó al mundo en cinco días, no acepta la teoría de Darwin sobre la evolución de las especies, incluso han prohibido ahora que se imparta a Darwin en las escuelas de muchos estados de Estados Unidos. ¿Cómo se pueden negar pruebas tan contundentes como la existencia de fósiles? Son docenas de millones de norteamericanos que creen que el mundo empezó con Adán y Eva. Hay que entender que tratamos con sectores muy atrasados que apoyan a Bush, son los que hacen el trabajo en la calle, tocan puertas. Obviamente, los grandes petroleros son los que se van a beneficiar, pero esta combinación hace los dos pies de la campaña de Bush que será muy fuerte en los estados del Sur.

Profesor, esa imagen que usted usa de los dos grupos, los desclasados y los petroleros, recuerda un poco la forma en que se compuso el fascismo.

Petras: Sí, el fascismo norteamericano, el fascismo con una cara sonriente. Por una parte tenemos una expresión fascista clara con las guerras permanentes, la política constante de conquista, el uso del terrorismo como chantaje, la fuerza como una política de imposición, la idea de excluir, de actuar con la fuerza unilateral, toda esta doctrina directamente derivada del III Reich. No es una exageración, no es una simple palabra peyorativa, es doctrinal y prácticamente una política fascista, y es posible establecer un paralelo con el fascismo alemán. Ahora bien, en la base doméstica se mantiene la fachada de debates, de candidatos, aunque dentro del país existe también una legislación fascista, el Acta Patriótica, que suspende todos nuestros derechos y sustituye lo judicial civil por tribunales militares. El ex-general Tom Franks, un hombre cercano a Bush, dijo que si había otro atentado, se impondría la ley marcial dentro de Estados Unidos. Y en este régimen extremista que tenemos, no podemos excluir la posibilidad de un autoatentado para crear condiciones de emergencia y suspender los procesos democráticos por una política de decretazos.

Ahora usted mencionó algo que me hizo recordar enseguida cosas que hizo Hitler, esta idea de grandes magnates financiando al grupo de poder y sectores millonarios adormecidos, confundidos, enajenados por una propaganda sustentada sobre bases anticientíficas, sobre bases fanáticas.

Petras: Son una minoría. Creo que la forma en este caso no es el gran espectáculo al estilo de Hitler. Existe la distracción de los juegos de fútbol, el espectáculo frívolo para la manipulación de la gente, para que se despolitice. Pero los fanáticos fundamentalistas pueden representar, digamos, un diez por ciento del electorado. Esos sí se movilizan con predicadores, fanáticos exaltados, pero en contextos descentralizados. No se van a juntar cinco millones de fundamentalistas a gritar por Bush, aunque lo hagan cada domingo en cada sitio donde se agrupan, y en cada iglesia se congreguen 10 mil personas, 15 mil, y griten contra los pecados, los pecadores, y los inmorales. Eso sí, tenemos una fusión del imperialismo, el fascismo y el fundamentalismo, y eso es una mezcla muy peligrosa y potente.

¿Hay resistencia en los Estados Unidos o el asunto no pasa del juego de los dos partidos?

Petras: No es un movimiento orgánico, sube y baja. Los activistas se movilizan, denuncian, después no hay continuidad en las organizaciones de masas efectivas, pero existe como un punto de referencia. Ahora, es muy difícil la posibilidad de un tercer partido, como teníamos en el año 2000 con Ralph Neider. Frente a esto yo creo que no vamos a tener una opción, porque una gran parte de las fuerzas progresistas, yo decía que casi el 90 por ciento, dirá cualquiera menos Bush, tenemos que parar el fascismo y eso pesa mucho en los sectores más izquierdistas, que son una pequeña minoría, yo decía que un 5 por ciento de lo que es el electorado. Los progresistas van a presentar candidatos simbólicos, que no consiguen más del 1 por ciento del voto. ¿Qué vamos a hacer?, algunas movilizaciones en los congresos del partido demócrata y tratar de influir en la plataforma, en el programa de la campaña demócrata. Así es más o menos como veo las elecciones, va a ser una competencia entre la ultraderecha y el sector moderado conservador.

Usted mencionaba hacía un rato que había intelectuales serios, intelectuales de izquierda, intelectuales que están proponiendo una alternativa, ¿qué significado le atribuye a esos sectores en esta imprescindible necesidad de enfrentar este proyecto de dominación?

Petras: Ellos son minoritarios. La gran fuerza y la debilidad de la izquierda intelectual mundial es la capacidad de crítica que ha desarrollado: una serie de críticas profundas y algunas alternativas sectoriales, cómo mejorar el ambiente, cómo crear empleos, cómo intervenir contra (y evitar) nuevas guerras. Pero hace falta una visión sistémica y el diagnóstico de fondo está creciendo, llegando a las raíces de la guerra, del imperialismo. Estamos progresando, pero para elaborar un nuevo modelo socialista falta todavía mucho. Muchos no se atreven a usar la palabra socialismo, hablan de que un nuevo mundo es posible, y utilizan otras consignas que han ganado popularidad, pero a la hora de definir cómo debe ser ese mundo alternativo, están todavía en la infancia. Somos minoría quienes dentro de la minoría elaboramos un proyecto socialista alternativo, pero creo que la realidad va a extender la influencia, porque llega el momento en que las condiciones van madurando para una aceptación del socialismo, más que nada por la catástrofe que representó para los países europeos del este la transición al capitalismo, la destrucción de la economía, de los servicios de salud, el empobrecimiento de la población, el crecimiento vertical del esclavismo del siglo XXI, del esclavismo sexual que cada año oferta 200 mil mujeres e infantes. Esta transición ha hecho repensar el socialismo. A pesar de la burocracia, de la corrupción, de la represión, de algunos aspectos de la economía planificada, el programa de bienestar social era mejor, que lo que está ahora pasando bajo el nuevo capitalismo cleptocrático.

Le pregunto algo, usted evidentemente cree que habría que trabajar en elaborar este modelo alternativo, ese modelo socialista. Qué relación tendría ese modelo, esa elaboración teórica con las experiencias socialistas existentes y con las fracasadas.

Petras: Creo que hay que hacer una crítica radical, profunda, de las contradicciones que provocaron la degeneración del sistema anterior, más que nada enfocar sobre las rupturas de poder y el proceso de degeneración, a partir de una revolución popular socialista, que generó las bases para la industrialización, el estado del bienestar social y cómo esas cúpulas y los cuadros de esas cúpulas dejaran a los pueblos indefensos, despolitizados, al punto de que cuando cayó el sistema nadie se levantó para defenderlo, mire en Rusia un partido con 20 millones de afiliados fue derrocado por un borracho, con 30 mil personas, en Leningrado.

Yo tengo un amigo que fue a entregar el carnet del partido al Comité Municipal y después me escribió una larga carta, el suponía que para mí iba a ser una noticia terrible, que él hubiera decidido a entregar el carnet del partido y me contaba que lo qué más le impresionó es que nadie le hizo la más mínima pregunta, en las oficinas del partido, cuando el partido existía todavía.

Era como comprar estampillas en el correo, ¿no? Entonces es necesaria una crítica de fondo, y junto con ella recuperar parte de esa herencia. Por ejemplo, los programas de salud, los programas científicos, los programas de educación gratuita, de vacaciones, de pensiones garantizadas, de empleo, pero dentro de un marco de gestión popular, donde no solo los obreros, los ingenieros, participen en la gestión, sino también los consumidores, los ecologistas, que puedan abrir espacios en las asambleas para discutir el plan. Hoy es posible con una poderosa computadora juntar toda la información y producir resultados para formular metas y poner en mano de los productores directos y los consumidores la forma de implementar los planes. Con la revolución informática es mucho más fácil hacer el socialismo participativo que en 1917, ahora no es difícil juntar la información y presentar alternativas para que el pueblo vote si quiere gastar más en bienes de producción, o en bienes de consumo, introducir a los consumidores en el diseño de los zapatos o de lo que sea, eso es muy factible ahora, no es algo extraordinario. Incluso las grandes multinacionales funcionan de algún modo con un alto nivel de socialización controlado por los capitalistas. Estas medidas de marketing pueden variar de carácter en el contexto socialista.

Qué opinión le merecen estos esfuerzos que se han estado haciendo recientemente, por ejemplo el Encuentro en Defensa de la Humanidad que se hizo en México entre un grupo de intelectuales de izquierda, los esfuerzos que se han venido haciendo para tener revistas en Internet, otro tipo de actividades, la lucha por apoyar los movimientos sociales, la solidaridad con el proceso en Venezuela, la solidaridad con Cuba, ve usted que estos son caminos digamos hacia la configuración de una resistencia más sólida.

Petras: Antes dependíamos de pequeñas revistas, y no llegábamos a más de 20 mil, 30 mil lectores. Ahora con el Internet uno puede llegar a millones de personas y la circulación de la información, de la comunicación entre los excluidos ofrece más posibilidades. Muchas de las grandes movilizaciones que ahora logran reunir a millones de personas se apoyan precisamente en estos medios alternativos. Es un gran salto, porque vincula a grupos activos, moviliza y facilita la acción. Personalmente en mi web [
La Página de Petras]tengo 50 mil lectores cada dos semanas, cada mes son más de 100 mil, eso solo en español, y otros 10 mil más en la parte en inglés que hacen unos 120 mil lectores por mes, y más de un millón al año, bueno, obviamente hay repeticiones. No lo digo para tocar mi propio bombo, quiero decir que antes llegabas a 6 mil lectores en una revista marxista o en una revista progresista y ahora en tu propio sitio web llegas a 10 o 20 veces más lectores de diferentes países. Recibo cartas a veces de Nepal, del Himalaya, gente que me escribe sobre un programa de reforma agraria. Esto nos facilita resultados que no podemos alcanzar por los medios de comunicación tradicionales, por CNN, por Hollywood. Pero es importante seguir criticando los medios de comunicación de masas porque hay un gran público que no consulta Internet, que solo mira la televisión, entonces hay una doble lucha: democratizar o abrir espacios que alcancen al público menos politizado y llegar también a los que están preocupados por los problemas sociales.

¿Podría hacerle una pregunta final? ¿Qué le dice hoy Marx, qué le dice hoy Lenin?

Petras: Marx diría I told you so, yo te conté de la centralización y concentración de capitales a nivel mundial. Las tendencias que analizamos con Federico están llegando ahora a la culminación con la fusión de bancos y la concentración y la polarización en el mundo. Y después Lenin dirá que si hay polarización en ingresos no hay polarización de luchas de clases, eso pasa del mundo europeo norteamericano, y se concentra en América Latina, en Asia, y en otros lugares. Entonces el problema imperialismo con las guerras norteamericanas son el eje, la chispa que está detonando las grandes confrontaciones que vos describías. Y tal vez la derrota del imperialismo tenga un efecto decisivo sobre los países donde pensabas que la revolución iba a ocurrir.

Especial para Cubadebate, cortesía de la Videoteca Contracorriente, ICAIC

13 de april del 2004

Conferencia de James Petras en la Inauguración de la Cátedra de Formación Política Ernesto Che Guevara “¿Globalización, imperio o imperialismo? Un debate contemporáneo”
Rebelión Quiero agradecer a Claudia [Korol] y Néstor [Kohan] por esta invitación para volver a conocer y encontrar viejos y nuevos amigos y compañeros. Estoy muy contento de estar aquí esta noche con vosotros.

Hace 40 años que empecé con estos viajes a la Argentina y siempre me siento bien, a pesar de que algunos momentos son más duros que otros.

Bien, quiero empezar discutiendo algunos conceptos teóricos y políticos que están en circulación, y creo, no nos ayudan a entender la realidad. Entonces, frente a estos debates que voy a enumerar y comentar, vuelvo a reivindicar la pertinencia del concepto de "imperialismo".

Ahora andan muchos académicos de centro izquierda (hacia la izquierda) hablando de "hegemonía". Estados Unidos tiene "hegemonía" sobre América Latina. Estados Unidos tiene "hegemonía" mundial. Eso implica que las ideas del imperialismo norteamericano están asimiladas por los pueblos y los demás que los EE.UU. mandan, a través de la persuasión, a partir de la propaganda, a partir de la manipulación de los medios.

Si es así ¿Cómo explicamos el uso de fuerza?

Fuerza en Irak, fuerza en Afganistán, fuerza en los Balcanes, fuerza en Haití, golpes en Venezuela. Y podríamos multiplicar las amenazas de fuerza junto con el uso de la fuerza.

¡Eso no es hegemonía, eso es dominación! Con la violencia dominante en la acumulación y extensión del poder.

Entonces, hay un abuso del término "hegemonía". Y muchos citan a Gramsci: "Gramsci esto, Gramsci lo otro…", sobre hegemonía; cuando no se aplica el concepto de hegemonía en relación a la totalidad de los pueblos de América Latina. Y eso indica unas incapacidades específicas.

Es decir, tenemos muchos referentes en todas partes que rechazan las privatizaciones entre la población, ¿cierto? Impuestos, plebiscitos, etc. Entonces, obviamente la población no está hegemonizada, porque vota contra los intereses de EE.UU.

No se puede decir que el pueblo latinoamericano está hegemonizado. Pero sí podemos decir que los gobernantes están hegemonizados porque hacen la política a favor de EE.UU.

Pero incluso en este caso, tenemos que ecualizar el uso del término, porque muchos gobernantes y las clases dominantes no actúan así porque están "hegemonizados" por EE.UU., lo hacen porque sus intereses económicos, materiales, coinciden con los EE.UU., no necesitan ser incluidos desde afuera.

Entonces, es muy relativo especificar el tiempo y lugar en el que uno quiere aplicar la terminología de "hegemonía". Es una política reformista, en el fondo, porque implica que la lucha es solo una lucha ideológica y no una lucha de poder, de fuerza contra fuerza.

¿Todo es un problema de educación?. Yo concuerdo con Fidel Castro cuando dice que es una batalla de ideas. Pero no es la única. Hay que calificar el famoso llamado de Fidel. Estoy de acuerdo, debemos dar la batalla de ideas, por eso estamos aquí esta noche, en esta Cátedra de Formación Política Ernesto Che Guevara. Pero más allá, en otras esferas de la vida, hay otros métodos de lucha porque hay otras formas de dominación.

Otro punto sobre el que debemos discutir es sobre el concepto de "globalización"..., que, dicho sea de paso, sus partidarios han debilitado. Porque hace diez años (creo eran diez años, no recuerdo bien), cuando empezamos la polémica con los globalizadores por este lado, pocos éramos los que defendíamos el concepto de imperialismo. Claudia Korol era una de las pocas, recuerdo, en eso sí tiene mucho mérito. Y también tenemos al compañero Néstor Kohan, pero éramos un pequeño grupo al margen de los grandes debates de las ONG's...

Entonces, los académicos nos decían: "Ustedes están usando un lenguaje anacrónico, anticuado, viven todavía en los años '70. Ha pasado el mundo y no lo reconocen...".

Entonces, globalización: ¿Qué es la globalización?

Este capital circula por todo el mundo. Bien, ¡gran descubrimiento! que ya no hay barreras para la circulación en los ex países socialistas, en el Tercer Mundo, en África. Han tumbado las barreras de tribus, de grupos feudales, de lo que sea… Eso es cierto, que hay grandes multinacionales que funcionan en muchos países... ¡ Brillante, gran descubrimiento!

Pero, más allá de eso, empiezan a plantear otras cosas..., que estas empresas ya no tienen nacionalidad..., que el Estado también ha desaparecido... Y más allá de eso, agregan que estas empresas son autónomas, que no tienen casas matrices, que no hay centros de acumulación, que no hay tierras para facilitar la dominación y penetración de capitales.

Supuestamente, vivimos en un mundo donde "hay imperio de capital pero no hay imperialismo", dice un italiano [Toni Negri], amigo de los matones justicialistas aquí, en Argentina, con quienes se entrevistó alegremente cuando visitó el país.

Bueno, entonces yo decía ¿qué explica el uso del término "globalización"?

No explica las relaciones de poderes entre los Estados. No explica por qué hay multiplicación de conflictos violentos, no explica la conquista y la resistencia.

Resistencia que no sólo está dirigida a los capitales, también al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a los que dirigen el Fondo: los Estados imperialistas.

No explica quienes son los dueños y los que controlan los principales bancos internacionales, las empresas multinacionales, las instituciones financieras internacionales.

Para ellos todo es, simple y sencillamente, "globalización" …

Pero no explican aquello que el diario "Clarín" [diario de la Argentina] de ayer [21/3/2004], muestra sobre la desproporción de votos - y el tema va más allá de simples votos e influencias - que tienen Europa y EE.UU. en las llamadas "instituciones internacionales" como el Fondo Monetario. En ese diario hay un gráfico que muestra las proporciones de esos votos, y ¡Eureka! : descubrimos que EE.UU. y Europa controlan, por lejos, las posibilidades de votos. Y también son los "contribuyentes" que a través de sus "contribuciones" dominan los votos.

Hay otro problema con la teoría de la globalización: no puede determinar la dirección de los flujos de ganancias, intereses, regalías, y beneficios comerciales. El capital no está "flotando" en todas partes. Hay modelos de acumulación dirigidos a capitalizar en los EE.UU. Hay transferencias en gran escala de dineros "lavados" , que van a Londres, Suiza, Israel y EE.UU.

Entonces, estos problemas no se pueden entender en un marco de capitales poco diferenciados, supuestamente "autónomos". Tienen una ubicación concreta, mantienen mecanismos de colaboración con las actividades del Estado imperial, que facilita la expansión de las multinacionales.

Un caso muy claro, que cualquier mudo, sordo o ciego puede entender: la ocupación de Irak, que abre paso a las privatizaciones y la desnacionalización. ¿Cómo podrían entrar las multinacionales en Irak sin el ejército y los Marines? ¿Cómo pueden construir un oleoducto sin controlar Afganistán?

¿Cómo entendemos que cuando Argentina tiene problemas con la deuda externa, corre Aznar hacia aquí, para proteger sus empresas frente a la crisis?

Cuando México no podía pagar la deuda, en el '94, sale Clinton, contra todas las leyes norteamericanas, y firma un cheque de 17 mil millones de dólares para proteger a los inversionistas norteamericanos.

¿Cómo explicar estos fenómenos del mundo contemporáneo?

Lo que sucede es que las multinacionales no son autónomas. El Estado no es autónomo. El Estado es esencial, para el imperialismo, para la política de expansión y conquista, y la protección de las grandes multinacionales. Son los matones que imponen y protegen al Fondo Monetario (FMI), porque son ellos mismos quienes eligen los representantes que vienen aquí…

Debemos entonces rechazar el concepto de "globalización" y reivindicar, como más riguroso y explicativo, el concepto de "imperialismo".

No porque - como dicen algunos conservadores- es una expresión "emotiva", de los "sangre-caliente" latinoamericanos…

La forma peyorativa de tratar el término "imperialismo" es una forma de oscurecer las relaciones de poder, e implantar en la mentalidad de la gente la idea de que "el mundo ha cambiado tanto..., que ha desaparecido el imperialismo". Esto se afirma alegremente, mientras las bombas están cayendo en este mismo momento sobre Bagdad…

Otro concepto que me molesta mucho es el de "centro - periferia".

¿Periferia? Periferia es Cuba. Pero ¿de qué forma podemos poner a Cuba frente a República Dominicana, o Cuba con Guatemala, por ejemplo?

Porque Cuba tiene que participar en el mercado mundial, y no es un país con un gran Producto Bruto. Entonces, estas distinciones cuantitativas, ocultan las profundas diferencias de clase entre países, en la mal llamada "periferia".

Y lo mismo acontece con el concepto de "centro": ¿Qué significa un "centro"? Es como astrología, o astronomía, o las dos cosas juntas: hay un Sol, y los planetas giran alrededor.

El término "centro" es muy abstracto. Es una extrapolación de los contenidos de clase dentro y fuera del sistema imperialista. Y sólo se puede entender la organización y la resistencia a partir de la destrucción de las relaciones de clase, no simplemente a nivel de producción y productividad entre los países.

Es razonable y lógico que el concepto esté derivado de Raúl Prebisch [(1901-1986) economista desarrollista argentino que fue presidente del Banco Central de Argentina (1935-1943). Participó además de diversas reuniones de la Comisión Económica para América Latina-CEPAL entre 1948 y 1962].

Porque Prebisch tenía un concepto desarrollista. No quería choques con sus patrones norteamericanos, pero sí quería una política de industrialización en América Latina. Y para evitar conflictos enfatizaba términos tecnocráticos, abstractos, que no provocan represalias…

Hizo críticas de las condiciones de comercio, que eran potables porque ya estaban reconocidos los efectos de la desigualdad. Pero después aparecen estos conceptos de "centro - periferia" y todas estas abstracciones, utilizados por algunos escritores autotitulados "progresistas", de "izquierda", para así evitar la discusión del problema central de nuestra época, que no es el "centro", es el imperialismo.

No son simplemente países que han acumulado más riquezas, sino el proceso de explotación y concentración de las riquezas.

Otro problema teórico-conceptual que tenemos: hay una literatura - entre "progresistas", otra vez - que habla de "la caída", del "declive" del imperialismo. Y argumentan que el imperialismo está en declive, porque está sobre-extendido, está metido en demasiadas partes del mundo. Entonces, esta sobre-extensión está poniendo en peligro la capacidad del imperialismo.

Yo creo que en el debate sobre si el imperialismo está en declive o todavía está en ascenso, hay que investigar otra cosa, que para mí es fundamental: la sustentablidad de las relaciones políticas que permiten funcionar al imperialismo.

¿Cómo entendemos entonces esta sustentabilidad? La capacidad de extraer recursos desde dentro de EE.UU. para financiar y poner ejércitos en otros países. Mientras el pueblo norteamericano esté dispuesto, o forzado, inconsciente, a seguir soportando recortes en el presupuesto y entregando sus hijos para la guerra, la guerra va a poder continuar, la expansión imperialista va a poder continuar, van a seguir exportando capitales para invertir en China o donde sea.

Entonces, todo depende de la lucha de clases interna. Hasta que el pueblo de EE.UU. diga ¡basta!, vamos a seguir sufriendo recortes en los programas sociales y de salud. Pero ya somos 50 millones sin ninguna cobertura, uno se puede morir en las escaleras de los hospitales. Lo mismo vale para cuando tenemos que casi el 80% de nuevos puestos de trabajo son por contratos, no fijos.

Pero mientras tanto, el imperialismo sigue funcionando.

Hay quien dice: "bueno, los heridos, los muertos en la guerra, ya llegará el punto…". Pero ¡ojo!, el imperialismo domina usando mercenarios de los países colonizados. Inglaterra dominó dos tercios del mundo usando tropas coloniales. Hay una frase famosa de George Orwell cuando era oficial colonial, y miraba una gran columna de soldados africanos, encabezados cada cien hombres por un caballero con casco colonial y en un caballo blanco. Decía: "¿Por qué no se levantan, y con su fusil matan a esos oficiales que los dirigen a conquistar otros pueblos?"

En la Segunda Guerra, un tercio de todo el ejército francés estaba compuesto por soldados coloniales: senegaleses y africanos de varios países. Ni hablar de Bélgica, de Holanda, que tenían soldados coloniales dominando Sumatra, etc.

Mientras EE.UU. pueda reclutar cipayos, se puede sostener el imperio. Cuando no puede hacerlo, se debilitan las relaciones y se facilita la derrota del imperialismo.

Mientras aumenta la resistencia en el Tercer Mundo, empieza a limitarse la capacidad del imperialismo de extender su inversiones y capitalizar sobre los gobiernos locales. Entonces, cuando se habla del declive o el ascenso del imperialismo, hay que analizar la sustentabilidad política dentro del país y en el exterior. El caso más claro es Irak, hoy.

Se metieron, con toda esta ideología que afirma que "los árabes son cobardes" (que venía de los sionistas) y llegan allá pensando en ser bienvenidos, que los árabes cobardes están escondidos, y encontraron en poco tiempo, una gran resistencia. Independientemente de la "guardia republicana" de Saddam, que desapareció, o el ejército, que algunos dicen fue comprado. Especulaciones…

En todo caso, encuentran una resistencia que está desgastándolos. A tal punto, que las tropas norteamericanas no entran en las calles de las grandes ciudades por las noches: territorio liberado.

Sólo algunos cipayos o patrullas entran y los neutralizan o los matan. Es un territorio conflictivo, que pasa a diferentes manos del día a la noche, como en Indochina.

¡Ellos sí están cuestionando al imperialismo! Esto determina el ascenso o "declive" del imperialismo, no los conceptos de sobre-extensión. Es la lucha de liberación nacional la que impone limitaciones a la sostenibilidad del imperio.

Quiero entrar en algunos detalles sobre el tema de las "multinacionales" Sabemos que casi el 85% de las multinacionales, empresas y bancos, están en manos de EE.UU. y Europa. Entre las cincuenta empresas más grandes del mundo, dos tercios son norteamericanas.

Entonces, ¿cómo hablar de "multinacionales"?

Veamos la estructura interna de las "multinacionales": la toma de decisión sobre tecnología, investigación, inversiones, y finanzas, están hechas en las casas matrices.

Esta estructura, y la ubicación de esta estructura de toma de decisiones no tienen nada que ver con este discurso falso de que "las multinacionales están en todas partes y han generado un nuevo sistema, más allá del imperialismo…".

Este imperialismo, presente en todas partes, está acompañado, cada vez más, por la militarización. EE.UU. tiene hoy tiene hoy tropas en 180 países. Tiene bases militares en 120 países. Estos son los núcleos del imperio militar.

Y estos efectivos militares tienen una función, que en líneas generales es generar condiciones favorables para la expansión del imperio económico. Algunas veces hacen bien el trabajo, otras veces lo hacen mal. Por ejemplo: si se meten en lugares como Irak, y generan mucho conflicto, y producen una inestabilidad en la región, los capitales no van a entrar…

Cuando los EE.UU. intentan tumbar a Chávez, generan un ambiente polarizado, conflictivo, que no permite la entrada de capitales. ¿No se opone esto a su política? Creen que pasado el tiempo de inestabilidad, cuando ganen, van a poder entrar y comprar todo a precios más baratos. Mientras tanto, no entran…

Entonces, no hay que pensar en una correlación exacta entre las movidas militares y la expansión del capital. A veces hay contradicción entre ellas, por lo menos coyuntural.

Las amenazas generalizadas del militarismo norteamericano tienen un denominador común: cualquier régimen - ya sea socialista, nacionalista o islámico - que pone restricciones sobre el movimiento de capitales, está tachado automáticamente de "enemigo" , "adversario", "eje del mal", lo que sea…

La política militarista sólo se puede entender en el contexto del imperio económico. Ahora bien: algunos dicen que hay un gran desequilibrio entre los gastos militares y las ganancias en algunas regiones del imperio. Pero, ¿por qué pensar en simetrías? Porque en una fase puede haber un mayor gasto militar, y la próxima fase - una vez que conquistan el territorio - cosechar las ganancias. No hay simetría, ni un patrón fijo. También puede ser al revés: conquistar muchas ganancias, y generar un polo de inserción que exige más gastos militares.

Entonces, buscar correlaciones del tipo de : "…mire, Petras, ¿cómo se puede hablar de imperialismo, estamos gastando tanto dinero público y pocos beneficios privados" , genera dos problemas.

Primero: los que pagamos los gastos del militarismo somos todos los ciudadanos, y los que cosechan los beneficios privados son las empresas. No se puede extrapolar y sumar en la misma columna naranjas y papas…

Entonces, ¿cómo funciona el militarismo norteamericano? Sólo puede funcionar con eficiencia en guerras prolongadas cuando cuenta con la colaboración de los ejércitos internos, esenciales en esta cadena. Los que piensen que el imperialismo sólo impone, no entienden la cadena con que funciona el imperialismo. Desde el Pentágono, pasando por las misiones militares, por los coroneles, las escuelas de adoctrinamiento, hasta el nivel operacional.

El militarismo no es sólo una fenómeno que llega desde afuera hacia adentro, hay una convergencia en su funcionamiento, a partir del entrenamiento de militares en la Escuela de las Américas y otros lugares, donde les enseñan las nuevas tecnologías militares, acompañadas de la ideología imperialista.

Este militarismo tiene un factor fundamental, que debemos conceptualizar. Hace cien años, Hobson, después Lenin, más tarde otros escritores, hablaban del imperialismo como forma de solucionar los problemas del empleo dentro de los países capitalistas. Yo creo que este paradigma no funciona. Creo que en los últimos veinticinco años, lo que sostiene al imperialismo son precisamente las transferencias de las ganancias hacia afuera, invirtiendo en otros países con tasas de ganancias más elevadas, y quedando los trabajos mal pagos en los Estados Unidos.

Subcontratando el año pasado 300 mil puestos de trabajo en informática a China e India, transformando 3 millones de puestos de trabajo de manufactura, bien pagos, a otros países de Asia, algunos a "maquiladoras". Incluso las maquiladoras de México ahora están en baja, han perdido casi 1 millón de puestos de trabajo porque es más barato en China.

Como consecuencia, más crece el imperio, más se deteriora la república en los Estados Unidos. Más crece el imperio, menos fuerza tiene la república. La república está en crisis, el imperio está en ascenso. Esta distinción es importante. ¿Por qué?

Enumeramos la expansión militar, las bases. Enumeramos la expansión de las multinacionales. ¿Cómo es que está en crisis? Porque se dice que el imperialismo está en crisis, se habla de la crisis mundial del capitalismo…¡Están en todas partes, y siguen extendiéndose!

Pero las cuentas son serias. El déficit norteamericano en el presupuesto es de 500 mil millones de dólares, el déficit de las cuentas externas de 300 mil millones. Necesitamos 2 mil millones de dólares por día para cubrir el déficit que viene de China, de Japón… Entonces, estos son los grises: la sustentabilidad de la economía doméstica que está pagando y fortaleciendo el empleo externo.

Esa es la gran contradicción que hay: mientras crece el imperio, los bárbaros están fermentando adentro…

Muchos me preguntan sobre las elecciones, Kerry y Bush.

Hay conflicto, hay competencia. Pero, ¿competencia sobre qué? Kerry apoya la guerra en Irak, apoyó la guerra en Afganistán, declaró hace una semana ser "incondicional" de Ariel Sharon. "Es la única democracia en Medio Oriente a la que debemos un apoyo incondicional", dijo.

¿Dónde están las diferencias? En política doméstica apoya el libre comercio, el ALCA, etc. Dice que va a reformar el sistema de despidos, que los patrones tendrán que dar tres meses de notificación, en lugar de un día…Entonces yo, un poco ignorante, un tanto viejo, pregunto: ¿cómo va a generar empleos? Si te vas en un día o en tres meses da igual: pierdes el trabajo, ¿no es así?

Entonces, ¿cuál es la propuesta de Kerry? Kerry apoya al FMI, apoya la política de los sectores financieros de Boston y New York, es el millonario más rico de todo el Senado de EE.UU., muy astuto en sus apuestas en el mercado…

Pero más allá de este conflicto, yo creo que existen algunas tensiones en los EE.UU. Una de ellas es la relación entre los militaristas y los imperialistas económicos. Estos son conflictos coyunturales, pero importantes. Los imperialistas económicos siempre piensan en los militares en función de sus metas, son "instrumentos". Pero los civiles militaristas - no estamos hablando de los militares profesionales , sino de quienes dirigen la política militarista hoy en los EE.UU. - como Rumsfeld, Wolfowitz, etc., tienen gran desprecio a los militares profesionales. Dicen de ellos que son cobardes - ¡ellos que nunca fueron a la guerra! -, que son demasiado prudentes, que no saben usar el poder que les entregaron. Tienen una ideología hitleriana: "cambiamos el mundo porque somos poderosos", dicen. Estos neo- conservadores abrazan el concepto imperialista, se sienten orgullosos de ser parte del imperio, y defienden al imperialismo frente a lo que ellos llaman "Estados fracasados". Hace dos años, el economista Don Bush decía que Argentina necesitaba un gobierno imperialista, para imponer la disciplina sobre la economía, para reconstruir un "Estado fracasado". El M.I.T. (Massachussets Institute Technology), una muy "prestigiosa" institución dice: "deben respetar la opinión de Don Bush"…

Pero hay un conflicto en la autonomía actual que tienen los militaristas, que comprometen las fuerzas sin pensar sobre el costo económico, sin las implicancias sobre la economía en su conjunto. Estos militaristas tienen aliados políticos, que están entre los fundamentalistas cristianos y los fundamentalistas sionistas. ¡Una alianza curiosa!

Los fundamentalistas tienen más de 40 millones de seguidores en los EE.UU., más de 200 emisoras de televisión. Tenían una novela, best-seller, con 50 millones en ventas.

No creen en la evolución - Darwin es alguien "terrible" para ellos - y un tercio de las escuelas en el Sur del país, enseñan la teoría del creacionismo, Esta curiosa alianza abarca desde las élites hasta las bases y tiene un efecto nefasto.

Pero ¿por qué no hay una ruptura entre los militaristas y los sectores del gran capital? Porque aparte de las diferencias, que son importantes, hay mucho en común. Por ejemplo: la administración Bush rechazó el tratado de Kioto, para que las grandes empresas no tengan que gastar en el cuidado del medio ambiente, con grandes ventajas sobre los que sí lo hacen. Reciben enormes subvenciones a las exportaciones, incluyendo exoneración de impuestos. También hay un gran sector atrasado, no competitivo, de EE.UU. que está protegido por el Estado con cuotas y subvenciones. Rebajaron los impuestos hacia los más ricos en una forma increíble.

Otro aspecto son las grandes estafas, que hacen a aparecer a Menem como un niño de kindergarden y jardín de infantes frente a los estafadores de EE.UU. ¿Quiénes están detrás?

Esto ayuda a entender las razones por las que no hay todavía una gran división entre los grandes capitales, que acaban de poner 200 millones, ya, en la campaña de Bush. Obviamente, algunos, los más astutos, van a poner dinero en los dos lados, previendo que si gana Kerry, tendrán de esa forma algún "acceso"…

Ahora bien, frente a América Latina, es obvio que las relaciones imperiales son muy desequilibradas. Se han transferido casi 900 mil millones de dólares en los últimos trece años, superando, incluso, las cifras obtenidas por exportaciones desde Potosí y México en varios siglos. ¡Enormes transferencias!

Mientras aquí se habla de "décadas perdidas" en Washington están descorchando botellas de vino de 300 dólares para almorzar. Según un colega de mis épocas de estudio, esta es "la época de oro". Con tantas privatizaciones, tantas ganancias, tantas elevadísimas tasas de interés, "hay que ser realmente ignorante para no ganar dinero", me decía.

Y eso viene de la época de los golpes de Estado, asesinatos, desapariciones; así surge el neoliberalismo. Con alguna participación de las clases medias, con consumismo, ilusiones, créditos baratos. Pero con el tiempo, este neoliberalismo expresado en esos regímenes violentos empezaron a desgastarse y caer: Venezuela, Ecuador, Brasil, Bolivia, Argentina, y se va debilitando.

¿Qué pasa entonces? En este proceso de desgaste de los clientes de Washington, había que consolidar este régimen neoliberal. Y tenía los núcleos formados en los círculos financieros, los expertos económicos, los tecnócratas, etc. Tenía aquí, en Argentina, una importante base social que podría servirle para la transición del neoliberalismo al colonialismo. Porque el ALCA crea un nuevo marco legal y político para tomar decisiones estratégicas sobre todas las dimensiones de la economía. Un verdadero colonialismo. Y estos núcleos que vienen del neoliberalismo son los instrumentos para pactar este "colonialismo por invitación" que les permita consolidar sus posiciones. ¿Cómo se pueden identificar? Son los agroexportadores que complementan el modelo de acumulación central en EE.UU., son los sectores financieros, y también los que facilitaron las privatizaciones: electricidad, petróleo, etc.

Llegado este punto del razonamiento, no cabe otra alternativa que analizar al actual gobierno de Argentina como parte del proceso de América Latina.

Por más progresista que sea Néstor Kirchner en el tema de derechos humanos, de la "limpieza" judicial y militar, no cambia nada en relación con el petróleo, la electricidad, las telecomunicaciones, y... ¡el ALCA!.

En Argentina, vamos a tener un gobierno con jueces rectos, administrando la justicia colonial.

Creo que debemos analizar las luchas en América Latina a partir de grandes cambios en las estructuras de clase
.

Primero han reducido el tamaño y la estabilidad de la clase obrera industrial. Han bajado el número de obreros sindicalizados y debilitado, así, los cuadros sindicales combativos. Mientras tanto, han aumentado el número de desocupados y obreros con trabajo precario, los que se han multiplicado en forma geométrica. Y también, últimamente, han debilitado incluso a los trabajadores de las maquiladoras. Por lo menos en México, donde estuve el año pasado, en una reunión de mujeres maquiladoras, discutiendo la salida masiva hacia China, Vietnam y otros países. Frente a este fenómeno urbano, los sindicatos no han jugado un papel importante en los levantamientos. Únicamente lo han hecho en los países donde están amenazados por las privatizaciones: electricidad en México, petroleros en Ecuador, etc.

Pero mientras tanto, en las marchas convocadas en Brasil por los Sin Tierra (MST), aparecen sólo 2 mil funcionarios de la CUT [Central Única de los Trabajadores], cuando esta central obrera tiene 15 millones de afiliados. No tienen poder de convocatoria, son un gigante con pies de barro. Lo mismo sucede aquí, en Argentina, con la CGT [Confederación General del Trabajo]. Son invisibles en todos los grandes movimientos. Incluso la CTA [Central de los Trabajadores Argentinos] aparece muy tarde, o directamente no aparece, como organización, en los levantamientos de diciembre del 2001. Víctor De Gennaro [máximo dirigente de la CTA] estaba haciendo "consultas"... para ver si era o no legítimo comprometer el sindicato. Están inmovilizados, mientras otros se mueven.

En El Alto, una ciudad proletaria de las afueras de La Paz, lleno de inmigrantes, obreros jóvenes, sin trabajo, el 80% con trabajo precario o desocupados, levantaban barricadas al estilo de la Comuna francesa, luchaban calle por calle, casa por casa. Y luego los mineros, que en Bolivia todavía tienen conciencia de clase.

En Venezuela, la masa que apoya a Chávez son los desocupados y malpagados, mientras la pequeña capa sindicalizada y burocratizada se coloca en su contra. Los mal llamados "social-demócratas" son social-imperialistas.

Podemos citar otro ejemplo: el campo. Expertos como el historiador Eric Hobsbawm dicen: "ya pasó el tiempo para los campesinos" ¿Por qué? Él dice que han bajado demográficamente por debajo del 50%. ¿Cómo haces política con metodología de contador? ¿Qué importa si son 40 o 30% si están organizados, si son el sector más golpeado por el capitalismo y el imperialismo? Se han concentrado grandes extensiones de tierra, se ha concentrado todo el crédito a los sectores agroexportadores, que han desarraigado a millones de pequeños propietarios y a sus hijos. Mientras están desplazados, no pueden reubicarse en las ciudades cuando la industria está en crisis.

O tienen que salir del país, o quedarse y luchar. Es como Lenin decía: el eslabón más débil de toda esta cadena del imperio.

Ellos exigen más divisas para pagar la deuda externa. ¿De dónde sacar las divisas? En los sectores agroexportadores. ¿Cómo van a aumentar la exportación? Apretando y desplazando campesinos, pequeños propietarios y sin tierra.

Del otro lado: ¿cómo luchar contra el imperialismo? Ocupando terrenos, desplazando a los latifundistas, enfrentando a los paramilitares. Esa es la realidad de los integrantes de los sin tierra [MST], de los cocaleros, de los que apoyan a Chávez en el campo.

Una gran virtud de Chávez es que es el primer presidente que ofrece beneficios y tierras a los inmigrantes y jornaleros colombianos en Venezuela. Yo recuerdo en los años '60, cuando conversaba con dirigentes de la guerrilla venezolana, ellos me decían: "pero no son ciudadanos, son ilegales". Yo les respondía: "¿Cuándo empezaste a respetar las leyes burguesas? Son trabajadores". Entonces ellos contestaban: "…Sí, tienes razón, Petras... "

Chávez es el primero que rompe esta pared entre colombianos y venezolanos.

Entonces tenemos dos sectores dinámicos, y hay un tercer aspecto del imperialismo en la vida cotidiana, que genera la proletarización de los empleados públicos. Porque para pagar la deuda externa y facilitar concesiones, y exoneraciones de impuestos, han bajado los salarios de los empleados públicos, y han exprimido de ellos el máximo de su trabajo, extendiendo las jornadas laborables.

Junto a los demás sectores que mencionamos antes, los empleados públicos están entre los más combativos en toda América Latina. Cuando voy a Perú, hay una huelga general de los maestros; cuando voy a Ecuador, hay una huelga de médicos; cuando voy a Brasil, el primer sector que hizo denuncias y quemó sus tarjetas frente al señor Da Silva [Lula] fueron los empleados públicos. La revista de los universitarios sindicalizados fue la primera que publicó sus fuertes críticas a Lula. En Argentina, el sector público en las provincias tiene retrasos de pagos salariales de seis meses. Cuando estuve hace dos años en Tucumán [provincia argentina], vi la combatividad de esta gente. Con límites en sus horizontes políticos, pero muy violentos en sus confrontaciones. En San Luis [provincia argentina] lo mismo.

Entonces tenemos el triángulo de tres fuerzas afectadas directamente por el imperialismo. La lucha de clases aquí, pasa por la confrontación con las medidas e instituciones directamente vinculadas con el imperialismo. Eso da "otro color" a la lucha antiimperialista en América Latina.

Antes de ayer, 20 de marzo, hubo un gran acontecimiento. ¡Bienvenido! Pero es un acontecimiento, es un día… La gente fue, participó en la marcha [contra la guerra], escuchó los discursos, las denuncias, y se volvió a casa…Aquí, la lucha contra el imperialismo, está vinculada con los efectos en la vida cotidiana, de una manera constante. No sé si me explico bien…

Luchar contra los recortes sociales al presupuesto. Luchar contra el financiamiento a los sectores agroexportadores a costa de los campesinos, y el financiar la deuda externa en lugar de dar empleo masivo y genuino a los obreros. ¡Esto es parte de la lucha de clases! Y es constante, continua, una situación que afecta a las masas populares.

Los movimientos en EE.UU. y en Europa son de las clases medias, en solidaridad - ¡ Bienvenidos! - con los que están luchando en las colonias y tierras ocupadas. Pero cuando nos dicen que es un movimiento mundial… ¡Si y no! Si, en el sentido en que luchamos contra el mismo enemigo. No, en cuanto a la movilización, los participantes y el contenido de nuestra lucha aquí.

Entonces, ¿cuál es el futuro del imperialismo?

Primero, hay que reconocer algo: que el imperialismo no es omnipotente. Están derrotando al imperialismo en Irak. Hay una guerra civil con las tribus, clanes, narcotraficantes, nacionalistas, en Afganistán. Pero no consiguieron consolidar el mando, independientemente de las fuerzas en lucha. Tenemos el caso de tres derrotas en Venezuela: golpe, paro de los gerentes y referéndum.

También tenemos la gran derrota de febrero en Bolivia.

Tenemos el enorme éxito de Cuba, derrotando todas las presiones y amenazas, tanto terroristas como de mercenarios, agentes pagados, supuestamente "disidentes". ¿ Cómo se puede pensar en un "disidente" que recibe un salario, que la agencia USAID anuncie en su sitio web que pagaron 800 millones en proyectos a grupos que coinciden con sus intereses? Creo sinceramente que a estos supuestos "disidentes" querían "quemarlos". No eran algo clandestino, ¡está en una página en internet! Creo que los "quemaron" a propósito, para luego lanzar una campaña propagandística una vez que estuvieran encarcelados. Porque si van a organizar grupos clandestinos de agentes, no lo van a publicar en una página web… Van a decir que no tienen nada que ver con estos señores, que son totalmente independientes, "No los pagamos, no los financiamos, no los reunimos en la oficina de nuestro embajador"..., no harían campañas junto al embajador : ¡es demasiado obvio! Creo que los "quemaron" para después conseguir que los intelectuales "progresistas" que pierden sus papeles, firmen documentos…Y uno de los "independientes" en EE.UU. - la conozco - es Joan Landry. ¡ Toda su vida fue anticomunista! Nunca apoyó a la Revolución Cubana. Ella consiguió "progresistas" para que firmen, entre otros Noam Chomsky. Después Chomsky fue a Cuba, descubrió otro mundo y rectificó su crítica. También Saramago. El único que queda es nuestro amigo oriental…[en Argentina se denomina "oriental" al país vecino: Uruguay].

Entonces Cuba, Bolivia, Colombia, Venezuela… hay una contraofensiva, que muestra una capacidad para derrotar los ataques del imperialismo y sostener la lucha. Mientras tanto - y no voy a dar el usual "masaje psicológico a los argentinos - sí, hay razones en el mundo para ser optimista. Pero ¿cuál es el gran desafío?

Creo que el gran desafío es que las grandes movilizaciones populares han tenido una gran fuerza de veto sobre el poder existente, pueden tumbar gobiernos, pueden paralizar privatizaciones, pero ir más allá…el problema del poder político, tomar el poder político, no llegan. Grandes alcances, y frente al poder político…

Tenemos el ejemplo de Bolivia: 500 mil personas en La Paz, la policía desaparece, y a las puertas del palacio presidencial... entregan las llaves al seguidor de Sánchez de Losada. Estuve con los compañeros indios en Ecuador, y les preguntaba: "¿por qué apoyaron a este charlatán?". Dicen: "…ah, es que no podríamos gobernar…" . Pero ¿por qué no probar?

No es éste un simple problema socio-psicológico. Hay un problema político aquí que debemos tratar de entender: ¿por qué, si pudo haber un levantamiento tan poderoso en Argentina, no se pudo cambiar el poder político? Y no hay que culparse unos a otros..., hay que reflexionar sobre la necesidad de un proyecto político que lleve al poder. Pero no de una forma sectaria, sino desde los movimientos, desde los levantamientos, hasta la toma del poder.

Muchas gracias.

(21 de marzo de 2004)

11 de abril del 2004

Resistencia en el Tercer Mundo y solidaridad intelectual occidentalJames Petras
Rebelión Traducido para Rebelión por Carlos Revello Falluya, Bagdad, Ramadi- todo un pueblo se ha alzado para enfrentar al ejército de ocupación colonial, sus mercenarios, lacayos y colaboradores. Primero, en protestas pacíficas masivas, fueron masacrados por las tropas de Estados Unidos, Gran Bretaña, España y Polonia: no tenían más armas que sus manos contra los blindados y las ametralladoras. La resistencia armada, en el comienzo una minoría, hoy indiscutidamente la mayor fuerza popular, respaldada por millones. Los ejércitos coloniales, temerosos de cualquier iraquí, disparan salvajemente hacia las multitudes y se retiran, rodean ciudades enteras, disparan cohetes en vecindarios repletos de gente trabajadora, los helicópteros derraman su metralla en domicilios particulares, fábricas y mezquitas… para los ojos de los soldados coloniales el enemigo está en todos lados. Sólo que esta vez tienen razón. La resistencia resiste en cada bloque de viviendas, en cada casa particular, en los establecimientos comerciales, se dispara, la resistencia esta en todos lados. Cada edificio soporta el bombardeo, la resistencia no disminuye. El pueblo ayuda a los combatientes heridos, les lava las heridas. Provee de agua a los sedientos -para aplacar sus gargantas y enfriarles las manos - porque las armas automáticas están incandescentes.

Y dónde están los mercenarios occidentales? Los alquilados a 1.000 dólares por día, con sus chalecos antibalas, gafas oscuras -su autosuficiencia e insolencia? - Han desaparecido. Han podido contemplar que las balas también les entran a sus antiguos compañeros de fechorías.

Cientos de iraquíes han sido asesinados, miles han sido heridos, muchos más habrán de morir pero después de cada funeral particular, decenas de miles más, los pacíficos, los apolíticos, los "ve y espera", tomarán las armas de los caídos.

"Es una Guerra civil" grita la burguesía. Un simple deseo del pensamiento. Los shiíes y los sunitas están en el combate juntos, hermanos y hermanas (sí, hay mujeres en los combates) cubriendo las espaldas de sus camaradas mientras estos enfrentan a los blindados. Y la resistencia está ganando. Olvidémonos de las "proporciones" -cinco, diez o veinte por cada soldado colonial. La resistencia iraquí está ganando políticamente. Ningún colaborador oficial designado tiene futuro: sobreviven en tanto y cuanto los militares norteamericanos permanezcan, pero volaran desde los techos de sus cuevas tan pronto como la armada invasora se retire.

Militarmente, los norteamericanos están teniendo cientos de bajas, decenas de muertos y heridos por cada día de combate. En Washington los militaristas civiles, los arquitectos de la destrucción de Iraq están con el pánico a flor de labios. "Envíen mas tropas" dice Rumsfeld, Wolfowitz y el presidente que será, Kerry. Desde su rancho en Texas, Bush proclama que el líder de la resistencia Mogtada Sadr es, un "asesino". Lejos del fuego, los contratiempos, las masacres, su televisión no le muestra al niño con la cara aplastada. Bush una vez mas está lejos de los campos de la muerte- Vietnam y ahora Iraq. Ahora tiene que solicitar un pagaré -es él el presidente que declaró unilateralmente el fin de la guerra en Mayo del 2003. Ahora, abril del 2004, hay más de 600 soldados norteamericanos muertos, mientras la resistencia iraquí se levanta para enfrentar la bravuconada de "Bring them on" [tráiganmelos] y arrebata las calles al ejercito colonial, vienen avanzando y conquistando las ciudades y se mantienen sobre el terreno llenos de coraje y determinación.

Los árabes resisten mientras el zapallo relleno Sharon sigue silencioso. Sus agentes - una vez locuaces- Wolfowitz, Feith, Abrams y sus escuderos, están extrañamente silenciosos. Están preocupados de que haya un repudio masivo a los que manipularon la información para empujar los EE.UU. a una guerra en la cual miles de soldados norteamericanos morirán o terminarán lisiados, para "proteger" a Israel en sus pretensiones de dominio en el Cercano Oriente.

A comienzos de la primavera de este año, 2004, en abril para ser exactos, los sueños de un nuevo imperio colonial se derrumbaron sobre las cabezas de los que abogaban por un Nuevo Orden Mundial, un imperio indisputado y unilateral. El fin del sueño de los Sharon-Wolfowitz-Blair-Cheney de "una Esfera de Co-prosperidad en el Cercano Oriente". La resistencia iraquí ha convertido el sueño de Rumsfeld-Wolfowitz de una serie de guerras contra Siria, Irán, Cuba y Corea del Norte, en una pesadilla de sangrientos combates callejeros en Falluya y la ciudad de Sadr, Bagdad.

El heroísmo, el valor, la inspiración, la resistencia masiva, es cada vez mayor en la medida que el pueblo iraquí desarrolla sus propios recursos, su propia solidaridad, su historia particular, su convencimiento de que serán libres y que sepultarán a todo soldado colonial luchando hasta la muerte. La frase "Patria o Muerte" toma un significado especial y muy concreto en Iraq: no es la consigna de un líder, una vanguardia, para levantar e inspirar al pueblo- es la práctica misma de toda la población. Patria o Muerte viene de la garganta de los adolescentes luchadores callejeros así como de los vendedores y las viudas con sus pañuelos negros. Los "días de abril iraquíes" son una lección para todo el Tercer Mundo y todo otro aspirante a poder colonial imperialista: la resistencia armada masiva no puede ser derrotada política o militarmente. El heroísmo de la resistencia iraquí se yergue en fiero contraste con la cobardía consuetudinaria de los líderes árabes: los monarcas de Arabia Saudita y de Jordania, el miserable y corrupto "presidente por vida" Mubarak, los colaboradores del Ayatolla iraní. Ninguno de ellos ha movido un dedo para ayudar a la lucha de liberación iraquí. Temen que el ejemplo de que una resistencia iraquí triunfante prenda la fogata bajo sus amplios traseros.

Y los intelectuales occidentales? Desde que la resistencia comenzó hace un año… ni un solo intelectual norteamericano, o una docena de progresistas, pensadores críticos ("No en mi nombre") se ha animado a declarar su solidaridad con la lucha anticolonial. "Tienen problemas" escucho "con respecto a apoyar "el fundamentalismo árabe, los terroristas, el antisemitismo, etc." Son ecos de la intelectualidad francesa que también se oponía a la resistencia popular armada "porque los comunistas se iban a apoderar de la misma"…o más tarde en Argelia "porque los colonos también tienen derecho a vivir en Argelia" (Albert Camus). En su libro "Escucha yanqui" C. Wright Mills desafió a los "progresistas" de los EE.UU. que vacilaban en apoyar a la Revolución Cubana a comienzos de los años 60. "Esta es una revolución popular de verdadero coraje y sangre" dijo. "Uds. pueden hacer la diferencia, ser una solución o una parte del problema".

Los intelectuales occidentales tienen un problema. No están comandando las tropas, aún menos ellos (o sus hijos y nietos) aprietan los gatillos que asesinan escolares iraquíes. Están sentados sobre sus propias manos. "Pero -dicen- nos oponemos a la Guerra" mientras agitan las alcancías para apoyar al candidato Kerry que apoya la Guerra y aun más, exige el envío de 40.000 soldados más para que disparen cohetes en los barrios, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, como medida de seguridad. Así que, dónde están los intelectuales occidentales en estos momentos cuando el pueblo iraquí se levanta con las armas en la mano para resistir al Frankestein norteamericano? Hay dos bandos: una nación entera luchando contra un ejército de ocupación colonial y el imperialismo norteamericano. Los intelectuales políticos serios y consecuentes tienen que hacer una elección. Rehusar tomar partido es evidente complicidad, la autosatisfacción intelectual es un lujo para los intelectuales que viven en el imperio. No existe en Iraq. Mas de 1000 intelectuales y profesores iraquíes han sido asesinados durante la ocupación. Esto no son problemas oscuros o complejos. Una parte exige elecciones libres, una prensa libre y la autodeterminación, mientras que la otra parte, los funcionarios coloniales, prohiben periódicos, promueven títeres al gobierno y asesinan oponentes.

La parálisis de los intelectuales norteamericanos de izquierda, su incapacidad para expresar solidaridad con la resistencia iraquí es una enfermedad que aflige a todos los intelectuales "izquierdistas" de los países coloniales. Tienen miedo ante el problema (la guerra colonial) y tienen miedo de su solución (la liberación nacional). Al final, el confort y las libertades que disfrutan, el aplauso universitario y la adulación que reciben en la patria colonial tiene más peso que los costos mentales de la declaración directa de apoyo a los movimientos de liberación revolucionarios. Recurren a tonterías como "la equivalencia moral" contra la Guerra y contra los "fundamentalistas", los "terroristas", los "lo que sea" que están ocupados en su propia auto emancipación y no le han prestado atención suficiente a los designados por sí mismos guardianes de Los Valores Democráticos Occidentales. No es difícil comprender la ausencia de solidaridad con los movimientos de liberación, entre la intelectualidad progresista occidental en los países imperiales: han sido colonizados ellos también, mental y materialmente.

Miles de personas humildes en Iraq están dando a estos eruditos occidentales una lección práctica de solidaridad desde el 4 de Abril del 2004. En medio de los blindados amenazantes y de los helicópteros armados, miles marcharon de Bagdad a Falluya llevando alimentos y medicina a los que están combatiendo y rodeados en una ciudad que será recordada por siempre como la cuna de la emancipación.

Fijaran nuestros intelectuales su atención en el suceso? Pueden por lo menos hacer circular un manifiesto "En nuestro nombre" de solidaridad con la resistencia iraquí? En el mientras tanto, la resistencia popular masiva en Iraq combate contra los bien alimentados, super armados ejércitos de ocupación en combate singular. No preguntan si sus vecinos, amigos o camaradas son sunitas, laicos, shiíes, del partido Baath o comunistas, no dan un paso al costado cuando una mezquita, una escuela, un proyecto habitacional es bombardeado o ametrallado… Han jurado comprometerse con la lucha, unirse en un movimiento nacional para expulsar al invasor, los ladrones del petróleo, los asesinos, los que están al alcance de la mano y los otros, que están lejos. Es una desgracia, más para ellos mismos que por cualquier contribución material que pudieran haber hecho a esta lucha histórica, que los intelectuales progresistas de los EE.UU. han elegido abstenerse y una vez más han demostrado su irrelevancia, la de los Intelectuales Occidentales, a la Liberación del Tercer Mundo.

7 de Abril del 2004

10 de april del 2004

Entrevista a James Petras, sociologo norteamericano El triunfo de Kirchner es positivo para el sistema capitalistaJosé Natanson
Página 12 / Rebelión
Luego de publicar El nuevo orden criminal (Libros del Zorzal), una crítica feroz a la política exterior norteamericana, el sociólogo James Petras se encuentra de visita en la Argentina para presentar su nuevo libro, Las privatizaciones y la desnacionalización de América latina (Prometeo), un compilado de artículos que realizó junto a Henry Veltmayer. Polémico y habitualmente enfrentado con buena parte de la izquierda tanto de su país como latinoamericana, Petras analiza las posibles consecuencias de un triunfo de John F. Kerry en las elecciones norteamericanas de noviembre. "Como viene del medio oeste, quizá tenga menos vínculos con los sectores agrícolas proteccionistas", sostiene Petras, que también dialogó con este diario sobre el gobierno de Néstor Kirchner, al que define como un "conservador moderado", y la posibilidad de buscar caminos alternativos.

-¿El triunfo de Kirchner es un avance o un retroceso?

-Las dos cosas. Se ha avanzado en relación con los derechos humanos, se ha abierto un paso hacia el castigo. Al mismo tiempo se ha limpiado a sectores corruptos del Poder Judicial. Sin embargo, no se han tocado los problemas de pobreza y del trabajo mal pagado. Aumentó la subcontratación y el trabajo precario. Desde el ángulo social hay dos fenómenos importantes. La deuda social profunda, que sigue presente, y el hecho de que se han neutralizado y cooptado sectores de los movimientos sociales. Se ha debilitado su capacidad de movilizar y enfrentar. Por eso digo que es positivo para el sistema capitalista, un esfuerzo para establecer una estabilidad e imponer una disciplina en la política económica. Y es negativo para la articulación de las demandas populares.

-¿Kirchner es un emergente de la crisis social del 2001?

-Como producto de los movimientos sociales y la insurrección del 20 de diciembre tenía que venir un equilibrista. Que hiciera compensaciones sociales, junto con las medidas destinadas a garantizar el pago de la deuda externa al Fondo y dar grandes estímulos a los agroexportadores. Esta política de equilibrista ha creado una nueva correlación de fuerzas. Mientras se fortalece el sector capitalista, principalmente los agroexportadores, pero también la industria manufacturera, del otro lado se debilitaron las presiones de abajo.

-¿Cómo definiría a Kirchner?

-Como un conservador moderado. Se lo considera de centroizquierda porque en relación con los presidentes anteriores, como Menem y De la Rúa, parece un iluminado. Si la referencia son los conservadores extremistas parece progresista. Pero la estructura económica, la distribución del ingreso, la pobreza, esas cosas se mantienen. Con la línea actual, con este corto plazo cíclico, que se beneficia de los altos precios de la exportación y absorbe capacidad ociosa, no se puede modificar esta línea. Eso se va agotar pronto. Si bajan los precios de las exportaciones y se absorbe la capacidad ociosa, este modelo va a entrar en crisis.

-¿Es posible modificar todo esto en un año de gobierno?

-Sí, pero implica que el gobierno no funcione en relación con la estructura del poder económico. Cuando se fortalece el capital y se neutralizan las movilizaciones de abajo, se fragmenta, divide y coopta al movimiento social, obviamente la fuerza principal es cada vez más hacia las instituciones del poder económico.

-¿Cómo sería entonces un gobierno progresista?

-Debería hacer una política de salario, aumentar la capacidad de consumo para mejorar el mercado interno. En segundo lugar, debería recuperar sectores estratégicos, como Repsol. Cuando saluda a Zapatero como gran amigo implica la continuación de la terrible transferencia de riquezas a Repsol. El dinero que se puede capturar del petróleo compensa lo que se consigue en mercados financieros con el pacto con el Fondo. Es obvia la necesidad de recuperar un sector estratégico, privatizado y extranjerizado en actos ilegales que limitan la capacidad de crecer. En tercer lugar, orientar las divisas a la economía productiva. Imponer un régimen de cambio diferenciado para capturar las ganancias extraordinarias del petróleo, por ejemplo. Una cosa que ayuda a Kirchner son los altos precios de las exportaciones: soja, petróleo, granos. Hay super ganancias que se podrían reinvertir en sectores no agrarios. Recrear una economía mixta, un plan de bienestar social, de transferencia a los sectores industriales. Eso se llama una política de centroizquierda.

-Lo que usted plantea parece más un cambio radical de esquema económico. Reestatizar el petróleo, como propone, implicaría prácticamente cortar relaciones con España.

-Y qué importa, si se ganan 2 mil millones. Es preferible invertir 2 mil millones para el 50 por ciento de los argentinos sin empleo, antes que el abrazo de Zapatero.

-¿Qué importancia le asigna al acuerdo entre Lula y Kirchner para coordinar políticas con los organismos internacionales?

-Hay que ver realmente las consecuencias, porque en ambos países los sectores dinámicos de la economía aumentaron sus exportaciones a China, Europa y Estados Unidos. La complementación económica no muestra grandes señales de dinamismo, más allá del discurso sobre el Mercosur. Si analizamos los sectores dinámicos están afuera de América latina. Por otro lado, la política económica de Lula se encuentra en el máximo punto de subordinación al FMI, con un gran papel del capital especulativo, que duplicó sus ganancias. La Argentina y Brasil miran a los mercados financieros y entonces es difícil integrarse. No se puede pensar en economías productivas integradas si se está a la espera de lo que va a pasar en el mercado de capital extranjero. Todo lo demás es folklórico.

-Ese puede ser el caso de Brasil, pero la Argentina no sale al mercado de capitales, no contrae nuevos créditos y no comenzó a pagar su deuda con los acreedores privados. Parece menos pendiente del humor de los mercados.

-Pero hay una anticipo. ¿Por qué se ajusta a pagar puntualmente al FMI? Porque está en la mira de ser aceptada en los mercados externos. En menor grado que Brasil, pero está en esa perspectiva.

-¿Hay algún país de América latina que usted considere que está siguiendo un camino diferente?

-Sí, hay dos. Cuba, con una economía mixta y un programa de bienestar social avanzado, y empezando en este camino Venezuela.

-Pero Venezuela paga su deuda, negocia con los organismos internacionales y vende su petróleo a Estados Unidos.

-Es cierto, sigue dando concesiones al capital extranjero en función del default de inversiones. No es una economía mixta sino de bienestar.

-¿En qué se basa su visión?

-En que aumentó el gasto en educación, salud, reforma agraria, obras públicas. Pero falta un gran cambio: la nacionalización de la empresa de petróleo estatal. Los gerentes que la manejan están muy vinculados con capitales extranjeros, tanto en la decisión sobre el uso del excedente como en los subcontratos. Reemplazándolos con nuevos técnicos se podría ahorrar y desplazar el excedente a proyectos internos. Es el gran paso de Chávez forzado por la derecha, porque no estaba en su agenda. Ese es el camino y no el abrazo con Zapatero. En la Argentina hay mucha expectativa en que la primera fase se profundice hacia lo social, que mejoren los salarios, que los planes sociales se conviertan en empleo verdadero. Pero si Kirchner aprovecha que no hay movilizaciones en la calle y profundiza la política liberal se va a generar un minidesgaste del gobierno. Pasan los meses y ese gran crecimiento no genera más empleo.

-¿Qué impacto podría tener en la Argentina un triunfo demócrata en Estados Unidos?

-Hay que hablar en hechos. Yo odio a Bush, pero no soy irracional abrazando una alternativa sin considerar lo que es Kerry.

-¿Y qué es Kerry?

-El libre comercio. Está vinculado con los sectores bancarios más importantes. Es un gran defensor del ALCA. De todos modos es posible que, como viene del medio oeste, tenga menos vínculos con los sectores agrícolas proteccionistas. Puede entrar en negociaciones con la Argentina y Brasil. Eso es lo máximo: defender el libre comercio de manera consecuente. No parcialmente, como Bush. La acusación de Lula es que Bush tiene un doble discurso. Defiende el libre comercio en lo que está fuerte y el proteccionismo en lo que está débil. En eso Kerry no está de acuerdo. Dice que el libre comercio es el mejor sistema para generar prosperidad, pero hay que permitir que la soja, los cítricos, entren a Estados Unidos. Si Kerry acepta eso, se van a mejorar las relaciones en base a un libre comercio legítimo. Sería un beneficio para los sectores agroexportadores de la Argentina y Brasil, que de todos modos utilizan poca mano de obra.

-¿Y en cuanto a la política de seguridad?

-Kerry ha apoyado a Bush en Afganistán, en Irak, apoyó la ley represiva. Incluso criticó a Bush porque no hay suficientes soldados en Irak para defender a las tropas y exigió 40 mil soldados más. En la campaña modificó algo su discurso, con críticas al manejo de la guerra. Pero la propuesta original era decir que ha fracasado la política porque las tropas eran insuficientes. En cuanto a Medio Oriente, Kerry se declaró incondicional con Israel, Sharon y la política israelí, declarándose un ciudadano de Israel. No hay posibilidad de un arreglo del problema palestino cuando se es incondicional de una de las partes.

7 de abril del 2004

Estrategias latinoamericanas Acción directa de clase versus Política electoral populistaJames Petras
Rebelión Traducido para Rebelión por Laura Abad La historia reciente ha sido testigo de levantamientos populares masivos que han derrocado a políticos de derechas neoliberales en Bolivia (octubre de 2003), Argentina (201), Ecuador (2000) y Perú (2001). Sin embargo, en posteriores elecciones, han alcanzado el poder diferentes políticos burgueses, entre los que se incluyen Da Silva en Brasil, Kirchner en Argentina, Mesa en Bolivia y Toledo en Perú la izquierda marxista se enfrenta, una vez más, con el "viejo debate" de si el liderazgo en la lucha contra el neo-liberalismo y contra el imperialismo puede estar dirigido por la "burguesía nacional" o por una alianza de clase que incluya a campesinos, cocaleros, funcionarios, parados, subempleados, trabajadores rurales sin tierra y otros grupos de la clase trabajadora.

A lo largo de los últimos veinte años, políticas neoliberales han sido aplicadas por "socialistas" (Chile), "populistas" (Argentina), socialcristianos(Venezuela) y conservadores (México). Las decisivas fuerzas de clase internas que han apoyado las retrógradas políticas de privatización, austeridad selectiva, desnacionalización y ataques masivos a la legislación laboral y social, han sido las de la burguesía en todas sus grandes variantes -la banca, la industria, la agro-exportación, el comercio y el negocio inmobiliario. La burguesía no se opuso, en ningún país, a las absorciones imperialistas -fue la burguesía nacional, en Argentina, quien vendió las empresas públicas a Estados Unidos y a multinacionales europeas. Todos los regímenes electorales, sea cual sea su supuesta etiqueta, basaron sus estrategias de desarrollo en asegurar el apoyo del capital local. Esto condicionó su cooperación en la puesta en práctica de políticas neoliberales, puesto que todos los sectores de la burguesía latinoamericana son parte esencial de los circuitos internacionales financieros, comerciales y tecnológicos dominados por el imperialismo estadounidense y europeo. Como resultado, los "capitalistas trasnacionales" de Latinoamérica no respaldaron ninguna campaña que se opusiera a los programas del FMI -al contrario, los apoyaron. En consecuencia, las únicas fuerzas sociales que actuaron para bloquear, resistir e incluso derrocar los regímenes neoliberales fueron las de los movimientos de clase -incluyendo aquí a los campesinos indios, los comités urbanos vecinales de parados, trabajadores rurales sin tierra, trabajadores en condiciones precarias, campesinos, funcionarios (del petróleo, de la electricidad, de la sanidad, profesores, etc.) y los autónomos pobres. Sólo en contados casos excepcionales se sumaron a la guerra de clases los trabajadores industriales organizados en sindicatos privados. Lo que es crucial es que estas luchas no fueron protagonizadas ni dirigidas por la burguesía, ni nacional ni internacional. La exitosa oposición a la privatización del agua en Cocachamba (Bolivia) y de la electricidad en Arequipa (Perú), fue llevada a cabo y apoyada por movimientos de masa populares ante la impotencia política o complicidad de los partidos electorales nominalmente "populistas" o "socialistas". En diciembre de 2001, movimientos populares masivos de la clase media baja, en Argentina, se aliaron con los desempleados para expulsar a varios posibles presidentes en cuestión de días. En Ecuador, movimientos similares de indios y funcionarios organizaron el derrocamiento del titular del cargo de presidente Mahuad, en enero de 2000 -y amenazan ahora con hacer lo mismo con Lucio Guitiérrez, que abandonó a sus partidarios campesinos indios para acoger a la "burguesía nacional" de Guayaquil. En octubre de 2003, los cultivadores de coca de Yungas, los mineros de Guanín, los desempleados urbanos y los subempleados de El Alto, junto con los manufactureros y autónomos de La Paz y Cocachamba, hicieron caer al régimen neoliberal de Sánchez de Losada -un destacado cliente capitalista de Washington, respaldado por la "burguesía nacional" de Santa Cruz.

Conviene señalar varias observaciones: la evidencia empírica e histórica demuestra que los movimientos sociopolíticos de acción directa de clase han sido las únicas fuerzas políticas capaces de resistir, cambiar e incluso derrocar los regímenes y políticos neoliberales. No hay ninguna prueba de ningún régimen electoral en el que la burguesía nacional jugara un papel esencial, que haya desafiado al neoliberalismo o al acuerdo neocolonial patrocinado por los Estados Unidos, el ALCA.

Las tácticas del régimen de Da Silva

En noviembre de 2003, una encuesta realizada a la elite empresarial latinoamericana concluyó que el presidente brasileño Da Silva era el "mejor Presidente" de Latinoamérica, por encima de la segunda opción, el presidente chileno Ricardo Lagos, con un amplio margen (39% y 20%). Tanto en Estados Unidos como en Latinoamérica (aunque en mucha menor medida), izquierdistas, periodistas y académicos progresistas todavía se refieren a él como un líder popular de "centro- izquierda". Para analizar las opuestas percepciones y expectativas de capitalistas e izquierdistas, es necesario seguir una serie de procedimientos metodológicos:

1. Transformación histórica del PT -cómo ha evolucionado en los últimos 25 años.

2. Las relaciones entre el PT y los gobiernos nacionales, estatales y municipales en los que ha ostentado poder o sobre los que ha tenido influencia legislativa.

3. La naturaleza mutante del programa del PT.

4. La campaña electoral, las alianzas políticas y los pactos económicos durante las elecciones presidenciales de 2002.

5. La "imagen" y la realidad de un candidato.

6. La identidad, el trasfondo y las prácticas de los funcionarios ministeriales y económicos clave del régimen de Da Silva.

7. Las decisiones político-económicas y las prioridades estratégicas de los primeros 14 meses del régimen.

A principios de los años 80, el PT estaba estrechamente vinculado a los movimientos Sociales. En su interior había un variado debate y distintas tendencias políticas -de marxistas a socialdemócratas y había un liderazgo colectivo. A principios de los 90, el PT se convirtió en un instrumento electoral cada vez más dedicado exclusivamente a las elecciones y con una creciente tendencia a la "verticalidad" en su estructura decisoria. El margen de debate se limitó y los dirigentes elegidos oscilaban entre las políticas social-democráticas y social-liberales. Para las elecciones de 2002, el partido ya estaba fuertemente centralizado y dirigido por Da Silva y su camarilla personal. Más del 75% de los delegados en el congreso del partido eran funcionarios, profesionales, dirigentes y el resto eran, en su mayoría, burócratas sindicales a tiempo completo. El programa adoptó políticas de ajuste estructural, flexibilidad laboral, pagos totales de la deuda exterior y privatizaciones. El partido ya no era el "partido de los trabajadores" en lo que se refiere a su programa, estructura y liderazgo (Da Silva lleva fuera de las fábricas como funcionario a tiempo completo un cuarto de siglo).

Desde principios de los años 80 y hasta 2002, el PT mantuvo varios cargos de gobernador y gobernó en muchos municipios -incluido Sao Paulo. El balance fue una mezcla de políticas social-liberales y social-democráticas con poco apoyo activo a la lucha por la reforma agraria de los Sin Tierra y ningún esfuerzo por municipalizar los servicios públicos. El tan cacareado "presupuesto participatorio" de Porto Alegre, según el cual los grupos vecinales dentro de un municipio se unirían para tomar decisiones sobre las prioridades de gasto, afectó sólo a una pequeña porción del presupuesto de la ciudad -que fue acordado pro el consejo municipal. A finales de los años 90, los dirigentes del PT elegidos privatizaron empresas públicas locales, aplicando impuestos regresivos sobre los pensionistas e imponiendo una austeridad presupuestaria. La campaña electoral presidencial de 2002 puso de manifiesto el autoritario giro del PT hacia la derecha. No se consultó ningún asunto al partido, ni mucho menos a los movimientos sociales, por no hablar ya de la población urbana, o los pobres del campo. Da Silva y su camarilla personal eligieron a un millonario de la industria textil del derechista Partido Liberal como candidato a la vicepresidencia, acordaron un pacto con el FMI para reducir las pensiones, los salarios y los programas sociales y destinaron un excedente de 4,5% del PIB para pagar la deuda externa. Da Silva se negó a permitir que el PT participara en un referéndum sobre el ALCA organizado por los movimientos sociales y la iglesia progresista. La campaña de Da Silva fue financiada, en su mayor parte, por grandes contratistas, mafiosos y capitalistas industriales -mostrado en parte en un vídeo hecho público en febrero de 2004, en el que se veía uno de los mayores mafiosos de Río realizando un pago a uno de los recaudadores de fondos para la campaña de Da Silva de 2002.

Da Silva y su camarilla liderada por Jose Dirceu (conocido como el "comisario" dentro del PT por su estilo autoritario) eligió a los que debían tomar decisiones económicas dentro del régimen -muchos de ellos firmes neoliberalistas millonarios, de los cuales la mayoría nunca habían votado por el PT. Henrique Meirelles, ex presidente del Fleet Boston Global Bank, fue nombrado director del Banco Central. Antonio Palocci, ex trotskista convertido al neoliberalismo fundamentalista, fue nombrado ministro de Economía. Luiz Fernando Furlon, director del gigante de la alimentación Sadia, fue nombrado ministro de Desarrollo y Comercio. Roberto Rodríguez, presidente de la Brazilian Agribusiness Association, fuertemente vinculada a Monsanto, fue nombrado ministro de Agricultura. Estos ministros y asesores de Da Silva establecieron los parámetros socioeconómicos y la estrategia del régimen, que después aprobó el 72% del partido. A la "izquierda" del PT se le concedió varios ministerios con presupuestos y personal reducidos para trabajar en un marco de "libre mercado". El mayor problema dentro del régimen fue el del grado de apoyo a capital financiero exterior y doméstico y los agro-exportadores y el capital industrial. En el mejor de los casos, se ignoraron los intereses de los trabajadores, los Sin Tierra y los funcionarios. En el peor, se les dañó gravemente.

Las políticas del régimen de Da Silva

Dada la evolución del PT, la estructura y composición del régimen y las alineaciones políticas con el FMI y los grandes negocios locales, se puede entender la total aceptación de la agenda neoliberal de Da Silva.

Política macroeconómica

El régimen del PT impuso una política de pago de la deuda que superó a la del acuerdo del ex presidente Cardoso con el FMI. Aumentó el excedente del presupuesto al 4,25% del PIB, destinando 150 billones de reales (aproximadamente $50 billones) a entidades de crédito extranjeras y nacionales en 2003. Para ello, redujo los pagos de pensiones a los funcionarios en más del 30% incluso para los retirados con ingresos medios y bajos. Las políticas estrechamente financiadas, la explosión de inversión especulativa y los pagos de la deuda llevaron a tasas de desempleo en Sao Paulo (donde se concentra el 40% de la industria brasileña) a un histórico 21%. Los salarios se cayeron en un 12% cuando Da Silva promovió la moderación salarial para incentivar la "competitividad". Al mismo tiempo el capital financiero, local y extranjero, con unos tipos de interés de entre el 22% y el 18%, experimentaron una buena fase. Los especuladores del mercado bursátil doblaron sus ingresos mientras la BOVESPA (la bolsa brasileña) subió un 98% durante 2003.

Política y reforma agraria

El agro-negocio compartió esa bonanza. Los agro-exportadores crecieron un 20%, mayoritariamente gracias a la floreciente demanda china de soja, algodón y otros artículos de primera necesidad, así como por la política del régimen de canalizar la mayoría de los créditos y financiar este sector. Mientras se beneficiaba el 10% de la elite agricultora, la masa de trabajadores sin tierra fue ignorada -los beneficiarios de la distribución de tierras disminuyeron muchísimo con Da Silva. Antes de ser elegido, Da Silva prometió beneficiar a 60000 familias, mientras que el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST) demandaba 120000. El ex presidente Cardoso (estrecho aliado de Bush) estableció una media de 40000 familias al año durante sus ocho años de mandato. El régimen de Da Silva sólo estableció a 10000 familias -la cifra más baja desde el régimen militar veinte años antes.

El régimen de Da Silva ha puesto sobre la mesa una "reforma" laboral para 2004, además de la privatización de las infraestructuras, una mayor desregulación, la apertura de nuevas regiones del Amazonas para su explotación, la aprobación del ALCA "suavizado" (comercio libre paso a paso y con reciprocidad). En política exterior, Da Silva critica el ALCA porque la administración Bush no aplica consistentemente políticas de libre mercado en relación a la agricultura. Como ha señalado Da Silva repetidamente, "los mercados libres traen prosperidad si se respetan por todas las partes". Brasil ha intervenido en contra del régimen progresista de Chávez, organizando un grupo apodado de "Amigos de Venezuela", compuesto por regímenes derechistas hostiles a Chávez (Chile, México, España, Estados Unidos y Brasil). Cuando Venezuela pidió que se añadiese un país con más simpatías por Venezuela, el ministro de Exteriores brasileño Celso Amorin se negó. Como dijo entonces Fidel Castro: "con amigos así, quién necesita enemigos". El servilismo de Brasil es aún más evidente en el envío de policía militar a Haití en apoyo del golpe, patrocinado por Estados Unidos, que derrocó al presidente Aristide. Da Silva visitó al presidente Bush cinco veces durante 2002 y 2003, coordinando políticas y buscando el respaldo de Wall Street y de Washington a su modelo de desarrollo basado en el imperio (descrito por sus ideólogos como "la inserción de Brasil en el modelo de la globalización).

Derechos humanos

La Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) ofrece los informes anuales más fiables y exhaustivos sobre los derechos humanos en Brasil. Del 1 de enero al 30 de noviembre de 2003, la CPT registró 71 asesinatos de trabajadores rurales, lo que supone un aumento del 78% en relación con el año anterior. Las agresiones graves se duplicaron, mientras que los intentos de asesinato crecieron un 76%. Hubo un aumento del 27% en el número de familias expulsadas de la tierra por orden judicial y un aumento del 88% en los ocupantes de tierra expulsados por la fuerza. Varios factores explican la benigna negligencia de Da Silva en materia de derechos humanos.

En primer lugar y ante todo, hay que mencionar el papel estratégico que juegan los grandes terratenientes vinculados al sector de la agro-exportación en el del mercado de divisas para pagar la deuda. Da Silva se muestra reticente a involucrarse en conflictos que afecten a algún sector de los grandes terratenientes que pueda "desestabilizar" a los agro-exportadores. De ahí el recurso de Da Silva al subterfugio de la "jurisdicción limitada" y la "división de poderes". Su autodefinida limitación de poderes en cuanto a la violación de los derechos humanos no se corresponde, sin embargo, a la privatización por decreto de los bancos estatales -pasando por alto el Congreso.

La violación de territorio indio ha aumentado dramáticamente, tal y como ha registrado la agencia gubernamental de asuntos indígenas FUNAI, que ha visto su presupuesto y personal reducido gracias al recorte del 10% en presupuesto social realizado por Da Silva.

El proyecto favorito de Lula, "Hambre Cero" también ha fracasado en su intento por erradicar la pobreza -Da Silva redujo su presupuesto en un 25% para mantener lo acordado con el FMI. Con su habitual demagogia teatral, Da Silva proclamó a principios de su presidencia que todos los brasileños harían tres comidas al día al final de su mandato. Entonces, viajó a su ciudad natal, Caetes, en el noreste, para lanzar su programa "Hambre Cero". A finales de diciembre de 2003, el obispo Irineu Roque Scherer, cuya jurisdicción incluye Caetes, apuntó que "Da Silva tiene un discurso precioso con encanto que convence a la población pero el PT no lo retoma. En consecuencia, el gobierno promete, pero nada ocurre".

El régimen de Da Silva ha definido clara y directamente un programa de cuatro años de profundización y extensión de políticas neoliberales. El PT se ha aliado con algunos de los partidos más retrógrados del congreso y las elites económicas para sacar adelante políticas neoliberales. Su crítica a la política comercial estadounidense va en la misma dirección -más libertad de comercio, no menos. Para sacar adelante sus políticas, Da Silva ha eliminado y sancionado a más de una docena de congresistas. Miles de militantes que construyeron el PT y se involucraron en las primeras luchas han renunciado a su carnet de socio. El PT los está sustituyendo con nuevos miembros reclutados con relaciones de patrón y cliente. Si se analizan seriamente los lazos estructurales entre el capital financiero y el régimen de Da Silva y la composición clasista y políticas del régimen, lo que es evidente es un régimen de derecha con un profundo y permanente compromiso con el neoliberalismo. Esto supone un gran revés para los trabajadores brasileños, empleados y trabajadores del campo. Sin embargo, han vuelto a las únicamente verdaderas y probadas formas de lucha -la movilización de clase organizada a través de la acción directa, independientemente y, en todo caso, en contra de las políticas de Da Silva.

La ocupación tierras pasó de 176 en 2002 a 328 en 2003. El número de familias que participaron en la ocupación de tierras creció de 26958 en 2002 a 54368 en 2003. En 2004, el régimen de Da Silva promete mayores concesiones de capital financiero, inversores extranjeros y superiores incentivos a los agro-exportadores. En marzo de 2004, la resistencia popular ya ha aumentado y el conflicto de clase se extiende de la industria al campo. Algunos comentadores se están planteando si el régimen de Da Silva, como otros de su misma naturaleza, se verá forzado a dimitir antes de que termine su mandato. Una vez más, la experiencia de Da Silva demuestra que los regímenes "populistas" apoyados por la burguesía son incapaces de resolver los problemas de Latinoamérica: estancamiento, desempleo, trabajadores sin tierra y pillaje imperialista.

marzo de 2004

5 de april del 2004

Reportaje a James Petras en Buenos Aires "Kirchner tiene un gran sentido del teatro"Mario Hernandez
Revista La Maza
Entrevista realizada a James Petras en Buenos Aires el 24.03.2004 y emitida parcialmente por El Reloj (FM Urbana, 88.3, jueves de 18:00 a 20:00)

MH: Lula ha comenzado a recibir lo que algunos medios han denominado "el fuego amigo". Días atrás en el Seminario Queremos Otro Brasil , realizado en Sao Pablo, 800 afiliados al PT reclamaron un viraje en la orientación económica y reducir el porcentaje del PBI dedicado al pago de la deuda externa que es actualmente del 4,25%. Paralelamente en una Conferencia Nacional de Seguridad y Nutrición Alimentaria se firmó la denominada Carta de Olinda que cuestiona el modelo macroeconómico identificándolo como la causa principal de que 54 millones de brasileños se encuentren bajo la línea de pobreza. Finalmente, el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST) ha anunciado que iniciará una política de ocupación de tierras.

JP: Creo que hay un proceso de desintegración de la coalición del PT pero, mientras se van dando las críticas dentro y fuera del partido, Lula está construyendo nuevas alianzas y reclutando personas que se pueden manipular para mantener la maquinaria del partido. Ahora se ha aliado con un partido de derecha, el Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), para participar juntos en las elecciones y compartir ministerios. Segundo, la campaña de reclutamiento que lanzó la burocracia incondicional lulista está dirigida a reclutar cualquier tipo de persona, sin compromiso político, salvo firmar el carnet para masificar la base. Es una política típica de clientelismo, tú firmas la tarjeta y nosotros podemos hacerte favores. Mientras pierde los viejos militantes que construyeron el partido, está reclutando tecnócratas de derecha, gente que busca favores del poder. En vez de contar con la lucha de los cuadros del MST, están funcionando con la maquinaria tradicional del PMDB.

Ahora, las disidencias y críticas que mencionas hay que distinguirlas bien. El MST va hacia la lucha de clases, hacia la acción directa, en cambio, un sector del PT, al que yo llamo socialdemócrata, todavía sigue adentro pensando que pueden cambiar el rumbo del gobierno. El planteamiento de estos últimos es simplemente modificar el esquema, hablan de bajar el excedente del PBI para el pago de la deuda al 3%, llegar al kirchnerismo frente al ultraliberalismo del régimen. Hay que distinguir las críticas. Los que se quedan en el partido y quieren modificar el programa del liberalismo hacia un social-liberalismo o socialdemocracia y los que han rechazado el régimen en toda su política y están construyendo una vía diferente de lucha de masas. Entonces, hay que distinguir los diferentes elementos y no pensar que el régimen por estas divisiones se va a caer ya que está reconstruyendo el PT sobre bases sociales diferentes en función de la política liberal y las nuevas alianzas más a la derecha.

MH: El fin de semana se produjo la derrota electoral del Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Una derrota significativa ya que el partido derechista, ARENA, sacó el 57% de los votos y el FMLN tan sólo el 35%. En nuestro país se había generado una gran expectativa entre sectores progresistas y de izquierda en torno al triunfo del candidato Shafik Handal. ¿A qué atribuís una derrota tan categórica?

JP: Hay varias razones. Quiero comentar un artículo de Marta Harnecker que habla sobre los vínculos del FMLN con la lucha de masas. Es precisamente lo que no hace el FMLN. Estuve hace 3 años visitando sindicatos, organizaciones campesinas, los barrios pobres y encontraba en todos lados la ausencia de los farabundistas, en todas las grandes luchas populares. Prestan apoyo desde el Parlamento, firman documentos, hacen denuncias, pero no están metidos haciendo el trabajo en las calles, en el lodo, vinculándose, subordinando sus feudos parlamentarios a la lucha de masas. Todos se quejaban. Antes, durante la guerra, los farabundistas tenían más respaldo, más inserción que ahora. Los burgueses estaban más dispuestos a hacer concesiones por miedo a que los sectores en huelga se plegaran a la lucha guerrillera. Desde que entraron en el electoralismo, cuando termina la guerra y se meten en el Parlamento, e incluso algunos se van más allá, como es el caso de Joaquín Villalobos, que actualmente asesora a Uribe y los paramilitares colombianos, hay que ver una degeneración del farabundismo. El mismo Handal, aunque tiene un fuerte discurso, es muy contradictorio. Habla de cambios sin plantear ninguno estructural, de fondo. Habla de ayudar a los agricultores, de limitar la liberalización, pero cuando estuve con él hablaba mucho de la modernización de la economía. Cuando hablamos de socialismo me dijo que para eso faltaban siglos, que estaba muy lejos. Cuando le preguntaba por los barrios pobres, que en gran parte no votaron en las anteriores elecciones, me decía que eran lúmpenes. Para mí no votaban porque no veían oportunidades de cambiar el sistema y, salvo en las elecciones, tampoco veían a los principales líderes del Farabundo Martí. Después fui a reuniones en el centro de la ciudad donde se veían los carteles de los candidatos farabundistas pegados en las paredes, todos eran pequeñoburgueses, algunos habían participado en la guerra, pero la mayoría eran abogados progresistas, desvinculados de la lucha de masas y, menos aún, metidos en los barrios pobres. El único apoyo firme eran las fortalezas populares del período guerrillero, estaban viviendo del apoyo que consiguieron antes, no del trabajo político actual. Ese es el 30% sólido que viene de muchos años, pero toda la apertura hacia el centro y la pequeñoburguesía fracasó. No consiguieron su apoyo a pesar que sacrificaron una campaña agresiva para activar a los votantes pobres para acercar a la clase media semi-progresista. Cayeron entre dos sillas. No consiguieron activar a las masas por falta de trabajo de largo plazo ni a la clase media a pesar de apelar a un discurso progresista "moderno".

MH: ¿Es posible que suceda algo similar en Bolivia teniendo en cuenta la apuesta electoral que hace Evo Morales?

JP: Según entiendo en setiembre-octubre fue notoria la ausencia de Evo y en menor grado de los cocaleros. Cuando comenzaron la huelga general y las barricadas el Movimiento al Socialismo (MAS) fue notable por su ausencia. Tengo un documento donde hacen autocrítica por la falta de actividades en los barrios urbanos. El MAS empezó entre los cocaleros, pero cuando llegan al Parlamento se suben al tren muchos profesionales de clase media acomodada. Estuve con uno de los hermanos Peredo reunido con otros 40 progresistas con ideas críticas al neoliberalismo, a favor de un mayor manejo estatal, pero no eran gente realmente combativa. Hablar del MAS ahora, un partido electoral, policlasista, con mucha influencia de los parlamentarios vinculados con la clase media, con lo que era el MAS al comienzo, es un error, como sucede con el PT. Más allá de Evo, uno de sus principales ideólogos, el senador Filemón Escobar, minero hace 30 años, tiene una visión electoralista. Habla de la lucha de masas pero, según me dijo en una reunión que participamos junto con los cocaleros, subordinada a una visión estratégica puesta en las elecciones del 2007. Así toda la lucha está condicionada para mantener el sistema a cualquier costo confiando en las elecciones. Por eso pactaron con Mesa.

Creo que esta visión es sumamente surrealista, sobre todo en Bolivia, planificar a 3 años la participación electoral mientras cada año hay por lo menos un levantamiento y alguna intervención militar, no tiene mucho realismo. Está muy influido por el camino de Lula, en un sentido muy negativo. Han tomado un camino equivocado. Evo Morales tiene más prestigio en el exterior que en Bolivia, donde se ha desgastado bastante por su ausencia durante la insurrección porque estaba en una reunión interparlamentaria en Suiza, con todos los cretinos parlamentarios de Europa.

Eso le causó bastante daño y cuando volvió fue muy cuestionado en La Paz, Cochabamba y El Alto. Curiosamente llega al tope de su prestigio en el exterior, mientras internamente su imagen como combativo se ha deteriorado. No sé lo que va a perder electoralmente, pero en todo caso no es la imagen que tenía hace un año.

MH: ¿El asesinato de Ahmed Yassin, el líder espiritual de Hamas, qué nuevo escenario abre en Medio Oriente?

JP: Creo que Israel, Sharon y gran parte del pueblo israelí, están en la línea de limpieza étnica. Primero descabezan los líderes, los asesinan, después aprietan al pueblo palestino para que se vaya y extender el control de los israelíes. Esa es la meta clara y no sólo de la derecha Likud sino la opinión, apoyando asesinatos, destrucciones de pueblos, del 60% de los israelitas. Queda un 20% de israelitas progresistas pero al margen de las grandes decisiones del poder. Esta provocación de Sharon no fue simplemente dirigida hacia adentro sino para provocar algún atentado en el exterior que pudiera aumentar las tensiones y mantener la doctrina antiterrorista muy vigente, particularmente en EE.UU., fortaleciendo al gobierno de Bush y la política represiva de cualquiera de los dos principales candidatos a la presidencia. Eso es evidente cuando Europa condena el asesinato para protegerse igual que los países árabes conservadores. Todos quieren poner distancia porque saben que este acto provocador va a detonar acciones en cualquier país asociado con Sharon. Sólo en EE.UU., donde los sionistas controlan gran parte de la política de Medio Oriente, junto con los militaristas, no condenaron la acción. El precandidato demócrata, John Kerry, declaró que la causa de Israel es la causa de América. O sea, tienen dos candidatos que por influencia de la rica comunidad judía de EE.UU. mantienen un frente con Sharon ante este asesinato en particular y ante la política de asesinatos en general que tiene una historia y se proyecta hacia el futuro. Sharon va a matar a otro más para aumentar las presiones para conseguir un atentado, tal vez a Arafat, para presionar más a los grupos armados para que accionen contra EE.UU. o Inglaterra. Los ciudadanos norteamericanos o europeos vamos a sufrir las consecuencias de nuestros gobiernos vinculados con Sharon y creo que esa es la gran amenaza contra la paz y la seguridad. El eje del problema está en las acciones del estado de Israel y su presidente, respaldado por la mayoría judía en su país. Eso debemos denunciarlo públicamente y no tener el miedo de los izquierdistas judíos para quienes tocar este tema, poner a Israel en el eje del problema, podría provocar antisemitismo. Puede ser, pero es la verdad. Israel es un detonante del terrorismo mundial.

MH: Por último, te estás yendo el día que se cumple un nuevo aniversario del último golpe de estado en Argentina, en tu viaje anterior asumía Kirchner el gobierno, pasó casi un año desde aquel momento. Me gustaría una doble reflexión. Sobre el significado del golpe y tu visión del primer año de gobierno de Kirchner.

JP: Son dos preguntas que nos podemos pasar la vida discutiendo. El golpe tenía el objetivo de descabezar los movimientos populares, no sólo a los guerrilleros sino también a los cuadros militantes activos. Ha costado más de un cuarto de siglo, por lo menos 20 años, tratar de reconstruir los movimientos, retrasando mucho el proceso de cambios progresistas o de transformación en Argentina. Hacia fines de la década pasada y se extiende hasta nuestros días, surge un nuevo protagonismo, con una gran capacidad de movilización y acción directa pero poca profundidad en la conciencia política. Las movilizaciones de los desocupados, piqueteros, asambleas, tienen una visión de denuncia, de conseguir reivindicaciones, recuperar los ahorros, el trabajo, etc., pero no se comparan a lo ocurrido en los 60 y 70. En esa época los movimientos tenían una propuesta política, una visión de poder político, mientras en la masa actual falta ese elemento. Entraron muchos paracaidistas, autonomistas, horizontalistas y el residuo de los pequeños grupos de izquierda que fueron incapaces de educar políticamente y unificar el proceso. Como consecuencia, el punto alto de la lucha hasta julio-agosto 2002, fue un período de gran efervescencia pero no se pudieron convertir estas grandes movilizaciones en un movimiento político coherente con una visión hacia el poder. Muchos actos cortoplacistas permitieron obtener concesiones, planes de trabajo, por ejemplo, que se transformaron en un cuchillo de doble filo. Mientras fortalecían en el corto plazo la identificación de los desocupados con el movimiento piquetero, a mediano plazo dejaban la organización en manos de dirigentes piqueteros y punteros que volvían a desmovilizar la lucha de masas. No tuvieron dificultades en hacerlo porque la mayoría entraron en la lucha en función de reivindicaciones, sin pasar a una visión más política o revolucionaria. Los actos eran contundentes, la confrontación era clara, pero faltaba una conciencia que fuera más allá. Por otro lado, quedan grupos de piqueteros que siguen la lucha, pero aislados del resto, divididos entre sí, sin perspectivas de recuperar la fuerza, por lo menos en el transcurso del corriente año.

Esto nos lleva a discutir el tema de Kirchner. Debemos reconocer que frente a la situación de poco poder, de poca legitimidad, que asume con los votos del 17% del electorado, tenía que tomar medidas impactantes, y lo hizo en relación a los Derechos Humanos. Una limpieza relativa de la cúpula de las Fuerzas Armadas, alguna política de limpieza de la Corte Suprema y un sector de la policía, tuvieron un gran impacto en sectores populares y de la clase media. Abrió perspectivas para que algunos sectores obreros ocupados mejoraran su posición económica, un 3 ó 4%, no tengo cifras exactas, pero hay algo de mejoramiento en el empleo y los salarios. Muchos amigos economistas minimizan estos hechos, pero estos aumentos parcialmente nominales, han generado expectativas. Esto es importante porque no sólo los hechos objetivos definen las actitudes del pueblo sino también las expectativas que el político despierta.

Si uno va a los barrios descubre que el 50% está debajo de la línea de pobreza, siguen los grandes problemas económicos, sin soluciones, para los que reciben los 2 millones de planes laborales. No han tocado a las privatizadas, principalmente Repsol que podría generar U$S 2.000 millones, han pactado con el FMI que cada 2 ó 3 meses viene a proponer medidas de aumentos tarifarios, por la falta de electricidad terminará capitulando frente a las empresas privatizadas, lo mismo con el gas, porque no tiene el coraje de confrontar y decirle a los privados que no cumplieron con las inversiones y están utilizando la escasez para chantajear. En lugar de hacer esto hará críticas y capitulaciones. Primero parecerá el campeón del pueblo y luego aumentará las tarifas, aunque no tanto como quieren las empresas. Lo mismo pasa con las negociaciones con el FMI. Kirchner tiene un gran sentido del teatro. Da la imagen de David contra Goliat. Todo un show con la coreografía de los medios que pintan la resistencia, la firmeza, la posición dura frente a Kruguer, pero de fondo, cuando termina el show para el público, ella también comparte la decisión con la indicación de que en la próxima etapa se debe cumplir con los deudores privados. Montaron un escenario de gran resistencia y al final todos votaron el acuerdo porque es muy favorable para el FMI.

Consiguieron el voto de Bush, de todos. Después dicen que Anne Kruguer es una hipócrita porque ahora dice que el acuerdo está bien. En realidad, siempre lo pensó así, pero era parte del teatro afirmar lo contrario para conseguir la impresión del pueblo argentino de que se consiguió lo mejor posible. No es así, es perjudicial para el país ahora, pero mucho más en el futuro, en los próximos meses. Con este doble discurso progresista, se abre el camino hacia una derechización en etapas. Van a extender el proceso contra los homicidas militares durante los 4 años de gobierno, apareciendo como los campeones de la justicia. Muchos gestos que tienen impacto pero que no avanzan en la lucha contra el imperialismo y el liberalismo. Estoy seguro que Kirchner va a firmar el ALCA a pesar de las muchas restricciones que impone a las exportaciones argentinas. Esto es lo que indica el eje de su política.

También ha conseguido la cooptación de sectores vinculados a los Derechos Humanos, neutralizando la lucha de algunas de sus figuras de izquierda más importantes, a tal punto que, en parte, ha quebrado los vínculos entre sector y los piqueteros. Así han pasado de enfatizar la política revolucionaria hacia políticas más populistas, chavistas. No lo digo porque esté contra Chávez, al contrario, sino para señalar que hay un giro hacia el centro-izquierda. Esto ha hecho bastante daño. Creo que Kirchner va a usar a estos grupos por un año, año y medio más, mientras comienza su segunda etapa que será de colaboración con los banqueros y multinacionales. Mientras tanto, va a exprimir todo el jugo y legitimidad de los grupos progresistas y después, cuando no sean útiles, ni movilicen a nadie por el desprestigio de haber apoyado al gobierno, los va a dejar a un lado y seguirá su camino con sus propias fuerzas compatibles con su proyecto liberal.

revistalamaza@hotmail.com

1 de april del 2004

Elecciones en EE.UU: Su futuro y el nuestroJames Petras
Traducido para Rebelión por Carlos Sanchís
Rebelión Aristóteles definió una oligarquía como un sistema político en el que unos pocos eligen las normas para gobernar sobre muchos. Esa fórmula encaja exactamente en la descripción de las elecciones primarias y generales de los Estados Unidos. En el Estado de Nueva York donde sólo 15% de los miembros del partido votaron en las recientes primarias de los Demócratas. Kerry ganó con el 8% de los Demócratas registrados. En las elecciones generales en noviembre, 25 millones de votantes (de 50 millones) pueden decidir quién gobernará a más de 280 millones de ciudadanos. La gran mayoría de negros, hispanos y obreros pobres no votarán porque perciben que ni el Bush Republicano " ni el Kerry Demócrata hablan de los problemas principales que afectan a sus vidas. Como Cason y Brooks escribieran (La Jornada, 4 de marzo de 2004) la campaña electoral está sobre el terreno y la mayoría de los votantes prefiere Kerry porque se percibe capaz de batir a Bush; el reaccionario actual. El odio racional a Bush de muchos votantes americanos tiene, sin embargo, otro lado, una irracional adopción de un Demócrata reaccionario. El senador John Kerry, el hombre más adinerado del Senado americano, tiene lazos con la Gran Banca y un registro de votantes que son la envidia de cualquier conservador. En política extranjera Kerry critica a Bush y Rumsfeld por no enviar suficientes tropas a Irak. Él propone enviar más de 40.000 soldados adicionales para proteger la autoridad de la ocupación colonial americana, su régimen "provisional" títere y los intereses petrolíferos estadounidenses. Kerry apoya incondicionalmente la guerra de Israel contra los palestinos, el Muro del Apartheid de Sharon y la continuación de la ayuda anual a su ejército de 3 mil millones dólares. Kerry ha declarado su apoyo a la mafia de Miami y el bloqueo económico y de viajes a Cuba, a pesar de que grandes empresas, intereses agrícolas y turísticos se oponen a las restricciones de viajes y de comercio impuestas por los Estados Unidos. Kerry ha sido un partidario vehemente del libre comercio, la OMC y el ALCA a lo largo de sus años en el Senado. Ha apoyado la guerra de la Administración Bush en Irak, Afganistán y su hostilidad a Siria e Irán. Kerry nunca ha cuestionado el esfuerzo de Bush por derrocar al Presidente Chávez de Venezuela, ni desafió a Bush/Noriega/Reich en los tres año de asedio a Haití (sólo después de la destitución de Aristide y durante la campaña electoral actual ha requerido una "investigación"). Kerry no ha exigido ningún recorte en el hinchado presupuesto militar, ni ha diferido de la postura belicosa de Bush hacia Corea del Norte, ni de las políticas provocativas hacia Rusia (organizando bases militares en los Balcanes, en el Caucáso y ahora en los países bálticos). Es probable que una Nueva Guerra Fría surgirá, quienquiera que gane las elecciones presidenciales.

En políticas domésticas, John Kerry es conocido como el Senador del 'Sí '. Votó por el represivo Decreto Patriotico de Bush, el recorte de impuestos para los ricos, y la desreglamentación del sector financiero. Kerry se ha negado a apoyar cualquier plan de salud nacional progresista, la legalización de residentes mexicanos, el control del capital especulativo, sustantivos programas económicos para la población negra, fondos públicos para programas de empleo, legislación laboral progresista, o cualquier protección del trabajo. La única propuesta de Kerry en "la reforma laboral " es obligar a la patronal que notifique con tres meses de antelación a los trabajadores que van a ser despedidos. El remedio propuesto de Kerry para la pérdida de los 3 millones de empleos bajo el mandato de Bush es dar incentivos en materia de impuestos a las grandes empresas para que empleen a trabajadores americanos.

El anterior registro de votantes y el programa electoral actual de John Kerry sugieren fuertemente que él también será un "Presidente de Guerra", quizás con diplomáticos menos abrasivos y consultas más formales con los regímenes europeos. Continuará con el libre mercado, dejando que goteen las políticas económicas promovidas por Clinton, y radicalizadas por Bush.

¿Dónde están los progresistas y la izquierda de los Estados Unidos?

La mayoría aplastante de los que han pasado por los progresistas americanos e incluso por la izquierda, ha tomado la posición " cualquiera menos Bush." La política del "mal menor " que lleva a la del " mal mayor" es una política familiar promovida por los "progresistas" de los Estados Unidos." Apoyaron a Kennedy en 1960 y consiguieron la Guerra de Vietnam y casi hacen la III Guerra Mundial (con la crisis de los misiles). Apoyaron a Lyndon Johnson (como mal menor) y consiguieron que 500.000 soldados fueran enviados a Indochina donde 58.000 murieron. Apoyaron a James Carter y consiguieron la Segunda Guerra Fría. Apoyaron a Clinton y consiguieron las invasiones balcánicas y el bombardeo de Belgrado. La historia se repite, primero como una tragedia y después como una farsa. En contraste con los Demócratas del pasado, Kerry no promete Paz, una Gran Sociedad o Cuidar de la Salud Nacional como los Demócratas del pasado, como Kennedy, Johnson y Clinton y traicionar después a los votantes. No ofrece nada nuevo e innovador; sólo perogrulladas vacías, oposición a Bush y su archivo personal de guerra. El principal consejero de política exterior de Kerry, Rand Beer, estaba en el Consejo de Seguridad Nacional del presidente Bush hasta hace bien poco.

El apoyo progresista para Kerry eliminará virtualmente a la izquierda como cualquier opción significante en estas elecciones. Aun peor, debilitará si no elimina protesta de masa alguna como la de Seattle (1999) de la agenda política. El lema "cualquiera menos Bush" pondrá a los progresistas en el lado de la guerra, el ALCA y en el campo de la exclusión social. Habrán, por supuesto, las manifestaciones por la paz del 20 de marzo, qué Kerry ignorará. Y habrá debate de progresistas sobre el programa en la Convención Demócrata de Boston, pero eso será la ventana cosmética. Kerry no responderá a la pequeña minoría de delegados disidentes sino a los 1000 contribuyentes adinerados que le proporcionarán los millones para financiar su campaña electrónica para conseguir el 25% del electorado necesario ganar.

¿Dónde nos deja eso a los movimientos populares en los Estados Unidos y en América Latina? En lo que concierne a los EE.UU, una minoría pequeña del electorado votará por los candidatos progresistas (como Ralph Nader), la mayoría del electorado no votará y una pluralidad capitulará y apoyará a Kerry abandonando la lucha por la paz y la justicia. En el año electoral 2004, el testamento de la Izquierda americana está vagando por el desierto.

Sin embargo, en América Latina el 2004 ha empezado como un año de grandes confrontaciones; la exitosa invasión americana y el derrocamiento de Presidente haitiano Aristide y la intensa campaña de desestabilización contra el Presidente Chávez. La ofensiva militar del 2004 de Washington, sin embargo, está siendo desafiada seriamente desde "fuera" no desde " dentro". En Irak, Cuba y Venezuela, la Guerra del Presidente Bush está sufriendo derrotas profundas. La "coalición" de la ocupación colonial en Irak hoy ha perdido el control de todas las principales ciudades: sólo la policía mercenaria iraquí patrulla las calles por la noche, sufriendo enormes bajas. Los soldados americanos están en la periferia, por el miedo al 90% de los iraquíes que violentamente oponen sus esfuerzos a fomentar 'choques internos '. Políticamente si no militarmente, los EE.UU. están perdiendo la guerra: el títere que el régimen provisional se derrumbará inmediatamente a la retirada de las tropas americanas.

Cuba ha desarticulado con éxito la oposición interna substituta estadounidense, ha diversificado su comercio con compañías de los EE.UU. y ha preparado su sistema de seguridad contra las provocaciones venideras de la banda de Bush/Noriega/Reich.

En Venezuela, el Presidente Chávez tiene el apoyo de millones de activistas y la lealtad de las fuerzas armadas y ha acelerado su agenda de la reforma social. Los grupos paramilitares violentos fundados por los EE.UU han sido rechazados pero no se han eliminado todavía. A pesar de tres esfuerzos fallidos por echar fuera a Chávez los EE.UU. están siguiendo todavía una estrategia de violencia interior, guerra civil e invasión militar con consecuencias imprevisibles para toda América Latina.

Para los movimientos populares en América Latina y en los EE.UU., en su búsqueda por la libre determinación, justicia social y la paz, las elecciones oligárquicas americanas son un espectáculo ruidoso de los medios de comunicación de masas que ofrece poca esperanza o inspiración. Para mejor o para peor, el conflicto real no está entre Bush y Kerry, sino entre Bush/Kerry contra Chávez, Castro y la población iraquí. El futuro de los oligarcas del mundo depende del resultado electoral americano. El futuro del resto de la humanidad de la resistencia exitosa en Irak, Cuba y Venezuela y del resto de los movimientos populares en el Tercer Mundo, contra cualquiera de los dos candidatos que gane en Noviembre.

4 de marzo de 2004

31 de mars del 2004

Reportaje a James Petras en Argentina "Kirchner va a caer entre dos caballos"
lavaca.org El sociólogo norteamericano, antes de partir de Buenos Aires y luego de visitar Neuquén y dar varias conferencias en la Capital, formuló su pronóstico: el nuevo presidente es un jinete incómodamente montado sobre las demandas de la sociedad y las del poder, que ya empezó su campaña de debilitamiento. La crisis, entonces, retornará rápidamente. Así de contundente es este Petras que critica a todos, excepto a Zanon.

En el segundo subsuelo de un hotel ligeramente inconcebible, mientras se escucha estruendo de vajilla amontonándose para ser lavada, el sociólogo norteamericano James Petras estruja su gorra gris y pronuncia una profecía:

"La crisis argentina volverá con mucha fuerza en seis o nueve meses. Es inexorable. Kirchner va a caer entre dos caballos". El nuevo presidente sería un jinete incómodamente montado sobre las demandas la sociedad y, a la vez, las demandas del poder que realizará una campaña de debilitamiento. Para Petras, esa campaña ya la inició el diario La Nación. Y la cabalgata tiene plazo fijo.

Esa es una de las conclusiones que sacó de su reciente visita a la Argentina, donde brindó varias conferencias en las cuales anunció que visitaría la fábrica de cerámicas recuperada Zanón, en Neuquén: "Voy para aprender cómo ganar. Porque eso es lo que me interesa. No sufrir y perder. Y sí luchar y ganar".

Una de las diferencias de Petras con otras celebridades que visitan a la Argentina, además de sus ideas y cabalgatas, es el hotel. Lo instalaron en uno de dos estrellas, el Ayamitre, ubicado - como su nombre lo indica de modo inolvidable- en Ayacucho y Mitre, Buenos Aires. Por ahí rondan turistas ostensiblemente ahorrativos: afroamericanos de mirada desconfiada, vecinos paraguayos, chilenos y bolivianos de compras, y centroamericanos inciertos bajo la mirada de un conserje integrante de la tradicional colectividad española. Sirven el desayuno en un segundo subsuelo de fórmica y neón que sobrevivirá a cualquier bombardeo, donde colapsan todas las señales radiales y todos los celulares.

Allí Petras con su viejo estilo, provocador, un poco esquemático y siempre polémico, revisa su visita que atravesó la primera vuelta electoral, la posterior fuga y misterio protagonizada por el menemismo, y la situación de la izquierda y los movimientos sociales.

-¿Por qué está tan seguro de que la crisis volverá?

-Al principio habrá un repunte. Lavagna no es tonto. No es tonto. No es Cavallo, no está totalmente entregado. Va a tratar de lanzar una recuperación económica, planes para favorecer la industria. Comercio, obras públicas, construcción. No hay duda de que en algún sentido van a tener un pequeño repunte, a partir de junio o julio, pero llegando a septiembre, será el pacto con el FMI. Ese será el primer retroceso del gobierno. Concesiones.

-Pero Kirchner ha dicho que está demostrado que se puede vivir sin el Fondo. Y que no quiere presiones.

-(Con una chispa de ironía en la mirada) Mire. La gente que celebra la salida de Menem está equivocada. Menem no es persona. Menem es el nombre de la configuración del poder institucional, económico y financiero, que va a hacer un contraataque contra las exigencias mínimas de Kirchner.

-¿En qué consistirá el contraataque?

-No van a pagar impuestos, van a seguir evadiendo. Los bancos americanos y extranjeros aquí van a ayudar para que siga la fuga de dinero. No van a aceptar ningún dirigismo. Nada de dirigir inversiones de largo plazo, fomentar la producción industrial. Entonces, el proyecto del gobierno depende de la colaboración capitalista, financiera, sindicatos, Estado: ese es el concepto de que con disciplina al capital y ajustes a los obreros va a poder lanzar obras y proyectos. Pero primero, yo creo que los capitalistas no van a aceptar ningún sacrificio. No están acostumbrados.

Y creen que con la salida de Menem del ballotage van a aumentar la imagen de un presidente minoritario. Van a tacharlo como débil, y cosas peores. Es una campaña que ya lanzó el diario La Nación.

Del otro lado, los obreros y los empleados con su expectativas, no están en posición de someterse a ningún ajuste más. Creo que Kirchner va a caer entre los dos caballos, no será parte de un proyecto derechista, ni de uno progresista.

-¿Y entonces?

-Entonces el peligro en esta situación es que la izquierda no esté pensando el futuro, planificando un proyecto político. Podría dar Kirchner un viraje a la derecha profundizando la crisis y las tensiones sociales, o podría entrar al escenario una combinación de López Murphy con la base menemista para una política proto-fascista. Murphy es un fascista disfrazado, particularmente después de la derrota que sufrió como ministro. Ya no va a jugar con guantes blancos.

Es un escenario que con algunas oportunidades para cambiar el sistema, por la debilidad del proyecto de Kirchner, pero también hay peligros. La mayoría de los progresistas están haciendo propuestas a Kirchner para que sea un keynesiano reformista consecuente, pero creo que Kirchner no tiene conciencia de hacer un viraje hacia un verdadero izquierdismo reformista, sino de conseguir cambios instrumentales para fortalecer un proyecto de liberalismo con tintes desarrollistas.

Creo que este proyecto tiene pocas posibilidades en el mediano plazo. Un repunte de meses, no más.

-Que usted relaciona con las negociaciones con el Fondo.

-En agosto o septiembre va a ser el momento de la verdad. Veremos si Kirchner empieza a adaptarse a las exigencias del gobierno norteamericano, que ya desde el primer día reclama un ajuste, pagar la deuda. No le dieron ni un momento de respiro. Ellos creen que, a mayor presión sobre el gobierno, mayor posibilidad de que le den las espaldas a los que lo votaron o pensaron en votarlo.

Pero la situación más crítica, política, va a ocurrir a partir de octubre o noviembre. Eso es más o menos como veo la cosa. Queda un residuo de organizaciones sociales poderosas. Zanón, los desocupados tienen una fuerza formidable, hay menos asambleas populares, pero queda una conciencia crítica. No creo que las facciones del partido injusticialista representen a la gente. La gran mayoría de los que iban a votar tenían otro programa. Ni Saa ni Kirchner, que no tenían nada que ver con las necesidades ni las percepciones del pueblo. Eran el mal menor, para parar a Menem.

Pero la derechización de las opciones no significa la derechización de las conciencias.

-Usted dijo que iba a Zanón, para aprender ¿Qué le pareció la visita?

-Fue muy positiva en todo sentido. Entre todas las limitaciones que hay, entre el boicot del gobierno, la falta de créditos y el esfuerzo por estrangular la actividad económica, hay allí más 300 obreros trabajando con mucha disciplina y con ventas y producción. Pagan salarios igualitarios de 800 pesos. Además hay participación de obreros en las asambleas, sus comisiones, su dirigentes. Todo está en orden.

Faltan otras cosas: más financiamiento, extender sus redes de comercio, etcétera. Lo que más me impactó es la unidad de los diferentes sectores sociales. Desocupados, ocupados, sindicatos de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado), CTA (Central de Trabajadores Argentinos), y todos, profesionales, médicos, abogados, los que no son de derecha apoyan este movimiento. La iglesia también. Esta unidad es el mecanismo de supervivencia. Y es una buena lección para toda la Argentina, porque quiere decir que se pueden unificar fuerzas y a partir de esa unidad lograr el éxito de los proyectos sociales y económicos.

-Un argumento es que ese tipo de consenso es más fácil en el interior que en las grandes ciudades.

-Eso es una parte de la explicación, pero no toda, no es la simple geografía. Yo creo que hubo una política astuta de Zanón que buscó unir fuerzas. No pensaban que eran la vanguardia de todo. Trabajan junto con los desocupados, no hay esa división de sindicatos por un lado, desocupados por el otro. Por ejemplo, cuando golpean a los desocupados, los obreros se movilizan frente a las comisarías para liberar a los encarcelados.

Todo eso me parece extremadamente positivo, en contraste con algunas actividades y movimientos en Buenos Aires donde cada grupo tiene sus piqueteros, sus fragmentos, y no están a la altura de tener alianzas orgánicas.

-Usted decía que frente a la crisis, muchos grupos se han preocupado más que nada por aumentar su número de afiliados.

-Sí. Fíjese que con Duhalde las desigualdades crecieron, las cifras de pobreza subieron, pero uno tiene que ver que frente a este fenómeno los movimientos sociales no estuvieron a la altura de canalizar un proyecto político sumando fuerzas. A lo sumo, querían que su grupúsculo crezca un poco.

Otro problema: también existía una ideología casi anarquista, que pensaba sólo en la horizontalidad, que cualquier líder o programa eran autoritarios, que la perspectiva política era una imposición inaceptable. Y terminaron por desorientar a todos, porque se dedicaron a hablar, hablar, hablar, sin tomar decisiones concretas para actuar particularmente en un proyecto político. Así, la gente empezó a irse y cada uno trató de buscar soluciones personales.

Y entonces aparecen los punteros, con las bolsas de trabajo, para reconstruir redes vinculadas con el gobierno, cooptando algunos líderes locales, y debilitando la unidad. Todos estos factores son parte del retroceso.

-Es un laberinto. Los partidos de izquierda -según usted mismo ha dicho- viven con un balde en la cabeza: no ven y escuchan sólo sus propios gritos. Por otro lado, frente a esos grupúsculos -uso sus palabras- que fragmentan todo lo que tocan, muchos movimientos buscaron ganar autonomía. Pero ahora usted dice que al hacer eso son anarquistas. No lo entiendo.

-Mire, yo creo que hay un fetichismo del "que se vayan todos", la autonomía, la horizontalidad, han hecho tanto o más daño que la izquierda a los movimientos sociales.

-¿"Que se vayan todos" es fetichismo?

-Es fetichismo porque no entienden que las asambleas necesitan un liderazgo, necesitan un programa, una visión del poder, y cuando no, terminan cada cual haciendo pequeños emprendimientos estilo "oenegés" (organizaciones no gubernamentales) montándose en una situación de dependencia absoluta de las bolsas de trabajo, y con sus propios caciques locales que dominan todo en nombre de la horizontalidad.

Yo creo que disolver las asambleas no fue cosa sólo de los grupos de izquierda. Horizontalidad absoluta, discusión de cualquier cosa ad infinitum, o solamente buscar soluciones a los semáforos en las esquinas: yo creo que todo eso terminó despolitizando a mucha gente, que se alejó de las asambleas que no servían para resolver problemas. Y la otra cara de la moneda: si los horizontalistas no tienen ninguna solución, mejor ir al puntero, que trae una bolsa de comida, o encuentra un trabajo de tres meses. Son dos lados de la misma cosa.

-Pero Petras: negar la horizontalidad es negar el debate político a los que están afiliados a un partido de izquierda.

-No, no. Acá se confunde. Incluso este inglés expatriado (se refiere al irlandés John Holloway, autor de Cambiar el mundo sin tomar el poder) que estuvo aquí en ese grupúsculo de los situacionistas, hablando del "no poder"… Eso no tiene ninguna influencia en ningún país del mundo, mucho menos en Inglaterra. No conozco a nadie en el mundo que no quiera el poder. Una mujer quiere poder para manejar la casa, busca formas para negociar. Los indígenas cocaleros quieren el poder en Bolivia, los Sin Tierra luchan por el poder. Y esto otro es la masturbación intelectual de la pequeña izquierda intelectual de las universidades, con un fantasma, una idea que no se ubica en la realidad. Pero le van dando vueltas-vueltas-vueltas, hasta que empiezan a creer sus propias ideas sustituyéndolas por la realidad.

Este inglés nunca supo nada de América Latina, no conoce la validez de ningún nacionalismo, y dice que hablar de imperialismo es "distraer a la gente de la lucha internacionalista".

¿Sabe qué es? Es un típico británico imperialista, que nunca entiende nada. Parece de izquierda radical, pero no entiende que la lucha social empezó en la lucha contra el colonialismo y la dominación. Yo creo que en este sentido debemos decir que aquí hay que construir las teorías en función de la realidad de los países.

-Los que hablan de no tomar el poder se fundamentan en algo tan local como el zapatismo mexicano, y el subcomandante Marcos. ¿Usted qué opina?

-No, no, es una mala lectura. Los zapatistas tenían el proyecto inicial de marchar a la ciudad de México y conquistar el poder. Había una coordinadora de 30 organizaciones armadas en el resto del país, que continuaban debatiendo el momento, las condiciones… y al final los zapatistas decidieron arrancar el motor tomando la iniciativa. Lo que pasa es que los otros grupos no los acompañaron. La marcha a México no funcionó.

Además, el programa original era antiimperialista, contra el Nafta, y abiertamente declarado socialista: poder, capital, socialismo. Cuando coparon dos ciudades el ejército entró en combate y los zapatistas tuvieron que retroceder y quedarse en un cerco. En ese espacio geográfico limitado, algunas comunidades indígenas los apoyaron. Marcos convocó a dos conferencias nacionales para ver si podía montar una organización política para todo el país. Hubo participación muy entusiasta de hippies, feministas, homosexuales, algún sindicalista. No tenía bases sólidas para montar un frente nacional.

Entonces se queda con el frente zapatista un grupo de presión y de propaganda, pero nada más. Frente al cerco y frene al fracaso de no haber podido montar una organización, Marcos empieza a cambiar su discurso y a adaptarlo a la nueva realidad: ahora dice que no van a conquistar el poder. Entonces hablamos de los "procesos limitados", convirtiendo el defecto en virtud, y elaborando teorías sobre las limitaciones. Los extranjeros teóricos pequeñoburgueses extrapolaron todo de su contexto y montaron toda esta teoría del no poder. Pero los zapatistas tienen armas para defender lo poco que les queda. Es poder. El fusil es poder. Si no quieren el poder, ¿por qué no desarmarse, o dejar que el ejército entre? No tiene ninguna lógica.

-El hecho de decidirse por la autonomía requiere poder.

-Sí, pero lo del zapatismo es como el cuento de la zorra y las uvas. Como no las podía alcanzar, decía que las uvas eran amargas.

-Pero Petras, la gente busca alternativas a los partidos de izquierda, porque también han sido un fracaso. Insistir en el error es una forma de locura.

-Ahí volvemos al comienzo. Las prácticas de luchar por el poder a partir de la unidad de sindicatos, obreros, desocupados, sectores progresistas, existe en Neuquén. Si utilizamos eso como modelo de cómo hacer política, combinando lo micro con lo macro, lo social con lo político, las asambleas con liderazgos de representación, creo que tenemos la base realista de cómo se debe construir. Ni el sectarismo de la pequeña izquierda, ni el infantilismo de no querer el poder. Es una construcción desde abajo, pero con un conocimiento de a dónde quieren ir.

-Ahí está el problema. Todo lo ocurrido en los últimos tiempos, piquetes, asambleas, fábricas recuperadas, movimientos: nada de eso surgió de los partidos que sólo van atrás a alimentarse de eso.

-Estas actividades fueron muy positivas porque movilizaron y politizaron a mucha gente y pusieron presión sobre el sistema de dominación tanto partidario como gubernamental y sobre la burocracia sindical. Es positivo, pero no avanzaron más allá, hacia un proyecto político apuntando al poder. Era más un grupo de negación. Y de afirmación sectorial. Pero fracasó, y hay que aprender la lección. Creo que ahora hay que presionar al ATE, a los docentes, forzar a que rompan con los partidos dominantes. Hay que presionar para que se convoque a una formación política unitaria aunque sea reformista, para el bienestar social y mejorar los ingresos y bajar la desigualdad.

-Lo que usted dice me suena a lo que convocó Víctor De Gennaro, de la CTA.

-Pero fue muy confuso y poco consecuente. Él siempre llama a formar un movimiento, para utilizarlo como un mecanismo para negociar con los partidos. Pero no pasa nada: es como un matrimonio que nunca se consuma. No está a la altura de crear algo.

Aquí, el paso próximo es unir a las fuerzas sociales nuevas y dinámicas con estructuras de clase obrera, trabajadores, clase media, media baja, empobrecidos, en un proyecto político que puede ser izquierdismo o reformismo consecuente, dentro del cual la izquierda pueda dialogar y sostener su visión.

-Usted supone que los movimientos sociales deberían poder institucionalizarse ¿En un partido político? ¿O cómo?

-Creo que deben coordinar los roles dinámicos, trabajo de base, con la estructuración con un partido que tenga alguna continuidad y que busque una relación con el poder, con el parlamento, las municipalidades. Hacer una combinación, como Evo Morales en Bolivia, que lucha cortando caminos, con grandes confrontaciones casi insurreccionales, mientras en el parlamento está criticando y denunciando. Con un movimiento que reúne a los cocaleros, los obreros, los jubilados, con una visión del socialismo, pero con un gran líder que está metido en todas partes, está en el parlamento y está en la calle. Está en la asamblea y dando conferencias de prensa. Y tienen asambleas, pero asambleas con delegados y dirección, no una asamblea anarco.

-Pero en la Argentina esas delegaciones y representaciones fueron una estafa o una traición demasiadas veces. No es que la gente las cuestiona porque se volvió anarquista de golpe, o porque amaneció con esa ocurrencia.

-Es cierto. Hay peligros en la cooptación. Pero mucho depende en los mecanismos que tengan las asambleas para descalificar y reemplazar a los delegados.

-Usted dice que las asambleas y movimientos deberían hacer un frente en el que la izquierda cumpla cierto rol. Lo que le van a contestar es que la izquierda tradicional, apenas existe una posibilidad de ese tipo, tiende a controlarla, y termina por romperla.

-Ahora en Zanón hay miembros de partidos de izquierda. Pero son minoría, y la hegemonía la tienen obreros, sindicalistas, que no son miembros de partidos. Y la regla de juego es que se acatan las decisiones de las asambleas, y del sindicato. Está descalificado alguien que empieza a empujar en contra. Los obreros que están en grupos o partidos sienten la presión de los compañeros para acatar las decisiones de las asambleas. Yo creo que si se portan sectariamente serán descalificados y despreciados. Lo principal es la identidad con la fábrica y con la lucha. Para mí, es un buen ejemplo de cómo se puede funcionar.

-Empezó hablando de una crisis futura en la Argentina ¿Cree que hay opción de evitarla?

-No, dadas las configuraciones de poder y los compromisos que se están elaborando, yo creo que la economía va a tener un pequeño repunte, pocos meses, y luego una tendencia hacia abajo. Segundo, yo creo que el gobierno se va a desgastar. Tercero, van a surgir otras movilizaciones populares. Pero también la derecha -en particular López Murphy, los Estados Unidos y el FMI- va a tratar de crear un reemplazo del gobierno. Y todo se va a polarizar entre la extrema derecha y la izquierda social y política.

Según Petras, que huyó del subsuelo calzándose su gorra gris de los años '50 cuando comprendió que la charla se había hecho más larga de lo previsto, parece haber una oportunidad para la sociedad, siempre que los que quieran honestamente cambiar las cosas piensen en el poder, y liberen su ajuar político del abuso de baldes en la cabeza.

31 de mars del 2004

Reportaje a James Petras en Argentina "Kirchner va a caer entre dos caballos"
lavaca.org El sociólogo norteamericano, antes de partir de Buenos Aires y luego de visitar Neuquén y dar varias conferencias en la Capital, formuló su pronóstico: el nuevo presidente es un jinete incómodamente montado sobre las demandas de la sociedad y las del poder, que ya empezó su campaña de debilitamiento. La crisis, entonces, retornará rápidamente. Así de contundente es este Petras que critica a todos, excepto a Zanon.

En el segundo subsuelo de un hotel ligeramente inconcebible, mientras se escucha estruendo de vajilla amontonándose para ser lavada, el sociólogo norteamericano James Petras estruja su gorra gris y pronuncia una profecía:

"La crisis argentina volverá con mucha fuerza en seis o nueve meses. Es inexorable. Kirchner va a caer entre dos caballos". El nuevo presidente sería un jinete incómodamente montado sobre las demandas la sociedad y, a la vez, las demandas del poder que realizará una campaña de debilitamiento. Para Petras, esa campaña ya la inició el diario La Nación. Y la cabalgata tiene plazo fijo.

Esa es una de las conclusiones que sacó de su reciente visita a la Argentina, donde brindó varias conferencias en las cuales anunció que visitaría la fábrica de cerámicas recuperada Zanón, en Neuquén: "Voy para aprender cómo ganar. Porque eso es lo que me interesa. No sufrir y perder. Y sí luchar y ganar".

Una de las diferencias de Petras con otras celebridades que visitan a la Argentina, además de sus ideas y cabalgatas, es el hotel. Lo instalaron en uno de dos estrellas, el Ayamitre, ubicado - como su nombre lo indica de modo inolvidable- en Ayacucho y Mitre, Buenos Aires. Por ahí rondan turistas ostensiblemente ahorrativos: afroamericanos de mirada desconfiada, vecinos paraguayos, chilenos y bolivianos de compras, y centroamericanos inciertos bajo la mirada de un conserje integrante de la tradicional colectividad española. Sirven el desayuno en un segundo subsuelo de fórmica y neón que sobrevivirá a cualquier bombardeo, donde colapsan todas las señales radiales y todos los celulares.

Allí Petras con su viejo estilo, provocador, un poco esquemático y siempre polémico, revisa su visita que atravesó la primera vuelta electoral, la posterior fuga y misterio protagonizada por el menemismo, y la situación de la izquierda y los movimientos sociales.

-¿Por qué está tan seguro de que la crisis volverá?

-Al principio habrá un repunte. Lavagna no es tonto. No es tonto. No es Cavallo, no está totalmente entregado. Va a tratar de lanzar una recuperación económica, planes para favorecer la industria. Comercio, obras públicas, construcción. No hay duda de que en algún sentido van a tener un pequeño repunte, a partir de junio o julio, pero llegando a septiembre, será el pacto con el FMI. Ese será el primer retroceso del gobierno. Concesiones.

-Pero Kirchner ha dicho que está demostrado que se puede vivir sin el Fondo. Y que no quiere presiones.

-(Con una chispa de ironía en la mirada) Mire. La gente que celebra la salida de Menem está equivocada. Menem no es persona. Menem es el nombre de la configuración del poder institucional, económico y financiero, que va a hacer un contraataque contra las exigencias mínimas de Kirchner.

-¿En qué consistirá el contraataque?

-No van a pagar impuestos, van a seguir evadiendo. Los bancos americanos y extranjeros aquí van a ayudar para que siga la fuga de dinero. No van a aceptar ningún dirigismo. Nada de dirigir inversiones de largo plazo, fomentar la producción industrial. Entonces, el proyecto del gobierno depende de la colaboración capitalista, financiera, sindicatos, Estado: ese es el concepto de que con disciplina al capital y ajustes a los obreros va a poder lanzar obras y proyectos. Pero primero, yo creo que los capitalistas no van a aceptar ningún sacrificio. No están acostumbrados.

Y creen que con la salida de Menem del ballotage van a aumentar la imagen de un presidente minoritario. Van a tacharlo como débil, y cosas peores. Es una campaña que ya lanzó el diario La Nación.

Del otro lado, los obreros y los empleados con su expectativas, no están en posición de someterse a ningún ajuste más. Creo que Kirchner va a caer entre los dos caballos, no será parte de un proyecto derechista, ni de uno progresista.

-¿Y entonces?

-Entonces el peligro en esta situación es que la izquierda no esté pensando el futuro, planificando un proyecto político. Podría dar Kirchner un viraje a la derecha profundizando la crisis y las tensiones sociales, o podría entrar al escenario una combinación de López Murphy con la base menemista para una política proto-fascista. Murphy es un fascista disfrazado, particularmente después de la derrota que sufrió como ministro. Ya no va a jugar con guantes blancos.

Es un escenario que con algunas oportunidades para cambiar el sistema, por la debilidad del proyecto de Kirchner, pero también hay peligros. La mayoría de los progresistas están haciendo propuestas a Kirchner para que sea un keynesiano reformista consecuente, pero creo que Kirchner no tiene conciencia de hacer un viraje hacia un verdadero izquierdismo reformista, sino de conseguir cambios instrumentales para fortalecer un proyecto de liberalismo con tintes desarrollistas.

Creo que este proyecto tiene pocas posibilidades en el mediano plazo. Un repunte de meses, no más.

-Que usted relaciona con las negociaciones con el Fondo.

-En agosto o septiembre va a ser el momento de la verdad. Veremos si Kirchner empieza a adaptarse a las exigencias del gobierno norteamericano, que ya desde el primer día reclama un ajuste, pagar la deuda. No le dieron ni un momento de respiro. Ellos creen que, a mayor presión sobre el gobierno, mayor posibilidad de que le den las espaldas a los que lo votaron o pensaron en votarlo.

Pero la situación más crítica, política, va a ocurrir a partir de octubre o noviembre. Eso es más o menos como veo la cosa. Queda un residuo de organizaciones sociales poderosas. Zanón, los desocupados tienen una fuerza formidable, hay menos asambleas populares, pero queda una conciencia crítica. No creo que las facciones del partido injusticialista representen a la gente. La gran mayoría de los que iban a votar tenían otro programa. Ni Saa ni Kirchner, que no tenían nada que ver con las necesidades ni las percepciones del pueblo. Eran el mal menor, para parar a Menem.

Pero la derechización de las opciones no significa la derechización de las conciencias.

-Usted dijo que iba a Zanón, para aprender ¿Qué le pareció la visita?

-Fue muy positiva en todo sentido. Entre todas las limitaciones que hay, entre el boicot del gobierno, la falta de créditos y el esfuerzo por estrangular la actividad económica, hay allí más 300 obreros trabajando con mucha disciplina y con ventas y producción. Pagan salarios igualitarios de 800 pesos. Además hay participación de obreros en las asambleas, sus comisiones, su dirigentes. Todo está en orden.

Faltan otras cosas: más financiamiento, extender sus redes de comercio, etcétera. Lo que más me impactó es la unidad de los diferentes sectores sociales. Desocupados, ocupados, sindicatos de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado), CTA (Central de Trabajadores Argentinos), y todos, profesionales, médicos, abogados, los que no son de derecha apoyan este movimiento. La iglesia también. Esta unidad es el mecanismo de supervivencia. Y es una buena lección para toda la Argentina, porque quiere decir que se pueden unificar fuerzas y a partir de esa unidad lograr el éxito de los proyectos sociales y económicos.

-Un argumento es que ese tipo de consenso es más fácil en el interior que en las grandes ciudades.

-Eso es una parte de la explicación, pero no toda, no es la simple geografía. Yo creo que hubo una política astuta de Zanón que buscó unir fuerzas. No pensaban que eran la vanguardia de todo. Trabajan junto con los desocupados, no hay esa división de sindicatos por un lado, desocupados por el otro. Por ejemplo, cuando golpean a los desocupados, los obreros se movilizan frente a las comisarías para liberar a los encarcelados.

Todo eso me parece extremadamente positivo, en contraste con algunas actividades y movimientos en Buenos Aires donde cada grupo tiene sus piqueteros, sus fragmentos, y no están a la altura de tener alianzas orgánicas.

-Usted decía que frente a la crisis, muchos grupos se han preocupado más que nada por aumentar su número de afiliados.

-Sí. Fíjese que con Duhalde las desigualdades crecieron, las cifras de pobreza subieron, pero uno tiene que ver que frente a este fenómeno los movimientos sociales no estuvieron a la altura de canalizar un proyecto político sumando fuerzas. A lo sumo, querían que su grupúsculo crezca un poco.

Otro problema: también existía una ideología casi anarquista, que pensaba sólo en la horizontalidad, que cualquier líder o programa eran autoritarios, que la perspectiva política era una imposición inaceptable. Y terminaron por desorientar a todos, porque se dedicaron a hablar, hablar, hablar, sin tomar decisiones concretas para actuar particularmente en un proyecto político. Así, la gente empezó a irse y cada uno trató de buscar soluciones personales.

Y entonces aparecen los punteros, con las bolsas de trabajo, para reconstruir redes vinculadas con el gobierno, cooptando algunos líderes locales, y debilitando la unidad. Todos estos factores son parte del retroceso.

-Es un laberinto. Los partidos de izquierda -según usted mismo ha dicho- viven con un balde en la cabeza: no ven y escuchan sólo sus propios gritos. Por otro lado, frente a esos grupúsculos -uso sus palabras- que fragmentan todo lo que tocan, muchos movimientos buscaron ganar autonomía. Pero ahora usted dice que al hacer eso son anarquistas. No lo entiendo.

-Mire, yo creo que hay un fetichismo del "que se vayan todos", la autonomía, la horizontalidad, han hecho tanto o más daño que la izquierda a los movimientos sociales.

-¿"Que se vayan todos" es fetichismo?

-Es fetichismo porque no entienden que las asambleas necesitan un liderazgo, necesitan un programa, una visión del poder, y cuando no, terminan cada cual haciendo pequeños emprendimientos estilo "oenegés" (organizaciones no gubernamentales) montándose en una situación de dependencia absoluta de las bolsas de trabajo, y con sus propios caciques locales que dominan todo en nombre de la horizontalidad.

Yo creo que disolver las asambleas no fue cosa sólo de los grupos de izquierda. Horizontalidad absoluta, discusión de cualquier cosa ad infinitum, o solamente buscar soluciones a los semáforos en las esquinas: yo creo que todo eso terminó despolitizando a mucha gente, que se alejó de las asambleas que no servían para resolver problemas. Y la otra cara de la moneda: si los horizontalistas no tienen ninguna solución, mejor ir al puntero, que trae una bolsa de comida, o encuentra un trabajo de tres meses. Son dos lados de la misma cosa.

-Pero Petras: negar la horizontalidad es negar el debate político a los que están afiliados a un partido de izquierda.

-No, no. Acá se confunde. Incluso este inglés expatriado (se refiere al irlandés John Holloway, autor de Cambiar el mundo sin tomar el poder) que estuvo aquí en ese grupúsculo de los situacionistas, hablando del "no poder"… Eso no tiene ninguna influencia en ningún país del mundo, mucho menos en Inglaterra. No conozco a nadie en el mundo que no quiera el poder. Una mujer quiere poder para manejar la casa, busca formas para negociar. Los indígenas cocaleros quieren el poder en Bolivia, los Sin Tierra luchan por el poder. Y esto otro es la masturbación intelectual de la pequeña izquierda intelectual de las universidades, con un fantasma, una idea que no se ubica en la realidad. Pero le van dando vueltas-vueltas-vueltas, hasta que empiezan a creer sus propias ideas sustituyéndolas por la realidad.

Este inglés nunca supo nada de América Latina, no conoce la validez de ningún nacionalismo, y dice que hablar de imperialismo es "distraer a la gente de la lucha internacionalista".

¿Sabe qué es? Es un típico británico imperialista, que nunca entiende nada. Parece de izquierda radical, pero no entiende que la lucha social empezó en la lucha contra el colonialismo y la dominación. Yo creo que en este sentido debemos decir que aquí hay que construir las teorías en función de la realidad de los países.

-Los que hablan de no tomar el poder se fundamentan en algo tan local como el zapatismo mexicano, y el subcomandante Marcos. ¿Usted qué opina?

-No, no, es una mala lectura. Los zapatistas tenían el proyecto inicial de marchar a la ciudad de México y conquistar el poder. Había una coordinadora de 30 organizaciones armadas en el resto del país, que continuaban debatiendo el momento, las condiciones… y al final los zapatistas decidieron arrancar el motor tomando la iniciativa. Lo que pasa es que los otros grupos no los acompañaron. La marcha a México no funcionó.

Además, el programa original era antiimperialista, contra el Nafta, y abiertamente declarado socialista: poder, capital, socialismo. Cuando coparon dos ciudades el ejército entró en combate y los zapatistas tuvieron que retroceder y quedarse en un cerco. En ese espacio geográfico limitado, algunas comunidades indígenas los apoyaron. Marcos convocó a dos conferencias nacionales para ver si podía montar una organización política para todo el país. Hubo participación muy entusiasta de hippies, feministas, homosexuales, algún sindicalista. No tenía bases sólidas para montar un frente nacional.

Entonces se queda con el frente zapatista un grupo de presión y de propaganda, pero nada más. Frente al cerco y frene al fracaso de no haber podido montar una organización, Marcos empieza a cambiar su discurso y a adaptarlo a la nueva realidad: ahora dice que no van a conquistar el poder. Entonces hablamos de los "procesos limitados", convirtiendo el defecto en virtud, y elaborando teorías sobre las limitaciones. Los extranjeros teóricos pequeñoburgueses extrapolaron todo de su contexto y montaron toda esta teoría del no poder. Pero los zapatistas tienen armas para defender lo poco que les queda. Es poder. El fusil es poder. Si no quieren el poder, ¿por qué no desarmarse, o dejar que el ejército entre? No tiene ninguna lógica.

-El hecho de decidirse por la autonomía requiere poder.

-Sí, pero lo del zapatismo es como el cuento de la zorra y las uvas. Como no las podía alcanzar, decía que las uvas eran amargas.

-Pero Petras, la gente busca alternativas a los partidos de izquierda, porque también han sido un fracaso. Insistir en el error es una forma de locura.

-Ahí volvemos al comienzo. Las prácticas de luchar por el poder a partir de la unidad de sindicatos, obreros, desocupados, sectores progresistas, existe en Neuquén. Si utilizamos eso como modelo de cómo hacer política, combinando lo micro con lo macro, lo social con lo político, las asambleas con liderazgos de representación, creo que tenemos la base realista de cómo se debe construir. Ni el sectarismo de la pequeña izquierda, ni el infantilismo de no querer el poder. Es una construcción desde abajo, pero con un conocimiento de a dónde quieren ir.

-Ahí está el problema. Todo lo ocurrido en los últimos tiempos, piquetes, asambleas, fábricas recuperadas, movimientos: nada de eso surgió de los partidos que sólo van atrás a alimentarse de eso.

-Estas actividades fueron muy positivas porque movilizaron y politizaron a mucha gente y pusieron presión sobre el sistema de dominación tanto partidario como gubernamental y sobre la burocracia sindical. Es positivo, pero no avanzaron más allá, hacia un proyecto político apuntando al poder. Era más un grupo de negación. Y de afirmación sectorial. Pero fracasó, y hay que aprender la lección. Creo que ahora hay que presionar al ATE, a los docentes, forzar a que rompan con los partidos dominantes. Hay que presionar para que se convoque a una formación política unitaria aunque sea reformista, para el bienestar social y mejorar los ingresos y bajar la desigualdad.

-Lo que usted dice me suena a lo que convocó Víctor De Gennaro, de la CTA.

-Pero fue muy confuso y poco consecuente. Él siempre llama a formar un movimiento, para utilizarlo como un mecanismo para negociar con los partidos. Pero no pasa nada: es como un matrimonio que nunca se consuma. No está a la altura de crear algo.

Aquí, el paso próximo es unir a las fuerzas sociales nuevas y dinámicas con estructuras de clase obrera, trabajadores, clase media, media baja, empobrecidos, en un proyecto político que puede ser izquierdismo o reformismo consecuente, dentro del cual la izquierda pueda dialogar y sostener su visión.

-Usted supone que los movimientos sociales deberían poder institucionalizarse ¿En un partido político? ¿O cómo?

-Creo que deben coordinar los roles dinámicos, trabajo de base, con la estructuración con un partido que tenga alguna continuidad y que busque una relación con el poder, con el parlamento, las municipalidades. Hacer una combinación, como Evo Morales en Bolivia, que lucha cortando caminos, con grandes confrontaciones casi insurreccionales, mientras en el parlamento está criticando y denunciando. Con un movimiento que reúne a los cocaleros, los obreros, los jubilados, con una visión del socialismo, pero con un gran líder que está metido en todas partes, está en el parlamento y está en la calle. Está en la asamblea y dando conferencias de prensa. Y tienen asambleas, pero asambleas con delegados y dirección, no una asamblea anarco.

-Pero en la Argentina esas delegaciones y representaciones fueron una estafa o una traición demasiadas veces. No es que la gente las cuestiona porque se volvió anarquista de golpe, o porque amaneció con esa ocurrencia.

-Es cierto. Hay peligros en la cooptación. Pero mucho depende en los mecanismos que tengan las asambleas para descalificar y reemplazar a los delegados.

-Usted dice que las asambleas y movimientos deberían hacer un frente en el que la izquierda cumpla cierto rol. Lo que le van a contestar es que la izquierda tradicional, apenas existe una posibilidad de ese tipo, tiende a controlarla, y termina por romperla.

-Ahora en Zanón hay miembros de partidos de izquierda. Pero son minoría, y la hegemonía la tienen obreros, sindicalistas, que no son miembros de partidos. Y la regla de juego es que se acatan las decisiones de las asambleas, y del sindicato. Está descalificado alguien que empieza a empujar en contra. Los obreros que están en grupos o partidos sienten la presión de los compañeros para acatar las decisiones de las asambleas. Yo creo que si se portan sectariamente serán descalificados y despreciados. Lo principal es la identidad con la fábrica y con la lucha. Para mí, es un buen ejemplo de cómo se puede funcionar.

-Empezó hablando de una crisis futura en la Argentina ¿Cree que hay opción de evitarla?

-No, dadas las configuraciones de poder y los compromisos que se están elaborando, yo creo que la economía va a tener un pequeño repunte, pocos meses, y luego una tendencia hacia abajo. Segundo, yo creo que el gobierno se va a desgastar. Tercero, van a surgir otras movilizaciones populares. Pero también la derecha -en particular López Murphy, los Estados Unidos y el FMI- va a tratar de crear un reemplazo del gobierno. Y todo se va a polarizar entre la extrema derecha y la izquierda social y política.

Según Petras, que huyó del subsuelo calzándose su gorra gris de los años '50 cuando comprendió que la charla se había hecho más larga de lo previsto, parece haber una oportunidad para la sociedad, siempre que los que quieran honestamente cambiar las cosas piensen en el poder, y liberen su ajuar político del abuso de baldes en la cabeza.

28 de marzo del 2004

Petras en la Argentina "Kirchner es la nueva derecha"
lavaca.org El sociólogo norteamericano James Petras volvió a la Argentina donde considera que la pobreza, el desempleo, la concentración de la riqueza, y la obediencia al FMI siguen intactos, mientras el gobierno cosecha consenso a bajo costo en el área de derechos humanos. Cree que muchos piqueteros son los nuevos punteros oficialistas, y que Kirchner es la nueva cara de la derecha neoliberal, cosa que se confirmará -augura- en el 2005.

James Petras anda con la agenda abultada, la espalda encorvada y la mirada con una especie de astuta inocencia para hablar de temas nada inocentes. "Me tienen que llamar de un programa de radio" dice, proponiendo cuál será el límite de la charla. Cuenta que ha estado dictando conferencias y recogiendo materiales para un proyecto de libro sobre Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador: "Sobre los alcances y los límites de los movimientos sociales en esos países, un estudio crítico pero en función de estudios de casos. Los problemas de capacidad y los de poder político". Y también estuvo acumulando información sobre la política del actual presidente argentino. Dice:

-Kirchner representa la nueva estrategia de la derecha neoliberal. Creo que forma parte de esa nueva derecha.

-Hace un año usted anunciaba que el gobierno iba a "caer entre dos caballos": las demandas sociales, y las de los grupos de poder. Que sería un gobierno débil que sufriría una crisis brutal en septiembre del 2003 al pagar deuda externa. Eso no ocurrió.

-Sí, y se fortaleció. Yo creo que Kirchner es muy astuto. hizo una política inteligente, de equilibrista, al satistacer al Fondo Monetario y también neutralizar a los piqueteros en parte, y capturar a la clase media. El mal cálculo que hice fue el de precios internacionales de las principales exportaciones de la Argentina, que tuvieron un gran aumento que facilitaron mayores ingresos para el gobierno. Y el otro evento no anticipado fue que Kirchner descubrió un área de bajo costo político y económico pero que cosechaba muchísimos apoyos: anular las leyes de punto final, y empezar el proceso judicial contra los militares, y hacer alguna purga de militares, policías y jueces corruptos, y de gente del anterior régimen Menem-De la Rúa. Estos cambios son muy populares, no implican ningún costo para el gobierno, y le permiten ganar importante apoyo de los organismos de derechos humanos.

Mientras tanto, no han solucionado en ninguna parte el problema de la pobreza, que queda igual, pero con los movimientos sociales divididos, fragmentados, y con pocas palancas para actuar. Lo segundo es la utilización de los planes laborales para construir una red de nuevos punteros, entre los ex insurgentes en la lucha popular. Hay varios mecanismos que han usado Kirchner para ganar apoyo. Frente a lo que existía antes, parece un salvador para mucha gente.

En ese sentido han ganado mucho con poco. Poco, porque se sigue pagando la deuda, va a pagar a los deudores privados y va a seguir también apoyando a los agro exportadores. En eso es una continuación de la política de statu quo, con algunas modificaciones en el tema de derechos humanos y todavía no ha mejorado en gran escala a muchos sectores de clase media que igual prestan apoyo casi incondicional a su gobierno.

El año decisivo para Kirchner va a ser el 2005, particularmente si los precios y la relación de precios en el mercado mundial empiezan a caer. Fíjate: no tocó nada de las empresas privatizadas, principalmente Repsol, ex YPF, donde ahora con el precio de 36 dólares por barril se podría dejar de pagar la deuda y financiar una verdadera reactivación con empleos bien pagados.

-Su definición es: gobierno simbólicamente progresista, pero de derecha en la práctica.

-Sí, yo creo que falla el proyecto de estimular a la llamada burguesía nacional argentina, que tiene 150.000 millones de dólares depositados en el exterior. Es muy dudoso que vayan a traer este dinero e invertirlo en el país. Al fallar este proyecto de reactivar a la burguesía nacional, la única opción para un presidente que se proclama capitalista, es buscar capital extranjero.

Entonces, si va por este lado, tiene que crear las condiciones favorables. Frente a las debilidades con que llegó al poder, elegido por una minoría, frente a levantamientos, presiones, marchas, cortes de caminos, cuestionamientos, él necesitaba consolidar su mandato. Esa es la primera fase.

Y la segunda fase, que va a coincidir con el fracaso de su proyecto hacia la burguesía nacional, va a mostrar la verdadera cara de Kirchner. Podría empezar a fines del 2004 pero seguro se va a ver en el año 2005.

-El gobierno dice que es lo opuesto al neoliberalismo.

-Todos dicen eso, hasta que se dan vuelta. Algunos más rápido, otros menos. El ecuatoriano Lucio Gutiérrez tardó una semana en lanzar su proyecto fondomonetarista. Creo que en algunos sentidos, la política fiscal de Kirchner es bastante conservadora. No hay déficit, tiene excedentes en el comercio, paga la deuda, y la gente olvida algunas cosas como la dependencia que tiene de la agro exportación y el petróleo. En lo demás, es una pura continuación de lo de siempre.

-Pero Petras, esas medidas de bajo costo a la vez son muy fuertes ¿no muestran la voluntad de hacer una política diferente?

-Kirchner quiere proyectar la imagen de un político heterodoxo, pero nunca niega que está a favor de acuerdos con el capital extranjero, nunca menciona la re-nacionalización de sectores estratégicos, nunca ha cuestionado su filiación y cumplimiento con el FMI: ha hecho todo lo que el Fondo pide. Entonces: ¿cuál es la innovación?

Existen estas áreas políticas más que económicas, pero si uno analiza la distribución de ingresos, sigue igual. Si analiza la concentración de riqueza, sigue igual. Si analiza la Bolsa de Comercio, se duplicó en un año bajo Kirchner. ¿Dónde está la gran diferencia? Yo no la encuentro. Es menos represivo, eso es cierto. Han actuado contra las instituciones corruptas en manos de Menem, cosa que aprovechó para armar una administración compatible con él.

En definitiva la esencia de su proyecto se basa en la burguesía nacional. Pero no existe esa burguesía nacional, no existe una rotación empresarial que busque invertir, que busque promover investigaciones, o estudios de nuevas tecnologías, no existe una voluntad privada. Puede decirse que bajo esos parámetros y con esos límites, el gobierno ha hecho algunas cosas interesantes, pero no suficientes como para dejar de tener una visión de oposición crítica. Hay que buscar formas de reivindicar a la gente pobre. Claro que hay algunos que también tienen expectativas con este gobierno. Pero de fondo. mis entrevistas con gente de base, piqueteros, pobres, es que nada cambió.

-¿Cómo encontró a los movimientos?

-Los movimientos son controlados con los planes laborales y la cooptación de líderes: han convertido a algunos líderes en los nuevos punteros. Han ganado gran simpatía en la clase media que ahora está totalmente separada de los piqueteros. Esa famosa alianza de los piqueteros con las asambleas barriales… las asambleas barriales casi no existen. Y mucho menos hay una alianza.

Si tú vas a las marchas por ejemplo, no hay ninguna persona de clase media. Ni estudiantes. He visto dos marchas y casi todos son proletarios desocupados con sus familias. No veo altos, flacos y blancos en las marchas.

Entonces han conseguido aislar y desorientar a los movimientos, por lo menos en un importante porcentaje. Quedan grupos piqueteros organizados, orgánicos, pero más o menos aislados. Está el Polo Obrero, hay otros grupos, pero están en una lucha defensiva y limitada. Entonces no representan una amenaza para nadie.

-Esos grupos a la vez no tienen mucho apoyo. Usted mismo lo ha explicado, al hablar de la izquierda que usa baldes en la cabeza.

-Sí, sobreestimaron la radicalización del movimiento, y ahora están en un dilema. Cambió el ambiente en el país, y ellos no han reconocido la nueva situación, la nueva política para adaptarse. Están buscando confrontaciones, pero cuando haces confrontaciones, no puedes hacerlo solo. Estoy de acuerdo con los que llaman los "duros", en que este no es un gobierno popular. Estoy de acuerdo en que deben exigir planes de trabajo. Pero deben también extender la visión hacia los obreros mal pagados, hacia todos los problemas que van más allá de los planes de trabajo: educación, salud. Y tener un programa político, para unirse de alguna forma frente a esta ofensiva, o se van a caer uno detrás del otro. Si los movimientos piqueteros que tienen base popular, como la CCC, el Polo Obrero y otros, no se unifican, si quedan como están, poco a poco los van a eliminar o reducir a los bunkers.

-¿Percibe ese proceso?

-El gobierno sabe que si reprime a estos movimientos. puede provocar el apoyo a los reprimidos. Entonces los medios hacen el trabajo, demonizando la protesta: Clarín, La Nación, etc. Así se está generando un ambiente para que cuando Kirchner haga el viraje hacia la política neoliberal tradicional, tenga ya el clima más propicio para la represión. Mientras tanto, la tolerancia consigue consenso de la clase media y sectores de derechos humanos. No necesita reprimir cuando tiene suficiente fuerza política.

-Parecería otra astucia de Kirchner: al no reprimir a esos piqueteros, no los unifica, y se van fragmentando solos.

-Sí, se fragmentan. Y además no han elaborado un programa para esta nueva coyuntura más allá de las marchas y cortes de caminos que siguen teniendo vigencia en algunas situaciones, porque la miseria está todavía presente en todas partes, y en gran escala: el 50 por ciento.

Kirchner ha consolidado una Argentina dividida en dos países. Por un lado la clase media acomodada y las expectativas de la clase media baja, y el otro mundo: el de los pobres. Incluso ha ganado alguna simpatía entre sectores de los pobres, a partir de D'Elía y otros.

-Además hay una tradición del peronismo.

-Sí, pero yo creo que es importante analizar a los no peronistas que están metidos con Kirchner. Si es cierto que los punteros están jugando un papel como viejos peronistas, lo más interesante es la cooptación de ex piqueteros o piqueteros acomodados, que se han transformado en los nuevos punteros.

Creo que eso es un factor nuevo del señor Kirchner, que ha montado una máquina heterodoxa que incluye piqueteros, punteros y el aparato del Estado.

-¿De dónde toman a los nuevos punteros?

-De todos lados. Sobre todo con los que ofrecen políticas localistas. Si vas a hacer política local ¿por qué no ir con el gobierno y recibir financiamiento para los emprendimientos? Ahí hay un fracaso.

-¿No hay también un fracaso en los llamados duros? Las marchas sin blancos altos, como usted dice, y con gente que marcha para poder seguir cobrando sus planes sociales.

-Bueno, pero eso no es un fracaso. Siguen teniendo una fuerza y potencialidad. No han desaparecido. En el aniversario del 19 y 20 aparecieron más de 50.000 piqueteros. El problema es que fueron rotativos.

-Fue un acto triste.

-Pero si juntas todas las fuerzas, es algo significativo en una sociedad desmovilizada. Entonces hay que reconocer eso, siguen teniendo una presencia reducida, fragmentada, pero siguen siendo una referencia a pesar de que ha caído el poder de convocatoria. Y también existe algo en Zanón y otras fábricas recuperadas, un liderazgo combativo y clasista que sigue en pie de lucha.

-Pero en Zanón mismo plantean que ya no se puede seguir con el viejo esquema de sólo marchar y disputar poder internamente. En ese acto que usted dice a los obreros de Zanón no los dejaron hablar, en medio de las clásicas pujas por digitar las listas de oradores.

-Es que hay que hacer una elaboración de un programa de lucha amplio, y hacer una política, no simples protestas y actos. En eso estoy totalmente de acuerdo con Zanón porque no digo que las marchas estén agotadas por siempre, pero en esta coyuntura, empíricamente, no consiguen cosas y empiezan a perder relevancia.

-¿Cómo percibe entonces que de aquí en más seguirán las cosas? Usted dice: "hay que hacer una política". ¿Cómo se hace?

-Es que son formidables los obstáculos de las divisiones internas, no sólo entre las organizaciones sino dentro de ellas. No es fácil. Yo puedo plantear un programa de recuperación del petróleo, no pagar la deuda, toda una lista. Pero eso implica una lucha política con el gobierno vinculando las reivindicaciones actuales de educación, salud, empleo, con la macroeconomía. Las dos cosas. Hay que seguir reivindicando exigencias puntuales como conseguir empleo, pero poniéndolo en un marco que explique porqué hay problemas. Se deben vincular las cosas con la macropolítica. Y a partir de eso, por lo menos convocar a una asamblea de todos los grupos para ver si se pueden juntar en un programa único. Yo tengo algunas dudas por el izquierdismo infantil que existe en los grupos. Entonces, si no hay un levantamiento que podría forzar la unidad, yo creo que la posibilidad de unificar fuerzas políticas aquí es muy dudoso.

-Ya hubo uno, el 19 y 20, que ni fue generado por los partidos de izquierda, ni sirvió para que se unifiquen. Parecería que la realidad política pasa por otro lado.

-Bueno, ahora me tienen que llamar del programa de radio.

La agenda manda. La conversación interrumpida tal vez continúe en cada cabeza y en cada charla en estos tiempos que -como todos los tiempos- suelen resultar tan indiferentes a los pronósticos.

26 de marzo del 2004

Entrevista a James Petras en Buenos Aires "El plan de Kirchner es un viejo plan Peronista"
FMI (fuimos muy ingenuos) - En un artículo escrito hace un tiempo, plantea usted cuatro claves para entender a América Latina. Una de ellas, quizás la más importante, es el desarrollo desigual de la lucha de clases en los distintos países que integran América Latina. ¿ Cómo se puede reafirmar o actualizar ese análisis al día de hoy?

- Yo creo que hay un desarrollo desigual no sólo entre países sino también entre períodos. Por ejemplo: en Argentina hace un par de años parecía haber una situación insurreccional o de rebelión generalizada, la clase media radicalizada, alianza entre obreros y asambleas de clase media. Eso ha cambiado dramáticamente. El ambiente ahora es mucho más defensivo, reivindicativo. La clase media parece acomodarse a la política de Kirchner. Aquí vimos ayer una gran marcha de la CCC sin ninguna clase media, ningún estudiante, todos eran pobres proletarios o proletarios marginados. Entonces eso indica que el desarrollo de la lucha va en altos y bajos en poco tiempo, en un proceso acelerado. Lo mismo en Ecuador. Hace un año y pico la CONAIE tenía fuerza, los petroleros tenían fuerza, y ahora dentro de los petroleros hay una gran desconfianza entre los líderes y la base. La CONAIE esta muy debilitada por su presencia en el gobierno de Lucio Gutiérrez, hay diferentes sectores unos criticando al otro. Algunos apoyando al gobierno, otros rechazando, etc. Entonces estamos pasando un momento de reflujo en algunos países. Lo mismo en Brasil. Lula ha tenido un efecto sumamente negativo sobre la lucha con su política neoliberal talibán extremista, entregando 50 mil millones a los bancos y acreedores el año pasado, mientras los 200 mil campesinos sin tierra quedan en las carreteras. Pero empieza ahora en este 2004 un repunte. Hay huelgas empezando a multiplicarse, un rechazo entre sectores de empleados públicos y los sin tierra han declarado que vuelven a la ocupación de tierras en escala masiva. Entonces si me planteas la pregunta en Brasil, yo decía el año pasado que era el punto bajo. Sin embargo ahora empieza a repuntar. Imagino este año 2004 va a ser un año caliente. Hay que analizar la polarización en Venezuela que sigue siendo muy aguda. Yo creo que EE.UU. está planificando otro esfuerzo para tumbar al gobierno y que hay una ofensiva norteamericana similar a la del período de fines de los ´80, cambios de presidentes, derechizaciones de candidatos que aparentemente eran centro izquierda y creo que el año 2004 será un año muy difícil desde el ángulo de la lucha de clases. Pero no hay ninguna derrota histórica. Es que todas las organizaciones están intactas para volver a la carga en el momento en que estos gobiernos se desenmascaren. Como el caso de Bolivia en que el Sr. Mesa que quiere concentrar todo el poder en sus manos, ya sacó todo el jugo que podía a Evo Morales y los demás. Y ahora creo que está en camino de reorganizar la derecha con Paz Zamora y toda la mierda que siempre funcionaba en el parlamento boliviano. Lo que es sorprendente es la política partidista de Evo Morales que es un gran cambio en su manera de actuar. Parece que es más popular en el exterior que entre los que participaran en la insurrección de octubre. Entonces hay que ver este año el grado de recomposición de la lucha, pero sin grandes expectativas. Tabaré Vázquez está completamente en la línea liberal de Lula o Kirchner. Es una política de pactos entre cúpulas, sin ninguna modificación estructural.

- Con respecto a la Argentina, ¿analiza que se ha cerrado el ciclo abierto el 19 y 20 del 2001?

- No sé si cerrado, porque siguen los piqueteros clasistas y combativos. Sí hay un sector que se empieza a acomodar a la política de Kirchner, pero creo que vamos a ver resurgir nuevos líderes de DDHH, nuevos líderes en la lucha contra el desempleo, los que consiguen empleo van a tener mas valentía para exigir mejores salarios. Entonces pueden surgir luchas más reivindicativas. Ahora, mas allá de eso, yo creo que hay un fenómeno muy común que parece que muchos argentinos supuestamente de izquierda no entienden. Cualquier gobierno burgués que sube al poder en medio de una crisis política social, con gran turbulencia, empieza un giro hacia la centroizquierda para desmovilizar y neutralizar a la oposición. Un ejemplo claro similar a la Argentina: Después de la segunda guerra mundial, los gobiernos en Francia e Italia, donde existían poderosos movimientos comunistas, de resistencia antifascista, invitaron a los comunistas como ministros, pero sin controlar interior, defensa y finanzas. Ministro de trabajo, Ministro de deportes, Ministro de acción social. Quedaron un año o dos para bajar la temperatura, con promesas de juicios a los violadores de DDHH colaboradores de los nazis, etc. Después que consolidaron el gobierno, exprimiéndolos lo más posible para desmovilizar, los echan. Les dan una patada en el culo, se van del gobierno y empiezan la oposición pero ya perdiendo la dinámica en la lucha y la gente empieza a desconfiar. Entonces ya perdían la posibilidad de una transformación. En momentos de mayor tensión se pasan a la oposición pero con mucho menos fuerza. Y creo que lo mismo va a pasar aquí con todos los dirigentes que están invitados al palacio a hablar de DDHH, los piqueteros para recibir algunos más otros menos planes de trabajo, y con la contraparte de no movilizar y no desafiar al gobierno. Una vez que este régimen esta consolidado, han creado una base sólida, yo creo que es inevitable que de un giro hacia las multinacionales, los acreedores. Un incidente en particular: ¿cómo el gobierno elige los asesores para negociar la deuda externa? Son los peores enemigos: Merril Lynch y Barckley. Abiertamente partidarios de los acreedores. ¿Esos son los asesores?. No es un error ingenuo de mal cálculo. Esta calculado decir: "hasta nuestros asesores dicen que debemos aumentar los pagos". Eso me parece una señal más en este camino y de que poco a poco van a descartar o empujar grupos adherentes en el grado que han tomado el camino neoliberal. De estructura el plan de Kirchner es un viejo plan peronista, juntar la burguesía nacional, el Estado, los trabajadores, etc. Pero no hay una burguesía nacional. Los argentinos con dinero tienen mucho depositado en EE.UU., están asociados o son dependientes del capital extranjero, y cuando fracase el funcionamiento de esta clase, porque no va a invertir, Kirchner va a decir: "mira la burguesía nacional no esta funcionando, no nos queda otra alternativa que buscar capital extranjero y para conseguir eso debemos aumentar el pago por la deuda". Es la próxima etapa. No si se va a votarlo este año o el próximo, pero inevitablemente esto esta en la carta. Kirchner nunca piensa decir que como la burguesía nacional no funciona, debemos aumentar el peso del Estado directamente en la inversión productiva. Esto esta fuera de su marco ideológico.

- ¿Cómo analiza, sobre todo en cuanto a la relación con América Latina, la posibilidad de un cambio de gobierno en EE.UU.?

- Yo creo que Kerry apoya el plan Colombia lanzado por su colega Clinton, apoya una forma absolutista, el ALCA, no está contra la presencia militar de EE.UU. en América Latina, esto está afuera de su agenda. Lo que sí se puede pensar es menos presencia de los cubanos exiliados, cambiar un poco la composición de algunos sectores. Pero eso no significa un cambio de política. Lo que nosotros hemos escuchado hasta ahora es que Kerry no piensa abrir relaciones con Cuba ni terminar con el bloqueo. Entonces yo no creo que haya ninguna actividad pensada de hacer cambios sustanciales, quizás algún gesto simbólico. Como Bush tiene buenas relaciones con Lucio Gutiérrez, con Lula e incluso con Kirchner, mientras se queda en la órbita norteamericana, no veo ninguna alianza para el progreso o financiar en formas parciales para evitar las explosiones. Hasta ahora no hay ninguna indicación. Entonces los que piensan: "cualquiera menos Bush", en mi país donde gran parte de los sectores progresistas han tirado por Kerry, están proyectando más sus aspiraciones que la práctica política del Sr. Kerry, que siempre ha sido, es y va a ser, un entusiasta del libre comercio y de que los países cumplan con la deuda.

- ¿Y en cuanto a la situación económica de los EE.UU.?

- Yo creo que los problemas de EE.UU. son dos. Para extender el imperio y profundizarlo, fortalecer el imperialismo militar, cada vez más tiene que poner el costo sobre las espaldas de los ciudadanos que pagan impuestos, la clase trabajadora. Entonces va contra la teoría de Lenin de que el imperialismo genera una clase obrera aristócrata. Cada vez hay menos trabajadores sindicalizados. El 91% del sector privado no esta sindicalizado. Entonces lo que veo es que la primera contradicción está entre el imperio, imperio con imperialismo, y la república, el conjunto de clases que están apoyando el imperialismo. Esto se refleja en recortes sociales, reubicación de fondos para la guerra, y esto esta desgastando lentamente el gobierno de Bush. En el imperio extendido, los EE.UU. dependen cada vez mas de la reubicación de trabajos bien pagados a sus colonias o clientes. Y esta transferencia a India, a China, al Sur de Asia, para multiplicar las tasas de ganancia y aumentar el poder imperialista de los EE.UU., esta a costa de trabajos bien pagados en EE.UU.. Reubicando las fuentes de acumulación, se perjudica a los obreros en EE.UU., de clase media, profesionales, en informática, manufactureros, etc. Entonces genera trabajos mal pagados en EE.UU. y la pérdida de empleos con más valor adicional y calificación en el exterior. Un ejemplo de como el imperio ha construido en su contra, es la situación del empleo en EE.UU. Esto esta generando fuertes contradicciones.

El otro punto débil del imperialismo es la resistencia que ha crecido en el exterior. Dos puntos clave son Irak y Venezuela. La resistencia aumenta los costos de conquistas bloqueando las posibilidades de dos, tres o cuatro guerras. Este es un factor importante porque no sólo limita la extensión de guerras, sino debilita el apoyo interno a la guerra por los muertos, heridos, etc. Están llegando a 10 mil ahora, según entendemos, el total de heridos, traumatizados, muertos, etc. Y eso tiene un efecto dialéctico: cuanto más costos económicos y humanos, más se despierta la oposición interna. Mañana vamos a tener grandes movilizaciones, algunos hablan de millones otros de cientos de miles. Es directamente un producto de la pérdida en Irak y la incapacidad de tumbar a Chávez, que es una figura clave en el aumento de precio del petróleo. Entonces hay una dialéctica: cuanto más resistencia y más se desgasta el gobierno, más se motoriza la oposición interna.

- ¿Cómo caracteriza al gobierno de Chávez?

- Yo creo que es un gobierno heterodoxo que combina una política externa de no aliado, independiente y nacionalista, con una política interna de bienestar social combinada con política liberal. La cúpula de gobierno, Chávez, tiene una visión de nacionalismo moderado, pero la dinámica de la situación de EE.UU., la ultraderecha que domina e incluso los dos partidos, ve a un gobierno de centroizquierda como extremadamente radical, porque están acostumbrados a tratar con gobiernos de la derecha o centro derecha. Entonces exageran el radicalismo y fomentan una oposición artificial internamente. Creo que eso ha dado una visión mucho más radical y revolucionaria de los que es Chávez. La radicalización gradual de Chávez no es por iniciativa propia, es a partir de los ataques que empujan para, por ejemplo, limpiar a los corruptos y pronorteamericanos en las empresas de petróleo. Cuando lanzaron el paro de gerentes no tenía otra opción. Yo creo lo mismo con el golpe militar, estaba forzado a fomentar organizaciones de los pobres, de los ranchos. Su radicalismo es mas reactivo que proactivo. En todo caso eso lo ha empujado a posiciones con muchas más posibilidades de ir mas lejos. Como EE.UU. está preparando el cuarto golpe ahora, después del referéndum, después del golpe y del paro, que podría radicalizarlo aún más. Por que lo que están pensando ahora es una aventura, digo aventura literalmente, de fomentar un levantamiento militar-civil junto con Colombia y tropas norteamericanas. Aventura porque es un mal cálculo, con excepción de que ellos coparan la cúpula de fuerzas armadas. Tienen influencia en la marina, en la aviación, pero han perdido muchos espacios con las nuevas promociones. Creo que tienen de sí mismos la visión de que son omnipotentes. Por eso es que equivocaron con la conquista de Irak, se equivocaron con la resistencia que vuelve a resurgir en Afganistán. Haití era para ellos un ensayo sobre lo que piensan hacer en Venezuela, sin calcular las grandes diferencias entre Aristide y Chávez. Entonces eso puede tener un efecto boomerang, porque no sé si Uribe es tan servil, no sé si está dispuesto a correr el riesgo de meter su mejor tropa en Venezuela y permitir que el segundo frente de la guerra avance, poniendo en cuestión su propio régimen. En esto creo que tiene muchas dudas, de que grado de intervención es capaz de hacer si todavía existe la oposición de 20 mil luchadores con gran experiencia militar. Hay otra cadena entonces, van buscando al payaso Lucio Gutiérrez para ver si se puede meter el ejército ecuatoriano y respaldar la espalda mientras Colombia entre a Venezuela.

- Uno de los rasgos más notables de la administración Bush, en los últimos tiempos, es el gran incremento de las agresiones hacia Cuba, sobre todo teniendo en cuenta que se acerca una nueva votación en Ginebra por los derechos humanos...

- Es constante, porque hay 18 funcionarios gusanos en el gobierno de Bush y ellos son clave para vincular el voto en Florida con la política de Bush. Otra cosa muy importante frente al fracaso de los clientes neoliberales, es que Cuba queda como una referencia cada vez más importante. Como han recuperado la pérdida por las conexiones que tenían con la URSS, han creado otro modelo, han acomodado, han encontrado nuevos inversionistas, nuevas corrientes de comercio, han reconstruido una economía menos dependiente de lo que era antes en relación con Rusia. Independientemente de que algunos intelectuales criticaran a Cuba, como Galeano. Por ejemplo Chomsky estuvo en Cuba y retiró sus críticas, y paso a hacer grandes reconocimientos, Saramago lo mismo. Sólo queda Galeano con el Frente Amplio que se han derechizado tremendamente. Entonces yo creo que Cuba, como un ejemplo, con su capacidad de mantener los programas sociales frente a la crisis, por lo menos parcialmente, representa una amenaza frente el fracaso de Bush y la política neoliberal.

Jueves 18hs FM La Tribu 88.7

4 de marzo de 2004

Capitalismo frente a socialismo: el gran debate revisitadoJames Petras
Traducido por
Manuel Talens para Rebelión El debate entre socialismo y capitalismo sigue en pie. De hecho, la batalla de las ideas se está intensificando. Las agencias internacionales, incluidas las Naciones Unidas, la Organización Internacional de Trabajo (OIT), la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los informes de organizaciones no gubernamentales, de la UNESCO y de expertos económicos independientes, regionales y nacionales, son una buena prueba de que es necesario comparar las ventajas del capitalismo y del socialismo. Las comparaciones entre países y regiones, antes y después del advenimiento del capitalismo en la Europa del Este, Rusia y la Europa Central, así como una comparación de Cuba con los antiguos países comunistas, nos proporcionan una base adecuada para sacar algunas conclusiones definitivas. Quince años de «transición al capitalismo» son un tiempo más que adecuado para juzgar el funcionamiento y el impacto de los políticos capitalistas, las privatizaciones, la política de libre mercado y otras medidas destinadas a restaurar la economía, la sociedad y el bienestar general de la población.Resultados económicos: crecimiento, empleo y pobrezaBajo el comunismo, las decisiones económicas y la propiedad eran nacionales y de dominio público. Durante los pasados quince años de transición al capitalismo, casi todas las industrias básicas, la energía, la minería, las comunicaciones, las infraestructuras y las industrias comerciales pasaron a las manos de compañías multinacionales europeas y estadounidenses y de multimillonarios mafiosos, o bien cesaron de existir. Esto ha llevado al paro masivo y al empleo temporal, a un estancamiento relativo, una enorme emigración y una descapitalización de la economía a través de transferencias ilegales, lavado de dinero y pillaje de recursos. En Polonia, los antiguos astilleros de Gdansk, el punto de origen del sindicato Solidaridad, están cerrados y ahora son una pieza de museo. Más del 20% de la mano de obra se encuentra oficialmente en paro (Financial Times, 21/22 de febrero de 2004) y así ha sido durante la mayor parte de la década. Otro 30% está «empleado» en trabajos marginales y mal pagados (prostitución, contrabando, drogas, mercados callejeros, vendedores ambulantes y economía sumergida). En Bulgaria, Rumania, Letonia y la antigua Alemania del Este prevalecen condiciones similares o peores: el verdadero promedio per cápita del crecimiento durante los pasados quince años es muy inferior al de los quince años precedentes bajo el comunismo (sobre todo si incluimos las ventajas de la asistencia médica, la educación, la vivienda subvencionada y las pensiones). Además, las desigualdades económicas han crecido de manera exponencial y el 1% de la población que disfruta de los ingresos superiores controla el 80% de los activos privados y más del 50% de los ingresos, mientras que los niveles de pobreza sobrepasan con creces el 50%. En la antigua URSS, sobre todo en las repúblicas asiáticas más meridionales, como Armenia, Georgia y Uzbekistán, el nivel de vida ha caído en un 80%, casi un cuarto de la población ha emigrado o se ha convertido en indigente y las industrias y el tesoro público y las fuentes de energía han sido objeto de latrocinio. Los sistemas científico, sanitario y educativo han sido casi destruidos. En Armenia, el número de investigadores científicos disminuyó desde 20 000 en 1990 a 5 000 en 1995, y sigue bajando (National Geographic, marzo de 2004). Armenia, de ser un centro de alta tecnología soviética ha pasado a ser un país controlado por bandas criminales en el que la mayoría de la gente vive sin calefacción ni electricidad. En Rusia, el pillaje ha sido aún peor y el declive económico mucho más grave. A mediados de los años noventa, más del 50 % de la población (e incluso más en el exterior de Moscú y San Petersburgo, la antigua Leningrado) vive en la pobreza, ha aumentado el número de personas sin hogar y los servicios sanitarios y educativos universales ya no existen. Nunca en tiempos de paz de la historia moderna hubo un país que cayera tan bajo y con tanta rapidez y profundidad como la Rusia capitalista. La economía fue «privatizada», es decir, fue asumida por gángsteres rusos, dirigidos por los ocho oligarcas multimillonarios que sacaron fuera del país más de doscientos mil millones de dólares, sobre todo a bancos de Nueva York, Tel Aviv, Londres y Suiza. El asesinato y el terror han sido las armas escogidas para la «competitividad económica», conforme cada sector de la economía y de la ciencia quedaba diezmado y los científicos de clase mundial mejor entrenados se veían privados de recursos, de instalaciones básicas y de ingresos. Los principales beneficiarios fueron los antiguos burócratas soviéticos, los capos mafiosos, los bancos estadounidenses e israelíes, los especuladores inmobiliarios europeos, los constructores del imperio estadounidense, los militaristas y las compañías multinacionales. Los presidentes Bush (padre) y Clinton proporcionaron apoyo político y económico a Gorbachov y a los regímenes de Yeltsin que supervisaron el pillaje de Rusia, ayudados e incitados por la Unión Europea e Israel. El resultado del robo masivo –el paro, la pobreza y la desesperación– ha contribuido a un enorme aumento de suicidios, trastornos psicológicos, alcoholismo, drogadicción y enfermedades raramente padecidas en los tiempos soviéticos. La esperanza de vida entre los rusos de sexo masculino cayó desde 64 años al final del socialismo a 58 años en 2003 (Wall Street Journal, 2 de abril de 2004), por debajo del nivel de Bangladesh y 16 años por debajo de los 74 años de Cuba (Estadística Nacional Cubana 2002). La transición al capitalismo en Rusia, por sí sola, ha dado lugar a más de 15 millones de muertes prematuras (que no habrían ocurrido si las tasas de esperanza de vida hubieran permanecido en los niveles del socialismo). Estas muertes socialmente inducidas bajo el nuevo capitalismo son comparables a las del peor periodo de las purgas de los años treinta del pasado siglo. Los expertos demográficos predicen que la población de Rusia disminuirá en un 30% a lo largo de las próximas décadas (WSJ, 4 de febrero de 2004). Las peores consecuencias de la «transición» al capitalismo apoyada por Occidente todavía están por venir durante próximos años. La introducción del capitalismo ha minado por completo el sistema de salud pública, lo que ha conducido a una explosión de enfermedades infecciosas mortales, antes bien controladas. El Programa Conjunto de las Naciones Unidas el sobre el VIH/SIDA (UNAIDS) publicó un informe general en el que se decía que en Europa del Este y en Asia Central «…los niveles de infección crecen con mayor rapidez que en otras partes, más de 1,5 millones de personas en la región están hoy infectadas (2004), en comparación con los 30 000 casos en 1995» (y menos de 10 000 en el período socialista). Las tasas de infección son todavía más elevadas en la Federación Rusa, donde la tasa de aumento de la infección por el virus del sida entre los jóvenes que llegaron a la mayoría de edad bajo los regímenes «capitalistas» apoyados por Occidente entre 1998 y 2004 se encuentra entre las más elevadas del mundo. Las bandas criminales de Rusia, Europa del Este, los Balcanes y los países bálticos contribuyen enormemente a la epidemia de sida a través del tráfico de heroína y de las 200 000 «esclavas sexuales» que cada año distribuyen por los burdeles de todo el mundo. La violenta mafia albanesa, que opera en el recién «liberado» Kosovo, controla una parte significativa del tráfico de heroína y de la prostitución en toda la Europa Occidental y en Norteamérica. Las enormes cantidades de heroína producidas por los señores de guerra del «liberado» Afganistán –aliados de EE UU– pasan a través de los miniestados de la antigua Yugoslavia e inundan los países de la Europa Occidental. Los recién «emancipados» oligarcas de la mafia judía rusa controlan una parte importante del tráfico de drogas, armas ilegales, mujeres y niñas destinadas a la industria sexual y del blanqueo de dinero en todos los países de EE UU, Europa y Canadá (Robert Friedman, Red Mafiya, 2000). Los multimillonarios de la mafia han comprado y han vendido prácticamente a todos los principales políticos electorales y partidos políticos de las «democracias del Este», siempre en alianza informal o formal con los servicios de inteligencia estadounidenses y europeos. Los indicadores económicos y sociales demuestran de manera concluyente que el «auténtico capitalismo existente» es muchísimo peor que el pleno empleo y el crecimiento moderado de los estados del bienestar que existían durante el anterior periodo socialista. Desde el punto de vista personal –en lo relativo a la seguridad pública y privada, el empleo, las pensiones y los ahorros– el sistema socialista fue un lugar mucho más seguro para vivir que las sociedades controladas por bandas capitalistas que las substituyeron. Desde el punto de vista político, los estados comunistas fueron mucho más sensible a las demandas sociales de los trabajadores, pusieron límites a las desigualdades económicas e, incluso adaptándose a los intereses de la política exterior soviética, diversificaron, industrializaron y fueron propietarios de todos los principales sectores de la economía. Bajo el capitalismo, los políticos electorales de los antiguos estados comunistas vendieron a precio de rebaja todas las industrias principales a monopolios extranjeros o locales, crearon monstruosas desigualdades y dejaron de ocuparse de la salud y de los intereses de los trabajadores. Con respeto a la propiedad de los medios de comunicación, el monopolio estatal ha sido sustituido por monopolios extranjeros o nacionales, con similares efectos de homogenización. No hay duda de que si se analizan de manera objetiva los datos comparativos entre los quince años de «transición» capitalista y los quince años anteriores de socialismo, el período socialista es superior en casi todos los indicadores de la calidad de la vida. Comparemos ahora el socialismo cubano con los nuevos países capitalistas surgidos de Rusia, Europa del Este y el Asia meridional. El socialismo cubano sufrió el duro golpe del giro al capitalismo en la URSS y Europa del Este. La producción industrial y el comercio disminuyeron un 60% y la ingesta calórica diaria de cada cubano cayó a la mitad. No obstante, la mortalidad infantil en Cuba siguió disminuyendo desde 11 casos por cada 1000 nacimientos vivos en 1989 a 6 en 2003 (cifras que se comparan favorablemente con las de EE UU). Mientras que Rusia dedica sólo el 3,8% de su PNB al gasto sanitario público y el 1,5% al privado, el presupuesto cubano asciende al 16,7%. Mientras que la esperanza de vida entre los varones bajó a 58 años en la Rusia capitalista, en la socialista Cuba se elevó a 74 años. Mientras que el paro creció hasta el 21% en la capitalista Polonia, disminuyó al 3% en Cuba. Mientras que las drogas y las bandas criminales campan por sus respetos entre los nuevos países capitalistas, Cuba ha iniciado programas educativos y de formación para la juventud en paro y paga salarios mientras se aprende un oficio y se obtiene un empleo. Los continuos avances científicos de Cuba en biotecnología y medicina son de categoría mundial, mientras que las infraestructuras científicas de los antiguos países comunistas se han derrumbado y sus científicos han emigrado o viven sin recursos. Cuba conserva su independencia política y económica, mientras que los nuevos países capitalistas se han convertido en clientes militares de EE UU y proporcionan mercenarios al servicio del imperio en los Balcanes, Afganistán e Irak. Al contrario de los europeos orientales, que trabajan como soldados mercenarios para los EE UU en el Tercer Mundo, 14 000 médicos cubanos trabajan en algunas de las regiones más pobres en América Latina y África en cooperación con diversos gobiernos nacionales que han solicitado sus habilidades. Hay más de 500 médicos cubanos en Haití. En Cuba, la mayor parte de las industrias son nacionales y públicas, con enclaves de mercados privados y empresas conjuntas con capital extranjero. En los antiguos países comunistas, casi todas las industrias básicas son de propiedad extranjera, como lo son la mayor parte de los medios de comunicación y las «industrias de la cultura». Mientras que Cuba conserva una red social de seguridad para los alimentos básicos, la vivienda, la salud, la educación y los deportes, en los nuevos países capitalistas el «mercado» excluye del acceso a muchos de estos bienes y servicios a sectores sustanciales de los desempleados y de los trabajadores mal pagados. Los datos comparativos sobre la economía y la sociedad demuestran que el «socialismo reformado» en Cuba ha sobrepasado enormemente el funcionamiento de los nuevos países capitalistas de Europa del Este y Rusia, por no hablar del Asia Central. Incluso con las consecuencias negativas de la crisis de principios de los noventa y del creciente sector del turismo, el clima moral y cultural de Cuba es mucho más sano que el de cualquiera de los regímenes corruptos dirigidos por mafias electorales, cómplices del tráfico de drogas, de las redes de prostitución y de subordinación al imperio estadounidense. De igual importancia es el hecho de que, mientras el sida infecta a millones de personas en Europa del Este y Rusia, Cuba tiene los mejores y más humanitarios programas de tratamiento y prevención del mundo para hacer frente al sida. Fármacos antivirales gratuitos, tratamiento médico sin coste alguno, programas de salud pública bien organizados y educación sanitaria explican a la perfección por qué Cuba tiene la incidencia más baja de sida de los estados en vías de desarrollo, a pesar de la presencia de una prostitución en pequeña escala, relacionada con el turismo y los bajos ingresos. El debate sobre la superioridad del socialismo y el capitalismo sigue en pie, porque lo que ha sustituido al socialismo tras el derrumbamiento de la URSS es mucho peor en todos los índices de importancia. El debate sigue en pie porque los logros de Cuba sobrepasan los de los nuevos países capitalistas y porque en América Latina los nuevos movimientos sociales han llevado a cabo cambios en el autogobierno (los zapatistas), en la democratización de la propiedad de la tierra (el MST de Brasil) y en el control de los recursos naturales (Bolivia) muy superiores a cualquier cosa que el imperialismo estadounidense y el capitalismo local puedan ofrecer. El socialismo actual es una nueva configuración que combina el estado del bienestar del pasado, los programas humanos sociales y las medidas de seguridad de Cuba con los experimentos de autonomía del EZLN y del MST. ¡Ojalá nos vaya bien!

6 de febrero de 2004

El destacado politólogo norteamericano James Petras opina sobre la política del Gobierno de EE.UU.  Cuba y Venezuela son puntos de referencia para los movimientos socialesMaría Julia Mayoral
GRANMA

Tres razones básicas ubican a Cuba como blanco posible de las agresiones militares de Estados Unidos: la política exterior fascista de la gran potencia, cuya expresión más acabada es la doctrina Bush-Rumsfeld; la sobredeterminación que ejercen en las decisiones de la Casa Blanca los descendientes de la ultraderecha cubana radicada en la Florida, y el creciente miedo del imperio al ejemplo de la Isla que junto a otros, como el de Venezuela, constituyen puntos de referencia cada vez más tenidos en cuenta por los movimientos sociales.

James Petras estará entre los ponentes del VI Encuentro Internacional de Economistas.

Así opina el doctor James Petras, profesor de la Universidad del Estado de Nueva York, quien se encuentra en La Habana para participar en el VI Encuentro Internacional de Economistas, que tendrá lugar a partir del lunes próximo en el Palacio de las Convenciones.

Reconquistar Venezuela, dijo a la prensa el investigador, es una alta prioridad para Washington, por las riquezas energéticas de la nación sudamericana y para evitar la consolidación de un proceso con proyectos diferentes a los deseados por el imperio.

CONGELAMIENTO COYUNTURAL

El gran empuje imperialista iniciado con la desintegración de la Unión Soviética, comenzó a encontrar los límites de sus posibilidades a partir de la guerra contra Iraq, no tanto por el costo económico, sino por la resistencia política y militar en ese país del Medio Oriente, considera el profesor.

Por lo menos en esta coyuntura, señala, el imperio está congelado militarmente. La ocupación extendida sin los éxitos esperados deja ver sus repercusiones en el ánimo de los soldados, el deterioro del apoyo interno a la guerra y en el aumento de los gastos económicos.

Sin embargo, alerta, los peligros no desaparecen, aumentan. El "empate" en Colombia entre la guerrilla y el Gobierno, ejemplifica, limita abrir nuevos frentes de agresión en esa área de América Latina. Pero si derrotan a la guerrilla, Estados Unidos tendría mayores posibilidades de alimentar a los golpistas dentro de Venezuela.

Pese a las críticas de la opinión pública mundial, lo único que Washington entiende es la fuerza y la fuerza, y si no avanza más en su empleo es por las autolimitaciones de ese poder, recalca.

OPOSICIÓN AL ALCA

No hay dudas, afirma Petras, de que las grandes mayorías en América Latina están en contra del ALCA, pero resulta claro también que todos los gobernantes, menos Chávez, se hallan dispuestos a acomodarse a las exigencias de la Casa Blanca.

La situación es potencialmente muy conflictiva. Entonces, hay que preguntarse si fuera de los poderes ejecutivos y de los parlamentos ¿habrá capacidad para impedir el ALCA?, indica el analista, quien ve en la combinación de la lucha de masas con la acción de fuerzas políticas, un camino viable para frenar el avance del proyecto recolonizador.

Hasta ahora según aprecia, el único cambio significativo en las posturas gubernamentales está en Venezuela con Chávez. En los demás casos, pese a existir algunas diferencias, no hay rupturas con el imperio ni con las imposiciones de las instituciones financieras internacionales.

BUSH Y LA REELECCIÓN

No estoy de acuerdo, expresa Petras, con quienes afirman que Bush tiene las elecciones en sus bolsillos. Hay factores de incertidumbre sobre todo por los resultados de la política económica y social interna.

Si bien los números oficiales indican crecimiento económico durante los últimos meses, las experiencias de precariedad y pérdida de empleos bien pagados, tienen efecto popular, a lo cual se une el paulatino aumento del rechazo a los gastos militares y a la guerra. Hoy, asevera, no hay garantías de que Bush pierda o gane.

SILENCIO EN EL CASO DE LOS CINCO

En general los grandes medios de comunicación mantienen silencio sobre el caso de los Cinco Cubanos prisioneros políticos en EE.UU. No aparecen noticias ni en pro ni en contra, critica el destacado politólogo.

Desde el año pasado, refiere, sectores liberales progresistas y de izquierda en Estados Unidos, aumentaron su conocimiento sobre el tema, pero no se definen como debieran, pues la realidad fue desvirtuada con mucha fuerza desde el principio.

Es importante liberarlos. Es vital que estos Cinco prisioneros políticos salgan del maltrato, el abuso y la tortura lo más rápido posible, concluyó el doctor Petras, quien anunció su interés por los próximos debates del VI Encuentro Internacional de Economistas, calificado por él como excelente oportunidad para la confrontación de ideas desde la pluralidad del pensamiento.

5 de febrero de 2004

James Petras no descarta posibilidad de agresión militar norteamericana contra Cuba Cubadebate El conocido politólogo norteamericano James Petras, quien asistirá en La Habana a encuentro Internacional sobre Globalización, no descartó la posibilidad de que la Casa Blanca decida una agresión militar contra Cuba.

A su juicio, existe un marco ideológico propicio que se funda en que el país que no se pliegue a los dictados de Washington puede ser blanco de un ataque, sin contar el peso del lobby ultraderechista cubano en la política estadounidense, que ocupan hoy puestos claves en el diseño de las estrategias para América Latina.

Otra razón que según el eminente sociólogo podría animar al presidente Bush a una aventura de ese género sería la eliminación del referente moral que es la Isla para América Latina, y en particular para Venezuela, la otra única nación de la región donde, de acuerdo con él, se están dando verdaderos cambios sociales.

"EE.UU. tiene hoy la altísima prioridad de reconquistar a Venezuela. La propaganda hoy se fundamenta en que Cuba está sosteniendo la Revolución bolivariana, cuando es exactamente lo contrio: Venezuela es quien ha solicitado el apoyo de Cuba", dijo.

Petras aseguró que la doctrina militar norteamericana intenta con esta nueva escalada de amenazas públicas de evitar que Cuba no sea un ejemplo para el resto de los países latinoamericanos, en una zona que se ha vuelto extremadamente rebelde a los designos de Washington. "esa realidad hace que Washington arremeta contra La Habana y Caracas, y acuse a esas naciones, sin fundamento alguno, de desestabilizar la subregión".

"Estados Unidos atiende más a las razones de la fuerza que a la fuerza de las razones y sólo se preocupa cuando halla una resistencia como la que están ofreciéndoles los iraquíes", afirmó Petras.

Calificó de fascista la política exterior seguida por la Casa Blanca, que ubica como enemigo a todo aquel que se oponga a sus designios, delineados en la doctrina de la guerra preventiva Bush-Rumsfeld.

Presente en La Habana para participar a partir del lunes próximo en una conferencia sobre globalización y problemas del desarrollo, Petras dijo en conferencia de prensa que a Washington le importa poco la opinión pública internacional y que sólo obligado "por los palos" recapacita en lo que hace.

El imperio está empantanado en Iraq, y no tanto por las críticas que le llueven de todas partes o por el costo económico de la guerra, como por las víctimas que le están haciendo y la repercusión que ello tiene en la sociedad norteamericana de cara a las elecciones, aseveró el reputado politólogo.

Respecto a las presidenciales de este año en su país, difirió de quienes dan por segura una victoria de Bush, dado el nivel de inseguridad e insatisfacción que generan la situación económica, el desempleo, las reformas tributarias en favor de los ricos y la política social en general del gobierno.

Si en sus tiempos Bush padre, que ganó la guerra, pero perdió en la economía, no triunfó en las elecciones, ¿por qué Bush hijo habría de ganar las elecciones si está perdiendo la guerra y no hace avanzar a la economía?, preguntó Petras.

En relación con el Area de Libre Comercio de las Américas señaló que sólo está recibiendo una oposición consistente por parte del gobierno de Venezuela, y que para impedir la puesta en marcha de ese proyecto de factura estadounidense se hace necesario la movilización de la sociedad civil de todo el hemisferio.

Sobre Bolivia, auguró que será testigo de una nueva insurrección popular si el gobierno de Carlos Mesa se limita a renegociar los contratos e impuestos sobre el gas y los hidrocarburos, pues el pueblo exige una renacionalización de esos recursos y no una mera redistribución de las ganancias por concepto de sus exportaciones.

Petras condenó la situación de los Cinco cubanos presos en Estados Unidos, y dijo que desde el punto de vista informativo, el caso vive un cerco, un hueco negro, pues nada se publica. Sin embargo, muchas personas progresistas ya conocen esta situación y crean redes para la denuncia.

Durante su estancia en La Habana Petras también participará en la Feria Internacional del Libro, que comenzará el próximo jueves en La Habana.

3 de febrero de 2004

Entrevista a James Petras en Turquía – Enero 2004 Los campesinos han vuelto a la vanguardia de las luchas de masas.Cospomolitik y www.sendika.org Traducida para Rebelión por Marina Trillo James Petras estuvo en Turquía del 7 al 17 de enero de 2004. Fue su primera visita a este país, cercano a sus orígenes familiares, y la visita fue una contribución muy valiosa para los activistas turcos y militantes de los movimientos sociales que, desde hace mucho tiempo conocen y siguen sus estudios, especialmente sobre imperialismo y movimientos sociales Iberoamericanos. Petras fue invitado a Turquía por las Casas del Pueblo (Halkevleri - una organización democrática vecinal de la clase obrera) y por Cosmopolitik una revista trimestral, que está publicando sus libros en turco. Dio dos conferencias en Estambul y Ankara bajo el título de "Imperialismo, Globalización y Resistencia". A continuación sigue la entrevista realizada a Petras, con fecha 16 enero 2003, por Çigdem Çidamlý y Hakan Tanittiran para Cospomolitik y www.sendika.org (una web obrera en turco). -- Petras, hoy uno de los problemas históricos más importantes de Turquía ha llegado a un punto decisivo; el problema de Chipre. Salió elegido un gobierno liberal en la sección turca, en el norte de Chipre, que es apoyado también por el gobierno de AKP en Turquía y ambos dan apoyo al Plan de Annan. ¿Cuáles son sus comentarios sobre el asunto? -- Creo que la cuestión de Chipre fue una tragedia doble. Primero el derrocamiento de Makarios y el ascenso de la facción de extrema derecha del nacionalismo griego, Grivas, Sampson, etc. Sampson era un psicópata. Creo que ésta fue la primera tragedia. La segunda tragedia fue la invasión y la ocupación de Chipre por el ejército turco, con el estímulo de Kissinger. Esto rebajó la posibilidad de un Chipre independiente, neutral, que pienso que era la idea de Makarios. El ala izquierda progresista de la sección griega era un Partido Comunista que tenía un programa muy moderado. Yo creo que hoy la idea de un Chipre unificado está en el orden del día con el surgimiento de una nueva generación en el norte, con el aumento de movimientos progresistas y con el relativo declive del Denktash y su política reaccionaria. Creo que el lado griego es más conciliatorio y no puede volver al pasado. Creo que lo que veremos es una especie de gobierno federal unitario en el que habrá autogobierno en el ámbito regional para ambas comunidades y en el ámbito nacional tendrá que haber cierta acomodación y reconocimiento del gobierno de ambas mayorías y respeto a los derechos de las minorías, garantizados por la Unión Europea. Bajo estas condiciones, tengo la esperanza de que las fuerzas progresistas, los sindicatos, las fuerzas de clase, puedan formar un movimiento sindical unido, un movimiento ecologista unido, etc. Para que se aclaren los asuntos de clases y se calmen las animosidades nacionales y étnicas. La apertura de movimiento entre las dos zonas fue un muy buen primer paso; las personas pueden empezar a conocerse entre sí etc. En ese sentido soy optimista. Por supuesto nunca se sabe lo que puede suceder en estas circunstancias, a mí me preocupa de modo especial el ala derecha del ejército en Turquía que apoyó totalmente al Denktash y puede vetar el arreglo final. -- ¿Cómo ve usted la posición de Turquía en general en la región Euro-Caucásica? -- Bien con los grandes cambios, creo que es una gran oportunidad para la izquierda; la estrategia estadounidense para esta región ha cambiado. Antes Turquía era un cliente estratégico muy importante para EEUU, a causa de la Unión Soviética, a causa del ala nacionalista de izquierdas, a causa del aislamiento de Israel. Así que los EEUU pusieron mucho énfasis en el Mediterráneo Oriental y en Turquía. Ahora con la desintegración de la URSS, con EEUU estableciendo clientes nuevos en Georgia, Uzbekistán, Turquestán etc., tienen otros puntos operativos, no se sienten amenazados por Rusia, así que ahora se están expandiendo. Están más interesados en la expansión que en la contención. En el Oriente Medio, están creando clientes nuevos con los Kurdos en Irak Septentrional. Están buscando algún tipo de liberalización en la India y por supuesto hay algunos vínculos entre la Unión Europea e Irán. Esto significa que Turquía ya no es tan vital dentro de la estrategia imperialista. Esto es muy positivo porque debilita la posición del ejército. En el pasado decían, "somos los socios más importantes de los Estados Unidos"; ahora la cuestión se dirige más al desarrollo interno que a la dependencia exterior. Si ahora la izquierda destaca que Turquía puede jugar un papel independiente, jugará un papel independiente, y su punto inicial fue la negativa a enviar a tropas a Irak. Creo que esto apunta hacia estas posibilidades. Hay mucha más capacidad interna, para definir una política exterior alternativa, una política exterior democrática, con autodeterminación, con solidaridad internacional con la gente oprimida, no al nivel estatal sino al nivel popular. --¿Quiénes pueden ser los socios de la izquierda turca en la región?

-- Creo que en un ámbito significa que la izquierda puede empezar a desarrollar lazos más fuertes con la resurgencia del nacionalismo en Irak, la izquierda que está débil en Irán y con parte de los movimientos pan árabes que están resurgiendo de nuevo. En el ámbito estatal quiere decir que se dispone de un proyecto para diversificar las relaciones comerciales de Turquía de estrictamente la UE y EEUU, hacia relaciones más amplias con los países del Oriente Medio especialmente Irán. Es difícil de ver ahora, porque estamos en un período muy fluido. La oposición al imperialismo estadounidense está dominada en un grado considerable por la derecha Islámica: antiimperialismo de derechas y antiimperialismo de izquierdas. Así que para la izquierda secular y democrática hay limitadas oportunidades para desarrollar relaciones sólidas. Quizás algunas coincidencias prácticas sobre cuestiones anticoloniales. En lo que respecta a la solidaridad internacional ideológicamente compatible, piense a menor escala.
-- En Turquía hay ahora una facción integracionista (en pro de la Unión Europea) de las clases gobernantes incluido el gobierno neoliberal de AKP, los grandes jefes etc. y algunas secciones de la clase gobernante y del ejército están produciendo reacciones más nacionalistas contra esta integración neoliberal y esta división está influyendo sumamente a la izquierda en general. ¿Cree usted que es posible que la izquierda apoye a una de estas facciones o establezca alianzas con la llamada ala nacionalista del ejército como en el caso de Chávez?

-- Creo que hay ahora una importante doble tentación para la izquierda. Una es apoyar de modo crítico al gobierno de Erdogan, porque proporciona más espacio para la política a costa del liberalismo económico: Un pacto con el diablo. La otra sección de la izquierda dice, "Vale, debemos apoyar tácticamente al estado, el estado es el ejército contra el liberalismo aunque sepamos que son autoritarios y represivos. Las dos tentaciones del diablo. Creo que es un error para la izquierda formar cualquier tipo de alianza, corta o larga, con cualquier grupo. Si hay un golpe militar contra Erdogan todos protestaremos contra este gobierno militar, pero eso no significa que uno deba dar apoyo político al gobierno. El problema entonces es definir una nueva clase de socialización, que no sea ni estatalista ni mercado. Para proporcionar una comprensión clara de que cuando nosotros hablamos acerca del socialismo no estamos hablando acerca de un estado administrado burocráticamente. Debemos hablar sobre fábricas controladas por los obreros; debemos hablar sobre las organizaciones administrativas que son responsables ante los consumidores y los receptores de los programas públicos. Eso significa representantes en vivienda, representantes elegidos en programas médicos y en educación, padres y otros. Debemos hablar claramente acerca de qué es realmente socialismo. Autogobierno por los productores, no burocracia estatal sobre las personas. Si surge allí, como en Venezuela, un antiguo oficial militar, democráticamente elegido, en clara oposición al imperialismo y que abra el espacio político, que permita a la izquierda promover las organizaciones populares, entonces yo creo que sería una cuestión para abrir debate sobre cómo participar críticamente en ese proceso. Pero es un error pensar en un Chávez en el contexto del ejército turco. Chávez ha ganado seis elecciones libres, congresal, constitucional y dos elecciones presidenciales. Son más que las elecciones de cualquier político burgués. Así que pienso que no debemos hacer analogías entre situaciones que son diferentes. Es un error decir, "Vale, hay nacionalistas, apoyemos el golpe"... En el golpe el ejército siempre determina lo que habrán de hacer los que los apoyan. Este es uno de los graves riesgos, tomar atajos al poder. Es una tentación cuando queda mucho camino por delante.
-- Volvamos a Ibero América, el continente de movimientos sociales más prometedores contra el neoliberalismo. "Revolución de amplitud continental", ¿qué se puede decir acerca de las posibilidades y esfuerzos sobre este ideal de movimientos revolucionarios en la actual izquierda y movimientos sociales Iberoamericanos?

-- Hay muchas tentativas desde direcciones diferentes para crear un movimiento e ideología unitarios. Hay muchas semillas plantadas. Por ejemplo está la Confederación de Organizaciones Campesinas Latinoamericanas, CLOC, y esta es una reunión periódica de las organizaciones de campesinos y granjeros que tratan de planificar un calendario de actividades conjuntas: fechas diferentes, manifestaciones diferentes etc. El segundo es los Movimientos de Solidaridad Bolivarianos que proceden de Venezuela y en menor grado de Colombia. Están estableciendo sus redes para propagar la idea de un nacional populismo Bolivariano. Hay otras organizaciones internacionales de indios y mujeres, que se celebran reuniones. Está el Foro Social de Porto Alegre y está el foro más antiguo de Sâo Paulo, que reúnen a todos los viejos social demócratas, social liberales, marxistas, etc. Todos ellos abarcan corrientes diferentes e intercambian ideas e incluyen a líderes muy conocidos. Intercambian ideas, expresan solidaridad cuando hay represión, celebran las victorias comunes, pero no es un movimiento centralizado. Cada movimiento mantiene su autonomía, lo cual tiene su lado positivo: ningún país ni grupo dictan su programa de actividades. Por otra parte no tiene suficiente cohesión y dirección. Por eso cuando algunos movimientos o partidos se vuelven más conservadores, todavía permanecen en la asociación. Por ejemplo el llamado Partido de los Trabajadores, de Brasil, es ahora un partido neoliberal, pero aún se considera un promotor líder del Foro Social. Pienso puede ser un paso delante en el sentido de alguna coordinación, pero no en clarificación ideológica: es el pluralismo y la unidad el coste de la claridad ideológica y política.
-- ¿Cree Usted que dentro de los movimientos anti ALCA Iberoamericanos se puede dar un paso revolucionario hacia adelante? -- Sí creo que el movimiento anti ALCA es muy importante. Es la constatación de que estamos en transición del neoliberalismo al colonialismo. Y esto ha despertado a una mayoría de personas a oponerse de modo activo al ALCA. De nuevo hay insuficiente cohesión y movilización respecto al asunto del ALCA sobre una base de amplitud continental. Hay grandes manifestaciones contra el ALCA que tienen lugar en momentos distintos con líderes diferentes. Sus muchas corrientes no están todavía unidas en un río. -- El desplome de la Unión Soviética, este fenómeno se convirtió en un punto decisivo en las discusiones internas de la izquierda turca a principios de los años 1990. ¿Cuáles son sus comentarios acerca de tal desarrollo para las otras partes de la izquierda internacional?

-- La Unión Soviética no fue referencia para el modelo revolucionario de Iberoamérica. El principal ejemplo de revolución victoriosa fue Cuba, al igual que en Asia lo fue durante mucho tiempo China. Así que cuando la Unión Soviética se desplomó, se convirtió en crisis primero entre los Partidos Comunistas, que se fracturaron y muchos de ellos desaparecieron. Y también para los intelectuales pequeño burgueses que creían que la Unión Soviética les proporcionaba alguna base para sus propias actividades políticas. Francamente, yo creo que el desplome de la Unión Soviética sirvió de excusa a muchos intelectuales para justificar su giro a la derecha. Creo que la tendencia, que empieza en los años 1970 con las ONG y la absorción gradual en la política democrática burguesa aceleró esta tendencia, privilegiando a la democracia burguesa sobre la lucha para la transformación social. Utilizaron el argumento de que la Unión Soviética falló porque no era una democracia, en vez de ver las divisiones de clases en la Unión Soviética como el hecho principal que socavó al régimen. Así que las diferentes interpretaciones acerca de lo que fue la contradicción principal de la Unión Soviética permitieron que estos intelectuales continuaran su viaje.

Ahora ¿qué impacto tuvo de hecho el final de la URSS? En Brasil los movimientos crecieron a pesar de, o quizás a causa de, este desplome. Los cocaleros se expandieron en Bolivia. En Argentina tuvimos la gran insurrección de movimientos en 2001. En Colombia tuvimos un Partido Comunista y uno de los grupos guerrilleros, el FARC, identificados hasta cierto punto con el modelo soviético. Tuvieron debate interno, autocrítica y después se reorientaron hacia lo que podemos denominar comunismo nacional. No hubo una debilitación importante de la izquierda en Colombia aunque estuviera de alguna manera influida por el Partido comunista que estaba muy subordinado a la política soviética. En Venezuela la izquierda se movió en alianza con Chávez y el nacionalismo, y el PC ya se había reducido a un grupo pequeño después de las divisiones de la guerrilla en los años 1960. Así que en general podemos decir que la izquierda revolucionaria ha estado mas influida por las condiciones en Iberoamérica que fomentaron la creación de una ola revolucionaria nueva sin referencia a poderes exteriores. En muchos aspectos este es un desarrollo muy positivo. Los movimientos se basan, no en los conflictos entre estados, sinó en el desarrollo de conflictos entre clases.
-- Estos nuevos conflictos de clase, ¿qué tipo de oportunidades proporcionan para la recreación de una alternativa revolucionaria nueva?

-- Seamos claros, la gran exclusión de las masas de la producción, el desplazamiento de los obreros de las fábricas, los cambios tecnológicos, la reorganización del trabajo y la movilidad del capital han creado una reserva inmensa de trabajo precario, de parados, que ha empezado un proceso autoorganización. Y esta cara del capitalismo, esta dislocación ha llevado a formas nuevas de organización fuera de las fábricas e industrias, en los barrios y las calles. Y creo que esto necesita aún mayor elaboración teórica. La segunda cosa es que, la ruptura más decisiva dentro de la estructura social de los países del Tercer Mundo está teniendo lugar en el sector agrícola donde la agricultura todavía representa el 30% y más de la población. Este fenómeno de ruptura de la estructura agrícola ha llevado a enormes excedentes de mano de obra rural, llamémosles trabajadores rurales sin tierra o campesinos empobrecidos, quienes ya no ven las ciudades como un escape porque las ciudades en sí mismas no ofrecen una solución en forma de empleo industrial. Así que hay tres respuestas a eso: La tradicional de la migración a las capitales de provincia, la segunda es la emigración al extranjero y la tercera es quedarse y luchar. Esto significa que los movimientos agrícolas a pesar de los desfavorables cambios demográficos han vuelto a la vanguardia de las luchas de masas. En India, en Iberoamérica, y quizás podamos ver otra vez su expresión en Turquía.

Así que debemos de tratar de analizar los diferentes puntos, donde esta acumulación centrada en el imperio está creando las relaciones más conflictivas. Yo no creo que debamos hablar en términos de procesos de “acumulación general”. Creo que tenemos que examinar estos procesos precisamente por sus efectos específicos sobre sectores y clases diferentes de la sociedad. Estudiar al nivel abstracto de “la lógica del capital” puede ser verdad, pero no es muy relevante hasta que queramos vincularlo a la teoría de la acción. Debemos ver donde suceden las rupturas y la acción o donde pueden suceder potencialmente. Esto es porque aquéllos de nosotros que estamos interesados en la acción política no deseamos estudiar los procesos generales por sí mismos, sino sólo cuando entran en el campo de la acción social - conflicto de clases, luchas con el estado y eso me lleva al último punto.

Tenemos un fenómeno ahora cuando las luchas se politizan inmediatamente desde que el capital, el capital centrado en el imperio, entra en nuevas áreas de explotación, a sectores agrícolas, en la reorganización de la industria y las finanzas. El capital extranjero no tiene hegemonía dentro de la sociedad: es claramente un fenómeno exterior, no como el antiguo capital familiar nacional con sus relaciones y vínculos paternalistas con los pobres, los campesinos, etc. El capital imperial requiere intervención activa y directa del estado para regular la industria y las finanzas, reorganizando el proceso del trabajo, facilitando la compra de la tierra y el desplazamiento de los campesinos etc. Así que todas las contradicciones, todos los conflictos de modo directo o indirecto implican directamente al estado. Por ello esto es tanto una oportunidad como un problema. Es una posibilidad que politice rápidamente los movimientos y las luchas y un problema porque el estado es mucho más fuerte que los capitalistas individuales y los terratenientes.
-- En sus conferencias aquí en Turquía usted destacó que los movimientos anti neoliberales de muchos países Iberoamericanos habían llegado a las puertas del Palacio Presidencial, pero no entraron en él. Estos son países, como usted sabe, que al menos durante 20 años han estado sujetos a programas neoliberales, tienen enormes masas de obreros empobrecidos pero no industrializados; en tales condiciones ¿cuales pueden ser las piedras angulares de un programa popular y pre-socialista en dichos países si llegara a suceder allí un verdadero cambio revolucionario del poder?

-- Ante todo creo que la izquierda debe volver a pensar cómo conceptualizamos el socialismo. Algunos hablan del socialismo como una utopía, tienen un plan en el cielo o en sus sueños, dicen que debemos volver a soñar en el socialismo y las utopías. Esto es muy ajeno a mi manera de pensar. Pienso que el socialismo crece a partir de las experiencias prácticas que la gente tiene al trabajar, pensar y actuar colectivamente. Una de las maneras principales de construir el socialismo es alentar la toma de decisiones colectiva, en debate asambleario, en asambleas en las fábricas para discutir los contratos sindicales, los problemas del centro de trabajo etc.; en el sector agrícola, celebrar asambleas de ámbito regional o cooperativas para el trabajo colectivo. Los partidos políticos tienen que rechazar el culto a la personalidad y favorecer las asambleas activas que trabajen sobre diferentes asuntos; esto se traduce incluso en cosas tan simples como no sacar el retrato del líder en cada revista o publicación; tener líderes rotativos, representantes diferentes que vayan a reuniones internacionales para romper la idea de un movimiento organizado alrededor de un líder. Ahora una vez establecido este principio dentro de este armazón, se abre un área institucional para discutir programas. Creo que no debemos formular programas de transición y llevárselos a la gente. Creo que el programa de transición debe ser resultado de la interacción entre propuestas, de debates abiertos y de resolución. Ahora ¿qué tipos de resoluciones podemos imaginar?

Lo mas importante dentro de la lucha por el poder político para crear las bases para el socialismo es capturar el superávit generado por la sociedad. Las sociedades actuales, pobres, explotadas y dominadas generan cantidades inmensas de superávit. Dicen que son países pobres; son países pobres porque la riqueza que crean no se reinvierte. Así que debemos capturar (lo evadido al) extranjero y los beneficios, para que puedan ser reinvertidos en el país por el gobierno popular. Segundo, debemos repudiar por completo la deuda externa; es una deuda ilegal, fue una deuda contraída por la oligarquía, así que obliguémosle a ella a pagarla. En tercer lugar, debemos bloquear por completo las salidas de capital. Es un programa muy radical y por supuesto enajenará a las finanzas internacionales, enajenará a los exportadores agrarios y también enajenará a una gran sección de la burguesía local, que gana localmente y manda sus ganancias al exterior. Este es el comienzo.

Estos cambios estructurales van dirigidos a hacer reformas sociales exitosas. En otras palabras, si se lleva a cabo una reforma agraria, la pregunta es ¿cómo financiarla? Si se está pensando en nacionalizar algunas industrias se deben modernizar las industrias. Se necesita inversión, tecnología, aumentar la producción y también emplear a más trabajadores. No se puede hacer esto si no se controlan las finanzas y el capital. Está la cuestión de hasta donde llegar en la nacionalización de la industria. Aparte de los sectores estratégicos: banca, comercio exterior, principales telecomunicaciones e industria básica, el ritmo depende de la capacidad del nuevo gobierno para explotar estas fábricas a la capacidad normal. ¿Qué importa nacionalizarlas si luego no se pueden hacer funcionar? Así que aquí hay un período de control por parte de trabajadores bajo administración capitalista. Puede ser muy inestable, y muchas veces los capitalistas se negarán pero pienso que es posible negociar. El ritmo de transformación social estará determinado por las capacidades crecientes de la sociedad para sustituir al sector privado con la propiedad [social] y la explotación eficaz. Dijimos que muchos capitalistas no querrían cooperar. En tal caso tenemos que tomar una decisión política para avanzar en el proceso social, aunque somos conscientes de que la capacidad y el desempeño disminuirán. Finalmente en esta dirección es un error nacionalizar las empresas de servicios pequeñas y medianas en parte porque se echaría de modo innecesario a estos sectores a manos de la burguesía y en segundo lugar porque el estado no tiene capacidad para explotarlas. La intervención llevaría al cierre, y esto es negativo para los trabajadores y los consumidores. Así que la socialización de la sociedad no es algo que vaya a suceder en una vida, puede que en 2-3 generaciones. La tendencia debería ser la regulación de estos sectores para que no entren en el mercado negro y no exploten a sus trabajadores. Significa introducir impuestos sobre estas firmas privadas para que no aumenten las desigualdades, al objeto de que el pequeño burgués rico no se convierta en un punto de referencia para los trabajadores; para que la meta de los trabajadores sea la de mejorar la vida y el trabajo en la fábrica en vez de la apertura de un negocio privado. ¿Cómo gravar a muchas empresas pequeñas? Pueden hacerse estimaciones de las ganancias que obtendrán y gravarlas indirectamente porque no se puede contar solo con el impuesto sobre las ventas.

Es un tema muy prolijo pero con ordenadores, con programas muy sofisticados, se puede organizar una economía planificada, lo cual anteriormente era mucho más difícil. Se pueden hacer análisis de entradas y salidas por sectores y al nivel de firmas y planificar fácilmente actividades multisectorales y cambios. Así que las posibilidades técnicas de planificación son hoy día más prometedoras y con la asamblea de participación democrática se puede tener un flujo mucho mayor de información de fuentes diferentes, trayendo a trabajadores, consumidores y ecologistas a la toma de decisiones del sistema de planificación.
Podemos evitar la planificación burocrática de la Unión Soviética.

24 de enero de 2004

Discurso de Bush sobre el Estado del ImperioJames Petras
Traducido para
Rebelión por Marina Trillo El discurso de Bush sobre el “Estado de la Nación” no fue un elogio a “América” como declaró – versó acerca del fascismo en casa y el imperialismo en el exterior. Fue un discurso exaltando las conquistas de países del Tercer Mundo (Afganistán e Irak), celebrando la fuerza como instrumento del chantaje político (Libia) y una declaración de nuevas imposiciones imperiales en todo el Oriente Medio. El discurso reiteró los elementos más retrógrados de la doctrina de Bush: El uso unilateral de la fuerza, la guerra preventiva, la supremacía de los dictados imperiales estadounidenses por encima de la soberanía nacional de enemigos y aliados. El Presidente sonriente glorificando las conquistas imperiales estadounidenses mientras sus aduladores y partidarios, que abarrotaban el Congreso, le jaleaban, fue una versión de un ‘Nüremberg ligero’: Un guión coreografiado para exaltar los logros del presidente imperial. El emperador negó las intenciones imperiales aún cuando defendió las conquistas imperiales y los proyectos de nuevas expediciones imperiales. El discurso de Bush fue más allá del ‘triunfalismo’ y la mendacidad: Fue una visión surrealista que colocó a los EEUU en el centro de un universo divino, en el cual el Pueblo Elegido exterminará a sus enemigos e iluminará por la fuerza a sus aliados reacios. Bush habló como un milenario, matando demonios (terroristas) con una espada justiciera (o bombas de racimo), un instituido y ungido discípulo de Dios. Entre el triunfalismo y la celebración, el emperador sembró sin embargo el temor a la violencia enemiga, para sustentar la misión imperialista. La paranoia complementó la misión divina. El “terrorismo” estaba por todas partes, escondido y disfrazado, la fuerza maligna que, en cualquier momento, podría reproducir el 11 de septiembre de 2001. La ideología imperial de triunfalismo fue yuxtapuesta con la vulnerabilidad permanente, la celebración con el temor. Este discurso ilógico y contradictorio no importa, sin embargo, lo que importa es el poder. Se utilizó la retórica triunfalista para capturar los recursos domésticos (inflados presupuestos militares y soldados) para proseguir una guerra colonial y la paranoia para justificar la concentración de poderes dictatoriales (por medio de la Patriot Act) para reprimir, silenciar y acoquinar a la oposición antibelicista. No se permitió que nada mundano o basado en hechos interfiriera en la construcción de esta visión gloriosa del Imperio Mundial. Ninguna mención a los centenares de soldados estadounidenses muertos, miles de mutilados y desmembrados, veintenas de suicidios y millares de mentalmente perturbados. Bush no mencionó a los muertos y heridos estadounidenses, no tan sólo porque no servían al propósito de exaltar el imperio, sinó porque eran la prueba de que los soldados estadounidenses son vulnerables (no eran los ‘superhombres’ elegidos y protegidos por Dios) y que el pueblo colonizado estaba resistiendo de modo efectivo contra la ‘invencible máquina militar’. Como saben muy bien Bush y su círculo de allegados, en sus momentos menos exaltados, cada victoria de la resistencia Iraquí, cada baja estadounidense erosionan su apoyo electoral, socavan el ‘Deseo de Poder’ de Rumsfeld. Las derrotas en Irak se mofan de la visión de los Militaristas-Sionistas del Pentágono sobre guerras sin fin en el Oriente Medio. La visión milenaria militarista-sionista de conquistas militares sucesivas (después de Irak, Siria, Irán y otros) ha sido quebrantada por las batallas en los suburbios de Bagdad, los centenares de miles de manifestantes de Basora, las minas en las carreteras por todas partes. La resistencia Iraquí ha señalado la mentira de la imagen racista de los aborrecedores de Arabes del Pentágono y sus colegas de Israel: Los Arabes ni están acoquinados por el poder militar estadounidense ni son incapaces de organizar la resistencia; son los soldados estadounidenses los que a centenares están dándose de baja del ejército, es el gobierno estadounidense el que desesperadamente implora mercenarios de América Central para que reemplacen a las desmoralizadas tropas de EEUU. El informe de Bush sobre el estado del Imperio, incluyó necesariamente un panegírico general acerca de los éxitos domésticos sociales y económicos de su régimen. El imperio se construyó con “fusiles y mantequilla”, o algo así se suponía que transmitiera su mensaje. Pero aquí, el cuento resultó menos creíble incluso para el sector más reaccionario y chovinista del público estadounidense. La mayoría de la gente sabe que 3 millones de trabajadores estadounidenses han perdido sus trabajos en los pasados 3 años. Más de dos tercios de la población saben que los planes sanitarios y farmacéuticos fallan y que las políticas de Bush han aumentado la vulnerabilidad de todos, excepto la de los muy ricos. Es precisamente porque Bush sabe que más 60% del público estadounidense rechaza su política social, por lo que acentuó la necesidad de prorrogar la fascista y represiva Patriot Act, con sus cláusulas que facultan al Presidente para suspender todos los derechos democráticos. Como su predecesor Nazi, Bush declaró la guerra a las familias no tradicionales, al sexo, a los homosexuales, a los inmigrantes ilegales (no hay amnistía para 10 millones de Mexicanos) al objeto de movilizar a su principal base de masas de cristianos fundamentalistas. Oculto bajo la retórica de “defender al pueblo Americano” Bush acentúa el papel central de la policía, la legislación represiva, el ejército – no hubo alusión al 80% de desempleados iraquíes, al bombardeo de aldeas en Afganistán, a la matanza diaria de Palestinos, al tratamiento abusivo del estado policial respecto a los no europeos que visitan los EEUU – considerados presuntos culpables (fotografiados y tomadas sus huellas dactilares) que deben demostrar su inocencia. Como los Nazis, Bush deniega por completo las frágiles bases domésticas del imperio; la transferencia masiva de fondos estatales que forman la “república” (economía doméstica) para financiar el imperio que genera déficit presupuestarios enormes sobrepasando los $400 mil millones en 2003. Cegado por la expansión económica imperial se niega a ver que el flujo de salida de capital y exportaciones de filiales estadounidenses en el extranjero está creando un monstruoso déficit comercial y socavando la credibilidad del dólar. Como su predecesor en el Tercer Reich, Bush cree que el “pueblo Americano” debe sacrificarse por el mayor bien de su virtuoso imperio. Con el apoyo total de los cuasi-estatales medios de comunicación, el mensaje se esparce en los EEUU y por todo el mundo, pero la recepción en el mundo es diferente de la de los EEUU. Le Monde informa que después del discurso de Bush, el 67% de sus lectores sintió que los EEUU representan una grave amenaza para la paz mundial. Idénticas opiniones fueron expresadas en el resto del mundo (con la excepción de Israel). En los EEUU escuchó el discurso menos del 15% de la población y, aparte de los convencidos, pocos expresaron algún tipo de apoyo. Al día siguiente del discurso había más interés en partido del campeonato de fútbol Superbowl que se celebrará dentro de dos semanas, que en la oratoria de Bush. La versión estadounidense del fascismo es en algunos aspectos bastante distinta de la de su predecesor Alemán: Compra los votos con centenares de millones de dólares en propaganda en los medios de comunicación; no obliga a la aprobación, no aterroriza abiertamente a la población, simplemente siembra paranoia respecto a los “otros”. No hay organización de masas y espectáculos de masas para mesmerizar a la población; en su lugar hay frivolidad y mentiras banales para enajenar a los votantes y producir una tasa de abstención de más del 50%. El próximo Presidente de EEUU será elegido por menos del 20% del electorado potencial, dado el 50% de abstención, la exclusión de inmigrantes “ilegales” (10 millones) y antiguos presidiarios (4 millones). Si este proceso electoral excluyente no basta para asegurar el resultado apropiado, puede haber fraude electoral, exclusión e interferencia judicial. Esto es ‘fascismo blando’ pero lleva en sí el potencial para el otro, la versión dura. El comandante anterior de la fuerza de invasión estadounidense en Irak, General Tommy Frank (asesor de Bush muy allegado) declaró recientemente que si hay otro “ataque importante” en los EEUU, deberá suspenderse la Constitución y deberá declararse la ley marcial, y establecer tribunales militares para juzgar a los sospechosos. La reiterada defensa de Bush de la “Patriot Act” se hace eco de los pronunciamientos abiertamente fascistas del General Frank. En otras palabras, cualquier provocación instigada por el régimen puede cambiar el frágil equilibrio hacia el fascismo. El autoritarismo en pos del imperialismo se enfrenta a dos obstáculos fundamentales – la resistencia democrática y armada en Irak y el declinar de la república estadounidense. La reunión de las élites gobernantes en Davos está perturbada por el descenso del dólar, el déficit de la balanza comercial estadounidense y su déficit fiscal, pero apoyó y apoya todavía la invasión estadounidense de Irak, negándose a reconocer la interrelación entre la expansión imperialista y el declive republicano. Los dilemas de la élite de Davos son, la oportunidad de la izquierda: Cuanto mayor sea nuestra solidaridad con la resistencia Iraquí, que debilita al ejército colonial, mayor probabilidad de éxito tendremos para construir movimientos sociales y ‘refundar’ la república democrática en los EEUU y fortalecer los movimientos revolucionarios de masas en el Tercer Mundo.

28 de diciembre de 2003

Reflexiones sobre 2003: Ideólogos y Profetas, Izquierda y DerechaJames Petras
Traducido para
Rebelión por Marina Trillo El 2003 no fue un año de Victorias Históricas ni Derrotas Históricas; fue un año de relaciones de poder constantemente cambiantes entre el imperialismo y los movimientos de resistencia popular. El imperio estadounidense y sus socios coloniales israelíes pudieron conquistar países y territorios nuevos pero no pudieron consolidar su dominio frente al aumento de la resistencia popular. La economía estadounidense no entró en declive ni se desplomó como predijeron algunos izquierdistas, sino que se expandió y ganó ímpetu a medida que avanzaba el año, aún cuando empeoraran los “fundamentos económicos”, especialmente el déficit por cuenta corriente y el presupuesto. Los oráculos tanto de la izquierda como de la derecha se equivocaron: los EEUU no experimentaron ni una crisis terminal ni triunfos irrevocables. Los pronósticos de año en año son problemáticos y a largo plazo son tan exactos como la astrología. En las derechas, los profetas de exitosas guerras coloniales, empezando con Irak, Palestina y siguiendo después con Irán, Siria y Líbano quedaron rápidamente desacreditados. Primero por los heroicos combatientes de la resistencia Palestina cuyo sacrificio y dedicación bloqueó la visión totalitaria de Sharon de un estado judío étnicamente puro. En Irak, la resistencia popular masiva después de la conquista colonial, infligiendo millares de heridos y centenares de muertos a la potencia ocupante dejó en evidencia a los intrigantes Sionistas-Rumsfeld del Pentágono, socavando su autoridad en todas partes, incluso en partes del ‘establishment’ de Washington. No hubo victorias militares decisivas para los EEUU ni venturosas victorias políticas: El 2003 fue un año de transición. Los mayores perdedores fueron los sionistas, como Wolfowitz, Perle, Feith que proyectaron una serie de guerras estadounidenses para destruir o socavar a todos los adversarios de Israel en Oriente Medio y Europa. El alto coste, el aislamiento y la resistencia de Irak han impuesto severas limitaciones a nuevas invasiones coloniales estadounidenses. Los imperialistas “realistas” como James Baker (antiguo Secretario de Estado con Bush padre) vinculado a intereses petrolíferos conservadores árabes, rechazan a los ideólogos Sionistas ligados a Sharon que promueven guerras estadounidenses para imponer “cambios de régimen” en pro de Israel. Las declaraciones fraudulentas hechas por Wolfowitz y otros Sharonistas con respecto a las armas de destrucción masiva de Irak como justificación para la guerra fueron el punto culminante del inaudito poder de la influencia sionista en la política de EEUU. La infamia y la exposición parcial de esta ‘trama’ sui géneris llevó, al menos, a un descenso temporal de la presencia pública de este sector de la Administración Bush. El imperio estadounidense está dividido entre ideólogos con lealtades nacionales dobles y ‘realistas’ vinculados a intereses petrolíferos estadounidenses y árabes y a bancos europeos. Estas diferencias entrarán en escena en 2004 e influirán sobre si EEUU compartirá el botín imperial con Europa, Rusia y la élite árabe o seguirá la política del colonialismo militar ciego. 2003 fue el año en el que la dinámica aparición de la economía China se convirtió en el centro de la política mundial. China, la tercera mayor economía del mundo, tiene un enorme superávit comercial con EEUU y relaciones crecientes y poderosas con todos los países grandes y pequeños de Asia y Oceanía. El imperialismo estadounidense no puede sobrevivir en Asia sin llegar a acuerdos con China. Aquí también están divididos los responsables de formular la política imperial. Los ‘realistas’ proponen una estrategia a largo plazo de adaptación y asimilación complementaria y gradual, basada en cientos de miles de millones en inversiones estadounidenses, exportaciones e importaciones así como en compras Chinas a gran escala de bonos de EEUU. Los “confrontacionistas” están integrados por los sectores atrasados no competitivos de la industria estadounidense, la burocracia sindical y los ideólogos militaristas que revisten sus políticas agresivas con la retórica de los ‘derechos humanos’, el ‘comercio injusto’ y el ‘trabajo esclavo’. Aparte de alguna retórica electoral pseudo populista, los ‘realistas’ parecen estar dirigiendo las relaciones imperiales con China, forzando a los ideólogos a centrarse en crear conflictos con Corea del Norte y Taiwán. Con respecto a Latinoamérica, los oráculos de la derecha y de la izquierda fallaron en reconocer los factores estructurales más profundos que influyeron sobre los acontecimientos políticos. A principios de año fue la izquierda la que celebró de modo triunfalista una ola hemisférica de victorias políticas. La elección de Lucio Gutiérrez en Ecuador, Inacio Lula Da Silva en Brasil, Kirchner en Argentina, y la presencia masiva en el Foro Social Mundial de Porto Alegre fueron considerados como importantes ‘puntos de inflexión’ políticos que llevaron a la derrota del ALCA, el fin del neoliberalismo y un rechazo del imperio estadounidense. La extrema derecha estadounidense, en particular los inmigrantes cubanos en la Administración de Bush (especialmente Otto Reich) también predijeron que vendrían malos tiempos. Habían transcurrido pocos meses desde principios del año nuevo cuando Lucio Gutiérrez declaró su total subordinación al FMI, ALCA, Plan Colombia, y apoyo a las subidas de precios, reducciones de salarios y privatización del petróleo y electricidad. Da Silva hizo lo mismo: aplicando al máximo las prescripciones del FMI; designando banqueros neoliberales de derechas, ejecutivos e ideólogos corporativos en todos los puestos económicos clave; apoyando una versión modificada del ALCA y estableciendo un inútil “Comité de Amigos de Venezuela” dominado por presidentes iberoamericanos abiertamente opuestos al Presidente Chávez. En Argentina, el recién elegido Presidente Kirchner, bajo la intensa presión de los masivos movimientos sociales, combinó cambios judiciales progresistas limitando la inmunidad a los violadores de los derechos humanos, con una reducción en los pagos de la deuda, y tácticas políticas para dividir y debilitar a los movimientos militantes de trabajadores en paro. Las profecías de la izquierda no se cumplieron – las relaciones entre los EEUU e Ibero América a nivel de estado no variaron: El ALCA siguió adelante con cambios secundarios, las políticas económicas neoliberales continuaron siendo aplicadas y la pobreza se hizo más profunda. Las mayores derrotas del imperio estadounidense a nivel de estado sucedieron en Venezuela y Cuba. En ambos países la intervención estadounidense y el apoyo a un “cierre patronal de ejecutivos” (Venezuela) fueron derrotados y en Cuba, los terroristas apoyados por EEUU y los propagandistas pagados fueron neutralizados. En Ibero América, el poder imperial continuó deteriorándose y la resistencia anti-imperial ganó fuerza a pesar de cierta limitación política. En Bolivia fue derrocado el cliente estadounidense Sánchez de Losada; los referéndums en pro de la privatización en Uruguay y Colombia fueron derrotados de modo contundente, en Ecuador se planea una marcha popular masiva, reminiscente del levantamiento del 2000, exigiendo la expulsión de Gutiérrez, mientras que, en Perú, a Toledo se le opone más del 84% de la población y parece improbable que termine su mandato electoral. El MST de Brasil, a pesar de las promesas rotas de Da Silva, ha realizado unas 330 ocupaciones de tierra que afectan a 55.000 familias. En Argentina, más de 50.000 piqueteros se manifestaron para conmemorar el alzamiento del 19/20 de diciembre de 2001. Está claro que los movimientos sociopolíticos no han sido paralizados por las regresiones imperialistas de los pseudo populistas presidentes electos. Pero también está claro que estos poderosos movimientos populares tienen poder para derrotar a los clientes imperiales pero no han demostrado tener poder para reemplazar a los reaccionarios titulares con líderes nuevos procedentes de los movimientos populares. Esto es evidente incluso en el caso de la insurrección Boliviana de octubre de 2003: El nuevo Presidente Carlos Meza es un neoliberal de toda la vida, que apoyó a Sánchez de Losada hasta sus últimos días de gobierno. Desde que llegó al cargo, Meza ha seguido atacando y deteniendo a cultivadores de coca, expresó su apoyo al ALCA y no ha tomado ninguna iniciativa para cambiar los acuerdos del gas y petróleo (excepto promesas ambiguas). El 2003 fue un año de movilizaciones masivas y quizás un ensayo para revoluciones sociales en el 2004. Sin embargo, para que suceda tal cosa, tenemos que comprender qué instrumentos y líderes políticos son capaces de asumir el poder con visión crítica de las trampas de la política electoral. No hay un retroceso sistemático del poder estadounidense – aunque pierda en Venezuela con Chávez, gana con Da Silva en Brasil. Lo que gana al derrotar y capturar a Saddam Hussein, lo pierde frente a la costosa y prolongada guerra popular durante la ocupación. Las reuniones financieras internacionales son interrumpidas, pero se firman los acuerdos bilaterales y regionales de libre comercio. La resistencia aumenta el coste de la conquista pero el imperio y sus sátrapas mercenarios se vuelven más salvajes. En Navidad los estadounidenses bombardearon Bagdad, miles de jóvenes fueron acorralados en razzias y conducidos en manada, encapuchados, a atestados campos de prisioneros para ser interrogados y torturados. Israel construye muros de apartheid muy adentro de la Palestina Ocupada, asesina de modo rutinario a niños y a activistas Palestinos, bajo la benigna protección de sus “hermanos” Likudianos del Pentágono. La superestructura del imperio, Bush, Cheney etc. es desafiada pero las bases (presupuestos militares, intereses petrolíferos) no son cuestionadas. La “crisis económica” no estalla – permanece latente. Los EEUU continúan pidiendo prestado; el capital asiático todavía fluye a EEUU permitiéndoles consumir más allá de su capacidad de pagar. Las predicciones de declive o “sobre-extensión” fueron exageradas. Washington está comprando y entrenando a millares de mercenarios Iraquíes, y afianzando a otros de Europa Oriental y compañías privadas de seguridad. Los intelectuales críticos estadounidenses son más influyentes en el exterior de lo que lo son dentro de EEUU. La dinámica para el cambio de la política imperial está claramente en el exterior – en Irak, Ibero América, quizás en partes de Europa. El año 2003 nos dice que la realidad de la relación entre el imperialismo y la resistencia popular es demasiado compleja y contradictoria como para encasillarla con netas fórmulas generales lineales. La conclusión que podemos sacar es que el imperio estadounidense no es omnipotente sinó peligrosamente violento; que los movimientos populares pueden desafiar al dominio colonial con éxito y derribar a regímenes clientes; que la economía estadounidense se puede recuperar temporalmente incluso si sus bases económicas continúen siendo precarias. El 2003 también sugiere que la izquierda ganaría más del estudio paciente de las complejas y contradictorias realidades de la lucha nacional y de clases, que de formular grandiosas profecías globales a largo plazo desvinculadas de los movimientos populares.

22 de diciembre de 2003

El Rey de Babilonia y el nacimiento del Salvador en BelénJames Petras
Traducido para
Rebelión por Manuel Talens Su abuelo era un inmigrante de Palestina. Su padre, un comerciante de piedras preciosas en Bagdad. Él, en su juventud, fue halterófilo olímpico. En su ciudad lo llamaban «El Rey». Una noche, recibió un mensaje del exterior, según el cual iba a nacer un niño que salvaría a su pueblo de las siete plagas: ocupación extranjera, hambre, enfermedades, dictadores, el pueblo elegido, dirigentes fantoches y desempleo. Le ordenaba que siguiera una estrella brillante para dar la bienvenida al Salvador. El viaje a través de Babilonia era peligroso a causa de la ocupación extranjera. Necesitaba disfrazarse de colaborador, pero ¿dónde conseguir la vestimenta? Un policía murió estrangulado en el vecindario y apareció sin uniforme. Éste sólo le fue útil hasta el centro de la ciudad, donde los soldados de las fuerzas de ocupación podrían detenerlo. Para evitarlo, se afilió al Partido Fantoche y obtuvo un salvoconducto. Llegó a la frontera confundido entre los soldados. Presenció el asesinato de un niño de nueve años, la violación de una muchacha, la desnudez forzada de una madre ante su hijo y el ultraje de la hija. Una tarde, un soldado solitario le dio el alto y maldijo a su pueblo. Sin decir palabra, El Rey lo estranguló. Eran todos iguales: blancos o negros, españoles o polacos, estaban allí para la conquista y el pillaje. Por la noche, la estrella lo llamó. Pasó a Siria. En el camino a Damasco, gentes extranjeras lo invitaron a compartir pan y carne de cabra con voluntarios que viajaban a su país para unirse a la resistencia. En la frontera de Israel, disfrazado de comerciante hebreo, adujo que había huido de la opresión de los terroristas árabes y musulmanes. Cuando llegó a la Tierra Prometida, vio un muro faraónico custodiado por soldados con ametralladoras. Se dirigió hacia el sur por una nueva autopista. A lo lejos, contempló casas destruidas y pilas de troncos y ramas de olivos, limoneros y naranjos, convertidos en leña para calentar a palestinos desahuciados sin hogar. Es de noche, víspera del 24 de diciembre y hace mucho frío. Aún va ataviado de comerciante de joyas hebreo. El Rey está seguro de que vigilan cada uno de sus pasos, pero confía en el Espíritu Santo y en su ingenio. –Ni es hebreo ni comerciante, pero lleva joyas e incienso y parece un forzudo de circo –informó el oficial judío del puesto fronterizo a su superior militar en Tel Aviv. –Déjelo pasar. Nos conducirá al nido de víboras y allí los mataremos a todos –le ordenó. A la mañana siguiente, El Rey siguió camino por la autopista. A un lado había hermosos jardines, piscinas, pistas de tenis e invernaderos con tomates maduros, al cuidado de inmigrantes de países pobres; al otro, tierras yermas, veredas polvorientas, pozos secos y unos cuantos pastores que guardaban cabras en colinas de escasa vegetación. Entró en la ciudad de Jerusalén. Desde la estación terminal de autobuses anduvo por calles estrechas y entró en una tienda para comprar un bonete negro de terciopelo que hiciera juego con su barba y su vestimenta. Un taxista lo llevó a Belén. Las calles estaban repletas de coches y transeúntes, los cafés y las pizzerías atiborradas de jóvenes que escuchaban música ruidosa, mientras que santos varones con sombreros negros se abrían paso a codazos entre la muchedumbre. Conforme avanzaba por las calles de la ciudad, vio los rostros pintarrajeados de rubias polacas, ucranianas y rusas, recostadas en los soportales de las casas, con provocativos vestidos de faldas cortísimas. Vio criadas filipinas que llevaban bolsas de la compra a la zaga de señoras con abrigos caros y botas de cuero. Sabía que no viajaba solo. Una larga cola de palestinos soportaba el frío de medianoche ante un puesto de control a las afueras de Belén: trabajadores, familias y, junto a ellos, un grupo de hombres y mujeres medio desnudos, sometidos a interrogatorios y cacheos. El Rey no exteriorizó lo que sentía, pero reconoció cada acto, cada ignominia: aquellas fuerzas de ocupación eran la misma gente que en Babilonia. Una vez escaneados sus documentos, le permitieron pasar, mientras los demás permanecían allí, ahítos de sorpresa y de ira. –Los judíos sólo se preocupan de los judíos –refunfuñó un viejo árabe. El Rey no sonrió. Las calles de Belén estaban en silencio y el cielo encapotado. Pasó por la plaza y por el lugar donde en otros tiempos hubo una iglesia memorable. Alzó la vista y la estrella se le apareció entre las nubes. Enfrente había un pequeño edificio con un signo en lengua árabe: «Hospital de Belén». Mientras entraba, el reloj dio la medianoche. El personal se asustó al ver a aquel hombre cetrino, barbudo, musculoso, con un bonete en la cabeza. –Un colono –gritó la recepcionista–. ¿Qué quiere? –le preguntó. –Vengo a visitar al Salvador –contestó El Rey–. Le traigo regalos de incienso y joyas. La recepcionista señaló su bonete y El Rey se lo quitó. –¿Cómo se llama su Salvador? –le preguntó. El Rey estaba mencionando los nombres de María y José de Nazaret y del recién nacido Jesús cuando entraron otros dos extranjeros, que también buscaban al Salvador. Los tres Reyes se abrazaron. En la penumbra del pasillo se escuchó el llanto del recién nacido. El hospital olía a química y orina. Apenas cupieron en la diminuta habitación donde María amamantaba a Jesús. José, el viejo carpintero, contemplaba a ambos lleno de orgullo y alegría, con su gorro en la mano. Los tres Reyes inclinaron la cabeza, ensalzaron al Salvador y desataron sus bolsas. El aire se impregnó de un dulce incienso y la habitación resplandeció con las piedras preciosas. El niño Jesús sonrió. Un estruendo de puertas derribadas, cristales rotos y gritos de pacientes, médicos y enfermeras interrumpió aquel momento de gozo. Se oyeron disparos, órdenes en hebreo y ruido de botas. Los tres Reyes cerraron filas para proteger a la madre y al Salvador de la violencia. Los soldados israelíes les apuntaron con sus armas, pero ellos no se movieron. El oficial amenazó con abrir fuego. Entonces, El Rey de Babilonia le dijo en un hebreo defectuoso: –Iremos con usted, pero el Salvador debe quedarse con su madre. El oficial empezó a ladrar órdenes a sus soldados conforme los tres Reyes abandonaban la habitación. Tiró del cobertor que tapaba a María y dejó al aire sus pechos y su vientre. El niño Jesús rompió a llorar. El Rey de Babilonia agarró por el brazo al oficial y lo atrajo hacia él. El israelí bramó de dolor. –Cuando los hijos del Salvador cesen de llorar y las tierras ocupadas sean libres, también tú dejarás de dar órdenes, pues tu pueblo tendrá que plantar de nuevo los olivos y cultivar los campos y compartir la tierra y el agua con los palestinos, no lo olvides. Y las putas que habéis traído aquí regresarán con su familias a sus casas, y los filipinos se ocuparán de sus propios hijos y comprarán en sus propios mercados, y tendréis que reconocer que no sois ningún pueblo elegido, sino igual que el resto de la humanidad. Así sea. El Rey se dio la vuelta y volvió con sus dos camaradas. Los israelíes anunciaron la captura de tres terroristas extranjeros. El presidente de los bushitas, protectores de los israelíes, los felicitó. Los medios de comunicación diseminaron por el mundo la noticia de su captura. Fueron torturados durante cuarenta días y cuarenta noches. Se decía que los israelíes y los bushitas colaboraban en Babilonia. Los israelíes compartieron la información, pero no las piedras preciosas. El Rey de Babilonia se negó a hablar. Cuando estaba a punto de dar el último suspiro, sus ojos cavernosos desafiaron a los torturadores israelíes y a sus discípulos bushitas, y de sus labios partidos surgieron estas palabras: –Ocuparéis nuestro país y mataréis inocentes, pero nunca conquistaréis a nuestro pueblo. Seréis expulsados de nuestros campos y nuestras plagas os perseguirán hasta los confines de la tierra. Luego, expiró. Y aquella noche se escucharon tremendas explosiones desde Babilonia a Palestina. Y el Alto Mando israelí no emitió comunicado alguno, porque, según dicen, también ellos sufrieron muchas bajas.

21 de diciembre de 2003

A tiempoJames Petras
Traducido para
Rebelión por Manuel Talens William Osgood, Bill, no le quitaba el ojo a la calzada. Respetaba el paso de peatones, reducía la velocidad ante la luz amarilla y, en las paradas, retenía el autobús con un pie en el freno. Se fijaba en los pasajeros rezagados que podrían intentar colarse sin pagar. En cada parada, miraba su reloj para ver si no iba con retraso. Algunos chóferes más viejos le tomaban el pelo por su puntualidad. «Llegarás a tiempo a tu entierro», se reían. «Pueden reírse todo lo que quieran», refunfuñaba Bill. «Ellos no han estado trece meses sin trabajo. Ya se nota que no son temporales.» Aquella mañana se cumplía la semana número veintiséis desde que estaba a prueba. Al final de la jornada entraría en plantilla o lo dejarían fuera. Llegó a la terminal central media hora antes que de costumbre. –Va a hacer mucho calor –había comentado la mujer de Bill–. ¿No prefieres una camisa de manga corta? –No, así estoy bien –Bill prefería el uniforme–. «¿Quién sabe lo que podría decir el supervisor?», pensó para sus adentros. Ya en la terminal, fichó y se acercó a su autobús. Entonces, oyó la voz del supervisor: –Bill, hoy le he cambiado el trayecto, porque Clancy está enfermo. Usted hace el suyo. Aquí tiene el mapa. –Sí, señor –rió con nerviosismo–. No hay problema alguno. –Más vale que empiece ya –dijo el supervisor mientras Bill echaba un vistazo al mapa–. El trayecto de Clancy pasa por el centro de la ciudad. –Este Clancy no ha podido escoger un día peor para ponerse enfermo –dijo Bill entre dientes. Arrancó el motor y miró el mapa. –Es mi último día como temporal. Si consigo que todo salga bien, estoy seguro de que me darán el trabajo. De todas maneras, el supervisor habrá apreciado el modo en que he aceptado la nueva asignación. Sin protestas ni problemas sindicales. Hostia, incluso podría sacarle provecho a la enfermedad de Clancy. Bill se sintió mejor y se concentró en el trayecto, las paradas, los pasajeros, el reloj. A media tarde, el tráfico aumentó. El autobús avanzaba con lentitud de una parada a otra. Bill empezó a ponerse nervioso. Casi le cerró la puerta a un pasajero que estaba entrando. No se fijó en su cara, pero sí en la frágil mano que temblaba al depositar las monedas en la caja. Vio por el espejo retrovisor que era un anciano obeso, que avanzaba despacio hacia el fondo del autobús, demasiado despacio, pesadamente. Bill arrancó de la parada y el hombre se dejó caer como un fardo en el asiento. Los semáforos cambiaban antes de tiempo, los jodidos taxistas le cortaban el paso, los peatones atravesaban la calzada por cualquier sitio. Bill los maldijo a todos entre dientes. –Diez paradas más y termino –apretó los labios y siguió adelante. –¡Eh, chófer, hay un hombre enfermo! –gritó alguien desde atrás. Bill hizo como si no lo hubiera oído. Unos segundos más tarde, cuando el autobús paró para recoger a unos cuantos pasajeros, una mujer mayor se le acercó al salir. –Debería llevarlo al hospital, está muy mal. Ese hombre gordo respira con problemas y tiene los ojos abiertos de par en par. –Gracias, señora –Bill le sonrió automáticamente. La mujer se sobresaltó por la sonrisa y se bajó. Miró su reloj. «Tres minutos de retraso». Volvió a arrancar y casi le dio a un taxi que se metía en el carril del autobús. –¡Eh, maricón!, ¿te crees que la calle es tuya? –una cara morena se asomó del taxi y lo miró malamente. A Bill le hubiera gustado contestarle o, mejor aún, partirle la cara. Pero apretó el volante. –¡Eh, señor, este hombre ha dejado de respirar! –vociferó un jovenzuelo. Varios pasajeros miraban al gordo derrumbado en su asiento, a la espera de ver lo que haría Bill. –Tiene que hacer algo, oiga. ¡Me parece que está muerto! –Sí, señor, voy a llevarlo a la terminal. Allí tienen una ambulancia –respondió Bill mientras llegaba a otra parada. Subieron tres pasajeros. «Dos paradas más», se dijo Bill. «Sólo llevo dos minutos de retraso». A la siguiente parada, el joven que había gritado se levantó para bajarse. –Eh, tío, está usted paseando un cadáver. ¿Ha pensado alguna vez en trabajar en una funeraria? Bill apretó los labios. «¿Qué sabrá este punk? A mí me pagan por recoger y transportar pasajeros. Vivos o muertos, tienen que llegar a tiempo.» Llegó a la terminal, se bajó y le dijo al supervisor que traía «un pasajero enfermo». Llamaron una ambulancia, pero estaba claro que se trataba de un cadáver. Al día siguiente, los familiares del muerto contrataron a un abogado cuando supieron que había fallecido en el autobús. El abogado puso un aviso en el periódico para ponerse en contacto con los pasajeros. La empresa de autobuses decidió investigar el caso. El supervisor llamó a Bill a su oficina. –¿Qué pasó, Bill? ¿Hizo usted algo que se pueda interpretar como la causa de la muerte? ¡No, señor! –contestó Bill de inmediato–. Yo sólo cumplí con mi obligación. Llegar a tiempo, como siempre. Bill se sobresaltó por la pregunta. «Yo no hice nada. Aquel gordo probablemente había fumado, bebido o comido demasiado. ¿Qué tiene eso que ver conmigo?», pensó para sí. –El abogado va a hacerle preguntas. Asegúrese de que le dice justo lo que hizo y no nos mezcle con ese cadáver –al supervisor le preocupaba la posibilidad de un pleito–. Vamos a tener que retrasar la decisión sobre su trabajo hasta que se aclare este asunto. Pero todavía puede seguir un poco más como temporal. –Sí, señor, gracias –Bill se alejó. «¿Por qué tuvo Clancy que ponerse enfermo mi último día? ¿Por qué el gordo la palmó en mi último trayecto?». Le daba rabia. Hubo un juicio. La anciana declaró. –No paró. No hizo nada. Aquel hombre se murió en su asiento y él siguió conduciendo, como si nada –dijo con indignación. El joven juró que paró por lo menos una docena de veces mientras el tipo se asfixiaba. El abogado llamó a Bill a declarar. –¿Oyó usted a los pasajeros que le decían que había un hombre muriéndose en el autobús? –Sí, señor. –¿Por qué no lo llevó a un hospital o paró el autobús para llamar una ambulancia? –Pensaba hacerlo, señor, una vez que hubiera llegado a la terminal. –¿Una vez que hubiera llegado a la terminal? –el abogado fingió indignación–. ¿Había un hombre muriéndose en el autobús y usted pensó en vender unos pocos billetes más? –miró al jurado y vio signos de dólar en sus ojos. –Puede que a usted le parezcan unos pocos billetes de autobús, pero mi trabajo estaba en juego. Tenía que terminar el trayecto a tiempo. Son los reglamentos de la empresa. Es la única posibilidad que tenemos los temporales de entrar en nómina. –¿Pretende decirme que en una urgencia como ésta la empresa valora más llegar a tiempo que ayudar a una persona muy enferma? –Sí, señor, no, señor –Bill estaba confundido. –¡Me opongo! –eyaculó el abogado de la empresa de autobuses–. No hay absolutamente ninguna prueba de que eso sea la política de la compañía. Fue una decisión del chófer. El juez pidió una explicación. –Consideramos que fue una circunstancia muy insólita y el chófer se comportó de manera anormal. Actualmente está suspendido. El trabajo, la pensión, el seguro de enfermedad, las vacaciones, el sueldo regular se estaban volatilizando. Bill se levantó cuando el abogado se le acercó. –¿Está usted de acuerdo con esta declaración? –le pinchó el abogado. –Mire, estuve sin trabajo durante trece meses. Acepté este trabajo de seis meses como temporal. Durante cinco meses y veintinueve días mi autobús estuvo siempre a tiempo. Incluso con un cadáver llegué a tiempo. ¿Qué podía hacer, llegar tarde, que me despidieran sólo porque alguien decidió morirse mi último día como temporal? El abogado fingió simpatizar con el chófer para poder darle más duro a la empresa. Funcionó. La familia del gordo obtuvo cinco millones de dólares, el abogado se quedó con un tercio, la empresa negó cualquier responsabilidad, el contrato de Bill no fue renovado y el reportero del New York Times que escribió la historia del «chófer obsesivo que no hizo caso de un enfermo» ganó un Premio Pulitzer a la mejor historia de interés humano.

19 de diciembre de 2003

El significado de la captura de SaddamJames Petras
Traducido para
Rebelión por Marina Trillo Los medios de comunicación más importantes de Estados Unidos y Europa se unieron a la celebración de la Casa Blanca por la captura de Saddam Husein. Previsiblemente las masas Occidentales se unieron al júbilo - ante la perspectiva de un fin rápido y exitoso de la guerra colonial. En Irak, sin embargo, la cólera va en ascenso por todo el país a medida que los EEUU y las tropas satélites, están intensificando el allanamiento violento de millares de casas, la voladura de hogares de “terroristas sospechosos” como forma de castigo colectivo, y las redadas indiscriminadas de centenares de jóvenes en sus incursiones nocturnas. Las actuales injusticias estadounidenses de arrestos arbitrarios, destrucción de hogares, muros tipo ghetto de alambre de espino alrededor de aldeas y pueblos y asesinato diario de niños y civiles preocupan mucho más al pueblo Iraquí que la captura de Saddam Husein. Para Washington procesar a Saddam por violación de los derechos humanos es una jugada muy peligrosa, porque los mismos crímenes de los que sea acusado son igualmente aplicables a la administración colonial anglo-estadounidense. La captura de Saddam Husein, en contra de lo que dicen los medios de comunicación estadounidenses, no es un golpe a la resistencia popular sinó un importante revés a la base completa de la ocupación colonial (del mismo modo que el fracaso en descubrir las armas de destrucción masiva socavó el pretexto imperialista para la guerra). Todos los argumentos para la ocupación y violenta represión estadounidense de millones de Iraquíes giraron en torno a la amenaza del “regreso de Saddam Husein”. Nos contaron que “robó miles de millones de dólares” que “estaba financiando a una red de terroristas Baasistas y ex especialistas militares” para atacar a las fuerzas de “liberación” estadounidenses. El descubrimiento de Saddam en una choza de aldea, enterrado en un hoyo de 3 metros sin comunicaciones, e incluso sin instalaciones higiénicas elementales, señala a un fugitivo que se oculta para asegurarse su supervivencia individual, no señala a la mano secreta que dirige un movimiento de resistencia de ámbito nacional. Su captura se produjo gracias a un delator, no fue resultado de la diligencia, tortura o habilidades investigadoras de sus perseguidores estadounidenses y sus asesores del Mossad. No se produjo ninguna ofensiva general lanzada por leales seguidores tras su captura – sólo las docenas de ataques “habituales” y dos bombardeos importantes de la resistencia Islámica. Los limitados fondos que encontraron en poder de Saddam y su ubicación remota e inaccesible señalan la mentira de que las acciones de la resistencia estaban financiadas y dirigidas por el ex presidente. En resumen, la captura de Husein y su estado físico indican a las claras que virtualmente no jugó ningún papel de liderazgo y a lo sumo era un símbolo para algunos sectores del partido Baasista que, a su vez, son una pequeña minoría de la resistencia. Hay muchas razones para pensar que la captura de Saddam aumentará la resistencia a la ocupación estadounidense. Porque en primer lugar, los EEUU se quedan como único y principal enemigo para muchos Iraquíes, uniendo a nacionalistas seculares, Islamistas, izquierdistas y otros que puedan haber tenido diferencias de opinión sobre el liderazgo de Saddam en el pasado. En segundo lugar el descubrimiento de un Saddam “aislado” refuerza la hipótesis de que la resistencia es un movimiento descentralizado con libertad para desarrollar sus propias iniciativas, sin control centralizado. En tercer lugar la pobreza que rodeaba a Saddam sugiere que el “aparato Baasista” fue inoperante e incapaz de funcionar para proporcionar seguridad al ex dictador. En cuarto lugar el aislamiento de Saddam subraya el hecho de que la actual resistencia nacional no es un movimiento “restauracionista” sino un movimiento para renovar la soberanía nacional y establecer un sistema electoral viable libre de líderes seleccionados por el imperio. ¿Qué es probable que ocurra si llevan a Saddam a juicio? Puede presentar alguna evidencia condenatoria por sus relaciones duraderas e íntimas con el gobierno estadounidense hasta la primera Guerra de Golfo. Podría incluso requerir como testigos principales a Bush Padre, Rumsfeld, Baker y líderes israelíes de los años 1980. Podría proporcionar detalles adicionales y demostrar la ausencia de armas de destrucción masiva – clavando así otro clavo en el ataúd de letanías de mentiras de Washington e Israel para justificar la guerra. O quizás Saddam sufrirá una imprevista enfermedad fatal durante su interrogatorio e internamiento y no será capaz de proporcionar la prolija evidencia que pudiera poner en un aprieto las aspiraciones presidenciales de Bush. Lo más probable es que la lógica de la resistencia anticolonial polarizará aún más a la sociedad Iraquí en gran menoscabo de los EEUU. A medida que la resistencia aumente, concretamente sus ataques contra colaboradores locales, en especial contra la policía, va a haber probablemente menos “voluntarios” y más infiltración por parte de militantes de la resistencia, colaboradores renuentes y agentes dobles entre las fuerzas de seguridad. La respuesta fuera de Irak revela también una mayor polarización. Sharon ha indicado a sus protectores sionistas del Pentágono que, después que Saddam, es momento de apuntar a Siria, Irán y Líbano, mientras por otra parte, la UE firma acuerdos de la amplio alcance con el régimen de Assad. En el seno del régimen de Bush crecen las diferencias entre los sionistas extremistas (Wolfowitz, Feith, Abrams) y sus influyentes colaboradores de Washington (Perle, Kagan, Cohen, Kristol, Pipes) por una parte y los “realistas” del Departamento de Estado y la Casa Blanca sobre el asunto de un “cambio de régimen” a nivel mundial. Los sionistas del Pentágono bajo el pretexto de una “campaña global para imponer la democracia” pretenden intensificar y extender la intervención de EEUU para destruir a los adversarios de Israel. Los realistas son cada vez más conscientes de los costes políticos de cara a las próximas elecciones presidenciales y el peligro de seguir las pautas de estrategas políticos que tienen duplicidad de lealtades, verdaderas o aparentes. La captura de Saddam y la elevación de la resistencia anticolonial aumenta la probabilidad de que algún candidato demócrata a la presidencia arguya que la “meta” de la intervención era la captura de Saddam y que es momento de convocar elecciones anticipadas y retirar las tropas. Es probable que esto resuene en amplios sectores del electorado que están hartos de los crecientes costes políticos y económicos de la invasión, la corrupción y el robo por parte de los contratistas de guerra y el empeño fanático de los grupos de presión israelíes en pro de su plan especial a costa de los intereses nacionales estadounidenses. Es típico de los medios de comunicación estadounidenses inflar la propaganda de victorias, como la captura de Saddam, durante unos pocos días, captar la atención del público, estimular una euforia artificial y, después, cuando emerja de nuevo la realidad de la prolongada lucha Iraquí de liberación nacional y aumente la lista de soldados estadounidenses muertos y heridos es usual que el público estadounidense busque a alguien a quien culpar, acusar y rechazar.

29 de noviembre de 2003

Cuando James Petras practica el arte de la ficción Una familia para siempreJames Petras
Traducción de Manuel Talens para
Rebelión Adela fue a los mejores colegios católicos de Manila. Su familia, de origen humilde, se sintió orgullosa cuando ganó un premio a la mejor alumna de su clase. El colegio mantenía un programa de intercambio a través de una organización estadounidense, el American Field Service, y Adela resultó elegida para pasar seis meses con una familia en Michigan y estudiar en un instituto local.Fue un agradable semestre. La llevaron a excursiones y espectáculos deportivos. Adela cayó muy bien en aquella familia. Era una estudiante alegre, trabajadora, y ayudaba en las tareas de la casa. Justo antes de regresar, le organizaron una fiesta de despedida e invitaron a muchos de sus compañeros de clase. Adela les agradeció su amable hospitalidad. A su vez, ellos la describieron como «una más de la familia».Adela regresó y, al poco tiempo, su país fue sometido a la ley marcial. Ya en la universidad, entró en contacto con estudiantes activistas que se oponían a la dictadura y pronto ingresó en un grupo que organizaba la resistencia popular. Conforme se extendía la oposición, la familia de Adela, sus padres, hermanos y hermanas, se incorporaron a la resistencia en el vecindario.El régimen reaccionó intensificando la represión. La policía militar ocupó barrios enteros, asaltó casas y detuvo sospechosos. Los dos hermanos mayores y un tío de Adela desaparecieron. Nunca más se supo de ellos.Cada Navidad, la familia de Michigan le enviaba una tarjeta y una calurosa carta con noticias hogareñas y recuerdos de los momentos felices que pasaron juntos. Adela, implicada en las luchas clandestinas y a la búsqueda de sus familiares desaparecidos, no contestaba.Varios años después, cuando se levantó la ley marcial, Adela volvió a la universidad para terminar sus estudios. En diciembre, recibió la tarjeta y la carta de Michigan. Le preguntaban por sus estudios y su familia. Cuando abrió el sobre, se encontraba con un amigo en una cafetería. Le mostró la carta y le contó su estancia en los Estados Unidos.–¿Por qué no les escribes y les dices lo que pasó con tu familia y tus compañeros?Adela vaciló.–Es un mundo tan distinto al nuestro... No lo entenderían.–Quizá vaya siendo hora de que aprendan unas cuantas cosas de este lado del mundo. Al fin y al cabo, su gobierno apoyó la ley marcial.–Ya veremos –respondió Adela de mala gana.Al caer la tarde, una vez que terminó de preparar un examen para la Facultad de Medicina, Adela sacó la carta. A través de la ventana observó la calle embarrada, todavía repleta de vendedores ambulantes.Empezó a teclear en la máquina de escribir. Les habló de sus estudios y de recuerdos agradables del pasado. Les preguntó por su hijo y por su hija. Les detalló también la tortura y desaparición de los miembros de su familia por haberse opuesto al régimen. Al día siguiente, echó el sobre en el buzón.Un mes más tarde, recibió una carta de la familia de Michigan.La abrió. Sólo había dos frases: «No vuelvas a escribirnos. No queremos saber nada más de ti.»Adela la leyó una segunda vez y, luego, la tiró a la papelera. Se levantó, salió a la calle, esquivó los charcos y subió a un autobús abarrotado.http://www.manueltalens.com/rincon_de_chejov/cuentos/petras.htm

23 de noviembre de 2003

Un proyecto de nación indepediente debe sostener esta industria Entrevista a James Petras: México sufrirá un desastre si privatiza su sector eléctricoRicardo Martinez Martinez
La Jornada /
Rebelión "Empresas como General Electric, Edison International, Pacific Gas, Enron, Niagara Mohawk y National Power, responsables de grandes apagones, son algunas de las que buscan invertir en México, con todas las facilidades que les ofrece el gobierno"

"Si México permite la apertura al capital privado de su industria eléctrica, el efecto será catastrófico: deterioro del servicio, aumento indiscriminado de los precios de consumo, descenso significativo del empleo, especialmente calificado, y reducción de los ingresos del Estado", aseguró en entrevista James Petras, especialista en temas económicos y sociales de la Universidad de Binghamton, Nueva York.

Al tiempo que el gobierno de Vicente Fox Quesada presiona para que el Congreso de la Unión reforme los artículos 27 y 28 de la Constitución, y en medio de movilizaciones sociales con el fin de impedir la desregulación del sector eléctrico, el influyente analista estadunidense advirtió sobre la creación de un "monopolio leonino" y los efectos "colaterales" de la apertura energética nacional.

"El precio del consumo de la electricidad aumentará, afectando las economías doméstica y manufacturera; los ingresos del Estado descenderán a un ritmo promedio de tres a uno, es decir, en tres años los ingresos de las empresas privatizadas cubrirán los costos de la compra por la imposición de altas tarifas en el servicio y el Estado dejará de percibir recursos para cubrir necesidades del gasto público; aumentarán las ganancias de las empresas privadas suprimiendo gastos de mantenimiento, infraestructura y mano de obra, con el efecto inmediato de un aumento en el desempleo."

Países como Estados Unidos, Inglaterra, Argentina y Brasil han vivido los efectos negativos de la privatización del sector, lo que supondría que México correría con la misma suerte.

"Eso es lo que hemos visto en todos los países, y para el caso del socio menor de Estados Unidos no hay excepción"; además, "empresas como General Electric, Edison International, Pacific Gas, Enron, Niagara Mohawk y National Power, responsables del abandono tecnológico de amplias redes de energía y de grandes apagones", son algunas de las "firmas que buscan invertir en el mercado mexicano con todas las facilidades que les ofrece el gobierno".

El modelo de la administración foxista de entregar la industria eléctrica gradualmente a empresas privadas es un fracaso, "y lo que podríamos ver en corto plazo es una aguda descapitalización del sector y un eventual desmantelamiento de la infraestructura que costó esfuerzos de años de los trabajadores mexicanos", apuntó Petras.

El gobierno federal plantea que empresas privadas abastezcan de energía a las industrias, quitando a la instancia rectora (la Comisión Federal de Electricidad) su mayor fuente de ingresos y, con ello, reducir la inversión pública en el sector.

"Hablan de eficiencia, pero si uno compara la distribución de electricidad por el sector público y el privado; el primero es mucho más eficiente y estable en sus costos y beneficios, ya que puede retener un porcentaje de sus ingresos para mejorar y modernizar la producción de electricidad, mientras la empresa privada retiene sus ingresos para invertirlos en el mercado financiero, desatendiendo las necesidades vitales de infraestructura, mantenimiento y alta calificación de la mano de obra."

Fracasos energéticos

Las empresas privadas que se establecieron a partir de la desregulación del sector eléctrico en Estados Unidos e Inglaterra mantienen el control total de la producción y la distribución, lo que les permite la manipulación de los precios de consumo.

"En vez de competir entre ellas, empezaron a colaborar para manipular los precios artificialmente. Manejaron y redujeron la oferta de la energía para dar la pantalla de que era escasa y, de esa forma, justificaron un aumento en los precios", explicó el catedrático estadunidense.

Enron, empresa acusada de fraudes millonarios, "está involucrada en la crisis de California tras empezar a vender y comprar electricidad. Cada vez que realizaba una transacción de venta subía los precios y cuando se trataba de comprar presionaba para que bajaran"; esta manipulación "tiene sus raíces estructurales en la desregulación y el control de la industria por un pequeño grupo de empresas privadas que, a raíz de la concentración monopólica, puede hacer lo que les dé la gana sin que el gobierno tenga instrumentos para investigar, revisar y limitar sus actividades económicas".

A partir de que los precios de la electricidad se incrementaron en los países donde se permitió la privatización, las compañías manufactureras e industriales se endeudaron con los bancos; así, la cadena de intereses y beneficiarios se fue agrandando.

"Esa deuda creció hasta que los ciudadanos tuvieron que financiar el saneamiento de las compañías privadas, es decir, mientras las compañías de electricidad tenían ganancias, el Estado financiaba las pérdidas, interviniendo para subvencionar y salvarlas con recursos públicos."

Otro factor importante del fracaso de la privatización de la industria, sostiene, "es la desarticulación de todo el proceso de distribución de la electricidad". En las empresas públicas, la generación y distribución de la energía se regía en una cadena planificada, mientras en manos privadas las estrategias son distintas. Por ejemplo, "varias compañías definieron su propio monto de reservas, invirtieron poco en el mantenimiento de infraestructura y actuaron sin coordinación; el efecto lógico se materializó en serios apagones. Las empresas privadas prefirieron sacrificar al consumidor en aras de mantener altas tasas de ganancia.

"Hay un cálculo para California. El precio por la privatización y desregulación fue de 71 mil millones de dólares, que, a la larga, fue costeado por los mismos usuarios, mientras el precio del megavatio/hora de electricidad en 2000 fue calculado a 30 dólares, para el próximo año aumentó a 3 mil 880 dólares por la misma unidad de uso", sintetizó el especialista.

Los problemas en América Latina

Bolivia, Argentina, Brasil y República Dominicana (donde actualmente hay manifestaciones de rechazo a las privatizaciones) son ejemplos bien documentados de las grandes estafas, asegura Petras, y agregó que en esas naciones se utilizó "la ideología del libre mercado para que los nuevos dueños de la electricidad fijaran monopolios y oligopolios".

Las promesas de los ejecutivos de las empresas privadas de bajar las tarifas y hacer más competitivos los servicios fueron incumplidas. "Cuando dicen que bajan los precios hay que entender que suben, y cuando señalan la competitividad como efecto automático de la libre empresa, hay que comprender que las empresas son ineficientes."

Actualmente, en la República Dominicana hay más de cien sindicalistas encarcelados porque han protestado por los apagones que duran más de 20 horas en repararse. "Las consecuencias han sido dolorosas y las empresas extranjeras, particularmente de Europa y Estados Unidos, son las responsables."

El caso clásico y desastroso de la política privatizadora de la energía eléctrica es Brasil, "donde hay una enorme capacidad hidroeléctrica que, al momento de privatizarse, las compañías comenzaron a importar gas con el propósito de utilizarlo en las presas generadoras de electricidad. El resultado todos lo sabemos: aumento inmediato de los costos de producción y consumo".

También el sistema de redes eléctricas quedó desmantelado, provocando "apagones que nunca existieron antes en ese país sudamericano; un desastre total".

En síntesis, las firmas corporativas compran las redes de electricidad, extraen ganancias monopólicas, controlan los precios y chantajean a los gobiernos con la amenaza de apagones; todo con el objetivo de obtener el acceso privado a la electricidad.

Lo peor, concluye Petras, es que las empresas controlan las decisiones principales de la industria eléctrica, que conforma los nervios centrales de cualquier actividad económica, desde la doméstica hasta la manufacturera y ensambladora.

En este sentido, añade, los países sufren la privatización de las ganancias y la socialización de las pérdidas, "una verdadera desnacionalización de las áreas estratégicas de los países, lo que supone su recolonización".

Hay opción

Ante este panorama, ¿cuál es la alternativa para mantener eficiente el sistema eléctrico nacional?

"El mejor sistema de generación y distribución de electricidad es el público, en el cual trabajadores, técnicos y ecologistas estén al frente de la dirección de las empresas. Se trata de una industria planificada, eficiente y que proteja a sus trabajadores, quienes dan su vida para mantener la industria y las necesidades energéticas de los países.

"Una empresa pública, libre de corrupción y con alta responsabilidad ética de cuidar el medio ambiente, es lo que requiere el planeta.

"Además, es de todos conocido que las empresas públicas calculan los beneficios no simplemente en las ganancias anuales, sino también en dar el servicio a los grupos de bajos salarios que requieren de electricidad para realizar sus tareas cotidianas. El cálculo sobre los beneficios no es sólo cuánto dinero recaba la empresa, sino cuánto beneficia a la economía en su conjunto. Esa es la forma en que veo cómo integrar la industria eléctrica en un proyecto nacional.

"Hay que entender que debemos analizar este tema en su totalidad, no de manera aislada de las otras actividades sociales y económicas del país. Creo que en el caso de México, el Sindicato Mexicano de Electricistas tiene buen conocimiento de los múltiples efectos colectivos que puede tener el mantenimiento del sistema eléctrico en manos públicas."

RICARDO MARTINEZ MARTINEZ es Periodista. Trabaja en Radio Educación, es corresponsal de la página alternativa Rebelión y da clases de periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM.

20 de noviembre de 2003

Bolivia: entre la colonización y la revoluciónJames Petras
Traducido para
Rebelión por Manuel Talens

Introducción

 Muchos comentaristas del levantamiento boliviano que derrocó al presidente Sánchez de Lozada, títere de los Estados Unidos, no han considerado el desarrollo histórico de la política de clase que precedió a los acontecimientos de octubre. Un análisis serio de la rebelión popular de octubre de 2003 requiere como mínimo una breve discusión sobre la tradición revolucionaria, las profundas raíces de clase y la conciencia antiimperialista que prevalece entre las clases campesinas rurales y urbanas. A esta perspectiva histórica se le debe añadir un análisis del nuevo contexto de lucha de clases, del renovado liderazgo de los principales movimientos y de los nuevos rostros de la reacción. Con dicho telón de fondo estaremos en mejor situación para entender los dos movimientos de insurrección acaecidos durante 2003, la derrotada revolución de febrero y el victorioso levantamiento de octubre. Un análisis de los logros y las limitaciones de la rebelión de octubre nos permitirá examinar las perspectivas para el futuro. ¿Habrá un “octubre rojo” o un golpe militar sangriento apoyado por los Estados Unidos?   

Bolivia: 1952-2003

 La multitud de bolivianos que bloquearon carreteras, construyeron barricadas y rodearon el palacio presidencial –campesinos, mineros, vendedores callejeros, desempleados y muchos otros– eran el producto de al menos medio siglo de lucha revolucionaria contra propietarios, dueños de las minas, grandes capitalistas y la embajada de los Estados Unidos. A partir de la revolución social de 1952, que expropió las minas y los bienes raíces de la oligarquía y destruyó a los militares, los trabajadores y los campesinos bolivianos establecieron sus propios sindicatos y milicias de clase. Sin embargo, el poder estatal fue acaparado por el partido Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) de la clase media, que inició un proceso de restauración de la hegemonía capitalista en alianza con los Estados Unidos. Siguió una situación de “poder dual” hasta 1964, cuando un golpe militar apoyado por los Estados Unidos colocó a René Barrientos en el poder, lo que dio lugar a matanzas de mineros y a una alianza entre los militares y los líderes campesinos de la vieja guardia. Con la muerte de Barrientos, un régimen nacionalista militar civil asumió el poder en 1968, nacionalizó Gulf Oil y abrió la puerta a una fase más radical y prerrevolucionaria durante los años 1969 y 1971. En este período, bajo la Presidencia de J. J. Torres, los trabajadores y el movimiento de campesinos de izquierda organizaron una asamblea popular, basada en la representación proporcional de trabajadores (el 50%), campesinos (el 30%) y profesionales y estudiantes, elegidos en el lugar de trabajo. La asamblea procedió a legislar un programa revolucionario de socialismo autogestionado en la industria, una radicalización del programa de distribución de la tierra y un amplio programa de asistencia social. Por desgracia, mientras el régimen legislativo de campesinos y trabajadores se radicalizaba, el ejército, al mando de Hugo Banzer, siguió siendo reaccionario y, con el apoyo de los Estados Unidos, tomó el poder y procedió a encarcelar, exiliar, proscribir y asesinar a los principales líderes y activistas populares. Banzer, al igual que sus colegas dictatoriales en Chile, Argentina y Uruguay, trabajó estrechamente con la CIA durante los años setenta para asesinar disidentes exiliados en el denominado Plan Cóndor. Sin embargo, a principios de los ochenta el movimiento popular boliviano, dirigido por los mineros del estaño, surgió para desafiar a la dictadura y, mediante prolongadas huelgas generales, batallas desiguales entre dinamita y M-1, condujo al restablecimiento de la política electoral. De nuevo, una coalición de partidos de izquierda y de centro asumió el poder e intentó satisfacer las exigencias de los trabajadores y del capital, y terminó por caer víctima de la elevada inflación. En 1984-85, una coalición del partido del antiguo dictador Banzer y del antiguo grupo izquierdista guerrillero MIR (Movimiento de la Izquierda Revolucionaria) asumió el gobierno. Bajo la dirección del gobierno de los Estados Unidos y la CIA, el régimen puso en práctica un “programa de ajuste” diseñado por un economista de Harvard, Jeffery Sachs, que condujo al cierre de las principales minas de estaño y al desempleo de 40.000 mineros. Sachs argumentó que los fondos que el Estado ahorraba al no tener que subvencionar las minas estimularían nuevas industrias y nuevas inversiones, que absorberían a las decenas de miles de desempleados. Pero no había ningún capitalista boliviano capaz de competir con las importaciones baratas que la política de mercado libre de Sachs estimuló. Sin embargo, la política de Sachs llevó de manera indirecta a la creación del movimiento militante de cultivadores de coca. Muchos mineros cobraron su indemnización por el despido y lo invirtieron en tierras del sur, en Chapare, y del norte, en las Yungas, y empezaron a cultivar la única cosecha que les proporcionaba ingresos constantes. Estos nuevos “cultivadores de coca” trajeron con ellos sus tradiciones de solidaridad, organización y conciencia de clase, y pusieron en marcha un poderoso sindicato, con una nueva generación de líderes campesinos militantes. A principios de los años noventa, los sindicatos de cultivadores de coca crecieron de manera notable para oponerse a la agresiva y sangrienta campaña de erradicación de la coca, organizada y dirigida por sumamente visibles militares estadounidenses y agentes de la DEA (Drug Enforcement Agency). Conforme los sindicatos de cocaleros acogían a más de 60.000 afiliados, las escaramuzas fueron en aumento. Entretanto, mientras las organizaciones regionales de clase incrementaban su fuerza, el poder político estaba en manos de un cliente cada vez más derechista del mercado libre de los Estados Unidos, Sánchez de Lozada (1994-1997). Los cocaleros organizaron un instrumento político –la Asamblea de Pueblos Soberanos– que ganó las elecciones municipales en 1996-1997 y sirvió como base para un nuevo partido radical, el actual Movimiento Al Socialismo (MAS), dirigido por Evo Morales. El MAS amplió su programa de oposición a la erradicación de la coca para incluir las exigencias económicas de los trabajadores del servicio público (maestros y trabajadores sanitarios), las luchas por el reparto de la tierra de los trabajadores rurales sin tierra, las pensiones a los jubilados, las reivindicaciones salariales de los trabajadores, las exigencias de empleos públicos de los parados, las luchas nacionales contra el ALCA y la privatización del gas y los pozos de petróleo. En las elecciones presidenciales de 2002, el MAS se benefició de una década de lucha de clases y de movilizaciones y obtuvo el 21,9% del voto, perdiendo frente a Sánchez de Lozada, el candidato apoyado por los Estados Unidos, por una escasa diferencia del 0,6% (Sánchez de Lozada obtuvo el 22,5%). Dado que Felipe Quispe, el otro líder militante campesino indio, obtuvo el 7%, estaba claro que la izquierda logró más votos que el ganador de la derecha. Varios factores explican el aumento en más del triple del apoyo al MAS: (1) la intensa lucha de clases que precedió a la campaña electoral y que continuó durante ésta polarizó y elevó la conciencia de clase del electorado, neutralizando así la ventaja de los medios de comunicación y las ventajas económicas de la derecha; (2) la ostensible intervención del embajador estadounidense Rocha, que amenazó al electorado boliviano con la cancelación de la ayuda y del comercio si se atrevían a votar a Evo Morales y al MAS precipitó un gran cambio a la izquierda entre la mayoría de los bolivianos antiimperialistas; (3) la presencia de Evo Morales, un carismático líder de manifestaciones de masas, investigaciones del Congreso y confrontaciones populares con el Estado, que hizo una campaña en lengua quechua y en español, sobre cuestiones nacionales, internacionales y locales. Tras las elecciones, el MAS se convirtió en el principal partido de la oposición en el Congreso, con numerosos diputados indios, mujeres y obreros.

Cambio de contexto de la lucha de clases

 Desde principios de los años cincuenta hasta mediados de los ochenta, los mineros marxistas del estaño fueron la vanguardia de la lucha revolucionaria. Dirigieron la Central Obrera Boliviana (la COB) y probaron en huelgas generales y mediante la resistencia armada que eran el centro de la oposición a los mandatos de Fondo Monetario Internacional y a los saqueos de los estafadores locales y de los capitalistas extranjeros. Sin embargo, el cierre de las minas de estaño, las luchas sectarias internas y la corrupción gubernamental de los líderes debilitó la COB y el liderazgo de los mineros. A principios de los años noventa estaba claro que el mando de la lucha había cambiado a los sindicatos de la coca, a las coaliciones urbanas de sindicatos, a los consumidores, a los vendedores callejeros y a los desempleados. El cambio en el mando no fue aceptado con facilidad. Evo Morales me dijo una vez que la primera vez que asistió a una reunión de la COB como delegado del sindicato campesino, un líder minero le pidió “que le comprara un paquete de cigarrillos” y, más tarde, cuando apoyó a un líder sindicalista campesino como líder de la COB, fue ridiculizado por el resto de los delegados mineros. Esto ahora es historia. Existe una amplia aceptación del papel dinámico de los cocaleros y una mayor solidaridad, tal como ha demostrado el levantamiento de octubre. El nuevo liderazgo revolucionario está ilustrado por la aparición de Evo Morales, el líder de los cultivadores de coca en la región de Cochabamba, portavoz político del MAS y, posiblemente, el próximo presidente de Bolivia. Evo ha dedicado su entera vida política a la creación del sindicato de trabajadores de la coca, con un cuadro sustancial de antiguos mineros militantes convertidos en cultivadores de coca, de mujeres, de organizadores comunitarios y de sindicalistas. La clave de la fuerza del sindicato de cultivadores de coca está en las asambleas populares, en las frecuentes conferencias de delegados libremente elegidos y en los estrechos lazos y la responsabilidad entre los dirigentes, las asambleas y su lucha a muerte por conservar sus tierras, sus casas y un nivel de vida decente contra las campañas estadounidenses de erradicación de la coca. En diciembre de 2002, me invitaron a hablar a la Asamblea de Cultivadores de Coca, en Chapare. Después de la charla, los delegados de todas las comunidades locales discutieron inmediatamente un “plan de lucha” de 15 puntos para lanzarlo durante la segunda semana de enero tras cuatro meses de negociaciones infructuosas con el régimen de Sánchez de Lozada. La DEA estadounidense rechazó la oferta del movimiento de limitar el cultivo de coca a menos de un acre. Fue el presidente Sánchez de Lozada (en Bolivia lo llaman el “Gringo”) quien hizo pública la decisión de la embajada, en su español de fuerte acento yanqui (por haber vivido la mayor parte de su vida en los Estados Unidos) y quien ordenó al ejército que siguiera actuando. La discusión abierta y las exigencias de pasar a la acción por parte de los delegados en la reunión reflejaron la cercana relación entre el sindicalismo de estilo asambleario democrático y la militancia de clase. Se estableció un programa de 15 puntos que incluía las principales exigencias de una amplia gama de clases sociales y grupos económicos, con la idea de establecer una coalición nacional para una huelga general. El 15 de enero, los cocaleros se movilizaron y bloquearon las principales carreteras con piedras de las montañas, cargas de dinamita y enfrentamientos con la policía y los militares. Sánchez de Lozada envió refuerzos a los militares y prometió limpiar las carreteras a cualquier precio. Muchos cocaleros fueron heridos y detenidos. Varios fueron asesinados. La respuesta en las ciudades era tibia y los cocaleros de las Yungas, dirigidos por Quispe, tardaron en reaccionar. Sin embargo, a principios de febrero Sánchez de Lozada, minimizando el polvorín sobre el que estaba sentado, impuso un impuesto del 12% a los salarios de la población. El ochenta por ciento de los bolivianos vivía ya en la pobreza y el nivel de vida había disminuido un 20% durante los dos años anteriores. Hubo una huelga general, que incluyó a todos los sectores de la mano de obra. En La Paz, y en otras partes, los funcionarios y la policía no sólo se negaron a reprimir a la numerosa población, sino que se unieron a la protesta. Sánchez de Lozada llamó al ejército tras atrincherarse en el palacio presidencial, cuyas ventanas habían sido apedreadas. El Palacio de Justicia fue saqueado. Más de cuarenta personas cayeron asesinadas en la sangrienta rebelión de febrero, ensayo general de la insurrección de octubre. Fuentes gubernamentales revelaron que el embajador estadounidense Greenlee, un antiguo agente de la CIA, le exigió al presidente que hiciera todo lo necesario para conservar el poder. La matanza de febrero polarizó todavía más el país y aisló a Sánchez, cuya popularidad cayó en picado, pero con el apoyo de Greenlee y de los militares siguió adelante con la venta del gas boliviano, un polémico acuerdo que ofrecía pingües beneficios a las compañías estadounidenses y europeas del gas.   

Caras nuevas, viejos reaccionarios

 Sánchez de Lozada representa la nueva cara más abiertamente colonial de los regímenes clientes de los Estados Unidos. Estudió y pasó la mayor parte de su vida en ese país, mientras hacía negocios ocasionales en Bolivia, Chile y los Estados Unidos, que lo hicieron millonario. A diferencia de los anteriores déspotas clientes de los Estados Unidos, Sánchez de Lozada no ascendió a través de la maquinaria del partido del derechista “Movimiento Nacional Revolucionario”, con una retórica nacionalista. Ha sido, desde el principio hasta el fin, un partidario de la economía de mercado favorable a los yanquis. Tal como sucede en la Europa del Este, en los Balcanes, en los países bálticos y ahora en Irak, los “antiguos patriotas” o “exiliados” que están totalmente a favor de los intereses estadounidenses regresan y, con una generosa financiación, acceden a puestos elevados y utilizan sus conexiones de negocios para asegurar inversiones, préstamos y desarrollo. En todos los casos, estos “antiguos patriotas” se convierten en intermediarios de las liquidaciones al por mayor de recursos nacionales vitales. La liquidación del gas boliviano fue uno de estos ejemplos, que terminó por hacer explotar el levantamiento que derrocó a Sánchez de Lozada.   

La privatización del gas: fórmula para la insurrección

 Entre 1985 y 1997, tanto el presidente como el Congreso de Bolivia decretaron una serie de privatizaciones. Estas ventas tuvieron lugar en gran parte durante la primera presidencia de Sánchez de Lozada, que promovió las privatizaciones como una manera de “inyectar nuevo capital” en la economía, con lo que camufló la transferencia de la propiedad como “capitalizaciones”, no como privatizaciones que permitirían la entrada en funciones de depredadores locales y extranjeros. En 1997, el último año de su primer mandato presidencial, Sánchez de Lozada y los líderes del Congreso aprobaron en secreto un decreto que permitió la propiedad multinacional del gas natural en su “origen”, lo cual significaba que el gas era “boliviano” mientras permanecía bajo tierra, pero de propiedad extranjera cuando se bombeaba y se vendía. Cualquier escolar boliviano con un conocimiento mínimo de la historia sabe que la constitución establece que los recursos naturales pertenecen al estado de Bolivia. El acuerdo original con las multinacionales estipulaba un reparto a medias entre el Estado y las corporaciones privadas, pero Sánchez de Lozada incluyó una cláusula secreta en la que los “nuevos pozos” serían explotados con un porcentaje para el Estado boliviano de sólo el 18%, mientras que el 82% restante sería para las multinacionales. Éstas procedieron a designar muchas instalaciones de operaciones como “nuevos pozos”. La parte del Estado boliviano se calcularía en el puerto de salida en Chile, no como una proporción del precio en los Estados Unidos. Por consiguiente, Bolivia recibiría el 18% de 70 centavos de dólar (0,70 dólares) por cada mil pies cúbicos. Este extraño arreglo contrastaba con el precio de 2,70 dólares por trescientos pies cúbicos de gas que se les vendían a los empobrecidos bolivianos. En otras palabras, los bolivianos pagarían doce veces más que el precio calculado como base para sus entradas por el gas exportado. Además, después de que Sánchez de Lozada hubiera cedido los derechos de explotación del gas, los geólogos a sueldo de las multinacionales “descubrieron” que el gas boliviano y las reservas de petróleo eran diez veces superiores a las estimadas con anterioridad. En 2002, Evo Morales llamó la atención en el Parlamento sobre este enorme timo y fue inmediatamente expulsado de la legislatura. Esta acción tuvo consecuencias, ya que hubo movilizaciones de masas en todo el país y Evo fue rehabilitado. Entretanto, la población entera se dio cuenta de la estafa y de la enorme posibilidad de salir de la pobreza mediante los miles de millones que se podrían obtener del gas y del petróleo si se cancelaban las privatizaciones y los acuerdos fraudulentos. Mientras tanto, la prensa burguesa y muchos progresistas presentaron la cuestión como si fuese un conflicto “histórico” entre Bolivia y Chile a propósito del puerto por el que el gas sería transportado, en vez de una lucha antiimperialista. A pesar de su completo aislamiento y de la clara muestra de su monumental complicidad para estafar a la nación, Sánchez siguió adelante con el proyecto del gasoducto favorecido por las multinacionales. De nuevo los bolivianos, esos “hombres pobres sentados sobre una montaña de riqueza”, estaban siendo estafados, hasta que el levantamiento de octubre puso término temporalmente a dicha situación al derrocar al protegido de los Estados Unidos que, de manera apropiada, escapó a Washington para informar a sus amos. A la lucha de masas debida al gas se le suma la creciente lucha por una nueva reforma agraria. La reforma agraria de 1952 ha sido totalmente neutralizada: dos millones de familias, sobre todo indias, trabajan cinco millones de hectáreas, mientras que menos de cien familias poseen veinticinco millones de hectáreas. Cuando los barones del ganado reclamaron que necesitaban sesenta hectáreas por cada res, Evo Morales respondió que para obtener cincuenta hectáreas es preciso ser una vaca.   

La insurrección de octubre

 Después de la matanza de febrero de 2003, el mando del levantamiento de octubre pasó a otro líder cocalero, Felipe Quispe, de las Yungas, líder del Movimiento Indígena Pachakuti. El 29 de septiembre de 2003, el jefe de la COB apeló a una “huelga general indefinida” contra la política del gas y económica del régimen. Al principio, la llamada a la huelga recibió una débil respuesta; únicamente los sindicatos de mineros en Oruro y Potosi depusieron sus herramientas, seguidos de los maestros. Al tercer día de huelga, los estudiantes de La Paz se echaron a las calles. A partir del 3 de octubre, miles de campesinos de las Yungas bloquearon todas las carreteras principales que conducen a La Paz. Las guarniciones del ejército en La Paz fueron movilizadas y trasladadas a El Alto, una ciudad de un millón de habitantes situada por encima de la capital. El Alto tiene la renta per cápita más baja de Bolivia: es, literalmente, una “ciudad de proletarios”. Los consejos centrales de trabajadores de Cochabamba, dirigidos por Oscar Oliveri, así como otras ciudades, se declararon a favor de la huelga general. Día tras día, las calles de todas las ciudades principales se llenaron de manifestantes y barricadas. Las luchas callejeras estallaron en La Paz y en todas las carreteras. Los militares cambiaron los gases lacrimógenos por municiones. En El Alto, la ciudad proletaria, decenas de miles de trabajadores jóvenes desempleados lucharon contra el ejército barrio por barrio, calle por la calle, casa por casa. El número de muertes se elevó conforme pasaban los días y los heridos abarrotaron los hospitales. Decenas de miles de mineros bajaron por las carreteras desde las tierras altas con cartuchos de dinamita y unos pocos Mausers oxidados de 1930, procedentes de la guerra del Chaco. Las mujeres estaban en las líneas de combate, como líderes de las asociaciones de vecinos, enfrentándose el ejército y haciendo retroceder a los reclutas campesinos. Hacia el 13 de octubre, el palacio presidencial fue rodeado por cientos de miles de encolerizados trabajadores, campesinos, indios, vendedores callejeros y desempleados. Los partidos que sostenían el régimen dimitieron del gabinete, mientras que algunas de sus sedes eran asaltadas y quemadas. El vicepresidente Meza, convenientemente, dimitió. El embajador Greenlee, el antiguo experto en contrainsurgencia de la CIA, le exigió a Sánchez de Lozada que se mantuviese en el poder por la fuerza. La economía se paralizó. En las ciudades no entraban ni alimentos, ni gas ni ningún otro producto básico; los pequeños vendedores se fueron de los mercados en prueba de solidaridad y de los supermercados a causa del miedo. El 15 de octubre, el presidente escapó a Santa Cruz, donde pensaba que la elite de la derecha de los negocios organizaría un golpe militar para devolverle el poder. Esperó seis horas y, luego, siguió camino hacia Miami, junto a otros estafadores, torturadores y presidentes electos que escapan a la ira de los pueblos masacrados. Hubo ochenta y un muertos y cuatrocientos heridos o incapacitados. Evo Morales y el Congreso apoyaron la designación del vicepresidente Meza como nuevo presidente interino. Meza recibió el mandato de convocar una Asamblea Constitucional y nuevas elecciones, así como de declarar nulo el programa anterior y de revocar el acuerdo del gasoducto. Frente a medio millón de personas en las calles de La Paz y tal como se esperaba, Meza señaló su compromiso de “revisar la política del antiguo régimen y responder a las exigencias del pueblo”. Luego, designó un gabinete de tecnócratas totalmente ajenos a las exigencias del pueblo y, dos semanas más tarde, anunció que seguiría la política de su predecesor (y de su patrón, el embajador Greenlee) en la erradicación de la coca. Evo Morales reconoció parcialmente su error al apoyar a Meza y declaró que su partido, el MAS, dejaría de secundarlo si seguía con el programa de erradicación. Sin embargo, en declaraciones más recientes, Evo ha vuelto a apoyar al neoliberal Meza, mientras denunciaba los preparativos de un golpe militar.   

Conclusión

 Es preciso señalar varios puntos. A pesar de sus vínculos de muchos años con todas las principales luchas a lo largo de la década pasada, el MAS y Evo Morales representaron un papel muy secundario en la lucha durante el levantamiento de octubre. De hecho, Evo estaba en Ginebra en una conferencia interparlamentaria durante la mayor parte de la sangrienta lucha callejera y los cocaleros no obstruyeron las carreteras hasta los últimos días del levantamiento. El comportamiento del MAS, ejemplar hasta entonces, resulta difícil de explicar y tampoco se comprende por qué Evo apoyó el nombramiento de Carlos Meza como sucesor de Sánchez de Lozada, ya que es claramente un neoliberal que había secundado al presidente hasta su último día en el gobierno. Una explicación puede ser la posible influencia de la política electoral institucional en la domesticación del MAS. Puede que sea así, pero Evo tiene unos límites que no podrá sobrepasar en su relación con las estructuras del poder, que son las masas –los cocaleros– y la insistencia intransigente de los Estados Unidos en la erradicación. Evo no puede llegar a acuerdos con ningún político que proponga destruir a los cocaleros. La cuestión de la coca, en última instancia, mantiene a Evo en la izquierda radical. La segunda cuestión es el enorme poder de los levantamientos latinoamericanos para derrocar regímenes clientes de los Estados Unidos y la ausencia de cualquier liderazgo político para sustituir a los regímenes expulsados. El mismo fenómeno ocurrió en Argentina con el levantamiento de diciembre de 2001 y, antes, en Ecuador y Perú. Los levantamientos radicales de masas no terminan en revoluciones. La ausencia de una organización sociopolítica revolucionaria y de un liderazgo con vocación para asumir el poder es una obviedad. En tercer lugar, la división entre los dos líderes militantes cocaleros, Quispe y Evo, no es simplemente personal, sino que refleja dos conceptos diferentes de política: étnica frente a étnica de clase. Quispe propugna la necesidad de una nación aymara separada, con su propio gobierno; Morales apoya una nación multiétnica, en la que las comunidades indias gozarían de gran prioridad y el poder estaría en manos de la pequeña burguesía de trabajadores y campesinos. El problema de la opción de Quispe es que la mayor parte de la riqueza del petróleo y del gas de Bolivia se encuentra fuera de las regiones aymaras. El levantamiento boliviano ha recibido un amplio apoyo entre los pueblos de América Latina. Los activistas y militantes lo ven como una demostración de que los regímenes neoliberales apoyados por los Estados Unidos pueden caer derrotados. En Bolivia, el tiempo corre en contra del nuevo presidente. El embajador Greenlee y los 5 “expertos” del Pentágono, que llegaron a Bolivia después del levantamiento, sin duda preparan un golpe sangriento. Meza, que carece de partido o de aliados en el mundo de los negocios y tiene poco contacto con los militares, es incluso más débil que su predecesor. La izquierda se dedica a organizar a los activistas de masas que hagan posible la insurrección. Esto requiere la unión de los dos sindicatos de la coca, la COB, los consejos regionales del trabajo, las organizaciones de vecinos, los mineros, el MAS, el MIP (Movimiento Indígena Pachakuti) y las decenas de miles de jóvenes luchadores callejeros desempleados. La clase obrera boliviana y el campesinado han demostrado su coraje sin límites, su inmensa solidaridad, su antiimperialismo desafiante y su enorme deseo de controlar y usar sus recursos naturales para mejorar sus vidas. ¿Encontrarán sus líderes la manera de unificar sus fuerzas? ¿Desecharán las tentaciones de la estructura de poder que impregna la política electoral? ¿Tomarán el poder del Estado”? ¿Será la próxima ocasión un “octubre rojo”? Imperialismo y resistencia en LatinoaméricaJames Petras
Rebelión Traducido para Rebelión por Marina Trillo Es totalmente pertinente que la Cumbre de Presidentes Ibero Americanos (IAPS) se celebre este año en Bolivia. Porque apenas unas semanas antes, Bolivia fue el sitio de una confrontación histórica, que quizás marque época, entre una élite neoliberal corrupta apoyada por la Embajada de EEUU y las Fuerzas Armadas y los campesinos, trabajadores, estudiantes y pobres urbanos decididos a recobrar el control soberano de sus fuentes energéticas y mercados interiores. No es accidental que la IAPS tenga lugar en Santa Cruz, la única ciudad de toda Bolivia donde el presidente en su huída procuró provocar un infortunado golpe de estado apoyado por empresarios. El levantamiento popular de octubre 2003 tiene dimensiones verdaderamente heroicas, pero es sólo la ola de apertura de una lucha de amplitud continental que está emergiendo en toda Latinoamérica. Para entender esta naciente confrontación es importante examinar brevemente los protagonistas del cambio, la naturaleza de la polarización entre los constructores del imperio y sus regímenes vasallos por un lado, y los movimientos socio-políticos de masas por otro lado, colocando esto dentro del contexto de los cambios de poder históricos de las últimas décadas. Este contexto político es importante para delinear el campo de batalla fundamental - y los asuntos sobre los que se producirán las luchas presentes y futuras. Estos incluyen la batalla por el gas, el petróleo y otras fuentes de energía; la cuestión agraria en todas sus manifestaciones, desde la distribución de la tierra, a la autodeterminación del cultivo de cosechas (incluida la coca), la protección de los mercados interiores y la promoción de la seguridad alimentaria doméstica; el tema del enorme ejército de trabajadores urbanos parados permanentes; el punto fundamental de los derechos humanos sostenibles y el asunto de la justicia social y la impunidad de la élite.

En la sección final demostraremos por qué el imperialismo es el tema principal de nuestro tiempo. En todos y cada uno de los más importantes problemas sociales, políticos y económicos de nuestro tiempo, una resolución progresista exige la derrota del proyecto imperial.

Cambio de Marea

Hay indicadores empíricos significativos de que la marea se está volviendo en contra de los regímenes cliente estadounidenses de Latinoamérica, aunque a un coste muy alto y sangriento. En Bolivia una alianza de clase de varios millones de Bolivianos derribó el régimen de Sánchez de Losada en octubre de 2003 e impuso al Presidente entrante, Meza, un límite de 90 días para renacionalizar el gas y las fuentes energéticas, revocar el programa de erradicación de coca e implementar otras demandas populares. El coste fue alto: 81 Bolivianos fueron matados y 400 gravemente heridos. En la vecina Colombia, el Presidente Uribe, EEUU y el FMI promovieron un referéndum que no logró obtener el mínimo 25% del electorado y fue sonoramente derrotado - bloqueando así los planes neoliberales de austeridad y privatización de Uribe. Un candidato de "centro-izquierda" derrotó también al elegido de Uribe para la alcaldía de Bogotá, la segunda posición política más importante del país. El programa de contra-insurgencia de Uribe no ha conseguido hacer ningún progreso significativo contra la guerrilla, a pesar de que las fuerzas paramilitares continúan asesinando y desahuciando por la fuerza a millares de campesinos en las áreas conflictivas.

En Venezuela, los intentos apoyados por EEUU para derrocar violentamente por medio de sicarios locales al régimen democráticamente elegido del Presidente Hugo Chávez fueron derrotados dos veces por una alianza de pobres urbanos y sectores del ejército constitucionalista. Como resultado Chávez ha "renacionalizado" la compañía estatal del petróleo, reasignando sus ganancias desde las inversiones exteriores a proyectos sociales locales para sanidad, educación, viviendas económicas para los pobres y reforma agraria para los campesinos sin tierra - 100.000 beneficiarios en 2003.

En Argentina un levantamiento de masas populares en diciembre de 2001 y la movilización urbana a lo largo de 2002-2003 han llevado a la acusada reducción de los pagos de deuda, una bajada del precio de la electricidad, gas y otras utilidades y el principio de la reforma del corrupto y represivo Estado dejado por la dictadura militar y los venales regímenes civiles neoliberales de Menem, De La Rua y Duhalde. En Perú, Ecuador y Brasil, los movimientos de masas se reagrupan para relanzar sus proyectos de transformaciones sociales, después del giro a la derecha hacia el neoliberalismo ortodoxo de los presidentes pseudo populistas, Lucio Gutiérrez en Ecuador, Da Silva en Brasil y Toledo en Perú. El apoyo a Toledo ha caído a plomo a cifras de un sólo dígito; Gutiérrez ha perdido el apoyo de los grandes sindicatos y organizaciones indias- campesinas y se ha aliado con el ultraderechista Partido Cristiano Social Febres Cordero. En Brasil para gran desilusión de la mayor parte de sus 50 millones de votantes, Da Silva ha abrazado una versión extrema del "programa de ajuste" neoliberal del FMI, cortando los programas sociales, reprimiendo a los activistas rurales, cortando las pensiones de los funcionarios y distribuyendo tierras a menos del 5% de los 60.000 trabajadores rurales sin tierra a los que prometió asentar en el primer año de su mandato. El MST, los funcionarios públicos, los trabajadores autónomos y muchos otros sectores populares están ya en huelga, preparando ocupaciones masivas de tierras y organizando un nuevo partido político.

El resurgimiento popular del año 2003 representa la cuarta oleada de lucha popular durante el último medio siglo. La primera oleada abarcó el período entre 1959 y principios de los 1970 - empezando con el éxito de la revolución cubana y terminando con la derrota de socialistas y populistas y la imposición de dictaduras militares en el Cono Sur. La segunda oleada se centró en América Central y empezó con la Revolución Sandinista de 1979 y terminó con su derrota en las elecciones de 1990 y la consolidación de regímenes cliente de EEUU en Nicaragua, Guatemala y El Salvador. La tercera oleada, empezó a finales de los años 1990 y terminó en 2002, una mezcla de movimientos populares de masas y coaliciones con personalidades y partidos electorales pseudo populistas. La cuarta oleada, que gana ímpetu rápidamente, está cada vez más ligada a los movimientos sociopolíticos de toda Latinoamérica. La integran coaliciones de indios-campesinos-clase obrera urbana parada, dedicadas a actividades extra parlamentarias.

El asunto que unifica esta cuarta oleada de insurgencia popular es su oposición a la recolonización de Latinoamérica por medio del ALCA promovido por los EEUU. La singularidad de estos movimientos es su independencia del control de partidos electorales, su alcance de amplitud continental, su poderosa red internacional de solidaridad a través de varios foros sociales y organizaciones. Lo más importante son su profundo enraizamiento en movimientos locales y su participación en luchas concretas, basados en un análisis derivado de las especificidades de la historia, cultura, estructura de clase, características étnicas y de género de cada país.

Contexto histórico para la Re-colonización de Latino América (ALCA)

Los avances y retrocesos de los regímenes cliente apoyados por EEUU y los intereses económicos imperiales han estado en relación inversa a la fuerza de los movimientos populares y los regímenes socialmente progresistas del último medio siglo. La primera oleada de regímenes cliente apoyados por el imperio estaba formada por dictaduras militares anti comunistas enormemente represivas durante los años 1950: Batista en Cuba, Somoza en Nicaragua, Trujillo en la República Dominicana, Odria en Perú, Pérez Jiménez en Venezuela, Armas en Guatemala. Estos fueron los predecesores de los gobernantes neoliberales militares y civiles de la última parte del siglo. Sirvieron esencialmente para abrir las puertas a una temprana invasión del capital estadounidense y para proporcionar apoyo incondicional a los EEUU durante la Guerra Fría. Los constructores del imperio estadounidense apuntaron contra los emergentes regímenes nacional-populares y socialistas - Perón en Argentina, Vargas en Brasil, Allende en Chile, J. J. Torres en Bolivia - que promovían la propiedad nacional de las fuentes de energía y la empresa pública en industrias básicas.

Los EEUU intervinieron y derrocaron a los regímenes nacionalistas populistas por medio de golpes de estado de las élites cliente militares y civiles, e invasión directa (República dominicana 1965). El resultado fue la implantación del modelo "neoliberal" o el modelo de acumulación de capital centrado en el imperio (ICMCA), con el que se privatizaron las empresas públicas y fueron vendidas a corporaciones multinacionales estadounidenses y europeas. Además invadieron los mercados locales con exportaciones subvencionadas y las deudas extranjeras contraídas por gobernantes corruptos fueron utilizadas para socavar cualquier estrategia nacional de desarrollo equitativo.

Los años 1980 presenciaron la transición de dictaduras militares a electoralistas civiles autoritarios e intensificación del "modelo neoliberal" y transferencia masiva de ganancias, intereses, royalties y fondos ilícitamente ganados a EEUU y la Unión Europea. La consolidación de los regímenes neoliberales llevó al desmantelamiento de los sistemas de bienestar social, al desempleo urbano masivo, enormes aumentos de migración rural huyendo de la miseria absoluta en el campo, aumento de los niveles de pobreza a más del 50% y al creciente descontento generalizado con el modelo de acumulación centrado en el imperio.

El período entre 1990-2001 presenció el derrocamiento popular de dos presidentes neoliberales en Ecuador, otro en Brasil (Collor), un cuarto en Venezuela (Carlos Pérez), preludios del derrocamiento de los corruptos políticos electorales autoritarios de Perú (Fujimori), De La Rua (Argentina), Sánchez de Losada (Bolivia) en los primeros años del nuevo milenio.

Aunque el neoliberalismo proporcionó ganancias extraordinarias a las corporaciones multinacionales europeas y estadounidenses y a las élites locales multimillonarias no es ni políticamente ni socialmente sostenible. El descenso y deterioro del neoliberalismo quedan patentes en las tasas de crecimiento per capita negativas, la descapitalización de las economías, el descenso del consumo doméstico, la profundización de la crisis de la agricultura (excepto en los enclaves de exportación), y los pagos exorbitantes de deuda que socavan cualquier inversión pública en economía y programas sociales.

Neoliberalismo en Crisis: Re-Nacionalización o Re-Colonización

El ALCA es la respuesta propuesta por EEUU a las declinantes fortunas del neoliberalismo y a los estados fallidos asociados con su implementación. El ALCA implica la transferencia de soberanía a una comisión ALCA dominada por los EEUU. Esta comisión establecerá el armazón legal, económico y político para la implementación a largo plazo y gran escala de los intereses imperiales estadounidenses. El ALCA conducirá a la cesión de todas las funciones legislativas y ejecutivas Latinoamericanas y su subordinación total a un ALCA controlado por EEUU. La meta económica inmediata del ALCA será privatizar las restantes áreas lucrativas de propiedad nacional: el petróleo y las telecomunicaciones Venezolanas, Mexicanas y Ecuatorianas y la privatización de la sanidad pública, la educación y los servicios sociales. El ALCA también significará la protección continuada de los sectores agrícolas e industriales estadounidenses no competitivos, la subvención continuada a los exportadores estadounidenses - y la monopolización del comercio - para privilegiar a los exportadores estadounidenses por encima de los productores asiáticos y europeos.

Para defender el ALCA como un proyecto de re-colonización, los constructores del imperio estadounidense están militarizando la región por medio del Plan Colombia, construyendo extensas redes de bases militares y aumentando los contactos político-personales que suman a funcionarios militares por la vía de 'maniobras militares conjuntas'. El aumento del conflicto social y de la insurgencia generalizada de las masas populares no es sólo una respuesta a las pasadas y presentes depredaciones sinó al futuro proyecto de re-colonización, que implica el control de los recursos energéticos (como el gas Boliviano), la expulsión y desarraigo del campesinado rural y la "solución final" a la autodeterminación nacional y la soberanía popular.

La crisis del neoliberalismo y la transición a la re-colonización sucede, sin embargo, en terrenos de gran contestación política y social: la emergencia de la "cuarta oleada de movimientos sociopolíticos" y la relativa debilidad y aislamiento de los regímenes vasallos pro-ALCA. Bolivia ha ido por delante, primero al derrocar al corrupto régimen de Sánchez de Losada y al señalar una dirección alternativa: la re-nacionalización de las fuentes de energía y la protección y autodeterminación de sus productores agrícolas domésticos. Los métodos Bolivianos de demandas de cambio y programáticas tienen profunda resonancia entre el pueblo de Latinoamérica, cada vez más desengañado de los líderes políticos elegidos cuyas campañas y promesas electorales se oponen diametralmente a lo que hacen una vez alcanzan el poder.

Plan de la Cuarta Oleada de Movimientos Sociopolíticos

El eje de las luchas sociopolíticas emergentes gira alrededor de cinco grupos de asuntos, implicando cada uno de ellos choques frontales entre las élites locales y los constructores del imperio estadounidense de un lado y los indios-campesinos, trabajadores, parados y juventud del otro lado.
1. El filo de la confrontación del imperio contra el pueblo es la batalla por el gas, el petróleo y otras fuentes de energía. Una victoria de los poderes imperiales - a saber, privatización o continuación de la privatización - abrirá la puerta a la toma completa de la economía y proporcionará enormes recursos para financiar la dominación imperial y sus élites vasallas. Una victoria del pueblo - la derrota del imperialismo - en la toma del control de la energía tendría como resultado el proporcionar recursos para financiar la inversión pública en infraestructura que ligue los mercados interiores y proporcione empleo, financiación de la reforma agraria y programas sociales y modernización de los servicios sanitarios, educativos y sociales. Igualmente importante, la re-nacionalización podría proporcionar el ímpetu para revertir otras privatizaciones ilegales y de alto coste y desnacionalizaciones, aumentando el alcance y profundidad del control público y popular sobre la economía. El gas y el petróleo no son sólo una fuente de riqueza sinó que son también emblemas de la lucha por el desarrollo autónomo y la defensa de la identidad nacional.

2. La fuerza impulsora de la actual insurrección popular, los movimientos sociales mejor organizados y más conscientes se encuentran en las áreas rurales de Latinoamérica. El tema esencial es la cuestión agraria en formas múltiples y complejas, que van desde las demandas por la reforma agraria en Brasil a las demandas de los cultivadores de coca en Bolivia, Perú y Colombia por el derecho a cultivar y comercializar la hoja de coca. La lucha fundamental se da entre pequeños campesinos, trabajadores rurales sin tierra y campesinos de tipo medio que producen alimentos para los mercados locales contra los agro-exportadores, los importadores comerciales y los grandes exportadores subvencionados de Europa y EEUU. Los asuntos son múltiples - unas tres cuartas partes del crédito, asistencia técnica, subvenciones de derechos del agua son asignadas por los regímenes neoliberales a los sectores agro- exportadores, mientras que los campesinos y pequeños granjeros locales son forzados a pedir prestado a tasas usurarias a prestamistas locales, grandes hacendados y comerciantes. En Brasil, Paraguay y Colombia propiedades inmensas en su mayor parte de tierra sin cultivar coexisten con millones de trabajadores sin tierra y campesinos de subsistencia. En Colombia y Brasil cientos de miles de campesinos son desahuciados y cientos asesinados cada año por los ejércitos privados de los grandes terratenientes protegidos por el corrupto sistema judicial. La misma "justicia de clase" encarcela a millares de activistas campesinos que intentan remediar las quejas de sus partidarios. El problema de la pobreza rural sólo puede arreglarse confrontando el asunto de la concentración de riqueza, tierras y crédito. El problema agrario es el tema más explosivo que probablemente sea detonante de una guerra social a largo plazo y a gran escala.
La tercera área de la lucha de masas se da entre la creciente masa de parados urbanos concentrados en todas las capitales y principales ciudades provinciales. Entre el cuarenta y el ochenta por ciento de la mano de obra Latinoamericana está en paro o empleada en actividad económica precaria que no proporciona unos ingresos suficientes para vivir. Movimientos de ocupación de tierras a gran escala en la periferia de ciudades por los sin hogar de Brasil, bloqueos de carreteras masivos por los trabajadores en paro organizados de Argentina, y la insurgencia urbana en El Alto, Bolivia, son sintomáticas de la explosividad de los urbanos pobres. El punto clave que afecta al empleo y desempleo es la descapitalización de Latinoamérica por medio de onerosos pagos de deuda a bancos extranjeros, repatriación de ganancias por parte de las corporaciones multinacionales y colusión de los bancos estadounidenses y europeos al transferir miles de millones de fondos ganados ilegalmente por los bancos locales, políticos y élites locales de negocios. La segunda fuente de desempleo es la bajada de aranceles y la inundación de los mercados locales con productos subvencionados de EEUU y la UE así como de corporaciones multinacionales que exportan desde plataformas de trabajo barato en China.

Los subempleados y parados incluyen a trabajadores fabriles que han perdido sus trabajos y a jóvenes que entran al mercado de trabajo y nunca han estado empleados. Los recientes levantamientos en Bolivia y Argentina, que lograron derrocar regímenes vasallos de EEUU, y la movilización popular que restauró al Presidente Chávez en el poder estaban integrados en gran parte por subempleados y parados urbanos más que por sindicatos industriales de base fabril.

La cuarta área de la lucha de masas está en la esfera de los derechos humanos entendida ampliamente. Los movimientos de masas contra la impunidad de los funcionarios del gobierno implicados en masacres, genocidio, tortura y encarcelamiento están en marcha, especialmente en Argentina, Bolivia, Perú, Paraguay y Colombia. Campañas a gran escala para liberar a activistas políticos y sociales encarcelados, están teniendo lugar en Brasil, Colombia y otras partes. La lucha contra la impunidad de antiguos asesinos políticos se dirige hacia prevenir la reincidencia - la repetición de crímenes por los mismos funcionarios en el presente y el futuro. El número más grande de extorturadores, exdictadores, exmilitaristas de Latinoamérica se encuentra en confortable exilio en los EEUU, especialmente en Miami que tiene la concentración per capita más alta del mundo de terroristas Latinoamericanos.

Puesto que la mayoría de los crímenes contra los derechos humanos son el resultado de los gobernantes que protegen los privilegios, enormes tenencias de propiedad y pillaje de recursos nacionales por parte de élites minoritarias, la defensa más efectiva de las obligaciones de derechos humanos sostenibles requiere la transformación de las estructuras del estado y la redistribución de la riqueza, y la propiedad hacia el control mayoritario - por los trabajadores, campesinos y profesionales. La continuación de violaciones de los derechos humanos, la persistencia de la criminalización de los movimientos sociales y la impunidad de las élites bajo los recientemente elegidos regímenes de Da Silva, Gutiérrez y Toledo sugieren que los derechos humanos no serán respetados por un cambio de Presidentes, si no va acompañado de cambio estructural.

Imperialismo Estadounidense: En el Ojo de la Tormenta

Desde la caída de los regímenes comunistas, Washington ha expandido su influencia sobre la mayor parte de los antiguos países comunistas - desde el Báltico por Europa Oriental a los Balcanes y más allá al Asia Central y Meridional, mediante guerras, invasiones y operaciones encubiertas. El imperio estadounidense abarca casi el cincuenta por ciento de las 500 corporaciones multinacionales y bancos más grandes, 120 bases militares alrededor del mundo y centenares de misiones militares. El ALCA forma parte integral de la Doctrina de Bush de dominación del mundo. Pero este imperio no es omnipotente, el poder mundial no es "unipolar", ni el imperio está omnipresente. En Irak, el régimen colaborador-colonial se encuentra con resistencia popular masiva con más de tres docenas de enfrentamientos armados diarios y numerosos soldados estadounidenses y colaboradores civiles heridos y muertos cada semana. La resistencia aumenta también en el Afganistán colonial. En Latinoamérica, los proyectos de poder estadounidenses fueron derrotados en Venezuela, Colombia y Bolivia. La resistencia popular derrotó dos golpes de estado orquestados por EEUU en Venezuela, el "Plan Colombia" en Colombia y la venta del gas de Bolivia por Sánchez de Losada.

El coste de la construcción imperial de Washington está socavando la economía doméstica y el apoyo político de los regímenes, a medida que la cantidad de soldados muertos sube junto con el déficit del presupuesto - mientras el gasto social y los trabajos industriales descienden. El "imperio crece pero la república declina" - es la mayor contradicción, junto con la contradicción entre la ocupación colonial y la resistencia anti-colonial en Irak y Latinoamérica.

La Centralidad de Latinoamérica para el Imperio estadounidense y la Centralidad del Imperio estadounidense en la Regresión Latinoamericana

Las políticas y las prácticas de las principales instituciones políticas y económicas estadounidenses están en el centro de los mayores problemas a los que se enfrenta Latinoamérica. La noción de la "centralidad" del imperio no niega el papel negativo de los especuladores locales, políticos corruptos, terratenientes y gente de negocios explotadores y oficiales militares autoritarios. Pero deja en claro que los funcionarios de EEUU han elaborado el modelo de acumulación centrado en el imperio que ha estado en el centro de la regresión de la sociedad Latinoamericana y el estancamiento de su economía.

La importancia de Latinoamérica para la construcción imperial estadounidense se encuentra en tres áreas generales: comercio, márgenes de beneficio y control de la energía y otros recursos estratégicos. EEUU tiene un creciente e insostenible déficit comercial con Asia y Europa; la única región en la que EEUU mantiene una cuenta excedente neta es Latinoamérica. Si no fuera por los superávit de comercio y servicios en Latinoamérica, la balanza comercial negativa estadounidense pondría en riesgo el dólar y quizás contribuiría a acelerar una crisis financiera. El ALCA es visto por EEUU como un mecanismo para sostener y ensanchar este superávit en vista de las deprimentes perspectivas competitivas de otros sitios. En segundo lugar, los márgenes de beneficio estadounidenses, especialmente en finanzas y banca pero también en talleres de maquilas, energía y comercio están por encima de la tasa media de retorno en los EEUU. Entre 1990-2000 más de 900 mil millones de dólares ($900.000.000.000) fueron transferidos a EEUU en concepto de pagos de interés, royalties, ganancias y transferencias ilícitas de dinero de las corruptas élites locales. Latinoamérica, especialmente México, Venezuela, Ecuador, es la principal fuente de importación de la energía necesaria para sostener la economía estadounidense - especialmente en tiempos de guerra y resistencia popular en Oriente Medio y Asia Meridional.

Dados estos estratégicos asuntos - todos ellos componentes básicos de la construcción del imperio estadounidense - las presiones de EEUU hacia el ALCA llegan a ser totalmente entendibles: Le proporciona a EEUU el control directo, colonial, sobre los superávits Latinoamericanos al conformar las políticas comerciales en su propio beneficio, asegurándose la extracción continua de pagos de interés y la toma de las fuentes de energía por medio de privatizaciones.

Las instituciones imperiales estadounidenses y los políticos están en el centro de la lucha de clases en Latinoamérica en tres áreas de gran significado histórico.

Los EEUU y sus auxiliares en las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) como el FMI, BM, BID son los arquitectos y principales promotores y beneficiarios de la ideología y prácticas neoliberales. La lucha contra el neoliberalismo implica la confrontación directa con los regímenes locales que aplican esas políticas e indirectamente pero de modo aún más significativo el ataque a las IFI y sus patrocinadores en Washington y Europa.

EEUU es la fuerza primaria que presiona para la rápida imposición del ALCA y el más prominente beneficiario de la re-colonización de Latinoamérica. La creciente oposición generalizada al ALCA es 'lenguaje cifrado' para la oposición a la reconquista imperial estadounidense de Latinoamérica, y el efecto último, la des-emancipación de los ciudadanos latinoamericanos y la muerte de la soberanía nacional.

La principal fuente de conflictos hoy y en el pasado ha estado relacionada con la toma o con el intento de apropiación por parte de los EEUU de las fuentes energéticas Latinoamericanas. Los mayores y más sangrientos enfrentamientos recientes entre los movimientos populares Latinoamericanos y los clientes estadounidenses se produjeron en Bolivia y Venezuela - sobre el control del petróleo y el gas. El comportamiento violento de los clientes apoyados por EEUU, un golpe en Venezuela y masacres en Bolivia, nos dice mucho acerca de la base política profundamente autoritaria de la recolonización estilo ALCA.

En 'análisis sectoriales' más específicos encontramos todo el penetrante impacto negativo del imperialismo - especialmente en aquellas áreas problemáticas anteriormente aludidas, la cuestión agraria, el desempleo, los derechos humanos y los recursos energéticos.

El imperialismo y la Cuestión Agraria

Hay cinco áreas donde los intereses imperiales han tenido un impacto negativo sobre los granjeros Latinoamericanos, los campesinos y los trabajadores sin tierra:
1. Los pequeños granjeros y los campesinos han sido empobrecidos y desahuciados por las exportaciones estadounidenses de alimentos subvencionados y en general por el apoyo de EEUU para eliminar las barreras arancelarias que protegen a los productores locales.

2. Agencias policiales estadounidenses como la DEA ha impuesto la carga del tráfico de drogas a los campesinos productores de coca, que no producen drogas adictivas, ni las consumen, ni reciben más de un 5% del precio final de las calles de las ciudades estadounidenses. El programa estadounidense de erradicación de droga ha puesto en peligro el sustento de cientos de miles de casas campesinas y socavó las economías de cinco veces ese número de establecimientos comerciales y de servicios que dependen del gasto de los productores de coca, por no mencionar las pérdidas de rentas públicas que podrían financiar el desarrollo y el empleo.

3. El desarraigo y desplazamiento masivos, la 'urbanización forzada' de millones de campesinos en Colombia, América Central y otras partes es el resultado de los mil millones de dólares en programas de contra-insurgencia que han aterrorizado el campo, destruido las casas productivas y socavado la confianza inversora en cualquier tipo de inversiones que hubieran creado puestos de trabajo.

4. La sistemática militarización del Pentágono de la política Latinoamericana especialmente en las áreas rurales y la alianza entre terratenientes, barones de la madera y jefes políticos derechistas han llevado al crecimiento de un 'déficit alimentario' porque la mayoría de los productores de alimentos básicos para consumo local son pequeños granjeros adversamente afectados por la militarización estadounidense del campo.

5. Finalmente la insistencia de EEUU y las IFI en el pago inmediato e íntegro de la deuda ha agotado los cofres de las administraciones municipales - fondos que podrían haber sito usados para proporcionar crédito, compra de tierra para la reforma agraria o producción subvencionada de alimentos.
Desde luego no sorprende, dada la completa, profunda y adversa participación del imperialismo estadounidense en todos los aspectos de la agricultura, que los campesinos, los indios y los trabajadores sin tierra hayan estado en la vanguardia de los movimientos sociales opuestos al imperialismo estadounidense en sus varias reencarnaciones, como 'neoliberalismo', "ALCA" y "pagos de deuda".

El gas y el petróleo son de importancia estratégica para el imperio y también para las empobrecidas gentes de Latinoamérica. El asunto es claro: las enormes ganancias y rentas del gas y del petróleo, el uso y procesado de energía tienen implicaciones enormemente importantes para sostener el imperio o, desde la perspectiva popular, para la financiación de la actividad productiva, sanidad, educación, empleo y actividad relacionada agrícola e industrial. La pregunta fundamental es la propiedad, dirección y asignación. El imperio estadounidense quiere que sus corporaciones multinacionales posean, dirijan y se beneficien del petróleo al servicio de la economía de EEUU. Los movimientos populares quieren la propiedad pública nacional bajo control democrático para reinvertir las ganancias del petróleo en multiplicar el crecimiento económico y social dentro de sus países y para suministrar energía y electricidad baratas a sus hogares, granjas y fábricas.

Desempleo e Imperialismo

El modelo de acumulación centrado en el imperio (ICMA), mejor conocido como "neoliberalismo", está implicado en profundizar y extender el desempleo tanto en las áreas urbanas como en las rurales. Las exportaciones agrícolas subsidiadas por Washington y la protección de cultivadores y fabricantes no competitivos locales han llevado a la quiebra a granjeros y cerraron los mercados a los productores locales, aumentando el número de parados en millones. El ICMA ha eliminado la protección de los fabricantes locales llevando al enorme despido de trabajadores porque los industriales pasan a realizar actividades comerciales tales como la venta productos baratos importados. Del mismo modo el proceso de privatización ha llevado a despidos masivos y crecientes cargas sobre la energía provocando que los usuarios locales no sean competitivos en los mercados locales y extranjeros. Finalmente las demandas de los banqueros y las IFI de pagos completos e inmediatos de la deuda privan al estado de recursos para financiar los servicios públicos e inversiones de capital que a su vez llevan a despidos masivos de empleados del sector público y socavan la capacidad del estado para crear nuevos puestos de trabajo y financiar reformas agrarias que podrían absorber a la población rural excedente.

Aunque la corrupción y la incompetencia de los funcionarios locales y la fuga de capitales de los inversores locales son importantes factores contribuyentes, el sobre- curvado armazón político-económico generador de desempleo ha sido diseñado y reforzado por las agencias imperiales de EEUU y sus auxiliares en las IFI.

Imperialismo y Derechos Humanos

El vínculo más flagrante y obvio entre el imperialismo y los profundos problemas estructurales existentes en Latinoamérica está en el área de los derechos humanos. Todas las principales instituciones estatales y para-estatales - ejército, policía, inteligencia y sus auxiliares en las fuerzas paramilitares - implicadas en violaciones de los derechos humanos reciben armas, entrenamiento, adoctrinamiento, financiación y poderoso apoyo político de sus agencias equivalentes en el estado imperial estadounidense. Si es el Plan Colombia, las bases militares de EEUU por toda Latinoamérica, o la intervención directa y flagrante del Embajador de EEUU para promover golpes de estado y represión, el estado imperial estadounidense es profundamente cómplice de crímenes contra la humanidad, ya sea en la promoción del asesinato de 300.000 civiles en América Central durante los años 1980, la matanza de 30.000 campesinos en Colombia en los años 1990, o la masacre y centenares de heridos en Bolivia en 2003.

Como indica el caso de la residencia actual en Miami del expresidente Sánchez de Losada, EEUU proporciona refugio y santuario a fugitivos y criminales que huyen de procesos judiciales sobre violación de derechos humanos y pillaje del tesoro público lo que convierte a EEUU en cómplice de sus crímenes.

Conclusión

Es totalmente pertinente que haya dos conferencias en Santa Cruz, Bolivia. Una, la Cumbre Iberoamericana de Presidentes, representa los intereses de los constructores imperiales estadounidenses y europeos y sus estados vasallos, mientras que la conferencia alternativa reúne a la resistencia popular contra el imperio - las fuerzas que luchan por una transformación social profunda. Está claro que la correlación de fuerzas en Latinoamérica y en el mundo está cambiando lenta e inexorablemente en contra del imperialismo: después de los discursos triunfales que acompañaron la invasión y ocupación de Irak ahora oímos la creciente resistencia popular anti-colonial, las crecientes bajas estadounidenses y el descontento en el corazón del imperio. En Ibero América el ascenso y caída de "presidentes" vasallos imperiales se acelera: en asunto de meses los recién elegidos, aclamados por los medios de comunicación como "nuevos salvadores", sucumben rápidamente a las demandas de sus patronos imperiales y confrontan a los cada vez más movilizados campesinos, trabajadores parados, mujeres, jóvenes y pueblos indígenas. Sus aceptaciones populares se hunden a cifras de un sólo dígito. Bolivia es emblemática en este acelerado proceso de cambio: Sánchez de Losada fue expulsado en menos de 2 años, Carlos Meza, el Presidente provisional, siguiendo órdenes del Embajador estadounidense Greelee, ha declarado la guerra contra los cocaleros y puede no durar más allá de los 90 días de mandato dados por el plebiscito popular.

Mientras los movimiento populares avanzan, con retiradas, bajas y conquistas, así también el imperio prepara golpes militares, masacres y corrupción de los líderes populares. Quedan por delante grandes batallas. Presenciamos un período de luchas masivas, represión violenta, intervención patente y distorsiones monstruosas en los medios de comunicación, convirtiendo a las víctimas en verdugos, y a los verdugos en víctimas. Pero los movimientos avanzan, dolorosamente, pero con seguridad, enterrando a sus camaradas, atendiendo a sus heridos, nutriendo a sus supervivientes y aumentando su solidaridad. Finalmente, con organización, consciencia y audacia ganaremos, no sólo porque la causa de la libertad y la igualdad es justa, sinó porque nos atrevemos luchar.

6 de Noviembre de 2003

13 de noviembre del 2003

Los derechos humanos en Brasil bajo el régimen de LulaJames Petras
Rebelión Traducido para Rebelión por Manuel Talens En un principio, los grupos defensores de derechos humanos en Brasil y en todo el mundo dieron la bienvenida a la elección de Luiz Inacio Da Silva, «Lula», el candidato a presidente del Partido de los Trabajadores, de centro izquierda. Además de sufrir las peores desigualdades sociales en el mundo, Brasil tenía uno de los peores historiales de derechos humanos entre los sistemas electorales no militares. Un cuidadoso estudio llevado a cabo por la respetada Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), un grupo de derechos humanos relacionado con la Iglesia, documentó entre 1985 y 2002 1.280 asesinatos de campesinos, de abogados, consejeros técnicos, líderes sindicales y religiosos ligados a la lucha por la tierra. El estudio de la CPT encontró que la impunidad era la regla general. Sólo 121 asesinos, el 10%, fueron procesados; sólo 14 de los terratenientes que contrataron a los asesinos fueron juzgados y, de ellos, sólo 7 fueron condenados. De los intermediarios implicados en las matanzas, sólo 4 fueron acusados y 2 recibieron condena. De los asesinos que perpetraron los crímenes, 96 fueron juzgados y 58 fueron condenados. Está claro que los sistemas policial y judicial funcionan muy mal, sobre todo en el campo, donde los funcionarios de policía y los jueces se hallan estrechamente vinculados con los propietarios.

La otra cara de la impunidad de los propietarios es la dura represión que se ejerce contra los trabajadores rurales. Entre 1985 y 2002, 6.300 trabajadores rurales fueron encarcelados, 715 torturados y más de 19.349 sufrieron maltratos físicos. Sólo en 2002, el último año de la socialdemocracia del presidente Cardoso, 43 activistas rurales fueron asesinados. En el mismo año hubo 20 intentos de asesinato, 73 amenazas de muerte contra trabajadores, 20 casos de tortura y 44 casos de maltratos físicos de activistas rurales encarcelados.

Hace veinticinco años, cuando el presidente Lula era un sindicalista activo, sufrió persecución estatal y fue encarcelado. Durante su campaña electoral prometió poner en práctica un amplio programa de reforma agraria y hacer cumplir las garantías constitucionales de derechos humanos en las zonas rurales, así como acabar con la impunidad de los propietarios en su represión de campesinos.

En lo tocante a derechos humanos durante los primeros nueve meses en el poder, es posible evaluar el régimen de Lula mediante varios criterios, que incluyen: (1) el asesinato de activistas; (2) el encarcelamiento de líderes campesinos y activistas sociales; (3) las actividades de los grupos paramilitares; (4) la impunidad de los militares; (5) la igualdad de todos ante la ley; (6) el reconocimiento de la legitimidad del movimiento de reforma agraria; (7) el fin de las expulsiones de los campesinos que ocuparon tierras no cultivadas; (8) la puesta en marcha de una amplia reforma agraria y (9) el mantenimiento de la prohibición de cosechar semillas genéticamente modificadas. Estos criterios proporcionarán una base empírica para juzgar al presidente Lula en lo relativo a derechos humanos.

Asesinatos

Según un detallado estudio de la CPT, publicado a finales de agosto de 2003, 44 activistas rurales fueron asesinados entre enero y mediados de agosto de 2003, uno más que los 43 de 2002, el último año de la presidencia de Cardoso. Esto da un promedio de 5,5 asesinatos por mes, el más elevado desde 1990. Los «campos de la muerte» bajo el presidente Lula superan la tasa de asesinatos políticos bajo Cardoso, cuya presidencia fue testigo de varias matanzas sangrientas. La política de impunidad todavía persiste. Durante los ocho años de gobierno de Cardoso, 278 trabajadores sin tierra y líderes sindicales rurales fueron asesinados (casi 35 por año), pero sólo 5 asesinos fueron juzgados y condenados, menos del 2 %. En el caso más notorio, la matanza de 19 pacíficos y desarmados trabajadores rurales sin tierra en Eldorado do Carajas, en el Estado de Pará, los 163 policías militares fueron absueltos. El régimen de Lula no ha hecho esfuerzo alguno por reabrir estos juicios o acelerar los casos pendientes en los tribunales. Además, el caso de los guerrilleros Ariagua, que fueron asesinados por la dictadura militar en 1974 y cuyos cadáveres luego «desaparecieron», ha sido reabierto por el Tribunal Federal, que exige un informe completo de los militares. El régimen de Lula, siguiendo la costumbre de sus precursores de la derecha y de acuerdo con los militares, se ha negado a ejecutar la orden judicial.

Grupos paramilitares

Las formaciones paramilitares al servicio de los propietarios han crecido en todas las regiones rurales de Brasil durante el primer año del régimen de Lula. Las fuerzas paramilitares funcionan con impunidad, su presencia ha sido televisada y sus entrevistas difundidas por los medios nacionales de comunicación. En Paraná, Pará, Bahía y en todas partes del noreste, norte central e incluso el sudeste de Brasil, los paramilitares funcionan con frecuencia en asociación o con la complicidad de la policía militar y con la tolerancia de la judicatura. Estas «fuerzas de seguridad privadas» han asesinado a la mayor parte de los líderes campesinos bajo la política «permisiva» de Lula.

La campaña nacional de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) para la prohibición de estas milicias armadas ha contado con el amplio apoyo de todos los grupos de derechos humanos brasileños e internacionales, pero no ha tenido prácticamente ningún impacto sobre el régimen de Lula, que arguye que, bajo la separación de poderes, se trata de un «asunto judicial», del que se deben ocupar los «estados». La política de Lula ha llevado a la proliferación de nuevos grupos paramilitares y escuadrones de la muerte, el Primer Comando Rural (Primeiro Comando Rural) en Paraná, que tiene como objetivo la expulsión de más de 14.000 familias ya establecidas en las tierras.

Expulsiones

Las expulsiones de campesinos se han multiplicado durante el régimen de Lula, por decisión de autoridades locales, estatales y federales. Las familias que se habían establecido en tierras desocupadas hasta siete años antes de la llegada de Lula han sido expulsadas por la fuerza, sus casas quemadas, sus mejoras del terreno y sus cosechas destruidas. Entre enero y junio, 8.492 familias, en torno a 40.000 personas, han sido desahuciadas, lo cual supera en cuatro veces el número de campesinos que recibieron tierra en el mismo período.

Presos políticos

Varias docenas de activistas políticos y sociales en el movimiento de reforma agraria están detenidos. Unos han sido juzgados y condenados a penas de hasta 4 años de cárcel por su participación en ocupaciones de tierras. En la actualidad, 17 líderes del MST de los estados de São Paulo, Paraná, Mato Grosso do Sul, Goias y Paraibo han sido encarcelados. José Rainha Junior, uno de los líderes más prominentes del MST, está acusado de organizar «una banda armada», acusación penada con diez años de cárcel que previamente había sido denegada en la apelación.

Criminalización de los movimientos sociales

En septiembre de 2003, ciento cincuenta policías militares rodearon la oficina central del MST en São Paulo y se prepararon para un asalto armado con el pretexto de buscar activistas sociales acusados de ataques contra la propiedad (ocupaciones de tierra). Sólo la intervención masiva de grupos de derechos humanos, de los obispos católicos y de los sindicatos impidió un asalto potencialmente sangriento. El régimen de Lula terminó por ceder para evitar deslustrar todavía más su imagen internacional con una matanza en la ciudad más grande de Brasil. No hubo investigaciones ni funcionarios amonestados y, desde luego, tampoco había «criminales» en la oficina central. Sin embargo, el efecto mediático logró criminalizar los movimientos sociales en general y el MST en particular.

Lula, que buscó activamente y recibió el apoyo sin reservas del MST y de los movimientos sociales durante la campaña electoral, se ha lavado las manos con respecto a su responsabilidad en la creciente persecución judicial, en las detenciones arbitrarias y en la intervención de la policía militar. Con la excusa de la «división de poderes» entre el ejecutivo, el legislativo y el judicial, se ha negado a usar la autoridad y el influjo de su presidencia para acabar con las fuerzas de la represión o mantener las garantías constitucionales contra detenciones arbitrarias y ejecuciones extrajudiciales por parte de grupos paramilitares vinculados a los grandes propietarios. La razón de la negativa a actuar de Lula se encuentra en su profundo compromiso a favor de la promoción del modelo de agroexportación y del mantenimiento de «un clima favorable» a los inversores extranjeros, así como en su idea de que cualquier intervención contra el gran capital y sus aliados judiciales, policiales y paramilitares enviaría «malas señales» al «mercado».

Esto casa mal con un presidente que ha cenado en casas de campesinos sin tierra para mostrar su «neutralidad» en esta lucha fundamental por la justicia social y los derechos humanos. Sin embargo, la política de Lula no es «neutra», por mucho que él lo pretenda y siga repitiendo clichés sobre la división de poderes. De hecho, su política ha dejado el campo libre a las fuerzas más retrógradas de la elite brasileña para que liquiden los beneficios alcanzados durante las dos últimas décadas, al favorecer las expulsiones de quienes se habían beneficiado de la reforma agraria y de los okupas, instigando el comportamiento ilegal de los propietarios y de la judicatura corrupta que actúa a sus órdenes.

Las Naciones Unidas y los derechos humanos

La enviada de las Naciones Unidas Asma Jahangar señaló en septiembre y octubre de 2003, al final de una visita de tres semanas durante la cual investigó las ejecuciones sumarias por parte de la policía brasileña, que «Brasil es una democracia, pero lo que yo veo aquí es una situación desgraciada, triste, sin justicia alguna» ( BBC News 10/10/2003). Dos de los testigos que testimoniaron ante la enviada de las Naciones Unidas sobre los actos de los escuadrones de la muerte en áreas rurales y urbanas fueron asesinados poco después, como para confirmar el patético estado de los derechos humanos en Brasil. La representante de las Naciones Unidas afirmó que el problema no es simplemente la existencia de vigilantes locales, sino un problema institucional que impregna al estado brasileño. Hizo acopio de informes detallados y extensos de los grupos de derechos humanos, que vincularon a los escuadrones de la muerte con policías y vigilantes. Tal como señaló Jahangar, «la policía no puede luchar contra el crimen cometiendo crímenes». Lula ha prometido de boquilla solucionar el problema, si bien no ha emprendido ninguna reforma seria ni en la policía, ni en la judicatura ni en otras instituciones dedicadas al cumplimiento de la ley. La «ley» de la inmunidad prospera bajo Lula igual que lo hacía bajo los regímenes anteriores, militares y civiles.

Derechos humanos: la reforma agraria

Brasil sufre las desigualdades más extremas del mundo en cuanto a la distribución de la tierra. Menos del 1% de los propietarios poseen el 50% de la tierra, mientras que veinticinco millones de familias rurales carecen de tierra. La cuestión de una reforma agraria era la exigencia central de las clases rurales más empobrecidas de la sociedad brasileña, una exigencia que apoyan las dos terceras partes de la población. Durante la campaña electoral, Lula prometió «una reforma agraria profunda, integral y dentro de la ley».

La principal organización de los trabajadores rurales sin tierra, el MST, exigía tierra para 120.000 familias durante el primer año. Lula prometió tierra para 60.000 familias. Durante los 9 primeros meses en el gobierno, 2.100 familias recibieron la tierra, la treceava parte de su promesa original. El régimen de Lula está muy por debajo del anterior régimen neoliberal de Cardoso, que se ocupó de un promedio de aproximadamente 40.000 familias por año. Con respecto a las exigencias del MST, Lula va a cumplir aproximadamente el 4% de su objetivo. Las más de 200.000 familias que viven en condiciones precarias al borde de las carreteras y en campos abandonados tienen unas perspectivas bien tristes durante el futuro inmediato, a no ser que tomen la iniciativa y organicen ocupaciones de tierra. El fracaso del régimen de Lula a la hora de poner en práctica la reforma agraria se debe a la prioridad que ha dado al pago de la deuda externa, al cumplimiento de los objetivos de austeridad del Fondo Monetario Internacional y a la promoción del sector de la agroexportación. La financiación de cuestiones de derechos humanos como la reforma agraria tiene la prioridad más baja.

En octubre de 2003, tras haber incumplido sus promesas a los trabajadores sin tierra y haberse puesto abiertamente del lado de los grandes agroexportadores, el presidente Lula emprendió un burdo ataque contra el MST y sus propuestas de reforma agraria. «No voy a llevar a cabo la reforma agraria que propone el MST, que significaría un cambio de la miseria urbana por la pobreza rural, simplemente para aumentar el número de unos beneficiarios que no producen nada (Veja, 29 de octubre de 2003, página 40).

Los 350.000 beneficiarios de la reforma agraria no sólo producen millones de reales de alimentos para el mercado local, sino que también han desarrollado productos de exportación, y casi todos los universitarios y periodistas objetivos han señalado la enorme mejora que la reforma ha supuesto en sus vidas. De hecho, Lula no tiene alternativa a la reforma agraria, tal como afirmó Marcelo Rezende, el ex presidente del Instituto de la Reforma Agraria (INCRA), cuando anunció su dimisión en agosto de este año.

Modificaciones genéticas y derechos humanos

En todo el mundo, desde Europa Occidental a la India, desde África a Brasil, granjeros, campesinos, ecologistas y consumidores han luchado contra las grandes corporaciones agroalimentarias que intentan imponer semillas genéticamente modificadas, fertilizantes químicos y herbicidas. Hasta el inicio del régimen de Lula, la agricultura basada en semillas genéticamente modificadas se limitó a regiones aisladas del sudeste de Brasil. Sin consultar con el congreso ni con las organizaciones representativas de los pequeños granjeros y trabajadores sin tierra ni con los grupos medioambientales, Lula decretó la aprobación de la siembra de estos productos, bajo la presión de Monsanto. Contra la mayoría de los brasileños, el equipo económico de Lula, dirigido por su ministro de la agricultura, asociado desde hace tiempo a Monsanto, impuso tal medida. El espectro de una agricultura de exportación de origen químico amenaza con minar los precarios márgenes entre el costo de producción y de venta en que se mueven los pequeños productores, y asimismo podría perjudicar las exportaciones a los mercados europeos. La generalización de una agricultura basada en sustancias químicas, de coste elevado, y la posterior ruina de millones de productores locales son un atentado contra los derechos humanos. Al parecer, el compromiso de Lula con las elites de la agroexportación de productos genéticamente modificados pasa por encima del terrible futuro que les espera a los campesinos.

Conclusión

Durante los diez primeros meses del régimen de Lula, el historial de derechos humanos ha sido malo desde todos los puntos de vista. Los observadores de las Naciones Unidas, la iglesia brasileña (CPT) y los activistas han señalado la creciente violencia de los propietarios y las ejecuciones extrajudiciales, la criminalización estatal de los movimientos sociales, las detenciones arbitrarias y la impunidad continuada de torturadores de la policía y asesinos. Esto se debe fundamentalmente a la continuidad de los aparatos judicial, policial y administrativo heredados del pasado y a la negativa de Lula a reconocer la desigual y selectiva aplicación de la ley. La criminalización de facto de los movimientos sociales ayuda e incita a los propietarios locales a incrementar sus actividades parapoliciales.

La segunda razón del triste historial de derechos humanos del régimen de Lula se debe al profundo compromiso de sus equipos económicos a favor de la creación de un «clima favorable» para los inversores extranjeros y a la determinación de Lula de reprimir cualquier signo de protesta social como si fuese una «amenaza para la paz social».

La tercera razón se debe a la estrategia agroexportadora del régimen. Dada la alta prioridad que Lula otorga al cumplimiento de las exigencias de los acreedores externos y al cumplimiento de su acuerdo con las condiciones del Fondo Monetario Internacional, su gobierno favorece aquellos sectores de agricultura que generan divisas fuertes, a expensas de los sectores agrícolas, que producen alimentos para el consumo local. Es precisamente esta «triple alianza» entre el régimen de Lula, las elites agroexportadoras y los acreedores financieros externos lo que ha minado el compromiso del gobierno con los derechos humanos. Es esta alianza triple lo que ha llevado al compromiso de Lula de negociar la entrada de Brasil en el ALCA, y ello bajo unas condiciones que permitirán la entrada de exportaciones agrícolas brasileñas en el mercado estadounidense, a cambio de la entrada libre en Brasil de las importaciones de alimentos estadounidenses, que llevarán a la ruina a los productores locales. Para sostener este «modelo», el régimen de Lula se ha opuesto a las demandas de la reforma agraria y ha criminalizado los movimientos sociales que la propugnan, mientras que presiona a los EE.UU para que reduzca sus tarifas y elimine sus cuota sobre la soja, los cítricos, el algodón, el azúcar y otros elementos de exportación. Las violaciones de derechos humanos en Brasil no se deben sólo a funcionarios locales o a propietarios, sino a un profundo problema estructural inmerso en la estrategia básica del gobierno. Las elites de América Latina ya han reconocido el valor de Lula. La Folha de São Paulo (29 de octubre de 2003) destacó en primera página una encuesta realizada entre las elites de seis países latinoamericanos, que escogieron a Lula como «el mejor presidente de América Latina», con un margen muy superior al de los demás presidentes neoliberales.

6 de octubre de 2003

Invasión Estadounidense de Irak: Guerra de Pega y Resistencia PopularJames Petras
Traducido para
Rebelión por Marina Trillo

Introducción

Las explicaciones de la invasión estadounidense de Irak están cubiertas de mentiras y distorsiones, que magnifican los éxitos del mando militar de EEUU. La historia de una victoria rápida, con un número mínimo de bajas, es aducida como ilustrativa del superior poder militar estadounidense, del genio de los estrategas del Pentágono y del derrumbe de la moral militar entre las fuerzas iraquíes al enfrentarse a una fuerza militar superior y a la inevitabilidad de una victoria militar estadounidense. A pesar de la amplia circulación de estas explicaciones en todos los medios de comunicación y su virtual aceptación por parte de los escritores de todas las tendencias políticas, hay varias preguntas importantes sin contestar: ¿Por qué no fueron utilizados aviones iraquíes para atacar los puestos de mando estadounidenses en Kuwait y los navíos estadounidenses (que estaban) a pocos minutos de distancia? ¿Por qué dejaron prácticamente abandonada militarmente a Bagdad? ¿Por qué ha habido más bajas militares estadounidenses "después de la guerra" que antes? ¿Por qué la resistencia y la moral de lucha de los iraquíes no han disminuido bajo la ocupación militar por tropas estadounidenses? Estas y otras preguntas llevan a una cuestión más profunda - ¿Fue el 'contrato' militar entre las fuerzas invasoras estadounidenses y el gobierno iraquí realmente una 'guerra'? Más de 30.000 soldados iraquíes y ocho mil civiles fueron matados y muchos miles más heridos. Esto significa que hubo un ataque estadounidense muy violento contra ciudades iraquíes e instalaciones militares. Una invasión militar e incluso una ocupación no necesariamente significan que se libró una guerra. No quiero decir que no hubiera focos de resistencia, algunos de ellos bastante decididos, pero lo que está claro es que ciudades estratégicas, ciudades petroleras del Norte, Bagdad la capital, en el centro y las ciudades petroleras de las zonas fronterizas del sur, fueron conquistadas sin encontrar ninguna resistencia de importancia, a pesar de los enormes escondrijos de armas, un gran ejército permanente y guerrilleros irregulares armados. La idea de 'guerra' implica conflicto entre dos ejércitos, lo que en gran parte no ocurrió. Es verdad que EEUU actuó como si hubiera una guerra - bombardearon, mutilaron, masacraron y sus fuerzas de tierra y armamentos móviles conquistaron Irak… pero nunca entraron en combate. Una guerra peculiar con una parte bombardeando y conquistando y la otra parte… implicándose al mínimo. A medida que las horas se convirtieron en días y fuerzas de EEUU fueron arrollando sin esfuerzo, militares estadounidenses sacaron a la luz dos explicaciones, ambas a beneficio suyo y ambas extensamente diseminadas por los medios de comunicación. La primera fue que los ataques aéreos habían "devastado" al ejército iraquí tanto física como psicológicamente y por eso "se retiraron", abandonando sus puestos o rindiéndose. Esta "explicación" suscita aún más preguntas: Si "se retiraron" ¿a dónde fueron, si en ningún momento hubo una "última posición" - una posición concentrada de resistencia de masas? Si abandonaran el ejército, ¿cómo fue que sus comandantes y oficiales militares permitieron que sucediera tal cosa? La responsabilidad de la disciplina, orden y reagrupamiento de un ejército recae en el mando militar - ¿cual fue su papel? En tercer lugar, menos del 5% del ejército Iraquí resultó incapacitado, al menos físicamente, ¿por qué no siguió combatiendo el restante 95% de las fuerzas armadas? Cuando los racistas, neo-conservadores y lumbreras sionistas y académicos hacen sus frecuentes e ignorantes incursiones en la "Mente Árabe", expresan abierto desprecio por la carencia de disciplina de los "Árabes", su capacidad para luchar y su capacidad para hacer frente a un adversario democrático decidido como Israel y EEUU. Usan estos clichés imperialistas genéricos para "explicar" cada éxito militar, y justificar futuras invasiones militares. Esta "explicación" omite hablar de los ataques ejecutados a diario por la resistencia iraquí contra el ejército de ocupación estadounidense "después" de terminada la guerra. Además esta opinión racista sobre los "Árabes" especialmente por parte de los sionistas del Pentágono es la responsable de los mayores "errores de cálculo" estadounidenses respecto a la guerra: la equivocada noción de que los iraquíes se doblegarían ante la ocupación estadounidense, que habría poca resistencia, y que la "calle árabe" podría ser intimidada mediante las 'grandes bombas' (según Kagan) La mayoría de las tropas iraquíes no se rindieron - muchos de los iraquíes hechos prisioneros lo fueron después de la guerra. El mando estadounidense y británico informó acerca de sólo unos miles de prisioneros militares. La mayor parte de las armas militares iraquíes no se rindieron porque los portadores de las mismas no las entregaron. EEUU no desarmó al ejército Iraquí porque nunca lo capturaron para desarmarlo - como normalmente ocurre cuando un ejército victorioso captura tropas enemigas.

La Tesis de una Guerra de Pega

La invasión militar estadounidense de Irak resultó ser una guerra de pega, donde EEUU fingió enfrentarse en combate contra un enemigo, cuando de hecho ocupó violentamente el país con un mínimo de resistencia. EEUU no ganó una guerra, como declaran sus líderes políticos y militares, los generales Iraquíes y algunos de sus políticos clave les entregaron el país. EEUU ocupó Irak rápidamente debido al comportamiento traidor de sus comandantes militares. El comportamiento de sus líderes políticos promoviendo la guerra - en particular en relación con Naciones Unidas también minó severamente las defensas iraquíes. Sin mando, estrategia o dirección, las fuerzas armadas Iraquíes apenas combatieron el avance militar estadounidense. Además los tratos secretos entre generales Iraquíes y EEUU, les proporcionaron una huida segura a cambio de desmovilizar las fuerzas Iraquíes en particular en Bagdad y otras ciudades y preservar los yacimientos petrolíferos para su explotación por EEUU. Las fuerzas armadas Iraquíes no fueron derrotadas en combate, pero su capacidad de resistir la primera fase de la invasión fue minada. Posteriormente sin el mando general traidor y habiendo sido desahuciados por el segundo virrey estadounidense (Bremer), muchos de los ex-soldados se transformaron en resistencia anticolonial, que a diario ejecuta docenas de operaciones de combate contra las fuerzas armadas estadounidenses. Contrariamente a lo que dijo Bush, la guerra estadounidense-iraquí comenzó, no terminó, el 1 de mayo de 2003. Por primera vez el pueblo iraquí no estaba dirigido por líderes conciliatorios que permitieron a Naciones Unidas inspeccionar, desarmar e informar sobre las defensas iraquíes, proporcionando así inteligencia estratégica vital y apoyo a los preparativos de guerra estadounidenses y británicos. La resistencia anticolonial iraquí representa una nueva y más eficaz configuración de adversarios militares contra el imperio estadounidense, y es capaz de una guerra popular prolongada, lo que resultaba inconcebible bajo Saddam Hussein y sus mandos militares. Para entender el brote de la verdadera guerra estadounidense-iraquí es útil revisar el proceso que condujo a ella.

Preparativos de antes de la guerra: Conciliación estadounidense e iraquí

A lo largo de los años 1990 el régimen iraquí adoptó una política conciliatoria hacia EEUU. A pesar la propaganda del gobierno estadounidense y los medios de comunicación sobre la "no-cooperación", la "intransigencia" de Saddam Hussein y sus armas secretas de destrucción masiva, el régimen de hecho se sometió a las misiones de Naciones Unidas de busca y destrucción en todas las principales instalaciones militares, fábricas de armas e instalaciones científicas. Bajo la dirección del Secretario General designado por EEUU, Kofi Annan, los inspectores de Naciones Unidas que incluyeron a Richard Butler y otros que estaban trabajando con y para la CIA, entregaron a la inteligencia estadounidense datos estratégicos sobre la posición de objetivos militares y capacidad iraquí. Además, proporcionaron información obtenida en entrevistas con científicos, generales y funcionarios políticos, sobre su grado de compromiso con el régimen y las probables reacciones ante un futuro ataque estadounidense. En el transcurso de la década, los equipos de inspección de Naciones Unidas y sus colegas de la Agencia Internacional de Energía Atómica dirigida por otro cliente designado por EEUU, El Baradei, destruyeron totalmente todo sistema de armas concebible que pudiera haber defendido a Irak e infligido bajas a un ejército invasor estadounidense. El bombardeo constante e impune de Irak por parte de la fuerza aérea y mísiles estadounidenses y británicos durante la década da fe del éxito del programa de desarme unilateral de los inspectores de Naciones Unidas. Las Naciones Unidas hicieron cumplir las sanciones económicas dictadas por EEUU que mataron a más de un millón de iraquíes, incluidos más de 500.000 niños, debilitando aún más la capacidad defensiva de Irak. En la parte norte de Irak, EEUU creó un protectorado colonial, armando y protegiendo a sus señores de la guerra Kurdos. Aunque el régimen iraquí protestó enérgicamente por las constantes violaciones de su soberanía, la división del país, los bombardeos de terror de los EEUU y el desarme, por parte de EEUU/ONU, en última instancia se sometió en cada punto. El régimen iraquí creyó que su franqueza política aminoraría su vulnerabilidad militar, esperando que cada concesión lograría el levantamiento de las sanciones económicas. De hecho, sucedió lo contrario, cada concesión aumentó la presión estadounidense, porque Washington las interpretó como signos de debilidad y como una brecha para conseguir el control total del estado Iraquí y sus yacimientos petrolíferos por medio de un régimen cliente. El régimen dictatorial debilitó todavía más la capacidad defensiva de Irak al proscribir la emergencia de las bases de movimientos populares antiimperialistas, excluyendo las iniciativas independientes locales, controlando todas las decisiones a través de un círculo muy reducido de leales a Saddam y generales de cuestionables compromisos y capacidad. La emergencia de los movimientos antiimperialistas de masas y la resistencia militar tendrían que esperar a la caída de la dictadura de Saddam y el desmantelamiento del mando militar subsiguiente a la invasión estadounidense.

El Pacto Secreto que Ganó la Guerra: La Traición y la Guerra de Pega

Las cámaras de televisión de los reporteros empotrados destacaron las explosiones de bombas y mísiles, la quema de tanques iraquíes, y el avance de las tropas británicas y estadounidenses. Casi todos los reporteros asesinados eran periodistas y fotógrafos independientes no-estadounidenses, que fueron matados por militares estadounidenses, no por fuego Iraquí. Los medios de comunicación recogieron la dispersa resistencia, la captura de docenas de prisioneros y sobre todo las ruedas de prensa de los generales de salón que dirigían la invasión desde el cuartel general de Florida. A medida que avanzaron las fuerzas angloamericanas, la resistencia principal fue ofrecida por pequeñas unidades en los pueblos y en la ciudad de Basora, y estaba en gran parte formada por destacamentos iraquíes bajo mando local y fedayines Baazistas. Para apuntalar la imaginería de una guerra a gran escala y por supuesto hinchar los logros militares de los generales, cada escaramuza fue magnificada y se dió una importancia exagerada a cada cruce de fuego. A medida que la máquina de guerra estadounidense avanzaba con poca oposición militar, los medios de comunicación y los oficiales militares le atribuyeron un poder formidable, el consumado esplendor de la estrategia militar de Rumsfeld, la perspicacia de los planes de guerra de Wolfowitz y el absoluto espectáculo del poder de la pandilla de militaristas-sionistas (Kagan, Perle, Kristol, Cohen, Adelman, Feith, y Pipes). En algún momento, un periodista no empotrado advertía inoportunamente que tal vez el rápido avance militar estadounidense tuviera algo que ver con el hecho de que el "otro lado" no estaba luchando con mucha fuerza, que los EEUU no habían encontrado el grueso del ejército iraquí, que no fue lanzado ningún misil iraquí de corto alcance y que no había atacado ningún avión suicida. "Pasará en la próxima oportunidad," decían los generales y los medios de comunicación lo adornaban. Después "sus militares no estaban preparados," dijo otro estratega de Washington (¡cómo si la acumulación de tropas estadounidenses y el anunciado ataque militar, con seis meses de adelanto, fuera el ataque más secreto de la historia militar moderna!). Luego un genio militar sumamente bien situado declaró solemnemente, "aprendieron en la última guerra del Golfo que serían masacrados con una guerra en el desierto. Se han retirado a las ciudades. Están concentrando sus tropas y armamento en Bagdad para la resistencia última." Otra vez más los medios de comunicación tomaron nota y lo titularon "la Batalla de Bagdad" y repicaron tambores sobre la próxima gran batalla. Todos los días y a todas horas, los periodistas empotrados contaban los kilómetros para la Batalla Final, especulaban sobre cuantos miles de soldados entrarían en combate, víctimas potenciales, cómo libraría EEUU los combates "casa por casa" y la "lucha en las calles". En las afueras de Bagdad, había fuego de francotiradores, algún fuego ligero de ametralladora y por supuesto el bombardeo estadounidense de la ciudad, barrios pobres, mercados y hospitales. Miles de civiles resultaron mutilados o muertos, pero de esto no se informó. Se produjo algún tiroteo disperso en el aeropuerto que fue pregonado por los medios de comunicación como una importante batalla aún cuando los transportes acorazados estadounidenses ocuparon en unas horas las instalaciones (donde varios soldados estadounidenses se produjeron lesiones al irrumpir en los departamentos de licores de las tiendas libres de impuestos). En un corto intervalo de tiempo, las tropas estadounidenses, vehículos acorazados y helicópteros entraron en Bagdad y no hubo prácticamente ninguna resistencia en una ciudad de 6 millones de habitantes. La resonancia de cada tiro fue amplificada por los medios de comunicación para dar la impresión de un importante y exitoso combate. Los principales edificios militares, de inteligencia, y del petróleo fueron tomados intactos. Las tropas estadounidenses tomaron los Ministerios de Defensa y del Petróleo, pero se negaron a enfrentarse con la muchedumbre de vándalos que estaban saqueando las principales instituciones civiles. Tendremos que esperar por un veredicto final que aclare si las tropas estadounidenses se negaron a intervenir por miedo o por complicidad con los vándalos. Impidieron la intervención de la policía armada iraquí y hasta dispararon contra los ciudadanos que trataban de luchar contra los saqueadores. No hubo ninguna hazaña, ninguna derrota de Estalingrado, ninguna gran batalla, por lo tanto ninguna gran victoria. Ésta tuvo que inventarse. El emblema de esta guerra de pega fue el "rescate" de la soldado Jessica Lynch, una soldado estadounidense con heridas serias a consecuencia de un accidente de automóvil, que fue capturada y tratada en un hospital iraquí. Durante su hospitalización, le dieron tratamiento médico de prioridad. Incluso las enfermeras donaron sangre para sus transfusiones. Sin embargo en la búsqueda de hazañas, EEUU inventó la historia de una valiente soldado Jessica, la guerrera adolescente, que luchó y mató a un escuadrón de iraquíes, fue llevada bajo guardia a un hospital por abusivos soldados y liberada de sus sádicos captores por un grupo de comandos estadounidenses que lucharon abriéndose paso hasta el hospital, redujeron a las enfermeras y sacaron a la soldado Jessie hacia un lugar seguro. Dispararon contra el hospital y lo destrozaron, los médicos, las enfermeras e incluso los enfermos fueron aterrorizados, esposados, algunos encapuchados y llevados lejos. No había ningún soldado iraquí en el hospital, ninguna resistencia armada, sólo pacientes y personal médico que había salvado la vida de un prisionero enemigo seriamente herido. Lynch, que nunca había pegado un tiro, presentaba fracturas y heridas consecuencia de un accidente con su vehículo y no las heridas de bala y apuñalamiento relatadas por la atolondrada prensa. El fraude se desenredó silenciosamente mientras los editoriales borboteaban sobre las habilidades combativas de las mujeres soldado estadounidenses. Lynch, por su parte, declaró sufrir amnesia, fue honorablemente rebajada de servicio y ahora va tras un contrato de 1 millón de dólares por un libro con un escritor “negro” (no está mal para una amnesia). La guerra iraquí fue solamente la escritura ampliada de la historia de Jessie Lynch. La explicación de la desaparición de los 250.000 de la consistente Guardia Republicana de élite, el impedido vuelo de 500 aviones militares iraquíes, el almacenaje de depósitos de mísiles antitanque, morteros y toneladas de armas pesadas y ligeras y transportes acorazados, es que se consumó un pacto secreto entre el Pentágono y los generales iraquíes. No puede darse ninguna otra explicación sobre el hecho de que los tanques estadounidenses pasaron prácticamente sin impedimentos a lo largo de carreteras modernas, por qué los tanques y tropas pudieron cruzar los puentes de Bagdad que estaban minados pero no fueron volados y por qué miles de soldados estadounidenses estaban cabizbajos en el centro de Bagdad con tan solo fuego de francotiradores ocasional. Mucha mayor resistencia se produjo en Basora, An Nassariya, Kerbala, An Najaf que no estaban bajo el mando central de los generales iraquíes o los altos escalones de la Guardia Republicana. Entrevistas con soldados iraquíes de la tropa que estaba en el aeropuerto informaron de que se produjo un breve intercambio de fuego seguido por órdenes de retirada total. El pacto sereto aprobado por el Pentágono ofreció transporte y salvoconducto a los altos mandos de la Guardia Republicana y sus familias a Estados Unidos u otras zonas seguras además de importantes sumas de dinero. A los que eligieron ir a EEUU les garantizaron permiso de residencia y posible ciudadanía. A los oficiales de grado inferior les prometieron altos cargos en el reestructurado ejército iraquí que iba a ser organizado por la ocupación estadounidense. A cambio, los generales desertores y comandantes principales desmontaron las defensas, desmovilizaron las tropas y silenciosamente rindieron Bagdad. Proporcionaron información militar detallada sobre la ubicación de los focos de resistencia militar y la localización de Saddam Hussein, miembros de su familia y 'leales' que no estaban en el 'ajo'. Dada la estructura de mando centralizada, las órdenes de virtual rendición fueron cumplidas en línea descendente - excepto en los destacamentos locales que ofrecieron resistencia. Los soldados abandonados con armas, en algunos casos, se unieron a los saqueadores o alborotadores, ya fuera por lucro personal o para expresar su ultraje ante la traición. El abandono de las estructuras de mando al principio creó desmoralización y flujo a los focos locales de resistencia que luego se reagruparon en redes de resistencia guerrillera. El primer virrey estadounidense Garner, conocedor del "trato" y procurando crear la transferencia ordenada del poder a sus manos, propuso reorganizar las Fuerzas Armadas reincorporando una parte sustancial del viejo ejército a la tutela militar estadounidense. Este programa se encontró con el fuego pesado de los intransigentes sionistas del Pentágono que buscaban destruir por completo el ejército iraquí y convertir el país en feudos etno-religiosos controlados por militares estadounidenses para conseguir que Israel tuviera supremacía absoluta en el Oriente Medio y un régimen iraquí dispuesto a establecer relaciones con el estado judío (una versión iraquí de la dictadura Hashemita Jordana). Cuando Bremer sustituyó a Garner procedió a implementar la línea Wolfowitz-Feith – abolió entero el fuerte ejército iraquí de 500.000, incrementando con ello el número de parados armados, haciéndoles accesibles al mensaje de los núcleos originales de resistentes militares que habían surgido después de la deserción de los generales. La incorporación de especialistas militares en minas, explosivos y guerra táctica aumentó enormemente la capacidad de la recién formada resistencia clandestina para combatir a las tropas estadounidenses en múltiples ataques diarios. La concentración de los EEUU sobre el control militar, la extracción de petróleo, y la subcontratación política de la reconstrucción de la infraestructura iraquí condujo a prolongadas demoras y en última instancia al fracaso en restablecer los servicios básicos para 25 millones de iraquíes, creando un mar de hostilidad hacia la ocupación estadounidense y una nueva oleada de reclutas y simpatizantes de la floreciente resistencia guerrillera. Conforme la resistencia demostró su eficacia nuevos luchadores internacionalistas se unieron desde países vecinos musulmanes y árabes. El asombroso éxito de la guerrilla puede medirse de varios modos: la capacidad para realizar docenas de acciones militares diarias, de manera sostenida, y en una gran variedad de regiones del país; su éxito en la lucha relámpago que maximiza las bajas estadounidenses y reduce al mínimo las pérdidas; su eficacia en el minado de los proyectos del oleoducto colonial cambiando así la culpa popular sobre los ocupantes; su eficacia en la expulsión de los auxiliares coloniales en Naciones Unidas, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y muchas ONG - que podrían haber hecho incursiones para cooptar colaboradores locales, en particular entre los profesionales de élite en paro y los subcontratistas locales. Lo más importante de su lucha es la noción de que no puede emprenderse ninguna reconstrucción antes de que se acabe el dominio colonial; la "reconstrucción bajo dominio colonial" sólo perpetuará los nuevos gobernantes y enriquecerá a las multinacionales que tomarán el control de las empresas públicas iraquíes, petróleo, electricidad, agua y otras infraestructuras básicas, establecerá enormes bases militares permanentes estadounidenses y minará la unidad del país.

La Nueva Ola: El Futuro de la Resistencia

La tentativa estadounidense de "dar marcha atrás al reloj" a un período anterior de invasiones coloniales y gobierno directo fue una noción extraña impuesta a los imperialistas de la Administración Bush por los extremistas funcionarios sionistas y militaristas. Su objetivo no era seguir tácticas flexibles para crear un nuevo estado cliente, sinó destruir Irak, ahora y para el futuro, como potencial alternativa al poder israelí en Oriente Medio. Obligaron a la destrucción total del estado para convertir a Irak en una economía de subsistencia, forzando a la emigración del Oriente Medio a millones de trabajadores y profesionales cualificados. Demandaban un régimen presidido por militares estadounidenses y una colección de clientes del exilio obligados hacia sus patrocinadores sionistas del Pentágono. Ahmed Chalabi es el ejemplo principal. Por consiguiente, la política de gobernar y arruinar ha tenido el efecto de aumentar las fuerzas de resistencia armada, provocando la oposición anticolonial de la aplastante mayoría y minando los esfuerzos del régimen de Bush por desenredarse de Irak "internacionalizando" su gobierno colonial con soldados mercenarios de Paquistán, India, Bangla Desh y Europa Oriental. La pandilla S (sionista) dirigida por Wolfowitz ahora admite haber "subestimado" el problema de la post-invasión de Irak. De hecho su obsesión principal de defender Israel a toda costa – incluso con aumento de bajas estadounidenses – estaba tras el plan de destruir el ejército iraquí y creer que el poder militar haría agacharse a "los árabes" en eterna sumisión. Los "errores" fueron construidos sobre el anacrónico modelo original israelí de colonización y puño de hierro - que la pandilla de S tiene en gran estima y que elaboraron algunos de ellos (Perle y Feith) en su informe para Netanyahu en 1996.  Ahora los EEUU están embebidos en una guerra colonial que, la historia nos enseña no pueden ganar. En EEUU entre algunos Demócratas "liberales" (Kerry) y Republicanos (McCain) hay peticiones para que se aumente el número de tropas de ocupación colonial. Otros liberales y conservadores proponen "internacionalizar" la guerra, compartiendo alguna autoridad con unas Naciones Unidas flexibles, para traer a 40-50.000 tropas hindúes y Musulmanas del Sur Asia. La camarilla de Bush teme que un mayor despliegue de tropas le cueste la elección; Rumsfeld quiere más tropas extranjeras pero sin ceder ningunos poderes o un monopolio digamos sobre la asignación de contratos, la estrategia militar y la extracción de petróleo. El régimen de Bush y sus amplificadores en los medios de comunicación siguen reciclando la noción de que la resistencia la forman simplemente "extranjeros", "agentes de Al Qaeda", "remanentes de los seguidores de Saddam Hussein" (o el Partido Baaz) - en otras palabras, fuerzas marginales e insignificantes que serán eliminadas en breve a medida que las fuerzas estadounidenses peinen las ciudades, pueblos, barrios, ayudados por una red de informadores y policía colonial iraquí." Estas son ilusiones coloniales, necesarias para conservar el apoyo público en vista del rápido deterioro de la situación. EEUU aún no ha aceptado que lo que precedió al 1 de mayo fue una guerra de pega, una guerra mediática que fue ganada por un pacto secreto de la élite, un trato que permitió a EEUU conquistar Irak y dejó fuera a 25 millones de personas. La nueva guerra lleva ahora cinco meses - y EEUU no ha hecho progresos en cuanto a la disminución de los ataques, ni ha capturado posiciones estratégicas, porque no hay ninguna - la resistencia está por todas partes. Para la gran mayoría de iraquíes el objetivo político estratégico es la retirada estadounidense de Irak y la disolución del "régimen interino" cliente iraquí. La nueva guerra la libra una fuerza guerrillera sumamente motivada, que no está dirigida desde arriba y desde lejos por corruptos generales de salón ni está amenazada por un gobernante déspota. La forman miles de antiguos soldados, incluidos muchos especialistas militares. La forman cientos de miles de paisanos hartos de humillaciones diarias, incursiones de medianoche reventando puertas y del abuso de sus mujeres e hijas, que han tomado el fusil o proporcionan inteligencia o apoyo logístico a los luchadores. La forman millones de trabajadores en paro y empobrecidos, agricultores y profesionales que no tienen ningún futuro bajo el dominio colonial estadounidense. Como informa un periodista del Financial Times, "puede que pronto los mandos estadounidenses tengan que afrontar el hecho de que se enfrentan a la rebelión de una región entera de Irak, el Centro Sunni". Prosigue para citar a un miembro iraquí de la milicia apoyada por EEUU (Fuerza de Protección de Falluja o FPF), "la ciudad entera rechaza la ocupación americana… los muyahidin son habitantes de la ciudad …" Concluyó que, "parece (sic) haber un modelo de venganza contra las tácticas agresivas usadas por la coalición (sic) en Fallujah y en otras partes." Cita a un capitán de las FPF que declaró que la resistencia comenzó a principios de mayo después que las fuerzas estadounidenses masacraron a 15 manifestantes pacíficos, mataron a una niña pequeña y a varios otros civiles." (Financial Times, el 25 septiembre 2003 p.6) Unos cuantos mullahs cooptados, un par de cientos de exiliados colonizados importados y unos miles de policías no tienen ninguna posibilidad contra la rebelión que bulle en las masas de iraquíes que ven cada acto violento directamente relacionado con la presencia del mando militar estadounidense. Toda la propaganda de los medios de comunicación estadounidenses destinada a los iraquíes no cambia la miseria absoluta de su vida diaria, la humillación de los constantes insultos y amenazas que les lanzan en las calles, en los mercados y la arrogante sumisión forzada de los sospechosos capturados encapuchados y empujados al suelo, con una bota sobre sus cuellos, un arma apuntando a su cabeza, bajo las luces de búsqueda de los vehículos acorazados y helicópteros. Estas "ayudas visuales", rutinas de gobierno colonial, han liberado un odio razonado que sólo ahora se ha unido a la guerra contra el imperialismo. Todavía se harán tratos pero beneficiarán sólo a unos cuantos – ya no existe un mando central para ejecutar órdenes o ejecutar a los sujetos desobedientes. Hay traidores e informadores, pero sus vecinos y colegas los conocen y son tratados en el contexto de la resistencia anticolonial. No hay frentes de batalla - está por todas partes, hay minas en las carreteras porque las plantaron y detonaron comandos locales; no hay ninguna 'Batalla de Bagdad ' - habrá mil y una batallas en Bagdad - en cada camino, callejón, bloque de apartamentos y plaza del mercado. No hay ninguna familia de la élite que sea el objetivo, ningún líder que matar al terminar la guerra; hay millones de familias y miles de líderes. Esta es una nueva guerra. Rumsfeld y Wolfowitz mejor que se preparen para una guerra prolongada, invencible, con bajas diarias que con el tiempo les llevarán a retirarse de la política. Recuerden a LBJ, recuerden Vietnam. Numerosas bajas significan que el gigante durmiente al fin se despertará.

5 de octubre de 2003

La política comercial de EE.UU. después de CancúnJames Petras
Traducido para
Rebelión por Laura Abad No cabe duda de que la V conferencia de la OMC (Organización Mundial del Comercio) en Cancún ha significado un fracaso para EE.UU. y la U.E. y sus intenciones de imponer normativas y regulaciones de carácter global para favorecer a sus productores y exportadores nacionales, especialmente los del sector de la agricultura. La movilización internacional de las organizaciones de agricultores y trabajadores, así como de las ONGs progresistas pone de manifiesto el poder de la lucha extra-parlamentaria y la solidaridad internacional. El grupo de los 21 –entre ellos China, Brasil, la India, Sudáfrica y otros- ha demostrado la capacidad de los países del Tercer Mundo para dejar de lado sus diferencias temporalmente y unir sus fuerzas contra las imposiciones de las potencias imperiales. Si la victoria de las fuerzas progresistas ha de tener un impacto a largo plazo, es necesario analizar ciertos interrogantes levantados por las crisis de la OMC, que ha perdido su papel privilegiado como centro de las negociaciones y la formulación de políticas comerciales a escala mundial. Estos interrogantes pueden dividirse en varios grupos: 1 ¿Cuál es la naturaleza de los acuerdos comerciales perseguidos por las potencias imperiales (EE.UU., la U.E. y Japón) y los de los países del Tercer Mundo?2 ¿Eran estrictamente los acuerdos de “comercio” el objetivo de la conferencia, o más bien se trataba de cuestiones mucho más extensas como las inversiones, los derechos de la propiedad intelectual, las patentes y el conjunto de las relaciones que tienen que ver con la “política industrial”?3 ¿Cómo se explica la intransigencia de EE.UU y la U.E. en su persecución de políticas de comercio de carácter unilateral y no recíproco que sólo benefician los intereses agrícolas de sus respectivos países en detrimento de aquellos del Tercer Mundo, y especialmente los de los países pobres de África?4 ¿Qué políticas y estrategias adoptarán ahora EE.UU. y la U.E. como resultado del fracaso de Cancún?5 ¿Qué consecuencias tendrá la derrota de EE.UU. en Cancún sobre el acuerdo del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en 2005? 

Los objetivos de EE.UU. y la U.E. en la conferencia de Cancún

La agenda de EE.UU. y la U.E. no tenía nada que ver con la liberalización del comercio mundial. Los principales medios de comunicación y la prensa del mundo angloamericano (Wall Street Journal, The Financial Times, The New York Times, The London Times) han sostenido que los intentos de EE.UU. y la U.E. de liberalizar el comercio mundial se han visto frustrados por la intransigencia y la hiriente retórica del Tercer Mundo. Echándole la culpa a éste, los representantes de EE.UU. y de la U.E. olvidaron mencionar que lo que realmente estaba impidiendo la liberalización del comercio eran los USA$300 billones de los países imperiales en subsidios a los agro-exportadores. Al contrario de lo declarado por Pascal Lamy, eurocomisario de Comercio, y Robert Zoellick, secretario de Comercio de EE.UU., la traba fundamental a la liberalización del comercio mundial fue su empeño en proteger a sus poco competitivos agricultores y las exportaciones subvencionadas. Su liberalismo es muy selectivo –orientado a levantar las barreras al comercio pero eliminando los subsidios al Tercer Mundo. El caso más llamativo es el subsidio estadounidense de USA$3,3 billones a 25000 agricultores del algodón, que les permite convertirse en el primer exportador mundial a pesar de que sus costes de producción sobrepasan aquellos de 10 millones de agricultores del algodón africanos. Los pequeños agricultores de África perdieron USA$1 billón al año en ganancias del exterior porque las exportaciones subsidiadas de EE.UU. monopolizan los merados, disminuyendo los precios en un 50% entre 1997 y 2002 (Financial Times 11 de septiembre de 2003, pág. 7) Los subsidios estatales, la producción de los productores nacionales y la liberalización de los mercados del Tercer Mundo para dominar el comercio no son precisamente medidas descriptivas de un sistema de comercio liberal. Por el contrario, se aproximan más bien a un sistema mercantil imperial, predominante antes del s. XIX y que provocó las revoluciones independentistas de los liberales en el Norte y Sur de América a finales del s.XVIII y principios del XIX.

Más allá de las políticas comerciales

Deliberadamente o no, los representantes de EE.UU. y la U.E. confundieron dos materias distintas pero interrelacionadas: las reglas y regulaciones de comercio, y las inversiones, licencias, y políticas presupuestarias del gobierno de . EE.UU. y la U.E. intentaron una vez más establecer restricciones de carácter estatal (y un precio) sobre la libre circulación de ideas, tecnología y patentes, aplicando controles de monopolio a través de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (TRIPS) y otros monopolios protegidos en los países imperiales. La política de mercado tiene que ver con el intercambio de bienes y servicios, en este caso entre naciones. Las políticas de inversión tienen que ver con los flujos de capital entrante y saliente de un país, que afectan a la propiedad, la producción, los ingresos, las ganancias, las divisas y la balanza de pagos de un país. La estrategia de EE.UU. y la U.E. era liberalizar las políticas de inversión del Tercer Mundo, abrir sus sectores estratégicos a la absorción extranjera pero manteniendo la protección de varios cientos de industrias locales poco competitivas de EE.UU. y la U.E. En cuanto a los servicios, perseguían la misma política de liberalización selectiva –apertura de la banca, la sanidad y la educación a la adquisición extranjera, a sabiendas de la incapacidad del Tercer Mundo de hacer lo propio con los negocios de la banca, la sanidad y la educación de los EE.UU. y la U.E. Siguiendo su táctica, EE.UU. y la U.E. se encontraban en mejor posición para defender la “liberalización global” en la inversión y la propiedad intelectual que en la agricultura. Por esta razón, trataron de obviar temporalmente el impasse en cuanto a la agricultura para alcanzar un “consenso” en inversión y TRIPS –un resultado muy lucrativo por cierto. El problema fue que el G21 quería asegurar las concesiones a sus agro-exportadores antes de pasar a debatir (y llegar a un acuerdo) sobre la inversión global y los TRIPS. Ante la negativa estadounidense y europea a detener sus políticas agrarias estatales, no hubo un debate significativo sobre cuestiones más amplias como la capacidad de muchos países tercermundistas de América Latina y África para desarrollar un sector industrial endógeno en un mundo globalmente liberalizado y dominado por la fabricación barata producida por las multinacionales en países de bajo coste como China. La intransigencia de EE.UU. y la U.E. Como porcentaje del PIB y de la población activa, la agricultura representa sólo una pequeña parte de los ingresos y el empleo en EE.UU. y en la U.E. Aún así, sus representantes se esforzaron en realizar una vigorosa presentación en defensa de sus productores agrícolas, negando la existencia de concesiones significativas y violando así la propia ideología del libre comercio y la liberalización sobre la que se levanta su imperio económico. Los motivos son de carácter político y económico. La exportación agrícola estimula el mercado de divisas y disminuye el déficit de la balanza comercial estadounidense. El New York Times (16 de septiembre de 2003, pág. A-6) apuntaba que los países en vías de desarrollo de la OMC abandonaban la cumbre “convencidos de que no había esperanza alguna de alcanzar negociaciones realistas con los americanos este año en lo relativo a los subsidios agrícolas”. El “compromiso” defendido por Zoellick, secretario de Comercio de EE.UU., dejó intacto todo el programa de subsidios agrícolas, incluyendo los de EE.UU. a los productores del algodón, que empobrece a los agricultores más pobres de África. Las grandes compañías agro-industriales de EE.UU. estaban entusiasmadas con la actuación de Zoellick en defensa del aumento de USA$40 billones en el subsidio agrícola aprobado por el Congreso en 2002. los numerosos estados controlados por la elite agrícola votaron en bloque a favor de Bush en 2000, proporcionándole así el grueso de los votos electorales. Las corporaciones del agro-negocio contribuyeron a los candidatos políticos en 2002 con USA$53 billones, de los cuales el 72% fue a parar al partido Republicano. Robert Stallman, dirigente de la Federación de Agricultores de Estados Unidos elogió la “excelente labor” de Zoellick. Desde el punto de vista de Zoellick, ningún tratado de la OMC sería mejor que uno que obligue al gobierno de los EE.UU. a recortar sus multibillonarias ayudas a la agricultura. El imperio estadounidense de 5ul y su predecesor, Clinton, se basa en la 5ultinaci hacia el extranjero de la inversión en las 5ultinacionales y en el control de la 5ultinacio y los mercados. El poder político del sector agrícola es necesario para contrarrestar la oposición en las grandes 5ultinac, las minorías y los sindicatos. La 5ultinacion de las ayudas y aranceles proteccionistas, así como de los subsidios agrícolas les privarían de una base política clave de apoyo a políticas imperialistas no muy populares, como la exportación de capital y la pérdida de empleos manufactureros. De igual modo, en la U.E., los subsidios a la agricultura sirven para garantizar el beneplácito de los agricultores para que los 5ultinaci europeos incentiven la 5ultinaci extranjera por medio de 5ultinacionales y reduzcan los pagos sociales a los trabajadores. Dado el alcance político-estratégico del poder electoral del sector agricultor, no sorprende que tanto EE.UU. como la U.E. se nieguen a hacer concesiones en materia de ayudas a la exportación al Tercer Mundo. La estrategia de los EE.UU. después de Cancún A pesar de haber fracasado en su esfuerzo por lograr un acuerdo global en Cancún, EE.UU. y la U.E. continuarán sus políticas mercantilistas. La táctica elegida, ya apuntada por Zoellick, consiste en promover acuerdos bilaterales en los que utilizar sus recursos financieros, políticos y económicos para asegurar a nivel nacional aquello que no logren conseguir a nivel internacional. La estrategia comercial de EE.UU. es similar a la que adoptó la Administración Bush cuando rechazó la Corte Penal Internacional –buscó y se aseguró acuerdos bilaterales que concedieran a los civiles y militares estadounidenses inmunidad e impunidad ante acusaciones de crímenes contra la humanidad. El resultado más significativo será, tal y como señala Le Monde (16 de septiembre de 2003) un giro hacia las “zonas de libre comercio”; esto significa que EE.UU. promoverá a toda costa un tratado regional con América Latina –el ALCA, así como acuerdos binacionales con regímenes clientes en la zona. Según el New York Times (15 de septiembre de 2003) “Zoellick dijo que seguiría progresando en sus acuerdos comerciales con países y regiones individuales, señalando que poseía una larga lista de países con los que deseaba negociar un acuerdo con EE.UU.”. El primero en la “lista” de Zoellick es México, cuyo ministro de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Dérbez, presentó una “propuesta de compromiso” en la cumbre de la OMC, que suscitó un gran descontento entre los representantes del Tercer Mundo, ya que no concedía prácticamente nada a los países más perjudicados por los subsidios del algodón de EE.UU. y la U.E. Al día siguiente, la ministra de Comercio de Ecuador, Juez de Baki, (que se unió formalmente a la declaración de los 21) anunció que, dadas las escasas expectativas de alcanzar acuerdos de comercio globales o regionales, “Ecuador debía inclinarse hacia negociaciones comerciales de carácter bilateral con EE.UU.” Con su presidente Lucio Gutiérrez preparando la privatización del petróleo y la industria eléctrica y la reducción o eliminación de las ayudas agrícolas, Ecuador constituye un buen ejemplo de la debilidad de la coalición del Tercer Mundo en la cumbre de la OMC. Aunque sorprendidos en un primer momento ante la coalición de los 21 en Cancún, los expertos en comercio de Washington afirman ahora que la divergencia de intereses de la coalición la convertían en una frágil iniciativa. Señalan la masiva exportación manufacturera de China y su dependencia del mercado estadounidense como los motivos por los cuales China rechazará formar parte de un frente comercial del Tercer Mundo. Si se examinan con detalle las necesidades e intereses de los miembros más importantes del G21, se encuentran de hecho diferencias significativas. Brasil y Argentina quieren reducir las barreras arancelarias de sus productos agrícolas. México, la India y China cuentan con cientos de millones de campesinos y pequeños agricultores a punto de extinguirse ante las exportaciones agrícolas subsidiadas de EE.UU. Es decir que los agro-exportadores quieren que EE.UU. liberalice sus reglas comerciales y los países de pequeños productores quieren protegerlos mediante la eliminación, por parte de EE.UU., de sus ayudas a la exportación. Lo que mantiene unida esta débil coalición es la reticencia estadounidense a liberalizar su política de exportación o moderar sus demandas de apertura de mercados en el Tercer Mundo. Las posibilidades de que Washington idee una estrategia flexible ante el Tercer Mundo se ven limitadas por su determinación de proteger sus agricultores no competitivos en el mercado nacional, así como de fomentar sus exportaciones del agro-negocio. Esto conllevaría un sacrificio por parte del Tercer Mundo de sus mercados tanto nacionales como exteriores y la consiguiente pérdida de apoyo político entre las clases sociales del sector agricultor. La postura negociadora de los representantes estadounidenses se complica aún más ante los ataques del Congreso y del presidente Bush a los tipos de cambio de China y sus excedentes en la fabricación. El secretario de Comercio, Donald Evans, está preparando un “equipo de investigación sobre prácticas de comercio ilegales y no competitivas tales como los subsidios o la competencia desleal” enfocado principalmente hacia China (Wall Street Journal, 15 de septiembre de 2003, pág. 2) Ésta es una medida proteccionista apenas disimulada para proteger la proporción de mercado de los fabricantes estadounidenses no competitivos. Esto suscitará la resistencia de las multinacionales estadounidenses en China, que representan el 50% de las exportaciones procedentes de China a EE.UU. Gigantes comerciales como Wall-Mart importan mercancía china por valor de USA$10 billones cada año.

Conclusión: Cancún y el ALCA

Dada la gran importancia que tienen para EE.UU. en la construcción de su imperio, sería un error hablar sólo de política de mercado o de política justa de mercado de la agricultura. El ideal para los estrategas económicos de EE.UU. contempla la creación de espacios privilegiados para sus inversores, control financiero de los bancos estadounidenses, apertura de mercados para sus fabricantes y dominio monopolístico de los recursos petrolíferos y energéticos mundiales. El comercio es uno de los caminos que llevan al imperio económico, pero dado el desigual desarrollo de sus sectores económicos y la interrelación entre la construcción de su imperio y el apoyo político de sectores económicamente rezagados, parece que Washington tiene una difícil tarea a nivel global. A través del ALCA, Washington dirigirá sus esfuerzos a la consecución de acuerdos comerciales regionales con América Latina, como objetivo primordial de su imperialismo mercantil (proteccionismo en casa y liberalismo en el extranjero). Washington puede contar con México, Colombia, Ecuador, América Central, el Caribe, Chile, Perú y Uruguay. Cuba y Venezuela se oponen. Sólo queda Brasil. No se debe descartar un acuerdo con Lula, puesto que ha aceptado las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y las prácticas neoliberales. Sin embargo, a cambio de la apertura de sus mercados a las exportaciones alimenticias subsidiadas de EE.UU., Lula tiene que conseguir concesiones comerciales para su elite agro-exportadora. Puesto que Lula parece dispuesto a sacrificar a sus pequeños agricultores y trabajadores sin tierra reduciendo la reforma agraria y la liberalización, es indispensable para su estrategia liberal de desarrollo de la exportación que se asegure un amplio acceso al mercado estadounidense de zumo de naranja, soja y otras materias primas. En circunstancias normales, éstas son demandas bastante moderadas. Sin embargo, incluso las concesiones de EE.UU. en cítricos y soja son cuanto menos improbables. El hermano del presidente, y gobernador de Florida, Jeb Bush, voló a Washington para insistir en el mantenimiento de las ayudas a los cítricos para proteger a los productores estadounidenses no competitivos de naranjas y le recordó a su hermano la importancia de Florida en su victoria presidencial del año 2000. Los que construyen el imperio estadounidense no se moderan en sus demandas: lo quieren todo. En tanto que estrategia de EE.UU., el ALCA impuso un comercio desigual, cuyos acuerdos de inversión tienden a convertir América Latina (Brasil inclusive) en una región de exportación de materias primas, con el que asegurar a nivel regional lo que en Cancún no se pudo asegurar a nivel global. Lo que hace que la situación política sea aún más patética es que Brasil, en tanto que líder comercial, no haya sido capaz de desarrollar una política industrial nacional. Así que en el mejor de los casos, Lula se asegurará un lugar dentro del ALCA como exportador de materias primas. De todas formas, este viraje estadounidense hacia “acuerdos regionales y bilaterales” tendrá que hacer frente a una masiva oposición popular tanto regional como nacional. Habrá, sin duda, dos, tres, muchos “Cancúns”.

3 de octubre de 2003

Brasil y el ALCAJames Petras
Traducido para
Rebelión por Marina Trillo La mejor manera de entender la posición de Brasil respecto al ALCA es empezar examinando a los políticos clave que están implicados en la elaboración de la política económica exterior. El presidente del Banco Central es Henrique Meirelles, anterior presidente del Fleet Boston Global Bank, un neo-liberal ortodoxo que mantiene excelentes relaciones de trabajo con Wall Street. El ministro de Finanzas es Antonio Palocci, antiguo trotskista que ha renegado de su anterior izquierdismo dogmático para abrazar las doctrinas de “libre mercado”. El ministro del comercio Luiz Fernando Furlan es un millonario dueño de una empresa de negocios agrícolas - y practicante de las políticas neoliberales. El ministro de Agricultura es Roberto Rodriguez que fue presidente de la Brazilian Agro-Industrial Association es un ardiente defensor de los cultivos modificados genéticamente y colaborador íntimo de Monsanto, el gigante corporativo estadounidense. El 25 de septiembre de 2003, el régimen de Lula legalizó la soja modificada genéticamente. El Ministro de Asuntos Exteriores, Celso Amorin, es otro antiguo marxista que ha virado a la derecha y está trabajando en estrecha colaboración con la US Trade Commissioner Zoellick en la presidencia conjunta de la comisión preparatoria del ALCA. El Presidente Luis Inacio Lula da Silva, extrabajador del metal (hace casi un cuarto de siglo) se ha convertido a la doctrina del libre comercio. Al iniciar la reunión de la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2003, atacó el proteccionismo de los países industrializados y defendió la tesis de que el proteccionismo es el mayor obstáculo para el desarrollo de las fuerzas productivas del mundo y aquéllos que practican el proteccionismo ganarían mucho más con la dinámica de una economía global basada en la liberación verdadera y completa del comercio (La Jornada, 23 setiembre 2003) La estrategia del régimen de Lula es promocionar sus competitivos productores agro-exportadores y conseguir acceso sin trabas a los mercados estadounidenses y europeos, especialmente de productos cítricos y habas de soja, un negocio multibillonario en dólares. Con este fin Lula ha dejado definitivamente de lado cualquier reforma agraria doméstica seria, asentando a tan solo 2.000 familias en los primeros 9 meses de gobierno, la décima parte de los regímenes anteriores, la trigésima de las 60.000 familias que una vez prometió y una sexagésima de lo que exige el MST (Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra) Los granjeros corporativos del Oeste y del Sur cuentan con una poderosa voz en Washington y se oponen a cualquier bajada de barreras comerciales y subsidios, y la administración Bush confía en su apoyo político. Para contrarrestar la resistencia de EEUU a lo que Lula denomina un “verdadero y completo” mercado libre, el equipo de Lula ha formulado una estrategia de presión colectiva por medio de coaliciones con otros países. En la reunión de Cancún de Ministros del Comercio Mundial (septiembre de 2003), Brasil fue en vanguardia de la oposición de “Los 21”, (países del Tercer Mundo que incluyen a China, India y Sudáfrica) exigiendo el final de los subsidios comerciales estadounidenses y europeos y reglamentación antidumping. Brasil asumió el liderazgo en Cancún y ganó ventaja estratégica para sus propias negociaciones bilaterales con EEUU, al objeto de impulsar los intereses agro-exportadores bajo la bandera de la “antiglobalizacion”. De hecho la política de Lula era promover el neoliberalismo simétrico, y no tenía ningún interés en defender a los pequeños agricultores que producen para el mercado local. La segunda estrategia del régimen de Lula es consolidar y ampliar el MERCOSUR (grupo regional de integración económica en el que están Argentina, Uruguay y Paraguay para incluir a Bolivia, Chile, Perú y Venezuela), no como alternativa al ALCA, sinó como una herramienta para fortalecer su posición de negociación internacional respecto a Norteamérica (Financial Times, 26 de agosto de 2003, p.3) La tercera y relacionada estrategia es implicarse en acuerdos bilaterales de libre comercio con otros países Latinoamericanos para conseguir mercados y presentar a los EEUU una muy lucrativa oportunidad de ganar diversos mercados abiertos si los EEUU están realmente dispuestos a abandonar sus políticas proteccionistas. Brasil no está construyendo un sistema alternativo de integración que excluya a los EEUU per se, sinó que está intentando forzar a EEUU a que liberalice y proporcione oportunidades comerciales a la élite agraria que es la espina dorsal de la estrategia de Lula de crecimiento de la exportación. Los intereses comerciales estadounidenses y la Comisión Comercial Zoellick están decididos a conseguir un “amplio y comprensivo” acuerdo sobre derechos comerciales, de inversión, de servicios, e intelectual, al tiempo que sacan de la agenda el tema del proteccionismo agrícola estadounidense ya habiéndolo tratado en la ronda de Doha (Financial Times 24 Stbre 2004) EEUU desea a la vez, dominar totalmente las finanzas, la industria, los servicios y la investigación de Latinoamérica (recolonizando la región a través de un sistema de normas controladas por los EEUU), y proteger sus no competitivos sectores agrícolas y manufactureros. Brasil, con sus propias poderosas corporaciones agro-industriales está intentando ejercer presión sobre EEUU mediante la formación de coaliciones que ofrecen mayores oportunidades para lograr que pase el ALCA, pero a condición de que su propia burguesía también se beneficie. En noviembre, Brasil y los EEUU co-presidirán una reunión para impulsar un acuerdo ALCA en 2005. EEUU ha logrado sacar de la mesa de negociaciones el tema de los subsidios agrícolas y ha forzado a Brasil a convenir negociaciones bilaterales de libre comercio entre EEUU y el MERCOSUR en el contexto del ALCA. Los progresistas y las ONG que vieron el liderazgo Brasileño de “Los 21” en Cancún como parte de un movimiento antiglobalización están totalmente equivocados; los políticos, las políticas y las alianzas Brasileñas no son ni antiglobalización ni mucho menos antiimperialistas. La idea de que la promoción Brasileña del MERCOSUR sea una alternativa al ALCA es también una noción equivocada, los líderes Brasileños lo consideran como un medio de ejercer presión sobre EEUU para conseguir ventajas para las élites locales agro-exportadoras dentro del ALCA. Los Brasileños de seguro que negociarán e insistirán en concesiones contra un régimen estadounidense que lo quiere todo - libre flujo de inversiones y control de América Latina y proteccionismo en casa. La oposición al ALCA viene, no del régimen de neoliberales de Da Silva, sinó de la gran mayoría de Brasileños. En un referéndum informal en 2002, votaron 11 millones de brasileños y 95% estaban en contra del ALCA. Los principales movimientos sociales, como el MST, los sindicatos, sectores progresistas de la Iglesia, partidos marxistas y miembros radicales disidentes del PT, están a la vanguardia de la campaña de oposición. Representan la verdadera alternativa al neoliberalismo en el país y vía el ALCA.


2 de octubre de 2003

Radio "El Reloj" entrevista a James Petras  Chile 1973. En un lado estaban los militares golpistas y del otro millones de obreros desarmadosEl Reloj, FM Urbana, 88.3, Sábados de 17:00 a 19:00.
Desgrabación y edición: Mario Hernandez, revista La Maza.
ER: ¿En qué contexto asume el gobierno de la Unidad Popular? JP: Desde el primer día de la victoria ocurren incidentes de violencia, primero matan al Gral. Schneider en un rapto fracasado de la derecha, antes la campaña de desestabilización del Presidente Frei tratando de provocar el caos, luego tenemos a EE.UU. intentando comprar congresistas que voten en contra de Allende porque la Constitución establecía que sino había una mayoría, como ocurrió, podían votar entre los 2 primeros candidatos. Toda una serie de incidentes que indicaban que la vía electoral tenía serios problemas, incluso grupos terroristas de derecha estaban planificando una serie de atentados que gracias a la infiltración del MIR fueron denunciados. Eso indicaba que las autoridades, supuestamente los carabineros, que guardaban la institucionalidad, supuestamente profesionales y neutrales, ya eran en alguna forma un riesgo grave para el gobierno.  ER: Ud. estaba en Chile días antes que se produzca el golpe ¿cómo veía la situación y cuál era la relación que tenía con los funcionarios del gobierno? JP: Yo era muy amigo de Orlando Letellier que era Ministro de Defensa. Cuando nos encontramos en Washington, en julio, siendo embajador en EE.UU., me insistió en colaborar y hacer estudios sobre la población, las posibilidades de defender la democracia y qué condiciones existían para la continuidad del proceso político en Chile. Hacia fines de agosto yo pensaba que la mayor posibilidad que existía era una guerra civil. Eso le parecía a muchos sectores electoralistas, particularmente al PC, como muy destructivo. Mientras el gobierno tuvo el apoyo de algunos generales constitucionalistas, tenía la posibilidad de armar al pueblo frente a los golpistas. Yo tenía información del tipo de funcionarios que entraban a la embajada norteamericana y todos eran asesinos de Vietnam, Centroamérica, Guatemala y Camboya. Gente con experiencia paramilitar, golpistas, etc., y no viajaban a Chile por razones diplomáticas. Recuerdo claramente haber estado con Pedro Vuscovich -Ministro de Economía y luego Director de la Corporación de Fomento- y otras 2 personas. Fuimos a almorzar y cuando salíamos el diario de la tarde tenía grandes títulares anunciando la renuncia de los 3 generales defensores de la constitucionalidad que quedaban, entre ellos Prats. Les dije gritando: '¡Estamos fritos!, todo termina con esto. La posibilidad de dividir al ejército y abrir una posibilidad de defensa del gobierno han acabado'. Esa misma tarde concurrí a La Moneda para hablar con Letellier porque ya no existía la posibilidad de guerra civil. En un lado estaban los militares golpistas y del otro millones de obreros desarmados. Hablamos en el patio porque no podíamos hablar en la oficina del Ministro de Defensa. Cuando me dijo: 'las paredes oyen', confirmé lo que pensaba.  ER: Después del tiempo transcurrido, ¿cuáles son las opciones que a tu juicio podría haber tomado el gobierno de Allende para evitar el desenlace que finalmente tuvo? JP: En 1972 cuando, mediante un lock-out, los capitalistas tratan de paralizar la economía, los obreros ocupan las fábricas y ponen a trabajar la economía. Era el momento de descabezar a los principales cabecillas del golpismo empezando por El Mercurio. Cuando los obreros tomaron las empresas era el momento de avanzar sobre una sólida base socio-económica. Además, había muchos oficiales, no sólo Prats, que no recibieron ningún apoyo del gobierno que actuaba como si todos fueran iguales mientras los derechistas estaban conspirando. En junio, hay un golpe prematuro que fracasa, el Tancazo. En esa oportunidad casi 30.000 obreros marcharon pidiendo armas para defender el proceso y Allende, en una actitud muy frívola, los manda a su casa diciendo que el gobierno sabía cómo defenderse. Inmediatamente, aprueba una ley para desarmar a los sectores civiles que el Ejército y la policía aprovecha para desarmar a los obreros, dejando a la clase dominante y los sectores golpistas con el monopolio de las armas. Finalmente, yo creo que poner a Pinochet en el gobierno, era fortalecer cada vez más la política de la derecha. En vez de expulsarlos y hacer una limpieza, hicieron una política de conciliación, pensando en más concesiones, que eran una indicación de la debilidad del gobierno y las instituciones, pero fuera de la institucionalidad no tenían ninguna política. Lo peor eran el PS y el PC. No tenían ninguna preparación para la lucha. El secretario general del PS, un flaco aristocrático, Carlos Altamirano, tenía un discurso incendiario pero hueco, atrás no había nada, ni entre los militares, ni en ninguna parte, ni siquiera tenía casa segura. Cuando ocurre el golpe estaba caminando por la calle. Una irresponsabilidad total que termina con la política de Allende de luchar como individuo en La Moneda, un acto heroico, memorable, pero que realmente no cambió nada. Allende y sus seguidores pensaban que la institucionalidad era parte de la historia de Chile, pero la historia había cambiado. Yo lo aprendí muchos años antes. La burguesía en Chile nunca puso en cuestionamiento sus privilegios y poder. Cuando uno les preguntaba a los latifundistas sobre la reforma agraria, todos decían lo mismo: 'antes de entregar las tierras preferimos un gobierno dictatorial'. Eso era 6 años antes del golpe y si yo lo pude averiguar como visitante, como observador, me pregunto cómo la clase política de izquierda en Chile no podía entender que la institucionalidad democrática estaba condicionada por el capitalismo y el latifundismo como precondiciones.

26 de septiembre de 2003

Política antiimperialista: Formación de clase y acción socio-políticaJames Petras
Rebelión Traducido para Rebelión por Marina Trillo

Introducción

Para comprender la naturaleza y dinámica de la política antiimperialista es importante responder a varias preguntas clave. Entre ellas: 1.      ¿Qué constituye un movimiento antiimperialista (MAI)? ¿Son antiimperialistas los movimientos o eventos antiglobalización, antiALCA, antiIrak (o antiguerra)?. 2.      ¿Bajo qué condiciones y localizaciones geopolíticas emergen y se expanden los MAI? 3.      ¿Qué clases específicas inician y cuales expanden los MAI, y qué clases, estados, y regímenes defienden el imperialismo?. 4.      ¿Bajo qué condiciones (contexto político y económico) las clases estructuralmente determinadas (explotadas) se involucran en luchas antiimperialistas?. ¿Marcan alguna diferencia las fuertes crisis económicas y la emergencia de nuevas organizaciones y líderes? 5.      ¿Bajo que condiciones surgen los movimientos MAI en los países imperialistas (EEUU y UE)? ¿Cuáles son su potencial y limitaciones? 6.      ¿Qué estrategias y tácticas promueven o limitan el crecimiento de los MAI?. Las respuestas a éstas y otras relevantes cuestiones proporcionan una guía para nuestro debate sobre la teoría y política antiimperialista actual.

Movimientos antiimperialistas

 La oposición al imperialismo adopta una gran variedad de formas y prácticas organizativas. No hay una sola organización internacionalmente dominante, que se oponga completamente al imperialismo como sistema de poder. Más bien, los que predominan son una serie de movimientos monotemáticos que se oponen a la política e instituciones imperiales. Por ejemplo, importantes manifestaciones en toda Latino América, movimientos y referéndums se han opuesto al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) patrocinada por EEUU. Para muchos de los adversarios, la oposición al ALCA se basa en los efectos destructivos que el libre comercio ejerce sobre los trabajos, así como sobre los granjeros y campesinos. Para otros, el ALCA es visto como parte de una estrategia global estadounidense para conquistar y dominar las economías y la política de Ibero América y del resto del mundo. Los movimientos antiALCA se oponen a un aspecto importante del imperialismo estadounidense - su intento de dominar el comercio e inversión de toda la región por medio de su control formal del armazón político legal que rige las relaciones económicas. El movimiento antiglobalización y la campaña antiguerra (Irak, Afganistán) abarcan tanto a grupos antiimperialistas como a “reformistas imperiales” que por lo general apoyan el poder imperial estadounidense pero se oponen al particular modo de ejercitar el poder, o a la ubicación específica en la que se manifiesta. Otros se oponen al comportamiento de las corporaciones multinacionales pero no al estado y sistema imperial en el que están inmersas. Estos movimientos son antiimperialistas en cuanto movilizan fuerzas populares para oponerse a una importante manifestación de la expansión imperial, despiertan la conciencia popular sobre los motivos de los regímenes de EEUU y la UE y abren la posibilidad de profundizar y extender la resistencia al imperialismo como sistema. No obstante, con frecuencia no se comprenden las potencialidades de estas políticas monotemáticas; la lucha contra un solo asunto se queda aislada del rechazo general al imperialismo, y la victoria o derrota del poder imperial generalmente termina con las movilizaciones. La movilización antiguerra de Vietnam, que fue la oposición más amplia y más duradera contra una guerra imperialista, disminuyó cuando se acabó el reclutamiento militar, los vietnamitas ganaron la guerra y los EEUU retiraron sus tropas. Los efectos posteriores fueron limitar el uso masivo de tropas estadounidenses de infantería durante quince años, (hasta la Guerra de Golfo) y aumentar la contratación de ejércitos mercenarios (Afganistán, Nicaragua, Angola, Mozambique, etc.), aumento de la dependencia en agencias de inteligencia y fuerzas especiales para derrocar a los regímenes antiimperialistas (Chile 1973, Argentina 1976, Uruguay 1973, etc.) y fuerzas a pequeña escala para invadir países pequeños (Grenada, Panamá). Además, los movimientos antiimperialistas monotemáticos no impidieron, ni siquiera se movilizaron para terminar con el bloqueo económico a Cuba, Vietnam, Camboya, Laos, etc. Finalmente muchos de los antiimperialistas de tema único se unieron al ala liberal del pro imperialista Partido Demócrata de los EEUU, y los partidos reformistas pro OTAN de Europa - el Partido Socialista de Francia, el Partido Comunista de Italia etc. El registro histórico de los movimientos antiimperialistas monotemáticos es muy ambiguo; en algunos casos tiene efectos residuales a medio plazo, en otros se disuelve en la política tradicional y en unos pocos casos alimenta movimientos sociales más grandes. En el último caso, las luchas anticoloniales de Francia e Italia alimentaron los mayores movimientos antisistema; París 1968, otoño caliente de Italia en 1969. La clave para identificar la dinámica (hacia adelante o hacia atrás) de los movimientos antiimperialistas monotemáticos es la política: la ideología, los líderes y los programas en torno a los que se organizan los movimientos. La mayor parte de los impactos a corto plazo son resultado de la ideología política de los líderes de mínimo denominador pragmático, fijándose exclusivamente en el tema más inmediato (política imperial), disociados del imperialismo como sistema de poder, evitando cualquier desafío político al poder del régimen o del estado, y acomodando o subordinando el movimiento de masas a los políticos oportunistas “disidentes” de los principales partidos imperiales, que buscan capitalizar la protesta de masas con fines electorales. Las movilizaciones antiimperialistas monotemáticas, como la antiglobalización, surgen con fuerza, se extienden y después se hacen rutina y declinan, porque omiten conectar instrumentos políticos para desafiar al poder, con las luchas populares de masas. En el caso de la lucha antiglobalización, las falsas premisas de los ideólogos del movimiento, la idea de las corporaciones multinacionales como poderes autónomos divorciados del estado imperial, fallaron en prever las guerras imperiales y la ocupación colonial. La reorientación de muchos antiguos activistas antiglobalización, hacia el movimiento antiguerra de Irak, condujo a un aumento masivo de protestas con el tema único de la guerra, seguidas de un desplome después que EEUU conquistó y ocupó Irak. No ha surgido ningún movimiento de masas que se opongan al régimen colonial estadounidense ni que apoye la resistencia iraquí. La erupción de los movimientos de masas monotemáticos opuestos a políticas antiimperialistas específicas no lleva necesariamente a un progresivo, radicalizado y consecuente movimiento antiimperialista, a menos que el movimiento vaya más allá de asuntos únicos y desarrolle un programa y un liderazgo capaces de vincular el antiimperialismo con la transformación del sistema.

Condiciones para la emergencia de los MAI

 La segunda pregunta clave es: ¿Bajo qué condiciones emergen y se expanden los MAI? Casi todos los movimientos MAI más importantes y consecuentes han tenido lugar en Latino América, Asia, o África. En el período actual podemos identificar varios contextos en los que han surgido MAI significativos. 1. Invasión colonial y ocupación: Irak ha visto la reagrupación y resistencia de los movimientos antiimperialistas de masas organizados contra el gobierno colonial-militar. Los regímenes coloniales saquean la economía, designan a los gobernantes coloniales, destruyen la infraestructura, matan a civiles, y torturan a sospechosos. Las humillaciones diarias de millones provocan hostilidad, rechazo y resistencia. Lo mismo es válido para Afganistán, donde existe resistencia armada contra la fuerza de ocupación EEUU-UE y su régimen títere (Karzai) 2. Intervención Militar: La participación militar estadounidense a largo plazo como asesores, proveedores de armas, y apoyo financiero de la oligarquía Colombiana han provocado una guerrilla antiimperialista y oposición ciudadana a gran escala y de larga duración. La fase más reciente de la intervención militar imperial (Plan Colombia) ha polarizado al país, empobrecido a los trabajadores urbanos, y aumentado las matanzas de campesinos, activistas pro derechos humanos, periodistas y sindicalistas. La participación directa de subcontratistas mercenarios estadounidenses en el combate y la erradicación de la coca ha contribuido aún más al crecimiento de la política antiimperialista en las áreas rurales. 3. Privatización y Disminución del Nivel de Vida: La mayor parte de los bancos privatizados, telecomunicaciones, servicios públicos (luz y energía), empresas minerales y petrolíferas han terminado en manos de las CMN de EEUU y UE. El resultado ha sido tiroteos masivos, precios más altos, reducción de las regiones servidas y transferencia de recursos al extranjero a gran escala, legal e ilegalmente. El proceso mismo de la privatización no fue transparente, porque los sobornos y cohechos produjeron compras por debajo del valor de mercado. Esto ha llevado a protestas masivas contra la empresa privada extranjera, la política estatal y las consecuencias negativas. Enormes protestas antiprivatización han tenido lugar en Perú (empresas eléctricas nacionalizadas), Bolivia (agua), Ecuador (petróleo y electricidad) y muchos otros países. En Argentina hubo un levantamiento popular (20/21 diciembre 2001) después de que los bancos de capital extranjero transfirieron al exterior los ahorros de los depositantes. El grueso de la actividad antiprivatización se ha centrado sobre el apoyo del IFI a la privatización y el respaldo al IFI por parte de EEUU y la UE. 4. Comercio Desigual e Inversión: EEUU y la UE subsidian sus productos agrícolas en una cifra de más de cincuenta mil millones de dólares en desembolsos directos, y varios miles de millones más en sistemas de irrigación financiados por el estado, subvenciones a la exportación, ayuda técnica, tarifas eléctricas y energéticas, promoción de comercialización, infraestructuras, redes y "ayuda vinculada". Además tanto EEUU como la UE imponen barreras arancelarias, cuotas, barreras comerciales no tradicionales, a las exportaciones agrícolas y de productos manufacturados del Tercer Mundo. En contraposición, los estados imperiales de EEUU y la UE exigen la bajada y eliminación de tarifas y subvenciones en el Tercer Mundo. Como resultado, el Tercer Mundo pierde aproximadamente doscientos mil millones por año en ingresos comerciales, más del doble de todos los préstamos, inversiones, concesiones y transferencias de los regímenes imperialistas. EEUU propone, por medio del ALCA (Área Latinoamericana de Libre Comercio), consolidar y profundizar en su desigual relación comercial con América Latina estableciendo un marco legal y político bajo una comisión ALCA, que lo controlará, convirtiendo de este modo a América Latina en una zona colonial mercantil. En todas partes de Latinoamérica millones han protestado contra la firma del acuerdo ALCA. En Brasil en un referéndum informal, el noventa y cinco por ciento de los votantes rechazó el ALCA – un total de once millones de votantes. La clave para el avance del ALCA se encuentra en los regímenes vasallos que gobiernan en Latinoamérica en particular en Brasil, Colombia, México, Ecuador, Chile, Bolivia, Perú y otras partes.  La derrota del esfuerzo de re-colonización de Washington pasa por el derrocamiento o la expulsión de los regímenes vasallos, que colaboran activamente con EEUU. Las principales fuerzas sociales contrarias a la re-colonización son los campesinos y los pequeños agricultores, que no pueden competir con los productos agrícolas subvencionados estadounidenses que se venden a precios inferiores debido a las subvenciones imperiales estatales a la exportación. En Bolivia, los campesinos se vuelven hacia un cultivo alternativo, la coca, ya que no pueden competir con las subsidiadas importaciones agrícolas estadounidenses. En México, Bolivia, Colombia, y Perú los movimientos rurales reivindican el derecho a producir cosechas alternativas y oponerse al ALCA. En Brasil el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) es la principal fuerza que se opone ALCA. En la medida en que ALCA, en sustancia y símbolo, representa la conquista imperial estadounidense y la colonización de América Latina, los movimientos antiALCA representan un elemento clave de la lucha antiimperialista. La transición del libre comercio al imperialismo colonial mercantilista ha estimulado las condiciones para la aparición y extensión de los movimientos antiimperialistas (MAI) Igualmente importante, el ALCA ha ampliado el alcance de la oposición a la dominación de EEUU y la UE. Durante la primera fase del neoliberalismo, la oposición al imperialismo estaba basada en una privatización específica de la política y se fijaba en sectores industriales afectados concretos (o incluso en firmas concretas) Las protestas iban dirigidas contra injusticias específicas, pérdida de empleo, bajada de salarios, aumento de precios, etc. Estas luchas particulares persisten - principalmente las de los trabajadores ecuatorianos del petróleo contra la privatización y desnacionalización de la industria petrolera, los trabajadores de centrales eléctricas y sector energético de México etc. Sin embargo, estas luchas concretas están cada vez más explícitamente unidas a la oposición al ALCA y a la conquista imperial estadounidense.

Movimientos antiimperialistas: Perspectiva histórica

Los actuales MAI son la más reciente de una serie de luchas que se remontan a la conquista original del Tercer Mundo. Sin embargo los objetivos, clases sociales, y programas de los MAI difieren enormemente de lo que fueron en tiempos anteriores. Podemos distinguir varios tipos y subtipos de MAI históricos y actuales. 1.      MAI tradicionales Los primeros movimientos contra la conquista imperial colonial, frecuentemente se oponían al genocidio, exterminación, esclavitud, desplazamiento, y servidumbre. Los objetivos de al menos algunos de sus líderes eran restaurar los sistemas precoloniales de gobierno jerárquico con emperadores locales, consejos o comunidades. Las rebeliones, derrotas, re-esclavitud, y dispersión de los pueblos colonizados crearon dos economías paralelas: la economía colonial dominante y las comunidades de subsistencia de pueblos anticoloniales en regiones remotas de los países conquistados.  2.      MAI modernos Los MAI modernos pueden dividirse y subdividirse en aquellos que lucharon por la independencia política del dominio colonial manifiesto (América Latina en el siglo diecinueve y principios del veinte) y Asia/Africa (a mediados del siglo veinte) y aquellos que lucharon por la independencia política y económica por medio de luchas revolucionarias nacionales y socialistas a mediados del siglo veinte (China, Cuba, Vietnam, Yugoslavia, etc.) Estas revoluciones antiimperialistas a su vez sentaron las bases para la nueva confrontación entre movimientos capitalistas-nacionalistas y socialistas-populistas. Los MAI modernos lograron establecer economías y regímenes "híbridos", estado mixto, formas de propiedad privadas y colectivas, y regímenes populares jerárquicos. Estos "regímenes y economías híbridos" sirven de base para nuevas confrontaciones con el imperialismo. Las nuevas élites nacionalistas y comunistas, divorciadas de las realidades socio-económicas de las masas, y sujetas a la influencia o intervención imperial, evolucionaron durante décadas hacia una nueva clase o fueron derrocadas y sustituidas por regímenes vasallos del imperio, en particular durante las últimas décadas del siglo XX. Regímenes nacionalistas de África y Asia fueron derrocados y sustituidos por señores de la guerra tribales, vasallos coloniales y clérigos reaccionarios - todos ellos inicialmente vinculados a EEUU y/o la UE. La conversión de regímenes colectivistas en regímenes pro capitalistas/proimperialistas en la ex URSS, Europa Oriental, y Asia del Sur se basaron tanto en fuerzas sociales externas como internas. En Europa Oriental, el apoyo financiero e ideológico estadounidense a políticos nacionalistas, élites intelectuales y jefes sindicales, facilitaron el cambio de sus regiones pasando de satélites de Rusia a estados vasallos estadounidenses - extendiendo el Imperio estadounidense desde el Báltico hasta los Balcanes. La intervención militar y el apoyo de fuerzas paramilitares subrogadas extendieron el imperio estadounidense desde los Balcanes a Oriente Medio. En el siglo veintiuno los EEUU se expandieron al Oriente Medio y Asia del Sur con las guerras de Afganistán e Irak. La ideología de la conquista imperial varió su teórica del tradicional "humanitario" colonial a la de la "liberación" de Irak, y al moderno subterfugio antiterrorista de Afganistán Hacia el final del siglo XX ya surgieran tres variantes de antiimperialismo: 1.      Antiimperialismo de derechas, articulado por disidentes cliente estadounidenses en Europa Oriental, Balcanes, y Cáucaso como instrumento para mudar lealtades de la dominación soviética al imperio estadounidense. 2.      Antiimperialismo clerical, basado en la oposición religiosa (Musulmana) a la agresión militar, conquista política, influencia cultural, depredaciones económicas y hostilidad racial estadounidenses, orientado hacia la "restauración" de las opiniones clericales tradicionales y en algunos casos combinándolas con valores nacionalistas modernos. 3.      Antiimperialismo moderno, oponiéndose a las guerras y conquistas imperiales, las CMN, la OMC, el ALCA, apoyando las luchas de liberación del Tercer Mundo. Las profundas diferencias de clase y políticas en los movimientos antiimperialistas o nacionalistas -- entre movimientos pro imperio estadounidense, movimientos clericales-nacionalistas y movimientos modernos de liberación -- tienen importantes consecuencias teóricas y prácticas. La guerra de EEUU contra Yugoslavia basada en una alianza con terroristas Musulmanes en Bosnia y Kosovo (ELK), los clérigos derechistas de Afganistán y la tentativa de establecer una junta colonial clerical (Shia) en Irak indican el modo como se articula el imperialismo con derechistas reaccionarios contra regímenes seculares. El apoyo estadounidense y su influencia sobre las élites disidentes de Europa Oriental y la conversión de éstas en vasallos estadounidenses muestran la capacidad del imperio para cooptar la ideología antiinfluencia y sus propagadores al objeto de afianzar bases militares y estados vasallo políticos. El uso y desuso selectivo de Musulmanes, intelectuales seculares, y extremistas étnicos son una parte fundamental de la estrategia imperial estadounidense para debilitar a los regímenes antiimperialistas y dividir a los opositores al imperialismo. Esto es particularmente eficaz en el caso de críticos en los MAI que carecen de una perspectiva de clase respecto de la naturaleza del imperialismo, las múltiples formas que toma y las flexibles concesiones que adopta: apoyar a los Musulmanes contra los izquierdistas en un momento, atacar a los nacionalistas Musulmanes y favorecer a vasallos seculares o Musulmanes en otro momento. La ola actual de MAI incluye fuerzas seculares y clericales, socialistas y nacionalistas, progresistas y restauracionistas. Antiimperialismo en EEUU: Los movimientos antiimperialistas han sido sumamente débiles en Estados Unidos. A excepción del pico con motivo de la invasión estadounidense de Indochina entre 1966-1972, ha habido pocas actividades antiimperialistas de masas continuadas. Sin embargo, la opinión pública estadounidense y las protestas electorales dirigidas contra incursiones imperiales estadounidenses concretas, no han sido infrecuentes. Esencialmente, podemos identificar varios períodos de oposición pública estadounidense a aspectos de la política imperial. 1.      1945-1947 oposición pública estadounidense y manifestaciones de tropas de ultramar forzaron a los planificadores imperiales después de la segunda Guerra Mundial a reducir considerablemente los despliegues de tropas estadounidenses en los países ocupados y a limitar la intervención estadounidense contra las revoluciones China, Indochina, y Socialista Yugoslava.  2.      1951-1953 oposición pública estadounidense a la Guerra Coreana condujo a la derrota del candidato presidencial demócrata pro guerra y presionó a Eisenhower a negociar un armisticio que negó la victoria militar a Washington. 3.      1966-1972 oposición pública estadounidense (manifestaciones de masas, y acusada polarización sociopolítica) y el descontento a gran escala entre los militares en Vietnam minaron las bases políticas y militares del poder imperial y contribuyeron a la derrota del ejército de los EEUU.  Posteriormente hubo una protesta pública continuada sobre la intervención estadounidense de Centroamérica, el apoyo estadounidense al régimen apartheidista sudafricano y más recientemente a la invasión estadounidense de Irak. Estas protestas tuvieron un efecto muy limitado para influenciar la política estadounidense. Igualmente importante, la intervención de EEUU en Angola, América Central y América del Sur durante la década de 1973 a 1983, en apoyo de mercenarios y/o golpes militares, produjo poca respuesta pública excepto por parte de pequeños grupos de activistas. La manifestación "antiglobalización" de 50.000 en Seattle en 1999 fue un acontecimiento singular - con poca continuidad efectiva, excepto el rebrote de manifestaciones pacifistas de enero-febrero de 2003. ¿Qué cuenta para las raras pero exitosas movilizaciones de protesta antiimperialista en EEUU? Tanto en Corea como en Vietnam, las tropas estadounidenses fueron derrotadas o no fueron capaces de ganar y sufrieron muchas bajas (varios cientos de miles de muertos o heridos) durante un prolongado período de tiempo (de tres a diez años) a manos de las fuerzas nacionales de liberación. Las derrotas imperiales y las bajas devolvieron la guerra a las comunidades, vecindarios, lugares de trabajo, familias, y organizaciones sociales estadounidenses. En segundo lugar las anteriores guerras se libraron con ejércitos de reclutas forzosos, que incluían o amenazaban incluir en situaciones de combate a los hijos de las clases medias y medias altas, afectando así a un importante sector del electorado. La amenaza del alistamiento forzoso en un ejército que ya estaba sufriendo muchas bajas con una guerra prolongada motivó que muchos hombres en edad militar y sus padres se opusieran activamente a la guerra. En tercer lugar, las guerras imperiales prolongadas y costosas, aunque estimularon la economía, llevaron a una pérdida de valores en los mercados mundiales y fortalecieron a los rivales imperiales estadounidenses, al tiempo que limitaron la capacidad de Washington para intervenir y controlar otras regiones del mundo. Sectores de las clases dirigentes y políticas comenzaron a dar prioridad a los intereses estratégicos del imperio en vez de continuar con una guerra sin esperanzas que había llegado a un punto muerto, llevando a desacuerdos entre la elite acerca de como mejor construir un imperio mundial Los factores combinados de probada resistencia popular, bajas militares estadounidenses, miedo al alistamiento y desacuerdos entre la élite, propiciaron los movimientos de masas organizados y oposición sostenida. Sin embargo, incluso en las protestas a gran escala contra la invasión estadounidense de Indochina, la gran mayoría no se opuso al sistema imperial estadounidense, sinó a aspectos concretos del mismo, como la guerra de Indochina, el alistamiento, y las bajas militares estadounidenses. Al final de la guerra, el éxito del movimiento era relativo; esto llevó a una reducción temporal de los gastos militares (1974-1978), y a resistencia a nuevos compromisos masivos de tropas de tierra en intervenciones manifiestas. Posteriormente, durante los años 1970 a 1990, cuando EEUU cambió a intervenciones encubiertas de la CIA (Chile, Argentina, Uruguay), y utilizó ejércitos mercenarios en Angola, Mozambique y Centroamérica (Contras Nicaragüenses), se produjo poca protesta. No hubo ninguna oposición de importancia en relación con las invasiones estadounidenses de países diminutos, débiles, como Grenada y Panamá en los años 1980 que causaron muy pocas bajas entre los reclutas de EEUU.  Posteriormente, las invasiones y ocupaciones estadounidenses de regiones como Yugoslavia y Afganistán, ambas en gran parte guerras aéreas con apoyo en tierra de señores de la guerra fundamentalistas Musulmanes y terroristas, obtuvieron un significativo apoyo público en EEUU. La invasión y la conquista de Irak por EEUU confirman este análisis. La exitosa invasión y conquista fueron en gran parte resultado de la enorme fuerza militar y bombardeo, una guerra aérea acompañada por la rendición encubierta de los comandantes militares iraquíes, que condujeron a una conquista militar rápida y exitosa con un mínimo de víctimas estadounidenses. Sin embargo, la subsecuente ocupación y el gobierno colonial han llevado a la oposición popular a gran escala en Irak y a una probada guerrilla urbana, que causan docenas de bajas estadounidenses cada semana (más de cuatro mil heridos y más de ciento cincuenta muertos) en los seis primeros meses (Mayo-Octubre 2003) A medida que crecen la resistencia guerrillera iraquí y la oposición popular, y las bajas estadounidenses se acumulan, la opinión estadounidense comienza a cambiar desde el apoyo rotundo a las guerras imperiales, a la oposición creciente con un 49% de opositores a Bush hacia finales de agosto. Esto coincidió con citas para audiencias en el Congreso y críticas a la guerra en la campaña electoral. Igualmente importante la invasión estadounidense de Irak es la primera guerra imperialista que no ha ido unida a beneficios socioeconómicos para las clases de masas de asalariados y obreros. El imperio se amplía, las compañías petroleras y los beneficios de las corporaciones bombean para doblar dígitos, a medida que el paro aumenta y los recortes en las prestaciones sanitarias y educativas erosionan cada vez más el nivel de vida de la masa obrera. A pesar de las medidas extremas de la agresión imperialista y la severidad de los ataques sobre el nivel de vida, ha habido poco "movimiento" contra el imperialismo por parte de las clases obrera y asalariada. En círculos de oposición oficiales y semioficiales, la oposición se dirige contra la "propaganda engañosa" (las mentiras del estado) no contra la cuestión fundamental de las guerras imperiales. Los disidentes progresistas critican la política concreta que llevó a la guerra no las estructuras de poder que generan la política; critican al régimen de Bush no al estado imperial. La "solidaridad" existente se dirigida a los soldados estadounidenses ("traed a nuestros chicos a casa") no a la resistencia anticolonialista del pueblo contra un ejército de ocupación. El registro histórico nos dice que serán necesarias condiciones extremas para mover fuerzas significativas en EEUU que se opongan a la agresión imperial, tales como una gran crisis económica, importante pérdida de vidas, o guerras prolongadas de atrición. Debemos mirar hacia otra parte (fuera de EEUU) para localizar la dinámica de los movimientos antiimperialistas, precisamente a aquellas regiones y entre aquellas clases que han sufrido de lleno el impacto de la conquista imperialista.

Impacto del imperialismo en la Estructura de Clases

 Los nuevos MAI de clases surgen de la enorme transformación causada por la penetración y toma de posesión de las economías del Tercer Mundo, en particular en América Latina. El imperialismo, sobre todo su política económica y el lograr tomar posesión de sectores estratégicos financieros, comerciales, minería, y del petróleo, han tenido gran efecto sobre la naturaleza cuantitativa y cualitativa de todas las clases sociales de América Latina. Además, la política económica impuesta por las autodenominadas instituciones financieras "internacionales" (FMI, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo) también ha contribuido decisivamente a la transformación de la estructura de clases. Igualmente importante, la ejecución selectiva de la política de "libre comercio" ha sido un factor determinante en la reestructuración de la estructura de las clases urbana y rural. Todos los cambios causados por las clases e instituciones imperialistas han contribuido de modo decisivo a conformar la naturaleza de los movimientos antiimperialistas que surgen. En el campo, la política y la clase imperialistas habían tenido varios efectos clave: 1.      Minado de pequeños y medianos productores agrícolas por la política de "libre mercado" que permite la afluencia masiva de exportaciones agrícolas estadounidenses subvencionadas.  2.      Concentración de la propiedad y desplazamiento de campesinos de subsistencia y sin tierra a través de préstamos y ayuda a firmas agro-exportadoras (tanto en Latinoamérica como en EEUU) que se especializan en la producción de productos de exportación, como soja, café, y zumo de naranja. 3.      Aumento de la polarización en el campo por terminar las restricciones sobre la propiedad extranjera, y acabar con los títulos comunales de la tierra, estimulando la estratificación interna. 4.      Bajada de precios a productores locales, aumentando el precio del crédito (sobre todo denegando crédito formal y forzando a los pequeños productores a tomar prestado a tasas de interés desorbitadas en el mercado informal de préstamos) El resultado neto es el aumento del número de productores rurales sin tierra, la bancarrota de familias campesinas y forzar a los emigrantes rurales a la periferia de los centros urbanos regionales. El empobrecimiento de masas inducido por el imperio, la concentración de la tierra y el desplazamiento del campesinado han sido factores clave para la ignición de los movimientos sociales rurales que han estado en la vanguardia de las luchas contra el ALCA, el IFI, y el neoliberalismo. Igualmente importante la política imperial ha afectado desfavorablemente a países con altas concentraciones de campesinos y labradores indios y negros, por medio de la mecanización y eliminación de puestos de trabajo, el apoderarse de la tierra de pasto o el empleo de mecanismos coercitivos ilícitos y legales para hacerse con tierra de reservas minerales probadas. La financiación de infraestructura del IFI casi exclusivamente vincula a los grandes agro-exportadores con los mercados, ignorando las necesidades de las comunidades rurales. Lo que es probablemente más importante para los pequeños productores de Bolivia, Perú, y Colombia, programas químicos de "erradicación" diseñados por el imperio han destruido el sustento de millones de familias sin proporcionar ninguna cosecha viable alternativa a la producción de coca. El resultado ha sido la organización y movilización de los movimientos sociales de masas de campesinos en defensa de su tierra, granjas, y comunidades, y un agudo aumento de la conciencia antiimperialista. En las ciudades, las privatizaciones de firmas promovidas por el imperio y las reducciones presupuestarias para pagar a los acreedores extranjeros han tenido un severo impacto sobre empleados y asalariados. Millones de empleados del sector público, especialmente de los servicios sociales y la administración pública, han perdido sus empleos y su seguridad en el puesto de trabajo y la mayoría han sufrido disminución de ingresos de hasta un cuarenta por ciento durante la pasada década. Los nuevos dueños han despedido a trabajadores industriales, a medida que consolidaban operaciones empresariales o saqueaban los recursos públicos recién adquiridos. El resultado final ha sido la "proletarización" de los trabajadores del sector público como consecuencia de los bajos ingresos, la inseguridad en el trabajo y la disminución de estatus. El resultado ha sido un gran aumento de la protesta organizada del sector público dirigida contra los programas de "ajuste estructural" promovidos por el imperio - y más allá contra los autores intelectuales en seno del IFI. La política e instituciones imperiales han minado estos dos pilares de "estabilidad política" de la hegemonía imperial, pequeños propietarios rurales y profesionales de ingresos medios del sector público. Los trabajadores urbanos en paro y los trabajadores rurales desplazados han sido concentrados en el llamado "sector informal " y en las mal pagadas, sumamente explotadas y fuertemente controladas "maquiladoras" (plantas de montaje) Cada vez más organizados como movimientos de trabajadores en paro, vendedores callejeros autónomos con base en el barrio u organizados en diversos mercados, el liderazgo y activistas en Bolivia, Argentina, Perú, Venezuela y en algunos de los otros países han estado en la vanguardia de oposición a la política imperialista de privatización, como las del agua en Cochabamba, Bolivia y electricidad en Arequipa, Perú y el aumento de tarifas de utilidad pública impuestas por las firmas recientemente privatizadas que anteriormente eran de propiedad estatal y están controladas por monopolios extranjeros. La universidad, los profesores de la escuela primaria y secundaria y los estudiantes se han opuesto a las reducciones presupuestarias y el deterioro de las escuelas públicas y a las reducciones salariales ordenadas por el IFI para pagar a los acreedores extranjeros. Han surgido protestas ocasionales entre los obreros de las fuertemente controladas "maquiladoras", pero los tradicionales sindicatos del sector industrial privado han demostrado, o carencia de interés, o incapacidad para apoyar la sindicación en las firmas de propiedad imperialista. De hecho los trabajadores industriales y en particular sus sindicatos han sido los componentes menos activos y menos militantes de los movimientos antiimperialistas. Muchos trabajadores temen la pérdida de empleo en medio de una masa de trabajadores en paro. Igualmente dañino la mayor parte de los funcionarios del sindicato se ha hecho con el control y se ha vinculado estrechamente a pactos tripartitos con el estado y la patronal, y rechazan la acción de clases independiente, cuanto más la solidaridad antiimperialista activa. Aparte de las denuncias formales al ALCA, neoliberalismo y SAP, los sindicatos industriales han sido actores menores en la nueva ola de luchas antiimperialistas en América Latina, mucho menos comprometidos que los sectores progresistas de la Iglesia Católica. Existen excepciones, pero representan una minoría, en las confederaciones Brasileña, Uruguaya, Chilena, y Argentina. El imperialismo ha reestructurado la clase capitalista; cientos de miles de fabricantes pequeños y medianos han sido llevados a la bancarrota o han cambiado a la actividad comercial, porque el alto coste y la escasa disponibilidad de crédito han cortado el flujo de efectivo, las importaciones baratas han minado las ganancias y las CMN han exprimido las ganancias de los subcontratistas. Un patrón similar ha ocurrido en el sector de comercio; enormes almacenes por departamentos y supermercados, de capital extranjero, han reducido bruscamente la parte cuota de los negocios particulares pequeños y medianos en la venta al detalle y el sector de alimentación. El resultado neto es un importante aumento de trabajadores mal pagados, no sindicados, empleados en el sector servicios por emporios gigantescos de capital extranjero. La toma de bancos a gran escala por banqueros estadounidenses y europeos ha llevado a despidos masivos de empleados de banca, y al estímulo de un aumento enorme del capital especulativo y flujo legal e ilegal de miles de millones de dólares de beneficios evasores de impuestos, y ganancias ilícitas. En vez de radicalizar la burguesía, la política imperial ha creado socios imperiales, vinculados a redes financieras y comerciales, un ejército de consultores locales, publicistas, consejeros legales y fiscales y promotores políticos locales que sirven como intermediarios para el allanamiento, las privatizaciones lucrativas, los contratos estatales y los controles de monopolio de mercado. Una minoría de productivos capitalistas pequeños y medianos (PYMES) se muestra activa en la búsqueda de crédito más barato, protección, subvenciones y tarifas de servicios públicos más bajas, pero su oposición está atenuada por su apoyo a la legislación antitrabajo y antisocial promovida por el IFI y por lo tanto juegan un papel menor en los nuevos movimientos antiimperialistas. El imperialismo también ha transformado la naturaleza del estado mediante la intervención militar, chantaje económico, golpes de estado, y procesos electorales corruptos, o por la manipulación de elecciones con la ayuda de los medios de comunicación de masas. El estado en América Latina, principalmente el Banco Central, ejército, policía, servicios de inteligencia, altos cargos de la administración (todas las "instituciones permanentes" del gobierno) son entrenados, adoctrinados y "conectados en red" por el estado imperial, con algunas excepciones notables. El estado refuerza los regímenes vasallo imperiales, que sustituyeron a los regímenes populista-nacionalistas del período anterior. El imperialismo ha establecido los parámetros de la política de los regímenes vasallos: subordinación imperial en política exterior, libre mercado y SAP en política económica, re-concentración de rentas en sentido ascendente y hacia fuera en política social, prioridad de pago de deuda a acreedores extranjeros sobre la reactivación del consumo interno y la inversión. Este régimen de acumulación centrado en el imperio requiere la intervención estatal a largo plazo y gran escala para reasignar los recursos a las empresas imperiales, leyes que faciliten el flujo libre de ganancias y pago de intereses al exterior, e intervención a gran escala en la sociedad civil para reprimir, cooptar, o eliminar a los líderes y activistas antiimperialistas, entre otros, como ocurre en Colombia, Bolivia, Guatemala, Perú, y en el campo en Brasil, Paraguay, y México. El imperialismo se ha movido hacia el control político manifiesto por medio del ALCA, un supuesto tratado comercial y de inversión que convertirá los estados vasallos en rotundas colonias del nuevo modelo político-económico formal centrado en el imperio.

Organización de Clase y Política Antiimperialista

 En superficie parece que los movimientos antiimperialistas abarcan multitud de clases, identidades, estratos que se extienden desde el fondo a cerca de la cima de la jerarquía social. Esta impresión refleja las opiniones de los movimientos "antiglobalización" europeos y los activos en EEUU. Esta imagen está lejos de la realidad en América Latina. Hoy como en el pasado reciente la mayor parte de los movimientos antiimperialistas están integrados por obreros, parados y subempleados urbanos, estudiantes y trabajadores autónomos, y especialmente campesinos, agricultores de subsistencia indios y trabajadores rurales sin tierra. No hay ninguna "multitud" indiferenciada, más bien los participantes están organizados y/o son convocados por organizaciones sociales de clase cuyos líderes y organizadores tienen "historias" de participación en la lucha de clases y la política de clases, ya sea en el lugar de trabajo o en los vecindarios. Los movimientos antiimperialistas contemporáneos son considerablemente diferentes a los del pasado en la medida en que la composición de los movimientos, el mando y sus fuerzas políticas ha tomado las características específicas del período actual. Ante todo está la ausencia de una "burguesía progresista" como factor hegemónico o participante. La mayor parte de la burguesía local se ha puesto en contacto bajo cuerda con firmas imperiales, se han convertido en socios marginales, han sido comprados, o se han beneficiado de la legislación laboral regresiva que baja los costes de la mano de obra, aún cuando les afecte desfavorablemente la bajada de barreras arancelarias. En contraste con el pasado, el eje central de la base popular de los MAI ha cambiado de los sindicatos industriales al campesinado y movimientos rurales, porque muchos de los sindicatos están implicados en acuerdos de negociación colectiva con las CMN y prefieren negociar contratos a suscitar cuestiones como nacionalización. En contraposición, el sustento de los campesinos y agricultores y casas se ven afectados directamente y desfavorablemente por la entrada a gran escala de productos de alimentación subvencionados, programas de erradicación dictados por el imperio y expansión de corporaciones agro exportadoras de capital extranjero. En tercer lugar los movimientos antiimperialistas actuales no están bajo la influencia de estados externos como URSS y China como sucedía en el pasado y tenían así mayor flexibilidad táctica y una noción más clara de la dinámica de clases interna de la explotación imperialista. En el pasado la agenda antiimperialista estaba influenciada en parte por las prioridades de los "aliados" externos, hoy las prioridades antiimperialistas están determinadas internamente y las acciones internacionales se basan en consultas abiertas. Finalmente el liderazgo de los MAI es hoy mucho más propenso a la acción directa y luchas de clases sostenidas vinculadas al antiimperialismo y menos a grandes manifestaciones simbólicas. Los Foros Sociales, sean mundiales o regionales o nacionales, son lugares de encuentro para movimientos y otros para intercambiar ideas, pero no proporcionan liderazgo o programas ni tampoco proporcionan recursos para las luchas antiimperialistas diarias en curso dentro de los estados nación.  

Cuestiones Teóricas

 La clave para los nuevos MAI se encuentra en su análisis teórico que localiza la contradicción central entre clases y no estados. Los nuevos MAI vinculan la explotación de clases al pillaje imperialista, a diferencia del pasado donde los conflictos se percibían como conflictos entre bloques, como el Socialista contra los estados Capitalistas, o regímenes, como el Tercer Mundo contra el Primer Mundo. Los nuevos MAI ven claramente que las diferencias de clase y las desigualdades internas están vinculadas y reforzadas por la coalición de CMN y estados imperiales. La penetración imperial del estado nación, en particular la cúpula del estado, y el régimen y jerarquías financieras significa que las clases imperialistas y clases colaboradoras locales son el punto inicial de conflicto entre capital y trabajo. En otras palabras, el imperialismo no simplemente influye y controla las estructuras nacionales económicas, culturales y políticas, sinó que también opera en los niveles macro y micro políticos y socioeconómicos. El resultado es que el antiimperialismo se expresa en ambos niveles, el nacional en forma de grandes manifestaciones en las principales ciudades, pero también en el nivel municipal y en el nivel de ciudad. Además los diferentes movimientos antiimperiales con frecuencia se interconectan y se intensifican yendo de lo local a lo nacional, pero también viceversa. Por ejemplo en Bolivia, en la región de Chapare y en Cochabamba, tuvieron lugar dos importantes luchas antiimperialistas en el nivel micro de ciudad/campo. En el caso de Cochabamba, fue sobre la privatización del agua por una empresa extranjera, y en Chapare fue sobre la política estadounidense de erradicación de coca. Estas luchas locales iban unidas a luchas más grandes contra la imposición de la política neoliberal que minó el empleo local agrícola y de fabricación y la financiación del sector público lo que a su vez condujo a movimientos antiimperialistas contra el ALCA, el Fondo Monetario Internacional y el imperialismo estadounidense. La clave para los nuevos MAI es precisamente el vínculo directo entre la política macro imperialista y sus impactos sobre la clase sectorial y local que sirven para ampliar la conciencia de los trabajadores y campesinos desde el nivel de simples demandas económicas a las luchas políticas nacionales. Por ejemplo las SAP (políticas de ajuste estructural) impuestas por instituciones financieras euro-estadounidenses sobre la economía Peruana y Argentina causan despidos masivos y reducciones salariales a los funcionarios, en especial a los maestros y trabajadores de la sanidad. Esto llevó a enormes manifestaciones públicas exigiendo aumento de salarios y a ataques contra el régimen que implementaba las SAP y los dictados del IFI en política así como los estrategas imperiales estadounidenses y los banqueros que se benefician de los pagos de intereses garantizados por excedentes estatales. Las protestas más grandes y más extendidas contra el imperialismo estadounidense van unidas a la amplia ringlera de clases afectadas por la política macroeconómica del imperialismo estadounidense y las clases específicas y sectores públicos afectados por las SAP, las doctrinas de Libre Comercio y los funcionarios imperiales con ostensible poder de decisión que imponen esta política. La alta visibilidad de los estrategas imperiales, su clara identificación con el estado imperial, el negativo y sostenido impacto directo de la política económica imperial proporciona a la masa de clases explotadas un objetivo muy claro para su oposición y movilización. Las clases populares no requieren gran esfuerzo para identificar las fuentes de su adversidad cuando el Fondo Monetario Internacional dicta SAP que provocan merma de financiación del sector público, pérdida de empleo público y terminación de clínicas en los barrios, aulas atestadas, huelgas de profesores y mendicidad infantil. Los MAI ya no son movimientos nacionalistas dominados por la clase media, son movimientos de clase porque el imperialismo está empotrado en el trabajo diario y en la supervivencia familiar.

Movimientos y Regímenes Antiimperialistas

 En contraste con la retórica triunfalista de EEUU, Gran Bretaña e Israel después de la exitosa invasión militar estadounidense de Irak y Afganistán, los movimientos antiimperialistas están ganando terreno en varios frentes. En Afganistán los movimientos anticoloniales se están reagrupando y han lanzado varios ataques con éxito, en particular contra las agencias civiles de la ocupación colonial. Lo que es aún más asombroso, el movimiento de resistencia iraquí ha infligido bajas diarias a las fuerzas de ocupación anglo-estadounidenses. Las protestas civiles masivas y la hostilidad diaria de millones de iraquíes están erosionando seriamente la moral de las tropas de ocupación. Los esfuerzos israelíes, respaldados por sionistas estadounidenses en el Pentágono, para extender la Guerra de Oriente Medio a Irán, Siria y Líbano, y provocar una renovación de la guerra contra los Palestinos, incrementan la actividad antiimperialista y elevan la conciencia por todas partes de Oriente Medio. Pero es en América Latina donde la intersección de la extensión imperial estadounidense y el aumento del descontento popular con el declive del nivel de vida es más intensa. Después de cuatro años de crecimiento negativo (1999-2002) y altos niveles de transferencia de riquezas a EEUU y Europa, América Latina representa la ilustración simbólica y sustancial más clara de todos los males del imperio. Para analizar los movimientos antiimperialistas es importante distinguir entre eventos antiimperialistas y luchas en curso y movimientos organizados. Por ejemplo, el referéndum antiALCA en Brasil en julio de 2002 incluía una coalición de movimientos, grupos progresistas de la iglesia y partidos de izquierda. Once millones de personas votaron en el referéndum, convirtiéndolo en un importante acontecimiento, destacando la oposición activa a las pretensiones coloniales estadounidenses. El referéndum fue un acontecimiento, la convergencia simultánea de las fuerzas sociales en un movimiento específico. Un acontecimiento similar pero más amorfo fueron los "Foros Sociales Mundiales" que se reunieron, aprobaron resoluciones y luego se disolvieron o volvieron a organizar foros sociales nacionales. Por el contrario, las organizaciones de cocaleros de Bolivia están en una lucha continua contra la política, instituciones y agencias del imperialismo estadounidense profundamente implicadas en la dirección de la política agraria del país y el control de las ramas ejecutivas y militares del gobierno. Al hablar de antiimperialismo es importante señalar los movimientos continuados y no simplemente una recitación de los actos internacionales que han recibido la mayor parte de la publicidad, pero han tenido menos efecto en el cambio del gobierno imperial que las luchas nacionales continuadas de los movimientos en curso. Los movimientos antiimperialistas de América Latina se han desarrollado de modo desigual. Se pueden identificar tres niveles: a) movimientos continuados a gran escala, b.) Movimientos que son a gran escala, pero no son continuados en el tiempo, c) movimientos que son esporádicos y de dimensiones menores. También podemos distinguir entre movimientos que son coherentemente antiimperialistas y aquellos que combinan el antiimperialismo conciliándolo con imperialismo.

Movimientos Continuados, a Gran Escala

 Amarya Sen y otros han argumentado que los regímenes electorales, los que ellos denominan gobiernos "democráticos", generan mayor equidad, desarrollo y estabilidad política que las dictaduras. Este argumento es engañoso por varios motivos. Primero, a pesar de celebrar elecciones, muchas de las decisiones clave socioeconómicas de los regímenes electorales son tomadas por élites extranjeras y domésticas no elegidas, y han causado mayores desigualdades, empeoramiento del nivel de vida, y crecimiento negativo o regresivo. Los cuatro países donde los movimientos antiimperialistas son más fuertes, son todos regímenes electoralistas y todos ellos vasallos económicos de EEUU, que han seguido la política dictada por el imperio durante las dos décadas pasadas. El régimen permanente electoral más antiguo, Colombia, ha estado bajo ley cuasi marcial durante el medio siglo pasado y recibe la mayor cantidad de ayuda militar estadounidense, consejeros y contratación de fuerzas extranjeras mercenarias de América Latina. Colombia es también el sitio del movimiento de mayor, más combativo y continuado movimiento antiimperialista de América Latina. Cuenta con dos ejércitos populares guerrilleros nacionales e importantes movimientos sociales. En Colombia, los guerrilleros son el componente más importante del movimiento antiimperialista. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) cuentan aproximadamente con veinte mil combatientes y casi diez mil partidarios activos entre sus milicias urbanas, comandos y unidades de apoyo rural que cubren la mitad los municipios del país. El Ejército Nacional de Liberación (ELN) tiene aproximadamente cuatro mil quinientos combatientes y probablemente otros cinco mil simpatizantes civiles en las ciudades y en provincias específicas. Los regímenes militar y de escuadrones de la de muerte paramilitares han diezmado durante años a los movimientos civiles antiimperialistas legales. Más de doscientos cincuenta líderes sindicales fueron asesinados entre 2002 y agosto de 2003, con mucho las cifras más altas del mundo. En contraposición a los movimientos antiimperialistas de otras partes, las FARC-ELN apuntan al derrocamiento del régimen vasallo y la toma del poder estatal para terminar con el control imperialista de la economía, ejército y estado. Tienen un vasto programa multi sectorial que incluye la oposición al ALCA pero se amplía a la oposición a la propiedad extranjera de los recursos naturales, finanzas, pago de deuda externa y el estratégico "Plan Colombia" estadounidense. Si las condiciones socioeconómicas de Colombia son similares a las del resto de América Latina, ¿qué cuenta para el crecimiento de un movimiento antiimperialista revolucionario en Colombia y no tanto en el resto de América Latina? Podemos suponer varios factores. El sumamente represivo sistema político colombiano elimina físicamente a los críticos políticos del imperialismo, tales como la Unión Patriótica, el movimiento electoral de los años 1980 que sufrió cinco mil muertes a manos del régimen y sus aliados paramilitares. Hay una gran tradición de resistencia armada rural popular contra el control centralizado de un gobierno vinculado a terratenientes locales y narcotraficantes. Finalmente, la organización del movimiento guerrillero rural y su mando encabezado por Manuel Marulanda, quien tiene estrechos lazos con el campesinado, con el sesenta y cinco por ciento de los luchadores guerrilleros que proceden del campo, ha mantenido su independencia respecto a los reformistas urbanos y partidos electorales. La presencia desde hace mucho tiempo de fuerzas contrarrevolucionarias estadounidenses y sus tácticas de desplazamientos de masas de campesinos, erradicación de lucrativas cosechas de agricultores familiares y la alianza de EEUU con las fuerzas militares/paramilitares y terratenientes clave han radicalizado el campo. El "ultra decidido" papel de EEUU, en la estrategia militar e intervención durante más de cuarenta años, las tradiciones históricas de insurrección rural vinculadas a líderes rurales y la carencia de espacio democrático han sido los elementos clave para nutrir el movimiento antiimperialista más poderoso de América Latina. El segundo movimiento antiimperialista de masas más importante se encuentra en Bolivia. Otra vez, la vasta y antigua intervención militar, política, y financiera estadounidense, el apoyo estadounidense a regímenes militares y golpes de estado, la erradicación de cosechas y el apoyo a los cierres de minas, ha producido una conciencia antiimperialista profundamente asentada y muy extendida. Desde la intervención estadounidense en la post revolución nacionalista de 1952, a la promoción de juntas militares pro-estadounidenses en los años 1960, 1970, y 1980 al cierre US-FMI de las minas de estaño, la masiva y violenta campaña de erradicación de coca de los últimos veinte años, la política de EEEU y la entrada en la política boliviana han tenido un impacto negativo de gran duración y a gran escala sobre los mineros urbanos, los trabajadores de la fábricas (por las doctrinas de libre comercio) y los campesinos. El segundo factor es la antigua tradición de revolución y lucha antiimperialista, desde la revolución de 1952 y la formación de milicias de trabajadores, a la Asamblea Popular de masas de 1970-1971, a la historia de repetidas huelgas generales, a los actuales bloqueos masivos de carreteras por grupos de campesinos militantes, al levantamiento popular rural-urbano de febrero de 2003 contra la política US-FMI, los movimientos Bolivianos populares demuestran una capacidad para la lucha continuada. El tercer factor es el liderazgo político y social de masas de los agricultores de coca y sus disciplinados y democráticos movimientos sociales y sindicatos. El líder popular, Evo Morales, combina la acción rural directa con la política urbana electoral para construir un movimiento antiimperialista nacional que una las demandas locales para acabar con la erradicación de coca dirigida por EEUU a la oposición al ALCA. En Bolivia, la lucha antiimperialista tiene apoyo popular cimentado en su relación con la supervivencia familiar y laboral. En Argentina, Brasil, y Ecuador hay movimientos antiimperialistas a gran escala que combinan un rechazo consciente al FMI y a la política de desarrollo dictada por el imperio, con actos de masas en protesta de los pagos de deuda exterior, ALCA, y otras manifestaciones del poder imperial. Estos movimientos, sin embargo, no están unidos a un proyecto para llegar al poder político y carecen de un mando político unificado y organización. No obstante, han mostrado capacidad para expulsar regímenes apoyados (Argentina y Ecuador) y registrar oposición de masas al ALCA (referéndum de once millones en Brasil en 2002). En el resto de América Latina hay amplia oposición al ALCA, a la "política neoliberal" dirigida por el imperio, al Plan Colombia y más expresamente a iniciativas pro-imperialistas del régimen, como el programa de privatización de Toledo en Perú, que encendió protestas nacionales de masas. Además de los movimientos antiimperialistas, hay dos gobiernos opuestos o que son parcialmente independientes del imperialismo: Cuba y Venezuela. Cuba ha estado en la vanguardia de la lucha contra el imperialismo desde Sudáfrica a América Latina y más allá. A diferencia de otros regímenes de izquierdas y nacionalistas del pasado, como el de Allende en Chile (1973), Goulant en Brasil (1964), y varios otros, el régimen revolucionario de Cuba ha derrotado satisfactoriamente los esfuerzos estadounidenses para derrocarlo. A diferencia de otros regímenes ex-izquierdistas y ex-nacionalistas como los Socialistas de Chile, y los Peronistas de Argentina y el Partido de los Trabajadores de Brasil, Castro ha rechazado retirarse a la política pro-imperialista. ¿Qué es lo que explica la antigua trayectoria de Cuba como un país antiimperialista ante el derrocamiento o decadencia de otros regímenes de izquierdas? Básicamente hay varios factores tanto internos como externos. El régimen cubano es el resultado de un proceso y liderazgo revolucionarios que destruyeron el viejo aparato estatal y han construido satisfactoriamente una sofisticada organización de seguridad de la patria para neutralizar a los terroristas y saboteadores. En segundo lugar, Cuba tiene unas fuerzas armadas grandes, profesionales, sumamente motivadas y estrechamente vinculadas a las masas populares, subordinadas al mando revolucionario y capaces de defender Cuba de una invasión frontal de EEUU (En simulacros de 'juegos de guerra' el Pentágono ha estimado unas bajas estadounidenses de decenas de millares en una invasión de Cuba por tierra). En tercer lugar, el mando revolucionario cubano original ha logrado reproducir una nueva generación de cuadros revolucionarios y técnicos, que asumiendo las riendas del poder, defiendan los beneficios sociales originales de la revolución. En cuarto lugar, la gran mayoría de trabajadores y campesinos cubanos están considerablemente mejor que sus colegas de América Latina y disfrutan de los beneficios de asistencia social que no están a disposición de los exiliados cubanos en EEUU. En quinto lugar, el mando cubano logró conseguir favorables acuerdos comerciales, militares y económicos con la URSS y China para resistir los ataques militares estadounidenses y el embargo económico. Posteriormente el mando cubano logró reestructurar su economía en el período postsoviético y desarrollar relaciones comerciales y económicas con Europa, Asia, y América Latina. Más recientemente ha desarrollado lazos mutuamente beneficiosos con Venezuela, asegurándose fuentes energéticas estratégicas. Finalmente, la política estadounidense de constante hostigamiento y amenazas militares ha minado a los grupos de Cuba orientados hacia una conciliación con el imperialismo. En otras palabras, el anti-imperialismo para Cuba es tanto una necesidad como un ideal. Venezuela, bajo el Presidente Chávez presenta un una imagen más ambigua, similar a la de aquellos antiguos nacionalistas latinoamericanos. Sigue una política exterior independiente, oponiéndose a guerras imperialistas como la invasión de Irak y programas de contrainsurgencia como el Plan Colombia, promoviendo la solidaridad y relaciones fraternales con Cuba, y criticando el ALCA. En política doméstica, sin embargo, ha seguido una política neoliberal, privatizando firmas públicas, ofreciendo concesiones petrolíferas a MNC estadounidenses, pagando la deuda exterior y siguiendo una política monetaria y presupuestaria bastante ortodoxa. La clave de la política ambigua o contradictoria de Venezuela se encuentra en el proceso por el cual Chávez alcanzó el poder, las alianzas de clase y los programas que previó para gobernar el país y su opinión liberal de la estructura política y social del país. Chávez formó alianzas con una amplia serie de fuerzas sociales y políticas y la mayor parte incluían un número importante de grupos y personalidades neoliberales y pro imperialistas, que posteriormente desertaron hacia la oposición a favor del golpe de estado. A diferencia de Cuba, Chávez no ha organizado un movimiento sociopolítico de masas coherente que apoye a su régimen. El desahogo del apoyo popular de masas que lo rehabilitó en el poder tras el intento de golpe de estado fue sobre todo espontáneo. Sólo tras llevar tres años en el poder está teniendo lugar la organización de una federación de sindicatos pro-Chávez y se están organizando los vecindarios por medio de los 'Círculos Bolivarianos'. Chávez todavía depende de mandos militares "institucionales" y su lealtad personal para defender el régimen. La mayor parte de estos oficiales no han tomado parte en ninguna experiencia social revolucionaria; excepto la de oponerse a dos intentos de golpe de estado orquestados por EEUU. En tercer lugar la ideología de Chávez nunca ha puesto en duda las desigualdades de clases, y las propiedades y riqueza de las clases superiores. Sus reformas se construyen en torno a estos obstáculos a la justicia social. Considerando esta compleja situación, de una economía política de derechas, una administración pública de lealtad y competencia dudosas y una política exterior de independencia nacional, los límites del anti-imperialismo de Chávez quedan claros: son políticos no económicos, tolera una burguesía pro imperialista y CMN estadounidenses en los sectores estratégicos de la economía y moviliza a los pobres urbanos radicalizados que son más consecuentemente antiimperialistas en lo concerniente a la propiedad y el control de la economía doméstica. Tanto los movimientos antiimperialistas como los estados han creado cantidad de partidarios políticamente conscientes, que son activados para luchas locales, nacionales, e internacionales. Todos los movimientos y regímenes exitosos han desarrollado potentes líderes vinculados de antiguo a la lucha de masas. Aún más importante, los movimientos más grandes y más boyantes han crecido en conflicto directo con EEUU. En Cuba, Colombia, Bolivia, Venezuela, la fallida intervención armada o los golpes militares radicalizaron a los partidarios del pueblo. Igualmente significativo, los movimientos antiimperialistas son fundamentalmente movimientos de clase, no una multitud amorfa. Las bases de las masas de los guerrilleros en Colombia son campesinas, los movimientos antiimperialistas urbanos se fundamentan en asalariados y obreros. En Cuba, la masa de obreros y campesinos y en Venezuela los urbanos pobres son la base de los MAI. Lo que es asombroso es la ausencia de algún sector significativo de la burguesía a pesar del hecho de que el control imperial de mercados, crédito y política estatal han perjudicado a muchos grupos hasta llevarlos a la bancarrota. Los grupos pivotales de Colombia, Brasil, Argentina, y Perú son los funcionarios que han sido machacados por las reducciones presupuestarios dictadas por el imperio. En el caso de Venezuela, Paraguay, y México los empleados del sector público han estado divididos, sectores importantes que deben sus empleos al patrocinio político se han unido a sus patronos de partido a favor del imperialismo.  La base de clase popular de los movimientos antiimperialistas ha influido en las tácticas de acción directa de los movimientos y asimismo se han involucrado debido al empleo de tales tácticas.

Tácticas y Estrategias de los MAI

 Los MAI, su crecimiento y extensión a todas partes del mundo son en parte resultado del éxito de la política de acción directa que, a su vez, es respuesta a los fracasos y traiciones de los partidos electorales de ex-izquierda. Para entender la política de "acción directa" de los MAI, es importante contextualizarla. Destacan dos factores: la agresividad creciente del imperialismo estadounidense y europeo, tanto en su vertiente económica como en la militar, y la colaboración activa de los partidos tradicionales Socialdemócratas y ex-Comunistas y los sindicatos, con los regímenes implicados en las conquistas imperiales. En la variante estadounidense, es la ausencia de una alternativa electoral o sindical significativa, al imperialismo, lo que obliga a la oposición callejera. Los actos de los MAI en EEUU y Europa difieren considerablemente de los que ocurren en América Latina, aún cuando existen puntos de semejanza y convergencia de activistas. En EEUU y Europa, la táctica principal y el enfoque de la organización son los Grandes Acontecimientos como Seattle, Génova, Davos, y Barcelona, donde un número enorme de ONG, sindicatos, y grupos antiglobalización convergen para protestar contra las reuniones de los poderes imperiales, tales como la OMC y el G-7. Estos eventos sirven para mostrar el alcance y profundidad de la oposición popular a la política imperialista, para educar al "público pasivo" y quizás para forzar a los gobernantes imperiales, en particular en Europa, a volverse más circunspectos en su apoyo a los proyectos estadounidenses para la conquista mundial. Estas movilizaciones también sirven a los MAI como lugar de encuentro para intercambiar ideas, coordinar futuras actividades y crear redes de solidaridad en caso de represión, particularmente en América Latina. En América Latina el objetivo principal de los MAI está en la lucha día a día contra el imperialismo; las movilizaciones contra las constantemente recurrentes privatizaciones, y la serie infinita de SAP y programas de austeridad del FMI y exigencias de pagos de la deuda, la profunda penetración de operaciones militares estadounidenses en programas de contrainsurgencia y de erradicación de cosechas e intentos de golpes de estado orquestados por EEUU. Aunque estas confrontaciones reciben mucha menos publicidad que los Grandes Acontecimientos de los países del Norte, involucran a más trabajadores y campesinos y han obtenido resultados concretos en el bloqueo de la privatización, en la lucha sostenida y en la educación de la población local. Los Grandes Acontecimientos, como el Foro Social Mundial y sus derivados nacionales e incluso municipales, realmente ocurren en América Latina. Sirven a una función educativa, pero tienen más de impacto simbólico o inspirador para los participantes que de impacto directo sobre las conquistas imperiales. De hecho, con el tiempo el FSM ha pasado de ser un crítico del imperialismo a una empresa mucho más ambigua, sobre todo debido a que uno de sus patrocinadores clave, el Partido de Trabajadores de Brasil, se ha convertido en un partido pro imperialista. Hay diferencias más profundas entre la táctica de los movimientos de Grandes Acontecimientos en el Norte y las luchas sostenidas populares de América Latina. Programáticamente los movimientos del Norte son una mezcla de reformadores progresistas del imperialismo, radicales anticapitalistas y sindicalistas proteccionistas chovinistas, que lo hacen difícil de concretar para activistas en curso. Además los Grandes Acontecimientos, aparte de barricadas dispersas por la calle, algunas ventanas rotas y contenedores de basura quemados, tienen poco impacto sostenido sobre las estructuras políticas o las actividades económicas diarias de los poderes imperiales, incluso en el mismo país en el que tienen lugar los acontecimientos. Por el contrario en América Latina, los movimientos MAI han paralizado la actividad nacional de transporte y económica con el mantenimiento de bloqueos populares de calles, toma de edificios públicos y huelgas generales contra la privatización. Estas acciones han tenido impacto para forzar a los regímenes a retirar decretos de privatización, limitó los programas de erradicación estadounidenses, contrarrestó la intervención militar estadounidense y derrotó golpes militares orquestados por Estados Unidos. En una palabra, las tácticas de los MAI latinoamericanos son mucho más políticas que meramente sociales, más anticapitalistas que reformistas, más centradas en el poder que en protestas simbólicas y sirven de experiencia educativa a los líderes políticos por la praxis más que por conferencias públicas de prohombres de ultramar. La disyunción profunda entre la lucha antiimperialista de las FARC, los cocaleros, las masas venezolanas y los movimientos del Norte es evidente en la abundante publicidad de los medios de comunicación y la solidaridad que reciben estos últimos y la atención y solidaridad mínimas de los anteriores. Cuando sesenta activistas antiimperialistas bolivianos fueron asesinados entre enero y febrero de 2003 apenas hubo protesta por parte de las ONG del Norte, sindicatos o intelectuales progresistas; cuando un activista italiano fue asesinado en Génova, hubo protesta mundial, petición de investigación parlamentaria, y se convirtió en un punto de referencia para el movimiento del Norte. En una palabra, el movimiento antiimperialista a pesar de sus pretensiones de ser "internacionalista" todavía refleja diferencias profundas en el grado de solidaridad recíproca. Las diferencias tácticas se reflejan en los objetivos estratégicos contrapuestos de los MAI del Norte y de América Latina. La mayor parte del movimiento del norte (en especial las ONG) son profundamente reformistas, atacan el "capital especulativo", los preparativos de guerra, los excesos de las CMN, piden la tasa Tobin y códigos de conducta para las CMN, y apoyan las resoluciones de la ONU contra las guerras. En América Latina los MAI luchan para transformar el sistema capitalista, sustituir a los que detentan el poder y expresan solidaridad hacia la gente colonizada del Tercer Mundo. Más expresivamente, existen profundas diferencias políticas entre los intelectuales del Norte y los Latinoamericanos en relación con la intervención imperialista y la solidaridad con Cuba. Los intelectuales estadounidenses y europeos "Progresistas" condenaron la detención por parte Cuba de agentes financiados por EEUU que se hacen pasar por disidentes y la aplicación de la pena capital a los terroristas que piratearon un buque cubano y amenazaron las vidas de sus pasajeros. En Latinoamérica la gran mayoría de intelectuales y movimientos antiimperialistas declararon su solidaridad con Cuba, reconociendo la financiación y el control estadounidense de los "disidentes". Las ambigüedades e inconsistencias de los intelectuales del Norte y ONG antiimperialistas se explican en parte por los poderosos medios de comunicación, compañeros, y presión gubernamental, que etiquetan a los antiimperialistas latinoamericanos como "terroristas", "autoritarios", "y narcotraficantes". Los intelectuales progresistas del Norte atenúan sus críticas al imperialismo con la condena de los antiimperialistas latinoamericanos que no encajan en su modelo preconcebido de oposición. Esta política de hacer equivalencias morales alcanza su punto más bajo en la guerra colonial de EEUU contra Irak, donde los principales críticos intelectuales a la guerra estadounidense, rehusaron apoyar la resistencia anticolonial iraquí durante la invasión o incluso durante el período post Saddam Hussein. A pesar de mucha retórica internacionalista y de solidaridad, la oposición del Norte (en particular en EEUU) tiene un oscuro registro: muchos sectores apoyaron la invasión de estadounidense de Yugoslavia y Afganistán, muchos criticaron la invasión estadounidense de Irak, pero condenaron igualmente la resistencia iraquí; la mayor parte critican el ALCA, al tiempo que también critican a los principales regímenes de América Latina que se oponen al mismo, a saber Cuba y Venezuela En América Latina casi todos los principales movimientos MAI y líderes e intelectuales principales apoyan la revolución cubana y expresan públicamente su solidaridad en la mayor parte de las movilizaciones de masas contra los golpes de estado organizados por el imperialismo, ALCA y otros actos de conquista imperial. Tras las diferentes actitudes hacia Cuba existe una diferencia estratégica más profunda - los movimientos e intelectuales de EEUU están todavía mayormente atados a las instituciones pro imperiales de la sociedad civil (el Partido Demócrata "de izquierda", la pro imperial AFL-CIO, la confederación de sindicatos partidarios del golpe de estado) y siempre se han echado atrás en el apoyo de los logros revolucionarios sociales de América Latina. La carencia de una visión común muestra los límites de cualquier alianza estratégica entre los MAI estadounidenses y los latinoamericanos.

Conclusión

 La mayor parte de los MAI estadounidenses están formados por profesionales de la clase media, estudiantes y ONG afiliadas. La gran mayoría de los MAI de América Latina lo están por trabajadores, pobres urbanos, campesinos, funcionarios y estudiantes de clase media baja de provincias. Los movimientos estadounidenses están muy vinculados a los movimientos ecologistas, sindicatos proteccionistas y movimientos ciudadanos pacifistas y progresistas. En EEUU, el imperialismo es visto negativamente debido a sus efectos sobre el medio ambiente, libertades cívicas, pérdida de empleos y sus inmorales intervenciones extranjeras y sus engaños así como su degradación de la política democrática en Estados Unidos. En América Latina los MAI está basados en los impactos negativos directos sobre nivel de vida, empleos, producción agrícola y control de la política económica. Los lazos entre imperialismo y estados represivos y organizaciones paramilitares son un importante punto de confrontación. El resultado es un conocimiento antiimperialista mucho más profundo y más comprensivo que pervade las "divisiones sectoriales" de los MAI estadounidenses y europeos. El punto teórico es que las relaciones de clase y posiciones diferentes en la estructura de clases en Europa, EEUU y América Latina tienen un impacto directo sobre la aparición de los diferentes niveles de conocimiento antiimperialista. El desigual impacto de la política imperialista, su impacto directo sobre las vidas de los Latino Americanos y los efectos indirectos en EEUU y Europa han causado un desarrollo desigual de la acción militante, su alcance y mantenimiento. Los MAI religiosos y seculares del Tercer Mundo coinciden en su oposición al dominio estadounidense, pero difieren en sus objetivos estratégicos, en particular en el Oriente Medio. La aparición de MAI a escala mundial, a pesar de sus fluctuaciones en EEUU y Europa y su represión en Oriente Medio y América Latina muestran las vulnerabilidades del imperialismo estadounidense y europeo. La transformación de la OTAN en un ejército de ocupación colonial y el rápido desarrollo de fuerzas armadas imperiales es en gran parte una respuesta a la nueva resistencia antiimperialista así como un impulso para imponer el dominio colonial. Las configuraciones de clase del los nuevos MAI, su relevante carácter popular, y su relación con la resistencia contra el dominio colonial manifiesto (sea en Afganistán, Irak, o a través del ALCA en América Latina) asegura que no es probable que la lucha sea traicionada por la deserción de nacionalistas burgueses. En otras palabras las fuerzas de clase involucradas son las que probablemente se verían más perjudicadas por el abandono de la lucha antiimperialista. Hay encajados en los movimientos intereses de clase esenciales que proveen la base para las luchas sostenidas. La vulnerabilidad del imperialismo queda claramente evidente en una serie de derrotas tácticas; la inversión del golpe venezolano de abril de 2002; el reagrupación y aumento de actividad de la resistencia anticolonial en Afganistán; la resistencia guerrillera anticolonial de Irak; el fracaso del Plan Colombia para derrotar a las FARC, ELN, y movimientos cívicos; la creciente resistencia continental al ALCA. El gobierno imperial está basado en las relaciones de clase y a medida que crece la resistencia en el Tercer Mundo y crecen los costes humanos y gastos económicos de EEUU y Europa, se comienzan a generar conflictos políticos y sociales en el seno de y entre los poderes imperiales de EEUU y Europa y en un futuro no lejano podrían causar un desafío unificado al poder imperial.

16 de septiembre de 2003

El debate sobre la Gran DefecaciónJames Petras
Traducido para
Rebelión por Ainhoa Botto y Annie Ferrer  En medio del revuelo nacional causado por la amenaza que suponían las armas de destrucción masiva que el presidente Tush se sacó de la manga para justificar la invasión de Irak, surgió un acalorado debate entre los círculos científicos y periodísticos acerca de lo que ha pasado a conocerse como “La controversia de la gran defecación”. Son escasos los congresos psicológicos o revistas médicas que no hayan salido a la palestra con apasionados argumentos sobre el tema. Se componen y descomponen tesis enteras sobre los distintos enfoques posibles, y mientras, las acusaciones de manipulación de datos y de problemas con la obtención de pruebas se han convertido en críticas por falta de ética. Lo que en un principio se consideraba simplemente como el eterno debate científico-esotérico entre psicólogos y antropólogos acerca de cuestiones como la privacidad y vulnerabilidad, ahora es una discusión política mordaz que ha alcanzado la cúspide de la pirámide gubernamental. El resultado del debate parece influir en cómo el creciente imperio estadounidense será dirigido, y puede que incluso ayude a comprender las razones que impulsan a la construcción de imperios. La tesis original A finales de verano de 2001, justo antes de la caída de las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York, y casi de forma simultánea, dos investigadores independientes publicaron sendos estudios acerca de las pautas de la defecación. Uno de los estudios lo realizó un equipo de psicólogos que afirmaba que las personas procuraban defecar donde no puedan ser vistos (tras puertas cerradas, en espacios separados o escondidos detrás de un árbol) por vergüenza, por no querer ser sorprendidos ensuciando el entorno a la vez que mostrando las partes más íntimas o aún peor, demostrando que sus cuerpos contuvieron sustancias de fétido olor. El derecho a la “privacidad” era el eufemismo empleado para evitar ser acusado de comportamiento indecoroso (producir fétidos olores, exponer los genitales, exhibir una conducta incontrolable). La “privacidad” permitía a los individuos defecadores “tapar” su indecente acto (tirar de la cadena del váter, enterrar o tapar el excremento) e ir vestido normalmente. El otro estudio llevado a cabo por un grupo de antropólogos argumentaba que la conducta defecadora estaba regulada por el sentido de la “vulnerabilidad”. En pleno acto de defecar, un individuo se ve incapacitado y procura protegerse en un lugar apartado, a puerta cerrada (si puede ser con llave), o en un edificio separado y con su propia entrada. Los investigadores estudiaron desde sociedades primitivas hasta prácticas tribales actuales de África y se percataron de que la vulnerabilidad durante la defecación es el resultado de quedarse sin armadura, escudo, espada o lanza protectora alguna para poder excretar adecuadamente los residuos corporales. Desarmados y ocupados con la tarea defecadora (que en ocasiones requiere un gran esfuerzo para liberar los residuos) incluso el guerrero más temible es vulnerable ante el enemigo más débil. Para ganar tiempo y prevenir el ataque del enemigo en potencia, los individuos ponen distancia y obstáculos al adversario; de ahí la necesidad de encontrar lugares cerrados u ocultos. Los periódicos populares y los medios recogieron el debate científico alentados por la creciente paranoia ciudadana creada a raíz de la retórica cada vez más belicosa del Régimen Tush. Los libertadores civiles plantearon cuestiones de privacidad mientras la nueva y represiva legislación antiterrorista permitía colocar cámaras en lavabos públicos y ordenadores en miniatura en las tazas de los váteres para analizar cavidades anales y asegurarse de que sólo los desechos no contaminados (por productos químicos de destrucción masiva) caían en la taza. Expertos en ciencias sociales y humanidades indicaban que las amenazas a las personas (la brutal propaganda que afirmaba que terroristas fundamentalistas planeaban ataques a las alcantarillas que provocarían que las aguas fecales volviesen a las casas y oficinas creando riegos a la salud) causaba estrés corporal e inhibía el flujo defecativo, lo cual aumentaba la propensión al estreñimiento. Las principales empresas farmacéuticas que controlaban las patentes de laxativos guardaban silencio, aunque mediante contribuciones financieras apoyaban a la administración y su propaganda antiterrorista. Una serie de acontecimientos extraños propiciaron entonces que el Presidente Tush, el Secretario de Defensa Culsfelt y el Subsecretario de Defensa Cacowitz saltasen a la palestra. Un canal de televisión por cable creado por un grupo de colgados de Texas condenados al ostracismo, descendientes de accionistas de Pedoenburton y Petróleo y Construcciones Eruptantes, satirizaron en un programa la imagen del Presidente Tush, que aparecía en el baño de la Casa Blanca con la puerta cerrada. Le acompañaba un texto que decía: “El presidente Tush temeroso e inseguro se echa pedos y caga con la puerta cerrada”. El Presidente Tush, que acababa de regresar de sus azarosas vacaciones de verano en el Rancho de Cagadaful, estaba haciendo zapping y fue a dar con el programa. Indignado, se levantó del sofá inmediatamente y mirando a la pantalla exclamó: “¡yo cago como se me antoja!.” Por un momento se quedó absorto en sus pensamientos; más bien, durante 5 largos minutos y, al fin, con cierto recelo, añadió “¿Cómo saben cómo cago?” “¿ Será que hay algún agente secreto infiltrado en mi casa o alguna cámara secreta?”. Llamó a seguridad y les reunió para cuestionar su “utilidad” y también al equipo de contraespionaje de Dallas para investigar a los servicios especiales. Al mismo tiempo, expertos en electrónica inspeccionaron el baño, la taza del váter y su dormitorio. No dieron con ningún aparato escondido. Al día siguiente El Presidente Tush fue al baño y dejó la puerta abierta de par en par. Procedió a desabotonarse el pijama, se bajó los calzones y se tiró un sonoro pedo que despertó a La Señora Tush. “¡bajad!, ¡bajad!”, gritaba mientras expulsaba una boñiga tras otra. “¿Sucede algo malo, cariño?”, preguntó ella. Y él contestó: “me niego a cagar con la puerta cerrada, porque ni tengo miedo ni soy vulnerable. Debo mostrar al mundo que el país está seguro en mis manos. No cierres la puerta, que caiga la mierda, que caigan las bombas”. Tush se levantó, se limpió el trasero y observando el papel higiénico manchado añadió: “ni el miedo ni la vergüenza evitarán que este presidente tome cartas en el asunto. Pásame el teléfono, cielo”. La Señora Tush que en ese momento estaba haciendo ascos a la bola de papel higiénico impregnada con una majestuosa boñiga, sonrió y le alcanzó el teléfono inalámbrico al Presidente.Agente especial, comuníqueme con Culín y Caquín”. Ya me entiende, con Culsfelt y Cacowitz, tengo que hablar con ellos, dígales que se trata de una emergencia.” ¿Estás ahí, Culín?, ¿eres tú, Caquín? No sé si sabréis compañeros que circula por los medios de comunicación en los Estados Unidos una campaña siniestra que nos tacha de ser “conejillos de indias,” y lo peor es que ahora dicen que si cagamos con la puerta cerrada es porque tenemos miedo, somos vulnerables y todo eso. No podemos dar al mundo el liderazgo al que aspira en estos momentos de crisis. Si los gabachos se enteran de todo esto nos pondrán a parir en las Naciones Unidas. Se hizo un silencio al otro lado del teléfono hasta que Culsfelt exclamó: “¿Qué quieres que hagamos?”, “¿cagamos en público o bombardeamos Bagdad?”.¿ Por qué no las dos cosas al mismo tiempo?”, añadió Cacowitz. A ver, lo más importante es que dejéis la puerta abierta mientras defequéis. Así reafirmaremos nuestra valentía. Debéis filtrar a los medios de comunicación que cagamos igual que actuamos, es decir, confiando en la fuerza de nuestro país y con la certeza de que Dios nos ampara, tal y como sucedió por ejemplo cuando enviamos aviones de guerra a Tabul y Bagman.”

Entiendo Señor Presidente, pero es que no tengo ganas de defecar”, contestó Culsfelt.Pero no seas tonto Culín, todos defecamos en algún momento del día. No te avergüences de ello. Ahora debéis comunicar este asunto con discreción al resto del gabinete. “Puertas de par en par y bombas fuera.”

De acuerdo, Señor presidente, ¿algo más?”, preguntó Cacowitz. En media hora, el presidente debía acudir a una reunión con Mossad para hablar sobre un defectante iraquí clave, pero no les comentó nada a estos, dada la gravedad de la situación. “Sí, quiero que se instalen cámaras en todos vuestros baños. Así me aseguraré de que todos estamos unidos en esto. Si luchamos juntos, conseguiremos que nuestra nación pase a ser la mejor de todos los tiempos, ¿entendéis?.” Sí, Señor Presidente”. Cacowitz se organizó un horario, de modo que la expulsión de sus despojos corporales y su consiguiente fetidez no coincidiesen con ninguna reunión ineludible. Culsfelt hizo lo mismo. A pesar de que la comunidad científica no sabía todavía que cada uno de los altos cargos del régimen de Tush estaba cambiando su patrón defecador, sin duda este hecho iba a ser trascendente para la investigación del futuro. A las siete de la mañana, antes de recibir órdenes militares y de emprender algún nuevo ataque o masacre se pudo oír decir en voz alta a cada uno de los miembros del gabinete: bajad, bajad”, al tiempo que sus cagadas iban descendiendo y salpicaban la taza del váter. Aliviados, miraron a la cámara y sugirieron la “V de victoria”.

28 de agosto del 2003

La política tras la tragedia de la ONUJames Petras
Rebelión Traducido para Rebelión por Marina Trillo El bombardeo del recinto de Naciones Unidas en Irak ha provocado cólera, pena, altisonantes bravuconadas del gobierno de Bush y promesas irreflexivas de "continuar con la misión humanitaria" por parte del Secretario General Kofi Annan. El debate y la discusión, en el grado en que han aparecido en los medios de comunicación, se centra en quien fue el responsable de los "fallos de seguridad", la ONU y sus partidarios señalan la incompetencia del ejército de ocupación estadounidense, los oficiales estadounidenses culpan de negligencia a los funcionarios de la ONU. Estas discusiones son cuestiones secundarias, técnicas, y omiten ocuparse de los motivos políticos más profundos que subyacen tras el ataque a la ONU.

Previsiblemente, los neoconservadores pro-israelíes de Washington atribuyen el bombardeo de la ONU al terrorismo-árabe-islámico y amontonan juntos el bombardeo de un autobús israelí y el de la ONU como justificación para una mayor violencia por parte de EEUU y de Israel. El centro izquierda alaba las virtudes diplomáticas y humanitarias del representante especial de la ONU en Irak, Sergio Viera de Mello y con indisimulada incomprensión claman que el bombardeo dañó la causa del pueblo iraquí y retrasó el proceso de reconstrucción nacional.

Tanto la ONU como los oficiales de EEUU, neoconservadores e intelectuales de centro izquierda omiten analizar el verdadero papel político de Naciones Unidas en Irak y especialmente el partidista papel político de Sergio Viera de Mello que pudieran haber provocado el ataque.

La ONU dirigida por Kofi Annan no ha jugado un papel imparcial en el conflicto EEUU- Irak. Durante más de una década la ONU apoyó las sanciones económicas contra Irak, causando más de 1 millón de muertos iraquíes, en su mayor parte niños, y la dimisión de dos altos funcionarios de la ONU en protesta. Los inspectores de la ONU supervisaron el desarme de las defensas iraquíes e ignoraron o aprobaron los bombardeos estadounidense-británicos de Irak durante 12 años. Hasta la hora final de la invasión estadounidense de Irak, toda la atención de la ONU se dirigió a presionar al Gobierno Iraquí para que aceptara las exigencias de EEUU, no condenando los preparativos de guerra estadounidenses, aún cuando el Consejo de Seguridad finalmente rehusó aprobar la invasión unilateral de EEUU. El registro histórico de la década que precede a la invasión pone claramente a la ONU del lado de EEUU, hasta el punto que fueron identificados varios inspectores de la ONU que estaban trabajando con la CIA y realizando búsquedas y proporcionando información estratégica a la inteligencia militar estadounidense.

A esto puede oponerse algún escritor y argumentar que la colaboración de la ONU- EEUU fue una cosa del pasado, después de la conquista militar estadounidense la ONU no ha apoyado la ocupación colonial y promovió una transición hacia un autogobierno democrático. Documentos publicados, entrevistas oficiales y resoluciones de la ONU presentan un cuadro muy diferente. Uno en el que la ONU aceptó y trabajó con el gobernante colonial estadounidense, Paul Bremer, en un intento de consolidar el control estadounidense del país ocupado.

Después del desastroso mes del gobierno del primer gobernador colonial estadounidense Garner, y de su reemplazo por Paul Bremer, quedó claro incluso para el más tenaz y sanguinario militarista del Pentágono que ese gobierno imperial trajo como resultado un poderoso movimiento de resistencia de todos los sectores de la sociedad Iraquí y el aislamiento total del régimen colonial estadounidense respecto a todos los gobiernos árabes, musulmanes o europeos (menos Inglaterra y por supuesto Israel). El gobierno de Bush fue inexorable en su reclamación del poder total en Irak, pero estaba dispuesto a permitir que la ONU operara bajo el gobierno estadounidense. Annan despachó a Viera de Mello a trabajar con el gobernador colonial estadounidense Bremer y fue un brillante éxito político en términos que resultaban ventajosos para el poder colonial estadounidense.

La misión de Naciones Unidas de Viera de Mello era colaborar con Bremer y estaba encaminada a crear una junta consultora (Consejo Interino Nacional Iraquí) que proporcionara una hoja de parra al control colonial estadounidense. Actuando bajo la Resolución 1483 aprobada por el Consejo de seguridad el 22 de mayo de 2003, se le asignaron a De Mello ocho áreas de actividad, que tenían que ver todas ellas con la "reconstrucción" del país especialmente en la esfera política. De Mello se mostró muy activo para engatusar a los líderes tribales, clérigos conservadores así como a los prodigios del exilio del Pentágono, para formar la junta con la cláusula de que el gobernador colonial estadounidense tendría que aprobar a todos sus miembros, y que todos aprobaban la invasión estadounidense y la ocupación. En efecto, de Mello organizó una impotente colección de las autoproclamadas élites que no tenía credibilidad en Irak ni legitimidad entre el pueblo Iraquí, para que sirviera de escaparate al gobierno colonial estadounidense.

Una vez que la junta aprobada por EEUU ocupó su puesto, de Mello viajó por todo el Oriente Medio tratando de convencer a los países vecinos de que la "creación" estadounidense, a la que se oponía la mayoría de los iraquíes, era un "régimen de transición" legítimo y representativo. El argumento principal de De Mello era que la junta designada por EEUU era un cuerpo "gubernamental" y no meramente "consultivo", argumento que no convenció a nadie, y menos a los oficiales estadounidenses que estaban repartiendo contratos a Halliburton Corporation y organizando la privatización del petróleo iraquí, e indudablemente tampoco al ejército estadounidense que estaba aterrorizando y disparando a inocentes civiles iraquíes.

Tanto la resolución 1483 de la ONU en pos de la "reconstrucción" bajo gobierno colonial estadounidense, como el activo papel de De Mello promoviendo y defendiendo el régimen provisional títere de EEUU, no eran actividades humanitarias desinteresadas. Eran posiciones políticas - compromisos que implicaron la aceptación del gobierno colonial estadounidense, y una decisión clara y deliberada de utilizar a las Naciones Unidas como vehículo para la legitimación del gobierno imperial por medio de una junta impotente y corrupta rechazada por el pueblo iraquí. De Mello era plenamente consciente de la concentración de poder en manos de Bremer, era plenamente consciente de que el pueblo Iraquí - al que no se dio en ningún momento voz ni voto en su selección, rechazó la junta; tomó parte activa para excluir del consejo a los críticos anticoloniales. Su estrecha relación de trabajo con Paul Bremer, el gobernante estadounidense de Irak, sin duda socavó cualquier pretensión de que la ONU fuera una fuerza independiente en Irak. A los ojos de los iraquíes y de dos anteriores altos funcionarios de la ONU (Boutros Ghali y Denis Halliday) la ONU y en particular Kofi Annan y De Mello era apéndices del poder colonial estadounidense.

Denis Halliday, el anterior adjunto al Secretario General de la ONU y Coordinador Humanitario de la ONU en Irak declaró recientemente que el bombardeo de la ONU en Irak fue en revancha por la colusión con EEUU. El 24 de agosto de 2003 en una entrevista con The Sunday Herald (Escocia) observó que la "colaboración adicional" entre la ONU y EEUU e Inglaterra "sería un desastre para Naciones Unidas porque se vería inducida a secundar la ocupación ilegal de Irak… La ONU ha sido incitada a ser un brazo de EEUU - una división del Departamento de Estado. Kofi Annan fue designado y apoyado por EEUU y eso corrompió la independencia de la ONU".

En una entrevista con la BBC, Boutros Boutros Ghali, anterior Secretario General de la ONU, hablando de las repercusiones del bombardeo, declaró "la percepción en gran parte del Tercer Mundo es que Naciones Unidas, a causa de la influencia Americana (sic)… es un sistema que discriminó (en contra de) muchos países del Tercer Mundo." George Monbiot del periódico inglés The Guardian (el 25 de agosto de 2003) indica "El gobierno de EEUU ha dejado perfectamente claro que la ONU puede operar en Irak sólo como subcontratista. Las tropas extranjeras recibirán sus órdenes de Washington." Ninguna de estas observaciones apareció en modo alguno en ninguno de los medios de comunicación estadounidenses.

La ONU se ha alejado mucho de sus principios fundacionales originales. En tiempos la ONU defendía la paz, la justicia y la autodeterminación social y se oponía a las guerras coloniales, al pillaje de la riqueza nacional y al gobierno colonial. Dado el activo papel partidista de la ONU en Irak, para crear un armazón político compatible con un prolongado gobierno colonial estadounidense, no es ningún misterio por qué la resistencia Iraquí apuntó contra el edificio de la ONU del mismo modo que apunta contra el ejército imperial y los oleoductos que están en venta a corporaciones multinacionales estadounidenses y europeas.

Habiendo tomado partido por EEUU, es el colmo de la hipocresía que altos funcionarios de la ONU digan que son víctimas inocentes. Igualmente es engañoso que EEUU y funcionarios de la ONU declaren que la resistencia anticolonial está compuesta por "extranjeros", "restos" de Saddam Hussein, terroristas de Al Qaeda, extremistas Sunníes o Chiítas Iraníes. La resistencia no está confinada a las áreas donde era popular Saddam Hussein, ni está limitada a áreas de creyentes Sunníes; está al norte y al sur, al este y al oeste, cubriendo todas regiones y los enclaves étnicos y religiosos. La resistencia es nacional, indígena y basada en oposición a la ocupación colonial estadounidense, la destrucción de la infraestructura y la degradación física y psicológica de 23 millones de Iraquíes. Mientras los iraquíes sufren un desempleo del 80% y están sin agua limpia, alimentos ni electricidad, altos funcionarios de Naciones Unidas cobran unos salarios de entre $80,000 a $150,000 anuales, se mueven en coches de lujo y SUV, trabajan en oficinas con aire acondicionado y cenan alimentos frescos importados en confortables apartamentos o chalés - gozando de lo mejor de la vida colonial. Uno no necesita introducir la hipótesis de Al Qaeda para entender que el resentimiento político y personal contra estos engreídos colaboradores imperiales podría bullir en un ataque violento.

Está claro para muchos en Oriente Medio que la ONU se ha convertido en un cuerpo falso de agencias vasallas dirigidas por funcionarios escogidos a dedo como de Mello, cuyo encanto e inteligencia no compensan por su colaboración en la construcción del imperio estadounidense. Para un número creciente de profesionales, periodistas y especialmente para la gente corriente está claro que la ONU ha perdido su independencia y utilidad como fuerza para la paz. Cada vez más movimientos sociales y naciones del Tercer Mundo están buscando organizaciones y foros internacionales nuevos para proseguir con los principios que la ONU ha traicionado. El nuevo cuerpo tendrá que renunciar al carácter elitista de la actual ONU con su sistema de dos filas de votar y poder; tendrá que rechazar como miembros a países que adopten guerras "preventivas" de conquista y gobierno colonial y pillaje de recursos nacionales. En una palabra la nueva organización internacional y su Secretario General no deben ser un apéndice de Washington - si desea evitar la tragedia de la ONU - un cuerpo que comenzó con grandes ideales y acabó como un manipulador cínico de los ideales a servicio del poder imperial.

24 de agosto de 2003

13 de agosto del 2003

Quiénes fabricaron la amenaza de la guerra de Irak: Perspectiva de los entresijosJames Petras
Rebelión Traducido para Rebelión por MarinaTrillo Existen debate y crítica crecientes en el Congreso de EEUU y en los medios de comunicación sobre las pruebas fabricadas por el gobierno de Bush respecto a la posesión de armas de destrucción masiva por Irak. Y lo que es más importante, la investigación y el testimonio de altos funcionarios estadounidenses militares y civiles en el Pentágono y el State Department (Ministerio de Asuntos Exteriores) revelan profundas diferencias y desacuerdos entre ellos y los "nombrados a dedo". El testimonio y pruebas de las revelaciones de los profesionales son de suma importancia para comprender la estructura del verdadero poder dentro del gobierno de Bush. Es en tiempos de crisis y desacuerdos entre la clase gobernante cuando se le dan al público atisbos de quien gobierna para quien. El debate, la crítica y la división existente hoy en Washington son justamente un ejemplo.

Después de años de inspecciones de Naciones Unidas, y casi cinco meses de miles de búsquedas y entrevistas realizadas por cerca de diez mil militares estadounidenses, inspectores de inteligencia y científicos se ha demostrado definitivamente que Irak no poseía armas de destrucción masiva (ni incluso útiles para la defensa nacional), punto ahora prácticamente admitido por algunos miembros del gobierno de Bush. Esto planteó la pregunta clave siguiente - Quién en el régimen de Bush proporcionó las pruebas fabricadas y con que propósito.

La respuesta inicial de los apologistas de Bush fue atribuir las fabricaciones a "errores burocráticos" y "fallos de comunicación" o como Wolfowitz cínicamente declaró, para "conseguir un acuerdo general a favor de la política de guerra". El Director de la CIA Tenet se auto inculpó como cabeza de turco por los "errores". Sin embargo, a medida que avanzaron las investigaciones, el testimonio de una multiplicidad de fuentes de alto nivel del régimen reveló que hubo dos canales de estrategas políticos y asesores, la estructura formal compuesta por militares profesionales de carrera y civiles en el Pentágono y el State Department, y una estructura paralela integrada por personas nombradas a dedo. De todas las evidencias disponibles se desprende que los asesores políticos "no oficiales" organizados por Wolfowitz, Feith y Rumsfeld en la Oficina de Planificación Especial (OSP), fueron la fuente de las pruebas fabricadas que se utilizaron para "justificar" la invasión y la ocupación de Irak. La OSP está encabezada por Abram Shulsky e incluía a otros neoconservadores, que no tienen prácticamente ningún conocimiento profesional o cualificación en asuntos de inteligencia y militares. Douglas Feith, Subsecretario de Defensa, y Paul Wolfowitz montaron la OSP. Shulsky es un seguidor ávido y un protegido de Richard Perle, el conocido militarista y partidario desde hace mucho tiempo de ataques militares contra regímenes árabes de Oriente Medio.

Según el testimonio de una persona enterada del Pentágono, la Teniente Coronel Karen Kwiatkowski que trabajó en la oficina del Subsecretario de Defensa para la Política, División y Proyectos Especiales para Oriente Próximo y Sur de Asia, en el Pentágono, el "servicio civil y militares profesionales en servicio activo no estuvieron implicados perceptiblemente en áreas clave" de interés para Feith, Wolfowitz y Rumsfeld, a saber Israel, Irak y Arabia Saudita. La teniente coronel Kwiatkowski prosigue para especificar que "en lo que respecta a Israel e Irak todo el trabajo de personal primario fue realizado por personas nombradas a dedo, en el caso de Israel un oficial asistente designado por el Washington Institute for Near East Policy y en el caso de Irak, Abe Shusky."

Igualmente importante, la exfuncionaria del Pentágono describe la existencia de "pandillas inter-agencias". Describe como los miembros de diversas organizaciones neo-conservadoras y pro Israel, (Project for a New American Century, Center for Security Policy y el American Enterprise Institute), que están ahora en el régimen de Bush solo interactúan entre ellos a través de varias agencias. Señala que las decisiones importantes son resultado de "pensamiento grupal" - la aceptación acrítica de puntos de vista predominantes y la aceptación acrítica de puntos de vista sumamente estrechos y aislados". Su jefe la forzó a dimitir después de que le dijo que "alguna gente (las pandillas y redes) del Pentágono pudiera sentarse al lado de Hussein en el tribunal de crímenes de guerra" por sus destructivas políticas de guerra y ocupación.

Lo que está muy claro es que la OSP y sus directores Feith y Wolfowitz fueron expresamente responsables de las pruebas fabricadas sobre las "Armas de Destrucción Masiva" que justificaron la guerra.

La OSP y los otros miembros de las redes que operaban por todas partes en las agencias clave estadounidenses compartían una ideología pro militarista derechista y estaban fanáticamente a favor de Israel. Feith y Perle fueron los autores de un infame documento político en 1996 para el extremista del Partido Likud, Benjamín Netanyahu, titulado "Una Fractura Limpia: Una Nueva Estrategia para Hacerse con la Región", que pedía la destrucción de Saddam Hussein y su reemplazo por un monarca Hashemita. Después tendrían que ser derrocados o desestabilizados Siria, Líbano, Arabia Saudita e Irán para que Israel estuviera segura en una especie de 'Mayor Esfera de Co-Prosperidad Estadounidense-israelí.'

Hoy la OSP es un brazo de la política Wolfowitz-Feith para fomentar la política de los grupos más extremistas del régimen de Sharon, forjando íntimos lazos con una operación de inteligencia ad hoc paralela en el régimen israelí según un informe del periódico británico, The Guardian.

El dedo claramente apunta a Sionistas fanáticos que dirigieron la OSP, como Abram Shusky y Feith, como la fuente de la "inteligencia falsa" que condujo a la guerra que buscaban Wolfowitz y Rumsfeld. La manera en la que los Sionistas fanáticos se organizaron y actuaron - como una pandilla de fanáticos arrogantes de idéntica opinión, hostiles a cualquier punto de vista contrario de funcionarios civiles y militares de la inteligencia profesional, sugiere que su lealtad y vínculos estaban en otra parte, más claramente con el régimen de Sharon en Israel. Es interesante observar que los influyentes Sionistas de derechas del gobierno de Bush proporcionaron "informes" sobre Irak que estaban en discrepancia con informes del Mossad israelí, que no creía que Irak representara una "amenaza" para los EEUU o Israel.

Para entender el papel fundamental de los ideólogos Sionistas en la formación de la política exterior estadounidense en Oriente Medio y otras partes es importante enmarcarlo en el contexto de las relaciones EEUU-Israel y la poderosa influencia del lobby pro israelí en los EEUU. Como Patrick Seal describe en el semanario liberal estadounidense The Nation, "Los Amigos de Ariel Sharon (entre los fanáticos judíos pro Israel) aborrecen a los Árabes y a los Musulmanes… Lo que deseaban eran una mejora del ambiente militar y estratégico de Israel". La invasión de EEUU a Irak y su postura militar agresiva hacia la mayoría de los regímenes árabes de Oriente Medio ha hecho que los nombres de estos estrategas Sionistas sean conocidos en todo el mundo. Wolfowitz y Feith son el segundo y tercero en el mando del Pentágono.

Sus protegidos en la OSP incluyen a Abram Shusky, Richard Perle de la Defense Policy Board, y Elliot Abrams (un defensor del genocidio Guatemalteco de los años 1980) director decano para asuntos de Oriente Medio en el National Security Council. Los fanáticos pro Israel más influyentes en Washington son William Kristol y Robert Kagan del The National Standard, la familia Pipes y un gran número de institutos pro Israel que trabajan estrechamente con y comparten la perspectiva de los Sionistas de derechas del Pentágono. El creciente consenso entre los críticos estadounidenses del gobierno de Bush es que "el 11/9 proporcionó a los Sionistas fanáticos de derechas una posibilidad única para aparejar la política de Oriente Medio y el poder militar estadounidense en interés de Israel y consiguieron que Estados Unidos aplicara la doctrina de guerra preventiva a los enemigos de Israel" (Seale, Nation, 21 julio 2003). Las pruebas implicando a los Sionistas estadounidenses en la política de guerra son tan aplastantes que hasta las principales organizaciones Sionistas se han abstenido de gritar 'antisemitismo'.

Más preocupados con la supremacía israelí que con las pérdidas de militares estadounidenses, los Sionistas fanáticos planean nuevas guerras - Perle, Feith y Wolfowitz apuntan ahora a Irán, Líbano y Arabia Saudita, produciendo nuevas series completas de "informes de inteligencia" en los que acusan a los países árabes de financiar, proteger y promover el terrorismo. Y la inteligencia prefabricada sigue fluyendo de los miembros de la OPS y sus pandillas y redes tan bien descritas por la Teniente coronel Kwiatkowski.

Según aumentan a diario en Irak las víctimas militares estadounidenses, con una estimación no oficial de 4.000 heridos y más de 60 muertes al 1 de agosto de 2003, conforme los gastos militares de la guerra minan la economía de EEUU, el público estadounidense se está desilusionando con el gobierno de Bush. A medida que prosigan las investigaciones públicas conducirán probablemente a escándalos en relación con la verdadera fuente de pruebas fabricadas para ir a la guerra. En caso de que sean hechas públicas la identidad y la lealtad política de los arquitectos y los propagandistas de la guerra de EEUU contra Irak y para la supremacía de Israel, probablemente habrá una áspera y honesta reacción adversa por parte del gran público contra los ideólogos Sionistas neoconservadores y sus redes en y fuera del gobierno. Hasta ahora su papel ha sido el secreto peor guardado en Washington, pero con las elecciones pendientes es muy posible que el pequeño y sucio secreto de Washington pase al dominio público y habrá una demanda pública de mayor transparencia en la búsqueda de los intereses estadounidenses y mayor interés en confiar en funcionarios de carrera profesionales y menos en personas nombradas a dedo, con la lealtad dividida.

Por suerte muchos judíos progresistas plantean serias preguntas sobre el apoyo acrítico de Israel por parte de las principales organizaciones judías y son muy críticos respecto a los Sionistas fanáticos del Pentágono.

10 de agosto de 2003

6 de agosto de 2003

Construcción imperial y dominación: EE.UU. e IberoaméricaJames Petras
Traducido para
rebelión por Marina Trillo Introducción Con excepción de algunos dinosaurios intelectuales, muchos escritores, periodistas y académicos han reintroducido el concepto de imperialismo en sus análisis sobre la estructura del poder mundial. Los anteriores debates centrados en “la hegemonía” han mostrado ser inadecuados para explicar el nuevo énfasis de los constructores imperiales estadounidenses sobre la coerción militar, la invasión, ocupación y gobierno por la fuerza. Hace cincuenta años la Comisión Económica de Iberoamérica (CEPAL) describió la economía mundial con los términos de “centro” y “periferia”, veinte años más tarde los teóricos del sistema mundial agregaron una semi-periferia. Estos términos, ampliamente desprovistos de cualquier especificidad histórica, de clase o estado ya no se consideran útiles por la mayoría de los escritores críticos del mundo contemporáneo. Todas las preguntas importantes con las que nos enfrentamos hoy respecto a la naturaleza y dirección de las relaciones internacionales de poder, la naturaleza de los crecientes conflictos, las conquistas y la resistencia giran alrededor de la naturaleza y dinámica del imperialismo – especialmente del poder imperial más poderoso y agresivo, los Estados Unidos de América. Se han planteado cuestiones fundamentales respecto a la sostenibilidad del imperio estadounidense – por lo menos en su actual estructura militar y económica. En su forma simplificada, la pregunta más común es si el imperio de EEUU está en ascenso o si está en declive. Aunque en la superficie éste parece ser el ‘asunto principal’ en realidad oscurece cuestiones más fundamentales que deben formularse, referidas a las vinculaciones entre la política y la economía domésticas respecto al imperio, las relaciones de clase y políticas que apoyan y se oponen al imperio y la capacidad política del imperio para sostener la expansión exterior y el declive doméstico. Argüir, como hacen algunos académicos, que el imperio está en declive debido a que está “sobre-extendido” (Kennedy, Hobsbawm, Wallerstein) es desestimar la capacidad de la clase dirigente imperial para continuar reasignando los recursos de la economía doméstica al imperio, al estado duradero, los medios de comunicación, y a las instituciones del partido que apuntalan la continuación de la construcción del imperio y lo que es más importante, la habilidad para reclutar a clientes al servicio del imperio. La continuada expansión dinámica imperial, incluyendo la conquista militar de tres regiones (Balcanes, Afganistán e Irak) tiene lugar con la aprobación activa de la inmensa mayoría de los ciudadanos estadounidenses, que están sufriendo los peores recortes sociales y económicos en programas gubernamentales y la legislación fiscal más regresiva de la historia reciente. Claramente, los comentaristas impresionistas que pretendieron ver las ocasionales manifestaciones de Seattle, Washington y otras ciudades contra la globalización y la guerra de Irak como un desafío y debilitación del imperio, estaban equivocados. Una vez iniciada la guerra, se acabaron las grandes manifestaciones y no existe ningún movimiento de masas que se oponga a la sangrienta ocupación colonial ni apoye la resistencia anticolonial. Igualmente grave, desde la perspectiva metodológica, los críticos del poder imperial son incapaces de explicar la naturaleza mundial de la doctrina imperial – para librar guerras imperiales “en cualquier parte y durante el futuro previsible” según la doctrina de Bush. Encerrándose en el objetivo más visible y obvio – en el caso de Irak, el petróleo – las críticas de activistas pasan por alto los múltiples sitios de continuada intervención militar imperialista, en Iberoamérica, África y Asia (Colombia, Djibouti, y Filipinas, etc.). El petróleo es un componente importante de la construcción del imperio, pero también lo es el poder, el control y la dominación de clientes, rivales y estados independientes. Para entender adecuadamente la agresión política y militar a nivel mundial de los constructores imperiales estadounidenses, debemos fijarnos en el alcance y extensión del imperio económico de los EEUU. Para entender adecuadamente si el imperio estadounidense está en declive o en expansión debemos distinguir entre la economía doméstica (lo que llamaré “la república”) y la economía internacional (a la que llamo “imperio”). El imperio económico estadounidense. Una de las medidas claves de las dimensiones económicas del imperio estadounidense es el número y porcentaje de sus corporaciones multinacionales (CMN) y bancos entre las primeras 500 firmas del mundo en comparación con otras regiones económicas. Casi todos analistas económicos están de acuerdo en que la fuerza impulsora de la economía mundial, las instituciones fundamentales para las inversiones internacionales, las transacciones financieras y el comercio mundial son las CMN. Igualmente importante, ningún estado puede aspirar a la dominación global si sus principales instituciones económicas, las CMN, no desempeñan un papel primordial en la economía mundial. Cualquier debate serio sobre la presente y futura supremacía imperial estadounidense está obligado a analizar la distribución de poder entre las CMN en competición. Hay varias maneras de evaluar las “CMN punteras”. He seguido el enfoque del Financial Times – y he utilizado los datos que han compilado. El FT clasifica a las compañías según su capitalización bursátil, es decir, según la valoración de sus acciones. Cuanto mayor sea el valor de mercado de una compañía más alta será su clasificación. La capitalización bursátil es igual al precio de la acción multiplicado por el número de acciones emitidas. Sólo se incluyen compañías en las que la libre participación en las acciones sobrepase el 85% quedando así excluidas las compañías que tengan grandes participaciones estatales o familiares. Las CMN estadounidenses dominan la lista de las 500 corporaciones principales del mundo. Casi la mitad de las CMN más grandes (48%) está en poder de estadounidenses que asimismo las dirigen, casi duplicando a su siguiente competidor regional, Europa que tiene el 28%. Los japoneses poseen solo el 9% del total de CMN y el conjunto del resto de Asia (Corea del sur, Hong-Kong, India, Taiwán, Singapur etc…) posee menos del 4 por ciento de las 500 firmas y bancos más grandes. La concentración del poder económico estadounidense es aún mayor si miramos las 50 CMN más grandes – donde más del 66% es de propiedad estadounidense; y el poder de los gigantes económicos de EEUU es aún más evidente cuando examinamos las 20 primeras CMN, donde más del 70% es de propiedad estadounidense. Entre las 10 CMN punteras EEUU controla el 80%. Muchos analistas impresionistas que citan el descenso del valor bursátil de las CMN estadounidenses como indicador de un declive general en la posición global de EEUU omiten reconocer que el valor bursátil de las CMN de Europa, Japón y resto del mundo cayó también – en igual o mayor grado – neutralizando de este modo el efecto del descenso de EEUU en la dominación continuada que ejercen las CMN estadounidenses. Podemos examinar varias otras valoraciones del continuado y consolidado poder económico del imperio estadounidense. Si comparamos la capitalización neta de las CMN estadounidenses entre las primeras 500 firmas con la de las CMN de otras regiones encontramos que el valor las CMN estadounidenses sobrepasa la valoración conjunta de todas las demás regiones. La valoración de las CMN estadounidenses es de entre $7.445 mil millones y $5.141 mil millones. Las CMN estadounidenses tienen un valor de mercado que excede el doble al de su competidor más próximo, Europa. El argumento respecto al consolidado y creciente imperio económico mundial estadounidense queda más reforzado si examinamos los ocho sectores económicos que lideran la economía mundial, a saber, banca, productos farmacéuticos, telecomunicaciones, hardware de informática, petróleo y gas, servicios de software y computación, seguros y detallistas generales. Las CMN estadounidenses son mayoría entre las primeras clasificadas de cinco sectores, poseen el 50% de un sector (petróleo y gas) y son minoría en un sector (seguros). La misma pauta se cumple cuando examinamos la denominada “vieja economía”. Las CMN estadounidenses de la vieja economía que incluye minería, petróleo y automoción, productos químicos y bienes de consumo ascienden a 45 de entre las 100 primeras CMN. Entre las primeras 45 CMN vinculadas a la fabricación las CMN estadounidenses poseen 21, Europa 17, Japón 5 y el resto del mundo 2. EEUU cuenta con la compañía puntera en 23 de 34 grupos industriales. Las CMN estadounidenses controlan casi el 59% de las principales compañías manufactureras y mineras – casi iguala a la suma de las CMN europeas y japonesas. La mayor área de debilidad estadounidense está en el sector de electrónica donde EEUU posee sólo 2 de las 23 empresas principales. Hasta donde las CMN son base y fuerza impulsora para la construcción económica del imperio, está claro que EEUU es todavía dominante, controlando aún y mostrando poco o ningún signo de “debilitación”, “declive” o pérdida de clasificación respecto a Japón o Europa. La tesis de una economía “sobre-extendida” o “declinante” tiene poca base. La reciente burbuja especulativa solo ha afectado a áreas del sector de IT (informática), pero esto también afecta a los competidores de EEUU. Además mientras el sector IT decreció, sectores de la “vieja economía” se han expandido. E incluso dentro de áreas de IT, ha habido un proceso de concentración y centralización de capital – con Microsoft, IBM y otros pocos gigantes estadounidenses avanzando en la clasificación mientras muchos otros disminuyen. Aunque el fraude y la corrupción han afectado la confianza de los inversores en las CMN estadounidenses, también ha sido ése el caso en Europa y Japón. El resultado ha sido un descenso general en las valoraciones de mercado de todas las CMN de los tres centros competidores imperiales (EEUU, UE, Japón). El descenso mundial en la valoración de acciones es evidente si comparamos los totales de 2002 y 2003: en 2002 el valor neto era $16.250 mil millones comparado con $12.580 mil millones en 2003 – un 22.6% de bajada. Sin embargo aproximadamente el 50% de la bajada sucedió en el sector de hardware. El hecho indisputable es que el imperio económico estadounidense es dominante y está en fase ascendente – su profundidad y alcance superan a sus rivales europeos y japoneses por múltiplos de dos en la mayoría de los casos. Los abogados del “imperio en declive”, u omiten captar los elementos estructurales económicos del imperio de EEUU, o recurren a pronósticos a largo plazo basados en la comparación histórica que concluyen que en algún momento futuro el imperio estadounidense entrará en declive, como todos los imperios (Hobsbawm). Los pronósticos históricos a largo plazo sobre un declive inevitable tienen la virtud de consolar a los miles de millones de personas que sufren explotación y guerras destructivas, y a los gobernantes de las naciones amenazadas con invasión militar y la rapiña de sus lucrativos recursos naturales. Pero es totalmente irrelevante para diagnosticar el poder actual del imperio, su dinámica y las fuerzas organizadas contra él. La tesis del declive se basa en teorías abstractas, buenos deseos en el peor de los casos, y a lo más en extrapolaciones de la economía doméstica del imperio. Lo que necesita ser destacado es que las "contradicciones" que amenazan al imperio no son simples deducciones económicas de un asumido "imperio sobre-extendido" que presumiblemente estimulará a "la gente" a derribar a la elite constructora del imperio, o forzará a los ideólogos imperiales a replantearse su proyecto imperialista. El imperio estadounidense es construido y apoyado tanto por los dos partidos políticos principales como por todas las ramas del gobierno y ha seguido una trayectoria ascendente por medio de guerras imperiales, conquistas coloniales y expansión de las CMN, en particular desde la derrota en las guerras de Indochina. Las derrotas imperiales y los momentos de declive son el resultado directo de luchas políticas, sociales y militares - la mayor parte de las cuales han ocurrido en América Latina y Asia, y en menor grado en Europa y Norteamérica.

Militarismo e Imperio Económico

 Existen pocas dudas de que el imperio económico global estadounidense ha tenido desde hace mucho tiempo y a gran escala una relación positiva con el imperio militar estadounidense. EEUU tiene bases militares en 120 países que forman el corazón del imperio militar. El militarismo estadounidense, que implica guerras, intervenciones interpuestas utilizando mercenarios, combatientes contratados, fuerzas especiales y operaciones de inteligencia encubiertas ha creado, en muchas regiones del mundo durante un prolongado período de tiempo, condiciones favorables para la expansión del imperio económico estadounidense. Los regímenes que imponen restricciones o excluyen la inversión extranjera estadounidense, rehúsan pagar deudas a los bancos estadounidenses, nacionalizan las propiedades estadounidenses de ultramar o apoyan a los movimientos nacionalistas han sido amenazados hasta la sumisión, derribados o invadidos, resultando en la imposición de regímenes cliente favorables a la construcción del imperio estadounidense. No hay ninguna secuencia exacta entre la expansión económica y la acción militar aunque haya una superposición enorme de vínculos. En algunos casos, los intereses económicos dictan las bases militares o la intervención de la CIA (como fue el caso de Chile en 1973); en otros casos la acción militar, incluyendo guerras, fuerzan a países o regiones a rendirse a la construcción imperial (como en el caso de Irak en 2003). Tampoco hay una "simetría perfecta" entre la intervención y el gasto militar imperial y la construcción del imperio económico. A veces la intervención militar va "rezagada" respecto a la expansión de las multinacionales estadounidenses, como ocurrió a mediados de los años 1950 hasta principios de los 1960 y más tarde entre el final de las guerras de Indochina y principios de los años 1980. En otros momentos ocurre al revés, y la participación militar domina los planes político económicos como sucedió durante la guerra de Corea (1950-53), la guerra de Indochina (1965-1974), la era de Reagan (1981-1989) y hoy (2001-?). El "movimiento" y la "construcción" del edificio imperial no siguen una línea recta de simetría perfecta entre los componentes económicos y militares. El énfasis periódico, desproporcionado, de uno u otro no conduce a la muerte del imperio, como queda de manifiesto tras una revisión del último medio siglo de imperio estadounidense. La noción de un imperio "sobre-extendido" es una pieza de especulación no histórica que asume que la construcción del imperio debe seguir una especie de "modelo ideal" donde los gastos militares y los beneficios económicos van de la mano. Esto es falso por varios motivos: los beneficios de la construcción del imperio van a la elite corporativa de ultramar y doméstica, los gastos son pagados por los contribuyentes estadounidenses y las familias de bajos ingresos que proporcionan los soldados para la ocupación y el combate. Además lo que parecen ser "desproporciones" económico-militares durante un período conducen al "equilibrio" en el siguiente. Por ejemplo los gastos militares estadounidenses de la guerra fría y las intervenciones contribuyeron a la caída de los regímenes comunistas lo que más tarde llevó a una lluvia de ganancias, mano de obra barata y lucrativa explotación de los recursos minerales en los países ex-comunistas y sus aliados así como a la reducción de programas de asistencia social en Occidente. Para argumentar que el "exceso" de imperialismo militar perjudica a la construcción del imperio económico, es necesario especificar si el alcance y la profundidad del control de las CMN estadounidenses sobre la economía mundial ha declinado, si el acceso a materiales estratégicos ha disminuido, y si los ciudadanos estadounidenses rechazan sufrir los recortes sociales, las cargas fiscales regresivas y las asignaciones presupuestarias que sostienen la construcción del imperio. La tesis de la "sobre-extensión" del imperio militar estadounidense pasa por alto la capacidad de los constructores del imperio estadounidense para reclutar aliados subordinados y estados-cliente para que acepten sus deberes policiales, administrativos y financieros al servicio del imperio estadounidense. En los Balcanes, los europeos tienen más de 40.000 soldados que sirven bajo las órdenes de la OTAN controlada por EEUU. En Afganistán, fuerzas militares europeas, personal administrativo de Naciones Unidas y un número estados cliente del Tercer Mundo proporcionan el personal para salvaguardar el régimen marioneta de Karzai designado por EEUU. En Irak, aliados subordinados como Gran Bretaña y estados vasallos como Polonia y otros clientes de Europa del Este suministran auxiliares militares y civiles para hacer cumplir el dominio colonial estadounidense. La creación de estados-cliente en Europa del Este a gran escala y desde hace tiempo remontándose al menos a los años 1980 con Solidaridad en Polonia, proporciona un vasto depósito de apoyo político y diplomático y ejércitos mercenarios para el impulso actual de construcción imperial. Enormes bases aéreas y plataformas para despliegue de tropas se están construyendo actualmente en Rumania y Bulgaria a añadir a las de Kosovo y Macedonia. Los constructores del imperio estadounidense han echado a los rusos de Asia Central y Asia del Sur, construyendo bases aéreas en Kazajstán, Uzbekistán, Georgia y Afganistán. El reclutamiento de regímenes-cliente desde el Báltico a Oriente Medio, Asia Central y Asia del Sur demuestra el rápido crecimiento del imperio militar estadounidense y las consiguientes nuevas oportunidades de las CMN estadounidenses para la expansión del imperio económico. Este imperio extendido ha llevado a la formación de alianzas regionales dominadas por el imperio que proporcionarán nuevos reclutas militares para sostener y consolidar el imperio en expansión. En vez de ver la construcción del imperio estadounidense como un proceso de "sobre-extensión" debería ser visto como un proceso de ensanchar el depósito de nuevos reclutas que reforzarán el mando militar estadounidense. El poder estadounidense ha aprendido a desechar la participación en el poder multilateral de sus competidores-aliados imperiales europeos, favoreciendo la subcontratación de la ocupación militar y funciones policiales a los nuevos clientes de Europa Oriental, Asia Central y Asia del Sur. Durante todo el crecimiento y la expansión del imperio estadounidense, la Unión Europea le ha seguido en pos de sus conquistas, financiando y proporcionando administradores militares y civiles. El breve interludio de desacuerdo alemán, francés y belga, antes de la invasión estadounidense de Irak fue seguido del servilismo casi total hacia la política imperial estadounidense - demandas belicosas e impertinentes y ataques a Irán, Corea del Norte y Cuba; compromisos para seguir las pautas de EEUU en el despliegue de una fuerza militar rápida; respaldo para la ocupación de Irak por los EEUU (Resolución 1483 del Consejo de Seguridad) y de modo más general un reconocimiento de que, según palabras del sumiso Ministro de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Javier Solana, "No queremos competir con Estados Unidos - sería absolutamente ridículo – sinó ver el problema conjuntamente." La Unión Europea acepta su papel (según lo definieron Rumsfeld o Wolfowitz) como un aliado subordinado del impulso estadounidense para la dominación mundial, procurando asegurarse un lugar en la artesa económica y el poder delegado y participaciones menores en cualquiera de los contratos y empresas privatizadas. Aquellos teóricos imperiales que abogaron por incrementar la independencia europea y la competencia para debilitar el imperio estadounidense deberían leer a Romano Prodi, Presidente de la Comisión Europea, que en una declaración de prensa en Washington durante junio de 2003 dijo, "Cuando Europa y EEUU están unidos, ningún problema o enemigo puede afrontarnos; si no estamos juntos cualquier problema puede convertirse en una crisis". Prodi y Solana representan el nuevo pensamiento de Europa: mejor colaborar con un imperialismo victorioso y asegurarse ventajas menores que ser castigado, intimidado y excluido de las nuevas colonias. Los constructores del imperio estadounidense dan la bienvenida al nuevo pensamiento y lo animan, teniendo en cuenta la promesa de la Unión Europea de ayudar a sufragar los gastos iniciales de ocupación y construcción del estado colonial sin desafiar la supremacía estadounidense. Hasta la fecha, incluida la fase actual de guerras estadounidenses de conquista imperial, no existen signos de que el militarismo global esté erosionando la construcción del imperio económico estadounidense. Las CMN estadounidenses siguen dominando la banca, fabricación, IT, industrias farmacéuticas, petróleo y gas. La invasión iraquí ha reforzado el control y acceso de los estadounidenses a las segundas mayores reservas de petróleo y gas del mundo. En tercer lugar, no existe una inminente rebelión popular ni un rechazo ciudadano a la construcción imperial. En medio de la conquista colonial, más de la tercera parte de los ciudadanos estadounidenses - la proporción más alta del mundo - dicen estar "muy orgullosos de su país"; más de ocho de cada diez personas apoyan la invasión de Irak aún cuando es público y notorio que la justificación del Presidente Bush para la guerra - eliminar las armas de destrucción masiva – se ha demostrado que es una pura fabricación. A pesar de la reducción de impuestos más regresiva de la historia reciente, el recorte a gran escala de los gastos sociales y el enorme déficit presupuestario, los ciudadanos de EEUU no muestran ningún signo de protesta de masas. El movimiento pacifista de enero-febrero de 2003, desapareció casi completamente tras el éxito de la conquista militar y la ocupación de Irak. En resumen, la extensión de la actividad militar desde los Balcanes pasando por Oriente Medio hasta el Sur de Asia no ha afectado desfavorablemente a la posición económica internacional de las CMN estadounidenses, ni ha minado el apoyo político doméstico a los arquitectos del imperio. Mientras el imperio prospera y proliferan las bases militares estadounidenses, la "república", la economía dentro de las fronteras territoriales de EEUU declina, su sociedad de clases se hace más polarizada, su política se hace más represiva.

El declive de la República

 Hay dos "economías" y actividades estatales distintas pero interrelacionadas en EEUU, el imperio que encapsula el mundo de las multinacionales, el aparato global militar y las instituciones financieras internacionales vinculadas al estado imperial; y la república que son la economía, las instituciones estatales y las clases sociales localizadas en los EEUU, que proporcionan los soldados, directivos, impuestos y mercados que sostienen el imperio. El crecimiento del imperio ha empobrecido la economía doméstica visiblemente y de muchas maneras, mientras se enriquecen los presidentes (y sus amplios séquitos) que se benefician de, y dirigen, las actividades exteriores de las CMN. Los constructores del imperio estadounidense han añadido más de 100 mil millones de dólares a los gastos militares para financiar las guerras de Irak y Afganistán, recortando los gastos de los programas de sanidad, educación y sociales. Hay actualmente más de 50 millones de ciudadanos estadounidenses sin ninguna cobertura de salud, otros 50 millones con cobertura parcial e inadecuada y muchos millones más que gastan hasta un tercio de sus ingresos netos para obtener una cobertura médica adecuada. Los fondos de pensiones y seguridad social se vaciaron para cubrir los gastos corrientes e impedir que el déficit presupuestario se hinchara fuera de control. La financiación del imperialismo ha llevado a un déficit presupuestario estimado de 400 mil millones de dólares en 2003 que puede aumentar cuando la ocupación militar de Irak llegue al menos a 80 mil millones de dólares. La producción doméstica industrial, en particular la industria automovilística ha visto como caía bruscamente el margen de beneficios, como la Ford ha sufrido unas pérdidas de varios miles de millones de dólares mientras la mayoría de fabricantes estadounidenses han invertido dinero en el extranjero o han subcontratado a trabajadores locales en América Latina y Asia. El resultado es que las filiales de las CMN estadounidense han capturado una parte importante de las exportaciones de China al mercado de EEUU, pero han aumentado el déficit externo estadounidense durante 2003 que ha llegado a 500 mil millones de dólares y sigue subiendo. Los grandes beneficios obtenidos por las CMN reubicadas en todas partes de las nuevas economías coloniales y semicoloniales de Asia y América Latina refuerzan las instituciones imperiales mientras debilitan la economía doméstica, la financiación de su presupuesto y sus cuentas exteriores. Los "gastos insoportables de la dominación global" (financiero Felix Rohatyn) son de verdad "soportables" - no hay ninguna rebelión de masas a pesar del aumento de desigualdades, disminución del nivel de vida, exhaustos o inexistentes servicios sociales, ampliaciones de jornada laboral, cuotas individuales más altas para servicios sanitarios y fondos de pensiones, y corrupción generalizada y fraude - escándalos que roban a millones de inversores y pensionistas estadounidenses sus ahorros y fondos de pensiones. El crecimiento del paro sobrepasa ahora el 10% en 2003 incluyendo a aquellos que ya no se registran. Los constructores imperiales gastan sumas enormes para conquistar el mundo basándose en argumentos fabricados. Aterrorizan a la población con visiones paranoicas de ataques inminentes, en búsqueda de guerras infinitas, conquista mundial y horrorosas matanzas de gente indefensa. Patrocinan o protegen a los terroristas de ántrax domésticos que aterraron a la población de EEUU y sirvieron para justificar el terrorismo estatal estadounidense. En general la gran mayoría de la población de los EEUU "se repantigó y observó" (Harold Pinter) o aún peor se enorgulleció y sintió placer vicario al identificarse con los turbulentos ejércitos victoriosos. Mientras que las principales ciudades estadounidenses están en bancarrota o tremendamente endeudadas, el Gobierno Federal gasta miles de millones en subsidiar a las elites agro exportadoras con la cantinela de 180 mil millones de dólares en 10 años, entregando a gigantescas CMN contratistas (Halliburton) con vínculos cercanos a los constructores imperiales lucrativos contratos de miles millones de dólares, mientras gastan miles de millones para subvencionar a ejércitos mercenarios en Afganistán, Irak y Colombia. En medio del estancamiento doméstico, los constructores imperiales conceden enormes recortes de impuestos a la elite corporativa – aquellos que con toda probabilidad van a invertir en las CMN que operan en el extranjero Para atraer miles de millones de dólares de inversores extranjeros, el estado imperial permite que los bancos multinacionales estadounidenses laven decenas de miles de millones de dólares de fondos ilícitos, de multimillonarios evasores de impuestos, banqueros corruptos y funcionarios políticos de la elite de América Latina, China, África y otras partes (Congreso estadounidense). Los fondos para sostener el imperio están basados en parte en la corrupción generalizada de los clientes del exterior que "invierten" en la economía de EEUU abriendo sus países al pillaje imperial. Sin embargo el declive de la economía de la república ya no atrae altos niveles de "inversión extranjera" a medida que el dólar se debilita y merman las oportunidades lucrativas. La inversión directa extranjera ha disminuido de 300 mil millones de dólares en el 2000 a 50 mil millones de dólares en el 2002. La república necesita 2,7 mil millones de dólares diarios en aportaciones de capital para financiar el déficit externo. La respuesta al reforzamiento del imperio y debilitamiento de la república es mayores sacrificios sociales en casa, más proteccionismo, mayores transferencias de ganancias y pagos de intereses desde América Latina y otras regiones neocoloniales, más cruzadas moralistas, campañas en medios de comunicación más poderosas, mentiras oficiales aún más ostensibles y nuevas guerras para recargar el infinito suministro de jugos chovinistas. El gran timo corporativo con cargo a millones de inversores y pensionistas estadounidenses enriqueció a los presidentes y financió la expansión de las CMN en el extranjero. La corrupción no es una anomalía de presidentes descarriados – es un rasgo estructural de la construcción imperial estadounidense tanto en el extranjero como en casa.

Guerras imperialistas y "República"

 A pesar de las ocasionales críticas de líderes europeos y de la disensión inconsecuente dentro de la legislatura de la "república", el régimen de Bush ha ampliado enormemente la construcción imperial sobre las bases políticas y militares y las redes de sus predecesores en particular la presidencia de Clinton. Los constructores imperiales durante el gobierno de Clinton expandieron el imperio militar desde el Báltico a los Balcanes y más allá, hasta la ocupación parcial de Irak. Los militaristas de Bush extendieron el imperio militar estadounidense a la conquista de Irak, Cáucaso, Asia Central, a Afganistán y Sudeste Asia, un enorme archipiélago de bases aéreas, zonas de aprovisionamiento militar y fortalezas desde las que atacar y conquistar toda la hilera del sur de Asia, hasta e incluyendo Corea del Norte. En Oriente Medio, Bush anuncia 'una zona de libre comercio' – del Norte de África a Arabia Saudita, incluyendo Israel - controlada por los EEUU. Nunca ha crecido tanto el imperio militar estadounidense, ni con tal rapidez y facilidad - haciendo de los comentarios sobre el "declive del Imperio" charla ociosa o ejercicios auto indulgentes de “curación por la fe” No hay duda de que ciertos sectores económicos han padecido la propaganda histérica "antiterrorista" del imperio diseñada para asegurarse el apoyo del público a las guerras y conquistas imperiales. Los sectores adversamente afectados incluyen los de las industrias aeronáuticas civiles, turismo, y actividades relacionadas del sector servicios. Sin embargo las subvenciones estatales a gran escala y los préstamos sin interés han amortiguado los efectos para el sector corporativo. Factores sistémicos impulsan la construcción imperial en nuestro tiempo, reforzados por el extremismo ideológico. Las tentativas simplistas para explicar la guerra mediante referencias a la influencia del complejo militar-industrial no tienen en cuenta la disminución relativa en las clasificaciones del espacio aéreo principal y el sector de defensa en 2001-2002 entre las 500 primeras firmas. Hoy las conquistas imperiales están basadas en el impulso para conquistar el mundo y para abrir oportunidades futuras para las CMN estadounidenses - el imperio militar está diseñado para asegurar el futuro acceso a la riqueza, no para generarlo en el proceso de conquista; la guerra y la red de satélites militares están diseñados para crear una red mundial que facilite el monopolio de las ganancias por medio de dirigentes-cliente dispuestos a ofrecer los derechos de explotación a las CMN estadounidenses. "La construcción imperial no es ninguna fiesta", me dijo una vez un coronel retirado de los Marines de EEUU, refiriéndose a las sistemáticas violaciones de derechos humanos que acompañan a las guerras y conquistas imperiales. Nada capta la deliberada, planeada, violenta conquista y brutal ocupación incrustadas en la construcción imperial estadounidense, como la oposición de EEUU a la Corte Penal Internacional y el corrompido retorcer de brazos que ha forzado a más de 50 países a firmar pactos bilaterales que proporcionan impunidad al personal militar estadounidense. Pero no es la naturaleza inhumana de las guerras imperiales, ni las gruesas violaciones de la Ley internacional, ni la fabricación de provocaciones para justificar la conquista colonial lo que causa grietas en el bloque de poder dirigente (políticos y élite corporativa) sinó las relaciones entre gobernantes constructores militares imperiales y constructores económicos imperiales sobre el mejor modo de construir el imperio y consolidar la autoridad sin minar la capacidad de la república para financiar el estado imperial.

Conflicto de Clases inter-gubernamental

 Hay varios niveles en los que ocurre la lucha inter-elite sobre la construcción imperial. El primer y más general tema de debate es la cuestión sobre la relación de los militaristas y los constructores corporativos imperiales. Aunque ambos comparten una visión común de un "imperio dominante estadounidense ", discrepan (al menos algunos) sobre el grado de "autonomía" con el que actúan los militaristas – elaborando a veces estrategias militares que se concentran en la conquista más que en los costes y beneficios económicos. Las exitosas conquistas militares han aumentado el poder e independencia de los militaristas para dar forma a la estratégica estrategia global por encima y en contra de algunas preocupaciones de los constructores económicos imperiales del sector privado. La segunda cuestión son las distorsiones en la construcción imperial estadounidense generadas por estrategas clave del imperio debido a sus vínculos con el sionismo y la influencia que esto tiene en la conformación de la política imperial en Oriente Medio y más allá. Sionistas como Wolfowitz, Feith, Perle y una multitud de otros arquitectos de la estrategia de conquista global, siguiendo la política israelí, dirigen la política estadounidense hacia la destrucción de los adversarios árabes de Israel en todo Oriente Medio, incluso cuando son factibles acercamientos "negociados" a la expansión del imperio estadounidense. Este es claramente el caso de Irán y Siria, a pesar de la aparición de movimientos políticos liberales pro-estadounidenses y personalidades que siguen métodos no violentos. Igualmente dañino, a los ojos de militares convencionales y estrategas de inteligencia, los constructores imperiales sionistas han proyectado el punto de vista paranoide de la política israelí - un mundo lleno de enemigos, Europeos en los que no se puede confiar, gente del Tercer Mundo como terroristas potenciales. Sionistas influyentes como Richard Perle siguen los preceptos de uno de los infames políticos-militares israelíes (Moshe Dayan) "los Árabes sólo entienden (el lenguaje de) la fuerza". Mientras la "filosofía" sionista-israelí es bastante mortífera en Oriente Medio, sus exponentes en Washington tienen el poder global y la capacidad para ponerla en práctica a escala mundial. La visión mundial israelí de guerras "preventivas", "colonización", ocupación, castigo colectivo, y empleo unilateral de fuerza a despecho de la ley internacional han sido adaptados por los militaristas estadounidenses que tienen vínculos permanentes desde hace mucho tiempo con Israel y han convertido las prácticas israelíes en la guía doctrinal para la construcción imperial. El resultado del "sesgo sionista" en la construcción estratégica imperial estadounidense ha generado varios puntos de conflicto en el seno de la elite imperial: entre los constructores imperiales económicos que buscan alianzas con dirigentes árabes del petróleo para ampliar su dominio; entre la elite profesional de militares y agencias de inteligencia estadounidenses que han sido castigados y marginados por los sionistas por no proporcionar la inteligencia "correcta" para justificar las guerras de destrucción de los enemigos de Israel. Esto llevó al Subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz a formar una estructura de inteligencia paralela compatible con la política sionista para "destruir a los enemigos de Israel". Este falso grupo de inteligencia que se autodenomina "trama" no es tanto una agencia de inteligencia para recabar información fiable como una agencia de propaganda para fabricar "informes" que justifiquen la política predeterminada de guerra basada en la visión mundial israelí. El tercer nivel de conflicto está entre Rumsfeld, el Secretario de Defensa, y los profesionales militares y de inteligencia. Rumsfeld, como figura clave implicada en el proceso de construcción militar imperial, ha estado enérgicamente dedicado a concentrar poder en sus manos y las de su círculo personal dirigido por Wolfowitz, Perle, Boulton y otros militaristas extremistas. Rumsfeld ha pasado por encima de los profesionales del Pentágono sobre la reorganización de las fuerzas armadas, la obtención de armas, la estrategia de guerra y las operaciones de inteligencia. Ha promocionado a oficiales militares leales sobre aquellos con mayor antigüedad y experiencia militar, y ha humillado a los que expresan el más leve desacuerdo. Su comportamiento tiránico hacia altos oficiales militares es su método de sofocar cualquier desacuerdo en la elite. Sus subordinados más leales y sus consejeros influyentes son aquellos que se adhieren a su estrategia extremista de construcción militar imperial: guerras secuenciales que se superponen y se combinan con programas mundiales terroristas encubiertos de asesinato. No hay duda de que Rumsfeld ha sido la figura que controló la formulación y ejecución de la estrategia de conquista mundial militar - una estrategia imperial que se parece íntimamente a la de la Alemania nazi. La concentración de poder de Rumsfeld dentro de la elite imperial y la hostilidad hacia los profesionales fue expresada dramáticamente con su nombramiento del General retirado Schoomaker, antiguo comandante de las Fuerzas Especiales "Delta", que me fue descrito por oficiales mayores militares en el cuartel general de Delta en Fort Bragg como una colección de "psicópatas entrenados para asesinar". Claramente el general ex-Delta fue seleccionado precisamente porque su perfil ideológico y conductal encaja con las propias tendencias Nazis de Rumsfeld. Las primeras diferencias importantes y conflictos internos entre Rumsfeld y las jerarquías militares/inteligencia surgieron después de la guerra iraquí sobre la cuestión de la inexistencia de armas de destrucción masiva (WMD) en Irak. Como las WMD fueron la justificación principal para la guerra según la Administración de Bush, esto provocó debate en los medios de comunicación y entre algunos miembros del congreso. El conflicto inter-elite afloró cuando los "profesionales" del ejercito y de las agencias de inteligencia filtraron informes e hicieron declaraciones que cuestionaban las alegaciones de Rumsfeld en la carrera a la guerra. Claramente los "profesionales" esperaban señalar a Rumsfeld y al círculo de "inteligencia" personal como responsables de "cocinar los datos" para justificar los planes de guerra de Rumsfeld-Wolfowitz. En breve la intensidad de la lucha inter-elite por el poder burocrático había alcanzado el punto en el cual los profesionales pro-imperio estaban dispuestos a poner en cuestión una acertada guerra imperialista por verse libres de un tirano burócrata que sentían ponía en peligro la construcción imperial para llevar adelante su estrecho poder personal dentro del aparato del estado imperial. Sin embargo los militaristas con la ayuda del Congreso y los medios de comunicación fueron capaces de enterrar la cuestión – e incluso tuvieron éxito para lograr apoyo público a la guerra. La cuarta cuestión en debate en el seno de la elite imperial gobernante es el conflicto de relaciones entre los constructores militares y económicos del imperio. Los últimos ven claramente la acción militar como los medios para el fin - un imperio económico estadounidense dominante. Para los imperialistas militares, la definición militar de la conquista mundial se ha convertido en el objetivo estratégico, que si se asume redundará eventualmente en beneficio de los constructores económicos imperiales. Esto conduce a que críticos e ideólogos entre algunos constructores económicos imperiales cuestionen el conocimiento que tienen los militaristas sobre los gastos económicos – a corto y largo plazo - de una política indiscriminada de intervención militar y guerras permanentes. Esto puede convertirse en un debate importante sobre los métodos de construir el imperio, pero no sobre el imperio mismo que ambos apoyan. A este debate hay que añadir la disputa sobre el "compadreo económico" que aflige a los militaristas. Entregan lucrativos contratos de posguerra a las CMN favorecidas que están vinculadas a la pandilla de Rumsfeld-Cheney-Bush mientras ignoran las peticiones de otros sectores corporativos. Sin embargo estas disputas entre capitalistas y constructores militares del imperio son claramente secundarias a los poderosos intereses y política que los une. A pesar de las preocupaciones ocasionales y actuales expresadas por algunos capitalistas sobre la política de guerra imperialista, la clase capitalista, en particular las CMN son poderosos partidarios de la construcción imperial de Bush-Rumsfeld. Hay al menos ocho razones por las que las CMN apoyan a la Administración de Bush a pesar de ciertas dudas de capitalistas aislados acerca de la doctrina neonazi de guerra permanente. Aunque algunos editorialistas de la prensa financiera y capitalistas aislados han criticado los déficits presupuestarios del régimen de Bush, la debilidad del dólar y los crecientes déficits de cuentas exteriores, la mayoría de la clase capitalista sigue proporcionando firme apoyo a la construcción imperial del régimen de Bush por motivos muy concretos. El régimen de Bush ha rechazado todos los tratados internacionales, incluyendo el acuerdo Kyoto, que impone controles medioambientales a la industria, bajando así los costes de producción a firmas estadounidenses. En segundo lugar la Administración de Bush proporciona miles de millones en subvenciones a la exportación en particular a grandes firmas exportadoras agrícolas, aumentando de este modo sus cuotas de mercado, su "competitividad" y sus ganancias. En tercer lugar la Administración de Bush concede medidas proteccionistas a más de 200 productos, afectando a decenas de miles de productores no competitivos que venden en el mercado ("doméstico") de la república y de este modo bloquean o limitan la entrada de competidores más eficientes. En quinto lugar el régimen de Bush ha rebajado los impuestos a toda la clase capitalista – beneficiando a los presidentes de las CMN y a los capitalistas que operan en la "república", incrementando así las ganancias por dividendos, plusvalías y salarios. En sexto lugar la Administración de Bush en gran parte ha tolerado (o ha participado en) el encubrimiento de corrupción, fraude y graves delitos de auditoría en la mayor parte de las principales CMN y bancos, por miles millones de dólares. Séptimo el régimen sigue tolerando normativas bancarias negligentes, promoviendo de hecho el lavado de dinero de miles de millones de dólares por bancos multinacionales estadounidenses. Y octavo la Administración de Bush ha rechazado aumentar el salario mínimo y ha seguido un plan anti-trabajo, bajando los costes de la mano de obra para grupos de negocios grandes y pequeños dedicados a las fábricas donde se explota al obrero y al sector servicios. Estas y otras políticas similares proporcionan las bases económicas para acoplamientos estructurales a largo plazo y gran escala entre la Administración Bush y la clase capitalista en su totalidad. Esto explica por qué hay colaboración íntima entre los constructores económicos y militares del imperio, entre los constructores militares del imperio y la clase negociante que funciona en la república. El ‘trato’ (¡si es que necesita haber uno!) conlleva compensaciones financieras económicas estatales a la elite local de negocios a cambio del apoyo político y financiero de la clase capitalista a los constructores militares del imperio. Lo que permite a los constructores militares del imperio estadounidense proseguir en su búsqueda de la conquista mundial, a pesar de la crítica inconsecuente y momentánea de sus aliados europeos es el saber que cuentan con el apoyo sólido de Wall Street y "Main Street" (capitalistas que producen para el mercado interior de la república). Además el poder exterior y los vínculos corporativos de las CMN y bancos estadounidense con sus colegas europeos han debilitado la determinación europea para desafiar la supremacía estadounidense y vigorizaron los regímenes de derechas de Berlusconi y Aznar en Italia y España.

Imperialismo: Circo sin Pan

 La construcción imperial estadounidense no proporciona compensaciones económicas a los trabajadores, empleados, pequeños agricultores y pequeños negocios del imperio. Su apoyo al imperio se basa en el consumo de propaganda estatal en los medios de comunicación, la gratificación simbólica de formar parte de una 'potencia mundial' victoriosa y una actitud servil hacia la autoridad estatal establecida. La falta de un partido o movimiento de izquierdas creíble mina aún más la oposición popular. Incluso peor, los que pasan por ser diarios izquierdistas o progresistas o intelectuales estuvieron en gran parte apoyando las guerras de EEUU contra Yugoslavia, Afganistán y en menor grado Irak. Lo que aún cuenta más, la gran mayoría de los intelectuales de la izquierda estadounidense se unieron al coro de Bush para atacar a Cuba respecto a la ejecución de terroristas cubanos y el encarcelamiento de los agitadores financiados por EEUU. Los movimientos "progresistas" y los periódicos estadounidenses, salvo pocas y notables excepciones, jamás han mostrado solidaridad con movimientos de resistencia anticolonial presentes o pasados, luchas nacionales de liberación o regímenes revolucionarios – ya fueran el Frente Nacional de liberación en Vietnam, la resistencia Iraquí o la revolución Cubana. La mayor parte de la oposición estadounidense es legalista (según la ley constitucional), y moralizadora (según los preceptos universales) divorciada de cualesquiera ejemplos prácticos, y aún menos de prácticas revolucionarias del Tercer Mundo. El estado, los medios de comunicación y el mundo corporativo animan el compromiso estúpido, pasivo de los espectáculos de masas que crean una "identificación" apolítica (deportes y héroes y heroínas de culebrón) y refuerza la visión imperial de un mundo de "buenos" y "malos", donde los "tipos buenos" derrotan a los "malvados" por medio de la violencia y la destrucción A medida que crece el imperio, desaparece la financiación de pensiones corporativas, los gastos médicos y farmacéuticos se ponen por las nubes y el paro y la pobreza crecen más allá de las falseadas estadísticas oficiales. A julio del 2003, la tasa oficial de paro era del 6,5% - la no oficial ascendía casi al doble. La construcción imperial no crea una "aristocracia laboral" que comparta las migajas de Imperio - al menos si excluimos a los varios miles de cuadros sindicales que negocian cientos de miles de dólares en salarios anuales, pensiones e indemnizaciones aunque el porcentaje de afiliados cotizantes en el sector privado es el 9% de la mano de obra. Las desigualdades aumentan: la relación entre los ingresos de un director general y un obrero ha subido desde el 80 a 1 de hace veinticinco años al 450 a 1 de hoy, y sigue aumentando. Los trabajadores estadounidenses tienen menos tiempo de vacaciones (de promedio tres veces menos que los trabajadores europeos), vida laboral más larga, impuestos más regresivos y ninguna representación en el sistema político, porque los dos partidos dominantes están controlados por los constructores imperiales. Las pérdidas objetivas de la clase trabajadora no han llevado a ninguna oposición significativa a la construcción imperial excepto entre los negros - que se opusieron a la guerra iraquí en buen número. El declive del estado de bienestar y la transferencia de riqueza hacia arriba sirve para financiar la construcción imperial (el fin de la guerra fría fue un "dividendo imperial"). La corrupción corporativa a gran escala en una economía especulativa estancada y el paro creciente han acompañado un dramático giro a la derecha de la política imperial. Ha habido un aumento de los delitos corporativos, chovinismo nacional y extensión de la ideología de supervivencia individual. Minorías en paro y poco instruidas deciden enrolarse en el ejército imperial, mientras muchos trabajadores blancos pobres manifiestan su hostilidad a los Musulmanes, Árabes y pueblos del Oriente Medio. Los abundantes líderes de las principales organizaciones judías dan su apoyo incondicional al carnicero Sharon y sus colegas ideológicos en el régimen de Bush mientras éstos planean nuevas guerras imperiales apuntando a Irán en particular. Entre tanto la “progresía” estadounidense comienza una vez más su esfuerzo perenne y vano para transformar el partido demócrata pro imperial en un partido demócrata de la república. No existen en EEUU desafíos importantes al imperio, al menos en el futuro previsible, ni de capitalistas disidentes (debido al creciente vacío entre el imperio y la república), ni de la clase trabajadora. La amenaza principal al imperio viene de afuera, de las luchas de masas existentes en el Tercer Mundo, principalmente América Latina, Oriente Medio y Asia. Imperialismo y América Latina En ninguna parte del mundo contemporáneo han sido las relaciones económicas entre el imperio y los regímenes del Tercer Mundo tan unilaterales - tan beneficiosas para los Estados Unidos y Europa y tan perjudiciales como en América Latina. Al debatir sobre las relaciones imperio-estado cliente es importante establecer una periodización, que distingue los grados de dominación y control, la clase específica de colaboradores del imperio, y lo que es más importante, identifica las distintas formas de construcción imperial del último cuarto de siglo. Hablar de imperialismo como "500 años de explotación y dominación" es a la vez verdadero en términos generales y expresamente engañoso. Aunque los constructores imperiales europeos y estadounidenses han explotado a muchos de los países de América Latina la mayor parte del tiempo durante más de medio milenio, también es cierto que los movimientos populares latinoamericanos, regímenes nacionalistas y socialistas han modificado o han transformado considerablemente sus relaciones con el imperio en diferentes momentos. El imperialismo está basado en relaciones de clase y estatales que por su naturaleza implican conflictos, confrontaciones y conquistas, revoluciones, contra-revoluciones y transformaciones. En la historia reciente, los regímenes nacional-populistas desde los años 1930 a los 1960 tuvieron éxito al transformar parcialmente América Latina desde una economía basada en la exportación de materias primas a una economía urbana industrial diversificada produciendo para el mercado interior. Desde los años 1970 hasta el presente la contrarrevolución dirigida por el imperio (dirigida por el estado imperial de EEUU y el IFI) en alianza con capitalistas transnacionales latinoamericanos (sectores del capital vinculados a redes internacionales financieras, comerciales y de comercialización) impusieron un modelo "neoliberal" por medio de regímenes clientes. Hacia finales de los años 1990, el Imperio, habiendo tomado el dominio de los sectores estratégicos y dinámicos de la economía y consolidado control sobre una clase política cliente, lanzó la transición hacia la recolonización de la región, llamando al proceso "Área de Comercio Libre de las Américas". El proceso de recolonización está bastante avanzado, sostenido por líderes tradicionales de derechas y reclutamiento de nuevos dirigentes clientes entre las filas de los izquierdistas renegados y populistas de América Latina. Resumiendo podemos identificar tres períodos distintos de relaciones imperio-cliente. El período 1930-60 de dominación imperial relativamente limitada estaba basado en el eclipse (no el desplazamiento) de las clases de colaborador liberal agro-mineral, y la emergencia y expansión del estado nacional y empresas privadas industriales, comercio exterior y regímenes de control de divisas y bancos nacionales. El período 1970-95 incluyó la privatización masiva de empresas públicas y la desnacionalización de bancos, industrias, telecomunicaciones, servicios de energía estratégicos etc... La tercera fase (período actual) conlleva la transformación de las conquistas económicas estratégicas en un nuevo régimen político legal - la Comisión ALCA - que confiere a los constructores imperiales estadounidenses el gobierno formal de la región. Construcción imperial: Fase I La transición del nacional populismo al neoliberalismo se consumó con conflictos violentos, golpes militares, masacres, exilios forzados, y el establecimiento de un aparato estatal (militares y policía) leal al imperio y una clase política de cómplices bien dispuestos hacia el gobierno imperial. Los constructores imperiales y gobernantes clientes, tanto militares como civiles, abrieron inmediatamente la región a una invasión masiva de especuladores y corporaciones multinacionales estadounidenses y europeas. La construcción del imperio económico se hizo posible mediante los constructores militares del imperio que directa e indirectamente intervinieron para reprimir, desarticular y fragmentar la oposición popular. Los golpes militares en Brasil (1964), Bolivia (1971), Chile (1973), Argentina (1976) y golpes militares civiles en Uruguay (1972), y Perú (1993) crearon el marco político y los acuerdos internacionales con el IFI que dieron la vuelta al proyecto de industrialización nacional y abrieron América Latina a la conquista por las corporaciones multinacionales estadounidenses y europeas. A mediados de los años 1980 bajo la presión de las masas los EEUU acordaron una "transición negociada" de militares a gobierno de elite electoral política autoritaria, salvaguardando el marco económico "neoliberal" para impulsar la expansión del imperio económico. Entre mediados de los años 1980 hasta 2000, los imperios económicos se expandieron – tanto el Europeo (mayormente español) como el estadounidense, a medida que cayeron las barreras comerciales y las materias primas estadounidenses, de la Unión Europea y asiáticas inundaron los mercados Latinoamericanos, desplazando a millones de pequeños agricultores, productores locales, fabricantes y minoristas. Los nuevos regímenes cliente autoritarios saquearon la economía, privatizando y vendiendo miles de empresas públicas, mientras las CMN compraban bancos locales y fabricantes, tierras y bienes inmuebles. Según un estudio reciente (Minella), en Brasil en 1989 los bancos extranjeros poseían el 9,6 % de las acciones bancarias, hacia el 2000 controlaban el 33%. En 2001, el capital financiero extranjero controlaba 12 de los 20 bancos más grandes de Brasil. El crecimiento del capital extranjero es casi exclusivamente resultado de la adquisición de bancos nacionales públicos y privados, no de la creación de nuevas empresas. En América Latina, un estudio de 212 directores de 19 sociedades financieras que representan a bancos de l4 países Latinoamericanos, reveló que el 55% eran representantes de bancos extranjeros. Una mayoría de los líderes de las redes financieras de Latinoamérica son banqueros norteamericanos o europeos. Estas redes financieras a su vez directamente o indirectamente controlan propiedades industriales, comerciales e inmobiliarias. Igualmente importante, establecen las condiciones para la financiación externa en colaboración con el IFI. La mayor parte de los ideólogos cliente estadounidenses de América Latina se formaron en universidades de propaganda de la elite como Chicago, Harvard, Stanford etc. Por medio del terrorismo estatal y la coacción impusieron el "modelo neoliberal" centrado en el imperio. El IFI reforzó el "modelo" por medio de sus políticas de ajuste estructural apoyando a los regímenes cliente y beneficiando a las elites financieras locales vinculadas a los bancos multinacionales estadounidenses. El modelo centrado en el imperio condujo al pillaje sistemático durante mucho tiempo y a gran escala de todos los países de América Latina. El último estudio, para el año 2002, de Naciones Unidas, Comisión Económica para América Latina, revela que más de USD 69,2 mil millones en pagos de intereses y beneficios fueron remitidos a las oficinas centrales en los EEUU. El estudio no incluía los varios miles de millones en pagos de derechos (“royalties”), fletes, seguros y otros honorarios por servicios ni los demás miles de millones ilegalmente transferidos por las elites latinoamericanas a través de bancos estadounidenses y europeos a cuentas en el extranjero. El total saqueado a América Latina se acerca a 100 mil millones de dólares. Si multiplicamos esta suma por la década 1992-2002 podemos estimar de manera conservadora que la explotación de América Latina sobrepasó 1 trillón de dólares. Un proceso similar de construcción imperial es patente en el dominio de la apropiación del comercio, instalaciones productivas y mercados locales. Según un estudio del Banco Bilbao Vizcaya Argentina (BBVA) con sede en España, más de un tercio (56) de las 150 empresas más grandes son de propiedad extranjera, la mitad son de particulares nacionales y casi el 13% (19) son firmas estatales nacionales. Sin embargo las 75 firmas nacionales privadas sólo generan el 30% de las ventas totales de las 150 empresas más grandes. Las firmas de propiedad Latinoamericana solo corren con el 22% de las exportaciones de las 150 firmas más grandes, las firmas en manos extranjeras el 15% y las firmas públicas el 63 % de los beneficios por exportaciones. En otros sectores las CMN estadounidenses y europeas controlan una parte sustancial del mercado interior, mientras que las firmas públicas nacionales son los que más beneficios tienen por el cambio de divisas. Las CMN estadounidenses, europeas y japonesas dominan los mercados interiores y en gran parte desplazan a los productores locales. La fórmula imperial para América Latina es exportar capital para capturar mercados domésticos e importar materias primas de las empresas de capital público. En 2002, las CMN transfirieron 22 mil millones de dólares por ganancias sobre las inversiones directas de 76 mil millones de dólares - una tasa de retorno de casi el 35%. Con las empresas públicas contabilizando 245 mil millones de dólares en ventas de las cuales el 35% representó exportaciones queda claro que el objetivo estratégico de la construcción imperial estadounidense es hacerse con el control de este sector. El foco está sobre las empresas estatales de petróleo y de gas de México, Venezuela, Brasil, Ecuador, Colombia y Bolivia así como la Corporación Chilena de Cobre (BBVA citado en La Jornada el 15 de junio de 2003.) Así que la construcción imperial implica cuatro etapas: 1) intervención ideológica-militar-política para imponer el "modelo centrado en el imperio" y los parámetros de debate "realista" político económico - con algunas "imperfecciones" (resistencia popular, diferentes momentos de puesta en práctica, dirigentes incompetentes etc.) . 2) implementación de la primera ola de desregulación, privatización y desnacionalización que conduce al dominio por las elites locales vinculadas al IFI y las CMN. 3) Paso de la privatización nacional al control extranjero mediante pagos de deudas, préstamos y compras de participaciones que conducen a la toma de posesión de grandes cuotas de mercado en ventas y banca. 4) Impulso para el control directo político militar imperial para reprimir la resistencia de las masas que es resultado del pillaje de las etapas 1-3, y para extender y profundizar en la privatización que incluya la energía lucrativa, las materias primas y luz y empresas públicas energéticas. La etapa cuatro es la preparación para la imposición del ALCA - etapa final de la construcción imperial - la recolonización de América Latina.

Como gobierna el imperio

La clave de la construcción imperial - la dinámica del imperialismo - es el papel dinámico del estado imperial y sus "casi-privados/públicos" auxiliares en el sector privado. Las CMN y la expansión y financiera en América Latina son cruciales para la acumulación, y para contrarrestar la tendencia a disminuir de la tasa de beneficios. Pero también es importante reconocer el papel del estado imperial en la resolución de la cuestión fundamental de los lugares geográficos/económicos donde se desarrollan estos procesos, el tiempo de resolución o de intento de resolución de estas crisis económicas y las necesarias relaciones político sociales y el marco que permite que estas contradicciones económicas se resuelvan. La superproducción puede impulsar al capitalista a volverse hacia la conquista de mercados exteriores, pero los "mercados" no se abrirán si los regímenes locales no son forzados a bajar las barreras con invasiones militares, golpes, y la colocación de economistas-ideólogos centrados en el imperio en puestos de toma de decisiones. El apalancamiento del IFI vinculado al estado imperial es también un componente básico en la apertura de mercados. La decreciente tasa de beneficios en sectores económicos clave (y sus CMN principales) no se puede revertir si la legislación laboral de los estados cliente no es "reformada" por el IFI y la resistencia organizada de masas no es reprimida por el aparato policial y militar de los clientes. Tasas de retorno del treinta y cinco por ciento no están aseguradas en sociedades democráticas, participativas, con pleno empleo y derechos laborales. Tasas de retorno exorbitantes, pillaje de recursos públicos, saturación de mercados, y pago puntual y completo de la deuda en medio de la pobreza de las masas exige la represión sangrienta de los gobernantes cliente, lo que está mucho más allá de la capacidad de las "fuerzas de mercado". Aperturas estratégicas para las CMN requieren claramente la participación masiva sistemática del estado imperial. La construcción económica imperial está íntimamente relacionada con la construcción del régimen cliente (lo que los ideólogos imperiales llaman "construcción nacional"). El estado imperial que funciona en América Latina no sólo crea los fundamentos iniciales del desarrollo centrado en el Imperio, sinó que está profundamente implicado en controlar, castigar, reclutar, corromper, cooptar y amenazar a los políticos electorales para que sirvan como colaboradores locales. El imperio gobierna por medio del IFI que hace cumplir la disciplina económica mediante préstamos, acondicionamiento y amenazas – siendo el objetivo utilizar las deudas para ahondar en la privatización y obligar al cumplimiento de la política de "mercados abiertos". El gobierno de mercado abierto se aplica a Latinoamérica, pero no a EEUU o a la Unión Europea donde impera el proteccionismo selectivo. El estado imperial ha establecido más de 120 bases militares por todo el mundo - incluyendo más de dos docenas de bases y posiciones operacionales por toda América Latina para reclutar funcionarios y entrenarlos ideológicamente para que se identifiquen con el imperio, se opongan a los adversarios anti-imperiales e intervengan en momentos de crisis de régimen. Lo que es más importante, el estado imperial interviene para influir en las elites políticas, financiando a candidatos y partidos, comprando, cooptando, amenazando, y seduciendo a las figuras políticas emergentes. Los hacedores de la política imperial estimulan mayores vínculos con las CMN y mayor distancia respecto de los grupos electorales populares. La última actividad implica la dedicación durante largo tiempo a figuras de la oposición de lo que el Departamento de Estado (Ministerio de Asuntos Exteriores) llama izquierda "responsable" o "izquierda democrática" que emite las "señales correctas" - apoyo electoral en contraposición a la lucha de masas, compromisos favorecedores de consiguientes concesiones a las CMN y cierta afinidad por la movilidad individual sobre la colectiva. El imperio mira de buen grado un perfil personal de gobierno personalista que proporcione una puesta en práctica autoritaria para implementar duras normas de austeridad para la mayoría y concesiones a gran escala para los ricos, en particular los extranjeros ricos. Los éxitos más recientes de la estrategia del estado imperial de construcción de regímenes cliente se encuentran en Brasil y Ecuador. En ambos casos los líderes políticos, Ignacio Da Silva y Lucio Gutiérrez fueron apoyados por movimientos radicales populares antes de que "se dieran la vuelta" o se convirtieran a la política centrada en el imperio mediante el proceso de persuasión ideológica en línea con un giro a la derecha en la dirigencia de su aparato de partido. El estado imperial a través de sus vínculos formales e informales con instituciones culturales basadas en los EE UU - tanto privadas como públicas - recluta "estrellas" de los medios de comunicación, intelectuales arribistas, estudiantes y periodistas para diseñar y promover prácticas culturales centradas en el imperio e institutos que entrenan activistas e influyen sobre la opinión pública. El jefe de US-AID exigió recientemente que las ONG financiadas por EEUU se olvidaran de su fachada "no gubernamental" y declararan abiertamente que son "un brazo del gobierno de los EEUU." (Financial Times, 13 de junio de 2003.) Hay muchos "brazos del gobierno de los EEUU", declarados o no, que combinan la función cultural y el adoctrinamiento ideológico, noticias mundiales y propaganda imperial, becas y subvenciones a fundaciones de pensamiento y actuación centrados en el imperio. El estado imperial ha creado y defendido este universo cultural "público-privado" para la construcción imperial en América Latina. En resumen Washington gasta dólares de los contribuyentes para financiar la expansión del imperio económico estadounidense - depauperando la república. En ninguna parte están los lazos directos entre la construcción político militar imperial y la dirigencia más claramente relacionados con la construcción económica imperial que en América Latina y el proceso va hacia el gobierno colonial imperial. Nuevas Direcciones del Imperio La construcción imperial ha tomado una dirección nueva y más agresiva en el nuevo milenio – embarcándose en una serie de guerras imperialistas y conquistas llevadas a cabo por el estado imperial y dirigidas por ideólogos militaristas. En el curso de dos años EEUU ha librado dos guerras de conquista, innumerables asesinatos e intervenciones por todo el mundo con "operaciones de fuerzas especiales" clandestinas y el reclutamiento y la cooptación de gobernantes cliente por toda Asia, África, América Latina y Balcanes. Los constructores imperiales han consolidado el control sobre sus clientes de Europa del Este y Bálticos y han seguido adelante para cementar sus lazos con los regímenes de extrema derecha de España e Italia. Bajo presión, la resistencia inicial de la Unión europea ha cedido dando paso al hecho de convertirse en socios subordinados a EEUU, protegiendo a los regímenes títere estadounidenses de Afganistán, proveyendo ayuda régimen colonial de EEUU en Irak, respaldando las amenazas de EEUU contra Irán, y uniéndose al ataque contra Cuba al apoyar a agentes cubanos financiados por EEUU. Los constructores imperiales estadounidenses han acelerado el proceso de colonización de América Latina por medio del ALCA. Hay varios motivos por los que EEUU está presionando el proceso de colonización: 1) los clientes y colaboradores de América Latina están todavía en sus puestos, pero su poder es tenue a lo más, 2) la resistencia de las masas aumenta por toda la zona, 3) el modelo mercantilista, proteccionista-liberal del imperio está provocando oposición entre sectores de las elites latinoamericanas de exportación, 4) EEUU procura monopolizar la toma de posesión de las principales empresas públicas que quedan según son privatizadas - evitando las pérdidas habidas para Europa, especialmente España, durante la ola anterior de los años 1990, 5) los clientes militares están todavía en sus puestos pero no están presentes en todas partes y en el mismo grado particularmente en Venezuela, Brasil, Ecuador, Bolivia, 6) EEUU tiene el "ímpetu" de sus conquistas militares-políticas en Asia para presionar y chantajear la conformidad de las elites políticas de América Latina, 7) la conversión por sorpresa de dos regímenes - Da Silva en Brasil, Gutiérrez en Ecuador - al ALCA, y su vulnerabilidad respecto a la oposición de masas hace que los constructores imperiales se muevan deprisa. Los constructores imperiales estadounidenses se han movido hacia la dominación colonial con poder desnudo y exigencias centradas en el imperio, ignorando cualesquiera concesiones a sus regímenes cliente, debilitando así severamente su base para el cumplimiento. El caso de México es el más claro: EEUU ha rechazado la petición del Presidente Fox para legalizar la situación de 4 millones de trabajadores inmigrantes mexicanos, o mantener la reciprocidad en los acuerdos comerciales sobre transporte, textiles y varias otras materias primas. En vez de ello Washington exige la completa privatización de la industria pública de petróleo de México (PEMEX) – la empresa con mayores réditos y ganancias por entrada de divisas del país. El precedente histórico para el actual proceso de construcción imperial estadounidense en América Latina es el sistema mercantilista de los imperios coloniales europeos. Los rasgos básicos comunes incluyen: 1) Control imperial manifiesto por medio de una autoridad política (ALCA) que establece la normativa económica y el marco legal para el monopolio estadounidense de una posición económica privilegiada en América Latina; 2) estructuras imperiales de mando militar, bases, implicación directa en las operaciones de campaña para reprimir alzamientos populares; 3) comercio no recíproco que implica la liberalización total del comercio Latinoamericano y medidas protectoras selectivas para impedir que productores competitivos Latinos compitan satisfactoriamente en el mercado de EEUU; 4) exclusión efectiva de Europeos, Japoneses y otros para competir en los mercados Latinoamericanos. El sistema imperial neomercantilista está siendo puesto en práctica explícitamente por medio del ALCA en el aspecto económico, y por el Plan Colombia, la Iniciativa Andina y la coordinación continental de la economía militar por los comandantes militares veteranos en el frente militar La perspectiva para la construcción imperial, recolonización y consolidación descansa sobre tres patas políticas: 1) la cooptación de ex líderes "populares" como Lula en Brasil, Gutiérrez en Ecuador y Kirchner en Argentina; 2) la aceleración de los acuerdos militares ALCA ante clientes en descomposición (Toledo en Perú, Sánchez de Losada en Bolivia y Uribe en Colombia); y 3) el aislamiento y/o derrocamiento de los regímenes de Venezuela y Cuba y la derrota de la creciente oposición popular en América Latina. ALCA proporcionará a los constructores imperiales estadounidenses el control sobre una institución, la Comisión ALCA, que dictará la política sobre cada aspecto del comercio, inversión, relaciones público-privadas, servicios (incluidas la educación, salud, pensiones, etc.). Al igual que la refinanciación de la deuda de los regímenes Latinoamericanos facilitó la liberalización, los actuales regímenes neoliberales facilitan la recolonización por medio del ALCA. Bajo el dominio colonial estadounidense las estructuras administrativas Latinas permanecerán, reducidas y reconfiguradas, para implementar la política colonial estadounidense adoptada en el seno de la comisión ALCA. La legislatura Latino Americana, poderes ejecutivos y judiciales quedarán reducidos a debatir los métodos, marcha y aplicación de la política dictada por ALCA-EEUU. Como en todos los sistemas coloniales, estructuras verticales autoritarias serán sobrepuestas sobre las instituciones electorales. El creciente poder militar estadounidense y sus proyecciones en América Latina han envalentonado a los constructores imperiales para actuar más agresivamente. En Venezuela un golpe de estado civil y el cierre de la patronal fueron orquestados por agencias de inteligencia estadounidenses. En Colombia, la participación militar estadounidense ha intensificado las matanzas y el desplazamiento de cientos de miles de campesinos para privar de reclutas, apoyo logístico y alimentos a los rebeldes populares. Contra Cuba, Washington ha organizado abiertamente núcleos de cuadros contrarrevolucionarios (llamados "disidentes") para dedicarse a la propaganda y reclutamiento, mientras explícitamente incluyen al régimen revolucionario como su próximo objetivo militar. Por toda América Latina, han sido establecidas bases militares estadounidenses como cabeza de playa para intervención en los casos en que puedan ser derrocados por las mayorías populares los regímenes cliente. Igualmente importantes son las conquistas políticas de los constructores imperiales. En Brasil, el régimen de Lula ha sido convertido completamente en un satélite del Imperio – abrazando sin criterio a las elites financieras y agro-exportadoras que juegan un papel integral en la promoción de ALCA y la recolonización. En Ecuador, Lucio Gutiérrez y sus compañeros, el partido Pachacutik se han movido rápidamente para privatizar las empresas estatales de petróleo y eléctricas, adoptar la dolarización, bases militares estadounidenses, Plan Colombia y ALCA, rompiendo huelgas, y militarizando las refinerías de petróleo en el curso de la preparación del país para el estatus colonial. Las "nuevas perspectivas" para la colonización de América Latina existían antes de los acontecimientos del 11-S y la llamada "guerra contra el terrorismo" estadounidense. El nuevo militarismo después del 11-S aceleró el proceso de colonización y dio mayor ímpetu a la militarización y la intervención directa. El cambio más significativo desde el 11-S fue la exclusión total de cualquier consulta y las concesiones a regímenes cliente – haciendo aún más desequilibradas las relaciones. En el mejor de los casos es vano y en el peor es engañoso especular y consolarse con el hecho de que en un futuro distante "todos los Imperios declinan". Antes de que ocurra ese tiempo inespecificado millones de vidas están en juego, la soberanía nacional está en peligro y ocurren luchas populares. Colocar "juicios finales" en el centro del análisis es distanciarse uno mismo de los actores para el cambio y del poder real del imperio hoy, su lógica y dirección. Lugares comunes tendenciosos, como "los imperios declinan", no nos proporcionan el marco analítico para entender las fuerzas motrices del imperialismo y el alzamiento de las fuerzas de oposición. El análisis histórico abstracto e inespecífico y la discusión superficial sobre los constructores imperiales (sus decisiones son "frívolas") es en sí mismo frívolo y superficial. La "larga visión de la historia" divorciada del análisis concreto sobre el actual poder dominante del imperio estadounidense y su impulso para la conquista mundial y las luchas antiimperialistas basadas en las clases es un espejo del estilo de los ideólogos de los constructores imperiales. No hay ningún final de las lumbreras imperiales que escribieron acerca del "American Century", Pax Americana, Global Power y otras vacuas "amplias visiones" de la historia. Para entender las contradicciones actuales del imperio tenemos que analizar clases concretas, clases étnicas, la naturaleza específica de los regímenes con sus configuraciones de clase así como las capacidades organizativas de los movimientos populares para montar desafíos a clientes imperiales y al imperio. Pontificar desde analogías históricas abstractas y descubrir el lugar común de que los imperios eventualmente declinan, no tiene ni relevancia intelectual ni relevancia política práctica. Imperio: Relaciones de Clases y Estado La construcción imperial estadounidense y el deterioro se construyen sobre relaciones de clase y estatales. Las clases colaboradoras son formadas a través de un proceso complejo de clases internas y formación política e integración externa dentro de relaciones subordinadas pero beneficiosas (para la elite). La hegemonía y la dominación por parte de las clases dirigentes transnacionales Latinoamericanas es esencial para conformar y apoyar a los estados cliente imperiales que implementen la "política neoliberal" centrada en el imperio. El papel del estado imperial fue fundamental para la formación de estados cliente - tanto en términos de apoyo financiero como político así como para proporcionar amenazas y recompensas personales que indujeran a la puesta en práctica activa de la privatización de empresas públicas lucrativas y la eliminación unilateral del comercio exterior y barreras a la inversión. Lo que les parece a los críticos académicos extranjeros una agresión imperial "irracional" es de hecho un cálculo sumamente racional basado en la facilidad histórica con la cual los estrategas de la política imperial han afianzado una posición dominante en la economía colonizada, el cumplimiento de los estados cliente y el apoyo impaciente de las elites financieras y especulativas transnacionales Latinas. El éxito fácil para imponer los "modelos" centrados en el imperio, para derrocar y/o invadir regímenes Latinoamericanos recalcitrantes o nacionalistas (en Chile, Brasil, Panamá, República Dominicana, etc.) ha animado a los constructores imperiales a actuar con mayor violencia, manejando desvergonzadamente la fuerza como el arma más razonable, considerando su eficacia para afianzar los objetivos imperiales. Deberíamos recordar que el éxito intervencionista estadounidense en Guatemala (1954) causó que EEUU repitiera su política con Cuba en 1961 - una política que lo llevó a la derrota. Los exitosos golpes militares orquestados por EEUU en Brasil (1964) e Indonesia (1965) y la invasión de la República Dominicana (1965) animaron a EEUU a ahondar y expandir su invasión militar de Indochina que condujo a una derrota histórica pero temporal de los estrategas imperiales y el profundo debilitamiento del apoyo político doméstico. La reconstrucción del proyecto de construcción imperial bajo el Presidente Carter se focalizó en la guerra político-ideológica sobre el terreno favorable de Europa Oriental y la URSS y la reconstrucción de vicarios militares encubiertos en el Sur de Asia (Afganistán) en alianza con fundamentalistas Islámicos. En África del Sur (Angola y Mozambique) los estrategas de la política imperial financiaron y suministraron a vicarios tribalistas apoyados por la racista Sudáfrica. En Sur y Centroamérica (Argentina, Chile, Bolivia, El Salvador, y Guatemala) EEUU actuó a través de regímenes militares cliente, y en Nicaragua mediante clientes mercenarios del tráfico de drogas. A partir de finales de los años 1970 hasta 1990, los constructores imperiales reconstruyeron el aparato militar estadounidense y reconquistaron gradualmente el apoyo político doméstico para las conquistas de ultramar con las invasiones militares de Panamá y Granada. La "fórmula ideológica" para la conquista imperial es muy similar a la usada por el Tercer Reich: los líderes de la oposición son demonizados, la invasión y la imposición de regímenes cliente son descritas como liberación y restauración de la democracia y la incorporación dentro de la esfera de influencia de los EEUU se describe como entrar a formar parte del "mundo libre". El imperio militar de Carter-Reagan creó las bases para que el padre de Bush se lanzara a la creación de otro "Nuevo Orden Mundial" estadounidense con la guerra del Golfo, un proyecto que fue prematuro y al que le faltó la "ocupación colonial" para asegurar el control indisputado. La década de Clinton (1992-2000) contempló la expansión masiva de la construcción imperial a escala mundial - guerras en los Balcanes, conquista de un tercio de Irak por medio de los clientes kurdos del norte y zonas 'sin vuelos' en el sur (combinados con bombardeos de castigo y bloqueos económicos para destruir el estado y la economía), alianzas militares con nuevos clientes y bases militares desde los estados del Báltico pasando por Europa Central a los Balcanes y Cáucaso meridional. La conquista agresiva militar y la colonización comenzaron con la bandera del imperialismo humanitario bajo Clinton. La radicalización doctrinaria vino con Bush, Rumsfeld y Wolfowitz. Es un grave y notorio error ver la fecha '11/09/2001' como punto de partida para la construcción militar imperial. Lo que ocurrió después del 11-S es la búsqueda sistemática, unilateral, de la construcción imperial con una doctrina más explícita de guerra global, a diferencia de la práctica poco sistemática pero igualmente violenta del imperialismo humanitario propuesto por Clinton. Imperio y Relaciones de Clase y Estatales: Conflicto Inter-imperialista y de Clases/Nacional En primer lugar, el poder imperial está incrustado en las relaciones de clase y estatales: antes del movimiento de capital y la imposición del poder imperial estatal, tiene lugar una lucha de clases nacional, una lucha que varía en intensidad, pero se repite a lo largo de todo el período de ocupación imperial y dominación. Como quedó indicado antes, en América Latina la imposición de los regímenes neoliberales centrados en el imperio fue establecida por medio de una violenta lucha de clase-estatal "desde arriba". Las clases victoriosas transnacionales reconfiguraron el estado, para poder "reconstruir" relaciones sociales (relaciones trabajo-capital, formas de propiedad pública-privada y extranjera-nacional) conformadas al modelo centrado en el imperio. Los regímenes neoliberales e imperios neomercantilistas fueron el resultado de luchas de clases como lo son las continuadas relaciones antagonistas que se oponen al proyecto de recolonización de los constructores imperiales. Las relaciones de clase antagonistas son una constante en la construcción imperial contemporánea. Sin embargo las relaciones sociales, de clase, las fuerzas étnicas y de género que se enfrentan hoy entre sí son diferentes del pasado reciente debido a la transformación de la estructura de clases forjada por un cuarto de siglo de gobierno neoliberal. Es importante resumir los cambios en la formación de clases para entender las clases sociales actuales que se enfrentan a los constructores imperiales y a los estados cliente locales. Las nuevas fuerzas de clase han desarrollado a su vez nuevas tácticas, estrategias y liderazgos que son importantes en los esfuerzos para derrocar la dominación imperial. Cambios Básicos en la Estructura de Clases y Relaciones Sociales Desde el inicio de neoliberalismo en los años 1970 se han producido varios cambios clave políticos y socioeconómicos en la estructura de clases. La apertura de la economía a importaciones baratas de manufactura extranjera ha tenido dos impactos principales sobre la estructura de clases: ha reducido el tamaño de la clase obrera industrial, ha establecido "una mano de obra cautiva" en las zonas de libres comercio 'maquiladores' / plantas de montaje, ha reducido el número de trabajadores especializados del metal, y ha creado industrias 'contratistas de mano de obra' más pequeñas más explotadoras descentralizadas. Como consecuencia, el tamaño de la mano de obra industrial empleada estable ha disminuido en la mayor parte de países (como Bolivia, Perú, Colombia, Brasil y Argentina) mientras que los que siguen colocados temen ser reemplazados por la buena gana de los patronos para desplegar el ejército de reserva de parados. El relativo peso socio-político de los trabajadores industriales dentro de la clase obrera ha disminuido, al igual que el porcentaje de trabajadores sindicados y número de huelgas y la militancia obrera en el sector industrial. Por otra parte, el número de trabajadores en paro y en trabajos basura ha aumentado geométricamente, yendo del 40% al 80% en países como Argentina, Perú, Bolivia, Colombia, Brasil, Venezuela y México. Las regiones maquiladoras industriales más antiguas - zonas fronterizas del Norte de México, Caribe - han experimentado cierres de plantas a medida que los capitalistas estadounidenses se trasladaron a China o a las “áreas rurales” (sur de México) donde los salarios son más bajos y las condiciones de trabajo aún más explotadoras (jornadas más largas, menor normativa sobre seguridad, salud y ambiental.) El crecimiento de una "masa crítica" de trabajadores en paro ha llevado al desarrollo de movimientos autónomos de trabajadores en paro que atacan a la clase capitalista fuera del sitio de producción (la fábrica) en las calles, bloqueando la circulación de maquinaria y materias primas (entradas) y productos acabados (salidas) que se transportan al mercado, poniendo limitaciones sobre la realización de beneficios. La promoción de una "estrategia de crecimiento de exportación" unida a la importación de alimentos baratos subvencionados, en particular cereal, ha provocado el desplazamiento de campesinos y la bancarrota familias campesinas que producían para los mercados locales. Más del 90 % de las subvenciones estatales agrícolas se dedican a los agro exportadores a gran escala, denegando créditos estatales y financiación a los pequeños productores. La política agrícola centrada en el imperio ha aumentado el porcentaje y número de trabajadores rurales sin tierra, ha polarizado el campo y radicalizado a pequeños agricultores familiares que encaraban la extinción debido a la intervención del estado cliente a favor de las importaciones de alimentos y las elites agro exportadoras. Creciente concentración de tierras, usurpación de las tierras de la gente indígena, alto coste de los “inputs” de granja y bajos precios de los productos de alimentación han radicalizado el campesinado y las comunidades de campesinos Indios, privándoles de la tierra, mercados y márgenes de beneficio. El crecimiento de la alfabetización y la interacción social con la Iglesia progresista y núcleos sindicales y las recientes experiencias de lucha han convertido el campo en un centro de movimientos antiimperialistas. Los movimientos rurales contemporáneos no están integrados por "rebeldes primitivos, "tradicionalistas" que miran hacia atrás resistiéndose a la "modernización". Los movimientos campesinos están dirigidos por hijos e hijas cultos de familias rurales venidas a menos, procuran obtener créditos, y cuotas de mercado, recuperan la tierra ocupada por el capital, y la protección estatal de importaciones baratas subvencionadas. Buscadores del medios de producción modernos, cuotas de mercado, créditos baratos y ‘precios justos’, trabajando y luchando colectivamente son el contraste de las modernas, pero empobrecidas clases rurales. Están bien informados sobre el negativo impacto de la política centrada en el imperio (ALCA, neoliberalismo). En Brasil, el Movimiento Rural de Trabajadores Sin tierra (MST), en Bolivia (los cocaleros), en Colombia (los movimientos campesinos y guerrilleros rurales), en Ecuador (sectores del movimiento campesino-Indio) y en menor grado en Paraguay, Perú y México, movimientos de base campesina han sido los mejor organizados y las vanguardias de la resistencia anti-imperialista. La contradicción campesinado-imperio ha sido la más aguda, no debido a mayor explotación y extracción de plusvalía, sinó debido a la amenaza de desplazamiento total (tierra, casa, familia, comunidad), apropiación violenta de los medios de producción, y denegación de un lugar para ‘ganarse la vida’. La mano de obra rural está sumamente estratificada y es en muchos casos étnicamente diversa, causando desacuerdos sociopolíticos; sin embargo allí donde se han superado estas ‘diferencias’, las combativas clases organizadas rurales han logrado más éxitos al desafiar la expansión imperial – tanto en el campo como en las ciudades. El MST ha ocupado grandes latifundios y ha establecido 350.000 familias en menos de 20 años y actualmente tiene 120.000 familias organizadas para ocupar fincas sin cultivar (julio 2003). En Bolivia más de 40.000 familias se ganan la vida cultivando coca en comunidades vibrantes de familias estables gracias a la organización y las luchas del sindicato de agricultores cocaleros. El principal desafío militar en América Latina para los regímenes cliente y los constructores militares del imperio estadounidense está en el campo colombiano, donde los dos grupos guerrilleros principales (FARC y ELN) controlan más del 40 % del territorio. Muchas de las organizaciones principales nacionales que organizan manifestaciones urbanas contra el ALCA están localizadas, la mayoría de las veces, entre las organizaciones rurales militantes. Considerando el papel visible y dominante de los modernos movimientos rurales de base agraria que se oponen al imperio estadounidense, es sorprendente que no se encuentre ningún debate sistemático en los escritos de Hobsbawn, Wallerstein, y otros profetas del eventual declive imperial. Estos escritores ponen de relieve rivalidades inter-imperiales, conflictos inter-elite (capitalistas contra el imperio), basando sus argumentos en disputas comerciales concretas y diferencias relativas a los modos de construcción imperial o las nociones generales, tendenciosas y emocionalmente gratificantes de que "todos los imperios declinan", todos los "sistemas capitalistas con el tiempo entran en crisis" – dejando que la magia del mercado alcance lo que ellos llaman "cambios sistémicos" desde el "caos". Una visita a una reunión de campesinos en un estado ocupado es probable que proporcione estímulo suficiente para que estos profetas de salón centrados en el imperio se replanteen sus teorías sobre el declive imperial. El Nuevo Proletariado Urbano - Trabajadores del Sector público En julio-junio de 2003, en Ecuador, Bolivia, Perú, Brasil, Argentina y Colombia los funcionarios públicos – sobre todo maestros de la escuela pública – estuvieron de huelga indefinida, involucrando a millones, y en algunos casos desencadenando paros laborales por parte de asalariados del sector privado. En las ciudades los funcionarios públicos han sido la vanguardia de las mayores y más militantes luchas urbanas contra los regímenes cliente y sus políticas centradas en el imperio. Este es necesariamente el tema, dado que la expansión imperial se basa en la privatización de las empresas públicas, causando despidos masivos, pérdida de la pensión y otros beneficios sociales y tenencia de trabajo. En segundo lugar los acreedores imperiales exigen excesos de presupuesto para pagar la deuda a los acreedores extranjeros, lo que conlleva recortes en todos los servicios sociales y gastos públicos para el desarrollo llevando a reducir aún más el número de funcionarios públicos, reducción salarial, pensión y beneficios sociales y mayor intensificación de la carga de trabajo (relación profesor-estudiante y relación médico paciente). La pérdida de tenencia y el alquiler de trabajadores contratados (ONG) han minado la seguridad en el puesto de trabajo de los funcionarios públicos - haciéndoles sujeto de las mismas "inseguridades de mercado" que los trabajadores de las fábricas. En suma, las estrategias constructoras imperiales de privatización de firmas públicas, la prioridad del pago de la deuda en la asignación del presupuesto y la proletarización del nivel de vida y condiciones de trabajo son los factores objetivos que sacan a los funcionarios públicos a las calles y en prolongadas huelgas a escala nacional. Los compañeros de coalición principales en todas las confrontaciones importantes con los estados cliente y sus patronos imperiales son los funcionarios públicos, sobre todo los maestros y los campesinos. Las acciones sindicales más militantes en las ciudades provinciales y en la capital están encabezadas por los funcionarios públicos, implicando la ocupación de edificios municipales y federales, bloqueo de calles y desahucios de funcionarios públicos. Con frecuencia, los funcionarios públicos han sido reducidos a la casi indigencia debido a las tardanzas en los pagos y/o pagos en dinero devaluado. En Brasil, los funcionarios públicos han perdido el 20% de sus ingresos reales porque los salarios fueron congelados desde 1998-2003. En las provincias argentinas, a los trabajadores municipales les retrasaron los pagos durante 3-4 meses y luego les pagaron con moneda local, provincial. Los nuevos protagonistas de la política anti-imperialista son: campesinos sin tierra, movimientos agrícolas y campesinos, parados urbanos y autónomos (sobre todo en Argentina, Venezuela, Bolivia y Perú) y funcionarios públicos de toda la región en particular los trabajadores de la industria del petróleo y gas señaladas para privatización. Sus demandas específicas están con frecuencia vinculadas al rechazo al ALCA, bases militares estadounidenses y política centrada en el imperio de los regímenes cliente.  Construcción imperial: La omnipotencia está en los Ojos del Observador En los medios de comunicación estadounidenses y en las expresiones públicas de la elite de Washington el avance del imperio estadounidense parece ser un proceso inevitable, siempre acertado, totalmente justificado e irreversible, para aplaudirlo o sufrirlo. Para los críticos las "contradicciones internas" o la "sobre extensión" del imperio llevarán a los constructores imperiales a su propia caída. El sentido de omnipotencia imperial impregna tanto a celebrantes como a pesimistas que adoptan una visión a largo plazo del imperio. Lo que falta tanto a los especuladores históricos del "largo plazo" como los apologistas del corto plazo es comprender a fondo las luchas concretas que conforman hoy la correlación de fuerzas que determinarán si el imperio estará con nosotros durante unos años, una década o un siglo Los constructores imperiales estadounidenses han sufrido varias derrotas importantes en una serie de confrontaciones importantes. En Venezuela, los pobres urbanos, los parados, los autónomos bajaron de los ‘ranchos’ de Caracas en cientos de miles y proporcionaron ímpetu a los militares legitimistas para derrocar el régimen dictatorial de Carmona impuesto por un golpe militar-civil orquestado por EEUU y restaurar al populista Hugo Chavez elegido para la presidencia. Un año más tarde, los EEUU apoyaron económicamente a medios de comunicación y sindicatos clientes para intentar derrocar el régimen con la paralización de la industria petrolífera. También fueron derrotados por una alianza de mandos militares legitimistas, sectores de la clase obrera y la masa de los pobres urbanos, muchos organizados en "círculos Bolivarianos", organizaciones de masas con base en los barrios. En Colombia, el esfuerzo de EEUU para establecer el dominio por medio de campañas de terror paramilitares y estatales ordenadas por el Presidente cliente Uribe han sido contenidas con decisión por las Fuerzas armadas Revolucionarias de Colombia - el Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el Frente De Liberación Nacional (ELN), a pesar de los miles de mercenarios pagados por Estados Unidos, trabajadores contratados y asesores de combate que operan con un presupuesto de más de 2 mil millones de dólares y con tecnología punta de vanguardia y helicópteros artillados. En Bolivia, los cocaleros han resistido satisfactoriamente la campaña orquestada por Estados Unidos para destruir a los agricultores de coca y sus organizaciones. A pesar de la violenta represión del Presidente cliente estadounidense Sánchez de Losada y la intervención directa del Embajador estadounidense en la política boliviana, los cocaleros han creado, en asociación con mineros, pobres urbanos, trabajadores de fábricas y autónomos, en Cochabamba, La Paz, Sucre y Oruco una formidable coalición capaz de bloquear la política neoliberal - como la privatización del agua - creando un movimiento político nacional que es el principal partido de la oposición en el Congreso, y un liderazgo nacional con capacidad para derrotar la entrada de Bolivia en el ALCA En Cuba, los movimientos de masas urbanos y rurales proporcionaron firme apoyo al atinado esfuerzo del régimen revolucionario para desmontar las redes terroristas financiadas por Estados Unidos así como las embrionarias células de propaganda promovidas por el jefe de la sección de intereses de Estados Unidos. Los desafíos más exitosos y derrotas a la construcción imperial estadounidense han ocurrido en el Tercer Mundo, por fuerzas de clase autónomas organizadas. Los opositores a la construcción imperial menos consecuentes son los antiguos regímenes electorales socialdemócratas, de centro izquierda y populistas que en gran parte han adoptado las estrategias económicas y sociales centradas en el imperio y se han aliado con los capitalistas latinoamericanos transnacionales y las multinacionales de la Unión Europea y Estados Unidos. El ejemplo más asombroso es el régimen de "Lula" Inacio da Silva y el Partido de los Trabajadores (PT). El régimen del PT ha sido convertido en un cliente servil de EEUU, designando a ministros económicos clave y a un banquero central que están totalmente integrados en el proyecto de "desarrollo" centrado en el imperio. El programa monetarista económico de Da Silva de reducir las pensiones de los funcionarios públicos, fuertes recortes de los gastos sociales, impuestos regresivos y "reforma laboral" a favor del patrón es tan sólo parte de un programa a favor del imperio. Procesos similares han ocurrido con otros políticos electorales pseudo populistas en Ecuador con Lucio Gutiérrez y en Perú con Toledo. El desarrollo más significativo es la velocidad con la que la masa de los movimientos a base de clases - en particular los funcionarios públicos, campesinos y trabajadores autónomos – se movilizan para enfrentar y atacar a estos nuevos clientes del imperio. En cada caso, las masas que votaron a favor del "centro izquierda" son las mismas fuerzas que en las calles exigen su dimisión como colaboradores del imperialismo. En todo el continente Latinoamericano, no hay prácticamente ningún movimiento de masas organizado por la clase capitalista - o en realidad por los pequeños y medianos empresarios o agricultores, aunque una minoría de vez en cuando apoye protestas concretas sobre cuestiones del pago de la deuda, tasas de interés y proteccionismo. Lo que excluye la inclusión de la burguesía en las luchas de masas, es su apoyo a la legislación neoliberal anti-trabajo, el bajo nivel del salario mínimo, la reducción de las cuotas a la seguridad social y la tolerancia del régimen respecto a la enorme evasión fiscal y los corruptos vínculos con funcionarios de aduanas y comercio de rango inferior en lo referente a tasas de importación y licencias de exportación. Los movimientos sociopolíticos que tienen estrechas relaciones con regímenes de "centro izquierda", convertidos en clientes imperiales, han estado severamente desorientados y en algunos casos están en procesos de debate interno y discusiones. El MST Y CUT en Brasil, CONAIE en Ecuador, el movimiento de trabajadores en paro en Argentina, los sindicatos en Uruguay, todos se enfrentan al problema de escoger entre la lucha de clases anti-imperialista o la colaboración con los nuevos regímenes electorales clientes imperiales de "centro izquierda". En contraste con la lucha por el poder estatal basada en las clases, de orientación política, que ha infligido golpes a la expansión imperial, los amorfos movimientos "antiglobalización" y los Foros Sociales Mundiales no han derrotado ninguno de los proyectos de construcción imperial ni tampoco han logrado impedir ni una sola conquista militar. Aún más, los líderes "antiglobalización" no han creado ningún apoyo de masas para la resistencia popular anti-imperialista contra la ocupación militar y el pillaje estadounidense en los Balcanes, Afganistán o Irak. Las manifestaciones de masas son acontecimientos rituales limitados en tiempo y espacio. Carecen de tácticas o estrategias que tengan un impacto destacado sobre la expansión imperial, preparativos de guerra, privatizaciones, políticas de ajuste estructural o cualesquiera otras medidas centradas en el imperio. Sólo cuando rivales imperiales estadounidenses en Europa (en particular Francia, Alemania, Italia y España) toman medidas para hacer sus CMN más competitivas bajando las pensiones o subiendo la edad de jubilación o recortando los gastos sociales, se manifiestan los trabajadores. Sólo en Francia hay algún esfuerzo del movimiento de los trabajadores para ir más allá de las limitadas huelgas "rituales" - protestas simbólicas que pueden demorar, pero ciertamente no eliminar la imposición de cargas domésticas para financiar la expansión imperial. Las metódicas y de tiempo limitado manifestaciones pacifistas masivas que se enfrentan simbólicamente al poder estatal - desfilaron por la ciudad de Londres hasta el Hyde Park para escuchar por altavoces discursos anti-imperialistas, pero no tienen capacidad para paralizar el sistema o implicarse en una guerra política seria. Es propio de las 'muchedumbres' el ir y venir según gusten, careciendo de una estructura política organizada. Las sectas izquierdistas están limitadas a vender sus periódicos o distribuir panfletos en foros radicales mientras los autodenominados anarquistas (y provocadores policiales) rompen unos cuantos escaparates para auto convencerse de que son anti-capitalistas. La fuerza del movimiento anti-imperialista se encuentra entre los guerrilleros de las selvas de Colombia, los círculos Bolivarianos de los barrios de chabolas de Caracas, las manifestaciones de las calles de Cuba, los trabajadores sin tierra que ocupan las fazendas de Brasil, los agricultores de coca de Bolivia, los pobres urbanos subempleados y desempleados de Perú y Argentina - en una palabra las clases organizadas, desplazadas, explotadas y empobrecidas por los regímenes cliente centrados en el imperio. Hacia una Teoría de los Movimientos Anti-imperialistas Cualquier teoría sobre anti-imperialismo debe ser por su naturaleza provisional y contingente porque intenta tratar con la naturaleza fluida de la subjetividad de clase y nacional - conscientemente. Una teoría de los movimientos anti-imperialistas (MAI) debe tomar en consideración varios factores contingentes: 1) Todos los MAI populares de masas van unidos a la lucha por demandas económicas inmediatas o concretas. Por ejemplo, los agricultores de coca exigen el final del programa de erradicación de coca, la expulsión de las bases militares estadounidenses y se oponen ALCA. El MST brasileño une la expropiación de la tierra no productiva y una reforma agraria a sus demandas de protección de los productores locales de alimentos y la oposición al ALCA. 2) Los MAI se construyen sobre las debilidades estructurales y las pérdidas económicas de sus partidarios constituyentes. Los agricultores y campesinos mexicanos se oponen al Tratado de Libre Comercio Norteamericano (NAFTA) porque ha permitido la entrada en el mercado mexicano de las exportaciones subvencionadas estadounidenses de alimentos lo cual ha empobrecido y ha llevado a la bancarrota a millones de mexicanos. La movilización colectiva socio política y el poder compensan la relativa debilidad de mercado o económica de los productores Latinoamericanos. 3) Condiciones económicas y estructurales objetivas son necesarias universalmente, pero no suficientes para la emergencia de los MAI. Por toda América Latina hay cientos de millones de personas explotadas y desplazadas por los constructores imperiales, pero sólo una fracción es consciente y/o está organizada para la lucha. Factores históricos, de organización, estructurales, políticos, demográficos y geográficos juegan un papel significativo en la creación de la conciencia anti-imperialista. Lo que la mayor parte de los MAI de América Latina tienen en común es su predominantemente, pero no exclusivamente, 'centro' rural de organización. Los campesinos están en el centro de los MAI porque el imperialismo ha golpeado del modo más duro a la economía rural aunque uno pueda ver el impacto negativo de la política centrada en el imperio sobre el paro urbano de Argentina, Colombia y otras partes. Los movimientos sociales rurales están más avanzados porque su nivel de organización es más fuerte y ha surgido un liderazgo político que no está obligado hacia los agentes de poder de los regímenes cliente. Los motivos de la mayor fortaleza de la organización agraria no son porque el sector rural sea de mayor tamaño - en realidad en términos relativos y absolutos está mermando – sinó porque los líderes militantes rurales son mucho más independientes que los sindicatos urbanos subvencionados por el estado, y porque tienen lazos más estrechos con su base campesina (de hecho la mayoría son de extracción campesina o de pequeño agricultor). Además los movimientos rurales no están confrontados con aparatos sindicales reaccionarios vinculados a los jefes como es el caso de los sectores industriales tradicionales. En otras palabras, el factor subjetivo en el campo tiene menos estorbos de lazos ministeriales y aparatos sindicales conservadores que bloquean la articulación de las demandas, desmovilizan a los sectores populares, y se acomodan a las estrategias de construcción imperial. Los cocaleros, el MST, las FARC, los Zapatistas, y hasta hace poco, el CONAIE, juegan un papel decisivo al enfrentarse al imperialismo porque sus líderes y organizaciones son capaces de articular demandas populares libres de compromisos estatales, permitiéndoles movilizarse y pasar a la acción directa que avanza la lucha popular. Los movimientos MAI de base urbana son más diversos, pero por lo general se vinculaban a los sindicatos de izquierdas de los trabajadores del sector público, parados, la masa de trabajadores-consumidores y los beneficiarios de programas sociales promovidos por regímenes anti-imperialistas en el caso de Cuba y Venezuela. Profesionales cultos venidos a menos (trabajadores de la sanidad, maestros), anteriores obreros especializados del metal convertidos en parados, y consumidores empobrecidos afectados por la merma de ingresos, subidas de precios y transportes y tarifas de utilidades (energía, luz, agua, teléfono, transporte público, etc.) de empresas privatizadas de propiedad extranjera han encabezado los MAI urbanos. Los "movimientos antiglobalización" norteamericano y europeo se organizan en reacción a acontecimientos específicos de la elite (reuniones de la OMC, cumbres de la Unión Europea, etc.) pero no tienen ningún vínculo organizado con una base de masas. Por consiguiente sus actividades no tienen ninguna continuidad real en la lucha aparte de la de los acontecimientos específicos de la elite y tienen poco impacto sobre la expansión en curso económica y militar del imperio. Incluso más seriamente, sólo una muy pequeña minoría de los movimientos antiglobalización del norte se involucra en las luchas actuales contra la colonización imperial y la represión de los pueblos conquistados de Irak y Afganistán, y la colonización económica de América Latina por medio del ALCA. Aunque las protestas de masas de los movimientos antiglobalización y pacifistas son positivas en el sentido de que muestran la oposición pública, no tienen ninguna perspectiva política y mantienen pocos, si es que tienen alguno, vínculos con la lucha popular de masas o grupos de electores en contraste con los MAI Latinoamericanos. En otras palabras, los MAI consecuentes son decididamente un fenómeno de las naciones oprimidas -- y en particular las clases rurales y urbanas explotadas que están desplazadas económicamente, a ritmo descendente y vinculados a movimientos sociopolíticos dirigidos por una nueva generación de líderes de bases, autónomos respecto al estado y a los partidos electorales de centro izquierda.  Futuro de Imperio Es difícil especular con cierta precisión el momento en el que el imperio estadounidense comenzará su declive. Es aún más difícil determinar si el declive será estructural o coyuntural. Lo mejor que puede hacerse es delinear las contradicciones principales. Las contradicciones más importantes son políticas y sociales y también económicas. La contradicción fundamental y el desafío está hoy entre las masas organizadas rurales y urbanas de América Latina y los constructores imperiales estadounidenses y sus gobernantes cliente, capitalistas transnacionales y ONG / sindicatos auxiliares. La segunda contradicción importante está entre el imperio en expansión y la república en declive - y la capacidad de la clase dirigente imperial para transferir riqueza, ganancias y personal para la construcción imperial. La tercera contradicción está entre la conquista y la ocupación de países colonizados y los masivos movimientos nacionales de resistencia anticoloniales – tanto en Irak como en Afganistán. La cuarta contradicción está entre el creciente imperio militar y la incapacidad para extraer ganancias de las regiones recién colonizadas, futuras rentas del petróleo no obstante. La posición fundamental de las luchas de tercer mundo para debilitar al imperio estadounidense queda mejor ilustrada por los efectos de la resistencia iraquí sobre el ejército de ocupación estadounidense. Las fuerzas de ocupación coloniales estadounidenses están sufriendo bajas a diario - muertos y heridos por todo el país a manos de los guerrilleros iraquíes apoyados por el pueblo. El efecto más inmediato es bajar la moral de las fuerzas de ocupación estadounidenses. El rápido desencanto de las tropas estadounidenses y la hostilidad abiertamente expresada hacia cualquier ocupación de larga duración es uno de los eslabones más débiles del imperio estadounidense – como lo fue después de la segunda guerra mundial, y las guerras de Corea e Indochina. Esta debilidad clave de las fuerzas armadas imperiales estadounidenses significa que los militaristas tienen un grave problema para mantener las conquistas coloniales - a menos que haya una infusión importante de legionarios extranjeros de India, Paquistán, Turquía, Europa Oriental y otros regímenes cliente. La enorme superestructura tecnológica de la máquina de guerra imperial estadounidense, confía en última instancia en las tropas de tierra para ocupar y consolidar el gobierno imperial. El problema sin embargo es que la naturaleza de las tropas de tierra estadounidenses no es compatible con la vigilancia policial de larga duración en las colonias. Primero la mayor parte del ejército de ocupación está integrado por reservistas – no por soldados alistados de por vida – que se alistaron en el ejército para complementar su paga civil y obtener beneficios sanitarios y de pensión que no se pueden obtener de otra manera. La idea de "servicio militar" de los reservistas es un entrenamiento una noche por semana y unas cortas prácticas en el verano, con llamadas para cortos períodos de servicio activo en momentos de emergencia nacional. Esta perspectiva es incompatible con la ocupación colonial de larga duración. Este sector del ejército tiene poco estómago para una ausencia prolongada del trabajo, familia, escuela y comunidad, sobre todo en Irak y Afganistán afrontando las duras condiciones de intenso calor, carencia de agua e instalaciones decentes, vasta hostilidad popular y frecuentes ataques de francotiradores. En segundo lugar, muchos de los soldados alistados lo hicieron para evitar el paro o trabajos de ingresos bajos sin futuro con la esperanza de 'aprender un oficio' y volver a la vida civil. Pocos voluntarios esperaban el combate cuerpo a cuerpo en territorio hostil. En tercer lugar los "soldados profesionales" se resienten de que los asignen a actividades de policía colonial, especialmente teniendo en cuenta el ambiente hostil del día a día y la incompetencia total de los grados más altos del mando militar para reconstruir una infraestructura básica. En cuarto lugar existe una profunda brecha en la "soldadesca" entre los abundantes, arribistas, expertos mediáticos generales y coroneles del aire acondicionado, que vuelan a los países ocupados para informes, revisiones y ruedas de prensa y vuelan de regreso a su seguro y bien equipado cuartel general en Qatar, Florida o Washington, para cenar fillet mignon, mientras las fuerzas de ocupación se alojan en tiendas bolsa-de-pulgas, comen raciones envueltas en plástico, no tienen agua para duchas y váteres y se enfrentan con la hostilidad general del pueblo iraquí conquistado. En quinto lugar, las fuerzas de ocupación están cada vez más resentidas y frustradas con las mentiras y engaños del alto mando respecto a la duración de su servicio. La brecha entre ideales y promesas y la realidad está mandando ondas de choque a través de todas las fuerzas de ocupación. Primero, les dijeron que les darían la bienvenida como a un "ejército de liberación"; en vez de eso se enfrentan a hostilidad general y con razón son considerados como un ejército de opresores. Les dijeron que trabajarían con "iraquíes libres" para reconstruir el país, en vez de eso patrullan por calles destrozadas en transportes blindados, dedicándose a reventar casas y a barridos militares masivos. Lo que es más importante, les dijeron que lucharían en la guerra, conquistarían el país y volverían a casa como héroes. En cambio, ahora les dicen que tendrán que pasar años esquivando granadas y balas para sostener un inepto y mundialmente odiado gobernador colonial. El ejercito estadounidense, que fue entrenado para la guerra de alta tecnología, se enfrenta con guerrilla urbana en las calles, universidades, y vecindarios donde la resistencia iraquí tiene toda la ventaja de conocer el terreno y contar con el apoyo de los habitantes del lugar. La propaganda de Rumsfeld sobre la resistencia urbana de que es simplemente un "remanente" de las derrotadas fuerzas Baathistas les suena a falso a los soldados que experimentan hostilidad desde los niños de escuela primaria a los millones de Musulmanes que antes fueron perseguidos por Saddam Hussein. El dilema de los militaristas civiles es que los 160.000 soldados estadounidenses en Irak resultan inadecuados para controlar a 24 millones de iraquíes que exigen la autodeterminación. Dado el hecho que el ejército estadounidenses necesita al menos 5 soldados no combatientes por cada combatiente activo, y dada la disminución en el reclutamiento de "voluntarios" ante las duras exigencias de ser un ejército de ocupación, los militaristas civiles no tienen ninguna otra opción, que la de limitar la rotación de las tropas y buscar ayuda "multilateral" de clientes y aliados. Lo que los militaristas civiles no están dispuestos a hacer es volver a la conscripción general. Como antiguos prófugos, los militaristas de la administración de Bush no tienen ningún deseo de llamar a sus hijos y nietos para que arriesguen la vida por su imperio. Tanto los gentiles de clase media alta como los sionistas no tienen ningún deseo de sacar a su progenie de las universidades y escuelas profesionales de la elite o de la banca lucrativa y carreras financieras para luchar contra el "terrorismo internacional." Finalmente, los gobernantes civiles-militares responsables de la política colonial están totalmente divorciados, no sólo de la dilatada oposición de masas en Irak y de las rebeliones crecientes de sus propias tropas de tierra, sinó de sectores de sus propios mandos militares. Los ideólogos Rumsfeld-Wolfowitz desacreditaron y dejaron de lado a los militares y a las fuentes de inteligencia de la CIA crearon sus propios "círculos interiores" para imponer su propia "inteligencia" sumamente politizada para justificar la conquista militar. Su obsesión con la conquista imperial y el dominio militar está abastecido con el combustible de la animosidad racista antiárabe y guiada por la idea de una mayor "esfera de co-prosperidad" USA-Israel en Oriente Medio. La división organizativa-ideológica en la cúspide de la organización de inteligencia militar imperial puede con el tiempo erosionar seriamente el poder de los militaristas civiles. A medida que la "república" va siendo sustituida por el imperio, es más que probable que una de las principales fuentes de conflicto y rebelión pueda tener lugar en el seno del ejército y con el tiempo esto puede tener impacto sobre la política doméstica. La guerra y el impulso para el control colonial han generalizado fuerte resistencia popular anticolonial en los países ocupados y víctimas diarias de las fuerzas de tierra imperiales. Estos factores (resistencia, víctimas, descontento militar) comienzan a afectar la popularidad de la guerra colonial. La imagen negativa en EEUU se deriva de las víctimas estadounidenses, el caos económico y político de Irak, los gastos de conquista y la incompetencia de los gobernantes coloniales. Incluso notables apologistas imperialistas lamentan la falta de "preparación" o "capacidad" de los estrategas de la dominación colonial. La acción militar unilateral estadounidense benefició el intento a corto plazo de los militaristas de guerra sin restricciones, pero mina las bases para conseguir el apoyo financiero y militar multilateral en la construcción colonial post-conquista. Las diatribas sumamente cargadas y emocionales de los militaristas civiles con su "voluntarista" neonazi "deseo de poder mundial " choca contra la realidad de los estados vasallo poco dispuestos, el resurgimiento de la oposición masiva iraquí y la creciente rebeldía de las tropas estadounidenses en las tierras ocupadas. Aquellos ideólogos y políticos que toman sus indicaciones de la estrategia israelí-Sharon de fuerza masiva unilateral para dominar las colonias, olvidan que Sharon no puede existir sin el apoyo del gobierno de los EEUU y la diáspora sionista – los EEUU no tienen, ni un poder que les apoye ni abundantes benefactores. Algunos observadores, al fijarse en las discrepancias sobre disputas tácticas y comerciales alegan crecientes rivalidades inter-imperialistas entre la Unión Europea y Estados Unidos. Lo que es significativo sobre estos conflictos es cuan rápidamente son desactivados, cuan pequeño es su impacto y más recientemente lo rápido que se reconcilian los contendientes para proseguir la construcción imperial conjuntamente. Por ejemplo, la oposición de algunos países europeos a la invasión estadounidense-británica de Irak fue posteriormente seguida de un acuerdo en el seno de la Unión Europea para montar sus propias fuerzas de despliegue rápido. Francia envió paracaidistas a tres países africanos poco después de la guerra de Irak. La decisión de Europa de seguir a Estados Unidos queda ilustrada por su decisión de reducir las relaciones con Cuba, colaborar con EEUU en el aislamiento de Irak, aprobar las resoluciones promovidas por EEUU en contra de la proliferación de 'armas de destrucción masivas', etc... Los vínculos imperiales entre Europa y EEUU son mucho más fuertes que sus intereses contrapuestos. Igualmente importante la fuerza del imperio militar y económico estadounidense y su agresivo ejercicio han intimidado a los potenciales críticos de Francia y Alemania que están rodeados por satélites estadounidenses en Europa Oriental, naciones Bálticas y los Balcanes La economía de la república de los EEUU está basada en la especulación, fraude, crédito, deuda, mano de obra barata inmigrante, enormes subsidios estatales directos e indirectos, préstamos extranjeros y enormes y crecientes déficits comercial y presupuestario. Cuando la economía se mueva desde el estancamiento a una recesión importante esto debilitará el Imperio si el estado es incapaz de imponer la carga de la recuperación sobre las espaldas del salario, grupos asalariados y pequeños empresarios y si el estado es forzado a reasignar recursos y personal de la construcción imperial a la república. Lamentablemente la historia del último cuarto del siglo nos dice que el público estadounidense ha mostrado poca resistencia activa a los gastos militares en épocas de guerra y sólo hay una oposición minoritaria a la conquista imperial. Los sindicatos son políticamente impotentes y están vinculados al imperio a través de sus vínculos con el partido demócrata. No existe ningún movimiento nacional político y social capaz de desafiar a los constructores imperiales, ni hoy ni en el futuro previsible. Con más del 90% de la fuerza obrera del sector privado sin sindicar, los trabajadores no sólo muestran poca, en caso de tener alguna, influencia política, sinó que ni siquiera disponen de una organización social que potencialmente pudiera reasignar el presupuesto hacia mayor gasto social en vez de militar. Una de las grandes ventajas de los constructores imperiales estadounidenses sobre Europa e incluso Japón es precisamente su capacidad para explotar a los trabajadores (jornadas laborales más largas, inexistencia de servicio de atención sanitaria nacional, pensión o planes de vacaciones), despido fácil y barato, y reubicación de empresas. La ventaja clave comparativa de los constructores imperiales estadounidenses contra sus potenciales rivales europeos y japoneses se basa en su control sobre la clase obrera más atrasada del mundo industrializado. Las sumamente explotadoras relaciones sociales de producción en EEUU proporcionan el excedente necesario para la expansión de ultramar y limitan las posibilidades de las cada vez menos pagadas clases asalariadas y trabajadoras para desafiar el declive de la República. El argumento del declive del imperio no puede esperarse de ningún derrumbamiento económico automático o rebelión interna o consiguiente división entre constructores imperiales económicos y militares. El imperio será derrotado desde afuera o nunca será derrotado. Sólo con derrotas externas surgirá la disensión interna, activando a los explotados y a los pobres, en particular la población negra e hispana. La particularidad del imperio estadounidense en contraste con Europa, Asia y otras partes, es que carece por completo de una tradición de clase obrera o de un anti-imperialismo de izquierdas. La oposición en el pasado reciente estaba dirigida contra el "capital global" y la política y prácticas de las CMN. Excepto para una pequeña minoría, no tenía ningún sentido para el movimiento antiglobalización el que problema principal era el estado imperial estadounidense. Y ni siquiera a esta altura del reciente movimiento pacifista ha habido ninguna comprensión sobre la naturaleza imperial-colonial de la guerra. Esto quedó patente con la subsiguiente virtual desaparición del movimiento pacifista, tras iniciarse la guerra. Durante la ocupación estadounidense, el dominio colonial y la matanza de iraquíes que protestaban contra la ocupación estadounidense y la destrucción de su economía, no hubo prácticamente ningún movimiento anticolonial. La única oposición interna duradera contra la política imperial estadounidense ocurrió durante la Guerra de Vietnam debido a la prolongada duración y a la eficacia de los movimientos de resistencia indochinos, la derrota de EEUU y el gran número de muertes y bajas de soldados estadounidenses. Los constructores imperiales actuales han aprendido de sus derrotas anteriores - no vacilan en lanzar ataques aéreos masivos, usar armas mini nucleares (bombas con el extremo de uranio) y movilizar a mercenarios de sus nuevos regímenes cliente en Inglaterra, Polonia, Ucrania, etc. Recurren a reclutar a miles de mercenarios privados subcontratados por el Pentágono para la implementación del Plan Colombia y la pacificación de los Balcanes. El problema de la "sobre extensión" no es por tanto un problema irremediable, sobre todo desde que la Unión Europea ha puesto en marcha un programa similar de fuerzas de despliegue rápido para invadir y ocupar países donde los clientes estén en peligro o surjan estados o movimientos independientes. La dinámica de la construcción imperial estadounidense está todavía en pleno apogeo aunque las contradicciones se hagan más profundas y aparezcan grietas. El estado imperialista exige lealtad de su clase dirigente doméstica y sectores sustanciales de una fragmentada, chovinista población con nivel de vida decreciente a pesar de la creciente inquietud entre el público a medida que crece la resistencia iraquí. La economía imperial sigue dominando los sectores claves mundiales de inversión, comercio y finanzas por medio de sus multinacionales. Los constructores militares imperiales han establecido más bases militares en más regiones que nunca, adoptando abiertamente una doctrina de guerra permanente e intervención militar en cualquier parte del mundo - con la aquiescencia de Europa y Japón. ¿Ha alcanzado su "punto culminante" el imperio estadounidense? Quizás. Pero los proyectos imperiales actuales son de más guerras. Se están consolidando nuevas redes imperiales coloniales. En América Latina la conversión del régimen de Da Silva al ALCA y la formación de una conexión "USA-Brasil-México" garantiza a EEUU nuevos mercados más grandes y la puesta en práctica de enormes y privilegiadas oportunidades para las CMN estadounidenses. La conexión USA-Israel promueve una “Zona de Libre Mercado” en Oriente Medio dominada por las dos potencias. Los promotores de la conquista imperial-colonial estadounidense no trazan límites, no experimentan ninguna coacción interna y disponen de cómplices dispuestos entre las otras potencias mayores y menores, la mayoría de los cuales están impacientes por compensar su manso desacuerdo sobre las tácticas estadounidense en la carrera para la conquista iraquí. La evidencia está clara - la Unión Europea ha asumido el vareo de EEUU para atacar a Cuba, Irán, Corea del Norte con vehemencia y amenazas sin precedentes, ganando méritos ante Washington. Sobre la base de la exitosa conquista estadounidense de Irak, los constructores imperiales en la Unión Europea y Japón han decidido que es mejor unirse a la maquinaria de guerra estadounidense y compartir los despojos de la conquista que quedar excluido en el futuro. Si nuestras pruebas y argumentos son ciertos, está claro que las rivalidades imperiales, oposición interna y contradicción económica no jugarán un papel decisivo en el "declive del imperio". Las luchas político-sociales de masas en las naciones colonizadas y estados cliente son las fuerzas motrices que ponen en cuestión la durabilidad del imperio, su durabilidad y sus éxitos y pérdidas. La resistencia popular de masas en Irak está retrasando las entregas de petróleo, minando la moral militar, recalcando todos los rasgos feos totalitarios de una fuerza de ocupación sanguinaria. Las fuerzas guerrilleras a gran escala en Colombia bloquean la expansión de las CMN estadounidenses y minan las estrategias militares estadounidenses. La continuada resistencia Palestina bloquea la consolidación del Gran Israel y los planes USA-Israel sobre una zona más amplia libre de aranceles. El alzamiento urbano de las masas en Venezuela derrotó el cierre empresarial respaldado por Estados Unidos y minó los esfuerzos estadounidenses para monopolizar el petróleo desde Venezuela a Irak. El régimen revolucionario cubano sigue siendo modelo y esperanza de resistencia para cientos de millones en el Tercer Mundo. Sólo cuando estas y otras luchas hagan detonar levantamientos regionales más amplios y luchas radicales, aumentando las víctimas estadounidenses y los costes, surgirá la oposición en Estados Unidos y la Unión Europea. Potencias imperiales rivales pueden aprovecharse del declive para afirmar sus propios intereses imperiales y disociarse de un imperio debilitador. La construcción imperial estadounidense no es simplemente un producto de la "acumulación a escala mundial" estadounidense, ni tampoco los constructores militares imperiales han franqueado los límites de la posibilidad económica ('rebasar'). La construcción imperial ha seguido con altibajos durante más de medio siglo - acelerándose en el período reciente con la caída bloque sino-soviético y sus aliados nacionalistas en el Tercero Mundo. Tanto los Demócratas como Republicanos, administraciones de Clinton y de Bush aprovecharon con impaciencia las ocasiones para ampliar las bases militares, lanzar conquistas coloniales e imponer regímenes cliente, aún cuando las justificaciones ideológicas difieren entre los dirigentes. Los dirigentes de ambos partidos principales estadounidenses han subordinado la economía de la república al imperio. Ambos partidos persiguen el ALCA - el primero lo promovió, el segundo lo puso en práctica. El sistema de partidos políticos estadounidense, el congreso, el sistema de tribunales y los medios de comunicación están totalmente encajados en el sistema imperial. Los valores imperiales y los intereses de los fundamentalistas cristianos, ideólogos sionistas, militaristas civiles, banqueros y altos ejecutivos de las CMN están embebidos en el estado imperial. La mayor parte de los ciudadanos estadounidenses que defienden el imperio no reciben los despojos del imperio (más bien lo financian), pero todavía están imbuidos de una ideología racial-nacionalista que se arroga todo lo bueno para sí misma y lo malo para los críticos y los adversarios exteriores del estado. El cambio sólo vendrá cuando la realidad de la resistencia del Tercer Mundo y las rebeliones minen la voluntad de las tropas estadounidenses para conquistar.


29 de julio del 2003

Construcción imperial y dominaciónJames Petras
La Jornada
Salvo algunos dinosaurios intelectuales, muchos escritores, periodistas y académicos han vuelto a introducir el concepto de imperialismo en sus análisis de la estructura de poder mundial. Las discusiones que se centraban en la "hegemonía" han resultado inadecuadas para explicar el nuevo énfasis que los constructores del imperio estadunidense ponen en la coerción militar, la invasión y la ocupación, y en el dominio impuesto por la fuerza. Hace 50 años la Cepal describió la economía mundial en términos de "centro" y "periferia", y 20 años después los teóricos del sistema mundial añadieron una semiperiferia. La mayoría de los escritores críticos del mundo contemporáneo ya no encuentran utilidad alguna en estos términos, privados desde hace mucho de una especificidad histórica, de clase o de Estado.

Todas las preguntas importantes que nos confrontan hoy respecto de la naturaleza y dirección de las relaciones internacionales de poder, la naturaleza de los conflictos, las conquistas y las resistencias que se multiplican giran en torno de la naturaleza y la dinámica del imperialismo, en particular el de la potencia imperial más agresiva y poderosa: Estados Unidos.

Se han formulado preguntas fundamentales sobre la sustentabilidad del imperio estadunidense, por lo menos en su actual estructura militar y económica. En su forma más simple, la pregunta más común es si el imperio estadunidense se encuentra en ascenso o en decadencia. Si bien en la superficie ésta parece ser la "cuestión central", en realidad oscurece preguntas más esenciales que deben abordarse, referentes a las relaciones entre las economías y las políticas nacionales y el imperio, a las relaciones de clase y políticas que sostienen a éste y las que se le oponen, y a la capacidad política del imperio para sostener la expansión hacia el exterior y la decadencia interna. Alegar, como algunos académicos, que el imperio declina porque está sobrextendido (Kennedy, Hobsbawm, Wallerstein) es pasar por alto la capacidad de la clase gobernante imperial de continuar reasignando recursos de la economía nacional al imperio; las duraderas instituciones estatales, mediáticas y partidistas que propician la continuidad de la construcción imperial y, de manera más importante, la capacidad de reclutar clientes que sirvan al imperio.

La dinámica y continua expansión imperial, que incluye la conquista militar de tres regiones (los Balcanes, Afganistán e Irak), se lleva a cabo con la aprobación activa de la gran mayoría de los ciudadanos estadunidenses, que padecen los peores recortes sociales y económicos en los programas gubernamentales y la legislación fiscal más regresiva de la historia reciente. Está claro que se equivocaban los comentaristas impresionistas que pretendieron ver en las ocasionales manifestaciones masivas en Seattle, Washington y otras ciudades contra la globalización y la guerra en Irak un desafío al imperio y un signo de su debilitamiento. Una vez iniciada la conflagración, las grandes manifestaciones terminaron y no existe ningún movimiento de masas que se oponga a la sanguinaria ocupación colonial o apoye la resistencia anticolonial.

Igualmente grave, desde la perspectiva metodológica, es que los críticos del poder del imperio sean incapaces de explicar la naturaleza global de la doctrina imperial, que consiste en librar guerras "en todos lados y por el futuro previsible", conforme con la doctrina Bush. Aferrados al objetivo más visible y obvio -en el caso de Irak, el petróleo-, los críticos activistas pasan por alto los múltiples sitios de continua intervención militar imperialista en América Latina, Africa y Asia (Colombia, Djibutí, Filipinas, etcétera). El petróleo es un componente importante de la construcción imperial, pero también lo es el poder, el control y la dominación de los clientes y de los estados rivales e independientes.

Para entender con propiedad la agresión política y militar global de los constructores del imperio estadunidense, debemos enfocarnos en el alcance y extensión del imperio económico de ese país. A fin de comprender adecuadamente si el imperio estadunidense está en decadencia o en expansión debemos distinguir entre la economía doméstica y la economía internacional, que es la que constituye propiamente el imperio.

El imperio económico de EU

Uno de los parámetros clave de las dimensiones económicas del imperio estadunidense es el número y porcentaje de sus corporaciones trasnacionales y bancos entre los 500 mayores consorcios del mundo en comparación con otras regiones económicas. Casi todos los analistas económicos coinciden en que las trasnacionales son la fuerza motriz de la economía mundial, las instituciones centrales de las inversiones internacionales, las transacciones financieras y el comercio mundial. Algo igualmente importante es que ningún Estado puede aspirar a la dominación mundial si sus principales instituciones económicas, las trasnacionales, no ejercen un papel de liderazgo en la economía del planeta. Cualquier discusión seria del presente y el futuro de la supremacía imperial estadunidense tiene por fuerza que analizar la distribución del poder entre las trasnacionales en competencia.

Existen varias formas de medir las "trasnacionales líderes". He seguido el enfoque del Financial Times y utilizado los datos que ese medio ha compilado. Califica las empresas según su capitalización de mercado, es decir, el valor en acciones de cada compañía. Mientras mayor sea el valor de mercado de una empresa, más alta será su calificación. La capitalización de mercado se obtiene multiplicando el precio de cada acción por el número de acciones emitidas. Sólo se incluyen las empresas en las que las acciones libres exceden de 85 por ciento del total, con lo cual se excluyen las compañías en las que un alto porcentaje del capital está en manos del Estado o de familias.

Las trasnacionales estadunidenses dominan la lista de las 500 principales empresas del mundo. Casi la mitad de las mayores trasnacionales (48 por ciento) son de propiedad y dirección estadunidenses, casi el doble del competidor regional más próximo, Europa, con 28 por ciento. Las trasnacionales de propiedad japonesa representan sólo 9 por ciento, y el resto de Asia (Corea del Sur, Hong Kong, India, Taiwán, Singapur, etcétera) posee en conjunto menos de 4 por ciento de las 500 firmas y bancos principales. La concentración del poderío económico es aún mayor si nos fijamos en las principales 50 trasnacionales, de las cuales 60 por ciento son de propiedad estadunidense, y es todavía más evidente al examinar las 20 mejor situadas, de las cuales más de 70 por ciento son de ese país. De las primeras 10, Estados Unidos controla 80 por ciento.

Muchos analistas impresionistas, para quienes el descenso de los valores de mercado de las trasnacionales estadunidenses es indicativo de una declinación de la posición estadunidense en el planeta, no se dieron cuenta de que el valor de mercado de las trasnacionales de Europa, Japón y el resto del mundo también bajó -en igual o mayor grado-, lo cual neutralizó el efecto de la caída de los consorcios estadunidenses en su preponderancia global.

Podemos examinar otras formas de medir el persistente y consolidado poderío económico del imperio estadunidense. Si comparamos la capitalización neta de las trasnacionales de ese país que figuran entre las primeras 500 del mundo con las de otras regiones, encontramos que el valor de esas compañías estadunidenses excede el valor combinado de todas las demás regiones. La valuación de las trasnacionales estadunidenses es de 7 billones 445 mil millones de dólares, contra 5 billones 141 mil millones de dólares de las otras. Las trasnacionales estadunidenses tienen un valor de mercado superior al doble de sus competidoras más cercanas, las europeas.

El argumento en favor de la tesis de que existe un imperio económico estadunidense consolidado y en expansión se ve realzado si examinamos los ocho principales sectores de la economía mundial, que son banca, industria farmacéutica, telecomunicaciones, hardware para la tecnología de la información, petróleo y gas, software y servicios de cómputo, seguros y cadenas de autoservicio. Las trasnacionales estadunidenses constituyen mayoría entre las que ocupan los primeros lugares en cinco sectores, conforman 50 por ciento de uno de ellos (petróleo y gas) y sólo son minoritarias en un sector (seguros).

La misma pauta se puede observar si examinamos la llamada "vieja economía", en la cual las trasnacionales estadunidenses -entre ellas las de las industrias minera, petrolera, automotriz, química y de bienes de consumo- suman 45 de los cien consorcios líderes. Entre las principales 45 relacionadas con la manufactura, Estados Unidos tiene 21, Europa 17, Japón cinco y el resto del mundo dos. Estados Unidos tiene la compañía que ocupa el escalón más alto en 23 de 34 grupos de industrias, y sus trasnacionales controlan casi 59 por ciento de las principales empresas extractivas y manufactureras, casi tantas como los consorcios europeos y japoneses juntos. La principal área de debilidad estadunidense es el sector electrónico, donde ese país sólo posee dos de las 23 firmas líderes.

En la medida que las trasnacionales son el fundamento y la fuerza motriz de la construcción del imperio económico, está claro que Estados Unidos sigue dominando, controlando, y que muestra pocos signos, o ninguno, de "debilitamiento", "decadencia" o pérdida de posición frente a Japón o Europa. La tesis de una economía "sobrextendida" o "decadente" tiene pocas bases. La reciente burbuja especulativa sólo ha afectado a algunos segmentos del sector de la tecnología de la información, pero esto se aplica también a los competidores de Estados Unidos. Además, mientras ese sector declinó, los de la "vieja economía" se han expandido. E inclusive dentro de los sectores de la tecnología de la información ha habido un proceso de concentración y centralización del capital, en el que Microsoft, IBM y unos cuantos gigantes estadunidenses más han mejorado posiciones en tanto muchos otros decayeron.

Si bien los fraudes y la corrupción han afectado la confianza de los inversionistas en las trasnacionales estadunidenses, también ha ocurrido así en Europa y Japón. El resultado ha sido una declinación general en las evaluaciones de mercado de todas las trasnacionales de los centros imperiales en competencia (Estados Unidos, Unión Europea y Japón). La disminución global de la valuación de mercado es evidente si comparamos los totales entre 2002 y 2003: en 2002 el valor neto era de 16 billones 250 mil millones de dólares, en comparación con 12 billones 580 mil millones en 2003, una caída de 22.6 por ciento. Sin embargo, aproximadamente 50 por ciento de esta disminución se experimentó en el sector de hardware para la tecnología de la información.

El hecho indiscutible es que el imperio económico estadunidense es dominante y está en fase ascendente: su profundidad y amplitud sobrepasa a sus rivales europeos y japoneses por múltiplos de dos en la mayoría de los casos. Quienes hablan de la "decadencia del imperio", o no comprenden los elementos estructurales del imperio estadunidense o recurren a pronósticos de largo plazo basados en comparaciones históricas, cuya conclusión es que en algún momento del futuro el imperio estadunidense decaerá, como todos los imperios (Hobsbawm). La predicción histórica a largo plazo de una decadencia inevitable tiene la virtud de consolar a los miles de millones de personas que enfrentan la explotación y las guerras destructivas, y a los gobernantes de naciones amenazadas con la invasión militar y con el despojo de sus lucrativos recursos naturales. Pero es totalmente irrelevante para diagnosticar el poder del imperio hoy día, su dinámica y las fuerzas organizadas en su contra. La tesis de la decadencia está basada en teorías abstractas, que en el peor de los casos son simple racionalización de deseos, y en el mejor extrapolaciones de la economía doméstica del imperio.

Lo que es necesario enfatizar es que las "contradicciones" que amenazan al imperio no son simples deducciones económicas a partir de un supuesto "imperio sobrextendido" que presumiblemente impulsará a "la gente" a derrocar a la elite constructora del imperio, o forzará a sus dirigentes a repensar su proyecto imperialista. El imperio estadunidense está construido y apoyado por los dos principales partidos políticos, por todas las ramas del gobierno, y ha seguido una trayectoria ascendente vía guerras imperiales, conquistas coloniales y expansión de las trasnacionales, en particular desde la derrota en las guerras de Indochina. Las derrotas imperiales y los momentos de decadencia son resultado directo de las luchas políticas, sociales y militares, la mayoría de las cuales han tenido lugar en América Latina y Asia, y en menor medida en Europa y Norteamérica.

Traducción: Jorge Anaya

24 de julio del 2003

Entrevista a James Petras "Lo que yo veo es el final del PT como un proyecto popular"Mario Hernandez
Rebelión
MH: Recientemente publicaste un artículo muy crítico sobre los primeros pasos dados por Lula en Brasil

JP: Primero, creo que es importante hablar con los hechos y no con impresiones. Segundo, entender que los partidos tienen trayectorias y no quedarse con las fotos fijas, sino ver una película donde se pueden notar cambios significativos desde los orígenes hasta hoy.

El PT no es el partido de 1980. ¿De qué forma ha cambiado? En el 80 era un partido íntimamente vinculado con los movimientos sociales, a los barrios, las favelas, a los Sin Tierra, mucha efervecencia, debates marxistas, teólogos de la liberación, muchos voluntarios, ningún profesional, trabajaban en los barrios, tenían un programa socialista, con fuerte contenido marxista, tenían bases de los movimientos, asambleas populares para discutir, evaluar los candidatos, rechazarlos, criticarlos. No tenían máquina electoral, eso es lo que cambió.

¿Qué es el PT ahora?

En el último Congreso el 75% de los delegados eran abogados, profesionales, funcionarios, empresarios, etc. No tenían nada de popular. Además, me comentó Perry Anderson en Caracas, que Lula recibió más dinero para financiar su campaña el candidato oficial. Recibió mil millones de reales para publicidad en televisión ¿De dónde venía el dinero? Venía del gran capital. Entonces, más allá de la composición, de la orientación, tiene deudas con el gran capital. No es simplemente la estructura de poder, los cambios organizativos, los giros. Son acuerdos concretos con sectores que le dieron ciento de miles de reales para montar la campaña publicitaria.

¿Por qué?

Porque pactó con el FMI un ajuste brutal, aumentó el porcentaje del PBI para cumplir con la deuda, bajando el presupuesto social un 30% en educación, salud, etc. Peor que Cardoso.

Después elige con su dedo -ya no es un partido de asambleas- al Vicepresidente, un gran capitalista textil, un explotador de sus trabajadores; empieza a pactar con los partidos burgueses, en cada Estado, a veces contra sus propios partidarios. No quiere apoyar el referendum contra el ALCA a pesar que 11 millones votaron en contra. Cuando llega al poder empieza a cumplir porque los que pagan la cuenta quieren cobrar. Empezó con un ajuste estructural, luego la flexibilización del trabajo, habla de igualdad de las jubilaciones, bajando las del sector público, con demagogia, citando algunas excepciones, algún Juez que cobra U$S 10.000, algún fulano U$S 6.000, pero la gran mayoría no supera los 2.000, quiere bajarlas a 1.000 para ser equitativo con el sector privado, es la igualdad de empobrecer. Habla de Plan Hambre 0 pidiendo colaboración a los capitalistas para financiarlo. La peor caridad. La gente no quiere bolsas de comida, quiere empleo. Fue a Davos a pedir colaboración a los grandes capitalistas, a Soros y los otros, para la lucha contra la pobreza. A los mismos que la generaron, ahora Lula les pide colaboración. Forma el Comité de amigos de Venezuela ¿Con quién? Con Aznar, Bush, Fox, Lagos, entonces -me contó el Ministro de Relaciones Exteriores, Amorin- Venezuela le pidió: '¿por favor, podemos poner algunos amigos de Venezuela en el Comité de amigos?'. '¡No!', contestó, 'no podemos cambiar, eso es lo que hay', entonces, Fidel dijo, con todo su sentido del humor: 'con amigos como esos no necesitas enemigos' y Chávez remató: 'prefiero tratar los asuntos nosotros mismos'.

MH: ¿Qué opinan los sindicatos, el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra?

JP: Hace 3 días, Joao Pedro Stedile, secretario de los Sin Tierra, me mandó un artículo del domingo pasado donde un gran diario de Brasil titula: "Lula y los hacendados en clima de paz". Allí, relata una gran fiesta organizada por los más grandes hacendados donde estuvo Lula como invitado, para celebrar, para sacarse fotos con los hacendados ¿Por qué? Porque su principal proyecto en la agricultura es estimular a los agro-exportadores, introducir los transgénicos y extender la producción de soja y otros productos para la exportación. La reforma agraria tiene que ser en lugares alejados de las tierras fértiles cultivables. El MST se siente defraudado porque lo apoyaron puerta a puerta, lucharon, ahora están con mucha frustración y fijaron fecha para dentro de 3, 4 meses lanzar, otra vez, la única forma en que saben hacer la reforma agraria con gobiernos que toman estos virajes: las ocupaciones de tierras.

En el artículo que te comentaba Lula dice, refiriéndose a los hacendados: "Antes yo hablaba mal de vosotros. Ahora creo que todos nos entendemos mejor", mientras hay 60.000 acampados viviendo bajo carpas de plástico, sin comida y esperando que Lula lance algún tipo de reforma agraria.

Los empleados públicos están preparando una huelga general -no sé si van a lanzarla para este mes-, los metalúrgicos de Forza Social -que es una central sindical supuestamente más amarilla que la CUT- ya anunciaron que preparan una huelga contra la política salarial. El salario mínimo de Lula de U$S 69 es exactamente igual al de Cardoso, o incluso puede ser un poco menos.

Todos estos sectores empiezan a moverse, no a grandes saltos pero, lentamente, el descontento está generándose, independientemente de lo que dicen las encuestas de un 60/70% de aprobación.

En América Latina creo que algunos sectores están empezando a darse cuenta que no es un gobierno de izquierda, pero se quedan con la ilusión que si fue votado por 52.000.000 de personas es popular, olvidando que Menem también consiguió una gran mayoría mientras estaba destruyendo el país.

MH: Me pregunto si no es una visión exageradamente negativa.

JP: A veces la gente dice: 'Petras, usted es negativo, no cincide con lo que dice la radio, eres terrible, nadie te satisface', y yo contesto: 'Sí, algunos me satisfacen: los cocaleres, los Sin Tierra'. Fijate que yo no estoy diciendo que todas las medidas tienen que salir de asambleas populares, sino de representantes que estén vinculados con el pueblo y sus organizaciones. Como hace Evo Moralesen Bolivia. Estuve con él en Chapare, en diciembre del año pasado cuando estaban discutiendo el plan de lucha, haciendo una consulta en una gran asamblea de cocaleros que escuchaban, haciendo comentarios, formulando los 10 puntos del programa para los jubilados, para los trabajadores fabriles y demás sectores populares. Discutieron, luego Evo, como un gran líder, presentó los puntos para negociar y rompió las negociaciones cuando no vio ningún resultado. Para mí ese es un liderazgo que consulta, discute y después va implementando desde arriba. No hay que convocar todos los días una asamblea para ver qué hacer. Se discute un plan de lucha y luego el líder decide la táctica, la forma de implementarlo, eso es obvio.

MH: Hay sectores al interior del PT que sostienen que hay 2 planes.

JP: Esa es la izquierda del PT que dice: 'El Plan A va a fracasar y luego Lula tendrá que girar al Plan B'. Pero Lula está anunciando el plan para los próximos 4 años, no es simplemente una táctica, entonces la lucha es inevitable. Las páginas del Wall Street Journal y el Financial Times le aconsejan que se apresure a poner en práctica el programa de modificar las indemnizaciones, bajar las jubilaciones, eliminar las restricciones a las inversiones de capitales, porque "la luna de miel va a terminar dentro de un año". Ellos lo saben. La izquierda del PT vive de ilusiones ¿Por qué? Porque siguen congelados con el cuadro de 1980, 85, 90, no están al día con las transformaciones orgánicas del PT, la transformación programática, la transformación del partido, siguen con la ilusión de Lula del pasado. Hablan de Lula como el 'Presidente metalúrgico'. Hace 23 años era metalúrgico.

Todas las tendencias juntas de la izquierda del PT llegaron a representar el 35/40 %, se quejaban, criticaban, pero a partir de fines de los 80 aceptaron la lucha en el interior del aparato del PT contra el centro que era Lula y la derecha con Suplici y los demás. Pero ya todos funcionaban dentro del aparato.

El Ministro de Finanzas presentó el plan económico y lo votó a favor el 70%. Cuando hablan de la primera fase, de la crisis que tenemos que superar para luego hacer otra política social, como dijo el Ministro de Planificación, es para reírse. Designaron derechistas en Finanzas, Agricultura, Industria, Comercio, los ministerios claves. El Presidente del Banco Central pretende separarlo del control del Poder Legislativo y a eso lo llama autonomía y todos, incluso Celso Furtado, hablan de su privatización, poniendo al frente a un ex gerente del Banco de Boston que hizo la gran estafa a los ahorristas argentinos.

Sinceramente, yo no creo que haya un Plan B, lo que yo veo es el final del PT como un proyecto popular. Hay que volver a reconstruir otro proyecto, conotra estructura, tal vez aprendiendo de los primeros períodos del PT.

MH: ¿Te parece que un polo Argentina-Brasil, sobre todo sin Menem en el poder, abriría la posibilidad de un Mercosur que objetivamente se oponga a los intereses de EE.UU. en la región?

JP: ¡No! Para nada. Brasil está copatrocinando el ALCA con EE.UU. pretendiendo modificar algunas políticas ¿Qué medidas quiere modificar? EE.UU. es tan liberal como Brasil y Lula está completamente comprometido con la política liberal a ultranza. Lo que quiere es quitar proteccionismo a EE.UU., hacerlo simétricamente liberal. Es una crítica desde el liberalismo contra el proteccionismo norteamericano.

Creo que algunas medidas extremistas de Cavallo y cía., frenando y poniendo barreras a la circulación, pensando que perjudicando a Brasil ganaban el favor de Washington, no les interesan. Ahora van a bajar las barreras para que circulen mejor las mercaderías entre Brasil y Argentina y complementariamente con EE.UU. que no tiene problemas ni con Kirchner ni con Lula, incluso va a apoyar a Kirchner porque no va a robar ni extorsionar a las empresas norteamericanas cobrándoles un 10/15% de comisiones por los acuerdos. Tal vez Kirchner baje el precio a 5% o menos.

MH: ¿Dirías que el Mercosur es funcional al ALCA?

JP: No exactamente funcional, pero sí complementario. No es opuesto. Lo dicen Amorín, también el presidente del Banco Central de Brasil. Es su discurso, no el mío. Un ejemplo es que Lula rechazó el referéndum contra el ALCA diciendo: "En el PT no vamos a participar del referéndum contra el ALCA" y se cumplió con algunas excepciones como Heloísa Helena, una senadora valiente pero totalmente marginal del gobierno y del PT. Están preparando su expulsión y la de algunos otros diputados porque es un partido cada vez más personalista, más verticalista. Tarso Genro, uno de los 2 ó 3 asesores más íntimos de Lula, está preparando la expulsión de su propia hija, Luciana. No sé cómo se van a arreglar en la familia una expulsada y su expulsador.
Va a ser un problema.

21 de julio del 2003

Conferencia de James Petras en La Casona, Buenos Aires, 12/05/03 Los intelectuales, Cuba y los Derechos HumanosJames Petras
Rebelión
Muy buenas noches amigas, amigos, compañeros, compañeras y participantes aquí, quiero agradecer a La Casona por esta oportunidad para abrir una discusión e intercambio de ideas sobre un tema caliente que ha provocado un debate en Europa, Estados Unidos, Canadá, América Latina, en todos los países.

Estaba en Pontevedra, en Galicia, hace 3 ó 4 semanas en un gran coloquio sobre el tema de la responsabilidad de los intelectuales y los problemas actuales, donde estuvieron algunos notables como Eduardo Galeano, Alfonso Sastre, Adolfo Sánchez Vázquez y otros personajes, incluyendo a este profesor con su mala espalda. Allá estábamos discutiendo y la noche que intervino Galeano, al final, dijo que estaba contra los fusilamientos, el encarcelamiento de los disidentes en Cuba y que él siempre está por la libertad y más, que él siempre estuvo contra el partido único y otras cosas. Más de la mitad de la audiencia quedó un poco en estado de shock porque terminó de hablar, tomó sus papeles y se fue. Un sindicalista gallego un poco enojado gritó desde atrás: 'Galeano, ¿quieres conseguir el Premio Nobel?'. Bueno, la gente miraba un poco preocupada y esa noche Alfonso Sastre, yo y otras personas decidimos que debíamos hacer algo por la forma en que se planteó el tema y entonces firmamos lo que llamamos la Declaración de Pontevedra y conseguimos el apoyo del alcalde del Bloque Nacional Gallego, de sindicalistas, profesores, firmaron el documento más de 200 personas en un día.

Después fui a Madrid y en los días anteriores El País, un diario que odia a Cuba visceralmente y no son simples desinteresados porque la empresa Polanco que dirige El País comparte acciones con la Federación cubana-americana de Miami, entonces tienen un interés particular en publicar cualquier ensayo de cualquier persona, individuo, izquierdista, ex izquierdista contra Cuba, y los días anteriores publicaron a Ernesto Sábato, un progresista que siempre toma posiciones de la derecha. Conocemos a estos personajes, a Sábato y otros vacas sagradas, Carlos Fuentes, Vargas Llosa y demás.

Ese sábado cuando estábamos caminando por el centro de Madrid pasamos por la Puerta del Sol, donde los burócratas sindicales, El País y otros, convocaron a una protesta anti-Cuba, pasamos, escuchamos algún grito pero igual entramos en la plaza y vimos que eran 700 u 800 personas. La mitad eran cubanos de toda Europa. En la plaza había más turistas que manifestantes. Al final, subió a hablar un representante del Partido Socialista y los fanáticos empezaron a tildarlo de filo comunista gritándole: '¡Qué haces aquí, vete a Cuba!'. Justo le tiraron un tomate podrido y tuvo que bajar de la plataforma. Entre las 800 personas creo que la mitad eran cubanos de Europa que se juntaron allá, es decir, con toda la propaganda, con toda la presión de El País y los medios, el pueblo español no responde, ni las bases del PSOE, ni las bases sindicales y, mucho menos, de Izquierda Unida, a pesar que el Secretario General del Partido Comunista de España, muy vergonzosamente, dijo luego que no había participado -aunque tenía las mismas críticas- porque no lo habían invitado. Podría recibir otro tomate podrido de los derechistas que dominaron la reunión.

Primero, creo que debemos empezar discutiendo cuál debe ser el papel de los intelectuales en general en relación con los grandes acontecimientos que están pasando en el mundo. La primera responsabilidad es clarificar cuáles son los grandes acontecimientos de nuestra era: guerras, conquistas, colonización, militarismo, dominación, resistencia popular, resistencia que viene de movimientos seculares, religiosos, lo que sea, la afirmación de las indentidades de los pueblos frente al gran enemigo de la humanidad y el gran número de víctimas que están muriendo por las bombas, destruyendo una civilización de más de 5000 años, entre otros ejemplos.

Segundo, debemos desmitificar el poder y la manipulación del poder. Tenemos ejemplos muy presentes. Cuando el señor Colin Powell, según Página 12 el hombre blando, presentó las pruebas de que Irak importaba uranio, no mostró ninguna evidencia en ninguna parte de su fabricación. Un mentiroso frente a la Asamblea Nacional. Desmitificar a la clase gobernante imperialista, incluso al buen muchacho negro que habla por el poder. Podríamos hablar de muchos casos de cómo el intelectual tiene que criticar el poder y desmitificar las ideologías que lo justifican, las distorsiones que utiliza como pretexto, las armas biológicas que supuestamente justificaban la guerra contra Irak. Ahora los inspectores norteamericanos en la televisión están bromeando: 'no hay nada aquí, no hay nada en ningún lado, ya volvimos treinta veces al mismo lugar y no encontramos nada'. ¿Y qué significa eso? Una guerra de conquista, de dominación, de pillaje de los museos, queman libros en las biliotecas, mientras ellos están poniendo el ojo en otro lado.

En el caso que discutimos de Cuba hay una gran diferencia entre los intelectuales como Saramago y los derechistas de siempre como Carlos Fuentes, Vargas Llosa y cualquier otro que uno puede citar que siempre están listos para hacer el coro del imperialismo, pero del otro lado tenemos personajes que tienen una reputación, incluso han hecho críticas en diferentes momentos, en diferentes formas contra la política exterior de EE.UU., en defensa de los derechos humanos, etc., etc. Entre ellos personajes como Chomsky, como Saramago, como Galeano, como Eduard Said, el palestino que vive en EE.UU. y otros. Una larga lista de franceses que siempre se prestan a este tipo de juego. Recuerdo en los '70 el caso Padilla que pasó por una comisaría por 48 horas y rompieron con Cuba Jean Paul Sartre y los demás, provocando la reacción de nuestro querido gran escritor Julio Córtazar. Del otro lado tenemos muchos intelectuales que están defendiendo a Cuba como Benedetti y muchos más, podría hacer una larga lista.

Ahora, ¿cómo entender el fusilamiento de 3 personas y el encarcelamiento de otras 80 llamadas disidentes? Hay que entender 2 cosas: los hechos concretos y el contexto de las actividades para tener una perspectiva sobre la conducta de Cuba.

Tratemos primero sobre los mal llamados disidentes porque criticar a un gobierno, escribir un artículo, no es un gran crimen en sí mismo, no, yo por lo menos no creo que sea un crimen que merezca sentencia, pero en este caso hay que ver de cerca quiénes son estas personas y para hacer eso, primero, tenemos que entender cómo funcionaban. Yo por casualidad estaba en la computadora con el único dedo que utilizo para bajar las cosas, me cuesta mucho porque soy un poco miope y tengo que ver de frente para poder leer con cuidado el sitio web de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID), el brazo de ayuda externa de EE.UU. que tiene una sección que se llama reporte de Cuba (Cuba report) y dentro de ese sector tiene un sumario de sus actividades en Cuba. Esta es información pública, por lo menos lo era y tienen una descripción del nuevo proyecto para derrocar al gobierno de Cuba, crear condiciones para lo que llaman una transición y desde 1997 hasta marzo del 2003 financiaran 8.5 millones de dólares para proyectos de publicaciones, reclutamiento y funcionamiento de los grupos llamados de Derechos Humanos, periodistas, economistas, etc. Entonces, estos personajes son funcionarios del gobierno norteamericano. En el documento describen el criterio para entregar el dinero ¿por qué lo están regalando? Porque este proyecto empieza en 1997 y es derivado de la Helms-Burton Act que pone condiciones restrictivas sobre todas las relaciones con Cuba, un proyecto para derrocar al gobierno.

Helms y Burton son los 2 senadores más reaccionarios en todo el Senado derechista. Para que tengan una idea Menen parece un progresista frente a Helms y Burton, éste era un gran apoyo de D'Abussoin, el asesino del obispo Romero en El Salvador, quería darle una medalla por servicios al mérito. A partir de Helms y Burton viene el proyecto Cuba de AID. Ese documento dice que la función de este proyecto es financiar otros que coincidan con los intereses políticos, económicos y diplomáticos del gobierno norteamericano. Está claro que ellos reciben el dinero una vez evaluados en términos de cómo sus intereses, sus ideas y actividades coinciden con los de EE.UU. ¿En qué? En el proyecto de EE.UU. de derrocar al gobierno de Cuba.

James Cason el representante de EE.UU. en Cuba, un cuasi embajador, desde que llegó al país en septiembre del año pasado hasta marzo del actual, actúa como un político contrarevolucionario. Estiman que hizo viajes de 6.000 kms por toda la isla pasando por todos los lugares donde funcionaban los disidentes-funcionarios de la embajada, dándoles instrucciones, pasando propaganda para circular, abriendo canales para que se puedan difundir sus materiales en el exterior, orientándolos en cómo reclutar y hacer campañas. Es el capataz de los mal llamados disidentes, hasta los invitaba a su casa para darles arengas contra Cuba, animarlos a utilizar su casa como un lugar de trabajo, algo poco diplomático por decir lo menos. Entonces esta actividad de ser funcionarios pagados por un poder extranjero para hacer una transformación de Cuba es una actitud que va más allá de ser un disidente escritor, bibliotecario, lo que sea, es una persona que se debe registrar como agente de un poder extranjero. Hay una ley en EE.UU. que está en el código norteamericano título 18 sección 951: "cualquier persona que opera dentro de EE.UU. sujeto a la dirección o control de un gobierno extranjero o no oficial puede ser sometida a persecución criminal y 10 años de cárcel". Bajo la ley norteamericana si alguien funcionara como estos funcionarios de la embajada de EE.UU., sin registrarse como agente extranjero, lo llevarían a juicio y podría recibir hasta 10 años de cárcel y una multa de más de u$s 100.000. Ahora esta gente no registrada siguen funcionando y presentándose como disidentes. En el momento que EE.UU. pone a Cuba en la primer lista corta de los países enemigos que pueden atacar, más aún cuando le preguntaron a Powell dijo: 'no atacaremos a Cuba aún, pero tal vez mañana, o pasado mañana …'. Es como la amenaza durante la Segunda Guerra Mundial cuando EE.UU. estaba haciendo la guerra contra Alemania, agarraron a todos los japoneses independientemente de lo que hicieran, muchos incluso tenían sus hijos en el ejército como conscriptos pero eso no los ayudó. Pasaron 5 años en campos de concentración y sólo 40 años después recibieron una pequeña compensación y disculpas. En Inglaterra, la cuna de la democracia, a los alemanes también los tenían encerrados. Volviendo a Cuba ¿que país va a permitir funcionarios de otro que amenaza destruirlos, caminar, planificar y funcionar libremente por el país agredido? En EE.UU. por una simple expresión de simpatía, no por actuar, no por complotar con funcionarios, no, por una simple expresión de simpatía por Al Qaeda, por las FARC o cualquier otro grupo, puedes ser encarcelado y quedar incomunicado y el hábeas corpus suspendido, no con un juicio de una semana o dos como critican a Cuba.

Los intelectuales como Chomsky y Zinn, conocidos personajes que firman muchos documentos, fueron reclutados para firmar un documento por una persona que yo conocí hace 40 años que era una trosquista que empezó criticando al stanilismo y después descubrió que hay otras causas también. Joanne Landy dejó el trosquismo y empezó a llamarse socialista democrática, con tanto éxito que recibió una beca de u$s 300.000 por la Mc Arthur Foundation, por méritos, sin que haya publicado nada significativo en su vida. No sé si tiene 1 ó 2 libros en su vida, pero ya ganó esto y después subió al Consejo de Relaciones Extranjeras, el Council on Foreign Relations (CFR) que es el principal centro de asesoría del Departamento de Estado y las políticas del imperialismo y, sin embargo, sigue llamándose socialista democrática. Esta mujer apoyó el bombardeo de Yugoeslavia, de Afganistán, apoyó al ELK en Albania, las mafias que destruyeron y expulsaron 250.000 serbios y gitanos. Este personaje que les cuento preparó el documento que firmó Chomsky y no hace una sola referencia de la situación de guerra de EE.UU. contra Cuba. Dice que están por la autoderteminación de Cuba, contra la agresión general de EE.UU. contra Cuba, lo demás es una denuncia que va más allá. Chomsky firmó un documento de apoyo a la transición en Cuba, es decir, por cambiar el régimen, la línea de Bush, no menciona ni una palabra de los grandes alcances de Cuba en educación, empleo, salud gratuita, los voluntarios cubanos que trabajan en docenas de países en Africa, no mencionan que Cuba en el único país que vota a favor de una Comisión de Derechos Humanos que investigue las violaciones de EE.UU. e Inglaterra en Irak, el único país que defendió una comisión para ir a investigar en Irak mientras todos los demás países de Europa y América Latina no se atreven. Todo eso queda afuera. La dictadura, los fusilamientos, los pobres disidentes indefensos, eso lo firmaron y dicen que no sabían quién era la autora y sus antecedentes, pero son intelectuales críticos, estudiosos, analiticos, ¿cómo que no van a saber? ¿Cómo explicamos la actitud de Chomsky y los demás? ¿Cómo entendemos eso? Yo creo que hay varias explicaciones. Una es que Chomsky fue siempre antimarxista, nunca apoyó ninguna revolución a excepción de la sandinista porque permitía que la oposición contrarevolucionaria funcionara en el país, lo que llamaba el pluralismo. También estas personas están contra la intervención norteamericana, son fuertes críticos de la política imperialista pero nunca apoyaron a los pueblos en lucha, nunca apoyaron la revolución china, nunca apoyaron al pueblo vietnamita, nunca apoyaron la revolución de Fidel Castro, por eso ahora en EE.UU., los millones que protestaban contra la guerra, esa gran ola desaparece, porque este movimiento nunca firmó su apoyo por la lucha de los iraquíes, como nunca apoyaron la lucha revolucionaria de cualquier otro país. Siempre apoyan a los perdedores, a los allendistas, les gusta abrazar todas las figuras trágicas pero no a los protagonistas exitosos, siempre encuentran alguna excusa, alguna burocracia, algún vínculo con los soviéticos, algunos stalinófobos simpre descubren la mano de Stalin después de 50 años de estar muerto, resucitan a Stalin en cualquier momento, pero ¿por qué este problema de resistencia a solidarizarse con Irak? Bueno, son musulmanes son chiítas o sunnitas, son no sé qué. Lo único que apoya Chomsky son las comunas anarquistas de hace 70 años atrás, ese es su ejemplo, las comunas anarquistas en Cataluña y peor aún, siempre utilizan los equivalentes morales: contra Bush, contra Saddam Hussein, contra Milosevic. Uno defiende su país por más tirano y corrupto que sea, está allá en una forma mala, pero está allá, luchando. El problema del tirano es para los pueblos decidir cuando los quita, el problema de los equivalentes morales es para ser críticos responsables pero también para dar la justificación para la agresión porque las mismas críticas que hacen estos intelectuales con sus equivalentes son las que hace el imperialismo. A pesar de que son dictadores, como decía Trotsky cuando hablaba en los años 30 sobre China o Etiopía frente a la invasión del imperialismo italiano, la izquierda tiene la responsabilidad de apoyar la resistencia cualquiera que sea el liderazgo para que en el proceso de resistencia se desarrolle en perspectiva no sólo antiimperialista sino antidictador o antiemperador.

Esto escapa a nuestros críticos moralistas y el peligro cuando hacen estas declaraciones que estamos por la libertad en cualquier lugar y en cualquier momento, como si la policía secreta en Argentina entrara en una habitación buscando la esposa escondida bajo la cama y el esposo grita: 'compañera dejaste de lavar los platos, no estás cumpliendo con tus deberes'. Bueno la sacan debajo de la cama y se la llevan. Tiene razón de la falta de igualdad de sexos pero no es por la igualdad que no está cumpliendo la persona bajo la cama. No es cierta la violación de la igualdad como tampoco lo es en Cuba cuando alguien grita libertad. Cuando alguien te pone la pistola en la boca ¿por qué no hay libertad? Porque esos están actuando de la misma manera que los tiranos imperialistas, por el hecho de que un país está conquistando y destruyendo al otro con sus defectos, sus líderes autoritarios que están defendiendo la soberanía política y social y más aún cuando uno piensa en las consecuencias de lo que pasó en la URSS, lo que pasó en los países de Asia, lo que pasó en Rumania y los demás países, la catástrofe en Rusia, en Polonia, donde ahora hay millones de personas sin ningún acceso a la salud, donde el desempleo es tan alto que la primera exportación de Moldavia son esclavas sexuales que llenan los burdeles. Ninguno de estos intelectuales, por ejemplo, Robert Brenner, un economista de gran prestigio, historiador económico, estuve con él y le decía: 'Mire usted a Lech Walesa, ya los trabajadores ni tienen astilleros, allá donde podrían hacer huelgas ya no existe más el empleo, ahora están vendiendo diarios en las calles, entendemos que la CIA y el Papa financiaran Solidaridad cuando el cuadro de Pilzudsky, un facho nacionalista, estaba sobre el escritorio de Walesa. ¿ No crees que era mejor seguir reformando el comunismo para hacerlo más democrático, en vez de derrocarlo y reemplazarlo con las mafias que dirigen el país ahora?. 'No', me decía Robert Brenner, 'cualquier cosa es mejor que el stalinismo'. Otro intelectual de primera línea que también firmó el documento. Es una situación dramática porque primero no hay una reflexión crítica sobre las consecuencias de sus decretos moralistas, nadie quiere decir que diez millones de rusos murieron antes de su tiempo, desde 1988 hasta el 2000. Ahora la vida en Rusia está por debajo de la edad de Bangladesh, 58 años. Habría cosas como para que estos intelectuales prominentes e ilustres hacieran alguna reflexión, bueno, tal vez hicimos un mal cálculo, que lo que cae y lo que lo reemplaza no es necesariamente mejor, debemos repensar como hacer política para que no caiga todo el plan nacional de salud, el pleno empleo, no era exactamente un estado stalinista, era un estado de bienestar social y cuando cae ese estado de bienestar en Europa Oriental fue la señal para bajarlo en Europa Occidental. Una simple pregunta: los alemanes del este ¿dónde tenían más protección social? ¿durante el comunismo o ahora en la fila de pago del subsidio por desempleo?

Pasando al otro tema, el de los fusilamientos, la pena de muerte, algo muy común en EE.UU. donde estos intelectuales nunca firmaron un documento de difusión mundial. Están en contra, no hay duda, criticaron a Bush, pero no con esta fuerza, con esta difusión. Hay 10 veces más muertos en Texas que en Cuba en los ultimos 10 años pero no veo ningún intelectual montando una campaña internacional y atacando a los EE.UU., mucho menos a Joanne Landy, autora de este documento, asesora del imperialismo que junto a nuestros intelectuales prominentes no se pregunta ¿qué pasó en Cuba las 3 semanas anteriores a los fusilamientos? Secuestraron 3 aviones con fusiles, facas y lo demás y los llevaron a EE.UU. Los secuestradores están libres. Ahora mismo caminan por las calles de Miami y si dicen de llevarlos a un juicio, fíjate cómo los va a tratar un juez de Miami con todo el gobierno controlado de arriba a abajo, hasta los barrenderos están controlados por la mafia cubana. Libres los secuestradores terroristas, entonces uno dice, bueno, hay una coincidencia aquí, porque sabemos que desde el 11/9 la Fuerza Aérea de EE.UU. tiene orden aparente de derribar cualquier avión que no responda a los códigos de vuelos del país y por qué permitieron a estos aviones entrar a EE.UU. sin ningún acompañamiento militar y mucho menos lo tocaron al bienvenido avión. Alguna coordinación es una buena hipótesis y ¿por qué quieren provocar? Porque quieren hacer daño al turismo. Decir, Cuba no puede controlar los viajes, para que los once millones de cubanos mueran de hambre, sabiendo que los ingresos de turismo suman el 40% de las divisas de todo el país y más.

Para dar un poco de contexto, hay un acuerdo de emigración entre Cuba y EE.UU. y Cuba quiere que se vayan los que no les gusta Cuba, que se vayan, que se vayan todos los que no quieren vivir en Cuba; es EE.UU. quien impone las restricciones fijando las visas de salida en 27.000 por año legal. Este año Washington sólo permite 500 visas ¿qué significa? Todos los que quieren salir no pueden conseguir visas, los inmigrantes, entonces otro incentivo para los que actúan ilegalmente.

¿Cuál era la actividad de los raptores? Todos tenían antecedentes criminales, casi todos, entre los 8 creo que sólo a 2 les faltaban antecedentes, unos lúmpenes, para decirlo claro, no eran cualquier cubano buscando la libertad.

Segundo, amenazaron a las personas con facas, pusieron un cuchillo en la garganta de una pasajera. Gente que quiere salir o matar, o matar y salir, entonces los capturaron a los 8, los juzgaron y fusilaron 3 a pesar que el gobierno dice textualmente: es una decisión dura. No analicemos bajo condiciones separadas el pirateo y la manera de poner miedo a los terroristas que anunciaron que existían otros complots, otros acontecimientos planificados y con eso los cubanos creen que van a aumentar el costo de cualquiera que trate de secuestrar. Bueno, uno puede aceptar o criticar, yo personalmente creo que mejor es cortar caña durante 40 años, como cuando pasé la gran zafra en el 69 cortando caña 2 meses; un trabajo brutal, particularmente en julio, agosto, yo preferiría el castigo en el aire fresco, cortando caña, perdiendo peso y haciendo un trabajo honesto en vez de un trabajo terrorista por el Imperio, pero no, los cubanos dicidieron como una excepción a la regla hacer lo que hicieron. Bueno, no es un gran acontecimiento, en este sentido hay miles de personas muriendo por el SAR en China por el descuido del gobierno. En EE.UU. hay cosas tan comunes que tenemos 2.000 personas esperando la pena de muerte, 90% negros e hispanos, tiramos bombas sobre Irak, fusilamos manifestantes civiles.

¡No hay peor forma prepotente que como actúa Saramago sólo con Cuba! ¿Por qué Saramago? Cuba resiste la invasión norteamericana de Irak, Cuba defiende a los palestinos, Cuba hace una politica a la que El País, donde publica Saramago, se opone; apoyaba los bombardeos de Yugoeslavia, apoyaba a Javier "Javi" Solana, apoyaba al PSOE que mataba genta a partir de los Gals, fuerzas paramilitares y, señor Saramago, para ser coherentes, ¿Por qué no rompes con El País? ¡No te das cuenta! Apoyaban al imperialismo norteramericano antes de Aznar y van a seguir apoyándolo después de Aznar, ¿Por qué no dices voy a romper con todos los que no aceptan el 100% de mis principios? ¿Por qué no?

Saramago ahora es Premio Nobel, escribe en El País, es prestigioso, recibe honores. La gente intectual que empieza a sentir con sus títulos y certificados honoris causa se creen que tienen ahora una obligación de balancear sus críticas en un lado con las críticas en el otro lado, lo que el Departamento de Estado llama: izquierdistas responsables. Ellos siempre buscan un izquierdista responsable para defender sus causas con las cláusulas de escape de siempre. Hay que decir Cuba es una dictadura pero también apoyarla y oponerse a la intervención o decir Cuba es una tiranía pero creo que EE.UU. no debe meterse, entonces esta forma de pensar de hacer agresiones con todo lo que significa el moralismo desorienta a muchas personas porque tienen la imagen de estos intelectuales consecuentes en todo lo que hacen en vez de ver los intelectuales como clase, sometidos a presiones tanto populares como del imperialismo y no ver que vacilan, que van de un lado a otro, como cambian de ropas interiores todos los días.

También creo que el factor de presión después de la victoria y conquista de EE.UU., que tiene el poder mundial, la concentración de armas amenazando a todos adentro y afuera del país, inconcientemente o concientemente empiezan a hacer concesiones para no ser tachados de extremistas, de antiamericanismo. Yo conversaba hace un año con Chomsky hablando del mismo tema y me dijo: "me molesta mucho que me llamen antiamericano", yo le decía: 'es normal, ¿que te importa? te pueden llamar cualquier cosa', pero indicaba que le molestaba.

Finalmente, creo que debemos entender que es trágico cuando hay divergencias y cuando los intelectuales aplican un microcospio a la revolución cubana y un telescopio al enemigo principal en el mundo, cuando no son capaces de poner las críticas en un contexto. Yo estuve en Cuba discutiendo con todos sobre problemas de la economía, sobre el énfasis en el turismo, el peligro de los ciclos de turismo, la autosuficiencia, la falta de arroz, por ejemplo, no hay razón que esto suceda, muchas cosas discutimos, críticamente, la posibilidad de ampliar la participacion en las asambleas, etc., dado el buen contexto de un país que ha resistido 50 años de boicot imperialista, un país que es un ejemplo para todo el Tercer Mundo en la política social, etc. Yo creo que debemos tener esta perspectiva, no siempre aplaudir a Cuba pero sí reconocer sus grandes méritos y tomar en cuenta este punto que decíamos al comienzo: poner las cosas en proporciones.

No se puede romper con Cuba, cuando Cuba defiende la autodeterminación sin el consenso del Consejo de Seguridad de la ONU, cuando Cuba se atreve a criticar la violación de los derechos humanos frente a EE.UU. que está masacrando civiles en Irak ocupado, cuando Cuba apoya a América Latina siendo el país que más ha dado voluntarios para la salud, más que cualquier otro, que nunca han llevado a las empresas privatizadas para explotar la región, todo eso hay que ponerlo en perspectiva y dentro de eso uno puede hacer sus comentarios sobre los problemas y puede decir: a pesar de ser funcionarios, a pesar de recibir dinero, a pesar de trabajar con el embajador Cason, a pesar de tratar de derrocar el gobierno, no deben darle 20 años de cárcel, tal vez 5 ó 10 años, pero poner eso como un principio como hace Saramago y decir: 'Hasta aquí llegué y me voy' ¿Dónde vas Saramago? Yo creo que hay que ver la dinámica porque como sabemos todos empiezan con una migraña y terminan con gangrena.
Muchas gracias.  

Más información

© Sociedad para Asistencia Legal